TEMA 4.
SITUACIONES ADMINISTRATIVAS Y PÉRDIDA DE LA
CONDICIÓN DE FUNCIONARIO
INTRODUCCIÓN. SERVICIO ACTIVO. SERVICIOS ESPECIALES. SERVICIO EN
COMUNIDADES AUTÓNOMAS. EXCEDENCIA: FORZOSA, VOLUNTARIA,
PARA CUIDADO DE HIJOS. SUSPENSIÓN DE FUNCIONES. LA PÉRDIDA DE LA
CONDICIÓN DE FUNCIONARIO.
Introducción
A lo largo de su carrera los funcionarios pueden encontrarse en distintas posiciones
estatutarias distintas a la de servicio activo, que sería la situación normal y que actúa
de referencia de todas las demás (meras alteraciones o modificaciones excepcionales de
esta situación originaria) y en la que el funcionario se halla en posesión plena de sus
derechos funcionariales, los cuales sufren una serie de modulaciones dependiendo de cuál
sea la situación administrativa en la que entre el funcionario.
El régimen de situaciones administrativas, previsto en el Título VI del TREBEP, arts. 85
a 92, está plenamente vigente y resulta directamente aplicable en todas las
Administraciones Públicas, como legislación básica. El nuevo texto legal simplifica y
reordena la regulación previa, estableciendo un conjunto de reglas comunes para todos
los funcionarios de carrera, si bien reconoce la posibilidad de que, por ley de las
Comunidades Autónomas se puedan introducir supuestos distintos, conforme a sus
necesidades.
El art. 85 TREBEP clasifica en cinco las situaciones administrativas de los
funcionarios: servicio activo, servicios especiales, servicios en otras Administraciones
públicas, excedencia y suspensión de funciones. Estas situaciones, que constituyen
herencia del régimen previsto en la legislación precedente, pueden ser ampliadas por las
Leyes de Función Pública que se promulguen en desarrollo de este Estatuto, cuando
concurran las circunstancias siguientes:
a) Cuando por razones organizativas, de reestructuración interna o exceso de
personal, resulte una imposibilidad transitoria de asignar un puesto de trabajo o la
conveniencia de incentivar la cesación en el servicio activo.
b) Cuando los funcionarios accedan, bien por promoción interna o por otros sistemas
de acceso, a otros cuerpos o escalas y no les corresponda quedar en alguna de las
situaciones previstas en este Estatuto, y cuando pasen a prestar servicios en organismos
o entidades del sector público en régimen distinto al de funcionario de carrera.
Dicha regulación, según la situación administrativa de que se trate, podrá conllevar
garantías de índole retributiva o imponer derechos u obligaciones en relación con el
reingreso al servicio activo.
Aunque la normativa básica en esta materia es la contenida en el TREBEP que ha
derogado casi toda la regulación de la LMRFP, debido a los defectos técnicos de la
disposición derogatoria del TREBEP, algunos de sus preceptos dedicados a esta
materia siguen siendo aplicables de momento. A nivel estatal, la regulación
reglamentaria se encuentra contenida en el Real Decreto 365/1995, de 10 de marzo,
Reglamento de Situaciones Administrativas de los Funcionarios Civiles de la
Administración General del Estado (RSA), que, en el ámbito de la función pública de
la Administración de la Junta de Andalucía, sería de aplicación supletoria. También hay
que tener en cuenta la Resolución de 15 de febrero de 1996, de la Secretaria de Estado
para la Administración Pública y de la Secretaria de Estado de Hacienda, por la que se
dictan reglas aplicables a determinados procedimientos en materia de reingreso al servicio
activo y de asignación de puestos de trabajo.
Servicio activo.
Como hemos avanzado, es la situación normal del funcionario, en la que éste goza de
todas las prerrogativas y derechos, de plenitud, pues, del estatus funcionarial, estando
sujeto a todas las obligaciones y responsabilidades que le son inherentes.
Se hallarán en esta situación quienes presten servicios en su condición de funcionario
público cualquiera que sea la Administración u Organismo Público o entidad en el que se
encuentren destinados y no les corresponda someterse a otra situación distinta (art. 86.1
TREBEP). Esta definición es más precisa que la de normas anteriores y deroga o permite
matizar algunas precisiones del art. 3 RSA, que contempla las siguientes situaciones:
- Funcionarios del Estado que, sin dejar de serlo (cuando puedan ocupar tales puestos),
prestan servicios en Corporaciones locales (por ejemplo, los que tienen habilitación
nacional) y Universidades a las que están adscritos [art. 3.b)].
- Los funcionarios que se encuentran en comisión de servicios [art. 3.c).
- Los funcionarios que presten servicios en los Gabinetes de la Presidencia del Gobierno,
Ministros y Secretarios de Estado, Delegados del Gobierno y (en su caso) Subdelegados
del Gobierno se consideran en servicio activo, salvo que puedan optar o les corresponda
pasar a la situación de servicios especiales [art. 3.d).
- Funcionarios (de la Administración del Estado) que prestan servicios profesionales en
las Cortes Generales y en el Tribunal de Cuentas, órganos a los que se adscriben según
su legislación propia (art. 3 del Estatuto de Personal de las Cortes Generales y art. 93.3
de la Ley de Funcionamiento del Tribunal de Cuentas), si no les corresponde pasar a otra
situación, ya sea la de excedencia voluntaria, por integrarse en alguno de los cuerpos
propios de estos órganos constitucionales, ya sea la de servicios especiales [art. 3.e).
- Funcionarios que accedan a la condición de miembros de las Asambleas legislativas de
las Comunidades Autónomas y no perciban retribuciones periódicas, aunque también
pueden optar por la situación de servicios especiales [art. 3.f). Entre las retribuciones
periódicas a estos efectos no se comprenden las dietas, indemnizaciones y asistencias
(art. 5 de la Ley 53/1984, de Incompatibilidades del personal al servicio de las
Administraciones públicas).
- Funcionarios que sean miembros de las Corporaciones locales, salvo que desempeñen
cargo retribuido y de dedicación exclusiva [art. 3.g).
- Funcionarios que hayan sido removidos de su puesto por alguna causa legal y estén a
disposición de la autoridad competente [art. 3.h).
