CENTRO MULTILATERA L
ANTI DROGAS
CMA
Editorial Universitaria - Carlo
.19 Panmá, sManuelGtzor
OBJETIVOS ESTRATÉGICO S
DE ESTADOS UNIDOS EN PANAM A
Nils Castr o
Embajador de Panama en Méxic o
Las Introdució
relacione s relaciones entre Panamá y Estados Unidos han estado
históricamente ligadas al valor estratégico de la posición geo -
gráfica del Istmo de Panamá . Nuestro país es una importante ruta de l
comercio mundial y—luego de la apertura del Canal—ruta alterna d e
la Armada estadounidense y, sobre todo, lugar de ubicación de base s
militares norteamericanas .
Estados Unidos sigue considerando que esta posición es vital par a
sus intereses hegemónicos en el Continente americano . No obstante, l a
presencia militar estadounidense en territorio panameño ha sido per-
manente foco de conflictos, porque constituye un impedimento para e l
normal desarrollo del estado nacional y de las fuerzas armadas pana-
meñas —como corresponde a un país soberano—, porque las tropa s
norteamericanas repetidamente se han utilizado como fuerzas de inter -
vención y ocupación en diversos puntos de la geografía panameña y e n
otros países, y porque hiere la independencia y dignidad de la nación y
de su pueblo.
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Revísta ENFOQUES de la Facultad de Administración Pública
Nuestro país ha denunciado en diversas épocas dicha situación ,
que incluso ha ocasionado serios enfrentamientos populares con la s
tropas norteamericanas e importantes pérdidas de vidas panameñas .
Precisamente a raíz de los graves incidentes de enero de 1964, alguno s
sectores estadounidenses empezaron a entender que, si se continuab a
haciendo caso omiso de las reivindicaciones planteadas por Panamá ,
la operación del canal estaría en grave peligro, ya que el pueblo pana-
meño se mostraba cada vez más dispuesto a hacer valer sus derecho s
soberanos, al precio que fuera necesario .
Poco después, el líder popular panameño, general Omar Torrijos ,
movilizó la conciencia y la voluntad nacional para lograr un nuevo acuer -
do canalero con Estados Unidos, y para ese empeño procuró y obtuv o
el apoyo de la comunidad latinoame-ricana y mundial .
Así, el 7 de septiembre de 1977, se firmaron los Tratados Torrijos -
Carter, de acuerdo con los cuales al mediodía del 31 de diciembre d e
1999 el Canal pasará a ser administrado y operado únicamente po r
panameños , retirándose las últimas tropas extranjeras y quedando l a
defensa del Canal bajo la responsabilidad exclusiva de las fuerzas ar-
madas nacionales.
Los Tratados disponen asimismo que, entretanto, la protección y
defensa de la vía acuática deberán realizarse conjuntamente por fuer -
zas de ambos países, en una relación en que las responsabilidade s
panameñas deben ser crecientes, mientras la participación norteameri -
cana debe ser decreciente, en función a su salida . Además, dejan cla-
ramente establecido que las fuerzas estadounidenses en Panamá sól o
podrán dedicarse a las tareas de protección y defensa de la vía acuáti-
ca, y a ningún otro propósito .
Hoy, luego de diez años de la firma y ratificación de los Tratado s
del Canal y ocho anos después de que entraron en vigencia, Estados
Unidos persigue a cualquier precio el objetivo de hacer renegociar su s
contenidos más esenciales, para prolongar la permanencia de sus ba-
ses militares más allá del ano 2000 . Ello tiene explicaciones .
18
Centro Multilateral Antídrogas C M A
2 . La visióe estratégico militar+ estadounidense del contigente ame-
ricano
Para entender las motivaciones de este cambio de actitud, es pre-
ciso conocer la actual visión estratégico-militar norteamericana del
Continente y el mundo, y la importancia que ahora le confiere a la s
bases militares ubicadas en la República de Panamá .
En 1977, al firmarse los Tratados Torrijos-Carter, esa visión nor-
teamericana era distinta de la que hoy tiene . Entonces no se había n
recrudecido los conflictos centroamericanos, en los que tanto se h a
comprometido la política estadounidense . Hoy, cuando esos conflicto s
se han agravado, las propuestas del Grupo de Contadora para un a
solución política negociada han sido virtualmente saboteadas por Esta -
dos Unidos, que se empecina en imponer otros desenlaces .
