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Escuelas Derecho Constitucional Autor Nestor Sagues

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74 TEORfA DE LA CONSTITUCIÓN

valen te a "doctrina", o "principios, sistemáticos seguidos ,,Pºr un au


tor O por un conjunto de especiahstas de una �s1g�atura 4 4. La de
limitación de las "escuelas!' del derecho constitucional se ha hecho
con distintos criterios.
a) GEoGRAFicos. Así, escuela española o italiana del dere
cho constitucional. En tal caso, se nuclea a �utores, de distinta
base y doctrina, según su naci�nalidad o actuación en un país O re
gión determinados45•
· b) Ioeoiootcos. Conforme a la orientación po�tica de .los cons
titucionalistas enrolados en torno de una concepción particular so
bre el origen, ejercicio y fines del poder estatal (v.gr., escuela neo
46
conservadora, democrática, católica, liberal, marxista) •
e) EsTRUCTURALISTAS. En razón de la idea que tengan sus miem
bros sobre la composición y estructura del derecho constitucional.
Esto se emparenta de inmediato con el método de análisis de la
disciplina, ya que de la noción que· se tenga del derecho constitu
cional, dependerá el método de su estudio. La clasificación de las
escuelas, desde una perspectiva estructuralista, permite dístinguír
sus tres tipos básicos.
1) UNIDIMENSIONALISTAS. Para esta concepción, el derecho cons
titucional cuenta con una sola estructura. Hay un unidimensio
nalismo normatiuo, que equipara el derecho constitucional a las
normas constitucionales, y un unidimensionalismo fáctico, que
identifica a la disciplina con los hechos o conductas relativos a la
organización del Estado. ··
a) Unidimensionalisrno normativo. Esta postura entiende que
el de:echo constitucional, básicamente, se compone de normas. Para
ella,. sólo la ley, el derecho positivo, es materia de la ciencia, y el
sentido de la ciencia no es otro que elaborar un sistema perfecto
de conceptos" (CONDE). La corriente es llamada también "positi
44 CABANEW.S Die . ·
ciones de la voz "e'
�1:°11'° de derecho usual, t. II, p. 99, con las distintas acep
se con criterio re �c���a en el derecho. D�sde luego, la palabra "escuela" puede usar
cabe incluir en u:it� vo, "con uno. amplio. Según la primera acepción, solamente
puntos propios según !!�ue/. i�eterz;nada � quienes cubran con precisión todos l�s
más generoso por ejem P sic n. . n cambio, si se emplea el térmíno con un criterio
tar bajo la cobertura d 1
;:�s�usentido
tando que ellos se adhieran
de "tendencia" o de "corriente", es posible cap
. ela ª un nume�o mayor de autores y catedráticos, bas
·
46 Para una lasíñ
e
ª . ciertas líneas básicas de coincidencias doctrinarias.
e ación "nacional" d 1
ejemplo, LucAS VEnoo , Curso de derect e .as escuelas constítucíonaíístas, ver, por
46 En cuanto . to político, t. II, p. 61 y siguientes.
. una e 1 as ñcacíon de . ·
al . í rt id 1
cion Y. encia polftica, ver XlrM HE co e eo ógíco d� autores de derecho const�tu
cr .

n , p 241. �

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EL DERECHO CONSTITUCIONAL
75
vísmo" (porque la norma. constitucional
.
-derecho
posiítírvo, puesto
) E t d
por e s � º-:- es consi derada ob
j eto primario est d' d I d
del
cho constitucíonal), o también· "dogmática Jurídíca'' u e ere-
Aol
ces se 1 a d · .. · li · gunas ve-
,,a raci ona smo o "formalismo" e
enomm · d · ons 1t uy 6 1 a
escue 1 a pre donunante esde la segunda mitad del siglo x h t
bien entrado el siglo xx�;. , rx as ª
Quizás el iniciador de esa tendencia, en el derecho constitucio-
nal, sea KARL VON GERBER, padre del derecho público quien en 1865
pretendió estudiar la asignatura desde un punto de �sta
exclusiva-
mente jurídico, cosa que significa concentrar el análisis del dere-
cho constitucional en la norma constitucional formal, y no en sus
dimensiones sociales o axiológicas. Por lo demás, GERBER identifi-
ca al derecho público con el derecho del Estado. PAUL LABAND, lla-
mado el "ejecutor testamentario" de GERBER, profundiza aquella di-
rectriz y propone edificar al derecho constitucional partiendo del
texto legal de la Constitución (todo el derecho es el derecho positi-
vo) y a partir de éste, descubrir (mediante una operación intelec-
tual lógica) las relaciones jurídicas emergentes de la norma consti-
tucional, y los principios jurídicos generales. En definitiva, para
LABAND, el derecho es nada más que normas jurídicas, que son las
del derecho positivo vigente. Níega al derecho natural, y despla-
za del mundo jurídico el problema de los fines de las normas y la
cuestión del mejor derecho -o derecho deseable- a elaborar".
El positivismo jurídico constitucionalista encontrará después en
KELSEN a su mejor expositor y sístematízador, Su teoría, autodeno-
minada "pura" del derecho, se llama así porque propone "una depu-
ración de la ciencia jurídica", en el sentido de que el derecho no
debe preocuparse de los valores jurídicos, ni del comportamiento
social, ni de la política: su radio de acción es el deber ser normati-
vo, y no el deber ser filosófico, ni el ser de la realidad. El dere-
cho es nada más que un conjunto de normas en vigor, e incluso
el Estado se identifica con el orden jurídico. Derecho Y Estado,
pues, son la misma cosa, ya que el Estado es "la personificación del
orden jurídico". Así, la teoría general del Estado es la teoría gen�-
ral del derecho; y el "orden jurídico", el "orden estatal", vale decir,
únicamente derecho positivo49•

