Manual de Derecho Sucesorio Final 331 387
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La sucesión testamentaria
1. Noción
Hemos reiterado que las fuentes de la sucesión vienen dadas por la ley y
por el testamento, que presentan una suerte de carácter subsidiario, toda
vez que la ley entra en juego a falta de la voluntad del testador, pero que igual-
mente podrían concurrir en caso de insuficiencia o defecto de este último1.
De allí que algunos se refieran a la «primacía de la sucesión testamentaria
sobre la intestada»2.
1
Véase supra v.1.
2
Véase: Esparza Bracho, Derecho…, p. 105.
3
Véase: Álvarez-Caperochipi, ob. cit., p. 109.
4
Véase: Sojo Bianco, ob. cit., pp. 303 y 304; Piña Valles, ob. cit., p. 101, aquella
que ocurre por voluntad del causante expresada en testamento válido; Rojas,
ob. cit., p. 129, es aquella que tiene lugar por voluntad expresa del autor; Rodríguez
de Rodríguez, ob. cit., p. 28, es aquella en la herencia se difiere de acuerdo al tes-
tamento; Bellod, Elena: La sucesión testamentaria (parte de un manual inédito).
www.unizar.es/derecho/derecho_aragones/.../testamentos.pdf; Serrano Alonso,
Manual…, p. 103, la sucesión testamentaria es la que se rige por la voluntad del
causante manifestada en su testamento; http://www.mailxmail.com/curso-de-
recho-civil-guatemala-2/sucesion-testamentaria, es la sucesión por causa de muerte
que tiene lugar por voluntad del causante, manifestada por testamento; Mazeaud
332 María Candelaria Domínguez Guillén
et al., ob. cit., vol. ii, p. 6, la sucesión testamentaria es la que se rige por la voluntad
del difunto expresada en testamento válido; Claro Solar, ob. cit., t. xiii, p. 15, la
sucesión testamentaria depende de la voluntad expresa manifestada por testamento,
que es un acto, otorgado con las solemnidades legales, en que una persona dispone
de todo o parte de sus bienes, consignando o no otras disposiciones, para que tenga
efecto después de sus días; Messineo, ob. cit., p. 70, la sucesión testamentaria es
aquella que trae su origen en la voluntad del de cujus expresada en acto negocial
especial denominado testamento.
5
Véase: Laurent, ob. cit., t. xi, pp. 118 y 119, el testamento y la donación constituyen
actos de disposición de bienes a título gratuito, el primero mortis causa y el último
por acto entre vivos. Ambos limitados por restricciones de forma.
6
Véase infra vii.
7
Arce y Cervantes, ob. cit., p. 35.
8
Quisbert, ob. cit., p. 16.
9
Ripert y Boulanger, ob. cit., p. 280.
10
Ídem.
11
De Ruggiero, ob. cit., p. 446.
12
Véase: Armuzzi, Vincenzo: «Le liquidazioni ereditarie». En: Studio Contabile-legale.
Milán, A. Mondadori Milano, Nuova edizione interamente riveduta ed aggiornata
Manual de Derecho Sucesorio 333
dal prof. Ettore Boncinelli, 1940, p. 109, la sucesión testamentaria es una manifes-
tación del derecho de propiedad.
13
Polacco, ob. cit., t. ii, p. 176.
14
Kipp et al., ob. cit., p. 181.
15
Camus, ob. cit., p. 67.
16
Ibíd., pp. 67 y 68, el autor cita a Ihering para indicar que se ha dicho con razón
que el testamento expresa la voluntad pasada del que en un momento dado no
tiene voluntad.
17
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 131, su fundamento lo constituye el prin-
cipio de la autonomía de la voluntad para la transmisión del patrimonio por causa
de muerte; Piña Valles, ob. cit., p. 101, su justificación es la voluntad del causante;
Rojas, ob. cit., p. 129, su fundamento es la autonomía de la voluntad del testador.
334 María Candelaria Domínguez Guillén
18
Planiol y Ripert, ob. cit., p. 32, mientras la sucesión no resulte abierta la ley no
admite pacto ni contrato que tenga como objeto sucesión considerada para cuando
ella se abra.
19
Véase: Rojas, ob. cit., pp. 130 y 131, señala que la prohibición de todo pacto sobre su-
cesión futura se desprende del artículo 1156 del Código Civil concatenado con los
artículos 1022 y 1484 eiusdem. El autor distingue tres tipos de pactos sobre sucesión
futura: «institutivo» por el que se dispone de la herencia propia para después de la
muerte; «renunciativo» por el que el llamado a la herencia renuncia a ella en vida del
de cujus; «dispositivo» por el que quien podría suceder dispone de la herencia a favor de
un tercero antes de abrirse la sucesión; Linazasoro Campos, Gonzalo: Convenciones
sucesorias: pactos sobre sucesiones futuras. Editorial Jurídica Chile. Santiago, 1981, pp. 7
y ss., el autor refiere que tal prohibición de sucesión futura data del Derecho romano;
Polacco, ob. cit., t. ii, p. 51, la facultad de aceptar supone una herencia ya abierta,
y por eso no pueden existir aceptaciones o renuncias en vida del causante, ni siquiera
por medio de contrato hecho con el causante mismo. Tales pactos eran frecuentes en el
pasado; Domínguez Guillén, Curso de Derecho Civil iii Obligaciones…, p. 522.
20
Escovar León, Institución de heredero…, p. 234.
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21
Roca Ferrer et al., ob. cit., pp. 20 y 21. Véase sobre la historia del testamento:
ibíd., pp. 20-30.
22
Camus, ob. cit., p. 13. Véase ibíd., p. 59, «La idea de testamento es sutil, y por esto solo
germina en pueblos de avanzada cultura jurídica. Muchos pueblos no la concibieron,
y otros tardaron en aceptarla. Roma, sin embargo, constituye una excepción, pues re-
gula la herencia testamentaria con todas sus consecuencias, antes que ningún otro
pueblo. El problema está en poder determinar la fecha de su aparición». Véase sobre la
sucesión testamentaria en Roma: Bernad Mainar, ob. cit., pp. 101-107.
23
Sojo Bianco, ob. cit., pp. 287 y 303. Véase supra v.1.
24
Chinchilla Santiago, ob. cit., p. 79.
25
Mora, Patricia Silvina: Hereditas Primitiva. El derecho hereditario arcaico en Roma.
Origen del testamento. www.edictum.com.ar/miweb4/hereditas.doc.
26
«Sucesión testamentaria». En: Temas de Derecho. 13-08-08. http://sobretodode-
bates.blogspot.com/2008/08/sucesin-testamentaria.html.
336 María Candelaria Domínguez Guillén
2. Capacidad
Dispone el artículo 836 del Código Civil: «Pueden disponer por testa-
mento todos los que no estén declarados incapaces de ello por la Ley»28.
Y el artículo 837 eiusdem establece incapacidades absolutas –referidas
a todas las personas– que delimitan la capacidad para disponer por tes-
tamento o capacidad de testar29, denominada también «testamentifica-
ción activa»30. Prevé dicha norma: «Son incapaces de testar: 1. Los que no
27
Pérez Gallardo, El Derecho de Sucesiones en cifras…, p. 327.
28
Véase en este sentido: Lacruz Berdejo et al., ob. cit., p. 160, Gutiérrez Barre-
nengoa et al., ob. cit., p. 73, indica respecto del Derecho español que según el ar
tículo 662 del Código Civil pueden testar todos aquellos a quienes la ley no lo prohíbe
expresamente. Véase sobre el tema: Romero Coloma, Aurelia María: La capacidad
de testar. Barcelona, Bosch, 2007; Rodríguez Guitian, Alma María: La capacidad de
testar. Especial referencia al testador anciano. Madrid, Thomson Civitas, 2006.
29
Véase sobre tal norma o sobre la capacidad de testar: Dominici, ob. cit., p. 59;
Rojas, ob. cit., pp. 143-149; Sojo Bianco, ob. cit., pp. 304-307; López Herrera,
Derecho…, t. i, pp. 146-152; Piña Valles, ob. cit., pp. 106-109; Rodríguez,
ob. cit., pp. 73-76.
