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Cuadernillo Mod4C3

Este documento describe la evolución de los enfoques de género en la cooperación internacional desde las décadas de 1970 hasta la actualidad. Comenzó con el enfoque de Mujer en el Desarrollo en los años 1970, luego pasó al enfoque de Género y Desarrollo en los 1980, y más tarde al enfoque de Género en el Desarrollo en los 1990. A nivel internacional, hubo varias conferencias clave sobre mujeres y desarrollo. Hoy en día, los enfoques de empoderamiento de las mujeres y transversalización
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Temas abordados

  • Conferencia de Pekín,
  • CEDAW,
  • Derechos de las mujeres,
  • Cultura y tradición,
  • Normas internacionales,
  • Violencia sexual,
  • Impacto de COVID-19,
  • Políticas redistributivas,
  • Violencia de género,
  • Cuidado colectivo
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Cuadernillo Mod4C3

Este documento describe la evolución de los enfoques de género en la cooperación internacional desde las décadas de 1970 hasta la actualidad. Comenzó con el enfoque de Mujer en el Desarrollo en los años 1970, luego pasó al enfoque de Género y Desarrollo en los 1980, y más tarde al enfoque de Género en el Desarrollo en los 1990. A nivel internacional, hubo varias conferencias clave sobre mujeres y desarrollo. Hoy en día, los enfoques de empoderamiento de las mujeres y transversalización
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  • Impacto de COVID-19,
  • Políticas redistributivas,
  • Violencia de género,
  • Cuidado colectivo

C urso

curso 3
NEGOCIACIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN TEMAS POLÍTICOS
CON PERSPECTIVA DE GÉNERO
MÓDULO 4 | COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y GÉNERO
TEMA 1 | ENFOQUES DE GÉNERO EN LA COOPERACIÓN INTERNACIONAL

I. MINI GUIÓN ZOOM (PILL)

A mediados del siglo XX, el discurso sobre desarrollo empezó a estar presente en las políticas de los países
industrializados, la atención a las desigualdades de género dentro de estos procesos era prácticamente
inexistente. Los primeros estudios sobre el impacto de la modernización constataron que las mujeres, no
sólo habían estado ausentes de las acciones y los beneficios del desarrollo, sino que hasta veían empeorar su
estatus familiar y social. Por consiguiente, las feministas buscaron hacer visible el aporte de las mujeres al
desarrollo, y lograron demostrar que los planificadores del desarrollo habían actuado bajo estereotipos sobre
las mujeres y su papel productivo. De esa manera nació el enfoque llamado Mujer en el Desarrollo (MED),
centrado principalmente en esfuerzos anti-pobreza y en la integración de las mujeres al desarrollo mediante
su rol productivo. En los años setenta se transitó del MED al enfoque llamado Género y Desarrollo (GAD)
en los años ochenta. El GAD fue una aproximación más holística a la problemática que consideró las
relaciones de género y su interacción con otras formas de diferenciación social como clase, etnia, o edad.
En los años noventa se observó que después de dos décadas no se habían logrado cambios sustanciales
y se elaboró el enfoque llamado Género en el Desarrollo (GED). La problemática central abordada
por el GED fue el análisis de las estructuras sociales, así como los procesos y relaciones de poder que
producen e incrementan desigualdades sociales entre los géneros. Por lo tanto, un enfoque que surgió
en estos tiempos fue el del empoderamiento. Al mismo tiempo, el GED impulsa la introducción de
la perspectiva de género dentro de las instituciones y sus procedimientos de planeación y evaluación,
dando origen a la famosa transversalización de género (Gender Mainstreaming). Estos dos enfoques
bajo el paraguas del GED existen hasta el día de hoy y reconocen, primero, la importancia de
transversalizar la perspectiva de género al observar las relaciones sociales en todos los procesos de
desarrollo y, segundo, subrayan la necesidad de apoyar específicamente a las mujeres debido a la
persistencias de las desigualdades de género.

A nivel internacional este proceso se vio acompañado por una serie de foros y encuentros
importantes, en las cuales se decidían las rutas de las políticas globales y se daba
visibilidad al tema de género en la Cooperación Internacional. En 1975 se celebró el Año
Internacional de la Mujer y la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer en México (1975) – el comienzo del Decenio de las Naciones Unidas
para la Mujer (1975-1985). Después la Conferencia Mundial se celebraría cada cinco años en Copenhague (1980), Nairobi (1985), Pekín (1995),
ésta última fue seguida por una serie de exámenes cada cinco años. Los momentos hitos en la historia de la perspectiva de género en la Cooperación
Internacional se desarrollaron en los noventa con la creación del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU
(CEDAW, 1992), el cual tiene como objetivo evaluar los progresos en los países miembros. Seguida por la Conferencia de Derechos Humanos de
Viena donde explícitamente y por primera vez se reconocieron los Derechos de las Mujeres como Derechos Humanos (1993) y la Declaración y
Plataforma de Pekín (1995), para que algunos gobiernos de verdad comenzaran a implementar políticas concretas en doce áreas cruciales. Con
la Declaración del Milenio de la ONU (2000), se dio un paso más hacia la erradicación de la desigualdad entre los géneros, estableciendo para
el 2015 los objetivos 3 y 5 como prioritarios en cuestiones de género. Además, se reconoció la necesidad de integrar la perspectiva de género de
forma efectiva en cada uno de los objetivos. Los esfuerzos de la ONU son un buen ejemplo de una estrategia de doble vía, de empoderamiento por
un lado y de transveralización de la perspectiva de género por otro. Sin embargo, no fue hasta el 2010 que la ONU creó ONU Mujeres, como una
entidad específica, para el seguimiento en cuestiones de igualdad de género.