En 1977 aún persistía el Síndrome de la Humillación sufrida e n
Vietnam . Hoy, se ha impuesto el Síndrome de Rambo de la Adminis -
tración Reagan, con una política autoritaria y hasta agresiva hacia cad a
vez más países del Continente, en particular los que osan mantene r
posiciones nacionalista c independientes.
En 1977 Estados Unidos ofrecía recursos monetarios fáciles para
nuestros países . Hoy, a consecuencia del virtualmente impagable en-
deudamiento que así fue promovido, los pueblos latinoamericanos su -
fren mayor hambre, insalubridad, desempleo, desarraigo y desespera-
ción, como producto de las exacciones financieras con las que se nos
exige subsidiar el déficit fiscal norteamericano. El antes pródigo pres -
tamista, es ahora el más implacable instrumento de sus cobradores .
En 1977 se mantenía cierto control sobre las fuerzas armadas de l
Continente a través de la Junta Interamericana de Defensa . Hoy, a
consecuencia de la Guerra de las Malvinas, el TIAR es una ficción ,
desacreditado por la desconfianza de las fuerzas armadas latinoameri -
canas frente a la reveladora complicidad de Estados Unidos con e l
colonialismo británico en esa guerra .
19
Revista ENFOQUES de la Facultad de Administración Públic a
En 1977 no se había dado el conflicto Irán-Irak, ni un Medio Orien-
te convulsionado amenazaba el acceso a los recursos petroleros d e
esa región, incrementando el valor estratégico que ahora Estados Uni-
dos atribuye a los recursos energéticos del Continente americano . Hoy,
asegurarse la dependencia económica de nuestro países y el acces o
fácil y barato a esos recursos ha vuelto a ser prioritario para los intere -
ses neocolonialistas norteamericanos .
Por último, pero aún más importante en la óptica estadounidense,
en 1977 la disuasión entre las superpotencias se cifraba en la "destruc -
ción mutua asegurada" en caso de guerra nuclear . Hoy, se ha iniciado
la distensión nuclear entre las dos superpotencias mediante los acuer-
dos de Washington de diciembre pasado . De fumarse un próximo arregl o
en Moscú, en octubre entrante, bien podremos asistir a la destrucció n
de una parte sustancial del arsenal nuclear mundial . Y de completars e
la iniciativa de Defensa Estratégica (Guerra de las Galaxias), lo qu e
reste de dicho arsenal quedaría neutralizado o, de pactarse el total
desmantelamiento de esas armas, hasta ese remanente desaparecería .
En consecuencia, las nueva visión estratégico-militar de Estado s
Unidos está orientada a la preponderancia en fuerzas convencionales y
en la modalidad de "conflictos de baja intensidad ", cuyos escenario s
bien pudieran ubicarse en nuestro Continente, como en otras regione s
del Tercer Mundo . Por este motivo, en la relación Este-Oeste, aqué l
cuyo dispositivo de fuerzas convencionales en el mundo ocupe posi-
ciones de avanzada tendrá ventajas relativas de carácter estratégico .
En este contexto, la posición geográfica, las bases y fuerzas milita -
res norteamericanas en Panamá cobran valores distintos de los que s e
les atribuían diez años antes . En la actual interpretación, estos enclave s
y fuerzas constituyen un eslabón principal para instrumentar el nuev o
concepto de la "seguridad nacional" estadounidense en América .Lati-
na.
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Centro Multilateral Antidrogas C M A
Para ese punto de vista, la función de tales enclaves y fuerzas y a
no es sólo proteger y defender el Canal, sino proporcionar posicione s
avanzadas para laintervención y control hegemónicos sobre los paise s
latinoamericanos.
La función primaria—proteger y defender la vía acuática est á
amparada por medio de los Tratados del Canal, y resulta por lo tant o
lícita. Sin embargo, para los fines estadounidenses adolece del incon-
veniente de que está regulada por esos mismos pactos, los cuales l a
limitan exclusivamente a las tareas de protección y defensa de la vía, y
ordenan cumplir esta función conjuntamente con las Fuerzas de Defe n-
sa de Panamá . Para este propósito, que concluirá el último día del sigl o
—tal como lo establecen dichos Tratados—, Estados Unidos tien e
estacionada en Panamá la Brigada 193, del recién creado Ejército Su r
de sus fuerzas armadas . Por los Tratados, Panamá se obliga a tolera r
su presencia temporal, y a cooperar con ella, en tanto esté dedicad a
solamente a los fines pactados .
