Según el Coordinador de Organizaciones Indígenas de la Cuenca del Amazonas
(COICA, en sus siglas en inglés), en torno a un 9% de la población humana del
Amazonas aún está compuesta por pueblos indígenas de hasta 350
etnias diferentes.
Sin embargo, La riqueza del Amazonas empieza a
verse perjudicada por la actuación del hombre. A
mediados del siglo pasado, el Amazonas perdió un
17% de su cubierta arbórea.
La explotación económica causante de esta pérdida
de vegetación afecta tanto a la flora como a
la fauna de la región, y amenaza con desestabilizar la
dinámica de lo que muchos llaman el pulmón de la
Tierra.
La importancia de la selva amazónica reside en
su capacidad para regular tanto la temperatura como
la humedad del ambiente, que están estrechamente
ligados a los ciclos hidrológicos.
El potencial biodiverso de la cuenca del Amazona qué
abarca muchos países y zonas, suele sentirse amenazado
por intereses, tanto desde diversas empresas en busca de
su materia prima como de algunas naciones por obtener
beneficios económicos.
La explotación de la biodiversidad amazónica es palpable
a cada paso, y día tras día podemos verificar que la
diversidad biológica está desapareciendo de forma
acelerada.
En las últimas décadas se han aumentado los inducidos en
que muchas expresas han desarrollado diferentes productos
de medicamentos, alimentos y hasta cosméticos, en base a
muchas de las especies naturales y originarias de la región
amazónica, sin embargo, seguimos con el expolio
constante de la exuberante del ecosistema amazónico
Ecosistema amazónico
La región del amazonas se engloba en el bioma
amazónico, un área cubierta de bosque tropical con una
alta humedad y densidad de plantas que alcanza varios
piases de américa del sur
El bioma amazónico abarca más de 6.000.000 Millones
de kilómetros cuadrados, que se encuentra en jurisdicción
con ocho paises y un territorio de ultramar francés.
Prácticamente toda la superficie del ecosistema del
amazonas está ocupada por bosques tropicales (El bioma
del bosque con selva tropical de la Amazonía son zonas
más lluviosas con un clima tropical) y pequeños ecosistemas de
agua dulce
El problema
La Amazonia, la mayor región tropical del planeta, pierde cada año
enormes extensiones de selva, emitiendo grandes cantidades de gases
de efecto invernadero en un contexto de violencia y violaciones de los
derechos humanos. Si queremos evitar un empeoramiento del cambio
climático, la pérdida de su rica biodiversidad y garantizar la
supervivencia de los pueblos indígenas, es fundamental detener la
deforestación y degradación de la Amazonia.
Nuestra dieta tiene mucho que ver con lo que pasa en la Amazonia. La
expansión del cultivo de soja en Brasil se debe en gran medida a la
demanda internacional de piensos que la ganadería industrial necesita
para alimentar los pollos, cerdos, vacas, etc. que forman parte de
nuestra dieta excesivamente rica en proteína de origen animal.
También hay empresas españolas responsables en la conflictividad
que se vive en la región amazónica. Empresas eléctricas y empresas
aseguradoras están intentando hacer negocios con estos proyectos
destructivos. Además, el mercado español de madera tropical tiene
una gran responsabilidad, ya que España también es uno de los
mayores importadores europeos de madera tropical amazónica.
La demanda de maderas valiosas, como el ipé, alimenta el fraude y la
corrupción en el sector forestal. España es, dentro de la UE, uno de
los principales importadores de madera de ipé, contribuyendo no solo
a la destrucción de la Amazonia sino también a la invasión de
territorios indígenas o el trabajo esclavo.
CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD EN LA AMAZONÍA: UN
ENFOQUE REGIONAL
La biodiversidad en la Amazonía está amenazada por el modelo de
desarrollo dominante, que presta poca atención a sus características
intrínsecas. La globalización acentúa la progresión de una agricultura
que carcome el macizo forestal. En Brasil, la deforestación promedio
alcanza los 20.000 km2 por año. La destrucción del hábitat es la
principal causa de la pérdida de biodiversidad. A pesar de las críticas,
las áreas protegidas siguen siendo el mejor medio para combatir esta
degradación. Todos los países de la región apuestan por fortalecer y
ampliar su sistema nacional de áreas protegidas. Frente a amenazas
más apremiantes, durante la última década, los métodos de
conservación también han evolucionado. Sin embargo, es necesario
mejorar la efectividad y representatividad de las áreas protegidas en la
región. Son necesarios ajustes metodológicos y sobre todo una
evolución de la concepción de la conservación: una mayor participación
de la sociedad y la integración de las áreas protegidas en el desarrollo
regional son necesarias para asegurar la sostenibilidad de estos
sistemas, amenazados por la quiebra financiera y dependientes de la
cooperación internacional. En un contexto de globalización, también es
necesario un cambio de escala en materia de conservación de la
biodiversidad y la nueva Organización del Tratado de Cooperación
Amazónica debe ofrecer una oportunidad a los países de la región. Un
enfoque regional debe permitir revisar la efectividad de las áreas
protegidas desde una nueva perspectiva, más allá de las fronteras, y
sobre todo aunar las fortalezas de los países “megadiversos”, para que
sus voces sean escuchadas en todos los foros.
El avance de la frontera agrícola, la deforestación y la
necesidad de buenas prácticas para el ordenamiento del
territorio generan que nuevas actividades económicas sin
planificación y nuevos actores sin el conocimiento del
ecosistema procedan al manejo del fuego. Según los reportes
climáticos, el año 2019 no es un año seco. Esto evidencia que
el incremento de la temperatura y la disminución de la
humedad relativa del aire dentro del bosque han sido
generados principalmente por falta de la masa de árboles,
incentivando el ciclo del fuego hasta escenarios de pérdida de
control.
Los principales efectos de los incendios en la Amazonia
implican a una extensión y escala lo suficientemente
significativas para considerar que las variables que mantienen
a este sistema están en peligro. Son los siguientes:
La Amazonía como regulador del clima y del ciclo del
agua. La cuenca genera hasta el 50% de su propia
precipitación, regula un complejo sistema de agua
subterránea, genera hasta el 70% de la precipitación en
partes de la cuenca del Plata, publicado por Lovejoy y
Nobre en Science Advances, 2018 y UT Delft, 2010.
También regula la humedad del aire en el subcontinente y
transmite esta humedad a través de las corrientes
oceánicas.
La Amazonía como regulador del ciclo del carbono y
del ciclo de la energía. El bosque quemado no
solamente ha anulado su función de absorber carbono
sino el incendio libera el carbono almacenado durante
muchos años, esta cifra está entre 180 a 300 TM/ha,
generando un desastre ambiental que afecta localmente
al bosque, a la población, al agua, al suelo.
La Amazonía como un Ecosistema clave para la
migración hacia una economía más verde y baja en
baja en emisiones de GEI. Los incendios forestales
ciertamente no contribuyen positivamente a la dinámica
que nos conduce a alcanzar las metas de desarrollo
sostenible (ODS), ni las metas climáticas del Acuerdo de
Paris, ni las metas en biodiversidad de Aichi, sin embargo
esta realidad presenta una oportunidad para avanzar con
mayor fortaleza en tareas de integración y así unir
esfuerzos y recursos para su mejor conocimiento
analítico, conservación efectiva y uso sostenible.
“Los pescadores manifiestan que la pesca no es la misma que antes, ya no hay
la misma cantidad ni calidad de peces”, dice Luis Moya, biólogo especialista
en Recursos Naturales de la organización Wildlife Conservation Society
(WCS). El especialista que vive en Loreto contó que, hasta los ochenta, en las
cochas era posible encontrar especies grandes como paccus, gamitanas y
paiches, pero ahora hay especies más pequeñas y de bajo valor económico
como el boquichico y la palometa. “Esas son las que dominan las pesquerías,
las especies grandes han comenzado a decaer. Esa relación se viene dando
desde hace varios años”, acotó.
Esta situación explicada por Luis Moya ha sido clave en la elaboración de
un estudio publicado recientemente en la revista Science. El artículo científico
advierte cómo la pérdida de la biodiversidad de peces de la Amazonía está
vinculada a la afectación en la nutrición de quienes dependen del consumo de
estos peces como principal fuente proteica en su dieta diaria.
Además, con el desarrollo de escenarios modelados sobre el cambio de
biodiversidad, identificaron que las especies de peces más grandes están siendo
reemplazadas por otras más pequeñas. Esta información ha sido también
confirmada por la presidenta del Instituto de Investigaciones de la Amazonía
Peruana (IIAP), Carmen García, quien afirmó a este medio que “en el siglo
pasado, las grandes especies que tenían escamas como el paiche y la gamitana
dominaban las pesquerías; mientras que, ahora, son pequeños peces los que
predominan”.