El financiamiento para la igualdad de género es la base para avanzar en este ámbito. Es un punto difícil porque pide negociaciones entre diversos actores
y fija un verdadero compromiso político e institucional de tomar en serio la perspectiva y rendir cuentas. El actuar política e internacionalmente
nunca puede ser neutral respecto al género. Es por eso que cada presupuesto tiene un sesgo de género, el cual tiene que ser analizado para poder
encontrar desigualdades y posibles puntos de mejora en la planeación del presupuesto. Para ello se deben analizar los rubros y gastos en grupo meta,
acceso e implicaciones diferentes para hombres y mujeres, así como grupos específicos mediante la interseccionalidad. El conocimiento sobre en
que gastan más las mujeres y los hombres y qué prioridades tienen puede ayudar para mejorar proyectos existentes. La asignación de presupuestos
públicos es el resultado de un proceso de demanda plasmado en políticas públicas.

REFLEXIONES

Las mujeres y los hombres tienen necesidades prácticas e intereses estratégicos diferentes. Las mujeres siguen siendo discriminadas y desfavorecidas
en relación a los hombres. El género por lo tanto es una categoría de análisis de desigualdades sociales, el cual en conjunto con otras categorías
como la clase, etnia, edad tienen que ser tomados en cuenta en las instituciones de la Cooperación Internacional para el Desarrollo, en sus procesos
de planificación y evaluación de proyectos. Los términos y conceptos de la perspectiva (o el enfoque) de género en el desarrollo más importantes
son presentados en el siguiente glosario:

Análisis de género: Es un examen sistemático de los roles específicos de mujeres y hombres dentro del contexto económico, legal, político, social y
cultural. Es el proceso que debe ayudar a identificar y responder a las siguientes preguntas: ¿cómo está dividido el trabajo entre hombres y
mujeres en la práctica?, ¿tienen las mujeres y los hombres acceso igualitario a y control sobre los recursos necesarios?, ¿tienen las mujeres
y los hombres la misma influencia sobre procesos de toma de decisión?

Brechas de género: Son las diferencias existentes entre hombres y mujeres en relación con sus
oportunidades, el acceso y control de recursos, servicios y derechos que permitan garantizar su
bienestar y desarrollo humano.

Datos desagregados por sexo: Se entiende como la “descomposición” de los datos y la información
estadística desglosándolos por sexo y grupo etario. Por lo tanto, es una distinción que se hace de
la población a partir de las diferencias biológicas que son permanentes.

Diversidad sexual: El fomento de los grupos de la diversidad sexual, de lesbianas, gays, bisexuales,
transgénero, transexuales, travesti e intersexuales (LGBTTTI). Es un enfoque relativamente
novedoso que se relaciona con la identidad de género y la orientación sexual como dos categorías
específicas más de discriminación a tomar en cuenta.

Equidad de género: Un medio para lograr la igualdad de género es la equidad de género, entendida
como la justicia en el tratamiento a mujeres y hombres de acuerdo a sus respectivas necesidades,
significa que mujeres y hombres, independientemente de sus diferencias biológicas, tienen
derecho a acceder con justicia e igualdad al uso, control y beneficio de los mismos bienes
y servicios de la sociedad, así como a la toma de decisiones en todos los ámbitos de
la vida social: económica, política, cultural y familiar. Para el logro de una equidad
de género, se requiere de medidas específicas, de ahí que se hable de medidas o
acciones afirmativas.

Igualdad de género: Desde una perspectiva de género, la realidad nos refleja


que mujeres y hombres no estamos en la misma condición y posición de
igualdad de derechos y oportunidades. A partir de esto, se apunta al
logro de la igualdad de género, es decir, que mujeres y hombres
tengan las mismas posibilidades y oportunidades en la vida para
acceder a recursos y bienes valiosos desde el punto de vista
social, y poder controlarlos. El objetivo no es tanto que mujeres y
hombres sean iguales, sino conseguir que unos y otros tengan las mismas
oportunidades mediante la premisa de no-discriminación.
Indicadores (G-0, G-1, G-2): A los proyectos se les asigna un código identificador de género. El objetivo de este código es hacer posible una
evaluación relacionada con el presupuesto en criterios transparentes y de una política de género no demasiado complejo. Fundamentalmente, se
debe distinguir entre tres categorías: sin efecto intencional en las relaciones de género (G-0), con objetivos implícitos respecto al género (G-1) y con
objetivos explícitos (G-2). En las últimas dos los proyectos tienen que tener repercusiones positivas deducibles y visibles en toda la documentación,
ya siendo como un objetivo principal o secundario.

Perspectiva de género: Nos permite captar los elementos clave para explicar las relacio- nes de poder que a su vez promueven o limitan el acceso a
los recursos económicos y simbólicos en una sociedad y un sector determinado. Nos permite también señalar que dichas relaciones son cambiantes
y dinámicas, lo que las hace susceptibles de transformación. La perspectiva de género por lo tanto se constituye en una herramienta teórica
conceptual que busca explicar y comprender las relaciones sociales entre hombres y mujeres. Asumir y comprender la perspectiva de género
permite mirar, analizar e interpretar la realidad y las relaciones sociales desde otro punto de vista. De esta manera se debe entender el “género”
como una más de las categorías de análisis de la realidad y las relaciones sociales; otras de las categorías son la clase y la etnia.

Relaciones de género: En la mayoría de los contextos, las mujeres y los hombres (incluyendo niñas y niños) tienen roles distintos en el seno de
la familia, de la comunidad y de la sociedad. Para cumplir sus roles, necesitan recursos diferentes (naturales, económicos, políticos y sociales). A
menudo, sin embargo, las mujeres o los hombres no pueden desempeñar el rol que quisieran y/o acceder a los recursos necesarios para dicho rol.
Las relaciones de género no son estáticas sino pueden variar de una sociedad y cultura a otra, en los que pueden darse cambios intencionados y ser
positivos en términos de equidad de género.

