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Fundamentos de la Educación Cristiana

El documento discute la importancia de la enseñanza bíblica cristiana y los objetivos de la educación cristiana. Señala que la enseñanza bíblica cristiana tiene como objetivo que las personas se conviertan a Cristo y experimenten un cambio de vida. También destaca que la educación cristiana busca la formación integral de los creyentes y su crecimiento espiritual para transformar a la sociedad. Los propósitos de la educación cristiana incluyen afirmar los valores del Reino de Dios, nutrir la fe, vivir con

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Fundamentos de la Educación Cristiana

El documento discute la importancia de la enseñanza bíblica cristiana y los objetivos de la educación cristiana. Señala que la enseñanza bíblica cristiana tiene como objetivo que las personas se conviertan a Cristo y experimenten un cambio de vida. También destaca que la educación cristiana busca la formación integral de los creyentes y su crecimiento espiritual para transformar a la sociedad. Los propósitos de la educación cristiana incluyen afirmar los valores del Reino de Dios, nutrir la fe, vivir con

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Introducción

La enseñanza bíblica cristiana se encuadra dentro de la estrategia general de


Dios para salvar al hombre. Dios ha constituido a maestros (Efesios 4:11) y a
otros líderes de la iglesia de Cristo para que estén "aconsejando y enseñando
con toda sabiduría a todos los seres humanos, para presentarlos a todos
perfectos en él." (Col. 1:28). La misión de la enseñanza bíblica cristiana es esa y
tiene un fin: que los seres humanos se conviertan al Señor, en definitiva
experimenten un cambio de vida.
Es urgente que las iglesias de Cristo reconozcan la grave falla que están
afrontando al no tener claridad qué es lo que se pretende con nuestra
enseñanza, para qué y cómo es que vamos a enseñar la Biblia, a los
diferentes grupos de edades que hay en una comunidad cristiana.
Si nuestras iglesias no crecen, ni los miembros muestran el testimonio
de honestidad y conocimiento bíblico en sus vidas, entonces no estamos
enseñando lo que dice la Biblia. Si "no pasa nada" como resultado de nuestra
enseñanza, entonces estamos inmersos en un rotundo fracaso. Si todo lo que
hacemos es "charlar" y "platicar" en nuestras "clases bíblicas" estamos
perdiendo el tiempo.
Si nuestros niños y adolescentes no entregan sus vidas a Cristo y si nuestros
adultos son personas sin conocimiento y sabiduría y caen ignorando las
Escrituras, entonces nuestro sistema de enseñanza esta en déficit. Si los no
creyentes en Cristo que asisten a nuestras clases no muestran ningún interésen
arrepentirse de sus pecados y bautizarse (Hechos 2:38) ni tampoco muestran el
más mínimo interés en profundizar en los temas bíblicos que enseñamos,
entonces no estamos haciendo nada con eso que llamamos "estudios
bíblicos".
Es necesario que todos los líderes y los maestros y maestras tengan plena
claridad de lo que realmente es la Enseñanza Bíblica Cristiana, se capaciten y
empiecen a buscar resultados espirituales de su enseñanza.
Objetivo general:
Enseñar los fundamentos de la Educación Bíblica Cristiana para poner en
marcha un programa de educación eficaz en las iglesias de Cristo.
Objetivos Específicos:
 Tener claridad sobre la esencia de la enseñanza bíblica cristiana.
 Identificar los fines de la enseñanza bíblica cristiana.
 Reconocer los factores que influyen en el proceso de enseñanza -
aprendizaje.
 Poner en marcha un programa de educación bíblica cristiana eficaz en
las iglesias de Cristo.
Metas y Propósitos de la Educación Cristiana
Desde los inicios de la civilización la educación ha desempeñado un papel
dominante en la construcción social. Las sociedades han utilizado la
educación como herramienta para la transmisión o adelanto de la cultura, la
enseñanza de los patrones de conductas aceptables, y la inculcación de
conocimiento, valores, destrezas y actitudes, por medio de instituciones que
han sido creadas con ese fin. En los albores del tercer milenio continúa el
mismo fenómeno social.
La educación cristiana no excluye estas intenciones sociales, pero va más allá.
En general, la educación cristiana está más ligada a la formación integral del
creyente, a la instrucción catequética y al crecimiento espiritual del ser
humano, para que se manifieste una fe comunitaria que transforme, a su vez,
a la sociedad. Esto es el discipulado. El discipulado evangélico hace al
educando y a la educanda consciente del amor de Dios. Esta verdad
teológica le conduce a experimentar la proximidad del más cercano a través
de la incursión y de la solidaridad social.
Una iglesia saludable es una iglesia que educa a la luz de las Sagradas
Escrituras. Consecuente a esta intención, la iglesia invierte sus mejores recursos
y esfuerzos para alcanzar esta hermosa aspiración eclesial. El riesgo de enseñar
y aprender el Evangelio de forma correcta es la transformación social y, sobre
todo, el goce pleno de la libertad en Cristo Jesús.
Una vez entendido que el papel constructivo de la educación cristiana pone
mayor interés en los aspectos instructivos del carácter creyente que en la
ganancia numérica de adeptos, estamos obligados a explorar el concepto.
Para entender su significado tomaré prestado la siguiente definición esbozada
por el Dr. Robert Pazmiño (2002).
La educación cristiana consiste en el esfuerzo divino-humano
deliberado [unión de la intención-intervención divina y la responsabilidad
humana], sistemático y continuo de comunicar o apropiarse del
conocimiento [enfoque constructivista de la educación], valores, actitudes,
habilidades, sensibilidad y el comportamiento que constituye o son
consistentes con la fe cristiana. Las palabras entre corchetes son mías.
Así entendida, la educación cristiana:
Apoya el cambio, la renovación y la reforma de personas, grupos y
estructuras [eclesiales] por el poder del Espíritu Santo para conformarse a la
voluntad revelada por Dios tal y como se expresa en el Antiguo Testamento y
Nuevo Testamento preponderadamente en la persona de Jesucristo, así como
en los resultados de ese esfuerzo. (Pazmiño 2002)
Meta de la educación cristiana
El testimonio de la teología paulina ofrece una dirección clara acerca de las
metas de la educación cristiana. En este artículo se privilegia dos textos de la
tradición paulina. El pasaje de Romanos 12:2, parte del escrito redactado por
el propio apóstol Pablo cerca del año 57/58 d.C., nos presenta los siguientes
principios pedagógicos:
 La vida cristiana debe ser vivida para Dios. Una existencia que honra a
Dios se sostiene en el amor, la humildad y el compromiso por el
bienestar común; a su vez, descarta los valores mundanos que
acentúan el odio, la arrogancia y la intolerancia.
