Fundamentos de la Educación Cristiana
Fundamentos de la Educación Cristiana
El Maestro
La personalidad del maestro.
Es un factor clave que el maestro tenga una personalidad cristiana.
Empezando porque debe ser un creyente. Puesto que la enseñanza cristiana
consiste en un encuentro personal con Dios, quien no lo haya experimentado
no puede enseñar lo que a él mismo no le ha ocurrido. Nadie puede enseñar
lo que no conoce. Así como nadie puede dar lo que no tiene.
El Señor Jesucristo es el modelo del maestro, a Él se le llama "el Divino Maestro".
Su personalidad atrajo multitudes. El carácter de Jesús era "humilde
de corazón" (Mateo 11:29), y al mismo tiempo la gente se admiraba "porque
les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley"
(Mateo 7:29). La gente venía a escuchar su enseñanza y le traían sus hijos para
que orara por ellos (Mateo 19:13).
La actitud del maestro hacia la Biblia.
Jesucristo tenía en alta estima a la Escritura. En sus discusiones con los
líderes judíos les decía: "Ustedes andan equivocados porque desconocen las
Escrituras y el poder de Dios" (Mateo 22:29). Y también anda muy equivocado
aquel maestro que desconozca hoy en día la enseñanza de la Biblia y tenga
una actitud liviana ante ella o que base sus enseñanzas en algo diferente a la
Palabra de Dios. El problema de los enemigos de Jesús era que en realidad no
enseñaban a la gente la Palabra de Dios, sino sus propias ideas y por eso Jesús
les dijo: "En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas"
(Mateo 15:9).
La actitud del maestro hacia el alumno.
Jesucristo amaba a la gente y eso le motivaba a enseñar. La Biblia nos dice
que "al ver a las multitudes tuvo compasión de ellas" (Mateo 9:36). Una actitud
de menosprecio o de temor hacia los alumnos es un factor que afecta el
proceso de enseñanza - aprendizaje de una manera tal que lo puede
bloquear. El maestro(a) cristiano(a) debe tener en alta estima a sus alumnos,
amarlos, tomarlo en cuenta y creer que ellos pueden culminar el proceso
con éxito.
La actitud del maestro hacia la enseñanza.
El nombre más común para referirse a Jesucristo en los evangelios es el de
"maestro". Jesús creía en la enseñanza. Un maestro que no crea en la
enseñanza no llega a nada con su actividad. El maestro debe creer tanto en
la enseñanza que él mismo debe ser un alumno. Ser maestro es considerado
en el Nuevo Testamento como un don de Dios (Ef. 4:11).
El Alumno
La actitud del alumno hacia la palabra de Dios.
Los primeros discípulos estaban ávidos de la enseñanza de Jesucristo, le
decían: "Señor, enséñanos..." (Lucas 11:1b). El maestro debe tratar de despertar
el interés de los alumnos hacia la palabra de Dios para que el proceso pueda
darse con efectividad. Es importante que el maestro conozca cuál es la
actitud del alumno hacia la palabra de Dios y hacia la iglesia donde es
enseñado.
La actitud del alumno hacia sí mismo.
Una actitud de baja autoestima, de que "la palabra de Dios no es para mí"
puede ser fatal para el éxito del proceso de enseñanza - aprendizaje. Lo
hermoso de la enseñanza cristiana es que no importa lo que uno piense de sí
mismo, la Biblia trae mensaje para el ser humano. El maestro debe mostrar eso
al alumno para que tenga un adecuado concepto de sí mismo y le favorezca
el aprendizaje.
La actitud del alumno hacia el maestro.
Si el alumno con confía en su maestro, es difícil que aprenda. Se necesita
cambiar el concepto del alumno hacia el maestro ya sea por medio de que el
maestro muestre un verdadero testimonio o por medio de que el alumno
venza prejuicios.
