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5 - El Regionalismo Crítico: Arquitectura Moderna e Identidad Cultura L

Este documento discute el concepto de regionalismo crítico en la arquitectura moderna y su relación con la identidad cultural. Señala que la universalización puede destruir no solo las culturas tradicionales, sino también el núcleo creativo de las civilizaciones. Propone que para mantener una cultura auténtica, es necesario cultivar formas de cultura regional que incorporen influencias externas de manera consciente. Como ejemplo, analiza la iglesia de Bagsvaerd de Jorn Utzon, que combina elementos prefabricados con bóvedas

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5 - El Regionalismo Crítico: Arquitectura Moderna e Identidad Cultura L

Este documento discute el concepto de regionalismo crítico en la arquitectura moderna y su relación con la identidad cultural. Señala que la universalización puede destruir no solo las culturas tradicionales, sino también el núcleo creativo de las civilizaciones. Propone que para mantener una cultura auténtica, es necesario cultivar formas de cultura regional que incorporen influencias externas de manera consciente. Como ejemplo, analiza la iglesia de Bagsvaerd de Jorn Utzon, que combina elementos prefabricados con bóvedas

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5 .

El regionalismo crítico: El concepto de una cultura local o naciona l de Copenhague en 1976, y en la cual los ele-
,,n enunciado paradójico no sólo debido a l a mentos prefabricados de hormigón y de dimen-
arquitectura moderna e identidad cultura l -coa antítesis actual entre la cultura arraigad a siones normalizadas que forman el cerramient o
3 civilización universal, sino también porqu e se combinan de un modo particularmente arti-
as las culturas, tanto antiguas como moder - culado con bóvedas laminares de hormigón ar-
parecen haber dependido para su desarro - mado realizadas in situ que cubren los volúme-
intrínseco de cierta fecundación cruzada co n nes públicos principales . Y aunque pued e
-as culturas . Como parece insinuar Ricoeur e n parecer a primera vista que esta combinació n
pasaje citado anteriormente, las culturas re- de montaje modular y moldeado in situ no e s
nnales o nacionales deben constituirse en úl- más que una adecuada integración de toda l a
ti-ra instancia, hoy más que nunca, como mani- gama de técnicas para el hormigón por enton-
festaciones localmente conjugadas de la 'cul- ces disponibles, puede decirse que el modo de
tl'a mundial' . Seguramente no fue casual e l combinar estas técnicas alude a una serie de
lr .cho de que este paradójico enunciado surgie - valores opuestos de manera dialogística .
, en una época en la que la modernización glo- En un aspecto, se puede afirmar que el mon-
r„ i continuaba socavando, con una fuerza cad a taje modular prefabricado no sólo concuerda
3 mayor, todas las formas de cultura tradicio - con los valores de la civilización universal, sin o
i autóctona de origen agrario . Desde e l que también 'representa' su capacidad para l a
punto de vista de la teoría crítica (véase la Intro- aplicación normativa, mientras que una bóveda
El fenómeno de la universalización, aun siendo menudo requiere el abandono puro y simple de ducción, página 91, hemos de considerar la cul- laminar realizada in situ es una invención es-
un adelanto de la humanidad, constituye al mis - todo un pasado cultural. Es un hecho: no todas tura regional no como algo dado y relativamen- tructural 'excepcional' construida en un empla-
mo tiempo una suerte de sutil destrucción n o las culturas pueden resistir y absorber el impac - te inmutable, sino más bien como algo que, a l zamiento singular. Puede alegarse, siguiendo a
sólo de las culturas tradicionales -lo que podría to de la civilización moderna. Esta es la parado - menos hoy en día, ha de ser cultivado de mane - Ricoeur, que mientras el primero ratifica la s
no ser un mal irreparable-, sino también de l o ja : cómo hacerse modernos y volver a los orí- ra consciente . Ricoeur sugiere que el manteni- normas de la civilización universal, la segunda
que llamaré de momento el núcleo creativo d e genes; cómo revivir una vieja civilización r* ento de cualquier clase de cultura auténtica proclama los valores de la cultura idiosincrási-
las grandes civilizaciones y la gran cultura, es e aletargada y participar en la civilización univer- en el futuro dependerá en última instancia d e ca . De manera similar, podemos interpreta r
núcleo sobre cuyo fundamento interpretamos la sal. (. . . ) nuestra capacidad para generar formas de cul- estas formas diferentes de construcción co n
vida, y al que llamaré por anticipado el núcle o Nadie puede decir qué será de nuestra civili- tu r a regional llenas de vitalidad al tiempo qu e hormigón como el enfrentamiento entre la ra-
ético y mítico de la humanidad . El conflicto sur- zación cuando haya conocido civilizaciones di- se incorporan influencias ajenas, tanto en el te- cionalidad de la técnica normativa y la falta de
ge de ahí. Tenemos la sensación de que la sen - ferentes por medios distintos al impacto de la rreno de la cultura como en el de la civilización . racionalidad de la estructura simbólica .
cilla palabra 'civilización' ejerce al mismo tiem- conquista y la dominación. Pero hemos de ad- Ese proceso de asimilación y reinterpreta - Pero otro nuevo diálogo se evoca en cuanto
po una especie de atrición o de erosión a mitir que este encuentro aún no ha tenido luga r : un evidente en la obra del maestro da - pasamos del revestimiento modular económi-
expensas de los recursos culturales que han en un plano de auténtico diálogo. Esa es la ra- res Jern Utzon, sobre todo en la iglesia de camente óptimo del exterior (ya sean los pane-
creado las grandes civilizaciones del pasado . zón por la que estamos en una especie de pa- Bagsvaerd, construida en un barrio periférico les de hormigón o el acristalamiento patentad o
Esta amenaza se expresa, entre otros efecto s réntesis o interregno en el que ya no podemo s
más inquietantes, en la extensión ante nuestro s practicar el dogmatismo de una verdad única y
ojos de una civilización mediocre que es el ab- en el que ya no somos capaces de conquistar e l
surdo equivalente de lo que estaba llamando escepticismo en el que nos hemos instalado.
cultura elemental. En todos los lugares de l Estamos en un túnel, en el crepúsculo del dog-
mundo se encuentra uno la misma película ma- matismo y en los albores de un auténtico diá-
la, las mismas máquinas tragaperras, las mis - logo.
mas atrocidades de plástico o aluminio, la mis-
ma tergiversación del lenguaje mediante la Paul Ricoeur Utzon, iglesia de Bagsvaerd, cerca de Copenha-
propaganda, etcétera . Es como si la humani- 'La civilización universa l 1976. Sección longitudinal .
dad, al acceder en masse a una cultura básic a y las culturas nacionales ', 196 1
del consumo, también se hubiera detenido e n
masse en un nivel subcultural . Así llegamos a l El término 'regionalismo crítico' no pretend e
problema crucial que afrontan las nacione s denotar la tradición vernácula tal como se pro-
nada más salir del subdesarrollo. Con el fin d e dujo espontáneamente por la interacción com -
mantenerse en e! camino hacia la moderniza - binada del clima, la cultura, el mito y la arte sa-
ción, ¿es necesario deshacerse del viejo pasado nía, sino más bien identificar esas 'escuel as '
cultural que ha sido la raison d'étre de una na- regionales relativamente recientes cuyo propó-
ción? (. . .) De aquí la paradoja : por un lado, (la sito primordial consistió en ser el reflejo y esta r
nación) tiene que arraigarse en el terreno de su al servicio de las limitadas áreas en las qu e
pasado, forjar un espíritu nacional y desplega r -
estaban radicadas . Entre los factores que contri
e
esta reivindicación espiritual y cultural ante l a buyeron a la aparición de un regionalismo d
personalidad de los colonialistas. Pero para este orden estaba no sólo cierta prosper idad ,
tomar parte en la civilización moderna es preci - sino también una clase de consenso anticen tra-
e-
so al mismo tiempo participar en la racionali- lista, una aspiración a alguna forma de ind
dad científica, técnica y política, algo que muy a pendencia cultural, económica y política .

