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Á. Rivier

Una persona con autismo pediría lo siguiente: 1) que se le facilite un mundo estructurado y predecible para poder comprenderlo; 2) que no se le hable demasiado ni con lenguaje complicado o rápido; y 3) que se le muestre el sentido de las actividades que se le piden y que se le recompense cuando las hace bien.
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Á. Rivier

Una persona con autismo pediría lo siguiente: 1) que se le facilite un mundo estructurado y predecible para poder comprenderlo; 2) que no se le hable demasiado ni con lenguaje complicado o rápido; y 3) que se le muestre el sentido de las actividades que se le piden y que se le recompense cuando las hace bien.
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ÁNGEL RIVIERE

Después de intentar avanzar en la comprensión del Autismo vamos a ver cómo


podemos afrontar el problema imaginándonos lo que nos diría o pediría una persona
autista, si pudiera.

- Por su dificultad para predecir, para anticipar este mundo caótico, un autista nos
pediría algo así como, "permíteme o facilítame el que comprenda", "hazme un mundo
estructurable, estructurado y predictible", "ordéname mi mundo", "házmelo inteligible".
Los estudios que hay sobre la influencia de los medios educativos en Autismo son
absolutamente tajantes. Los medios "laissez faire", los medios más impredictibles, los
medios más complejos y caóticos, son negativos para los autistas. Naturalmente,
cuanto mayor sea su nivel, mayor grado de variación admiten en el mundo, pero
siempre van a tener un problema para entender la variación. Cuando hay un problema
serio de sentido, muchas veces la única manera de entender es que haya invariancia.
Es decir, la manera de asignar sentido es la repetición, entonces, la posibilidad de
anticipar lo que pasa en el entorno, el uso de medios estructurados, es vital para una
persona autista. Para un autista es vital saber qué se va a hacer, y a veces cuando no
sabe qué se va a hacer aumenta su ansiedad. Por tanto eso lleva a una prescripción
concreta consistente en la conveniencia de utilizar medios estructurados, medios
predictibles, tanto más predictibles cuanto más bajo sea el nivel de los niños y más
alta sea la gravedad del Autismo.

- Un autista nos pediría que no le hablemos demasiado. Yo comprendo que en eso


puede haber diferencias entre unos enfoques y otros pero yo creo que el autista nos
pediría que no se le hable demasiado. "No me hables mucho, ni con un lenguaje
complicado, ni muy deprisa, ten en cuenta que el lenguaje es muy fácil para tí pero
muy difícil para mí". Algunos de los pocos autistas que nos pueden hablar de su
experiencia dicen directamente que uno de los aspectos más negativos, el más
aversivo de su experiencia es la gran velocidad. Hay que tener mucho cuidado con el
lenguaje, con la cantidad de emisiones. Lo importante es que pueda entender algo,
que podamos comunicarnos con él.

- "Muéstrame en todo lo que sea posible el sentido de lo que pides que haga o
búscame actividades que tengan el mayor sentido posible" Asumo que esto es muy
difícil pero será diferente si a un autista adulto se le da una tarea de lápiz y papel pura
exprwesión psicomotora o si lo que hace es preparar la comida para después
comérsela. Esta segunda actividad tendrá seguramente mucho más sentido que la
primera para el autista. Hay que buscar destrezas, habilidades y actividades que sean
lo más pragmáticas posibles y a las que esa persona pueda buscar sentido. Esto, en la
vida adulta, es decisivamente importante.

- Algo que diríamos todos: "si se quiere usted relacionar conmigo primero tiene que
saber compartir el placer conmigo". Si no se empieza por ahí, si no puedes compartir
el placer con esa persona, no vas a poder enseñarle. Para ello hay que tener presente
la siguiente prescripción, "te tienes que poner a mi nivel". Hay que adaptarse a su
nivel. Si hay un trastorno en que hay peligro de que las intuiciones de nivel se
equivoquen es el autismo. Hay autistas con cocientes de menos de 20 y carita de
Einstein. No hay que confiar nunca en las evaluaciones intuitivas de la inteligencia y
otras capacidades a primera vista que como animales mentalistas tendemos a hacer si
no están claramente confirmadas. Es preciso evitar pedirle constantemente cosas que
no puede hacer. Y, naturalmente, habría que conseguir que el fracaso sea el menor
posible. En estudios muy clásicos se ha demostrado que los métodos de aprendizaje
por ensayo y error no son los más adecuados, funciona mejor el aprendizaje sin
errores. Pero si, por el contrario, le damos ayudas de más, le hacemos polvo porque
entonces hacemos que la ayuda pase a controlar su conducta, en vez de ser
realmente el estímulo que nosotros queremos que controle el que la controla. Si le
damos ayudas de menos le exponemos a errores y, por tanto, a condiciones de
frustración y, entonces, aumenta su desatención, su negativismo, sus problemas de
conducta, etc.

