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Simbolismo y Ritual en La Montaña de Guerrerp

Descripción y análisis de las pautas rituales en torno a la producción agrícola, haciendo énfasis en su interrelación con pautas productivas, lo que permite entender a la producción agrícola en la Mixteca nahua tlapaneca de Guerrero como un proceso complejo, integrado no sólo por relaciones productivas sino también por un entramado simbólico que les da sentido y coherencia

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Simbolismo y Ritual en La Montaña de Guerrerp

Descripción y análisis de las pautas rituales en torno a la producción agrícola, haciendo énfasis en su interrelación con pautas productivas, lo que permite entender a la producción agrícola en la Mixteca nahua tlapaneca de Guerrero como un proceso complejo, integrado no sólo por relaciones productivas sino también por un entramado simbólico que les da sentido y coherencia

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Simbolismo y ritual* * en la Montaiia de Guerrero * Samuel L. Villela F."* Liaistecanatua ‘tlapaneca se ubica en la poreién noreste del estado de Guerrero y colinda con los, estados de Oaxaca y Puebla. Es una regién abrupta, atravesada por el macizo montaiioso de la Sierra Madre del Sur. Poco antes de la Conquista, se pro- dujeron —desde el sur del altiplano— desplaza- mientos migratorios que permitieron la creacién de Jos enclaves nahuas en el 4rea. Es de esta tradicién migratoria de donde provienen muchos de los ele- mentos culturales que ain sobreviven dentro del ritual, amalgamados, sineretizados con las ereen- cias cristianas y que producen una gama peculiar de simbolos, entre los que destacan los de matriz me- soamericana. Enesta regién interétnica también conocida como Montafia de Guerrero la euestién simbélica consti- tuye, como sucede en todos los grupos humanos, una via de acceso muy importante para el conocimiento del universo cultural de un pueblo. El simbolo, como expresin sintética de relaciones amplias que tienen Bote articulo es ol fruto de un exteneo trabajo de campo ‘que el autor ha venido realizando desde hace varios afos ‘sobre antropologia simbélica, de rituales que nunca ha- bian sido reportados, y de los que 61 posee ademas, un importante acervo visual, (Nota de las coordinadoras.| ‘+ Para la versién Ginal de este trabajo, conté con los inapr ciables comentarios del colega Marcelo Abramo, asi como on Ins sugerencias de las coordinadoras de este niimero de Trace, Aline Hémond y Marguerite Bey. ‘*Direecién de Etnologia y Antropologia Social (1was) 30 que ver con el trascender y expresién de la cosmogo- nia, ideologia, ete., puede denotarnos aspectos cru- ciales del desarrollo cultural de un grupo. En este ensayo, analizo los simbolos que se pre- sentan en el ritual agricola que practican los eam- pesinos nahuas de esa regién, proponiendo que su esclarecimiento nos permitir4 un acereamiento més directo a fenémenos que implican tanto la identidad cultural como otra serie de cuestiones que tienen que ver con lo intrinseco de la cultura de ese grupo étnico, en dicha regién. Amén de esto, otras etnias de la regién, as{ como campesinos guerrerenses en general, comparten algunos de estos simbolos. La cuestion simbolica En la region de la Montafia se realiza un ritual agricola vineulado con la agricultura de tlacolol* y de subsistencia, que comprende varios momentos, a saber: augurios de principios de afio, cabafiuelas, bendicién de semillas, peticién de lluvias, ritos de fertilidad y aseguramiento de la cosecha, y ritos para el almacenamiento de la cosecha. Las tinicas referencias que se tenfan sobre este ritual quedaron, inicialmente, enmarcadas en la descripcién de las supercherfas e idolatrias (Ruiz 1892). Con la magna obra de Leonard Schultze Jena (1938) se inician las descripciones y andlisis cientificos de dicho ritual. Pero no es sino hasta 1973, con el trabajo de Teresa Simbolismo y ritual en la Montafia de Guerrero Septlveda sobre Oxtotempa, cuando se inicia una serie de articulos especificos que describen, sobre todo, las peticiones de luvia El ritual agricola de la Mixteca nahua tlapaneca puede interpretarse a partir de dos ejes analiticos: las seeuencias de