El impacto del liderazgo transformacional educativo
Estela Asilvera – Andrea Báez – Anita García – Alicia Duarte – Carlos Alderete
“Esfuérzate no para ser exitoso, sino para ser valioso”
Albert Einstein
Introducción
La capacidad de influir sobre otros mediante actitudes y características, generando
entusiasmo o identificación con los objetivos propuestos, desde cargos institucionales o
sin ellos, es lo que nos permite entender el rol y las expresiones de liderazgo; función
que se construye a lo largo de periodos de tiempo donde se puede interactuar con
colaboradores, seguidores, superiores, subordinados o colegas. El liderazgo en el ámbito
escolar es clave para el éxito, para la mejora y para la innovación; sea a nivel
organizacional, ambiental, cultural y de resultados educativos con estudiantes. La
capacidad de ejercer esa influencia se asocia sin dudas a la estima, el prestigio, las
condiciones del contexto, las capacidades de relacionarse proporcionando recursos de
valor a las personas, ofreciendo oportunidades de pertenencia y crecimiento personal de
la manera más amplia para todos.
Dependiendo de variables como el contexto, las oportunidades para tomar desafíos de
acción y cambios, el saludable liderazgo puede lograr objetivos que sean
transformadores e innovadores. Al combinar las formas de ejercer esa influencia,
podemos distinguir los tipos de liderazgo. Veremos aquel que produce un intercambio
entre el líder y sus seguidores al que llamaremos el liderazgo transaccional y lo
compararemos con el liderazgo que compromete a los colaboradores para el logro de los
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objetivos, y a este llamaremos liderazgo transformacional. Respecto a estos tipos de
liderazgo, investigadores han identificado que resultan esenciales para el éxito
académico en universidades en los Estados Unidos (Cohen y March, 1991) e
indispensables para la efectividad en instituciones post secundarias en Canadá (Jones y
Holsaway, 1996). En el ámbito escolar, el líder educativo desempeña un papel de
importancia para orientar hacia los objetivos educativos y la estimulación para la mejora
en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
De la transacción a la transformación
Recibir valor a cambio del trabajo es lo que podemos definir como transacción. La
interacción entre el líder y los colaboradores, que hace que haya ese tipo de intercambio
donde uno proporciona recompensas para que los colaboradores se adecuen a los
planteos nos permite entender el liderazgo transaccional; ello puede mantener un
sistema, o generar cambios moderados. Cuando ocurren cambios significativos
logrados en base a procesos afectivos, cognitivos y con el compromiso continuo de los
colaboradores, podemos apreciar el modelo transformacional denominado liderazgo
carismático o visionario, encaminado a la transformación de la dimensión cultural de la
organización estimulando la independencia como sustento de la acción y el cambio.
Recordemos personas como M. Gandhi, Martin Luther King Jr., Nelson Mandela, Rosa
Parks o Malala Yousafzai; quienes por sus convicciones y tenacidad lograron inspirar y
afectar el pensamiento colectivo de tal forma que lograron cambios mediante el
ejercicio de su influencia; del ámbito local, al Escritor Augusto Roa Bastos, Maestro
Luis Szarán en su iniciativa con “Sonidos de mi tierra”, el P. Aldo Trento en la
“Fundación San Rafael” de atención para personas con enfermedades, quienes nos
infunden la valía de sus pensamientos y acciones.
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En el contexto de la educación y las instituciones, los lideres deberán poder gestionar
oportuna y adecuadamente las mejoras que ellas requieren articulando propuestas
curriculares, administrando talentos, ayudando a conformar mejores ambientes
organizacionales de acuerdo a la cultura institucional, comprendiendo que la
transformación no se da de manera aislada sino mediante la interacción de todas las
partes involucradas en el proceso educativo.
