Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Resumen Clase FORJA
1. Contexto histórico:
Orden Conservador (1880-1916)
A partir de 1880, en Argentina se abre paso a un período denominado “Orden
Conservador”, el cual tendrá vigencia hasta 1916.
No se puede pasar por alto, una característica particular que resalta a este período: a nivel
político se caracterizará por un conservadurismo estricto, en la que una minoría
oligárquica de “élite” se arrogaba el deber de ocupar el gobierno. En cambio a nivel
económico, será liberal, porque incorporaba en el país las ideas dominantes en el
mundo a la vez que se introducía a la Argentina en el mercado mundial.
A nivel socio-cultural, en las últimas décadas del siglo XIX (1880- 1900), la élite
intelectual y política de la clase dominante argentina conformó un grupo de pensadores,
políticos, periodistas y escritores conocidos como la “Generación del 80”, identificados
con el pensamiento positivista y con el liberalismo político y económico. Se
autopercibían como destinados a presidir y modernizar el país a través condiciones
políticas y económicas que garantizaran el progreso ilimitado, clausurando la etapa de las
guerras civiles y desterrando la barbarie —representada por el caudillismo, el gauchaje,
los indígenas—, para dar lugar a la civilización.
De este periodo se destaca la figura de Julio Argentino Roca, quien fue presidente en dos
oportunidades (de 1880 a 1886 y de 1898 a 1904), impulsó un proceso de modernización
liberal del Estado bajo el lema “Paz y Administración”, basado en el modelo
agroexportador que incorporó a la Argentina a la división internacional del trabajo como
exportadora de materias primas (carnes, cereales, lana), consumidora de manufacturas
europeas y receptora de capitales británicos que invirtieron en transportes, obras públicas,
bancos y servicios.
En cuanto a la modernización del Estado se sancionaron una serie de leyes que
convirtieron la vida social, que hasta ese entonces estaba en manos de la iglesia, en
“laica”: se creó el Registro civil que llevó el control por parte del Estado de los
nacimientos, casamientos y defunciones; hospitales y cementerios pasaron a ser estatales;
a través de la ley 1.420 todos los niños entre 6 y 12 años, accederían a una educación
“laica, gratuita y obligatoria”.
1
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Deterioro del Orden conservador
Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, comenzará el deterioro de este orden
conservador.
Irrumpirá en la escena un movimiento que si bien no contendrá elementos modernos,
retomará algunos ideales tradicionales.
Por un lado el partido gobernante, comenzará a sentir el desgaste de los años en el poder,
como también la presencia de signos claros de una manifiesta incapacidad para canalizar
las demandas de un sociedad cada vez más compleja y diferente de aquella que supieron
gobernar hacia 1880.
La crisis del antiguo orden y los conflictos para la época confluirán en pequeños
alzamientos que presentaban algunos ribetes de carácter insurreccional. Los mítines del
Jardín Florida (1889) y del Frontón de 1890 darán cuenta de tal accionar.
En este último cobrará especial protagonismo el fundador de la Unión Cívica Radical,
Leandro N. Alem (así será denominada la facción antiacuerdista e intransigente del
partido).
La primera insurrección armada del radicalismo tendrá lugar entre julio y octubre de
1893. Para esa época Hipólito Yrigoyen- sobrino de Alem- ya controlaba las fuerzas
radicales de la provincia de Buenos Aires. Si bien la insurrección fracasará, generará
cierto descontento en los sectores tradicionales y la figura del joven Yrigoyen no pasará
inadvertida, empezando a crecer significativamente al interior del país.
La revolución de 1905 encabezada por Yrigoyen logrará establecer una fractura en el
régimen gobernante.
Hacia 1910, el presidente Roque Sáenz Peña (1910-1914) preocupado por la situación,
la acción revolucionaria de la Unión Cívica Radical (UCR) y la presencia del anarquismo
o el socialismo entre los obreros, impulsó la ampliación de las bases de inclusión política
y social de las clases subalternas mediante una reforma electoral. La llamada Ley Sáenz
Peña (1912) consagró un sistema electoral basado en el sufragio universal, secreto y
obligatorio, con el enrolamiento militar como padrón electoral; permitió que las
elecciones tuvieran la transparencia que hasta entonces no tenían; al mismo tiempo,
produjo el fin del régimen oligárquico con la victoria de Hipólito Yrigoyen (UCR) en las
elecciones de 1916.
