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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
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EXP N ° 05176-2015-PA/TC
HUÁNUCO
WALTER JUNIOR TUCTO QUIROZ
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 24 días del mes de octubre de 2018, el Pleno del Tribunal
onstitucional, integrado por los señores magistrados Blume Fortini, Miranda Canales,
Ramos Núñez, Sardón de Taboada, Ledesma Narváez, Espinosa-Saldaña Barrera y
Ferrero Costa, pronuncia la siguiente sentencia. Asimismo, se agregan los votos
singulares de los magistrados Blume Fortini, Ramos Núñez y Sardón de Taboada.
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Walter Junior Tucto
Quiroz contra la resolución de fojas 240, de fecha 24 de julio de 2015, expedida por la
Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Huánuco, que declaró infundada la
e a de autos.
CEDENTES
La parte demandante, con fecha 13 de mayo de 2014, interpone demanda de
amparo contra la Municipalidad Distrital de Pillco Marca, con el objeto de que se deje
sin efecto el despido arbitrario del que fue víctima y que, en consecuencia, se ordene su
reposición en el cargo de obrero. Alega que prestó servicios desde el 1 de febrero de
2011 hasta el 31 de diciembre de 2013, último día de labores, inicialmente sin contrato,
y desde el 1 de marzo de 2011 mediante contratos administrativos de servicios (CAS).
Refiere que su contratación se ha desnaturalizado pues laboró como obrero, esto
e bajo los alcances del Decreto Supremo 003-97-TR, por lo que carece de validez su
co tratación en el régimen CAS. Finaliza señalando que su puesto de trabajo es de
naturaleza permanente, tan es así que su cargo fue puesto a concurso público y no se
tuvo en cuenta que es una persona con discapacidad.
El procurador público de la municipalidad demandada propone la excepción de
prescripción y contesta la demanda argumentando que el actor fue contratado en el
régimen del CAS y que no fue despedido arbitrariamente, sino que cuando venció el
plazo pactado en el CAS la relación laboral se extinguió automáticamente, de
conformidad con el artículo 13.1 del Decreto Supremo 075-2008-PCM.
El Segundo Juzgado Civil de Huánuco, con fecha 24 de octubre de 2014, declaró
infundada la excepción propuesta y, con fecha 12 de mayo de 2015, declaró infundada
la demanda por considerar que el actor laboró bajo el régimen laboral del CAS y que no
fue despedido, sino que al vencer el plazo estipulado en dicho contrato se extinguió la
relación laboral. Además, señala que en este régimen no es procedente la reposición en
el trabajo.
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La Sala superior revisora confirmó la sentencia apelada con similares fundamentos.
FUNDAMENTOS
§. Procedencia de la demanda
1. La presente demanda tiene por objeto que se deje sin efecto el despido arbitrario del
que fue víctima el actor y se ordene su reposición en el cargo de obrero de la
Municipalidad Distrital de Pillco Marca. Se alega que el actor fue despedido de
forma arbitraria, pues su CAS se desnaturalizó en un contrato de trabajo a plazo
indeterminado bajo los alcances del TUO del Decreto Legislativo 728, aprobado por
Decreto Supremo 003-97-TR; razón por la que, para su cese, debía imputarse una
1 falta. Afirma también la parte demandante que es una persona con discapacidad.
Por su parte, la emplazada manifiesta que el demandante no fue despedido ni se
vulneró su derecho al trabajo, sino que cuando venció el plazo estipulado en su
contrato administrativo de servicios se extinguió la relación contractual de
conformidad con el Decreto Supremo 075-2008-PCM.
ntencia emitida en el Expediente 02383-2013-PA/TC, publicada en el diario
1 El Peruano el 22 de julio de 2015, este Tribunal estableció en el fundamento
, con carácter de precedente, que la vía ordinaria será "igualmente satisfactoria" a
la vía del proceso constitucional de amparo, si en un caso concreto se demuestra, de
manera copulativa, el cumplimiento de los siguientes elementos: i) que la estructura
del proceso es idónea para la tutela del derecho; ii) que la resolución que se fuera a
emitir pueda brindar tutela adecuada; iii) que no existe riesgo de que se produzca
irreparabilidad; y, iv) que no existe necesidad de una tutela urgente derivada de la
relevancia del derecho o de la gravedad de las consecuencias.
