2. ¿Identifique el aprendizaje adquirido por la mujer líder del liderazgo masculino?
En primer lugar, debemos recordar, que, bajo nuestra perspectiva, el liderazgo
organizacional debe ser considerado como andrógino, puesto que no debe clasificarse
según sexos. Aun así, se tiende a pensar que el liderazgo masculino está enfocado en
los objetivos, así como que se basa en gran parte en la independencia propia respecto
al trabajo y los propios resultados, así como al alto conocimiento del tema en cuestión.
Se presupone que el líder masculino es alguien seguro de sí mismo, y
consecuentemente, con las decisiones que toma, aunque como veremos
posteriormente, también hay muchas otras características del liderazgo femenino que
deben ser, si no lo han sido ya, adquiridos por los hombres.
Es por lo expuesto, que considero que el aprendizaje principal adquirido por la mujer
líder respecto del liderazgo masculino es que el liderazgo femenino debe estar
orientado también a los objetivos, con lo que ello supone, respecto de la toma de
decisiones, no dudar de las aptitudes propias etc.
3. ¿Identifique el aprendizaje adquirido por parte de los líderes masculinos del
liderazgo femenino?
Por otro lado, y a sensu contrario, encontramos que el liderazgo femenino se basa en
la innovación, la motivación, la resolución rápida de conflictos, y sobre todo y
principalmente en la escucha y las interacciones sociales, dándole gran importancia a
la comunicación eficaz.
Como ya hemos argumentado, el liderazgo masculino se supone que debe ser muy
marcado, incluso con un carácter algo agresivo y que tan solo se fija en los objetivos
finales, sin importar como estos se desarrollan o se consiguen el aprendizaje adquirido
por parte de los lideres masculinos respecto del liderazgo femenino, en mi opinión,
debe ir enfocado a conseguir llegar al objetivo común, pero cuidando cada uno de los
aspectos que producen dicho objetivo, es decir, poner énfasis en la motivación del
grupo de trabajo, así como incorporar a dicho liderazgo, una comunicación eficaz que
le permita actuar como un verdadero líder.
Una vez expuestos todos mis argumentos, quiero volver a enfatizar que bajo mi
criterio y punto de vista, ha llegado un momento de desarrollo suficiente en nuestra
sociedad en la que debemos dejar atrás modelos que discriminan por sexos y niegan el
acceso a determinados roles dentro de una organización por la misma razón descrita, y
centrarnos en un liderazgo andrógino, que toma en consideración la valía de las
personas, así como sus características y aptitudes personales para que aquellas que
estén más preparadas ejerzan, en este caso, las funciones propias del líder.