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PC Un8 MGZ

El documento resume la unidad 8 sobre la fase conclusiva de un proceso civil. Explica conceptos como los alegatos, su contenido, estructura y función. También cubre la citación a sentencia, sus efectos y plazos. Por último, clasifica los tipos de sentencias como definitivas, interlocutorias, ejecutorias y más.

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El documento resume la unidad 8 sobre la fase conclusiva de un proceso civil. Explica conceptos como los alegatos, su contenido, estructura y función. También cubre la citación a sentencia, sus efectos y plazos. Por último, clasifica los tipos de sentencias como definitivas, interlocutorias, ejecutorias y más.

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Centro universitario Lagos de Moreno 

Derecho Procesal civil


UNIDAD 8. FASE CONCLUSIVA

Alumna: Michelle Guadalupe Zamora


Profesor: Gómez Salazar Jorge

Abogado semiescolarizado
6° B

Lagos de Moreno, Jal. 21 de Septiembre de 2022


UNIDAD 8. FASE CONCLUSIVA
 Los alegatos. Conceptos

Los alegatos consiste en otorgar a las partes la oportunidad para expresar sus argumentos
sobre el valor de las pruebas practicadas para demostrar que los hechos afirmados en sus
escritos iniciales han quedado probados, y que, en cambio, las pruebas de la parte contraria
no comprobaron los hechos afirmados por dicha parte; pero, además, para manifestar los
argumentos jurídicos que demuestren la aplicabilidad de las normas jurídicas invocadas
como fundamento de su respectiva acción o su excepción.

Una parte esencial sobre estos los podemos encontrar en el código de procedimientos
civiles del estado de Jalisco.

Artículo 297.- En la audiencia de pruebas y alegatos, el juez señalará las que se admitan
sobre cada hecho, teniendo por desahogadas aquellas que no requieran preparación especial
y señalando, en su caso, el día y hora en que tendrán desahogo las que así lo requieran. Una
vez ofrecidas las pruebas, solamente serán admitidas aquellas que tengan el carácter de
supervenientes. En ningún caso la imposibilidad de rendir una de ellas impedirá la
recepción de las restantes; igualmente podrá limitar el número de testigos prudencialmente.

No se admitirán diligencias de prueba contra derecho, contra la moral, o sobre hechos que
no hayan sido controvertidos por las partes, sobre hechos imposibles o notoriamente
inverosímiles.

Como abogados al momento de aceptar un caso se nos faculta para recabar, ofrecer,
desahogar y objetar pruebas; interponer y continuar los recursos e incidentes, formular
alegatos y en general, realizar todos los actos procesales salvo la adquisición de inmuebles
que le correspondan a quien lo designó exceptuando la transacción, el desistimiento, la
adquisición de inmuebles y los actos personalísimos que la ley o el juez señalen. Cuando
hubiere varios designados, podrán actuar conjunta o separadamente, pero en la práctica de
diligencias o audiencias sólo uno de ellos podrá llevar la voz.

Entonces la función de los alegatos consiste en otorgar a las partes la oportunidad para
expresar sus argumentos sobre el valor de las pruebas practicadas para demostrar que los
hechos afirmados en sus escritos iniciales han quedado probados, y que, en cambio, las
pruebas de la parte contraria no comprobaron los hechos afirmados por dicha parte; pero,
además, para manifestar los argumentos jurídicos que demuestren la aplicabilidad de las
normas jurídicas invocadas como fundamento de su respectiva acción o su excepción.
 Contenido y objeto de los alegatos. Su estructura

Contenido fáctico

Debemos tener claro que en nuestro alegato debemos relatar los hechos que son civilmente
relevantes y de una manera que sea completamente comprendida por el juzgador o
juzgadora y explicar la trascendencia de los mismos.

Recordemos que hay diferentes maneras de contar nuestros hechos, lo podemos hacer de
forma cronológica, por relevancia, por temas, etc. Y, a menudo, la más usada y clara es la
cronológica, pues vamos desarrollando los hechos conforme pasaron y es más fácil
entenderlo y recordarlo.