- Funcionarios que han cesado en un puesto de trabajo por haber obtenido otro, durante
el plazo posesorio [art. 3.i).
- En el supuesto de cesación progresiva de actividades [art. 3.l), supuesto que se refiere a
la reducción de jornada y de retribuciones prevista hoy por el art. 30.4 LMRFP.
También se encontraría en servicio activo el funcionario al que se le ha declarado
una incapacidad temporal o que sufre una baja médica, aunque no preste servicio
efectivo durante un tiempo.
Los funcionarios de carrera en situación de servicio activo gozan de todos los derechos
inherentes a su condición de funcionarios y quedan sujetos a los deberes y
responsabilidades derivados de la misma (art. 86.2 TREBEP).
Servicios Especiales.
Es ésta una situación contemplada para facilitar el desempeño temporal por el
funcionario de cargos de especial responsabilidad, ya sean de elección o de confianza
política y personal o de otra naturaleza.
En la actualidad los supuestos en que corresponde la situación de servicios especiales
pueden sistematizarse como sigue (art. 87 TREBEP):
Por servicios internacionales.
Funcionarios que sean autorizados a realizar una misión por período determinado superior
a seis meses en organismos internacionales, gobiernos o entidades públicas extranjeras o
en programas de cooperación internacional [art. 87.1.b) TREBEP]. Esta última mención
comprende, según el criterio vigente en la Administración del Estado, la participación del
funcionario en proyectos de organizaciones no gubernamentales subvencionados y
tutelados por aquélla. En todo caso debe constar el interés de la Administración en la
misión, conforme a los criterios que establezca el Ministerio de Asuntos Exteriores (art.
6.2 RSA).
Otro supuesto es la adquisición de la condición de funcionario de organizaciones
internacionales [art. 87.1.j) TREBEP].
Cargos de elección o designación política.
- Cuando sean designados miembros del Gobierno o de los órganos de gobierno de las
Comunidades Autónomas y ciudades de Ceuta y Melilla, miembros de las Instituciones
de la Unión Europea o de las organizaciones internacionales, o sean nombrados altos
cargos de las citadas Administraciones Públicas o Instituciones [art. 87.1.a) TREBEP].
Entre estos cargos se incluyen, en la Administración del Estado: los Secretarios de Estado,
Secretarios Generales y Delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas (art.
55.6 LRJSP).
- Cuando sean nombrados para desempeñar puestos o cargos en organismos públicos o
entidades, dependientes o vinculados a las Administraciones Públicas que, de
conformidad con lo que establezca la respectiva Administración Pública, estén
asimilados en su rango administrativo a altos cargos [art. 87.1.b) TREBEP].
- Cuando accedan a la condición de Diputado o Senador de las Cortes Generales o
miembros de las asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas si perciben
retribuciones periódicas por la realización de la función. Aquellos que pierdan dicha
condición por disolución de las correspondientes cámaras o terminación del mandato de
las mismas podrán permanecer en la situación de servicios especiales hasta su nueva
constitución [art. 87.1.e) TREBEP].
- Cuando se desempeñen cargos electivos retribuidos y de dedicación exclusiva en las
Asambleas de las ciudades de Ceuta y Melilla y en las entidades locales, cuando se
desempeñen responsabilidades de órganos superiores y directivos municipales y cuando
se desempeñen responsabilidades de miembros de los órganos locales para el
conocimiento y la resolución de las reclamaciones económico-administrativas [art. 87.1.f)
TREBEP].
- Cuando sean designados para formar parte del Consejo General del Poder Judicial o de
los Consejos de Justicia de las Comunidades Autónomas [art. 87.1.g) TREBEP].
- Cuando sean elegidos o designados para formar parte de los Órganos Constitucionales
o de los órganos estatutarios de las Comunidades Autónomas u otros cuya elección
corresponda al Congreso de los Diputados, al Senado o a las asambleas legislativas de las
comunidades autónomas [art. 87.1.h) TREBEP].
Personal de apoyo de órganos constitucionales y cargos políticos.
- Funcionarios adscritos al Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo y Tribunal de
Cuentas, en los casos y términos previstos en el art. 93.3 de la Ley 7/1988, de 5 de abril
[art. 87.1.d) TREBEP]. También el director y los letrados del Gabinete Técnico del
Tribunal Supremo (art. 61 quinquies, ap. 2 LOPJ).
- Cuando sean designados como personal eventual por ocupar puestos de trabajo con
funciones expresamente calificadas como de confianza o asesoramiento político y no
opten por permanecer en la situación de servicio activo [art. 87.1.i) TREBEP].
- Cuando sean designados asesores de los grupos parlamentarios de las Cortes Generales
o de las Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas [art. 87.1.k) TREBEP].
- Funcionarios que presten servicios en los órganos técnicos superiores del Consejo
General del Poder Judicial (arts. 615.5, 618.3, 621.5 y 625.2 LOPJ).
Otros supuestos.
- Cuando sean activados como reservistas voluntarios para prestar servicios en las Fuerzas
Armadas [art. 87.1.i) TREBEP].
Los funcionarios de carrera que se encuentren en esta situación serán retribuidos por el
puesto o cargo efectivo desempeñado, sin perjuicio de la percepción de los trienios
que pudieran corresponderles como funcionarios. Mientras se hallen en situación de
servicios especiales se les computará dicho tiempo a efectos de ascensos, trienios y
derechos pasivos (art. 87.2 TREBEP). Cuando cese la circunstancia que dio origen a
esta situación el funcionario, tendrá derecho, al menos, a reingresar al servicio activo
en la misma localidad, en las condiciones y con las retribuciones correspondientes a
la categoría, nivel o escalón de la carrera consolidados (art. 87.3 TREBEP). Además,
el TREBEP, establece un régimen privilegiado en cuanto a la carrera administrativa de
aquellos que accedan a los cargos de Alcalde, retribuidos y con dedicación exclusiva, y
Presidentes de las Diputaciones de Cabildos o Consejos Insulares, Diputados o Senadores
y miembros de las Asambleas legislativas de las Comunidades Autónomas (arts. 87.3 y
4), velando para que no haya menoscabo en el derecho a la carrera profesional.
