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(09-06-04) Diferencia Estafa y Abuso de Confianza

Este documento resume un caso de casación penal en Colombia. Trata sobre un proceso contra Pedro Jorge Segrera Jaramillo por el delito de estafa. El Tribunal Superior de Santa Marta absolvió a Segrera, pero la parte civil apeló alegando que el Tribunal interpretó erróneamente el artículo del código penal que define el delito de estafa. El Procurador Delegado para la Casación Penal argumenta que la censura de la parte civil en realidad critica que no se aplicó la norma sobre estafa, no que se interpretó erróneamente.

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Este documento resume un caso de casación penal en Colombia. Trata sobre un proceso contra Pedro Jorge Segrera Jaramillo por el delito de estafa. El Tribunal Superior de Santa Marta absolvió a Segrera, pero la parte civil apeló alegando que el Tribunal interpretó erróneamente el artículo del código penal que define el delito de estafa. El Procurador Delegado para la Casación Penal argumenta que la censura de la parte civil en realidad critica que no se aplicó la norma sobre estafa, no que se interpretó erróneamente.

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Casación 20654

Pedro Jorge Segrera Jaramillo

Proceso No 20654

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrado ponente:

Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA

Aprobado acta No. 49.

Bogotá D.C., nueve (9) de junio de dos mil cuatro (2004).

Decide la Sala sobre la demanda de casación presentada por

el representante de la parte civil contra la sentencia de

agosto 26 de 2002, mediante la cual una sala de decisión

penal del Tribunal Superior de Santa Marta revocó el fallo

condenatorio emitido por el Juzgado 5º Penal del Circuito de

esa ciudad y absolvió al procesado PEDRO JORGE SEGRERA


Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

JARAMILLO del delito de estafa, por el cual se le había

dictado resolución de acusación.

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL

1. La cuestión fáctica ocurrida en Santa Marta fue

declarada en el fallo del Tribunal en los siguientes términos:

“De la denuncia que sirvió de base para la iniciación del presente

proceso se extrae que el 8 de febrero de 1996 NELSON RIVAS

CORREA celebró con CAJAMAG un contrato de administración

delegada para la construcción del Centro Recreacional ‘Teyuna’ y

autorizado por CAJAMAG subcontrató con el arquitecto PEDRO

SEGRERA JARAMILLO la construcción del edificio para la sede social.

En cumplimiento de la cláusula 5ª del contrato No 2 de 15 de febrero

de 1996 NELSON RIVAS CORREA le canceló a PEDRO SEGRERA

JARAMILLO como anticipo la suma de $48.170.653.04, equivalente al

21.5% del valor del contrato. Recibido el dinero se procedió a firmar el

acta de iniciación de la obra.

El 7 de junio de 1996 se firmó el OTROSI No 1 mediante el cual se

modificó el porcentaje del anticipo, el que pasó a ser del 50% del valor

del contrato; se entrega a PEDRO SEGRERA JARAMILLO la suma de

$63.854.121.47.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

El 9 de mayo de 1997 las partes acuerdan liquidar el contrato No 2 de

15 de febrero de 1996 y queda un saldo a favor de NELSON RIVAS

CORREA de $72.136.336.26 y en contra de PEDRO SEGRERA

JARAMILLO, por lo cual éste se compromete a cancelarla con el

suministro e instalación de la estructura tridimensional para el edificio

de la sede social del centro recreacional ‘Teyuna’, para lo cual

suscribieron el contrato No 002 de 8 de mayo de 1997 cuyo anticipo

fue la suma adeudada y que se acaba de relacionar, contrato que no se

cumplió, de ahí que CAJAMAG descontara a NELSON RIVAS CORREA

los dineros adeudados por el contratista incumplido.”.

2. Con fundamento en la denuncia formulada por NELSON

RIVAS CORREA, la Fiscalía 16 Delegada ante los Juzgados

penales del Circuito de Santa Marta dispuso el 31 de agosto

de 1999 la apertura de la investigación (fl. 98).

3. El imputado PEDRO JORGE SEGRERA JARAMILLO fue

escuchado en indagatoria el 30 de septiembre siguiente (fl.

115 y ss) y el instructor le definió la situación jurídica

mediante resolución de 18 de febrero de 2000 (fl. 134 y ss),

a través de la cual le profirió medida de aseguramiento de

caución prendaria por el ilícito de estafa previsto en el

artículo 356 del código penal anterior.

