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Biografia de Personajes Biblicos

Este documento presenta información sobre la vida y obra de Jesús de Nazaret. En 3 oraciones o menos: Jesús de Nazaret fue un predicador y líder religioso judío del siglo I considerado la figura central del cristianismo. Nació en Judea alrededor del 4 a.C. y fue crucificado en Jerusalén cerca del año 30 d.C. bajo el gobierno de Poncio Pilato. Según los evangelios, Jesús predicó en Galilea y Judea y fue crucificado y resucitado, lo que para los cristianos re

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Biografia de Personajes Biblicos

Este documento presenta información sobre la vida y obra de Jesús de Nazaret. En 3 oraciones o menos: Jesús de Nazaret fue un predicador y líder religioso judío del siglo I considerado la figura central del cristianismo. Nació en Judea alrededor del 4 a.C. y fue crucificado en Jerusalén cerca del año 30 d.C. bajo el gobierno de Poncio Pilato. Según los evangelios, Jesús predicó en Galilea y Judea y fue crucificado y resucitado, lo que para los cristianos re

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Jesús

Jesús de Nazaret, también llamado Cristo,Nota


1
 Jesucristo o simplemente JesúsNota 2 (provincia de
Judea, Imperio romano; ca. 4 a. C.Nota 3
-
Jerusalén, Imperio romano; 30-33 d. C.), fue
un predicador y líder religioso judío del siglo i. Es la
figura central del cristianismo y una de las más
influyentes de la historia.1234
En la actualidad y desde finales de siglo xx,
prácticamente todos los historiadores de la Edad
Antigua afirman la existencia histórica de Jesús.Nota 4Nota 5
Según la opinión mayoritariamente aceptada en medios
académicos, basada en una lectura crítica de los textos
sobre su persona, Jesús de Nazaret fue un predicador judíoNota 6 que vivió a
comienzos del siglo i en las regiones de Galilea y Judea, y
fue crucificado en Jerusalén en torno al año 30, bajo el gobierno de Poncio Pilato.
La figura de Jesús está presente en varias religiones. Para la mayoría de
las ramas del cristianismo, es el Hijo de Dios y, por extensión, la encarnación
de Dios mismo. Su importancia estriba asimismo en la creencia de que, con su
muerte y posterior resurrección, redimió al género humano. El judaísmo niega su
divinidad, ya que es incompatible con su concepción de Dios. En el islam, donde
se lo conoce como Isa, es considerado uno de los profetas más importantes,
rechazando al mismo tiempo su divinidad. Las enseñanzas bahá'ís consideran a
Jesús como una "manifestación de Dios", un concepto bahá'í para los profetas. 5
Algunos hindúes consideran que Jesús es un avatar o un sadhu.6
Algunos budistas, incluido Tenzin Gyatso, el decimocuarto dalái lama, consideran
a Jesús como un bodhisattva que dedicó su vida al bienestar de las personas. 7
Lo que se conoce de Jesús procede casi exclusivamente de la tradición cristiana
—aunque se le menciona en fuentes no cristianas—,8 especialmente de la
utilizada para la composición de los evangelios sinópticos, redactados, según
opinión mayoritaria, unos treinta o cuarenta años, como mínimo, después de su
muerte. La mayoría de los estudiosos considera que mediante el estudio de los
evangelios es posible reconstruir tradiciones que se remontan a contemporáneos
de Jesús, aunque existen grandes discrepancias entre los investigadores en
cuanto a los métodos de análisis de los textos y las conclusiones que de ellos
pueden extraerse.
Pablo de Tarso (San Pablo)
Su nombre original era Saulo de Tarso, conocido
también como Pablo de Tarso, pero tiempo después,
la iglesia católica le llamó San Pablo. Nació entre los
años 5 y 10 d. C, en Tarso de Cilicia y es conocido
como “El Apóstol de los gentiles”, “El Apóstol de las
naciones”, o simplemente “El Apóstol”. Es
considerado uno de los discípulos más
importantes de Jesús, pese a que nunca llegó a
conocerlo personalmente.
Vida temprana
Pablo de Tarso nació en el seno de una familia acomodada que poseían el título
de ciudadanos romanos, pese a ser muy ligados a las tradiciones y observancias
judío fariseas.