- Por tanto, nos diría también, "ayúdame en lo necesario para que no fracase en lo que
me pides, pero no más de lo necesario".

- "En general (no siempre), no interpretes que no quiero sino que no puedo". Esto nos
lleva a la siguiente prescripción:

- "Yo puedo tener alteraciones de conducta, rituales, heteroagresiones ,


autoagresiones... pero no van contra tí", "ya que tengo un problema de intenciones, no
interpretes encima que tengo malas intenciones". Frith dice, "los autistas tienen
muchos problemas, pero también tienen sus virtudes". Un autista nos diría, "tu mundo
es mucho más complicado que el mío.

- Un autista nos diría, "tu mundo es muchísimo más complicado que el mío". "Tu eres
un animal mentalista, de bastante mala intención, muy capaz de engañar y de
reconocer el engaño, y yo no; mi mundo es el de la simplicidad, no el de la
complejidad; no me atribuyas encima mala intención".

- "Lo que hago no es absurdo, es decir, no hay ningún desarrollo absurdo, hay
desarrollos alterados, pero todo desarrollo tiene su lógica". La obligación de entender
esa lógica es nuestra pero lo que hace el autista no es absurdo, pueda que no sea
positivo, pero tiene su lógica, tiene su modo de organización.

- "Necesito más estabilidad que la que tú necesitas, no puedo comprender la


flexibilidad y la variación ambiental que tú comprendes y, por tanto, tenemos que
negociar mis rituales para convivir". En un autista adulto, generalmente el objetivo
sensato es negociar los rituales, no eliminar los rituales. Negociar los rituales significa
establecer más o menos, el siguiente contrato, "mira, tu llegas hasta aquí, yo te
admito que llegues hasta aquí y en determinadas condiciones, con determinada
intensidad y con determinada frecuencia, pero no hasta allí". Luego, se tratará de ir
cortando y que cada vez sea menos lo que puede llegar y no se admitirá que avance
en su ritualización, en esa tendencia a configurar como ritualizada, inflexible o
absurda, la conducta.

- "No me pidas siempre lo mismo, ni las mismas cosas, ni me hagas propuestas de


actividad que sean en sí mismas constantemente rituales". Yo creo que el autista nos
diría en ese sentido, "el autista soy yo, no tú".

- Nos diría también que es necesario que le pongamos límites y que, sólo así,
entiende que existimos.

- Nos pediría que le recompensemos en seguida lo que hace bien, que le informemos
del valor de sus acciones. Muchas veces usamos un refuerzo y nos creemos que el
refuerzo primario es que le damos una patata frita. No es así. La patata frita le sirve
para saber que lo está haciendo bien porque saber que lo hace bien es muy
importante para un autista.

- "Al final siempre soy accesible, de algún modo". Un autista siempre es accesible y lo
que oculta es simplicidad. Al final, un hijo autista te da tantas satisfacciones como
cualquier otro. Los padres de niños autistas pequeños no entienden esto pero los
padres de autistas mayores sí lo entienden.

- "Tengo la desgracia de no parecer deficiente, no confies en mi fisonomía inteligente"

- Nos pediría también que no le agredamos químicamente demasiado, nos diría que
sólo podemos ayudarle si tenemos con él un compromiso personal firme. Tener un
compromiso personal firme no es ni ser pegajoso ni demasiado impulsivo. Muchas
veces, en una relación profesional adecuada con un autista, tienes que mostrarte con
una cierta distancia de despego y respeto. Ese respeto a veces exige distancia.

- Nos pediría también, "no me pidas tonterías". En algunos programas de Autismo se


han pedido tonterías, por ejemplo, el contacto ocular durante, por ejemplo 10 o 20
segundos. Eso es algo que no resiste la activación de la corteza humana, porque la
mirada precisamente es lo que más activa la corteza. Entonces, eso es una tontería
pero se ha estado pidiendo durante años. De modo que tenemos que calcular muy
bien cuáles son los objetivos que estamos pidiendo a la persona autista.

- Finalmente, lo último que nos diría una persona autista sería algo así como "ni mi
familia ni yo tenemos la culpa de lo que me ha pasado". Tenemos que saldar cuentas
con planteamientos culpabilizadores, equivocados, que han producido mucho
sufrimiento humano en el campo del Autismo. Una persona autista es una persona
muy diferente, pero que ni implica una culpa ni es una situación tan trágica que no
merezca la pena al final convivir con una persona autista. Una cosa que uno aprende
al final en la vida es que las personas autistas por lo menos son menos complicadas y
en cierto modo son, en un sentido fundamental, mejores que las demás personas.

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