Escuelas Derecho Constitucional Autor Nestor Sagues
Escuelas Derecho Constitucional Autor Nestor Sagues
Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL
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vísmo" (porque la norma. constitucional
.
-derecho
posiítírvo, puesto
) E t d
por e s � º-:- es consi derada ob
j eto primario est d' d I d
del
cho constitucíonal), o también· "dogmática Jurídíca'' u e ere-
Aol
ces se 1 a d · .. · li · gunas ve-
,,a raci ona smo o "formalismo" e
enomm · d · ons 1t uy 6 1 a
escue 1 a pre donunante esde la segunda mitad del siglo x h t
bien entrado el siglo xx�;. , rx as ª
Quizás el iniciador de esa tendencia, en el derecho constitucio-
nal, sea KARL VON GERBER, padre del derecho público quien en 1865
pretendió estudiar la asignatura desde un punto de �sta
exclusiva-
mente jurídico, cosa que significa concentrar el análisis del dere-
cho constitucional en la norma constitucional formal, y no en sus
dimensiones sociales o axiológicas. Por lo demás, GERBER identifi-
ca al derecho público con el derecho del Estado. PAUL LABAND, lla-
mado el "ejecutor testamentario" de GERBER, profundiza aquella di-
rectriz y propone edificar al derecho constitucional partiendo del
texto legal de la Constitución (todo el derecho es el derecho positi-
vo) y a partir de éste, descubrir (mediante una operación intelec-
tual lógica) las relaciones jurídicas emergentes de la norma consti-
tucional, y los principios jurídicos generales. En definitiva, para
LABAND, el derecho es nada más que normas jurídicas, que son las
del derecho positivo vigente. Níega al derecho natural, y despla-
za del mundo jurídico el problema de los fines de las normas y la
cuestión del mejor derecho -o derecho deseable- a elaborar".
El positivismo jurídico constitucionalista encontrará después en
KELSEN a su mejor expositor y sístematízador, Su teoría, autodeno-
minada "pura" del derecho, se llama así porque propone "una depu-
ración de la ciencia jurídica", en el sentido de que el derecho no
debe preocuparse de los valores jurídicos, ni del comportamiento
social, ni de la política: su radio de acción es el deber ser normati-
vo, y no el deber ser filosófico, ni el ser de la realidad. El dere-
cho es nada más que un conjunto de normas en vigor, e incluso
el Estado se identifica con el orden jurídico. Derecho Y Estado,
pues, son la misma cosa, ya que el Estado es "la personificación del
orden jurídico". Así, la teoría general del Estado es la teoría gen�-
ral del derecho; y el "orden jurídico", el "orden estatal", vale decir,
únicamente derecho positivo49•
47 Ver, sobre el tema, CotJDE, Introducción al derecho político actual, p. 51, 52,
60 y 86.
48 PRtl.O'I', La ciencia pouuca, p. 42 y 43; DE LOS Ríos, Prólogo, e!' JEWNEK, "Teo-
4
ría general del Estado", p. IX y X; LuCAS VtRDO, Curso de derec�o �lí-lico, t. 11, P· 6 Y
73; UNAR.Es QU1HTANA, Tratado de la ciencia. del derecho constitucional, t. 2, p. 52.
49 Ktw:N, Teoria pura delderecho, p. 13 y 15; Cómpendio cte teoría ue;:rol
del Estado, p. 15, y ss., y Teoria general del derecho 11 del Estado, p. 215 Y 2 ·
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76 TEOR1A DE LA CONSTITUCIÓN
t . =ene al�� que KELSEN no omitió el tratamíento de las relaciones entre nor
ma iv d Y facticidad. El orden [urídlco estatal dij o sólo puede considerarse
vigen- cuan o sea eficaz hasta · 1
,
regulada por el d ci�rto grado; "esto es, cuando los hombres cuya conducta es
ced a la acción % �n �onnativo, se conduzcan ordinariamente de acuerdo con él, rner-
cía". Un orden J;�a ora que la representación de este orden ejerce en su concien-
cuando la conducta ef�o tfstatal es supuesto como válido nonnativamente, agrega, "�ólo
to grado con su conte�d��
t los hom�res, a los cuales se refiere, coincide hasta c1er-
Teoria general del� ho ompendio de teona general del Estado, p. 112 Y 113;
e ec 11 del Estado, p. 140).