318 319
de la cubierta) a la estructura y la bóveda lami- que en el futuro el edificio se entienda má s
nar que cubren la nave, realizadas in situ y como un templo que como un granero .
nada óptimas . Estas bóvedas -un modo d e Un buen ejemplo de regionalismo explícita -
construcción relativamente antieconómico si s e mente anticentralista fue el movimiento nacía _
compara, por ejemplo, con las cerchas metáli- nalista catalán que surgió por primera vez co n
cas- se seleccionaron deliberadamente por s u la fundación en 1952 del Grupo R en Barcelon a ,
capacidad simbólica : la bóveda significa lo sa- Este grupo, encabezado por J .M . Sostres y
grado en la cultura occidental . Y sin embargo , Oriol Bohigas, se encontró atrapado desde e l
la sección sumamente elaborada adoptada e n principio en una situación cultural co mpleja ,
este caso difícilmente puede considerarse occi- Por un lado, estaba obligado a reavivar los va _
dental . En realidad, el único antecedente de se- lores y los procedimientos racionalistas y antj-
mejante sección en un contexto sagrado er a fascistas del GATEPAC (el ala española de lo s
oriental : la cubierta de las pagodas chinas, cita - CIAM antes de la guerra) ; por otro, seguía sien -
da por Utzon en su trascendental articulo d e do consciente de la responsabilidad política d e
1962, 'Plataformas y planicies : ideas de un ar- evocar un regionalismo realista, accesible par a
quitecto danés'. la población en general . Este programa dobl e
Las alusiones sutiles y contrarias incorpora - se anunció públicamente por primera vez en e l
das a esta cubierta laminar plegada de hormi- artículo 'Posibilidades de una arquitectura bar- =t, 322 Coderch, bloque de viviendas para pesca -
gón tienen consecuencias mucho mayores qu e celonesa' publicado por Bohigas en 1951 . Los , :ores en la Barceloneta, Barcelona, 1951 . Vista y plan -
ta tipo .
la obstinación aparente de reinterpretar una for - diversos impulsos culturales que configuraro n
ma oriental de madera con la tecnología occi- este regionalismo heterogéneo tienden a confir-
dental del hormigón ; pues aunque la bóved a mar la naturaleza inevitablemente híbrida de l a los años sesenta un enfoque de abierta Ge-
principal situada sobre la nave indica, por s u cultura moderna auténtica . En primer luga r samtkunstwerk. Con el conjunto Xanadú, cons-
escala y por su iluminación superior, la presen- estaba la tradición catalana del ladrillo, que s e truido en Calpe en 1967, se abandonaron a un a
cia de un espacio religioso, lo hace de tal mane- remontaba al periodo del Modernismo ; luego forma de romanticismo kitsch. Esta obsesió n
ra que evita una lectura exclusivamente occi- estaba la influencia de Neutra y del Neoplasti- :sor la imagen del castillo alcanzó su apoteosis
dental u oriental de la forma mediante la cua l cismo, la de este último estimulada indudable - en el heroico pero ostentoso conjunto Walde n
queda definido . Una interpenetración occiden- mente por el libro de Bruno Zevi La poetica en Sant Just Desvern, Barcelona (1970-1975) .
tal-oriental parecida tiene lugar también en la s dell'architettura neoplastica, de 1953 . A esto Con vacíos de doce alturas, cuartos de esta r
ventanas de madera y los tabiques de listones , seguía el influyente estilo neorrealista del arqui- mal iluminados, balcones diminutos y un reves -
que parecen aludir tanto a la tradición vernácu- tecto italiano Ignazio Gardella, que empleó per- bmiento de placas cerámicas que pronto empe -
la nórdica de las iglesias de troncos como a la s sianas tradicionales, ventanas estrechas y am-
agitadas obras de madera tradicionales en Chi- plios aleros en voladizo en su casa Borsalin o
na y Japón . Las intenciones que había detrá s (1951-1953) en Alessandria, Italia . A esto debe
323 Coderch, casa Catasús, Sitges, 1956 . Plant a
de estos procedimientos de deconstrucción y añadirse, particularmente con respecto al estu - baja .
resíntesis parecían ser las siguientes: primero , dio formado por Martorell, Bohigas y Mackay
revitalizar ciertas formas devaluadas occidenta- (MBM), la influencia del Nuevo Brutalismo bri-
les mediante un remodelado oriental de su na- tánico (véanse las viviendas en el paseo de l a
turaleza esencial ; y segundo, indicar la seculari- Bonanova, Barcelona, de 1973) .
zación de las instituciones representadas po r La carrera del arquitecto barcelonés Jos é
estas formas . Esta era posiblemente una mane- Antonio Coderch fue típicamente regionalista
ra muy adecuada de presentar una iglesia e n en cuanto que osciló entre una tradición verná -
una época secular en la que la iconografía ecle- cula del ladrillo, mediterraneizada y moderna
siástica tradicional siempre corría el riesgo d e -formulada por primera vez en el bloque de
degenerar en el kitsch . ocho plantas de viviendas para pescadores ,
Esta revitalización de los elementos occiden- construido en el barrio barcelonés de la Barce -
tales con perfiles orientales y viceversa no ago- loneta en 1951 (articulado a la manera 'tradicio -
ta en absoluto las diversas maneras en que l a nal' como la casa Borsalino, con persianas d e
iglesia de Bagsvaerd se articula con respecto a suelo a techo y delgadas cornisas voladas)-, Y
su situación en el tiempo y en el espacio . Utzo n la composición vanguardista, mezcla de Neo -
le confirió también una forma parecida a u n plasticismo y Mies, de la casa Catasús, termina-
granero, usando una metáfora agrícola para da r da en Sitges en 1956 .
expresión pública a una institución sagrada . La posterior delicuescencia del regionalismo
Pero esta metáfora algo críptica -que asociab a catalán tuvo posiblemente su manifestac ió n
la religión con la cultura agraria- muy bien po- más evidente en la obra de Ricardo Bofill y s u
dría cambiar con el paso del tiempo, pues cuan - Taller de Arquitectura . Y es que aunque las vi-
do los árboles jóvenes hayan crecido, la iglesi a viendas de Bofill en la calle Nicaragua, de 1964 ,
aparecerá por primera vez dentro de sus pro- exhibían una clara afinidad con la reinterp reta '
pios límites . Este temenos natural, constituido ción hecha por Coderch de la tradición vernác u-
por una cortina de árboles, provocará sin duda la del ladrillo, el Taller iba a adoptar a finales d e

