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Variedades Geográficas del Español

El documento resume las principales variedades geográficas del español. Describe el español septentrional, que incluye variedades del centro y norte de España, y el español meridional, que incluye el andaluz, canario, murciano y extremeño. Explica los rasgos fonológicos, léxicos y sintácticos característicos de cada variedad, como el seseo y ceceo en el andaluz y la relajación vocálica final en canario.

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Variedades Geográficas del Español

El documento resume las principales variedades geográficas del español. Describe el español septentrional, que incluye variedades del centro y norte de España, y el español meridional, que incluye el andaluz, canario, murciano y extremeño. Explica los rasgos fonológicos, léxicos y sintácticos característicos de cada variedad, como el seseo y ceceo en el andaluz y la relajación vocálica final en canario.

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CURSO 2021/22 2º BACHILLERATO LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

TEMA 2. VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL

La lengua es a la vez una y diversa: tiene unidad porque todos cuantos la utilizan pueden entenderse
entre sí al usarla y poseen plena conciencia de estar empleando el mismo sistema de comunicación, pero al
mismo tiempo es evidente que hay diferencias apreciables entre la manera en que se utiliza la lengua según los
hablantes y sus situaciones. A esto es a lo que denominamos variedad lingüística. Cuando nos referimos a
una variedad geográfica o diatópica estamos dirigiendo nuestra atención al conjunto de rasgos
fonológicos, morfosintácticos y léxico-semánticos que definen el castellano utilizado por los hablantes de una
determinada zona geográfica, es decir, a los dialectos. La disciplina que se ocupa del estudio y la
caracterización de estas variedades es la Dialectología.

El español se originó en una zona cántabra dependiente del antiguo Reino de León. Desde ahí, se fue
expandiendo hacia la zona sur en forma de abanico invertido. A partir de los siglos XVI y XVII, por aunar rasgos
no solo castellanos, sino también leoneses, aragoneses, andaluces, etc. y por extenderse más allá de nuestras
fronteras, el castellano empezó a denominarse “español”, aunque los dos nombres son hoy en día oficiales para
nuestra lengua. Todos los hablantes del español forman una misma comunidad lingüística con un uso muy
heterogéneo. Por eso, para evitar su fragmentación existe la norma, que corresponde al modelo lingüístico que
toda la comunidad de hablantes entiende como culto.

Se pueden distinguir en nuestro idioma las siguientes variedades: los dialectos septentrionales, los
dialectos meridionales y, dentro de estos últimos, los dialectos de transición. A ello hay que unir las variedades
en zonas bilingües, la variedad del español hispanoamericano, el judeo-español o sefardí y el español de Guinea
Ecuatorial.

2.1. VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL SEPTENTRIONAL.

Se entiende por español septentrional a la modalidad del español empleada en el centro y el Norte de
España, área que va desde Cantabria por el norte, a La Mancha en el Sur y toda la Comunidad Autónoma de
Castilla y León (salvo las zonas occidentales de León, Zamora y Salamanca) hasta Aragón (salvo la zona norte de
Huesca y las zonas orientales de la región). Es el modelo que sirvió de base para la normalización del idioma en la
península, ya que corresponde a la zona de origen y primera expansión del castellano. Por ello, el español
septentrional tiende a considerarse más conservado, frente a las variedades meridionales más innovadoras. Muy
comunes son la ausencia de seseo y ceceo y de yeísmo en muchas de estas zonas. Con todo, el castellano norteño
no es una variedad homogénea, sino que presenta peculiaridades según las zonas:

 Variedad norteña central. Coincide aproximadamente con Castilla la Vieja y se extiende hacia el
Sur por la Alcarria y Madrid, hasta la Mancha. De todas formas, el límite es bastante impreciso, sobre
todo al Sur, pues en las tierras manchegas son observables también algunos rasgos meridionales. Sus
rasgos más significativos son: el leísmo, laísmo y loísmo; la relajación y pérdida de la -d final de
palabra, que se articula como si fuera -z [Madriz] y el yeísmo sobre todo en Madrid.

 Variedad norteña oriental. El castellano hablado en la actualidad en lo que fue el reino de Aragón
recibe el nombre de habla baturra. Entre sus rasgos pueden destacarse: la entonación ascendente y el
alargamiento de la vocal final, la tendencia a pronunciar como graves las esdrújula (cantara, medico,
pajaro), el empleo de pues a final de enunciado como apoyo idiomático, el uso de los pronombres de
sujeto como término de preposición (Te has olvidado de yo) y la preferencia del diminutivo -ico
(bonico, mocica).

