Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
Proceso No 20654
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
SALA DE CASACIÓN PENAL
Magistrado ponente:
Dr. MAURO SOLARTE PORTILLA
Aprobado acta No. 49.
Bogotá D.C., nueve (9) de junio de dos mil cuatro (2004).
Decide la Sala sobre la demanda de casación presentada por
el representante de la parte civil contra la sentencia de
agosto 26 de 2002, mediante la cual una sala de decisión
penal del Tribunal Superior de Santa Marta revocó el fallo
condenatorio emitido por el Juzgado 5º Penal del Circuito de
esa ciudad y absolvió al procesado PEDRO JORGE SEGRERA
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
JARAMILLO del delito de estafa, por el cual se le había
dictado resolución de acusación.
HECHOS Y ACTUACION PROCESAL
1. La cuestión fáctica ocurrida en Santa Marta fue
declarada en el fallo del Tribunal en los siguientes términos:
“De la denuncia que sirvió de base para la iniciación del presente
proceso se extrae que el 8 de febrero de 1996 NELSON RIVAS
CORREA celebró con CAJAMAG un contrato de administración
delegada para la construcción del Centro Recreacional ‘Teyuna’ y
autorizado por CAJAMAG subcontrató con el arquitecto PEDRO
SEGRERA JARAMILLO la construcción del edificio para la sede social.
En cumplimiento de la cláusula 5ª del contrato No 2 de 15 de febrero
de 1996 NELSON RIVAS CORREA le canceló a PEDRO SEGRERA
JARAMILLO como anticipo la suma de $48.170.653.04, equivalente al
21.5% del valor del contrato. Recibido el dinero se procedió a firmar el
acta de iniciación de la obra.
El 7 de junio de 1996 se firmó el OTROSI No 1 mediante el cual se
modificó el porcentaje del anticipo, el que pasó a ser del 50% del valor
del contrato; se entrega a PEDRO SEGRERA JARAMILLO la suma de
$63.854.121.47.
2
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
El 9 de mayo de 1997 las partes acuerdan liquidar el contrato No 2 de
15 de febrero de 1996 y queda un saldo a favor de NELSON RIVAS
CORREA de $72.136.336.26 y en contra de PEDRO SEGRERA
JARAMILLO, por lo cual éste se compromete a cancelarla con el
suministro e instalación de la estructura tridimensional para el edificio
de la sede social del centro recreacional ‘Teyuna’, para lo cual
suscribieron el contrato No 002 de 8 de mayo de 1997 cuyo anticipo
fue la suma adeudada y que se acaba de relacionar, contrato que no se
cumplió, de ahí que CAJAMAG descontara a NELSON RIVAS CORREA
los dineros adeudados por el contratista incumplido.”.
2. Con fundamento en la denuncia formulada por NELSON
RIVAS CORREA, la Fiscalía 16 Delegada ante los Juzgados
penales del Circuito de Santa Marta dispuso el 31 de agosto
de 1999 la apertura de la investigación (fl. 98).
3. El imputado PEDRO JORGE SEGRERA JARAMILLO fue
escuchado en indagatoria el 30 de septiembre siguiente (fl.
115 y ss) y el instructor le definió la situación jurídica
mediante resolución de 18 de febrero de 2000 (fl. 134 y ss),
a través de la cual le profirió medida de aseguramiento de
caución prendaria por el ilícito de estafa previsto en el
artículo 356 del código penal anterior.
4. Clausurada la investigación (fl. 164), el instructor profirió
resolución de acusación en contra del imputado como autor
3
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
del citado delito con fecha 3 de agosto de 2000 (fls. 173 a
178).
5. Como culminación del trámite de la causa, el Juzgado 5º
Penal del Circuito Santa Marta, en correspondencia con la
acusación, profirió el 4 de octubre de 2001 sentencia en la
cual condenó al procesado PEDRO JORGE SEGRERA
JARAMILLO a la pena principal de 18 meses de prisión y a
las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos
y funciones públicas, y para el desempeño de la profesión,
por el mismo lapso (fls. 339 a 352).
Como indemnización por los daños causados a NELSON
RIVAS CORREA impuso la suma de $72.136.336.26 mas
intereses (perjuicios materiales) y una suma equivalente en
moneda nacional a 50 salarios mínimos legales mensuales
(perjuicios morales).
El defensor del procesado impugnó el fallo anterior.
6. Una sala de decisión penal del Tribunal Superior de Santa
Marta, al desatar el recurso de apelación en el suyo de 26 de
agosto de 2002, revocó la sentencia del inferior y absolvió
4
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
del cargo formulado al procesado por atipicidad de la
conducta.
7. Contra el fallo de segundo grado el representante de la
parte civil interpuso y sustentó, en oportunidad, recurso de
casación; por lo que el Tribunal remitió el asunto a la Corte.
8. La demanda fue admitida en trámite por la Corte en auto
de 8 de mayo de 2003 y de ella se ordenó correr traslado al
Procurador Delegado (fl. 4, cuad. Corte), cuyo concepto fue
ya emitido (fl. 6 y ss).