47 Ver, sobre el tema, CotJDE, Introducción al derecho político actual, p. 51, 52,
60 y 86.
48 PRtl.O'I', La ciencia pouuca, p. 42 y 43; DE LOS Ríos, Prólogo, e!' JEWNEK, "Teo-
4
ría general del Estado", p. IX y X; LuCAS VtRDO, Curso de derec�o �lí-lico, t. 11, P· 6 Y
73; UNAR.Es QU1HTANA, Tratado de la ciencia. del derecho constitucional, t. 2, p. 52.
49 Ktw:N, Teoria pura delderecho, p. 13 y 15; Cómpendio cte teoría ue;:rol
del Estado, p. 15, y ss., y Teoria general del derecho 11 del Estado, p. 215 Y 2 ·

Escaneado con
76 TEOR1A DE LA CONSTITUCIÓN

Un excelente expositor del formalismo constitucionalista en


Francia, CARRt DE MALBERG dirá, a su turno, que la idea que debe
formarse un jurista del Estado, dependerá de los "datos positivos
proporcionados por el derecho público vigente"; que el derecho
"constitucíonal presupone siempre una constitución formal· en vigor,
y que el científico del derecho "no tiene que buscar principios
constitucionalistas fuera de las constituciones posítívas'w,
El unidimensionalismo normativo -en la versión de la "dogmá-
tica jurídica", "positivismo" o "formalismo"- parece perfilarse como
una· doctrina constitucionalista objetiva y políticamente neutra, ya
que descarta del análisis jurídico lo referente a doctrinas y valores
socíopolíticos (el derecho pasa a ser, básicamente, "ciencia norma-
tiva"). Nada más parecido al vacío jurídico absoluto, en efecto,
que propone el impresionante conjunto de ecuaciones y relaciones
normativas, de conceptos formales,· de métodos. abstractos y de geo-
metría legal.
Sin embargo, tal doctrina fue ideológicamente afín con el cons-
titucionalismo individualista liberal (ver § 9), vigente durante el si-
glo pasado. Esto pasa así porque el unidimensionalismo norma
tivo no discute las bases · ideológicas del constitucionalismo de la
primera etapa, entonces rutilante en Occidente, lo recibe "como
está", y a partir de él comienza a trabajar jurídícamente. Si esa
normatividad constitucional es justa· o no, si responde o no a las
necesidades colectivas, no le preocupa. No obstante, el jurista, al
ocuparse de las normas (y nada más que de las normas) sin entrar
a considerar su mérito y realidad, está de hecho afianzando a ese
sistema normativo, al darle solidez científica, desarrollo conceptual
Y pureza dogmática. Al fin de cuentas, al servir científicamente al
aparato normativo en vigor, el unidimensionalismo normativo
�irvi� simultáneamente a la ideología que anidaba en dicho orden
Jurídico: así, pasó a ser un "instrumento táctico en defensa del sta
tu quo", com? apunta CONDE, quien agrega que por eso, "detrás del
derecho político kelseniano está el Estado de derecho liberal"51•

t . =ene al�� que KELSEN no omitió el tratamíento de las relaciones entre nor
ma iv d Y facticidad. El orden [urídlco estatal dij o sólo puede considerarse
vigen- cuan o sea eficaz hasta · 1
,
regulada por el d ci�rto grado; "esto es, cuando los hombres cuya conducta es
ced a la acción % �n �onnativo, se conduzcan ordinariamente de acuerdo con él, rner-
cía". Un orden J;�a ora que la representación de este orden ejerce en su concien-
cuando la conducta ef�o tfstatal es supuesto como válido nonnativamente, agrega, "�ólo
to grado con su conte�d��
t los hom�res, a los cuales se refiere, coincide hasta c1er-
Teoria general del� ho ompendio de teona general del Estado, p. 112 Y 113;
e ec 11 del Estado, p. 140).
6 ARRt DE MAl.eERO Th ria
61 CoNIJE, hüroduc '. o g�eral del �stacto, p. 1176.
ción al tlereciu, poUtico acl'Ltal, p. 63, 65 y 91.

Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL
77
· En resumen, el unidimensionalisrno normativo, especialmen-
te en cuanto al derecho constitucional, forma parte de la llamada
"ideología del derecho", es decir, de aquella doctrina que pretende
presentar los problemas jurídicos como cuestiones normativas ex-
clusivamente técnico-formales, esterilizadas politicamente aje�as a
lo que en justicia debería ser, y abstraídas de los confli�tos y ur-
gencias reales que se desarrollan en la esfera de los hechos».
Eso, en cuanto a su matiz ideológico. Respecto al éxito cientí-
fico del unidimensionalismo normativo, el carácter parcial de
esta escuela (al rehuir el estudio de la realidad social y de los va-
lores) provocó su decadencia académica, puesto que resultó insu-
ficiente para realizar una explicación seria y convincente de la
problemática constitucional. Quien sólo conozca a la constitución
escrita, puede decirse, no conoce en verdad a esa constitución: "Si
un politólogo, enviado a un país desconocido, pretendiera describir-
nos su estructura política mediante explicaciones legal-formales,
hoy no sería respetado por sus colegas más prestigiosos", advierte
Rotz. Al ignorar el mundo de las conductas, el unidimensionalis
mo normativo cuenta con un "bajo poder de predicción" sobre la
eficacia (cumplimiento) del orden jurídico bajo estudio. Lo dicho
no obsta, como observa este autor, que "el estudioso formal legalis-
ta tiene un puesto en la politología" y, desde luego, agregamos, en
el derecho constitucional53.
Por otra parte, al omitir el examen de los valores jurídico-polí-
ticos, la dogmática jurídica formalista deja al derecho constítucio-
nal en una actitud. pasiva y estética; puesto que sólo mediante los
reclamos derivados del orden de los valores (mayor justicia, mayor
libertad, mayor paz, mayor igualdad, etc.), es pensable la renova-
ción de la normatividad constitucional e� vigor.
b) Unidimensionalismo fáctico. Según esta tesis, el dere-
cho constitucional se encuentra situado en el área de los hechos:
por eso se la llama también "realismo", o "dirección realista". La
norma, desde esta perspeciva, importa en cuanto efectivamente re-
gule conductas: vive en el comportamiento social, o no existe, sal-
vo en el papel.