320 32 1

zó a desprenderse, Walden 7 marcó un desafor- pacifica y en la textura menuda del tejido local. dos en la topografía de sus emplazamientos . Su Una actitud igualmente táctil impera en l a
tunado límite donde lo que inicialmente era u n En este sentido, sus obras son respuestas es- planteamiento es marcadamente táctil y tectóni - obra del arquitecto mexicano Luis Barragán ,
impulso crítico degeneró en una escenografí a trictas al paisaje urbano, campestre y marítim o co , más que visual y gráfico : desde la casa Bei- cuyas mejores casas (muchas de las cuales s e
sumamente fotogénica . Bien considerado, pese de la región de Oporto . Otros factores impor- res, en Póvoa do Varzim, de 1973-1976, hasta la s levantaron en México capital, en el barrio de l
a su homenaje pasajero a Gaudí, Walden 7 tantes son su respeto por los materiales del lu- viviendas para la asociación de vecinos de BouFa , Pedregal) adoptan una forma topográfica . Lo
muestra su preferencia por la seducción . Es l a gar, por la artesanía y por las sutilezas de la lu z en Oporto, de 1973-1977 . Incluso sus pequeños mismo como diseñadqr de paisajes que com o
arquitectura del narcisismo por excelencia, y a local ; un respeto que se sostiene sin caer en e l edificios urbanos -de los que el mejor es proba- arquitecto, Barragán buscó siempre una arqui-
que la retórica formal se orienta hacia la mod a sentimentalismo de excluir las formas raciona - blemente la sucursal del Banco Pinto e Sotto Ma - tectura sensual y enraizada en la tierra ; una ar-
de prestigio y hacia la mística de la extravagan- les y las técnicas modernas . Al igual que el yor, construida en Oliveira de Azeméis en 1974 - quitectura compuesta de recintos, estelas, fuen-
te personalidad de Bofill . La utopía mediterrá- ayuntamiento de Sáynátsalo, de Aalto, todo s están estructurados de manera topográfica . tes y cursos de agua ; una arquitectura situad a
nea y hedonista a la que aspiraba Walden 7 s e los edificios de Siza están delicadamente situa - Los proyectos de Raimund Abraham, un ar- entre rocas volcánicas y una vegetación exube-
viene abajo tras un examen más detenido, so- quitecto austriaco afincado en Nueva York, pa- rante ; una arquitectura referida indirectament e
bre todo en el nivel de la azotea, donde un en - recían inspirarse en preocupaciones similares , a las 'estancias' coloniales mexicanas . Sobre e l
torno potencialmente sensual no llegó a hacer- ya que siempre hacían hincapié en la creació n aprecio de Barragán por los orígenes míticos y
se realidad tras la ocupación del edifici o de lugares y en los aspectos topográficos de l a arraigados, basta con citar sus recuerdos de l
(compárese con la Unité d'habitation de Le Cor- forma construida . La 'casa con tres muros ' pueblo apócrifo de su juventud :
busier en Marsella) . (1972) y la 'casa con muros de flores' (1973) so n
Nada más lejos de las intenciones de Bofil l muestras típicas de su trabajo a principios d e Mis primeros recuerdos infantiles se refieren a
que la arquitectura del maestro portugués Alva- los años setenta, en las que el proyecto evoc a un rancho que mi familia poseía cerca de la po-
ro Siza, cuya carrera -que comenzó con la pisci- una imagen onírica al tiempo que insiste en l a blación de Mazamitla . Era un 'pueblo' con coli-
na de la Quinta da Conceicáo, Matosinho s ineludible materialidad del edificio . Este interés nas, formado por casas con cubiertas de teja e
(1958-1965)-, ha sido cualquier cosa menos fo- por la forma tectónica y por su capacidad para inmensos aleros para proteger a los transeún-
togénica . Esto puede deducirse no sólo de l a :ransformar la superficie de la tierra se traslad ó tes de las fuertes lluvias que caen en esa zona .
naturaleza fragmentaria y evasiva de las imáge- a los diseños hechos por Abraham para la Ex - Incluso el color de la tierra era interesante, por -
nes publicadas, sino también de un texto escri- posición Internacional de Arquitectura de Berlí n que era tierra roja. En ese pueblo, el sistema de
to en 1979 : IBA, en sus siglas alemanas), especialmente e n abastecimiento de agua consistía en grande s
s ., proyecto para Friedrichstadt sur, diseñad o troncos vaciados, con forma de abrevaderos,
La mayoría de mis obras no se publicaron nun- l 1981 . que corrían sobre una estructura de soporte, a
ca; algunas de las cosas que hice sólo se lleva-
ron a cabo en parte, otras se modificaron pro -
fundamente o se destruyeron . Era de esperar. 324-326 Siza, casa Beires, Póvoa do Varzim, 1973 -
Una formulación arquitectónica cuyo propósito 1977 . Vista, planta primera y planta baja .
es calar hondo . . . una formulación que pretend e
ser algo más que una materialización pasiva, s e
resiste a reducir esa misma realidad y analiz a
todos sus aspectos, uno por uno ; esa formula -
ción no puede encontrar apoyo en una image n
fija, no puede seguir una evolución lineal . (. . . )
Cada diseño debe captar, con el máximo rigor ,
un momento preciso de la imagen palpitante ,
con todos sus matices, y cuanto mejor se reco-
nozca la cualidad palpitante de la realidad, má s
claro será el diseño . ( . .) Puede que ésa sea la
razón por la que tan sólo las obras marginale s
(una vivienda tranquila, una casa de vacaciones
a muchos kilómetros de distancia) se han con-
servado tal como se diseñaron originalmente .
Pero algo queda . Se conservan pedazos aquí y
allá, dentro de nosotros mismos, tal vez engen-
drados por otros, que dejan huellas en el espa-
cio y en la gente, que se funden en un proces o
de transformación total.

Esta hipersensibilidad a la transformación d e


una realidad fluida y sin embargo específic a
hace que la obra de Siza sea más estratificada y
arraigada que las tendencias eclécticas de la es -
cuela de Barcelona, ya que, al tomar a Aalt o
como punto de partida, Siza ha basado sus edi-
ficios en la configuración de una topografia es - al? Abraham, proyecto para Friedrichstadt sur, Berlín, 1981 . Detalle que muestra la mitad del solar .