4. En el caso concreto existe la necesidad de tutela urgente derivada de la gravedad de
las consecuencias que se pudieran generar, pues, conforme se ha señalado en los
antecedentes, el actor es una persona con una discapacidad (hemiplejía y anquilosis
articular) (folio 4). Por tanto, el Tribunal Constitucional estima que el proceso de
amparo es el idóneo para resolver la controversia.
§. Análisis del caso concreto
5. Conforme el artículo 22 de la Constitución: "El trabajo es un deber y un derecho. Es
base del bienestar social y medio de realización de la persona". Mientras que el
artículo 27 de la Carta Magna señala: "La ley otorga al trabajador adecuada
protección contra el despido arbitrario".
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. En la demanda se ha precisado que el actor inicialmente habría prestado servicios
sin contrato, esto es, durante el mes de febrero de 2011. Posteriormente se ha
suscrito los CAS hasta el 31 de diciembre de 2013.
Para resolver la controversia planteada, conviene recordar que en las sentencias
recaídas en los Expedientes 00002-2010-131/TC y 03818-2009-PA/TC, así como en
la resolución emitida en el Expediente 00002-2010-PUTC, este Tribunal ha
establecido que el régimen de protección sustantivo-reparador contra el despido
arbitrario previsto en el régimen laboral especial del contrato administrativo de
servicios guarda conformidad con el artículo 27 de la Constitución.
Consecuentemente, en el proceso de amparo no corresponde analizar si con
anterioridad a la suscripción del contrato administrativo de servicios, la prestación
de servicios que habría realizado el demandante se desnaturalizó, pues en el caso
que ello hubiera ocurrido, dicha situación de fraude constituiría un período
independiente del inicio del contrato administrativo de servicios, que es
constitucional.
í ta ién, es menester recordar que en el fundamento 7, acápite "d", último
de la sentencia emitida en el Expediente 03818-2009-PA/TC se precisó lo
te:
"Consecuentemente, al régimen laboral especial del contrato administrativo de servicios
no le resulta aplicable el régimen procesal de eficacia restitutoria (readmisión en el
empleo), sino únicamente el régimen procesal de eficacia restitutiva (indemnización)."
9. Hecha la precisión que antecede, cabe señalar que con los contratos administrativos
de servicio, que obran a folios 43 a 49, y la carta por la cual se comunica al actor el
vencimiento del plazo de su CAS (folio 76), queda demostrado que la parte
demandante ha mantenido una relación laboral a plazo determinado, que culminó al
vencer el plazo estipulado en su último contrato, esto es, el 31 de diciembre de
2013.
[Link] lo tanto, habiéndose cumplido el plazo de duración del referido contrato, la
extinción de la relación laboral del demandante se produjo en forma automática,
conforme lo señala el literal h) del numeral 13.1 del Decreto Supremo 075-2008-
PCM.
[Link] perjuicio de lo señalado precedentemente este Tribunal debe recordar que el
régimen CAS es un régimen laboral especial para el sector público que resulta
compatible con el marco constitucional (STC 0002-2010-PUTC). Por ello, que, los
pri
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los alegatos de la parte demandante en el sentido que su contratación bajo este régimen
carecería de validez porque realizaba las labores de obrero carece de asidero
jurídico. Es este el sentido en el que el Tribunal Constitucional ha interpretado en su
jurisprudencia (Sentencia 04935-2011-PA/TC, 6462-2013-PA/TC, etc.).
Así también, tal como el actor ha alegado en la demanda, y conforme a lo señalado
en el fundamento 9 supra, el cese del demandante ocurrió por el vencimiento del
CAS, y no por alguna razón relacionada con la discapacidad física del actor.
Siendo ello así, se concluye que la extinción de la relación laboral del demandante
no afecta derecho constitucional alguno, por lo que no cabe estimar la demanda.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere
la Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda, porque o se ha acreditado la vulneración de los
derechos alegados.
