EMBARAZO
El embarazo comienza cuando el espermatozoide fecunda el óvulo y este óvulo
fecundado se implanta en la pared del útero.
ETAPAS DEL EMBARAZO
Las 40 semanas del embarazo se dividen en tres
trimestres.
Durante las diez primeras semanas, el resultado de la
fecundación se denomina embrión, después se le
denomina feto.
Primer trimestre
En el primer trimestre los cambios hormonales, van a
cobrar una gran relevancia. Estos cambios varían sobremanera de unas
mujeres a otras, pero la gran mayoría presenta alguna de las siguientes
molestias:
Discreto aumento de las mamas y su
sensibilidad.
Nauseas y vómitos
Necesidad de dormir
Estreñimiento
Labilidad emocional
Todos los órganos importantes se desarrollan
durante este trimestre.
Semana 1 – 3 Fecundación / Blastocito
En mujeres con ciclo de 28 días, alrededor del
día 14 del ciclo
menstrual, se produce la
ovulación. Sale uno de
los óvulos maduros de
su ovario y pasa a la
trompa de Falopio donde
la fecundación tendrá
lugar.
El óvulo fertilizado
(blastocito) completa su
viaje de 7 a 10 días
desde el ovario hasta el
útero, en donde se
implanta en el
endometrio. Se dividide
en dos, una parte se
convertirá en placenta y
la otra en embrión
Semana 5
El embrión en desarrollo
ya tiene 3 capas
1. Ectodermo (capa
superior) formará el cerebro, sistema nervioso central, la piel y el pelo.
2. Mesodermo (capa media) desarrollará el corazón y el sistema
circulatorio, huesos, músculos, riñones, órganos de reproducción.
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3. Endodermo (capa más interna), un tubo simple, originará intestinos,
hígado, páncreas y vejiga.
Semana 10.
El embrión nada y se mueve libremente dentro
del útero.
Semana 11
El embrión pasa a llamarse feto. La parte mas
crítica del desarrollo ya pasó. Es un período de
rápido crecimiento, mide ya de 2-3 centímetros a
comienzos de la semana y se duplicará el
crecimiento hacia el final de la semana.
Segundo trimestre
En la madre el ritmo cardiaco y presión sanguínea
aumentan para adaptarse a las necesidades del
feto. El feto tiene ya una apariencia humana
reconocible, y crece con rapidez.
Semana 14
Mide ya 9 -10 cm. de largo y pesa aproximadamente 40 gramos. Comienza
a practicar los movimientos de respiración, inhalando y exhalando.
Semana 18
El bebé pesa ya cerca de 220 gramos y comienza a parecerse cada vez
más a un humano.
Semana 21
La etapa de crecimiento rápido comienza a disminuir.
Semana 23 – 24
En estas dos semanas completa unos 600 gramos. El feto es considerado a
partir de este momento viable, es decir que tendría alguna posibilidad de
sobrevivir, si naciese.
Semana 25-26
La estructura de la columna vertebral comienza a formarse. Ya puede estar
pesar unos 900-1000 gramos y medir 23 cm. de la coronilla al cóccix.
Semana 27
Crecerá hasta completar 24-25 cm. desde la coronilla al cóccix.
Tercer trimestre
Los órganos del feto maduran. La mayoría de los fetos prematuros nacidos al
comienzo del tercer trimestre sobreviven, y sus probabilidades de
supervivencia aumentan cada semana que permanecen en el útero.
Semana 28.
Pesa ya unos 1200 gramos. El tono muscular mejora gradualmente. Los
pulmones serían capaces de respirar aire.
Semana 35
El peso del bebé ya puede estar alcanzado unos 2500 gramos.
Ha crecido tanto que ocupa casi todo el interior del útero y tiene poco
espacio para moverse.
Semana 36-37
Llega casi a los 2900-3000 gramos
Semana 38
Gana aproximadamente unos 30 gramos por día. El intestino tiene
acumulado meconio, el material que sale de su primer movimiento intestinal.