30
Por oposición a la «testamentificación pasiva» o capacidad para recibir por testa-
mento. Véase: Polacco, ob. cit., t. i, p. 196; López Herrera, Derecho…, t. ii,
p. 146, Vizcarrondo P., ob. cit., p. 23; Carrión Olmos et al., ob. cit., p. 331,
Rojas, ob. cit., pp. 149-152; Roca Ferrer et al., ob. cit., p. 55, se hablaba de tes-
tamenti factio activa –capacidad para hacer testamento– y testamenti factio passiva
–capacidad para recibir–; Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito,
y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del es-
tado Guárico, sent. del 20-10-06, exp. 6044-06, http://guarico.tsj.gov.ve/deci-
siones/2006/octubre/350-20-6044-06-100.html, «A la capacidad para disponer
Manual de Derecho Sucesorio 337
Ahora bien, las incapacidades, dada la gravedad que aparejan, son de ca-
rácter taxativo, esto es, no pueden ser objeto de analogía35, lo cual, cier
tamente, es extensible al ámbito testamentario36, en el que rige igualmente
la regla general según la cual la capacidad se presume y la incapacidad
debe ser expresa, así como la capacidad es la regla y la incapacidad es la ex-
cepción37. Siendo así, el citado artículo 836 del Código Civil38, deja claro
35
Véase Domínguez Guillén, Ensayos…, pp. 46-49.
36
Véase: Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del
Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent.
del 20-10-06, citada supra, «En materia testamentaria, el artículo 836 eiusdem, rei
tera el principio del Derecho común, según el cual, la capacidad es la regla y la in-
capacidad es la excepción, cuando establece que pueden disponer por testamento
todos los que no estén declarados incapaces de ello por la ley. De allí resulta, por
una parte, que nadie está obligado a demostrar su propia capacidad o la capacidad de
determinada persona para disponer por testamento, sino que la respectiva carga de la
prueba –como dijimos ut supra–, recae exclusivamente sobre quien alega la incapa-
cidad testamentaria; y, por otra, que las normas legales sobre incapacidad para testar
son de carácter excepcional, motivo por el cual deben ser interpretadas restrictiva-
mente y nunca pueden extenderse por vía de analogía».
37
Véase también: Polacco, ob. cit., t. i, p. 196, la capacidad es la regla y la inca-
pacidad la excepción; Laurent, ob. cit., t. xi, p. 131; Josserand, ob. cit., vol. ii,
p. 12, la capacidad constituye la regla en materia sucesoria como en las demás, por
lo que hay que preguntarse no quién es capaz, sino quiénes son los incapaces; Ramírez,
ob. cit., p. 216; Rodríguez de Rodríguez, ob. cit., p. 30, en materia testamentaria
también tiene aplicación el principio según el cual «la capacidad es la regla y la incapa-
cidad la excepción». Y que de conformidad con los artículos 836 y 837 del Código
Civil todas las personas son capaces para testar o recibir y algunos excepcional-
mente no pueden hacerlo; Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito,
y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del es-
tado Guárico, sent. del 20-10-06, citada supra; Juzgado Sexto de Primera Instancia
en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metro-
politana de Caracas, sent. del 25-07-08, exp. N.º 14.165, http://cfr.tsj.gov.ve/deci-
siones/2008/julio/2121-25-14165-.html.
38
Véase: Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores
de la Circunscripción Judicial del estado Mérida, sent. del 03-10-06, exp. 01951,
http://jca.tsj.gov.ve/decisiones/2006/octubre/957-3-01951-.html, norma rectora
para la capacidad de testar.
Manual de Derecho Sucesorio 339
que todo el que no declara la ley incapaz para testar tiene capacidad para
dicho acto jurídico y, ciertamente, tal declaración se desprende del ar
tículo siguiente, a saber, el 837 del Código sustantivo. De allí, que no se
puede derivar una incapacidad general de testar de todos los incapaces
de obrar, sino que tal incapacidad especial viene dada por la última norma
citada. Al efecto, son incapaces para disponer por testamento:
i. Los que no hayan cumplido 16 años, a menos que sean viudos, casados
o divorciados. Es bien sabido, que la ley concede capacidad de obrar plena
–actúa por sí solo– al menor de edad para realizar cierto actos personalí-
simos, una vez que el adolescente avanza hacia la mayoridad. Uno de tales
supuestos viene dado precisamente por su capacidad para testar, que al-
canza el adolescente una vez cumplidos los 16 años. Antes de tal edad, la
norma en comentario, concede capacidad para testar a los menores «viudos,
casados o divorciados», lo que se corresponde con el menor «emancipado»,
status que solo se adquiere en nuestro Derecho vigente, por efecto del ma-
trimonio–por ello la ley alude a «casados»– y no se pierde con la extinción
del vínculo –muerte o divorcio, por ello la ley lo extiende a viudos o divor-
ciados–. Aunque en la actualidad díficilmente antes de tal edad tendrán tal
estatus dada la sentencia de la Sala Constitucional N.º 1353/2014 que fijó la
edad mínima para contraer matrimonio a los 16 años39. El citado artículo
837.1 del Código Civil, no incluye expresamente el supuesto de nulidad de
ii. El entredicho judicial, esto es, aquel sujeto afectado por una sentencia
de incapacitación absoluta que acarrea una incapacidad de obrar total
–sometido a un régimen de representación a través del tutor– y la pérdida
iii. El que no esté en su sano juicio al testar. Se trata del individuo res-
pecto del cual no media sentencia de incapacitación absoluta, pero
igualmente presenta una afección o estado mental grave que lo priva del
45
Véase: Domínguez Guillén, Ensayos…, pp. 397-403; Domínguez Guillén,
María Candelaria: «El procedimiento de incapacitación». En: Revista de la Fa-
cultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, N.º 122, Caracas, Universidiad Central de
Venezuela, 2001, pp. 259-401; Domínguez Guillén, María Candelaria: «La in-
capacitación en el Derecho venezolano». En: Revista de Derecho de Familia y de las
Personas. La Ley, Buenos Aires, año vii, N.º 2, 2015, pp. 143-168.
46
Pues si puede realizar tal acto el entredicho legal –condenado a presidio– y el
inhabilitado.
47
Véase infra vii.2.
48
Véase infra x.2.3.
49
Mazeaud et al., ob. cit., vol. iii, p. 298. Véase ibíd., p. 299, de allí la afirmación de
los autores que el entredicho judicial está sujeto a «incapacidad de goce en cuanto al
derecho a disponer a título gratuito».
50
Farrera, ob. cit. p. 88; Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito,
y de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado
Guárico, sent. del 20-10-06, citada supra.
51
Véase, artículo 1186 del Código Civil.
342 María Candelaria Domínguez Guillén
52
Véase: en sentido semejante: artículo 406 del Código Civil, regla general que con-
sagra que los actos de una persona no pueden impugnarse después de su muerte ale-
gando defecto de sus facultades intelectuales, pero admite una excepción cuando
la interdicción de la persona de cuyo acto se trata se hubiere promovido antes de
su muerte o cuando la prueba de la enajenación mental resulte del acto mismo que
se impugne. Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 370 y 371, señala que priva
la norma especial en materia testamentaria. En el mismo sentido: Juzgado Supe-
rior Cuarto en lo Civil, Mercantil, Tránsito, Protección del Niño y del Adolescente,
Agrario y Bancario de la Circunscripción Judicial del estado Táchira sent. del 17-
01-06, exp. 1107, http://www.tsj.gov.ve/tsj_regiones/decisiones/2006/enero/1323-
17-1107-.html, «no obstante la aparente contradicción con lo previsto en el artículo
406 del Código Civil que estatuye expresamente que los actos realizados por una
persona no podrán impugnarse después de su muerte por defecto de sus facultades
intelectuales, sino cuando la interdicción se hubiere promovido antes de la muerte o
cuando la prueba de la enajenación resulte del acto mismo que se impugna, ya que
tal contradicción no existe; en el artículo 406 el legislador hace alusión a los actos
inter vivos, mientras que en el artículo 837 se refiere al testamento que es un acto
mortis causa; la primera disposición es de carácter general y la segunda, de carácter
especial, por lo que prevalece esta última sobre aquélla».
53
Véase: Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores
de la Circunscripción Judicial del estado Mérida, sent. del 03-10-06, citada supra.