322 323

base de horquetas de árboles de cinco metros


de altura, por encima de los tejados . Este acue-
ducto cruzaba la ciudad y llegaba hasta los pa-
tios, donde habla grandes fuentes de piedra
para recoger el agua. Los patios albergaban los
establos, con vacas y gallinas, todas juntas .
Fuera, en la calle, había anillas de hierro para
atar los caballos. Los troncos canalizados, cu-
biertos de musgo, rezumaban agua por toda la
ciudad, por supuesto. Esto le daba al pueblo e l
ambiente de un cuento de hadas . No, no ha y
fotografías . Sólo me queda el recuerdo.

Esta remembranza seguramente estaba influid a


por la relación que Barragán mantuvo a lo larg o
de toda su vida con la arquitectura islámica .
Sentimientos y preocupaciones similares so n
evidentes en su oposición a la invasión de la in-
timidad en el mundo moderno, y en su crítica a
la sutil erosión de la naturaleza que acompaña- Williams, casa puente, Mar del Plata, 1943-1945.
ba a la civilización de posguerra :

La vida cotidiana se está haciendo demasiado


dres y América del Sur (1959) en Buenos Aires, para que se desarrolle una escuela d e
pública. La radio, la televisión, el teléfono : todo
obra de Clorindo Testa ; en Venezuela, en la Ciu - Maybeck hizo San Francisco. Greene
invade la intimidad. Por ello, los jardines debe - :ad Universitaria de Caracas, construida entre hicieron Pasadena . Ninguno de ellos h t
rían estar vallados, no abiertos a la mirada pú-
945 y 1960 según el proyecto de Carlos Raú l dido hacer lo mismo en otro lugar o
blica. (. . .) Los arquitectos están olvidando la ne-
anueva ; en la costa oeste de los Estados momento . Todos ellos utilizaron los m
cesidad que tienen los seres humanos de esta r
Unidos, primero en Los Angeles desde finales del lugar; pero no son los materiale s
a media luz, la clase de luz que impone ciert a de los años veinte en la obra de Neutra, Schind - distinguen las obras. (. . .) Una región p i
tranquilidad, en los cuartos de estar así com o
Weber y Gill, y luego en la escuela de l a sarrollar ideas. Una región puede acep t
en los dormitorios . Cerca de la mitad del vidri o
dey Area fundada por William Wurster, y en l a La imaginación y la inteligencia son ne
que se usa en tantos edificios -casas y tambié n obra de Harwell Hamilton Harris en el sur d e para ambas cosas . En California, a fi ,
oficinas- tendría que eliminarse con el fin d e California . Puede que nadie haya expresado l a los años veinte y treinta, las ideas m
obtener la cualidad de la luz que nos permita vi- idea de un regionalismo crítico de forma más europeas se encontraron con un regi c
vir y trabajar de un modo más concentrado . (. . . ) convincente que Harris, en su conferencia 'Re - rígido y restrictivo que al principio se r
Antes de la era de la máquina, incluso en o onalismo y nacionalismo', pronunciada ante que luego se rindió . Nueva Inglaterra
medio de las ciudades, la naturaleza era la com-
consejo regional del noroeste del America n Movimiento Moderno europeo en s u
pañera leal de todo el mundo. (. . .) Hoy en día, la stitute of Architects (AIA), en Eugene, Oregón , porque su propio regionalismo había
situación es la inversa. Los seres humanos no en 1954 . Fue en esta ocasión cuando expuso s u reducido a una colección de restriccio l
se encuentran con la naturaleza, ni siquiera
acertada distinción entre regionalismo restringi-
cuando abandonan la ciudad para estar en co- do y regionalismo liberado: A pesar de la aparente libertad de expre
munión con ella . Encerrados en sus automóvi-
nivel de regionalismo liberador era c
les relucientes, con su espíritu marcado por e l Al regionalismo de la restricción se opone otro mantener en Norteamérica durante I i
sello del mundo de donde surgió el automóvil,
tipo de regionalismo : el regionalismo de la li- ochenta . Dentro de una proliferación d e
son, dentro de la naturaleza, cuerpos extraños. 328 Barragán y Goeritz, Torres de Ciudad Satélite , b eración. Este es la manifestación de una re- de expresión sumamente individuale s
Un cartel publicitario basta para ahogar la vo z México capital, 1957 .
gión que sintoniza especialmente con el pen- trabajo que con frecuencia era condesc i
de la naturaleza. La naturaleza se convierte e n s amiento surgido de la época . Calificamos a e indulgente consigo mismo, en luga r
un retazo de naturaleza, y el hombre en un reta-
esta manifestación de 'regional' sólo porqu e col, sólo unos cuantos estudios most r
zo de hombre. los jardines de los barrios residenciales de Las aún no ha surgido en otro sitio . El mérito de compromiso firme con el cultivo sin s e
Arboledas (1958-1961) y Los Clubes (1961 - esta región consiste en ser más consciente y talismos de la cultura arraigada en No r
En la época de su primera casa con estudi o 1964), y en el monumento de autopista conoci- mas libre de lo habitual . Su virtud es que s u ca . Un ejemplo atípico de ese trabajo ' r
-construida en torno a un patio vallado en Ta- do como las Torres de Ciudad Satélite, diseña- ma nifestación tiene significación para el mund o norteamericano son esas casas imp l
cubaya, México D .F ., en 1947- Barragán ya s e do junto con Mathias Goeritz en 1957 . e xterior a ella . Para expresar este regionalism o con tanta sensibilidad por Andre w
había alejado de la sintaxis del Estilo Internacio- El regionalismo se ha manifestado, por su- de manera arquitectónica es necesario qu e Mark Mack en la zona del Napa Valley ,
nal . Y, sin embargo, su obra siempre ha mante- puesto, en otros lugares de América : en Brasi l , se construya bastante -preferiblemente mucho- fornia ; otro ejemplo es la obra del a r
nido su compromiso con esa forma abstract a durante los años cuarenta, en las primer a s al mismo tiempo . Sólo así puede ser la expre- Harry Wolf, cuya actividad estuvo e r
que ha caracterizado el arte de nuestra era . La obras de Oscar Niemeyer y Affonso Reidy; e n sión suficientemente general, suficientemen- parte limitada a Carolina del Norte . E l
afición de Barragán por los grandes planos abs- Argentina, en la obra de Amancio Willíams, so- m ente variada, suficientemente convincente pa- metafórico que hace Wolf de la creaci ó
tractos, casi inescrutables, colocados en el pai- bre todo en su casa puente en Mar del Plata, d e ra atraer la imaginación de la gente y proporcio- gares quedó de manifiesto de manera p
saje, tiene tal vez su exponente más intenso en 1943-1945, y más adelante, en el Banco de Len - nar un clima favorable lo bastante largo como en su propuesta de 1982 para el con c
324

