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Origen del Estado: Organicismo vs. Contractualismo

Las teorías sobre el origen del Estado se dividen en dos enfoques: el organicista y el contractualista. La perspectiva organicista considera al Estado como un organismo natural anterior al individuo, donde Platón, Aristóteles y Santo Tomás defendieron que el Estado es necesario para el desarrollo humano y la consecución de la felicidad. Aristóteles argumentó que los seres humanos somos por naturaleza animales políticos que requerimos de la comunidad para alcanzar nuestro potencial.
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Origen del Estado: Organicismo vs. Contractualismo

Las teorías sobre el origen del Estado se dividen en dos enfoques: el organicista y el contractualista. La perspectiva organicista considera al Estado como un organismo natural anterior al individuo, donde Platón, Aristóteles y Santo Tomás defendieron que el Estado es necesario para el desarrollo humano y la consecución de la felicidad. Aristóteles argumentó que los seres humanos somos por naturaleza animales políticos que requerimos de la comunidad para alcanzar nuestro potencial.
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TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL ESTADO (SOCIEDAD)

Básicamente existen dos grandes planteamientos en torno a la idea de Estado y su relación con el
individuo: la organicista y la contractualista. Ambas tratan de ofrecernos una teoría sobre la legitimación
del Estado, es decir, qué justifica la existencia del Estado y su competencia para dirigir un gobierno.
Expliquemos brevemente qué entendemos por ambas posiciones.

A) EL ESTADO COMO ORGANISMO.

Tal como su propio nombre indica, esta concepción considera el Estado como un gran organismo
constituido por miembros: los individuos. El Estado tiene un origen natural y no contractual. Al igual
que ocurre con un cuerpo, si amputamos una de las piernas, el cuerpo no perece, y la pierna no puede
subsistir separadamente (no como ocurre con la mano andarina de la familia Monster), así, el Estado
puede subsistir sin algunas de sus partes, pero las partes no pueden subsistir o vivir bien por sí
mismas. En una sociedad cada individuo cumple una función específica, y como diría Rawls, la sociedad
es una empresa para el beneficio mutuo: nos necesitamos. Pero las funciones necesarias pueden ser
realizadas por distintas personas, de tal manera que ningún individuo como tal es imprescindible porque
su función puede ser realizada por otro. Esa es la razón por la que se dice que el Estado es anterior al
individuo, no en el orden cronológico, sino en el orden lógico, en su importancia. Se sostiene también
que el individuo aislado es una abstracción, una idea y no una realidad (la mayoría de las personas
viven en algún tipo de comunidad y no totalmente aisladas); y el Estado, por el contrario, es considerado
como lo verdaderamente real, tal es la posición de Platón, Aristóteles y Hegel, por ejemplo.

PLATÓN: En su obra La República expone un proyecto ideal de Ciudad-Estado (polis) en el que ética,
política y teoría del alma se aúnan:

PARTES DEL ALMA CLASES SOCIALES VIRTUDES

Racional Gobernantes filósofos Prudencia (sabiduría)

Irascible Guardianes Fortaleza (valor)

Apetitiva Productores Templanza

Armonía entre las partes del alma Armonía entre las clases sociales Justicia

En el cuadro vemos reflejada la analogía estructural entre alma y Estado: Para Platón la Justicia es el
fin que debe perseguirse en la vida política. La justicia es a la polis lo que la armonía es para el alma. La
mencionada analogía entre justicia y armonía se la conoce como: Analogía estructural entre alma y
Estado. La armonía supone que las tres partes del alma y sus correspondientes virtudes ocupen el
espacio que deben ocupar, sin que exista abuso de una virtud sobre otra. De la misma manera, la justicia
es la armonía del Estado, y éste deberá estar formado, según Platón, por tres clases sociales: artesanos
y labradores; guardianes y gobernantes filósofos. Cada clase responderá al principio de especialización
funcional, es decir, deberá realizar las funciones que le son propias sin inmiscuirse en la de los demás.
No será propio de un guerrero dedicarse a hacer sandalias; o de un zapatero pretender gobernar. Seguro
que en ambos casos el resultado sería poco prometedor (en opinión de Platón). Como dice el refrán
español: "¡Zapatero, a tus zapatos!". He aquí la justicia.
ARISTÓTELES: El discípulo de Platón, Aristóteles (s. IV) también considera que ética y política están
íntimamente vinculadas. La ética desemboca en la política y se subordina a ella, en la medida en que la
voluntad individual ha de subordinarse a las voluntades de toda una comunidad. Pero también, la
política permitirá que el Estado eduque a los hombres en la virtud y, sobre todo, en la justicia:

"El bien es ciertamente deseable cuando interesa a un solo individuo; pero se reviste de un carácter
más bello y más divino cuando interesa a un pueblo y a un Estado entero" (Ética Nic. I, 2.)

