LA PREEMINENCIA DEL AMOR
Primera de Corintios 13: 4 - 6 y 13
1 Corintios 13:4 El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es
jactancioso, no se envanece, 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda
rencor, 6 no se goza de la injusticia.
El Amor de Dios lo es todo
¿Podemos olvidar el primer y verdadero Amor?
Quizás esta historia es conocida por muchos presentes hoy aquí, pero es necesario que se la
recordemos nuevamente para entender el mensaje; se trata de un hombre, que tenía un hijo a
quien amaba mucho, éste hombre era el encargado de operar los controles del puente, y lo hacía
desde una pequeña choza que estaba ubicada al lado del río. Una noche, el operador estaba
esperando el último tren para activar los controles y poner al puente en posición horizontal; vio a
lo lejos las luces del tren y esperó hasta que estuviese a una distancia prudente para bajar los
carriles del puente. Cuando advirtió la cercanía del tren, se dirigió a la cabina de control donde
horrorizado descubrió que los controles no funcionaban correctamente y que el seguro que
sujetaba la unión entre los carriles ya colocados en forma horizontal se averió.
Existía el peligro de que con el peso del tren, el puente que no podría mantenerse firme pues los
carriles tambalearían, ocasionando que el tren se estrellara directamente en el río.
El tren de la noche trae muchos pasajeros a bordo por lo que muchas personas perecerían
inmediatamente en el accidente… Habría que hacer algo, el operador abandonó rápidamente la
cabina de control, cruzó el puente para dirigirse al otro lado del rio para accionar de manera
manual una palanca la cual sostendría los dos carriles del puente. Tendría que bajar la palanca y
tenerla en dicha posición con mucha fuerza hasta que el tren cruzara el puente. Muchas vidas
dependían de la fuerza de este hombre. Fue entonces cuando escuchó un sonido que provenía
muy cerca de la cabina de controles y que hizo que se le helara la sangre. "Papi, ¿dónde
estás?", escuchó repetidas veces. Su hijo de tan sólo cuatro años de edad estaba cruzando el
puente para buscarlo. Su primer impulso fue gritar "corre, corre" pero se dio cuenta que las
diminutas piernas de su pequeño jamás podrían cruzar el puente antes de que el tren llegase. El
operador casi suelta la palanca para correr tras su hijo y ponerlo a salvo, pero comprendió que
no tendría suficiente tiempo para regresar y sostener la palanca. Tenía que tomar una decisión: o
la vida de su hijo o la vida de todas aquellas personas que estaban a bordo del tren . La velocidad
con que venía el tren evitó que los pasajeros que venían abordo se diesen cuenten del diminuto
cuerpo de un niño que había sido golpeado y arrojado al río por el tren. Tampoco fueron
conscientes de los sollozos y dolor de un hombre, aferrándose todavía a la palanca a pesar que
el tren ya había cruzado y no era necesario que él estuviese ahí. Ni mucho menos vieron a ese
hombre deambulando por el puente en dirección a su casa a decirle a su esposa como es que su
único hijo había muerto brutalmente.
Ahora tú puedes comprender lo que le pasó al corazón de este hombre.
Entonces puedes comprender los sentimientos y el dolor de nuestro Padre del Cielo cuando
sacrificó a su Hijo para construir ese puente que permitiese a todos sus hijos en la tierra obtener
la vida eterna.
¿Cómo se sentirá Dios en el cielo cuando ve como nosotros corremos por la vida sin tener en
cuenta el gran sacrificio de amor que Él hizo al enviarnos a su único Hijo para que muriera por
nuestra salvación?
¿Podemos olvidar el primer y verdadero Amor?
¿Cómo definimos nosotros el Amor?
