Don Bosco
Carol Michelle Baldivieso Garcia
4° de secundaria
2022
Juan Bosco, llamado en italiano Giovanni Melchiorre Bosco y más conocido
como Don Bosco, nació el 16 de agosto de 1815.
Fue un sacerdote, educador y escritor italiano del siglo XIX. Fundó
la Congregación Salesiana, la Asociación de María Auxiliadora, la Asociación
de Salesianos Cooperadores, el Boletín Salesiano, el Oratorio Salesiano y
el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Promovió la Asociación de Ex
alumnos Salesianos, el desarrollo de un moderno sistema pedagógico
conocido como Sistema preventivo para la formación de los niños y jóvenes y
promovió la construcción de obras educativas al servicio de la juventud más
necesitada, especialmente en Europa y América Latina.
Fue autor de numerosas obras, todas dirigidas a la educación juvenil y a la
defensa de la fe católica, lo que lo destaca como uno de los principales
promotores de la imprenta.
Su prestigio como sacerdote y como
educador de los jóvenes necesitados o en
riesgo, le valió el respeto de las autoridades
civiles y religiosas de su tiempo y de su país,
así como una notable fama en el extranjero.
Sus obras fueron requeridas directamente por
jefes de estado y autoridades eclesiásticas de
países como Ecuador, El
Salvador, España, Francia, Inglaterra, Poloni
a, Palestina, Panamá, Argentina, Brasil, Urug
uay, Chile, Colombia y Venezuela entre
muchas otras.
La Familia Salesiana es uno de los grupos católicos más numerosos del
mundo y existen obras de Don Bosco en 130 naciones.
Hijo de Francisco Bosco y de Margarita Occhiena. El 17 de agosto recibe las
aguas bautismales en la parroquia de Castelnuevo. Sus padres eran
campesinos y muy pobres, muy cristianos y tenían 3 hijos: Antonio (nacido de
un primer matrimonio de Francisco), José Luís y Juan Melchor (del segundo
matrimonio).
El 11 de mayo de 1817, cuando Juan tenía 21 meses de edad, Francisco
falleció a causa de una pulmonía. La responsabilidad de la familia quedó en
manos de su madre, Margarita.
Una mujer de un férreo carácter, una sólida
devoción y una intensa fidelidad a su familia. No
buscó un segundo matrimonio, sino que sola se
dedicó a formar a sus tres hijos varones. La
manera en que Margarita defendió a sus hijos en
medio de la pobreza y el espíritu de disciplina y
devoción que les impartió, tendrían mucho que ver
en el futuro apostolado de Don Bosco.
El sueño de los nueve años
En 1825 Juan tendría una experiencia que marcaría su vida y que ha sido
registrada como «el sueño de los nueve años». Él mismo abriría la vida de
Juan a un aspecto que ha sido objeto de estudio en la vida de Don Bosco: sus
sueños premonitorios. En particular este primer sueño ha sido señalado como
la descripción de lo que sería su misión entre los jóvenes más necesitados.
Don Bosco mismo describió dicho sueño: -Cuando tenía nueve años, tuve un
sueño... ¡Este sueño me acompañó a lo largo de toda mi vida! Me pareció estar
en un lugar cerca de mi casa, era como un gran patio de juego de la escuela.
Había muchos muchachos, algunos de ellos decían malas palabras, Yo me
lancé hacia ellos golpeándoles con mis puños. Fue entonces cuando apareció
un Personaje que me dijo: «No con puños, sino con amabilidad vencerás a
estos muchachos» Yo tenía solo nueve años. ¿Quién me estaba pidiendo a
hacer algo imposible? Él me respondió: «Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu
madre te enseñó a saludar tres veces al día. Mi Nombre pregúntaselo a mi
Madre». De repente apareció una Mujer de majestuosa presencia. Yo estaba
confundido. El me llevó hacia ella y me tomó de la mano. Me di cuenta que
todos los niños habían desaparecido y en su lugar vi todo tipo de animales:
perros, gatos, osos, lobos... Ella me dijo: «Hazte humilde, fuerte y robusto… y
lo que tú ves que sucede a estos animales, tú lo tendrás que hacer con mis
hijos». Miré alrededor y vi que los animales salvajes se habían convertido en
mansos corderos... Yo no entendí nada… y pregunté a la Señora que me lo
explicara... Ella me dijo: «A su tiempo lo comprenderás todo»
Los sueños marcarían la vida de Don Bosco y los mismos han sido motivo de
estudios ya desde su tiempo.
