Lo real, lo simbólico y lo imaginario
Lacan hace una topología del sujeto empleando 3 registros. En principio, lo simbolico esta
asociado al lenguaje, lo imaginario a imágenes y lo real es lo que no puede ser representado
por el lenguaje ni las imágenes.
Lo real: es lo que no puede ser representado ni por el lenguaje ni por imágenes. Es lo
incognosible, lo que no se puede conocer, lo impensable, lo que se resiste a entrar en el
mundo del lenguaje, lo que se resiste a la simbolización. Lacan diferencia a lo real de la
realidad, ya que la realidad esta dentro del campo de la representación, en la articulación de
los registros simbolico e imaginario. Lacan identifica lo real con el objeto primordialmente
perdido, el objeto a. El organismo al nacer “el cacho de carne” entra en el mundo del lenguaje,
ya que el Gran otro (la madre) lo nombra y lo significa. Desde ese momento queda dividido
entre el organismo que vive acorde con su naturaleza, y el sujeto alienado al lenguaje y en el
medio, como anillo conector esta el objeto a, que no esta ni en uno ni en otro, es lo que queda
como resto de la operación de alienación del organismo con el lenguaje. El objeto a, es el
objeto perdido y el objeto a encontrar. Los objetos de la pulsión son objetos contingentes, no
como en la naturaleza que hay un objeto predeterminado. Es un objeto que puede ser
cualquier cosa. Las pulsiones no existirían si no fuera por el lenguaje.
La búsqueda del objeto y el objeto que buscamos depende de los discursos que tengamos
internalizados. Por eso es que todos somos singulares. Esto se visualiza de mejor manera con
la sexualidad.
“no existe relación sexual” no quiere decir que no haya relaciones sexuales. Existe una
disyunción con el otro a la hora de lo sexual y es un encuentro desencontrado, cada cual busca
satisfacer su propia pulsión.
Las maneras de definir el objeto a son bastante diversas:
“lo que queda por decir”. Para Lacan no hacemos nada, ni tenemos nada, ni pensamos nada, ni
sentimos nada por afuera del lenguaje. Estamos capturados en la estructura del lenguaje y no
salimos de ahí. Es una manera medio poética de decir que nosotros buscamos ese objeto a
futuro, y el hecho de que nosotros sigamos hablando es una forma de ver esa búsqueda en
términos discursivos. Lo que queda por decir, siempre va a dejar al sujeto en falta. Si
homologamos la vivencia con un discurso, vamos a ver que donde termina la vivencia termina
el discurso. Todo lo que vivimos es discursible, la vida es un discurso, una narrativa.
“es causa de deseo”. El objeto a, aquí se asocia con el objeto perdido. Nosotros hemos perdido
dos paraísos, la vida intrauterina y la completitud bebe mamá. Es causa de deseo porque es el
objeto perdido, cuando uno pierde el principal objeto queda en falta, y la falta es el motor del
sujeto. La falta genera deseo. Si no hay prohibición o algo que falte, no habrá deseo. El deseo
tiene dos condiciones para existir primero es su instalación, (función materna) y luego se
mantiene a partir de la prohibición (función paterna)
“es atractor de la transferencia”. Hay un imaginario inconsciente de que el objeto a lo tiene el
analista. Esto se manifiesta a partir de la adjudicación de valores sobre el analista, con la
atribución de un saber, de un prestigio, de una experiencia, por el consultante cual se va a
“curar.” Cada vez que logramos conseguir un objeto, el objeto cae y buscamos nuevos objetos
de interés.
Lo imaginario esta asociado a las imágenes, y tiene como organizador de este registro al yo, al
moi como se ve en el estadio del espejo. El yo se estructura por identificación con el semejante
o con la imagen especular. Uno se identifica con esa imagen constituyendo así la imagen del
cuerpo propio, como objeto imaginario significado inicialmente por el discurso de la madre, el
primer gran otro. “ese sos vos”. Lo imaginario esta de alguna manera estructurado por lo
simbólico. La identificación es un aspecto muy importante del registro imaginario, porque uno
con esa identificación al semejante o a la imagen especular constituye su yo. También la
alienación es muy importante en este sentido ya que uno se identifica a una imagen externa y
que responde al discurso del otro, una identificación en un lugar externo y también es
narcisista porque como dijimos, esa imagen esta significada por el discurso del otro y responde
a la demanda del otro.
Lo simbólico recubre todo el universo humano que es omniabarcativo y totalizador, una vez
que se instala da la sensación que siempre estuvo allí. Una característica que tiene lo
simbólico, es que cada elemento, cada símbolo, cada significante no tiene valor por si mismo,
sino que tiene valor por oposición con los otros significantes.
El universo humano es un universo intersubjetivo, el gran otro, el tesoro de los significantes. La
persona encargada de nuestra crianza, el primer gran otro también es la madre. Lacan
distingue en el interior de la estructura del lenguaje, los tres registros.
Lo simbolico de lo simbólico tiene que ver con el lugar del código, el conjunto de los
significantes acuñados en cada lengua, y el gran otro como tesoro de los significantes.
La parte imaginaria de lo simbolico tiene que ver con el sentido, con la significación. Es algo
siempre imaginario e ilusorio porque por más que uno quiera definir. El sentido siempre es
ambiguo, evanescente, ningún significante se significa a si mismo, la significación aparece en la
combinación de un significante con otro. Por eso cuando el sentido tiene un lugar coagulado
funciona como muro del lenguaje porque no permite que aparezca un nuevo sentido. Muro
del lenguaje como el lugar del saber, pero no el otro como vimos en lo simbólico, sino como un
campo de saber que ya esta completo.
La parte real del lenguaje tiene que ver con la letra, con los fonemas ya que no tiene que ver
con el sentido ni con el código de significantes. Las letra no simboliza nada.
Real – diferencia de real y realidad – objeto primordialmente perdido (cacho de carne,
lenguaje)- objeto de la pulsión contingente – búsqueda de objeto – no existe relación sexual –
definiciones - Lo que queda por decir – es causa de deseo – es atractor de la transferencia.