Contenido probatorio

La parte más importante del alegato de clausura es la argumentativa, y cada uno de los
argumentos debe tener como base la información de los testigos y las pruebas materiales o
documentales que se hayan producido en la audiencia de juicio oral.

Es decir, debemos argumentar por qué nuestro contenido fáctico está probado por toda la
información y pruebas que llegaron a juicio.

Con ello, alcanzaremos que nuestra teoría del caso sea:

Lógica

Legalmente suficiente

Creíble

Contenido jurídico

Conforme vayamos avanzando en la explicación de los hechos y traigamos a colación lo


sucedido en juicio, debemos ir encuadrando todo ello en el tipo penal que pretendemos
acreditar, con todo lo que conlleva.

Es decir, debemos acreditar todos los elementos del tipo penal que argumentamos se
actualiza, así como también la forma de comisión, el grado de participación y demás
cuestiones que sean relevantes para el Derecho como las agravantes en determinados casos.
Su trascendencia

ABA ROLI México nos señala tres puntos que destacan al Alegato de clausura:

“Es la última oportunidad para comunicarse directamente con el Juez o la Jueza

Es la oferta que hacemos al tribunal sobre un “proyecto de sentencia” que favorezca nuestra
teoría del caso

Es el momento del juicio donde genuinamente el abogado o la abogada argumenta.”

En cuanto a la conveniencia e inconveniente de expresar los alegatos por escrito o de


manera oral, esto es relativo, ya que dependerá del abogado que los exprese, puesto que
puede ser una persona con facilitad de palabra, de síntesis y retención, caso en el que se
hace innecesaria la expresión de manera escrita. Ahora bien, cuando el abogado no posee
estas cualidades, lo mejor será expresar los alegatos de forma escrita, lo que por normal
acontece. Lo más común en la práctica forense es que los alegatos se expresen de forma
escrita, aunque hay la tendencia de minimizar la importancia de este acto procesal, ya que
se cree que es intrascendente, creencia por demás equivocada y carente de todo fundamento
de hecho y de derecho. Los alegatos son un importante medio para dar a conocer al
juzgador, argumentos y elementos de juicio para que dicte una sentencia favorable. Una
excepción a la regla general, se contempla en la siguiente interpretación de la Suprema
Corte de Justicia de la Nación.

 La citación a las partes para oír sentencia. Sus efectos

La citación para sentencia es el acto procesal en virtud del cual el juzgador, una vez
formulados los alegatos o concluida la oportunidad procesal para hacerlo, da por terminada
la actividad de las partes en el juicio y les comunica que procederá a dictar sentencia.

Las sentencias interlocutorias deben dictarse y mandarse notificar por publicación en el


Boletín Judicial, dentro de los ocho días siguientes a aquél en que se hubiere citado para
dictarse. Las sentencias definitivas deben dictarse y mandarse notificar por publicación en
el Boletín Judicial, dentro de los quince días siguientes a aquél en que se hubiera hecho
citación para sentencia. Sólo cuando hubiere necesidad de que el tribunal examine
documentos voluminosos, al resolver en sentencia definitiva, podrá disfrutar de un término
ampliado de ocho días más para los dos fines ordenados anteriormente.

Tratándose de sentencias de segunda instancia de pronunciamiento colegiado, el Ponente


contará con un máximo de quince días para elaborar el proyecto y los demás magistrados
con un máximo de cinco días cada uno para emitir su voto. En el caso que se tengan que
analizar documentos voluminosos, el plazo para el Ponente se ampliará en ocho días más
para tal fin. En apelaciones de autos, interlocutorias y dictado de cualquier otra resolución
de pronunciamiento unitario, el plazo será de diez días.

Protocolo

Art. 279. …”Abierta la audiencia se procederá al desahogo, por su orden, de las pruebas
ofertadas, primero las de la parte actora, posteriormente las del demandado y, una vez
desahogadas, se procederá a la formulación de alegatos, ya sea oralmente o por escrito.
Acto continuo el juez citará a las partes para oír sentencia, misma que deberá ser dictada
dentro de los treinta días siguientes.”