Roles de Género: Son las actividades y funciones determinadas que se asignan social y culturalmente a hombres y mujeres, generalmente estos
roles se asignan basados en el sexo de las personas. Los roles de género son aprendidos de acuerdo a las diferentes situaciones económicas, sociales
y culturales. Estos roles definen comportamientos, espacios, responsabilidades, posibilidades, deberes, normas de conducta y acceso a recursos.
Algunos roles y funciones pueden generar diferencias y conflictos entre ambos, su prevalencia y significado social puede variar en diferentes
sociedades y culturas.

Transversalización de género: Es el proceso de tomar en cuenta las diferentes implicaciones de cualquier institución e iniciativa, incluyendo
hacer que los intereses, preocupaciones y experiencias de mujeres y hombres se constituyen en una dimensión integral en el proceso de diseño,
implementación, monitoreo y evaluación de políticas y proyectos, de manera que la desigualdad entre hombres y mujeres no se vea reproducida ni
perpetuada.
MÓDULO 4 | COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y GÉNERO
TEMA 2 | MARCOS TEÓRICOS Y HERRAMIENTAS BÁSICAS PARA APLICAR LA PERSPECTIVA
DE GÉNERO EN PROYECTOS DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL

I. MINI GUIÓN ZOOM (PILL)

Gestionar proyectos a través de la cooperación, requiere de la incorporación de elementos


metodológicos y de herramientas propias de este sector. Una herramienta clave es el Enfoque del
Marco Lógico (EML) pensado por las agencias internacionales para gestionar proyectos y recursos.
Pero es necesario no olvidar que se trata, precisamente, de una herramienta. La aplicación del Enfoque
del Marco Lógico no es un fin en sí mismo, requiere de adaptación y flexibilidad para ser utilizado de
forma que fortalezca procesos de gestión y no los dificulte. En ocasiones una absolutización excesiva por
la aplicación de cada instrumento, puede perder de vista que las herramientas para el desarrollo buscan
articular y homogeneizar lenguajes e instrumentos que nos permitan ponernos de acuerdo en lo que
deseamos llevar a cabo, pero sin olvidar que, más allá de la mera gestión económica, es importante
realizar alianzas duraderas que potencien otro tipo de herramientas utilizadas y desarrolladas a nivel local.

La desigualdad de género constituye un problema de justicia social, y por ello trabajar en la incorporación
del enfoque de género en proyectos de desarrollo resulta una apuesta por la transformación de las
condiciones que causan y reproducen la desigualdad y la violencia que enfrentan de manera cotidiana
las mujeres. Lograr una sociedad justa tiene que ir más allá de la simple asignación de bienes materiales
a las mujeres, como recursos, ingresos y riquezas, la distribución de posiciones sociales o puestos
de trabajo, etc. Este propósito tiene que ver con la garantía de sus derechos, las oportunidades de
acceso y disfrute de los bienes sociales y la creación de condiciones para el fortalecimiento de la
autoestima individual y colectiva de las mujeres.

¿Es lo mismo un proyecto que un programa? ¿y un programa que una política o un plan?. Cuando
hablamos de políticas públicas, nos referimos a grandes objetivos de desarrollo insertados en una
estrategia global de una entidad, mientras que cuando se habla de programas se hace alusión a las
intervenciones específicas de esa política pública, y de proyectos cuando su actuación
se refiere a una dimensión local interactuando con el colectivo beneficiario.
Una de las diferencias más importantes entre el proyecto y el programa, es su temporalidad.
Normalmente el proyecto es más corto, entre 6 meses y 2 años. Un programa tiene una duración
mayor y además, tiene un carácter más integral y una visión de largo plazo. Un programa puede
incluir varios proyectos que persiguen los mismos objetivos y una estrategia común. En el marco de la
cooperación, en concreto, serán las instituciones públicas locales (Gobierno estatal, Municipios, etc.),
y las ONG´s las encargadas de desarrollar dichos planes, a los que la cooperación podrá aportar en
forma de programas o proyectos conjuntos.

El Ciclo de vida es un método de trabajo aplicable a las intervenciones de cooperación internacional,


cuyo objetivo es definir un lenguaje común para los organismos donantes y para los que ejecutan,
en relación con las fases o etapas de vida del proyecto. Todas las fases de la gestión de un proyecto
pueden observarse desde dos puntos de vista claves:

a) Como una herramienta de trabajo que permite conocer, analizar para una intervención, y actuar.

b) Como una herramienta de aprendizaje que permite a través de la acumulación de experiencias y


conocimientos a lo largo del todo el proceso, mejorar los futuros proyectos.

El análisis de género es una herramienta que parte de considerar las diferentes formas en que
mujeres y hombres participan en todas las esferas de la vida (el hogar, la economía, la política y la
sociedad). Además, trata de identificar las estructuras y procesos (legislación, instituciones sociales
y políticas, prácticas de socialización, políticas de empleo, etc.) que perpetúan los patrones de
desventaja de las mujeres. Con estos elementos se permite examinar diferenciadamente los roles
de mujeres y hombres, de acuerdo a sus responsabilidades, acceso, uso y control sobre recursos;
así como, a los problemas, las necesidades, las oportunidades y los beneficios obtenidos por cada
rol. Esto con el propósito de planificar con eficiencia e igualdad, superando de esta manera las
discriminaciones imperantes que limitan las oportunidades y beneficios así como el ejercicio pleno
de los derechos.

