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Fundamentos y Tipos de Democracia

El documento define y explica varios conceptos relacionados con la democracia. Explica que la democracia surgió en la antigua Atenas y se refiere al gobierno del pueblo. Describe los tipos principales de democracia como la directa, indirecta, y semidirecta. También cubre los principios fundamentales de la democracia como la igualdad, la limitación del poder, y la esfera de lo indecidible.
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Fundamentos y Tipos de Democracia

El documento define y explica varios conceptos relacionados con la democracia. Explica que la democracia surgió en la antigua Atenas y se refiere al gobierno del pueblo. Describe los tipos principales de democracia como la directa, indirecta, y semidirecta. También cubre los principios fundamentales de la democracia como la igualdad, la limitación del poder, y la esfera de lo indecidible.
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LA DEMOCRACIA

Origen:
El término democracia proviene del griego antiguo y fue acuñado en Atenas en
el siglo V a. C. a partir de los vocablos dḗmos, que puede traducirse como «pueblo» y
κρατία -kratía, de la raíz de krátos, que puede traducirse como «fuerza», «dominio» o
«poder»

Definición:
Es una manera de organización social que atribuye la titularidad del poder al
conjunto de la ciudadanía. En sentido estricto, la democracia es una forma de
organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por
el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que
confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma
de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones
sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales.
La democracia se puede definir a partir de la clasificación de las formas
de gobierno realizada por Platón, primero, y Aristóteles, después, en tres tipos
básicos: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno «de los mejores» para
Platón, «de los menos», para Aristóteles), democracia (gobierno «de la multitud» para
Platón y «de los más», para Aristóteles).
Tipos:
Democracia indirecta o representativa
La democracia representativa, también llamada indirecta, es aquella donde los
ciudadanos ejercen el poder político a través de sus representantes, elegidos mediante el
voto, en elecciones libres y periódicas.
Democracia semidirecta o participativa
Algunos autores también distinguen una tercera categoría intermedia,
la democracia semidirecta, que suele acompañar, atenuando, a la democracia indirecta.
En la democracia semidirecta el pueblo se expresa directamente en circunstancias
particulares, básicamente a través de cuatro mecanismos:
-Referéndum. El pueblo elige «por sí o por no» sobre una propuesta.
-Plebiscito. El pueblo concede o no concede la aprobación final de una norma
(constitución, ley, tratado).
-Iniciativa popular. Por este mecanismo un grupo de ciudadanos puede proponer
la sanción o anulación de una ley.
-Destitución popular, revocación de mandato. Mediante este procedimiento los
ciudadanos pueden destituir a un representante electo antes de finalizar su
periodo.
Democracia directa
Se trata de la democracia en estado puro, tal como la vivieron sus fundadores
atenienses, se practica en Suiza. Las decisiones las toma el pueblo soberano en
asamblea. No existen representantes del pueblo, sino, en todo caso, delegados que se
hacen portavoces del pueblo, que únicamente emiten el mandato asambleario. Se trata
del tipo de democracia preferido no solo por los demócratas de la Antigua Grecia, sino
también para muchos pensadores modernos como Rousseau.
Democracia líquida
La Democracia Líquida es una clase de democracia directa en la que cada
ciudadano tiene la posibilidad de votar cada decisión del parlamento y realizar
propuestas, pero puede ceder su voto a un representante para aquellas decisiones en las
que prefiere no participar.
Principios:
La democracia debe entenderse como un sistema político entre las diferentes
posibilidades que han existido para configurar los Estados a lo largo de la historia. Esto
es, la democracia es una de las formas políticas en las que puede organizarse la
convivencia social, pues así como una sociedad puede establecerse como una
democracia, también puede hacerlo como una Aristocracia o en una Autocracia. La
democracia conlleva la posibilidad de que existan medios de participación por parte de
la ciudadanía, de que existan diferencias entre los participantes de dicho proceso y de
que se expresen opiniones contrapuestas. De este modo, se afirma que la democracia
repudia la posibilidad de que una sola persona se abrogue el poder por propio y
exclusivo arbitrio, abriéndose el escaño del poder a una pluralidad de personas así
como a la crítica y oposición por parte de los propios miembros de la sociedad.

