El Guadalhorce (Málaga) - 18-8-1839
El Guadalhorce (Málaga) - 18-8-1839
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EL CASTILLO BE B E \ A D A L I D . montes de J n h r i q u c y de J e n a l g i i a c í l , . ^
<• la voz de la libertad y de la paliia ^a ¿
ai'. Jjeifenda Rjiideña. resonar de nuevo por todas parles! í¡
— ¿ V entre tanto porque no se p r e s c u ^
Conclusio».
ta nuestro eanilillo.? .
.6v IL — A m i g o s mios, ya no hay r e m e d i o . . . .
E r a n )as doce de la iioclic y reinaba
? o t r o " tiros por el lado de A t á j a t e ; mcn{>;ua
?
gi'íkii silencio en las caUt'á y casaá de B e - ? scriuagualdar mus; disparad losarcabuces...
nadaliil ; solo se iiolahu un lig-ei-u m u r m u - ? seguidme que ^n llegó el momento d e q u e
llo en la de J o s é J ú n i o r , clondc estaban dijynis conuiigo : »]\u liay mas Dios <|ue
reiiniítus de doee á ealorc-e niuriñcos j sus Dios y Alaboma es su piufela.»
f^esius y palabras inantfeslaban bien á las —»A'o iiay mas Dios <¡ue Dios y Afaho-
clara.í sus |)eínieloaos tntvntus. ma es su prufelu» replicaron los conjura-
r'"/ílolabItí es la falla del jMfjiiai; dijo ilüs y marcbaron. j
Josií. A la media liora ya estaba el castillo
— Y mucho mas, replicó otro, cuando asediado por ludas partes.
nos ascf^nró ipie á media noche dehia ata- A|tet)as E l \ i r a quedó narcotizada con
carse «'I castillo. el %apur que el clavel despedía, ej j u g l a r
— B u e n a la hacemos, interrumpió un ter- cerró eut'laitosatnente las puertas de la sa*
cero en fiarnos de él. la sin acordarse que el momento de la cita
— ¡ C o m u ! ¿iludas acaso da sn sinceri- babiallegadu ya ¡Ay de la infeliz don*
dad ó de sn \ a l o i ? si{|nió J a u t o r , |ii-in)e- celia si luera mas temprano!.»...
ro el Geiiar parará su curso ijue ini ami- Al propio tiempo los criados y solda-
go falU: á su palabva* dos de Manrique eomenzurun á llamarlo á
.— l*iiili«ra o c n r r i r . . . . gritos para que acorriese en defensa de las
^"-—Y es estrafio que nn joven desbarba- nutrallus, mas el alcaide no parecía: re-
d o , se atreva á liablar asi de tan valeroso celosos de algún ilcsman runqneron de UD
capitán delante de liumbres f^ezudos. liacliazo la cerradura, y el juglar apenas tu-
—Aunijue tengo potas barbus, sé decir vo tiempo de ungirse también dormido;
la ver:lad ¿ poniné Í:\ JÍJajuar metido en niieutras despertaban ú L a r a , se deslizó por
el recinto de nuestros eneniij>-os, sirve de entre el tropel, y dcseoIgánJosc por las mu-
ju{jlai' ú Maiuiíjne de Lara? l*urqne se ha- rallas pronto ge vio al frente de sus her-
]la enamorado basta las uñas de su Jiija manos.
Elvira, IIL
—iVo negaré qnc asi pueda suceder, N o es mi ánimo seguir narrando Ins su-
mas nada licnc qne ver un asunto eon cesos de esta rebelión, ni como el alcaide
olro.... me parece que oi{fo rumor á lo de Benadalid se sostuvo impáviilocn &u cas-
lejos; voy a la puerta en efecto ti- tillo por espacio d« un año que duró aquc>
ros suenan y BC diviáaa hogueras cu Sos lia, Soticgada ya del todo, ealiú una tardcaa
-m
^^
liija Elvira a p&i;«r.:|iii[r la.4 augustas verr- / me si eslájMiiiniihi iii eíncicncia, si late
ilas ijuc liúda el vamiuo tic IVuuila AC di* / tu co.azüíi'cün la dulzura (|uc el «lio?
