La Literatura como Reflejo de la Realidad
La Literatura como Reflejo de la Realidad
de la realidad
U rs J aeggi
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hacer que esta imagen relativa e incompleta produzca realidad; Lukács afirma lo mismo, con una limitación:
la impresión de ser la vida misma, una vida más viva no es posible pasar por alto la tendencia de este autor
y más intensa que la realidad. Pues la aparente auto a utilizar el modelo de la novela burguesa realista del
nomía de la obra de arte, la aparente imposibilidad de siglo pasado, como ejemplo de escritura “realista”.
compararla con la realidad, se debe, según Lukács, a Además se aferra a la unidad de forma y contenido,
la calidad de espejo de la realidad que tiene el arte: aun cuando lo lógico sería considerar el debate forma-
contenido como algo problemático, si no superado,
El efecto del arte, la total entrega del receptor a la precisamente porque la forma literaria se ve como algo
acción de la obra de arte, su total entrega a la na históricamente condicionado. En cambio es injusto re
turaleza del “mundo propio” de la obra de arte, prochar a Lukács, que “los contenidos sólo •adquieren
sentido objetivo cuando se funden con la intención
consiste precisamente en que
subjetiva” (Adorno). Lukács afirma al respecto:
la obra de arte ofrece una imagen reflejada de la
realidad más fiel a la esencia, más completa, más vi La teoría del reflejo de la realidad, como cualquiera
va, más animada, de lo que el receptor jamás pueda de las aplicaciones del materialismo dialéctico a te
percibir. La obra lo conduce -—sobre la base de sus rrenos en los cuales el hombre figura como sujeto,
propias experiencias, sobre la base de la síntesis y dista mucho de minimizar el papel y la importancia
la abstracción de su captación de la realidad— más de la subjetividad, y menos aún de negar la sub
allá de los límites de esa experiencia, en dirección jetividad;
a una visión concreta de la realidad.
es más, podría afirmarse que, precisamente, el mate
Si esto se logra, se está desfetichizando el mundo rialismo histórico está en condiciones de captar este
exterior. Se pretende destruir los esquemas que el pen hecho en forma mucho más concreta que cualquier otra
samiento cotidiano (y también la ciencia) interpone teoría moderna subjetiva por excelencia.
entre el mundo y su imagen reflejada, falseando esta Lukács trabaja históricamente, procura mostrar la
última. De esta manera, la realidad podrá percibirse genesis histórica de la función estética. Las mejores
tal cual ésta se le ofrece objetivamente al individuo, en obras que se han producido hasta ahora, definidas por
las circunstancias sociohistóricas dadas. El acostum- él de manera precisa, son utilizadas como patrón abso
bramiento ahoga el “shock de la toma de conciencia” luto en el proceso. Según este axioma, la literatura
(Lukács). Dado que los textos literarios procuran en actual debe ser una continuación de la literatura bur
forma ininterrumpida una demolición de la nomen guesa, a la cual debe conducir hasta su final. Por ¡o
clatura convencional, el lector ve repentinamente las tanto, la obra literaria, en su “imitación de la reali
cosas bajo una nueva luz, en una nueva relación, por dad no necesita aferrarse a la realidad evidente; más
que la representación estética y sus formas de expresión bien debe dejar al descubierto aquellos elementos de la
se prestan particularmente bien para superar los polos nueva sociedad, que la acción de la sociedad aún ten
de la vida diaria: la indefinición y la fosilización. Por dría que producir. Por otra parte faltan las recetas y
ello, lo importante no es la reproducción exacta, la hasta los conceptos sobre la forma en que podría su
descripción precisa; la literatura y el arte persiguen la perarse y suprimirse la literatura burguesa o, para ge
intensidad y la concentración. neralizar mas, la percepción estética burguesa. Lukács
Estas observaciones bastan para demostrar que el se detiene en la clasica relación sujeto-objeto: el indi
reproche de que Lukács se aferra incansablemente a lo viduo, como sujeto que reconoce, se mantiene aislado
relatado y se resiste a reconocer su derecho fundamen de la realidad objetiva e indefenso ante ella, aun cuan
tal a la técnica literaria, es injustificado. Para él, la do la obra de arte puede lograr, parcial y temporaria
responsable de la representación de una realidad obje mente, el efecto contrario. Así como el escribir equivale
tiva es la “forma artística en que se la refleja” y no a actuar descubriendo, el leer se convierte en descubrir
sin actuar. El lector puede recibir llamados. Mientras
la reproducción completa, la copia servil de un mo
que la realidad solo se recibe habitualmente en forma
mento histórico-social. Adorno aduce que el arte no
fragmentaria, parcelada —y esos sectores de realidad se
reconoce la realidad al copiarla fotográficamente o “en
perciben distorsionados—, en las obras literarias impor
perspectiva”, sino al exponer, merced a su constitución
tantes las contradicciones se unen en un todo y el lec
autónoma, la parte oculta de la imagen empírica de la
tor puede reconocerlas. Por supuesto, para el lector
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este reconocimiento es sólo una suspensión temporaria mente, el grupo en cuestión debe lograr la conciencia
del mundo cosificado; después continúa la vida. que le ha prescrito la historia. Goldmann da por sen
Y aquí vuelve a primer plano el principal interro tado que el grupo lo desea:
gante planteado por este ensayo: ¿Para qué sirve la
literatura y qué puede lograr la literatura? ¿La tota Todos los hombres tienden a reunir su pensamiento,
lidad así obtenida es la que se perseguía, es decir, la su sensibilidad y su conducta en una estructura ló
gica y coherente. Pero nunca alcanzan esa estructura
totalidad de la praxis? ¿O acaso es justamente esta se lógica y coherente: sólo la obra de arte lograda
paración de lector y escritor lo que debería superarse descubre la estnictura real.