acciones (procesiones, ofrendas, danzas) y los simbolos. Aunque ambos ejes analiti- cos se encuentran intimamente correlacionados, aqui se abordaré el andlisis a partir de lo simbélico. Los simbolos son, siguiendo a Turner (1980: 21), “objetos, actividades, relaciones, acontecimientos, gestos y unidades espaciales en un contexto ritual”. ‘Un simbolo es la “unidad ultima de estructura espe- cifiea en un contexto ritual” (ibid.) De acuerdo también con Turner, me propongo analizar los s{mbolos del ritual agricola en la Mon- tafia de Guerrero a partir de la diferenciacién de dos tipos de sfmbolos: los dominantes y los instrumen- tales. La eficacia simboliea que persigue la realiza- ci6n del ritual es lo que le da sentido y razén de ser; esto es, la forma en que manejan —comunidad y oficiantes— los sfmbolos, les reporta un efecto de- seado, asf sea un tanto ilusorio o interpretado a partir de una l6gica formal. Los simbolos que traseienden la esfera ritual se- én considerados aquf en la perspectiva de reconocer el significado que tienen ciertas acciones, objetos, relaciones en el ritual agricola, para tratar de en- tender su logica y significacién general. Simbolos dominantes Los s{mbolos dominantes, que se pueden “conside- rar como fines en sf mismos, representativos de los valores axiométicos de la sociedad” (ibid. 35), con- densan una serie de valores y pautas culturales que tienen que ver tanto con fines estratégicos de sub- sistencia como con elementos identitarios substan- ciales de esos grupos campesinos. Los simbolos dominantes que se han podido identificar en el ri- tual agricola serian: PAREJAS MITICAS En el ritual de peticién de luvias que se practica en Ja comunidad de Petlacala, municipio de Tlapa, uno de los destinatarios del ritual y que, ademas, legiti- 31 ma éste y otros eventos rituales y ceremoniales (el carnaval, la elecci6n a principios de afio del comisa- rio municipal) es un documento pictogréfico de ma- nufactura colonial. En este e6dice, descrito por Octtinger y Horcasitas (1982), se encuentran dos personajes: Carlos V —el varén espafiol, el fecun- dante y simbolo maximo de la autoridad colonial—, y una mujer a quien los de Petlacala identifican como Marfa Nicolasa Jacinta —la mujer nativa, sujeta a la dominacién colonial, la fecundada. Am- bos son considerados los fundadores miticos del pue- blo. De tal manera que, en la peticién de luvias, los de Petlacala les invocan también para pedirles un buen temporal ya que, junto con otras entidades sobrenaturales, serfan quienes permitirfan que el advenimiento de una buena temporada de luvias produzca una buena cosecha, garantia de la repro- uccién material de esta comunidad, En la de Coachimalco, colindante con Petlacala, presencié un ritual que se efectiia el 10 de septiem- bre, dia de San Nicolés. Durante las visperas, se rinde pleitesia a los dos fundadores miticos de la comunidad, Francisco Gobernador y Maria Domin- ga. En el caso de los de Coachimalco, esta pareja también se encuentra plasmada en otro documento pietogréfico, de igual manufactura colonial. Este ritual tiene vinculacién con el ciclo agricola, ya que se formula una sancién social si el ritual no se lleva a cabo: al eomisario le pasaria algo 0 las cosechas se malograrian. Aunque el ritual tiene un sentido fun- dacional, mas vineulado con los origenes miticos y reales de esa comunidad campesina, esa misma orientacién —necesariamente— tendria que tener algtin vinculo con el ciclo agricola. De ahi que a ambas parejas mftieas fundadoras se les considere ‘también dentro del eonjunto de los simbolos domi- nantes que se presentan en la regiGn, ya que los origenes miticos tienen que ver con la legitimacién real de la posesién de un territorio, base y escenario de su ser campesino, En otra comunidad campesina colindante con Coachimaleo, en la de Chiepetepec, también aparece otra pareja de fundadores miticos, en su peticién de Muvias: Marfa Antonia y Chiepetzin los que, en forma de tamales tzoalli (hechos a base de maiz tostado), reciben la ofrenda de los pobladores de ese Tugar. Al lado de estas figuras se encuentran otros tamales ‘zoalli, en forma de animalitos y plagas del campo, Nuevamente, la presencia de esta pareja mitiea viene a confirmar