Nuestro lugar en el universo
Si estás leyendo este cuento de noche, te reto a que salgas de tu casa, mires al cielo Bueno, espero que ahora sí te lo estés preguntando, así como Joaquín, el niño
y señales la estrella más cercana a nosotros, o la dirección donde se encuentra el protagonista de este cuento se lo preguntaba cada noche.
planeta Venus. Sé lo que te estás preguntando, ¿cómo se supone que voy a saber
eso? Yo te responderé. Joaquín vivía en un lugar muy, muy lejano. Sí ya sé, todos los cuentos comienzan
así, pero era cierto, en el lugar donde vivía no tenía muchas distracciones, no
¿Alguna vez te has hecho preguntas cuando ves al cielo? ¿Sabes qué tan lejos había televisión ni videojuegos, así que su pasatiempo favorito era observar el
están las estrellas que observamos? ¿O te has preguntado si todas las estrellas cielo. Apenas y aparecía la primera estrella, él se sentaba en un banco de su
que vemos, realmente son estrellas? Y si quisieras ir a una, ¿cuánto tiempo te patio y pasaba horas observando. Ahora presiento que estás pensando: ¡qué
tardarías? aburrido
2 pasatiempo! Pero Joaquín lo encontraba fascinante.
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Y como era de esperarse, tanto observar el cielo tuvo consecuencias. La consecuencia En el otro lado de la nota estaban escritos los nombres de 3 poblados cercanos a
no fue un dolor en el cuello o una gripe. La consecuencia fue que ahora su cabeza donde vivía Joaquín.
estaba repleta de preguntas, quería saber todo sobre el cielo, las estrellas y qué
había más allá. Pero, sobre todo, tenía un principal cuestionamiento. — ¡Joaquín entra que ya es tarde! — gritó su madre.
— ¿Dónde estamos? Él entró rápidamente a la casa, no se había dado cuenta del tiempo que había
pasado.
Preguntó Joaquín a la hora de la cena. En la mesa estaban cenando su madre
Teresa, su padre Carlos y la pequeña Anita, su hermana. Ya en su cama acostado, sólo podía pensar en la nota, ¿quién la había dejado?,
¿cómo sabían que tenía preguntas acerca del universo? y, ¿quiénes eran los 3 sabios?
— ¿Cómo que dónde estamos? Estamos en la casa cenando — contestó el padre
de Joaquín con un tono de enojo. En corto tiempo se quedó dormido. Esa noche tuvo muchos sueños extraños,
soñó que viajaba hacia una estrella y después, durante el resto de la noche, soñó
— Sí, pero nuestro planeta, ¿dónde está? con una inmensa espiral que giraba lentamente sobre un fondo oscuro, mientras
muchas luces acompañaban sus brazos, formando una especie de nube blanca.
— Bah, ¡pues en el espacio!, ¡dónde más va a estar! Ahora guarda silencio y termina
tu cena. Entre extraños sueños, Joaquín despertó, el sol ya había aparecido, miró su buró
y volvió a leer la nota. Se paró rápidamente y comenzó a guardar cosas en su
La cena continuó sin más preguntas, Joaquín ya no se atrevió a realizar más mochila con movimientos rápidos y silenciosos, no quería que lo escucharan salir.
cuestionamientos debido a la dura respuesta de su padre.
— ¿A dónde vas? — su pequeña hermana había despertado.
Terminó la cena e inmediatamente salió al patio a sentarse en un pequeño banco de
madera. Alzó la vista hacia el firmamento. Una pequeña estrella pareció moverse La miró con cara de asombro, pero se tranquilizó y le respondió:
de lugar, como si estuviera cayendo. Este hecho lo dejó atónito, no podía dejar
de ver el cielo para saber si de nuevo volvería a moverse una estrella. Tanto miró — No le digas a nadie, regresaré pronto, voy a conocer el universo.
que no se dio cuenta de que, a sus pies, alguien había dejado una pequeña nota.