El diccionario define al amor como “un intenso afecto por otra persona, basado en lazos
familiares o personales”. Nosotros amamos a otra gente o decimos amar a otras personas,
cuando somos atraídos a ellos o cuando nos hacen sentir bien. Fíjate que la frase clave en la
definición de amor del diccionario, es la frase “basado en”. Esta frase implica que nosotros
amamos de manera condicional; en otras palabras, nosotros amamos a alguien porque ellos
cumplen una condición que nosotros requerimos antes de que podamos amarles. ¿Cuántas
veces has escuchado o has dicho: “Te amo porque eres linda”, o “Te amo porque me cuidas”, o
“Te amo porque es divertido, es agradable estar contigo”?
¿Puede alguien realmente comprender el amor “incondicional”? Parece que el amor que los
padres tienen por sus hijos es lo más cercano que podemos ver de un amor incondicional,
Nosotros continuamos amando a nuestros hijos a través de los buenos y malos tiempos, y no
dejamos de amarlos, aunque no cumplan las expectativas que tenemos de ellos. Tomamos la
decisión de amar a nuestros hijos, aunque los consideremos no merecedores de ese amor;
nuestro amor no se detiene cuando nosotros no “sentimos” amor por ellos. Este amor es similar
al amor de Dios por nosotros. Pero como lo veremos, el amor de Dios trasciende la definición
humana de amor a un punto que se nos hace difícil entender.
Nuestro amor no solo es condicional, también es “mercurial”. Nuestro amor se basa en
sentimientos y emociones que pueden cambiar de un momento a otro. La tasa de divorcios
es extremadamente alta en la sociedad actual, porque los esposos y esposas supuestamente
dejan de amarse unos a otros o se “desenamoran”. Podrían estar atravesando un desierto, una
prueba en su matrimonio y ya no “sienten” amor por sus cónyuges, así que se dan por vencidos.
Evidentemente, su voto matrimonial de “hasta que la muerte nos separe”, significa que pueden
separarse cuando el amor por su cónyuge muera, en lugar de cuando mueran físicamente.
¿Cómo define Dios el Amor?
La Biblia nos dice que “Dios es Amor” (1 Juan 4:8). ¿Pero cómo podemos siquiera comenzar a
comprender esa verdad? Hay muchos pasajes en la Biblia que nos dan la definición del Dios del
amor. El versículo mejor conocido es Juan 3:16: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su
Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Así
pues, una manera en la que Dios define el amor es en el acto de entrega. Sin embargo, lo
que Dios dio (o deberíamos decir, a “quien” Dios dio), no era simplemente un obsequio envuelto;
Dios sacrificó a su hijo único para que nosotros, los que ponemos nuestra fe en su hijo, no
pasemos la eternidad separados de él. Este es un amor asombroso, porque nosotros somos
quienes escogemos estar separados de Dios por nuestro propio pecado, y aun así, es
Dios quien enmienda esta separación por medio de su intenso sacrificio personal, y todo
lo que tenemos que hacer es aceptar su obsequio.
Otro gran versículo sobre el amor de Dios se encuentra en Romanos 5:8: “Pero Dios demuestra
su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por
nosotros”. En este versículo y en Juan 3:16, no encontramos condición alguna de la cual
dependa el amor de Dios por nosotros. Dios no dice: “Tan pronto como limpies tus acciones,
te amaré”; ni tampoco dice: “Sacrificaré a mi hijo si prometes amarme”. De hecho, en Romanos
5:8, encontramos exactamente lo opuesto. Dios quiere que nosotros sepamos que su amor
es incondicional; por eso envió a su hijo, Jesucristo, a morir por nosotros, mientras
éramos aún pecadores. No tuvimos que limpiarnos, no tuvimos que hacer ninguna promesa a
Dios antes de poder experimentar su amor. Su amor por nosotros siempre ha existido y por ello,
él entregó todo y sacrificó todo mucho antes de que estuviéramos conscientes de que
necesitábamos su amor.
Por tanto podemos ver que su amor es muy diferente al amor humano. El amor de Dios es
incondicional y no se basa en sentimientos o emociones. No nos ama porque nosotros seamos
fáciles de amar o porque le hagamos sentir bien; él nos ama porque él mismo es amor.