Artículo 624. El juez debe citar a la audiencia de pruebas y alegatos, dentro de los treinta
días posteriores a la emisión del auto que admite la contestación de la demanda o de la
reconvención, en su caso, previniendo a las partes con por lo menos cinco días de
anticipación a la fecha señalada para la celebración de la audiencia, para que aporten los
elementos necesarios para el desahogo de las pruebas a su cargo.

 Clasificación de las sentencias

Sentencias definitivas o interlocutorias, según que decidan el negocio principal o un


incidente, un artículo sobre excepciones dilatorias o una competencia.

Sentencia ejecutoria

Artículo 420.- Hay cosa juzgada cuando la sentencia cause estado.

Causan estado por ministerio de ley:

I. Las sentencias pronunciadas en juicio cuyo interés no pase de setecientas veinte veces el
salario mínimo diario general vigente;

II. Las sentencias de segunda instancia;

III. Las que resuelvan una queja;

IV. Las que diriman o resuelven una competencia; y

V. Las demás que se declaran irrevocables por prevención expresa de la ley, así como
aquellas de las que se dispone que no hay recurso alguno.

Artículo 420 bis.- Causan estado por declaración judicial:

I. Las sentencias consentidas expresamente por las partes o por sus abogados patronos o por
sus representantes con poder o cláusula especial;
II. Las sentencias respecto de las cuales hecha la notificación en forma no se interponga
recurso en la forma y término señalado por la ley; y

III. Las sentencias respecto de las cuales se interpuso recurso, pero no se expresaron
agravios en forma y términos legales o que se desistió de él el recurrente, su abogado
patrono o su representante con poder o cláusula especial.

Por su forma

Sentencia escrita: la forma normal de terminar el procedimiento es por escrito.

Sentencia oral: debe ser la forma de expresar la decisión del juez en los procesos penales.

Según el modo de impugnación

Sentencia firme: no se puede recurrir.

Sentencia recurrible o no firme: cabe recurso contra la decisión judicial.

En función de los efectos que produce

Absolutorias: aquellas donde no se prueba la culpabilidad del acusado.

Condenatorias: donde se declara culpable al acusado expresando la condena con que se le


castiga.

Declarativas: cuando se estiman o no las peticiones de las partes. Se dan sobre todo en el
ámbito civil, laboral o social.

Determinativas o constitutivas: aquellas sentencias que crean o modifican una situación.


Por ejemplo, las sentencias de separación o divorcio, de modificación de medidas o de
adopción de medidas cautelares. Son propias de ámbitos como el civil, el social o el
contencioso-administrativo.

Por la instancia en la que se origina

Sentencia en única instancia: cuando no existe Tribunal superior al que presentar un


recurso. Por ejemplo, si en España se juzgará al Presidente del Gobierno, lo haría el
Tribunal Supremo y no existe ningún Tribunal superior a este donde poder presentar un
recurso si no está de acuerdo con la decisión final.

Sentencia en primera instancia: sentencias dictadas por juzgados u órganos judiciales y que
son susceptibles de recurso ante una instancia superior, es decir, ante otro Tribunal superior
al que dictó la sentencia.
Sentencia en segunda instancia: sentencia que se decreta tras presentar un recurso alguna de
las partes y que es dictada por el Tribunal superior al que dictó la primera resolución.

Existe también un tipo especial de sentencia en muchos países, es conocida como


“sentencia de conformidad”. Este tipo de sentencia evita la celebración del juicio al
reconocer el acusado su culpabilidad o al llegar las partes a algún acuerdo.

 Requisitos de la sentencia. Formales y materiales

Artículo 85.- Las sentencias deberán dictarse dentro del término previsto en el artículo 419
de este Código.