Publíquese y notifíquese.
SS.
MIRANDA CANALES
LEDESMA NARVÁEZ
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
FERRERO COSTA
PONENTE
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
Lo que certifico:
.... .....
Reátegui Apaza
Secretario Relator
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO BLUME FORTINI, OPINANDO QUE SE
DECLARE FUNDADA LA DEMANDA Y, EN CONSECUENCIA, SE ORDENE LA
REPOSICIÓN DEL DEMANDANTE
Con el debido respeto por mis ilustres colegas Magistrados, discrepo, muy
respetuosamente, de la resolución de mayoría que declara infundada la demanda.
Considero que en el presente caso debe estimarse la demanda y ordenarse la reposición
del recurrente. Expongo mis razones a continuación:
1. El Tribunal Constitucional mediante las Sentencias 00002-2010-PI/TC y 03818-
2009-PA/TC, así como la Resolución 00002-2010-PI/TC, declaró la
constitucionalidad del régimen laboral especial del contrato administrativo de
servicios, pues consideró que guardaba conformidad con el artículo 27 de la
Constitución Política.
2. Con anterioridad, he estado de acuerdo con la respuesta que se ha venido otorgando
a los diversos casos en los que los trabajadores CAS solicitaban la reposición
laboral, invocando la desnaturalización de su relación laboral en aquellos supuestos
en los que el vínculo laboral iniciaba con una contrato de locación de servicios y
luego se transformaba en un contrato administrativo de servicio. Sin embargo, hoy,
luego de la emisión de la Sentencia 5057-2013-PA/TC, denominado precedente
Huatuco; de una detenida reflexión sobre los reclamos vinculados a la reposición
laboral; y, del estudio pormenorizado de los alcances del régimen laboral CAS, he
llegado a la conclusión que la regulación del contrato administrativo de servicios es
constitucional siempre que en los hechos la relación laboral del trabajador
únicamente se haya encontrado sujeto a este tipo de contratación estatal y para el
desarrollo de funciones de carácter temporal; pues de existir desarrollo de
actividades de naturaleza permanente con anterioridad a la suscripción del CAS, se
evidenciaría la desnaturalización de las labores para las cuales fue contratado el
trabajador.
3. La constitucionalidad del régimen especial de contratación administrativa de
servicios plasmada en la Sentencia 00002-2010-PI/TC se sustenta entre otros
fundamentos en que:
"(...) este sistema de contratación laboral es sustitutorio del sistema civil de
contratación de locación de servicios, también conocido como de servicios no
personales —regulado por el artículo 1764 y siguientes del Código Civil—,
siempre que se advierta la desnaturalización de dicho contrato. Esto no
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significa que el Estado no pueda recurrir a los contratos de locación de
servicios, cuando por la naturaleza de la actividad a desarrollar, ello se
justifique; lo que se proscribe es recurrir a este sistema de contratación, para
actividades que importan la existencia de un vínculo laboral.
En efecto, el contrato de locación de servicios podía ser utilizado
fraudulentamente, en razón de las labores que se pretendía realicen los
comitentes —que podían ser de naturaleza permanente—, o por la duración de
estos contratos —cuya extensión los desnaturalizaba—, sin que por ello se
respetara el goce o acceso a ningún derecho constitucional de naturaleza
laboral" (fundamentos 35 y 36).
Por ello, considero que de presentarse situaciones en las que claramente se
demuestre que el desarrollo de la actividad laboral anterior a la suscripción de un
contrato CAS era de naturaleza permanente y la prestación de servicios al suscribir
un contrato CAS eran similares o iguales, no puede asumirse como constitucional
ni legal, desconocer la desnaturalización de la relación laboral del trabajador
aludiendo a un supuesto cambio de régimen laboral, pues ello nos llevaría a
convalidar un uso fraudulento del contrato CAS, negando que las labores
desarrolladas por el trabajador fueron de naturaleza permanente, avalando la
disminución de los derechos laborales que le corresponden, lo que lesiona el
derecho al trabajo, al convertir en ineficaz la garantía judicial para su defensa en
sede interna y descartar el análisis conjunto de la situación laboral de los servidores
sometidos a este tipo de contratación, como un supuesto válido de ser reclamado a
través del proceso de amparo, vía procedimental idónea para la tutela de los
derechos fundamentales, como el trabajo.
