UN COLEGIO EN EL DELTA LLEVA ADELANTE UNA EXPERIENCIA
ALTERNATIVA
La escuela que no tiene
aulas
Las clases se organizan en ronda y no hay docentes fijos para cada
materia. Se encuentra a orillas del río Carapachay y el lugar ya
quedó chico. Para construir un nuevo edificio organizaron una
subasta de arte que incluye grandes figuras como León Ferrari.
Hay una escuela en Tigre donde las clases se organizan en ronda.
¿Cómo? Fácil. Docentes y alumnos trabajan, estudian y aprenden
sentados en círculo, unos al lado de otros. Es una escuela a orillas del río
Carapachay, donde además no existen las aulas y no se conocen algo
así como los exámenes. Se leen poemas de Federico García Lorca y se
dictan talleres de música o arcilla. Dentro de la currícula, la institución
incluye también las áreas más tradicionales, como matemática y lengua.
“Se trata de una propuesta pedagógica flexible y dinámica que prioriza la
creatividad y el descubrimiento personal de los alumnos”, explica la
directora de la escuela Los Biguaes. Producto del crecimiento de la
comunidad educativa a lo largo de los últimos años, el establecimiento
precisa ahora un espacio propio. La casa en donde actualmente funciona
la escuela les fue quedando cada vez más chica. Para conseguir los
fondos para una nueva sede, la institución organizó una muestra y
subasta de arte que cierra mañana. Hay obras de León Ferrari, Marcia
Schvartz y Josefina Robirosa, entre otros destacados artistas.
La escuela Los Biguaes funciona desde el año 2009, como institución de
nivel inicial y primaria, en una casa en el Delta del Paraná, en la localidad
de Tigre. Es uno de los treinta centros educativos distribuidos en distintas
provincias del país que dependen del Instituto de Educación Superior
Roberto Themis Speroni, una institución pública de La Plata –reconocida
por el Ministerio de Educación de la provincia– que desde hace cincuenta
años brinda una experiencia pedagógica no tradicional. “Proponemos un
modelo en donde la teoría no pase por encima de la práctica. Es un
modelo flexible y dinámico en donde se considera fundamental
acompañar a los chicos, estar atentos a qué inquietudes les surgen en el
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proceso de aprendizaje. Ir viendo y analizando cómo se asimilan las
lecturas que les proponemos, cómo se van fraguando en los chicos los
materiales propuestos”, señala la directora de la escuela, Celeste García
Salgado.
La oferta curricular del establecimiento no se limita a materias tales como
matemática, lengua, historia y naturales. La pintura, la música y la poesía
también forman parte de los contenidos que se trabajan en la escuela.
“La música y la pintura están en el día a día. Es como si estuvieran
adheridas a la escuela. Los chicos pintan una o dos veces por día. De
hecho, cuando ellos llegan a la mañana, les ponemos el guardapolvo de
pintor, así pueden trabajar sin preocupaciones con témperas o fibras.
También es habitual que cantemos. A su vez, hay talleres de flauta al
finalizar el día. Y recorremos materiales de literatura: leemos poesía
popular, poemas de Antonio Machado y (Federico) García Lorca.
Siempre estando atentos a la capacidad creadora de los chicos, a que
ellos puedan descubrirla. Se tiende a dejarlos mover en libertad”, cuenta
García Salgado.
Las clases se desarrollan en un salón compartido por toda la comunidad
educativa. Los Biguaes cuenta con 43 alumnos, de entre 2 y 11 años,
que se dividen según las edades en grupos de no más de diez personas.
“Trabajamos en el suelo y en círculos –explica García Salgado– porque
creemos que se trata de una cuestión de igualdad. Intentamos aprender
junto a nuestros alumnos. En ese sentido, puede ser que el rol del
docente no esté muy definido.” De hecho, un mismo maestro, explica la
directora, puede ocuparse en un mismo día de una clase de historia, de
la limpieza de los baños y de la preparación del pan. Justamente ese
espacio –la panadería– posibilita el financiamiento de la escuela.
Mediante la venta de los productos que padres, alumnos y docentes
preparan, la institución paga los sueldos de los maestros y cubre sus
gastos. “La escuela plantea la participación de los padres de forma
permanente.”
“Tenemos el corazón grande, pero la casa que alquilamos ha empezado
a quedarnos chica. Para el año que viene esperamos contar con unos 60
alumnos”, avisa la directora. Con el apoyo de reconocidos artistas, el
establecimiento lanzó una subasta de obras de arte para recolectar el
dinero que será destinado a la construcción de un nuevo edificio en una
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zona del Delta cercana a la actual. Hasta mañana, cuando se realice la
subasta, la exposición estará abierta en el Museo de Arte del Tigre, en
Paseo Victoria 972. Hay obras de reconocidos artistas: León Ferrari,
Marcia Schvartz, Josefina Robirosa, Ana Eckell, Tomás Saraceno, Milio
Lockett y Tomas Espina, entre otros.
Informe: Nicolás Andrada
Página 12 – 8 de Noviembre 2013.