LECTURA REFLEXIVA
OBJETIVO: Sensibilizar a los estudiantes hacia el reconocimiento de las habilidades presentes en cada uno de ellos
para salir adelante ante las dificultades y obtener así el éxito personal.
El Árbol de los Problemas
La historia de un carpintero que tuvo un día lleno de problemas, pero que al final de la jornada pudo darle una
invaluable lección a un granjero, con su ARBOL DE LOS PROBLEMAS…
Un hombre después de pensarlo se decidió a reparar una vieja casa que tenía en una granja. Entonces, contrató a un
carpintero que se encargaría de todos los detalles logísticos de restauración.
Un día decidió ir a la granja, para verificar como iban todos los trabajos. Llegó temprano y se dispuso a colaborar en
los quehaceres que realizaba el carpintero. Ese día parecía no ser el mejor para el carpintero. Su cortadora eléctrica
se había dañado, haciéndole perder dos horas de trabajo. Después de repararla, un corte de electricidad en el pueblo
le hizo perder dos horas más de trabajo. Tratando de recuperar el tiempo, partió dos cierras de su cortadora. Ya
finalizando la jornada, el pegamento que disponía no le alcanzaba para mezclar su fórmula secreta de acabado.
Después de un día tan irregular, ya disponiéndose para ir a su casa, el camión se le negaba a arrancar. Por supuesto,
el dueño de la granja se ofreció a llevarlo. Mientras recorrían los hermosos paisajes de la granja, él iba en silencio
meditando. Parecía un poco molesto por los desaires que el día le había jugado.
Después de treinta minutos de recorrido llegaron a la casa del carpintero, y de sorpresa lo invitó para que conociera
a su familia. Mientras se dirigían a la puerta, el carpintero se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, de
color verde intenso y por demás hermoso. Tocó varias ramas con sus manos, mientras admiraba sus preciosas hojas.
Cuando abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara estaba plena de sonrisas y
alegría. Sus hijos se lanzaron sobre él, dando vueltas en la sala. Le dio un beso a su esposa y lo presentó. Le invitó un
refresco y una suculenta empanada. Ya despidiéndose, lo acompañó hasta el auto.
Cuando pasaron nuevamente cerca del árbol, la curiosidad fue grande y le preguntó acerca de lo que había visto
hacer un rato antes. Le recordó su conducta con el árbol.
¡Ohh!, ese es mi árbol de los problemas, contestó.
Y luego procedió a explicar y dijo: sé que no puedo evitar tener dificultades en mi trabajo, percances y alteraciones en
mi estado de ánimo. Pero una cosa si es segura: Esos problemas no pertenecen ni a mi esposa y mucho menos a mis
hijos. Así que simplemente los cuelgo en el “árbol de los problemas” cada noche cuando llego a casa. Luego en la
mañana los recojo nuevamente, porque tengo que solucionarlos. Lo divertido es, dijo sonriendo el carpintero, que
cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.
El dueño de la granja se subió a su auto, meditando sobre la estrategia del carpintero para ser más feliz y evitar
contaminar el hogar con los problemas laborales. Entonces se dijo, valió la pena el paseo de hoy.
Llegó a la granja y se dispuso a seleccionar su árbol de los problemas. Y desde entones cada vez que llegaba a su
hogar ya saben lo primero que hacía.
“Tenemos que saber que el mundo sólo se puede captar mediante la acción y no la contemplación. El impulso más
poderoso, en el ascenso del hombre, es el placer que le produce su propia habilidad. Gocemos haciendo lo que
hacemos bien, y habiéndolo hecho bien, gocémonos haciéndolo mejor y lo que no sabemos aprendámoslo y
gocemos aprendiendo y luego seremos mejores porque habremos aprendido con gozo”.
LOS TRES LEONES
En la selva vivían 3 leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para
pedirles una toma de decisión:
Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero hay una gran duda en la selva: existen 3 leones y
los 3 son muy fuertes.
¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron entre sí: Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho
sentido. Una selva no puede tener 3 reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos.
Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrir? Otra vez los animales se reunieron y después de
mucho deliberar, llegaron a una decisión y se la comunicaron a los 3 leones.
Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que Uds. 3 van a escalar la Montaña Difícil.
El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El
desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.
El primer león intentó escalar- y no pudo llegar. El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue
derrotado. El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.
Los animales estaban impacientes y curiosos; si los 3 fueron derrotados,
¿Cómo elegirían un rey?
En ese momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa.
¿Cómo? Preguntaron todos.
