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Tiempos Precolombinos

El documento resume la historia precolombina y colonial del Paraguay. Las principales etnias que habitaban la región antes de la llegada de los europeos fueron los guaraníes, lágidos y pámpidos. En 1537, los españoles fundaron Asunción del Paraguay, que se convirtió en el centro de la provincia colonial. Los jesuitas establecieron exitosas reducciones entre 1604 y 1767. En 1810, tras la Revolución de Mayo en Buenos Aires, el Paraguay se separó del Virreinato del Río de

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Tiempos Precolombinos

El documento resume la historia precolombina y colonial del Paraguay. Las principales etnias que habitaban la región antes de la llegada de los europeos fueron los guaraníes, lágidos y pámpidos. En 1537, los españoles fundaron Asunción del Paraguay, que se convirtió en el centro de la provincia colonial. Los jesuitas establecieron exitosas reducciones entre 1604 y 1767. En 1810, tras la Revolución de Mayo en Buenos Aires, el Paraguay se separó del Virreinato del Río de

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Tiempos precolombinos

A la llegada de los conquistadores europeos españoles el territorio del Paraguay Oriental, es


decir el área ubicada entre el río Paraná al este y el río Paraguay al oeste, se encontraba
habitado por diversas etnias indoamericanas que se encontraban en estado de guerra entre
ellas; estas etnias pertenecían a tres conjuntos diferentes: los pámpidos, los lágidos y los
amazónidos. Aún no se sabe si los lágidos fueron los primeros en ocupar el territorio, o si
fueron precedidos por los pámpidos. Lo documentado es que hacia el siglo XV los
amazónios avá conocidos comúnmente como guaraníes lograron avanzar desde el norte y el
este merced a su superioridad numérica y a la posesión de una cultura material más
desarrollada ya que practicaban la horticultura de mandioca, maíz y maní. La práctica de
una agricultura de roza les permitía excedentes como para mantener a una población en
continuo aumento demográfico que requería de nuevos territorios.

Ante los avá o "guaraníes" se encontraban las etnias cazadoras-recolectoras de los "ŷes" o
lágidos (por ejemplo los ašé-guayakí) y las de los pámpidos destacándose entre este
segundo conjunto las etnias llamadas por los guaraníes: agaces y payaguás.

El primer encuentro documentado de los guaraníes con los europeos es el de Alejo García,
explorador portugués, que participó en varias expediciones a América del Sur con la flota
española, y que tras haber naufragado en la isla de Santa Catarina en 1525, lideró antes de
1533 a un fuerte contingente de guaraníes que remontando aproximadamente el curso del
río Pilcomayo llegó a las fronteras del Tahuantinsuyu (probablemente en la zona de
Cochabamba) libró allí, ayudado por los "chiriguanos", algunos combates con éxito y
regresó rumbo a la costa atlántica con abundante botín de objetos de plata y oro siendo
muerto en el camino, pero llegando la noticia de su hazaña a los europeos asentados en la
costa del Atlántico.

Las alianzas (aun cuando asimétricas) entre guaraníes y españoles se desarrollaron


fuertemente y en oposición a otras etnias, principalmente contra las de los "guaicurús" y
"mbyás" entre los que se contaban los "agaces" y los "payaguás" que finalmente
desaparecieron, en parte por las constantes guerras víctimas de un etnocidio ante los
ataques conjuntos de guaraníes y españoles y en parte por costumbres propias -como tener
un solo hijo por pareja, en el caso de los payaguás- que los hicieron comparativamente más
débiles en la confrontación.

[editar] Época colonial


Cabildo de Asunción (1537-1811).
Artículos principales: Gobernación del Río de la Plata y del Paraguay, Gobernación del
Paraguay y Intendencia del Paraguay

Los primeros europeos se establecieron en la zona refugiados tras el fracaso de la primera


fundación de la ciudad de Buenos Aires a principios del siglo XVI y fundando una casa
fuerte que sería Asunción del Paraguay el 15 de agosto de 1537. La ciudad finalmente se
convirtió en la cabecera de una provincia colonial española, llegando a conocerse como
"Madre de Ciudades" ya que de ella partieron las corrientes pobladoras y repobladoras de
diversas ciudades: Ontiveros, Ciudad Real del Guayrá y (la primera) Villa Rica del Espíritu
Santo en la antigua provincia del Guayrá (actual estado brasileño de Paraná), Santiago de
Jerez del Itatín (en el actual Mato Grosso del Sur), San Francisco de Mbiaza en las costas
del océano Atlántico (actual estado brasileño de Santa Catarina), Santa Cruz de la Sierra en
el Chaco Boreal, así como las importantes ciudades argentinas de Buenos Aires, Corrientes,
Santa Fe y Concepción de Buena Esperanza, más conocida como Concepción del Bermejo.