62 La ideologúi [uridica intenta despolitizar los problemas jurídicos, al prego-


�r que puede haber respuestas jurídicas apolíticas (esterilizadas o neutras con rel�-
c16n a las ideologías pollticas) para resolverlos. La tesis es falsa, ya que _como
medio de ordenación social el derecho es obligadamente tributario de un modo
(ideología) de
consumar ese orden: por lo que no puede existir un orden Jurídico puro o imparcial
frente a la problemática del poder (ver EoELMAN, La prdctica ideológica del der
cho, p. 171 Y ss.; CAJ>EUJ. Materiales para la critica de la filosofía del Estado,
P· 130 1
y 131).
63
Roaz, Introducción a la ciencia pol!tica, p. 30 a 34.

Escaneado con
78 TEOR(A DE LA CONSTITUCIÓN

Probablemente sea MAX SEYDEL, .al exponer en 1873 su autotitu-


lada "teoría realista" en materia de derecho público, quien lidere
esta posición. El punto de partida del análisis del Estado debe
ser, sostenía, lo dado, lo que existe, actitud que obliga a desechar
·. · en ese estudio toda ficción o ilusión: "por lo tanto, nada de reglas,
instituciones y principios". Como consecuencia, el Poder político
no existe en virtud de la constitución, sino la constitución en
virtud
del poder polítíco'".
Poco después, Guxnowrcz agregará que el derecho constitucio-
nal es el conjunto de reglas jurídicas que el Estado impone para es-
tructurarse y regular sus relaciones con los particulares. Pero. la
palabra "regla" o "norma" no quiere decir aquí "precepto jurídico",
sino la organización misma que mantiene al Estado. En definitiva,
el derecho constitucional "es un hecho, una institución de hecho,
una relación de hecho ... ; el Estado mismo"55.
Las posturas realistas cuentan en la actualidad con. buenos
ex- ponentes y excelente predicamento, aunque con diferentes
modali- dades. Así, DUVERGER aclara explícitamente que la
orientación fun- damental de su obra es sociológica y no metafísica: no
se propone desarrollar una concepción teórica del Estado, sino
analizar los he- chos y las realidades. Por eso, "el derecho
constitucional es cada vez menos el derecho de la Constitución",
para· ser el derecho de las instituciones políticas, "conténganse o
no en el texto de la Constitución". Además, a esas instituciones
políticas no se las puede comprender con un mero análisis de los
textos jurídicos: de- ben ser consideradas según su organización
concreta y real: "debe intentarse ver cómo funcionan de acuerdo
con el derecho y, ade- más, cómo escapan al mismo"56.
Aunque con un ritmo más moderado, LoEWENSTEIN subraya que
corresponde enfocar los estudios constitucionalistas con un criterio
reali�ta Y pragmático, y no teórico-abstracto. Lo que se trata de
averiguar, en concreto, es "la práctica de hecho y la dinámica real
de la Constitución tanto en el Estado moderno como en su desarro-
llo histórico". Una constitución a la postre no es un conjunto
de
normas, sino "lo que los detentadores y destinatarios del poder ha-

64
DE LOS Ríos, Prólogo, p. XII y XIII, en JEUJNEK "Teoría general del Estado".
65 GUMP D . . 1
cho constituc::Ucz� erecho polttico filosófico, p. 271 y 272 .• Para este autor el ?ere·
de las decl e perfila como un sector del derecho político y refiere al col\JUiltO
1
. arac ones constitucionales destinadas a afirmar los dere�hos pollticos Y perso-
nales . S 1 1 as constitucione f al e·
ga, no pa s an de orrn es no responden a las circunstancias de hecho, agr
8 in0 un mero papel escrito.
ser
66 DUVERGER J t . ·
' tuc es touuca» derecho constitucional,
ns i um y p. l, 5, 9 Y 10·

Escaneado con
. . EL DERECHO CONSTITUCIONAL
79
cen de ella en la práctica... Para que una constitución sea viva
debe ser por lo tanto efectivamente vivida "57.
'