5. Cabe precisar también, que de acuerdo con el artículo 3 del Decreto Legislativo
1057, modificado por la Ley 29849, "[e]l Régimen Laboral Especial del Decreto
Legislativo 1057 tiene carácter transitorio", es decir, que el propio Estado reconoce
normativamente que este tipo de contratación laboral, es solo una forma temporal
de respuesta al caos de la contratación pública que hoy se encuentra en proceso de
extinción, en la medida que de acuerdo con la Ley del Servicio Civil (Ley 30057),
el Estado busca reorganizar el sistema laboral público a fin de equiparar los
derechos laborales de todos los trabajadores que tiene a su cargo.
6. Es importante mencionar que el principio de efectividad progresiva previsto en el
numeral 1) del artículo 2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales, establece que
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"Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a adoptar
medidas, tanto por separado como mediante la asistencia y la cooperación
internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el máximo de los
recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios
apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena
efectividad de los derechos aquí reconocidos".
Como es de verse, el citado principio internacional reconoce a los Estados parte del
Pacto, que existen dificultades presupuestarias que impiden garantizar la plena
efectividad de los derechos sociales; sin embargo, también exige de ellos el mayor
esfuerzo para alcanzar su máxima eficacia y concreción.
7. En tal sentido, considero que los órganos encargados de administrar justicia
constitucional, entre ellos el Tribunal Constitucional, deben coadyuvar con el
Estado a fomentar la tutela de los derechos laborales de los trabajadores del sector
público a través de su jurisprudencia, sin que ello implique disminuir ni rebajar su
condición, pues en la actualidad el Poder Ejecutivo viene haciendo grandes
esfuerzos para dar solución a la problemática laboral pública, lo que supone
incluso, regular contrataciones laborales temporales que garanticen derechos
mínimos a favor de los servidores públicos que se encuentren en esta particular
situación laboral.
8. En razón de ello y de acuerdo con el precedente Baylón Flores (sentencia 00206-
2005-PA/TC), considero que cuando las entidades públicas se encuentren adscritas
al régimen laboral de la actividad privada, por norma expresa, el proceso de amparo
será la vía idónea para el análisis de la relación contractual previa o posterior a la
suscripción del CAS y el periodo laboral subsecuente bajo este régimen especial, a
fin de determinar si existió o no desnaturalización del vínculo laboral del
trabajador, y por consiguiente, si existió, o no, un uso fraudulento de este contrato
especial, esto en virtud del principio de primacía de la realidad, siempre y cuando
se presenten los medios de prueba necesarios que demuestren tal situación.
9. En el presente caso, del material probatorio presentado en autos, se aprecia que el
recurrente prestó servicios para la Municipalidad Distrital de Pillco Marca desde el
01 de febrero de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2013 de manera ininterrumpida,
por un lapso de dos años y once meses aproximadamente. Asimismo, se evidencia
que las labores del accionante se desarrollaron de manera continua y cumpliendo
las mismas funciones a lo largo de todo su periodo laboral (Obrero en la Sub
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Gerencia de Parques y Jardínes de la Gerencia de Medio Ambiente), (fojas 06 a 80).
Aunado a ello, el material probatorio da cuenta que dicha relación contractual se
encontraba desnaturalizada por haber prestado servicios personales, subordinados y
remunerados.(foj as 06 a 76).
10. Como es de verse, la prestación de servicios del accionante, no guarda coherencia
con una labor de naturaleza temporal, pues las funciones que desarrolló como
Obrero de Servicios en la Sub Gerencia de Parques y Jardines de la Gerencia de
Medio Ambiente por la emplazada son de naturaleza permanente, razón por la cual,
su relación laboral se encontraba desnaturalizada, por lo que la extinción de su
vínculo laboral, se encontraba sujeta a la existencia de una causa justa, hecho que
en el presente caso no ha ocurrido, lo cual acredita la afectación de su derecho
invocado.