4. Clausurada la investigación (fl. 164), el instructor profirió

resolución de acusación en contra del imputado como autor


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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

del citado delito con fecha 3 de agosto de 2000 (fls. 173 a

178).

5. Como culminación del trámite de la causa, el Juzgado 5º

Penal del Circuito Santa Marta, en correspondencia con la

acusación, profirió el 4 de octubre de 2001 sentencia en la

cual condenó al procesado PEDRO JORGE SEGRERA

JARAMILLO a la pena principal de 18 meses de prisión y a

las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos

y funciones públicas, y para el desempeño de la profesión,

por el mismo lapso (fls. 339 a 352).

Como indemnización por los daños causados a NELSON

RIVAS CORREA impuso la suma de $72.136.336.26 mas

intereses (perjuicios materiales) y una suma equivalente en

moneda nacional a 50 salarios mínimos legales mensuales

(perjuicios morales).

El defensor del procesado impugnó el fallo anterior.

6. Una sala de decisión penal del Tribunal Superior de Santa

Marta, al desatar el recurso de apelación en el suyo de 26 de

agosto de 2002, revocó la sentencia del inferior y absolvió

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

del cargo formulado al procesado por atipicidad de la

conducta.

7. Contra el fallo de segundo grado el representante de la

parte civil interpuso y sustentó, en oportunidad, recurso de

casación; por lo que el Tribunal remitió el asunto a la Corte.

8. La demanda fue admitida en trámite por la Corte en auto

de 8 de mayo de 2003 y de ella se ordenó correr traslado al

Procurador Delegado (fl. 4, cuad. Corte), cuyo concepto fue

ya emitido (fl. 6 y ss).

LA DEMANDA

El representante de la parte civil plantea un único cargo

contra la sentencia del Tribunal por violación directa de la

ley sustancial, con apoyo en la causal primera, cuerpo

primero.

El censor considera que el Tribunal interpretó de manera

errónea el artículo 356 del código penal vigente para la época

en que ocurrieron los hechos.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

En desarrollo del cargo, luego de reproducir apartes de la

resolución de acusación y de la sentencia de primer grado en

punto de la comisión del delito de estafa y de incluir las

consideraciones que llevaron al Tribunal a absolver al

procesado, concluye afirmando en principio que PEDRO

SEGRERA JARAMILLO es un profesional de la arquitectura,

hombre hábil e inteligente, que “maquinó y ejecutó todos los

preámbulos de una conducta delictiva que encaja en la

definición del delito de estafa que nos daba el artículo 356

del viejo Código penal”.

Enseguida, tras destacar que las pruebas recaudadas fueron

aceptadas sin discusión por los sujetos intervinientes y los

juzgadores de instancia por haber sido incorporadas

legalmente al proceso, centra el ataque en la interpretación

errónea que en su sentir el Tribunal dio al artículo 356, en el

sentido de indicar que no es cierto, como afirma el juez

colegiado, que la inducción en error propia del delito de

estafa debe preceder al provecho ilícito y al daño.

Al respecto simplemente acota que el precepto no lo dice,

pues enseguida dedica su atención a señalar que PEDRO

SEGRERA JARAMILLO incumplió todos los compromisos que

celebró con su representado, incluso trayendo a colación los

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

pasos de la contratación que en ese sentido advirtió el ad

quem, en orden a concluir:

“..la conducta típica de PEDRO SEGREGA JARAMILLO,…, nace desde


el momento en que firmó el primer contrato y recibió los anticipos y de

los cuales solo hizo parcialmente uso para realizar menos de un 20% de

la obra contratada y como su objeto era apoderarse del dinero, no tuvo

inconveniente de firmar un nuevo contrato en donde confiesa que el

anticipo de este nuevo contrato es el faltante o el valor no ejecutado

del primero”.

Con apoyo en esa estimación probatoria plantea el

demandante que el Tribunal interpretó erróneamente el

citado precepto, al desdibujar en su sentir la típica conducta

del estafador prevista no sólo en las normas anteriores y

actuales del código penal sino también en textos

jurisprudenciales y doctrinarios, en tanto que el procesado

no habría usado la fuerza para obtener el dinero sino que

acudió a su inteligencia para inducir en error a NELSON

RIVAS CORREA desde el mismo momento que firmó el

primer contrato.