Al respecto, el nutricionista Olger Román del Colegio de Nutricionistas del
Perú señaló a OjoPúblico que la principal fuente de energía de la dieta común
en la Amazonía proviene de la yuca y el plátano; mientras que la fuente proteica
se basa, sobre todo, en el pescado. “Los pescados de la selva sí tienen hierro.
Obviamente, los pescados oscuros van a tener más y otros menos”, declaró.
LORETO ES UNA DE LAS REGIONES CON LAS MÁS
ALTAS TASAS DE ANEMIA EN MENORES DE 3 AÑOS.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI),
Loreto es uno de los departamentos con mayores índices de anemia (50.5%).
Esta cifra es superior al promedio nacional (40.0%).
Según un documento del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis),
la principal causa de anemia en el Perú es la deficiencia de hierro. Con ello
coincidió el especialista en nutrición, Olger Román, quien añadió que existen
otros factores sociales que influyen en los altos índices de anemia en la
Amazonía como el embarazo adolescente, las enfermedades parasitarias y la
contaminación de los ríos con metales pesados.
Sin embargo, la alimentación, junto a esos factores, juega un papel importante
en el incremento de la anemia en la región. Por lo que, la pérdida de peces
grandes con altos niveles de hierro supone un posible riesgo para la nutrición de
las personas de la Amazonía. “Por cada especie perdida, los suministros de
nutrientes disminuyeron, en promedio, en un 1,76% en todos los nutrientes”,
detalla el estudio.
Mientras que la pérdida de biodiversidad de la Amazonía aumenta, las
posibilidades de consumir peces con altos niveles de hierro y zinc disminuyen.
Por ello, Sebastian Heilpern, investigador principal del estudio, manifestó
a OjoPúblico que “el mensaje es uno de advertencia: con menos especies, el
riesgo incrementa”.
Por ello, Sebastian Heilpern afirmó a este medio que existen diversas
herramientas disponibles para mitigar la pérdida de la biodiversidad de los
peces. Por ejemplo, conservar hábitats claves como los bosques inundables,
reconsiderar el desarrollo de infraestructura como las represas, y mejorar el
manejo pesquero e implementar talla mínima de captura, y vedas de pesca.
“La integración de la biodiversidad en la gestión de especies capturadas en la
naturaleza, como hemos demostrado aquí con la pesca continental, requiere
invertir en políticas y prácticas que sustentan la biodiversidad”, subrayó en su
estudio.
los principales los principales problemas ambientales mencionados por el
gremio empresarial se tienen:
Incendios forestales y narcotráfico
Lo sucedido en Brasil es un claro ejemplo de esta afectación que desde hace
algunas semanas viene afectando en la Amazonía generando un grave
perjuicio a la fauna y flora, pues para recuperarlo demandará un periodo entre
20 y 40 años. “Solo en esta década se ha perdido más del 20% de la selva
amazónica realidad que no es ajena al Perú considerando que las acciones del
narcotráfico también afectan al ser un ‘depredador de ecosistemas’ que buscan
áreas territoriales para sus prácticas delictivas”, manifestó.
Derrame de petróleo
Los constantes derrames de petróleo en la zona del Oleoducto Norperuano
contaminaron severamente los afluentes del río Amazonas. “Ello pone en
evidencia la falta de presencia del Estado en zonas alejadas, pero también de
la incompetencia de las autoridades para encontrar soluciones a este recurrente
problema”, reveló.
Tala ilegal
El gremio empresarial indicó que la tala ilegal en la Amazonía peruana ha
generado la pérdida de 6 millones de hectáreas de selva virgen, zona donde se
cometen delitos forestales por la acción de las mafias madereras que operan a
dista y paciencia de las autoridades.
Minería ilegal
Esta actividad también es un depredador ambiental, el cual está enquistado en
distintas zonas del país desde varias décadas. “Se espera más acciones del
gobierno como La Pampa (Madre de Dios). Esto debe ser el inicio de una
nueva etapa para el control de actividades ilegales que permitan mitigar este
desastre ambiental”, sostuvo.
La deforestación : Otra de las amenazas contra el pulmón natural del
continente suramericano es la tala de los árboles, los cuales se han
denunciado desde 2006 por la organización Greenpeace Internacional.
Desde hace 15 años en la selva peruana unos dos millones de
hectáreas de bosques se han perdido producto de la deforestación.