Dado que, según se cree, hacia parte de la tribu de Benjamín, se le dio el nombre
de Saúl (o Saulo) que era común dentro de esta tribu porque era un homenaje a la
memoria del primer rey de Israel. Pero ya que era también un ciudadano romano,
además llevaba el nombre latino de Pablo (Paulo). Esto no era extraño, porque los
judíos de aquel entonces solían tener dos nombres: uno hebreo y otro latino o
griego.
Puesto que, todo judío estaba en el deber de enseñar a su hijo un oficio, el joven
Saulo se especializó en hacer la lona de las tiendas.
Tiempo después, una vez concluidos los estudios habituales en la comunidad de
su ciudad natal, es enviado a Jerusalén, donde se encontraban las escuelas de los
mejores maestros de la Ley, en especial la del reconocido Rabino: Gamaliel, a la
que fue enviado y donde adquirió una sólida formación teológica, filosófica,
jurídica, mercantil y lingüística (hablaba griego, latín, hebreo y arameo).
“Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles.” San Pablo
Saulo, el perseguidor
Se cree que ya para el año 30, Saulo no debía de residir en Jerusalén cuando tuvo
lugar la crucifixión de Jesús; sin embargo, se piensa que habitaba en la Ciudad
Santa cuando, seis años más tarde, fue asesinado el apóstol Esteban al ser
apedreado.
Entonces, en concordancia con la educación que había recibido, presidida por la
más rígida observancia de las tradiciones farisaicas, Saulo se constituyó en
aquellos años como un acérrimo perseguidor de los cristianos, a quienes se
les consideraba entonces una secta hereje del judaísmo. Así, inflexiblemente
ortodoxo, se cree que el joven Saulo de Tarso estuvo presente no sólo en la
lapidación de Esteban, sino que se ofreció además a vigilar los vestidos de los
asesinos.
Conversión al cristianismo
La conversión de San Pablo de Bartolomé Esteban Murillo / Fuente: picryl.com
Todo cambió, en el año 36, cuando los jefes de los sacerdotes de Israel, le
confiaron la misión de buscar y hacer detener a los partidarios de Jesús en la
ciudad de Damasco. Ya que, cuando iba camino hacia esta ciudad, fue testigo de
forma inesperado de la manifestación prodigiosa del poder divino; fue
repentinamente deslumbrado por una misteriosa luz, arrojado a tierra y perdió la
visión durante un tiempo. Hecho que le dio un rumbo completamente distinto a su
vida, ya que entonces, decidió convertirse en cristiano (nombre que se le dio a los
seguidores de Jesucristo). Lo que, a su vez, conllevó a que pidiera ser
bautizado y adoptara el nombre de Pablo (según lo cuenta en el libro de
Hechos). Ya que según el relato del mismo libro (Hechos, capítulo nueve): “ Le
rodeó un resplandor de luz desde el cielo. El cayó en tierra y oyó una voz que le
decía —Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: —¿Quién eres, Señor? Y
él Respondió: —Yo soy Jesús, a quien Tú persigues. Pero Levántate, entra en la
ciudad, y se te dirá lo que te es preciso hacer…”
Seguidor de Jesús
Tras su estancia en Damasco, donde, recobró la vista, San Pablo se puso en
contacto con el creciente grupo de seguidores de Jesús, dando inicio a sus
primeras actividades de evangelización y posteriormente, decidió emprender un
retiro durante algunos meses al desierto (no se conoce exactamente a dónde),
afirmando así de manera más profunda, en el silencio y la soledad, los cimientos
de su fe.
De vuelta a Damasco, fue violentamente atacado por los judíos más radicales,
motivo por el que se vio forzado a abandonar clandestinamente la ciudad,
descolgándose en un gran cesto desde lo alto de unas murallas.
San Pablo huyó entonces a Jerusalén, donde fue visto por Bernabé, quien lo llevó
con Pedro y con Santiago, y allí debió huir nuevamente para escapar de los
judíos de habla griega que le persiguieron por sus predicas. Es entonces
conducido a Cesárea, y luego, enviado a refugiarse en Tarso, donde se encuentra
de nuevo con Bernabé, con quien parte hacia Antioquía, donde pasan un año
evangelizando. Haciendo que Antioquía se constituya como el centro del
cristianismo.