El unidimensionalismo fáctico ha tenido el enorme mérito


d� hac�r bajar de las nubes al derecho consntucíonaí, y obligarlo a
pisar tierra. Importa en cuanto eso una actitud loable de sincera-
miento jurídico-político, especialmente al denunciar a los reales ocu-
pantes del poder, despejar las ilusiones normativas y desenmas-
carar las ficciones de la constitución, programadas de cuando en
cuando para seducir a los dominados y obtener así un consenso
obediente. Ha operado, paralelamente, como un eficaz demoledor
del unidimensionalismo nonnativo.
Sin embargo, el unidimensionalismo fáctico peca, como toda
actitud parcial, de omisiones. Su defecto, en este orden, no estri-
ba quizá tanto en la infracotización de las normas (puesto que, en
defínitíva, las acepta cuando son cumplidas), sino en el traspapela-
miento de la dimensión valorativa del mundo jurídico-político. Si
el derecho constitucional es praxis, conducta, comportamiento,
realidad y nada más que eso, tal tesis puede llevar a concluir que
allí agota su cometido y que al jurista le toca solamente describir
tal situación.
Consecuentemente, en caso de borrarse de ese .escenario los
valores clave (bien común, justicia, libertad, paz, igualdad, etc.),
que son los que impulsan la· modificación y el mejoramiento de la
realidad constitucional, el constitucionalista corre el riesgo de ser
otro apuntalador del statu quo existente (sea cual fuere éste), con
lo que el unidimensionalismo fáctico, rival encarnizado del unidí-
mensionalismo normativo, puede terminar convirtiéndose en lo mis-
mo que él: esto es, en una ideología· conservadora del esquema de
poder imperante (esta constatación es sugestiva en cuanto el cons-
titucionalismo estadounidense, donde tanto éxito tiene el unidi
mensionaiismo fáctico, que a la postre no imagina y menos propo-
ne alternativas de sustitución a la estructura política vigente desde
hace dos centurias).
2) BIDIMENSIONAL/STAS. BIDJMENSJONAUSMO NORMATIVOFÁCTICO. Des- de
esta óptica el derecho constitucional es visto con una doble
estructura. Según las variantes habituales, existe un bidimensio
nalismo normativojáctico ( el derecho constitucional es visto co-
mo un conjunto de normas y de hecho, referidos a la constitución),
Y un bidimensionalismo normatiuoaxiolóqico (el derecho cons-
titucional se integra con normas y con\ valores).
1

57
Ü>EWENSTEo,, Teorta de la constüucidn, pi 18, 37 Y 217.
i

Escaneado con
TimRfA DE LA CONSTITUCIÓN
80
Tal corriente postula un análisis doble; de las normas y de los
hechos, para l der cho constitucional.
En u Teoría g neral d l Estado (1900), JE�LINEK. se pro�one
cuidado la t oría J·u.rídica
. . de la no Jurídica (sLocíoló-
s parar con
.: · ) R sulta obligado dice, d í stí nguí r una Y otra parte. a doc-
g ic a ·
tr in a jurídica del es una
d as l
e norm . , Y e a e d e l
rt
'
Estado ci·enci·a
· · ta. consiste en "abstraer de los fenómenos
juns . li jurfdicos
" d normas,
hí }y
en d ducir las consecuencias que éstas lIDP can : e a 1 que a
dogmática jurídica y el método jurídico tengan su fisonomía pro-
pia y sean imprescindibles.
Hasta aquí, JELLINEK formula un planteo al estilo
formalista. Pero, acto seguido, reconoce con franqueza que "no
es posible hacer investigaciones eficaces de derecho público sin
un conoci- miento de lo que es posible políticamente". Lo que es
imposible políticamente, expone, no' puede ser seriamente objeto
de investi- gación jurídica. Primera _consecuencia, pues, "lo que no
puede lle- gar a alcanzar realidad, jamás debe ser objeto de la
investigación jurídica".
En segundo lugar, JELLINEK detecta que una norma puede ser
altera�a en su ejecución por las fuerzas políticas, de tal modo que
la realidad produce que el contenido· de tal norma, .aunque formal-
m�nte no haya cambiado, sea en verdad distinto. Y en tercer tér-
rruno, alerta que la realidad crea normas: "lo real tiene en general
U?ª tendencia psicológica a transformarse en obligatorio". Esa te-
sis, llamada de la "fuerza normativa de los hechos" constata en
efecto que 1 1 · ' ,
,. en as re aci ones reales de dominación late un v igor
normativo de tal m Od O l
En defi ·t'· "l que a postre ellas pasan a ser jurídicas.
rva, 0 real se transforma en normativo" Las conexio-
nes i u
ent r e realid ad · · �
"es . Y norma term an en esta conclusión de JELLJ EK.
preciso distingui t 1 in . . · N ·

cion. v,jva d E r en re ª constitución escrita y la constitu


ta de la fó u un
p d nnu as 1 de derech o escritas en érss
ue e verse así córn 0 J . . "
dogmática jurídica .1 ELLINEK, partiendo del supuesto de que la
sólo "manteniendo f*=:� rre�mplazable", concluye por sostener que
de vers libre de a{1! ª ':'15ta en la realidad política es como pue-
todas luces, pues, nu::t��io:es l� teoría del derecho político". . A
nal (normativo y fá t'1 ) utor introduce un enfoque bídímensio-
también renovarla69c � 0 para crear la norma jurídica aplicarla Y
d Ql11 n 'KELSEN d!· J·O q' u " el
1 · ELLJNE K
. ,
e' hi· zo
ea J l.l.lNEK, 1eorta\
L JEl.L lN Oerteral del Estado
nocim.lento p ot�i Teorta Yen.eral del E t ' p. 8 , 9, 12, 14, 37, 254 Y 257.
d recl o ... , la cieiiiati n l la >agencia � ad�, p. 14, Qui n xpone: "De otra parte, el co-
del d r cno ab d Q e se Produzcan sin cesar nuevas reglaS de
ona.na un de sus f unciones más nobles si redu·

