REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS
El manejo racional de los factores climáticos de forma conjunta es
fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se
encuentran estrechamente relacionados y la actuación de uno de estos
incide sobre el resto.
- Temperatura: Es menos exigente en calor que el melón, pero más que el
calabacín.
Las temperaturas que durante el día oscilen entre 20ºC y 30ºC apenas
tienen incidencia sobre la producción, aunque a mayor temperatura durante
el día, hasta 25ºC, mayor es la producción precoz. Por encima de los 30ºC
se observan desequilibrios en las plantas que afectan directamente a los
procesos de fotosíntesis y respiración y temperaturas nocturnas iguales o
inferiores a 17ºC ocasionan malformaciones en hojas y frutos. El umbral
mínimo crítico nocturno es de 12ºC y a 1ºC ya que se produce la helada de
la planta (marchitamiento general difícil de recuperar). El empleo de dobles
cubiertas en invernaderos tipo parral supone un sistema útil para aumentar
la temperatura y la producción del pepino. Temperaturas por encima de los
40ºC provocan el detenimiento del crecimiento.
- Humedad: Es una planta con elevados requerimientos de humedad,
debido a su gran superficie foliar, siendo la humedad relativa óptima durante
el día del 60-70% y durante la noche del 70-90%. Sin embargo, los excesos
de humedad durante el día pueden reducir la producción, al disminuir la
transpiración y en consecuencia la fotosíntesis, aunque esta situación no es
frecuente.
Para humedades superiores al 90% y con atmósfera saturada de vapor de
agua, las condensaciones sobre el cultivo o el goteo procedente de la
cubierta, pueden originar enfermedades fúngicas. Además un cultivo
mojado por la mañana empieza a trabajar más tarde, ya que la primera
energía disponible deberá cederla a las hojas para poder evaporar el agua
de su superficie.
Humedades relativas bajas provocan el asurado de los frutos, un rápido
desarrollo de la araña roja e incluso de los trips.
- Luminosidad: El pepino es una planta que crece, florece y fructifica con
normalidad incluso en días cortos (con menos de 12 horas de luz), aunque
también soporta elevadas intensidades luminosas. A mayor cantidad de
radiación solar, mayor es la producción.
- Viento: La presencia de viento acelera la pérdida de agua de la planta ya
que provoca una disminución de la humedad relativa, por lo que los
requerimientos hídricos aumentan. En consecuencia disminuye la
fecundación por una indecuada humedad de los estilos florales, detiene el
crecimiento de la planta, reduce la producción y acelera la senescencia de
la planta.
- Suelo: El pepino puede cultivarse en cualquier tipo de suelo de estructura
suelta, bien drenado y con suficiente materia orgánica. Es una planta
medianamente tolerante a la salinidad (algo menos que el melón), de forma
que si la concentración de sales en el suelo es demasiado elevada las
plantas absorben con dificultad el agua de riego, el crecimiento es más
lento, el tallo se debilita, las hojas son más pequeñas y de color oscuro y los
frutos obtenidos estarán torcidos. Si la concentración de sales es
demasiado baja el resultado se invertirá, dando plantas más frondosas, que
presentan mayor sensibilidad a diversas enfermedades. El pH óptimo oscila
entre 5,5 y 7.
Para el desarrollo óptimo del cultivo, la temperatura del suelo debe estar
entre los 18-20ºC. La temperatura mínima debe estar comprendida entre los
12-14ºC.
5. MATERIAL VEGETAL
Los principañes criterios de elección del material vegetal son los siguientes:
- Características de la variedad comercial: vigor de la planta, características
del fruto, resistencias a enfermedades, etc.
- Mercado de destino.
- Estructura de invernadero.
- Suelo.
- Clima.
- Calidad del agua de riego.
Los aspectos fundamentales a tener en cuenta para elegir una variedad que
se adapte a las condiciones de cultivo y al gusto del consumidor son:
- Producción comercial, que debe ser lo más alta posible.
- Vigor de la planta, de forma que un buen vigor permite un ciclo largo y una
buena tolerancia a las bajas temperaturas y al acortamiento de los días.
- Buena resistencia a enfermedades (ej: Mildiu, oidio, etc.).