una pauta que ha debido estar muy extendida entre los pueblos nahuas de la region. TRACE n°33 1998 Figura 1 - Presentacién de ofrendas frente al altar de la Crus. Lienzo de Petlacala. Pe- lictén de Unvias en Petlacala, 1 junio 1994, LA MESA 0 “TRINCHERAS" En el conjunto de los s{mbolos dominantes y tam- bién asociado con el Lienzo de Petlacala, se encuen- tra el eardeter que asume un cfreulo de piedras que, dispuesto alrededor del altar de la Santa Cruz, es denominado “la mesa’, Este efrculo de piedras se presenta también en Coachimalco, tanto en el altar do la Cruz como en un espacio liminar contiguo. El nombre de este tipo de formaciones, presentes en el ceremonial de otros lugares de la Montafia,? pro- viene de la analogia con las mesas reales, donde despachan asuntos de gobierno los comisarios mu- nicipales y las autoridades tradieionales. La mesa, como objeto donde, alrededor o al frente, se sientan los principales del pueblo a deliberar y tomar acuer- dos, es reproducida simbélieamente en los efrculos de piedras, donde llogarén y se aposentarén, por un breve tiempo, las entidades con quienes los hombres establecerén un intercambio ceremonial. Estas me- sas o “trincheras” guardarian también un profundo simbolismo respecto al espacio territorial de los pueblos campesinos. Iwaniszewski (1992: 186) plan- tea una hipétesis interesante sobre el significado de dichas formaciones. Segin é1, las piedras repre- sentarfan a los cerros que delimitan el territorio on Potlacala, los que precisan los linderos del pueblo en el Lienzo (por cierto, encima de cada una de esas piedras se deposita, como ofrenda, un tamal, tzoalli, 32 en forma de cerro). En sus invoca- ciones, el tlahmaquetl® observa la siguiente mecénica’ En un momento el Auehuetl* se para delante de cada piedra de tal modo que mira afuera, « las montafias que rodean el valle ¢ invoca a los cerros para que vengan a comer pasando por Ja puerta colocada al oriente del pue- blo. El huehuetl invoca a toda una se- Tie de cerros (de tres a ocho a la vez); algunos de ellos se hallan lejos del lugar (p.e. Orizaba). Sin embargo, una parte de los cerros invocados se halla a la vista, mas o menos en la direceién sefialada por la posicién de piedra. Entre Jos nombres invocados se encuen- tran los cerros mencionados en el lienzo. Esta interpretacién parece apoyarse en la refe- rencia que hace Durén (1967: 82) sobre el culto a ‘Tlaloc en 1a época prehispénica. La semejanza salta ala vista ‘A la redonda de él [se trata de la estatua de Téloc] habfa una cantidad de idolillos que lo tenfan en medio LJ, y estos idolillos significaban todos los domds ce- ros y quobradas que este cerro tenfa a la redonda de sf, Los cuales todos tenfan sus nombres, conforme al cerro que representaba [..). ¥ asf, los mismos nombres tenfan aquellos idolillos que estaban a la redonda del gran idolo Tiéloc, acompanéndole, como los demas cerros acompafiaban a la sierra. ‘Ala luz de esta analogia ontro ol culto prehispanico y las actuales acciones rituales, en la peticién de tuvias en Petlacala, Iwaniszewski (bid. loc. cit.) concluye que: El dirigirse a los cerros —marcadores del espacio— serfa el renovar el espacio ordenado. El hecho de orde- nar el espacio equivale, en el lenguaje simbélico, a la toma de posesién de un territorio [...; entonces, la peticiOn de Iuvia en Petlacala puede verse como un rito grupal durante el cual se renuevan los derechos legitimos al territorio comunitario. Simbolismo y ritual en la Montafia de Guerrero De esta manera, los trincheras pueden considerarse como simbolos dominantes ya que se refieren a un principio axiomético de los pueblos aludidos, el que tiene que ver con su pertenencia a un territorio, y su posesién del mismo, en el cual realizan su activi- dad productiva primordial. También pueden ser consideradas un simbolo instrumental, en la medi- da que configuran uno de los espacios liminares principales para las evoluciones y quehacer del ofi- ciante, asi como para servir de receptéculo a parte del huentli (ofrenda). ENTIDADES DE MATRIZ MESOAMERICANA, Otros simbolos tienen una clara extraceién de ma- triz mesoamericana: entre ellos, Ia culebra, las eru- ees y el jaguar. La culebra aparece en variadas formas. Sélo se