Escaneado con
.EL DERECHO CONSTITUCIONAL 81

compendio perfecto de la teoría del Estado del siglo xix'', y que


otros calificaron como la cumbre de la época positivista, aportó,
desde una perspectiva liberal. los datos básicos para el · pase del
unidimensionalismo normativo al bidimensionalismo normativo y
fáctico60•
El bidimensionalisrno ha encontrado grandes refuerzos al co-
menzar el crepúsculo del individualismo liberal. Después de Ruootr
lúELLEN61, ScHMrrr, desde una óptica decididamente antiliberal, de-
clara en forma categórica que "no hay ningún sistema constitucio-
nal cerrado de naturaleza puramente normativa", ya que el concep-
to de ordenación jurídica constitucional "contiene ·dos elementos
completamente distintos: el elemento normativo del derecho y el
elemento real de la ordenación concreta". De esos dos factores,
ScHM1n hace prevalecer al segundo: la constitución (de Weirnar, por
ejemplo) es válida no porque figure normativarnente en un papel,
sino porque se establece por la voluntad y decisión del pueblo ale-
mán. Esa voluntad, aclara, "se da de un modo existencial: su fuer-
za o autoridad reside en su ser". Sin tal decisión política previa, la
constitución y las leyes constitucionales consecuentes carecen de
sostén: "Todo lo que dentro del Reich alemán hay de legalidad y
norrnatividad, vale solamente sobre la base, y solamente en él marco
de esas decisiones". ScHMITT, quien labra la partida de defunción del
"puro concepto normativo de la constitución, tal como lo supone la
idea liberal", destaca que el elemento existencial (voluntad deci-
soria popular de establecer la constitución) es el que "funda la
unidad política y jurídica, más allá de las contradicciones sistemáti-
cas, incongruencias y oscuridades de las leyes constitucionales con-
cretas "62. . .

Concomitantemente, Runoi.r SMEND explicaba que, como dere-


cho positivo, la constitución no es solamente norma, sino también
realidad: es "realidad integradora". La constitución -expone- ope-
ra en cuanto orden jurídico para el proceso de integración del Esta-
do Y, de tal modo, es parte esencial el desarrollo cotidiano y vivo
del cuerpo politico63.

�� obra .ª hacer aplicaciones al pasado y no tratase de favorecer las fuerzas que


60ª abnr el camino hacia el futuro".
derecho�· Introd:ucción al derecho pouuco actual, p. 60; LucAS VERDO, Ourso de
po �ico. t.
6) GOLDsc n p. 67.
62
Scm.rrrKMm1-, Introducción filos(ifica al derecho, p. 650, nota 170.

63
E • ThOrl.a de la Constitución, p. 10, 12, 25 y siguientes.
una serte :esabldo que, para SMENO, el Estado es un ente que consiste básicamente en
nes, Particip��esos o actos constantes y cotidianos de integración: personas, tuncio-
" n de individuos en los hechos concernientes a valores encamados en el

Escaneado con
82 TEORIA DE LA CONSTITUCIÓN

El bidimensionalismo nonnativofáctico ha tenido refuerzos


de fuentes ideológicas diversas. En Italia, V1cENZO M1cEL1, por ejem-
plo, ha destacado que en el. derecho constitucional hay dos elemen-
tos distintos dos ordenarruentos: uno, el formal, unpreso por el
·. · legislador; el' otro, de hecho, emergente de la so�ied�d real. Coss-
TANTINO MoRTATI, con su distinción entre la constitución formal ( el
texto constitucional) y la constitución real, subraya igualmente
los paralelismos y las düerencias que medí� e�tre la dimensión
normativa y la existencial del derecho constitucional, fuente esta
última, a su vez, de una normativa peculiar, e integrada por la clase
dirigente, política, gobernante (por un lado) y la clase goberna
da, por el otro. SANTI RoMANo, al formular su posición institucio
nal is ta, enseña que el derecho constitucional no se agota en las
normas formales de la constitución, sino que su estudio integral
tiene que enfocar al derecho como una institución (en el caso del
Estado, habrá que contemplar entonces sus elementos reales, es-
tructura y operatividad). Prolongando esta propuesta, B1scARETI1
DI RuFFIA, que se adhiere a la concepción institucionalista, indica
que la ciencia del derecho constitucional no puede actuar "limitán-
dose a la mera exégesis de los textos, a la simple interpretación de
las normas jurídicas particulares, sin preocuparse de la vida que
hierve activamente en torno al jurista "64.
La doctrina marxista del derecho y del Estado transita asimis-
mo por una ruta bidimensional, normativo-fáctica. Para ella, en
efecto, el derecho es primero un conjunto de reglas de conducta
(normas), que son órdenes del Estado. Tales normas expresan la
vol��d de la clase dominante, determinada a su turno por las
con_dic1ones de vid� material -las relaciones de producción- de
esa
sociedad. En particular, el derecho cumple el papel instrumental
de afianzar la situación de poder de la clase económicamente fuer-
te. _El mundo jurídico se compenetra así con una dimensión exis-
tencial o fáctica, donde cabe detectar una estructura base (la eco-

Estado, etcétera· "As( E .


