Proyectos Sociales
El objetivo de los proyectos sociales es crear un cambio positivo en un problema
existente. Una sociedad se reconoce por estar conformada por una serie de
personas que comparten acuerdos jurídicos y morales para poder relacionarse
dentro un mismo espacio y dentro de un mismo tiempo. En cambio, una comunidad
es algo que trasciende, y encarna consigo el sentimiento de pertenencia a ese lugar,
a ese grupo de personas.
Los proyectos sociales están buscando solucionar alguna problemática a nivel social,
y la causa de ese conflicto puede ser múltiple y extensa: falta de recursos
económicos, escases de alimentos, catástrofes ambientales, inseguridades, entre
otros causales.
Solución que encarna consigo un pienso, y un sentimiento de querer ayudar a un
Otro. Solución que busca terminar y poner fin a esa problemática, no debe de ser
considerada simple, reduccionista o inalcanzable.
Es por esta razón que cada proyecto social al atender asuntos complejos planifica y
diseña metas y objetivos generales y específicos, a largo y corto plazo.
Políticas, Programas y Proyectos Sociales
Un «proyecto social» es la unidad mínima de asignación de recursos (físicos o
financieros) que, a través de un conjunto integrado de procesos y actividades,
pretende transformar una parte de la realidad con el objetivo de solucionar uno o
más «problemas sociales». Los problemas sociales se refieren a las carencias que
tiene un grupo poblacional determinado; y que se constituyen como una brecha entre
la realidad existente y lo genuinamente deseado y necesario por la sociedad.
Es importante destacar que, si bien existe cierta comunidad política y científica que
ha asumido que los proyectos se definen por la existencia de una inversión o gasto
público que implica una asignación de recursos financieros para la adquisición de
bienes de capital (terreno, construcciones, equipamiento), en tanto que los
programas alternativamente, supondrían sólo la utilización de recursos para gastos
corrientes (por ejemplo, los honorarios, los sueldos y los salarios que se requieren
para la operación), otra parte de la comunidad científica concuerda en que los
proyectos no necesariamente se definen por la presencia o ausencia de inversión,
sino por ser una «unidad organizada de gestión» que busca solucionar un problema.
Por lo tanto, aun cuando la inversión sea marginal o inexistente, todo proyecto puede
y debe ser evaluado.
Entonces, prioritariamente, todo «proyecto social» debe cumplir con las siguientes
condiciones (Bunge, 1999):
• Definir el objeto social bajo estudio.
• Poseer una especificación del problema social.
• Tener los objetivos y la valoración del impacto claramente definidos.
• Identificar, espacial y temporalmente, a la sociedad beneficiaria o población
objetivo a la que están destinado los resultados del proyecto.
• Establecer una metódica de investigación y desarrollo.
Prestemos atención a que en este tipo de proyectos: los valores que alcanzan los
indicadores de la variable problema al momento de su tipificación, en el marco de un
proyecto social, será identificada como la «Línea de Base del proyecto» (LB), la que
veremos más adelante.
Los proyectos sociales visan producir y distribuir productos (bienes o servicios), que
satisfagan las necesidades de aquellos grupos de individuos que no poseen
recursos para solventarlas autónomamente. Cunado un conjunto de proyectos
sociales que persiguen similares objetivos, y que pueden diferenciarse por trabajar
con poblaciones diferentes o utilizar distintas estrategias de intervención, pueden
constituirse en un programa social; y a su vez éstos, cuando pretenden alcanzar
similares fines, pueden conformar una política social. Entonces, los programas y los
proyectos sociales se enmarcan en una política social, de la que constituyen su
traducción operacional, vía la asignación de recursos que permite su
implementación.
Ejemplos:
Política Fortalecimiento de la empleabilidad de los jóvenes de bajos recursos
mediante inversión en capital humano.
Programa: Programa Nacional de Capacitación Juvenil.
Proyectos:
Capacitación en manipulación de alimentos para jóvenes de escasos recursos del
sector rural de la región sur.
Capacitación en contabilidad y administración para egresados de la Enseñanza
Media en la región centro.
Política Satisfacción de las necesidades alimentario-nutricionales de los sectores
poblacionales que están por debajo de la línea de pobreza.