Sentido de mi voto
En tal sentido, mi voto es porque se declare fundada la demanda, debiéndose reponer a
don Walter Junior Tucto Quiroz corno trabajador a plazo indeterminado en el mismo
cargo que venía ocupando al momento de su cese u otro de similar nivel o categoría,
más el pago de costos.
S.
L que certifico:
FI vio
vio Reátegui Apaza
Secretario Relator
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO RAMOS NÚÑEZ
Si bien concuerdo con que la presente demanda debe ser desestimada, emito el presente
voto singular debido a que no concuerdo totalmente con la parte resolutiva de la
sentencia en mayoría. Por lo tanto, expongo a continuación las razones de mi posición.
En el presente caso, don Walter Junior Tucto Quiroz interpone una demanda de amparo
contra la Municipalidad Distrital de Pillco Marca (Huánuco), con el objeto que se deje
sin efecto el despido arbitrario del que, considera, ha sido objeto. El recurrente señala
que prestó servicios como obrero para la demandada desde el 1 de febrero de 2011 hasta
el 31 de diciembre de 2013, inicialmente sin contrato y, desde el 1 de marzo de 2011,
mediante contrato administrativos de servicios (CAS). Señala que su relación laboral se
ha desnaturalizado y que su puesto de trabajo es de naturaleza permanente. Refiere que
el puesto que el ocupaba fue convocado a concurso público, sin tomarse en
consideración que se trata de una persona con discapacidad. Exige, corno consecuencia
de lo expuesto, que se ordene su reposición en el cargo de obrero que venía
desempeñando.
En la sentencia en mayoría se declara infundada la demanda apelando a la
jurisprudencia reiterada de este Tribunal que establece que al régimen laboral especial
del contrato administrativo de servicios no le resulta aplicable el régimen procesal de
eficacia restitutoria (readmisión en el empleo), sino únicamente el régimen procesal de
eficacia restitutiva (indemnización). Sin embargo, a pesar de haber suscrito esa postura
en diferentes casos, considero que el caso sub litis presenta un aspecto particular que es
crucial adicionalmente tener en cuenta: la situación de que el demandante sea una
persona con discapacidad, tal y como acredita el Consejo Nacional para la Integración
de la Persona con Discapacidad mediante la Resolución Ejecutiva 06788-2006SE/RE-
CONADIS (fojas 5).
Al respecto, es oportuno recordar que este Tribunal ha reconocido que el Estado
peruano tiene un deber especial de protección hacia las personas con discapacidad, de
conformidad con los artículos 7 y 23 de la Constitución y el Derecho Internacional de
los Derechos Humanos, en general. [Cfr. Expediente 4184-2007-PA/TC, fundamento
11].
Ahora bien, en el ámbito de las relaciones laborales, ciertamente el Tribunal ha
desplegado una serie de consideraciones que son de suma importancia. Así, por
ejemplo, desde muy temprano en la sentencia recaída en el Expediente 324-99-AA/TC
se sostuvo que concluir el vínculo laboral de una persona con discapacidad por causas
ajenas a su desempeño laboral podría ser ciertamente una forma de discriminación. De
4. 4,
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igual forma, en la sentencia del Expediente 10422-2006-PA/TC, al comprobar que el
demandante había sido despedido como consecuencia de la discapacidad adquirida
d ante la relación laboral y no por su desempeño en el trabajo, el Tribunal
onstitucional declaró fundada la demanda y ordenó la reposición del recurrente.
Otro caso que resulta también paradigmático es el recaído en el Expediente 5218-2007-
PA/TC, en el cual una persona con discapacidad, que laboraba bajo un contrato de
naturaleza civil, denunciaba que el Ministerio de Relaciones Exteriores le impedía
continuar desempeñándose como asistente administrativo en aplicación de una política
de austeridad en el gasto público. El Tribunal sostuvo, en aquella oportunidad, que si
bien la entidad demandada estaba en la obligación de aplicar la referida política de
austeridad, debía tener en cuenta, en el caso específico, que el trabajador era una
persona con discapacidad, por lo que debió aplicar otra medida que no supusiera la
terminación del contrato del entonces demandante.
