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El Espiritu de Estupor y Letargo

El documento describe el "espíritu de estupor y letargo", el cual causa indiferencia y desánimo en los cristianos que los impide servir a Dios. Este espíritu ataca a aquellos que tienen dones pero no se han activado en el ministerio, provocando tibieza e insensibilidad. Se insta a orar contra este espíritu para que sea atado y en su lugar sea desatado un espíritu de servidumbre a Dios.
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El Espiritu de Estupor y Letargo

El documento describe el "espíritu de estupor y letargo", el cual causa indiferencia y desánimo en los cristianos que los impide servir a Dios. Este espíritu ataca a aquellos que tienen dones pero no se han activado en el ministerio, provocando tibieza e insensibilidad. Se insta a orar contra este espíritu para que sea atado y en su lugar sea desatado un espíritu de servidumbre a Dios.
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EL ESPÍRITU DE ESTUPOR Y LETARGO

Romanos, 11:8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no
vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.

El diccionario define la palabra “estupor” de la siguiente manera: disminución de la


actividad intelectual, acompañada de cierto aire de indiferencia.

Esa indiferencia o insensibilidad trae a los cristianos torpeza y desanimo que les
impiden crecer en Cristo y los estanca en un estado que los ciega a la visión de
Dios. Es algo similar a entrar en un sueño profundo, el cual nos pone a dormir y
nos impide servir al Señor.

Con frecuencia, un nuevo creyente está lleno de celo por las cosas de Dios. Pero
todo cristiano, de no ser motivado y equipado, entra en un estado de indiferencia
que lo desanima a servir a Dios.

Todo pastor debe hacer en su iglesia lo mismo que Nehemías al regresar a


Jerusalén para reedificar el muro. Nehemías tuvo la visión de reedificar el muro.

Nehemías, 2:13 Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón
y a la puerta del Muladar; y observé los muros (miembros) de Jerusalén que
estaban derribados (caídos, desanimados, desalentados), y sus puertas (lideres)
que estaban consumidas por el fuego. 

En este pasaje, los muros son los “miembros”, los cuales estaban derribados
(caídos, desanimados, desalentados) y las puertas son los “lideres”, los cuales
estaban consumidos por el fuego.
Este espíritu ataca particularmente a los cristianos que no se han activado en el
ministerio y que, por lo general, conocen los caminos del Señor. Entra en ellos una
tibieza como la que ocurría en la iglesia de Laodicea, de la cual Jesús dijo:

Apocalipsis, 3:16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi


boca. 

Tenemos que orar en contra del “espíritu de estupor y letargo”. Oremos para que
sea atado ese espíritu de indiferencia y desatado un “espíritu de servidumbre al
Señor” en su lugar.

Cuando el pueblo de Dios se acerca a Él con palabras y le honra con sus labios
pero aleja su corazón de Él, simplemente venera por tradición aquello aprendido
de memoria. El Señor permite entonces que caiga sobre ellos un espíritu de sopor
o sueño profundo conocido como el “espíritu de estupor y letargo”.

Las siguientes son señales de que este espíritu se encuentra activo dentro de una
iglesia local. El espíritu de estupor y letargo:

[+] ataca a personas que tienen dones y ministerios pero aún no se han activado
en los mismos;
[+] trae insensibilidad, indiferencia y tibieza hacia las cosas de Dios; y
[+] provoca estancamiento espiritual;

Oración contra el espíritu de estupor y letargo:

Señor Jesucristo, con la autoridad que hay en tu nombre y con el poder que hay
en tu sangre, atamos, reprendemos, echamos fuera, desalojamos de nuestra
iglesia, a los lugares secos y vacíos, al espíritu inmundo de estupor y letargo y a
todos los espíritus inmundos que vienen con el: indiferencia, tibieza,
estancamiento, aborto de ministerios y desanimo.

Atamos al espíritu de estupor y letargo y a todos los demonios que lo acompañan


y desatamos al Espíritu Santo y un espíritu de servidumbre al Señor sobre nuestra
iglesia.

Rompemos, quebrantamos, despedazamos, conquistamos, saqueamos y


convertimos en anatema, las fortalezas del espíritu inmundo de estupor y letargo y
distribuimos sus bienes.
¿Qué significa “convertir en anatema”?

Significa consagrar para Dios el lugar donde existía la fortaleza destruida, para
que nada más, contrario a Dios, pueda ser construido en ese lugar.

Basado en:

Josué, 6:26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante
de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre
su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus
puertas.

MARCELO D. D’AMICO
Maestro de la Palabra – Ministerio Rey de Gloria

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