El Contexto De Aprendizaje
El contexto de aprendizaje tiene que ver con el lugar y el ambiente donde se
imparte la enseñanza. Es importante que el ambiente sea amistoso, acogedor,
agradable, abierto al diálogo. El lugar debe ser lo más cómodo posible y el
número de alumnos manejable.
El Cambio de Actitud
Para poder tener éxito en el proceso de enseñanza - aprendizaje de la
palabra de Dios, es necesario que se den una serie de cambios en
las actitudes de todos los que están insertos en el proceso. Esos cambios se
dan en el momento de que alguien se hace cristiano, a través del cambio en
los conceptos y a través de experiencias. Esos cambios los puede experimentar
tanto el maestro como los alumnos.
Cambio de actitud a través de la conversión.
Por conversión entendemos la experiencia que vive alguien al hacerse
cristiano. Jesús dijo "El que crea y sea bautizado será salvo" (Marcos 16:16). Tras
esa frase hay muchas implicaciones: El que cree se arrepiente de su mala vida,
está dispuesto a declarar públicamente su fe en Cristo y se bautiza de buena
voluntad para el perdón de los pecados y recibir al Espíritu Santo (Hechos
2:38). Así que una persona que crea y se bautice (en ese orden, pues nadie
puede cambiar el orden divino) es cristiana, se ha convertido en cristiano. No
hay otra manera de ser salvo sino como dice Jesucristo "Porque hay un solo
Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre." (1 de
Timoteo 2:5)
¿Qué pasa en una persona cuando llega a Jesucristo?
1. La persona es salva.
Eso quiere decir que todos sus pecados han sido perdonados (Hechos 2:38) y
que ha recibido una nueva naturaleza. Es como si naciera de nuevo (Juan
3:3). Es como si fuera otra persona, una nueva creación (2 de Co. 5:17). Ahora
somos "hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica" (Efesios
1:10)
2. La persona despierta un profundo deseo de seguir la voluntad de Dios.
Ahora la persona quiere obedecer a Dios en todo y ajustar su vida a lo que
quiere Dios de ella. Eso quiere decir que le tiene una profunda confianza a la
palabra de Dios y muchos deseos de aprender las enseñanzas de la Biblia. No
tiene ningún pero ante el conocimiento y la obediencia de principios bíblicos
que le obliguen a cambiar sus patrones y modelos de vida. Está dispuesta a
acabar con todo aquello que le había mantenido separada de Dios (Hechos
19:19; Efesios 4:25-32; 1 de Pedro 3:1-7)
3. La persona recibe un poder liberador que la ayuda a tener victoria sobre el
mal.
El Espíritu Santo habita en la persona y eso le da un poder inmenso para
vencer la tentación y la persecución. El Espíritu Santo la dota con un don o
dones (1 de Co. 12:7) para servir a Cristo en la iglesia. Ese poder es un anticipo
del goce y la herencia que recibirá en el cielo (Efesios 1:14)
Cambio de actitud a través del cambio de los conceptos.
Las actitudes también se cambian a través del cambio de conceptos. La
enseñanza de la palabra de Dios debe producir un cambio de los conceptos
humanos y carnales hacia Dios, hacia la Biblia, hacia la iglesia, hacia la gente
y hacia uno mismo.
Cambio de actitud a través de la experiencia.
A través de acercarse en forma práctica a Dios, la Biblia, la iglesia y la gente
con una óptica bíblica, cambiamos las actitudes hacia ellos. La enseñanza
cristiana debe enfocarse en el cambio de actitudes hacia:
-Dios.-Uno mismo.
-La familia.
-La Iglesia.
-Los no creyentes
-Del círculo familiar.
-Del círculo de trabajo
-Del círculo social:
-Los violentos.
-Los encarcelados.
-Los enfermos.
-Otros grupos religiosos.
-Otros grupos sociales.
El programa de enseñanza o currículo de una iglesia cristiana, debe abordar
poco a poco y a medida de las posibilidades de la iglesia local los temas
anteriores y trabajar sobre ellos en los procesos de enseñanza - aprendizaje.