A diferencia de lo que sucedía en el régimen legal precedente no se recoge ya con
carácter general la reserva del puesto de trabajo que estas personas venían
ocupando, reserva que, para que esté operativa, tendrá que ser retomada por las leyes de
desarrollo.
El reingreso en el servicio activo debe solicitarse en el plazo de un mes desde que se
cesa en los servicios especiales, pues de lo contrario el funcionario queda en situación
de excedencia voluntaria por interés particular. Si existe reserva de puesto, el
reingreso surte efectos económicos y administrativos desde la fecha de la solicitud (art. 9
RSA).
Estas ventajas son razonables y necesarias, pues si no las tuvieran, muchos funcionarios
no se aventurarían a aceptar un cargo político o de confianza, temporal por esencia. Pero
por esta razón y por el deseo de órganos constitucionales y estatutarios y de altos cargos
de contar con los mejores funcionarios (o los de su confianza) a su servicio directo, la
situación de servicios especiales se ha venido extendiendo paulatinamente a nuevos
supuestos. Esta comprensible circunstancia tiene también su efecto perverso, pues la
extensión inmoderada de la figura, sobre todo para cubrir puestos del más alto nivel en el
área ejecutiva, supone una nueva reducción del espacio destinado a los ascensos por
méritos.
En virtud de la STJUE de 20 de diciembre de 2017 “Margarita Isabel Vega González”,
la situación de servicios especiales se aplica también a los funcionarios interinos, en
igualdad de condiciones con los funcionarios de carrera.
Servicio en otras Administraciones Públicas.
Estas situaciones aparecen en nuestro derecho desde que se instaura el llamado Estado de
las Autonomías y, fundamentalmente, al objeto de favorecer el proceso de transferencia
de funcionarios del Estado a las Comunidades Autónomas, que ha afectado a cientos de
miles de empleados públicos y que encontró numerosas resistencias en un primer
momento entre los funcionarios de los cuerpos estatales. Tan es así, que la LMRFP (DA
8ª) ofreció a los funcionarios que no quisieran ser transferidos, en ciertos casos, la opción
de pasar a la situación de excedencia voluntaria o forzosa y la jubilación anticipada. Por
fortuna, el tiempo ha permitido reducir la tensión que acompañó a ese proceso, inevitable
en su fase inicial.
Actualmente dicha situación se encuentra regulada en el art. 88 TREBEP y podemos
distinguir dos supuestos de servicios en otras Administraciones: que sea consecuencia
de los procesos de transferencias o de provisión de puestos de trabajo. Al producirse
ese hecho los funcionarios serán declarados por la organización en la que venían estando
empleados en situación de servicio en otras Administraciones Públicas.
De ser transferidos a una Comunidad Autónoma distinta, se integrarán plenamente
en la misma en calidad de servicio activo. Respecto a su relación con la Administración
Pública de origen mantendrán todos sus derechos como si se hallaran al servicio activo
de acuerdo con lo establecido en los respectivos Estatutos de Autonomía. Las
Comunidades Autónomas al proceder a esta integración de los funcionarios transferidos
como funcionarios propios, respetarán el Grupo o Subgrupo del Cuerpo o Escala de
procedencia, así como los derechos económicos inherentes a la posición en la carrera que
tuviesen reconocido.
Se reconoce la igualdad entre todos los funcionarios propios de las Comunidades
Autónomas con independencia de su Administración de procedencia.
Por otro lado, los funcionarios de carrera en la situación de servicio en otras
Administraciones Públicas que se encuentren en dicha situación por haber obtenido
un puesto de trabajo mediante los sistemas de provisión previstos en el TREBEP, se
rigen por la legislación de la Administración en la que estén destinados de forma efectiva
y conservan su condición de funcionario de la Administración de origen y el derecho a
participar en las convocatorias para la provisión de puestos de trabajo que se efectúen por
esta última. El tiempo de servicio en la Administración Pública en la que estén destinados
se les computará como de servicio activo en su cuerpo o escala de origen. En los supuestos
de remoción o supresión del puesto de trabajo obtenido por concurso, permanecerán
en la Administración de destino, que deberá asignarles un puesto de trabajo conforme
a los sistemas de carrera y provisión de puestos vigentes en dicha Administración. En
cambio, y a partir de la Ley 15/2014, de 16 de septiembre, en el supuesto de cese del
puesto obtenido por libre designación, la Administración de destino, en el plazo
máximo de un mes a contar desde el día siguiente al del cese, podrá acordar la adscripción
del funcionario a otro puesto de la misma o le comunicará que no va a hacer efectiva
dicha adscripción. Transcurrido el plazo citado sin que se hubiera acordado su adscripción
a otro puesto, o recibida la comunicación de que la misma no va a hacerse efectiva, el
funcionario deberá solicitar en el plazo máximo de un mes el reingreso al servicio activo
en su Administración de origen, la cual deberá asignarle un puesto de trabajo conforme a
los sistemas de carrera y provisión de puestos vigentes en dicha Administración, con
efectos económicos y administrativos desde la fecha en que se hubiera solicitado el
reingreso. De no solicitarse el reingreso al servicio activo en el plazo indicado será
declarado de oficio en situación de excedencia voluntaria por interés particular, con
efectos desde el día siguiente a que hubiesen cesado en el servicio activo en la
Administración de destino (art. 84.3 TREBEP1).
1
Téngase en cuenta, en relación con el apartado 3, lo establecido en la disposición transitoria 9 de la Ley
15/2014, de 16 de septiembre, que establece:
Una vez que el funcionario regrese a la Administración Pública de origen, obtendrá el
reconocimiento profesional de los progresos alcanzados en el sistema de la carrera
profesional y, consecuentemente, sus efectos se dejarán notar sobre sus retribuciones
conforme al procedimiento previsto en los convenios de Conferencia Sectorial y demás
instrumentos de colaboración que establecen medidas de movilidad interadministrativa,
previstos en el art. 84 TREBEP. En defecto de tales convenios o instrumentos de
colaboración, el reconocimiento se realizará por la Administración Pública en la que se
produzca el reingreso.