54
Véase: CS3CDF, sent. del 28-04-69, en: Jurisprudencia Ramírez Garay, t. xxii,
pp. 158-160, la doctrina y la jurisprudencia están acordes en que la insania mental,
como causa de anulación de un testamento, debe ser de tal naturaleza que impida la
normal decisión por el testador; si bien se encontraba afectado de un padecimiento
cerebral que mermaba sus facultades mentales, para el momento de otorgar el testa-
mento, es decir, no se hallaba en el pleno goce de sus facultades mentales, tal como
aparece de la experticia, pero no hay evidencia en autos de que su enfermedad los
privase totalmente del estado de lucidez que se requiere para celebrar válidamente
el otorgamiento del testamento. Al no acreditar debidamente el actor que la incapa-
cidad del testador resultaba tan grave como para privarlo del juicio necesario para
Manual de Derecho Sucesorio 343
lo Civil, Mercantil, del Tránsito y del Trabajo de la Circunscripción Judicial del es-
tado Lara, sent. del 26-10-05, exp. 6622-03, http://lara.tsj.gov.ve/decisiones/2005/
octubre/654-26-6622-03-254-05.html, «… ya que quien afirma la incapacidad
propia o ajena tiene la carga de probarla, lo que lleva a concluir a quien juzga que
dicho testamento tiene plena validez por haber sido otorgado en forma legal y por
cuanto el testador se encontraba en pleno goce de sus facultades civiles»; Juzgado
Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del Niño y del Ado-
lescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent. del 20-10-06, ci-
tada supra; Juzgado Superior Tercero en lo Civil, Mercantil y del Tránsito de la
Circunscripción Judicial del estado Lara, sent. del 04-12-08, exp. 05-0669 (KP02-
R-2005-002043), http://jca.tsj.gov.ve/decisiones/2008/diciembre/678-4-KP02-
R-2005-002043-05-0669.html, «… por cuanto la parte actora no logró demostrar
que el ciudadano (…) se encontraba incapacitado mentalmente para testar para el
día (…) oportunidad en la cual suscribió el testamento objeto de la presente acción
de nulidad, y por cuanto ha quedado demostrado que en el testamento se cum-
plieron con las formalidades previstas en los artículos 853 y 854 del Código Civil,
así como de haberse indicado de manera expresa, la razón por la cual el testador se
abstenía de suscribir el mismo y en su lugar lo haría el firmante a ruego, quien juzga
considera que el testamento objeto de la presente acción es válido, y por tanto lo pro-
cedente es declarar sin lugar el presente recurso de apelación y por consiguiente sin
lugar la presente acción de nulidad de testamento»; Juzgado de Primera Instancia
Civil, Mercantil, Agrario y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del estado
Guárico, s/f, exp. 6052-04, http://guarico.tsj.gov.ve/decisiones/2006/mayo/379-2-
6052-04-02.html, «del exhaustivo análisis de las pruebas aportadas por el actor,
este Juzgador encuentra que el mismo no demostró que el testador al momento de
otorgar el testamento se encontraba en interdicción por defecto intelectual (artículo
837.2 del Código Civil), así como tampoco produjo a los autos la prueba de que el
testador (…) no estaba en su juicio al hacer el testamento (artículo 837.3 del Có-
digo Civil). De tal manera que quien alega la incapacidad del testador al momento
de otorgar el testamento debe necesariamente demostrar el hecho que determina tal
incapacidad, por lo tanto no existiendo en autos la plena prueba de la incapacidad
del ciudadano (…) al momento de otorgar el testamento objeto de la pretensión de
nulidad, por mandato del artículo 254 del Código de Procedimiento Civil, la pre-
tensión del demandante no puede prosperar en derecho tal como se resolverá en la
dispositiva de este fallo».
346 María Candelaria Domínguez Guillén
del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent. del
20-10-06, citada supra, «La prueba de la insania mental, en criterio de quien aquí
decide, puede efectuarse por toda clase de medios legales, aunque nuestra jurispru-
dencia ha establecido que el defecto mental susceptible de invalidar el testamento no
puede demostrarse a través de apreciaciones personales y subjetivas de quienes no sean
expertos (Jurisprudencia de los tribunales de la República, vol. 16, p. 464). Estamos
de acuerdo con ello, siempre y cuando se trate en realidad de meras apreciaciones
personales y subjetivas de testigos no expertos, pero mediante esa misma clase de
testigos se puede perfectamente demostrar la insania del testador, cuando ellos de-
ponen sobre hechos y actos reales y objetivos que evidencian la demencia de aquél
(…) Se observa del caso de autos, que a la actora le correspondía la carga de la prueba
del defecto intelectual del de cujus al momento de testar, para lo cual se limitó única y
exclusivamente, en esencia, a traer dos testigos, sin embargo, esta alzada considera que
si bien es cierto la testimonial es un medio de prueba que permite establecer determi-
nados hechos objetivos relativos a la demencia o al defecto intelectual, no es menos
cierto que en materia probatoria una cosa es el “saber” de tipo común y el “saber”
de tipo técnico que puede darse como distinción entre el testimonio común y el
testigo técnico, lo cual nos conduce a la tesis del procesalista italiano Pompeo (La
distincione fra perizia e testimonianza. Foro Italiano, 1937, Tomo iv, Columna 58,
N.º 10), donde expresa que el testimonio relativo a un objeto que no puede com-
prender un dato cuya comprensión exige una experticia de la cual está privado,
no puede llegar a ser testigo de ese dato (…) Ello evidencia, que si bien es cierto
debe permitirse la utilización del medio de prueba testimonial que conduce al juez,
a través de la sana crítica, dejar constancia de los hechos o actuaciones del de cujus
que pueden denotar insania mental, no es menos cierto, que el carácter fundamental
y conducente de la prueba sería la del perito testigo, o la experticia como medio de
prueba, conducente capaz de llevar al juez la plena convicción de esa insania mental.
Ello no es óbice para que con los solos testigos se puedan acumular en los autos, en
Manual de Derecho Sucesorio 347
defecto de peritaje, los elementos necesarios para que, de conformidad con el ar
tículo 508, en concordancia con el 510 del Código de Procedimiento Civil, pueda el
juzgador lograr la admiculación de idóneos con el resto del material probatorio ne-
cesario que le permita obtener la plena prueba que requiere el artículo 254 eiusdem,
para poder declarar con lugar una acción de nulidad testamentaria (…) corre un in-
forme médico (…) y al ser éste un documento privado emanado de terceros que no
fue ratificado en el proceso debe desecharse de conformidad con lo establecido en el
artículo 431 del Código de Procedimiento Civil».
60
Véase: Rodríguez, ob. cit., p. 75.
61
Roca Ferrer et al., ob. cit., p. 60. Véase también: Farrera, ob. cit., p. 89, «la em-
briaguez, el delirio y la exaltación pueden llegar a perturbar la inteligencia de tal
modo que hagan perder el juicio al se halla en dicho estado, bien que es falta de con-
ciencia desparezca luego con la desaparición de la causa que la produjo».
62
Véase Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del
Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent.
del 20-10-06, citada supra, «La insania mental que se requiere para que surja la inca-
pacidad en cuestión –como en el caso de autos–, es la misma que ameritaría la inter-
dicción del testador: ni más, ni menos. Pero el caso en referencia comprende no solo
el demente no entredicho, sino también a cualquier otra persona privada de cordura
en el momento de testar, como serían, el individuo ebrio, el que se encuentre bajo la
influencia de estupefacientes, del hipnotizado, del sonámbulo, etc.; prueba ésta, que
le corresponde al actor, sobre el hecho de que el testador no estaba en su sano juicio
dentro del periodo de testación –al cual corresponde la fecha del otorgamiento
del testamento (…)– no pudiendo considerarse incapaces para testar, las personas
simplemente maniáticas, las de carácter meramente extraño o las iracundas».
63
Farrera, ob. cit., p. 214.
348 María Candelaria Domínguez Guillén
64
Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 379, no todo sordomudo o mudo es
incapaz de testar, solo el que no sabe o no pueda leer ni escribir.
65
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N.º 38 598, del 05-01-07.
66
Véase Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del
Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent.
del 20-10-06, citada supra.
67
Véase infra vii.3.
Manual de Derecho Sucesorio 349
68
Véase: Domínguez Guillén, Ensayos…, p. 463; Farrera, ob. cit., p. 88.
69
Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 374, ninguna norma establece que el in-
habilitado es incapaz para testar; Dominici, ob. cit., p. 60, el pródigo y cualquier
otro inhabilitado no está incapacitado para hacer testamento; López Herrera,
Derecho…, t. ii, p. 150; Domínguez Guillén, Ensayos…, p. 450.
70
Véase artículos 383 y 409 del Código Civil; infra vii.2.
71
Véase: Domínguez Guillén, María Candelaria: «La derogatoria de la inhabilitación
legal». En: Revista de Derecho. N.º 26, Caracas, TSJ, 2008, pp. 223-249.
350 María Candelaria Domínguez Guillén
72
Ripert y Boulanger, ob. cit., p. 320.
73
Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del Niño y
del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent. del 20-10-06,
citada supra.
74
Véase: Miquel González, José María: «Notas sobre “la voluntad del testador”».