Bajo el gobierno de Hernandarias, llegan al Paraguay los jesuitas para contribuir a la tarea
de pacificación de los indígenas, dando así origen a las célebres reducciones Jesuíticas.
Desde 1604 a 1767 los jesuitas realizan con los indígenas guaraníes de Paraguay un original
gobierno teocrático. Las reducciones jesuitas llegaron a constituir un estado prácticamente
independiente, ya que tenían autonomía respecto a los gobernadores de Asunción. Las
misiones llegaron a cobijar a más de un cuarto de millón de indígenas donde se les
enseñaba la religión católica, agricultura, artesanía y pequeña industria.

La organización total abarcó 32 reducciones. Las misiones primero se instalaron en la


región del Guayrá (también llamado La Pinería)-actual estado brasileño de Paraná- y luego
se establecieron entre los ríos Tebicuary y el divortium aquarum de la Cuenca del Plata con
las cuencas menores afluentes directas del Océano Atlántico. La lengua guaraní fue
respetada y se fijó en forma escrita; en ella fueron vertidas importantes obras de teología,
impresos en la primera imprenta del Río de La Plata. Paralelamente el asunceno Ruy Díaz
de Guzmán escribía las primeras obras de historia atinentes a la región del Cono Sur.

Respecto a la organización de las reducciones, cada pueblo estaba regido por el cura
Rector, máxima autoridad; el cura doctrinero, encargado de la instrucción religiosa; el cura
Despensero, encargado de la administración económica; y el cura auxiliar o coadjuntor, que
era el nexo entre el rector y la población.
En 1617, durante el gobierno de Hernandarias (y a su pesar) se produjo la división de la
Provincia en dos gobernaciones: la del Paraguay y la de Buenos Aires. De esta forma
Paraguay perdió la zona marítima del estuario del río de La Plata, y conservó solo
Asunción, Ciudad Real y Villa Rica del Guayrá. La pérdida de la "salida de la tierra" por el
puerto de Buenos Aires se hizo sentir mucho más desde que la provincia española del
Paraguay perdió el estratégico territorio llamado la Mbiazá o Yviazá (o La Vera), que
correspondía al actual estado brasileño de Santa Catarina, territorio en el cual se hallaba el
estratégico puerto (fundado en 1538) de San Francisco de Ybiaza.

En 1717 la rebelión Comunera representó el primer grito de libertad de toda América, pero
con la derrota en la batalla de Tovatí en 1721 se impusieron duras sanciones al
departamento que asfixiaron completamente su economía.

En 1750, el tratado de límites entre España y Portugal, afectó a Paraguay con las pérdidas
de Guayrá (entre el río Paraná y el Océano Atlántico), la gran provincia del Itatín y la
región de Cuyabá que fueron cedidos al Brasil portugués a cambio de la Colonia del
Sacramento, en la Banda Oriental del río de la Plata.

En el ya citado año de 1750 la corte española de acuerdo con la corona portuguesa


decidieron repartirse el territorio de las reducciones, Los jesuitas se negaron a ello, dando
lugar a que los ejércitos español y portugués emprendieran la llamada Guerra Guaranítica y
acabaran con la resistencia en 1757.

En 1767 los jesuitas fueron expulsados de España y sus dominios por orden de Carlos III.
Las reducciones pasaron a ser dirigidas por grupos seglares y religiosos, pero entraron en
un proceso de decadencia.

El Virreinato del Río de la Plata fue creado en 1776 por el rey Carlos III, integrando en su
jurisdicción los actuales territorios de Argentina, Uruguay, Río Grande del Sur y Santa
Catarina actual Brasil, Paraguay, Bolivia y el norte de Chile. La creación del nuevo
Virreinato del Río de La Plata desligó al Paraguay del Virreinato del Perú. La capital del
nuevo virreinato se hallaba en la ciudad de Buenos Aires.

La creación del virreinato obedeció a la necesidad de organizar mejor la administración del


extenso territorio acosado por el contrabando y la constante penetración de los portugueses
y lusobrasileños.

En 1777 la provincia del Paraguay fue integrada en el Virreinato del Río de La Plata dentro
del cual se mantuvo hasta 1811.