Es simple, dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la
Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaría.
El primer león dijo:
¡Montaña, me has vencido!
El segundo león dijo:
¡Montaña, me has vencido!
El tercer león dijo:
¡Montaña!, me has vencido, por ahora! porque ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en
aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: El es el rey de sí
mismo, está preparado para ser rey de los demás.
Los animales aplaudieron entusiastamente al tercer león que fue coronado El Rey de los animales.
Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o problemas que tengas. Tus problemas, por lo
menos en la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú.
Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡TU TODAVÍA ESTAS CRECIENDO!
Y acuérdate del dicho: “NO DIGAS A DIOS QUE TIENES UN GRAN PROBLEMA, SINO DILE AL PROBLEMA QUE TIENES
UN GRAN DIOS”‘.
“Cuando la, vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales
sonreír”.
CUENTOS E HISTORIAS PARA REFLEXIONAR
23 SEPTIEMBRE, 2021
SEGUIMOS SIENDO EL LAGO
La siguiente metáfora del lago y el remolino puede ayudarnos a entender cómo podemos convivir con la ansiedad.
Cuenta la historia que Buda estaba atravesando un bosque junto a su principal discípulo,. Sediento, el Buda se dirigió
a su acompañante:
-Ananda, hace algo más de una hora cruzamos un arroyo. Por favor, toma mi cuenco y tráeme un poco de agua. Me
siento muy cansado —.
Así lo hizo el discípulo. Deshizo sus pasos, pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas
por bueyes que habían removido las hojas muertas y el cieno, enturbiado el agua y convirtiéndolo en un lodazal. Este
agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Así que Ananda regresó junto a su maestro, con el cuenco vacío.
-Tendrás que esperar un poco — dijo el discípulo — . Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de
aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí.
Pero Buda insistió:
-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo.
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Ananda quedó perplejo, no podía entender la insistencia, pero si su maestro lo solicitaba, él, como discípulo, debía
obedecer. Así que volvió a tomar el cuenco en sus manos y se dispuso a iniciar el camino de regreso al arroyo.
-Y no regreses si el agua sigue estando sucia — dijo Buda — . No hagas nada, no te metas en el arroyo.
Simplemente siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces
podrás llenar el cuenco.
Molesto, Ananda volvió hasta allí, descubriendo que su maestro tenía razón. Aunque aún seguía algo turbia, el agua
estaba visiblemente más clara. De modo que se sentó en la orilla, observando pacientemente el flujo del río.
Poco a poco, el agua se tornó cristalina. El discípulo tomó el cuenco y lo llenó de agua, y mientras lo hacía,
comprendió que había un mensaje en todo esto.
Regresó bailando hasta donde estaba Buda, entregándole el cuenco y postrándose a los pies de su maestro para
darle las gracias.
-Soy yo quien debería darte las gracias, me has traído el agua — dijo Buda.
-Volví enojado al río — contestó el discípulo — , pero sentado en la orilla, he visto como mi mente se aclaraba, al
igual que el agua del arroyo. Si hubiera entrado en la corriente, se habría enturbiado de nuevo. Si salto dentro de
la mente, genero confusión, empiezan a aparecer problemas. He comprendido que puedo sentarme en la orilla de
mi mente, observando todo lo que arrastra: sus hojas muertas, sus dolores, sus heridas, sus deseos…
Despreocupado y atento, me sentaré en la orilla y esperaré hasta que se aclarara. Por eso, maestro, yo te doy las
gracias
CONCLUSIÓN:
Pese a los remolinos, seguimos siendo un lago, y nuestra ansiedad no tiene por qué gobernarlo o arruinarlo todo.
Podemos seguir adelante con ella y a pesar de ella.
Sin luchar, simplemente aceptándola y separándonos de ella.
Claro que esto no es fácil. Es un ejercicio que debemos hacer con frecuencia mediante la meditación Esos ejercicios
nos permitirán desapegarnos, distanciarnos de nuestras emociones y pensamientos.
¿QUÉ ELIGES SER? ¿ZANAHORIA, HUEVO O CAFÉ?
Érase una vez la hija de un viejo hortelano que se quejaba constantemente sobre su vida y sobre lo difícil que le
resultaba ir avanzando. Estaba cansada de luchar y no tenía ganas de nada; cuando un problema se solucionaba otro
nuevo aparecía y eso le hacía resignarse y sentirse vencida.