La circunferencia de la cabeza es casi la misma que la del abdomen.
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Semana 39
Los pulmones siguen madurando y aumenta la producción de surfactante.
No se puede mover mucho y su peso ya alcanza unos 3200 gramos.
Semana 40
Normalmente es la última semana de gestación. El promedio del tamaño de
un recién nacido es de 3500 gramos de peso y 50 cm. de talla.
Un embarazo normal oscila entre la semana 37 y 42, de manera que el parto
sucedido entre estas fechas es considerado "a término", dentro de lo normal,
siendo antes de esta fecha prematuro o pretérmino y posterior a ella
postmaduro o postérmino.
PLACENTA
La placenta es un órgano principalmente de origen fetal, con escasos
componentes celulares de origen materno (decidua), que cumple las funciones
de oxigenación y nutricia, con intercambio de sangre entre el feto y la madre y
síntesis de numerosos
productos necesarios para
el desarrollo fetal.
Este pequeño órgano (al
nacer pesa cerca de 1/2
kilo) también ayuda a
proteger al feto de
infecciones y sustancias
potencialmente nocivas.
Por lo general se expulsa a
los pocos minutos de la
expulsión del feto.
En algunos casos no crece
correctamente, se coloca en
una mala posición en el
útero, no funciona bien,
puede ser demasiado
gruesa o demasiado
delgada, tener un lóbulo de más o conectarse en forma anormal al cordón
umbilical o a las membranas fetales.
Las infecciones y los coágulos sanguíneos también pueden dañar la placenta.
Los problemas de placenta se encuentran entre las complicaciones más
comunes de la segunda mitad del embarazo.
CORDÓN UMBILICAL
Es un cordón blanquecino y brillante de 50-60 cm. de largo y un espesor de 1 a
2 cm., con un desarrollo en espiral, que
une el feto a la placenta.
Contiene en su interior tres vasos: una
vena y dos arterias, con la característica
especial que la vena conduce sangre
arterial (oxigenada) y las arterias llevan a
la placenta la sangre venosa fetal (no
oxigenada)
Si su longitud es menor a 40 cm., se
considera un cordón corto, y puede
presentar dificultades en el período
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expulsivo (momento del parto).
Cuando la longitud excede los valores normales (puede llegar a medir más de 2
metros), por los movimientos del feto pueden formarse nudos o bien dar lugar a
una circular de cordón alrededor del cuello fetal. Cuando por algún factor el
cordón pierde su posición habitual, puede descender hasta preceder al feto en
el momento del parto, esto se conoce como procidencia del
cordón.
GONADOTROFINA CORIÓNICA HUMANA
beta-GCH (gonadotropina coriónica humana), una hormona
que normalmente se produce durante el embarazo.
Nombres alternativos:
Beta-GCH cualitativa en suero; gonadotropina coriónica
humana cualitativa en suero; prueba de embarazo en
sangre; beta GCH sérica cualitativa; GCH sérica.
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PARTO
El parto es un proceso progresivamente acelerado que comienza en las
semanas 33-34 del embarazo, hace eclosión alrededor de la 40, treminando
con la expulsión del feto, placenta y membranas por vía vaginal.
Cuando todo esto ocurre alrededor de las semanas 37 y 42 de amenorrea, con
una duración temporal adecuada, un recién nacido con más de 2500 gr., y que
presenta buena vitalidad, sin incidencias en el alumbramiento ni alteraciones en
el estado materno, podemos decir que estamos frente a un parto normal."
(Definición de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia).
El final de la gestación y el inicio del parto a término no tiene una frontera neta,
no existen unos síntomas claros que señalen cuando se interrumpirá la
gestación. A veces hay una serie de molestias vagas e imprecisas, de duración
variable, llamadas genéricamente pródromos de parto.