— Diinc lo (pie ([uicras, einaiitadora uiii-
i l u b i a alli riilüiicos. una abiiiitlantc y jyeV, pero sabe qm^ p.,r amarte subsisten en
crUtalíiía riiiMile soinbvL'Uila por ilus ultus y V pie las murallas .le U m a J a Ü d ; porque m
froiulosOs cértzos, y cu su dcrreiltir Oáti.'!!- aiiele-s-ui Iralíueos, ni mánuiua alí-una de
diasc un c^¡iesu liosquflu de avcllaiiUii u u c . . j j i í c n a pudo asestarse eoiniu eilás' d u r a n t e
se entrelazaban con lojus y olui'U--ias iiia-, 0 fnncatra sub!evacÍ"n ; mi.^ am'nj-os y bermrS*
dresc'lvus Í en aquel íujjai' se si'iitú comí» nos niurniuralian de l»l eontltiei^ une con
en inucliai ucasiuiu^s tu auu>ttiin[)i-al)u I» liei— ia::on les parecía sDspci bisa; lu.lo-t Imn ncV
jnosá doncella á esciiiL*liaL' el hiatido c a n t a r , • t- ^;e.:í..o por la patria íhllan lo {¡^loi-iüsuiuuiilc
del ainüi-üsü yíljjiicfo ó los ujjuiliis |>IÍI'- coa las armus en la mano, perú yo no h e '
Q;CUS del niirli) y de la ainiuli'a ^ miró tina (juciilu buscar la muerte, aun debo vivir
vez hacia sii frente cun atención mas deci- á porque tu vives y no-mc tiebo ^apartar d&
dida y ereyú di\i:-ai> entre iiiu>^ vei'de^ ta- csloj luj¡ures purque tu respiras cu ellos»
0 lui' es p/ci-iso liuscarte, seVuirlCj amarte sin
llos uit üb|eU» eniuirnaJoj 8C aJelanta y e r a
un Lcj'iniise elaveU
/ desea.isu, iujrir a tu la.lo iii:n(|uc luego me
0 dcslíerrwi del paraiso del P r u l e l a .
—Ailiiiirable caso, dijo con voz baja, 0
es lia'lar a([u¡ esta llor ijue en verdad me re- 0 —vla:iias lí.vira d e - L a r a s e r á tuya,
Cnerda la noche aciii}¡;a ¿Lu cortaré?... ? •—ilu;;'i'ata! ¿Dices jamas y el rayo de
¿ l ! u r i|ué nú?.*., Ali sucñu t'uc la uau5a, > ii>i pu.ler está va alzalu siibi'e* ti? ^j».
no la l l o r , — y '0 — ¿ ü u u q u é la violencia?
Jja cortó en efecto. 0
0 da -T-Sii, la \ i j l e n c i a , pues ya uo mc q u e -
uLro camino,
— P a r e c e (inc deapiílc »n cío»' celestial; 0
rcaniu.s si, el miáino (|ue fa olra ve7., 0 ^=Ui'ju:ir, no m e persijjas y q u l / a s nOij
Í)erdi;la soy si la htieluj inalilitu s e a , y la 0 le ah irn-ceré, ;,, • ; . ., , .^ . •
tiró 1 "j» s de sí. 0 = ¿ H u : - a 5 ? Tu^l^iTV'oias Ó BOU dé m í c -
— ÍHalilita seas I», replicó 'd Hejiiar sa- / drt ó J e rabiii. ¿ P o r q u é no lloras de amor?
liendo del huaquecillo, (pie asi dcsharalna 0 i A ' ' I ¿ ^ ' supicias las ^eces que yo be llo-
ñiM mejores provectos. 0 rad.! p.ii-ti? S i n dcjcausí), SIJI siieño, siu
*"-i—¡¿\Icvo.ioI ¿ T ú aipii cuando te creyera 0 vid.i, la ardii:ulc lionucra que me consume
áiiilunJo por las tosía las arenas del AlVi-ja
0 vu. ajíiílau lu rápiJauíeulc mU fuerzas.