Joaquín dio marcha, salió de la casa, pasó por el pequeño banco en el que se
Cuando bajó la mirada, se percató del papel estaba debajo de él. Lo recogió y leyó sentaba cada noche y se adentró en el camino boscoso.
en voz alta:
El lugar donde vivía estaba apartado de las grandes ciudades, era un extenso
—Si quieres saber más del universo, debes de visitar a los 3 sabios. bosque salpicado de pequeños poblados, donde vivían algunas familias.
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Mientras caminaba, iba pensando en todas las preguntas que les haría a los 3
sabios, por fin iba a saber qué eran realmente las estrellas. Se cuestionaba cómo
serían los 3 sabios, imaginaba a hombres de edad avanzada, con largas barbas, tal
vez usando túnicas o largas batas de color café, sentados en un gran escritorio,
repleto de libros y escritos.
Cuando llegó al primer poblado, Joaquín comenzó a preguntar a la gente que vivía
ahí, si conocían a algún sabio, todos le respondían que no. Creía que encontraría
al sabio en una casa vieja, o en una especie de santuario con grandes columnas
en el patio.
Cansado de caminar, se sentó en el cobertizo de una pequeña cabaña cercana al
centro del poblado, en ella había un caballo marrón que a Joaquín le había llamado
la atención. Después de un breve tiempo de estar sentado, salió una joven mujer,
vestía un pantalón de mezclilla y una camisa a cuadros, volteó rápidamente a verlo.
— Hola pequeño, ¿te puedo ayudar en algo? — preguntó con una gran sonrisa.
Pero inmediatamente después, entró a la casa corriendo. Cuando volvió a salir,
le preguntó nuevamente:
— Hola, lo siento, dime, ¿en qué te puedo ayudar?
Joaquín respondió mientras le daba la nota.
— Vengo en busca de los 3 sabios, lo único que tengo es esta nota con el nombre
de este pueblo, ¿usted sabe algo de ellos?
— Los 3 sabios, los 3 sabios, no me suenan, nunca había escuchado de ellos —
dijo la mujer con aire distraído mientras volvía a entrar a la casa.
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Esta vez Joaquín entró con ella, la mujer parecía muy ocupada, revisaba una olla
en la estufa, después escribía algunas palabras en la computadora, recogía algunos
libros que estaban en un sofá y ajustaba un pequeño aparato giratorio con una
esfera grande en su centro que tenía a su alrededor, otras esferas más pequeñas.
Joaquín reconoció una de esas esferas ya que estaba pintada de azul y verde, era
el planeta Tierra. Inmediatamente se acercó al aparato asombrado y preguntó:
— ¿Qué es esto? ¿Es la Tierra? ¿Qué hace este aparato? ¿Las demás esferas son
los demás planetas?
— Vaya, haces muchas preguntas. Eso es un pequeño modelo planetario del
sistema solar, es una maqueta de los planetas y sus órbitas — contestó la mujer
mientras recogía un par de libros.
— Yo todas las noches observo el cielo, ¡cómo me gustaría poder ver los planetas!
— comentó Joaquín.
La mujer soltó una pequeña risa.
— ¿De verdad todas las noches ves el cielo? Entonces, claro que has visto a los
planetas - dijo la mujer.
Joaquín puso cara de extrañeza.
— ¿Cómo que ya los he visto? — preguntó.
— Claro, los planetas están mucho más cerca que las estrellas, hay 5 planetas que
podemos ver a simple vista, sin ayuda de telescopios, sólo necesitamos estar en
un lugar lejano, como en este bosque, y los podrás ver.
— ¿Es en serio? ¿Pero cómo los busco?
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La mujer dejó de hacer todas sus actividades y se sentó frente a él en el sillón, con están muy cerca de la Tierra, en comparación con las estrellas. Además, también
una gran sonrisa le empezó a explicar. giran alrededor del sol, así que desde aquí podemos ver ese movimiento. De hecho,
planeta significa estrella errante, ya que desobedecen a las demás estrellas.
— Mercurio es el planeta más difícil de ver, ya que es el más pequeño de los cinco
y el más cercano al sol, así que solamente lo verás cuando esté más alejado del sol. — Pero, ¿por qué brillan?
