ENSAYO: LA IMPORTANCIA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN EL
DESEMPEÑO DE LAS ORGANIZACIONES
PRESENTADO POR:
DEWITT GONZALEZ HERNANDEZ
851182
PRESENTADO A:
ANDRES RODRIGUEZ
CORPORACIÓN UNIFICADA MINUTO DE DIOS
ESP. GERENCIA DE PROYECTOS
EVALUACIÓN DE PROYECTOS
MEDELLÍN
2022
INTRODUCCIÓN
El termino Inteligencia emocional viene siendo utilizado desde años atrás, se entendía
cómo, la capacidad para entender la emoción y el conocimiento emocional; y la capacidad
para regular las emociones y promover el crecimiento emocional e intelectual. El autor
Daniel Coleman es quien propuso la teoría de las inteligencias múltiples, añadiendo la
inteligencia Emocional, el autor la define como “la capacidad de reconocer los sentimientos
propios y los de los demás, para así manejar bien las emociones y tener relaciones más
productivas con quienes nos rodean”. La inteligencia emocional también está presente en el
ámbito de las organizaciones o empresas, el recurso humano que labora en las mismas es de
vital importancia para el logro de los objetivos empresariales, por lo cual investigar como
ayuda el fomento de la inteligencia emocional a este recurso para que mejore su desempeño
es importante.
Palabras Claves: Inteligencia, Emociones, Desempeño Laboral, Empatía, Motivación
La Inteligencia Emocional y su aplicación en las Organizaciones
En el mundo actual cada día se oye más hablar del término inteligencia emocional en todos
los ámbitos, no escapa el ámbito de las organizaciones productoras de bienes y servicios,
donde precisamente en su mayoría las personas que interactúan, mantienen cada día más o
menos contactos personales, donde no está presente la empatía, la colaboración intergrupal,
en menoscabo de las relaciones interpersonales, las cuales cada día se ven afectadas por el
estrés, y el mal manejo de las emociones, aspecto que influye muchísimo en la forma de
cumplir el empleado con sus obligaciones laborales.
Ahora bien, dentro de cualquier organización, cada empleado es un mundo, cada uno de
estos tiene un aprendizaje emocional, una manera de compartir, de exteriorizar y de
conectarse con sus compañeros, la forma que ellos puedan gestionar las habilidades y las
actitudes que posean, repercute altamente en el clima organizacional, es decir en la
percepción que tengan cada uno de ellos de su entorno laboral. Esta característica va a
influir en los objetivos que el empresario tenga para su organización, claro está para bien o
para mal. Bajo este contexto resulta oportuno mencionar que no pueden desligarse las
competencias físicas de los empleados, de sus habilidades emocionales; es decir, esto no se
escapa del campo de manejo de la inteligencia emocional, que es un tema que se ha
convertido en prioridad en las empresas u organizaciones, quizás porque se afirma que
existen aptitudes o habilidades que influyen directamente en el desempeño laboral y
repercuten en el éxito de cualquier empleado en su ámbito laboral ,y que , por ende afecta
también el éxito de la empresa u organización donde labore.
Este término entró en boga a partir de los años 90, cuando, dos profesores universitarios
estadunidenses Jhon Mayer y Peter Salovey elaboraron un primer modelo donde definieron
el concepto y establecieron que existían elementos claves que controlan las emociones y
que permiten desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar el éxito. Mayer J. y
Salovey P. (2001) definen la Inteligencia Emocional como: La capacidad para percibir,
valorar y expresar las emociones con exactitud; la capacidad para acceder y generar
sentimientos que faciliten el pensamiento; la capacidad para entender la emoción y el
conocimiento emocional; y la capacidad para regular las emociones y promover el
crecimiento emocional e intelectual. (p.10). Es decir, que a través de la misma el ser
humano puede conocer sus sentimientos y además conocer y comprender los de las
personas con que interactúa. El ser humano es social, mientras más comprenda a su
entorno, más se conocerá así mismo.