Programas:
Programa Nacional de Nutrición y Alimentación, Ley 25.724 (2002)
Programa de Asistencia Alimentaria a Escolares.
Programa Nacional de Asistencia Alimentaria.
Programa Materno Infantil del Subsidio de Salud.
Proyectos:
El comedor como un proyecto educativo.
Educación alimentaria y nutricional en escuelas de educación básica - FAO (2009).
Es deseable que la identificación y caracterización técnica de los problemas sociales
sean equivalentes a las necesidades de la población, para que los resultados
atiendan a la transformación de dichas necesidades en sus correspondientes
«demandas efectivas». Sin embargo, ello no siempre ocurre, lo que debe llevar al
análisis y discusión, de modo de alcanzar una comunidad de intereses que limite los
riesgos y aumente la probabilidad de éxito del proyecto.
Por lo tanto, no se debe confundir un problema social de necesidad insatisfecha con
la ausencia de cobertura o demanda insatisfecha (que se refiere a la calidad de la
oferta) por falta de entrega de un servicio específico; si bien ésta, la falta de
cobertura, bien podría ser una causa importante en la generación de un problema
social pero no es el problema en sí. Entonces, el hecho de circunscribir el problema
social a la gestión, calidad o cantidad de la oferta existente, limita el campo de
intervención y por consiguiente la posibilidad de alcanzar los objetivos perseguidos.
Ejemplos:
Necesidad Problema Problema mal formulado
insatisfecha social bien formulado
Económica Necesidades Básicas La falta de oferta implica una
insatisfechas por distribución demanda insatisfecha
inequitativa del ingreso
Salud Alta incidencia de morbilidad Baja cobertura de los
y mortalidad infantil, en servicios de atención
familias de bajos ingresos de primaria de salud para la
La Matanza. población materno infantil en
La Matanza.
Educación Alto analfabetismo de la Poca cantidad de escuelas
población en edad escolar de en la región sur del Partido
la región sur del Partido de de La Matanza.
La Matanza.
Trabajo Alto nivel de desempleo en la Insuficiente oferta de
población juvenil del sector servicios de
rural en La Matanza. capacitación para el
empleo de jóvenes del sector
rural.
Estos conceptos de: «necesidad insatisfecha» y «demanda insatisfecha», son
importantes para una clara identificación y medición del problema, lo que permitirá
valorar, en alguna medida, la magnitud del impacto (o brecha) y plantear los
objetivos que procuran disminuirla o eliminarla; estos estados positivos a alcanzar,
serán los extremos polares de un proyecto social, en donde por un lado estará
representada la «situación actual» en la que aparece determinado problema, y por el
otro, una «situación deseada» en la que el mismo ha sido eliminado o ha disminuido
como resultado de la intervención enmarcada dentro del proyecto que lo representa.
Impacto
El impacto de un proyecto o programa social es la magnitud cuantitativa del cambio
en el problema de la población objetivo como resultado de la entrega de productos
(bienes o servicios) a la misma. Entonces, el impacto se mide comparando la
situación inicial denominada «Línea Base» (LB), con una situación posterior
representada por la «Línea de Comparación» (LC).
A diferencia de los proyectos industriales, en que el impacto bien puede ser el
beneficio económico alcanzado; la magnitud del impacto logrado, en un proyecto
social, no necesariamente es una función lineal de la inversión realizada en un
proyecto, pues el incrementar la inversión no implica un aumento proporcional del
impacto de dicho proyecto.
Entonces, el éxito de un proyecto será la medida de su impacto en función de los
objetivos perseguidos y alcanzados, por lo que éste se constituye en la justificación
última de su implementación.
Asociada a la definición del impacto sobre los problemas sociales, es preciso
considerar la «equidad». Los programas y proyectos sociales no son equitativos por
entregar iguales productos a una población con distintas características, sino por
disminuir las brechas existentes entre distintos sectores poblacionales. Entonces, es
perfectamente factible poder utilizar a la equidad como medida de impacto.
Esto quiere decir que, para incrementar el impacto y la equidad se deben entregar
los productos en cantidades y calidades adecuadas según las necesidades de cada
grupo. Es decir, que los individuos y grupos que tienen necesidades equivalentes,
reciban bienes o servicios en igual cantidad y calidad (ejemplo: igual cantidad de
subsidio de agua potable por cada familia con Necesidades Básicas Insatisfechas),
pero que cuando existen diferencias en las necesidades, éstas se reflejen en los
productos (ejemplo: mayor cantidad de materiales y refuerzo educativo para las
escuelas pobres con mayores problemas de calidad educativa).