Venus es el más fácil, se puede ver después del atardecer y antes del amanecer, es
el astro más luminoso del cielo, después del sol y la luna — explicó felizmente la — Los planetas brillan porque reflejan la luz del sol. Para decir que algo es un
mujer - para ver a Marte debemos buscar una luz rojiza brillante. Júpiter y Saturno planeta, ese algo debe de girar alrededor de una estrella, como el sol. Debe tener
son los otros planetas que pueden verse, dependiendo la época. una forma casi esférica, como la tierra, y no debe de emitir luz propia, es por eso
que no parpadean.
Joaquín la miraba emocionado.
Joaquín no podía creer todo lo que había aprendido. En ese momento se dio
— Si quieres diferenciar una estrella de un planeta, debes observarlos con cuenta de que aquella mujer era a quién buscaba. Estaba lleno de alegría por haber
mucho cuidado, si la luz que ves parpadea, entonces es una estrella, si no lo hace, encontrado al primer sabio, o en este caso, a la primera sabia.
seguramente estás viendo un planeta — finalizó la mujer.
La mujer siguió con sus múltiples tareas y Joaquín se despidió.
— Eso es increíble — respondió Joaquín.
La mujer se paró nuevamente y fue a revisar el contenido de la olla en la cocina y
a seguir escribiendo en la computadora.
— Claro que lo es, hay otra forma de identificar a los planetas, de hecho, hace
mucho, mucho tiempo, cuando aún no se sabía que existía algo llamado planeta, y
los humanos solamente veían luces fijas en el cielo, observaron que algunas luces
después, de pasar varios días, parecía que cambiaban de lugar. Tú que miras al
cielo todas las noches, ¿no has notado que algunas estrellas se mueven día a día?
— Sí, sí había visto, pero no sabía por qué cambiaban de lugar, todas las estrellas
parecen fijas, pero había 5 luces que después de un tiempo estaban en sitios
distintos — le respondió Joaquín.
— Bueno, pues esas luces son planetas, y vemos que cambian de lugar porque
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Se dirigió al siguiente poblado. Era un pueblo muy ruidoso, había muchos puestos
en la calle de todo tipo de cosas, de comida o de ropa. Joaquín siguió caminando, al
final de la calle vio un local. No podía creer lo que vendía, el local estaba abarrotado
de telescopios, así que corrió hacia allá gritando.
— Wow, ¡cuántos telescopios!, de todas formas y tamaños, ¿puedo observar por
uno de éstos?
Un hombre regordete y malhumorado se levantó de una gran silla y lo miró
fijamente.
— ¡No, lo debes de comprar!
Joaquín lo ignoró y siguió dando vueltas por la tienda. Tocaba todos los telescopios
que veía.
— Venga, si no vas a comprarme un telescopio deja de tocarlos — le gritó con
poca paciencia.
— Pero yo solo quiero ver a través de uno, para poder observar de más cerca de
unaestrella — respondió Joaquín sin hacer caso del malhumor del hombre.
El hombre soltó una risa burlona:
— Bah, si todos los días ves una estrella de cerca niño, ¿qué cosa crees que es el
sol entonces?
— ¿El sol es una estrella?, ¿cómo las que vemos en la noche?
— Claro que lo es, qué otra cosa iba a ser.
Joaquín puso cara de sorpresa
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— Entonces, ¿qué es una estrella? Joaquín estaba sorprendido.
El hombre, con cara de poca paciencia, respondió: — Pero entonces, ¿qué tan lejos está? ¿Cuánto tardaría en llegar? — le preguntó
al hombre.
— Bah, las estrellas son esferas luminosas de plasma, que logran mantenerse de
esa manera gracias a su propia gravedad. El hombre seguía riendo de manera burlona.
— Yo quiero viajar a una de las estrellas que vemos en la noche — La luz viaja a casi 300,000 kilómetros por segundo, entonces, un rayo de luz
se moverá casi 10 billones de kilómetros en un año, eso es un año luz. Por lo
El hombre volvió a reírse, pero ahora más fuerte. tanto, la estrella más cercana está aproximadamente a 40 billones de kilómetros
de aquí — dijo —. Imagina que viajas en un coche a toda velocidad, a unos 180
— Pero ¡cómo vas a ir a una de esas estrellas! Si la estrella más cercana a nuestro km/h, si mantienes esa velocidad, llegarás a la estrella más próxima en unos 25
sistema solar es Próxima Centauri y está a 4.24 años luz. millones de años.