Ética y política se refieren ambos al bien del hombre. Y el bien de la ciudad y el del individuo coinciden
porque la felicidad de la comunidad como un todo es la suma de la felicidad de cada individuo que
integre esa comunidad. El Estado, además, ha de dedicarse a educar a sus ciudadanos en la virtud y a
permitir que los ciudadanos sean felices.

Sólo en una polis feliz alcanzarán la felicidad los hombres.

Aristóteles defendió un organicismo social: el Estado es como una especie de "ser natural" que no
aparece como resultado de un pacto o acuerdo convencional entre hombres, sino que es connatural al
hombre, es decir, pertenece a su misma esencia o naturaleza:

"Finalmente, la comunidad compuesta de varios pueblos o aldeas es la ciudad-estado. Esa ha


conseguido al fin el límite de una autosuficiencia virtualmente completa, y así, habiendo comenzado
a existir simplemente para proveer la vida, existe actualmente para atender a una vida buena. De
aquí que toda comunidad existe por naturaleza en la misma medida en que existe naturalmente la
primera de las comunidades." (Política, 1253a)

Según Aristóteles, genéticamente, el individuo y la familia son anteriores al Estado (polis), pero
naturalmente, no. Las familias surgen de la necesidad de la especie humana para procrear y subsistir
como especie. Esta es la unión primera entre hombres.

Luego surge la aldea o pueblo como agrupación necesaria para satisfacer las necesidades primarias y
cotidianas. Una familia no puede procurarse a sí misma de todo lo necesario.

La ciudad-estado es la culminación de este proceso. Su fin no es ya la subsistencia. No se trata ya de


vivir, sino de "vivir bien"; es decir, de procurar la felicidad a todos sus miembros.

Así el Estado se comporta como si fuera un organismo o un "ser vivo" que, como cualquier otro, tiende
a un fin: la felicidad de los ciudadanos. Aisladamente, los hombres no podemos lograr nuestro fin: la
felicidad. Necesitamos de la comunidad política para conseguirlo: somos animales políticos (zoon
politikón), que desarrollan sus fines en el seno de una comunidad:

Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier
abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada
sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La
simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales
-ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o
agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo
provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad
del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y
del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en
estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado."(Política, 1253a)

El carácter político del hombre se explica por su capacidad de lenguaje. Sólo éste puede diferenciar lo
bueno de lo malo, lo permitido de lo prohibido. Las leyes son lenguaje social y compartido por todos. La
tarea del legislador será precisamente estipular las leyes y hacerlas cumplir. En toda sociedad hay
siempre un elemento coactivo. La ley no da solo derechos; también impone deberes.

Según Aristóteles, desde el punto de vista del individuo como miembro de una comunidad, el Estado
en anterior al individuo, al igual que el todo es anterior a las partes que lo componen. El estado es
concebido como un gran organismo autosuficiente y autónomo:

"Es evidente, por tanto, que también el Estado es anterior al individuo por naturaleza, pues si cada
individuo, una vez separado o aislado, no se bastaba a sí mismo, debe ser referido al Estado total,
igual que las demás partes lo son a su todo, mientras que un hombre que es incapaz de formar parte
de una comunidad, o que se basta a sí mismo, hasta el extremo de no necesitar esto, no es parte
alguna del Estado, de manera que, o bien debe ser un animal inferior, o bien un dios."

Esta prioridad es debida a que sólo el Estado se basta a sí mismo, es decir; el Estado es autárquico y el
individuo y la familia no lo son. Los seres humanos necesitamos de la comunidad política para ser lo
que somos.