 La intervención del Espíritu de Dios provoca en las personas cambios en
la manera de ser y de pensar. Así, pues, la transformación o la
metamorfosis es más que un simple cambio exterior. Más bien, el apóstol
hace alusión al cambio interior del ser humano provocado por el
encuentro con Dios.
 Ambas, la vida para Dios y la metamorphosis interna, son las vías más
seguras para conocer lo que Dios quiere.
Consecuente con el libro de Romanos, los discípulos más cercanos del apóstol,
al redactar la epístola a los Efesios, ponen de manifiesto las metas de la
educación cristiana. El producto de la pedagogía eclesial debe suscitar el
perfeccionamiento de los santos para la obra del ministerio, la edificación del
cuerpo de Cristo, la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios (Ef. 4:12-
13).
Principios rectores de la educación cristiana
De ahí que podemos dar un salto cualitativo para tratar de establecer tres
principios rectores que sustenten la comprensión de la función de la
educación cristiana:
1. Todo y toda participante de la escuela bíblica tiene derecho a una
educación integral, innovadora y auténtica que propenda al pleno
desarrollo y respeto de sus capacidades psicológicas, motoras,
emocionales, morales y espirituales.
2. Una aproximación a la educación cristiana encuentra su raíz en la
revelación de Dios, centrada en la persona de su hijo Jesucristo y su
enseñanza acerca del Reino de Dios, consecuente con el testimonio de
las Sagradas Escrituras Cristiana, y la iluminación del Espíritu Santo.
3. Los esfuerzos curriculares y metodológicos, ese currículo operacional
que se da en las aulas, debe motivar, inspirar y ser fuente que haga
brotar la alegría del Evangelio. En ocasiones, en los escenarios
formativos cristianos predomina un clima educativo lúgubre, en lugar de
la alegría por aprender. El papa Francisco I, en su primera exhortación
apostólica Evangelii Gaudium, invita elocuentemente a la afirmación y
celebración de la alegría del Evangelio, que llena la vida de los
seguidores de Jesús, impulsa a la Iglesia a salir a anunciar las buenas
nuevas a todos, sin acepción de personas.
Más sencillo, una educación cristiana auténtica tiene lugar cuando se es
consciente (1) del respeto hacia la dignidad del ser humano; (2) en la
afirmación y experiencia de la acción Trinitaria en la pedagogía eclesial; (3) en
fomentar la alegría y el disfrute del Santo Evangelio.
Propósitos de la Educación Cristiana
Entonces, ¿cuáles deben ser los caminos por los que debe transitar la
educación cristiana, por ende la escuela bíblica?, ¿Hacia cuál dirección nos
debemos mover?, ¿Cuáles son los elementos distintivos de la educación
cristiana y de la escuela bíblica que nos guían en el crecimiento eclesial?
Thomas Groome plantea que la educación religiosa (cristiana) tiene tres
propósitos fundamentales:
 Educar para afirmar los valores del reino de Dios.
 Educar para nutrir la fe.
 Educar para vivir la libertad.
Y, respetuosamente, le añado un cuarto propósito.
 Educar para vivir y disfrutar la alegría del Evangelio en comunidad.
Exploremos cada una de estas enunciaciones con un poco de detenimiento.

 Educar para afirmar los valores del reino de Dios


Tanto la persona de Jesús como su enseñanza acerca de los valores
cardinales del reino de los cielos son objetos de estudio en la educación
cristiana. O sea son su contenido. Pero, ¿qué significa el reino de Dios?,
¿cuál es su alcance?, ¿qué implicaciones tiene para la vida de cada
creyente?
El reino, centro del contenido de la predicación de Jesús, simboliza la
presencia activa de Dios y su poder sobre, en y al final de la historia.
Como símbolo comunitario transforma las circunstancias y trae al
escenario un denuedo de esperanza y posibilidad para el corazón
abatido y cansado. Para Xavier León-Dufour, el Reino de Dios, con su
advenimiento proclama el fin del dominio de Satanás y de los poderes
del pecado y de la muerte sobre los seres humanos.
Una iglesia que crece saludablemente enseña a los feligreses a
encarnar los valores del reino de Dios en cada acto personal y en cada
gesto de afirmación comunitaria. Esto es lo que Efesios asevera con la
expression, “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”. Esta
perfección encuentra autenticidad en la imitación del modelaje de
Jesús y en la confesión universal de la iglesia que le declara Señor y
Cristo.
 Educar para nutrir la fe
La educación cristiana auténtica promueve la vida en la fe cristiana.
Llegar al conocimiento del Hijo de Dios (Efesios 4:13) o conocer lo que
Dios quiere (Romanos 12:2), se aprende, se enseña. Que mejor
escenario para que ocurra el misterio del crecimiento espiritual de la
iglesia que la escuela bíblica. Los elementos distintivos de esa
enseñanza germinan en un proceso de formación. Produce la creencia,
la convicción y el entendimiento de la obra de Dios. Ella ilumina y
robustece la confianza en Dios. El estudio de las Sagradas Escrituras
nutre la fe, la hace fuerte a tal magnitud que nos da las herramientas
para enfrentar las pseudas-enseñanzas religiosas que denigran y laceran
la dignidad del ser humano. Una fe bien nutrida abraza la confianza,
que descansa en la fidelidad de Dios y en la gracia de su poder
salvador, alumbrando el camino para hacer su voluntad, la plenitud del
reino en medio nuestro.
 Educar para vivir la libertad
La iglesia cristiana ha sido instituida para vivir, modelar, educar y
propiciar la libertad. Esta cualidad humana se convierte en uno de los
propósitos esenciales del proyecto pedagógico eclesial. Pero, sin un
programa educativo sólido e integral, cuya aspiración sea el
redescubrimiento de la condición de libertad, no aflora la conciencia
de haber sido creado a imagen y semejanza divina. Dicha
consideración etimológica debe dirigir al magisterio de la iglesia a
reconocer que los procesos pedagógicos auspiciados por la educación
cristiana deben fomentar escenarios educativos, en donde se propicie
que el participante emplee sus funciones intelectuales con el fin de
percibir, vivir y re-vivir la realidad de la libertad.
