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10 Mandamientos

Este documento resume el contenido de los Diez Mandamientos dados a los israelitas por Dios. Explica brevemente cada uno de los mandamientos, destacando que prohíben el idolatría, la toma del nombre de Dios en vano, trabajar en el sábado, y otros actos que dañan a otros o a la relación con Dios. También discute brevemente diferentes perspectivas sobre el orden de los mandamientos.

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10 Mandamientos

Este documento resume el contenido de los Diez Mandamientos dados a los israelitas por Dios. Explica brevemente cada uno de los mandamientos, destacando que prohíben el idolatría, la toma del nombre de Dios en vano, trabajar en el sábado, y otros actos que dañan a otros o a la relación con Dios. También discute brevemente diferentes perspectivas sobre el orden de los mandamientos.

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El
contenido
de
los
Mandamientos.


A
modo
de
introducción
a
estas
Diez

Palabras
está
la
declaración
directa
en
primera
persona:
“Yo
soy
Jehová

tu
Dios,
que
te
he
sacado
de
la
 erra
de
Egipto,
de
la
casa
de
esclavos”.

(Éx
20:2.)
Esta
no
solo
indica
quién
es
el
que
está
hablando
y
a
quién

dirige 
 sus 
 palabras, 
 sino 
 que 
 muestra 
 la 
 razón 
 por 
 la 
 que 
 los 
 judíos

recibieron
el
Decálogo
justo
en
aquel
 empo.
A
Abrahán
no
se
le
había

dado
el
Decálogo.
(Dt
5:2,
3.)

El 
 primer 
 mandamiento 
 —“No 
 debes 
 tener 
 otros 
 dioses 
 contra 
 mi



rostro”—
puso
a
Jehová
en
primer
lugar.
(Éx
20:3.)
Tenía
que
ver
con
su

puesto 
 encumbrado 
 y 
 su 
 incomparable 
 posición 
 como 
 el 
 Dios

Todopoderoso, 
 el 
 Al simo, 
 el 
 Soberano 
 Supremo. 
 Este 
 mandamiento

indicaba 
 que 
 los 
 israelitas 
 no
habían 
 de 
 tener 
 otros 
 dioses 
 aparte 
 de

Jehová.

El
segundo
mandamiento
era
una
consecuencia
natural
del
primero,
pues

prohibía 
 cualquier 
 forma 
 de 
 idolatría 
 por 
 ser 
 una 
 afrenta 
 directa 
 a 
 la

gloria
y
la
Persona
de
Jehová.
‘No
debes
hacerte
una
imagen
tallada
ni

una
forma
parecida
a
cosa
alguna
que
esté
en
los
cielos,
sobre
la
 erra
o

en
las
aguas
debajo
de
la
 erra,
ni
debes
inclinarte
ante
ellas
ni
servirles.’

Esta
prohibición
se
recalca
con
la
declaración:
“Porque
yo
Jehová
tu
Dios

soy
un
Dios
que
exige
devoción
exclusiva”.
(Éx
20:4‑6.)

El
tercer
mandamiento
se
sigue
de
los
anteriores:
“No
debes
tomar
el

nombre
de
Jehová
tu
Dios
de
manera
indigna”.
(Éx
20:7.)
Por
esta
razón

las 
 Escrituras 
 Hebreas 
 conceden 
 al 
 nombre 
 de 
 Jehová 
 una 
 gran

importancia
(aparece
6.979
veces
en
NM;
véase
JEHOVÁ
[Importancia
del

Nombre].)
Solo
en
estos
pocos
versículos
de
las
Diez
Palabras
(Éx
20:2‑17)

el 
 nombre 
 de 
 Jehová 
 aparece 
 ocho 
 veces. 
 La 
 frase 
 “no 
 debes 
 tomar”

conlleva
la
idea
de
“no
pronunciar”
o
“no
llevar”.
Tomar
el
nombre
de

Dios
de
“manera
indigna”
significaría
pronunciarlo
con
falsedad
o
llevarlo

“en
vano”.
Los
israelitas
que
tenían
el
privilegio
de
llevar
el
nombre
de

Dios
como
sus
tes gos
y
que
se
hicieron
apóstatas
estaban
de
hecho

tomando
y
llevando
el
nombre
de
Jehová
de
manera
indigna.
El 
 cuarto 
 mandamiento 
 decía: 
 “Acordándote 
 del 
 día 
 del 
 sábado 
 para