0
acompaíiado de tos líj'i'cs y leuncs con (|uic- — ¿ \ Üanms auiiir.ú usa brutal pastün
hcs simpatizas laitln? q^ue le iiuuiina'^
—Cornil la [u:ia reclhcsn resplan:loi'del •—Gurrespontlc á mi cariño, y,verás civ;^ »-
astro del dia, jamas io ahauílona ni le d i c e : tonces si es puro, si es uii ainur celestial^ - ^
«Sol yo no te necesito p:n'a naila.» — Ya no puedo ser l u y a . '^^ '
—I^í-Ja á nii lado tus parahóliciis razones —¡Uayo de Dios!' ¿ ^ l e hablas asi y quie-
atestadas de dohlcz y de liipucresiaj y muy res (pur ^jjiiarde m:Mlei'acio»? K ü , E l v i r a ,
ar^cuas de tu cavacler allanero. b a s t i e s e / uiia siu remedio.. „.,-•.. , , .,r,
— P e r d ó n a m e si le ha ofeudido mi llejfa- — ü f t c n l c inaUailo..... miVa....J
iSa; lio es dailo al hotnhrc sujetar sleuiprü •—\'aila miro.
los primeros arrebatos, de su corazón! — l i U i r a viéndose perdi:!a SP reanimó,
y agiera poi' el brazo al robusto J a y á n qi^e
— V e l e y te perdonaré. •• - _^-'
en vano quiso desasirse. ,,. •i¿, ^ \ „ i ^ J . '
—Wío puedo separaruie de tí; de ti h f[ttíeÁ
— Padre, Padre niio ... ' -
adoro e^n dclíiio, y á fj^uicn he saeríUcadu —íialja iuí'cliz y suellauíc, sino es se-
La !a m i honor. gura lu muerte.
• • ; Í : Í . ' : Í ; tTp^ €M
^^;-_¿Lo has tenido tu acaso al^j^tiniLVQZ? La <¡umia brilló GIL las manos del lUQ*
-/'•Si—¿Pornué asi me u trajas, E l v i r a ? " risco.. ; - ,<;.^
— E l f|iie ti'üla de en^auar ;í una doiiec- ^-Socorro, socori'o.
Ha con medio» viles c ínileeoroios ¿tendrá Oyéronse las |)isada9 de un caballo;
acajo Uougr? Mira esc clavel, míralu y di- el Mcjuar lorccjcaüa pur bollarse, per»
•Hií
187^
Elvira iiiiptiUaila de una íiuivzm ^ofi\¡i,Wi\a propias rentas en- 1 7 7 2 . ]Vu se «¡{^uió pa-
lo tenia asiuo cuii lii'iiii'za* ^ .. ;J ra su fabrica el diseno q u e se trajo del ei!-
— Üéjaiiie, (léjaiim y m e ¡rú \ a se iebre eolejiu de C u e n c a q u e liabia cri{rÍdo
Bccri-a mi L'iiei))i{];u, m u i r e iles^tuciada cnSalamaiiea el mismo sciiur .Ramírez, prc-
K l acero atruveiiá el pecliu de la duií- \alei;icndo el eburrijjuerismo de la época
cella ijiie i-ajó al s u e l u , j c r o s i » dedos bajo las inspii-acíones del arquitecto don
' qiicdaruii e'u^udus «MI et bruzo ú su as.-»iiiu Aiituniu l U m o s , seg^un fácilmente puede
d e suerte q u e attitijuc tralú de cvat.irac uo notarse en las pesadas románalas ó {{guarda-
lo ]]tidu conseguir. polvos d e las ventanas ilel 2>n'mer cuerpo
— T e r r i b l e üituaeiuii es 1n mía, niiirmii- que liestruycn la re(>-ulari(tad del cornisa-
raba e n t r e s í . ¡ l l u r i r sin puder tleleiiiier- mienfo, como en los demás adornos q u e
m e ! . . . Kí<te ead;h%cr sieinjiie Iras de m i ! . . . pemten de las pÜastras, que se agrupsn e n
]u parliré á pedazos y eiilonees... los relieves lun contrarios al buen ^usfo y
—Iiitaine, Qviló iUuiuitjuc; ¿luijiija!.^.. á la nol)leza de las urle^. L a suntuosidad
¡ P Í O S iiiiü!... ; .-^Hífi íiuriVs'^ i/i:ian-(3 IM V de la porlaila y la riqueza d e s ú s mármoles
— líápwa crUliano, óyeme..ci y son un postizo en la lacliaila erí{>i.lu por la
¥ Ju lanza de L a r a ie alruvesó el co- especiat devoción del fícíior Fianipiis Laso
razón. á i \ . S . de las An¡>-ustiaá. De desear h u '
I n ú l i l es pintar el dolor de un padre bicra í^ido que apartada de las irreverencias
que paáó sulluziinda el año entero (pie pn- ? publicas iiuhiera sido traslatlada esta elijie
dü sultrevivir á su b i j a , el bu^ipu'le tur-
> de alabastro ú una capilla interior sin ipie
nóse eu t i m a b!am]ue.iina V esléiíl <lunde llejfase á destruir esta adición betcru{¡;éuca
n o erceen iii aun los eanlos ni loá eápinosj ? la arinoniu del eititicio.