Esta prioridad del Estado frente al individuo no supone, sin embargo, que Aristóteles defienda alguna
clase de totalitarismo político o de anulación de las diferencias humanas. El Estado no es ningún fin en
sí mismo, sino que su fin (telos) es la felicidad y la perfección de los ciudadanos. Ética y política se
abrazan siempre.

Aristóteles critica la teoría política de Platón, la utopía de la República le parece demasiado alejada de
la realidad, y la política debe dirigirse a lo que hay, no a lo que nos gustaría que hubiera o a lo que
debería ser. Aristóteles en bastante más empírico y realista que su maestro.

En la práctica, constituir un Estado sólo es posible si se le dota de un sistema de gobierno, de un marco


adecuado de leyes e instituciones que regulen la convivencia y permitan la plena realización de la
naturaleza humana y su fin último que es la felicidad. La justicia es la virtud que asegura y consolida el
orden en la polis, armonizando, equitativamente, los derechos y los deberes de todos los miembros de
la comunidad. La postura política aristotélica es "naturalista" : El Estado es algo natural. No es fruto de
un pacto o acuerdo entre hombres (contractualismo), sino que es consecuencia de la propia naturaleza
humana.

Tomás de Aquino(s. XIII) en su obra La Monarquía sostiene casi de modo idéntico posiciones como la
de Aristóteles, y afirma que sólo en seno del estado y gracias al gobierno del rey es posible que los seres
humanos se mantengan unidos en la búsqueda del bien común.

Hegel en el siglo XIX también sostuvo una posición organicista y subordinó totalmente el individuo al
Estado.
B. EL ESTADO COMO CONTRATO

Esta segunda teoría sobre el Estado intenta explicar la legitimidad del Estado negando que este sea
natural, sino que, al contrario, es fruto de convenciones humanas, de pactos entre individuos
que acuerdan organizar la sociedad mediante leyes (no naturales) e instituir un gobierno con poder
coactivo, legislativo y ejecutivo (el tipo de gobierno que las distintas posiciones defienden es muy
variado, tal como tendremos ocasión de ver en el cuadro). Al contrario que para la concepción
naturalista (organicista) el Estado es una abstracción y sólo existe por la voluntad de los individuos, es
posterior a ellos y está a su servicio, para salvaguardar los derechos individuales.

Los antecedentes de las teorías contractualistas se remontan a los sofistas y a los epicúreos. Tal como
dice Platón en La República, los sofistas mantenían que los primeros seres humanos llegaron a la
conclusión de que era mejor establecer pactos para defenderse de la injusticia y otros daños. Sin
embargo, las teorías del contrato clásicas son las surgieron durante los siglos XVII y XIII, cuyos
principales exponentes son Hobbes, Locke y Rousseau.

Las teorías clásicas tienen en común los siguientes puntos:

a) Parten de la hipótesis de un Estado de naturaleza, anterior a la constitución de una sociedad regida


por leyes positivas en el que los individuos tenían derechos naturales
b) Sostienen que a través de un contrato social los individuos deciden constituir una sociedad civil
regida por leyes positivas, surgiendo así el Estado, con el fin de solucionar algunos problemas del estado
de naturaleza.
c) El tipo de Estado que se establece es diverso: absolutista, liberal o democrático.

HOBBES: ESTADO ABSOLUTISTA:

Hobbes en su obra Leviatán de 1651 sostiene que en le estado de naturaleza prevalece el estado
de guerra de todos contra todos. Parte de una concepción de la naturaleza humana malvada: “El
hombre es un lobo para el hombre”, es egoísta, agresivo, ambicioso e insaciable y es capaz de cualquier
cosa para conseguir lo que desea, y siempre desea algo más. Como en un estado semejante no es posible
prosperar ya que no hay paz y siempre está en peligro la vida y la propiedad, los individuos deciden
establecer un pacto y ceder todos sus derechos a favor de un gobernante (que puede ser una persona
o una asamblea, aunque claramente Hobbes defiende una monarquía absolutista) de tal manera que el
Estado, el Leviatán (monstruo marino babilónico que aparece en la Biblia, y cuya imagen usa
Hobbespara simbolizar el poder arrollador del Estado) ejerce un poder omnímodo sobre los individuos,
que pasan a ser considerados súbditos. Bajo la soberanía de Estado se garantiza paz , porque sin Estado
no hay sociedad entre los hombres, sino un mero estado natural de desconfianza y terror mutuo.