tenerlo
sagrado,
seis
días
has
de
prestar
servicio
y
 enes
que
hacer
todo

tu
trabajo.
Pero
el
sép mo
día
es
un
sábado
a
Jehová
tu
Dios.
No
debes

hacer
ningún
trabajo,
tú,
ni
tu
hijo,
ni
tu
hija,
ni
tu
esclavo,
ni
tu
esclava,

ni
tu
animal
domés co,
ni
tu
residente
forastero
que
está
dentro
de
tus

puertas”.
(Éx
20:8‑10.)
Al
considerar
este
día
como
algo
santo
a
Jehová,

todos,
hasta
los
esclavos
y
los
animales
domés cos,
se
beneficiarían
de

un
descanso
refrescante.
El
día
del
sábado
también
daba
la
oportunidad

de
concentrarse
en
asuntos
espirituales
sin
distracción.

El
quinto
mandamiento
—“Honra
a
tu
padre
y
a
tu
madre”—
se
puede

considerar
como
un
eslabón
que
enlaza
los
cuatro
primeros,
que
definían

las 
 responsabilidades 
 del 
 hombre 
 para 
 con 
 Dios, 
 con 
 los 
 restantes

mandamientos,
que
establecían
las
obligaciones
del
hombre
para
con
sus

semejantes. 
 Ya 
 que 
 los 
 padres 
 actúan 
 como 
 representantes 
 de 
 Dios,

guardando
el
quinto
mandamiento,
los
hijos
honraban
y
obedecían
tanto

al
Creador
como
a
las
personas
a
quienes
Él
había
conferido
la
autoridad.

Este 
 mandamiento 
 era 
 el 
 único 
 de 
 los 
 diez 
 con 
 promesa: 
 “Para 
 que

resulten
largos
tus
días
sobre
el
suelo
que
Jehová
tu
Dios
te
da”.
(Éx

20:12;
Dt
5:16;
Ef
6:2,
3.)

El
enunciado
de
los
siguientes
mandamientos
del
código
era
muy
conciso.

El
sexto:
“No
debes
asesinar”;
el
sép mo:
“No
debes
cometer
adulterio”,

y
el
octavo:
“No
debes
hurtar”.
(Éx
20:13‑15.)
Este
es
el
orden
de
estas

leyes
en
el
texto
masoré co,
de
mayor
a
menor
según
el
daño
causado
al

prójimo. 
 Sin 
 embargo, 
 en 
 algunos 
 manuscritos 
 griegos 
 (Códice

Alejandrino,
Códice
Ambrosiano)
el
orden
es:
‘asesinato,
robo,
adulterio’.

Filón
(El
Decálogo,
XII,
51)
dice:
‘adulterio,
asesinato
y
robo’,
mientras

que
en
el
Códice
Va cano
la
secuencia
es:
‘adulterio,
robo,
asesinato’.

Pasando
entonces
de
los
hechos
a
las
palabras,
el
noveno
mandamiento

dice: 
 “No 
 debes 
 dar 
 tes monio 
 falsamente 
 como 
 tes go 
 contra 
 tu

semejante”.
(Éx
20:16.)
El 
 décimo 
 mandamiento 
 (Éx 
 20:17) 
 se 
 destacaba 
 porque 
 prohibía 
 la

codicia,
es
decir,
un
deseo
impropio
por
todo
aquello
que
le
perteneciese

al
prójimo,
incluida
su
esposa.
Ningún
legislador
humano
dio
origen
a
tal

ley,
pues
no
habría
manera
humanamente
posible
de
hacerla
cumplir.
Por

otra
parte,
mediante
este
décimo
mandamiento
Jehová
hizo
que
toda

persona
fuese
responsable
de
forma
directa
ante
Él,
el
único
que
ve
y

conoce
todos
los
pensamientos
secretos
del
corazón.
(1Sa
16:7;
Pr
21:2;

Jer
17:10.)