Biografía de San Pedro
San Pedro (Finales del siglo I a. C. -64) apóstol de
Jesucristo y primer jefe de su Iglesia. Nació en Betsaida,
Galilea, Israel. Se desempeñaba como pescador del mar de
Galilea, usualmente trabajaba con su hermano Andrés, quien
también fue apóstol. Vivía con su esposa, hijos y su suegra en
Cafarnaúm. Pedro comenzó a oír a Jesús de
Nazaret frecuentemente hasta que decidió aceptar su llamado
y unirse a su labor para compartir sus enseñanzas. Poco a
poco, se fueron conformando un grupo de hombres hermano
en su mayoría de pescadores, también se integró su hermano Andrés y sus hijos
Zebedeo, Santiago y Juan, fueron llamados los doce apóstoles.
Entre los apóstoles
De los doce apóstoles Pedro fue uno de los más distinguidos por su fuerte
personalidad y su cercanía al maestro, por ello, asumió una actitud de líder y
portavoz del grupo. En los evangelios se expone su personalidad: sencillo,
generoso e impulsivo en sus intervenciones, de ahí que Jesús, mostrará desde el
primer momento una predilección por su persona. Junto con Santiago Apóstol y
San Juan Evangelista, Pedro tuvo la oportunidad y el privilegio de participar en
rituales íntimos de los que quedaban excluidos los demás apóstoles. Se dice que,
Jesús debió ser a menudo huésped de la familia de Pedro.
Bautismo
Pedro se llamaba Simón, pero, Jesús lo bautizó Pedro al señalarle como la
«piedra» sobre la que habría de edificar su Iglesia. Lo anterior sucedió en
Cesarea de Filipos, al nordeste del lago Tiberíades, San Pedro afirmó la divinidad
de Jesús, lo anterior quedó escrito en Mateo. 16, 16-19. Cuando Pedro afirma:  “Tú
eres Cristo, el Hijo de Dios vivo” Jesús confirió a Pedro la máxima
autoridad: “Bienaventurado eres tú, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha
revelado eso la carne y la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te
digo que tú eres Pedro, y que sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; las puertas
del infierno no prevalecerán contra ella.”
La negación de Pedro
Aunque su personalidad era impetuosa tuvo también momentos de debilidad.
Según dice el evangelio, San Pedro negó tres veces conocer a Jesús la noche en
que éste fue arrestado, cumpliendo una profecía que le había hecho el maestro;
pero, arrepentido de aquel acto, su fe ya no volvió a flaquear y, después de la
crucifixión y la resurrección, fue privilegiado con la primera aparición de Jesús y se
dedicó a popularizar sus enseñanzas.
Juan Evangelista
(? - Éfeso, hoy Salçuk, actual Turquía, siglo I) Apóstol de Jesús al
que se atribuye la autoría del cuarto Evangelio, de las
cuatro Epístolas que llevan su nombre y del libro del Apocalipsis.
El Evangelio de San Juan relata, de forma detallada, varios aspectos
de la vida de Jesús de Nazaret, y su redacción suele fecharse entre
los años 90 y 100.
Era hijo de Zebedeo, un pescador de Galilea, y de Salomé, quien frecuentaba el
círculo de discípulos de Jesús. Según la tradición cristiana, Juan Evangelista fue,
junto a su hermano San Santiago Apóstol, uno de los primeros apóstoles de
Cristo. Jesús llamaba a Santiago y a Juan boanerges («hijos del trueno») por su
carácter impetuoso, que se pone de manifiesto en algunos hechos relatados en los
otros evangelios (San Marcos, 9:38, y San Lucas, 9:54). Ellos dos, junto con San
Pedro, constituían el núcleo más íntimo del maestro. Fue San Juan Evangelista
quien, con la Virgen María, se encontraba al pie de la cruz cuando murió Cristo.
Tras la resurrección de Jesús, San Juan Evangelista ocupó una posición relevante
entre los discípulos. No está claro, sin embargo, cuál fue su actitud en la
fundamental controversia, la primera del cristianismo, acerca de si los gentiles
habían de ser admitidos o no a la fe de Cristo, controversia en la que, como es
sabido, triunfó el punto de vista ecuménico (universal) de San Pablo.
La historia posterior de San Juan Evangelista es incierta y se encuentra
oscurecida por las leyendas. Se cree que fue responsable de la evangelización de
Asia Menor, por lo cual recibió el castigo de los romanos. El pasaje de San
Marcos (10:39) en el que Jesucristo dice a los hijos de Zebedeo que beberían el
cáliz de su pasión dio pie para escribir que Juan había sido arrojado a una caldera
de aceite hirviendo de la que escapó milagrosamente. Otra tradición aseguraba
que no había muerto, sino que fue arrebatado al cielo, como el profeta Elías.