 Variedad norteña occidental. Igual que en Aragón, en la zona de mayor pervivencia del
asturleonés, el castellano se habla con ciertas características que revelan el contacto con la variedad
autóctona. Estos rasgos son más abundantes en Asturias. Los más significativos son: la posición
arcaizante de los pronombres átonos (Acuérdome ahora de...) , la utilización de verbos intransitivos
como transitivos (Has caído el jarrón), la apócope de la vocal final -e en las formas verbales (Ya sal
la luna = ya sale) , el uso de la negación non y la formación de diminutivos con el sufijo -ín, -ino,-
ina.

1
En las zonas bilingües también se da una “contaminación” fonética, una forma peculiar de hablar castellano o
acento. Así, en la zona de influencia del catalán encontramos rasgos como la pronunciación de la –d final como
sorda (amistat), articulación velarizada de –l final, apertura de vocales tónicas, sonorización de –s, seseo 1;
interferencias en el uso de la las preposiciones (Estoy aquí, a Barajas); empleo del artículo con nombres propios
(la Montse); dequeísmo (Considero de que no se ha solucionado) o dificultad para diferenciar el uso de llevar y
traer, de ir y venir.

La entonación es la característica más marcada del español hablado en Galicia. Otros rasgos son vacilaciones en el
uso de vocales, geada2 (jato por gato), reducción de grupos cultos (repunante por repugnante) o preferencia por
el perfecto simple, como en asturiano (comí por he comido).

En cuanto al español hablado en el País Vasco y Navarra, las interferencias con el euskera son menores, al no ser
esta última una lengua románica. Además de la entonación, muy característica, encontramos alteraciones en el
orden sintáctico (Fresas compro para comer), sustitución del imperfecto de subjuntivo por el condicional (Ojalá
llovería), leísmo -incluso para referentes femeninos -(Le llamé a Lola) y confusiones en el género de los
sustantivos3.

2.2. VARIEDADES GEOGRÁFICAS DEL ESPAÑOL MERIDIONAL.

Entre las variedades actuales del español meridional están los siguientes dialectos: el andaluz, el canario, el
murciano y el extremeño Desde otro punto de vista, estos dos últimos, junto con el ribagorzano y el riojano
admiten ser agrupados como dialectos de transición.

 El andaluz

El castellano llegó a Andalucía en el siglo XIII, pero no se generalizó en esta zona hasta la conquista del reino
de Granada en el siglo XV. Este hecho dio al andaluz algunos de sus rasgos característicos actuales, entre otros,
la abundancia de arabismos no generales en castellano (marjal, medida agraria) y la presencia de numerosos
arcaísmos mozárabes (manque por aunque). Es el dialecto más diferenciado de las variedades meridionales y
el que mayor número de hablantes posee. Podemos dividir la variedad dialectal andaluza en dos zonas.

 La zona occidental, que incluye las provincias de Huelva, Cádiz, Sevilla, Málaga y Córdoba, y la zona
oriental, que incluye las provincias de Jaén, Granada y Almería. En la zona occidental suelen emplear
la forma de tratamiento ustedes (ustedes tenéis)frente a la oriental que prefiere la forma vosotros.

Entre sus rasgos característicos podemos destacar:

• La creación de un signo fonológico para el plural mediante la apertura de las vocales finales, que al aspirarse
la -s final no había distinción entre el singular y el plural. En conjunto, el sistema vocálico andaluz presenta una
configuración de cinco fonemas en posición acentuada y dos series de cinco elementos cada una en posición
final, distinguiendo vocales abiertas y vocales cerradas. (lO amigO = los amigos).

• Seseo y ceceo: realización de /z/ como (s) y de /s/ como (z), respectivamente (sélebre, camiza). En Huelva,
Sevilla y Córdoba vacilan la realización castellana y el seseo. El seseo es norma social de la clase alta. El ceceo
se extiende por las zonas interiores y costeras de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería.

• Aspiración de la h- inicial de palabra y de la j- castellana, aunque este fenómeno no es general (no se da ni en


Jaén ni en Andalucía oriental).

• Aspiración de la -s en posición implosiva (final de sílaba y final de palabra) y de -z y -r (comeh, comé= comer).

• Confusión en algunas zonas de ll con y. Esto es el yeísmo (yave por llave).