históricamente? ¿Puede establecerse en el texto litera
rio ese “diálogo” entre escritor y lector, que muestra Así, ■por ejemplo, Goldmann supone que desde el
la imagen fragmentada de la realidad? punto de vista estructural, la novelística describe un
Provisionalmente puede calificarse al texto litera mundo regido por valores ignorados por el medio social
rio como nexo de unión entre la praxis y la concien en que'se mueve el protagonista; por eso, el “héroe”
c i a ... un nexo que, por cierto, también puede actuar sólo puede verlo en forma no auténtica, degradada e
como obstáculo y que puede desplazar a la conciencia, inesperada. Con todo, la obra no deja de tener auten
allí donde una de las partes procura inculcar a la otra ticidad. Es auténtica para una sociedad basada en el
la idea correcta, por la violencia y por la persuasión. valor de cambio, porque el contenido es activo y opo-
Aunque muy próximo al concepto de Lukács, Gold- sicional, porque el “héroe” ofrece una resistencia in
mann tiene una idea más estricta de lo que es el re dividual.
flejo de la realidad. Según él existiría una exacta ho
mología entre la estructura de la novela, como forma Lá novela de los héroes problematizados aparece así
literaria, y la estructura del intercambio de mercancías —en contraste con la interpretación tradicional—
como un género que, si bien está estrechamente li
en la economía liberal de mercado, tal cual la han gado a la burguesía y a su historia, no es la expresión
descrito los clásicos de la economía política. Supone de la conciencia real o posible de dicha clase.
que en esa forma de sociedad existe una tendencia a
la creciente y cada vez más rápida disminución de la Esto coincide bastante con las ideas juveniles de
acción de la conciencia sobre la vida económica y una Lukács. También la causa se va definiendo poco a poco:
tendencia al permanente aumento de la influencia del los héroes descritos (o no descritos, ya que sólo se los
sector económico sobre la estructura y el contenido de intuye a través de las omisiones o las sugestiones) son
la conciencia. La producción material, las condiciones “no auténticos” porque se han alienado a los objetos
de producción, no sólo absorben toda la energía hu del mundo, del entorno, de su medio; porque su situa
mana; también la condicionan. Para apoyar esta teoría ción los coloca objetivamente en la alienación. Y todo
no debe establecerse una correlación entre los conte intento individual de liberación que no coincida con
nidos manifiestamente literarios y la estructura de la las leyes de la evolución histórica está condenado de
sociedad. Cuando uno se propone investigar un texto, antemano al fracaso; de cualquier manera —y eso ya
es mucho para Goldmann y Lukács—-, logra demostrar
el método dialéctico consiste, más bien, en engarzarlo
en contextos cada vez más amplios. Primero se procede lo que está ocurriendo.
al análisis de una obra, luego se realiza un detallado Ahora bien, si existe una relación causal entre las
obras literarias y la conciencia colectiva de aquellos
análisis de las obras completas; el proximo paso con
grupos sociales de los cuales provienen dichas obras,
siste en ordenar estos análisis en la totalidad de corrien
cabe preguntarse si existe una conciencia colectiva en
tes literarias, filosóficas y religiosas de la época y del
nuestra sociedad, y cuál es la conciencia enfocada por
país, en las cuales han surgido los textos, y finalmente,
el escritor: la de su propia clase o la de la clase que
en la vida económica y política. La obra literaria
exhibe con mayor claridad tanto la dependencia, como
tampoco es aquí un simple reflejo de la realidad, ni
siquiera el reflejo de una conciencia colectiva, que Gold la alienación.
El escritor que sólo expone la realidad como algo
mann da por sentada; muestra mas bien la conciencia
dado y se atiene a ella, no puede anticipar nada fu
y las tendencias de un grupo social. Goldmann insiste
turo; ni siquiera puede descubrir y activar en el pre
en el proceso dinámico, que por cierto tiende a esta
sente las fuerzas que no coinciden con lo establecido y
blecer un estado de equilibrio: para realizarse plena
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que están en pugna con ello. Así entendido, el arte pier contexto social. Por eso la representación tiene que
de su función utópica. Y es indiscutible que el arte apartarse de la corriente; será incomprensible si no se
tiene esa función. Quien al leer Kafka y Beckett sólo la ve como algo fuera de lo común. Mientras que Lu
vea mutilación y capitulación ante las fuerzas sociales kács se conforma con que las relaciones, de por sí, sean
de la alienación, es un mal lector: correctamente representadas, Brecht insiste en destacar
lo contradictorio, que debe surgir en forma activa, por
El representar la alienación, el hacer tomar con la forma peculiar en que se lo representa. Lukács se
ciencia de ella por la vía del arte es el primer paso vuelve en contra de cualquier tipo de literatura ten
que conduce a su supresión. La forma en que son denciosa. Las “obras partidistas” sólo deben aclarar y
recibidas las obras se vuelve así contra la intención exponer lo que ocurre. Al ser recibidas se produciría
de sus autores: ¿qué serían las revueltas estudianti la “explosión”, la crisis moral. Brecht exige al lector
les del mundo occidental sin Kafka y sin Beckett?
Esto no significa que hoy nos tengamos que confor que siga con ojo crítico los sucesos expuestos y que
m ar con describir la miseria, por comprometida que descubra por sí mismo las relaciones existentes. Lukács
sea esa descripción. Exigimos más: el dedo que se no se interesa en primer lugar por el público; a él le
ñale las causas sociales de la miseria y la posibilidad
de suprimirla (Hans Christoph Buch). interesa la obra. Brecht ve en la obra un medio. El
autor no debe escribir con la vaga esperanza de que
Éste podría ser, exactamente, el programa de una lo que él está formulando dé en el blanco. La literatura
sociología de la literatura. Sería preciso preguntarse realista se pone a prueba en la confrontación con la
cómo se puede producir un cambio social y qué trans propia realidad. Ser realista significa:
formaciones produciría ese cambio en la literatura.