Lo que parece cierto es que San Juan escribió su Evangelio y sus Epístolas en
Éfeso (Asia menor) y el Apocalipsis en la isla de Patmos, en el mar Egeo. Tanto
en su Evangelio como en las visiones proféticas del Apocalipsis, San Juan utilizó
un lenguaje doctrinal y simbólico de gran altura teológica. Su símbolo como
evangelista fue el águila, y de ahí su sobrenombre de «el águila de Patmos».
Ya desde fecha muy temprana varias ciudades rivalizaron por acoger los restos de
San Juan. La mayoría de las tradiciones indican que fue enterrado en Éfeso. En el
siglo II d. C., el obispo de Éfeso aseguró haber identificado su tumba. Irineo,
obispo de Lyon en el año 180, respaldó dicha hipótesis, al tiempo que afirmó que
su obra había sido escrito en parte en Éfeso y en parte en Patmos.
Matías (en griego koiné Μαθθίας, Maththías; del
hebreo original ‫מַ ִּת תְ י ָהּו‬,
transliteración hebrea: Matityahu;1
murió c. 80
d.C.), según los Hechos de los Apóstoles, fue
elegido apóstol después de la muerte y
resurrección de Jesús de Nazaret para sustituir
a Judas Iscariote tras su traición a Jesús y su
posterior suicidio.2 Su llamado como apóstol es
único en que su nombramiento no fue hecho
personalmente por Jesús, quien de acuerdo a la
enseñanza cristiana ya había ascendido al cielo,
y también se hizo antes de la venida del Espíritu
Santo sobre la Iglesia primitiva.
Su nombre significa regalo de Yahvé, lo mismo que el de Matatías (1 Mach 2,1)
y Mateo. Todos ellos derivan de una dicción hebrea a la que se añade la forma
apocopada del nombre de Yahvé, resultando mattityahu (Matatías), que a su vez
se abrevia de dos maneras: mattai (Mateo) y mattiit (Matías). El entronque
filológico y el significado de los dos últimos nombres ocasionó confusión entre los
varios individuos de este nombre que reemplazó a Judas Iscariote.
Aparece Matías en el Nuevo Testamento cuando entró en el grupo de los Doce
(Hechos 1,21-26). Según los requisitos exigidos en este texto Matías debió de ser
un discípulo de la primera hora y, en términos generales, seguir, en compañía de
los Doce, las incidencias de la vida y ministerio de Jesús, de cuyos hechos y
doctrinas debía dar testimonio; lo cual da cierta verosimilitud a la noticia
de Eusebio (Hist. Ecl., 1,12.3: PG 20,117) sobre la posibilidad de que Matías fuese
uno de los «Setenta» (Lc 10,1). Tal vez fue testigo de la Resurrección de Jesús, y
pudo presenciar alguna aparición del mismo.
A la muerte de Jesús, y a los pocos días de la Ascensión, San Pedro reunido con
la comunidad cristiana (unas 120 almas) en Jerusalén explicó que, según estaba
previsto en las Escrituras (Salmos 41:9), uno de
los Apóstoles había prevaricado (Hechos 1:17-25), y que otro había de
reemplazarle: "Sean sus días pocos, tome otro su oficio" (Salmos 109:8); por
tanto, se imponía una elección. Se propusieron dos nombres: «José, por
sobrenombre Barsaba, llamado Justo, y Matías». Se pronunció una oración
dirigida al Señor para que manifestase su voluntad acerca de elección del nuevo
Apóstol, lo mismo que antaño con la de los Doce primeros (Mc 3,13-19, par.), y se
dejó al procedimiento de las suertes, corriente ya en el Antiguo Testamento (cfr.
los 7,14.16; 14,2; lo 1,7), la manifestación de dicha voluntad. Ésta fue que la
vacante de Judas la cubriese Matías.
Esteban
Esteban (griego ‘corona’).
Esteban fue uno de los siete hombres elegidos por los
discípulos, poco después de la resurrección, para
atender la distribución de la ayuda destinada a las viudas
de la iglesia, de tal forma que los apóstoles mismos
pudieran estar libres para sus tareas espirituales (Hch.
6.1–6). Todos estos hombres tenían nombres griegos, lo
cual hace suponer que eran judíos helenísticos (por lo
pronto uno de ellos, Nicolás de Antioquía, era prosélito).