En las políticas sociales, el impacto y la equidad, son dos conceptos
complementarios, mientras que el primero resalta el cambio que se produce en la
población objetivo, el segundo destaca las diferencias entre distintas poblaciones.
El proceso productivo de la gestión de un proyecto social
Todo «proyecto social» involucra un «problema», cuya solución implica la definición
de uno o más «objetivos específicos de impacto». Su logro se persigue, a través de
desarrollar «procesos productivos», y la entrega de sus productos (bienes o
servicios) resultantes, entre los «beneficiarios» finales.
Los procesos, se definen como la organización racional de los insumos para
alcanzar un fin determinado. Se implementan a través de un conjunto de actividades,
con procedimientos, normas y reglas, que permiten, en forma directa o indirecta,
transformar los insumos en productos.
La relación insumo producto, definida por la tecnología de producción utilizada, da
cuenta de la combinación de cantidades y calidades de insumos que se requieren
para obtener un determinado producto. Entonces la tecnología de producción
utilizada condicionará los insumos requeridos, como ser: agentes económicos,
recursos naturales, mercancías, maquinarias, e instalaciones), los que pueden ser
definidos en unidades físicas (cantidad y calificación del personal, metros cuadrados
y calidad de la infraestructura, etc.) y los cuales son traducidos en unidades
monetarias a fin de establecer el costo del proyecto.
En algunos casos, será necesario incluir: los efectos (outcomes) entre los productos,
y el impacto. Estos permiten medir el grado de uso de los productos, observar las
conductas que éstos generan en los beneficiarios y predecir la probabilidad de logro
de las metas de impacto perseguidas. Su consideración es esencial cuando el
producto entregado requiere un cambio de conducta en la población. Es también un
estimador proxy (variable por la cual se puede obtener otra de mayor interés) del
impacto, cuando sus indicadores son difíciles de observar directamente. Los efectos,
por definición son una condición necesaria pero no suficiente para el logro del
impacto.
Para que los productos generen los impactos esperados, es necesario tomar en
cuenta su sustentabilidad y sostenibilidad. Ahora bien, un programa o proyecto social
es sustentable en la medida que exista capacidad instalada (recursos físicos,
humanos y financieros) para que los procesos requeridos sean adecuadamente
implementados; y será sostenible, cuando sus impactos perduren en el tiempo. Por
ejemplo, el impacto alcanzado por la conclusión de un nivel alcanzado de calificación
determinado o la vacuna contra la poliomielitis, que implican el logro de un nuevo y
permanente estadio superior; a diferencia de otros impactos que son sólo
sostenibles durante la operación del proyecto o programa, tal el caso de los
subsidios al consumo de servicios básicos, como el agua potable o la electricidad,
que ayudan a disminuir las Necesidades Básicas Insatisfechas mientras están
presentes, pero que al finalizar, puede volverse a la situación que originó el proyecto.
Población Objetivo
La «población objetivo» es un subconjunto de la población total (población de
referencia) a la que están destinados los productos del proyecto. Se la demarca
normalmente por la pertenencia a un segmento socioeconómico (ej. Necesidades
Básicas Insatisfechas), a un grupo etario (menores de seis años), en una
localización geográfica (zona rural), o por una carencia específica (desnutridos). Por
ejemplo, se puede mostrar una secuencia en la que se parte de la población total de
un territorio (municipio), donde se detecta quienes son los afectados potenciales por
un problema (población, menores de 2 años y mayores de 60. con mayor
probabilidad de contagio de la influenza); entre estos, se selecciona un subconjunto
que recibirá los servicios (las personas de menores recursos, que se vacunan
gratuitamente); consecuentemente, se posterga a la población que puede resolver
su problema autónomamente comprando la vacuna en alguna farmacia.
En referencia a la Población Objetivo se pasará a describir los siguientes tres
conceptos: Cobertura, Focalización y Beneficiarios
Cobertura
Es la razón existente entre la cantidad de personas atendidas y el tamaño de la
población objetivo.