Artículo 86.- Las sentencias deberán expresar: el lugar, fecha y juez o tribunal que las
pronuncien; los nombres de las partes contendientes y el carácter con que litiguen; el objeto
del pleito; una síntesis de las actuaciones; una parte considerativa en la que, con precisión,
expresen las razones en que se funden para absolver o condenar; y, finalmente, en
proposiciones concretas, la resolución de cada uno de los puntos controvertidos.

Artículo 87.- Las sentencias deberán ser claras, precisas y congruentes con la demanda y su
contestación, con las demás pretensiones deducidas oportunamente y con las pruebas
recibidas en el

pleito que tengan relación con los hechos sujetos a debate, condenando o absolviendo al
demandado y decidiendo todos los puntos litigiosos que hubieren sido controvertidos sin
tomar en consideración hechos, ni pruebas distintas. Cuando los puntos litigiosos objeto del
debate sean varios, se hará el pronunciamiento correspondiente a cada uno de ellos.

Los jueces y tribunales tienen la obligación de examinar de oficio los presupuestos


procesales y los elementos de la acción ejercitada.

A fin de garantizarle a los indígenas, el acceso pleno a la jurisdicción del estado en los
procedimientos en que sean parte, el juez deberá considerar, al momento de dictar la
resolución, sus usos, costumbres y especificidades culturales.

Artículo 88.- Toda sentencia tiene a su favor la presunción de haberse pronunciado según la
forma prescrita por el derecho, con conocimiento de causa y por juez legítimo, con
jurisdicción para dictarla, bastando para considerarla como tal, que contenga puntos
resolutivos que estén debidamente motivados y fundamentados.

Artículo 89.- La sentencia firme produce acción y excepción contra los que litigaron y
contra terceros llamados legalmente al juicio.
El tercero puede excepcionarse contra la sentencia firme, pero no contra la que recayó en
juicio de estado civil, a menos que alegue colusión de los litigantes para perjudicarlo.

No se ejecutará la sentencia si no se otorga previamente fianza conforme a las reglas


siguientes:

I. La calificación de la idoneidad de la fianza será hecha por el juez, quien se sujetará, bajo
su responsabilidad, a las disposiciones del Código Civil y oyendo previamente al
colitigante;

II. La fianza otorgada por el actor comprenderá la devolución de la cosa o cosas que deba
percibir, sus frutos e intereses y la indemnización de daños y perjuicios si el superior revoca
el fallo;

III. La otorgada por el demandado comprenderá el pago de lo juzgado y sentenciado y su


cumplimiento, en el caso de que la sentencia condene a hacer o a no hacer; y

IV. La liquidación de los daños y perjuicios se hará en la ejecución de la sentencia.

El condenado podrá otorgar contrafianza para que no se ejecute la sentencia, que


comprenderá lo señalado en la fracción III de este artículo.

Todo procedimiento continuado después de interpuesta y admitida una apelación en efecto


devolutivo, queda subordinado al resultado de ésta

 Cosa juzgada. Concepto. Sus formas de adquisición

Debemos entender como autoridad y fuerza que la ley otorga a una sentencia definitiva de
tal manera que lo resuelto en ella no sea objeto de discusión de nueva cuenta. La figura
jurídica de esta se refiere a la definición que adquieren las sentencias para determinar a
partir de que momento ya no podrá ser impugnada la sentencia, ni discutido el conflicto en
un proceso posterior.

Artículo 38 bis.- La excepción de cosa juzgada o la eficacia refleja de la misma, procede


cuando por sentencia firme pronunciada en diverso juicio se encuentre ya resuelto el mismo
fondo substancial

controvertido nuevamente en el juicio de donde se oponga tal excepción y concurran


identidad en las cosas, causas, en las personas y en las calidades con que éstas
intervinieron. Procede la eficacia refleja, cuando alguna parte del fondo del asunto ya fue
decidido.

Se entiende que hay identidad de personas siempre que los litigantes del segundo pleito
sean causahabientes de los que contendieron en el pleito anterior o estén unidos a ellos por
solidaridad o indivisibilidad de las prestaciones entre los que tienen derecho a exigirlas u
obligación de satisfacerlas.