Aspectos generales de la educación cristiana
"Más el consolador, el Espíritu Santo, a quién el Padre enviará en mi nombre, él
les enseñara todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho." Juan
14:26
El enseñar y recordar las palabras de Jesús es la labor del Espíritu Santo,
esa función se encuentra en el centro de la misión de la iglesia. La iglesia no es
más que un instrumento en las manos de Dios, más específicamente del Espíritu
Santo.
De esa manera nosotros los cristianos al realizar este ministerio, podemos
buscar y crear los medios para preparar a la iglesia para colaborar en la misión
de Dios.
Hay dos columnas sobre las cuales se levanta la educación cristiana, una de
ellas es la teología y la otra la pedagogía.
Una definición de educación cristiana puede ser:
Educación cristiana es la acción educativa y pastoral de la iglesia que
transmite el mensaje cristiano, con el objeto de acompañar el crecimiento y
maduración de la fe de los creyentes.
Es una forma eminente de educación de la fe y como tal se configura como
relación interpersonal, acompañamiento y testimonio, intencionalidad
educativa, organización y experiencia.
Es también comunicación de la fe, y en ese sentido comparte las exigencias y
condiciones de todo correcto proceso de comunicación, al mismo tiempo
que queda abierta a la utilización de los distintos lenguajes y medios propios
de la comunicación hoy.
La iglesia tiene por necesidad, una función docente. La iglesia debe enseñar,
tanto como predicar, o de lo contrario no es iglesia. La responsabilidad por la
enseñanza descansa sobre la iglesia toda, aunque solo algunos de sus
miembros, asumen tareas educativas específicas, de la misma manera que la
responsabilidad por el mantenimiento de la actividad de la predicación del
evangelio, así como también la observancia de los sacramentos, descansa
sobre la iglesia toda, aunque un número limitado está llamado a predicar y a
administrar los sacramentos.
La enseñanza pertenece a la esencia de la iglesia, y una iglesia que descuida
esta función docente ha perdido algo que es indispensable a su naturaleza
como iglesia. Es una iglesia defectuosa la que falla en este punto, así como es
defectuosa, la iglesia en la cual el evangelio cesa de ser predicado, o donde
dejan de ser administrados los sacramentos.
La Escuela Dominical.-
Fue en 1780, en Inglaterra, Roberto Raikes comenzó su primera escuela
andrajosa, para niños analfabetos de Gloucester, al igual de lo que hiciera
John Knox por esos días en Escocia. Pero la diferencia es que los niños en
Inglaterra, recibían además instrucción los días domingos. El programa
apuntaba primeramente a recibir instrucción en lectura, escritura y aritmética,
a lo cual se añade lecciones bíblicas, el propósito era capacitar a los niños
para una vida cristiana inteligente.
El movimiento iniciado por Raikes se fue expandiendo de ciudad en ciudad en
forma rápida y se dio a miles de niños una oportunidad en la vida que nunca
hubieran tenido de otra manera. Por otra parte el clero católico de la época
estaba escandalizado de que hombres y mujeres que tenían poco más que
de celo evangelistico pretendieran considerarse a sí mismos como maestros
cristianos en las Escuelas Dominicales y que operaran fuera de la órbita y la
autoridad de la iglesia. En muchos lugares, como consecuencia de tales
temores, los maestros de la escuela dominical fueron sujetos a persecución y el
movimiento tomó un carácter anti clerical.
Por otro lado muchos acogieron con entusiasmo este movimiento de la
escuela dominical, ya que las iglesias evangélicas con sus miles de nuevos
convertidos necesitaban un desarrollo educacional para llevar adelante el
trabajo que habían comenzado. De esta manera la Escuela Dominical se
reforzó en su trabajo y se aseguró fuertemente en la tradición evangélica, su
influencia se manifestó en la concepción de su propósito como instrumento útil
para la evangelización de los jóvenes y los niños.
Muy pronto la escuela dominical fue dejando su propósito original de
alfabetizar a los niños más pobres de la sociedad y se transformó en una
escuela para niños de las familias de la iglesia, especialmente cuando pasó a
los Estados Unidos.