Cobertura = Cantidad de personas atendidas / Tamaño de la población objetivo
* 100
Se obtiene la cobertura bruta, cuando no se diferencia en la población beneficiaria,
entre aquellos que integran de los que no a la población objetivo. Por tanto, cuando
sólo se considera a los beneficiarios que forman parte de ésta, se tendrá la cobertura
neta. Esta última puede alcanzar valores que fluctúan entre 0 y 100 %; la cobertura
bruta podría sobrepasar este límite, si la oferta fuese más grande que la población
objetivo.
Cobertura = (POA + PNOA) / POP * 100
Cobertura = POA / POP * 100
Donde:
Sigla Término Parte de la
población que:
POP Población tiene la
Objetivo necesidad y es
destinataria del
Programada programa
POA Población tiene la necesidad
Objetivo y recibe los
Atendida productos
PNOA Población No no tiene la
Objetivo necesidad y
Atendida recibe los
productos
Focalización
Focalizar, implica generar una oferta de productos (bienes o servicios) orientada a la
población objetivo. Por lo que se precisa determinar los criterios que permiten
identificar a la población objetivo para que sean ellos (y no otros) los que reciban los
beneficios del programa. Requiere conocer características relevantes en función de
los objetivos de impacto perseguidos, para que el proyecto se adecue a sus
necesidades específicas. Entonces, será fundamental, para incrementar el impacto,
adecuar la oferta a las características específicas de la estructura de la demanda
que tiene la población objetivo.
En definitiva, para aumentar el impacto y la eficiencia de un proyecto social, debe
existir un modelo de focalización que asegure la selección y acceso de la población
objetivo definida para el mismo. Para ello se requiere elaborar criterios y diseñar
procedimientos que, vía los indicadores identificados, posibiliten su implementación.
En algunos casos las características de los bienes o servicios ofrecidos hace que
algunos los demanden y otros se automarginen, como sucede con los proyectos de
capacitación laboral de bajo nivel de especialización, a los que difícilmente asisten
personas de nivel socioeconómico medio o alto (autofocalización). En otras
situaciones, se requiere que, a partir de una caracterización de la población objetivo,
se utilicen cuestionarios, entrevistas, observación, etc. que incluyan indicadores
(edad, sexo, nivel socioeconómico, vivienda, empleo, etc.), que permitan focalizar
adecuadamente a, por ejemplo, los potenciales beneficiarios de subsidios (agua, luz,
vivienda, etc.).
Para analizar los resultados de la focalización, se deben considerar los aciertos y los
errores de inclusión y exclusión, a saber:
Acierto de inclusión: entregar productos a quienes son integrantes de la población
objetivo (las familias pobres reciben los beneficios de un subsidio para la vivienda
social).
Acierto de exclusión: no entregar productos a quienes no forman parte de la
población objetivo (no hay familias de clase media recibiendo el subsidio de vivienda
social).
Error de inclusión: entregar productos a personas ajenas a la población objetivo
(las familias de clase media acceden a subsidios de vivienda social).
Error de exclusión: no entregar productos a personas que forman parte de la
población objetivo. (hay familias pobres que no tienen acceso al subsidio de vivienda
social).
Cuando sólo están presentes los aciertos, esto es, que ambos errores son iguales a
cero, la focalización es totalmente correcta; entonces:
Cobertura bruta = Cobertura neta = 100%.
Beneficiarios
Todos los proyectos sociales se formulan para los legítimos beneficiarios directos,
que es, en términos de acierto de inclusión, la población objetivo que recibe los
productos del proyecto.
Los proyectos sociales también producen impacto sobre otras personas, como son
los beneficiarios indirectos. Estos son legítimos, cuando no se definen como
población objetivo, pero el favorecerlos se compadece con el espíritu del proyecto.
Es el caso de las familias de escolares beneficiarios de programas alimentarios, que
reciben una transferencia equivalente al valor monetario de la alimentación
entregada a sus hijos.
El rol de los beneficiarios en el proyecto
Cuando los beneficiarios de la población objetivo conocen sus reales necesidades
insatisfechas y sus capacidades, la participación de estos será fundamental
maximizar el impacto potencia de un proyecto
Esto es así por varias razones:
Permite que el diagnóstico exprese la estructura de las necesidades objetivas,
priorizadas por la población destinataria.