Ahora bien, según Lukács, el artista socialista puede descubrir el complejo causal de la sociedad; /demos
conocer los “ideales” ; pero como sólo debe representar trar que los puntos de vista dominantes, son los
lo que ve y no lo que sabe —porque lo que no puede puntos de vista de los dominadores; /escribir desde
el punto de vista de la clase que ofrece/ las solucio
ver no es sensorialmente real—, esta concepción frena nes más amplias para los problemas más candentes
el pensamiento movilizador. Y si bien eso no convierte que afligen a la humanidad; /subrayar el factor evo
a la teoría del reflejo de la realidad en “negación de lución concretamente/ y posibilitar la abstracción.
la expresión” (Karl Markus Michel), anula el expe
rimento. Esta problemática ya surgió hace muchos años, Las tareas encomendadas son, como el propio Brecht
en la polémica entre Brecht y Lukács. Brecht se está lo señala, “ciclópeas”. Sin embargo, si se concibe el
dirigiendo también contra una determinada forma de escribir como un acto político y no sólo práctico, pa
actuar de vanguardismo, cuando dice con respecto a recen ser las más acertadas. Hoy, estos objetivos se
la cultura abstracta:
están volviendo a imponer, aunque con lentitud. Du
rante un tiempo los autores del Agitprop parecían ge
vosotros pintáis, por ejemplo, algo rojo indefinido
y unos lloran ante ese rojo indefinido, porque pien melos de los literatos de “matemos-a-la-literatura” , por
san en una rosa, y los otros porque piensan en un su argumentación; hoy el cuadro es más diversificado,
niño ensangrentado, destrozado por una bomba. gracias a nuevas tendencias incipientes. Peter Schutt se
Vuestra misión queda así cumplida: habéis provo ñala que estos autores ya no pueden darse el lujo de
cado emociones, mediante el color y la línea.
mantenerse dentro de los estrechos límites de determi
Mientras que, en un ejemplo similar, Lukács critica nadas formas primarias de la creación literaria, como
que lo representado no haya sido reflejado en forma son la agitación y la documentación.
más completa, Brecht considera que el error está en no
haber permitido reconocer con claridad las situaciones No podemos abandonar un solo medio estilístico
—con excepción de la mentira— en manos de la
y, por ende, en no haberlas representado como modifi- reacción, y debemos recurrir a los métodos publici
cables. Esto nos conduce de vuelta al concepto de tota tarios más hábiles para difundir la verdad entre el
lidad: Lukács exige la obra orgánica, autónoma, que pueblo ( . . . ) La colaboración con instituciones “es
por cierto debe contener las contradicciones existentes tablecidas” y la utilización de medios “burgueses”
en la realidad. La argumentación de Brecht es diferen no son para nosotros simples coartadas para hacer
creer que estamos contribuyendo a estabilizar el sis
te: él pretende iluminar las relaciones existentes en el tema. Nuestro objetivo no es la negación de la lite
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ratura y la cultura del capitalismo, sino su traspo ción—, se haría realidad la frase de Lukács, según la
sición a un arte democrático.
cual el arte representa el medio “natural” del hombre,
en sus relaciones “naturales” con él. Pero el escritor,
Vemos que aquí ha desaparecido el temor a entrar
justamente por ser un intelectual aislado, no puede
en contacto con las formas literarias. Los experimentos,
producir esto con su solo trabajo. No hay un camino
tanto políticos como literarios, se encaran con toda
directo que lleve de la producción a la praxis.
seriedad. Se habla de “coraje para la elaboración ar
tística del material”. Se trata de la posible función
de los textos literarios en la sociedad actual, y eso
significa que el autor , debe de saber lo que es la in
II
dustria. El entender lo que representan las posibilida
des de las fuerzas productivas y el aprovecharlas no
significa, necesariamente, que se haya capitulado ante SOCIOLOGÍA
ellas. Si la producción de mercancías está rodeada de
“velos”, el productor puede desgarrar esos velos, puede En tanto la ciencia de la literatura arranque su
quitar a la producción su carácter mítico. En la déca material del lógico contexto y rompa los vínculos que
da del sesenta, la Nueva Izquierda —que seguía en unen a éste con la realidad, para concederle autonomía,
esto a Adorno y a Horkheimer— orientó el desarrollo en razón de su supuesta “naturaleza especial”, deberá
de los medios demasiado unilateralmente hacia el con rechazar los avances de otras disciplinas. El afán de in
cepto de la manipulación. Detrás de eso estaba, concre manencia de la ciencia de la literatura —a causa del
tamente, la convicción —sin duda acertada— de que cual los fenómenos extraliterarios, que entran en su
los medios de producción decisivos estaban en manos campo visual, son contemplados desde el punto de vista
del adversario; pero la tesis de la manipulación trae de la obra de arte idiomática y proyectados sobre ella—
como consecuencia el derrotismo, que en el fondo se hace muy difícil romper estas barreras. Es. necesario
basa en la experiencia de la propia impotencia. Se de- no considerar los factores sociológicos como simples de
moniza lo establecido, para disimular las “deficiencias talles interesantes; habría que investigar,'más bien, en
de la propia agitación” (Enzensberger), lo cual con qué medida las categorías estéticas son también cate
duce, entre otras cosas, a que las formas y hábitos de. gorías sociales, aunque sea con la reserva formulada
la producción literaria permanezcan casi sin variantes. por Arnold Hauser, cuando dice que el arte en su tota
Visto sobre ese fondo, el debate sobre el reflejo de lidad está socialmente condicionado, pero no es socio
la realidad habría desembocado en el lugar en el que lógicamente definible en su totalidad.