El hortelano le pidió a su hija que se acercara a la cocina de su cabaña y que tomara asiento. Después, llenó tres
recipientes con agua y los colocó sobre fuego. Cuando el agua comenzó a hervir colocó en un recipiente una
zanahoria, en otro un huevo y en el último vertió unos granos de café. Los dejó hervir sin decir palabra mientras su
hija esperaba impacientemente sin comprender qué era lo que su padre hacía. A los veinte minutos el padre apagó el
fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el
café.
Miró a su hija y le dijo: “¿Qué ves?”. “Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que
tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Le
quitó la cáscara y observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su
dulce aroma. Humildemente la hija preguntó:
“¿Qué significa esto, papá?”
Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo. Pero habían reaccionado
en forma muy diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se
había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido;
pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. El café sin embargo era único; después de
estar en agua hirviendo, había cambiado el agua.
“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?:
“¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes
tu fortaleza?”.
“¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte,
una separación, o un despido, te has vuelto dura y rígida? Por fuera eres igual pero, ¿cómo te has transformado por
dentro?”.
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“¿O eres como el café? El café cambia el agua, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de
ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas
mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren”.
Y tú, ¿Cuál de los tres eres?”
REFLEXIÓN: En la vida nos enfrentamos a circunstancias que no podemos cambiar. Pero si tenemos la opción de
decidir cómo afrontarlas. Tal vez hoy sea uno de esos días en que el agua está hirviendo y comenzamos a sentir
mucho calor. ¿Y tú? ¿qué eliges?.
«LA CIUDAD DE LOS POZOS»
Había una vez una ciudad, una ciudad en la que no habitaban personas como sucedía
en el resto de ciudades de ese planeta. Esta ciudad en concreto estaba habitada por
pozos.
Si, por pozos, pozos vivientes…..aunque suene raro, pero pozos al fin y al cabo. Además
de por el lugar en el que estaban excavados, los pozos se diferenciaban unos de otros por
su brocal, la abertura que los conectaba con el exterior. Por lo tanto en la ciudad se
podían admirar brocales de mármol y metales preciosos, cuyos dueños eran pozos
pudientes y con gusto por la ostentación, pozos humildes de ladrillo y madera, y otros más pobres que solo eran
agujeros que se abrían en la tierra.
Los pozos habitantes de esta ciudad se comunicaban de brocal a brocal, y las noticias se extendían rápidamente de
una punta a otra. Un día la noticia fue la llegada a la ciudad de los pozos de una nueva “moda”, a buen seguro que
esta moda tenía su origen en cualquiera de los pueblos humanos de los alrededores. Esta nueva tendencia decía que
cualquier ser vivo que se precie debería cuidar con mucho mas mimo su interior que su exterior, o, dicho de otra
forma, que importa mas el contenido que lo superficial.
Siguiendo esta nueva moda los pozos de la ciudad empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de monedas
de oro y piedras preciosas. Los más prácticos se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Otros preferían
el arte y se llenaban de pinturas y esculturas sofisticadas. Los músicos se llenaron de pianos de cola, violines y
guitarras y los intelectuales se terminaron llenando con libros, publicaciones especializadas y manifiestos ideológicos.
Con el paso del tiempo la mayoría de los pozos se habían llenado hasta tal punto que ya no les cabía absolutamente
nada mas. Como pasa con los humanos, los pozos no eran todos iguales, por lo que, si bien algunos se conformaron,
otros muchos empezaron a pensar que debían hacer algo para poder seguir metiendo cosas en su interior….El más
ocurrente pensó que en lugar de apretar su contenido podía aumentar su capacidad ensanchándose y así, en poco
tiempo comenzaron a imitarlo y todos los pozos gastaban la mayor parte de su energía en ensancharse para poder
hacer mas espacio en su interior. Había un pozo, pequeño, discreto y alejado del centro de la ciudad que observaba a
sus compañeros ensanchándose sin medida y pensó que si continuaban así, en breve, se confundirían sus bordes y
cada uno de ellos perdería su identidad. Quizás, preocupado por esta idea, fue como se le ocurrió que otra manera
de aumentar su capacidad era crecer, si, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Pensó que mejor hacerse mas
hondo en lugar de mas ancho.