mencionaré, a titulo de ilustracién, la eulebra que se supone se encuentra albergada en la cavidad denominada “la Puerta del Sol”, dentro de la peti- cién de luvias en Petlacala. Las eruces, que son un simbolo mas generalizado, encuentran su ms clsica expresién en la peticion de lluvias de Zitlala. Varios autores, desde Olivera, ya han subrayado la génesis mesoamericana en el simbolismo de la Cruz. Su significado més profundo, relacionado con las deidades del agua, permite con- siderarlas como un simbolo dominante, en cuanto tienen clara vinculacién con uno de los elementos fundamentales para la obtencién de su alimento basico Una figura mas omnipresente en diversos mo- mentos del ciclo festivo —no sdlo el ciclo ritual—es el jaguar. Dentro del estado de Guerrero, el tigre® ‘ocupa un papel preponderante en los simbolos iden- titarios. Inclusive, el logotipo del Instituto Guerre- rense de la Cultura es una mascara de tigre. Esta presencia tan generalizada en el ritual y en el folklore procede de la enigmétiea presencia olmeca en laregin y, en particular, en la regién de la Montaiia, que se remonta (segiin Martinez 1986: 77-78) a 1 400 aC. Esta influencia primigenia ha tenido que derivar, necesariamente, en la presencia de ese simbolo den- tro del ritual agricola. Su asociacién con las fuerzas teltricas, con ol corazén de la tierra (el tepeyolott ‘mexica), con la fertilidad y la propia génesis del género humano a partir de la eépula entre un jaguar y un hombre (pintura mural de Oxtotitlan, munici- pio de Chilapa), encuentra su continuidad simbélica 33 en la figura de los tigres que pelean (Zitlala y Aca- tlén),* en el tigre que acompafia en sus procesiones a San Marcos y a San Miguel arcéngel en Chiepete- pec,’ en la danza de tlacololeros que se practica por diversos lugares de la geografia estatal, asi como en varios eventos del folklore regional. En el caso de Zitlala, ya ha cambiado el sentido original del combate de los tigres, que era el de que la sangre vertida fertilizaria la tierra, Ahora, tiene més un sentido de afirmacién viril pues la pelea se da entre los jévenes de los diferentes barrios, quie~ nes ya no tienen tan presente el sentido agricola del ritual. Pero, atin con ese eambio de sentido, no cabe duda de que lo que trasciende es la figura del jaguar. SANTOS Y OTRAS ENTIDADES CRISTIANAS La resemantizacién que los grupos indigenas han hecho de la religiOn que les fue impuesta, ha posibi- litado la reinterpretacién de funciones en las enti- dades cristianas. Asi, santos como San Marcos, San Isidro Labrador y San Miguel aparecen vinculados al ritual agricola. En el dia de San Mareos, el 25 de abril, se inician los eventos petitorios del ritual agricola. Seguin referencias miticas (Agustin Pineda Pacheco, com. per.), San Marcos fue quien entregé Ja semilla a los campesinos montaferos. Por ello, ademas de entregar su medio basico para la subsis- tencia, es quien vela por el bienestar general de todos los sores vivos y de las cosas; y también por esta razén, el ritual que se celebra en su dia tiene un caracter mas amplio, mas genérico, mientras que cl ritual del dfa de la Santa Cruz, 2 y 3 de mayo, es mas especifico en cuanto a las peticiones de luvia San Marcos, héroe civilizador, es representado a través de {dolos prehispénicos. En cuanto a San Isidro Labrador, en varias loca- lidades del municipio de Chilapa, se lleva a cabo la bendicién de las yuntas el 15 de mayo. A los anima- les se les adorna con coronas y collares de flores, y de papel, y se les leva en procesién a la iglesia del lugar para su bendici6n. ‘San Miguel, por su parte, desempefia un impor- tante papel en los ritos de fertilidad que se practican a fines de septiembre. Se supone que 61 comanda a Jos angelitos que provocan las lluvias; para fines de septiembre, cuando ya hay elotes pero la cosecha puede atin malograrse por exceso de Huvias, se le presentan plegarias y ofrendas con objeto de que TRACE n°33 1998 Figura 2 - Peticién de uvias de la ‘comunidad de Ayahualulco,en fa cima det ‘erro Payatzin, munteipio de Chilapa, 15 mayo 1992. retire a sus huestes. Esos angelitos, por ciorto, dan toda la impresién de ser claras transmutaciones de la figura de los tlaloques.