• Confusión frecuente de r y l implosivas (er niño = el niño; sarto= salto)

1
En catalán no existe //, correspondiente a las grafías “ce, ci; za, zo, zu”.
2
Fenómeno fonético del gallego que consiste en la articulación de la g fricativa u oclusiva velar sonora como una fricativa velar
sorda similar a la “j” castellana.
3
En euskera no existe distinción de género.
2
• La ch castellana se pronuncia como fricativa (pushero por puchero).

• Tendencia a la elisión y fusión de palabras (Via'i =(Voy a ir)

 El canario.

En él convergen distintos rasgos que se documentan en otras hablas meridionales del español. Está extendido
por todo el archipiélago canario. La introducción del castellano en Canarias se produce en el siglo XV y la
repoblación de las islas se efectuó desde Sevilla, lo que explica la cantidad de rasgos del andaluz, sobre todo
fonéticos y léxicos. Sin embargo, presenta diferencias como la excesiva relajación de la última sílaba de las
palabras, se da el seseo pero no el ceceo, utilizan la forma ustedes (ustedes tienen, no tenéis como en
andaluz). Pero, además, por su especial ubicación geográfica, el canario ha recibido una gran influencia de
América, son abundantes también los términos gallegos y portugueses (lusismos) (papa por patata, garuja por
llovizna, fechar por cerrar). A esto cabría añadir la inclusión en su léxico de palabras de origen guanche -
pueblo aborigen del archipiélago- (maho por zapato, rejo por brazo, tegueviche por cabra...).

 El extremeño.

Se presenta como un habla de transición entre el dialecto leonés y el andaluz, debido a dos razones:
en el siglo XIII estas tierras fueron ocupadas por caballeros leoneses y castellanos, asimismo su localización
geográfica ha favorecido el contacto con la variedad andaluza occidental. Por eso, en Cáceres son notables los
rasgos del leonés y en Badajoz se generalizan los del andaluz. De las características del leonés cabe resaltar el
cierre de las vocales finales -o, -e en -u, -i (solu, nochi, en vez de solo y noche), la preferencia por el diminutivo
-ino (muchachino) y la conservación de la -e tras r, d y z (mare, rede, sede). Características del andaluz
presentes en el extremeño son el yeísmo, ceceo, seseo, confusión de -r y -r implosivas y la aspiración de la h-
(procedente de la f inicial latina) y de la j castellana.

 El murciano.

Se habla en la provincia de Murcia, parte de las de Alicante y Albacete y en los partidos de Orcera (Jaén),
Huéscar (Granada) y Vélez Rubio (Almería). El reino de Murcia se incorporó a la corona de Castilla en el siglo
XIII. Las repoblaciones efectuadas por aragoneses y valencianos, junto a su particular localización, son la causa
de que el murciano sea un dialecto de transición sobre el que actúan cuatro modalidades distintas: el
castellano, aragonés, andaluz y catalán (en su variedad valenciana). A este dialecto del castellano se lo conoce
como panocho. Recoge algunos rasgos de las hablas meridionales como el yeísmo, seseo y ceceo (sobre todo
en posición final, lus, gaspacho), aspiración de la -s final, presencia de sonidos nasales (muncho) o realización
del diptongo -ei como -ai (sais por seis). Influencias del aragonés y del valenciano son el mantenimiento de
algunas consonantes sordas intervocálicas (pescatero por pescadero, acachar por agachar), el uso del
diminutivo -ico (cansaíca por cansadita) y la palatalización de la l- inicial (lluego por luego).

Por último, algunos hablan del “dialecto manchego”, aunque se trata, en realidad, de hablas locales de
transición, más innovadoras que la variedad septentrional y con rasgos propios del español meridional. La
isoglosa que distingue las variedades norteñas de las meridionales viene determinada por la aspiración de -s
en posición implosiva (más gente >mahgente). Otros rasgos destacables son el vocabulario propio, formado
por aragonesismos (chulla por chuleta), valencianismos (bajoca por judía verde), arcaísmos y mozarabismos
(como ardacho, lagarto en Alcalá del Júcar), y el conservadurismo, con expresiones más cercanas a la
etimología original, como en azaite (del árabe “az-zait”) o enantes (del latín “in ante”).