No obstante, para el propósito de intervención y control sobre la s
demás naciones latinoamericanas, Estados Unidos ha instalado en Pa -
namá, además, otro organismo o estructura militar, el denominad o
Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, al que le asigna atribu-
ciones que cubren desde la frontera con México hasta el extremo su r
del Continente . La ubicación de ese Comando en territorio panameñ o
no está contemplada por los Tratados del Canal, ni ha sido autorizad a
por el soberano territorial . Por ende, sus actividades tampoco se en-
cuentran limitadas ni reguladas por dichos pactos ni por ningún otro .
Por su naturaleza intervencionista, el Comando Sur es potencial -
mente objetivo de represalia de los adversarios de Estados Unidos ,
que no tienen por qué serlo de Panamá, que no tiene enemigos . Por
consiguiente, la presencia del Comando Sur a orillas del Canal es u n
riesgo para el mismo y para sus usuarios, como lo es también para l a
nación panameña y sus países hermanos . En consecuencia, la Asam -
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Revista ENFOQUES de la Facultad de Administración Públic a
blea Legislativa Nacional ha exigido que el Comando Sur, ilegalmente
instalado en panamá, sea retirado de este país . Los militares paname-
ños han hecho suya esta demanda.
3 . Intereses y objetivos norteamericanos en Panam á
Diez años después de firmar los Tratados Torrijos-Carter, Esta -
dos Unidos ha reevaluado sus intereses estratégicos militares e
má.Ahorasubjetiv g,loanspibergcónd nPa e
la presencia de sus bases y tropas en el territorio panameño más all á
del año 2000 . Su principal impedimento para este fin es, sin duda, l a
determinación con laque el pueblo, el gobierno y los militares paname-
ños demandan que esos acuerdos se cumplan puntual y escrupulosa -
mente.
De conformidad con los estudios realizados para el planeamiento
dela s lida elasfuerzasmiltaresnorteamerican sdenuestropaís ,
este proceso debe iniciarse a más tardar en 1989 . Ese mismo año el
Congreso de Estados Unidos deberá empezar a votar las correspon-
dientes partidas presupuestarias . Es decir, cualquier cambio destinad o
a alcanzar el objetivo de permanecer más tiempo del estipulado en lo s
Tratados del Canal, debe darse entre 1988 y 1989 .
Por esta razón, desde fines de 1985, Panamá viene siendo some-
tida a intensas presiones políticas y económicas, para imponerle cam-
biar la actitud que ha venido sosteniendo . por la importancia que l a
concepción geopolítica norteamericana confiere a los intereses y obje -
tivos de Estados Unidos en territorio panameño, es preciso diferenciar
entre la retórica "democrática" y de "derechos humanos" del discurs o
oficial estadounidense respecto a Panamá, y los verdaderos objetivo s
e intereses estratégicos de "seguridad nacional" que son encubierto s
con ese discurso .
Para esclarecerlo, conviene puntualizar sumariamente cuál es l a
importancia de las bases e instalaciones militares que los norteame -
? 1)
Centro Multilateral Antidrogas C M A
ricanos mantienen en nuestro país . Esto explica por qué Estados Uni-
dos identifica como su objetivo estratégico retenerlas e incluso perfec -
cionarlas :
G) Isla Galeta :
En Isla Galeta, o la isla de las antenas se localiza un centro d e
comunicaciones electrónicas de mando y control de las fuerzas arma-
das estadounidenses . En una plataforma submarina, tiene ubicado un
centro mundial de espionaje electrónico, que efectúa operaciones d e
recolección de inteligencia, descifrado de claves, decepción (engaño) ,
interdicción e interferencia.
Las condiciones geológicas magnéticas especiales del lugar facili-
tan las comunicaciones electrónicas . Es el único punto en el mundo co n
la capacidad de transmitir en baja frecuencia (lowfrecueney) de 30 0
kilohertz, a 80 pies de sumersión, hacia ambos océanos . Ello posibilit a
las comunicaciones con y entre los submarinos nucleares y convencio -
nales, en los dos océanos.
b) Base aérea de Hewat+d:
Es la mayor base aérea de Estados Unidos en el Continente al Su r
de la frontera con México . Es capaz de recibir y acomodar todos lo s
sistemas aéreos estratégicos, nucleares y convencionales, tanto del actua l
inventario norteamericano como de los que están en desarrollo . Cuen-
ta con infraestructura logística con capacidad para apoyar operacione s
aéreas prolongadas .