El descubrimiento del valor superior de la libertad se alcanza por medio
de experiencias de aprendizajes que inspiran al educando a valorar,
sentir y anhelar la plena dimensión de esta condición humana. En la
educación cristiana para la libertad y transformación creativa, se
diseñan y aquilatan procesos pedagógicos genuinos que inspiran a los
alumnos y a las alumnas a construir utopías y a soñar con una mejor
sociedad y convertirse a su vez en mejores seguidores y seguidoras de
Jesús. Esto es, permanecer en Cristo Jesús.
 Educar para vivir y disfrutar la alegría del Evangelio en comunidad
Como hemos mencionado, una iglesia que crece celebra la vida y
disfruta la alegría del Evangelio en comunidad. En el cuarto evangelio,
Jesús en una oración intima al Padre, peticiona: A los que me has dado,
guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros (Jn
17:11). De ahí que el esfuerzo constante de la educación cristiana
afirma con mayor ahínco el aspecto comunitario sobre el desarrollo
personal, énfasis de la educación secular.
María Harris, en su clásico Constrúyeme un pueblo (Fashion me a
people), apunta a la atención de la koinonia o el desarrollo de un
currículo que enseñe a vivir en comunidad como punto inicial del
ministerio educativo de la iglesia. La educadora indica que la iglesia
está llamada a testificar consecuentemente su común-unidad y su
común-unión. Esta comunidad es una comunidad celebrante, una
comunidad que se acompaña y que disfruta la alegría del Evangelio, en
especial en la liturgia y en la eucaristía.

LOS FINES DE LA ENSEÑANZA CRISTIANA


La conversión del adulto no creyente.
Jesucristo vino para que los seres humanos "tengan vida, y la tengan en
abundancia." (Juan 10:10). Se refiere a la vida eterna en Cristo Jesús. Todo
nuestro acercamiento al adulto no creyente tiene por finalidad lograr que éste
sea salvo. En palabras del mismo Cristo: "El que crea y sea bautizado será
salvo" (Marcos 16:16).
La entrega a Jesucristo es un cambio radical de la persona, tanto que en
muchos textos bíblicos se lo denomina "nacer de nuevo" (Juan 3). Si nuestra
enseñanza no está planeada para que la gente crea y se bautice, entonces
no estamos haciendo nada.
La edificación del creyente.
El cambio radical del creyente que se produce en el momento de la
conversión toca principalmente con aquello que lo separa de Dios. La labor
del predicador o maestro cristiano es ayudarle a la persona a ubicar qué es lo
que le está separando de Dios, qué es lo que le impide tener una relación de
santidad con Dios. Una vez ubicado esto, la persona se arrepiente y se bautiza
para el perdón de los pecados. Por ejemplo, si lo que separaba a la persona
de Dios era el robo, la entrega a Jesucristo hace que la persona "no robe más,
sino que trabaje" (Efesios 4:28). Pero de ahí en adelante el mensaje del
evangelio tiene que inundar todas las áreas de la vida de la persona, no sólo
aquellas que evidentemente le impedían recibir a Cristo.
Los creyentes necesitan ser edificados espiritualmente para que "arraigados y
cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán
ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese
amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la
plenitud de Dios." (Ef. 3:18,19). Si fracasamos en edificar a los hermanos y
hermanas de las iglesias, la persona puede volver a antiguos pecados y llegar
a quedar en peor condición que antes de entregar su vida a Cristo. Los líderes
y maestros y maestras de las iglesias de Cristo deben entender esto muy
profundamente. Si los creyentes no son mejores cristianos que cuando se
convirtieron, si "no hay progreso", entonces lo que sucede es que no existe una
verdadera enseñanza bíblica cristiana en la iglesia. Lo que en definitiva le da
solidez y la madurez necesaria para un verdadero crecimiento.
La preparación del niño para la conversión.
Eso de que "niños son el futuro de la iglesia" aparte de ser una frase muy
común, es completamente cierto. Dios quiere que los niños sean criados
"según la disciplina e instrucción del Señor" (Ef. 6:4b). Uno de los requisitos para
ser anciano líder (pastor) de la iglesia es que "sus hijos deben ser creyentes"
(Tito 1:6). Todas las clases y actividades que la iglesia desarrolle con los niños
deben ir directa o indirectamente relacionadas con ese fin: prepararlos para la
conversión.
Si los niños y adolescentes, no entregan sus vidas a Jesucristo a su debido
tiempo, se deben estar enseñando muchas cosas en las clases que la iglesia
les imparte. Pero hay algo que no se les está enseñando: la Palabra de Dios.
Qué es enseñar desde el punto de vista cristiano
Ser cristiano es tener un encuentro personal con Dios, una relación, una
experiencia. Consecuentemente, enseñar desde el punto de vista cristiano
consiste en lograr que la persona tenga una relación personal con Dios y la
mantenga toda su vida, y por la eternidad.
Para poder tener un encuentro personal con Dios la persona debe tener fe. La
fe le llega a la persona "como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se
oye es la palabra de Cristo" (Romanos 10:16). A nosotros nos corresponde
enseñar el mensaje de Cristo no sólo para que la persona se haga cristiana,
como acabamos de ver, sino también para que se mantenga cristiana. A los
que ya son cristianos se les pide que vivan "manteniendo en alto la palabra de
vida" (Fil. 2:16). En esto, el papel de la enseñanza cristiana es claro: "Que habite
en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense
unos a otros con toda sabiduría." (Col. 3:16).
Un problema de muchas iglesias es que muchos de nosotros creemos que
enseñar es verbalizar, es decir que la persona diga en sus propias palabras lo
que la Biblia enseña. Luchamos por todos los medios para alcanzar ese logro.
Pero en realidad que la persona sepa en su mente una enseñanza bíblica y
pueda decirla claramente en sus propias palabras no es suficiente.
El cristianismo no es tan sólo una manera de pensar, sino una manera de vivir.
Mucha gente conoce y expresa verbalmente muy bien los principios bíblicos,
pero no los vive. Jesucristo identificó claramente ese problema en los fariseos
que él tanto reprobó (Mateo 23:1-4ss). Lograr que una persona conozca la
palabra de Cristo y la exprese con claridad en sus propias palabras es algo
muy grande, pero no es suficiente.
Otro problema es que muchos de nosotros creemos que aunque no es
suficiente conseguir que una persona conozca la palabra de Dios y la exprese
en sus propias palabras, pensamos que la solución es que además de eso, la
persona muestre entusiasmo por lo que ha aprendido. Pero eso tampoco es
suficiente: el cristianismo no es tan solo un estado de ánimo pasajero, es una
manera de vivir. Hay gente que la "pasa muy bien" en su relación con la
palabra de Dios, muestra entusiasmo con la enseñanza, pero no practica la
enseñanza. Conocer y decir con sus propias palabras los principios bíblicos no
es suficiente. Tampoco es suficiente que la persona "se entusiasme" con la
palabra de Dios.