Esteban se destaca como sobresaliente en fe, gracia,
poder espiritual, y sabiduría (6.5, 8, 10). Encontró tiempo
para hacer más que el trabajo especial que le habían
asignado, ya que se encontraba entre aquellos que se
destacaron por su don para obrar milagros y predicar el evangelio.

Pronto, sin embargo, entró en conflicto con la sinagoga helenística, motivo por el
cual fue llevado ante el sanedrín, acusado de blasfemia (6.9–14). Esteban, con su
rostro como el de un ángel, respondió las acusaciones ofreciendo una reseña de
la historia de Israel, y con un ataque a los judíos por haber continuado con la
tradición de sus padres y haber dado muerte al Mesías (6.15–7.53), despertando
de esta manera la furia del concilio contra su persona. Cuando sostuvo que en ese
momento veía a Jesús ubicado a la diestra de Dios (probablemente como su
abogado o como testigo en su defensa) fue llevado y muerto por apedreamiento
(7.54–60). Enfrentó la muerte con valor, como lo hizo su Maestro, ante
acusaciones de falsos testigos de que buscaba la destrucción del templo la ley
(Mt. 26.59–61). Oró como lo había echo Jesús (Lc. 23.34), rogando por el perdón
de sus perseguidores, y encomendó su alma en las manos de Cristo (Lc. 23.46).
Fuera o no una ejecución legal, el hecho es que Pilato, quien normalmente vivía
en Cesarea, fingió no tener conocimiento de lo que ocurría.

La muerte de Esteban tuvo notables consecuencias. La persecución posterior a


este hecho (Hch. 8.1) llevó a una más amplia predicación del evangelio (8.4;
11.19). La muerte de Esteban también fue indudablemente un factor que influyó
para que Saulo de Tarso aceptara a Cristo (7.58; 8.1, 3; 22.20). Pero, sobre todo,
el discurso de Esteban se tradujo en el comienzo de una revolución teológica en la
iglesia primitiva, ya que por primera vez se enunciaron claramente los principios
de la misión universal. Lucas registra el hecho en todos sus detalles, lo cual indica
la importancia que le asignaba al mismo
Felipe el Apóstol fue uno de los doce
apóstoles de Jesús de Nazaret. Era originario de la
ciudad de Betsaida, región de Galilea.
En los apócrifos Hechos de Felipe, escritos a partir
del siglo iv,3 se dice que predicó
en Grecia, Siria y Frigia. Así mismo, tanto los Hechos
de Felipe como la también apócrifa Leyenda dorada,
compilada en la Baja Edad Media, dicen que fue
martirizado en la ciudad frigia de Hierápolis.
Un códice descubierto en la biblioteca de Nag
Hammadi en 1945 contenía un evangelio apócrifo de
Felipe escrito en el siglo III que fue empleado por los cristianos gnósticos.45
El Martirologio romano recuerda el martirio de Felipe y de Santiago el Menor el 1
de mayo,6 fecha en que se celebraba la festividad de ambos hasta la institución de
la fiesta de san José obrero en 1955.7 Desde 1965, el rito romano (Novus ordo) los
celebra el 3 de mayo.8 La Iglesia ortodoxa celebra su festividad el 14 de
noviembre.9
En las listas de apóstoles de los evangelios sinópticosa y en los Hechos de los
apóstolesb Felipe siempre aparece en el quinto lugar.10
El Evangelio de Juan también menciona que Felipe era un discípulo de Jesús. c Se
dice que era de la ciudad de Betsaida, región de Galilea.d Los
apóstoles Andrés, Simón (Pedro), Juan y Santiago el Mayor11 también eran de
Betsaida. Felipe estuvo entre los que rodeaban a Juan el Bautista antes de que
aquel señalara a Jesús como el Cordero de Dios.
En el Evangelio de Juan, Felipe, tras haber sido llamado por Jesús a seguirle, se
encuentra con Natanael y le dice que han encontrado a aquel de quien habían
escrito Moisés y los profetas (en referencia al Mesías). Felipe le dice que se trata
de "Jesús, hijo de José, de Nazaret". Acto seguido Natanael le respondió con
ironía: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?". Ante esto Felipe le contestó: "Ven y
lo verás".e10 Jesús de Nazaret utilizó una expresión parecida cuando los discípulos
de Juan el Bautista le preguntaron dónde vivía y él contestó: "Venid y lo veréis". 10
Natanael ha sido identificado por algunos autores cristianos como el apóstol
Bartolomé,12 quien aparece junto a Felipe en las listas de apóstoles de los
sinópticos.a Según el hagiógrafo católico Alban Butler, Felipe estaba entre los
asistentes a las bodas de Caná.