En: Revista Jurídica, N.º 6, Universidad Autónoma de Madrid, 2002, p. 177, https://
repositorio.uam.es/bitstream/handle/10486/3093/14240_6RJ152.pdf?sequence=1,
La voluntad real del testador no puede ser otra que la expresada en el momento del
otorgamiento.
75
Ramírez, ob. cit., p. 216.
Manual de Derecho Sucesorio 351
instante mismo de este o se presenta como un proceso que rodea ese mo-
mento, a lo que Farrera comenta que no se debe pecar ni en uno ni en
otro extremo, pues pretender el mismo instante del otorgamiento supon-
dría exigir participación en la prueba de parte de los que intervinieron en
el acto, los cuales tendrán interés en preservar la validez del acto. Por lo
que concluye el autor, que ante tal grave dificultad el estado de demencia
inmediatamente antes o después del momento del otorgamiento se halla
dentro de los límites lógicos de la ley76.
La capacidad para recibir por testamento77 está regulada en los artículos 839
y siguientes del Código Sustantivo. Los supuestos citados tienen que ver –a
diferencia de la capacidad para testar generalmente asociada con la capa-
cidad de obrar o de ejercicio (como es el caso de los ordinales 1 y 2, del ar
tículo 836 del Código Civil)– con casos que la doctrina incluye dentro
de las incapacidades especiales de goce, a saber, prohibiciones especiales que
impone la ley por razones de moralidad o por la posición que ocupan los su-
jetos en la relación en particular y que como tal no son subsanables78. Alude
en tales casos la doctrina dentro de las incapacidades especiales de goce,
precisamente a las «incapacidades para recibir por testamento»79.
76
Farrera, ob. cit., pp. 89-91.
77
Denominada también «testamentificación pasiva»; Véase: López Herrera, De-
recho…, t. ii, p. 146; Vizcarrondo P., ob. cit., p. 23, a la capacidad para recibir
por testamento también se le conoce como «testamentificación pasiva»; Carrión
Olmos et al., ob. cit., p. 331, aluden a testamentificación activa o capacidad para
testar; Rojas, ob. cit., pp. 149-152; Roca Ferrer et al., ob. cit., p. 55, se hablaba de
testamenti factio activa –capacidad para hacer testamento– y testamenti factio passiva
–capacidad para recibir–.
78
Véase sobre las incapacidades especiales de goce: Domínguez Guillén, Ensayos…,
pp. 50-59, Si la capacidad de goce es la medida de la aptitud para ser titular de de-
beres y derechos o la medida de la personalidad, las incapacidades especiales de goce
se traducen en prohibiciones particulares de ley, en los que en una relación concreta
no se tiene tal posibilidad.
79
Véase ibíd., p. 57.
352 María Candelaria Domínguez Guillén
Prevé el artículo 839 del Código Civil: «Pueden recibir por testamento
todos los que no estén declarados incapaces de ello por la Ley». Rige en
materia testamentaria la misma regla sobre el carácter taxativo de las inca-
pacidades, esto es la improcedencia de la analogía80.
El Código sustantivo prevé las incapacidades legales para recibir por testa-
mento, que veremos de seguidas:
81
«Son aplicables al indigno para recibir por testamento las disposiciones de los ar
tículos 811 y 812 y las de la primera parte del artículo 813». Véase Sojo Bianco,
ob. cit., p. 311, el indigno para recibir ab intestato, lo es igualmente para recibir por
testamento. Prevé el artículo 842 del Código Civil: «Los descendientes del indigno
tienen siempre derecho a la legítima que debería tocarle al que es excluido».
82
Véase supra v.5.
83
Véase supra v.5.5.
84
Obviamente si la designación testamentaria se dirige genéricamente al favor del
«progenitor» cuando no existe filiación legalmente establecida regiría la misma inca-
pacidad que en la sucesión legal porque el reconocimiento post mortem pretendería
un provecho sucesorio. Supuesto por lo demás todavía más excepcional.
85
Por lo que mal puede sostenerse que un reconocimiento post mortem en la sucesión
testamentaria tenía por objeto ser llamado a la herencia del hijo, si el instituido era
tal antes del reconocimiento filiatorio que propicia su estado familiar formal.
86
Ante tal excepcional hipótesis en que el de cujus instituyó sucesor a un sujeto deter-
minado quien con posterioridad a su muerte lo reconoció, pareciera que la incapa-
cidad podría ser reconducida –de ser el caso– por los demás coherederos a través de
la «indignidad» –que aplica tanto a la sucesión legal como testamentaria, véase supra
v.5.2– en su causal tercera, a saber, los «parientes» que incumplieron la obligación
de alimentos teniendo medios para ello. Esto como reflejo de la falta de posesión de
354 María Candelaria Domínguez Guillén
estado toda vez que su elemento más importante es el «trato» siendo una de sus ma-
nifestaciones más importantes el auxilio económica. Esto en el supuesto de que el
progenitor tuviera conocimiento de tal status en vida del hijo.
87
De no mediar tal acto de reconocimiento la disposición testamentaria en principio
es válida y estará sustraída de la enumeración taxativa de las incapacidades para su-
ceder. Salvo que se pretenda probar judicialmente la filiación y el conocimiento que
tenía el progenitor de la misma, con el fin de excluir al beneficiario en razón de la
citada indignidad.
88
Véase: Ramírez, ob. cit., p. 199, la ley exige la concepción para la fecha de la aper-
tura de la sucesión siendo ésta intestada: no sucede lo mismo tratándose de sucesión
testamentaria porque el instituido puede adquirir por testamento aun cuando no
esté concebido a la muerte del testador.
89
Véase supra v.5.1.
90
Véase sobre el tema: Plaza Martínez, Fanny: Situación jurídica del nasciturus: es-
pecial referencia al derecho a la identidad. Caracas, UCV (Tesis Doctoral, tutora:
María C. Domínguez G.), 2016.
91
Véase: Domínguez Guillén, Inicio…, pp. 137-141.
Manual de Derecho Sucesorio 355
o porque no llegue a tal92. «En tal caso se deberá esperar al nacimiento vivo,
a los fines de la adquisición del derecho o al advenimiento del tiempo en que
quede definitivamente descartado dicho nacimiento. Esto es, cuando por
circunstancias atinentes a la naturaleza sea evidente que “la persona deter-
minada” no tendrá descendencia»93. No cabe pensar en una suerte de lapso
de prescripción sin que acontezca el hecho que consolida la condición94.
De tal suerte que, por las razones obvias explicadas, el concepturus o por
concebir, encontraría sentido, por previsión expresa del causante, en la su-
cesión testamentaria y de ningún modo en la sucesión ab intestato. Mal
podría la ley considerar los posibles no concebidos en una sucesión sin
previsión expresa del testador95, toda vez que el asunto se reduce a una
mera expectativa que tal vez nunca se concrete.
92
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 208-214. Véase también: López Herrera, De-
recho…, t. i, p. 158, se mantiene hasta que sean concebido y nazcan o hasta que se
pueda tener plena seguridad de que ya no podrán nacer. En consecuencia, si se ha
instituido a todos los hijos que eventualmente pueda tener determinada persona
habrá que esperar a que esta fallezca, o si trata de un varón, que transcurran 300
días a partir del deceso de éste.
93
Domínguez Guillén, Inicio…, p. 140.
94
Véase contrariamente en Colombia: Suárez Franco, ob. cit., p. 108, señala que el ar-
tículo 1019.3 del Código Civil establece que las asignaciones a personas que al tiempo
de la sucesión no existan no se invalidaran si existieren dichas personas antes de ex-
pirar los 30 años subsiguientes a la apertura de la sucesión. El autor considera que el
plazo debe entenderse reducido a diez años por disposición del artículo 5 de la Ley
791 de 2002, relativo al tiempo máximo para la ejecución o extinción de cualquier
derecho patrimonial.
95
Véase: Rojas, ob. cit., p. 52, diferencia que se explica porque en la sucesión testa-
mentaria está de por medio la voluntad expresa del de cujus.
356 María Candelaria Domínguez Guillén
96
Dominici, ob. cit., p. 63.
97
López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 160 y 162.
98
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 283. Véase también: Piña Valles, ob. cit., p. 111.
99
Rojas, ob. cit., p. 150.
100
Ochoa Gómez, Oscar: Personas Derecho Civil i. Caracas, Universidad Católica
Andrés Bello, 2006, p. 231. La misma idea aplica a los ordenados in sacris, tutores,
registradores.
Manual de Derecho Sucesorio 357
101
Dominici, ob. cit., p. 63, «no hay motivo para que concrete a las congregaciones
cristianas, y es racional extenderla a cualquier otra religión, siquiera sea la hebrea,
mahometana, búdica, etc. En sentido contrario: López Herrera, Derecho…, t. i,
pp. 162 y 163.
