Resumen del libro Francisca, yo te
amo: La confesión
Al anochecer, Alex le hizo saber a su amigo Jaime, lo que había
pasado esa mañana en la playa, y le rogó que, al día siguiente, lo
ayudara a ubicar a la chica. Durante la mañana del siguiente día,
recorrieron casi en su totalidad, la zona del Balneario, pero no
encontraron rastros de la joven mujer. Jaime y Alex, quedaron
de acuerdo en ir al día siguiente a buscarla en Horcones.
Por la noche, fueron a probar suerte en el casino de Quintero, y
se llevó una grata sorpresa, porque allí encontró a la joven de la
playa, sentada en una mesa, en compañía de un hombre mayor, una
dama algo mayor y de un joven. Alex no tuvo la valentía, de
acercarse a ella y presentarse. Pero, tenía el presentimiento que
no sería, esa noche, la última vez que vería a esa hermosa mujer.
El día de la excursión
Como ya lo tenían previsto, al día siguiente salieron a explorar
la Cueva del Pirata, la salida, había sido planificada por Colorín, el
hermano menor de Patricia y Marion. En esa salida, Marion se
fracturó una pierna, a lo que Alex, se ofreció de voluntario para
encontrar el mejor camino, para regresar con ella. Caminó hasta
la Caleta, se puso a mirar el mar, y a lo lejos pudo ver a la
muchacha que deseaba conocer.
Ella lo miró, y le hizo señas para que se acercara, de inmediato
estuvo con ella. Se metieron al mar, luego salieron a la orilla,
donde se tumbaron, y ella le contó gran parte de su vida. Había
pasado largo tiempo, cuando Alex escuchó que su amigo Jaime lo
llamaba. Se despidieron, y quedaron de acuerdo en verse al día
siguiente, en su casa a tomar once. Algo similar a la hora del café,
en otros países.
Este joven, tenía miedo de lo que dirían sus amigos, si lo
descubrían frecuentando a Francisca, ya que ella pertenecía a un
circo. Además le atemorizaba la idea, de que Marion se enterara
por quien la había plantado.
Reunión familiar
Como habían acordado, al día siguiente, llegó a la casa de
Francisca. Allí, estaban su papá, la mamá y un primo de nombre
Esteban. Francisca, estaba en la cocina preparándole pan
amasado, y Alex mientras esperaba, charlaba con el papá y
Esteban. La joven Francisca, lo invitó a que vieran el taller
artesanal de su madre, y le contó de las cosas con las que
trabajaba. Estando en el taller, Alex le dice a Francisca, que la
ama.
A partir de ese momento, Francisca y Alex, no dejan de verse ni
un solo día. Contaba los días que pasaban, temiendo el momento
que ella se iría, ya que le estaba al tanto de que Francisca, estaba
por irse a trabajar en el circo.
Las fiestas patronales de Quintana, se celebran en época de
verano, y estaban en los mejores de sus días. Por lo que resultaba
imposible no acudir a divertirse, la mamá de Francisca sólo le
permitía estar hasta las doce de la noche.
Estando en su primera cita en las fiestas, Alex da por hecho lo
que siempre había temido, que lo descubrieran saliendo con la
muchacha del circo. Su amigo Jaime, lo saluda desde lejos, y
Francisca le hace saber su interés en saber quién era ese
muchacho que lo había saludado. Él, le da una explicación, pero en
realidad no recuerda que le haya mencionado a ese amigo, así
que decide irse antes de tiempo a su casa.
Fiestas de la Semana
Quintanera
Todos los años en el mes de febrero, en el ayuntamiento de
Quintana, al norte de Chile, es donde se organizan unas fiestas,
para celebrar el día de San Valentín. El motivo central de las
celebraciones, es cuando todos los enamorados, se dirigen a la
orilla de la playa y forman un corazón, luego eligen una reina
entre las presentes.
Disfrutando de la fiesta
Francisca y Alex, estaban en el centro de la pista de baile,
disfrutando de una hermosa balada, y él aprovecha la
oportunidad, para decirle al oído, que la ama con todo su corazón,
ella le sonríe, y le dice que jamás la abandone. Alex, le jura, que
nunca se alejará de ella, al punto de tener intenciones de seguirla
detrás del circo, pero que es necesario que primero ahorre
dinero.
La muchacha, lleva a Alex a una atracción que había en el lugar.
Allí tenían un juego que consistía en lanzar un aro a una botella, y
debajo de ella estaba un billete. Era tanta la puntería de
Francisca, que pudo reunir el dinero que era necesario para el
viaje de Alex.
Alex quiere unirse al circo
Al día siguiente, Alex, va a la casa de Francisca para hacerle
saber a su mamá, de lo que tenía planeado, y para sorpresa de él,
allí estaban Juan y Esteban, que fueron a buscar a Francisca,
para llevarla al circo.
Pero aun sin entrar a la casa, Esteban le comenta a Alex, que
gracias a él, Francisca no paraba de llorar. Cuando Alex pasa la
puerta de la casa, la mamá de ella, lo regañó, por hacerle esa
promesa a Francisca, que ella ponía en duda, pudiera cumplir. En
tono desafiante le dijo a la madre, que de ser necesario, iría a
pie, detrás del circo.
Juan, observando con detenimiento, aquella escena de amor y
entrega, le pide a Alex hablar con él a solas. Le hace un
ofrecimiento de trabajo en el circo, noticia que lo pone muy feliz,
ya que estaría al lado de Francisca, la mujer que el amaba.
El trabajo de Alex en el circo, era atender el quiosco, donde se
vendían los boletos de entrada. Casi no veía a Francisca, porque
era la estrella central del circo. Los momentos en que lograban
verse, pasaban muy rápidos y se ponían al tanto de las actividades
del circo, pero en realidad lo disfrutaban por completo.
Resumen del libro Francisca, yo te
amo: Rehaciendo su vida
En un día cualquiera, mientras todos cenaban, sin motivos,
Francisca sufre un ataque con convulsiones, de inmediato el papá
le implora a Alex, que debe irse del circo, que su tiempo allí había
concluido. Él, se niega a abandonar a Francisca, y menos en ese
estado, pero Juan le dice que cuando Francisca, tiene esos
episodios de convulsiones, pierde la memoria de todo lo que ha
vivido últimamente, y si por casualidad, llegara a recordar algo, el
daño y el dolor, es más grande para ella. Entonces, Alex no tuvo
más opción que marcharse y dejar a su amada.
Este muchacho que una vez conoció a esa bella joven al pasar en
la embarcación de pescadores, en ese verano, tuvo que retomar
su vida como era antes de conocer a Francisca. Se reincorporó a
sus estudios universitarios, trabajó sin descanso, y
ocasionalmente, pensaba en su amor de adolescente. Se casó,
formó una familia con su esposa y sus dos hijos.
Reencuentro
Años más tarde, Alex volvió a ver a Francisca, cuando le tocó
llevar a sus pequeños hijos al circo. Él se le acercó, ya que sus
hijos Pablo y Luz, querían unas narices de payaso. Pero Francisca
no lo reconoció, y de inmediato se acordó de lo que le había dicho
Juan, aquel día en el circo.
Esa fue la última vez, que Alex vio a Francisca, su primer y gran
amor. La mujer que le robó el corazón, y de la cual jamás se
olvidaría, como la promesa que le había hecho, aquel día.