Nicanor (diácono) o San Nicanor fue uno de los siete
primeros diáconos del cristianismo primitivo. Aparte de la mención de su nombre
en la lista de los primeros diáconos (Ac 6:3-5), en los escritos
neotestamentarios no se le nombra más.
Fue uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia de Jerusalén.2 Estos diáconos
debían administrar los bienes que los cristianos entregaban a los apóstoles para
beneficio de la comunidad y el sostén de pobres, enfermos, viudas y huérfanos. 34
Asimismo ayudaban a los presbíteros en la predicación y en la distribución de la
Eucaristía.
Dice la tradición que fue enviado por los apóstoles a Chipre para evangelizarlo,
donde además siguió practicando la caridad. 2
La tradición es ambivalente en cuanto al lugar de su martirio, que fue en el siglo I.
Así, por una parte se dice que sufrió el martirio en Jerusalén 4 en compañía de San
Esteban, considerado el primer mártir cristiano, mientras que otras fuentes hablan
de su martirio en Chipre.1
Culto
La fiesta se celebra el 10 de enero para los ritos católico y ortodoxo. 3514 Se puede
celebrar también su onomástica el 4 de junio.2
Prócoro (siglo I) fue, según el libro de los Hechos de los Apóstoles 6:5, uno de los
siete diáconos de la Iglesia de Jerusalén, compañero de Esteban, el protomártir.
Su origen fue probablemente helénico. Una tradición más tardía lo asoció con el
grupo de los setenta y dos discípulos seguidores de Jesús de Nazaret, mientras
que algunos escritos apócrifos lo vincularon con Juan el Apóstol. Se habría
desempeñado como obispo de Nicomedia, en Bitinia, para finalmente sufrir el
martirio por la fe en Jesucristo en Antioquía.
Prócoro en el Nuevo Testamento
El nombre «Prócoro» proviene del griego, Προχορος (Prochoros), y luego
del latín, Prochorus, y significa «el que preside el coro» o también «el que
prospera».
Prócoro fue, según un texto neotestamentario, uno de los siete diáconos de la
Iglesia de Jerusalén, constituidos como tales por los apóstoles. El libro de
los Hechos de los Apóstoles, datado de 60-70 d.C.,Nota 1 lo sitúa como uno de los
cristianos de origen helénico, 1 a quienes la primera comunidad de Jerusalén
consagra para el servicio material de la comunidad, ejemplificado en la atención
de las mesas y de las viudas.
Así, Prócoro aparece como integrante de ese selecto grupo que el libro de los
Hechos de los Apóstoles denomina «de los Siete» (Hechos 21:8), junto
con Esteban, protomártir cristiano (Hechos 7), y de Felipe el Diácono, el
predicador en Samaría (Hechos 8:5-8), a quien más tarde se daría el título de
«evangelista» (Hechos 21:8) por su trabajo evangelizador.
Nicolas , designados en los hechos de los apóstoles (Hechos 6: 5) como el
prosélito de Antioquía , fue uno de los primeros siete diáconos que el conjunto de
los primeros seguidores y apóstoles instaurèrent la i st  siglo . Es
un santo cristiano celebrado el 28 de julio (por católicos) con otros cuatro
diáconos.
Cita
Hechos de los Apóstoles - capítulo 6 - versículos 3 al 5:
"Más bien, miren entre ustedes, hermanos, siete hombres de buena reputación ...
La propuesta agradó a toda la asamblea y se eligió
a Esteban ... Felipe , Procoro , Nicanor , Timón , Parménas y Nicolás ...".
Nicolaitanismo
Ciertos Padres de la Iglesia le atribuyen el origen del Nicolaitanismo del que habla
el Apocalipsis en el versículo 2: 6. Clemente de Alejandría ( Stromates , III, 25)
dice que el diácono Nicolás se había casado con una mujer de gran belleza de la
que estaba muy celoso. Los apóstoles reprochándole su comportamiento, la
condujo ante la comunidad declarando: “Aquí está mi esposa. ¡Quien lo quiera!
Continuó viviendo en santidad, pero sus discípulos afirmaron que las mujeres,
como todos los demás bienes, deben ponerse en común. Epifanio de
Salamina dijo de Nicolás que predicó que quien quisiera salvar tenía que hacer el
trabajo de la carne todos los días. También es la versión informada por Tomás de
Aquino .

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