El Estado tiene el derecho absoluto a establecer leyes o a incumplirlas. El soberano determina qué es lo
políticamente aceptable y lo moral: lo justo y lo bueno coincide con la voluntad del soberano. El
soberano es el único poder legislativo y el Estado la única fuente del derecho. Incluso en los asuntos
de índole espiritual o religiosa es el soberano quien tiene la máxima autoridad.
LOCKE: ESTADO LIBERAL:

Se considera a Locke es el padre del individualismo liberal y posesivo. En el segundo "Tratado sobre el
gobierno civil" (1690) condensó lo esencial de su pensamiento político, reflejando la opinión de la
ascendente clase burguesa.

Según Locke, el hombre es un ser racional y libre cuya máxima aspiración es la felicidad. El fin de la
política, de la gestión de los asuntos comunes, es el mismo que el del individuo: la búsqueda de la
felicidad que sería imposible sin la paz, la armonía y la seguridad. Así, no hay felicidad sin garantías
políticas y no hay política que no deba tender a extender una felicidad razonable.

Locke desarrolla una teoría política del contrato para explicar el origen de la sociedad humana y
determinar de dónde procede la legitimidad del gobierno. Al contrario que su compatriota Hobbes,
considera que los hombres no son malvados por naturaleza, y que el absolutismo es inadmisible, ya
que atenta contra las libertades individuales. Los principales ejes de su filosofía política son: Teoría
del contrato; paso del estado de naturaleza a la sociedad civil; propiedad privada; división de
poderes, legitimidad del gobierno y resistencia frente a los atentados que amenazan las libertades
individuales.

Supone como hipótesis metodológica la existencia de un primer estado de naturaleza. Contrariamente


a Hobbes, Locke estima que el estado de naturaleza es un estado pacífico en el que rige la ley moral
natural en la que los individuos racionales se saben sujetos de derechos y deberes. Entre ellos, Locke
destaca: el derecho a la propia conservación, a defender su vida, a la libertad, y a la propiedad
privada, que es una de las cosas necesarias para preservar su existencia... El estado de naturaleza se
caracteriza por la libertad e igualdad de todos los hombres y en la ausencia de una autoridad común.
Los hombres se mantendrán en ese estado hasta que, por su propio interés, decidan establecer
un pacto para garantizar derechos y libertades frente a los posibles conflictos que en el estado de
naturaleza puedan surgir. Mediante el pacto, los hombres renuncian a parte de su libertad para hacer
lo que le parezca oportuno para su salvaguarda individual, y renuncian a su derecho natural
de castigar las posibles ofensas. En definitiva, renuncian a cierta cota de poder ejecutivo y legislativo,
pero no renuncia a su libertad. Mediante el pacto surge la sociedad civil. Las ventajas de la sociedad
civil consisten en que los hombres disponen de una ley escrita que define la ley natural., evitando
controversias sobre ella; se establece un sistema judicial que goza del reconocimiento general y evita
arbitrariedades; se crea un poder capaz de castigar crímenes, y de obligar a ejecutar las sentencias y,
por último, se conserva la propiedad privada.

Para Hobbes el mismo acto del contrato generaba simultáneamente la saciedad civil y el Estado.
Para Locke no es este el caso: la relación entre el gobierno y sus súbditos queda definida como mandato,
es decir, como el encargo de una tarea... Así, mediante el pacto se constituye la sociedad civil
y, posteriormente, el pueblo se constituye en asamblea y elige un gobierno al que confía una tarea.
Ambos momentos constitutivos están claramente diferenciados.

El poder político lo detenta el gobierno libremente elegido por el consenso de los ciudadanos. Se trata
de un gobierno no centralizado, al contrario de lo que sucedía en el absolutismo. La garantía de que no
se produzca abuso de poder radica en una estricta división del mismo en tres ámbitos diferenciados que
deben ser detentados por personas distintas. La división de poderes se estructura como sigue:
1. El poder legislativo constituye el poder supremo en sentido estricto (Asamblea.), pero no es un poder
absoluto: tiene que responder de la confianza puesta en él y respetar la ley moral natural. No es de
carácter permanente.