Valle puede considerarse también regio n iglesia en Lourtier (1932) y dos casitas con es-
dado que su carrera se ha centrado siempre e tructura de hormigón, relacionadas con la viti-
la ciudad de Udine . Aparte de su interés po r cultura y construidas entre 1934 y 1939, de la s
ciudad, Valle hizo una de las primeras reinte r cuales la más conocida es la residencia Mo-
pretaciones de posguerra de la tradición vera$ ;; rand-Pasteur (1935) en Saillon . Sobre la compa-
cula rural de Lombardía en la casa Quagl i tibilidad entre el Raciónalismo y la arquitectura
construida en Sutrio en 1954-1956 . rural, Sartoris escribía : «La arquitectura rural ,
Resulta perfectamente comprensible qu e con sus rasgos esencialmente regionales, enca-
Europa, donde los vestigios de la ciudad est a ja perfectamente con el racionalismo actual . D e
aún se conservaban con mucha vitalidad, e hecho, encarna prácticamente todos esos crite-
impulso regionalista surgiese espontáneament e rios funcionales en los que se basan esencial-
después de la II Guerra Mundial, cuando un a mente los métodos constructivos modernos . »
serie de arquitectos importantes fueron capaces Mientras que Sartoris fue primordialmente u n
polemista que mantuvo vivos los preceptos ra-
cionalistas durante toda la II Guerra Mundial y
en los años posteriores, Tami fue principalmen-
te un constructor, y los arquitectos de los año s
sesenta en el Ticino pudieron tomar la Bibliote-
330 Wolf, maqueta para la Riverfront Plaza de Fort
Lauderdale, 1982 . ca Cantonal de Lugano (1936-1940) como un a
3 Schnebli, casa Castiolo, Campione d ' ltalia , obra racionalista ejemplar .
'60 . A mediados de los años cincuenta, el trabaj o
de estos arquitectos, con la excepción de Gal-
la Riverfront Plaza en Fort Lauderdale . Com o fetti, se orientaba más hacia la obra de Fran k
señala su descripción, la intención era inscribi r contribuir a la cultura de sus ciudades nata - Lloyd Wright que hacia los racionalistas italia-
s . Entre los de la generación de posguerr a nos de antes de la guerra . Sobre este period o
la historia de la ciudad en el emplazamient o
mediante la incidencia de la luz . -ie han seguido comprometidos con esta escribía Tita Carloni : «Nos fijamos ingenuamen-
''entación regional se pueden contar Ernst Gi- te el objetivo de lograr un Ticino 'orgánico' e n
El culto al sol y la medida del tiempo a partir de l en Zúrich, JOrn Utzon en Copenhague, Vitto - el que los valores de la cultura moderna estu-
la luz se remontan a los primeros documento s Gregotti en Milán, Sverre Fehn en Oslo, Ari s vieran entretejidos de un modo natural con l a
de la historia del ser humano . Es interesante nstantinidis en Atenas, y en último lugar , tradición local .» Y sobre el neorracionalismo d e
notar, en el caso de Fort Lauderdale, que si s e 331 Valle, casa Quaglia, Sutrio, 1954-1956 . ro en absoluto el menos importante, Carlo principios de los años setenta, observaba :
sigue la línea de latitud 26` alrededor del glob o irpa en Venecia .
terrestre, se encontraría a Fort Lauderdale e n Suiza, con sus intrincadas fronteras lingüísti- Los viejos esquemas de Wright quedaron supe-
compañía de la antigua Tebas, trono del dio s s y su tradición de cosmopolitismo, siempr e rados; el capítulo de los 'grandes encargos '
egipcio Ra, el sol . Más al este se encontrarí a - mostrado fuertes tendencias regionalistas . E l para el estado, con buenas intenciones refor-
Jaipur, en la India, donde se construyó el relo j incipio cantonal de admisión y exclusió n mistas, se cerró . Hubo que comenzar tod o
de sol equinoccial más grande del mundo hasta impre ha favorecido formas de expresión ex- desde el principio, desde las mismas raíces
el momento, 170 años antes de la fundación de remadamente densas ; con este sistema, el can - –viviendas, escuelas, didácticas restauracione s
ton alienta la cultura local y la Confederació n menores, propuestas para concursos–, como
Fort Lauderdale .
Conscientes de estos magníficos preceden - facilita la penetración y la asimilación de idea s una oportunidad para investigar y valorar con
tes históricos, buscamos un símbolo que habla - Procedentes del extranjero . La villa abovedada sentido crítico los contenidos y las formas de la
se del pasado, del presente y del futuro de For t 'eocorbuseriana de Dolf Schnebli en Campion e arquitectura . Entre tanto, el enfrentamiento cul-
d ' Italia (frontera ítalo-suiza, 1960) puede consi - tural en Italia, el compromiso político y la rigu-
Lauderdale . (. . .) Para reproducir el sol como u n
símbolo se ha tallado un gran reloj de sol en e l derarse el inicio de la resistencia de la arquitec - rosa confrontación con nuestros propios inte-
terreno de la plaza, y el gnomon de este relo j tura del Ticino a la influencia de la modernida d lectuales autóctonos, en especial Virgilio Gi-
c omercializada . Esta resistencia tuvo eco inme- lardoni, hicieron que los libros de historia
de sol corta en dos el emplazamiento siguiend o
d iatamente en otras partes de Suiza : en la ya empezasen a aparecer sobre la mesa y, sobre
el eje norte-sur . El gnomon de doble hoja se
eleva desde el sur con un ángulo de 26" 5' , m encionada casa Rotalinti (1961) en Bellinzona , todo, nos pusieron ante el desafío de volver a
i gualmente neocorbuseriana, de Aurelio Galfet - evaluar críticamente toda la evolución de la ar-
paralelo a la latitud de Fort Lauderdale . (. . . 1
Cada una de las fechas significativas de la ti, y en la asunción por parte del Atelier 5 de l quitectura moderna, y muy especialmente la de
historia de Fort Lauderdale está marcada en l a estilo corbuseriano del béton brut, como apare - los años veinte y treinta.
gran hoja del reloj de sol . Cuidadosamente cal- ció en la Siedlung Halen, construida en las
a fueras de Berna en 1960 . Como indica Carloni, la fuerza de la cultura pro-
culados, los ángulos del sol se alinean perfecta -
mente con perforaciones a través de las dos ho- El regionalismo del Ticino tuvo su origen úl- vincial reside en su capacidad para condensa r
jas para arrojar brillantes círculos de luz que timo en los protagonistas suizos del movimien- el potencial artístico y crítico de la región, a l
aterrizan en el lado oscuro del reloj. Estos rayos to racionalista italiano anterior a la guerra, y so - tiempo que se asimilan y reinterpretan las in -
de luz iluminan el indicador adecuado que sirve bre todo en la obra de Alberto Sartoris (nacid o fluencias externas . La obra de Mario Botta, prin-
así como recordatorio histórico anual. en Italia) y de Rino Tami (originario del Ticino) . cipal discípulo de Carloni, es típica a este res-
332 Scarpa, galería Querini Stampalia, V Las principales realizaciones de Sartoris se hi- pecto, pues se concentra en aspectos re-
En Europa, la obra del arquitecto italiano Gin o 1961-1963 . cieron en la región del Valais, en especial una lacionados directamente con un lugar especí -