Dios es el creador de todas las cosas, y por su naturaleza, él es amor. Dios dice que el amor es
incondicional y sacrificial, y no se basa en sentimientos; por lo tanto, el amor no es un “intenso
afecto, basado en lazos familiares o personales”. Para entender lo que el amor verdadero es y
ser capaz de amar verdaderamente a otros, debemos conocer a Dios, y podemos hacer esto a
través de una relación personal con él. Podemos tener una relación cercana con Dios,
colocando nuestra fe en Jesucristo, quien fue el sacrificio de amor de Dios para nosotros.
El Verdadero Amor solo ocurre por medio de una Relación con Él
¡Dios es Amor! y como tal, el amor verdadero (el amor de Dios) puede ser resumido en este
pasaje de la Escritura: “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor
viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios,
porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo
unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que
nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera
ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que
Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros” (1 Juan 4:7-
11).
(1) “sufrido”. Tiene paciencia, puede esperar y aguantar mucho, sufriendo mientras nos
salva del pecado y la perdición. Salmo 69:7; 2° Corintios 4:15; 2° Timoteo 2:10;
1° Pedro 4:8
(2) “benigno”. De demostrarse ser útil, benevolente, sacrificando para el objeto de su
amor, sin beneficio personal. Efesios 5:2
(3) “no tiene envidia”. Es satisfecho. No hay celos, o de afectarse (por lo peor) sobre
algo, o de ser celoso sobre alguien, pero el amor es exclusivo. Tienes que estar
satisfecho con lo que tienes a la mano, con lo que Dios te ha dado, sea bueno,
malo, gordo, flaquito, alto, bajo Hebreos 13:5
(4) “no es jactancioso”. No se exalta a sí mismo. No preocupa de promover a uno mismo
sino buscar a promover el bien de otros. Proverbios 27: 2; 1° Corintios 4:10
(5) “no se envanece”. No es hipócrita. De pensar más de sí mismo que es correcto.
1° Corintios 4:7 Porque ¿quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
1° Corintios 8:1-2 El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2 Y si alguno se
imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
(6) “no hace nada indebido”. No es perverso. Literalmente, “el amor no se va desnudo
en público.” No causa afrenta o vergüenza. Nunca es indecente (indebido), sino
tiene gracia (cortesía).
Mateo 24:12 por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Romanos 12:9-10 El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los
unos a los otros.
Romanos 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley
es el amor.
(7) “no busca lo suyo”. Es de dar, no recibir. No pone a sí mismo (sus necesidades y
placeres) primero sobre todo y sobre todos. 2° Corintios 8:9
Romanos 14:13 sí que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más
bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano. 15 Pero si por causa
de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor.
Romanos 15:30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el
amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.
Proverbios 27:6 Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del
que aborrece.
(8) “no se irrita”. Controla sus emociones, no se enoja fácilmente (2da de Timoteo 1:7)
Efesios 4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los
unos a los otros en amor.
(9) “no guarda rencor”. Perdona, olvida, y da segunda oportunidad. Fallas,
debilidades, pecados, injurias, dolor, y todo lo malo que uno sufre del otro es
olvidado en el amor. (Lucas 23:34)
Proverbios 10:12 El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
(10) “no se goza de la injusticia" - Nunca se goza en algo mal. Busca la vida más bonita
y placentera para otros. Injusticia es lo que es afuera de las normas aceptadas, de
lo normal, de lo correcto, relacionado con la decepción, maldad, o fraude.
¿Podemos olvidar el primer y verdadero Amor?
CONCLUSION:
Y para finalizar, queridos hermanos, el Amor no es una emoción que domina la vida en contra de
nuestra voluntad. (No es como la gripe, o una enfermedad que viene y va). El amor se basa en
la voluntad, no en la emoción, ni tampoco en el sentir o lo que es peor en el deseo de la carne.
Todo el amor proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo…Dios estaba en
Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomando en cuenta nuestros pecados… para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él. Y como si eso no fuera suficiente para
convencernos de su amor y preocupación por nosotros, Jesús, el Dios inmortal y Dador de la
Vida, se dio a sí mismo en la cruz ¡en el mayor acto de amor que el mundo ha conocido jamás!