Sí, es importante que la persona conozca la palabra de Dios, la exprese en sus
propias palabras y se entusiasme con ella. Pero no puede quedarse ahí. Hemos
realmente enseñado cuando la persona cambia su vida y tiene una
experiencia permanente con Dios, una relación personal con Dios.
Entonces, desde el punto de vista cristiano hemos realmente enseñado,
cuando al enseñar la Palabra de Dios la persona logra todo esto
completamente:
Conoce la palabra de Dios y expresa en sus propias palabras la palabra de
Dios
Se entusiasma con la palabra de Dios y Logra una experiencia personal con
Dios.
Lo anterior se puede dar casi simultáneamente, si Dios quiere. Eso pasa en
muchos casos en que la gente llega a rendir sus vidas a Cristo. Pero, como
podemos ver en el cuadro anterior, parece darse generalmente un proceso
de enseñanza - aprendizaje. Eso es lo que vamos a estudiar en el siguiente
capítulo.
El proceso de enseñanza - aprendizaje
Dios hizo al ser humano. Nosotros debemos aprender cómo es que funciona el
cuerpo del ser humano para poder ayudarle cuando está enfermo. Eso es
tarea de la medicina.
Si queremos aprender cómo es que el ser humano aprende eso es tarea de
la pedagogía.
La pedagogía nos dice que el aprendizaje es un proceso. Por eso hablamos
del proceso de enseñanza - aprendizaje.
Conocer la Palabra de Dios.
Es importante tener claro que todo empieza con este paso. La gente tiene que
entrar en contacto con la palabra de Dios. Romanos 10:14 dice: "Ahora bien,
¿cómo oirán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de
quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y quién
predicará sin ser enviado? Así está escrito «¡Qué hermoso es recibir al
mensajero que trae buenas nuevas!»". Debe haber alguien que enseñe la
palabra de Dios y otro que reciba la enseñanza.
Comprender la Palabra de Dios.
Comprender la palabra de Dios quiere decir que sabemos lo que ella significa
para nuestra vida diaria. Cuando impartimos una enseñanza bíblica, el alumno
debe comprender qué significa esa enseñanza para su propia vida individual.
Una manera en que podemos ver que el alumno comprende la palabra de
Dios es cuando él puede explicarnos con sus propias palabras la enseñanza
bíblica que se le ha dado. El alumno puede expresar esa comprensión por
medio de la comunicación de lo que se entendió, o por medio de construir un
instrumento en el que muestre su comprensión. Ese instrumento dependerá de
las capacidades del alumno: puede expresar oralmente lo que entendió de la
enseñanza, o hacer dibujo, o un cuadro sinóptico, o un ensayo, o participar en
un debate, o crear un trabajo manual, o crear y participar en un drama o
representación teatral, o un socio-drama, etc.
Estar seguros de que la Palabra de Dios es lo mejor.
El alumno debe tener una convicción muy fuerte de que la palabra de Dios es
lo mejor para su vida y para el mundo. Su convicción en la verdad de la
palabra de Dios debe llegar hasta el extremo de estar dispuesto a guiar su vida
por la palabra de Dios. Su fe en los principios bíblicos debe hacer que la
palabra de Dios sea su norma de creencia y de conducta. Un discípulo de
Cristo está plenamente convencido de que su vida debe estar haciendo la
voluntad de Dios, tal como se muestra en la Biblia. El convencimiento incluye el
hecho de que los principios bíblicos deben ser obedecidos en todos los
campos de nuestra vida y con una actitud de alabanza y entusiasmo. Cuando
se tropiece con alguna dificultad, el verdadero discípulo no desmaya, sino con
toda convicción dice como Pablo: "Sé en quien he creído y estoy seguro" (1 de
Timoteo 1:12b).
Experimentar La Palabra De Dios
He aquí el último paso del proceso enseñanza - aprendizaje sin el cual no
podemos decir que realmente se ha enseñado. Cuando el alumno comienza
a vivir de acuerdo con lo que se le ha enseñado de la palabra de Dios,
entonces podemos decir que ha aprendido la palabra de Dios. Eso se debe
hacer, con todo principio bíblico que se le presente: vivir de acuerdo a ese
principio. Eso y no la verbalización, es lo que hará cambiar al mundo. El que
verdaderamente ha aprendido la palabra de Dios, cambia su forma de vida
pues ella "es viva y poderosa y más cortante que toda espada de dos filos.
Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de
los huesos". (Heb. 4:12). Nadie puede ser el mismo después de una experiencia
así. Lo demás, es palabrería.
Factores Que Afectan El Proceso De Enseñanza - Aprendizaje
Dentro del proceso de enseñanza - aprendizaje de la palabra de Dios hay
factores que afectan para bien o para mal ese proceso. La mayoría de los
educadores están de acuerdo en ubicar esos factores en el maestro, en el
alumno y en el contexto del aprendizaje.

El Maestro
La personalidad del maestro.
Es un factor clave que el maestro tenga una personalidad cristiana.
Empezando porque debe ser un creyente. Puesto que la enseñanza cristiana
consiste en un encuentro personal con Dios, quien no lo haya experimentado
no puede enseñar lo que a él mismo no le ha ocurrido. Nadie puede enseñar
lo que no conoce. Así como nadie puede dar lo que no tiene.
El Señor Jesucristo es el modelo del maestro, a Él se le llama "el Divino Maestro".
Su personalidad atrajo multitudes. El carácter de Jesús era "humilde
de corazón" (Mateo 11:29), y al mismo tiempo la gente se admiraba "porque
les enseñaba como quien tenía autoridad, y no como los maestros de la ley"
(Mateo 7:29). La gente venía a escuchar su enseñanza y le traían sus hijos para
que orara por ellos (Mateo 19:13).
La actitud del maestro hacia la Biblia.
Jesucristo tenía en alta estima a la Escritura. En sus discusiones con los
líderes judíos les decía: "Ustedes andan equivocados porque desconocen las
Escrituras y el poder de Dios" (Mateo 22:29). Y también anda muy equivocado
aquel maestro que desconozca hoy en día la enseñanza de la Biblia y tenga
una actitud liviana ante ella o que base sus enseñanzas en algo diferente a la
Palabra de Dios. El problema de los enemigos de Jesús era que en realidad no
enseñaban a la gente la Palabra de Dios, sino sus propias ideas y por eso Jesús
les dijo: "En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas"
(Mateo 15:9).