cíón pennanent� d pues e 1 sta?� vive, Y es solamente en este proceso de renova-
es la Constitució� (� cons�te revívír" · Una de las piezas vitales de esa operatividad
64 N ARcfA ELAvo, Derecho constitucional comparado p. 73 a 71).
aturalmen , .
te par
resulta necesario reco�d ª . . . .
comprender al b1dunens1onallsmo constitucionalista italiano
de clase y de fórmula ª e�tre otros, los aportes de GAETANO Mosca, con sus noci�nes
P.ara entender al Estad: l�ica, ast como de los métodos jurídicos e histórico-politiCOS
Slderaclones de ORJ..ANDo ·(p ambién, las reflexiones de PAREro sobre las élites y las con·
mensional nonnauva) �se a su patrocinio del método técnico jurídico de raíz unicli·
d�recho const1tucionaJ e� e sentido de que no es posible prescindir en la evaluaci6n del
1

tico, al insistir en que' he 1 os factores poUticos. La contribución del indirizzo realis

'¡; (c�LUCAS VERDO, Curso d º;;·


JOTro PINTOR, FERRAcrO) debe asírnísmo ser subraya·
ran su dimensión norma��a(�ectos Y contenidos del derecho constitucional que supe-
S
erec constitueionaz, p. 6; a ;��ho poltlico, t. 2, p. 112 y -ss.; BiscARE'l11 01 RurflA,

Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL 83
nomía) y superestructuras corno el derecho (conjunto de normas)
y la política.
Corresponde aclarar que para el marxismo el derecho socialista
no es un mero apéndice del mundo económico, ya que cumple tam-
bién un papel especial, creativo, "en el desarrollo del régimen so-
cial socialista y en la edificación del comunismo". El derecho
socialista, se afirma, "es una de las palancas principales de que el
Estado socialista se vale para llevar a cabo la· transformación de las
relaciones económicas": fortalece su régimen estatal, desarrolla la
democracia socialista, fija una disciplina planificada en la dirección
de la economía socialista, da forma a las relaciones de trabajo, et-
cétera. Hay entonces una correlación (sic) inevitable entre dere-
cho, política y economía. En conclusión, cabe pensar que el análi-
sis del derecho, pese a definírselo como un conjunto de normas,
importa también el conocimiento de las relaciones básicas de pro-
ducción que informan a esas normas y el impacto de éstas en las
relaciones económicas".
3) TRIDIMENSIONAL/STAS. En este · ámbito pueden insertarse los
publicistas que constatan en el derecho constitucional tres partes:
las normas constitucionales, los hechos o comportamientos referi-
dos a la constitución del Estado, y los valores que deben inspirar
a esas normas y hechos. En la posición tridimensionalista
conviven posturas y actitudes muy díversas, según el contenido
que se dé a cada uno de esos tres sectores.
a) Tridimensionalismo. Bases y tipos. Esta doctrina esti-
ma que en el mundo jurídico hay tres sectores esenciales: la reali
dad (dimensión fáctica de los hechos o conductas), la norma
(dimensión normativa) y los valores (dimensión axiológíca, valora-
tíva o estimativa).
La trascendencia de cada una de estas partes, sus formas de
integración e incluso la propia naturaleza de cada una de ellas,
va-
na según las distintas posiciones. Puede hablarse, también, de un
tridimensionalismo explícito y vertebrado, esto es, el trictimensio-
nalismo expresamente asumido y sistematizado, al estilo de la teo-
ría t�.ímensional de REALE y del trialismo de GoLDSCHMJDT; y de
un tn.dimensionalisrno espontáneo e informai, propio de quienes
aceptan una visión tripartita del derecho, aunque sin estructurarla
de modo orgánico ni definirse como tridimensionalistas66.

tigu¡:n�.=aoy Y otros, Teorla del Estad-O II del derecho, p. 24, 203, 282, 284,

317

na.l :i . Sobre los autores afines al trídímensíonalísmo, cfr. REALE, Thorla

tridimensio
si Y�e�ho, p. 63 Y ss.; GowsctOODT, lturoauccion filosófica al derecho, p. 18
Y 3
\' s wentes.

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1

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84 TEORIA DE LA CONSTITUCIÓN

También puede diferenciarse un tridimensio"!a!ismo _Jurídi


co desarrollado en el ámbito del derecho, de un tridimensionaus.
� político desenvuelto en el campo de -la ciencia política y de la
teoría del Estado. En otros casos, hay tridimensionalistas que al
unífícar derecho y política, obviamente hablan de un tridimensiona-
lismo jurídico-político. Con relación al derecho constitucional -una
asignatura con capítulos comunes al derecho Y a la política-, los
aportes del tridimensionalismo jurídico y del político le son simultá-
neamente provechosos.
En todo caso, el tridimensionalismo opina que no puede lograr-.
se un análisis completo d.el mundo jurídico y, por supuesto, del
derecho constitucional, sin recurrir al análisis de la norma, de la
realidad y de los valores. Se trata de tres aspectos considerados
indispensables para conocer al derecho, de tal modo que si el juris-
ta prescinde, por ejemplo, de los hechos, dará un enfoque insufi-
ciente, por irreal y deshumanizado, del fenómeno que investigue.
Si olvida los valores, también habrá déficit en su estudio; puesto
que únicamente mediante la estimativa jurídica podrá juzgar. el mé-
rito de los hechos y de las normas, auspiciando críticamente su
mantenimiento o reforma. Si traspapela las normas (caso raro en
los estudios de derecho) ignorará un material básico para la regula-
ción de la vida socíal'". ·
b) Corrientes tridimensionalistas en derecho constitucio
nal. Un tridimensionalismo incipiente puede detectarse en HAU-
RIOU, cuando distingue en el régimen constitucional de un Estado
las ideas morales, políticas y sociales, por un lado· el derecho de
la constitución (reglas jurídicas constitucionales � infraconstitu-
cionales, seg�. el caso, aun consuetudinarias) por el otro; y el po·
der que efectivíza las normas y las impone a las fuerzas sociales68•
Concomitantemente, en la doctrina alemana de la primera pos-
guen:a, la rea�ción contra el formalismo dogmático-positivista no
sólo iba sosteniendo que el orden jurídico, además de ser un siste-
ma d: normas, era algo existente en la realidad (razón por la cual
la vahdez del derecho constitucional debía estudiarse tanto desde
el ángulo normativo como el sociológico), sino que añadía que al
derecho le preocupaba también la legitimidad (justíñcacíón) de esas
normas, conforme a juicios de valor, de derecho natural y de inte-