Otro 
 orden 
 de 
 estas 
 leyes. 
 Esta 
 manera 
 de 
 dividir 
 las 
 Diez 
 Palabras

registradas
en
Éxodo
20:2‑17
es
la
lógica
y
natural.
Así
también
lo
hace

Josefo,
historiador
judío
del
siglo
I
a.
E.C.
(An güedades
Judías,
libro
III,

cap.
V, 
 sec. 
 5), 
 y 
 el 
 filósofo 
 judío 
 Filón, 
 también 
 del 
 primer 
 siglo 
 (El

Decálogo,
XII,
51).
Sin
embargo,
otros,
como
Agus n,
combinan
la
ley
en

contra
de
los
dioses
extranjeros
y
la
que
está
en
contra
de
las
imágenes

(Éx
20:3‑6;
Dt
5:7‑10)
en
un
solo
mandamiento,
y
luego,
para
que
sigan

contándose 
 diez, 
 dividen 
 Éxodo 
 20:17 
 (Dt 
 5:21) 
 en 
 dos, 
 con 
 lo 
 que

convierten 
 en 
 noveno 
 mandamiento 
 el 
 no
codiciar 
 la 
 esposa 
 del

semejante
y
en
décimo
el
no
codiciar
su
casa,
etc.
Agus n
intentó
apoyar

esta
división
en
la
lista
paralela
del
Decálogo
registrada
en
Deuteronomio

5:6‑21. 
 En 
 el 
 versículo 
 21 
 se 
 u lizan 
 dos 
 diferentes 
 palabras 
 hebreas

(“Tampoco 
 debes 
 desear 
 [forma 
 de 
 ja∙mádh]
[...]. 
 Tampoco 
 debes,

egoístamente,
desear
con
vehemencia
[forma
de
ʼa∙wáh]”),
mientras
que

en
Éxodo
20:17
se
u liza
el
mismo
verbo
(desear)
en
ambas
frases.

Seguramente 
 la 
 diferencia 
 entre 
 el 
 mandamiento 
 que 
 prohíbe 
 la



adoración 
 de 
 cualquier 
 otro 
 dios 
 y 
 el 
 mandamiento 
 de 
 no
hacer 
 una

imagen
o
semejanza
y
adorarla
es
mucho
mayor
que
la
diferencia
entre
el

mandamiento 
 de 
 no
codiciar 
 la 
 casa 
 o 
 la 
 esposa 
 del 
 prójimo 
 y 
 el

no
codiciar
cualquier
otra
cosa
que
pudiera
tener
el
prójimo.
La
verdad
es

que
se
ha
hecho
gran
daño
al
contar
los
dos
primeros
mandamientos

como
uno.
¿Cómo?
Debido
a
que
las
versiones
abreviadas
de
los
Diez

Mandamientos
que
generalmente
se
hallan
en
los
catecismos
católicos

romanos
y
luteranos
omiten
por
completo
la
proscripción
en
contra
de

hacer
imágenes
y
adorarlas.
Estos
son
los
diez
mandamientos
de
la
Iglesia
Católica:

1 Amarás
a
Dios
sobre
todas
las
cosas.
2 No
tomarás
el
nombre
del
Señor
tu
Dios
en
vano.
3 San ficarás
las
fiestas.
4 Honrarás
a
tu
padre
y
a
tu
madre.
5 No
matarás.
6 No
cometerás
actos
impuros.
7 No
robarás.
8 No
darás
falso
tes monio
ni
men rás.
9 No
consen rás
pensamientos
ni
deseos
impuros.
10.




No
codiciarás
los
bienes
ajenos.

Lista
de
los
Diez
Mandamientos
EN
LA
BIBLIA:
1 Adora
solo
a
Jehová
Dios
(Éxodo
20:3).
2 No
adores
ídolos
(Éxodo
20:
4‑6).
3 No
uses
de
manera
indigna
el
nombre
de
Dios
(Éxodo
20:7).
4 Mantén
sagrado
el
sábado
(Éxodo
20:
8‑
11).
5 Honra
a
tu
padre
y
a
tu
madre
(Éxodo
20:12).
6 No
asesines
(Éxodo
20:13).
7 No
cometas
adulterio
(Éxodo
20:14).
8 No
robes
(Éxodo
20:15).
9 No
des
falso
tes monio
(Éxodo
20:16).
10.




No
seas
codicioso
(Éxodo
20:17).

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