hoy le corresponde estar: en el cementerio de las polé La ciencia de la literatura rechaza, no siempre in
micas académicas. Por otra parte —-y he aquí el au justificadamente, las exigencias sociológicas. Pero co
téntico núcleo de la cuestión— las nuevas tendencias mete el error de identificar las posibilidades y, por
sólo pueden cumplir con los requisitos en m ateria de ende, la significación de la sociología de la literatura,
pronósticos, si se preguntan cómo trabaja él escritor, con lo que algunos empíricos (Silbermann, Fugen,
cómo lee el lector, cómo edita el editor y cómo distri entre otros) presentan como sociología de la literatura.
buye el librero. Para eso no bastará con exponer el Porque esta escuela sociológico-literaria no pretende fi
esqueleto organizatorio de la “empresa” a la luz de jar su interés en la estructura de las obras literarias.
una crítica ideológica. De nada vale ser astutos como En su actitud de oposición a Lukács, Goldmann, Ador
el zorro si nos limitamos a denunciar analíticamente no y otros, exigen más bien que se excluya tal planteo
la industria de la conciencia y no buscamos nuevos de la sociología. De esa manera —y ahí está el quid
medios de expresión, y sometemos estos medios a. prue de la cuestión— se está poniendo en el papel que la
ba. No son los medios masivbs los que alienan al lector ciencia de la literatura quiere adjudicar a esta materia.
y al literato; ambos, tanto el consumidor como el pro “La sociología del arte debe tomar la categoría de lo
ductor, llegan a la alienación por efecto de los meca estético como una categoría a priori” (Schmidt-Relen-
nismos que dictan las leyes de la fabricación. Si se lle berg) . La interpretación se convierte así en interpre
tación de valores parciales y eso es, precisamente, lo
gara a una solidaridad entre escritor y lector, que su
primiera las diferencias entre ambos o las volviera in que quiere evitar la sociología marxista de la literatura,
significantes —lo cual supone, por cierto, una revolu que desea un enfoque global del contexto, lo cual no
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significa que no conceda atención a los actores (el lector se acepta la existencia de valores “de eterna vigencia”.
y el escritor), a las instituciones y al plano del comen La definición que de su materia da Fugen demuestra
tario y de la comunicación, Su aspiración es la de des que el pensamiento de este autor se inclina en dicha di
cubrir la función de la literatura en una sociedad his rección. Para Fugen, literatura es cualquier exposición
tóricamente dada. En la literatura se ponen de mani escrita —o que haya adquirido una forma relativamente
fiesto los hábitos de pensamiento de una sociedad, los fija, por tradición oral— de un suceso, la cual por su
intereses antagónicos de sus grupos y clases. El carácter intención no pretende que su contenido sea empírica
ético-estético de los textos es parte del análisis socioló- mente comprobable, sin renunciar por ello a una per
■gico-literario. Por cierto que, precisamente en este as fección de veracidad —cualquiera que sea la forma de
pecto, se hace necesario ver con claridad que las obras entenderla— que varía de acuerdo con las circunstancias
son siempre signos ambiguos para la sociedad y que a históricas. Por eso, la sociología de la literatura, en su
la vez significan resistencia contra ella; mientras que carácter de sociología especial, debería concentrarse en
se puedan establecer con exactitud y precisión las es la conducta que muestra una “relativa estabilidad” .
tructuras, las interpretaciones factibles serán muchas. Sería preciso sujetarse a aquellas invariables que posi
Esto explica el elemento subjetivo en el análisis mar- bilitan a todos los participantes en la conducta literaria,
xista. Los oponentes del marxismo colocan en primer una “orientación relativamente segura”. Según este au
plano ese elemento subjetivo, que no se debe tanto al tor, la sociología debe “mostrar una relativa estabili
método como a la interpretación no sistemática, redu dad”, que “se encuentra allí” donde se ponen de ma
cida a unos pocos “grandes” enfoques. Así, Silbermann nifiesto espectativas de conducta sociocultural dadas,
habla de las idas y venidas de una filosofía o crítica que sean independientes dé la motivación individual.
de la literatura, con disfraz sociológico, que se instala ¿Qué significa, “orientación relativamente segura” ? ¿Y
sobre un pedestal “levantado con piedras dogmáticas”- qué significa “relativa estabilidad” ? ¿Acaso existen pa
Hans-Dieter Sander califica las tesis del marxista Gold- trones de conducta sociocultural dados cuyo rechazo
m ann sobre la sociología de la novela como “astuta y carezca de sentido, desde el punto de vista subjetivo,
mañosa verbosidad”. Norbert Fugen resume los cargos y sea inimaginable desde el punto de vista objetivo, sin
más corrientes: la sociología de la literatura de orien que por eso pierda forzosamente su carácter de modelos
tación marxista ha modificado el concepto base-super de conducta (o nunca lo hayan tenido) ? Tesis como las
estructura; pero, en última instancia, sé aferra a la qué acabamos de citar son el típico ejemplo de una
determinación monocausal de la literatura (superestruc- sociología dogmática que impide toda comunicación
turada) por factores socioeconómicos. Al justificar en la con una ciencia que procura vincularse con ella: la
teoría el principio del partidismo, está combatiendo la ciencia de la literatura. Si dejamos de lado este enfo
posibilidad de una ciencia libre de valoraciones, mucho que, veremos que quedan problemas que realmente
más próxima al ideal de la objetividad. pertenecen al campo de la sociología de la literatura.