En 1782, se estableció en el virreinato el régimen de las intendencias. Asunción era, en la


Provincia o Intendencia del Paraguay, la única población con categoría de ciudad. La zona
al sur del río Tebicuary y al este de la cordillera de Caaguazú por su parte correspondía a la
Gobernación de las Misiones Guaraníes (o Provincia Subordinada de las Misiones)
constituida con los restos de las Misiones Jesuíticas que pudieron quedar bajo control
español.
[editar] Independencia

Casa de la Independencia.
Artículo principal: Rechazo del Paraguay a la Revolución de Mayo

En 1806 y 1807 se producen las Invasiones Inglesas que ocupan las zonas del Virreinato
del Río de la Plata correspondientes a la Banda Oriental y a gran parte de Buenos Aires,
desde Asunción y desde Córdoba se enviaron tropas que apoyaron en la victoria contra los
atacantes. Las Invasiones Inglesas demostraron a los habitantes del virreinato que el poder
español era poco competente y que las poblaciones nativas podían autogobernarse.

En 1810 llegó a Buenos Aires, capital del virreinato del Río de la Plata, la noticia de que
España había sido ocupada por tropas francesas de Napoleón Bonaparte. Los patriotas
argentinos prepararon el movimiento revolucionario. En Buenos Aires se reunieron en un
Cabildo Abierto y establecieron la Primera Junta (25 de mayo de 1810) con el objetivo de
formar un congreso de todas las provincias del Virreinato del Río de La Plata, es la
Revolución de Mayo.

En 1810, debido a la Primera Junta independiente de Buenos Aires, el gobernador realista


de Asunción, Bernardo de Velasco remitió a Buenos Aires una nota comunicando la
separación de la Provincia del Paraguay del Virreinato del Río de La Plata, Velasco y sus
adeptos formaron una junta el 24 de junio de 1810, junta que reiteró su fidelidad a la
monarquía española de Fernando VII.

A fines de 1810 las tropas al mando del General Manuel Belgrano marcharon en una
expedición para libertar al Paraguay e intentar sumarle a las recién creadas Provincias
Unidas del Río de la Plata, pero las escasas fuerzas de esa expedición no recibieron apoyo
local y fueron derrotadas en la batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811) y en la de Paraguarí
por los realistas entre quienes hasta entonces revistaban los generales Fulgencio Yegros y
Cabañas. Ésta batalla, y la huida en la ocasión del gobernador español Velasco (al pensar
que habían tenido un revés militar) se considera como el comienzo de una toma de
conciencia de las propias fuerzas por parte de la oficialidad paraguaya que había entrado en
contacto con Belgrano y sus oficiales al firmarse un armisticio, tal toma de conciencia que
llevaría al año siguiente a la declaración de la independencia, derrocando a las autoridades
españolas locales, el 14 de mayo de 1811 se suele decir que esta fue la única declaración de
independencia pacífica en la América del siglo XIX, lo cierto es que los españoles o
realistas se vieron imposibilitados de atacar ya que las Provincias Unidas del Río de la Plata
que enfrentaban a los españoles impedían todo avance de estos hacia el estado del
Paraguay.. El 14 de mayo de 1811 estalló el movimiento revolucionario paraguayo dirigido
en lo militar por el capitán Pedro Juan Caballero y en lo político por el gobernador Velasco,
lo componían además Juan Valeriano Zeballos y José Gaspar Rodríguez de Francia.
Velasco sería destituido antes de un mes.

El 17 de junio de 1811 un congreso nombró una junta gubernativa presidida por Fulgencio
Yegros. Se estableció un proyecto de confederación entre las Provincias Unidas del Río de
la Plata y Paraguay, pero los intereses contrapuestos de las elites porteñas y asuncenas
chocaron a despecho de las intenciones de los patriotas y los pueblos, tal desinteligencia fue
incentivada por el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. El 12 de octubre de 1811 se
firmó con el enviado de Buenos Aires, el General Manuel Belgrano, un Tratado de
Amistad, Auxilio y Comercio.

== Inicio del período Indeayo de 1811}} El derrocamiento del poder español, mediante la
intimación al Gobernador Velasco ocurrió en la noche del 14 al 15 de mayo de 1811,
culminando una conspiración liderada por Pedro Juan Caballero. El destituido gobernador
integró aún la primera Junta Provisional, junto al capitán Juan Valeriano Zeballos y el Dr.
José Gaspar Rodríguez de Francia, hasta que acusado de negociar con los portugueses para
defender la monarquía aún al precio de depender del Imperio portugués, Velasco fue
expulsado de la Junta.