Con base en lo anterior, solicita a la Corte que revoque la

sentencia del Tribunal y profiera la condenatoria de

reemplazo.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

RESPUESTA DE LA DELEGADA A LA CENSURA

Comienza el Procurador 4º Delegado para la Casación Penal

por destacar la solución dogmática que el Tribunal dio al

caso, al señalar que la misma está estrechamente relacionada

con el carácter fragmentario del derecho penal, en virtud del

cual no defiende los bienes jurídicos contra todos los ataques

posibles.

Sobre los argumentos del censor considera que en el fondo lo

que éste pretende es que se determine si el supuesto de

hecho que se ha producido en la realidad es subsumible en el

tipo penal de estafa por estar cumplidos sus requisitos

objetivos y subjetivos.

Un primer desacierto que encuentra en la censura es la

equivocación del sentido de la transgresión directa de la ley

que alega el actor, pues con el yerro de hermenéutica que

atribuye al Tribunal pretende en últimas criticar que la

norma que tipifica el delito de estafa se dejó de aplicar. Por

lo anterior, afirma, el letrado debió alegar la exclusión

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

evidente del artículo 356 del código penal y no su

interpretación errónea, vía que supone el acierto en la

selección y aplicación de la norma, sólo que con un alcance que

no tiene.

El proceder contrario a la técnica casacional se acentúa en

sentir del delegado en el desarrollo de la censura, en tanto

es fácil evidenciar que no trata de demostrar propiamente un

desvío de inteligencia y alcance de aquel precepto.

Precisa al respecto que si bien el censor da a entender que no

pone en cuestión aspectos probatorios sobre los hechos, en

realidad refuta al juzgador acerca de su consideración de

que el inculpado no cometió el delito porque los dineros los

había recibido antes de la celebración del contrato

incumplido, al señalar que esta aseveración no concuerda con

la realidad, suministrando razones al respecto.

Agrega de otro lado que la idea predominante de la falta del

correcto entendimiento de la ley, según el modo de razonar

que prefiere el censor, surge no a partir de la realidad

normativa sino del supuesto fáctico que recoge el proceso.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

Al margen de las señaladas deficiencias técnicas, el Delegado

expresa que la censura carece de fundamento, pues la

postura del representante de la parte civil no se compagina

con el desarrollo de la doctrina y la jurisprudencia.

Al respecto destaca el delegado que desde antiguo, en

atención al texto legal, se enumeran como elementos que

integran la figura básica del delito de estafa: 1. El empleo de

artificios o engaños; 2. La inducción en error; 3. El provecho

ilícito; y, 4. El perjuicio.

Y agrega que si bien en la actual legislación se ubica la

obtención del provecho ilícito al comienzo de la redacción del

precepto, ello no hace perder validez a la inmutable

conclusión, también de vieja data, de que tales elementos

deben guardar entre sí un riguroso orden lógico y pudiérase

decir hasta cronológico, en tanto que lo primero que ha de

presentarse es el empleo de los artificios o engaños; como

consecuencia de ello, el sujeto pasivo debe caer en error y a

causa de éste tomar la determinación patrimonial de la cual

se derivan el perjuicio y el provecho ilícito correlativo, según

cita que hace del tratadista Pedro Pacheco Osorio.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

De allí que para el Delegado no por el simple hecho de la

admisión por parte del juzgador del daño patrimonial como

consecuencia del incumplimiento del pacto que siguió a un

primer contrato, el Tribunal cometió el yerro que le atribuye

el censor.

No es inusual en criterio del Procurador, que el negocio

jurídico sea instrumento quimérico para cometer estafa y

obtener provecho ilícito, pero no siempre el incumplimiento

de un contrato se ubica en los terrenos del derecho penal.

Agrega que bajo la óptica penal y civil resulta claro que se

presenta una acción del contratante al incumplir lo pactado

que acarrea un perjuicio para el otro, pero tal dependencia

de este efecto con respecto a aquella causa no es lo que

tutela el primer ordenamiento, por lo que en su concepto el

censor confunde el nexo de causalidad que se debe dar entre

los elementos configuradores de la estafa con el existente

entre el incumplimiento del deudor y el consecuente daño

para el acreedor.

Si el juzgador, entonces, eliminó el propósito del fraude y

ubicó en el ámbito meramente civil el derecho del afectado

para reclamar el cumplimiento de la póliza debidamente

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

constituida para garantizar la realización de la obra pactada,

procedió en su sentir de manera razonada.

Por lo anotado manifiesta que el cargo no debe prosperar.

CONSIDERACIONES DE LA SALA

1. Se acusa violación directa del artículo 356 de la anterior

codificación penal, hoy artículo 246 de la ley 599 de 2000,

por interpretación errónea.

En el fallo impugnado se afirma que el comportamiento

desarrollado por PEDRO JORGE SEGRERA JARAMILLO no

encuentra acomodo en el delito de estafa porque no tuvo la

secuencia que exige este delito para su estructuración, si se

toma en cuenta que, en caso de resultar admisible que el

procesado se benefició y el señor NELSON RIVAS CORREA

se perjudicó correlativamente, esta situación ocurrió con

anterioridad al último contrato celebrado entre ellos.

Para el Tribunal, entonces, el acusado simplemente incumplió

un contrato de obra, razón por la cual otra es la jurisdicción

llamada a resolver el conflicto.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

Ab initio debe anotar la Sala que la censura no está llamada a

prosperar, pues además de adolecer de yerros técnicos,

acusa falta de razón, como pasa a analizarse.

2. Al plantear el casacionista violación directa de la ley

sustancial por interpretación errónea del citado artículo 356,

equivoca el sentido de la infracción, pues si en su sentir el

referido precepto no fue tenido en cuenta por el juzgador ad

quem, siendo el llamado a presidir el caso, ha debido

proponer falta de aplicación del mismo.

La Corte ha dicho de manera reiterada que la falta de

aplicación y la aplicación indebida se diferencian de la

interpretación errónea, porque mientras en aquéllas el

sentenciador se equivoca en la selección del precepto, porque

aplica el que no corresponde o deja de aplicar el que

concierne, en la última acierta en su escogimiento y lo aplica,

solo que dándole un alcance distinto del que jurídicamente

corresponde.

En otras palabras, mientras en las primeras subyace un error

en la selección del precepto, en la última el vicio es

únicamente de exégesis, pues se parte del supuesto de que el

precepto aplicado es el correcto.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

Los desaciertos de la demanda no se agotan en esta

incorrección técnica, en principio irrelevante si se considera

que el reproche es claro en su pretensión de que se aplique la

referida norma, pues detrás del anunciado juicio de

contenido jurídico que presupone el planteamiento del cargo

por vía de la violación directa, lo que hace finalmente el actor

es cuestionar la valoración probatoria que el Tribunal hizo en

la sentencia.

A la afirmación en el sentido de que resultan incuestionables

los supuestos fácticos y probatorios y que el reproche se

centra exclusivamente en la errónea interpretación del

artículo 356, le siguen consideraciones que no dejan ninguna

duda del desplazamiento de la censura al plano de la

apreciación probatoria.

En efecto, frente a lo que dijo el Tribunal sobre los hechos,

las pruebas y lo que se establece de las mismas, el

demandante antepone su propio criterio para sostener que

las afirmaciones del Tribunal no concuerdan “con la realidad

procesal, ya que PEDRO SEGRERA JARAMILLO en su calidad

de profesional de la arquitectura, profesional hábil e

inteligente, no usó de la fuerza para obtener esos beneficios

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

sino que se ingenió haciendo uso de su inteligencia para

inducir en error a NELSON RIVAS CORREA, desde el

instante mismo en que firmó el primer contrato y que

también incumplió”.

Esa afirmación, per se, es una clara muestra de la forma

equivocada como asumió la censura, pues como bien lo afirma

el Procurador Delegado la idea predominante de la falta del

correcto entendimiento de la ley, no surge, de acuerdo al

criterio del censor, de la realidad normativa sino del factum

histórico que recoge el proceso, | esto es de la mera

confrontación con la problemática del caso particular.

De manera que si lo planteado es un error de hecho por falso

raciocinio, la vía de ataque sería la causal primera, cuerpo

segundo, dentro del ámbito de la violación indirecta, lo cual

imponía demostrar el yerro con las exigencias propias de la

misma, que ni siquiera intenta.

No menos alejado del enunciado inicial de la censura, resulta

el cotejo que, a manera de simple reproducción, hace de las

decisiones adoptadas por el fiscal y el juez de primer grado,

cuyas conclusiones avala, con la determinación adoptada

finalmente por el Tribunal, que en realidad no pasa de ser una

simple invitación para que la Corte se decida entre unas y

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

otra; proceder que no se compadece con las reglas de la

técnica casacional propias del yerro postulado.

3. Aun de suponerse que la propuesta impugnatoria se

encuentra correctamente orientada, debe decirse que

ninguna razón le asiste al impugnante.

Según el artículo 356, inciso 1º, incurre en el delito de estafa

aquella persona que induciendo o manteniendo a otro en

error, por medio de artificios o engaños, obtenga provecho

ilícito para sí o para un tercero con perjuicio ajeno. En

relación con esa norma, el nuevo código penal en su artículo

246 únicamente hizo un cambio de redacción que en nada

modifica la estructura básica de la figura.

La simple lectura del precepto resulta suficiente para captar

rápidamente que, como de antiguo ha sostenido la Corte, la

inducción en error como elemento constitutivo de la estafa

debe preceder sicológicamente al provecho ilícito y al daño

patrimonial, así coincidan en el tiempo.

Una interpretación lógica de la norma permite arribar a esa

conclusión. No se puede hablar de estafa cuando con

posterioridad a la obtención del bien patrimonial se

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

materializan los artificios o engaños tendientes a suscitar

error en la víctima.

A diferencia de lo que ocurre con otras figuras, como en el

abuso de confianza donde la entrega del bien proviene

espontáneamente de la actividad de la propia víctima, en la

estafa ese desprendimiento patrimonial no se hace

voluntariamente, sino que se produce como consecuencia de

un error al que se induce mediante artificios o engaños, sin

los cuales la entrega no se hubiera producido.

En tal virtud, la prestación patrimonial del sujeto pasivo debe

haber sido precedida, en los términos ya anotados, del juego

habilidoso de ardides y tretas desplegadas por el timador,

como creadoras del error de quien se despoja de sus bienes.

El delito de estafa en su correlación temporal y lógica,

requiere, entonces, de los siguientes elementos: el despliegue

de artificios o engaños; la inducción o mantenimiento en

error de la víctima; el desplazamiento patrimonial por parte

de la misma; la obtención de un provecho ilícito para el sujeto

o para un tercero; y el perjuicio correlativo.

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

Por eso mismo la Sala ha dicho respecto de la figura básica

que:

“Como quiera que en el hecho punible de estafa se trata de proteger el

poder de disposición de las personas sobre sus bienes, cosas o

derechos, sobre todo en relación con maniobras fraudulentas que se

orientan a obtener un desplazamiento patrimonial, el tipo penal

señalado exige una rigurosa relación de antecedente-consecuente

entre cada uno de los componentes típicos y en el orden antes indicado.

Por ello, el delito se consuma con la obtención de un provecho ilícito

para sí o para otro, como consecuencia de una situación de error

provocada en la víctima por el ardid que dispone el sujeto activo. El

perjuicio correlativo al provecho ilícito determina al sujeto pasivo,

como titular del patrimonio que sufrió la mengua; pero el perjudicado

puede ser persona distinta del destinatario de la maquinación

fraudulenta, que constituye la víctima”1.

De modo que no le asiste razón al recurrente cuando al

postular la censura sostiene lo contrario.

Y como tampoco acredita que el Tribunal interpretó

erróneamente la ley sustancial, pues, como se advirtió

anteriormente lo que hace finalmente es emitir una personal

opinión de cómo ocurrieron los hechos y a informar que aquél

se equivocó al presentarlos de manera distinta a la forma

1
Sentencia de febrero 8/2001, Rad. 013839, M.P. Gómez Gallego.
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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

como lo concibieron el fiscal y el juzgador de primer grado,

el cargo se torna impróspero.

Acorde con lo expuesto por el Delegado y sin otras

consideraciones, la Corte no casará la sentencia impugnada.

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE

JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL, administrando

justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,

RESUELVE:

No casar la sentencia impugnada.

Contra esta decisión no proceden recursos. Devuélvase el

expediente al tribunal de origen.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.

HERMAN GALÁN CASTELLANOS

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Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo

JORGE A. GÓMEZ GALLEGO ALFREDO GÓMEZ QUINTERO

EDGAR LOMBANA TRUJILLO ALVARO O. PÉREZ PINZON

MARINA PULIDO DE BARÓN JORGE L. QUINTERO MILANÉS

YESID RAMÍREZ BASTIDAS MAURO SOLARTE PORTILLA

TERESA RUIZ NÚÑEZ

Secretaria

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