2. El poder ejecutivo es el encargado de realizar los mandatos del legislativo.

3. El poder federativo encargado de la seguridad del Estado y de las relaciones con el exterior. (Nota:
para Locke el poder judicial no es un poder independiente, siendo sólo un aspecto del ejecutivo).

Por último, hemos de hacer mención al derecho a la resistencia frente a un ejercicio del poder injusto,
arbitrario o ineficaz. A este respecto la teoría de Locke es de inspiración conservadora; el
reconocimiento del derecho de resistencia es un medio para hacer reflexionar al monarca y para hacerle
respetar la legalidad. Permite alejar el peligro de una revuelta popular, pero no constituye en absoluto
una invitación a la sublevación. En definitiva, el derecho de resistencia es para Locke un llamamiento a
la prudencia y al compromiso. La rebelión está justificada cuando el monarca o el poder legislativo
actúan de modo contrario a su cometido. En este caso es el pueblo el que ha de juzgar, porque
la soberanía reside en última instancia en el pueblo.

ROUSSEAU

Obra de gran polémica en su tiempo, el Discurso (1750) arranca de una hipótesis contraria a la
mantenida por Hobbes. Rousseau concibe que el estado natural del hombre, antes de surgir la vida en
sociedad, era bueno, feliz y libre. El buen salvaje vivía independiente, guiado por el sano amor a sí
mismo. Este estado natural es: "un estado que no existe ya, que acaso no ha existido nunca, que
probablemente no existirá jamás, y del que es necesario tener conceptos adecuados para juzgar con
justicia nuestro estado presente", es decir, se trata de una hipótesis que permite valorar la realidad
actual: el estado social, aquel en el que el hombre se aparta de la naturaleza para vivir en comunidad,
guiado por el egoísmo, el ansia de riqueza (propiedad) y la injusticia.

Discurso sobre el origen y el fundamento de la desigualdad entre los hombres (1754), en la que lleva
a cabo una dura crítica de las instituciones políticas y sociales como grandes corruptoras de la
inocencia y bondad naturales del hombre. Rousseau analiza el tránsito del hipotético estado de
naturaleza al estado social como una degeneración (no un progreso) producto de las desigualdades
sociales que surgen con la propiedad privada, el derecho para protegerla, y la autoridad para que se
cumpla ese derecho.

"El primer hombre a quien, cercando un terreno, se lo ocurrió decir esto es mío y halló gentes bastante
simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras,
asesinatos; cuántas miserias y horrores habría evitado al género humano aquel que hubiese gritado
a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso: «¡Guardaos de escuchar a
este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!» (Rousseau
Discurso...Desigualdad, segunda parte)

Las leyes establecidas en toda sociedad son siempre las leyes que defienden al poderoso, al rico y a su
poder frente a los no poseedores de propiedad, a los pobres. La propiedad privada y el derecho han
creado un abismo entre dos clases: la clase de los propietarios, de los poderosos y de los amos, frente
a la clase de los no propietarios, pobres y esclavos. Esta situación no es superable, según Rousseau, pero
puede ser mitigada a través de una sana vuelta a la naturaleza y una educación que fomente el
individualismo y la independencia del hombre.

En El contrato social (1762), Rousseau manifiesta otra manera de remediar la degeneración a la que
nos ha conducido la vida social: "el hombre nace libre, pero en todas partes se encuentra encadenado".
Las injusticias sociales y las diferencias de clase pueden mitigarse no sólo a través de la educación, sino
transformando el orden social desde el interior de la sociedad misma, y sin violencia. Los
hombres deben establecer un nuevo Contrato Social que los acerque a su estado natural. Este contrato
no es un pacto o convenio entre individuos (Hobbes) ni un contrato bilateral (Locke). El nuevo contrato
social es un pacto de la comunidad con el individuo y del individuo con la comunidad, desde el que se
genera una "voluntad general" que es distinta a la suma de las voluntades individuales y que se
constituye en fundamento de todo poder político. La soberanía ha de emanar de la voluntad general,
siendo indivisible (contra Locke y Montesquieu, Rousseau no es partidario de la separación de poderes)
e inalienable (la ley procede de la Voluntad General y sus ejecutores son, por lo tanto, sustituibles). La
libertad individual ha de constituirse, a través de la Voluntad General, en libertad civil y en igualdad.

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