Desde esta base se controlan todas las operaciones aéreas que
Estados Unidos realiza sobre el hemisferio Sur, como punto de mando ,
control, abastecimiento y reabastecimiento .
C) Feeote Cisyton :
Es la sede del componente de fuerzas del Ejército Sur de Estado s
Unidos acantonados en territorio panameño . En este Fuerte sepreten-
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Revista ENFOQUES de la Facultad de Administración Pública
de reubicar las fuerzas que actualmente se encuentran en otras base s
que deberán ser' revertidas a Panamá en 1999, por efecto del proces o
de ejecución de los Tratados .
e) Fuerte Shermaa :
Es el centro de entrenamiento en la selva más importante que tien e
Estados Unidos . En el mismo se preparan incluso los astronautas nor -
tea icricanos . Aqui se entrenan las fuerzas de Estados Unidos desti-
nadas a participar en la modalidad de guerra denominada "conflicto d e
baja intensidad' cuyos escenarios vayan a ser selváticos .
En este Centro se reubicarían las fuerzas que actualmente se en-
cuentran en el Fuerte Davis. en el Atláiitico . el cual revertirá a Panamá
por la razón antes señalada . Por su cercanía a la costa Atlántica . al
fuerte Shernnan se le puede anexar una base naval de apoyo para l a
Armada norteamericana, proyecto que está en proceso de planifica-
ción.
En el presente, las tropas estadounidenses estacionadas en Pana -
má se calculan en algo nnás' de 12 .000 liombres. Las bases e instala-
ciones antes señaladas no son todas con las que actualmente cuenta n
las fuerzas norteamericanas acantonadas en territorio panameño . Si n
embargo, son aquéllas que Estados Unidos considera esenciales v e n
las que pretende pernnanecer más allá de lo prescrito por los Tratado s
del Canal .
Estados Unidos alega que tan valiosas bases_ de queda' supuesta -
mente en manos de los soviéticos, les darían una extraordin aria v entaj a
sobre los norteamericanos . Esto es inconcebible desde el punto d e
vista panameño . Panamá siempre ha expresado que las únicas fuerza s
militares que debe haber en su territorio —y las únicas que habrá a
partir del año 2000 , son las Fuerzas de Defensa de Parnanná . A
éstas, exclusivamente, les corresponderá la protección}' defensa de l
Canal, y garantizar la integridad territorial de la Nación panameña .
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Centro Multilateral Antidrogas C M A
De su iniciativa, y como lo hace constar en los Tratados, Panam á
ha declarado solemnemente la neutralidad del Canal para que tanto e n
tiempo de paz como de guerra, éste permanezca seguro y abierto a l
tránsito pacífico de las naves de todas las naciones, en términos d e
entera igualdad . La presencia de bases y fuerzas militares extranjera s
en nuestro territorio, cualquiera que fuere su procedencia, no sólo seri a
contrario al estatuto de neutralidad, sino también atentatorio contr a
nuestra dignidad nacional, nuestra soberanía, y contra la seguridad de l
país y del Canal, ya que ello convierte al Istmo de Panamá en blanc o
de represalias de los adversarios de tales fuerzas .
Por lo tanto, persistiremos en rechazar categóricamente las inten-
ciones de cualquier país que pretenda mantener o establecer base s
militares en nuestro territorio, al igual que cualquier otra presencia mi -
litar que no sea la de las Fuerzas de Defensa de Panamá .
4 . Otros objetivos de Esiados Unidos en Paaam á
Prolongar, ampliar y perfeccionar su presencia militar no es el úni -
co objetivo perseguido por Estados Unidos en Panamá . Tal como re-
petidamente lo han venido denunciando las autoridades panameñas y
el Partido Revolucionario Democrático . la Administración Reagan ha
dirigido y coordinado constantes acciones hacia otros fines adiciona -
les.
Los principales son los siguientes :
a) HespeciO al Canal de Paaamá :
Prolongar el control estadounidense sobre el Canal de Panamá . A
ello se deben las reiteradas violaciones y entorpecimientos al proces o
de ejecución de los Tratados Torrijos-Carter . y su distorsión mediant e
la llamada Ley 96-70. o Ley Murph} . unilateralmente dictada por e l
Congreso de Estados Unidos para interpretar a su conveniencia la le-
tra v espíritu de los Tratados . contradiciendo en perjuicio de Panam á
25
Revista ENFOQUES de la Facultad de Administración Públic a
los términos pactados, después que el Senado de ese mismo Congre-
so los había ratificado .