102
Farrera, ob. cit., p. 96.
103
Véase: Piña Valles, ob. cit., p. 111.
104
Aguilar Gorrondona, ob. cit., p. 207, nota 7, señala que el Código Civil declara
incapaces para recibir por donación las personas incapaces para recibir por testa-
mento, y hay quienes consideran incluidas las iglesias. La Consultoría Jurídica del
Ministerio de Hacienda dictaminó, en un caso que se proyectaba hacer una dona-
ción a la Arquidiócesis de Ciudad Bolívar, que la incapacidad establecida en el Có-
digo Civil no se aplicaba a ese caso porque en la materia privaba la Ley de Patronato
Eclesiástico. Conforme a este criterio, la Iglesia Católica y las personas que las inte-
gran –Arquidiócesis, Diócesis…– no estarían afectadas para recibir por testamento
o donación, ni siquiera antes del Convenio entre la Santa Sede y Venezuela. Véase
también: Rodríguez, ob. cit., pp. 79 y 80.
105
CFyC/SCC, sent. del 28-01-35, citada en Perera Planas, ob. cit., p. 473.
106
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 164, con inclusión de nota al pie 22, que señala
que así lo indicó Casación, Memoria, 1936, p. 250.
358 María Candelaria Domínguez Guillén
107
Véase: Farrera, ob. cit., p. 98, señala: «Un legado puede abrazar la totalidad de
una herencia, puede contraerse a muchas propiedades mobiliarias e inmobiliarias,
ser más cuantioso que lo dejado por el testador a su propio heredero (…) según la
tesis de casación, aun cuando él o los favorecidos por ellos sean una o varias iglesias,
uno o varios institutos de manos muertas, porque las liberalidades no las recibirían
entonces a título de herederos, sino de simples legatarios. El absurdo de semejantes
tesis es flagrante. La frase empleada en el precepto de que “son igualmente inca-
paces de heredar por testamento”, no significa lo que en forma restrictiva le atribuye
la aludida sentencia, esto es, la de incapacidad de suceder únicamente como here-
dero, pero capaz de hacerlo como legatario, porque ambos títulos, el de heredero y el
de legatario, pueden emplearse en el mismo testamento, son comunes e igualmente
propios a las disposiciones testamentarias, de uno y otro modo se sucede, se hereda
al testador, se toma una parte o el todo de la herencia de éste, bien para destinarla a
la libre circulación de la riqueza, como lo hacen los herederos y legatarios ordinarios
y capaces, bien para estancarla en manos muertas, para distraerla de la circulación,
como lo hacen comúnmente las iglesias y congregaciones religiosas».
108
Véase: ibíd., pp. 97 y ss. (cita la referida sentencia del 28-1-35 de Gaceta Oficial de la
República de Venezuela N.º 18 593 del 09-03-35).
109
Véase: ibíd., p. 102, cita de Laurent que hace Nicomedes Zuloaga.
110
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 164.
Manual de Derecho Sucesorio 359
111
Ibíd., pp. 164 y 165.
112
Véase: Farrera, ob. cit., p. 100.
113
Véase supra v.5.
114
Pues es bien sabido que se puede disponer de toda herencia por vía de legados. Véase
infra viii.6.
360 María Candelaria Domínguez Guillén
115
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 164.
116
Ídem. Rojas, ob. cit., p. 150. Véase referencia en: TSJ/SCC, sent. N.º 386, del
15-07-09, argumenta la legataria que «Esta sociedad civil no es un instituto de
manos muertas, porque tiene la libre facultad de enajenar sus propios bienes…».
117
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 284. En el mismo sentido: Farrera, ob. cit.,
pp. 101 y 102.
118
Farrera, ob. cit., p. 97.
119
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 164.
Manual de Derecho Sucesorio 361
Tal incapacidad presenta el mismo sentido que la que arropa a las iglesias
de cualquier culto; es indudable la influencia que ejerce la religión en al-
gunos individuos, bien sea a través del ente propiamente dicho o de las
personas naturales que la componen. De allí que afirme, acertadamente,
Torres-Rivero que la incapacidad deriva de la imposibilidad para recibir
120
Messineo, ob. cit., p. 109.
121
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 285 y 286.
122
Véase: Ibíd., 288. Véase también: Farrera, ob. cit., p. 105, los motivos que militan
para unos aplican para los otros.
123
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 286 y 287.
124
Véase: Dominici, ob. cit., p. 64; Rojas, ob. cit., p. 151; Farrera, ob. cit., p. 105, la cap-
tación de la voluntad del testador lo podría desviar de su inclinación natural de dejar a
los parientes cercanos para dejárselo a extraños que ejercerían una influencia perturba-
dora. Véase en sentido contrario: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 167, señalando
que se trata de una incapacidad que no tiene justificación jurídica alguna en la actua-
lidad y presentar dudosa constitucionalidad, solo explicable por los sentimientos an-
ticlericales que estuvieron en boga a finales del siglo xix y comienzos del siglo xx.
125
Rojas, ob. cit., p. 151.
126
Chinchilla Santiago, ob. cit., p. 76, igualmente en Guatemala se consagra a los
ministros de cualquier culto a menos que sean parientes del testador.
362 María Candelaria Domínguez Guillén
que atañe a las iglesias de cualquier credo, pues existe una muy estrecha
relación entre las iglesias y sus respectivos ministros127. Si los encargados
de divulgar la fe fuesen capaces para recibir por testamento recibirían para
ellos y, a lo mejor, para sus iglesias, con lo que se estimularía el fraude
a la incapacidad128. Efectivamente, no tendría sentido imponer una inca-
pacidad de recibir a las iglesias que pudiera ser evadida a través de sus mi-
nistros, pero, aunque el bien quedara solo en manos de estos últimos, no
podría negarse que en gran medida la liberalidad pudo responder a su in-
vestidura religiosa. La presente incapacidad está dirigida, pues, a tales per-
sonas naturales, porque la posibilidad de sugestión derivada de la fuerza
de la religión no ha perdido vigencia en los tiempos actuales.
v. El tutor
Dispone el artículo 844 del Código Civil: «El tutor no podrá aprovecharse
jamás de las disposiciones testamentarias de su pupilo, otorgadas antes de
la aprobación de la cuenta definitiva de la tutela, aunque el testador muera
después de la aprobación de la cuenta. Son eficaces, sin embargo, las dispo-
siciones otorgadas en favor del tutor, cuando es ascendiente, descendiente,
hermano, hermana o cónyuge del testador»129.
127
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 288.
128
Ibíd., p. 289.
129
Véase sobre ésta: ibíd., pp. 291-309.
130
Polacco, ob. cit., t. i, p. 272.
131
Véase: Dominici, ob. cit., p. 66, la incapacidad no se extiende al curador, protutor o
miembros del consejo de tutela que no tienen la administración de los bienes; López
Herrera, Derecho…, t. i, p. 169.
Manual de Derecho Sucesorio 363
132
Véase: TSJ/SC, sent. N.º 1342, del 09-10-12, agrega: «De donde se sigue que otorgar
el beneficio a una categoría de hijos del de cujus, esto es los hijos de un matrimonio
anterior, obviando la inclusión de los hijos no habidos en matrimonio, no obstante
la igualdad que distingue a todos los hijos de una persona, constituye si una viola-
ción al derecho a la igualdad contenido en el parcialmente transcrito artículo 21 de
la Constitución».
133
Véase: Messineo, ob. cit., p. 116, aquel que ha pasado a nupcias válidamente más
de un vez.
134
Polacco, ob. cit., t. i, p. 275.
135
Sojo Bianco, ob. cit., p. 312.
136
Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 329-351.
137
Ibíd., p. 334.
138
Dominici, ob. cit., p. 66.
364 María Candelaria Domínguez Guillén
que el segundo cónyuge ejerza sobre el otro un influjo dañoso a los hijos
del primer matrimonio139. De operar el exceso, procede, a decir de López
Herrera, la reducción de las disposiciones testamentarias resultado de la
anulación parcial de las mismas140.
139
De Ruggiero, ob. cit., p. 453, reminiscencia de la prevención con la que la legisla-
ción miraba las segundas nupcias.
140
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 172.
141
TSJ/SPA, sent. N.º 1082, del 17-08-04, agrega: «calculándose de conformidad con la
previsión contenida en el artículo 7 de la Ley de Impuesto sobre Sucesiones, Dona-
ciones y demás Ramos Conexos de 1982. Es decir, tomando el líquido hereditario
de Bs. (…) dividirlo entre cuatro herederos (cónyuge sobreviviente más tres hijos)…».