" �� 1

sión fáctica <M d vec� aparece la tentación de subsumir la norma dentro de la dime�-
da) o como una �rec.�nt�ndiéndola como un dato de la realidad (cuando es cwn.Pli-
la "relativa indepe�:n � !terana (si no se la obedece). Incluso GoU>SCHMllYI' habla!
1
ju:rldico y mundo
68 fuUR1
po'ft:, e la dimensión nonnativa del derecho. Ver SAoots, Mu
p . 1 . seo, p. 179 Y siguientes.
ou, nmipíos de ,1 • •
I u.tffecho publico y constitucional, p. 12 a 16.

Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL
85
rés tutelados (KAUFMANN, LEIBHoLz entre otros) El .
· t d 1 ·m d · ' · pro tagonismo
conj un o e a nor a, e la reahda d y de los va lores tá
namente propuestow, . es pues se-
A su momento, HELLER formula. �os aportes decisivos que bien
pueden ensamblarse. . con planteos tnclimensionalistas . Distí m
g ue pri-
·
1
mero a const1 t�c1 ón no�da. (lurídícaments, m e diant
e las nor-
mas legale� _oficiales; extraJurfd1carnente, por la costumbre, la mo-
ral y_ la religión); Y tal es el c3:rnpo de la normatividad. Junto a
él,
coexiste el área de la normalidad, que se desenvuelve en el ámbi-
to �e la realidad Y e_stá compuesto por las conductas habitules (pre-
decibles) de los miembros de una sociedad. Este sector de la
normalidad se integra con 'comportamientos acordes con la nor-
matividad, o en contradicción con ella ( dicho de otro modo la
normatividad abarca el orden del deber ser, en tanto que la
no�a-
lidad el del ser). Pero también HELLER habla de la justificación
del Estado, y en ese punto menciona que la organización política se
legitima por razones de seguridad jurídica, en tanto y en cuanto
sirva para la aplicación y ejecución de los principios morales del
mundo jurídico, estudiados principalmente por la filosofía del dere-
cho. Emerge aquí la dimensión axiológica que HELLER analiza cru-
damente y en su aspecto práctico al estudiar, por ejemplo, el con-
filcto entre los deberes éticos del derecho y los preceptos jurídicos
positivos 70•
En 1940, REALE desarrolla su teoría de la naturaleza tridimen-
sional del Estado. Distingue el hecho del poder; el valor o valores
que justifican a ese poder, y el complejo de· normas que regulan la
acción del poder, actualizando los valores, En resumen, explica,
la teoría del Estado cuenta con tres .partes: la teoría social o socio-
lógica del Estado, ocupada de la realidad estatal; la teoría jurídica
del Estado donde se sitúa el derecho constitucional, Y la teoría
axiológico-politica, ocupada de los valores, terreno propi� de la. fi-
losofía política. Poco después, en 1941, NAWJ�SKY �abla!a tam�1én
de los tres sentidos principales (jurídico, socíologtco, ideológico)
en que se manifiesta el Estado".
A su vez BuRDEAU destaca que el derecho es, en principio, un
conjunto de normas o reglas jurídicas; pero la ciencia del derecho

69 LErBHOLZ, Conceptos fundamentales de la política y de teoría d la Constitu


ci6n, p. 27 Y SS., 34 y SS., y 49.
70 HEw;R, Teorla del Estado, p. 242, 254, 269 Y siguientes.
71 REALE, Thoria do direita e do Estallo, p. 348 Y ss., 362 Y ss. REALE cita como
adherentes a la división tripartita del Estado a DE C.uvALHo, N. DE Souu SAMPAJO, DE
MENESES Purro FtRREIRA y LooluvAL V1LANOVA, entre otros (también NAwtASKY, Teoría general
del derecho, p. 44).