- Longitud de fruto, que debe ser estándar (mínima de 30 cm y máxima de
38 cm) y estable frente a las diferentes condiciones de cultivo.
- Firmeza y conservación del fruto, que debe ser adecuada para resistir el
transporte y mantenerse el tiempo suficiente en el mercado en óptimas
condiciones.
- Otros aspectos que pueden considerarse para la elección son la
precocidad y las características del fruto (longitud, color, estrías, etc.).
La mayor parte de las variedades cultivadas de pepino son híbridas,
habiéndose demostrado su mayor productividad frente a las no híbridas. Se
caracterizan por:
- Mejor calidad (Mayor peso, buen color, forma uniforme, mayor resitencia
mecánica,...)
- Mayores rendimientos
- Mayor tolerancia a plagas y enfermedades
Se pueden englobar en los siguientes tipos:
- Pepino corto y pepinillo (“tipo español”). Son variedades de fruto
pequeño (longitud máxima de 15 cm), de piel verde y rayada de amarillo o
blanco. Se utilizan para consumo en fresco o para encurtido, en este caso
recolectándolos más pequeños. Las variedades pueden ser monoicas,
ginoicas con polinizador y ginoicas partenocárpicas.
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Pepino medio largo (“tipo francés”). Variedades de longitud media (20-25
cm), monoicas y ginoicas. Dentro de estas últimas se diferencian las
variedades cuyos frutos tiene espinas y las de piel lisa o minipepinos
(similares al “tipo Almería”, pero más cortos), de floración totalmente
partenocárpica.
Pepino largo (“tipo holandés”). Variedades cuyos frutos superan los 25
cm de longitud, ginoicas, de frutos totalmente partenocárpicos y de piel lisa,
más o menos asurcada. El tamaño de las hojas es mucho más grande.
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6. TÉCNICAS DE CULTIVO
6.1. Preparación del terreno
El terreno se prepara pasando el arado y la rastra para dejarlo con una
textura fina y favorecer la producción de raíces del cultivo.
6.2. Marcos de plantación
Para cultivos tempranos con intención de quitarlos pronto para realizar
posteriormente un cultivo de primavera, los marcos suelen ser más
pequeños (1,5 m x 0,4 m ó 1,2 m x 0,5 m). La densidad de plantación en las
condiciones del sureste español puede oscilar entre 11.000 y 13.000 pl/ha.
Si el cultivo es más tardío o se pretende alargar la producción cubriendo los
meses de invierno, habrá que ampliar los marcos para reducir la densidad
de plantación, con el fin de evitar la competencia por la luz y proporcionar
aireación.
6.3. Siembra
El pepino se siembra en lomillos o montículos o directamente en el suelo.
La siembra se realiza en hoyos de 2-3cm de profundidad en los que se
colocan de 3-4 semillas/golpe. Se ralea después y se deja sólo 1-2pl/golpe.
6.4. Entutorado
Es una práctica imprescindible para mantener la planta erguida, mejorando
la aireación general de esta y favoreciendo el aprovechamiento de la
radiación y la realización de las labores culturales (destallados, recolección,
etc.). Todo ello repercutirá en la producción final, calidad del fruto y control
de las enfermedades.
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La sujeción suele realizarse con hilo de polipropileno (rafia) sujeto de una
extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o sujeto mediante
anillas) y de otro a un alambre situado a determinada altura por encima de
la planta. Conforme la planta va creciendo se va liando o sujetando al hilo
tutor mediante anillas, hasta que la planta alcance el alambre. A partir de
ese momento se dirige la planta hasta otro alambre situado
aproximadamente a 0,5m, dejando colgar la guía y uno o varios brotes
secundarios.
Existen varios tipos de entutorado en espaldera:
- Espaldera en plano inclinado:
Distancia entre tutores: 4m
Distancia entre hileras: 0,40m
- Espaldera tipo A (Siembra a ambos lados de la espaldera):
Tutores unidos en un extremo
Distancia entre tutores: 1-1,30m
- Espaldera vertical
6.5. Destallado
En pepino “tipo holandés” se suprimirán todos los brotes laterales para dejar
la planta a un solo tallo. Para los restantes tipos de pepino la poda es muy
similar, aunque no se eliminan los brotes laterales, sino que se despuntan
por encima de la segunda hoja.