también el castillo queiiú á poto dcsain- > S i n embarjyo Í^U escalera principal y es-
iarado, y en el dia sirve de eeineulerio á pCL'ialmente el primer patio ofrecen mas re-
Í os veeiuoá de Benadalíd j todos los <|ue > j^nlaridud á pesar de las prominentes árcbi-
pnsan por la eolína donde tan atroz dea- > vollas y otros sdornos inútiles. S o b r e t o d o ,
gracia ocnrriera, la niimncun liorroruso es- ? las fiíe.iadas del jardi:) no parecen de la
panta y se apartan de ella i'apiduincnte, ? misma íiiano por lo bello del conjunto.
BÚi atreverse siquiüra á volver la cara atrás. ? E s t e dórico palacio con sus teebunibres
0 de cedro y ntílíitatl interior es MW monu-
ii7 Andaluz-
mento toiia\iu cu esta ciudad Ean poco rica
en muestras de arijuiteelnra, y seria mas
.;t,-:;-;.:,M^3í^ reiiiarcable s:no estuviese delante de la ea-
tei rat soberbia, d e esc templo dei S e ñ o r
EL PALACIO EPISCOPAL. que uo admite eonipctencías. "" z
Consta de una cúditla real del empera- 1. Marzo»*'' ^^ -
dor Carlos V rspctliJa en Vailiidotíd e " l¿>
du enero dv l u 2 5 tpie dun DÍCQO IXuini-
rez de Villaeseiisa tic I l a r o invirtió Í2y7)
ddcados en la eonstruectun de la portada del E L IIOMDUE. (*)
S a g r a r i o , y en una casa episeü|íal para su
propia morada eoino scg-unllo prelado (pie ¡Y fue Tdas de bondad?... de tu albo trono
{Tobernó esla diócesis después de la restau- Düscciidicra la tierra ciiiirgrecida
ración. F u é un eililieio reilueido tpie da- ( I ) EM.T suLlime composición j r c í a ¡neilíla en
pOiiei- tle uno tic lits culübuindures il.I Giinilniliorct
ba frente á la ealíe de santa María • sin mas tlüsiK' f|iic la ¡>r (lujo su nitiui- linliiá unos (juiuceuñoi.
adornos que uii balctm. E r a iiiin de l^t priiiifiMs yiiu ^ti.is i\v\ cliiio giriio 4 e
Conociendo don J o s é Frampiis Laso düii tíiuito) Lniirz I'el'giir), del ciílel.rt; AU-iianiorf
lioiii^i' (te niicstia litciuima. bi>))ir¡i(la t:ii aqiiellus jii-
d e Castilla, ilustre sucesor de aipicl pre- Yt;iiilrs nnus cu quu un alma npiiijonaila xc t-Icva por
lado, la ineoniodidad y cstrceliez que pre- su pro(Í'i eiitUiiiMtio j - tcciütia mfiluncóuca y i c u -
sentaba, compró algunos edifíeios que se •itJe (I Jado ilt-liil d e los honilnet. La oliecenios i
nuesLioi IKCL rea tul c tno Tuc p r c i l i c i J a , siéiidoiioa
hallaluii i n media ton, hizo couelurr el pa- s u m a m e n t e li-on);eio qu'- 1A b a j a Cvilidu f u a u t ^ r V*'
lacio «¿uff ahora «csúte á c s p e u m d e sus ra ci)iic[ueccr Duestro iKi'séáko.