LA DEMANDA
El representante de la parte civil plantea un único cargo
contra la sentencia del Tribunal por violación directa de la
ley sustancial, con apoyo en la causal primera, cuerpo
primero.
El censor considera que el Tribunal interpretó de manera
errónea el artículo 356 del código penal vigente para la época
en que ocurrieron los hechos.
5
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
En desarrollo del cargo, luego de reproducir apartes de la
resolución de acusación y de la sentencia de primer grado en
punto de la comisión del delito de estafa y de incluir las
consideraciones que llevaron al Tribunal a absolver al
procesado, concluye afirmando en principio que PEDRO
SEGRERA JARAMILLO es un profesional de la arquitectura,
hombre hábil e inteligente, que “maquinó y ejecutó todos los
preámbulos de una conducta delictiva que encaja en la
definición del delito de estafa que nos daba el artículo 356
del viejo Código penal”.
Enseguida, tras destacar que las pruebas recaudadas fueron
aceptadas sin discusión por los sujetos intervinientes y los
juzgadores de instancia por haber sido incorporadas
legalmente al proceso, centra el ataque en la interpretación
errónea que en su sentir el Tribunal dio al artículo 356, en el
sentido de indicar que no es cierto, como afirma el juez
colegiado, que la inducción en error propia del delito de
estafa debe preceder al provecho ilícito y al daño.
Al respecto simplemente acota que el precepto no lo dice,
pues enseguida dedica su atención a señalar que PEDRO
SEGRERA JARAMILLO incumplió todos los compromisos que
celebró con su representado, incluso trayendo a colación los
6
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
pasos de la contratación que en ese sentido advirtió el ad
quem, en orden a concluir:
“..la conducta típica de PEDRO SEGREGA JARAMILLO,…, nace desde
el momento en que firmó el primer contrato y recibió los anticipos y de
los cuales solo hizo parcialmente uso para realizar menos de un 20% de
la obra contratada y como su objeto era apoderarse del dinero, no tuvo
inconveniente de firmar un nuevo contrato en donde confiesa que el
anticipo de este nuevo contrato es el faltante o el valor no ejecutado
del primero”.
Con apoyo en esa estimación probatoria plantea el
demandante que el Tribunal interpretó erróneamente el
citado precepto, al desdibujar en su sentir la típica conducta
del estafador prevista no sólo en las normas anteriores y
actuales del código penal sino también en textos
jurisprudenciales y doctrinarios, en tanto que el procesado
no habría usado la fuerza para obtener el dinero sino que
acudió a su inteligencia para inducir en error a NELSON
RIVAS CORREA desde el mismo momento que firmó el
primer contrato.
Con base en lo anterior, solicita a la Corte que revoque la
sentencia del Tribunal y profiera la condenatoria de
reemplazo.
7
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
RESPUESTA DE LA DELEGADA A LA CENSURA
Comienza el Procurador 4º Delegado para la Casación Penal
por destacar la solución dogmática que el Tribunal dio al
caso, al señalar que la misma está estrechamente relacionada
con el carácter fragmentario del derecho penal, en virtud del
cual no defiende los bienes jurídicos contra todos los ataques
posibles.
Sobre los argumentos del censor considera que en el fondo lo
que éste pretende es que se determine si el supuesto de
hecho que se ha producido en la realidad es subsumible en el
tipo penal de estafa por estar cumplidos sus requisitos
objetivos y subjetivos.
Un primer desacierto que encuentra en la censura es la
equivocación del sentido de la transgresión directa de la ley
que alega el actor, pues con el yerro de hermenéutica que
atribuye al Tribunal pretende en últimas criticar que la
norma que tipifica el delito de estafa se dejó de aplicar. Por
lo anterior, afirma, el letrado debió alegar la exclusión
8
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
evidente del artículo 356 del código penal y no su
interpretación errónea, vía que supone el acierto en la
selección y aplicación de la norma, sólo que con un alcance que
no tiene.
El proceder contrario a la técnica casacional se acentúa en
sentir del delegado en el desarrollo de la censura, en tanto
es fácil evidenciar que no trata de demostrar propiamente un
desvío de inteligencia y alcance de aquel precepto.
Precisa al respecto que si bien el censor da a entender que no
pone en cuestión aspectos probatorios sobre los hechos, en
realidad refuta al juzgador acerca de su consideración de
que el inculpado no cometió el delito porque los dineros los
había recibido antes de la celebración del contrato
incumplido, al señalar que esta aseveración no concuerda con
la realidad, suministrando razones al respecto.
Agrega de otro lado que la idea predominante de la falta del
correcto entendimiento de la ley, según el modo de razonar
que prefiere el censor, surge no a partir de la realidad
normativa sino del supuesto fáctico que recoge el proceso.
9
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
Al margen de las señaladas deficiencias técnicas, el Delegado
expresa que la censura carece de fundamento, pues la
postura del representante de la parte civil no se compagina
con el desarrollo de la doctrina y la jurisprudencia.
Al respecto destaca el delegado que desde antiguo, en
atención al texto legal, se enumeran como elementos que
integran la figura básica del delito de estafa: 1. El empleo de
artificios o engaños; 2. La inducción en error; 3. El provecho
ilícito; y, 4. El perjuicio.