A este propósito se debe, igualmente, el esfuerzo por mediatizar y
minimizar las atribuciones del Administrador del Canal de Panamá a
partir de 1990 —año desde el cual ese cargo será desempeñado po r
un panameño , transfiriendo al Secretario de la Junta Directivay a l
Ingeniero Jefe (ambos norteamericanos) las funciones principales de l
Administrador.
Paralelamente, la administración financiera de la Comisión del Canal
ha venido instrumentando parte de las presiones económicas contr a
Panamá, por el expediente de "inflar" gastos de operación a fin d e
escatimar y reducir importantes ingresos que corresponden a nuestr o
país por el fimcionamiento de la vía acuática .
De no lograrse prolongar el control estadounidense de la adminis -
tración de la vía más allá del año 2000, se proponen entregar a Pana -
má un Canal con capacidad limitada y cuya vida útil sea corta . A ello s e
debe la renuencia norteamericana a modernizar el Canal y a ejecutar e l
ensanche de su paso más estrecho (Corte Culebra) .
b) Respecto a la soberanía política y económica panameña :
Personeros de la Administración Reagan han realizado represen-
taciones ante las autoridades panameñas, y aplicado diversas forma s
de presión, para provocar que Panamá abandone el Grupo d e
Contadora y las demás iniciativas panameñas en favor de solucione s
políticas negociadas para los conflictos centroamericanos . Asimismo ,
para lograr que Panamá proporcione facilidades territoriales, logística s
y de entrenamiento para la "Contra" nicaragüense e, incluso, para qu e
fuerzas especiales panameñas fueran utilizadas para efectuar operacio -
nes militares ofensivas contra Nicaragua .
Los mismos personeros han exigido que Panamá renuncie a s u
tradición diplomática y política de no alineamiento y neutralidad, so -
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Centro Multilateral Antidrogas C M A
metiéndose ala política regional estadounidense . También han procu -
rado impedir que nuestro país establezca relaciones económicas y
diplomáticas con todos los países del mundo, como corresponde a s u
función geográfica, a su tradición cultural, a su concepción política, y
como es propio de las relaciones contemporáneas .
La negativa aacceder a tales exigencias le ha valido a Panamáy a
sus principales dirigentes verse sometidos a una intensa y prolongad a
campaña de represalias y de desestabilización política, así como de
desprestigio y aislamiento internacional, orquestada através de medio s
de comunicación y por medios diplomáticos ante numerosos países de l
mundo.
A la par, representantes oficiales y agentes norteamericanos encu -
biertos, en unión a grupos oligárquicos y derechistas panameños, ha n
desarrollado intensos y persistentes esfuerzos para fomentar divisione s
en el seno de la colectividad nacional y de la coalición de fuerzas polí -
ticas y sociales que apoyan al Gobierno y la constitucionalidad . Asi-
mismo, a través de estructuras de fachada, como la llamada "Cruzad a
Civilista", han procurado soliviantar y organizar políticamente a secto-
res empresariales y de la oposición política, para interrumpir el proce-
so constitucional democrático, impedir la celebración de las eleccione s
generales de 1989, e instalar un gobierno de facto .
Igualmente, en tanto que desarrollan intensas presiones económi -
cas en el campo bilateral, las autoridades estadounidenses se han em-
peñado en cerrarle a Panamá otras fuentes de financiamiento y merca -
dos internacionales, y en impedir que logre abrirse otras alternativas .
Para esto, incluso han recurrido a presiones contra terceros países .
G) Respecto a las íbepzas de Oerensa de Panam á
La actual Administración norteamericana ha procurado forzar e l
pase a retiro del Comandante de la Fuerzas de Defensa de Panamá ,
General Manuel A . Noriega, de la mayor parte de su Estado Mayor y
27
Revista ENFOQUES de la Facultad deAdmínistración Pública
de otros oficiales torrijistas reconocidamente comprometidos con l a
defensa de la política nacionalista, independiente, de no alineamiento ,
neutralidad y apoyo al Grupo de Contadora .
Se quiere con ello forzar la instalación de una dirigencia milita r
supuestamente "democráfica" "profesional"y "apolítica", es decir, ais -
lada de lapoblación y destinada a garantizar la imposición de los obje -
tivos estadounidenses en Panamá contra la voluntad popular .