De manera paralela, la legislación de las Comunidades Autónomas establece una
situación denominada de servicio en otras Administraciones públicas (o en términos
similares), referida a los funcionarios de la propia Comunidad que pasan a prestar servicio
en la Administración del Estado, en otra Comunidad o en una Corporación local por
cualquier sistema aplicable de provisión de puestos. Por regla general, las leyes de las
Comunidades Autónomas disponen que quienes se encuentran en esta situación no
pierden su condición de funcionarios de la Comunidad de origen. Pero no tienen reserva
de plaza ni perciben retribuciones de ella, rigiéndose por completo por las normas de
aplicación en la Administración de destino. A estos efectos, en la LOFPJA, en el art.
25.4, se recoge la posibilidad tanto de que los puestos de trabajo de la Junta de Andalucía
puedan ser desempeñados por funcionarios de la Administración del Estado, de otras
Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Locales, como la del funcionario de la
Junta de Andalucía de desempeñar puestos de trabajo en otras Administraciones. A estos
efectos se distingue:
a) Funcionarios de la Administración del Estado, de las Comunidades Autónomas y
de las Corporaciones Locales de Andalucía, que pasen a desempeñar puestos de
trabajo en la Administración de la Junta de Andalucía, mientras permanezcan en
esta, les será de aplicación la LOFPJA. En todo caso se regirán por las normas relativas
a promoción profesional, promoción interna, situaciones administrativas, régimen
retributivo y disciplinario de la Administración de la Junta de Andalucía. Esta situación
permite a los funcionarios propios de las Corporaciones Locales de Andalucía mantener
respecto de ésta, todos sus derechos como si se hallaran en servicio activo (art. 18.2
LOFPJA).
“Disposición transitoria novena. Régimen aplicable al cese de los funcionarios de carrera que hayan
obtenido un puesto de trabajo por el procedimiento de libre designación en otra Administración Pública
con anterioridad a la entrada en vigor de esta Ley.
Lo previsto en el artículo 28, apartado cuatro de esta Ley, por el que se modifica el artículo 84.3 de la Ley
7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, en lo relativo a la obligación de la
Administración de origen de asignar un puesto de trabajo a aquellos funcionarios de carrera
pertenecientes a la misma que hayan sido cesados en un puesto de trabajo en otra Administración Pública
obtenido por el procedimiento de libre designación, será de aplicación a los funcionarios de carrera que
obtengan un puesto de trabajo por dicho procedimiento en otra Administración Pública a partir de la
entrada en vigor de esta Ley.
En este sentido, los funcionarios de carrera que habiendo obtenido un puesto de trabajo por el
procedimiento de libre designación en otra Administración Pública antes de la entrada en vigor de esta
reforma fueran cesados en dicho puesto o el mismo fuera objeto de supresión, permanecerán en la
Administración de destino, que deberá asignarles un puesto de trabajo conforme a los sistemas de carrera
y provisión de puestos vigentes en dicha Administración.” A esta previsión hay que unir lo preceptuado en
la Disposición transitoria octava TREBEP en relación con la aplicación del artículo 84.3, por la cual, las
previsiones contenidas en este artículo en relación con la forma de proceder en los supuestos de cese en
puesto de libre designación, resultarán de aplicación en las Administraciones Públicas en las que se haya
aprobado la correspondiente ley de desarrollo.
b) Los funcionarios de la Junta de Andalucía en situación de servicios en otras
Administraciones Públicas continúan perteneciendo a sus cuerpos de origen, y en tanto
se hallen destinados en otra Administración Pública, les será de aplicación la legislación
de la misma.
c) También se incluye el supuesto de que el funcionario transferido a la Junta de
Andalucía, en virtud de concurso o libre designación, pasara a desempeñar puestos de
trabajo en otras Administraciones Públicas. En este supuesto continuará conservando su
condición de funcionarios del Estado y de la Comunidad Autónoma y se encontrarán en
situación administrativa de servicios en otras Administraciones Públicas.
En relación con la legislación de régimen local, en ésta también se establece una
situación de servicio en Comunidades Autónomas [art. 140.1.b) del Texto Refundido de
las disposiciones legales vigentes en materia de régimen local], que se rige por la
normativa básica estatal y por la legislación de la respectiva Comunidad Autónoma. En
ausencia de ésta las reglas aplicables son las de los funcionarios del Estado en idéntica
situación.
Excedencia.
A diferencia de lo que sucedía bajo el régimen anterior a la ley 7/2007, el TREBEP en su
art. 89, enumera cinco modalidades de excedencia de los funcionarios: 1) Excedencia
voluntaria por interés particular; 2) Excedencia voluntaria por agrupación familiar; 3)
Excedencia por cuidados familiares; 4) Excedencia por razón de violencia de género; 5)
Excedencia por razón de violencia terrorista.
De este listado se desprende que ha quedado suprimida la situación de excedencia
forzosa (que ha marcado el régimen de las situaciones durante más de ciento cincuenta
años), si bien debemos recordar que cabe que los legisladores de desarrollo puedan
repescarla en el marco abierto por el art. 85.2 TREBEP2. Igualmente, han decaído las
situaciones de expectativa de destino o de excedencia voluntaria incentivada.
Excedencia voluntaria por interés particular
Cualquier funcionario3 puede aspirar a obtener esta excedencia, basta que hayan prestado
servicios efectivos en cualquier Administración Pública durante un periodo mínimo de
2
Recordemos que el apartado 2 del art. 85 indica que las leyes de Función Pública que se dicten en desarrollo
de este Estatuto podrán regular otras situaciones administrativas de los funcionarios de carrera, en los
supuestos, en las condiciones y con los efectos que en las mismas se determinen.