2
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Gobiernos Radicales
En 1916, se inicia un período de hegemonía radical que llegaría hasta 1930, durante el
cual mejoró la calidad de vida de la clase media y se vivió una moderada prosperidad,
sacudida por algunos hechos que evidenciaban el descontento en ciertos segmentos de la
población.
Puede definirse al radicalismo como un movimiento de masas de naturaleza democrática,
nacional y agrarista. Es democrático en tanto levanta, como objetivo fundamental, la
soberanía popular a través del sufragio libre, así como el respeto por las instituciones de
la democracia (libertad de prensa, derechos y garantías, etc.). Es nacional en tanto expresa
a las mayorías populares y desarrolla, desde el gobierno, una política exterior soberana y
de índole latinoamericanista. Sin embargo, el programa del gobierno radical no se orientó
a la transformación de las bases productivas del país: más bien encarnó un nacionalismo
agrario moderado no muy alejado de los presupuestos del tradicional modelo
agroexportador.
Al concluir su mandato e imposibilitado de ser reelecto por la constitución de 1853,
Yrigoyen impuso como candidato del Partido Radical para el período 1922-28 a Marcelo
T. Alvear, probablemente por considerarlo un hombre de confianza, con el cual podría
seguir influyendo sobre el gobierno. También cree, de este modo, asegurarse el regreso
al poder en 1928.
Sin embargo, apenas llegado al poder Alvear toma distancia de Yrigoyen. No se hallaba
dispuesto a convertirse en títere del caudillo. Esto produjo que los radicales se dividieran
en “personalistas” y “antipersonalistas”. Unos seguían al caudillo y otros preferían cierto
matiz conservador e institucionalista a pesar de su origen contestatario.
El periodo presidencial de Alvear (1922-28) se caracteriza por una cierta estabilidad
económica y política. Carece de insurrecciones e intentos golpistas; tampoco se
manifiestan importantes agitaciones anarquistas pues dicho movimiento ha quedado
sumamente debilitado después de la Semana Trágica.
Yrigoyen volverá a ganar las elecciones de 1928. Pero la situación económica mundial
no era la misma, lo que generará una incapacidad en el gobierno de dar respuesta a las
sucesivas crisis, en los distintos ámbitos. Esto desembocará en el golpe del 6 de
septiembre de 1930.
3
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Década infame (1930-1943)
Hacia 1930, se hace presente en nuestro país un cambio en todos los niveles, producto de
lo que estaba sucediendo en el mundo. Para esta época el contexto mundial estaba,
teniendo serios cambios: Crisis económica mundial y la formación de trusts; el imperio
Británico y su proteccionismo; Europa y el avance del totalitarismo: aparecen las figuras
de Hittler y Mussolini; la pérdida de confianza en el modelo liberal que llevó a la
instauración de ideas corporatistas (aquí se quiso implementar de la mano de Uriburu).
Estos cambios, no tardarán en llegar a nuestro país.
Es este año, en un acto sin precedentes el general José Félix Uriburu disolvió el Congreso
por decreto, adoptó el título de presidente provisional, despojando de su lugar al entonces
presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen. Muchos historiadores, coinciden en
denominar este período como la Década Infame.
Quién observa esta cuestión es Abelardo Ramos, en su obra “Revolución y
contrarrevolución en la Argentina”, donde expresa: “La Década Infame refleja en
nuestro país una oleada reaccionaría que recorre el planeta entero. El antiguo
liberalismo burgués, el respeto por las formas institucionales parlamentarias que
sobrevivían con ligeros eclipses desde el movimiento de las nacionalidades del siglo
XVIII, había desaparecido. La burguesía mundial en su conjunto se había vuelto ultra
reaccionaria. La crisis opera como una bomba de succión sobre las ilusiones
parlamentarias y democráticas. En la Argentina, la caída de Irigoyen permite la asunción
del poder por una oligarquía que debe elegir entre el mercado inglés de carnes y los
principios liberales. ”1
El senado fue el ámbito en el que la política restauradora del orden conservador, con la
mayoría que le prodigaban los partidos, aprobó leyes y ratificó tratados que se
convirtieron en el centro del discurso crítico del sector nacionalista. Un ejemplo de esto
fue el Pacto Roca-Runciman (Ley 11.693), el cual deja en claro la posición Argentina en
ese momento “… 6.- Que es intención del Gobierno Argentino: b) Con respecto a las
mercaderías en que una proporción considerable de las importaciones en la Argentina,
provenga del Reino Unido y respecto de las cuales se le han sometido las proposiciones
propuestas correspondientes de reducción de derechos aduaneros volver en general a las
tasas y aforos de tales mercaderías en vigencia en 1930…”(Fragmento extraído del
Pacto Roca-Runciman, del año 1933).