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;AÍJÍ:»¿U til "'iiubi-c su luliil veneuo^j. ,;,„ ,., ~Xé olüigf'i dadivoso, y en su biiUo
Amó y amó su mai; ciiaiiU zuzoljra Los tuiaientos &Ín íin envueltos iban
tCuáuto criulo IIL-SVCIO y pi-u.i cu.iiita Que á su mando siguieían
; De eulüiiccs pdili-ciúl.... la \nld atidiido \ llorar otra vez erudus le bíeíeran,
:^ .Lloroso bUspiralja _.
IncÍ"rto inaiidü, cuando n)ira al cnraCQ'
,f »Y sus avi'S al viento ciicompiiüaba >'., J-, ' A la indigi'iicia aci)n;])aúar altivo;
Jbii ucseos aruiii, cada ik-üro De ¡lUs canas reii, vagar impunes,
E» uij iiiieio -Joior ilia á tütrcllurse. Uurlar su debíl mando, ,,
. Y lloraba otra vi;z, y la csucrauza ',
A l a abundancia y la justicia bollando.\
Olra vt'z le rcia; ,
Vio llanto eu la verdad, en la i^noraaClái
. Y otro dolor tr^s ella le rscomlía. '. ,•''.,.' En virtud, cu maldul^eii la polireza,
E , ¡ l i l i j í:!)i::f
En el oro lo vio, y baata eu id centro
uagemuio, opicsu y Cí.iijjujoso.
-, . üii t'tertio penar bU pi-clio m^j^j, Del átomo invisible
- La libertad aiibia, y SL^ilullüntu Tocara ílel dolor la láz horiible.
Y tardo y ulligido Caiisatlo de lloiar, buye l(>s bombrcSj
Las llag;is del uinor curó cl olvídoi Busca la soledad, y alli mas fieros ?^V-
Una voí ü lo léjutí.,.. ynivu el eco El ciíuien V dolíu- su pecbo bierco;
E n su oído sonó; l¡is cic-ncijs íuerou. La vida le aj'iVtlraba
Lns retiraila^r ciencias lo Uanmiou: Y el baber de murir le liorrorizaba.
Y á su írrito iijiprriuso Cada momento ante sus ojos via
Aiilieliintcv üljüdicc v misterioso. La misteriosa muerte ameuazarie; ' '^
•u • La cstreclia SLiuia del saber va sigUGj Y el grave peso de su vida oiliosa
• Venda el eiror sus ojos y le j^uia .Sul'rir ya no putlieudo
. De la verdad al ttiiiipu), y liuciia torpe En ta tundía líternal cayó giinleiido.
La via áspera y dura ¿Y es este el bombre?. .enipejo, yo, Diosmioj
Que allá conduce a ia encumbrada altura. A pintarlo me atníVd?... oh Dios.'perdoua
Y llega, y la verdatl le arranca presto Perdóname, Señor/ ven á ini pecho
, El velo encubridor, la vista tiende Tu santo amor me inspira,
Y se iiorroriza, j tiembla pavorido ' •- Y mil pedazos lias mi triste üra. . •
• »Iiimenso Dios esclama ''i'-
. : B¿Es este cl templo de la cterua fama?' »^ .
Y la ve bollada, empolíi'eci.la, triste ' ^. '
m^^r
Perseguida la ve, y allí a su lado '; "'.'
A la igiioraucia mira con la flauta
-. Oprimieudo orguilosa
Del luuesto silier ia Ircute bermosa. C03VTIIVUACI0IV.
En torno vio de la verdad s.iyrada En eslc nionieiito crítico desmayan los ma-
Lis ciencias todas mendigar eriautes hometanos, dísam'nianse del toiio, y liuyen en
AliCii-ojadas yacer, y iiiiicílcutas un contuso tropel delante de luicstros solda-
Desí'alleecr giudeudo, dos, sin (pie los esl'uerzos de liamet tuviesen
Presa do quicr del l'anatismo siendo. otio resultado que cubrir la retirada hasta en-
Y con ellas lloró, cuando lisueíia trar en la ciudad. Disemíuanse por las calles
La sutil ambición, su pecho embola; cubiotos lie imprecaciones por cl pueblo s u -
Que prestos altos le olreciú galana blevado y ya cansado ilc suírir. ílamet el Ze-
, Y encumbrados tionores g r í , perdido totlo ^u aseendieiítc, renuncia el
. Mas sus ülertast ají eran dolores. manilo de la ciudad y se esconde cu Gibralfa-
Ciega su meute, y sus sentidos ciegos ro con algunos pocos gomeres.