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'recortado') se aparta de los campos y se or i dad ' , y las mayores repercusiones de este dise- deas agrícolas y de pescadores (como ocurri ó
ta hacia el pueblo . Las casas de Botta está n ño derivaron de las posibilidades de ser aplica - probablemente también en otras partes de l
tadas con frecuencia como búnkeres-belve d do en muchas situaciones megalopolitanas po r mundo). Las densidades excesivas de població n
en los que las ventanas se abren sobre vista s todo el mundo . Si se hubiera realizado, est e urbana y suburbana hacen imposible conserva r
seleccionadas del paisaje, ocultando al tiemp o centro, ideado como una 'megaestructura via - un rasgo que anteriormente era el más caracte-
el ávido desarrollo suburbano que ha tenido Ip, ,ucto ' , podría haber implantado su presenci a rístico de la arquitectura residencial japonesa :
gar en el Ticino desde 1960 . En lugar de adaú en la región urbana sin comprometer la ciuda d la relación íntima con la naturaleza y la apertur a
tarse al emplazamiento, lo 'construyen', s Histórica ni fundirse con el caos del desarroll o al mundo natural . A lo que me refiero cuand o
la tesis expuesta por Vittorio Gregotti en li t suburbano circundante . Una claridad y una ade - hablo de arquitectura moderna encerrada es a
torio dell'architettura (1966) . Se presenta n -eación comparables imperaban en la propues- una restauración de esa unidad entre el hogar y
mismas como formas primarias que destacan ta para la estación de Zúrich, de 1978, en la qu e la naturaleza que las casas japonesas han perdi-
sobre el fondo de la topografía y el cielo . Su ca - n vestíbulo de varias plantas en forma d e do en el proceso de modernización.
pacidad para armonizar con la naturaleza par- lente no sólo habría alojado tiendas, oficinas ,
cialmente agrícola de la región deriva directa - ,staurantes y estacionamientos, sino que tara - En sus pequeñas casas patio, a menudo situa-
mente de su forma y su acabado analógicos: e s -len habría constituido un nuevo edificio de ca- das dentro de un denso tejido urbano, And o
decir, de los cálidos bloques de hormigón qu e ecera al tiempo que algunas de las funcione s emplea el hormigón de manera que se acentú e
334 Botta, casa en Riva San Vitale, 1972-1973 . componen la estructura y de las carcasas a -iginales se dejaban en la estación termina l la tensa homogeneidad de la superficie má s
modo de silos o graneros en las que se alojan , \intente . que el peso, ya que para él el hormigón es e l
unas carcasas que aluden a las construccione s No es casual que Tadao Ando -que es un o material más adecuado «para realizar superfi-
agrícolas tradicionales de las que proceden . e los arquitectos con más conciencia regiona- cies creadas por los rayos del sol . . . [en las que ]
Pese a este aprecio por una sensibilidad do- sta de Japón- esté afincado en Osaka y no e n los muros se hacen abstractos, quedan anula -
fico al tiempo que adapta métodos y enfoques méstica que es al mismo tiempo moderna y tra - ekio, y que sus escritos teóricos formulen má s dos y se aproximan al límite último del espacio .
procedentes del exterior . Formado oficialment e dicional, el aspecto más crítico de los logros d e aramente que los de ningún otro arquitect o Su carácter real se pierde, y sólo el espacio qu e
con Scarpa, Botta tuvo la suerte de trabajar , Botta se plasmó en sus proyectos públicos, e n e su generación un conjunto de preceptos qu e delimitan produce cierta sensación de existi r
aunque brevemente, tanto para Kahn com o particular en las dos propuestas de gran escal a -- aproximan a la idea del regionalismo crítico . verdaderamente» .
para Le Corbusier durante el corto periodo e n que diseñó en colaboración con Luigi Snozzi . Donde más patente queda esto es en la tensió n Aunque la importancia cardinal de la luz s e
que proyectaron edificios públicos para Vene- Las dos eran edificios 'viaducto' y como tale s r:ue percibe como algo dominante entre la mo- recalca en los escritos teóricos tanto de Kah n
cia . Claramente influido por estas dos figuras , estaban en deuda con el proyecto de Kahn par a ernización universal y la idiosincrasia de l a como de Le Corbusier, Ando considera que es a
Botta llegó a adoptar la metodología neorracio- el Palacio de Congresos de Venecia, de 1968, y ,Itura enraizada . Así, vemos que escribe en u n paradoja de que la limpidez espacial surja de l a
nalista italiana como algo propio, al tiempo qu e con los primeros croquis de Rossi para el Galla - articulo titulado 'De la arquitectura moderna au - luz es algo relacionado de manera peculiar co n
conservaba, gracias a Scarpa, una inusitada ca- ratese . El proyecto de Botta y Snozzi para e l ?encerrada hacia la universalidad' : el carácter japonés, y con ello deja explícito e l
pacidad para el enriquecimiento artesanal de l a centro administrativo de Perugia, de 1971, s e
amplio significado que atribuye al concepto d e
forma . Uno de los ejemplos más exóticos d e concibió como 'una ciudad dentro de otra ciu - :acido y criado en Japón, aquí realizo mi traba - una modernidad autoencerrada :
todo ello se dio en la aplicación del intonaco lu- .t arquitectónico . Y supongo que podría decirse
cido ('enlucido brillante') alrededor de la chime-
íe el método que he escogido es el de aplica r Los espacios de esta clase no se tienen e n
nea de una granja reformada en Ligrignano, d e vocabulario y las técnicas desarrolladas po r
1979 . cuenta en los asuntos utilitarios cotidianos y ra-
+ Movimiento Moderno abierto y universalista ras veces se dan a conocer . Sin embargo, so n
Otros dos rasgos de la obra de Botta puede n un ámbito cerrado de estilos de vida indivi- capaces de provocar el recuerdo de sus forma s
considerarse críticos : por un lado, su preocupa - rales y diferenciación regional . Pero me parece más recónditas y fomentar nuevos descubri-
ción constante por lo que llama 'construir el lu- ftcil tratar de expresar las sensibilidades, la s mientos . Este es el propósito de lo que llam o
gar' ; y por otro, su convicción de que la pérdid a stumbres, la conciencia estética, la cultura dis- 'arquitectura moderna cerrada' . Es probable
de la ciudad histórica sólo puede compensarse ctiva y las tradiciones sociales de una determi- que la arquitectura de esta clase se altere de -
con 'ciudades en miniatura' . Así, la escuela qu e ada raza por medio del vocabulario abierto e pendiendo de la región en la que eche raíces, y
construyó en Morbio Inferiore se interpret a Dternacionalísta del Movimiento Moderno . que crezca siguiendo varios caminos individua-
como un ámbito microurbano, como una com-
les y distintivos . No obstante, aunque cerrada,
pensación cultural por la pérdida evidente de l a ' or ' arquitectura moderna encerrada' Ando en - estoy convencido de que, como metodología,
vida cívica en Chiasso, la más próxima de la s t iende la creación literal de enclaves vallado s se abre en la dirección de la universalidad .
ciudades grandes de la zona . Botta tambié n -n virtud de los cuales el ser humano es capa z
evoca las referencias primarias a la cultura de l -le recobrar y conservar algunos vestigios de s u Lo que Ando tiene en mente es el desarrollo d e
paisaje del Ticino en el plano tipológico, com o nterior intimidad tanto con la naturaleza com o una arquitectura en la que el carácter táctil de l a
en la casa de Riva San Vitale, relacionada indi- - un la cultura . Y sobre ello escribe : obra trascienda la percepción inicial de su or-
rectamente con las tradicionales casas campes-
den geométrico . La precisión y la densidad d e
tres de verano en forma de torre (rocoli) qu e as la II Guerra Mundial, cuando Japón s e los detalles resultan cruciales para la cualidad
antaño abundaban en la región . anzó por el camino de un rápido crecimient o reveladora de sus formas bajo la luz . Así escri-
Aparte de estas referencias, las casas d e - c onómico, la escala de valores de la gent e bía sobre la casa Koshino, de 1981 :
Botta sirven como hitos en el paisaje, como in- -ambió. El viejo sistema familiar, fundamental-
dicadores de límites o fronteras . La casa de Li- a ente feudal, se derrumbó. Alteraciones socia - La luz cambia las expresiones con el tiempo .
gornetto, por ejemplo, establece la línea diviso- 335 Botta y Snozzi, proyecto para la reforma de l a es tales como la concentración de la informa - Creo que los materiales arquitectónicos no s e
ria donde acaba el pueblo y empieza el sistem a estación de Zúrich, 1978 . El edificio original de la asta' un y los puestos de trabajo en las ciudade s acaban en la madera y el hormigón, que tiene n
agrario : su abertura principal (un gran hueco ción (abajo) y el puente sobre las vías. -varon a la superpoblación de pueblos y al- formas tangibles, sino que van más allá, hast a
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329