INICIO DEL PARTO
Podemos considerar que una paciente está de parto cuando
Existe actividad uterina regular. Endurecimiento de la pared del útero a
través de las cubiertas abdominales. Frecuencia mínima de contracciones
para diagnosticar el establecimiento del parto es de 2 cada 10 minutos.
Existe dilatación del cuello del útero. Se considera fase activa del parto si
existe dilatación cervical mayor de 3 cms.
Es progresiva la dilatación del cuello. La progresión media de la dilatación
del cuello es de 1-2 cms/h. Esto puede informar sobre el tiempo de
dilatación que resta hasta que comience el periodo expulsivo, aunque es
bastante variable.
En todo parto se determina la altura en la que se encuentra en la pelvis el feto
mediante los planos de Hodge.
I plano.- Coincide con el estrecho superior,
trazado entre el promontorio y el borde superior
del pubis.
II plano.- Paralelo al anterior, pasa por el borde
inferior de la sínfisis del pubis y el cuerpo de la
segunda vértebra sacra; está situado dentro del
plano de la excavación.
III plano.- Paralelo al anterior a la altura de las
espinas ciáticas.
VI plano.- Situado en el plano de salida de la pelvis, paralelo al anterior a la
altura de la punta del cóccix.
FASES DEL PARTO
Una vez iniciadas las contracciones
uterinas regulares se pueden distinguir tres
fases del parto:
Periodo de dilatación
Periodo expulsivo
Alumbramiento o expulsión de la placenta y
anexos ovulares.
Periodo de dilatación
Se define como el periodo comprendido entre el
inicio de las contracciones uterinas hasta la dilatación
cervical completa, iniciando el periodo expulsivo.
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Una vez instauradas las contracciones uterinas regulares, el feto inicia el
progreso por el canal del parto, adaptando las características de la cabeza a
los diámetros de la pelvis, y conseguiendo la dilatación del cuello uterino y
vagina.
Se debe vigilar las características de las
contracciones uterinas y la reacción del
corazón ante las mismas con la finalidad de
detectar cualquier anomalía sugestiva de
sufrimiento fetal.
Durante el parto se producen cambios muy
importantes en el cuello uterino: el borramiento
y la dilatación del mismo. En la prímipara
(durante el primer parto) el borramiento del
cuello o acortamiento del conducto cervical es
previo al inicio de la dilatación. En las
multíparas el borramiento y la dilatación son simultáneas.
La dilatación se mide en cm. y al principio es lenta; cuando alcanza los 5 cm.
su velocidad de dilatación aumenta. Cuando se alcanza los 10 cm.
se dice que la dilatación es completa o suficiente para el paso
del feto.
Período expulsivo
El periodo expulsivo comienza cuando se alcanza
la dilatación cervical completa (10 cms) y termina
con la expulsión del feto. La duración del periodo
expulsivo es normalmente menor a 60 minutos en
primíparas e inferior a 30 minutos en multíparas.
Un alargamiento del periodo
expulsivo por encima de este margen de tiempo se
considera estancamiento del periodo expulsivo y precisa, habitualmente, de
una maniobra tocúrgica (forceps, ventosa o espátulas) si la presentación se
encuentra suficientemente baja ( normalmente en el III plano de Hodge).
El período expulsivo comienza en el momento en que la dilatación es completa,
es decir permite el paso del feto a su través. Durante el mismo el
feto debe completar el descenso, rotación y amoldamiento de la
cabeza al canal del parto. Las fuerzas que
participan son las contracciones uterinas y la
contracción voluntaria de los músculos
abdominales que intentan expulsar el contenido
uterino.
El feto se adapta al canal del parto, rota en su
interior y desciende, para finalmente salir al exterior.
Primero se desprende la cabeza, luego los hombros y
finalmente la pelvis.
Período de alumbramiento
El periodo de alumbramiento se inicia al finalizar el periodo expulsivo y
concluye con la expulsión de la placenta y membranas ovulares. La duración
máxima es de 30 minutos y la pérdida hemática normal no suele ser superior a
500 ml. La complicación más frecuente es la hemorragia.