Del humano poder, al íroiiu erguitlo Eiz tan estraordinarias circunstancias en-
Precipitatlo c o n c , y ambiciona, cargase Aly Dordux de los ilestinos del p u e -
Y íorja las cadenas blo, nombramlo una junta provisional com-
Que bau dü auiiiTarle á congojosas penas, puesta de los moros piineipales. Fue su p r í -
^^ Quiso al solio llepar, y cuvuecido jnera decisión enviar un parlamentario al mo-
A ta intriga llamó que zozobrante narca castellano oíreciendoie la entrega de la
- Xa cabrio cou su maulo^ ai sóUo llegag ciudad si ks aseguraba sus personas y sus bie-
^<
>* Sgt90^
•^^1^
nes eti clase de muilcí^irca. uYa no ps tiempo «yarros de su ejemplo. Corramos con nupstraa
•du pt.'tlír jii át! couci'dt'r nai'tiiios t rcspoiule «dfíhilej esposas ú la presencia de Ft'ruaudó;
•el rf-y coiieiiteiezn, pui-s liicji ütíijut* la hain- «su alma «s uemasiado «grande para que deja
« b r e , _v lio viii'sti'a roliiutiifl» es l:i qat: os «de apiadarse de iinestrus hijos iiioceutesi y li
ciniiovu'á Capitular fOiiinj^n: tMifrcgaos a (lis> «es imliguode su fama, ahí está la pied id iiiis-
•crucioiii y (Jispuuiirüs á suíV¡r lu U:y ijuü iiii- oina en la Reina Je Castilla, cuyo influjo Cf
«poiig;i el viMiLTiloi-; lo^qui: tni-rezoan It muer- «poderoso y se acata couio lev.» • '"• ' - ' ' :''.
«tc, iiiüi'ii'iiii, y los qnii cautiverio, c[U[:ilardu £i en ios horrores de un"ju tiífragio, des-
•cautivos.» mantelada t.i iiivc por los encufiíitros con lias
Siu oiiihargo de la scvcrldinl de Cfta r r s - rocas, ciimedlo de la oseundad de la noche,
pupsta. SI! previno á Ali-D.iiiliix qiK; si infidia eclipsadas las estrellas entre W silvtdo de loa
p j r a la eutrcya 5I11 otra coiulicioii (jui^ la |iie- hui-aeanes y de laso'as ügitadas, ven los misc-
tlad de los re^es, se ^e, Lariau increüilcs muy los humanos la vaguedad de una luz en ta t e -
BL'fialailüs. ''^' ""'''.-','/.'" mida ribera que acaso sii'va á iluminar sus des-
L i coiistRrnncíoh'llf^gi'já su colmo con uiii pojo* palpitantes.suspéndense sus temores,ce-
coiite.st.ii:ioii tan ílui.i; pi-ro Alí-Ü.trdiix les sMi un instante sus ayes y aüentin una espe-
consolaba con una espLUMiiza f,ivuriil)le, olVe- ranza. Del mismo modo r:>te pueblo depoua
cieniiok's ir eii npisuiiaá implorar iiitcvameulc como por rneant'i el delirio de su alma, y
al solíerano. Na ijuiso Fcriiauil:> ceeililrlo, d ¡ - creyendo á Ali-Uordux., perqué la desgracia
cieiidi) lleno iL! eiil'a[l>>al conieiul'ulür du L<!^oii: crpií^ le autorizan plenamente para qut; en-
«DaJlos al diablo, que in» loi nnií-ro ver, ni tregue la ciudad á lai^rced de nuestros reyes.
«los lie de tornar ^ilio comu i •jHHiSidas^ dándose Parte este ilustre ciudadan'» otra vez al cam-
«á mi merced.n [IJ, ' ' " ' ~'''' pamento con varios regidos d" seda y oro, p e - .