El análisis de género debe incorporarse en todo el ciclo, desde el diagnóstico, la formulación, la


implementación y la evaluación. Uno de los errores comunes es que solamente se incorpora el
análisis de género en la fase diagnóstico y luego las actividades, indicadores y demás elementos
no corresponden con la propuesta inicial.
REFLEXIONES

Se pueden diferenciar por lo menos tres tipos de políticas y así mismo de proyectos, según la incorporación
o la ausencia del análisis de género. Así se pueden encontrar políticas específicas para mujeres,
aparentemente “neutrales” en términos de género y las políticas redistributivas

1. Políticas específicas, son elaboradas para favorecer específicamente a las mujeres con
actividades y recursos; sin embargo no hacen un análisis de género que cuestione las desigualdades
estructurales, ni tienen como objetivo su transformación. Este tipo de políticas pueden ser
acertadas, por ejemplo, en casos en los que la participación de las mujeres en escenarios de
composición mixta no está permitida por la práctica cultural.

2. Políticas “neutrales”, pueden identificarse porque tienen un “componente de mujer”, mediante


el cual incorpora actividades separadas para mujeres dentro de un proyecto más amplio. Este tipo
de políticas tampoco toman en cuenta las desigualdades estructurales, es decir, dejan intactas
la distribución de recursos, de poder y de responsabilidades; por lo general reproducen roles
de género asignados a las mujeres desde una perspectiva androcéntrica. Por ejemplo, reservar
ayudas para planes de negocio en temas como corte y confección o cocina, reproducen los
estereotipos y las relaciones de poder desigual entre hombres y mujeres.

3. Políticas redistributivas, intentan transformar las relaciones de género existentes en las que
se redistribuyan los recursos, las responsabilidades y el poder. Esta es la opción más completa
de todas las políticas en tanto, busca hacer cambios en la estructura del sistema patriarcal a
través de la canalización de recursos en favor de las mujeres y de la transferencia de labores
de cuidado y de reproducción de la vida que han estado históricamente asignadas a las
mujeres hacia una responsabilidad colectiva donde el Estado tenga un papel protagónico
como garante de derechos y los hombres como correspon- sables de dichas tareas.

La categoría de género tiene una vigencia incuestionable, no obstante, transformar las


situaciones de opresión que viven las mujeres, es importante añadir que son necesarias acciones
específicas a favor de las mujeres que generen procesos de empoderamiento, que se
las reconozca como agentes de cambio, sujetos políticos individuales y colectivos.
Reconocer que no han esperado de manera pasiva el apoyo externo para superar
estas condiciones sino que han tenido una trayectoria
de lucha individual, social y/o política. Se debe entender,
entonces, el empoderamiento en doble vía, por un lado
individual que les permita transformar las opresiones
cotidianas y por el otro colectivo, para generar espacios
y mecanismos de acción conjunta para hacer frente a la
desigualdad estructural y la violencia directa.

Existen diferentes herramientas como los checklist que


puede resultar un instrumento práctico para apoyar la
formulación de proyectos de cooperación internacional.
Compartimos a continuación un ejemplo:
MÓDULO 4 | COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y GÉNERO
TEMA 3 | GÉNERO, COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y ORGANISMOS
INTERNACIONALES: PRÁCTICAS, ESTRATEGIAS Y RETOS

I. MINI GUIÓN ZOOM (PILL)

La igualdad de género se incorporó a las Normas Internacionales de los derechos humanos mediante la
Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General el 10 de diciembre
de 1948. Ese documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos reconoció que
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” y que “toda persona tiene
todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color,
sexo, idioma, religión, [...] nacimiento o cualquier otra condición.”

Gracias a que el movimiento feminista internacional comenzó a ganar fuerza durante los años 70,
la Asamblea General declaró 1975 como el Año Internacional de la Mujer y organizó la primera
Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Ciudad de México. A instancias de
esta Conferencia, se declaró posteriormente el Decenio de las Naciones Unidas para la
Mujer(1976-1985) y se creó el Fondo de Contribuciones Voluntarias para el Decenio.

En 1979, la Asamblea General aprobó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) que a menudo se describe como una Carta
Internacional de Derechos Humanos para las mujeres. En sus 30 artículos, esta Convención
define explícitamente la discriminación contra las mujeres y establece una hoja de ruta
de acción nacional para poner fin a tal forma de discriminación. Esta Convención se centra
en la cultura y la tradición como fuerzas influyentes que dan forma a los roles de género y a
las relaciones familiares. Además, es el primer tratado de derechos humanos que ratifica los
derechos reproductivos de las mujeres.

En 1980, cinco años después de la conferencia de Ciudad de México, se celebró una Segunda
Conferencia Mundial sobre la Mujer en Copenhague. El Programa de Acción resultante
requería la adopción de medidas nacionales más rigurosas para asegurar que las mujeres tuvieran
la posesión y el control de la propiedad, así como mejoras en los derechos de estas con respecto
a la herencia, la custodia de los hijos y la pérdida de la nacionalidad.

La Agencia Mexicana de Cooepración Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) es uno de los instrumentos
administrativos para formular y coordinadar la política pública en materia de Cooperación
Internacional para el Desarrollo (CID), incluída la identificación de capaciadades y prácticas
institucionales del Gobierno de México con potencial de contribuir al desarrollo humano
sustentable en toras latitiudes globales, orientada a posicionar el rol de México en la
arquitectura global de la cooperación al desarrollo.

México tiene una posición privilegiada en la política de CID: su papel como oferente y
como beneficiario de la cooperación internacional hace de la identificación de Buenas
Prácticas (BBPP) en proyectos de CID una tarea de especial relevancia para el país.
México ocupa un lugar destacado a nivel regional y como actor de responsabilidad global
en el multilateralismo. Su alianza colaborativa con el Sistema de las Naciones Unidas
y, en particular, con las agencias del sistema establecidas en el país supone una valiosa
oportunidad para fortalecer y consolidar su papel en la agenda mundial para el desarrollo.