1
Ramos, Jorge Abelardo. Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. Tomo 4: La Factoría Pampeana
(1922-1943) - 2a ed. -Buenos Aires: Senado de la Nación, 2006. Pág. 235
4
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
El gobierno argentino, a través de este pacto, se comprometía a la creación del Banco
Central y de la Corporación de Transportes. En su momento, la oposición señaló que la
creación de esta nueva institución significaba la delegación en los capitales extranjeros,
el manejo de las finanzas del país, ya que la mayoría de los accionistas y directores del
Banco Central eran representantes de los capitales extranjeros que no estaban bajo el con-
trol del Estado nacional.
Hasta aquí podemos ver como Argentina era dominada por los intereses políticos-
económicos de una oligarquía que tenía su vista puesta en Gran Bretaña, tal como lo deja
ver en una de sus declaraciones el vicepresidente Julio A. Roca (hijo) “…La geografía
política no siempre logra en nuestros tiempos imponer sus límites territoriales a la
actividad de la economía de las naciones. Así ha podido decir un publicista de celosa
personalidad que la Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de
vista económico, una parte integrante del Imperio británico…”2
Una cuestión que se debe observar es que en los primeros años, después del golpe, el
Radicalismo (nacido en el siglo pasado) ante tanto fraude, decidió abstenerse de participar
en todo acto político.
Sin embargo, esto no duro mucho tiempo. A principios de 1935 el radicalismo abandonó
la abstención, a pesar del descontento de buena parte de sus afiliados. De hecho fue
surgiendo en las filas partidarias un sector crítico a la dirección alvearista, conformado
por ex yrigoyenistas y jóvenes intransigentes. Aquí entra a jugar un factor importante en
la historia interna del radicalismo. “¿Para qué levantó usted la abstención radical?”- le
pregunta Jauretche en uno de los documentos de Forja- “Para pacificar el país y crear el
clima de legalidad que los ingleses exigían para la sanción de ese sistema de leyes
(Coordinación de Transportes, Banco Central, etc.) que constituye el Estatuto Legal del
Coloniaje. Para que el radicalismo eligiera concejales y Chade tuviera su concesión, esa
concesión de la que usted es responsable en mayor medida que los concejales, simples
discípulos aprovechados, para lo del gas, para ese despacho legislativo sobre teléfonos
que lleva la firma de diputados suyos…”3
2
Ramos, Jorge Abelardo. Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. Tomo 4: La Factoría Pampeana
(1922-1943) - 2a ed. -Buenos Aires: Senado de la Nación, 2006. Pág. 179
3
Jauretche, Arturo. FORJA y la década infame.-1ª edición- Buenos Aires: Corregidor, 2011. Págs. 109 y
110.
5
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
2. FORJA (1935-1945)
Como antecedente inmediato no podemos dejar de mencionar, la fracasada revolución
radical de Paso de los Libres, comandada por el Coronel Roberto Bosch que contaba con
la adhesión de diversos efectivos militares. En esas condiciones se llevó a cabo lo que se
denominó “Manifiesto de los Radicales Fuertes”, catalogado como “enérgico
enjuiciamiento a la política de Marcelo T. de Alvear…”.
Quienes se denominaban “radicales fuertes” se arrogaban también la tarea o el deber de
aportar algo al pensamiento argentino.
Así llegamos al 29 de Junio de 1935, día en que se funda formalmente la Fuerza de
Orientación Radical de la Joven Argentina, comúnmente llamada FORJA.
Jauretche, en su obra comienza citando a Hernández Arregui, quién ha dedicado un
capitulo a este movimiento, haciéndolo participe de la formación de la conciencia
nacional. Dice Hernández Arregui:
“…Fue un movimiento ideológico surgido de la crisis de UCR acelerado a raíz de la
muerte de Hipólito Yrigoyen; un intento de recuperar el partido para las ideas que el
caudillo había puesto en marcha en su larga carrera de conductor. El nombre del
movimiento se inspira en una frase de Yrigoyen: “Todo taller de FORJA parece un
mundo que se derrumba…” Este fragmento nos deja ver claramente, las raíces de este
movimiento; de aquí se desprende una de las características de este grupo, es un seguidor
fiel de las ideas de quién fuera dos veces presidente de la Nación: Hipólito Yrigoyen.