De igual modo, antes de los autores citados anteriormente, en el año 1983, Gardner señaló
que existían ocho tipos de inteligencias, donde se incluían la intrapersonal y la
interpersonal. Gardner señala que la esencia de la inteligencia interpersonal supone la
capacidad de discernir y responder apropiadamente a los estados de ánimo, temperamentos,
motivaciones, y deseos de las demás personas, mientras que la intrapersonal, es la clave
para conocerse uno mismo, capacidad de entrar en contacto con uno mismo, con sus
sentimientos y emociones y modelar con base a esto, nuestra conducta. (Goleman, La
Inteligencia Emocional: Por qué es importante el coeficiente intelectual, 2005). Dentro de
este marco, es necesario exponer que la unión de estas dos inteligencias es lo que da lugar a
la inteligencia emocional postulada por Daniel Goleman. En su libro “Inteligencia
Emocional “, explica que una persona con mayor índice de coeficiente intelectual, no
necesariamente tiene mayor éxito, que su éxito depende del nivel de Inteligencia Emocional
que posee; él la describe como “la capacidad de reconocer los sentimientos propios y los de
los demás, para así manejar bien las emociones y tener relaciones más productivas con
quienes nos rodean” (Goleman, La Inteligencia Emocional: Por qué es importante el
coeficiente intelectual, 2005) Debe señalarse que el concepto de inteligencia emocional
añade las habilidades emocionales, como lo son la intuición, la perseverancia y la habilidad
para adaptarse al cambio. (Goleman, La Inteligencia Emocional: Por qué es importante el
coeficiente intelectual, 2005)
Cabe considerar que en toda la actividad humana y su repercusión están involucradas las
emociones, y que a medida que las personas las manejen mejor, se verán beneficiadas tanto
las personas como su entorno, bien sea, profesional o personalmente. Tal como lo expresa
Jericó citado por Villa M. (2013), que según Mc Clellan “Cuando las personas tienen un
adecuado desarrollo en todos los elementos que conforman la habilidad emocional,
generalmente se destacan en su desempeño profesional.” De igual forma tal como lo indica
Generación Anáhuac (2020) no importa el rol que se desempeñe en una empresa, el contar
con una buena inteligencia emocional, hará que pueda cumplir con sus actividades básicas
en la empresa, pero quizá más importante aún, que pueda destacarse, ya que inteligencia
emocional y liderazgo van de la mano. De acuerdo a Goleman, en su libro Inteligencia
Emocional, hay cuatro capacidades que conforman la inteligencia emocional:
Conciencia de uno mismo: Conocer los sentimientos y saber poner nombre al porqué se
tienen en determinado momento.
Gestionarse a uno mismo: Cumplir las metas y lograr, ante los obstáculos, controlar las
emociones negativas y ser optimistas en todo momento.
Empatía: Entender lo que sienten los demás y sus puntos de vista.
Manejar bien las relaciones: Colaborar, ser hábiles socialmente, saber persuadir o resolver
conflictos. (Goleman, La Inteligencia Emocional: Por qué es importante el coeficiente
intelectual, 2005).
Con base en lo planteado, es oportuno destacar que los nuevos liderazgos en las empresas,
más que inteligentes (racionalmente), poseen una alta fortaleza emocional, lo cual es de
vital importancia a la hora de tomar decisiones, resolver conflictos, trabajar bajo presión,
responder ante las críticas y tener más empatía con los compañeros de labor.
Conclusiones
Finalmente puede decirse que, la inteligencia emocional es una herramienta de gran
importancia en las organizaciones, que su puesta en práctica permite entender que sus
empleados son seres humanos, con sus virtudes y defectos, con problemas personales, por
lo cual es necesario ser empáticos con ellos y buscar la manera de ayudarlos a canalizar sus
emociones a fin de enseñarlos a manejarlas y aprovechar al máximo las potencialidades de
cada uno, motivarlos cada día a ser mejores, en beneficios de ellos y de la organización. Por
otra parte, la inteligencia emocional cuenta con la resiliencia, o sea “la capacidad que tienen
las personas para afrontar la adversidad saliendo fortalecidos y alcanzar un estado de
excelencia profesional y personal” (Goleman, La Inteligencia Emocional en la Empresa,
1998), Esto permitirá establecer que es la actitud ante las adversidades, lo que marca la
diferencia, entre superarlas o no.
Referencias
Goleman, D. (1998). La Inteligencia Emocional en la Empresa. Argentina: Vergara.
Goleman, D. (2005). La Inteligencia Emocional: Por qué es importante el coeficiente intelectual.
Buenos Aires: Javier Vergara, Editor.
Mayer, J., Salovey, P. (2001). Emotional intelligence as a standard intelligence.
Recuperado en: http://mriuc.bc.uc.edu.ve/bitstream/handle/123456789/4634/jgonzalez.pdf?
Villa C. María, (2013). La Inteligencia Emocional aplicada a las organizaciones. Gerencia del
talento humano. Recuperado en:
https://repository.uamerica.edu.co/bitstream/20.500.11839/6316/1/COL0082009- 2013-1-GTH.pdf
Generación Anáhuac. (2020). La inteligencia emocional en la empresa. Red de Universidades.
Recuperado en: https://www.anahuac.mx/generacion-anahuac/inteligencia-emocional-en-la-
empresa#:~:text=La%20inteligencia%20emocional%20en%20la%20empresa%20es