6.6. Deshojado
Se suprimirán las hojas viejas, amarillas o enfermas. Cuando la humedad
sea demasiado alta será necesario tratar con pasta fungicida tras los cortes.
6.7. Riego
Inicialmente se debe realizar un riego presiembra profundo para conseguir
la humedad adecuada en el momento de la siembra.
Posteriormente, para forzar un buen enraizado, se puede provocar un cierto
estrés hídrico. De este modo, el sistema radicular es capaz de hacerse más
extenso y explorar más superficie de suelo.
6.8. Abonado
En los cultivos protegidos de pepino en el sureste español el aporte de agua
y gran parte de los nutrientes se realiza de forma generalizada mediante
riego por goteo y se realiza en función del estado fenólogico de la planta así
como del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones
climáticas, calidad del agua de riego, etc.).
En cultivo en suelo y en enarenado, el establecimiento del momento y
volumen de riego vendrá determinado básicamente por los siguientes
parámetros:
- Tensión del agua en el suelo (tensión matricial), que se determina
mediante el manejo adecuado de tensiómetros.
- Tipo de suelo (capacidad de campo, porcentaje de saturación).
- Evapotranspiración del cultivo.
- Eficacia de riego (uniformidad de caudal de los goteros).
- Calidad del agua de riego (a peor calidad, mayores son los volúmenes de
agua, ya que es necesario desplazar el frente de sales del bulbo de
humedad).
Consumos medios (l/m2·día) del cultivo de pepino “tipo holandés” en
invernadero.
Fuente: Documentos Técnicos Agrícolas. Estación Experimental “Las
Palmerillas”. Caja Rural de Almería.
AGOST
MESES SEPT. OCT. NOV. DIC. ENERO FEB.
O
Quincen
1ª 2ª 1ª 2ª 1ª 2ª 1ª 2ª 1ª 2ª 1ª 2ª 1ª 2ª
as
1,6 2,9 3,6 3,8 4,2 3,3 2,4 2,0 1,7 1,4 1,1 1,3 1,5 1,6
A
3 5 8 0 1 9 0 4 8 1 9 1 3 9
1,4 2,7 3,0 3,5 3,3 2,4 2,0 1,9 1,4 1,1 1,3 1,5 1,6
B
8 5 4 1 9 0 4 4 1 9 1 3 9
1,3 2,2 2,8 2,8 2,4 2,0 1,9 1,4 1,4 1,3 1,5 1,6
C
8 8 1 3 0 4 4 1 6 1 3 9
1,1 2,1 2,2 2,0 2,0 1,9 1,4 1,4 1,3 1,5 1,6
D
4 1 6 0 4 4 1 6 1 3 9
1,0 1,7 1,6 1,7 1,9 1,5 1,4 1,6 1,5 1,6
E
5 0 0 0 4 5 6 1 3 9
A: siembra o trasplante 1ª quincena de agosto.
B: siembra o trasplante 2ª quincena de agosto.
C: siembra o trasplante 1ª quincena de septiembre.
D: siembra o trasplante 2ª quincena de septiembre.
E: siembra o trasplante 1ª quincena de octubre.
Existe otra técnica empleada de menor difusión que consiste en extraer la
fase líquida del suelo mediante succión a través de una cerámica porosa y
posterior determinación de la conductividad eléctrica.
En el pepino “tipo holandés” es muy importante mantener un nivel de
humedad constante y elevado en el suelo, para un desarrollo óptimo del
sistema radicular y, posteriormente, durante la época de formación y
engorde del fruto. En los terrenos enarenados la raíz evoluciona
preferentemente en la capa de materia orgánica situada entre la arena y la
tierra, por lo que habrá que mantener una humedad estable en esta zona,
que normalmente se consigue regando con una frecuencia de 2 días.
Cuando el cultivo es adulto, con una altura superior a la del tutor, aquel
sombrea al suelo, coincidiendo con una amortiguación de las temperaturas
a la entrada del otoño, por lo que puede disminuirse la frecuencia, regando
cada 3 o 4 días con los mismos volúmenes. Cuando las aguas son de mala
calidad los riegos se realizarán a diario, para evitar problemas de salinidad,
manteniendo la lectura del tensiómetro en 10-15 cb para no producir asfixia
radicular.