La actitud del maestro hacia el alumno.
Jesucristo amaba a la gente y eso le motivaba a enseñar. La Biblia nos dice
que "al ver a las multitudes tuvo compasión de ellas" (Mateo 9:36). Una actitud
de menosprecio o de temor hacia los alumnos es un factor que afecta el
proceso de enseñanza - aprendizaje de una manera tal que lo puede
bloquear. El maestro(a) cristiano(a) debe tener en alta estima a sus alumnos,
amarlos, tomarlo en cuenta y creer que ellos pueden culminar el proceso
con éxito.
La actitud del maestro hacia la enseñanza.
El nombre más común para referirse a Jesucristo en los evangelios es el de
"maestro". Jesús creía en la enseñanza. Un maestro que no crea en la
enseñanza no llega a nada con su actividad. El maestro debe creer tanto en
la enseñanza que él mismo debe ser un alumno. Ser maestro es considerado
en el Nuevo Testamento como un don de Dios (Ef. 4:11).
El Alumno
La actitud del alumno hacia la palabra de Dios.
Los primeros discípulos estaban ávidos de la enseñanza de Jesucristo, le
decían: "Señor, enséñanos..." (Lucas 11:1b). El maestro debe tratar de despertar
el interés de los alumnos hacia la palabra de Dios para que el proceso pueda
darse con efectividad. Es importante que el maestro conozca cuál es la
actitud del alumno hacia la palabra de Dios y hacia la iglesia donde es
enseñado.
La actitud del alumno hacia sí mismo.
Una actitud de baja autoestima, de que "la palabra de Dios no es para mí"
puede ser fatal para el éxito del proceso de enseñanza - aprendizaje. Lo
hermoso de la enseñanza cristiana es que no importa lo que uno piense de sí
mismo, la Biblia trae mensaje para el ser humano. El maestro debe mostrar eso
al alumno para que tenga un adecuado concepto de sí mismo y le favorezca
el aprendizaje.
La actitud del alumno hacia el maestro.
Si el alumno con confía en su maestro, es difícil que aprenda. Se necesita
cambiar el concepto del alumno hacia el maestro ya sea por medio de que el
maestro muestre un verdadero testimonio o por medio de que el alumno
venza prejuicios.
El Contexto De Aprendizaje
El contexto de aprendizaje tiene que ver con el lugar y el ambiente donde se
imparte la enseñanza. Es importante que el ambiente sea amistoso, acogedor,
agradable, abierto al diálogo. El lugar debe ser lo más cómodo posible y el
número de alumnos manejable.
El Cambio de Actitud
Para poder tener éxito en el proceso de enseñanza - aprendizaje de la
palabra de Dios, es necesario que se den una serie de cambios en
las actitudes de todos los que están insertos en el proceso. Esos cambios se
dan en el momento de que alguien se hace cristiano, a través del cambio en
los conceptos y a través de experiencias. Esos cambios los puede experimentar
tanto el maestro como los alumnos.
Cambio de actitud a través de la conversión.
Por conversión entendemos la experiencia que vive alguien al hacerse
cristiano. Jesús dijo "El que crea y sea bautizado será salvo" (Marcos 16:16). Tras
esa frase hay muchas implicaciones: El que cree se arrepiente de su mala vida,
está dispuesto a declarar públicamente su fe en Cristo y se bautiza de buena
voluntad para el perdón de los pecados y recibir al Espíritu Santo (Hechos
2:38). Así que una persona que crea y se bautice (en ese orden, pues nadie
puede cambiar el orden divino) es cristiana, se ha convertido en cristiano. No
hay otra manera de ser salvo sino como dice Jesucristo "Porque hay un solo
Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre." (1 de
Timoteo 2:5)
¿Qué pasa en una persona cuando llega a Jesucristo?
1. La persona es salva.
Eso quiere decir que todos sus pecados han sido perdonados (Hechos 2:38) y
que ha recibido una nueva naturaleza. Es como si naciera de nuevo (Juan
3:3). Es como si fuera otra persona, una nueva creación (2 de Co. 5:17). Ahora
somos "hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica" (Efesios
1:10)
2. La persona despierta un profundo deseo de seguir la voluntad de Dios.
Ahora la persona quiere obedecer a Dios en todo y ajustar su vida a lo que
quiere Dios de ella. Eso quiere decir que le tiene una profunda confianza a la
palabra de Dios y muchos deseos de aprender las enseñanzas de la Biblia. No
tiene ningún pero ante el conocimiento y la obediencia de principios bíblicos
que le obliguen a cambiar sus patrones y modelos de vida. Está dispuesta a
acabar con todo aquello que le había mantenido separada de Dios (Hechos
19:19; Efesios 4:25-32; 1 de Pedro 3:1-7)
3. La persona recibe un poder liberador que la ayuda a tener victoria sobre el
mal.
El Espíritu Santo habita en la persona y eso le da un poder inmenso para
vencer la tentación y la persecución. El Espíritu Santo la dota con un don o
dones (1 de Co. 12:7) para servir a Cristo en la iglesia. Ese poder es un anticipo
del goce y la herencia que recibirá en el cielo (Efesios 1:14)
Cambio de actitud a través del cambio de los conceptos.
Las actitudes también se cambian a través del cambio de conceptos. La
enseñanza de la palabra de Dios debe producir un cambio de los conceptos
humanos y carnales hacia Dios, hacia la Biblia, hacia la iglesia, hacia la gente
y hacia uno mismo.
Cambio de actitud a través de la experiencia.
A través de acercarse en forma práctica a Dios, la Biblia, la iglesia y la gente
con una óptica bíblica, cambiamos las actitudes hacia ellos. La enseñanza
cristiana debe enfocarse en el cambio de actitudes hacia:
-Dios.-Uno mismo.
-La familia.
-La Iglesia.
-Los no creyentes
-Del círculo familiar.
-Del círculo de trabajo
-Del círculo social:
-Los violentos.
-Los encarcelados.
-Los enfermos.
-Otros grupos religiosos.
-Otros grupos sociales.
El programa de enseñanza o currículo de una iglesia cristiana, debe abordar
poco a poco y a medida de las posibilidades de la iglesia local los temas
anteriores y trabajar sobre ellos en los procesos de enseñanza - aprendizaje.