3
En la STSJ de la Comunidad Valenciana de 16 de septiembre de 2020, se afirma que los funcionarios
interinos tienen el mismo derecho a solicitar una excedencia voluntaria que sus compañeros de carrera. En
similares términos se ha pronunciado el Tribunal Supremo para los supuestos del personal que tiene suscrito
un contrato de interinidad por sustitución o vacante (STS de 17/07/2020), si bien sometida a la necesidad
de que dicho contrato no haya incurrido en causa de extinción. En esta sentencia se indica que “Desde el
momento en que el interino pase a la excedencia, el empleador puede libremente y en cualquier momento
suscribir otro contrato de interinidad con un tercero para cubrir nuevamente la vacante o al sustituido. Si
ello se produce, la excedencia voluntaria del interino seguirá su curso y si concluido el periodo de su
excedencia sigue el nuevo interino ocupando la plaza, simplemente el excedente seguirá manteniendo la
expectativa de derecho al reingreso, en tanto que no puede ocupar la única plaza que podría, al estar
siendo desempeñada por otro interino que, desde luego, no podrá ser cesado salvo que se incorpore el
cinco años anteriores a su solicitud. Este plazo viene establecido por el TREBEP, pero es
susceptible de modulación por las leyes de desarrollo, ya que podrán establecer una
duración menor, fijando también los periodos mínimos de permanencia en la misma. Su
concesión dependerá de las necesidades del servicio, y deberán ser debidamente
motivadas, sin que pueda concederse a funcionario incurso en expediente
disciplinario.
Quienes se encuentren en esta modalidad de excedencia no devengarán retribuciones, ni
tampoco le será computable el tiempo que permanezcan en tal situación a efectos de
ascensos, trienios y derechos vinculados al régimen de la Seguridad Social
Excedencia voluntaria por agrupación familiar
Este supuesto, que no queda referido a un periodo de tiempo concreto de servicio,
opera cuando el cónyuge del funcionario solicitante de dicha excedencia resida en otra
localidad por estar desempeñando un puesto de trabajo de carácter definitivo como
funcionario de carrera o como laboral fijo en cualquiera de las Administraciones,
Organismos o Entidades públicas entendidas en sentido sumamente amplio. El régimen
jurídico aplicable respecto a las retribuciones, carrera y derechos de la Seguridad Social
es similar al de las excedencias por interés particular.
Excedencia por cuidado de familiares
Esta situación administrativa fue introducida como tal por Ley 3/1989, de 3 de marzo
(antes era una simple modalidad de excedencia voluntaria) y modificada en sentido más
favorable a los interesados por la Ley 4/1995, de 23 de marzo, que se inscribe entre las
medidas de protección a la maternidad y a la familia, y por la Ley 39/1999, de 5 de
noviembre, de conciliación de la vida laboral y familiar. Se halla regulada actualmente en
el art. 89.4 TREBEP.
En su virtud, el funcionario tiene derecho a un período de excedencia, no superior a
tres años, para atender al cuidado de cada hijo, tanto si es por naturaleza como por
adopción o acogimiento permanente o preadoptivo, a contar desde la fecha de nacimiento
o, en su caso, de la resolución judicial o administrativa. Asimismo, tiene derecho a un
período de excedencia de la misma duración para atender al cuidado de un familiar que
se encuentre a su cargo, hasta el segundo grado inclusive de consanguinidad o afinidad,
que, por razones de edad, accidente o enfermedad, no pueda valerse por sí mismo y no
desempeñe actividad retribuida.
El período de excedencia es único por cada sujeto causante. Cuando un nuevo sujeto
causante diera origen a una nueva excedencia, el inicio de ésta pone fin a la que se viniera
disfrutando.
Si dos funcionarios generan el derecho a excedencia por el mismo causante (por ejemplo,
el padre y la madre), la Administración puede limitar su ejercicio simultáneo por razones
justificadas relacionadas con el funcionamiento de los servicios.
titular o sustituido, en cuyo caso no solo cesa ese interino sino el excedente, o si el tercero causa baja
voluntaria en esa interinidad, en cuyo momento podría el excedente interino ejercer ese derecho preferente
de reingreso”.
Durante su disfrute el funcionario no tiene derecho a percibir ninguna retribución
como tal, pero sí tiene derecho a la reserva de su puesto de trabajo al menos durante
dos años y a reingresar en un puesto en la misma localidad y con igual nivel de retribución
durante el período restante. Además, el período de permanencia en dicha situación es
computable a efectos de trienios, carrera4 y derechos en el régimen de Seguridad
Social que sea de aplicación. Igualmente, los funcionarios en esta situación podrán
participar en los cursos de formación que convoque la Administración.
Si antes de finalizar dicho período no se solicita el reingreso, el funcionario ha de ser
declarado de oficio en excedencia voluntaria por interés particular (art. 14.3 RSA).
La STC 240/1999, de 12 de diciembre, ha declarado que estos derechos son aplicables
también a los funcionarios interinos que llevan mucho tiempo en esta situación (en
sentido similar, STC 20/2001, de 29 de enero).
Excedencia por razón de violencia de género
Esta situación fue introducida por la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de
medidas de protección integral contra la violencia de género, y se recoge hoy en el art.
89.5 TREBEP.
El TREBEP intenta proteger a las funcionarías víctimas de este tipo de violencia
facilitando la concesión de una excedencia con el fin de hacer efectiva su protección o su
derecho a la asistencia social integral. De este modo, se establece un régimen privilegiado
para esta modalidad: sin necesidad de haber prestado un tiempo mínimo de servicios
previos, y sin que sea exigible un plazo de permanencia en dicha excedencia.
Durante los seis primeros meses, la afectada tendrá derecho a la reserva del puesto de
trabajo que viniera desempeñando, siendo prorrogable por tres meses más, con un
máximo de dieciocho, por resolución judicial. Este periodo se les computará a efectos de
antigüedad, carrera y derechos de Seguridad Social que sean de aplicación. Además,
durante los dos primeros meses percibirá las retribuciones íntegras.
Excedencia por razón de violencia terrorista
Esta situación ha sido introducida por la Ley Orgánica 9/2015, de 28 de julio, en favor de
los funcionarios que hayan sufrido daños físicos o psíquicos como consecuencia de la
actividad terrorista o estén amenazados y se regula en el art. 89.6 TREBEP. Dicho artículo
indica que los funcionarios que hayan sufrido daños físicos o psíquicos como
consecuencia de la actividad terrorista, así como los amenazados en los términos del art.
5 de la Ley 29/2011, de 22 de septiembre, de Reconocimiento y Protección Integral a las
Víctimas del Terrorismo, previo reconocimiento del Ministerio del Interior o de sentencia
judicial firme, tendrán derecho a disfrutar de un periodo de excedencia en las mismas
condiciones que las víctimas de violencia de género.