Fauna y comunidades indígenas:Las amenazas ambientales también
perjudican a las comunidades indígenas que ahí habitan y a la fauna,
entre ellas algunas en peligro de extinción. Estudios han revelado que
los indígenas que viven en la selva amazónica padecen afecciones de
salud producto de la contaminación de las aguas.
La Región Amazónica ocupa toda el área centro-oriental de la América del Sur, al Este
de la Cordillera de los Andes, y desde la Meseta de las Guyanas al Norte hasta la
Meseta Brasileña al Sur. Su altitud varía de los 4.000 metros en la Cordillera
Occidental hasta el nivel del mar. Tiene más de 7,8 millones de km2 y representa el
44% del territorio sudamericano, abarcando áreas de Bolivia, Brasil, Colombia,
Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela. Se estima que la población total en la
Amazonía es de 22 millones de habitantes (1992), la que incluye numerosas tribus
indígenas.
La enorme riqueza de la Amazonía, ha permitido la subsistencia y el desarrollo de
formas de vida únicas. Sus ecosistemas se caracterizan por una gran biodiversidad y
albergan más de 30.000 especies vegetales; cerca de 2.000 especies de peces, 60
especies de reptiles, 35 familias de mamíferos y, aproximadamente 1.800 especies de
aves. Más del 16% de toda el agua dulce del mundo se escurre en la Cuenca
Amazónica, con un promedio superior a los 175.000 m3/s. Se caracteriza por altas
precipitaciones y, en su mayoría está ocupada por bosque húmedo tropical. Los
bosques amazónicos representan algo más del 56% del total mundial de bosques
latifoliados. Aproximadamente el 3% del área de la región, o sea cerca de 22 millones
de ha. (220.000 km2), ha sido declarada por los gobiernos de los países amazónicos
como parques nacionales y áreas protegidas.
La Amazonía no puede ser considerada únicamente como una reserva de
biodiversidad, sino también como una importante fuente de recursos para el desarrollo.
Contiene una de las mayores reservas conocidas de bauxita (cerca del 15% del total
mundial), y es una de los mayores proveedores de hierro y acero a los mercados
mundiales. La madera y los productos derivados, oro y estaño, son otros productos
con creciente demanda para exportación. El manejo adecuado de los recursos
naturales de la Amazonía es de primordial importancia para los países de la región y
para el mundo entero.
Los países amazónicos suscribieron en 1978 el Tratado de Cooperación Amazónica,
mediante el cual se comprometieron a realizar esfuerzos y acciones conjuntas para
promover el desarrollo, la preservación ambiental y utilización racional de los recursos
naturales de la región. Esta actitud se tradujo también en la gradual incorporación de
objetivos de manejo ambiental y de desarrollo sustentable en las estrategias de
desarrollo de los países amazónicos.
Las áreas fronterizas de la Amazonía, a su vez, poseen una enorme diversidad y
muchos de los potenciales y limitantes de la región amazónica como un todo. Los
programas y proyectos ejecutados en estas áreas, al limitar el enfoque del estudio de
una área extensa a otras menores, aún representativas del universo amazónico,
facilitan una acción institucional e interdisciplinar para la realización de actividades de
desarrollo. Entre los objetivos definidos por los países participantes para los estudios
de cooperación fronteriza, está el de crear condiciones para el desarrollo sustentable.
Al mismo tiempo posibilitar la preparación de proyectos específicos de desarrollo para
esas áreas, que puedan servir de modelos para extender la planificación de desarrollo
y la gestión ambiental a otras áreas amazónicas.
Esas actividades son llevadas a cabo por los países y se realizan con la cooperación
de la Secretaría General de la OEA, a través del Departamento de Desarrollo Regional
y Medio Ambiente. En términos financieros, la contribución de la Secretaría General de
la OEA, desde el inicio de los estudios hasta el año 1992, alcanzó a US$ 1.7 millones
(Ver Gráfico 1).
El Canadá, a partir de su ingreso a la Organización en 1989, ha expresado un interés
particular en apoyar actividades de desarrollo sustentable en la región amazónica.
Desde 1990, el Canadá participa con la OEA en un programa de cooperación técnica
dirigido a la preparación de proyectos de desarrollo y manejo ambiental en áreas de
frontera. A partir de 1991, la Secretaría General de la OEA y Canadá vienen
ejecutando el Programa de Protección Ambiental y Desarrollo Económico de la Región
Amazónica.