Aspectos generales de la educación cristiana
"Más el consolador, el Espíritu Santo, a quién el Padre enviará en mi nombre, él
les enseñara todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho." Juan
14:26
El enseñar y recordar las palabras de Jesús es la labor del Espíritu Santo,
esa función se encuentra en el centro de la misión de la iglesia. La iglesia no es
más que un instrumento en las manos de Dios, más específicamente del Espíritu
Santo.
De esa manera nosotros los cristianos al realizar este ministerio, podemos
buscar y crear los medios para preparar a la iglesia para colaborar en la misión
de Dios.
Hay dos columnas sobre las cuales se levanta la educación cristiana, una de
ellas es la teología y la otra la pedagogía.
Una definición de educación cristiana puede ser:
Educación cristiana es la acción educativa y pastoral de la iglesia que
transmite el mensaje cristiano, con el objeto de acompañar el crecimiento y
maduración de la fe de los creyentes.
Es una forma eminente de educación de la fe y como tal se configura como
relación interpersonal, acompañamiento y testimonio, intencionalidad
educativa, organización y experiencia.
Es también comunicación de la fe, y en ese sentido comparte las exigencias y
condiciones de todo correcto proceso de comunicación, al mismo tiempo
que queda abierta a la utilización de los distintos lenguajes y medios propios
de la comunicación hoy.
La iglesia tiene por necesidad, una función docente. La iglesia debe enseñar,
tanto como predicar, o de lo contrario no es iglesia. La responsabilidad por la
enseñanza descansa sobre la iglesia toda, aunque solo algunos de sus
miembros, asumen tareas educativas específicas, de la misma manera que la
responsabilidad por el mantenimiento de la actividad de la predicación del
evangelio, así como también la observancia de los sacramentos, descansa
sobre la iglesia toda, aunque un número limitado está llamado a predicar y a
administrar los sacramentos.
La enseñanza pertenece a la esencia de la iglesia, y una iglesia que descuida
esta función docente ha perdido algo que es indispensable a su naturaleza
como iglesia. Es una iglesia defectuosa la que falla en este punto, así como es
defectuosa, la iglesia en la cual el evangelio cesa de ser predicado, o donde
dejan de ser administrados los sacramentos.
La Escuela Dominical.-
Fue en 1780, en Inglaterra, Roberto Raikes comenzó su primera escuela
andrajosa, para niños analfabetos de Gloucester, al igual de lo que hiciera
John Knox por esos días en Escocia. Pero la diferencia es que los niños en
Inglaterra, recibían además instrucción los días domingos. El programa
apuntaba primeramente a recibir instrucción en lectura, escritura y aritmética,
a lo cual se añade lecciones bíblicas, el propósito era capacitar a los niños
para una vida cristiana inteligente.
El movimiento iniciado por Raikes se fue expandiendo de ciudad en ciudad en
forma rápida y se dio a miles de niños una oportunidad en la vida que nunca
hubieran tenido de otra manera. Por otra parte el clero católico de la época
estaba escandalizado de que hombres y mujeres que tenían poco más que
de celo evangelistico pretendieran considerarse a sí mismos como maestros
cristianos en las Escuelas Dominicales y que operaran fuera de la órbita y la
autoridad de la iglesia. En muchos lugares, como consecuencia de tales
temores, los maestros de la escuela dominical fueron sujetos a persecución y el
movimiento tomó un carácter anti clerical.
Por otro lado muchos acogieron con entusiasmo este movimiento de la
escuela dominical, ya que las iglesias evangélicas con sus miles de nuevos
convertidos necesitaban un desarrollo educacional para llevar adelante el
trabajo que habían comenzado. De esta manera la Escuela Dominical se
reforzó en su trabajo y se aseguró fuertemente en la tradición evangélica, su
influencia se manifestó en la concepción de su propósito como instrumento útil
para la evangelización de los jóvenes y los niños.
Muy pronto la escuela dominical fue dejando su propósito original de
alfabetizar a los niños más pobres de la sociedad y se transformó en una
escuela para niños de las familias de la iglesia, especialmente cuando pasó a
los Estados Unidos.
Con la separación de la iglesia del estado en EE.UU., ya las iglesias no podían
esperar que la escuela pública instruyera a los niños en la fe cristiana, y a
medida que la secularización avanzaba, los cristianos encontraron en la
Escuela Dominical un instrumento válido para llevar adelante esta obra
necesaria.
El esquema de la Escuela Dominical.-
La Escuela Dominical tomó un esquema fijo de educación y formación
cristiana, para niños, jóvenes y adultos en clases separadas con sus respectivos
maestros, esquema que se mantiene hasta el día de hoy.
La Escuela dominical se encuadra dentro del quehacer de la Educación
Cristiana en general. Esta institución es una práctica frecuente y muy utilizada
en las iglesias evangélicas. Se trata de una actividad que involucra a todos los
miembros de la iglesia, pastores y laicos, desde los más pequeños hasta los de
mayor edad.
También es una actividad educativa que contribuye a la formación de líderes
de la comunidad o congregación local. Ya sea como maestro de la propia
escuela dominical, de estudio bíblico, o responsable de diversos grupos dentro
del trabajo de la iglesia (niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, varones,
tercera edad , etc)
En América latina la escuela dominical surge como parte del trabajo
misionero, principalmente de las iglesias Presbiterianas, Metodistas y
Anglicanas, añadiéndose más tarde las iglesias Bautistas, hermanos libres, etc.
Educación cristiana y teología
Hay un cierto aislamiento de la Educación cristiana dentro de lo que es la
teología. La función de la teología es ejercer una crítica constante de las
doctrinas y prácticas que existen en la iglesia, de acuerdo a lo que Dios nos ha
mostrado en su Palabra, que es la verdadera naturaleza de la iglesia. La
escuela dominical se mantiene apartada de esta crítica teológica y se le
permite que siga su propio camino y desarrollo.
Da la impresión que la educación cristiana es considerada por parte de la
teología en general como algo de menor valor, en muchos casos como algo
decorativo en la vida de la iglesia. Hay necesidad de un proceso continuo,
una crítica constante y renovada, donde todo el fenómeno que aparece en
el campo de la educación cristiana sea examinado a la luz de la revelación
cristiana esencial, para poder discernir en cada punto lo que es cristiano y lo
que no lo es.
El divorcio entre lo que es la teología y la educación cristiana, se ve en el
profundo abismo entre el nivel de la educación en las escuelas dominicales y
la educación que se da en los seminarios bíblicos y teológicos. Ambos campos
permanecen separados de tal manera que la gente no se esfuerza por buscar
un nexo que ayude a nivelar hacia arriba la educación que se da entre estos
dos ámbitos de la vida de las iglesias.