Se quiere, igualmente, suspender los programas de desarrollo so-
cial y productivo que la Acción Cívica de la fuerza armada panameñ a
realiza en las áreas rurales marginadas, reorientándolos hacia tareas e n
servicio de los intereses militares norteamericanos y de la oligarquía
terrateniente.
Lo que es más grave, se quiere, a la vez, enmarcar a las Fuerzas
de Defensa de Panamá en el proyecto intervencionista e n
Centroamérica, y evitar que prosigan su preparación y desarrollo diri-
gido a asumir la protección y defensa del Canal . Se pretende argu-
mentar que la fuerza armada panameña no está en capacidad de asu-
mir esta misión, para justificar la permanencia de las fuerzas norteame-
ricanas en nuestro país .
Para estos propósitos, los mismos agentes, representaciones y
presiones han venido intentando constantemente romper la unidad in -
tema de la institución militar panameña, en la pretensión sediciosa d e
fomentar supuestas diferenciaciones entre "torrijistas" y "norieguistas",
y de procurar tradiciones entre sus filas para favorecer al proyecto
neocolonialista de Estados Unidos .
5 . Hequenimieotos del proyecto esiadouoideose .
Dado que las exigencias y presiones desarrolladas hasta ahora han
causado importantes daños a la economía nacional y al prestigio de l
país, pero no han logrado doblegar a la Nación panameña, el cumpli-
miento de los objetivos norteamericanos exige derrocar los Podere s
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Centro Multilateral Antidrogas C M A
constitucionales del Estado, interrumpir el proceso democrático e im -
poner un gobierno de facto que no esté sujeto a limitaciones constitu -
cionales, así como eliminar completa y duraderamente las dirigencia s
políticas del país y el carácter nacional y popular torri_jista— de s u
fuerza armada .
la retórica supuestamente "democrática" de la Administració n
Reagan no oculta la naturaleza real de este proyecto, una vez que su s
representantes y agentes se han empeñado en fomentar, aglutinar y
organizar directamente —y de cobij ar en Washigton, Nueva York y
Miami— un frente social de los grupos económicos y políticos má s
reaccionarios, y que han sido sus mismas marionetas los encargado s
de anunciar con fanfarrias este plan .
Para cumplir su objetivo, el esquema de gobierno propuesto ha d e
ser dócil a las exigencias estadounidenses y alineado con su polític a
exterior, a la vez que represivo frente a la natural resistencia del puebl o
panameño ante semejantes renuncias a los atributos de la soberanía y
las reivindicaciones nacionales . Se pregona que dicho sometimient o
neocolonial será recompensado con pródigas generosidades financie -
ras . Sin embargo, la reciente experiencia de otros países que se ha n
plegado aparecidas exigencias demuestra exactamente lo contrario :
una vez que se han entregado a la voluntad de Estados Unidos, no s e
precisa recompensarlos .
Fuera del Istmo centroamericano, estas prácticas norteamerica-
nas también son conocidas . La Administración Reagan reactualizó e l
precedente de la ocupación de República Dominicana, mediante l a
invasión de Granada . Donde no requirió, o no le convino, llegar hasta
el ataque militar directo, apeló ala intervención políticay la agresió n
económica, como en Filipinas o Haití . En todos los casos, actuando en
contra de la autodetenninación nacional para usurpar y frustar la inicia-
tiva popular que se dirigía a solucionar por sí misma los problemas d e
su respectivo país, e imponer una salida al gusto de los intereses esta -
29
Revista ENFOOUES de la Facultad de Administración Pública
dounidenses . En todo los casos, ha dejado en lugar de la situació n
preexistente otra no menos desastrosa para cada uno de los pueblo s
intervenidos.
Hoy, algunos de los individuos envueltos en ese proyecto
neocolonial llaman a una intervención directa del ejército estadouni-
dense en Panamá, evocando sin pudor la experiencia de Granada . Es
fácil prever que, tal como ya sucedió hace algunas décadas, el intent o
culminaría no sólo en el propuesto descabezamiento de las Fuerza s
Armadas de Defensa de Panamá, sino también en volver a desarmar -
las, a subordinarlas a la oligarquía y retrotraerlas a la condición d e
modesto cuerpo de policía, para otorgar nuevamente al ejército d e
Estados Unidos el monopolio exclusivo de las funciones militares y de
la defensa externa de Panamá.