4
De hecho, el Tribunal Supremo ha establecido como doctrina que, en los concursos para la provisión de
puestos de trabajo, la excedencia voluntaria por cuidado de hijos y otros familiares debe equipararse a la de
servicio activo para evitar que la carrera profesional de las personas en tal situación se vea afectada
negativamente (STS de 17 de diciembre de 2020).
Dicha excedencia será autorizada y mantenida en el tiempo en tanto que resulte necesaria
para la protección y asistencia social integral de la persona a la que se concede, ya sea
por razón de las secuelas provocadas por la acción terrorista, ya sea por la amenaza a la
que se encuentra sometida, en los términos previstos reglamentariamente.
Suspensión de funciones
El funcionario que pasa a esta situación queda privado durante el tiempo que permanezca
en la misma, del ejercicio de sus funciones y de todos los derechos que le son inherentes
como consecuencia de la incoación de un procedimiento sancionador. Puede ser de dos
tipos: provisional y firme.
Su régimen aparece recogido, muy esquemáticamente, en el art. 90 TREBEP y debe de
ser complementado, por lo tanto, por la legislación de desarrollo (arts. 20 a 22 RSA).
Suspensión provisional
Según el art. 90.4 TREBEP, podrá acordarse la suspensión de funciones con carácter
provisional con ocasión de la tramitación de un procedimiento judicial o expediente
disciplinario, en los términos establecidos en este Estatuto.
El RSA precisa, en primer lugar, que, tratándose de un procedimiento penal, si se decreta
(por el órgano judicial competente) la prisión provisional de un funcionario u otras
medidas que le impidan desempeñar su puesto de trabajo, se le declarará por la autoridad
administrativa competente -que en la Administración del Estado es el Ministro o
Secretario de Estado correspondiente-, en suspensión provisional por el tiempo que duren
esas medidas (art. 21.2). En este caso, la decisión administrativa es una consecuencia
automática de la decisión judicial, por lo que (aquélla, no ésta) tiene carácter reglado.
Pero además, el art. 24 del Reglamento de Régimen Disciplinario (Real Decreto 33/1986,
de 10 de enero), establece que el Subsecretario del Departamento podrá acordar esa
medida preventiva respecto de los funcionarios sometidos a procesamiento, cualquiera
que sea la causa del mismo, si esta medida no ha sido adoptada por la propia autoridad
judicial que dictó el auto de procesamiento.
Por último, si se trata de un procedimiento disciplinario, es la autoridad que ordenó la
incoación del expediente la que puede acordar la suspensión provisional por plazo
máximo de seis meses, salvo en caso de paralización del procedimiento imputable al
interesado (art. 98.3 TREBEP). Al redactar el pliego de cargos el instructor del expediente
debe proponer mantener o levantar la suspensión (art. 35 del Reglamento de Régimen
Disciplinario).
En los dos últimos casos, la suspensión provisional es una medida discrecional, para
cuya aplicación deben tenerse en cuenta, entre otros, los principios de interdicción
de la arbitrariedad (o razonabilidad) y de proporcionalidad, ya que una medida
cautelar desproporcionada o irrazonable tendría un carácter punitivo en cuanto al exceso.
Además, como toda decisión discrecional, debe ser motivada con sucinta referencia a los
hechos y fundamentos de derecho [art. 35.1.i) LPAC]. En cualquier caso, la suspensión
provisional nunca puede suponer una sanción anticipada y sólo se justifica cuando
concretas razones de interés público determinen o aconsejen apartar al funcionario de sus
responsabilidades mientras se tramita el proceso o expediente disciplinario. En caso
contrario, la suspensión provisional puede incluso implicar una infracción del art. 23.2
CE (STC 104/1995).
El suspenso provisional tiene derecho a percibir durante la suspensión las retribuciones
básicas y, en su caso, las prestaciones familiares por hijo a cargo (art. 98.3 TREBEP),
excepto en caso de paralización del expediente por causa imputable al interesado, que
comportará la pérdida de toda retribución mientras se mantenga dicha paralización.
Asimismo, no se acreditará haber alguno en caso de incomparecencia en el procedimiento
disciplinario o proceso penal (art. 21.4 RSA).
Como se indica en la STS de 2 de febrero de 2021, la suspensión de funciones determina
un régimen de derechos y obligaciones que son distintas a las de servicio activo, se adopta
en garantía de una finalidad de protección de los fines públicos tutelados por el
procedimiento disciplinario y conlleva un régimen retributivo que es distinto al previsto
para el funcionario.
Cuando la suspensión no sea declarada firme, el tiempo de duración de la misma se
computará como de servicio activo, debiendo acordarse la inmediata reincorporación del
funcionario a su puesto de trabajo, con reconocimiento de todos los derechos económicos
y demás que procedan desde la fecha de suspensión (art. 98.5 TREBEP).
Suspensión firme
Este tipo de situación es consecuencia de una sentencia penal condenatoria o de una
sanción disciplinaria, igualmente firmes. En el primer caso deriva de la pena principal
o accesoria de suspensión de cargo público (arts. 43 y 56 del Código Penal), prevista por
tiempo de seis meses a seis años (art. 40 del Código Penal). En el segundo corresponde a
una falta muy grave o grave, prevista por tiempo máximo de seis o tres años
respectivamente. La situación administrativa de suspensión se extiende por el período de
la pena o sanción. A estos efectos es de abono el tiempo que el funcionario ha
permanecido en suspensión provisional (art. 98.4 TREBEP).