2.3. EL ESPAÑOL EN EL MUNDO COMO LENGUA MATERNA, OFICIAL, APRENDIDA... EL SEFARDÍ.

El español es hoy uno de los principales idiomas del mundo. Según el último informe del Instituto Cervantes “El
español: una lengua viva” (2021), casi 493 millones de personas tienen el español como lengua materna. Sin
embargo, el grupo de usuarios potenciales de español en el mundo es aún mayor y supera los 591 millones, pues
se estima que en 2021 más de 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera.

El 90 % de los hablantes de español se concentra en el continente americano. El español es lengua oficial en


diecinueve países hispanoamericanos, además de en España y en Guinea Ecuatorial. Se usa también como
lengua de comunicación en EEUU, Filipinas, en diversas regiones donde habitan los sefarditas, en las ciudades del
3
antiguo protectorado español de Marruecos (Tetuán, Alcazalquivir, Xauen, Larache y Tánger) y en el Sáhara
Occidental. Otros territorios donde el español es segunda lengua más hablada son Aruba (pequeña isla del Caribe
junto a Venezuela), Gibraltar (el llamado llanito) o Andorra, donde para un 34 % de la población es lengua
materna.

En Guinea Ecuatorial posee unos 350.000 hablantes. Tras la independencia en 1968, el español ha corrido
diversa suerte, según los gobiernos allí instalados. En el Sáhara unas doscientas mil personas tiene el español
como lengua cooficial y de enseñanza junto al árabe.

EEUU es uno de los países americanos con más hablantes de español, después de México. Aunque no es
lengua oficial, el español se va abriendo paso en programas de bilingüismo, especialmente en los estados de
California, Nuevo México y Texas, y en otros estados que sin ser bilingües tienen una gran presencia de población
hispana como el estado de Florida. Allí donde inglés y español conviven (México, Puerto Rico, sur de EEUU), se
utiliza a menudo el espanglis, fusión morfosintáctica y semántica entre ambas lenguas.

En Filipinas, antigua colonia española perdida a finales del siglo XIX (Desastre del 98), el español fue oficial
hasta 1987, junto con el inglés y el tagalo. Hoy hay unos dos millones de hablantes, concentrados sobre todo en
Manila. Se conoce con el nombre de chabacano la lengua mixta de español y dialectos indígenas que se habla en
algunas zonas del archipiélago.
El peso de la población mundial hispanohablante irá incrementándose, según previsiones del Instituto Cervantes,
hasta el 2050. Hoy solo el chino mandarín está por encima en número de hablantes y, con respecto a L2 (segunda
lengua) se disputa con el francés y el mandarín el segundo puesto tras el inglés. En los países anglófonos la
situación es mejor aún: en EE.UU el español es el idioma más estudiado en todos los niveles de enseñanza y en
Gran Bretaña, nuestro idioma sigue percibiéndose como la lengua más importante para el futuro, incluso después
del Brexit.
No obstante, en el campo de los organismos internacionales la importancia del español decrece. Ocupa la
tercera posición dentro del sistema de las Naciones Unidas y la cuarta posición en el ámbito institucional de la UE
como lengua de trabajo, muy por debajo del inglés y del francés. Lo mismo sucede con el español científico y
técnico pues se encuentra relegado a un plano secundario, ya que la mayoría de la bibliografía (artículos de
investigación, etc) se escribe en inglés en el ámbito internacional.
Mención aparte merece la relación del español con Internet y las redes sociales. En números, es la tercera
lengua más usada en la Red y la segunda en Wikipedia, Facebook y Twitter; sin embargo, como lengua
internacional para la redacción de páginas multilingües su uso está a gran distancia del inglés.

El español actual muestra una importante diversidad lingüística, pero posee una gran unidad en sus
diferentes registros, especialmente en el culto y literario. El mayor peligro de disgregación que corre nuestra
lengua se produce en la adquisición de nuevas palabras. Esto se debe a la menor productividad del español en la
creación de léxico nuevo y a la incorporación de extranjerismos, (léxico que procede de otras lenguas)
especialmente, anglicismos. Las soluciones se encuentran en la unificación de la lengua mediante políticas
lingüísticas y en la labor de las Reales Academias de la Lengua, creadas en Hispanoamérica, Filipinas, Guinea
Ecuatorial, EEUU e integradas en la ASALE y que, coordinadas por la RAE, permiten canalizar las innovaciones que
surjan en el ámbito del español.