Es que se da por sentado que solo los líderes o pastores, deben recibir
educación teológica, en el mejor de los casos, otros entienden que cualquier
persona de buena voluntad puede atender a los niños y jóvenes de la escuela
dominical y contar las historias bíblicas, sin entender que de alguna manera se
está hipotecando el presente y el futuro de la educación de nuestra gente.
Es evidente que existen grandes diferencias entre lo que se enseña bíblica y
teológicamente en los Seminarios y lo que se enseña en las Escuelas
Dominicales de las iglesias. Muchas veces se puede observar esto cuando los
estudiantes de los seminarios que postulan a ser ministros, se ven sorprendidos
con las enseñanzas profundas del evangelio, la doctrina, la historia de la
iglesia, el análisis de la Biblia y la teología. Otra cosa sería, si las escuelas
dominicales los preparen bien para enfrentar el desafío de ser parte de
un Seminario bíblico teológico.
Esta misma situación vive el alumno de la escuela dominical cuando tiene que
ingresar a las instituciones universitarias, en las aulas de esas instituciones,
nuestros jóvenes, que han recibida una escasa formación bíblica, y una
ingenua interpretación de las escrituras se ven enfrentados a serios desafíos, a
los cuales no sabe cómo responder, muchos de ellos sucumben a
las teorías humanistas y racionalistas sin tener como afirmar su fe, apoyado por
la Biblia.
Otro aspecto a tomar en cuenta es el excesivo moralismo que impera en la
escuela dominical, relacionado con la enseñanza bíblica. Debe ser porque
muchos maestros de escuela dominical están interesados en forjar una buena
conducta en los niños, como una mayor preocupación más que ellos tengan
una adecuada formación en conocimientos y manejo de la Biblia.
Las historias bíblicas se usan a menudo fuera de su contexto y se arreglan de
tal manera que esconden aquellos aspectos que afectan a un
conducta moral de acuerdo a las normas tradicionales de la sociedad. Se
espera que el niño desde temprana edad piense que la Biblia es
un libro de moralidad y buenas costumbres.
Entonces, para lograr este objetivo, se blanquea o se encubren los caracteres
bíblicos, las historias y narraciones son extrapoladas para evitar que el niño vea
a los personajes tal y como son, una de las más ricas expresiones del contenido
de la Biblia. La escuela dominical no quiere que las mentes de los niños
perciban como esos hombres y mujeres realmente fueron. Cualquiera que lea
con detención las lecciones de la escuela dominical, para niños y jóvenes
podrá descubrir este fenómeno de encubrir, la verdad bíblica con una nube
de moralismo.
La solución es proponer un currículo para la Escuela Dominical con las historias
bíblicas tal y como la Biblia las narra y explicar a niños y jóvenes los procesos
de como Dios bendice aún en medio de las debilidades y las imperfecciones a
hombres y mujeres a los largo de la historia del pueblo de Dios. A pesar de las
falencias humanas, Dios sigue confiando en nosotros y en medio de las
debilidades se muestra su fortaleza.
El propósito de la educación cristiana
Hay al menos tres propósitos de la Educación Cristiana a tener en cuenta:
1.- Primero, es la proclamación del Evangelio en una situación íntima de
persona a persona - no se trata de predicar-, en los relatos del evangelio
encontramos a Jesús en una variedad de formas hablando de la Palabra de
Dios a sus discípulos. No era para ellos posible escuchar, tan solo una vez el
llamado al arrepentimiento del Reino de Dios. Jesús estaba permanentemente
hablando de las implicaciones del Reino, del arrepentimiento y de la vida
nueva, a sus discípulos de diferentes formas para que el tema quede asumido
en su plenitud.
Es entonces como primer propósito de toda educación cristiana guiar a las
personas a una comprensión y compromiso con el Reino de Dios, tal y cómo
Jesús lo hizo presente a sus discípulos. La educación cristiana en la iglesia debe
confrontar a todas las personas de toda edad, con el evangelio del Reino de
Dios.
2.- En segundo lugar, la necesidad de que los alumnos sean mejor instruidos en
la verdad del evangelio, de tal modo que dejen atrás la inadecuada
comprensión de Dios, la comprensión acerca de ellos mismos y acerca de
todas las cosas en su propio mundo.
Jesús enfrentó a personas adultas, que tenían una cosmovisión e
interpretación del Antiguo testamento muy diferente al mensaje del evangelio.
Ellos esperaban a un Mesías libertador, que a través de algunas
demostraciones de poder sobrenatural, inauguraría un reino universal,
venciendo a los enemigos y Jerusalén se convertiría en el centro
del gobierno mundial, donde acudirían desde todos los rincones de la tierra a
adorar al Mesías.
Ni en los días de Jesús ni ahora las personas se dirigen allí donde se hacen
preguntas profundas acerca de la existencia. A veces los discípulos nos
parecen fuera de lugar en muchas de sus apreciaciones, pero son el resultado
de su época, su falta de comprensión en cosas que nos parecen tan obvias.
Pero aún en nuestro tiempo es común encontrar muchos adultos que no tienen
una idea clara del sentido de sus vidas, ni el propósito de haber sido creados
por Dios con una meta especial en este mundo.
La educación cristiana debe brindar ese aporte, en el desarrollo de la una
mentalidad abierta al conocimiento de las verdades de Dios, especialmente la
verdad revelada en las Sagradas Escrituras.
3.- En tercer lugar, se involucran los dos aspectos. Los discípulos fueron
preparados en mente y corazón para ejercer la misma clase de ministerio que
Jesús. A esto se le llama el discipulado. Hay un proceso en el que los creyentes
se hacen discípulos y los discípulos llegan a ser apóstoles (enviados).
Ellos fueron educados y disciplinados para que a través de ellos el movimiento
del Reino de Dios se adentre en la vida del mundo, este movimiento que
comienza con Jesús, se debe prolongar a través de los discípulos y continuar
en una línea sinfín. El Señor dijo "Mayores obras que éstas haréis vosotros" En esa
promesa estamos incluidos nosotros, la iglesia, de la cual somos miembros.
Muchas veces hacemos una distancia entre estos pensamientos y nuestra
membresía, con el argumento de que se trataba de hombres y mujeres
excepcionales, y nosotros somos personas comunes. Pero, nuevamente la
contextualización del mensaje nos dice, que los discípulos son también
personas comunes, y a través de ellos se esparce el evangelio.