Por otro lado, tenemos la Nueva Ley General de la Persona con Discapacidad, Ley
29973, que proporciona una serie de herramientas para coadyuvar en la inserción y
sostenibilidad laboral de las personas con discapacidad como, por ejemplo, medidas de
fomento del empleo (artículo 47); bonificación en los concursos públicos de méritos
(artículo 48); cuotas de empleo (artículo 49); ajustes razonables en el trabajo para las
personas con discapacidad (artículo 50); servicios de readaptación y rehabilitación
profesional (artículo 51); medidas de conservación del empleo (artículo 52), entre otras.
De igual forma, el artículo 27 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con
Discapacidad de Naciones Unidas, ratificada por el Estado peruano, establece en sus
apartados ciertas obligaciones para los Estados Parte que van desde la prohibición de la
discriminación por motivos de discapacidad en el empleo (literal a) del inciso 1) hasta
la promoción del mantenimiento del empleo de personas con discapacidad (literales e) y
k) del inciso 1), además de precisar que se debe fomentar el empleo de personas con
discapacidad en el sector público (literal g) del inciso 1).
Esta serie de consideraciones, tanto constitucionales como legales y convencionales,
permiten arribar a la conclusión que, en el ámbito laboral, las personas con discapacidad
ostentan una protección especial, sobre todo frente al despido. Es decir, el Estado debe
promover que las personas con discapacidad puedan acceder al mercado laboral (en el
sector público o en el privado), además de establecer mecanismos adecuados de
protección frente al despido.
Sin embargo, pese a la protección especial que tienen las personas con discapacidad en
el ámbito de las relaciones laborales (antes, durante y después de la misma), lo cierto es
que el régimen del contrato administrativo de servicios (CAS) —pensado como de
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carácter temporal por el Decreto Legislativo 1057— no ha contemplado la situación
especial de las personas con discapacidad sujetas a dicho régimen.
Una situación similar es la que se observa en el caso de las mujeres en estado de
gestación o en periodo de lactancia. Frente a estos casos, por ejemplo, la Autoridad
Nacional del Servicio Civil - Servir ha explicado que, a propósito de la Ley 30709, está
prohibido no renovar el contrato de una servidora (sin importar el régimen laboral) si
dicha decisión se basa en su condición de embarazo. De manera concreta, ha
considerado en todo caso que "la no renovación contractual dependerá de la necesidad
que mantenga la entidad con respecto a la prestación de servicios, caso contrario, se
deberá cumplir con el plazo de vigencia del contrato, lo cual no implicará un trato
discriminatorio si la servidora se encuentra en estado de gravidez o en periodo de
lactancia, salvo que demuestre que la causa de no renovación del contrato se debió al
estado de gravidez de la servidora o por encontrarse en periodo de lactancia" [Cji-.
Informes Técnicos 686-2018-SERVW/GPGSC; 258-2018-SERVIR/GPGSC; 551-
2018-SERVIR/GPGSC]
Sin embargo, para el caso de las personas con discapacidad, no se ha previsto una
solución legislativa en lo que respecta a la terminación del vínculo laboral de estas
personas si es que hay de por medio un contrato administrativo de servicios. Por
ejemplo, podría establecerse que, de no cumplir la entidad con la cuota de empleo
requerida por la Nueva Ley General de la Persona con Discapacidad, Ley 29973, ésta
tendrá la obligación de realizar la renovación del respectivo contrato.
Por lo tanto, en lo que respecta a la parte resolutiva de la presente causa, si bien
considero que la demanda de amparo debe ser declarada INFUNDADA debido a que la
parte emplazada actuó dentro del marco legal vigente, considero que es necesario
EXHORTAR al Congreso de la República para que, en ejercicio de sus competencias y
atribuciones, regule lo concerniente a la terminación del vinculo laboral de las personas
con discapacidad sujetas a cualquier régimen, en especial de las que están sujetas al
régimen del contrato administrativo de servicios, Decreto Legislativo 1057,
considerando la especial protección en el ámbito laboral que el Estado debe dispensar a
tan importante sector de la población. -
S.