Posibilita una formulación con alternativas de solución que optimicen las opciones
tecnológicas combinándolas con las potencialidades de los recursos locales
disponibles.
Hace que la evaluación, el monitoreo y el control de gestión se complementen con el
control social, lo que aumenta la productividad global del proceso del proyecto.
Proporciona a la gente un sentimiento de positiva propiedad sobre un proyecto a
ellos destinado.
Por lo tanto, en un proyecto es participativo, su población objetivo es un actor
central en:
la elaboración del diagnóstico, la priorización de las necesidades que se van a
satisfacer, y el análisis de las opciones técnicamente viables para lograr los
objetivos de impacto perseguidos.
Formulación y evaluación
La formulación es la etapa centrada en el diseño de las alternativas del proyecto, es
decir, las opciones técnicamente viables para alcanzar los objetivos de impacto
perseguidos. Las alternativas surgen de la teoría disponible, del conocimiento
acumulado por la comunidad científica del campo de conocimiento al que atiende el
proyecto de investigación.
La evaluación permite tomar decisiones racionales a través de la comparación de
distintas alternativas. La evaluación, entonces, sirve de marco de referencia para la
formulación de un proyecto, permitiendo medir los costos y el impacto del mismo,
así como las relaciones existentes entre ambos.
Dos medidas de evaluación son:
La eficacia dice relación con el volumen de producción, la cantidad de productos
que genera y distribuye el proyecto, en un período determinado. A mayor
producción, mayor eficacia.
La eficiencia relaciona el volumen de producción con los recursos utilizados para
ello. La eficiencia incluye a la eficacia y la asocia a alguna unidad de recurso (dinero,
horas/persona, horas/equipo, etc.).
Metodologías de evaluación
La evaluación compara información para la toma de decisiones. Requiere investigar,
medir y comparar. Las diferencias teórico-metodológicas radican en los universos de
análisis y las variables, indicadores e instrumentos de medición utilizados.
Existe una tradición evaluativa que proviene del análisis económico y otra de la
investigación social. Hay un continuo entre quienes ponen acento en los costos y los
que lo hacen exclusivamente en el logro de los objetivos de impacto. Así, evaluar
puede significar distintas cosas y tener distintos alcances.
En el análisis de proyectos se pueden distinguir tres metodologías que buscan
comparar los costos con el logro de objetivos de impacto. La forma de medir los
costos es la misma, lo que varía es la medición del impacto.
Análisis Costo Beneficio (ACB): consiste en comparar los costos con los beneficios
económicos del proyecto. En el caso de los proyectos sociales, los beneficios
difícilmente pueden expresarse en moneda, por lo que la utilización del ACB queda
limitada.
Análisis del Costo Mínimo (ACM): compara los costos-monetarios, con el nivel de
producción y distribución de los bienes y servicios que entrega el proyecto. El ACM
deja de lado el análisis de los objetivos de impacto. Acepta que ellos derivan de una
decisión política, y se dedica a asegurar que los mismos sean alcanzados
incurriendo en los costos mínimos. Se limita a garantizar la eficiencia, pero nada dice
respecto al impacto del proyecto. Éste se presume igual en las distintas alternativas
de intervención.
Análisis Costo-Impacto (ACI): compara, los costos (monetarios) con el logro de los
objetivos de impacto. El ACI, no se restringe a considerar la eficiencia sino que
también su impacto determinando en qué medida el proyecto alcanzará (o ha
alcanzado sus objetivos), qué cambio producirá (o ha producido) en la población
destinataria y cuáles son sus efectos secundarios.
El ciclo de vida del proyecto
Para llevar adelante un proyecto se deben dar una serie de pasos. En los proyectos
con inversión (en activos físicos) se destacan tres estados básicos:
Evaluación de proyecto: se desarrollan las tareas de diagnóstico, formulación,
evaluación y programación, que se asocian al desarrollo de la idea del proyecto, el
estudio del perfil, el análisis de prefactibilidad y el de factibilidad.
Inversión: se reconocen las etapas de diseño y ejecución.
Operación: comienza con las actividades de producción y distribución de los bienes o
servicios en la marcha blanca para continuar con la operación plena.
Seguidamente se desarrolla brevemente cada una de las etapas del ciclo del
proyecto.