En cultivo hidropónico el riego está automatizado y existen distintos
sistemas para determinar las necesidades de riego del cultivo, siendo el
más extendido el empleo de bandejas de riego a la demanda. El tiempo y el
volumen de riego dependerán de las características físicas del sustrato.
En cuanto a la nutrición, cabe destacar la importancia de la relación N/K a lo
largo de todo el ciclo de cultivo, que suele ser de 1/0,7 desde el trasplante
hasta la cuarta-quinta semana, cambiando hacia 1/1 hasta el comienzo del
engorde del fruto y posteriormente hasta 1/3.
El fósforo juega un papel relevante en las etapas de enraizamiento y
floración, ya que es determinante sobre la formación de raíces y sobre el
tamaño de las flores.
El calcio es un elemento determinante en la calidad y favorece una mejor
defensa de las plantas frente a enfermedades.
Los microelementos van a incidir notoriamente en el color de la fruta, su
calidad y la resistencia de la planta, principalmente el hierro y manganeso.
A la hora de abonar, existe un margen muy amplio de abonado en el que no
se aprecian diferencias sustanciales en el cultivo, pudiendo encontrar
“recetas” muy variadas y contradictorias dentro de una misma zona, con el
mismo tipo de suelo y la misma variedad. No obstante, para no cometer
grandes errores, no se deben sobrepasar dosis de abono total superiores a
2g/l, siendo común aportar 1g/l para aguas de conductividad próxima a
1mS/cm.
Actualmente se emplean básicamente dos métodos para establecer las
necesidades de abonado: en función de las extracciones del cultivo, sobre
las que existe una amplia y variada bibliografía, y en base a una solución
nutritiva “ideal” a la que se ajustarán los aportes previo análisis de agua.
Este último método es el que se emplea en cultivos hidropónicos, y para
poder llevarlo a cabo en suelo o en enarenado, requiere la colocación de
sondas de succión para poder determinar la composición de la solución del
suelo mediante análisis de macro y micronutrientes, CE y pH.
Los fertilizantes de uso más extendido son los abonos simples en forma de
sólidos solubles (nitrato cálcico, nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato
monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico y sulfato magnésico)
y en forma líquida (ácido fosfórico y ácido nítrico), debido a su bajo coste y a
que permiten un fácil ajuste de la solución nutritiva, aunque existen en el
mercado abonos complejos sólidos cristalinos y líquidos que se ajustan
adecuadamente, solos o en combinación con los abonos simples, a los
equilibrios requeridos en las distintas fases de desarrollo del cultivo.
El aporte de microelementos, que años atrás se había descuidado en gran
medida, resulta vital para una nutrición adecuada, pudiendo encontrar en el
mercado una amplia gama de sólidos y líquidos en forma mineral y en forma
de quelatos, cuando es necesario favorecer su estabilidad en el medio de
cultivo y su absorción por la planta.
También se dispone de numerosos correctores de carencias tanto de macro
como de micronutrientes que pueden aplicarse vía foliar o riego por goteo,
aminoácidos de uso preventivo y curativo, que ayudan a la planta en
momentos críticos de su desarrollo o bajo condiciones ambientales
desfavorables, así como otros productos (ácidos húmicos y fúlvicos,
correctores salinos, etc.), que mejoran las condiciones del medio y facilitan
la asimilación de nutrientes por la planta.
6.9. Aclareo de frutos
Deben limpiarse de frutos las primeras 7-8 hojas (60-75 cm), de forma que
la planta pueda desarrollar un sistema radicular fuerte antes de entrar en
producción. Estos frutos bajos suelen ser de baja calidad, pues tocan el
suelo, además de impedir el desarrollo normal de parte aérea y limita la
producción de la parte superior de la planta.
Los frutos curvados, malformados y abortados deben ser eliminados cuanto
antes, al igual que aquellos que aparecen agrupados en las axilas de las
hojas de algunas variedades, dejando un solo fruto por axila, ya que esto
facilita el llenado de los restantes, además de dar también mayor
precocidad.