Esto suena más plausible de lo que en realidad es. Leo Lowenthal los formuló hace ya mucho tiempo:
A juicio de Fugen, la sociología de la literatura —a 1. La relación literatura-sistema social; esto incluye
diferencia de la teoría marxista de la literatura— se el problema de la función de la literatura en la estrati
aproxima a la situación social básica, contenida en la ficación de una sociedad y el interrogante acerca de
literatura, no valorando sino entendiendo. Mediante la cómo se emplean las formas literarias.
investigación empírica procura captar la peculiaridad
2. El lugar que ocupa el escritor en la sociedad:
de ese modelo cultural, en su “realidad subjetiva”, sin por un lado, su lugar subjetivo (cómo se ve a sí mismo,
poner en tela de juicio su legitimidad. A diferencia de cómo ve su propio p a p e l); por otro lado la situación
lo que ocurre en la sociología marxista de la literatura, objetiva (fuentes de prestigio e ingresos, presión ejerci
la valoración se incluye aquí de contrabando. Igual da por los órganos institucionalizados .de control social,
mente dudosa es la segunda de las objeciones. ¿Por influencia de la técnica y de los mecanismos de mer
qué la sociología no habría de poner en tela de juicio cado).
la legitimidad de la literatura? El hecho de aferrarse 3. La sociedad y los problemas sociales como mate
a lo descriptivo o formal sólo puede significar que exis rial literario, vale decir el intento de vincular los per
ten patrones culturales que la sociología no debe rozar, sonajes imaginarios con la situación histórica específi
por determinadas razones, o bien que se presupone y ca, de la cual provienen.
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4. “Determinantes sociales del éxito” ; y entre ellasrre todo lo contrario. Es verdad que el escritor ya no
están la “influencia ejercida, sobre el escritor y el lec depende de una élite de la aristocracia ni de las cortes
tor, por constelaciones sociales que todo lo abarcan”, el feudales, pero sí depende de las instituciones privadas
control social y las modificaciones técnicas de la pro y estatales de la industria cultural y de sus propias ta
ducción y difusión de obras de arte. reas subsidiarias. Es un asalariado y, en caso necesario,
La argumentación de. Fugen es menos pragmática, es compensado con becas y premios.
pero más sistemática. En el análisis de elementos (aná Todo eso se sabe, pero no conocemos con exactitud
lisis de roles) se revelan, según él, la autointerpretadón los criterios con ajuste, a los cuales se seleccionan hoy los
del escritor y el modelo de conducta que se cristaliza textos; no sabemos cómo se imponen. En su tercer
por el reconocimiento de los demás. En la conducta re plano analítico (análisis de factores), Fugen define así
ferida a la literatura, que se contempla como especí estas influencias: Es preciso determinar con precisión
fica de un estrato, se generalizan las relaciones entre los los canales de difusión a través de los cuales el com
portadores de roles (escritor, público). plejo sistema social ejerce influencia sobre la literatura
Segundo postulado: al comparar las relaciones de (y viceversa). Eso sería lo más importante. Efectiva
las instituciones literarias entre sí, es preciso partir de mente, eso es fundamental. Pero resta por saber si la
la suposición de que la actualidad de las instituciones teoría del sistema puede proporcionar las categorías
literarias constituye un sistema, es decir un todo, cu que se requieren para ello. En el análisis de factores
yas partes se mantienen en una relación relativamente {análisis de efectos) se incluyen, finalmente, en la ob
constante (análisis de estructura). servación practicada según este enfoque, los modelos
Ahora bien, la explicación en diversos plános es, de conducta y las valoraciones. ¿Qué normas y valora
sin duda, muy importante, siempre que no se pierda ciones se ofrecen? ¿Qué normas y valoraciones se expo
de vista la trama general; el concepto de sistema in nen como incomprensibles y cuáles se aceptan o se re
cluye esa tram a general. Pero lo formal de esta interre chazan ¿ Qué normas y valoraciones son apoyadas o
lación constituye, a la vez, su limitación. En Fuger debilitadas por la obra literaria analizada y cuáles
queda demostrado hasta qué punto, al efectuar el aná contribuye ésta a imponer?
lisis estructural-funcional, se dejan de lado criterios ne Fugen ve problemas, sin duda, y los reúne dentro
cesarios. Lo advertimos, por ejemplo, en su definición de una sociología general. La totalidad de relaciones
de la función mediadora de la crítica, que a su juicio y estructuras se tiene presente al señalar la acción recí
consiste en interpretar para el público una literatura, proca de los fenómenos literarios y de los fenómenos
no siempre comprensible para él, en toda la dimensión sociales en general, que es comparable con el concepto
de sus contenidos de valor y sentido; en hacer una pre de la totalidad social y, sin embargo, inconciliable con
selección de la literatura ofrecida —que por su canti el mismo; pero esa totalidad de relaciones y estructuras
dad ya no puede ser abarcada por el lego—, con ajuste sólo se tiene presente de manera formal.
a las expectativas del lector, y, finalmente, en arribar En contraposición con el análisis marxista, el aná
—ajustándose a una determinada escala de valores— lisis de sistema admite parcelamientos y clasificaciones
a la decisión acerca de qué literatura ha de trascender dentro del marco “total”. La argumentación limitativa
al futuro. Esta caracterización formal de la división de sigue al pie de la letra a la general. En la sociología
roles nada dice acerca de la relación de dependencia positivista resulta muy difícil demostrar empíricamente,
entre los críticos y los editores, entre los críticos y los por ejemplo, cómo es que el “cambio de la literatura
surge del cambio de estructuras de la sociedad” y cómo
medios masivos, por cuyo conducto éstos se expresan.
este “cambio de la literatura puede actuar sobre el
No se mencionan las relaciones de dominio. “En la
status del escritor en la sociedad”. Si se vincula esta
actualidad, el artista se independiza cada vez más del
exigencia con la de que la sociología de la literatura
público burgués —y, por supuesto, de los encargos de
debe “desarrollar leyes de predicción que permitan es
determinados grupos— ; los subsidios estatales, la colo
cación relativamente fácil de las obras de arte en el tablecer que cuando suceda esto o aquello, probable
mente se produzca tal cosa o tal otra”, quedará rápi
mercado, la posibilidad de contar con importantes in
gresos secundarios, sobre todo a través de los medios damente demostrado que semejante programa, en el
masivos, liberan al artista de las imposiciones de sus mejor de los casos, podrá explicar fenómenos aislados.