Con la separación de la iglesia del estado en EE.UU., ya las iglesias no podían
esperar que la escuela pública instruyera a los niños en la fe cristiana, y a
medida que la secularización avanzaba, los cristianos encontraron en la
Escuela Dominical un instrumento válido para llevar adelante esta obra
necesaria.
El esquema de la Escuela Dominical.-
La Escuela Dominical tomó un esquema fijo de educación y formación
cristiana, para niños, jóvenes y adultos en clases separadas con sus respectivos
maestros, esquema que se mantiene hasta el día de hoy.
La Escuela dominical se encuadra dentro del quehacer de la Educación
Cristiana en general. Esta institución es una práctica frecuente y muy utilizada
en las iglesias evangélicas. Se trata de una actividad que involucra a todos los
miembros de la iglesia, pastores y laicos, desde los más pequeños hasta los de
mayor edad.
También es una actividad educativa que contribuye a la formación de líderes
de la comunidad o congregación local. Ya sea como maestro de la propia
escuela dominical, de estudio bíblico, o responsable de diversos grupos dentro
del trabajo de la iglesia (niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, varones,
tercera edad , etc)
En América latina la escuela dominical surge como parte del trabajo
misionero, principalmente de las iglesias Presbiterianas, Metodistas y
Anglicanas, añadiéndose más tarde las iglesias Bautistas, hermanos libres, etc.
Educación cristiana y teología
Hay un cierto aislamiento de la Educación cristiana dentro de lo que es la
teología. La función de la teología es ejercer una crítica constante de las
doctrinas y prácticas que existen en la iglesia, de acuerdo a lo que Dios nos ha
mostrado en su Palabra, que es la verdadera naturaleza de la iglesia. La
escuela dominical se mantiene apartada de esta crítica teológica y se le
permite que siga su propio camino y desarrollo.
Da la impresión que la educación cristiana es considerada por parte de la
teología en general como algo de menor valor, en muchos casos como algo
decorativo en la vida de la iglesia. Hay necesidad de un proceso continuo,
una crítica constante y renovada, donde todo el fenómeno que aparece en
el campo de la educación cristiana sea examinado a la luz de la revelación
cristiana esencial, para poder discernir en cada punto lo que es cristiano y lo
que no lo es.
El divorcio entre lo que es la teología y la educación cristiana, se ve en el
profundo abismo entre el nivel de la educación en las escuelas dominicales y
la educación que se da en los seminarios bíblicos y teológicos. Ambos campos
permanecen separados de tal manera que la gente no se esfuerza por buscar
un nexo que ayude a nivelar hacia arriba la educación que se da entre estos
dos ámbitos de la vida de las iglesias.
Es que se da por sentado que solo los líderes o pastores, deben recibir
educación teológica, en el mejor de los casos, otros entienden que cualquier
persona de buena voluntad puede atender a los niños y jóvenes de la escuela
dominical y contar las historias bíblicas, sin entender que de alguna manera se
está hipotecando el presente y el futuro de la educación de nuestra gente.
Es evidente que existen grandes diferencias entre lo que se enseña bíblica y
teológicamente en los Seminarios y lo que se enseña en las Escuelas
Dominicales de las iglesias. Muchas veces se puede observar esto cuando los
estudiantes de los seminarios que postulan a ser ministros, se ven sorprendidos
con las enseñanzas profundas del evangelio, la doctrina, la historia de la
iglesia, el análisis de la Biblia y la teología. Otra cosa sería, si las escuelas
dominicales los preparen bien para enfrentar el desafío de ser parte de
un Seminario bíblico teológico.
Esta misma situación vive el alumno de la escuela dominical cuando tiene que
ingresar a las instituciones universitarias, en las aulas de esas instituciones,
nuestros jóvenes, que han recibida una escasa formación bíblica, y una
ingenua interpretación de las escrituras se ven enfrentados a serios desafíos, a
los cuales no sabe cómo responder, muchos de ellos sucumben a
las teorías humanistas y racionalistas sin tener como afirmar su fe, apoyado por
la Biblia.