El suspenso en firme pierde su puesto de trabajo, salvo que la suspensión no exceda de
seis meses (art. 22.1 RSA). Mientras dura su situación no puede producirse otro cambio
de situación administrativa5 (art. 22.2 RSA). Si ha perdido su puesto de trabajo, debe
solicitar el reingreso al servicio activo con un mes de antelación a la finalización del
período de suspensión. El reingreso tiene efectos administrativos y económicos desde la
fecha en que se extingue la responsabilidad penal o disciplinaria (art. 22.3 RSA). Si no se
solicita el reingreso en el momento indicado, se declarará de oficio el pase a la situación
de excedencia voluntaria por interés particular desde la misma fecha (art. 22.4 RSA). Si
solicitado el reingreso no se concede en el plazo de seis meses, el funcionario queda en
5
En la STS de 6 de febrero de 2020, se indica que “La situación administrativa de suspensión implica,
obviamente, la imposibilidad de pasar a otra distinta. Además, conlleva la pérdida de antigüedad
correspondiente al tiempo al que se extienda ya que, mientras permanece en ella, no presta servicios que
se le puedan reconocer, con los consiguientes efectos permanentes que esto supone para su carrera
administrativa. La suspensión le impide, igualmente, participar en concursos y tomar parte en las
actividades de formación. Ya hemos visto por otra parte, que la Administración no niega la repercusión de
la situación administrativa de suspensión de funciones en las cotizaciones a la Seguridad Social”.
situación de excedencia forzosa, con efectos desde la fecha en que se extingue la
responsabilidad civil o disciplinaria (art. 22.5 RSA6).
La pérdida de la condición de funcionario.
Las situaciones administrativas distintas del servicio activo interrumpen, como se ha
dicho, el itinerario normal de la vida profesional del funcionario, pero no extinguen su
relación de servicio con la Administración. Este último efecto, el de la extinción de la
relación de servicio, se produce por causas distintas, hoy sistematizadas en el art. 63
TREBEP, a las que habría que añadir la del fallecimiento del funcionario, que la Ley no
menciona, quizá porque resulta obvia7. Veamos estos supuestos.
Renuncia a la condición de funcionario
La primera causa legal es la renuncia del funcionario a su condición [art. 63.a) TREBEP,
regulada en el art. 64 TREBEP. La renuncia es un acto voluntario del funcionario, pero
que debe manifestarse por escrito y ser aceptada formalmente por la Administración.
Hasta que la aceptación no se formaliza, el interesado puede dejar sin efecto su renuncia
(STS de 26 de septiembre de 1994). Por otra parte, la aceptación de la renuncia es un acto
reglado, que no podrá ser aceptada cuando el funcionario esté sujeto a expediente
disciplinario o haya sido dictado en su contra auto de procesamiento o de apertura de
juicio oral por la comisión de algún delito (art. 64.2 TREBEP).
La renuncia a la condición de funcionario no inhabilita para un nuevo ingreso en la
Administración Pública a través del procedimiento de selección establecido (art. 64.3
TREBEP).
Pérdida de la nacionalidad
La pérdida de la nacionalidad española o la de cualquier otro Estado miembro de la Unión
Europea o la de aquellos Estados a los que, en virtud de tratados internacionales
celebrados por la Unión Europea y ratificados por España, les sea de aplicación la libre
circulación de trabajadores, que haya sido tenida en cuenta para el nombramiento,
determinará la pérdida de la condición de funcionario salvo que simultáneamente se
adquiera la nacionalidad de alguno de dichos Estados (art. 65 TREBEP).
Sanción disciplinaria de separación del servicio
Sólo puede imponerse por la comisión de faltas muy grave [art. 96.1.a) TREBEP]. Esta
causa de extinción tiene carácter definitivo, es decir, que inhabilita a perpetuidad a quien
es sancionado, para reingresar en cualquier cuerpo o escala de la función pública
6
Situación que, como hemos indicado, ha quedado suprimida de las cinco modalidades que contempla el
art. 89 TREBEP.
7
La regulación de este precepto se refiere a los funcionarios de carrera, pues en el caso de los funcionarios
interinos la relación se extingue también (art. 10.3 TREBEP):
a) Por la cobertura reglada del puesto por personal funcionario de carrera a través de cualquiera de los
procedimientos legalmente establecidos.
b) Por razones organizativas que den lugar a la supresión o a la amortización de los puestos asignados.
c) Por la finalización del plazo autorizado expresamente recogido en su nombramiento.
d) Por la finalización de la causa que dio lugar a su nombramiento.
Para los empleados públicos con contrato laboral se extinguirá en los supuestos previstos en el Estatuto de
los Trabajadores.
española. No obstante, el funcionario no perdería los derechos pasivos que para sí o sus
familiares pudieran haber adquirido hasta ese momento.
Pena principal o accesoria de inhabilitación absoluta o especial para cargo público
Indica el art. 66 TREBEP, que la pena principal o accesoria de inhabilitación absoluta
cuando hubiere adquirido firmeza la sentencia que la imponga produce la pérdida de la
condición de funcionario respecto a todos los empleos o cargos que tuviere.
Por su parte, la pena principal o accesoria de inhabilitación especial cuando hubiere
adquirido firmeza la sentencia que la imponga produce la pérdida de la condición de
funcionario respecto de aquellos empleos o cargos especificados en la sentencia.
Jubilación
Ésta es la causa más habitual de extinción de la relación de servicio y, en el supuesto más
normal, se produce por razones de edad, aunque también puede producirse por
incapacidad permanente del funcionario o causas similares. En todo caso, una vez
declarada la jubilación, el funcionario tiene derecho a recibir la correspondiente pensión
en función de los años de servicios prestados.
La jubilación en el seno de la función pública se regula desde antiguo, antes incluso que
en el ámbito laboral y, por una parte, constituye un derecho del funcionario, que obtiene
de esta manera un merecido descanso retribuido por los servicios prestados a lo largo de
su vida profesional. Pero, por otro lado, cuando se acuerda con carácter forzoso,
constituye una limitación del derecho al trabajo o, al menos, al trabajo retribuido
en la función pública. Dicha limitación, sin embargo, es jurídicamente legítima,
siempre que las condiciones y la edad de jubilación no se fijen de manera irrazonable o
arbitraria (circunstancia que debe ser demostrada por quien la alega con algo más que sus
apreciaciones subjetivas) y, en virtud del carácter estatutario de la relación funcionarial,
puede y debe establecerse por el legislador (STC 99/1987).