* Simbolos instrumentales En cuanto a los simbolos instrumentales, entendi- dos como medios para la consecucién de los fines liltimos del ritual, tendriamos los siguientes espa- cios, acciones y objetos: ESPACIOS LIMINARES® Los lugares donde se da la interrelaci6n de lo sagra- do con lo profano, ahi donde se produce la interme- 34 diaci6n del hombre con la divinidad, por medio de los oficiantes, son el Ambito por antonomasia de los simbolos instrumentales, en tanto que medios para la consecucién de los fines del ritual agricola. De esta manera, los espacios rituales emanados de la tradicién mesoamericana (cuevas, la cima de los cerros, manantiales, la vera de los rfos... ) son los espacios liminares por excelencia. Solo en algunos contados casos, y para ciertas fases del ritual —p.c. Ja misa que se hace a las cruces, las cuales, desde la cima de los cerros son Ilevadas en procesién hasta ol interior de las iglesias, sobre todo antes del 25 de abril—, se efectia el rito dentro de los recintos catélicos, Como una muestra de la hereritia mesoamerica- na, se desarrollaré a continuacién una breve des- cripeién y andlisis de las cuevas, en tanto espacios liminares, Una de las primeras noticias que se han tenido de précticas rituales en cuevas es la referencia del ingeniero Arturo Lozano quien, en una interesante obrita editada por é1 (1978), hace un inventario espeleolégico de la entidad surefia. Entre la infor- macién que este autor menciona, se encuentra la préctica ritual de los tlapanecos en la cueva de Ayotoxtla, lugar donde acuden los tlapanecos a pro- sentar ofrenda a San Mareos. Actualmente, se sigue practicando dicho rito. En el municipio de Chilapa, en el sitio denomina- do Cacalotepec, asist{ a un ritual, que se realizaba todavia hace tres afios, a varias formaciones caled- eas que los naturales del lugar identificaban con San Marcos, la Virgen Maria y Jesucristo. Se les presentaba mezcal y velas y se les adornaba con papel erepé. También en una parte plana de lacueva se realizaba “brujeria”, dibujando en el piso algunas formas geométricas. En el fondo de la gruta se colocaba ofrenda. Tuve noticia de que una ofrenda ‘parecida se colocaba ahi el dia de muertos, sin poder confirmarlo. En una gruta del pueblo de Atenxoxola se presen- ta ofrenda a la Santa Cruz, el dia 3 de mayo. Dentro de la gruta nace un venero de agua que alimenta un canal de riego. La gente llega a la cueva a poner su velita. También ponen bebida, cigarritos y galletas. La mayorfa de la gente que va a la cueva es de Atenxoxola, del cereano pueblo de Jaguey y de otras localidades aledaias. En Ia localidad de Atzacoaloya, ol ritual se cele- bracn los altares de algunos cerros préximos; en uno de ellos —el de Topiltepec—, hay una cueva. Ahi la gente acude en forma individual y se pone ofrenda Simbolismo y ritual en la Montafia de Guerrero de velas y flores. El pedimento lo hacen en néhuatl. iden que haya buen temporal. Hay rezanderos que hacen el servicio, previo pago de una “limosna”. Una ver que la gente ha puesto su ofrenda en la cueva, se van a laiglesia. Ahi, hacen manda pues se van de rodillas desde la entrada, pasando por el atrio, hasta Negar al interior. En los pueblos de San Marcos Xochitempa y Aya- hualulco observé que se realiza el ritual en un espa- cio liminar del cerro Payatzin, de filiacién femenina y compatiero del cerro Texquitzin, el més alto de la region, Los habitantes de San Marcos, junto con los de Atzacoaloya, Atenxoxola, Jaguey, Tlanipantla, Zoquitipa, Zizicazapa, presentan su ofrenda en va- rios sitios que configuran un circuito ritual dentro de ambos cerros. El recorrido se inicia en un altar con su Cruz, a la mitad del cerro Payatzin, que denominan “La vainita”. De ahi, quienes han inicia- do el recorrido desde este lugar, se van en grandes grupos, o en grupos familiares, al sitio donde se encuentra Texayac, un petroglifo de filiacién teoti- huacana que los Iugarefios identifican como San Agustin, para presentar ofrenda de velas, cigarros, flores, aguardiente 0 mezcal. Una de las acciones que realizan quienes asisten, es tratar de atinar a una oquedad circular que el petroglifo tiene a la altura del pecho, tiréndole huevos. ‘A pocos pasos de Texayac hay un manantial. ‘También ahi se presenta ofrenda y se hacen