Escaneado con
8 TEOR1A DE LA CONSTITUCIÓN
. · li jamés se debe reducir al análisis de las re-
1
const tuc ona , exp ca,
1 1 . h " d h
d derecho: como ciencia social, el derec o no pu: e acer
::tra�ción de la realidad viviente". Al elemento normat1v�, p�es,
s
�abrá que sumar la realidad. Paralelamente, la _norma está inspíra.
. íd de derecho que es la representación de un orden so-
da
· en 1 a 1 ea , e
" La onstí ítucr n, como
able , "lo que debe ser la sociedad .
c ia 1 1 b t · ·
d
ese
instrumento de gobierno, fija un fin a os go ernan es, Inspirado
precisamente por esa idea de derecho, que se perfila como el ele-
mento axiológico12•
En la doctrina italiana puede mencionarse· también a D'EurEMIA,
quien rechaza una doctrina exclusivamente norma.tiva de la consti-
tucíón, dado que la validez de la ley suprema no involucra sólo un
problema jurídico, sino también de hecho, cosa que obliga a consi-
derar los factores políticos de tal índole. Tampoco podrá prescin-
dir, añade, de los aspectos finalistas del orden jurídico. La pre-
sencia de realidad, norma y valor vuelve pues a repetirse en este
esquema 73•
Otro autor que incursiona implícitamente en una visión tridi-
mensional del Estado es FRJEDRJCH, cuando apunta que una conside-
ración científica de la ley debe abarcar su aspecto normativo y su
aspecto fáctico, incluyendo asimismo el problema de la legitimidad
del gobernante y de la expresión, por la norma, de los valores, inte-
reses Y creencias de la comunidad. "Los hechos y las normas, la
conducta fáctica y las preferencias normativas se hallan ligadas fac-
tual y Jógícamente"t-.
En España, X1rRA HERAs sostiene que "el derecho constitucio-
nal, �om� derecho, no consiste, sin más, en el conjunto de leyes
constitucionales". Aparte del ordenamiento constitucional -región
��eferente�ente normativa-, existe el orden constitucional
vigente
. e_l medio social. (ámbito de índole existencial) debiendo
ambos
msp1rbars. e en s íd eas bá si· cas de J·usti. ci. a y ad que se re f ie ·
la· segurid'
ren o VIamente a la dimensión axiológica75. ,
Por su parte GO�DSHMIDT, fundador de la versión trialista del
tridimensi li
cho políti ona
O
smo, diferenció al derecho constitucional del der�-
nado y ef por cuanto el primero se ocupa de un Estado deternu·
' segundo del Estado en general.
12 B
IJRDtAu, Método de la . . [)ere-
cho constitucional e inst 't . cumcia política, p. 76 135 a 137 142 y 197, Y
73 D'EuFEMJA, E 92.
i ��™:s _políticas, p. 54 y ' IU)l),
Curso de derecho po�ti di diritto costituzionale p 6 a 8 citado por LUCAS Vr.
74 FRIEo . seo, t. I, p. 133. ' . '
. RlCM, El homb7i
7� X1rRA u_ e Y el gobierno p. 91 y 92
nt..RAs, Curso de ' ·
derecho constitucional, t. I, p. 91 y 92.

Escaneado con
EL DERECHO CONSTITUCIONAL 87
Naturalmente, encuentra en el derecho constitucional una es-
tructura tridimensional, compuesta -en el orden de las realidades-
por los repartos de potencia e impotencia que realizan, en primer
término, los gobernantes. Las investigaciones sociológicas y socio-
gráficas son vitales para conocer esta parcela de la realidad social:
saber quiénes mandan y cómo mandan. El problema axíológico
también está presente (interesa, en particular, lo referente al régi-
men de justicia), y obviamente, el orden normativo, encabezado
por el ordenamiento constitucional76 . •

Quizá la concreción más extensa y calificada del trialismo en el


derecho constitucional la realiza BIDART CAMPOS, en particular mer-
ced a su Tratado, cuyo subtítulo (ºRealidad, normatividad y justi-
cia en el derecho constitucional") clarifica perfectamente su afi-
liación a esta escuela, siguiendo las huellas de GoLDSCHMIDT. Por
nuestra parte, hemos aceptado sus pautas básicas en diversos tra-
bajos".

D) PRINCIPIOS ESPEC1FICOS

§ 39. Israonuccrox. - Empleamos la expresión "principio cons-


titucional" en el sentido de MoRATI78, es decir, como ideafuerza o
si se prefiere, idea directiva (LARENZ)79•
El papel de los principios constitucionales es orientativo de la
gestión del constituyente y del operador de la constitución (jefe de
Estado, legislador, juez, ministro; etc.), y también del doctrinario.

76 GoLDSCHMIDT, Introducción filosófíca al derecho, p. 536 y siguientes.


77 BwART CAMPOS, Derecho constitucional, t. 1 y Il; SAGOts, Representación políti-
ca; Las leyes secretas; Mundo jurídico y mundo político, y otros. Cabe mencionar
asimismo BII>EGAIN (Cuadernos del curso de derecho constitucional, t. I, p. 62 y ss.),
que se adhiere expresamente a una visión tridimensional de la asignatura; LóPEZ, Intro
ducción a Los estudios políticos, t. 1, p. 119, para quien el derecho político es un sis-
tema de "preceptos jurídicos, imbuidos de valores morales, que deben regular la activi-
dad política, y el estudio de cómo esa regulación tiene vigencia en la realidad"; TAGLE
A_CHJ..vAL (Derecho constitucional, t. J, p. 25), que no obstante manifestar sus discrepan ..
cías con el tríalísrno, puntualiza que el derecho constitucional está formado por tres ele-
�entos: la conceptuación normativa, la conducta real de los destinatarios de la norma
y
valoración de la conducta y de la norma.
78
b En e! p�e�ente trabajo se ha reelaborado y ampliado nuestro anterior estudio
��lr�!¿s principios constitucionales, LL, 1991-C-808, y Los principios específicos
� u.trrecho constitucional.
79
vo CAZ.ORLA PRIETO -ALcuauu, 7Bmas de derecho constitucional y administran
re�· IJJ, p. 76 Y ss., en particular para subrayar la diferencia entre un principio de de-
cre: é°nst.itucional Y el principio recepcionado o sancionado por una constitución con-
ver, también, L.w:Ni, Metodología de la ciencia del derecho, p. 418).

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