Esta excepción produce efecto tanto contra los que litigaron como contra aquellos que
fueron legalmente llamados a juicio, salvo el proceso fraudulento y excluye la posibilidad
de volver a tratar en juicio la cuestión resuelta por sentencia firme. Tanto el juez como el
tribunal de alzada deben examinar y declarar de oficio la cosa juzgada si tuvieren
conocimiento de ella.

En las cuestiones relativas al estado civil de las personas y a las de validez o nulidad de las
disposiciones testamentarias, la presunción de cosa juzgada es eficaz contra terceros aunque
no hubiesen litigada.

Jurisprudencia de cosa Juzgada

La cosa juzgada es una institución procesal que se entiende como la inmutabilidad de lo


resuelto en una sentencia firme (cosa juzgada en sentido material), sin que pueda admitirse
su modificación por circunstancias posteriores, pues su autoridad encuentra sustento en los
principios de certeza, seguridad jurídica y acceso a la justicia reconocidos en los artículos
14, segundo párrafo y 17, tercer párrafo, de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y, además, es una expresión de la figura jurídica de la preclusión, al apoyarse en
la inimpugnabilidad de la resolución respectiva (cosa juzgada en sentido formal). Es así que
la autoridad de la cosa juzgada se basa principalmente en el derecho fundamental a la
seguridad jurídica y el respeto a sus consecuencias constituye un pilar del Estado de
derecho como fin último de la impartición de justicia.

Jurisprudencia de audiencias y alegatos

El punto de partida se encuentra en la tesis de jurisprudencia del Pleno de la Suprema de


Corte de Justicia de la Nación en la que se sostiene que las formalidades esenciales del
procedimiento que exige el párrafo segundo del artículo 14 de la Constitución Política para
que se respete la garantía de audiencia, "son las que resultan necesarias para garan-tizar la
defensa adecuada antes del acto de privación y que, de manera genérica, se traducen en los
siguientes requisitos: 1) La notificación del inicio del procedimiento y sus consecuencias;
2) La oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas en que se finque la defensa; 3) La
oportunidad de alegar; y 4) El dictado de una resolución que dirima las cuestiones
debatidas".

De acuerdo con esta tesis de jurisprudencia, los alegatos constituyen una de las
formalidades esenciales del procedimiento, por lo que las leyes procesales que no prevean
una oportunidad razonable para expresarlos o los juzgadores que no la otorguen, violarían
la garantía de audiencia que establece el párrafo segundo del artículo 14 de la Constitución
Política.

A pesar de la claridad de la tesis comentada, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de


Trabajo del Segundo Circuito ha considerado que si la Junta de Conciliación y Arbitraje
omite abrir el periodo de alegatos, "tal conducta no causa perjuicio alguno a las partes",
pues en su opinión los alegatos "son únicamente apreciaciones personales de los litigantes,
sin que formen parte de la litis y, por ende, no trascienden al resultado del laudo".

Esta última tesis confunde el contenido de los alegatos ("no forma parte de
la litis") con su función dentro del proceso, como formalidad esencial del
procedimiento. El hecho de que la litis se forme con los escritos de demanda y
contestación a la demanda (y, en su caso, con la reconvención y la contestación a
la reconvención), y no con los alegatos, no significa que la etapa de éstos sea
innecesaria o que se pueda prescindir de ella, sin violar la garantía de audiencia.

Durante algún tiempo la propia Suprema Corte de Justicia sostuvo que los
alegatos no forman parte de la litis en el amparo, pero nunca dedujo de esta
afirmación que se pudiera privar a las partes de la oportunidad para alegar. En
este sentido, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto
Circuito ha sostenido que las etapas de pruebas, alegatos y sentencia constituyen
las formalidades esenciales del procedimiento de la audiencia constitucional, por
lo que si ésta se celebra sin que se verifique el periodo de pruebas o el de
alegatos, "se actualiza una violación procesal que amerita la reposición del
procedimiento en términos del artículo 91, fracción IV" de la Ley de Amparo.

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