6 ARRt DE MAl.eERO Th ria
61 CoNIJE, hüroduc '. o g�eral del �stacto, p. 1176.
ción al tlereciu, poUtico acl'Ltal, p. 63, 65 y 91.
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· En resumen, el unidimensionalisrno normativo, especialmen-
te en cuanto al derecho constitucional, forma parte de la llamada
"ideología del derecho", es decir, de aquella doctrina que pretende
presentar los problemas jurídicos como cuestiones normativas ex-
clusivamente técnico-formales, esterilizadas politicamente aje�as a
lo que en justicia debería ser, y abstraídas de los confli�tos y ur-
gencias reales que se desarrollan en la esfera de los hechos».
Eso, en cuanto a su matiz ideológico. Respecto al éxito cientí-
fico del unidimensionalismo normativo, el carácter parcial de
esta escuela (al rehuir el estudio de la realidad social y de los va-
lores) provocó su decadencia académica, puesto que resultó insu-
ficiente para realizar una explicación seria y convincente de la
problemática constitucional. Quien sólo conozca a la constitución
escrita, puede decirse, no conoce en verdad a esa constitución: "Si
un politólogo, enviado a un país desconocido, pretendiera describir-
nos su estructura política mediante explicaciones legal-formales,
hoy no sería respetado por sus colegas más prestigiosos", advierte
Rotz. Al ignorar el mundo de las conductas, el unidimensionalis
mo normativo cuenta con un "bajo poder de predicción" sobre la
eficacia (cumplimiento) del orden jurídico bajo estudio. Lo dicho
no obsta, como observa este autor, que "el estudioso formal legalis-
ta tiene un puesto en la politología" y, desde luego, agregamos, en
el derecho constitucional53.
Por otra parte, al omitir el examen de los valores jurídico-polí-
ticos, la dogmática jurídica formalista deja al derecho constítucio-
nal en una actitud. pasiva y estética; puesto que sólo mediante los
reclamos derivados del orden de los valores (mayor justicia, mayor
libertad, mayor paz, mayor igualdad, etc.), es pensable la renova-
ción de la normatividad constitucional e� vigor.
b) Unidimensionalismo fáctico. Según esta tesis, el dere-
cho constitucional se encuentra situado en el área de los hechos:
por eso se la llama también "realismo", o "dirección realista". La
norma, desde esta perspeciva, importa en cuanto efectivamente re-
gule conductas: vive en el comportamiento social, o no existe, sal-
vo en el papel.
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64
DE LOS Ríos, Prólogo, p. XII y XIII, en JEUJNEK "Teoría general del Estado".
65 GUMP D . . 1
cho constituc::Ucz� erecho polttico filosófico, p. 271 y 272 .• Para este autor el ?ere·
de las decl e perfila como un sector del derecho político y refiere al col\JUiltO
1
. arac ones constitucionales destinadas a afirmar los dere�hos pollticos Y perso-
nales . S 1 1 as constitucione f al e·
ga, no pa s an de orrn es no responden a las circunstancias de hecho, agr
8 in0 un mero papel escrito.
ser
66 DUVERGER J t . ·
' tuc es touuca» derecho constitucional,
ns i um y p. l, 5, 9 Y 10·
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. . EL DERECHO CONSTITUCIONAL
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cen de ella en la práctica... Para que una constitución sea viva
debe ser por lo tanto efectivamente vivida "57.
'
57
Ü>EWENSTEo,, Teorta de la constüucidn, pi 18, 37 Y 217.
i
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TimRfA DE LA CONSTITUCIÓN
80
Tal corriente postula un análisis doble; de las normas y de los
hechos, para l der cho constitucional.