Esta nueva luspulsav íítinví'dio de la Iiam- d r e n a s , alhijas de grande estima, aromas y
1}rc que I'is eonsnniia, puso á la i>:)bla<'ioii de otros objetos de valor, tesoros de su opulen-
Málagí en la últimii desesperación: eserilien cia que sacrificú á su patria. Pre.-éntase á aque-
otra vez al rey maiiitVstiiniio d''CÍdi(los, quií si líos ¡)ríneip's con la energía de sus virtudes,
lio les coiiLieilia la «eguriil.td de sus pej-snnas y cnu ner.mdo las proezas de su escelsa dinas-
colearían de las almenas de la cindatl 1500 "tía, y los ras" is de clemencia usados por otro
cristianos de amboi !ieesi>s que conteni;»" ^^s Fi'i-inndo en las conquistns de Córdoba y de
mazmorras, daiiJo luego á sus lio-jares y a r - Sevilla, se prosterna sometido á su voluntad
rojáiuluse otra vt-í ;í buscar uu s'pulcro de suprema.
sauyrecntie las lilas crístíauas, pnscioiiiiiJose Alí-Dordusquedó indultado con cuarenta
uue^itros príncipes de un conjunto de ruinas. familias pitncipates que obtuvieron facultad
Suscitáronse algunos debates nii la tienda de permanecer en Málaga en clase de mude-
de Ftrnando 1 á consi^cueiicia de peta carta: jares (1). Entreg;ironse loi rehenes, que consls-
müclioi de aquellos orgullosos caballeros inci-
t¡an en otros veinte ciudadanos dli^tinguidos; y
taban al inonarea á que los tratase pon un r i -
don Gutierre de Cárdenas, comendador mayor
gor esoesiyo, porque se |iallaí>ai| nrsentidos
por las pjír.lijjs sufridas; pero la geni'rosa de León, armado de punta en blanco, tomó
Isabel, í'cnrobando estos consejos, insistii» por- posesión de h ciudad en nombre de los sobe-
que tan sefialado triunfo í'ucsü eseuto de todo ranos. SignifSíOule algunas tropas co» varios
acto de crueldad. {'¿). e''fes del ejército, enaiboláudose la banderado
la Cruz, el estandarte de Castilla y el pendón
En el entretanto ios moros desesperados y de Santiago en esa alta torre qut! aun ccsístc
^ Bafnulos contemplaban ;l la muerte hijo las soI)re los muros de la Alcazaba. En esa car-
furmas mas horribles. Gritaban en su frenesí, comida atalaya, testigo de tintos siglos, que
\ • perezcan loi C'iuli\<os, ani^c este pueblo pros- desde entonces fue llamada la torre del Ho-^
triptOt no (¡uede pleilra sobre piedra, no /»/!- vtpnage-, resonaron las festivas voces de Cas-
ya picdiiilen (os honibrcx: \.'en¡¡as'nosd nues- tilla, de Fernando y de Isabel, repetidas por
tros pidrf! En este sublime horror se oía la tres veces entre las salvas de la artilh-ria de
•voz de Alí-Dordui que tronaba do e.-ta suerte: toda la línea y de la escuadra, y de las mi'isi-
«¡Padres de familia! ¡Ciudadanos priucipdes! cas guerreras.
nlos que viven de la espada, que perezcan por Tuvo lugar este mftmorablfi suceso el s i -
«li\ espada uua vez que 4o quisieron ¡ pero hu*
bndo 18 de agosto de 148?, después de uii si-
tio de tres meses y once días. Lo» üias reuíoia-
fit ;v*^(i') , Cura lie I»^alacío<: «ajútulo 8 j . \
(1) Cura de l u Pal<icioi> - «--¡ *»^,«M«C n ^
*01
Verificóse esta eutratla por !a puerta ile y bárbara ley d: aípiñllos tiempos en que e i * í
Grillada el 19 tic agosto día siguiente á el ile «11 concepto de ¡íolilica y como uu deber s a « ^
la cnuquista de Málaga, _v para soUMiinizarla grado el esterminiodc los hombres. Al p a r q u e :
debidanieiite o.dcuAron los soberanos que se una procesiou m:ignilija daba gracias al Cria-*,t
Ijiciesc fiesta púliÜca en las edades futuras. E u - dor por tan señalada victoria , dirijíause !en*,i
camiuose ia rt'ijía comitiva ala recién consagra- ta.neiite b.kia los patios de la Alcazaba una in-'i
