ACTUALIDAD / LATEST NEWS
RESEÑA DE LA PELÍCULA “ARRUGAS”
(2011)
María de la Calle Ysern
Práctica privada
FICHA TÉCNICA1
Título Original: Arrugas.
Año: 2011.
Duración: 80 minutos.
País: España.
Director: Ignacio Ferreras.
Guión: Ángel de la Cruz, Paco Roca, Ignacio Ferreras, Ro-
sanna Cecchini (Cómic: Paco Roca).
Música: Nani García.
Fotografía: Animation.
Reparto: Animation.
Productora: Perro Verde Films / Cromosoma.
Género: Animación, drama, comedia, alzheimer, vejez, fami-
lia, discapacidad, amistas, animación para adultos, comedia
dramática, cómic, drama social.
Web oficial: [Link]
SINOPSIS2
Emilio y Miguel, dos ancianos recluidos en un geriátrico
se hacen amigos. Emilio, que padece un principio de Alzhei-
mer, cuenta inmediatamente con la ayuda de Miguel y otros compañeros que tratarán de evitar que vaya a parar
a la planta de los desahuciados. Su disparatado plan tiñe de humor y ternura el tedioso día a día de la residencia,
pues para ellos acaba de empezar una nueva vida. Largometraje de animación 2D para adultos, basado en el
cómic homónimo de Paco Roca (Premio Nacional de Cómic 2008).
LA PELÍCULA:
¿Cómo puede trasmitirse tanto con tan poco?, esa es la pregunta que uno se hace una y mil veces mientras ve
la película de Ignacio Ferreras, “Arrugas”.
1
Fuente: [Link]
2
Fuente: [Link]
Este es un artículo Open Access bajo la licencia CC BY-NC-ND
© 2017 Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid Revista Clínica Contemporánea (2017), 8, e8, 1-2
ISSN: 1989-9912 DOI: [Link]
2 “Arrugas”
Si no fuera porque es una película de animación, sencilla, discreta y casi silenciosa, tal vez uno no vería más
que lo que sucede en la vida real: un anciano que envejece, que sufre de Alzheimer y que es ingresado en una
residencia. Sin embargo, son esos mágicos “cuatro trazos” de Paco Roca (la película es una adaptación cine-
matográfica de su cómic), los que van resaltando con detalles apenas sensibles, el drama profundo no sólo de
ese “perderse” en las nebulosas de la memoria, sino sobre todo el dolor de hacerlo en soledad, sin la compañía
de los seres queridos y rodeado del silencio respetuoso del personal sanitario.
Sin embargo, “Arrugas” no es una película desesperanzada, muy al contrario, sobre el fondo irreductible del
drama de la soledad y el temor frente a lo desconocido, aparecen, como luciérnagas en la noche, los contactos
humanos y humanizantes de los compañeros de residencia, los recuerdos cargados de ternura y temor, las nue-
vas experiencias, los anhelos que nunca terminan de desaparecer.
Es inevitable que uno, como espectador, se identifique con casi todo lo que sucede en la pantalla, ¿quien no
se ha sentido perdido el primer día de colegio?, ¿quién no se asusta de la desmemoria, por muy leve que sea su
aparición?, ¿quién no ha echado en falta a su familia en Navidad?, ¿quiénes estamos a salvo de subir a aquel
temido piso de arriba - al que sólo llegan “los asistidos” - en el que no sabremos ya ni lo que hemos amado?...
una hoja seca en la ventana, los pasos sobre la nieve, el silencio de un pasillo, las aguas quietas de una piscina,
... todos son detalles que sugieren, cuestionan y tocan el corazón, éste es el arte de ésta obra maestra, que
provoca de todo, menos indiferencia.
La entrada en escena, los primeros contactos con ese “más allá” de la demencia que se muestra en pequeños
gestos, frases a medias, conversaciones repetidas, miradas o actitudes esquivas, simplemente nos deja “desnu-
dos” frente a algo que sobrecoge. Es un viaje sin retorno, sórdido, áspero y desangelado, ... que parece desti-
nado a que cada personaje se convierta en la peor versión de sí mismo. Sin embargo, en ésta ocasión no es así.
Maravillosa y delicadamente tratada la transformación posible aún en la vejez: ésta es la esperanza que sujeta
al espectador y al ser humano corriente a la alegría de vivir. Es la posibilidad de transformación de ambos pro-
tagonistas lo que convierte una dinámica tristona en una verdadera aventura llena de color. La sensación hacia
el final del film es casi trepidante, pero no sólo por lo que sucede... sino por la hondura de lo que sucede, que
se cierra con un broche perfecto en la escena final.
Especial mención quiero hacer de una frase que aparece cuando se va encarando el final, en la que alguien
le cuestiona a uno de los protagonistas (Miguel) diciendo: “tú esto no lo entiendes, Miguel, porque nunca has
querido a nadie”. Esta frase podría haber servido de título a la película entera. Marca la diferencia real entre
una vida rica o una vida sin más. Sólo la experiencia de amar es la que permite entender. Cuando Miguel se
deja tocar por la ternura que le suscita Emilio, Miguel es más Miguel y Emilio más Emilio. Y todo adquiere
un sentido.
Simbólico detalle reflejado en las agujas de un reloj, que antes estaba detenido en una hora fija y a partir de
ahí, comienza a andar.
Con muchas cosas evitamos tomar contacto por el dolor que nos pueden producir, entre otras cómo no, creo
que todos estamos hermanados en el miedo frente al deterioro y la muerte, sin embargo, como sucede en ésta
película impecable, uno tiene la impresión de que cuando al fin se aproxima a eso que se ha temido, puede lle-
varse sorpresas impactantes. Invariablemente esto nos hace más humanos, más profundos y mejores personas
de lo que éramos antes.
Revista Clínica Contemporánea (2017), 8, e8, 1-2 © 2017 Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
DOI: [Link] ISSN: 1989-9912