El judeo-sefardí, también denominado judeo-español o ladino, es un dialecto del castellano antiguo (siglo XV)
que conservan los descendientes de los judíos que fueron expulsados de la Península Ibérica por los Reyes
Católicos en 1492. De ahí su carácter conservador y arcaizante. Esta lengua se encuentra en un proceso de
recuperación: por su empleo familiar y coloquial no ha experimentado la evolución natural que afecta a la
mayoría de las lenguas y, además, ha recibido notables influencias de las lenguas habladas en las zonas en que se
asientan las comunidades sefardíes. Esto explica el hecho de que haya una gran variedad de dialectos
judeoespañoles. No obstante, sus rasgos más característicos son los que se describen en la Gramática de Nebrija,
obra publicada en 1492. Entre ellos, podemos destacar:
1. Mantenimiento de f- inicial latina: fijo, fuir.
2. Distinción de los fonemas /b/ y /v/ (labiodental fricativo)
3. Mantenimiento de la pronunciación antigua de la z, la c y la ç, así como de la x y la j
4. Generalización del yeísmo.

En la actualidad cuenta con unos dos millones de hablantes repartidos por todo el mundo, principalmente en los
Balcanes (Bulgaria, Rumanía, Grecia), Egipto, Marruecos,Turquía, EE.UU y el Estado israelí. Pese a su disgregación,
4
en el año 2018 se crea la Academia Nasionala del Ladino, auspiciada por la RAE y que ha solicitado ser miembro
de la ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española).

2.4. EL ESPAÑOL DE AMÉRICA.

El español de América es el resultado de la homogeneización de las diferentes hablas españolas que allí
coincidieron en el periodo denominado español preclásico (siglo XVI). De un lado, se aprecia una fuerte influencia
de la variedad meridional del castellano. Esto obedece al origen andaluz de la mayoría de los pobladores y
conquistadores; además, el monopolio del comercio y las relaciones con América se centralizaron durante los
siglos XVI y XVII en Sevilla y Cádiz.
La influencia andaluza es más notable en las Antillas y costas del Caribe, y se registra con mayor nitidez en las
tierras bajas y en las costas, mientras que las altiplanicies estuvieron y están más afectadas por la norma
castellana.

Otro aspecto relevante en la conformación del español americano es la existencia de una serie de lenguas de
sustrato, es decir, lenguas indígenas precolombinas. Las que han dejado una mayor impronta en el español allí
hablado son: el arahuaco de las Antillas, el náhualt de México, el quechua de Bolivia, Argentina y Ecuador, el
araucano o mapuche en Chile y el guaraní en Paraguay. Su presencia se observa en la entonación y, sobre todo,
en el léxico; son préstamos amerindios palabras como canoa, piragua, cacique, tabaco, tiburón, hamaca, tomate,
aguacate, hule, ocelote, chocolate...

El español es lengua oficial en diecinueve países de América del Sur, América Central y el Caribe (en orden de
mayor a menor número de hablantes): México, Colombia, Argentina, Perú, Venezuela, Chile, Guatemala,
Ecuador, Cuba, República Dominicana, Bolivia, Honduras, Paraguay (cooficial con el guaraní), El Salvador,
Nicaragua, Costa Rica, Puerto Rico (junto con el inglés), Panamá y Uruguay. Es, además, idioma nativo —total o
parcialmente— en determinadas zonas de Estados Unidos (Nuevo México, Arizona, Texas, California y Florida),
país en el cual es la segunda lengua en número de hablantes. El español de Estados Unidos guarda muchas
similitudes con la modalidad mexicana, aunque existen notables variaciones según las zonas y la procedencia de
los emigrantes hispanos.

No se puede hablar de un español de América: hay muchas variedades. En la lengua culta existen pocas
diferencias entre el español de España y el de América. Pero en la lengua coloquial y en las jergas se aprecian
rasgos distintivos. Las variaciones lingüísticas más importantes se producen en los niveles fonológico y léxico, y
son menores en el morfológico y sintáctico. Pese a existir estas, podemos agrupar sus rasgos lingüísticos
atendiendo a la fonética, morfosintaxis y léxico:

Rasgos fonéticos

Las variaciones vocálicas no constituyen fenómenos específicos y obedecen a tendencias similares a las que se
producen en el uso peninsular, por lo que nos centraremos en las consonantes:

 Seseo: realización de los sonidos s y  como s. Es el fenómeno por excelencia del español
americano, si bien esa “s” tiene realizaciones muy diferentes según las zonas. Se da de forma
generalizada en todos los países de habla hispana.