142
Véase: Aguilar Gorrondona, ob. cit., p. 206; Domínguez Guillén, Ensayos…, p. 57.
143
Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 309-321.
144
Dominici, ob. cit., p. 67.
Manual de Derecho Sucesorio 365
Señala Dominici que tal norma fue tomada del Código francés que se refiere
especialmente a las donaciones ocultas bajo la forma de contrato oneroso,
pero nuestro Código Civil lo refiere a disposiciones testamentarias, las cuales
no pueden darse en aplicación directa por las prohibiciones indicadas150.
145
Véase: Torres-Rivero, Teoría…, t. i, p. 318.
146
Polacco, ob. cit., t. i, p. 283.
147
Torres-Rivero, Teoría…, t. i, pp. 321 y ss.
148
Ibíd., p. 324.
149
Véase: Polacco, ob. cit., t. i, pp. 286-288; Messineo, ob. cit., pp. 109 y 110.
150
Dominici, ob. cit., pp. 68 y 69.
366 María Candelaria Domínguez Guillén
151
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 177.
152
Chinchilla Santiago, ob. cit., p. 76.
153
Véase infra viii.3.
154
Véase supra v.8; Piña Valles, ob. cit., p. 57. Véase: Juzgado Superior Cuarto
Agrario de la Circunscripción Judicial de Barinas, sent. del 02-02-05, citada supra.
155
Véase: Rojas, ob. cit., p. 125; Carrión Olmos et al., ob. cit., p. 203.
Manual de Derecho Sucesorio 367
además de por su naturaleza por sus estatutos, los cuales podrían imponer res-
tricciones o requisitos respecto de la materia bajo análisis. A la naturaleza y esta-
tutos del ente ideal debe atenderse a fin de precisar la incapacidad para recibir por
testamento. Véase en tal sentido: Tercero de Primera Instancia en lo Civil, Mer-
cantil y Tránsito de la Circunscripción Judicial del Área Metropolitana de Ca-
racas, sent. del 18-09-06, exp. 29.292, http://caracas.tsj.gov.ve/decisiones/2006/
septiembre/2118-18-29.292-.html, «Se observa en la reforma del libelo de demanda
(…) que la parte actora señaló “ocurro ciudadano juez, ante su competente auto-
ridad para demandar como en efecto lo hacemos, por partición de herencia a los
demás legítimos herederos ciudadanos: (…)” sin incluir a la Sociedad Benéfica de
Protección Social (Religiosas Adoratrices), quien forma parte integrante de la co-
munidad sucesoral testamentaria, cuya partición aquí se ventila. Aquella exclusión
la hace la actora en la reforma de la demanda porque en su sentir, la mencionada so-
ciedad sería incapaz de recibir por testamento, por disposición del artículo 841.1
del Código Civil, afirmando que ella daría cumplimiento a dicho legado una vez
culminado el litigio, “sin que dicha institución, pueda ser parte del proceso”. Sin
embargo, leídos con detenimiento los estatutos sociales de la referida sociedad, visi-
bles a folios 470 al 482, pieza i, el Tribunal puede constatar que ésta resulta ser una
persona de existencia ideal constituida bajo la forma de una sociedad civil, y que si
bien entre sus objetivos tiene, entre otros fines, el religioso, no por ello resulta ser
una iglesia y mucho menos un instituto de manos muertas. Hay más, el artículo 1
de los mencionados estatutos sociales da al traste con la noción de manos muertas
del ente que ocupa al Tribunal, ya que ahí expresamente los socios han convenido
en que entre los fines de la sociedad, está el religioso y el de beneficencia, y añaden
que la misma puede comprar, vender, hipotecar, permutar, arrendar y adquirir en
cualquier forma, bienes, muebles e inmuebles y en general hacer con sus bienes y re-
cursos monetarios, todos los negocios y operaciones que las leyes permitan. Siendo
así, resulta incierta la afirmación de la demandante de que la referida Sociedad de
Protección Benéfica y Social no puede ser parte de este juicio y que la misma sea
incapaz de recibir por testamento».
368 María Candelaria Domínguez Guillén
158
Farrera, ob. cit., p. 93.
159
Ibíd., p. 94, agrega que si la creación de la persona incorporal se ha producido a
la muerte del testador, la transmisión puede desde luego realizarse; pero si ello no
ha sucedido, la disposición testamentaria queda sin efecto.
160
Véase al respecto: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 37, en especial nota al pie
número 16.
161
Véase: Alcalá-Zamora y Torres, ob. cit., p. 37, comenta el autor que la frecuencia
de que las fundaciones se inauguren o desenvuelvan después de muerto el fundador,
confirma esa ligazón indestructible del egoísmo, aún en las más altruistas. Esa
creencia y ese reflejo de inmortalidad han sido, a no dudar, el filón último en donde
se han formado el manantial de las fundaciones.
162
Véase al respecto: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 158 y 159. También: ibíd., p. 37.
163
Esparza Bracho, Aceptación…, pp. 127 y 128, se pronuncia sobre la necesidad de
protocolización de personas civiles, salvo el caso de la fundación constituida por testa-
mento. Pero señala que la situación reconocida respecto de las sociedades mercantiles
Manual de Derecho Sucesorio 369
requisitos legales, a diferencia del ser humano que existe como persona
con el simple nacimiento con vida.
169
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 178-183; Sojo Bianco, ob. cit.,
pp. 307 y 308; Vizcarrondo P., ob. cit., pp. 24-26; Piña Valles, ob. cit., pp. 188-190;
Farrera, ob. cit., pp. 91 y 92; Kipp et al., ob. cit., pp. 256-286.
170
Véase supra vi.2.1.
171
Véase: Urdaneta Fontiveros, Enrique: «El régimen de los vicios del consenti-
miento en la reforma del Código Civil francés de 2016». En: Revista Venezolana de
Legislación y Jurisprudencia N.º 8 (Edición homenaje a juristas españoles en Vene-
zuela). Caracas, 2017, pp. 355 y ss.; Urdaneta Fontiveros, Enrique: El error el
dolo y la violencia en la formación de los contratos. Caracas, Acienpol, reimp., 2010;
Domínguez Guillén, Curso de Derecho Civil iii Obligaciones…, pp. 494 y ss.
172
Juzgado Superior Sexto de lo Contencioso Administrativo de la Región Capital,
sent. del 09-06-08, exp. 07-2114, http://cfr.tsj.gov.ve/decisiones/2008/junio/2111-9-
07-2114-.html.
Manual de Derecho Sucesorio 371
173
Juzgado Superior Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores de la
Circunscripción Judicial del estado Mérida, sent. del 03-10-06, citada supra.
174
Roca Ferrer et al., ob. cit., p. 69.
175
Rojas, ob. cit., p. 458.
176
Véase sobre el error: Espiau Espiau, Santiago: El error en las disposiciones testamen
tarias. La regulación del «Codi de successions per causa de mort en el Dret Civil de
Catalunya». Madrid, Tecnos, 1994; Gómez Calle, María Esther: El error del testador
y el cambio sobrevenido de las circunstancias existentes al otorgamiento del testamento.
Madrid, Civitas, 2007.
177
Espiau Espiau, ob. cit., p. 118.
372 María Candelaria Domínguez Guillén
178
Véase: Lacruz Berdejo et al., ob. cit., p. 207, el error habrá de ser sustancial, y puede
recaer sobre cualquier de los elementos de la disposición, rigiéndose en cada caso por
las normas del Código Civil relativas a él y subsidiariamente por los principios del
Código Civil en materia de contratos.
179
Farrera, ob. cit., p. 91.
180
Véase: Dominici, ob. cit., p. 139, no será así cuando la que parece causa de la dis-
posición es razón incidental. Ejemplo: lego mi biblioteca a mi sobrino que estudia
Derecho en Caracas –poco importa que tales circunstancias no sean ciertas–. Véase:
Farrera, ob. cit., p. 193, citando a Dominici refiere que contrariamente, si la causa
es errónea las disposiciones quedan sin efecto, por ejemplo, lego mi casa a Pedro que
salvo a mi hijo del naufragio, si tal hecho no es cierto la disposición queda sin efecto;
Ramírez, ob. cit., pp. 241-243.
181
Espiau Espiau, ob. cit., p. 115.
182
Véase: Sojo Bianco, ob. cit., pp. 330 y 331, cita en tal sentido a Sanojo y a Dominici.