Otro aspecto a tomar en cuenta es el excesivo moralismo que impera en la
escuela dominical, relacionado con la enseñanza bíblica. Debe ser porque
muchos maestros de escuela dominical están interesados en forjar una buena
conducta en los niños, como una mayor preocupación más que ellos tengan
una adecuada formación en conocimientos y manejo de la Biblia.
Las historias bíblicas se usan a menudo fuera de su contexto y se arreglan de
tal manera que esconden aquellos aspectos que afectan a un
conducta moral de acuerdo a las normas tradicionales de la sociedad. Se
espera que el niño desde temprana edad piense que la Biblia es
un libro de moralidad y buenas costumbres.
Entonces, para lograr este objetivo, se blanquea o se encubren los caracteres
bíblicos, las historias y narraciones son extrapoladas para evitar que el niño vea
a los personajes tal y como son, una de las más ricas expresiones del contenido
de la Biblia. La escuela dominical no quiere que las mentes de los niños
perciban como esos hombres y mujeres realmente fueron. Cualquiera que lea
con detención las lecciones de la escuela dominical, para niños y jóvenes
podrá descubrir este fenómeno de encubrir, la verdad bíblica con una nube
de moralismo.
La solución es proponer un currículo para la Escuela Dominical con las historias
bíblicas tal y como la Biblia las narra y explicar a niños y jóvenes los procesos
de como Dios bendice aún en medio de las debilidades y las imperfecciones a
hombres y mujeres a los largo de la historia del pueblo de Dios. A pesar de las
falencias humanas, Dios sigue confiando en nosotros y en medio de las
debilidades se muestra su fortaleza.
El propósito de la educación cristiana
Hay al menos tres propósitos de la Educación Cristiana a tener en cuenta:
1.- Primero, es la proclamación del Evangelio en una situación íntima de
persona a persona - no se trata de predicar-, en los relatos del evangelio
encontramos a Jesús en una variedad de formas hablando de la Palabra de
Dios a sus discípulos. No era para ellos posible escuchar, tan solo una vez el
llamado al arrepentimiento del Reino de Dios. Jesús estaba permanentemente
hablando de las implicaciones del Reino, del arrepentimiento y de la vida
nueva, a sus discípulos de diferentes formas para que el tema quede asumido
en su plenitud.
Es entonces como primer propósito de toda educación cristiana guiar a las
personas a una comprensión y compromiso con el Reino de Dios, tal y cómo
Jesús lo hizo presente a sus discípulos. La educación cristiana en la iglesia debe
confrontar a todas las personas de toda edad, con el evangelio del Reino de
Dios.
2.- En segundo lugar, la necesidad de que los alumnos sean mejor instruidos en
la verdad del evangelio, de tal modo que dejen atrás la inadecuada
comprensión de Dios, la comprensión acerca de ellos mismos y acerca de
todas las cosas en su propio mundo.
Jesús enfrentó a personas adultas, que tenían una cosmovisión e
interpretación del Antiguo testamento muy diferente al mensaje del evangelio.
Ellos esperaban a un Mesías libertador, que a través de algunas
demostraciones de poder sobrenatural, inauguraría un reino universal,
venciendo a los enemigos y Jerusalén se convertiría en el centro
del gobierno mundial, donde acudirían desde todos los rincones de la tierra a
adorar al Mesías.
Ni en los días de Jesús ni ahora las personas se dirigen allí donde se hacen
preguntas profundas acerca de la existencia. A veces los discípulos nos
parecen fuera de lugar en muchas de sus apreciaciones, pero son el resultado
de su época, su falta de comprensión en cosas que nos parecen tan obvias.
Pero aún en nuestro tiempo es común encontrar muchos adultos que no tienen
una idea clara del sentido de sus vidas, ni el propósito de haber sido creados
por Dios con una meta especial en este mundo.