¿Qué tiene que ver el género en la Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID)?
¿Por qué invertir recursos en promover la igualdad de género y el empoderamiento de las
mujeres? Es indudable que el posicionamiento del feminismo en la agenda de desarrollo,
en la comunidad internacional y en los acuerdos de paz ha tenido un impacto incidente en
el comportamiento de los recursos de cooperación.

Las Naciones Unidas centran ahora su labor de desarrollo a nivel mundial en los 17 Objetivos
de Desarrollo Sostenible (ODS). Las mujeres desarrollan un papel esencial en todos los
ODS. Estos recogen numerosas metas que se centran en el reconocimiento de la igualdad y
del empoderamiento de la mujer como un objetivo y como parte de la solución.

Al Objetivo 5, que busca «lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las
niñas», se lo conoce como un objetivo enteramente de género en sí mismo. Es preciso contar
con cambios profundos a nivel jurídico y legislativo para garantizar los derechos de las
mujeres del mundo. Aunque 143 países, una cifra récord, habían garantizado la igualdad
entre mujeres y hombres en sus constituciones en el año 2014, todavía quedaban 52
que no habían adoptado esta iniciativa.

El Día Internacional de la Mujer se conmemora cada año el 8 de marzo. La idea de un Día Internacional
de la Mujer surgió, a principios del siglo XX, a partir de las actividades de los movimientos obreros en
América del Norte y en toda Europa. Se trata de un día que se celebra en muchos países del mundo
y en el que se reconocen los logros de las mujeres sin tener en cuenta sus diferencias, sean estas
nacionales, étnicas, lingüísticas, culturales, económicas o políticas.

Además de los mencionados Día internacional de la Mujer y Día Internacional de la Eliminación


de la Violencia contra la Mujer, la ONU conmemora otros días internacionales dedicados a
dar a conocer diferentes aspectos de la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento
de las mujeres. El 6 de febrero se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero con la
Mutilación Genital Femenina , el 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña
en la Ciencia, el 19 de junio el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual
en los Conflictos, el 23 de junio el Día Internacional de las Viudas, el 11 de octubre el Día
Internacional de la Niña y el 15 de octubre el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

REFLEXIONES

La Cooperación Internacional es la relación que se establece entre dos o más países,


organismos u organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de alcanzar metas de
desarrollo consensuadas. También se refiere a todas las acciones y actividades que se realizan
entre naciones u organizaciones de la sociedad civil tendientes a contribuir con el proceso de
desarrollo de las sociedades de países en vías de desarrollo. De esta manera, la cooperación puede
darse en diferentes niveles, direcciones y formas, dando origen a la Cooperación Sur-Sur, la
Cooperación Triangular, y la Cooperación para el Desarrollo Nacional.

La Cooperación Internacional nace en 1945 a partir de la firma de la Carta de San Francisco,


o Carta de las Naciones Unidas, cuyo capítulo IX está dedicado a la Cooperación Internacional
Económica y Social.

Otros hitos importantes en la historia de la cooperación internacional son el Plan de Acción de


Buenos Aires para Promover y Realizar la Cooperación Técnica entre los Países en Desarrollo
(1978); la Declaración del Milenio, que establece los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM); las Conferencias
Internacionales sobre Financiación del Desarrollo (2002 en Monterrey, México; 2008 en Doha, Catar; 2015
en Adís Abeba, Etiopía); y la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, en septiembre de 2015, para la adopción
de la Agenda de Desarrollo post 2015 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La forma, los canales, los focos y los actores involucrados en la Cooperación Internacional se han ido adaptando
a la coyuntura internacional, buscando hacer de la cooperación un mecanismo cada vez más eficiente y
eficaz para el desarrollo de los pueblos y sus ciudadanos. Y esto que
es realidad para el mundo, lo es también para México.

Tres son los referentes internacionales ineludibles en cuanto a


género se refiere en la Cooperación Internacional: los Objetivos de
Desarrollo del Milenio (ODM), suscritos en la Cumbre del Milenio
de la ONU (2000), en cumplimiento de la Agenda Internacional
contra la pobreza; la Declaración y Plataforma para la Acción de
Beijing (1995), clave del cambio en la última década, y la Convención
para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la
Mujer (CEDAW, 1979) por su carácter vinculante para los países que la ratifican y todavía vigente
casi 30 años después de su entrada en vigor. Sin menoscabar la repercusión fundamental que han
tenido en cuanto a género, derechos humanos (DDHH) y derechos sexuales y reproductivos (DSR)
otras conferencias como la de Población y Desarrollo de El Cairo (1994), la Cumbre de Derechos
Humanos de Viena (1993) o la Cumbre de la Tierra en Río (1992), al integrar el enfoque de género
como ineludible para alcanzar el desarrollo sostenible y la democracia en el mundo.

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) es el principal órgano internacional


intergubernamental dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el
empoderamiento de la mujer. Esta Comisión desempeña una labor crucial en la promoción de los
derechos de la mujer. Por ejemplo, documenta la realidad que viven las mujeres en todo el mundo
y elabora normas internacionales en materia de igualdad de género y empoderamiento de las
mujeres.