Durante el alumbramiento se produce el desprendimiento de la placenta y las
membranas del saco amniótico.
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PUERPERIO
El puerperio es la etapa que va desde que acaba el parto con la expulsión de la
placenta hasta 40 días después.
Es una etapa de cambios. Los más importantes tienen lugar durante las
primeras horas. Son los siguientes:
El útero disminuye bruscamente de tamaño al expulsar al feto y la placenta,
sangra y continua contrayéndose para recuperar su posición o tamaño
original. Lo consigue a los 10 días tras el parto aproximadamente.
Loquios o sangrado vaginal que se produce tras el parto. La primera
semana es como una regla, después disminuye hasta desaparecer.
Micción espontánea: se debe orinar antes de las primeras 4 horas tras el
parto para favorecer la contracción uterina y la disminución del sangrado.
Se inicia precozmente la lactancia materna, a ser posible en la sala de
partos.
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IMÁGENES PARTO
Periodo expulsivo: el vértice de la
cabeza asoma por la vulva.
Protección del periné durante las contracciones
Se espera a que la cabeza complete el
descenso.
Se introducen los dedos índice y medio para
proteger al feto y se realiza la episiotomía
Comienza a salir la cabeza lentamente
protegiendo el periné para evitar desgarros.
Se produce la rotación externa de la
cabeza: el feto "mira" la pierna derecha
de la madre.
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Se completa la rotación externa de la cabeza
Continúa el descenso fetal,
asomando el hombro debajo del
pubis
Coincidiendo con una contracción uterina se
tracciona hacia abajo para ayudar a la salida
del hombro anterior
Se procede a la ligadura y sección del
cordón umbilical.
Reanimación neonatal inmediata
Aplicación de oxígeno con mascarilla
abierta
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Se comprueba que la placenta está desprendida
Cuando está desprendida se tracciona
suavemente
Cuando ha salido la mayor parte de la
placenta, se puede girar la placenta para
favorecer la salida del saco amniótico
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TÉCNICAS PARTO
CESÁREA
Historia
Aunque en la actualidad es muy frecuente la práctica de la intervención
cesárea, históricamente su realización en mujeres vivas es temporalmente
cercana. En la Antigüedad la cesárea sólo se practicaba en mujeres que
habían muerto y portaban un embarazo cercano al término.
En Grecia, el propio padre de la medicina, Asclepio nació por cesárea de su
madre recién asesinada. Estando Corónide embarazada de su amante
Apolo, fue infiel a éste acostándose con Isquis. Conocedor de este hecho
Apolo se quejó a su hermana Ártemis, la cual disparó sus flechas matando
a Corónide. Arrepentido Apolo ante el cadáver de Corónide, acudió a
Hermes quien, a la luz de las llamas, arrancó al niño aún vivo de las
entrañas de Corónide.
Otro tanto aconteció con Dioniso. Zeus bajo apariencia mortal tuvo un
romance con Sémele («luna»). Estando embarazada Sémele de Zeus,
siguió el consejo de la celosa Hera – diosa y esposa de Zeus– de solicitar a
éste que se mostrara tal cual era su forma. Éste se negó a tal petición, lo
que provocó que Sémele le rechazara en su lecho. Enfurecido Zeus la mató
con un rayo. Pero Hermes –nuevamente Hermes– salvó al feto de seis
meses cosiéndolo dentro del muslo de Zeus para que allí alcanzara los
nueve meses. El nacido recibió el nombre de Dioniso (el «dos veces
nacido» o el «hijo de la doble puerta»).
En Roma, al parecer, fue Numa Pompilio (715-672 a.C.), segundo rey de
Roma, quien ordenó su práctica. Impulso un texto legal, la lex regia de
Numa Pompilius, al parecer, decía: «Negat lex regia mulierem, quae
praegnans mortua sit humari antequam partus ei excidatur;qui contra fecerit
spem animantis cum gravida peremisse videtur. L. Negat D. D. de morte
inferenda». Es decir, que no podía inhumarse a la mujer muerta
embarazada sin haber sacado previamente al niño de una incisión
abdominouterina.