Las condiciones o supuestos de jubilación no se regulan de la misma manera para
todos los funcionarios públicos. Esta diversidad, siempre que sea igualmente razonable,
no constituye una discriminación contraria al art. 14 CE, pues, como el Tribunal
Constitucional ha declarado reiteradamente (SSTC 7/1984 y 68/1989, AATC 734/1988 y
1101/1988), la igualdad o desigualdad establecida por el legislador entre cuerpos de
funcionarios, que son estructuras creadas por el derecho, es el resultado de su misma
configuración jurídica. No obstante, lo cual, puede entenderse que una regulación especial
desproporcionada y carente de toda justificación objetiva de la edad de jubilación de un
determinado cuerpo podría merecer el reproche de inconstitucionalidad.
Por otra parte, la edad de jubilación no ha sido siempre y no tiene por qué ser siempre
la misma. Y no lo es porque su determinación depende de una pluralidad de factores, que
normalmente tienen que ver con la mayor o menor necesidad de efectivos que la
Administración (y sus distintas áreas) tiene y con criterios de política social y económica,
tales como combatir el paro juvenil renovando los escalafones o, por el contrario, reducir
el déficit público retrasando la edad en que empiezan a pagarse las pensiones. Por eso, la
cuestión relativa a la modificación o adelanto de la edad legal de jubilación suele ser
objeto de polémica, en la que se suelen emplear argumentos jurídicos varios,
normalmente para oponerse a la reducción de la edad de jubilación forzosa en defensa de
los intereses de los funcionarios directamente perjudicados. Esta situación dio lugar con
ocasión de la aprobación de la LMRFP (y otras leyes especiales del mismo periodo) a uno
de los debates más importantes en la reciente historia de nuestro derecho de la función
pública, debate en el que se ha aireado fundamentalmente el presunto derecho adquirido
de los funcionarios a un determinado período de servicio activo y la eventual lesión
indemnizable que en ese derecho produciría rebajar la edad legal de jubilación forzosa.
Sin embargo, tanto el Tribunal Constitucional (SSTC 108/1986, 99/1987, 70/1988 y
100/1989), como el Tribunal Supremo (en particular las SSTS del Pleno de la Sala
Tercera de 30 de noviembre y 1 y 2 de diciembre de 1992 y 15 de enero de 1993), han
entendido que no puede oponerse a esta opción del legislador ningún derecho
adquirido del funcionario a que se mantenga una determinada edad de jubilación,
pues en el marco de la relación estatutaria no existen tales derechos adquiridos, sino
simples expectativas de una determinada duración de la relación de servicio, cuya
pérdida o recorte no es indemnizable, ya que no supone una privación forzosa de derechos
patrimoniales.
Exponemos a continuación el régimen jurídico de los distintos tipos de jubilación.
a) Jubilación forzosa por edad.
Es el supuesto más característico. En la actualidad, la ley dispone con carácter general
que la jubilación se declarará de oficio por la Administración al cumplir el
funcionario los sesenta y cinco años (art. 67.3 TREBEP). Pero añade a continuación que
en los términos de las leyes de Función Pública que se dicten en desarrollo del TREBEP,
el funcionario podrá solicitar la prolongación de la permanencia en el servicio activo
como máximo hasta que se cumpla setenta años de edad, correspondiendo a la
Administración Pública competente resolver de forma motivada la aceptación o
denegación de la prolongación (no hay un derecho como tal).
Sin embargo esta regla tiene varias excepciones, como admite el art. 67.3 TREBEP,
pues una legislación especial y actualmente vigente ha venido a restablecer, como es la
jubilación a los setenta años para algunos colectivos: Jueces y Magistrados (art. 2.2 de la
Ley Orgánica 7/1992, de 20 de noviembre; incluso alargada transitoriamente a los setenta
y dos años por la Ley Orgánica 9/2000, de 22 de diciembre) y funcionarios de los cuerpos
docentes universitarios (Ley 27/1994, de 29 de septiembre; estos últimos pueden optar
por la jubilación forzosa cuando cumplan los setenta años o a la finalización del curso
académico en que hubieran cumplido los setenta años).
Po último, en virtud del art. 11 del Real Decreto Ley 20/2012, de 13 de junio, el
apartado 4 del art. 67 TREBEP, indica que, con independencia a la edad legal de
jubilación forzosa referida, la edad de la jubilación forzosa del personal funcionario
incluido en el Régimen General de la Seguridad Social será, en todo caso, la que prevean
las normas reguladoras de dicho régimen para el acceso a la pensión de jubilación en su
modalidad contributiva sin coeficiente reductor por razón de la edad8.
b) Jubilación forzosa por incapacidad permanente.
8
Eso significa que la edad de jubilación de estos funcionarios es la de 67 años, o bien 65 cuando se acrediten
38 años y seis meses de servicios (art. 161 TRLGSS), si bien esta elevación está sujeta a una aplicación
gradual hasta 2027 (DT 20ª TRLGSS).
Conforme a los arts. 67.1.c) TREBEP y 28.2.c) de la Ley de Clases Pasivas, también
procede la jubilación del funcionario que padezca incapacitación permanente para el
ejercicio de sus funciones. Se entiende por tal que el interesado esté afectado por una
lesión o proceso patológico, somático o psíquico que esté estabilizado y sea
irreversible o de remota e incierta reversibilidad y que le imposibilite totalmente
para el desempeño de las funciones propias de su cuerpo, escala, plaza o carrera.
La jubilación se declara entonces mediante instrucción de expediente iniciado de oficio o
a instancia del propio interesado.
Según el art. 68.1 TREBEP, el jubilado por incapacidad permanente puede solicitar
la rehabilitación, que debe serle concedida si ha superado la causa de incapacidad.
c) Jubilación voluntaria.
Con anterioridad a la fecha de la jubilación anticipada, el funcionario puede obtener la
jubilación a petición propia, siempre que reúna los requisitos y condiciones
establecidas en el Régimen de Seguridad Social aplicable (art. 67.2 TREBEP). La regla
general al respecto, contenida hoy en el art. 28.2.b) de la Ley de Clases Pasivas
(modificado en tal sentido por la Ley 4/1990), es que la jubilación voluntaria procede
siempre que el solicitante tenga cumplidos sesenta años de edad y treinta de servicios
efectivos. Pero existen reglas especiales establecidas por ley para los funcionarios
docentes, universitarios y no universitarios, para los Jueces y Magistrados y los militares
profesionales.