La Declaración de la Cuarta Conferencia de la Mujer (Pekín, 1995) y su Plan de Acción


no significan otras rupturas paradigmáticas al campo de los Derechos Humanos, sino que más bien representan el desarrollo y precisión de avances
anteriormente reconocidos y reformulaciones estratégicas en torno al teatro de acción donde debe impulsarse efectivamente la construcción de
la equidad de género, por un lado, y la identificación de todos los actores requeridos para dicha empresa, por el otro. Uno de sus grandes aportes
se centra en crear las condiciones para acelerar la propagación de la agenda de equidad de género, identificando los pasos operativos para la
aplicación de políticas públicas, el establecimiento de una institucionalidad de género a nivel nacional y la asimilación de la perspectiva de género,
la premisa de la equidad en todas los instituciones y mandatos del Estado (Cepal, 2004). Por ser un mapa estratégico dirigido a la elaboración de
políticas públicas, legislación y rendición de cuentas, el plan de acción provocó un hito radical en la forma de hacer política de género, sustituyendo
el enfoque anterior de la concientización directa individual y colectiva, a través de los pequeños grupos de conciencia feminista y los talleres de
educación popular, por la participación política formal, el cabildeo, la asesoría institucional y la institucionalización de la agenda de género. De tal
manera, Pekín representa una transición y afinación metodológica para la promoción, aplicación y profundización de los cambios paradigmáticos
alcanzados por los feminismos y movimientos de mujeres en Convenciones y Conferencias anteriores.

La Plataforma de Acción de Pekín es una propuesta estratégica detallada y ambiciosa para la deconstrucción de la asimetría de género. Se sustenta
en la activa participación de diversos actores, siendo los gobiernos el actor colectivo que carga con mayor responsabilidad para la génesis de un
ambiente propicio para la formulación de políticas al respecto. No obstante, también instituciones intergubernamentales —en particular la ONU,
sus comisiones regionales y otras organizaciones del sistema de Naciones Unidas—, otros organismos internacionales, grupos de mujeres y las
demás organizaciones no gubernamentales están instadas a involucrarse en los procesos de evaluación periódica en torno a su aplicación. En este
sentido habría que enfatizar la influencia y conflictividad potencial de múltiples expresiones de la sociedad civil en la interpretación, encauzamiento
direccional y aplicación de los acuerdos contraídos, así como en la revisión de su eficacia.

Establecidos los mecanismos de observación, monitoreo, evaluación y recomendación, la síntesis de estos acuerdos internacionales —que atienden
de manera total o parcial la propuesta de la desarticulación de la desigualdad de género y el logro de condiciones de equidad— ofrece un modelo
estratégico metodológico para su apropiación y defensa por parte de la ciudadanía, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel estatal y municipal.
La inclusión formal en los mecanismos oficiales de evaluación del Comité Contra la Discriminación Contra la Mujer y la Comisión para el Estatus de
la Mujer del actor ciudadano como agente activo de vigilancia de la implementación de los convenios y planes faculta a agrupaciones ciudadanas —en
una especie de reedición de la conceptualización clásica de la democracia— a incidir directamente en la revisión y evaluación del rumbo, extensión
e intensidad de la realización de los compromisos adquiridos en materia de género y cooperación internacional ante organismos internacionales y
buenas practicas.
MÓDULO 4 | COOPERACIÓN INTERNACIONAL Y GÉNERO
TEMA 4 | AGENDA 2030 DE NACIONES UNIDAS: OBJETIVO 5: IGUALDAD DE GÉNERO
Y EMPODERAMIENTO DE LA MUJER

I. MINI GUIÓN ZOOM (PILL)

En todas partes del mundo, las mujeres y las niñas deben tener los mismos derechos y las mismas
oportunidades, y deben poder llevar una vida libre de violencia y discriminación. La igualdad y el
empoderamiento de las mujeres es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, y también es un
elemento esencial de todas las dimensiones del desarrollo inclusivo y sostenible. En resumen, todos
los ODS dependen de que se logre el Objetivo 5.

Dando continuidad del esfuerzo de la comunidad internacional con los Objetivos de Desarrollo del
Milenio (ODM), la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) adoptó el 25 de septiembre
de 2015 la resolución “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”,
A/RES/70/1, como resultado del proceso iniciado el año 2012 en la Conferencia Río +20.

El plan de acción para las personas, el planeta y la prosperidad acuñado en la Agenda 2030 consiste
en 17 objetivos y 169 metas que buscan, entre otras cosas, “hacer realidad los derechos humanos
de todas las personas y alcanzar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las
mujeres y niñas”.

Lograr la igualdad de género de aquí a 2030 requiere adoptar medidas urgentes para eliminar las
causas profundas de la discriminación que sigue restringiendo los derechos de las mujeres, tanto en
la esfera pública como privada. Entre otras cosas, es necesario modificar las leyes discriminatorias
y adoptar otras que promuevan activamente la igualdad. No obstante, 49 países siguen aún sin
disponer de leyes de protección de las mujeres frente a la violencia doméstica, mientras que en
39 países se prohíbe la igualdad de derechos sucesorios entre hijas e hijos. La eliminación de la
violencia de género es una prioridad, ya que constituye una de las violaciones de los derechos
humanos más generalizadas en el mundo actual. Según los datos de 87 países, una de cada cinco
mujeres y niñas menores de 50 años ha experimentado alguna forma de violencia física y/o
sexual por parte de un compañero sentimental en los últimos 12 meses. Las prácticas nocivas,
como el matrimonio infantil, siguen impidiendo cada año que 15 millones de niñas menores de 18 años
puedan disfrutar de su infancia.

Las mujeres dedican 2,6 veces más tiempo a realizar tareas domésticas que los hombres.
Mientras que las familias, las sociedades y las economías dependen de este trabajo, para las
mujeres supone tener menos ingresos y menos tiempo para realizar actividades distintas
al trabajo. De manera conjunta con el logro de una distribución igualitaria de los recursos
económicos, lo cual, además de constituir un derecho, acelera el desarrollo en múltiples
ámbitos, es necesario encontrar un equilibrio justo en cuanto a la responsabilidad en la
prestación del trabajo de cuidado realizado por hombres y mujeres.