logra la composición física de la arquite c


pero al mismo tiempo es el generador d e
imagen de la arquitectura .

En su artículo sobre el regionalismo crític o


los arquitectos griegos Dimitris y Susana A
nakakis, titulado 'La retícula y el sendero'
Architecture in Greece, 19811, Alex Tzonis y
ne Lefaivre ponían de manifiesto el papel a
guo desempeñado por los Schinkelschüler e
construcción de Atenas y en la fundació n
estado griego :

En Grecia, el regionalismo historicista, e n


versión neoclásica, ya había encontrado oposi-
ción antes de la llegada del estado del bienestar 338 Pikionis, pavimentación del parque de la colin a
y de la arquitectura moderna . Se debió a un a Filopapo, Atenas, 1957 .
crisis muy peculiar que se desató hacia el final
del siglo xix . El regionalismo historicista habla
crecido en el país no sólo a partir de una guerr a ore de todo exhibicionismo tecnológico y d e
de liberación; había surgido del interés por de- toda presunción compositiva (todo ello típico
sarrollar una élite urbana apartada del mund o de la corriente dominante en la arquitectura
campesino y de su 'atraso' rural, y para logra r de los años cincuenta), un objeto severo y
el dominio de la ciudad sobre el campo : de ah í desnudo casi desmaterializado, una ordena -
el atractivo especial del regionalismo historicis - ción de 'lugares hechos para la ocasión', qu e
ta, basado más en los libros que en la experien - se despliegan en torno a la colina para dar pi e
cia, y con una monumentalidad que recordab a a la contemplación solitaria, a la discusión in-
otra élite distante y desdichada . El regionalism o r""ma, a una pequeña reunión, a una vast a 339, 340 Antonakakis, edificio de viviendas en l a
histórico había unido al pueblo, pero también l o asamblea. (. . .) Para tejer esta extraordinari a calle Benaki, Atenas, 1975 . Sección transversal y vista .
había dividido. trenza de nichos, pasadizos y situaciones, Pi-
kíonis identifica los componentes adecuados a
Las distintas reacciones que siguieron a la proli- Partir de los espacios habitados de la arqui-
feración del estilo neoclásico del nacionalism o tectura popular, pero en este proyecto e l
griego del siglo xix abarcaron desde el histori- ,nculo con lo regional no se hace a base de
cismo de la década de 1920 hasta el compromi- una emoción tierna . Con una actitud comple-
so con la arquitectura moderna en los año s tamente distinta, estos receptáculos de acon-
treinta, tal como quedó patente en la obra de t ecimientos concretos se estudian con un frío
arquitectos como Stamo Papadaki y J .G . Des- cétodo empírico, como si estuvieran docu -
potopoulos . Como señala Tzonis, la arquitectu - -tentados por un arqueólogo. Ni su selecció n
ra moderna conscientemente regionalista sur- o su colocación se hacen para despertar un a
gió en Grecia con las primeras obras de Ari s fácil emoción superficial. Son plataforma s
Konstantinidis (la casa en Eleusis, de 1938, y l a cara ser usadas en un sentido cotidiano, per o
exposición de jardinería de Kifissiá, de 19401 , también para proporcionar todo eso que, en e l
que en los años cincuenta profundizó en es a con texto de la arquitectura contemporánea,
misma línea con varios conjuntos de vivienda s o proporciona la vida cotidiana . La investiga -
de bajo coste y con los hoteles que diseñó para +on de lo local es la condición para alcanza r
la organización nacional de turismo, Xenia, en- o concreto y lo real, y para rehumanizar la ar-
tre 1956 y 1966 . En todos los edificios público s quitectura.
de Konstantinidis aparece una tensión entre e l
carácter racional universal de la estructura adin - T zonis considera que la obra de los Antonakaki s
telada de hormigón armado y la naturaleza tác- combina el sendero topográfico de Pikionis con
336, 337 Ando, casa Koshino, Osaka, 1981 . Vista y til local de la piedra y los bloques autócton os
planta baja . a retícula universal de Konstantinidis . Esta opo-
que se usan como relleno . Un espíritu region a- sición dialéctica parece reflejar una vez más esa
lista mucho menos equívoco impregna el par ' escisión entre la cultura y la civilización comen-
que y el paseo que Dímitris Pikionis diseñó e n tada por Ricoeur . Tal vez ninguna obra expres e
1957 para la colina de Filopapo, próxima a l a esta dualidad más directamente que las vivien-
incluir la luz y el viento que atraen nuestro s Acrópolis de Atenas . En este paisaje arcaic o, das de la calle Benakis en Atenas, construida s
sentidos. (. . .) El detalle existe como el elemento como señalan Tzonis y Lefaivre, Por Antonakakis en 1975: una construcción es-
más importante para expresar la identidad . (. . . ) tratificada en la que un recorrido laberíntico ex-
a
Así pues, para mí el detalle es el elemento qu e Pikionis decide hacer una obra de arquitec tur traído de la tradición vernácula de las islas grie-