Evaluación del proyecto
La preinversión se divide en etapas con el objeto de minimizar el costo de los
estudios que cada una de ellas requiere. Al final de cada una se plantean tres
opciones:
Abandonar, si las relaciones existentes entre los costos y los objetivos perseguidos
es claramente insatisfactoria;
Postergar, si el proyecto es atractivo, pero no existen los recursos necesarios para
llevarlo a cabo;
Continuar, cuando las relaciones entre las variables centrales que proporciona la
metodología son satisfactorias y, al mismo tiempo, existen los recursos requeridos
para implementarlo.
A medida que se avanza en las etapas, se obtiene información mayor (en cantidad) y
más confiable. Esto disminuye el riesgo de implementar un mal proyecto, pero, al
mismo tiempo, aumentan los costos del análisis. Disminuir la incertidumbre implica
aumentar los costos, por lo tanto hay que realizar los estudios requeridos sólo
cuando el tamaño del proyecto lo justifique. Mientras mayor es el volumen de
recursos involucrados, habrá que realizar mayores y más profundos estudios antes
de implementarlo. Si el proyecto es pequeño, se pueden eliminar las dos últimas
etapas. a) Idea
En esta fase se inicia el proyecto. Incluye un diagnóstico preliminar que busca dar
respuesta a un conjunto de preguntas que se profundizan en las fases posteriores.
¿Cuáles son los problemas que se pretenden resolver?
¿En qué medida se quiere resolverlos?
¿A quiénes está dirigido el proyecto?
¿Cuál es su población objetivo?
¿Dónde está localizada la población objetivo?
¿Qué características tiene la oferta y demanda existente de los bienes y servicios
que permiten solucionar el problema?
¿Cuáles son las principales causas y consecuencias del problema centra?
¿Cuáles son las áreas de intervención posibles?
¿Qué restricciones o potencialidades se deben considerar (¿actores o grupos
relevantes, temporalidad, antecedentes geográficos, demográficos,
socioeconómicos, socioculturales, legales, etc.?
¿Cuáles son las fuentes de financiamiento y recursos existentes?
Esta etapa se trabaja con la información disponible (de tipo secundaria) y entrevistas
a informantes claves. A su finalización se requiere contar con una primera visión del
o los problemas sociales que originaron el análisis, sus principales características y
posibles formas de intervención, con el objeto de decidir si es aconsejable
profundizar el análisis, en miras a su implementación, o si es preferible rechazar o
postergar la idea.
b) Perfil.
En esta etapa se profundizan los antecedentes del diagnóstico. Se realiza una
formulación preliminar de las alternativas implementación del proyecto y se analiza
su viabilidad técnico-económica, con una primera estimación de los costos e
impactos, comparando las alternativas "sin" proyecto, "con" proyecto y la que resulta
de optimizar la situación de base.
Esta etapa supone profundizar la información secundaria previamente recogida en
capítulos tales como: oferta existente, demanda insatisfecha, localización espacial,
aspectos técnicos vinculados a las opciones consideradas, productos y sus planes
de producción, magnitud de la inversión, aspectos financieros, características de la
gestión y organización requeridas para la ejecución y operación.
Si a este nivel la evaluación es positiva se continúa con la fase siguiente.
Dependiendo del tamaño de la inversión, se debe decidir se continuar con el estudio
de prefactibilidad o pasar directamente a la inversión u operación del proyecto. Un
resultado negativo implica rechazar el proyecto en forma temporal (postergación) o
definitiva.
c) Prefactibilidad
En esta fase se realiza la evaluación ex-ante de las alternativas, considerando:
El estudio del mercado, que incluye la demanda prevista para los bienes y/o
servicios que entregará el proyecto y la oferta existente de los mismos.
El análisis de alternativas tecnológicas.
La localización y escala (tamaño), con las restricciones y condicionantes que pueden
incidir sobre ellas.
La estimación de los costos e impactos durante la vida del proyecto.
Los requerimientos organizacionales y condicionantes legales. Se debe tener en
cuenta las leyes y reglamentos restrictivos o promocionales que lo afectan directa o
indirectamente.
El momento óptimo para comenzar el proyecto según los condicionamientos
temporales existentes.