Según escribe Plinio (23-79 d.C.) en
su Historia Natural, Cayo Julio César
(100-44 a.C.) habría nacido por
intervención cesárea practicada a su
madre, mediante la incisión del útero
(a caeso matrix), aunque es
improbable que esto sucediera,
habida cuenta de que la madre de
Julio César –Aurelia–, sobrevive al
nacimiento de éste y en aquel
tiempo era prácticamente imposible
la supervivencia tras una cesárea de la mujer. Las dudas sobre los primeros
años de la vida de César tienen su justificación en la ausencia de
narraciones sobre tal período. Ni Cayo Suetonio ni Plutarco aluden a tal
período de la vida de Cayo Julio César. La denominación de la intervención
provendría, por tanto, del término latino caedere (cortar), y no del nombre
de Julio César.
La primera cesárea documentada sobre una mujer viva fue realizada en
1610, la paciente murió 25 días después de la cirugía. Después volvió a
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intentarse de muchas formas y en diversas condiciones, pero casi
invariablemente conducía en la muerte de la madre por infecciones o
hemorragia. Incluso en la primera mitad del siglo XIX, la cesárea registraba
una mortalidad del 75%.
En la obra de Riesco Tratado de Embriología Sagrada (1848), se dedica
parte del capítulo II de la parte segunda a tratar sobre la intervención
cesárea. Se distingue allí entre la cesárea practicada en la mujer viva de
aquella que tiene lugar en la mujer muerta.
En la mujer viva, se advierte que «Sólo una necesidad imperiosa, dice
Rosiau, puede autorizar la práctica de la gastrohysterotomia en la mujer
viva, porque en esta operación sucumben más de la mitad de las mujeres
que se someten a ella; por esta razón no debe recurrirse a ella, sino cuando
la vida de la mujer, y la del niño están inmediatamente amenazadas».
Y se insiste sobre este punto más adelante al decir que «La experiencia que
es el mejor juez en estas materias, ha demostrado que las más de las veces
la operación cesárea tiene malísimos resultados en las mujeres vivas sobre
quienes se practica».
En el caso de la mujer muerta es inequívoco el deber de intervención, como
se vio tan arraigado en los tiempos, pues: «Aunque haya pasado algún
tiempo después de la muerte de una mujer embarazada, no debe omitirse la
operación cesárea, por más que algunos facultativos sean de opinión
contraria, porque en ello nada se pierde, y puede ganarse». E incluso la
falta de intervención se llega a calificar de «criminal».
Indicaciones
Un parto por cesárea se lleva a cabo cuando no es posible un parto vaginal o
cuando no es seguro para la madre o el niño.
Algunas de las razones principales de un parto por cesárea en vez del parto
vaginal son las siguientes:
Cuando hay peligro para el bebé
(sufrimiento fetal):
o Disminución del nivel de oxígeno
o Aumento o disminución del ritmo
cardíaco
o Problemas en el útero:
Útero muy pequeño,
cicatrizado o deforme
Embarazo múltiple
o Problemas en el cuello uterino:
Cuello uterino amplio o
relajado (incompetente)
o Infección activa por herpes genital en la madre
o Problemas con la placenta y el cordón umbilical:
Placenta adherida muy cerca al cuello uterino (placenta previa)
Placenta adherida parcialmente al útero (desprendimiento de
placenta)
Desarrollo anormal
Cuando hay peligro para la madre (sufrimiento materno):
o Cabeza del bebé demasiado grande para pasar a través de la pelvis
materna (desproporción cefalopélvica)
o Parto prolongado
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o Posición anormal del feto
o Parto de nalgas o presentación de nalgas
o Posición transversa
o Embarazo a edad avanzada (más de 40 años)
o Enfermedad grave (toxemia, preeclampsia, eclampsia, hipertensión)
Técnica
El médico realiza una incisión por
debajo del ombligo. Al quedar
expuesto el útero (matriz), se abre
mediante otra incisión que permite
liberar el líquido amniótico y
extraer al bebé junto con la
placenta y las membranas.