En ese momento la condición de Panamá volvería a ser la de un a
semicolonia . En efecto, este es ostensiblemente el ideal perseguido, y
no sólo para Panamá . Pero esa pretensión, que no permitiremos j a-
más, pasa por alto el hecho de que aquí hay de por medio un puebl o
con bien forjada conciencia nacional, una tradición patriótica articulad a
en el mayor partido político del país, y una nueva generación de oficia-
les y soldados hondamente identificada con este pueblo .
La nación panameña se ha trazado históricamente sus propios ob -
jetivos estratégicos, y cuenta con un pueblo decidido a realizarlos .
Esta esperi encia revela, finalmente, que lo que está en marcha n o
es un proyecto que concierne tan sólo a Panamá, sino un patrón de
prueba destinado igualmente a las demás naciones latinoamericanas y
caribeñas . Porque su raíz está en la entronización de un concepto he-
gemónico e intervencionista de los intereses estratégicos de Estado s
Unidos sobre el conjunto de los países de la región . Este proyect o
concibe a Panamá como posición avanzada para operaciones que des -
conocen y violan tanto la soberanía c integridad de nuestro país como
de las demás naciones hermanas .
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Centro Multilateral Antidroaas C M A
Quienes no deseen verse sometidos a maquinaciones semejantes ,
hoy tienen la oportunidad de preparse para enfrentarlas, conociendo l a
verdad de Panamá y solidarizándose con su pueblo .
United States Department of State
Washigton, D.C. 20520
MAR 26 1987
Dear Senator Helms :
The State Department shares your view that when the Carter
Torrijos treaties are being renegotiated, the prolongati6n of the U .S.
military presence in the Panama Canal area till well after the year 200 0
should be brought up for discussion . The continuing power of th e
Sandinistas in Nicaragua, the activities of the Salvadoran insurgent s
and the influence of communist Cuba in the region make it urgentl y
necessary for the United States to strengthen its position in Central
America.
The continuing polarization of the political forces in Panama may
lead to a crisis in the country which would pose a serious threat t o
stability in the region . The State Department is of the opinion that i n
order to avoid such a situation, steps should be taken to bring about th e
resignation of General Noriega as Comanderin Chief of the Nationa l
Guard and to set up an interim government consisting of soberminde d
politicians and the safeguarding of U .S. strategic interests.
I want you to know that the importance of these problems is full y
appreciated in the White House and here, in the State Department, an d
that effective steps will be taken to solve them .
31
Revista ENFOQUES de la Facultad de Administración Pública
Sincerely
J. Edward Fo x
Assistant Secretary
Legislative and Intergovennental Affairs
TRADUCC16 N
Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norte Amé -
rica
Marzo 26,198 7
Estimado Senador Helms :
El Departamento de Estado comparte su punto de vista, de qu e
cuando los Tratados Torrijos Carter sean renegociados, la permanen-
cia militar de los EE .UU. en el área del Canal de Panamá, más del año
2000 debe ser incluida como tema de discusión . El mantenimiento del
poder de los Sandinistas en Nicaragua, las actividades de los insurgen -
tes Salvadoreños y la influencia de Cuba Comunista en la región, hace n
urgentemente necesario que los EE .UU . fortalezcan su posición e n
América Central.
La continua polarización de las fuerzas políticas en Panamá pued e
conducir a una crisis en ese país que representaría una seria amenaza a
la estabilidad en la región . El Departamento de Estado es de la opinió n
de que para evitar tal situación, se deben tomar pasos que conduzca n
a la renuncia del General Noriega como Comandante en Jefe de l a
Guardia Nacional y el establecimiento de rm gobierno interino, integra-
do por políticos de una mentalidad moderada e igualmente oficiale s
militares de alto rango, quienes vean como sus principales objetivos l a
32
Centro Multilateral AntidroQas C M A
promoción del proceso de democratización y la salvaguarda de lo s
intereses estratégicos de los EE .UU .
Yo quiero que usted sepa que la importancia de estos problema s
es plenamente apreciada en la Casa Blanca y aquí en el Departament o
de Estado, y que se tomarán pasos eficaces para lograr resolverlos .
Sinceramente,
J. Edward Fox
Secretario Asistente
Asuntos Intergubernamentales y Legislativo s
El Honorable
Jesse A . Helms
Senado de los EE .UU
33