rezos en néhuatl. En contrasentido al manantial hay va- ios pequefios abrigos rocosos y cavernas donde la gente entra para rezar y presentar ofrenda. Durante el dia de San Marcos se pide por el bienestar gene- ral. La gente entra en pequefios grupos y el rezo lo hacen los de Ayahualulco, en espafiol. Como podré verse, hay una asociacién de varios espacios liminares que configuran una goografia sagrada en torno al par de cerros més importantes de la region. OFRENDA 0 HUENTL Una de las acciones instrumentales basicas, que caracteriza al ritual, es la ofrenda. Esta accién sim- élica implica una transaccién entre el hombre y las entidades sobrenaturales; es, en esencia, un inter- cambio ritual. El grupo campesino, por medio del oficiante, solicita, pide, propicia...; mientras que la entidad sobrenatural escucha, niega o concede. A partir de una demanda, peticin o solicitud, el hom- bre tiene que ofrecer un bien material o espiritual 35 Figura 3 - Presentacién de ofrendas @ Texayac, en el ritual propiciatorio del dia San Mares. Cerro Payatzin, 25 abril 1998. que lo congracie con la entidad sobrenatural; ésta, una vez aceptado el huentli, concede el bien o gracia solicitado. El fin sltimo del ritual y, en particular del huentii, en tanto accion estratégica, es laeficacia simbélica —Ia consecucién del fin deseado. La ofrenda puede consistir en acciones y objetos. Una de las acciones centrales es el sacrificio, del cual se hablaré més adelante, dada su especificidad. En ‘cuanto al tipo de objetos, la ofrenda est4 conformada tanto por comida como por veladoras, aguardiente, cigarros, ete. Por lo general, Ia presentacién de ob- jetos ante las entidades sobrenaturales va acompa- ada de rezos. SACRIFICIO. El sacrificio se conforma, también, como una parte constitutiva del huentli. Se le encuentra practica- ‘mente en todos los eventos petitorios ‘Tal como ya sefialaba Mauss, el sacrificio es una especie muy particular de ofrenda va que implica la destruccién del objeto a ofrendar. Y, tratandose de seres vivos (animales 0 personas), el sacrificio im- plica la destruecién de una vida. TRACE n°33 1998 En las peticiones de Iluvia, de Ia regién de la Montafia, se sacrifican chives y gallinas. Como re- sultado del sacrificio, algunas partes del animal toman otra forma simbélica. Asf, la vejiga del chivo, inflada, “serd bailada” por uno de los ayudantes del oficiante en Coachimaleo. Se le golpearé con un pequefio palo, o, en Petlacala, se le colocard en un rbol que se encuentra al pie de uno de los altares. Se eree que, tanto con el tamborileo como con la accién del aire, se reproduciré el tronar de las nubes, en una accién de magia imitativa. Otras acciones simblicas ejecutadas con los restos del chivo sacri- ficado: depositar In sangre encima de las piedras de las trincheras; depositar el corazén del ungulado en el sitio denominado “Puerta del Sol”, en Petlacala. Una de las formas de sacrificio mas peculiares es la que se Heva a cabo con el sacrificio simbélico de los tamales tzoalli, en su formade eulobra e idolitos. ‘Al finalizar las acciones rituales en el cerro, los ritualistas se dirigen a casa del comisario munici- pal, donde el oficiante realiza una accién simbélica de Sacrificio, al pinchar con un palillo a los tamales troalli, Bste acto adquiere la forma de accién susti- tutiva ya que, segin los informantes, rememora los tiempos en que eran sacrificadas realmente las per- sonas. ‘TAMALES TZOALLI La tradiciOn mesoamericana de elaboravién de ta- males tzoalli" se encuentra hoy dia presente en el ritual agricola, En un par de localidades, por lo menos, del municipio de Tlapa (Petlacala y Coachi- maleo) siguen formando parte constitutiva de la ofrenda. De tal suerte que una de las formas rectan- gulares de esos tamales es la que se asemeja a un idolito; estén elaborados con matz tostado y se les colocan un par de frijoles a manera de ojos, y un grano de maiz como boca. Son depositados, como huentli, encima de las piedras que forman las trin- cheras, Posteriormente, al culminar los ritos en casa de la autoridad comunal, recibiran muerte simbéli- ca. Aunque cierto tipo de tzoalli reviste la forma de simbolo dominantes (el tamal en forma de culebra, p. e,), pueden también ser