Jesús plantea una estrategia para la salvación del mundo. El llama a doce
hombres a formar una comunidad pequeña e íntima en torno a él , no se trata
de formar una nueva religión o una nueva ética, sino para darse a si mismo, la
vida que estaba en él es entregada a todos, se despoja de la vida que tenía
en intimidad con Dios.
En su estrategia establece que se preparen hombres y mujeres en quiénes él
estuviera presente y a través de ellos proyectar el evangelio del Reino a otros.
Por esa razón primero llamó a doce, luego a setenta, pero su voluntad no es
que la línea de progreso termine allí, como muchas veces se piensa, el
discipulado tiene ese efecto multiplicador. El principio del discipulado es que
uno bien preparado debe preparar a otros seis, de setenta el circulo debía
ensanchar y crecer a cuatrocientos veinte y de cuatrocientos veinte a dos mil
quinientos veinte.
Todo esto ¿Qué tiene que ver con la educación cristiana? Mucho, En su efecto
de preparación, de manera consiente. La iglesia local debe preparar a sus
miembros, los creyentes deben crecer y llegar a ser buenos discípulos y estos
finalmente llegan a asumir un ministerio para la propagación del evangelio del
Reino a toda creatura.
Taller para maestros de Escuela Dominical
OBJETIVO: Reconocer el rol de la escuela dominical en el ministerio de la iglesia
local y el lugar del maestro(a) como apoyo y facilitador del aprendizaje bíblico
y valórico.
PARTICIPANTES: Maestros (as) de la Escuela Dominical de los diferentes niveles
de aprendizajes, así como también simpatizantes de esta tarea en la iglesia.
Trabajo N° 1 ¿Qué es la Escuela Dominical?
Trabajar en grupos las siguientes preguntas
¿Cómo defines tú la Escuela Dominical?
¿Qué lugar ocupa en el ministerio de la iglesia?
¿Cuál es el objetivo principal de esta institución o departamento?
¿Qué funciones cumple la Escuela Dominical?
¿Cómo es tu Escuela Dominical? Comenta.
Tarea: Presentar un resumen de este trabajo por grupos
Trabajo N° 2 ¿Quiénes pueden ser maestros(as) de la Escuela Dominical?
Trabajar en grupos en relación con las siguientes preguntas.
¿Cómo se eligen los maestros(as) de la EEDD., en tu iglesia?
¿Qué requisitos exigirías tú?
¿Qué tipo de capacitación deberían recibir los maestros?
¿Qué dice el reglamento de la iglesia?
Tarea: Redactar por grupos un perfil del maestro de la EEDD.
Trabajo N° 3 ¿Cómo aprenden los alumnos?
Responder en plenario a las siguientes preguntas:
¿Qué tipos de aprendizajes se dan en el proceso educativo?
¿De qué manera podemos ayudar a nuestros alumnos?
¿Qué diferentes formas de enseñanza podemos distinguir?
Resumen general y conclusiones acerca de cómo abordar el trabajo de la
escuela dominical, que debe ser tan serio y educativo como el de cualquier
escuela.
Trabajo N° 4 ¿Cómo preparar clase a clase?
Trabajar en grupos en base a las siguientes preguntas:
¿Qué elementos se deben considerar para la preparación antes de la clase?
¿Cómo estructurar una clase tipo?
¿Trabajar un ejemplo práctico en base a un texto bíblico dado?
¿Cómo captar la atención de los niños(as)?
¿Influye mucho el tema de la disciplina en el aula?
¿Qué otros recursos podemos utilizar como ayuda para la mejor realización de
las clases?
Ejemplos de materiales de Escuela Dominical aplicados a tres clases diferentes
PRESENTACIÓN
Presentamos a los hermanos y hermanas el material de Escuela Dominical
correspondiente a los meses Marzo, Abril y Mayo de 2010. Continuamos con
nuestro proyecto de estudiar todos los libros de la Biblia y para este trimestre
vamos a encontrarnos con Ruth y Ester, del Antiguo Testamentos, y las
dos cartas del apóstol Pablo a los Corintios.
La producción de los textos ha sido de responsabilidad de hermanos y
hermanas del Distrito Norte, dirigidos por el Pastor Luis Cortes García.
Agradecemos esta valiosa colaboración de contribuir en la educación
cristiana de la membresía de la IMECH.
Los y las escritores son los siguientes:
Manual de adultos pastor Luis Cortés G.
Manual de Jóvenes pastor Luis Rojas
Manual de Juveniles pastor Luis Cortés G.
Manual de Primarios P. Superior hermana Jenny Cortes C.
Manual de Párvulos y Principiantes hermana Kisa Rivera.
METODOLOGÍA
Una vez más recordamos a los maestros y maestras que hacer clases en la
EEDD parece algo simple y sencillo, sin embargo de ninguna manera lo es.
Cada profesor/a debe tomar esta tarea con responsabilidad, compromiso y
seriedad. El equipo de profesores/as, junto con el pastor y/o la pastora, más
el/la directora/a de la EEDD deberán dedicar tiempo para preparar en
conjunto las clases de cada trimestre. Cada congregación sabrá elegir el
mejor método para hacer estos talleres sistemáticamente. La improvisación
deberá ser descartada completamente ya que esto le restará efectividad al
cumplimiento de los objetivos de cada clase.
Les invitamos a evitar monólogos y diálogos cerrados, elabore
una dinámica de manera que todos y todas tengan la oportunidad de dar
opiniones y hacer preguntas, en lo posible, delimite un tiempo adecuado para
cada intervención, para evitar que UNA personas tome la palabra. Discrepar
con la opinión del profesor puede enriquecer la clase. Respondamos
con respeto y seriedad ante preguntas que nos exijan respuestas.
Recuerde que la dinámica de la clase tiene tres momentos: INICIO *
DESARRALLO * FINALIZACION. La clase de Adultos jóvenes/adultos, jóvenes y
juveniles debería considerar 45 minutos. Para las clases menores se sugiere que
el tiempo de la clase sea de 40 minutos, permitiendo 5 minutos de juegos o
dinámicas.
Conclusión
Hoy es un buen día para comenzar a desarrollar la conciencia de la
radicalidad del llamado del testimonio bíblico-teológico en favor del adelanto
de procesos pedagógicos más intencionales, más responsivos y más cónsonos
con los propósitos de Dios. Esto es, el logro de una educación cristiana que
atienda integralmente las necesidades de los educandos. Una educación
cristiana que abra surcos para la conversión, para el despertar, para el volver
en sí. Una iglesia que crece educa; y, educa a la luz de la verdad de un Dios
que nos ama y nos invita a la vida en comunidad, a la alegría, al amor y a la
esperanza

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