Los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas realzan en el texto que “la consecución
de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas contribuirá
decisivamente al progreso respecto de todos los Objetivos y Metas”. Y agregan que la única forma
de realizar todo el potencial humano y alcanzar el desarrollo sostenible es asegurando oportunidades y
el pleno disfrute de sus derechos humanos a la mitad de la humanidad. Así, la aplicación de la Agenda
está sujeta al principio de igualdad el que –al no ser definido en el documento fundante de los ODS–
entendemos a la luz de los estándares internacionales, que un enfoque puramente legal, jurídico y
nominativo no es suficiente para lograr igualdad en los hechos entre hombres y mujeres, se requiere
igualdad sustantiva que propenda a la incorporación sistemática e interseccional de la perspectiva de
género en la implementación de la Agenda.

México ha adoptado los procesos y mecanismos que permiten integrar el ODS 5 en la legislación,
políticas, programas, planes y presupuestos existentes en el país, al contar con políticas de género,
servicios con enfoque de género, mecanismos de coordinación intersectorial con agenda de género e
integración del ODS 5 al Plan Nacional de Desarrollo, pero presenta áreas de oportunidad en el marco
normativo. México ha identificado los recursos y capacidades necesarias para la implementación
del ODS5. Así, ha incorporado la perspectiva de género en el presupuesto público a través de
un mapeo de recursos. Además, cuenta con convenios de coordinación y alianzas para atraer
y movilizar recursos financieros con la participación de los sectores público y privado,
y con un plan para gestionar el riesgo de financiamiento. Pese a ello, se requiere un
diagnóstico de necesidades, a fin de estimar los recursos para la implementación del
ODS 5, a partir de la cuantificación de los programas presupuestarios que puedan tener un impacto en la igualdad de género.

México tiene una oportunidad histórica: ha invertido en el avance educativo de las mujeres con acciones afirmativas como pocos países en la región;
ha construido las bases jurídicas, institucionales, programáticas y presupuestarias que garanticen igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres
y hombres; cuenta con mecanismos institucionales para el avance de las mujeres en los diferentes poderes del Estado, en los partidos políticos, en la
academia y con una sociedad civil, en especial el movimiento de mujeres, propositivo y vigilante del cumplimiento de estándares internacionales. La
reciente consagración de la paridad como principio constitucional y en las leyes electorales es sin duda una oportunidad histórica y justa para abrir
las puertas al talento de las mujeres mexicanas. Por otro lado, el Plan Nacional de Desarrollo por primera vez contiene una estrategia transversal
para incorporar la igualdad sustantiva en los programas sectoriales, y se ha reflejado centralmente en el Programa Nacional para la Igualdad de
Oportunidades y No Discriminación contra las Mujeres –el PROIGUALDAD– liderado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES)
pero también en el Programa de Derechos Humanos.
II. PODCAST

¿Qué es la Agenda 2030 de Naciones Unidas?

En septiembre de 2015, los países miembros de las Naciones Unidas adoptaron una nueva agenda global
de desarrollo sostenible, cuyos compromisos acordaron cumplir en un plazo de 15 años. La Agenda
2030 contempla una compleja combinación de metas temáticas bastante detalladas, mediante un
enfoque integral que requiere abordar el desarrollo sostenible como una necesaria integración de los
ejes social, económico y medioambiental. Asimismo, al ser una agenda de derechos, erige elementos
transversales a su implementación, que implican en particular, asegurar el fortalecimiento de los
derechos humanos mediante cualquier iniciativa de política pública, considerar en primer lugar a las
poblaciones más vulnerables y asociar a los diferentes sectores de la población a su desarrollo.

La Agenda 2030 es un plan de acción compuesto por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
y 169 Metas en favor de las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y la formación de alianzas para
el desarrollo. Además de erradicar la pobreza, la Agenda 2030 propone fortalecer la paz universal
y el acceso a la justicia. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son:
El Desarrollo Sostenible se refiere a mejorar las condiciones de vida presentes sin comprometer los recursos
disponibles para las generaciones futuras. La situación actual, en el ámbito global, requiere una agenda ambiciosa
en la que se planteen acciones para prevenir el cambio climático y otros desafíos complejos como la pobreza y
las desigualdades, los cuales ponen en riesgo los activos y el potencial de generaciones futuras. A diferencia
de los ODM, la Agenda plantea que todos los países implementen acciones para alcanzar los ODS,
ya que el logro de unos países, por ejemplo, en reducción de la contaminación o en la conservación
de la vida marina, tiene efectos positivos en otros países e incluso en el mundo. La Agenda 2030
aspira a un mundo más justo, basado en derechos, equitativo e inclusivo, y compromete a todas las
partes interesadas a trabajar unidas en la promoción del crecimiento económico inclusivo y sostenible,
desarrollo social y protección ambiental que beneficie a todos, incluidos mujeres, niños y niñas, jóvenes
y generaciones futuras. (Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2016).

El objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. La igualdad
de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales
para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están escolarizadas, y se
obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con cargos en parlamentos y en posiciones
de liderazgo, y las leyes se están reformando para fomentar la igualdad de género.

Poner a las mujeres y las niñas en el centro de las economías dará lugar, fundamentalmente, a mejores
resultados de desarrollo y más sostenibles para todos, apoyará una recuperación más rápida y encauzará
al mundo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Metas: 5.1 Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo
el mundo.

5.2 Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público
y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.

5.3 Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la
mutilación genital femenina.

5.4 Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerado mediante


la prestación de servicios públicos, infraestructuras y la formulación de políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida
en el hogar y la familiar, según proceda en cada país.