destinatarios” (Schmidt-Relenberg). En realidad ocu El perderse en detalles se ve agravado por la rigurosa
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delimitación del campo de investigaciones, que rechaza las obras de arte, esto significa que su característica es
toda conexión directa con la filosofía, la psicología, la el “decidido rechazo de la ilusión, la cancelación del
lingüística, etcétera, para no ser nada más que socio pacto con lo existente, la liberación de> la conciencia,
logía. El radio de lo investigable se reduce. Como los la imaginación, la percepción y el lenguaje de la defor
“papuas”, que luego de cada fallecimiento suspenden' mación de que ha sido objeto por parte del orden vi
un par de palabras, en señal de duelo, una sociología gente” (Marcuse). Es imposible ponerlo en duda: sólo*
de la literatura que adopte esta posición supuestamente el mundo entendido es real. Hay que esforzarse por
rígida y objetiva, se irá empobreciendo hasta degene salir de la barbarie; también eso es indiscutible. Es
rar en crítica: la crítica de sus premisas, del enfoque preciso acabar con la ceguera (Adorno). Totalm ente
teórico, y no sólo de los métodos, puesto que ambos son de acuerdo. Un concepto lúcido de la praxis —se dice
inseparables. Por más que Fugen afirma con tanta se con todo acierto— sólo puede estar referido a la polí
guridad que, según lo demuestra la experiencia, cada tica, a las condiciones de la sociedad. Esa praxis consis
vez que se enfoca la totalidad social en la sociología tiría en no aceptar lo dado simplemente como dado.
de la literatura aparece un esquema de la sociedad Pero Adorno, al apoyar este concepto de praxis, ad
impuesto por la ideología del grupo o por utopías vierte —en la misma frase—- que las condiciones vigen
privadas, en lugar de las situaciones empíricamente tes en la sociedad pueden condenar a la impropiedad
comprobadas, el análisis de función, con sus catego la praxis de cada individuo. “Guando se cierra el paso
rías principales del rol y de la expectativa de roles, a la experiencia o cuando ésta ya no existe, la praxis
contiene también implicaciones ideológicas. Ño está resulta lesionada y, por eso mismo, añorada, desfigu
hecho menos a medida de una determinada concep rada y desesperadamente sobrevalorada” . ¿Pero acaso
ción de la sociedad que el método marxista, el cual no se le subestima también? ¿Acaso no hay una total
cuando se limita a reflejar sus propios requisitos meto exclusión de la praxis? La práctica retórica de la em
dológicos y no los antepone a la realidad, como catego presa literaria, aún allí —y justamente allí— donde,
rías aparentemente establecidas para siempre, es capaz si bien se señala el irracionalismo de ese sistema, se
de argumentar con más objetividad, que este enfoque duda de la posibilidad de modificarlo, conduce a un
supuestamente positivista, que de entrada confirma su callejón sin salida. El objetivo de la praxis acertada
propia objetividad sin el menor cuestionamiento. consiste en suprimirla (Adorno). Esta tesis es tan am
En cuanto la sociología concibe a la literatura como bivalente como paradójica: “no hay verdadera vida en
phénomenes sociaux totaux (fenómeno total), ejercita la vida falsa”. Sin duda no es sólo la teoría la que
forzosamente —aunque en un solo plano— la crítica apoya lo lúcido, lo imparcial. Lo que cobra cada vez
social. No es sólo porque entienda al arte como fuerza más importancia para quienes escriben, no es el saber
de resistencia (Adorno) contra la sociedad; en este que todo lo que se produce es, necesariamente, falto de
enfoque conserva también la posibilidad de colocarse libertad y manipulable. Quienes escriben deben recono
fuera o contra la literatura. Y esto es tanto más impor cer, más bien, sus problemas específicos de producción
tante cuanto que hoy (y no sólo hoy) son muchos los y las condiciones sociales básicas. La clase dominante
escritores que ponen en tela de juicio a la literatura. ha producido, por una parte, infinidad de convenciones
Esto puede concluir en el fracaso, puede conducir de que definen lo que ha de interpretarse por arte; pero,
regreso al “hechizado horizonte verbal” o puede des por otra parte, ha establecido la plataforma en la cual
embocar en una (paraliteratura) que no se anima a la forma de escribir militante, la que busca el cambio,
pronunciar su nombre. Empero, el no tomar en serio. procura ubicar a la sociedad. Toda obra de arte, dice
estos intentos y estos argumentos, el rechazar a estas Adorno, debe estar hoy totalmente elaborada, no debe
obras y a sus autores con categorías puramente estéti presentar un solo punto muerto, una sola forma hetero
cas, significaría quedar librado a la impotencia de una génea. Al decir esto está subrayando (y sobreestiman
consideración exclusivamente sociológico-literaria. Lu do) la autonomía de la obra de arte y la está eximiendo
d en Sebag ha dicho: en el fondo, el marxismo és una de la praxis. Si se afirma que el arte es más que la
filosofía de la subjetividad. La conciencia no sólo con praxis, porque el apartarse de ésta está denunciando
ciencia de la realidad, sino también de la propia exis la ilegítima parcialidad de lo práctico (Adorno) es
tencia. Se trata de suprimir lo existente. Lo existente necesario aclarar también el próximo paso. Habría que
aparece como real y como no real a la vez. Referido a demostrar claramente que la espontaneidad que puede
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provocar lo escrito no es sólo un factor estético. Puesto oposición entre caso individual y ley, entre vivencia
que en la actualidad la liberación de las formas se directa y concepto, etcétera, debe resolverse de ma
cumple de modo codificado, habría que investigar de nera tal, que ambos coincidan espontáneamente en
q u é código se trata en cada caso. . . si toma distancia, la impresión directa causada por la obra de arte.