da mezquita deposiiándose cu ellalaiiuágeii de finidad de jóvenes llenas de graeias seductoras, '
la Vírgi'u li-istaque lúe trasladada al couveu- una porción de señoras ilistinguidas a r r e b a t a - '
to de la Vietoria. Feriuindo se aposentó eu el das de la opulencia y el regalo, mezcladas c o n '
castULo, y la Xlcuiaeu ta Ali^azalta. la iumundiciii de lns plebes. AUi jaciau aban-
Los moros que quedaron prisioneros se di- donadas, sfparad-is de sus uiPguíGcoa harenes
-vidicrou cu tres partes: una i'ue deftinadu ú la de sus jardines deaciosus para auírir el cautí-''
xetlcucion de cautívusí otra se distribuyó en- v e n o , el insulto y dcrision de tantos pucblog '
tre los capitanes del ejéreito, reservándose la diíerentcii. Las inlelijes lloraban y eselamabau
tercera para ludeumizaciou de lo; g.istos de la «lie este modo; ¡L)b Málagal ¡ciudad célebre y
couquiatj. Fueron ciiviiidüs cien goiueres ai pa- ohermosa como ninguna i ¿Dónde está ya la
pa luoci'ucio Viilconvirtiéndose al ciistianis- «fuerza de tus ca&tiílos?... ¿Uónde la bcUcea dc
mo. A la reina de N.ipoies, que era jieimaua «tus torres?.... Tus Ibrnildab es murallas ¿qué
de Fernando, se !e rei^alarou ciucucuta jóvenes "b^ui servido a tus hablíantes, si desterrados
moras-rcuiltienilüsc otias treinta Á la reinade «de la dulce patria van á morir entre cstraa-- '
Portugí!, reservándose las demás para las se- «geros, ó á vivir como un rebaño de esclavos?
Coras de la corte. Cuatrocientos y ciucucuta ¿Qué será de tus ancianos y de tus madres cui-
judíos moriscos que se liallai)aneuh plaza o b - «d.idosas cuando va no encuentren á nadie que
tuvieron su rescate por un judio establecido cu «se glorie de honrar sus canas? ¿Quií será de
Castilla, coatr.itista del ejéruito cristiano, y eu »tus doncellas ciiadas con tanta <lt;licadeza|v se-
«stri'iuo rico y opulento, paguido por la li- iifiorio cuando se bailen reducidas á tan dura
bertad de sus lierinauoü veintf^ utíl doblasde oro. «sí'rviduinbrí?... ¡\vi Tus naturales separados
La gpuerarulail de los Uabitantcssln distin- «para siempre, no volverán mas á verte. Al hijo
ción de persQuas lialiiau de paí;ar treinta do- ose arrebata de los brazos de sus padrea, al
lílas de oro y plata para obteuf-r su rescate en «marido de su esposa , y í los niños iiioccutes
t í intervalo de ocho meses, y de no verificar- "del tierno seno de sus madres!!... Oh Milaga.'
lo serian tenidos por esclavos. En los coi rales «pueblo donde hemos nacido ¿quién puede ver-
de la Alcazaba se liizo la enumeración de esta ^te desolada siu derramar amargas lágrimas. »
población inlbrtunada autrs de ser diseminada (Continuará.) -TÍJ
por los pueblos comarcanos, resultando por !I3
unánime testimonio de loa escritores de aquel •I
tiempo que pasarou de 153 los que perdieron
su libertad.
T ^ í « I * •TBT'^í^m..
Terrible era el espectáculo y estremado C o n este miMiero coucluyc el 6 . " mes del
era el contraste que presi'utiilia este pueblo. GnaJalIiorce. S e advierte á loáseuores sus*
De una parte el orgulloso español se permitía crilores de Má!a{fa, q u e se les sejjiiirá Uc-
vautlo el perióilleo hasta que aviácii cu la
la licencia tíoI)rc hi bumillaeion del vencido, y
oiiciua ó al repartidor q u e iio gustan conti-
por otra, arrasados los ojos de Ligrimas, se a r -
nuar la snserieiun.
rancaba al mabometano de la Uercncía de sus
padres, del bogar de sus esposas, de las dul-
zuras de este clima y del encanto de su patria,
IHH''liE\TA OllL COMEItOIO.
.lorrorosa traiisacciou para una ciudad entera
¿: ffíjfftt^A-. V i s l a de