Manual de Derecho Sucesorio 373
Ripert y Boulanger señalan que son raros los casos de error, salvo su-
puestos de anulación porque se legó creyendo que se carecía de here-
deros185. Se aclara que el error sobre el objeto o sobre las cualidades
esenciales del mismo carece de relevancia –de conformidad con el artículo
1148 del Código Civil relativo al contrato– porque ello pertenece al fuero
interno del testador y es de difícil prueba186. Se acota que posiblemente el
error más factible es el relativo a la identidad o cualidades de la persona
(artículo 1148), en que se instituye a una persona cuando se deseaba otra187
o se equivoca en cuanto a las cualidades del sujeto188. En todo caso, se
acota respecto del vicio del error en el negocio testamentario serian parti-
cularmente útiles las reglas de interpretación testamentaria189. Se aprecian
disposiciones asociadas a tal aspecto, según veremos (artículos 898 y 901
del Código Civil)190, así como normas especiales en materia de legado191.
183
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 180.
184
Véase: Ripert y Boulanger, ob. cit., p. 337; Vizcarrondo P., ob. cit., p. 24; Ra-
mírez, ob. cit., p. 243, si la causa es «final» como decían los romanos porque ella por sí
sola ha determinado la institución y sin ella el testador habría adoptado otra disposición.
185
Ripert y Boulanger, ob. cit., p. 337.
186
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 180.
187
Piña Valles, ob. cit., p. 188.
188
Véase: Vizcarrondo P., ob. cit., p. 24, coloca el ejemplo de que el testador instituye
a alguien en la falsa creencia de que es un brillante abogado cuando no es abogado.
189
Espiau Espiau, ob. cit., pp. 121 y 122. Véase ibíd., pp. 122-128, relativo a «la eficacia
positiva del error: «la denominada interpretación complementaria», el autor señala que
el legislador catalán se ha limitado a privar de efectos la disposición viciada pero no
se ha preocupado de atribuirlos a un voluntad no exteriorizada (ibíd., pp. 125 y 126).
190
Véase infra vi.4.
191
Véase infra viii.
374 María Candelaria Domínguez Guillén
192
Sojo Bianco, ob. cit., p. 308. Véase también: Juzgado Superior Segundo en lo
Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores de la Circunscripción Judicial del es-
tado Mérida, sent. del 03-10-06, citada supra; Piña Valles, ob. cit., p. 190, supone
maniobras engañosas para que el testador designe beneficiarios distintos a los que
hubiese preferido; Vizcarrondo P., ob. cit., p. 25, se induce al testador a disponer
de su acervo hereditario de una manera que no lo habría hecho de no mediar engaño
o maniobra.
193
Farrera, ob. cit., p. 91.
194
Ibíd., p. 92. En el mismo sentido: Sojo Bianco, ob. cit., p. 308.
195
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 182.
196
Ibíd., p. 183.
Manual de Derecho Sucesorio 375
4. Principios200
197
Vizcarrondo P., ob. cit., pp. 25 y 26.
198
Véase: Sojo Bianco, ob. cit., p. 308. En el mismo sentido: Juzgado Superior
Segundo en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores de la Circunscripción
Judicial del estado Mérida, sent. del 03-10-06, citada supra.
199
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 181; Vizcarrondo P., ob. cit., p. 25. Piña
Valles, ob. cit., pp. 188 y 189, sin embargo, el autor señala que de los tres vicios del con-
sentimiento este constituye el más frecuente en la deliberación del acto testamentario.
200
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 279-292.
201
Ídem.
376 María Candelaria Domínguez Guillén
b. Certeza del instituido204: La persona del favorecido debe ser cierta, ya sea
heredero o legatario205. Al efecto, se prevén normas especiales en materia tes-
tamentaria que vienen dadas por los artículos 898 y 901 del Código Civil206.
Si la persona es determinable (artículos 898.1 y 901), la designación es vá-
lida, pues se admite que la omisión del nombre no genera necesariamente
202
Véase: ibíd., p. 280.
203
Véase supra i.4.2.
204
Véase: ibíd., pp. 281-289. Véase sobre la certeza del instituido; Polacco, ob. cit.,
t. i, pp. 336 y ss.; Ramírez, ob. cit., pp. 244-247.
205
De Ruggiero, ob. cit., p. 482.
206
«Artículo 898.- Es nula toda disposición: 1. Que instituya heredero o legatario
a una persona incierta, hasta el punto de no podérsela determinar. 2. Que se haga a
favor de una persona incierta, cuya designación se encomiende a un tercero; pero
será válida la disposición a título particular en favor de una persona a quien haya
de elegir un tercero entre varias determinadas por el testador, o pertenecientes a fa-
milias o a cuerpos morales designados por él. 3. Que deje al heredero o a un tercero
libre facultad de determinar el objeto de un legado. Se exceptúan los legados que se
ordenen a título de remuneración por servicios prestados al testador en su última en-
fermedad»; «artículo 901.- Si la persona del heredero o del legatario se ha designado
con inexactitud, la disposición tiene efecto cuando el contexto del testamento u otros
documentos o hechos claros, demuestren cuál es la persona que el testador ha querido
indicar. Lo mismo sucederá cuando la cosa se ha indicado o descrito inexactamente,
si se reconoce de una manera cierta de qué cosa ha querido disponer el testador».
Manual de Derecho Sucesorio 377
207
Ferrandio Bundio, ob. cit., p. 30.
208
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 281 y 282.
209
Véase: Domínguez Mena, Antonio: «Institución de heredero a favor de persona
incierta». En: El Notario del siglo xxi, N.º 4. Madrid, Colegio Notarial de Madrid,
2005, http://www.elnotario.com, «¿Es factible la institución genérica de heredero
a favor de quien cuide o procure cuidados al testador en los últimos momentos?
De lo anteriormente expuesto hemos comprobado que la nulidad de la institución
a favor de persona incierta solo se predica respecto de esa disposición, y que se evita
la nulidad si por algún “evento” puede resultar cierta la persona. El evento podría
llegar a considerarse como un suceso futuro e incierto y, recordemos, los artículos.
790 y ss. del Código Civil permiten las disposiciones bajo condición, aunque ca-
bría discutir si realmente estamos ante una institución bajo condición, aunque ahora no
entraremos en esta cuestión. El “evento” puede consistir en alguna circunstancia
identificativa de cualquier índole, por ejemplo, de tipo personal, familiar, profe-
sional o circunstancial; lo importante es, por un lado, que sean conocidas del tes-
tador y, por otro, que permitan identificar al designado, porque le caractericen
o se acrediten –STS del 19-01-1899–. También puede consistir el “evento” en un su-
ceso que haya de ocurrir posteriormente al testamento y que, de verificarse, aparezca
con total claridad cuál sea la persona del favorecido, sea o no conocida del testador
–STS del 31-01-1899–. Por tanto, comprobamos que nuestra jurisprudencia re-
frenda que la designación puede completarse también “por circunstancias”, es decir,
por nuestro ‘evento’. Definitivamente, no son personas inciertas las que por algún
evento pueden ser conocidas, puesto que tales personas no son indeterminadas ni
inciertas, sino susceptibles de ser identificadas con certeza y, por tanto, determina-
bles. En nuestro caso, lo más normal es que siempre haya alguien que haya estado
cuidando o haya procurado cuidados al testador al momento de su fallecimiento,
ya sea persona física o jurídica –recordemos la existencia de un creciente número
de centros geriátricos y de acogida de personas mayores, en sus diferentes versiones,
tanto desde el punto de vista de la iniciativa privada como de la pública–. Y esas
378 María Candelaria Domínguez Guillén
personas son perfectamente conocidas del testador, por su proximidad o trato coti-
diano. Y también es normal que el testador desee premiarles y no son pocos los casos
que nos han planteado esta cuestión a los notarios (…) Finalmente, por si existieran
dudas sobre la cuestión, hay que destacar que la sentencia del Tribunal Supremo de 21
de diciembre de 1920 admitió un supuesto de institución de heredero hecha a favor de
persona que cuidase al testador en su última enfermedad y se hiciese cargo de su perra,
ya que “claramente se expresan las circunstancias que habían de concurrir en el insti-
tuido, que le individualizan en la mente del testador y excluyen toda incertidumbre
respecto al mismo, en cuanto por ellas podía venirse en conocimiento de cual fuere el
favorecido por la institución”; y en un sentido similar, la de 2 de julio de 1977». Véase
del mismo autor: «La voluntad del testador (el testamento de los “los aristogatos”)».