Deben constituir, para el receptor, una unidad indi
si expresa resistencia o si es agresivo, totalmente nuevo visible, una totalidad independiente. Al receptor del
y suprime el código superado. Sin duda, el conflicto arte sólo le resta reaccionar ante ese universo ce
entre expresión y política no puede abarcarse con una rrado; éste existe sin su intervención.
fórmula simple. Puede ser importante explicar la des
orientación teórica del artista, tan importante como El momentáneo estado de conciencia de los hombres
analizar el principio de construcción de las obras; pero no se estatuye, de manera idealista, como “eterno” ; en
esto último sigue siendo acuciante. Porque a través de el plano estético, debe producirse en el lector un fenó
este análisis no sólo se mostrará cómo son “administra meno semejante al del reflejo científico de la realidad,
dos” los textos, sino cómo se los hace. la conciencia de sí mismo debe desligarse de la praxis
cotidianai El arte comienza allí donde cesa la utilidad
Quien escribe, ofrece resistencia. Este concepto une
directa.
a casi todos los autores marxistas, aun cuando las opi
niones, en particular, difieren mucho. Ernst Fisher Por lo que entendemos, Lukács se está internando
opina que los medios de expresión del arte no son de en el terreno psicológico. La praxis es para él algo
“origen ideológico ni de naturaleza ideológica” . To que, en primer lugar, debe provocar la transformación
m ado como premisa, esto no es sólo ideológico, sino ética del individuo, no la transformación de la socie
que además está mal razonado. Cuando no actúa la dad. No puede producirse una transformación seria de
fantasía, el experimento falla; cuando la fantasía no la sociedad sin una previa transformación en la con
se rige por la realidad social y por la representación ducta del hombre. El arte se enfoca, pues, como crítica
de esa realidad, yerra en su juego. Las relaciones entre de la vida, como transformación catártica del hombre.
el sujeto y las designaciones que escoge ya no pueden La actitud receptiva ante las obras ejerce “una acción
pactarse. ¿Pero en qué hay “realidad” ? La controver —a veces callada, apenas perceptible, otras veces demo
sia se hace claramente visible en el detalle. Para Lukács, ledora— sobre el centro y la periferia de todo el ser
humano”. O, para expresarlo con la breve fórmula de
Joyce e# una atrocidad; para Brecht es un estímulo.
Lukács: la recepción debe “transformar en totalidad, al
Fischer, que defiende a Proust y a Joyce, considera que
hombre en totalidad”. También, según Lukács —quien
la tendencia a lo absurdo, lo grotesco y lo abstracto
rechaza el arte tendencioso “vulgar” y la llamada
con la vanguardia occidental es una juanera de escri
literature engagée—, el arte persigue un efecto inme
bir tan simplificadora como el “realismo socialista”
diato, pero de esta manera: la esencia de la conducta
aplicado en forma esquemática. Para Adorno ese van
estética surge de la transitoria suspensión del objetivo
guardismo, precisamente, es indispensable. A Beckett
inmediato de los hombres.
se lo vincula con el existencialismo y con la crisis del
capitalismo; a Robbe-Grillet con la época del capita Con todo, el factor materialista del hombre no que
da olvidado en el enfoque de Lukács. Sólo la transfor
lismo organizado de una sociedad racional, objetiva e
mación de las condiciones de producción crea nuevas
inhumana, etcétera.
condiciones de vida para el hombre. En la obra de
A pesar de Goldmann, Adorno, Lukács y otros, la
arte se puede demostrar cómo la división social del
sociología marxista de la literatura sigue siendo nada
trabajo —aun en niveles superiores— crea obstáculos
más que un enfoque téórico prometedor. Todos sus au
para las correctas relaciones subjetivas con los objetos.
tores tienen en común la visión histórica consecuente.
En la interpretación no debe incluirse sólo el acontecer La obra de arte “debe luchar por el progreso del gé
político, sino también la base económico-social de las nero humano, por su evolución; por medio de la fic
ción debe representar el camino del progreso, las fuer
objetivaciones espirituales y artísticas. La meta es el
análisis de la obra y el análisis de la sociedad. Para zas que impulsan dicho progreso y los poderes externos
Lukács, lo específico de “todo gran arte’ es la supre e internos que se oponen a el”. Puesto que el arte tiene
sión de la “contradicción entre fenómeno y esencia” ; siempre presente sus propias expectativas, debe adap
tarse constantemente a éstas, lo superado, o ya logrado,
el arte auténtico' debe
se convierte así en base para estimar lo que hoy es
brindar una imagen de la realidad en la cual la
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posible. La restauración de los géneros —para Lukács., que la moderna forma de la novela es activa y oposL
la necesaria identidad de forma y contenido— se ve cional, que es una forma de resistencia contra la so
como “intemporal”. El posible proceso de esclareci ciedad burguesa en desarrollo, una resistencia indivi
miento y depuración permanece dentro del marco de dual que, al no poder desarrollarse concretamente en
lo ya antes elaborado de manera ejemplar. La forma ninguna clase social, como resistencia consciente con
conserva su papel decisivo. La fabricación de arte y la tra la sociedad, tampoco llegó a ser expresión de la
recepción de arte no son en primer lugar producción conciencia de la clase burguesa (ni de ningún otro
social, no son en primer lugar praxis. Lo que importa grupo social). Por otra parte es fácil encontrar ejem
es el panorama total, en toda su extensión. El escritor plos que no indican resistencia sino adaptación (o que
que alcance esa totalidad puede pensar erróneamente, mezclan ambos factores).
hasta puede ser reaccionario en su pensamiento. Sólo Las palabras están enfermas, ha dicho Jean-Paul
cuando desaparezca la intermediación, que no persigue Sartre; la literatura se ha convertido en mistificación.
más que el lucro, podrá establecerse una nueva y direc Esto significa lo siguiente: los temas y los contenidos
ta relación entre artista y público, una relación que fueron perdiendo cada vez más importancia, como re
difiera cualitativamente de la anterior. flejo realista y coherente de la realidad; su significación
Como Lukács, también Lucien Goldmann tiene una cedió en beneficio de signos autónomos. La división en
indestructible confianza en la herencia literaria del pa signos autónomos y comunicativos, sugeridos por la se
sado radical clásico. Las obras literarias importantes miología, sería por eso de gran importancia, tanto para
son la creación colectiva de un privilegiado sujeto so la interpretación literaria estructural como para la
breindividual. L a sociedad burguesa es definida como marxista. Con ayuda de esta diferenciación se podría
estructura de pensamiento ahistórico y profana a la demostrar que en los textos literarios se trasmiten las
vez que combate hasta las ideas fundadas en el futuro. condiciones de vida (y se podría establecer en qué
La literatura debe mostrar lo contradictorio de la medida vstas se cumplen). Esto haría innecesaria la
vida, y al mismo tiempo, proporcionar una vision du exigencia de autenticidad documental. Por otra parte,
monde-, en ella se refleja la visión del mundo de una el carácter comunicativo que también tienen los signos
determinada clase social. Las obras auténticas alcanzan autónomos, permiten comprobar que éstos no sólo re
una “totalidad expresiva”, categoría a la que Goldmann flejan el estado subjetivo de la conciencia, y que ni
debe recurrir, aunque más no sea porque adjudica la siquiera lo hacen en forma predominante; son acuña
“estructura mental” de las obras a grupos sociales y dos por los fenómenos sociales y son fenómenos sociales
procura demostrar los necesarios efectos recíprocos en en sí. Contienen, necesariamente, “realidad” ; la cues
tre autores (groupe createur) y grupo de referencia tión es qué clase de realidad contienen. Al investigar
(groupe sociale). La praxis de los grupos crea estruc los, la sociología de la literatura podría mostrar dón
turas de pensamiento; éstas son comunes y nunca se de y porqué predominan los signos autónomos y dónde
encuentran en forma pura en la conciencia individual. predominan los comunicativos (por ejemplo en el arte
Más bien se manifiestan en los productos de individuos realista). Podría establecer porqué y cuándo se llega,
extraordinarios, que muestran con claridad en sus obras por ejemplo, a una sobreactuación de la forma y cuán
hacia dónde ha tendido siempre el grupo, “sin saberlo”. do y porqué ha cobrado particular importancia el inte
Cuando las obras de arte concretan una Weltan rrogante sobre la medida en que lo descrito refleja el
schauung, acorde con la conciencia existente o posible mundo, es decir, a la realidad, con el máximo realismo'
del grupo social, surge el interrogante de cómo se esta posible. (Es evidente que también esta división en sig
blece la conexión entre autor, texto y grupo social. nos autónomos y comunicativos nunca pasa de ser una
Goldmann parte del amplio y detallado análisis del tex construcción auxiliar; la división no es fácil ni se puede
to. A partir de allí debe descubrirse la estructura de- cumplir con precisión).
la obra; a partir de allí deben reconstruirse las vincula Kall Weit y Lepenies procuran, si mal no entiendo,,
ciones con factores externos. A juicio de Goldmann exis ampliar el enfoque de Goldmann en este sentido. Un
te una exacta homología entre la estructura de la no estructuralismo consecuente no puede limitar el proble
vela y la estructura del intercambio de mercancías ma de los factores determinantes de las obras literarias
en la economía capitalista. ¿Cómo puede demostrarse a una investigación de las “estructuras mentales” . Más.
esto? Por supuesto, hipotéticamente puede suponerse bien tendría que definir lingüísticamente ese factor, en
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el plano dél modelo, y comparar estructuras mentales ta podría concebirse a Ja literatura como actividad
con las posibilidades de estructuración, que sólo son humana de relativa forma y función. Los signos comu
dadas por el idioma. De la misma manera, un marxis nicativos no pueden tomarse, por cierto, como sector
mo consecuente podría enfocar a los grupos sociales, autónomo. De lo contrario, la estética propagada por
en tanto portadores de estructuras mentales, sobre el la ciencia de la literatura sería modificada y diversi
fondo de las relaciones históricas de dominio. Mientras ficada, en todo caso, poro no enjuiciada. Por otro lado,
que la sociología de la literatura empírica no toca para la simple reducción a situaciones económicas básicas es
nada el carácter de la literatura y no intenta tampoco demasiado difusa. Por lo general no acierta con la si
explicarlo, los clásicos de la sociología de la literatura tuación concreta: los escritores, el material y los lec
de orientación marxista son los últimos en adherirse a tores. Ni la acción económica ni espiritual funcionan
la exigencia de “ce n’est que de la littérature”. La socio de modo tan simple que permitan atribuir directamente
logía de la literatura de orientación marxista debería la una a la otra. La literatura tiene sus propias estruc
colocarse, justamente por éso, con mayor decisión aun turas en cuya formación, por otra parte, ha intervenido
en el plano de la producción literaria. Debería analizar también la base económica. Se puede demostrar dentro
la confección de los textos, no tanto desde el punto de de qué grupos puede trabajar la literatura y cómo lo
vista estético, como desde la colaboración con la lin hace. La literatura tiene un lenguaje estrechamente
güística. Adorno tiene razón al afirmar que el arte no vinculado con el proceso histórico. En función de éste
es lo que ha sido desde siempre sino lo que ha resul podría analizarse qué agrupamientos sociales condicio
tado ser. El texto mismo es posible de muchas inter nan determinadas formas y determinados contenidos y
pretaciones. La intención no puede descifrarse sólo a excluyen otros. Hay indicios de que la problematica-
partir del contenido. Por ello, la lógica especifica de forma-contenido ha pasado hoy a segundo plano. La
la estructura, la relación entre esta estructura y el con pregunta: “¿Qué es la literatura?” se ha transformado
tenido, es tan importante para la interpretación socio en otro interrogante: ¿Qué es y qué puede hacer el len
lógica como para la filológica. Desde este punto de vis guaje? ¿Cómo funcionan los sistemas de símbolos?