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María, Madre de Dios y Nuestra Madre

Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de Jesucristo. María aceptó ser la Madre de Dios cuando el ángel Gabriel le dijo que Dios la había elegido. Como Madre de Dios, María recibió privilegios únicos como la Inmaculada Concepción y la Asunción. Los cristianos deben comportarse como buenos hijos de María y vivir devociones marianas como el Rosario.
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María, Madre de Dios y Nuestra Madre

Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de Jesucristo. María aceptó ser la Madre de Dios cuando el ángel Gabriel le dijo que Dios la había elegido. Como Madre de Dios, María recibió privilegios únicos como la Inmaculada Concepción y la Asunción. Los cristianos deben comportarse como buenos hijos de María y vivir devociones marianas como el Rosario.
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DIOS ELIGIÓ A LA VIRGEN MARÍA PARA SER MADRE DE DIOS

GUIÓN PEDAGÓGICO

A. OBJETIVOS
- Conocer muy bien los principales dogmas y privilegios marianos.
- Fomentar la confianza y el amor filial a María nuestra Madre.
- Enseñarles a tratar a la Santísima Virgen.

De Liturgia y vida cristiana


- Animarles a conocer más a la Virgen, leyendo el Evangelio y algún libro sobre su vida.
- Ver qué oraciones saben sobre la Virgen. Repasar o aprender especialmente el Avemaría y la Salve.
- Concretarles alguna devoción mariana.
- Hacerles ver cómo la Iglesia pone siempre a la Virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, como intercesora.
Nosotros debemos hacer lo mismo.

B. DESARROLLO DEL TEMA

1. Introducción (Diversos puntos de partida)

1.1 Narrar, de manera viva, el pasaje de Lc 1, 26-38, destacando:


- Cómo Dios envió al arcángel San Gabriel para dar a conocer a María que había sido elegida Madre de Jesús.
- Que desde el mismo instante de su concepción, María había sido llena de gracia, para ser la Madre de
Jesucristo.
- Que María dijo siempre SI a lo que Dios le pedía.
Después se puede hablar de algunos momentos de la vida de la Virgen, especialmente de su participación en la
Cruz, de cómo Jesucristo nos la dio como Madre y estuvo presente el día de Pentecostés junto a los Apóstoles.
En el diálogo pueden salir detalles de la narración, por ejemplo: cómo se llamaba el Arcángel, dónde estaba la
Virgen, qué estaba haciendo, a qué dijo la Virgen que «sí». También se puede enfocar resaltando los principales
dogmas y prerrogativas marianas.

1.2. Se puede comenzar también con alguna anécdota referente al cariño de las madres, o puede abrirse desde el
principio un diálogo sobre lo que hacen nuestras madres por nosotros, recogiendo los detalles más significativos
para aplicarlos a la Virgen y destacando:
- Que la Virgen es de verdad nuestra Madre, no es solamente un hermoso título.
- Que Ella vive en el Cielo y nos ve, nos oye y sobre todo nos quiere.
- Que, como pasa con nuestras madres de la tierra, Ella nos hace muchos favores, de los que no nos damos
cuenta.

2. Desarrollar las siguientes ideas

2.1. María es verdadera Madre de Dios (Usar el ejemplo de nuestras madres)


Todos tenemos una madre, y es de verdad madre nuestra porque nos engendró y dio a luz.
María engendró el cuerpo de Jesús, en el que Dios infundió el alma, y en el mismo instante, a ese cuerpo y alma,
se unió la Segunda Persona de la Santísima Trinidad: el Verbo. Y de esta forma, el Hijo de Dios se hizo hombre
sin dejar de ser Dios.
María llevó en su seno a Jesucristo, con su cuerpo, su alma y su Divinidad, durante nueve meses, después de los
cuales nació Jesucristo en Belén. Por eso es verdadera Madre de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero
Hombre. Es verdaderamente la Madre de Dios.

2.2. Principales dogmas y privilegios marianos (Explicar con detalle cada uno de ellos)
El don más grande que Dios concedió a María Santísima es el de ser su Madre. Y, por ser su Madre, la llenó de
gracia y de extraordinarios privilegios. Queremos conocer muy bien a la Virgen, y por esto conviene saber lo
que Dios ha hecho en Ella:
a) La Inmaculada Concepción. Esta prerrogativa significa directamente que la Virgen no tuvo pecado original;
desde el mismo instante de su Concepción y en atención a los méritos de su Hijo Jesucristo, Dios la preservó
inmune de la culpa original. Pero supone al mismo tiempo que Dios la dotó de santidad enteramente singular,
como lo expresó el arcángel San Gabriel al saludarla en el momento de la Anunciación: «Dios te salve, llena de
gracia» (cfr. Lc 1, 28).
b) Fue siempre Virgen. Es también dogma de la fe católica que María fue siempre Virgen: antes de engendrar a
Cristo, en el Nacimiento y después de nacer. Por eso llamamos a María «La Virgen».
c) La Asunción: María está en cuerpo y alma en el Cielo. Otro gran privilegio de María es que, después de
terminar esta vida, fue llevada en cuerpo y alma al Cielo.
Otros privilegios de la Virgen. María es también Corredentora, pues fue asociada por Cristo a la redención del
género humano. Es la Reina y Señora de todo lo creado, como decimos en el 5° misterio del Santo Rosario. Es
Madre de la Iglesia y Medianera de todas las gracias. Y, sobre todo, para nosotros es nuestra Madre.