No tardó en darse cuenta que todo lo que tenia en su interior le imposibilitaba su tarea de profundizar….si quería
continuar con su idea de ser mas profundo debía tomar la decisión de vaciarse de todo su contenido….al principio
tuvo miedo al vacío, pero luego, poco a poco, cuando vio que no existía otra opción, lo hizo y, totalmente vacío de
sus posesiones, el pequeño pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás pozos se adueñaban de los
objetos de los que él se había deshecho…Un día, sin esperarlo, como sucede con estas cosas, se llevó una gran
sorpresa: adentro, muy adentro, y muy, muy en el fondo encontró agua!!!! Nunca antes otro pozo había encontrado
agua……
Necesito unos días para superar la sorpresa y cuando lo hizo empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo
las paredes, salpicando los bordes y por ultimo sacando agua hacia fuera. La ciudad de los pozos nunca había sido
regada mas que por la lluvia, que era bastante escasa, así que la tierra de alrededor del pozo se revitalizó con el agua
recibida y empezó a despertar.
Las semillas que la tierra tenia en sus entrañas brotaron en un verde pasto, en tréboles, en flores, y en tronquitos
endebles que no tardaron en convertirse en árboles….y así, la vida explotó en mil colores adornando el alejado pozo
al que empezaron a llamar “El Vergel”.
Los demás pozos le preguntaban cómo había conseguido el milagro, no es ningún milagro-contestaba el Vergel- solo
hay que buscar en el interior, hacia lo mas profundo…Muchos quisieron seguir su ejemplo pero fueron perdiendo la
idea cuando se dieron cuenta de que para ir hacia lo mas profundo, primero debían vaciarse. Y, siguieron haciéndose
cada vez mas anchos para llenarse de más y más cosas….hasta que, en la otra punta de la ciudad, otro pozo, tomó la
decisión de aceptar el riesgo del vacío…y empezó a profundizar….y también llegó al agua…y también salpicó hacia
fuera creando un segundo oasis verde en – ¿Qué harás cuando se termine el agua?- le preguntaban.
– No sé lo que pasará- contestaba- Pero, por ahora, cuánto más agua saco , más agua [Link] ciudad de los pozos….
Todavía pasaron algunos meses antes de que llegará el gran descubrimiento.
Un día, sin esperarlo, como suceden estas cosas, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían
encontrado en el fondo de si mismos era la misma…..que el mismo río subterráneo que pasaba por lo mas profundo
de uno también inundaba la profundidad del otro….y así, se dieron cuenta de que se abría ante ellos una nueva vida.
Ahora no solo podían comunicarse de brocal a brocal, superficialmente, como lo hacían con los demás pozos, su
búsqueda les había llevado a descubrir un nuevo y secreto punto de contacto:
La comunicación profunda, que sólo la consiguen aquellos que tienen el coraje de vaciarse de todos sus contenidos
y buscar en lo mas profundo de su ser lo que tienen para dar
EL ÁGUILA QUE CREÍA SER UNA GALLINA
Un día, paseando, un granjero se encontró un huevo de águila y lo llevó a su corral de
gallinas. Lo colocó en el nido de una gallina de corral.
El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos. Y, aunque era un águila real,
vivió así… como si fuera una gallina más del corral:
Durante este tiempo, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un
pollo.
Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos para comer, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba
unos metros por el aire, al igual que los pollos y gallinas.
Después de todo, ¿No es así como había de volar un polluelo?
En la granja recibió calor y cariño… y aprendió muchas cosas:
1º) Aprendió de los pollos y gallinas… que son muy quejosas… a quejarse; pero no le gustó. Quién va por la vida así,
ha de resultar insoportable de aguantar. No, no quiso adoptar esa manera de ser.
2º) Aprendió del gallo a actuar como un ser tirano, celoso y altanero… pero tampoco le gustó. Mejor olvidarlo.
3º) Quiso aprender del cerdo… pero le pareció demasiado sucio y desordenado. Pensó que había que cuidar más la
imagen a dar…
4º) Luego se fijó en el burro, a ver si podía aprender algo de él, pero le pareció muy indeciso y demasiado terco. Así,
seguro que se le escaparían muchas oportunidades en la vida.
5º) También quiso aprender de la vaca… pero no le gustó su forma de estar en la vida, siempre indiferente a la
realidad que le rodeara, como pensando siempre que el otro prado que anda más allá parece más verde… ¿Cómo
poder ser feliz creyendo siempre que lo mejor está lejos, como al otro lado…?
6º) De los loros empezó a aprender a decir cosas… pero llegó a la conclusión de que son demasiado chismosos. Y
haciendo lo que ellos, al señalar a alguien con su dedo, para acusarle, observó que siempre había tres dedos de su
mano que le señalaban a él…
7º) Miró al buitre, pero enseguida le desagradó su manera ventajera de estar en la vida, siempre tan carroñero,
queriéndose aprovechar de los descuidos ajenos… ¡Qué mezquindad!. No, él no quería ser así.