En u Teoría g neral d l Estado (1900), JE�LINEK. se pro�one
cuidado la t oría J·u.rídica
. . de la no Jurídica (sLocíoló-
s parar con
.: · ) R sulta obligado dice, d í stí nguí r una Y otra parte. a doc-
g ic a ·
tr in a jurídica del es una
d as l
e norm . , Y e a e d e l
rt
'
Estado ci·enci·a
· · ta. consiste en "abstraer de los fenómenos
juns . li jurfdicos
" d normas,
hí }y
en d ducir las consecuencias que éstas lIDP can : e a 1 que a
dogmática jurídica y el método jurídico tengan su fisonomía pro-
pia y sean imprescindibles.
Hasta aquí, JELLINEK formula un planteo al estilo
formalista. Pero, acto seguido, reconoce con franqueza que "no
es posible hacer investigaciones eficaces de derecho público sin
un conoci- miento de lo que es posible políticamente". Lo que es
imposible políticamente, expone, no' puede ser seriamente objeto
de investi- gación jurídica. Primera _consecuencia, pues, "lo que no
puede lle- gar a alcanzar realidad, jamás debe ser objeto de la
investigación jurídica".
En segundo lugar, JELLINEK detecta que una norma puede ser
altera�a en su ejecución por las fuerzas políticas, de tal modo que
la realidad produce que el contenido· de tal norma, .aunque formal-
m�nte no haya cambiado, sea en verdad distinto. Y en tercer tér-
rruno, alerta que la realidad crea normas: "lo real tiene en general
U?ª tendencia psicológica a transformarse en obligatorio". Esa te-
sis, llamada de la "fuerza normativa de los hechos" constata en
efecto que 1 1 · ' ,
,. en as re aci ones reales de dominación late un v igor
normativo de tal m Od O l
En defi ·t'· "l que a postre ellas pasan a ser jurídicas.
rva, 0 real se transforma en normativo" Las conexio-
nes i u
ent r e realid ad · · �
"es . Y norma term an en esta conclusión de JELLJ EK.
preciso distingui t 1 in . . · N ·
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.EL DERECHO CONSTITUCIONAL 81
63
E • ThOrl.a de la Constitución, p. 10, 12, 25 y siguientes.
una serte :esabldo que, para SMENO, el Estado es un ente que consiste básicamente en
nes, Particip��esos o actos constantes y cotidianos de integración: personas, tuncio-
" n de individuos en los hechos concernientes a valores encamados en el
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82 TEORIA DE LA CONSTITUCIÓN
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EL DERECHO CONSTITUCIONAL 83
nomía) y superestructuras corno el derecho (conjunto de normas)
y la política.
Corresponde aclarar que para el marxismo el derecho socialista
no es un mero apéndice del mundo económico, ya que cumple tam-
bién un papel especial, creativo, "en el desarrollo del régimen so-
cial socialista y en la edificación del comunismo". El derecho
socialista, se afirma, "es una de las palancas principales de que el
Estado socialista se vale para llevar a cabo la· transformación de las
relaciones económicas": fortalece su régimen estatal, desarrolla la
democracia socialista, fija una disciplina planificada en la dirección
de la economía socialista, da forma a las relaciones de trabajo, et-
cétera. Hay entonces una correlación (sic) inevitable entre dere-
cho, política y economía. En conclusión, cabe pensar que el análi-
sis del derecho, pese a definírselo como un conjunto de normas,
importa también el conocimiento de las relaciones básicas de pro-
ducción que informan a esas normas y el impacto de éstas en las
relaciones económicas".
3) TRIDIMENSIONAL/STAS. En este · ámbito pueden insertarse los
publicistas que constatan en el derecho constitucional tres partes:
las normas constitucionales, los hechos o comportamientos referi-
dos a la constitución del Estado, y los valores que deben inspirar
a esas normas y hechos. En la posición tridimensionalista
conviven posturas y actitudes muy díversas, según el contenido
que se dé a cada uno de esos tres sectores.
a) Tridimensionalismo. Bases y tipos. Esta doctrina esti-
ma que en el mundo jurídico hay tres sectores esenciales: la reali
dad (dimensión fáctica de los hechos o conductas), la norma
(dimensión normativa) y los valores (dimensión axiológíca, valora-
tíva o estimativa).