Cuando hay inversión en activos físicos (terreno, construcción, equipamiento),
pueden presentarse tres casos diferentes:
que la inversión tenga una vida útil ilimitada y los resultados sean independientes del
momento de iniciación; la misma situación anterior, pero con una inversión de vida
útil limitada;
que la inversión tenga una vida útil limitada y los resultados sean función del tiempo
y del momento de concreción del proyecto.
Los resultados obtenidos en esta fase deben ser sometidos a un análisis de
sensibilidad, considerando los efectos producidos por cambios en las variables
relevantes del proyecto. El informe permite escoger entre proseguir con el estudio de
factibilidad, realizar un análisis complementario, o abandonar el proyecto de manera
transitoria o permanente.
d) Factibilidad
En esta etapa se realiza la programación detallada de las actividades, organización y
programa de desembolsos correspondientes a la alternativa seleccionada, para la
obra física (tamaño y localización), el diseño y ejecución de la inversión, la puesta en
marcha y operación plena del proyecto.
Se requiere la elaboración de un mapa de procesos y actividades, el cronograma y
ruta crítica, la estructura organizacional, los requerimientos de información, el diseño
del plan de monitoreo y evaluación ex-post, un presupuesto detallado y el plan de
financiamiento.
Concluido este análisis el proyecto está completamente formulado y corresponde
adoptar una decisión respecto a su puesta en marcha. Cuando un proyecto ha
llegado hasta esta fase, a lo sumo puede sufrir modificaciones menores o postergar
su inicio. La inversión
Este estado se considera sólo en aquellos proyectos que requieren activos físicos
para su operación.
Diseño: Marca el comienzo del proceso de inversión. Su aspecto central es el
desarrollo de los detalles de la ejecución, considerando los requerimientos y
especificaciones de arquitectura e ingeniería que exige la naturaleza de la obra.
Ejecución: Es el proceso de asignación de los insumos previstos para conseguir los
resultados esperados en cada una de las fases de la obra, siguiendo el cronograma
y el camino crítico elaborados en la factibilidad.
La operación
En este estado es necesario distinguir dos fases:
Puesta en marcha (marcha blanca): Se inicia con la formación de los equipos de
trabajo, la compra de insumos y la operación programada según los procesos y
actividades previstos, con el objeto de verificar su funcionamiento y, si es necesario,
enmendarlos para la operación plena. En algunos casos se realiza una prueba piloto,
en la que se implementa la programación a una escala menor.
Operación plena: Etapa en que se implementa el proceso de producción y
distribución de productos en la escala y tiempos programados.
Pasos a seguir en la formulación y evaluación de proyectos
Existen algunos pasos que son fundamentales en la formulación, evaluación y
monitoreo de un proyecto social, a saber:
Diagnóstico
Análisis de problemas sociales
Identificación del problema central
Elaboración de la línea de base
Definición de la población objetivo
Estudio de la oferta y la demanda
Análisis del contexto (geográfico, demográfico, socioeconómico, sociocultural, legal y
financiero)
Identificación de actores y grupos relevantes
Análisis de causas y efectos (árbol de problemas)
Identificación de medios y fines (árbol de objetivos)
Áreas de intervención (viabilidad e importancia)
Formulación
Definición de los objetivos y metas de impacto
Descripción de los objetivos de producto
Determinación del horizonte del proyecto
Definición de las metas y planes de producción
Descripción de la tecnología y proceso productivo
Identificación de las variables e indicadores a utilizar
Selección de las fuentes de información
Caracterización de los supuestos
Confección de una Matriz Lógica de las alternativas a evaluar
Evaluación Ex-Ante
Identificación de los recursos necesarios
Estimación de los costos
Estimación de los impactos
Análisis de las relaciones costo/impacto
Programación
Generación del mapa de procesos
Descripción de las actividades por proceso
Confección del cronograma y ruta crítica
Determinación de insumos
Definición de la estructura organizacional
Diseño del modelo de focalización
Programación del monitoreo y la evaluación ex-post
Análisis detallado del presupuesto y plan de financiamiento.
Monitoreo y Evaluación Ex-Post
Diseño de un plan de Monitoreo
Recolección y procesamiento de la información
Elaboración de informes
Evaluación Ex-Post
Diseño del modelo de evaluación
Medición de los costos reales
Análisis de la relación entre costos e impactos
Elaboración de informes
Bibliografía
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