La educación cristiana debe brindar ese aporte, en el desarrollo de la una
mentalidad abierta al conocimiento de las verdades de Dios, especialmente la
verdad revelada en las Sagradas Escrituras.
3.- En tercer lugar, se involucran los dos aspectos. Los discípulos fueron
preparados en mente y corazón para ejercer la misma clase de ministerio que
Jesús. A esto se le llama el discipulado. Hay un proceso en el que los creyentes
se hacen discípulos y los discípulos llegan a ser apóstoles (enviados).
Ellos fueron educados y disciplinados para que a través de ellos el movimiento
del Reino de Dios se adentre en la vida del mundo, este movimiento que
comienza con Jesús, se debe prolongar a través de los discípulos y continuar
en una línea sinfín. El Señor dijo "Mayores obras que éstas haréis vosotros" En esa
promesa estamos incluidos nosotros, la iglesia, de la cual somos miembros.
Muchas veces hacemos una distancia entre estos pensamientos y nuestra
membresía, con el argumento de que se trataba de hombres y mujeres
excepcionales, y nosotros somos personas comunes. Pero, nuevamente la
contextualización del mensaje nos dice, que los discípulos son también
personas comunes, y a través de ellos se esparce el evangelio.
Jesús plantea una estrategia para la salvación del mundo. El llama a doce
hombres a formar una comunidad pequeña e íntima en torno a él , no se trata
de formar una nueva religión o una nueva ética, sino para darse a si mismo, la
vida que estaba en él es entregada a todos, se despoja de la vida que tenía
en intimidad con Dios.
En su estrategia establece que se preparen hombres y mujeres en quiénes él
estuviera presente y a través de ellos proyectar el evangelio del Reino a otros.
Por esa razón primero llamó a doce, luego a setenta, pero su voluntad no es
que la línea de progreso termine allí, como muchas veces se piensa, el
discipulado tiene ese efecto multiplicador. El principio del discipulado es que
uno bien preparado debe preparar a otros seis, de setenta el circulo debía
ensanchar y crecer a cuatrocientos veinte y de cuatrocientos veinte a dos mil
quinientos veinte.
Todo esto ¿Qué tiene que ver con la educación cristiana? Mucho, En su efecto
de preparación, de manera consiente. La iglesia local debe preparar a sus
miembros, los creyentes deben crecer y llegar a ser buenos discípulos y estos
finalmente llegan a asumir un ministerio para la propagación del evangelio del
Reino a toda creatura.
Taller para maestros de Escuela Dominical
OBJETIVO: Reconocer el rol de la escuela dominical en el ministerio de la iglesia
local y el lugar del maestro(a) como apoyo y facilitador del aprendizaje bíblico
y valórico.
PARTICIPANTES: Maestros (as) de la Escuela Dominical de los diferentes niveles
de aprendizajes, así como también simpatizantes de esta tarea en la iglesia.
Trabajo N° 1 ¿Qué es la Escuela Dominical?
Trabajar en grupos las siguientes preguntas
¿Cómo defines tú la Escuela Dominical?
¿Qué lugar ocupa en el ministerio de la iglesia?
¿Cuál es el objetivo principal de esta institución o departamento?
¿Qué funciones cumple la Escuela Dominical?
¿Cómo es tu Escuela Dominical? Comenta.
Tarea: Presentar un resumen de este trabajo por grupos
Trabajo N° 2 ¿Quiénes pueden ser maestros(as) de la Escuela Dominical?
Trabajar en grupos en relación con las siguientes preguntas.
¿Cómo se eligen los maestros(as) de la EEDD., en tu iglesia?
¿Qué requisitos exigirías tú?
¿Qué tipo de capacitación deberían recibir los maestros?
¿Qué dice el reglamento de la iglesia?
Tarea: Redactar por grupos un perfil del maestro de la EEDD.
Trabajo N° 3 ¿Cómo aprenden los alumnos?
Responder en plenario a las siguientes preguntas:
¿Qué tipos de aprendizajes se dan en el proceso educativo?