La igualdad
La democracia reconoce la posibilidad de que cualquier persona pueda
participar en el ejercicio del poder político dentro de un determinado Estado. Por
esto, es necesario reconocer la existencia de igualdad entre los ciudadanos, ya
que, sin ella, no existirían los medios necesarios para que la participación y la
oposición se desarrollen libremente. A la luz de esto, se abre la puerta a dos
paradigmas que condicionan el desarrollo de la democracia por lo que respecta a
la igualdad:

 El de la redistribución, por lo que respecta a la igualdad de derechos que


todo individuo tiene uno frente al otro y ante el Estado para participar en los
procesos democráticos.

 El del reconocimiento, por lo que respecta al hecho de que no todos los


participantes del proceso democrático nos encontramos en circunstancias
fácticas igualitarias, por ello nuestras opiniones serán diferenciadas entre sí.
De esto obtenemos los ideales de igualdad y de libertad, puesto que, por
un lado, tenemos la posibilidad de que una sociedad sea plural y con diversas
necesidades e ideales sobre lo que es lo justo y, por otro lado, se tiene que los
miembros de la sociedad –aun cuando no tuvieren entre sí cuestiones en común–
participen en la entidad política que ostenta el poder en igualdad de
circunstancias.
Es ahí que se observa la esencia de la democracia:

 El que primero se reconozcan las divergencias entre la propia sociedad, lo


cual es natural al desarrollarse una vida en libertad;
 Luego, que sea factible que las divergencias sociales sean expresadas
libremente;
 Asimismo, la posibilidad de que, no solo esas divergencias sean expresadas,
sino que también se creen los mecanismos para que dichas diferencias
lleguen al ente político que ostenta el poder y desde ahí crear condiciones
propias para la vida social, y
 Todo lo anterior en igualdad de circunstancias y sin dejar a individuo alguno
fuera de esos medios de acceso a la entidad política que organiza la vida en
sociedad.
La limitación del poder
Debe garantizar dicha posibilidad de acceso; es decir, los individuos
debemos gozar de una serie de condiciones que propicien nuestra participación
en la entidad política que ostenta el poder, mismas que solo pueden desarrollarse
cuando existen los precursores democráticos ya mencionados.
Se ha afirmado que la Democracia, para el efecto de garantizar las
condiciones mínimas para la participación ciudadana, impone al poder público
límites en su ejercicio, mismos que serán tendientes a salvaguardar los intereses
y derechos de los individuos, y, además, determina las funciones del propio
poder y así lo divide; hecho ello, se crean instituciones como
el Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y se les asigna a cada rama una función
específica del poder, así como competencias y supuestos para su ejercicio. De
algún modo, en un Estado democrático se busca el límite del poder como
garantía para que los ciudadanos participen en la política nacional, límites que se
pueden identificar como dos tipos:

 Del Estado frente al individuo, mismo que se garantiza mediante los


derechos fundamentales que la Constitución establezca a favor del
gobernado;
 De las propias instituciones del Estado entre ellas, el cual se garantiza
mediante la división del poder y el establecimiento de competencias entre
estas.
 De los individuos entre sí mismos, lo cual se logra mediante la inclusión y
reglamentación de los denominados derechos sociales.
De acuerdo a esto, la Constitución de un Estado democrático contará con
límites del poder tanto público como privado frente a los individuos y ante las
propias instituciones que conforman al Estado; de ese modo se evita, por un
lado, que se prive a los individuos de las condiciones necesarias para que
desarrollen su vida y estén en condiciones para participar en la entidad política
nacional, mientras que, por otro lado, se impide que el poder se encuentre
concentrado en una sola persona o institución como sucede en los Estados
autocráticos.
Al limitarse el poder, se garantiza que no existirán abusos en el ejercicio
del mismo. De acuerdo a esto, los individuos podrán gozar de condiciones
propias para el libre ejercicio de sus derechos individuales. Además, también se
impide que el poder político se concentre en una sola institución o persona, lo
cual resultaría pernicioso al no tener esta sola persona una visión global de las
necesidades sociales y, por otro lado, podría ejercer sin limitación alguna su
poder, inclusive sobre cualquier derecho individual.
La esfera de lo indecidible
La Constitución de un Estado democrático reconoce la posibilidad de que
la totalidad de los miembros de la sociedad participen en la decisión de cómo
habrá de configurarse el nuevo ente político. Esto deriva por la injerencia de los
factores reales del poder en la toma de decisiones en el origen de la vida del
Estado. De algún modo, las decisiones tomadas por los factores reales del poder
al haber decidido el rumbo que el Estado emprendería son los principios que
regirán su desarrollo sociopolítico.
A estas se le denominan las decisiones políticas fundamentales, pues la
totalidad de los poderes fácticos que rigen en un determinado lugar y momento
erigirán los principios superiores que caracterizarán al sistema político-jurídico
de su comunidad. Por ejemplo, en un determinado Estado democrático podrá
decidirse que el desarrollo económico se centre en la creación de empresas
productivas del Estado, mientras que en otro Estado podría optarse por un
desarrollo liberal de tales cuestiones. Tales ideales serán conocidos como las
decisiones políticas fundamentales y, como veremos, formarán parte de la esfera
de lo indecidible.
Como se ha visto en otros apartados, una democracia se fundamenta en
diversos principios, tales como el de la división del poder, la igualdad o el
respeto a los derechos fundamentales. Así, estos mismos principios democráticos
no pueden ser desconocidos por persona o institución alguna, incluyéndose a las
mayorías.
Así es, hay ciertos principios del Estado Democrático que no pueden ser
reducidos por la actuación de las propias instituciones que se han constituido a la
luz de la Democracia y, además, tampoco pueden ser olvidados por las mayorías
democráticas aun cuando estas lo hubieren determinado así mediante los
procesos y mecanismos que se hubieren establecido en la Constitución. De
acuerdo a este postulado es que se constituye una "esfera de lo indecidible",
mismas que contienen decisiones políticas y jurídicas fundamentales que no
pueden ser objeto de limitación alguna por parte de una mayoría.
A razón de esto, es que es factible hacer una diferenciación entre la
democracia formal y el material. Por un lado, se puede considerar que una
decisión democrática tomada por una mayoría es formalmente válida si la misma
es tomada conforme al procedimiento que un Estado democrático estableció en
su Constitución; pero, por otro lado, ello no es suficiente para considerar que
dicha decisión también es materialmente válida, pues esto depende de que su
contenido sea acorde con los principios fundamentales adoptados en la
Constitución por la totalidad de los miembros de la sociedad.
El control del poder
Por último, se reconoce que un Estado democrático no puede subsistir si
no existen herramientas que garanticen la regularidad de los actos de autoridad
con la esencia del Estado.
De acuerdo a esto, el control de la constitucionalidad de los actos se torna
en un eje de la eficacia constitucional, reforzando el carácter de obligatorio de la
propia Constitución y las decisiones políticas fundamentales que fueron tomadas
ahí y dotando de equilibrio a los derechos fundamentales y las estructuras
institucionales determinadas por el acuerdo constitucional. Entonces, los medios
de control de la constitucionalidad se identifican como los recursos jurídicos
diseñados para verificar la correspondencia entre los actos emitidos por quienes
detentan el poder y la Constitución, anulándolas cuando aquellas quebranten los
principios constitucionales, de esta forma también se desprende la naturaleza
correctiva de los medios de control, por lo que destruyen actos ya emitidos. Es
con motivo de esta característica por virtud de la cual podemos afirmar que los
derechos y principios contenidos en la Constitución -el cual resulta ser el pacto
político por excelencia de una democracia- adquieren la naturaleza de norma
jurídica, específicamente de una regla, que puede ser oponible frente a todos
aquellos actos que la reten, adquiriendo firmeza inquebrantable al invalidar
todos aquellos actos que transgredan su esencia. Ante esto, se hacen exigibles
los principios fundamentales adoptados en un Estado democrático.

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