La trascendencia de cada una de estas partes, sus formas de
integración e incluso la propia naturaleza de cada una de ellas,
va-
na según las distintas posiciones. Puede hablarse, también, de un
tridimensionalismo explícito y vertebrado, esto es, el trictimensio-
nalismo expresamente asumido y sistematizado, al estilo de la teo-
ría t�.ímensional de REALE y del trialismo de GoLDSCHMJDT; y de
un tn.dimensionalisrno espontáneo e informai, propio de quienes
aceptan una visión tripartita del derecho, aunque sin estructurarla
de modo orgánico ni definirse como tridimensionalistas66.
tigu¡:n�.=aoy Y otros, Teorla del Estad-O II del derecho, p. 24, 203, 282, 284,
317
tridimensio
si Y�e�ho, p. 63 Y ss.; GowsctOODT, lturoauccion filosófica al derecho, p. 18
Y 3
\' s wentes.
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1
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84 TEORIA DE LA CONSTITUCIÓN
" �� 1
•
sión fáctica <M d vec� aparece la tentación de subsumir la norma dentro de la dime�-
da) o como una �rec.�nt�ndiéndola como un dato de la realidad (cuando es cwn.Pli-
la "relativa indepe�:n � !terana (si no se la obedece). Incluso GoU>SCHMllYI' habla!
1
ju:rldico y mundo
68 fuUR1
po'ft:, e la dimensión nonnativa del derecho. Ver SAoots, Mu
p . 1 . seo, p. 179 Y siguientes.
ou, nmipíos de ,1 • •
I u.tffecho publico y constitucional, p. 12 a 16.
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EL DERECHO CONSTITUCIONAL
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rés tutelados (KAUFMANN, LEIBHoLz entre otros) El .
· t d 1 ·m d · ' · pro tagonismo
conj un o e a nor a, e la reahda d y de los va lores tá
namente propuestow, . es pues se-
A su momento, HELLER formula. �os aportes decisivos que bien
pueden ensamblarse. . con planteos tnclimensionalistas . Distí m
g ue pri-
·
1
mero a const1 t�c1 ón no�da. (lurídícaments, m e diant
e las nor-
mas legale� _oficiales; extraJurfd1carnente, por la costumbre, la mo-
ral y_ la religión); Y tal es el c3:rnpo de la normatividad. Junto a
él,
coexiste el área de la normalidad, que se desenvuelve en el ámbi-
to �e la realidad Y e_stá compuesto por las conductas habitules (pre-
decibles) de los miembros de una sociedad. Este sector de la
normalidad se integra con 'comportamientos acordes con la nor-
matividad, o en contradicción con ella ( dicho de otro modo la
normatividad abarca el orden del deber ser, en tanto que la
no�a-
lidad el del ser). Pero también HELLER habla de la justificación
del Estado, y en ese punto menciona que la organización política se
legitima por razones de seguridad jurídica, en tanto y en cuanto
sirva para la aplicación y ejecución de los principios morales del
mundo jurídico, estudiados principalmente por la filosofía del dere-
cho. Emerge aquí la dimensión axiológica que HELLER analiza cru-
damente y en su aspecto práctico al estudiar, por ejemplo, el con-
filcto entre los deberes éticos del derecho y los preceptos jurídicos
positivos 70•
En 1940, REALE desarrolla su teoría de la naturaleza tridimen-
sional del Estado. Distingue el hecho del poder; el valor o valores
que justifican a ese poder, y el complejo de· normas que regulan la
acción del poder, actualizando los valores, En resumen, explica,
la teoría del Estado cuenta con tres .partes: la teoría social o socio-
lógica del Estado, ocupada de la realidad estatal; la teoría jurídica
del Estado donde se sitúa el derecho constitucional, Y la teoría
axiológico-politica, ocupada de los valores, terreno propi� de la. fi-
losofía política. Poco después, en 1941, NAWJ�SKY �abla!a tam�1én
de los tres sentidos principales (jurídico, socíologtco, ideológico)
en que se manifiesta el Estado".