Al hacer esto nos libró de nuestros pecados. Él, que no conoció pecado, se hizo pecado por
nosotros y Él, quien dio vida a todos, gustó la muerte por aquellos condenados a morir.
Podemos concluir que el amor de Dios - ¡Es para Usted!, para mí, para todos
nos ha sido revelado y ahora Él está a la puerta y llama. Depende de cada individuo el buscar
una relación personal con Dios, o el rechazarlo rotundamente. La única barrera entre nosotros y
el amor de Dios es nuestro libre albedrío, nuestra decisión y Jesucristo es la puerta.
¿Aceptaría usted hoy el amor de Dios?
Si quieres conocer este amor —el verdadero amor—, conoce a Dios. Él está listo a derramar su
amor en ti y quiere enseñarte cómo amar a otros como él te ama a ti. También quiere que
Sigamos el amor, que todo lo que hagamos, que sea hecho con amor y que permanezca el amor
fraternal en cada uno de nosotros. Amén y Amén.
Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza.
Salmo 23:1-6 Jehová es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará
descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Me guiará por sendas
de justicia por amor de su nombre…
Juan 14:21-24 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama;22 y el que
me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 23 Respondió Jesús y
le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos
morada con él. 24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es
mía, sino del Padre que me envió.
Juan 15:9-14 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi
amor. 10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado
los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. 11 Estas cosas os he hablado, para
que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. 12 Éste es mi mandamiento: Que os
améis unos a otros, como yo os he amado. 13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga
su vida por sus amigos. 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Juan 17:26 Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con
que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
1° Juan 5:3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus
mandamientos no son gravosos.
1° Juan 2:4-6 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y
la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de
Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que
permanece en él, debe andar como él anduvo.
1° Juan 3:10-11 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel
que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 11 Porque éste es el
mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 14 Nosotros
sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a
su hermano, permanece en muerte.
1° Juan 5:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que
ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.
2° Juan 1:6 éste es el amor, que andemos según sus mandamientos. Éste es el
mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.
El ejemplo del amor y la Trinidad
Para tener amor necesitas 3 cosas:
(1) Quien ama, Juan 5:20 Porque el Padre ama al Hijo;
(2) Quien que es amado, Juan 10:17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida
(3) La muestra de este amor, Mateo 3:17 Éste es mi Hijo amado
Por el amor de Dios hacia a nosotros, envió al Hijo como Salvador, y luego envió el Espíritu
Santo.
Dios Ordena a amar:
A Nuestros enemigos (Mateo 5:44; Lucas 6:27,35).
A Nuestras mujeres, Ef. 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo
amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella; Col 3:19 Maridos, amad a vuestras
mujeres, y no seáis ásperos con ellas; Génesis 2:24 “Dejará a su padre y madre, y se
unirá a su mujer”. Efesios 5:28-31 Así también los maridos deben amar a sus
mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. 29
Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como
también Cristo a la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de
sus huesos. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y los dos serán una sola carne.
A los hermanos 1º Pedro 2:17 Amad a los hermanos; Colosenses 2:2 unidos en amor;
1° Juan 3:16-18 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por
nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 17 Pero
el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra
él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 18 Hijitos míos, no amemos de
palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.
1° Tesalonicenses 3:12-13 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para
con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, 13
para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de
Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
1° Tesalonicenses 4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os
escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
Hebreos 10:24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las
buenas obras;
Romanos 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que
ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Juan 13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los uno.
Gálatas 5:13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que
no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los
otros.
1° Juan 2:10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo.
1° Juan 4: 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso.
Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien
no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame
también a su hermano.
Filipenses 1:8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros con el
entrañable amor de Jesucristo.
A los hijos: Tito 2:4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus
hijos, Proverbios 3:12 Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a
quien quiere. Hebreos 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo
el que recibe por hijo. Proverbios 13:24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.