Desde el primer momento, Jauretche deja asentado que lo que considera importante de
este grupo es el carácter colectivo de su acción, en la cual cada uno tuvo que sacrificar
algo suyo para obtener un resultado común. Esta agrupación, desarrollará una intensa
labor política, en la cual pronunciará cerca de cuatro mil conferencias, escribirá cientos
de artículos, editará varias publicaciones periódicas de suerte dispar, innumerables
folletos, panfletos, afiches, etc.
“FORJA pone de relevancia una doble denuncia: por una lado denuncia el accionar de
entrega de los diferentes gobiernos de la década infame; y por otro lado, y en relación a
la primera, denuncia el accionar del imperialismo británico en la Argentina (que era el
que realmente tenía injerencia en nuestro país), por primera vez en forma profunda y
sistemática.”4
Van a desarrollar una fuerte crítica tanto a la derecha imperialista, vista como incapaz de
romper sus lazos con la corona Británica y sus intereses ( vistos en el ya mencionado
4
Godoy, Juan: “FORJA: una epistemología para la Argentina semicolonial”.
6
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Pacto Roca-Runciman) , como a las izquierdas dogmáticas, acusadas de importar
esquemas ideológicos y alzar sus banderas que no coincidían con la realidad Argentina.
Este grupo se va a diferenciar del movimiento nacionalista que tuvo lugar en nuestro país
entre fines de 1920 y principios de 1930. Este nacionalismo se caracteriza por ser
reaccionario u oligárquico, ya que los miembros pertenecen generalmente a las clases
dominantes del interior de la argentina.
Sin embargo, el nacionalismo de FORJA va a ser un nacionalismo popular o
revolucionario, propio de los países oprimidos. Desde esta posición, van a construir su
cuerpo teórico. Si bien consideran que puede tomarse elementos de teorías y/o ideologías
foráneas, lo hacen “tamizándolos” con la realidad local, en la medida de las necesidades
de lo propio.
FORJA va a sustentar una “posición nacional”, con la cual entendían que el abordaje de
las problemáticas nacionales se debe realizar a partir de nuestra propia perspectiva, en
relación a nuestras necesidades e intereses como nación.
FORJA procura enfrentar los problemas argentinos con criterio argentino. Jauretche lo
denomina su método de ver el mundo desde aquí. “…La labor cumplida por FORJA fue
precisamente incorporar a los hábitos del pensamiento argentino la capacidad de ver el
mundo desde nosotros, por nosotros y para nosotros…”5. Por lo tanto se entiende que
este grupo considera la necesidad de pensar/nos desde nuestras propias categorías, crear
nuestras herramientas de análisis y acción política.
Esta posición nacional, es en realidad una posición nacional-latinoamericana. Se puede
observar que poseían una visión de conjunto al identificar los problemas argentinos con
los de Latinoamérica, que no se diferenciaban mucho de esta (tal es el caso de los países
centroamericanos como Nicaragua, que iba a sufrir la opresión político-económica del
imperialismo Norteamericano y su famosa United Fruit Company). El tema de la
industrialización y la defensa los recursos naturales en general y de los recursos
hidrocarburíferos en particular será un tema recurrente en las publicaciones, conferencias,
charlas, etc. de los forjistas. Consideran a éste, un problema no solo de la Argentina sino
de todos los países latinoamericanos.
Entienden que la lucha emancipatoria de Argentina y latinoamericana, solo puede ser
realizada, por la acción de los pueblos. Son dos instancias de lucha, que no son
escindibles y se dan al mismo tiempo. No pueden entenderse las luchas nacionales,
desligadas de las de los países de nuestro continente.
5
Jauretche, Arturo. FORJA y la década infame.-1ª edición- Buenos Aires: Corregidor, 2011. Pág. 64
7
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
Aspecto económico: La deuda externa será denunciada por FORJA como un mecanismo
de encadenamiento, como una forma de no permitir el desarrollo pleno de las fuerzas
productivas del país, de modo de mantenerlo en un “primitivismo agropecuario”.