A su vez BuRDEAU destaca que el derecho es, en principio, un
conjunto de normas o reglas jurídicas; pero la ciencia del derecho
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8 TEOR1A DE LA CONSTITUCIÓN
. · li jamés se debe reducir al análisis de las re-
1
const tuc ona , exp ca,
1 1 . h " d h
d derecho: como ciencia social, el derec o no pu: e acer
::tra�ción de la realidad viviente". Al elemento normat1v�, p�es,
s
�abrá que sumar la realidad. Paralelamente, la _norma está inspíra.
. íd de derecho que es la representación de un orden so-
da
· en 1 a 1 ea , e
" La onstí ítucr n, como
able , "lo que debe ser la sociedad .
c ia 1 1 b t · ·
d
ese
instrumento de gobierno, fija un fin a os go ernan es, Inspirado
precisamente por esa idea de derecho, que se perfila como el ele-
mento axiológico12•
En la doctrina italiana puede mencionarse· también a D'EurEMIA,
quien rechaza una doctrina exclusivamente norma.tiva de la consti-
tucíón, dado que la validez de la ley suprema no involucra sólo un
problema jurídico, sino también de hecho, cosa que obliga a consi-
derar los factores políticos de tal índole. Tampoco podrá prescin-
dir, añade, de los aspectos finalistas del orden jurídico. La pre-
sencia de realidad, norma y valor vuelve pues a repetirse en este
esquema 73•
Otro autor que incursiona implícitamente en una visión tridi-
mensional del Estado es FRJEDRJCH, cuando apunta que una conside-
ración científica de la ley debe abarcar su aspecto normativo y su
aspecto fáctico, incluyendo asimismo el problema de la legitimidad
del gobernante y de la expresión, por la norma, de los valores, inte-
reses Y creencias de la comunidad. "Los hechos y las normas, la
conducta fáctica y las preferencias normativas se hallan ligadas fac-
tual y Jógícamente"t-.
En España, X1rRA HERAs sostiene que "el derecho constitucio-
nal, �om� derecho, no consiste, sin más, en el conjunto de leyes
constitucionales". Aparte del ordenamiento constitucional -región
��eferente�ente normativa-, existe el orden constitucional
vigente
. e_l medio social. (ámbito de índole existencial) debiendo
ambos
msp1rbars. e en s íd eas bá si· cas de J·usti. ci. a y ad que se re f ie ·
la· segurid'
ren o VIamente a la dimensión axiológica75. ,
Por su parte GO�DSHMIDT, fundador de la versión trialista del
tridimensi li
cho políti ona
O
smo, diferenció al derecho constitucional del der�-
nado y ef por cuanto el primero se ocupa de un Estado deternu·
' segundo del Estado en general.
12 B
IJRDtAu, Método de la . . [)ere-
cho constitucional e inst 't . cumcia política, p. 76 135 a 137 142 y 197, Y
73 D'EuFEMJA, E 92.
i ��™:s _políticas, p. 54 y ' IU)l),
Curso de derecho po�ti di diritto costituzionale p 6 a 8 citado por LUCAS Vr.
74 FRIEo . seo, t. I, p. 133. ' . '
. RlCM, El homb7i
7� X1rRA u_ e Y el gobierno p. 91 y 92
nt..RAs, Curso de ' ·
derecho constitucional, t. I, p. 91 y 92.
Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL 87
Naturalmente, encuentra en el derecho constitucional una es-
tructura tridimensional, compuesta -en el orden de las realidades-
por los repartos de potencia e impotencia que realizan, en primer
término, los gobernantes. Las investigaciones sociológicas y socio-
gráficas son vitales para conocer esta parcela de la realidad social:
saber quiénes mandan y cómo mandan. El problema axíológico
también está presente (interesa, en particular, lo referente al régi-
men de justicia), y obviamente, el orden normativo, encabezado
por el ordenamiento constitucional76 . •
D) PRINCIPIOS ESPEC1FICOS
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