 Aspiración o elisión de la “s” implosiva : se da en las variedades más innovadoras: área caribeña y
Antillas, Centroamérica, costas de Colombia, Venezuela y Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay,
Paraguay y Oriente de Bolivia, donde suele ser normativa. En algunas zonas del interior de Colombia,
Venezuela y México es un rasgo socialmente rechazado.

 Yeísmo: neutralización de   (grafía “ll”) y y a favor de la segunda. El yeísmo, fenómeno común a
todo el mundo hispánico, tiene distintas realizaciones, desde una semiconsonante en la zona caribeña
al rehilamiento o žeísmo rioplatense. Ahora bien, no existe yeísmo en toda el área americana, pues
hay distinción de ambas palatales en Paraguay, Nordeste de Argentina, Bolivia, zonas andinas de
Ecuador y Perú, y en general en las zonas interiores de Colombia y Venezuela.

5
 Diferentes realizaciones de r, desde la alveolar similar a la castellana hasta su aspiración o elisión en
la zona costera o la asibilada de algunos países andinos o de Centroamérica. El Rotacismo es la
confusión de r y l en posición implosiva (“ No hace farta, mi amol”). Es un fenómeno muy
característico del Caribe y Las Antillas, aunque también se documenta este uso en estratos sociales sin
instrucción en Chile, Perú, Paraguay o Ecuador.

 Aspiración del fonema /X/, /Hinete/ por jinete.

Rasgos morfosintácticos:

 En el uso pronominal lo más destacable es el voseo que consiste en el empleo de la forma vos como
segunda persona del singular (en lugar de “tú, ti, contigo”). Está bastante generalizado en muchas
áreas. En la segunda persona del plural se sustituye el pronombre “vosotros” por “ustedes”.
 Relacionado con el rasgo anterior está la conservación de la desinencia verbal arcaica de la segunda
persona del plural del verbo castellano: cantáis (castellano) por vos cantás, si bien las desinencias
verbales que acompañan esta forma pueden ser tanto diptongadas (vos cantáis) como no diptongadas
(vos cantás). La conjugación verbal no diptongada varía: en Argentina se dice “vos tenés”; en Chile,
“vos tenís”.
 En general, hay ausencia de leísmo y uso de se los por se lo (Ya se los dije en lugar de Ya se lo dije),
que se extiende a todas las clases sociales e incluso a los medios de comunicación.

 Abundancia de aumentativos y diminutivos que expresan fuerte emotividad (Está usted fuertote; no
es más que una chavita)
 Adverbialización del adjetivo (Que te vaya bonito)
 Variación en el género de algunos sustantivos (el llamado, un denuncio,...)
 Respecto a la morfología verbal, es frecuente la utilización de perífrasis verbales en vez de formas
verbales simples (Estaré llegando a las 10 por llegaré a las 10) y la preferencia del pretérito perfecto
simple frente al compuesto (¡Qué bueno que llegaste!)

Rasgos léxicos

 En general, en el español de América las palabras han adquirido frecuentemente una acepción parcial
o totalmente nueva: “vereda” (acera), “carro”(automóvil).

 Uso de muchas palabras que en España han perdido su vigencia y que por uso las sentimos los
españoles como arcaicas: “alistar” (poner a punto), “valija” (maleta), “avante” (adelante)...

 Los neologismos por derivación se dan con profusión en el español americano. Uno de los sufijos más
utilizados es -iar con el que se forman nuevos verbos como “corniar” (matar una res) o “cueriar”
(azotar con un látigo de cuero).

 Son abundantes los préstamos de otras lenguas, además de las propias del sustrato amerindio, hay en
las Antillas de procedencia afronegroide “bongo” (tambor), “ñangostarse” (ponerse de rodillas);
galicismos como “usina” (fábrica). Pero, como sucede en España, es el anglicismo el que ha irrumpido
en el siglo XX con mayor fuerza: “parquear”, “chopear” (ir de compras),...

En conclusión, el español americano posee rasgos propios que lo diferencian del de España; incluso la
diversificación léxica tiende a acrecentarse, sobre todo por la adopción de neologismos. Pero la unidad se
mantiene en los registros culto y literario, e incluso en el habla popular fuera de las voces jergales y de argot.
No obstante, es importante propiciarla, y a ello contribuyen los medios de comunicación, la literatura en
español y la acción de instituciones como las Reales Academias de la Lengua o el Instituto Cervantes.

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