— ¿Por qué dices años si me estás diciendo que tan cerca está? Joaquín no podía creer lo que escuchaba, jamás había pensado que las estrellas
estaban tan lejos, “este hombre sabe mucho de las estrellas”, pensó Joaquín, fue
— Los años luz es una medida de distancia niño, es la distancia que recorre la luz entonces cuando se dio cuenta de que se encontraba frente al segundo sabio.
14 en un año, y eso es un número muy grande. 15
— Usted sabe mucho de las estrellas, muchas gracias por contarme tantas cosas.
— No sé por qué hablé tanto, ¡si no me has comprado nada!
Joaquín estaba a punto de irse, pero recordó la estrella que vio caer la noche pasada.
— ¿Le puedo hacer una última pregunta?
— No niño, largo de aquí.
— Es que ayer por la noche vi una estrella que parecía que se caía.
El hombre soltó su mayor risa de todas.
— ¡Cómo se va a caer una estrella!, eso que viste es una estrella fugaz, pero no sé
por qué le dicen así, ¡si ni siquiera es una estrella! Son pedazos de un asteroide
que atraviesa la atmósfera de la Tierra y se evaporan, brillan así porque van tan
rápido, que el aire frente a ellas se calienta, tanto, que se pone a brillar.
— Muchas gracias buen hombre — exclamó Joaquín y salió corriendo de la tienda.
Ya había conocido a 2 sabios, sólo faltaba el tercero. Se apresuró al siguiente
poblado.
Hasta arriba, encontró una casa enorme con columnas grandes en el patio. Cuando
Llegó cuando comenzaba a anochecer, era el poblado más tranquilo de los que se acercó al pórtico las puertas se abrieron y entró a la casa. En el fondo había
había visitado. No sabía qué esperar del siguiente sabio, ya que los anteriores un hombre viejo, de grande y canosa barba, que usaba una bata larga, sentado
habían sido algo peculiares, muy diferentes a lo que había imaginado, pero llenos en un escritorio repleto de libros y escritos. Cuando Joaquín se acercó, el viejo
de conocimientos. le preguntó:
Preguntó a la gente si conocían a alguien que supiera acerca de las estrellas — Hola Joaquín, ¿qué deseas preguntarme?
esperando un no como respuesta, pero esta vez, todas las personas le señalaron
una casa arriba de la colina, donde vivía el hombre más sabio del pueblo. Él se quedó paralizado, tragó saliva y preguntó:
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— ¿Dónde estamos?
El último sabio, con una profunda y pacífica voz le respondió:
— Como sabes, vivimos en el planeta Tierra, y nuestro planeta gira junto con
otros planetas alrededor de una estrella que nosotros llamamos sol, pero el sol,
junto con otros miles de millones de estrellas, forman la galaxia donde vivimos,
que nosotros llamamos la Vía Láctea.
— ¿Qué es una galaxia? — preguntó Joaquín.
— Una galaxia es un grupo de estrellas y otros cuerpos que están juntos en una
región del espacio, nuestra galaxia tiene forma de espiral y en su centro viven las
estrellas más antiguas, nosotros estamos en una parte alejada del centro, en un
brazo de la espiral, en un lugar que nosotros llamamos brazo de Orión.
— Creo haber soñado con ese lugar alguna vez.
— Pero no creas que sólo existe una galaxia en el universo, sólo somos una de
tantas. Las galaxias más cercanas a nosotros son Andrómeda y Triángulo, cada una
con sus propias estrellas. Este grupo de galaxias, junto con otras más pequeñas,
forman un lugar que nosotros llamamos Grupo Local. Pero más allá de ese grupo,
existen millones y millones más de galaxias.
Joaquín se quedó sin palabras. Agradeció al sabio y partió de regreso a casa. Ahora
sabía dónde estábamos y se sentía lleno de felicidad. Al entrar, su padre estaba
sentado en un sofá.
— Hola hijo, espero que hayas encontrado todas tus respuestas y que te haya
servido la nota que te escribí. Son buenas personas esos sabios ¿no?
FIN
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