2.3. María es nuestra Madre (Explicar con detalle las razones que se dan)

Es una maravilla saber que Dios adornó a su Madre con tantas gracias, queriendo que fuera también Madre
nuestra. Señalemos las razones de su maternidad con nosotros:
a) Porque Jesucristo es nuestro hermano. S. Pablo dice que Jesucristo es, «el primogénito entre muchos
hermanos» (Rom 8, 29). Luego, Si María es la Madre de Jesús, nuestro hermano, con toda razón podemos
llamarla El y nosotros «Madre nuestra», aunque la maternidad con relación a Cristo sea física y natural,
mientras que, con relación a nosotros, es maternidad espiritual.
b) Porque Jesucristo nos la dio como Madre. Al pie de la Cruz San Juan representaba a todos los hombres
cuando Jesucristo le entregó a María como Madre. A él, Y a nosotros con él, dijo: «Ahí tienes a tu madre».
Desde aquel momento, todos los cristianos recibimos a María en nuestra casa, en nuestro corazón, y la hemos de
sentir como Madre.
c) Porque Ella intercede por nosotros. Los cristianos de todos los tiempos, y también nosotros, pedimos cosas
a la Virgen, que está en cuerpo y alma en el Cielo. Ella está allí, pero nos escucha, nos ayuda, nos quiere. Cada
uno de nosotros podría contar muchas cosas que Dios le ha concedido por intercesión de María, nuestra Madre.
Muchísimas otras nos las concede sin que lo sepamos. Ella nos ama como a hijos, y pide a Dios lo mejor para
cada uno de nosotros.

2.4. Hemos de comportarnos como buenos hijos de la Virgen (Hacer ver cómo debe comportarse un buen
hijo con su madre)

Con nuestra madre de la tierra no nos conformamos con conocerla y saber que nos quiere y se preocupa de
nosotros; el buen hijo es el que corresponde a ese amor y lo demuestra con obras: tiene con ella detalles de
cariño, le obedece en seguida, le ayuda, hace las cosas que le gustan y evita las que le disgustan, etc.
Con nuestra Madre del Cielo pasa lo mismo. Después de conocerla muy bien, hemos de quererla con obras. Y
demostramos con obras que queremos a la Virgen, si nos comportamos como a Ella le gusta y vivimos alguna
devoción mariana.

2.5. Devociones marianas (Explicar algunas de estas devociones que están más desarrolladas en el tema 55 y
hacer que vivan alguna)

A lo largo de los siglos, precisamente para ser buenos hijos de su Madre Santa María, los cristianos han buscado
modos y maneras diferentes para agradecerle su amor e intercesión. Quizá no podamos vivir todas esas
devociones, pero sí algunas. Entre esas devociones están:
a) Saludar a la Virgen al levantarse y acostarse.
b) Saludar los cuadros e imágenes de la Virgen.
c) El Ángelus o Reina del Cielo.
d) El Santo Rosario.
e) El mes de mayo.
f) El escapulario del Carmen.
g) El sábado, dedicado a la Virgen.
h) Las visitas a un santuario de la Virgen.
i) Vivir las fiestas de Nuestra Señora.

3. Preguntas resumen

¿Quién es la Virgen María? ¿Por qué decimos que la Virgen María es Madre de Dios? ¿Qué es la Inmaculada
Concepción de María? ¿Y qué significa que María fue siempre Virgen? ¿Qué es la Asunción de la Virgen a los
Cielos? ¿Qué otros privilegios marianos recuerdas? ¿Cuándo nos dio Jesús a María por Madre nuestra? ¿Qué
devociones marianas recuerdas?

C. SUGERENCIAS PARA UNA MAYOR PARTICIPACIÓN LITÚRGICA


1 La Iglesia, en la Liturgia de la Misa, recuerda con frecuencia a la Virgen bajo el título de Madre de Dios,
poniéndola también como la mejor intercesora, junto a San José.

"Veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre


Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor».
(Plegaria Eucarística 1).

«Que todos tus hijos nos reunamos en la heredad de tu Reino, con


María, la Virgen Madre de Dios». (Plegaria Eucarística IV).

La Virgen está presente también en la Santa Misa, pues, como en el Calvario, está junto a su Hijo que ofrece su
Sangre por nuestros pecados. Hemos de unimos a ella para que nos ayude a participar el Santo Sacrificio de la
Misa.

2. La fiesta más grande de la Virgen que celebra la Iglesia es el día primero del año: Solemnidad de Santa
María, Madre de Dios. En esta fiesta la Iglesia pide:

«Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los. bienes de la
salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquélla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el
autor de la vida».

Que pongamos siempre a Santa María como intercesora en nuestra oración.

3. Se puede preguntar si tienen impuesto el escapulario del Carmen. En caso negativo, organizar en la Capilla o
Iglesia, de forma digna y solemne, su imposición.

D. POSIBLES ACTIVIDADES

Aprender las preguntas del Catecismo correspondientes a este tema.


Hacer un resumen, en el cuaderno, de las ideas más importantes de la sesión, ilustrándolo con dibujos o
fotografías.
Hacer un mural sobre el tema: «Las madres aman a sus hijos».
Realizar una redacción con el título: «La Virgen en la Santa Misa».
Rezar juntos un misterio del Santo Rosario.
Aprender a rezar el Ángelus.

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