De hecho y dependiendo de las situaciones, los estilos de liderazgo se pueden combinar
de manera no excluyente como lo refieren Bass y Avolio (2000), cuando lo mencionan
como liderazgo de rango total. Al decir que esa combinación no es excluyente,
entendemos que lo apropiado será siempre dependiente de los objetivos consensuados
con los colaboradores y las necesidades emergentes en cada situación. En los procesos
de transformación educativa, el hábil líder puede congregar y motivar al grupo de
colaboradores a percibir la necesidad activa por el cambio y el resultado satisfactorio
que ello puede producir (Kotter, 1995) (Eisenbach, Watson y Pillai, 1999)
Al relacionar los tipos de liderazgo y de transformación en educación, dice Ysrael
Martínez que el líder educativo (director u otro) puede desarrollar una doble dinámica
entre los niveles micro y macro; a nivel micro, influye en los procesos individuales,
mientras que a nivel macro influye en la movilización del poder, del sistema social y la
estructura de la organización. El liderazgo puede y realiza cambios a nivel de los
colaboradores. Entiéndanse cambios positivos, que orientan el buen vivir de las
personas; al otro nivel (macro) moviliza los diferentes estamentos que mueven la rueda
educativo- administrativo- comunitaria. Aquí se puntualiza la afectividad, el carisma del
líder y su positividad en cuanto al desarrollo en conjunto de las actividades necesarias
para el logro de los objetivos. La complejidad del mundo contemporáneo con los
permanentes retos, desafía a las instituciones educativas y a los líderes educativos a
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tener una visión holística en relación al proceso de enseñanza-aprendizaje, con esa
doble dinámica entre niveles.
En la conceptualización J. Mc Gregor Burns (1978), definió el liderazgo
transformacional, como el liderazgo ostentado por aquellos individuos con una visión y
personalidad más fuertes que el resto; tiene lugar cuando los líderes y sus seguidores se
ponen de acuerdo para trabajar juntos y avanzar en conjunto a un nivel de motivación
superior. Sus fundamentos vienen del liderazgo individual carismático según House
(1971), luego Bass (1985) agrega los efectos emotivos que produce el líder sobre sus
seguidores. Los líderes con características transformacionales despiertan voluntades
para generar cambios en sus seguidores y miden la importancia de los resultados
obtenidos al realizar tareas destacadas. Repasemos brevemente en el siguiente cuadro
las características más sobresalientes de los estilos: transaccional y transformacional en
el liderazgo
Liderazgo Transaccional Liderazgo Transformacional
• Intercambio líder-colaboradores para alcanzar • Fundamentado en la implicación de los
objetivos. Esfuerzo y lealtad a cambio de colaboradores en mejorar la organización
gratificaciones. mediante el compromiso.
• Colaboradores también pueden afectar al líder, el • Flexibilidad del líder para relacionarse con
que debe ajustar su estilo según interacción con valores, creencias y necesidades de los
ellos. colaboradores, por una idea de misión
• Los procesos son centralizados y estáticos. organizativa.
• Hay prioridad en el “mantenimiento”. • Procesos más descentralizados y dinámicos.
• Los cambios son delimitados y con poco efecto • Hay prioridad en el desarrollo.
sobre estructuras y/o relaciones. • Los cambios complejos y dinámicos son
orientados a transformar la cultura y el diseño
de la organización.
(fuente: Yáñez, J., Sánchez-Moreno, M., & Murillo, P. (2003). Dirección de centros educativos. Madrid:
Síntesis, en Calatayud,2017)
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El efecto del liderazgo transformacional
Los líderes educativos, cual sea el estilo de liderazgo que implementen, son capaces de
crear una cultura de colaboración y bienestar entre los miembros. Mediante normas y
procedimientos claros para toda la comunidad educativa, disponiendo con disciplina de
estrategias para el aprendizaje, ofreciendo apoyo a los docentes para que cuenten con
los recursos necesarios durante el proceso enseñanza aprendizaje. Promoviendo el
desarrollo del currículo, con metas muy claras, enfocándose en alcanzarlas,
monitoreando y asegurando un buen funcionamiento, al tiempo de reconocer el trabajo
bien hecho y de calidad realizado por los colaboradores docentes.