Después, el cirujano sutura el
útero y el abdomen.
Las ventajas de la incisión transversa
sobre las verticales ya fueron
reconocidas por Pfannenstiel a
comienzos del siglo, innovando una
incisión que brindaba una alternativa a
la laparotomía longitudinal tradicional
volviéndose este método muy popular
En las cesáreas que no son de
emergencia, el cirujano hace, por lo
general, una incisión horizontal (un
corte de bikini) a través del abdomen,
justo debajo del área púbica. En una
situación de emergencia, el cirujano
puede preferir hacer un corte vertical,
desde la parte inferior del ombligo hasta
justo por encima del área púbica. Un corte
vertical permite llegar al bebé con mayor
rapidez.
Luego, el cirujano abre el útero con una
incisión bien sea horizontal o vertical,
independientemente de la dirección que
tenga la
incisión
abdominal.
Una incisión
horizontal cicatriza más rápido que una vertical y
por eso los cirujanos la prefieren con más
frecuencia.
Finalmente, el cirujano corta la bolsa amniótica
que envuelve al bebé. Luego extrae el líquido por
succión.
El cirujano introduce ambas manos en el útero y
levanta la cabeza del bebé. Un asistente oprime la parte superior del útero de
la madre para ayudar a salir al bebé.
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VENTOSA
En ocasiones el fórceps se sustituye por la ventosa. Este instrumento, muy
poco utilizado, se introduce por la vagina hasta alcanzar la cabeza del feto a la
que se adhiere para extraerla al exterior con la ayuda de las
propias contracciones maternas. Al igual que el fórceps su
uso se limita a situaciones de riesgo, en las que el
parto se prolonga demasiado y existe peligro de
sufrimiento para el feto.
FÓRCEPS
Historia
Hipócrates inauguró el uso de este maniobra en
los primeros siglos de la era moderna al
extraer a un feto con sus propias manos
como se hace con los fórceps.
Fue inventado en siglo XI para uso en
óbitos.
En el siglo XVI se inicia usó pero sólo en
instancias extremas, por lo tanto con una
alta morbimortalidad materna y fetal.
Hasta 1580 no se establecieron las bases
del fórceps moderno.
Con la disminución de la morbimortalidad de la cesárea se restringió su uso a
aquellas situaciones de morbilidad mínima.
Técnica
Permite 'coger' y 'girar' la cabeza del
feto lo suficiente para que salga
adecuadamente. El fórceps entra en
juego durante la fase del expulsivo,
cuando el cuello del útero está
completamente dilatado y la cabeza del
feto se encuentra ya en el canal del
parto. A menudo, su uso se combina
con la incisión de una episiotomía que
favorece el paso de la cabeza del feto
por la vagina.
EPISIOTOMÍA
La intervención consiste en realizar un pequeño corte en el periné –la piel y los
músculos que se sitúan entre la vagina y el recto– para agrandar el canal
vaginal y favorecer los trabajos del parto. Esto evita los desgarros vaginales
espontáneos mientras la cabeza del feto sale al
exterior y evita además que el parto se prolongue
innecesariamente. Inmediatamente después de que
el niño y la placenta hayan sido expulsados se
procede a la sutura del corte.
.Las principales complicaciones que pueden
resultar de esta intervención son la incontinencia
anal y otras derivadas de cualquier intervención
quirúrgica: formación de hematomas, hemorragias,
infecciones, y graves traumatismos perineales.
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ANESTESIA EPIDURAL
La llamada anestesia epidural es sólo uno más de los procedimientos
analgésicos capaces de eliminar parte del sufrimiento derivado de los trabajos
del parto. Se administra a través de un pequeño catéter que se coloca en la
región baja de la espalda, en la zona
lumbar, entre la cuarta y quinta
vértebra.