El 4 de noviembre de 1831 comienza sus estudios secundarios en Chieri, a 12
kilómetros de Castelnuovo de Asti. Para pagar las 12 liras mensuales, Juan
recorre las aldeas pidiendo limosna, sin embargo, su memoria prodigiosa y su
dedicación al estudio, bien lo hacen centro de aprecio en la región. Al realizar
diversos trabajos para pagarse sus estudios, Juan
aprende pastelería, sastrería, ferretería, zapatería y muchos otros oficios que
después le servirían para sus muchachos. Se convierte además en maestro
del teatro, música, prestidigitación y funda un movimiento juvenil al que
llama «La Sociedad de la Alegría». Es promovido varias veces en el colegio y
es sin duda el mejor estudiante.
Preocupado por sus escasos recursos económicos que le imposibilitaban seguir
la formación sacerdotal, Juan decide ingresar en los franciscanos el 18 de
abril de 1834. Su decisión cambió radicalmente debido a un sueño en donde
veía frailes que lo desaconsejaban. Con la orientación del padre José
Cafasso y la ayuda del padre Cinzano, Juan ingresó en el Seminario
Diocesano de Chieri el 30 de octubre de 1835, tenía 20 años. Uno de los
momentos más destacados de la vida de Juan en el Seminario fue su amistad
con Luis Comollo quien murió prematuramente en 1839 y del cual Don Bosco
escribiría un relato de su corta vida.
De esta manera, el joven seminarista Bosco de Asti fue ordenado sacerdote
el 5 de junio de 1841 por Monseñor Franzoni, arzobispo de Turín, en la capilla
privada arzobispal. Celebró su primera Eucaristía en la Iglesia de San
Francisco de Asís en Turín, ante el altar del Ángel de la Guardia
Oratorio de Don Bosco
Desde el principio Don Bosco puso en el centro de su obra la figura de
San Francisco de Sales.
Como modelo de amabilidad, dulzura y
espiritualidad religiosa. Visitaba las fábricas
en donde trabajaban sus muchachos para
garantizar de que no fueran víctimas de
explotación, buscaba trabajos dignos para
muchos de ellos para lo cual hacía que los
empleadores firmaran con él tratados que
garantizaran los derechos de los muchachos
anticipándose así a la legislación laboral
internacional. Planeaba retiros espirituales
para muchachos obreros y en 1847 elaboró el
primer reglamento del Oratorio.
Hijas de María Auxiliadora
La otra obra perenne de Don Bosco fue la fundación de las Hijas de María
Auxiliadora. Hasta entonces había centrado todas sus fuerzas apostólicas y
recursos posibles a los muchachos. Gracias a un sueño en el que la Virgen
María le pide interesarse también por las muchachas, Don Bosco ve la
oportunidad de hacer ese sueño realidad cuando conoce al
padre Pestarino quien le habla de María Dominga Mazzarello, una
muchacha de su parroquia, Mornés, que demuestra una gran devoción y
carisma por las jóvenes más necesitadas. El 8 de octubre de 1864 Don Bosco
se encontraría con la joven Mazzarello de Mornés y de dicho encuentro
vendría a la luz la fundación del Instituto de hermanas que harían del carisma
salesiano una oportunidad también para las muchachas.
En diciembre de 1877 llega a Uruguay la
primera expedición misionera de las Hijas de
María Auxiliadora en América. Se instalan en
Villa Colón (Montevideo).
Con el fin de promover la veneración a
la eucaristía y la devoción a María
Auxiliadora, Don Bosco solicitó la erección
canónica de la Asociación de María
Auxiliadora, la que obtuvo por parte del
arzobispo de Turín el 18 de abril de 1869.
Muerte
l 31 de enero de 1888 a las 04:45, murió el llamado apóstol de los jóvenes.
Tenía 72 años, 5 meses y 14 días de edad. Su cuerpo permaneció en
la Basílica de María Auxiliadora y después fue sepultado el 6 de febrero en la
casa salesiana de Valsalice, pero sus restos serían posteriormente trasladados a
la Basílica en donde permanecen en la actualidad.
Beatificación y canonización
En 1890 se abrió el proceso de beatificación y canonización de Don Bosco.
El 2 de junio de 1929 (39 años después), Don Bosco fue proclamado beato y
el 1 de abril de 1934 (44 años después) fue canonizado por el papa Pío XI. Su
estatua fue puesta en un nicho reservado a los santos fundadores de órdenes
religiosas en la Basílica de San Pedro, como había soñado mientras vivía, y
está situada por encima de la de San Pedro. A los lados, se encuentra
acompañado por dos muchachos: Domingo Savio y Ceferino Namuncurá.
Podemos ser buenos desde el corazón, ser solidarios y compartir.
Que no basta saberlo sino que también hay practicarlas.