Después de un período de Consulado (esto es, en el sentido de Cónsul romano como


sistema compartido de gobierno) con Francia y Yegros, y posteriormente solo de Francia, la
dictadura de éste se inició como resultado del Congreso del 3 de octubre de 1814, que lo
nombró dictador supremo de la República. El largo y rígido gobierno de Rodríguez de
Francia significó por una parte la férrea defensa de la independencia paraguaya, pero
asimismo el encierro del país, que el dictador consideró necesario para cumplir los
objetivos que se había propuesto.

Gaspar Rodríguez de Francia en 1816, ante el fortalecimiento del unitarismo en la Ciudad


de Buenos Aires, convocó al Congreso, donde sus partidarios consiguieron la declaración
de la Dictadura Perpetua y la "autodisolución" (en realidad la "autodisolución" fue
instigada por Rodríguez de Francia) del mismo Congreso.

La débil resistencia al estilo de gobierno de Rodríguez de Francia por parte de ciertos


sectores, que venía desde la primera etapa, cristalizó en una conspiración comandada por
Fulgencio Yegros duramente descabezada luego por el Dictador, con el fusilamiento de sus
principales figuras en 1821. A pesar de la dureza de su gobierno, se calcula que no más de
40 personas fueron ejecutadas en casi 30 años de poder omnímodo, en una período en que
en las provincias vecinas se desangraron decenas de miles de muertos en guerras fratricidas.
En los últimos años de su gobierno dio asilo al caudillo uruguayo José Gervasio Artigas,
con quien había mantenido fuertes disputas en el pasado, y le protegió ante la persecución
(y amenazas de invasión al país) del caudillo entrerriano Francisco Ramírez, su ex-
lugarteniente y entonces perseguidor.
José Gaspar Rodríguez de Francia murió el 20 de septiembre de 1840.

La inserción de Carlos Antonio López en la vida política del país se inició a la muerte de
Rodríguez de Francia, cuando fue designado consejero y secretario de Mariano Roque
Alonso durante el gobierno de la Comandancia de Armas. Posteriormente, en 1841 es
nombrado cónsul del Paraguay (en el mismo sentido que antes Francia y Yegros) En 1844,
el Congreso le otorgó poderes de presidente de la República, por diez años.

Carlos Antonio López continuó, aunque con un estilo diferente, abriendo lentamente al país
al exterior, la defensa de la independencia paraguaya, amenazada especialmente por la
negación del Gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas de reconocer la
independencia del país y su insistencia en seguir considerando que la incipiente Argentina
tenia derechos sobre la antigua Provincia del Paraguay, heredados del dominio español.

Entre las acciones de progreso del gobierno de López se destaca la creación del primer
periódico nacional: El Paraguayo Independiente, de la Flota Mercante y del Ferrocarril; la
puesta en marcha de la fundición de Ybycuí, los arsenales nacionales, y la contratación de
unos 200 técnicos europeos que aportaron su conocimiento y su trabajo para la
modernización de la capital y del país. La educación y la cultura fueron otros campos muy
favorecidos por iniciativas de Don Carlos, quien cumplió un segundo y un tercer periodos
de gobierno, hasta su muerte, en 1862.

A esta, después de un mes de negociaciones, su hijo Francisco Solano López, de 36 años, es


elegido Presidente de Paraguay. Este -con una fina educación- había encabezado en 1853
un viaje de más de un año y medio a Europa -como Embajador de su padre- a fin de obtener
reconocimiento de la independencia del país y fue quien cerró los tratos con las compañías
inglesas (principalmente) que le vendieron al país la tecnología necesaria para un despegue
económico e industrial descollante para esos años, sin recurrir a préstamo alguno, a más de
ser quien contratara el par de centenares de técnicos europeos que la pusieron en práctica.

Sin embargo, a pesar de los consejos de su padre en cuanto a manejar las relaciones
internacionales con prudencia, su admiración por Luis Napoleón (a quien conoció en 1853
cuando éste acababa de autoproclamarse emperador) lo llevó a una política cada vez más
riesgosa, que culminó en el ataque al Imperio del Brasil (Diciembre de 1864) y a la
República Argentina (invasión paraguaya a la Provincia de Corrientes en 1865) que
desencadenó la catastrófica Guerra de la Triple Alianza (1865–1870)

[editar] Guerra de la Triple Alianza

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