8º) Luego le llamó la atención un pavo que conoció: sacando pecho, pero siempre cauteloso y como cuestionándolo
todo… ¿Qué rollo, no?
El quería hacer en la vida algo diferente… ¿por qué no algo importante?
Un día el aguilucho divisó muy por encima de él, en el limpio cielo, a una magnífica ave que volaba, elegante y
majestuosamente, por entre las corrientes de aire, como flotando entre las nubes del cielo, moviendo apenas sus
poderosas alas doradas…
La cría de águila la miraba asombrada hacia arriba… ¡le parecía algo tan espléndido aquello de volar…!
Y preguntó a una gallina que estaba junto a ella:
– ¿Qué es?.
– Es el águila, el rey de las aves, respondió la gallina.
– ¡Qué belleza!.Cómo me gustaría a mí volar así…!
– No pienses en ello, le dijo la gallina. Añadiendo: Tú y yo somos diferentes de ella.
De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y siguió creyendo que era una gallina de corral.
Un día una pareja de ecologistas visitó al granjero, y al ver a los animales de la granja descubrieron entre las gallinas
al aguilucho:
– Tienes un águila entre las gallinas, le dijo la licenciada en Ecología al granjero.
– Si, respondió éste, pero es como si fuese una gallina, come, vive como una gallina, apenas sabe volar
NO LO DEJES PARA MAÑANA
Había una vez...
Un chico que nació enfermo. Una enfermedad que no tenía cura.
Con 17 años y podría morir en cualquier momento. Siempre vivió en su casa, bajo el cuidado de su madre. Ya estaba
harto y decidió salir solo por una vez. Le pidió permiso a su madre y ella aceptó.
Caminando por su cuadra vio muchas tiendas.
Al pasar por una tienda de música y ver el aparador notó la presencia de una niña muy tierna de su edad.
Fue amor a primera vista. Abrió la puerta y entro sin mirar nada que no fuera ella.
Acercándose poco a poco, llegó al mostrador donde se encontraba ella.
Ella lo miró y le dijo sonriente: "¿Te puedo ayudar en algo?" Mientras él pensaba que era la sonrisa más hermosa que
había visto en toda su vida.
Sintió deseos de besarla en ese mismo instante. Tartamudeando le dijo:
Si, eeehhh, uuuhhh… me gustaría comprar un CD".
Sin pensar, tomó el primero que vio y le dio el dinero. "¿Quieres que te lo envuelva?" - Pregunto la niña sonriendo de
nuevo.
El respondió que si, moviendo la cabeza; y ella fue al almacén para volver con el paquete envuelto y entregárselo.
El lo tomo y salió de la tienda.
Se fue a su casa, y desde ese día en adelante visito la tienda todos los días para comprar un CD.
Siempre se los envolvía la niña para luego llevárselos a su casa y meterlos a su closet.
El era muy tímido para invitarla a salir y aunque trataba, no podía.
Su mamá se enteró de esto e intentó animarlo a que se aventara, así que al siguiente día se armó de coraje y se
dirigió a la tienda.
Como todos los días compro otra vez un CD, y como siempre, ella se fue atrás para envolverlo. El tomo el CD; y
mientras ella no estaba viendo, rápidamente dejo su teléfono en el mostrador y salió corriendo de la tienda...
Ringggg !!! Su mamá contestó: ¿Bueno?", era la niña, preguntó por su hijo; y la madre desconsolada, comenzó a
llorar mientras decía: "¿Que, no sabes?... murió ayer"
Hubo un silencio prolongado, excepto los lamentos de su madre. Más tarde; la mamá entró en el cuarto de su hijo
para recordarlo. Ella decidió empezar por ver su ropa, así que abrió su closet, Para su sorpresa se topó con montones
de CD envueltos; Ni uno estaba abierto.
Le causo curiosidad ver tantos y no se resistió; tornó uno y se sentó sobre la cama para verlo; al hacer esto, un
pequeño pedazo de papel salió de la cajita plástica.
La mamá lo recogió para leerlo y decía:
"Hola!!!, estás súper guapo, ¿quieres salir conmigo?". TQM.... Sofía.
De tanta emoción, la madre abrió otro y otro, encontrando pedazos de papel en varios CD; y estos decían lo
mismo....
Moraleja: Así es la vida, no esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que sientes. Díselo hoy. Mañana
puede ser muy tarde.