El liderazgo transformacional (Leithwood,2004) aparte de definir la misión y visión de
los centros educativos, gestionar la coordinación entre programas normales y especiales,
desarrollar una acción educativa coordinada, visibiliza también la necesidad del
crecimiento individual de los colaboradores abordando una dimensión significativa para
el logro de la calidad y la excelencia educativa, teniendo en cuenta que, en las aulas, con
los estudiantes se producen las mejoras educativas. Un líder transformacional promueve
un nutritivo ambiente escolar, necesario para el desarrollo de buenas relaciones entre
colaboradores y comunidad educativa para poder alcanzar los objetivos trazados. Para
ello se requiere iniciativa, impulso y fuerza para mantener el curso correcto. Ocuparse
de las necesidades individuales para descubrir capacidades ocultas o resolver conflictos
ocasionales; al decir de Leithwood, en el ámbito escolar, un liderazgo es
transformacional cuando la comunicación establecida es altamente efectiva y
motivadora, los objetivos son definidos de manera participativa y colaborativa, por ello
el equipo es motivado a lograrlos. Sin duda el ejercicio de este tipo de liderazgo
focalizará las metas de mejora hacia los procesos pedagógicos y el desarrollo de nuevas
capacidades individuales y organizacionales, un buen proceso de evaluación
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(retroalimentación y control) ayudará a medir los logros en la enseñanza-aprendizaje
que se plantean como un reto de reformarse para responder a las necesidades sociales
actuales. Como refiere A. Villa Sánchez, aunque las formas de liderazgo se han ido
mudando a través de los años, en la actualidad el concepto transformacional, define la
capacidad de “influir de forma positiva, compartida y democrática”; considerando que,
para liderar, primero hay que formarse, alcanzar habilidades y competencias, para así
inspirar a otros despertando el interés por las mejoras y motivar a la comunidad
educativa para innovar. En ese sentido, Villa Sánchez (2014) identifica por lo menos
cuatro áreas de acción: En la definición de las funciones y responsabilidades del
liderazgo educativo, en compartir el liderazgo, comprometiendo y reconociendo la
participación de los colaboradores, desarrollando habilidades para un liderazgo eficaz y
haciendo del liderazgo una profesión atractiva.
Y sobre las habilidades genéricas, son deseables estas competencias: Un firme
compromiso ético. el pensamiento crítico, analítico, pero también empático, el ejercicio
de la comunicación asertiva, y la amplitud para trabajar en equipos interdisciplinarios.
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Nacido para ser líder
“No tienes que buscar ser el mejor del mundo sino el mejor para el mundo”
Dewit Jones (National Geographic, 2021)
Las habilidades y capacidades que son deseables en el ejercicio del liderazgo no
siempre son innatas en las personas; el desarrollo y entrenamiento de ellas suele no ser
muy consistente en el ámbito educativo. No hemos tenido registros validados de
escuelas de liderazgo más que aquellas que los lideres educativos mismos hayan dejado
como aporte de su proceder y pensamiento a lo largo de los años. Muchos líderes
educativos han caído a esas posiciones muchas veces sin más que el desafío propio de
una nueva asignación en una estructura institucional o por los años de permanencia en
ella. Probablemente más de un líder haya pasado por el penoso proceso de capear el
síndrome del impostor en el que se tiene que lidiar con la sensación de que un día
puedas ser desenmascarado como alguien que no es muy capaz en una posición tan
importante. Ante esa sensación es muy probable que simplemente echemos una mirada
a como lo han hecho otros, e imitar lo mejor posible. Dice S. G. Marshall (2014) en un
apartado de su artículo “Cambio en el liderazgo educativo intermedio en Nueva
Zelanda. El jamón en el sándwich” que hay suficiente bibliografía sobre el desarrollo
del liderazgo y la necesidad existente en las organizaciones para identificar los talentos
humanos con el potencial para ello, a fin de formarlos, pues se encargarán de alimentar
a otros con los recursos para el éxito; no obstante hay pocas iniciativas sistematizadas y
en marcha que ayuden a identificar marcas tempranas de liderazgo, y las organizaciones
aún descansan en medios informales, naturales o de hechos consumados para formar el
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talento para liderar(Gatter,1991)(Gronn,1997)(Densten y Gray,2001). Continua