Lo que cell-dfico:
RAMOS NÚÑE
rlavto Reátegui Apaza
Secretario Relator
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO SARDÓN DE TABOADA
No concuerdo con los argumentos ni el fallo de la sentencia en mayoría.
A mi entender, el derecho al trabajo consagrado por el artículo 22 de la Constitución no
incluye la reposición. Como señalé en el voto singular que emití en el Expediente
05057-2013-PA/TC, Precedente Huatuco Huatuco, el derecho al trabajo
debe ser entendido como la posibilidad de acceder libremente al mercado laboral o a
desarrollar la actividad económica que uno quiera, dentro de los límites que la ley
establece por razones de orden público. Solo esta interpretación es consistente con las
libertades de contratación y trabajo consagradas en el artículo 2°, incisos 14 y 15; la libertad
de empresa establecida en el artículo 59°; y, la visión dinámica del proceso económico
contenida en el artículo 61° de la Constitución.
Así, cuando el artículo 27 de la Constitución de 1993 establece que "la ley otorga al
trabajador protección adecuada contra el despido arbitrario", se refiere solo a obtener
una indemnización determinada por la ley.
A mi criterio, cuando la Constitución utilizó el adjetivo arbitrario, englobó tanto al
despido nulo como al injustificado de los que hablaba el Decreto Legislativo 728, Ley
de Fomento del Empleo, de 12 de noviembre de 1991.
Esto es así porque, según el Diccionario de la Lengua Española, arbitrario es:
Sujeto a la libre voluntad o al capricho antes que a la ley o a la razón.
Indebidamente, la Ley 26513 —promulgada cuando ya se encontraba vigente la actual
Constitución— pretendió equiparar el despido que la Constitución denominó arbitrario
solo a lo que la versión original del Decreto Legislativo 728 llamó injustificado.
Semejante operación normativa implicaba afirmar que el despido nulo no puede ser
descrito como "sujeto a la libre voluntad o al capricho antes que a la ley o a la razón", lo
que es evidentemente inaceptable.
Más allá de su deficiente lógica, la Ley 26513 tuvo como consecuencia resucitar la
reposición como medida de protección frente a un tipo de despido, entregándoles a los
jueces poder para forzar la continuidad de una relación de trabajo.
Esta nueva clasificación —que se mantiene en el Texto Único Ordenado del Decreto
Legislativo 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, aprobado mediante
Decreto Supremo 003-97-TR— es inconstitucional.
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Lamentablemente, este error fue ampliado por el Tribunal Constitucional mediante los
casos Sindicato Telefónica (2002) y Llanos Huasco (2003), en los que dispuso que
correspondía la reposición incluso frente al despido arbitrario.
Al tiempo que extrajo la reposición de la existencia del amparo laboral, Llanos Huasco
pretendió que se distinguiera entre el despido nulo, el incausado y el fraudulento. Así,
si no convencía, al menos confundiría.
A mi criterio, la proscripción constitucional de la reposición incluye, ciertamente, a los
trabajadores del Estado sujetos al Decreto Legislativo 276 o a cualquier otro régimen
laboral público.
La Constitución de 1993 evitó cuidadosamente utilizar el término "estabilidad laboral",
con el que tanto su predecesora de 1979 como el Decreto Legislativo 276, de 24 de
marzo de 1984, se referían a la reposición.
El derecho a la reposición del régimen de la carrera administrativa no sobrevivió, pues,
a la promulgación de la Constitución el 29 de diciembre de 1993. No cambia las cosas
que hayan transcurrido casi veinticinco años sin que algunos se percaten de ello.
Por tanto, considero que la demanda debe declararse IMPROCEDENTE, en aplicación
del artículo 5, inciso 1, del Código Procesal Constitucional.
S.
SARDÓN DE TABOADA
Lo que certifico:
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avio Reátegui apaz
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Secretario Relator
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL