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Relaciones de La Medicina

Este documento explora las relaciones entre la medicina y la literatura. Define la literatura, la poesía y la medicina, y discute cómo estas disciplinas comparten el objetivo de comprender la experiencia humana. También analiza cómo la enfermedad ha inspirado grandes obras literarias y cómo la literatura puede usarse como una herramienta pedagógica y terapéutica en el contexto médico.

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Relaciones de La Medicina

Este documento explora las relaciones entre la medicina y la literatura. Define la literatura, la poesía y la medicina, y discute cómo estas disciplinas comparten el objetivo de comprender la experiencia humana. También analiza cómo la enfermedad ha inspirado grandes obras literarias y cómo la literatura puede usarse como una herramienta pedagógica y terapéutica en el contexto médico.

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República Bolivariana de Venezuela.

Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria.

Universidad Nacional Experimental “Rómulo Gallegos”.

Núcleo, Monagas – “Dr. José Gregorio Hernández”.

Sección “7”.

Relaciones de
la Medicina
con el Arte

Profesora: Integrantes:
Silangel Rodríguez Yunicer Guevara C.I.29.974.069
Ariana Rodríguez C.I.29.914.338
Isabel Mulé C.I.29.974.354
Bárbara Fandiño C.I.29.974.018
Bárbara Lara C.I.29.974.575
Valeria Gil C.I. 30.001.370
Jheyner Lorant C.I.29.974.411
Gabriel Briceño C.I.29.974.331
Julio, 2020.
Índice

Introducción ……………………………………………………………………………3

1 Cultura Médica. Definiciones de Literatura, poesía y medicina...………….........5

2 La carrera de un médico y la Literatura……………………………………………..8

3 Relación del Periodismo y la medicina ...……………………………………………12

4 Literatura y enfermedad. Salud, creatividad y humanismo……………………......15

5 La Biblioteca de un Medico. Las notas de un médico…………………………......17

Conclusión………….……………………………………………………………………20

Bibliografía…………………………………………………………………………......22

Anexos………………………………………………………………………………......23

2
Introducción.

La palabra es el vínculo de unión entre la litera‐ tura y la medicina y, a través de ella,

comparten las manifestaciones que le son propias en sus respectivas actividades. Pero además, la

medicina y la literatura reconocen el mismo objeto: la persona humana, el hombre en todas sus

manifestaciones culturales, porque pensamos, soñamos y sufrimos en códigos verbales. Cabe, por

tanto, decir que literatura y medicina, a través de la pala‐bra y sus formas de articulación no sólo

no son distintas sino que son formas narrativas de procesos compartidos. Como ha escrito

Francisco Umbral:

“El valor de las palabras es universal, y nombran un dolor que atraviesa países y

generaciones”, lo que convierte a la enfermedad y al dolor en universales; y entre las palabras

están los hechos “para quienes quieran verlos”

Este desbordamiento que genera la enfermedad se encuentra en el origen de la escritura

bajo alguna de sus manifestaciones y es la base de la creación literaria en más de una ocasión. Sin

olvidar el dolor que genera la enfermedad, sólo es cien por cien dolor para el que lo padece. Los

demás, los más cercanos, lo sufren, por supuesto, pero sólo en alguna medida; los más lejanos, lo

tratan de entender, pero ni siquiera se lo imaginan. Esta verdad absoluta puede hacer

comprensible para todos ese mal ajeno, y a su vez nutre intelectualmente cualquier obra literaria.

El objetivo de este trabajo es esbozar algunos de los elementos más relevantes en las

relaciones entre el discurso médico y el discurso literario en general. Conceptos como patológico,

desviado, anormal, enfermo, devienen omnipresentes en el ámbito literario. Este fenómeno

3
resulta muy significativo en distintas áreas: en la interpretación de la historia literaria y la crítica

literaria —uso de lo enfermo como concepto de valoración estético—; en la reconstrucción de la

teoría literaria —uso de la genialidad patológica como ideal artístico— y en los análisis

sociológicos de la literatura— uso de la enfermedad como tema o motivo que refuerza o subvierte

el ideal normativo dependiendo de la orientación ideológica de los textos.

Cuando nos hemos preguntado por la relación entre la enfermedad y la creación, una

influencia mutua puede ponerse de manifiesto: la enfermedad está en el origen de grandes obras

creativas y el propio acto de creación puede revelarse con poderes terapéuticos. Pero la palabra,

con frecuencia, es torpe para explicar el dolor. De ahí, la necesidad de la metáfora.

4
1. Cultura Médica. Definiciones de Literatura, poesía y
medicina.

Literatura: La expresión oral y especialmente la escrita, a partir de la invención de

la imprenta, plasmada como arte es lo que se conoce como literatura. Raúl H. Castagnino (1914-

1999) escribió ¿Qué es la Literatura? Sosteniendo que en algunos casos significa el conjunto de

obras nacionales, o correspondientes a una corriente o a una época histórica, pero también puede

querer referirse a la teoría o reflexión literaria, o los conocimientos que se incorporan con el

estudio de esas producciones.

Si hablamos de la literatura en general, independientemente de un tiempo y lugar, nos

referimos a la literatura universal. La literatura necesita de un receptor, éste no puede contestar al

emisor, pero sí el autor recibirá la opinión sobre su obra, a través de la crítica literaria, que puede

ser hecha por los lectores pertenecientes a cualquier sector social, tengan o no conocimiento

específico del tema; o por críticos literarios especializados.

“Las formas de manifestación literarias son el verso y la prosa, pudiendo distinguirse

entre los géneros literarios, el género dramático, el lírico, el didáctico, y el épico”.

En los últimos años ha crecido el interés por la utilización de la literatura en el contexto

médico con diferentes objetivos.

•En primer lugar, usarla como instrumento pedagógico en estudiantes de medicina ha

permitido mejorar competencias profesionales necesarias pero difíciles de alcanzar en la

formación biologista tradicional.

5
•En segundo lugar, las narraciones de los pacientes se han convertido en un elemento de

gran interés para comprender la vivencia de las enfermedades.

•Finalmente, se va reconociendo la utilidad de las obras literarias como instrumento

adyuvante en la mejora de la calidad de vida de los pacientes. En conclusión, la literatura

constituye un elemento de gran interés formativo y puede mejorar la relación con los pacientes

porque permite comprender mejor los aspectos emocionales de su enfermedad.

Poesía: Es uno de los géneros literarios y quizá el más emblemático en cuanto a

libertades y potencias expresivas. Las obras del género reciben el nombre de poemas. Suele

escribirse verso, de una línea o menos de duración, aunque existe un género (a veces considerado

híbrido) de poesía en prosa.

La poesía, como la entendemos hoy, tiene sus raíces en la lírica. Ese género antiguo

consistía en cantos acompañados de música y a veces incluso de danza. Narraba episodios épicos,

loas a los dioses o a los héroes y sus hazañas históricas.

“La poesía no trata únicamente sobre sentimientos, emociones, cantos de amor o de

despecho. Cualquier tema es digno de convertirse en poema”.

La poesía se distingue de otros géneros literarios: la narrativa, el ensayo y la dramaturgia,

más que nada por sus diferencias: la poesía no narra un relato (narrativa), ni discurre sobre un

tema (ensayo), ni reproduce una situación frente al lector (dramaturgia).

Haciendo generalizaciones, podemos decir que se trata de una descripción subjetiva,

metafórica y más o menos hermética de una situación o pensamiento, transmitido con un lenguaje

también subjetivo. De allí que a menudo la poesía se presta a múltiples interpretaciones.

6
La poesía desde sus inicios ha sido un género vital en la producción cultural de las

naciones. Quizá porque sus formas musicales y melódicas le sirvieron al hombre primitivo para

recordar determinados contenidos y mensajes en ausencia de la palabra escrita, que fue inventada

después.

Posteriormente, cuando ya existía la escritura, la poesía sirvió para explorar los bordes del

lenguaje, para evaluar y cambiar su relación con esa herramienta tan poderosa.

Dentro del mundo de los médicos que han escrito, sorprendentemente son estos,

entre todas las profesiones liberales, los que más escritores han dado a la humanidad.

En la sociedad primitiva, el médico fue un artista y por ello, médico y artista tuvieron un

tronco común histórico. Tal vez por eso Hipócrates comparó el ejercicio de la medicina con

un drama donde había tres comediantes: El paciente, el médico y la enfermedad. Dichos

actores han sido como imperceptibles hilos que se han entrelazado con la literatura

manteniendo una unión imperecedera; pues ambas partes ‑ literatura y medicina ‑se han

interesado en la vida y adversidades del hombre.

Los símbolos médicos, como el dolor, la muerte y la enfermedad, han sido

utilizados como instrumentos literarios por distintos escritores a lo largo de la humanidad,

proporcionándoles éxito en sus obras. Quizás por esto Somerset Maugham, conocido escritor

y médico decía:" No conozco mejor escuela para un escritor que pasar algunos años en la

profesión de curar". Agregaba que debían tener más que todo conocimientos en fisiología y

sicología para comprender bien como los elementos literarios están muy relacionados con

la mente y cuerpo del hombre. Podemos relacionar a la poesía y a la medicina en que Hacer una

buena historia clínica es prácticamente ser un novelista clínico, pues al observar con detalle

7
y describir con precisión, es hacer que el lector inconscientemente se identifique con el

enfermo, como un buen novelista hace que el lector se identifique con el protagonista.

Medicina: La medicina es la ciencia que se encarga de prevenir, curar las

enfermedades y heridas para el desarrollo y preservación de la salud del ser humano. Con el

objetivo de brindar ayuda a las personas con las técnicas y conocimientos médicos para un buen

vivir. También es llamado medicina al medicamento, pastillas o cápsulas ordenado por un médico

para mejorar y prever una enfermedad.

Esta ciencia es una disciplina que se basa en un soporte del médico, paciente y

enfermedad. El médico desde la consulta médica inicia el proceso con el paciente donde recauda

información y realiza la historia clínica, para posteriormente organizar y analizar el diagnóstico,

emitir el tratamiento e informar al paciente, luego estar en constante comunicación para estar al

tanto del progreso y resultado del paciente.

La medicina es uno de los campos científicos que ha persistido por sus estudios prácticos

importantes desde la Antigüedad. De ese período se originaron dos prácticas médicas: la artesanal

compuesta por los cirujanos barberos, y la culta por médicos boticarios, de estas habilidades

surgieron especialistas englobados en la ciencia moderna como Jean Fernel. Andreas Vesalius,
2. La carrera de un médico y la Literatura.
William Gilbert y William Harvey.

Desde diversos ámbitos de la medicina se han alzado voces que cuestionan la orientación

de la formación, se dice que la disciplina ha desplazado los aspectos humanísticos y los valores

de una profesión que reconoce muchos componentes. Más explícitamente, autores como Jovell

sostienen que la medicina debe estar basada no sólo en el conocimiento científico, sino también

en valores y afectividad, lo que 'implica una transformación radical de los procesos de formación

8
de pregrado y posgrado, así como del proceso de formación de especialistas. En este sentido, es

posible que para los médicos actuales sea más importante tener conocimientos en ética y en

política sanitaria que en biología celular y molecular o física médica. Los carbonos del ciclo de

Krebs, los detalles del esfenoides, no parecen ser los conocimientos más relevantes y necesarios

en una consulta médica cotidiana. También se muestra crítica Elisabeth Klüber-Ross cuando dice

que ¨ser un buen médico no tiene que ver con saber anatomía ni con recetar los medicamentos

correctos¨, y que ¨una realidad que no se enseña en la facultad de medicina es que un corazón

compasivo puede sanar casi todo¨.

Siempre ha existido una relación interesante entre medicina y literatura. El número de

escritores importantes que a la vez eran médicos es sorprendente. La lista es impresionante e

incluye figuras cómo Pio Baroja, Torcuato Luca de Tena, Chekhov, Rabelais, Somerset

Maugham, Arthur ConanDoyle, TobiasSmollett, John Keats, Oliver Goldsmith, A.J. Cronin y

William Carlos Williams. Otros famosos escritores estudiaron medicina sin terminar la carrera,

incluyendo James Joyce, Bertold Brecht y HenrikIbsen.

La medicina y la literatura tienen algunas cosas en común: para practicarlas bien, se

necesita un estudio profundo de la naturaleza y la condición humana. Personas que no son

capaces de entender las emociones, necesidades y sufrimientos humanos y el heroísmo y

grandeza de que son capaces las personas humanas nunca podrán practicar una medicina

humanística ni escribir literatura de categoría.

Los médicos tienen el privilegio único de observar de cerca y acompañar a sus hermanos

durante los momentos más importantes y dramáticos de sus vidas. Los pacientes revelan sus

9
secretos y sus sentimientos más profundos de una manera que no hacen con nadie más, salvo

quizás con sus parientes o amigos más cercanos.

Si el médico, expuesto a toda esta materia prima extraordinaria posee también unas

capacidades literarias importantes, el resultado puede ser uno de los grandes médicos-escritores

mencionados antes. El escritor escocés A. J. Cronin describió la importancia de su experiencia

médica como fuente de inspiración de sus obras literarias: “Casi todas mis novelas se deben al

hecho de haber practicado la medicina durante 11 años”.

Si parece relativamente fácil explicar cómo el hecho de ser médico pueda ayudar alguien

con el talento literario necesario a producir literatura grande, es menos obvio, a primera vista, qué

puede ofrecer la literatura a médicos y estudiantes de medicina, y cómo les puede ayudar a

practicar una medicina más humanística, pero hay algunas pistas. Primero, habría que

preguntarnos ¿cuál es el objetivo de leer literatura, literatura grande. Franz Kafka dijo: “Creo que

debemos leer solamente el tipo de libro que nos hiere o nos apuñala. Si el libro que estamos

leyendo no nos despierta con un golpe en la cabeza, ¿por qué estamos leyéndolo? Realmente

seríamos felices si no tuviéramos ningún libro y pudiéramos escribir nosotros mismos el tipo de

libro que nos hace feliz?

La literatura grande es más que un mero entretenimiento y su lectura deberían cambiarnos

de alguna manera y enriquecer nuestra visión del mundo y de la existencia humana. Nos permite

ver dentro de las vidas de los demás. En palabras de la escritora americana Dorothy Allison: “La

ficción es la gran mentira que nos dice la verdad sobre cómo viven los demás”. La ficción es una

mentira en el sentido de que no cuenta hechos reales, sino que es una invención del escritor, pero

nos dice verdades profundas sobre la condición humana. El hecho de que meras palabras escritas

10
sobre papel pueden permitirnos casi vivir las vidas de los demás o, al menos, entender mejor las

vidas de los demás, independientemente de cómo de diferentes dichas vidas puedan ser a las

nuestras, es casi milagroso.

Hay un interés creciente en la posibilidad de que el estudio de literatura por parte de los

estudiantes de medicina y los médicos podría fomentar su empatía y compasión. Por ejemplo, la

lectura del pasaje en Ana Karenina de Tolstoi que describe la muerte por tuberculosis del

hermano del héroe de la novela, Levín, un episodio basado en la muerte por tuberculosis del

hermano de Tolstoi, permite al lector experimentar a distancia lo que siente un paciente

moribundo y sus seres queridos en momentos tan dramáticos y dolorosos.

Otra obra de Tolstoi, La Muerte de Ivan Ilyich, ha sido estudiada en varias facultades de

medicina de EE UU con el fin de ayudar a los estudiantes de medicina a entender lo que pasa por

las mentes de los pacientes moribundos y sus familiares. Hoy en día, aproximadamente un tercio

de las facultades de medicina de las universidades norteamericanas ofrecen cursos de literatura a

sus estudiantes, con el fin de aumentar la capacidad de los médicos de entender a sus pacientes y

sus necesidades humanas y emocionales en más profundidad.

El componente humanístico de la medicina no es un extra opcional, sino una parte

fundamental y absolutamente esencial de la práctica médica y los médicos tienen una obligación

moral absoluta de meterse dentro de la piel del paciente en la medida de lo posible, para poder

ofrecerle el tratamiento competente y humanístico que merece.El estudio de la literatura no

solamente puede ayudar a los médicos a entender a los seres humanos que tienen delante con más

profundidad y tratarlos con más empatía, sino que les puede ayudar a hacer diagnósticos más

precisos y con más facilidad. La capacidad del médico de hacer un diagnóstico correcto depende

11
en gran parte de su habilidad de escuchar atentamente lo que el paciente cuenta e interpretarlo

correctamente.

3. Relación del Periodismo y la medicina.

Es evidente que con la mejoría económica y social, se incrementa también el interés por los

temas de salud, la gente se preocupa por su alimentación, el ejercicio y los estilos de vida

saludables; así como también, se informa más en sobre problemas frecuentes por ejemplo, la

hipertensión arterial, la diabetes y el cáncer. Es así que la prensa escrita, radial y televisiva busca

abordar estos temas con afán, muchas veces publicitario, tratando de ganar audiencia.

Es llamativo el interés que se le ha brindado al manejo de la información científica en otros

países como España o Argentina, donde a través de instituciones educativas o universidades, se

busca formar especialistas en esta área, con la finalidad de que este tipo de información llegue a

las personas de manera clara, objetiva y con la menor distorsión posible.

Las noticias médicas pueden convertirse en una fuente de información muy importante y de

difusión de determinados conocimientos que redundan en cambios de conducta y actividades

positivas de la población, facilitando el diagnóstico y el tratamiento oportuno. Pero el abordaje

incorrecto de estas noticias también puede constituir un problema para el ejercicio de algunas

políticas de salud. La responsabilidad del que publica la noticia no puede centrarse solo en el

ámbito publicitario y escudarse en la trascripción de la noticia sin adecuadas corroboración y

confrontación con todos los protagonista implicados.

12
Los temas de interés para la prensa son muy variados, desde los nuevos avances en

Medicina, las negligencias médicas, los problemas en el sistema de salud o el maltrato en los

hospitales. Algunos temas aparecen cada cierto tiempo, como las neumonías, la diabetes, la

hepatitis B o C, los trasplantes, el SIDA, las conjuntivitis, entre otros.

Las noticias científicas de hoy en día requieren periodistas especializados lo mismo que los

dedicados a los deportes, la economía o los espectáculos. En esta área países como Argentina o

España, nos llevan muchos años de ventaja y por ejemplo una Universidad de Barcelona ofrece

una maestría en periodismo científico, dirigida a médicos o periodistas interesados en tocar estas

noticias. El objetivo primordial seguramente será formar profesionales con la capacidad de

autocensurarse, evitando los grandes titulares sensacionalistas o la primicia y dar atención a

noticias más relevantes y confrontadas, utilizar los términos correctos, no dar a la noticia un tinte

muy técnico e incomprensible, ni muy ligero y trivial que pase desapercibido.

Lo fundamental es comprender que, además de ser fuente de información directa para el

público, el periodismo especializado es también fuente para los médicos, las autoridades

regulatorias y hasta los propios expertos.

Es por esta razón que los grandes laboratorios buscan muchas veces utilizar a periodistas

en sus tácticas publicitarias y promocionales. Son diversas las actividades de marketing, prensa y

relaciones públicas a través de las cuales las empresas farmacéuticas buscan influir sobre los

periodistas. Algunas coinciden con las actividades dirigidas a médicos o impactan a su vez sobre

estos actores. Avisos comerciales con aspecto de nota periodística y suplementos especiales

(muchas veces pagadas también por los interesados: médicos- empresarios, que solo enfocan el

lado que les conviene mostrar) se pueden ver con frecuencia en algunos periódicos. ¿No

13
deberíamos los consumidores de estas noticias saber a través de una nota adjunta que se trata de

un espacio publicitario pagado y por tanto con sesgo de información?, así los medios dejarían

clara su posición editorial.

Finalmente, ¿qué idea tenemos los médicos de los periodistas que informan sobre temas de

Medicina? Por lo general nos burlamos o indignamos frente al trato que dan a la información en

la mayoría de diarios, pero ¿acaso estamos dispuestos a ayudar o brindar información adicional?,

¿qué opinión tienen los periodistas de los médicos?, ¿entienden su trabajo?, ¿quieren trabajar con

médicos independientes y pedir su colaboración en terminologías?, ¿qué rol tiene el Colegio

Médico en acercar a las partes?, son preguntas con respuestas pendientes.

En conclusión, el periodista científico es un factor importante para la adecuada

comunicación, debe no sólo informar con veracidad y responsabilidad las noticias médicas y

científicas, confrontando las partes y analizando las posibles consecuencias, no solo debe

encargarse de denunciar los problemas de salud que se puedan generar en la población o en el

individuo, sino que tiene que trasmitir de manera clara y concisa los nuevos conocimientos

médicos con la ayuda de gente informada en el tema, debe generar su especialización y su

espacio como lo han ganado el deporte o los espectáculos.

Sin embargo, el periodismo científico no puede limitarse a ser simplemente una caja de

resonancia de los adelantos o descubrimientos científicos sino que debe fomentar espacios de

reflexión, corrientes de opinión y debate en torno a los temas de ciencia y tecnología además de

la discusión de políticas nacionales o locales. Es necesario que cada uno de los estamentos

involucrados: periodistas, científicos y entidades científicas tomen conciencia del papel que

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pueden jugar en la elaboración de una estrategia de comunicación que, superando recelos y

desconfianzas mutuas, contribuya a la difusión y popularización de la ciencia.

4. Literatura y enfermedad. Salud, creatividad y


humanismo.

Determinar el «sentido legítimo» de la enfermedad en el fin de siglo es una tarea poco

menos que imposible. No es un concepto neutro ni unívoco; en realidad ni siquiera sería

apropiado hablar de “enfermedad” sino de una constelación de términos procedentes de los

estudios médicos y científicos que acaban configurando los lugares comunes de la producción y

discusión literaria del momento. Tal y como apunta Cardwell, la infiltración de esta terminología

en la literatura y la crítica del fin de siglo alcanza un grado tal que se puede calificar de una

auténtica colonización.

La fascinación cultural que generaron los avances de las ciencias médicas y biológicas a lo

largo del siglo XIX provino precisamente de su deriva hacia zonas mucho más oscura y

mistérica. Tal y como plantea Foucault, el perfil de las ciencias de la vida, medicina y biología,

durante el siglo XIX estuvo marcado por dos elementos fundamentales:

En primer lugar, la conversión de «lo normal» en un elemento central de su discurso y, al

mismo tiempo, la estructuración de «lo normal» en oposición binaria con «lo patológico», lo que

se utilizó como medio para establecer una normativa implícita. Estos dos rasgos son los que

reprodujeron, sigue Foucault, las ciencias del hombre. Y son estos dos rasgos, cabe añadir, los

que dotaron a las ciencias médicas y biológicas del potencial cultural que la literatura y la crítica

15
literaria hicieron suyo. De ahí que la literatura abrazara la fisiología, no solo porque en ese gesto

recibía un material nuevo, sino también porque ese material permitía reflexionar y contribuir (o

problematizar) la elaboración de un discurso normativo sobre el sujeto, la sociedad y el arte.

La revisión de la literatura del período desde el foco de la enfermedad reconfigura el

paisaje literario que conocemos, si bien el panorama que se divisa es del todo irregular: por un

lado, es diáfana la presencia del discurso importado de las ciencias de la vida en prácticamente

todas las manifestaciones literarias de las últimas décadas del XIX y las dos primeras del XX; por

otro, los usos ideológicos parecen oscurecerse y resultan complejos e incluso paradójicos. Quizás

el ejemplo más claro sea el del naturalismo, una producción literaria que no oculta su interés por

los casos patológicos como materia literaria y cuya deuda con el discurso médico es más

evidente, en tanto que se modela teóricamente sobre términos importados directamente de él, en

concreto, sobre la Introduction à l'étude de la médecine expérimentale (1865) de Claude Bernard.

Hay un pararelismo entre la literatura y medicina innegable. Puesto que la medicina y literatura

comparten un mismo objeto de estudio, no es de extrañar que la producción naturalista acabe

nutriéndose de «Temas extraídos de los ensayos de medicina e higiene; así, los casos de patología

social […] se transforman en sus argumentos novelescos».

También se sugiere la posibilidad de «contagiarse» de las enfermedades y los casos

patológicos que se relata, lo que en última instancia apunta que la objetividad y la neutralidad

ideológica —tanto la del novelista como la del científico en quien se inspira es una impostura. En

segundo término, porque califica —aunque sea dubitativamente— una producción naturalista con

el mismo epíteto que se usará comúnmente para descalificar a las producciones de signo

esteticista y decadente, como es el caso de la «literatura enferma»

16
La centralidad del vocabulario vinculado a la enfermedad y la degeneración en la crítica

española finisecular, especialmente en la década de 1890, ha sido sobradamente documentada en

diversos trabajos. La difusión de las teorías lombrosianas desde los últimos años de 1880 y la

circulación de la obra de Nordau, en su versión francesa, a partir de 1894 son dos de los

elementos de mayor impacto que arrojan luz al frenesí con que determinada crítica utilizó el

léxico de la enfermedad para describir la literatura decadente. Las acusaciones contra la literatura

decadente —que más tarde se daría en llamar modernismo— basadas en la diagnosis de

enfermedad fueron abundantísimas y provinieron de los frentes más diversos; a las diatribas sin

paliativos que críticos como Eduardo Bobadilla (Fray Candil) o Raúl Silva Uzcátegui lanzaron

sin descanso, se sumaron voces tan autorizadas como la de Clarín, además, en 1889.

Obras como la novela Las neuróticas (1911), de Alberto Insúa, que ejemplifica

perfectamente hasta qué punto en la novela de ascendencia erótica la incorporación del bagaje

médico-científico es aplicado y desacreditado al mismo tiempo, denotan perfectamente cada una

de las conjeturas médicas empleadas en esa época y hoy día.

5. La Biblioteca de un Medico. Las notas de un médico.

Encontrarse en un ambiente de libros es un raro privilegio, del cual se debe estar

agradecido durante toda la vida esto refleja de manera muy sucinta, pero real, la importancia que

tiene el conjunto de libros u obras científicas, literarias y de cualquier género para los estudiosos

de diversas especialidades.

Las colecciones más antiguas de las que se tienen conocimientos son las de los textos

sagrados, recogidos en las excavaciones hechas en Nínive y Babilonia y consistentes en ladrillos.

17
En Egipto y Judea también se conservaban en los templos los libros sagrados. Sea como fuere, las

primeras bibliotecas fueron las de Grecia, y los libros estaban escritos sobre pergamino o papiro.

Las bibliotecas griegas más célebres fueron las de Pérgamo, fundada por el rey Atalo y la de

Alejandría, fundada por uno de los tolomeos esta llegó a reunir medio millón de volúmenes.

Generalmente se cree que Aristóteles fue el primero que poseyó una biblioteca de cierta

importancia, con muchos volúmenes sobre biología y medicina. Los expertos opinan que los

libros más antiguos están representados por los rollos de papiros. El más antiguo de estos es el de

los proverbios de Ptahhotep. Córdoba fue uno de los centros culturales del mundo. Durante la

mayor parte del siglo xv la supremacía de las ideas médicas estaba en manos de los árabes:

Avicena, Averroes, Abulcasis. Un ejemplar muy raro del libro de Maimónides se guarda en El

Escorial, España. Masawaih de Damasco, escribió la primera materia médica publicada en 26

ediciones en el siglo XV y que sirvió de base para la primera farmacopea en Londres.

En 1471 apareció el primer libro árabe sobre medicina: De Medicinis Univer-salibus, de

Mesue y algunos ejemplares se encuentran en la biblioteca del Royal College of Surgeons de

Londres.

El libro raro se llama así por la materia que trata, o por el escaso número de ejemplares

conocidos. Los incunables significan las ediciones hechas desde la invención de la imprenta hasta

principios del siglo XVI, en general se refiere a los libros más antiguos.

Si venimos a nuestro continente los primeros libros médicos de América aparecieron en

México: Opera Medicinalis de Francisco Bravo en 1570; Summa de Chirurgia de Alonso López

de Hinojosa en 1578; Tractado de Chirurgia de Farfan en 1579, y Tratado de Medicina, también

18
de Farfan en 1592. La publicación de revistas médicas también se inició en México, con el

Mercurio Volante en 1772.

Vargas Machuca publica en 1599 el primer tratado de medicina militar escrito en el nuevo

mundo. Por esa misma época, Fragoso, médico de Felipe II, escribió la obra titulada Las cosas

aromáticas, árboles y otras medicinas que se traen de las Indias.

La primera revista médica en inglés apareció en 1684. En E.E.U.U. la primera fue Medical

Repository publicada en New York en 1797, y el primer libro de medicina aparece en 1776.

En Perú el primer libro de medicina apareció en 1616 y en Cuba en 1707; en Venezuela los

primeros trabajos médicos se publicaron en 1798, y en Argentina y Colombia en 1805. Se conoce

que la primera biblioteca médica en México se estableció en 1536, en Buenos Aires en 1863 y en

Río de Janeiro en 1830. Por su parte, la biblioteca médica más antigua de la América del Norte es

la del Pennsylvania Hospital, creada en 1774.

En medicina la biblioteca más grande del mundo es la Biblioteca Nacional de Medicina,

situada en Washington, pero ya actualmente existen importantes bibliotecas en casi todas las

facultades de medicina de los países hispanoamericanos.

La nota médica medicina por definición es el documento legal en el cual, el médico

describe la consulta realizada por el paciente, en este apartado en el cual se solicita la captura de

los signos vitales según el programa de atención elegido con anterioridad. El médico debe llenar

este formulario de lo contrario, el sistema no permitirá dar por terminada la consulta, este

documento debe ser impreso al finalizar la consulta, y debe ser firmado por el médico que atendió

la consulta.

19
Conclusión.

En la comunicación de la enfermedad y de la muerte es importante el lenguaje. Por eso los

lingüistas miran con esmero las palabras de la enfermedad y de la medicina, porque la metáfora

se enriquece y se buscan sirtes, perífrasis, giros, y se inventan nuevas palabras para nuevas

situaciones vitales. Hay una constante en la innovación.

El somero panorama de la literatura finisecular que he esbozado en estas páginas pretende

mostrar la condición protagónica que desarrolló la enfermedad en la cultura literaria. La filtración

del discurso médico en la literatura fue mucho más allá de la inspiración declarada por parte del

naturalismo; muy al contrario, proporcionó un imaginario (avalado por la ciencia, claro está) que

alimentó de formas contradictorias a la mayor parte de la producción de la época. Al mismo

tiempo, la literatura retroalimentó ese imaginario haciendo de la enfermedad no solo un lugar

común, sino un auténtico crisol en el que se vertieron las expectativas e ideales sobre la

subjetividad contemporánea. Los virajes ideológicos entorno a los conceptos de enfermedad —y

especialmente de degeneración e histeria— que se producen en la literatura del fin de siglo dan

cuenta de su capacidad para condensar quizás como ninguna otra imagen, la crisis finisecular que

se vivió a escala europea. La relevancia de “lo enfermo” y la complejidad cultural de su

significado en este período merecerían una atención y detalle mucho mayores, en especial, en

tiempos donde el debate también va, acerca del desarrollo literario de motivos como la

melancolía o el genio enfermo, la popularización de la histeria en la literatura y su vinculación al

debate sobre la mujer, y la exploración de sus potencial subversivos. Si bien el retrato académico

presentado ante usted, difícilmente puede ser completo. Las distintas aproximaciones hechas, a

20
las distintas facetas de la enfermedad en la literatura que se han apuntado deberían orientar sobre

la necesidad de desarrollar una labor interdisciplinaria que incluya los intertextos procedentes del

discurso científico a la hora de abordar el estudio de la literatura. Un estudio de este tipo no solo

permite reevaluar la historia literaria, sino resignificar algunos de los textos más canónicos del

último tiempo y recuperar a otros, que caídos del canon o situados en al ámbito de la literatura

popular, resultan documentos impagables a la hora de aproximarse al imaginario cultural y a la

subjetividad de la enfermedad, el malgenio, y la carrera tan intrigante, misteriosa, poderosa, y

maravillosa, como lo es la Medicina misma.

21
Bibliografía.

Concepto de literatura. (2015). DeConceptos.com.

"Poesía". Autor: Julia Máxima Uriarte. Para: Caracteristicas.co. Última edición: 24 de junio de

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Anexos.

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