En: El Notario del siglo xxi, N.º 9. Madrid, Colegio Notarial de Madrid, 2006, http://
www.elnotario.com, explica cómo se podría canalizar la preocupación del testador de
instituir una persona con miras al cuidado de sus mascotas «Para ello, una solución
recomendable es disponer testamentariamente la entrega inmediata de los animales a
asociaciones o fundaciones destinadas a su protección, instituyendo herederas a esas
personas jurídicas».
210
Véase infra viii.2.
211
Véase: infra viii.2; López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 282-284.
212
Esto es a los efectos de la salvación del alma o espíritu del causante.
Manual de Derecho Sucesorio 379
213
Farrera, ob. cit., p. 199.
214
Ibíd., pp. 199 y 200.
215
Ibíd., p. 200, cita Memoria de la Corte Federal y de Casación, t. i, 1907, p. 288.
216
Véase: Polacco, ob. cit., t. i, p. 371, refiere que el Código Civil italiano comentado
por el autor prevé que las disposiciones a favor del alma expresadas genéricamente
son nulas.
217
Farrera, ob. cit., p. 201.
218
Maldonado y Fernández del Torco, José: Herencias a favor del alma en el
Derecho español. Madrid, Editorial Revista de Derecho Privado, 1944, p. 24.
380 María Candelaria Domínguez Guillén
que se suele expresar con la fórmula de sucesión o cuota pro anima219. Gene-
ralmente, son escasas las aportaciones de la ciencia histórico-jurídica en tal
sentido220, pero su origen es de tipo religioso221. Modernamente, los códigos
civiles recogen tales disposiciones siempre que recaigan sobre una suma de
bienes determinada o determinable y que constituyan una carga de los suce-
sores222. Y aunque la Iglesia se la encargada de velar por el bien de las almas
no puede verse en esta la heredera de las asignaciones pro anima223.
Por otra parte, el artículo 900 dispone: «Las disposiciones en favor de los po-
bres u otras semejantes, expresadas en general, sin que se determine la aplica-
ción o establecimiento público en cuyo favor se han hecho, o cuando la persona
encargada por el testador de determinarlo no puede o no quiere aceptar este
cargo, se entenderán hechas en favor del patrimonio de la Nación».
Aclara Dominici que tales normas, como es natural, solo aplican ínte-
gramente si el testador no tiene herederos forzosos, en cuyo caso debe
respetarse la legítima; si no son tales sí se aplican porque la voluntad del
testador fue privarlos de la herencia229. Se aprecia una antigua decisión ju-
dicial de 1935 que interpretó que la referencia a «pobres vergonzantes» no
era genérica, pues son aquellos que sienten vergüenza de pedir y se com-
plementaba con lista dada al albacea 230; criterio que, a juicio de López
Herrera, es «absolutamente inaceptable»231. Farrera, por su parte, en
forma acertada, señala que en tal caso la verdadera determinación re-
querida por la ley se halla no en la calificación de «vergonzantes» dada
a los pobres, sino en la «lista» de tales pobres con sus nombres y apellidos,
228
Véase supra v.4 y 8.
229
Véase: Dominici, ob. cit., pp. 144 y 145.
230
Véase: CFyC/SCC, sent. del 28-01-35, citada en Perera Planas, ob. cit., p. 505, la
calificación de vergonzantes coloca a los referidos pobres fuera del concepto general,
constituyendo una determinada clases, aquellos que experimentan vergüenza en im-
plorar la caridad pública. El testador determinó en la cláusula octava la clase de po-
bres que quería favorecer, a saber, los pobres vergonzantes cuyos nombres y apellidos
dio en lista separada al albacea, no se trata pues de un legado hecho a los pobres en
general. Véase también: Farrera, ob. cit., p. 202, que cita que dicha decisión fue
publicada en Gaceta Oficial de la República de Venezuela N.º 18 593, del 09-03-35.
231
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 281 y 282, nota 3, indica que equivale a
admitir instituciones fiduciarias contrariando la regla del artículo 897 del Código Civil
ya que jamás podrá existir seguridad objetiva respecto a que la lista del albacea sea ela-
borada por el causante; contraria la prohibición del artículo 898.2 de encomendar a un
tercero la designación de heredero o legatario y finalmente porque contraria el carácter
esencialmente formal que tiene el testamento en nuestro sistema legal.
382 María Candelaria Domínguez Guillén
232
Farrera, ob. cit., p. 202.
233
A tono con el principio de la benigna interpretatio (véase infra vii.1).
234
Véase respecto del Derecho italiano: Polacco, ob. cit., t. i, p. 367; Messineo,
ob. cit., p. 118; de Ruggiero, ob. cit., pp. 483 y 484.
235
«Artículo 897.- No se admitirá ninguna prueba para demostrar que las disposiciones
hechas en favor de una persona designada en el testamento son solo aparentes, y que
en realidad se refieren a otra persona, no obstante cualquiera expresión del testa-
mento que lo indique o pueda hacerlo presumir. Esto no se aplica al caso en que la
institución o el legado se ataquen como hechos en favor de incapaces por medio de
persona interpuesta».
236
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 287-289.
237
Dominici, ob. cit., p. 140.
238
Farrera, ob. cit., p. 194, aclara el autor que el fideicomiso tácito, es la disposición
hecha aparentemente a favor del heredero o legatario designado en el testamento y
realmente a favor de un tercero a quien el aparentemente instituido debía entregar
Manual de Derecho Sucesorio 383
244
Véase supra i.1.
245
Véase: Sojo Bianco, ob. cit., p. 303; Piña Valles, ob. cit., pp. 101 y 102; Rojas,
ob. cit., pp. 129 y 130.
246
Kipp et al., ob. cit., p. 185.
247
Véase infra ix.
248
Véase infra vii.2.
249
Véase. Juzgado Superior Civil, Mercantil, Bancario, Tránsito, y de Protección del
Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Guárico, sent.
del 20-10-06, citada supra, «Las restricciones o limitaciones de forma que afectan la
facultad de testar, son las solemnidades previstas en la ley para el otorgamiento de
testamentos válidos (artículos 849-881 del Código Civil). Las restricciones o limita-
ciones de fondo concernientes al derecho de testar, son de tres tipos diferentes: Las
prohibiciones legales de hacer testamentos conjuntos o mancomunados; la institu-
ción de la legítima o reserva, en virtud de la cual ciertos familiares del causante no
pueden ser privados de determinada porción del caudal hereditario (artículos 883-894
y 1468-1473 del Código Civil); y, finalmente, la capacidad tanto para disponer como
Manual de Derecho Sucesorio 385
para recibir por testamento (artículos 836-848 del Código Civil)». En el mismo sen-
tido: Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Civil, Mercantil y del Tránsito
de la Circunscripción Judicial del estado Miranda, sent. del 24-09-08. exp. 12098,
http://miranda.tsj.gov.ve/decisiones/2008/septiembre/102-24-12.098-.html.
250
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, pp. 385-388.
251
Véase supra v.6; Madriñán Vázquez, ob. cit.
252
Véase infra xi.5.2.
253
Véase: López Herrera, Derecho…, t. i, p. 385.
386 María Candelaria Domínguez Guillén
de aceptarse tal posición, el citado artículo 953 del Código Civil no tendría
mayor sentido, pues cuando el causante otorga testamento es porque
decide en principio alterar las previsiones relativas la sucesión intestada.
De allí que la tesis más amplia sostiene la procedencia de la representación
testamentaria siempre que el heredero o legatario instituido sea incapaz
y deje descendencia 254. Posición esta última inadmisible para López He-
rrera, porque supondría admitir la figura en la sucesión testamentaria
en casos en que no es procedente en la sucesión ab intestato, ya que no
funciona por el simple hecho de que el heredero que falta tenga descen-
dencia, sino que además requiere que el llamado sea descendiente o her-
mano del de cujus255. De allí que la interpretación intermedia y lógica –a
la que nos adherimos– señala que para que funcione la representación tes-
tamentaria es necesario simplemente que el instituido incapaz sea descen-
diente o hermano del testador, al margen de que testamento reproduzca
o no la sucesión ab intestato, pero con las limitaciones de esta última 256.
Siendo procedente en los mismos supuestos, respecto de los que se admite la
figura en la representación ab intestato, a saber, premoriencia o incapacidad
–indignidad y ausencia–257. Pues no existe razón alguna que justifique una
distinción de trato en este sentido258.
254
Véase: ibíd., p. 386.
255
Ídem.
256
Ibíd., pp. 386 y 387.
257
Madriñán Vázquez, ob. cit., p. 219.
258
Ídem.
259
López Herrera, Derecho…, t. i, p. 387.
260
Ibíd., p. 388.
Manual de Derecho Sucesorio 387