330 33 1

gas se teje dentro de la retícula regular de la es- cuencia necesaria de todo esto es una respu e
tructura portante de hormigón . ta adecuada a las condiciones climáticas. P 6 . La arquitectura mundial y la práctica reflexiv a
Como ocurre con las categorías, en gra n ello, el regionalismo crítico se opone a la te
parte solapadas, que se han usado en el capítu- dencia de la 'civilización universal' a optimi z
lo anterior, el regionalismo crítico no es tant o el uso del aire acondicionado, etcétera . Tie n
un estilo como una categoría crítica orientad a a tratar todos los huecos como delicadas zon a
hacia ciertos rasgos comunes, que pueden n o de transición con capacidad para responder
estar siempre presentes en los ejemplos aqu í las condiciones específicas impuestas por e l
mencionados . Esos rasgos -o, más bien, actitu- emplazamiento, el clima y la luz .
des- tal vez puedan resumirse mejor como sigue . 5. El regionalismo critico hace hincapié en l o
táctil tanto como en lo visual . Es consciente d e
1 . El regionalismo crítico ha de entenders e que el entorno se puede experimentar co n
como una práctica marginal, una práctica que , otros sentidos además de la vista . Es sensible a
aunque es crítica con la modernización, toda - percepciones complementarias tales como 1
vía se niega, sin embargo, a abandonar los as- niveles variables de iluminación, las sensac i
pectos emancipadores y progresistas del lega - nes ambientales de calor, frío, humedad y m
do arquitectónico moderno . Al mismo tiempo, vimiento del aire, los aromas y sonidos var i
la naturaleza fragmentaria y marginal del re- bles producidos por distintos materiales e
gionalismo critico sirve para distanciarlo tant o distintos volúmenes, e incluso las diversas sen-
de la optimización normativa como del utopis- saciones provocadas por los acabados del sue-
mo ingenuo del primer Movimiento Moderno. 3 idea de la práctica reflexiva es una alternati- entonces presentaba la arquitectura en los Esta -
lo, que hacen que el cuerpo experimente cam-
En contraste con la línea que lleva desd e bios involuntarios de postura, modo de andar , va a la epistemología tradicional de la práctica . dos Unidos, donde, pese a la tan cacaread a
Haussmann hasta Le Corbusier, es más parti- etcétera . En una época dominada por los me - Esta idea conduce . . . a nuevas concepciones de l destreza de sus profesionales consolidados e
dario de los proyectos pequeños que de lo s dios de comunicación, se opone a la tendenci a contrato entre el profesional y el cliente, la aso- incipientes -personalidades tan diferente s
grandes . a reemplazar la experiencia por la información . ciación de investigación y práctica, y los siste- como, digamos, Harry Wolf por un lado y Ste-
2. A este respecto, el regionalismo crítico s e 6. Aunque es contrario a la simulación senti- mas de aprendizaje de las instituciones profe- ven Holl por otro-, resulta dudoso que ningú n
manifiesta como una arquitectura consciente - mental de la tradición vernácula local, el regio- sionales . Ahora me gustaría indicar cóm o arquitecto norteamericano pueda mostrar u n
mente delimitada, una arquitectura que má s nalismo crítico insertará, en ciertos casos, ele- podría llevarnos también a pensar de un mod o conjunto de obras de los años ochenta que pue -
que hacer hincapié en el edificio como objet o mentos vernáculos reinterpretados como epi- distinto sobre el papel de los profesionales e n da compararse en cuanto a relevancia socia l
aislado, pone el acento en el territorio que h a sodios disyuntivos dentro de la totalidad . Má s a política pública y sobre su lugar en la socie- con las realizaciones coetáneas de algunos des -
de establecer la construcción levantada en e l aún, ocasionalmente extraerá tales elemento s dad en general. La idea de la práctica reflexiva tacados arquitectos indios : estoy pensando con -
emplazamiento . Esta 'forma del lugar' signific a de fuentes foráneas . En otras palabras, se esfor - conduce -en un sentido similar a la crítica radi- cretamente en Balkrishna Doshi, con el plan ur -
que el arquitecto debe reconocer la frontera físi- zará por cultivar una cultura contemporánea cal y, al mismo tiempo, diferente de ella- a un a
ca de su trabajo como una especie de límit e orientada al lugar, sin llegar a hacerla excesiva - desmitificación de la pericia profesional. Nos
temporal, punto en el cual se detiene el acto d e mente hermética, ni en el plano de las referen- ++eva a reconocer que, tanto para el profesiona l
construir . cias formales ni en el de la tecnología . A este como para el contraprofesional, los conoci-
3. El regionalismo crítico es partidario de l a respecto, tiende hacia la paradójica creación d e mientos especiales están insertos en marcos d e
realización de la arquitectura como un hech o una 'cultura mundial' de base regional, cas i evaluación que llevan el sello de los valores y
tectónico más que como la reducción del entor- 3s intereses humanos. También nos lleva a re-
como si esto fuera una condición previa par a
no construido a una serie de episodios esceno- alcanzar una forma relevante de la práctica con - onocer que el alcance de la pericia técnica est á
gráficos variopintos . temporánea . imitado por situaciones de incertidumbre, d e
4. Puede afirmarse que el regionalismo críti- 7. El regionalismo crítico suele florecer e n nestabilidad, de singularidad y de conflicto .
co es regional en la medida en que resalta inva- estos intersticios culturales que de un modo u Cuando las teorías y las técnicas basadas en la
riablemente ciertos factores específicos del lu- otro son capaces de escapar del empuje optim i- +nvestigacián son inaplicables, el profesional n o
gar, factores que abarcan desde la topografí a p uede alegar legítimamente ser un experto ,
zador de la civilización universal . Su aparició n
-considerada como una matriz tridimensiona l indica que esa noción heredada consistente e n sino tan sólo estar especialmente bien prepara -
en la que se encaja la construcción- hasta e l un centro cultural dominante rodeado por saté- do para reflexionar y entrar en acción .
juego variable de la luz local a través del edifi- lites dependientes y dominados es en últim a
cio . La luz se entiende invariablemente como e l instancia un modelo inadecuado con el que va- Donald A . Schó n
factor primordial gracias al cual se revelan e l lorar el estado actual de la arquitectura m o- The Reflective Practitioner, 1983
volumen y el valor tectónico de la obra . Conse - derna .

Aunque se pueden encontrar arquitectos indivi-


duales de gran calibre en todos sitios, los año s
o chenta contaron con niveles muy diferentes d e
m adurez arquitectónica general en naciones po r
lo demás igualmente avanzadas, y, sorprenden -
te mente, con manifestaciones sofisticadas d
e
creatividad tectónica en países que, en otros as -
pectos, podrían considerarse subdesarrollados .
341 Wolf, sede bancaria de NCNB, Tampa, Florida ,
Puede citarse a este respecto el estado que por 1989 .
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