Endeudará entonces de modo que los países deudores, al no poder hacer frente a los pagos,
sean “permeables” a diferentes condicionamientos.
Hay en la definición de la posición nacional (que ya vimos) un componente que considera
la necesidad de partir de una realidad situada, de hundirse en nuestras tradiciones ya no
argentinas, sino más bien las tradiciones latinoamericanas, de la Patria Grande.
Van a destacar la interrelación entre el la cuestión cultural y la económica. Este rescate
se va a ligar con la colonización pedagógica, y con los comienzos de un revisionismo
histórico en clave popular y latinoamericana.
Este grupo relaciona el aspecto económico del sometimiento del país al imperialismo con
la dominación de los procesos culturales. De acuerdo a lo visto en clase con Juan: estos
dos colonialismos se apuntalan y refuerzan mutuamente. Es el colonialismo cultural el
que le da la posibilidad al económico para se desenvuelva en forma “más libre y
ordenada”. Se trata entonces de avanzar contra los dos tipos de colonialismo. Es una tarea
de descolonización pedagógica la que encara el forjismo.
La actitud a tomar frente a la colonización pedagógica es el considerar que “todo lo que
nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias
que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las
disyuntivas políticas que nos ofrecen.
Estrechamente ligada a la colonización pedagógica aparece la enseñanza de nuestro
pasado. Dada esta relación observamos que hay en FORJA una clara posición de revisar
la historia denominada oficial o liberal-conservadora, que encuentra como exponentes a
hombres como Bartolomé Mitre.
Tomaron del revisionismo histórico sus herramientas y categorías de análisis, haciéndolas
propias. Cabe aclarar que no tomaron cualquier elemento, sino que justamente revisaron
el pasado desde la historia de los sectores oprimidos, haciéndole frente a la denominada
“historia oficial” del mitrismo. Para ellos era importante conocer el ayer para entender el
presente.
A partir de considerar que la Argentina en la década del ‘30 es una semi-colonia británica,
FORJA desarrolla una tarea de denuncia del accionar de ese imperialismo en nuestro país,
8
Seminario de Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa)
Comisión Prof. Juan Godoy – David Chamorro
Auxiliar en Docencia e Investigación: Natasha Cárcamo
y del apoyo al mismo del factor interno, la oligarquía. En esta denuncia va desarrollando
un conjunto de herramientas de análisis y acción política, un ideario para el país semi-
colonial. Parte del desarrollo de una posición nacional-latinoamericana que considera
que la lucha anti-imperialista se desarrolla en un doble plano: por un lado a escala
continental, es decir en los países latinoamericanos, y por otro a escala nacional. La lucha
debe ser conjunta con los demás países del Continente porque el enemigo es poderoso,
nos trata como totalidad, y tenemos una historia, un pasado en común.
El proyecto de FORJA es latinoamericano para enfrentar a la oligarquía y al
imperialismo. Se trata de juntar a todos los sectores nacionales que se opongan a éstos.
Dirigir los destinos de la nación según los intereses populares. Cabe aclarar que nación
y pueblo en el forjismo se confunden, no hay uno sin el otro.
El desarrollo nacional, y la justicia social, aparecen como condiciones para la liberación
nacional. Se resalta la aparición de nociones que serán pilares del modelo llevado a cabo
por el peronismo. Establece como idea la justicia social, como distribución de los ingresos
equitativa entre todos los sectores de la sociedad, más allá de los que se encuentren en la
cúspide de la pirámide social, solo es posible realizadas dos premisas: la una, desarrollar
la industrialización del país para percibir más ingresos y ser independientes
económicamente; y la otra, que pregona la remoción de los obstáculos para el logro de
dicho desarrollo, y estas dificultades no es otra que la injerencia del imperialismo en la
economía nacional, que conjuntamente a su aliada interna, la oligarquía, deforman la
economía del país. La emancipación por la cual pregona FORJA es una emancipación
integral.
El 4 de Junio de 1943, se produce un levantamiento militar que da fin a este proceso. Los
años que siguen, estarán signados por varios cambios, entre ellos el papel de las clases
trabajadoras. De ese levantamiento militar, iba a surgir la figura de J. Domingo Perón,
quien dos años más tarde se convertiría en presidente de la República.
Por lo que respecta a Forja, su desaparición estará sellada en la Asamblea del 17 de
Noviembre de 1945.