Marshall explicando que ante esta situación se presentan los buenos seguidores quienes
se van formando como buenos líderes, ofreciendo ideas y desafiando a sus propios
líderes ocupados en la rutina diaria. No es precisamente una práctica en las habilidades
para liderar, pero en cierta forma es una manera de ejercitarse para ello apoyado en el
potencial y la predisposición individual del personal al interior del desarrollo orgánico
de una organización educativa antes que por un proceso o gestión establecidos;
incorporar capacidades y habilidades para liderar desde el interior de las instituciones
educativas puede ser una manera vigorosa para la formación de liderazgos emergentes
(Huy, 2001)(Dimmock, 1999). Es también muy posible que haya lideres educativos con
sentimientos altruistas, conscientes de la necesidad de alimentar a líderes emergentes
con nuevos puntos de vista y gran pasión por las mejoras en la educación. La ausencia
de entrenamiento en procesos y gestión, dice Marshall, muestra que muchas veces la
simple selección natural hace que personas que son buenas en una función vayan
ascendiendo a posiciones superiores en las que ya no hacen aquello en lo que son
buenos (Marshall, 2014). Al finalizar, este autor, reflexiona sobre la dirección, el
liderazgo y la gestión para el cambio como diferentes habilidades y rasgos personales
necesarios y complementarios para el sentido transformacional en las organizaciones
educativas.
“Las organizaciones (educativas) como los agentes individuales tienen diferentes
potencialidades para el éxito y los cambios exitosos requieren un alineamiento de la
arquitectura interna de la organización (educativa), acciones individuales, metas
colectivas para conseguir resultados óptimos” (p.182,183)
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El liderazgo transformacional es una suma de acciones en las que se muestran conductas
de cambio en el líder, que orienta a los colaboradores en el esfuerzo colectivo para
lograr las metas; con flexibilidad, valiéndose al máximo de las posibilidades en el
trabajo con los colaboradores. Liderar exitosamente no será sencillo por cuestiones de
estilo y personalidad; es la expresión no solo vocacional sino también el aprendizaje
para movilizar a las personas de la organización (educativa) para alcanzar el cambio
(Marshall, 2014)
Para concluir
En el ámbito educativo son necesarias las mejoras y la innovación, orientadas a los
resultados educativos de los estudiantes principalmente y agregado a ello la
actualización de la arquitectura institucional. Con líderes educativos que busquen la
transformación de la enseñanza, colaboradores articulados con la cultura organizacional
y con sentido de equipo en la gestión. Para ello el liderazgo debe orientar los cambios al
interior de la organización mediante la hábil influencia no solo formal sino del ejemplo
y la positividad. Es muy importante la capacidad para motivar y potenciar a los
colaboradores, con el conocimiento amplio de la organización, de manera a mediar y
orientar en los momentos de dificultad, entendiendo que los conflictos pueden redundar
en positivo para todos. Al implicarse y ser abierto para confiar y delegar, con la visión a
futuro, podrá comprometer a los colaboradores infundiendo el sentido ético de la
responsabilidad con la comunidad educativa. Competencias descritas, que se sostengan
para el liderazgo responsable y comprometido con la educación velando para que la
institución educativa provea aprendizajes de calidad para los estudiantes (Bolívar, 2010;
Martinez,2014; Murillo, 2017; Perez,2008). Aunque los desafíos del contexto actual
presionan en múltiples dimensiones, es necesario modelar con un liderazgo
colaborativo, compartido, reflexivo y resonante. Cada institución, así como cada uno
involucrado en el proceso educativo, tiene diferente potencial para la mejora. El éxito en
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ello necesitará maneras de accionar donde los lideres con marca transformacional
ejerzan el esfuerzo constructivo casi como filosofía de vida. Muchas veces las historias
se mezclan entre el sentido común, las experiencias personales y el momento que
transcurre; esa es una realidad.
El liderazgo con visión a futuro deberá superar los límites de la ontología única, para
desarrollar una mejor comprensión de los procesos de cambio y cómo ocurren,
construyendo puentes para conectar y superar estaciones de desconfianza y resistencia.
“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol” Martin
Luther King
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