5.5 Asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida
política, económica y pública.

5.6 Garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos.

5.a Emprender reformas que otorguen a la mujer el derecho en condiciones de igualdad a los recursos económicos, así como el acceso a la propiedad
y al control de la tierra y otros bienes, los servicios financieros, la herencia y los recursos naturales, de conformidad con las leyes nacionales.

5.b Mejorar el uso de la tecnología instrumental, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones, para promover el empoderamiento
de la mujer.

5.c Adoptar y fortalecer políticas acertadas y leyes aplicables para promover la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las
niñas a todos los niveles.

¿Cómo lo lograremos?

Sociedad: Sé consciente de los estereotipos de género.

Iniciativa privada: Implementa políticas y programas que apoyen a las mujeres en la fuerza laboral (mismo salario por mismo trabajo).

Academia: Fortalece la investigación, colabora para crear soluciones innovadoras y apoya en la medición del impacto.

Gobiernos: Promueve la inclusión social, económica y política y el empoderamiento de la mujer.

Todos los planes de respuesta a la COVID-19, así como todos los paquetes y presupuestación de recursos para la recuperación, deben abordar los
efectos en términos de género de esta pandemia. Esto significa: (1) incluir a las mujeres y a las organizaciones de mujeres en los planes de respuesta
a la COVID-19 y en la toma de decisiones; (2) transformar las desigualdades en el trabajo de cuidados no remunerado en una nueva economía de
cuidados inclusiva que funcione para todo el mundo; y (3) diseñar planes socioeconómicos con un enfoque intencionado sobre las vidas y los futuros
de las mujeres y las niñas.

La pandemia de la COVID-19 brinda una oportunidad para tomar medidas radicales y positivas que compensen las desigualdades tradicionales
presentes en numerosas áreas de las vidas de las mujeres y para construir un mundo más justo y resiliente.

¡Hasta la próxima!

Common questions

Con tecnología de IA

La Agenda 2030 es crucial para la igualdad de género ya que reconoce la igualdad y el empoderamiento como elementos esenciales de desarrollo sostenible. Se requiere eliminar las causas subyacentes de discriminación, modificar leyes discriminatorias y promulgar leyes que promuevan la igualdad hasta 2030 . Además, se debe fomentar cambios en las prácticas sociales y legales, siendo la eliminación de la violencia de género una prioridad destacada .

Los indicadores de género se dividen en tres categorías: G-0 (proyectos sin efecto intencional en las relaciones de género), G-1 (proyectos con objetivos implícitos respecto al género), y G-2 (proyectos con objetivos explícitos de género). Estas categorías permiten una evaluación presupuestaria transparente y aseguran que los proyectos consideran factores de género de forma intencional para impactar positivamente .

El enfoque hacia la diversidad sexual es mencionado como relativamente novedoso y está relacionado con la identidad de género y orientación sexual como categorías de discriminación que deben ser consideradas en el análisis de género . La inclusión de la diversidad sexual en políticas de género ayuda a desarrollar un enfoque más inclusivo y abrangente .

La integración de la perspectiva de género en la Cooperación Internacional ha avanzado significativamente desde los años 90, comenzando con la creación del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU en 1992, y el reconocimiento de los Derechos de las Mujeres como Derechos Humanos en la Conferencia de Derechos Humanos de Viena en 1993 . Asimismo, la Declaración y Plataforma de Pekín de 1995 marcó un hito importante al comenzar a implementar políticas concretas en áreas cruciales de género . En el año 2000, la Declaración del Milenio de la ONU priorizó los objetivos de género para su erradicación propuesta para 2015 . La creación de ONU Mujeres en 2010 indicó otro avance crucial para el seguimiento de la igualdad de género .

El empoderamiento de mujeres y niñas es crucial para lograr la igualdad de género y tiene un rol central en la sostenibilidad global. Consiste en brindar las mismas oportunidades y derechos para mujeres y niñas, lo que contribuye a un desarrollo más equitativo y sostenible al mejorar los resultados económicos y sociales para todos .

La perspectiva de género permite entender y transformar las relaciones de poder económico y simbólico al ofrecer una visión crítica sobre cómo estas relaciones promueven o limitan el acceso a recursos . Al incorporar el análisis de género, las políticas reaccionan ante las dinámicas cambiantes de poder, fomentando una igualdad de género más realista y efectiva .

La ciudadanía participa a través de la incorporación de actores ciudadanos como agentes activos en la vigilancia de la implementación de convenios y planes de género. Esto permite una reevaluación comunitaria del cumplimiento de compromisos internacionales de género, democratizando el monitoreo y asegurando la rendición de cuentas .

El financiamiento es fundamental para avanzar en la igualdad de género, ya que exige negociaciones entre diversos actores y demanda un compromiso político institucional serio que incluya análisis presupuestarios . Para mejorar, se requiere que cada presupuesto sea examinado por su sesgo de género, analizando grupos meta y acceso desigual de recursos entre hombres y mujeres . Desagregar gastos y rubros para identificar prioridades de gasto entre géneros puede sustentar proyectos más integrales y efectivamente enfocados .

La Declaración y Plataforma de Pekín de 1995 impulsó a varios gobiernos a implementar políticas concretas en doce áreas cruciales de género, fomentando el desarrollo de medidas específicas para avanzar en la equidad de género . Estas políticas están conceptualizadas para ser integrales y abarcar desde la igualdad de oportunidades hasta la eliminación de la discriminación en diversos ámbitos de la vida social y económica .

Las principales barreras son las leyes discriminatorias aún vigentes en muchos países y la falta de implementación efectiva de leyes de protección de las mujeres . Se sugiere su superación a través de reformas legales que otorguen derechos igualitarios de acceso a la propiedad y toma de decisiones, así como el endurecimiento de las protecciones legales contra la violencia hacia las mujeres .

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