¿De qué manera podemos ayudar a nuestros alumnos?
¿Qué diferentes formas de enseñanza podemos distinguir?
Resumen general y conclusiones acerca de cómo abordar el trabajo de la
escuela dominical, que debe ser tan serio y educativo como el de cualquier
escuela.
Trabajo N° 4 ¿Cómo preparar clase a clase?
Trabajar en grupos en base a las siguientes preguntas:
¿Qué elementos se deben considerar para la preparación antes de la clase?
¿Cómo estructurar una clase tipo?
¿Trabajar un ejemplo práctico en base a un texto bíblico dado?
¿Cómo captar la atención de los niños(as)?
¿Influye mucho el tema de la disciplina en el aula?
¿Qué otros recursos podemos utilizar como ayuda para la mejor realización de
las clases?
Ejemplos de materiales de Escuela Dominical aplicados a tres clases diferentes
PRESENTACIÓN
Presentamos a los hermanos y hermanas el material de Escuela Dominical
correspondiente a los meses Marzo, Abril y Mayo de 2010. Continuamos con
nuestro proyecto de estudiar todos los libros de la Biblia y para este trimestre
vamos a encontrarnos con Ruth y Ester, del Antiguo Testamentos, y las
dos cartas del apóstol Pablo a los Corintios.
La producción de los textos ha sido de responsabilidad de hermanos y
hermanas del Distrito Norte, dirigidos por el Pastor Luis Cortes García.
Agradecemos esta valiosa colaboración de contribuir en la educación
cristiana de la membresía de la IMECH.
Los y las escritores son los siguientes:
Manual de adultos pastor Luis Cortés G.
Manual de Jóvenes pastor Luis Rojas
Manual de Juveniles pastor Luis Cortés G.
Manual de Primarios P. Superior hermana Jenny Cortes C.
Manual de Párvulos y Principiantes hermana Kisa Rivera.
METODOLOGÍA
Una vez más recordamos a los maestros y maestras que hacer clases en la
EEDD parece algo simple y sencillo, sin embargo de ninguna manera lo es.
Cada profesor/a debe tomar esta tarea con responsabilidad, compromiso y
seriedad. El equipo de profesores/as, junto con el pastor y/o la pastora, más
el/la directora/a de la EEDD deberán dedicar tiempo para preparar en
conjunto las clases de cada trimestre. Cada congregación sabrá elegir el
mejor método para hacer estos talleres sistemáticamente. La improvisación
deberá ser descartada completamente ya que esto le restará efectividad al
cumplimiento de los objetivos de cada clase.
Les invitamos a evitar monólogos y diálogos cerrados, elabore
una dinámica de manera que todos y todas tengan la oportunidad de dar
opiniones y hacer preguntas, en lo posible, delimite un tiempo adecuado para
cada intervención, para evitar que UNA personas tome la palabra. Discrepar
con la opinión del profesor puede enriquecer la clase. Respondamos
con respeto y seriedad ante preguntas que nos exijan respuestas.
Recuerde que la dinámica de la clase tiene tres momentos: INICIO *
DESARRALLO * FINALIZACION. La clase de Adultos jóvenes/adultos, jóvenes y
juveniles debería considerar 45 minutos. Para las clases menores se sugiere que
el tiempo de la clase sea de 40 minutos, permitiendo 5 minutos de juegos o
dinámicas.
Conclusión
Hoy es un buen día para comenzar a desarrollar la conciencia de la
radicalidad del llamado del testimonio bíblico-teológico en favor del adelanto
de procesos pedagógicos más intencionales, más responsivos y más cónsonos
con los propósitos de Dios. Esto es, el logro de una educación cristiana que
atienda integralmente las necesidades de los educandos. Una educación
cristiana que abra surcos para la conversión, para el despertar, para el volver
en sí. Una iglesia que crece educa; y, educa a la luz de la verdad de un Dios
que nos ama y nos invita a la vida en comunidad, a la alegría, al amor y a la
esperanza