Si no existen contraindicaciones
graves (que la madre tenga la tensión
baja, escoliosis o hernias discales
graves, alteraciones de coagulación o
alergia a los medicamentos), la
epidural permite reducir
considerablemente el dolor sin
eliminar del todo la consciencia
materna, de manera que ella pueda
colaborar en el trabajo del parto y
seguir las instrucciones de quienes la están atendiendo.
MONITORIZACIÓN CARDÍACO FETAL Y DE CONTRACCIÓN UTERINA
La monitorización cardíaco fetal y el de contracciones uterinas proporcionan un
registro continuo del ritmo cardíaco del feto y del índice de contracciones de la
madre durante el trabajo del parto.
Monitoreo fetal externo
Por definición, el monitoreo fetal externo se hace a través de la piel
(transdérmico)
En el abdomen se colocan electrodos (monitores)
sensibles con un gel conductor que puede percibir
tanto la frecuencia cardiaca fetal (FCF) como la
intensidad y la duración de las contracciones
uterinas. Usualmente, los resultados de este
examen son continuos y se imprimen.
Prueba sin estrés
Es otra forma de monitorización externo del feto,
se puede realizar desde la semana 27 del
embarazo y se utiliza para medir las
aceleraciones de la frecuencia cardiaca fetal
(FCF) con movimiento normal.
Los electrodos se colocan igual que en el caso
anterior. Si no se presenta ningún tipo de actividad fetal pasados 30 ó 40
minutos, a la persona se le da algo de beber o una comida liviana que estimule
la actividad fetal. Otras de las intervenciones que podrían activar el movimiento
fetal serían la estimulación acústica (envío de sonidos al feto), colocación
suave de las manos sobre el abdomen o mover el feto.
Prueba de estrés durante la contracción
La prueba de estrés durante la contracción es un método final para monitorizar
desde el exterior y se utiliza para medir la capacidad de la placenta para
oxigenar adecuadamente al feto bajo presión durante las contracciones.
Sobre el abdomen se colocan los mismos monitores descritos anteriormente
para evaluar la contractibilidad uterina y la frecuencia cardiaca fetal. Si las
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contracciones no se están presentando espontáneamente, se pueden inducir
administrando por vía intravenosa un medicamento llamado oxitocina.
Monitoreo fetal interno
La monitorización fetal interna se
hace con colocación de un electrodo
directamente sobre el cuero
cabelludo del feto a través descuello
uterino. El médico puede utilizar este
método cuando la monitorización
fetal externo no funciona bien o
cuando la información recibida es
dudosa y debe utilizarse sólo si ya
se ha presentado la ruptura de
membranas, si hay una dilatación de
3 cms. y si el feto está en una
posición adecuada.
INDUCCIÓN MÉDICA DEL PARTO
La inducción del parto consiste en el
inicio del parto de forma artificial.
Gel de prostaglandinas que se aplica en el cuello del útero. Este fármaco
ayuda por un lado a estimular las contracciones y por otro, a borrar el cuello
del útero. Se suele aplicar antes de la administración de oxitocina por goteo.
Amniorrexis o rotura artificial de las membranas. Al tiempo que se coloca un
goteo de oxitocina a la embarazada, el médico inserta una especie de
ganchillo en el útero para realizar una pequeña abertura en la membrana
que permita la salida del líquido amniótico, al igual que cuando se rompe
aguas.
Oxitocina es una hormona natural de la glándula pituitaria posterior del
cerebro que se encarga de estimular el parto. En este caso, la hormona se
usa de forma sintética y
se suele administrar
mediante goteo. Cuando
se utiliza este
procedimiento, las
contracciones suelen ser
más intensas y largas
que en un parto normal.
AMNIOCENTESIS
El líquido proporciona una
gran cantidad de
información con respecto al
sexo, estado de salud y
madurez del feto. La
extracción de una muestra
se denomina amniocentesis.
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