considerados simbolos instrumentales, en tanto sirven de medios para la consecucién de un fin. El sacrificio sustitutivo de los tzoalli en forma de idolitos seria el ejemplo mas claro de ello, DANZAS Ademés de las danzas tradicionales que acompafian a los eventos rituales, que en apariencia parecerian ‘ser més bien s6lo de ornamentacién, existe un grupo de danzas con un significado espeeffico, en cuanto al ritual agricola. La mas conocida y extendida es la danza de los Tlacololeros. Otra danza, que sélo se practica en Ia comunidad de Acatlén, del municipio de Chilapa, es la de los Coatlatlatzin. En esta danza se representa a los vientos, y su presencia propicia- toria se equipara a la ofrenda que para los zopilotes —encarnacién de los vientos negros— se practica en a peticion de luvias de Zitlala. Otra danza atin més especifica es la que realizan las mujeres, en diferentes momentos del ciclo ritual. Para el dia de San Miguel, las mujeres de Chiepete- pee y Oztotzinco, del municipio de Tlapa, ejecutan una danza para las milpas, portando cada una de ellas una lozana planta de mafz con su mazorca, adornada con cadenas de pan, flores y papel. El relevante papel que desempefian las mujeres en este ritual de aseguramiento de la cosecha no puede ser més denotativo de la asociacién entre la fertilidad que ellas conllevan y la fertilidad de la tierra. En Chiopetepec, después del rezo a San Miguel, se emprende el baile ritual, donde las mujeres bailan con las milpas. En el centro del conjunto, y al lado del altar provisional que se ha erigido al santo, danza un pequefio grupo de mujeres ancianas junto con un grupo de nifias y una joven mujer. Esta representa al agua, mientras que las nifias son “angelitas” —los agentes que provocan la Tluvia. Del ‘grupo de mujeres mayores, una representa al maiz, otra representa al viento, otra representa al arcoiris y otra, con sahumerio, representa a la nube. Pero las danzas donde participan sélo mujeres también se efecttian en las peticiones de Iluvia. Las mujeres Hevan como ‘nico atavfo adicional a su indumentaria comin, una corona, banda y cetro elaborados con ramas de ahuchuete. A lo largo del tiempo festivo, las mujeres realizan sus evoluciones en los espacios liminares, al ritmo de los Namados “sones de Mendoza” Otras dos peculiares formas de danza que adquie- ren un matiz simbélico muy significativo son: la danza con la basura y la danza con los utensilios de cocina. La primera la realizan las mujeres de Petla- cala y Coachimaleo. Casi para terminar las acciones rituales en el cerro, los ayudantes del tlahmaquetl recogen los restos de los objetos que han estado en contacto con lo sagrado, dentro del espacio liminar Simbolismo y ritual en la Montafia de Guerrero y, en una clara accién purificadora, los entregan a Jas mujeres, quienes bailan con los hatos de basura, mismos que depositardn en un sitio denominado Hlazoltipa, bajo la mirada orientadora del oficiante. La danza con los utensilios de cocina se practica tanto en Zitlala como en Atenxoxola. Al terminarse Ja peticién de luvias en el cerro Cruzco, las mujeres en Zitlala realizarén esa acciGn a la orilla del rfo, camino a casa del mayordomo; se detienen ala vera del rfo y, con ollas, eazuelas y otros utensilios, em- prenden sus evoluciones; las mujeres de Atenxoxola, por su parte, realizarén idéntica accién alrededor del fogén donde se ha preparado la comida comunal. COMIDAS COMUNALES Una de las caracteristicas acciones instrumentales, yapara terminar los eventos rituales—aunque tam- ign a lo largo de determinadas fases del rito—, son Jas comidas comunales, sobre todo la que se realiza al caer la tarde y poco antes de bajar del cerro. Estas comidas comunales tienen, también, la funcién sim- bélica de compartir con las entidades sobrenatura- les el alimento que les ha sido ofrendado. Constituyen, por tanto, una comunién, A manera de recapitulacion A través de las lineas precedentes, se ha deserito el papel que desempefian diversos tipos de simbolos en el ritual agricola. Se ha propuesto el manejo de las dos modalidades del simbolo: dominante instru- mental, ya que la interpelacién de las diferentes aceiones, relaciones, objetos que configurarian la cuestién simbdlica en el eje ritual ganaria sobre la interpelacién de la logica y sentido del ritual. Al proponer la presencia de ciertos simbolos dominan- tes se pretende sefialar la funcién de ciertos elemen- tos significativos en la préctica ritual, en atencién a los fines tiltimos del ritual —es decir, la obtencién de sus satisfactores basicos, la reafirmacién de los origenes comunales y la recreacién de pautas que tienen que ver con la estructura central de su cos- mogonia, Por otra parte, la interpelacién que se ha formu- lado a partir de los simbolos instrumentales tiene como finalidad tratar de entender la mecénica ri- tual; para esto, proponemos una serie de acciones, 37 relaciones y objetos con una significacién particular Ia cual encaja dentro de una légica general de ins- trumentalizacion del evento. * Notas 1 Mlacolo!: éicese de In agricultura que se practica en terre- ros cerriles o de inelinaciones pronuneiadas las que, por afadidura, carecen de posibilidades de riego y, por lo tanto, se encuentra sujeta alos ciclos plviales estaciona- les. 2.Bn loc grupos mixtocos, a ose efreulos do piedras Mama “trincheras". El sabio, 6l que sabe rezar y pedir la Huvia. 4 Huehuctl, otro do los nombres quo se asignan a los rezsa- 070s, los viejos (huehue) que saben mucho. 5 A partir del legado olmeca en Guerrero, la figura del Jaguar ae ha eonvertido en un ente simbélico muy arrai jgado on ol folklore, el ritual agricola, ae danzas y la Produceidn mascarera, con un nombre més actual, vinev- lado al termino nahuatl tecuanz, tigre. 6 La referencia mas antigua que se ha identificado de un acto sacrificial, vinculade eon la figura del tigre, es la que se encuentra en el Codice Azoyii 1, £26, ano 1477. Esta eneena guarda semejanza con Ia que se encuentra on el sitio olmeca de Chaicatzingo, abi donde se representa el combate entre jaguares y el hombre 7 Donde, por cierto, se da Una especial conjuncién entre un simbolo ominentemente mesoamerieano, con otro extraf- do de la eristiandad, © que configuraria una peculiar representacion de Ia convivencia entre dos diferentes cul turaa. 8 Se designa como tlaloques a los asistentes de Tliloe, dios de La lluvia de los teotihuacanes y de los mexica; una de sus tareas era Ia de golpear las nubes con unos bastones para provocar la lluvia. 9 Me atengo a la conceptnalizacién que ha propuesto Leach (1989), 10 Dichos tamales, segsin Sahagun (1969: 72-8), eran eonfec cionados con amaranto y representaban a los eerros y a los tfafogues; xe lex ponia come dientes unas pepitas de calabaza y frijoles negros come ojos, Los actuales tzoalli ‘8 producen todavia en Petlacala y Coachimaleo. les Referencias citadas Duriin, Fray Diego 1967 - Historia de as Indias de Nueva Espatia ‘Islas de la Tierra Firme (1. Porria. Méexieo, Iwaniszeakd, Stanislaw 1992 - Los corros que envian las Muvias y la delimitacign del territorie: la sobrevivencia de una cosmo vision prehispanica en Petlacala, Guerrero, México. En Amériea Latina, Local y rogional. Mfemorias del 1! Simposio TRACE n°33 1998 América Latina. Local y regional. Momorias det If Simposio internacional de la universidad de Varsovia sobre América Latina: 183-187. Universidad de Varsovie, Varsovia ‘Leach, Edmund 1989 - Cultura y comunioaciGn. La ligica de la conezién de los simbolos. Siglo 24, Madrid. Lozano Hube, Arturo 1978 - I fabuloso mundo subterrdneo en el estado de Guerrero, Mésico. Baicisn del autor, México. Martinez Donjuan, Guadalupe 1986 - Teopantecuanitian. In Pri ‘mer cologuio de argueologta y etnohistoria del estado de Guerrero: 588. Instituto Nacional de Antropologia e Historia y Gobierno del estado de Guerrero. Oottingor, Marion ¥ Fernando Horcasitas 1982 - The Lienzo of Petlacaia. 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Leiden, Holanda, Los zay caer i8iep0 , 1751-1824 El marco: Guadalajara en Joe siglos XVII y XIX -—4™ la El gremio como institucion ‘Los orfgenes ‘Los zapateros de Guadalajara El gremio Los impuestos ‘La materia prima: la piel Ta herramienta y el calzado Tos kugares de comercio La extincién del gremio Conclusiones Apéndices iudad Universidad de Guadalajara Instituto Nacional de Antropologia ¢ Historia Compas de Estudios Mexicanos y Centroamericanos 38

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