Y agrega que si bien en la actual legislación se ubica la
obtención del provecho ilícito al comienzo de la redacción del
precepto, ello no hace perder validez a la inmutable
conclusión, también de vieja data, de que tales elementos
deben guardar entre sí un riguroso orden lógico y pudiérase
decir hasta cronológico, en tanto que lo primero que ha de
presentarse es el empleo de los artificios o engaños; como
consecuencia de ello, el sujeto pasivo debe caer en error y a
causa de éste tomar la determinación patrimonial de la cual
se derivan el perjuicio y el provecho ilícito correlativo, según
cita que hace del tratadista Pedro Pacheco Osorio.
10
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
De allí que para el Delegado no por el simple hecho de la
admisión por parte del juzgador del daño patrimonial como
consecuencia del incumplimiento del pacto que siguió a un
primer contrato, el Tribunal cometió el yerro que le atribuye
el censor.
No es inusual en criterio del Procurador, que el negocio
jurídico sea instrumento quimérico para cometer estafa y
obtener provecho ilícito, pero no siempre el incumplimiento
de un contrato se ubica en los terrenos del derecho penal.
Agrega que bajo la óptica penal y civil resulta claro que se
presenta una acción del contratante al incumplir lo pactado
que acarrea un perjuicio para el otro, pero tal dependencia
de este efecto con respecto a aquella causa no es lo que
tutela el primer ordenamiento, por lo que en su concepto el
censor confunde el nexo de causalidad que se debe dar entre
los elementos configuradores de la estafa con el existente
entre el incumplimiento del deudor y el consecuente daño
para el acreedor.
Si el juzgador, entonces, eliminó el propósito del fraude y
ubicó en el ámbito meramente civil el derecho del afectado
para reclamar el cumplimiento de la póliza debidamente
11
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
constituida para garantizar la realización de la obra pactada,
procedió en su sentir de manera razonada.
Por lo anotado manifiesta que el cargo no debe prosperar.
CONSIDERACIONES DE LA SALA
1. Se acusa violación directa del artículo 356 de la anterior
codificación penal, hoy artículo 246 de la ley 599 de 2000,
por interpretación errónea.
En el fallo impugnado se afirma que el comportamiento
desarrollado por PEDRO JORGE SEGRERA JARAMILLO no
encuentra acomodo en el delito de estafa porque no tuvo la
secuencia que exige este delito para su estructuración, si se
toma en cuenta que, en caso de resultar admisible que el
procesado se benefició y el señor NELSON RIVAS CORREA
se perjudicó correlativamente, esta situación ocurrió con
anterioridad al último contrato celebrado entre ellos.
Para el Tribunal, entonces, el acusado simplemente incumplió
un contrato de obra, razón por la cual otra es la jurisdicción
llamada a resolver el conflicto.
12
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
Ab initio debe anotar la Sala que la censura no está llamada a
prosperar, pues además de adolecer de yerros técnicos,
acusa falta de razón, como pasa a analizarse.
2. Al plantear el casacionista violación directa de la ley
sustancial por interpretación errónea del citado artículo 356,
equivoca el sentido de la infracción, pues si en su sentir el
referido precepto no fue tenido en cuenta por el juzgador ad
quem, siendo el llamado a presidir el caso, ha debido
proponer falta de aplicación del mismo.
La Corte ha dicho de manera reiterada que la falta de
aplicación y la aplicación indebida se diferencian de la
interpretación errónea, porque mientras en aquéllas el
sentenciador se equivoca en la selección del precepto, porque
aplica el que no corresponde o deja de aplicar el que
concierne, en la última acierta en su escogimiento y lo aplica,
solo que dándole un alcance distinto del que jurídicamente
corresponde.
En otras palabras, mientras en las primeras subyace un error
en la selección del precepto, en la última el vicio es
únicamente de exégesis, pues se parte del supuesto de que el
precepto aplicado es el correcto.
13
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
Los desaciertos de la demanda no se agotan en esta
incorrección técnica, en principio irrelevante si se considera
que el reproche es claro en su pretensión de que se aplique la
referida norma, pues detrás del anunciado juicio de
contenido jurídico que presupone el planteamiento del cargo
por vía de la violación directa, lo que hace finalmente el actor
es cuestionar la valoración probatoria que el Tribunal hizo en
la sentencia.
A la afirmación en el sentido de que resultan incuestionables
los supuestos fácticos y probatorios y que el reproche se
centra exclusivamente en la errónea interpretación del
artículo 356, le siguen consideraciones que no dejan ninguna
duda del desplazamiento de la censura al plano de la
apreciación probatoria.
En efecto, frente a lo que dijo el Tribunal sobre los hechos,
las pruebas y lo que se establece de las mismas, el
demandante antepone su propio criterio para sostener que
las afirmaciones del Tribunal no concuerdan “con la realidad
procesal, ya que PEDRO SEGRERA JARAMILLO en su calidad
de profesional de la arquitectura, profesional hábil e
inteligente, no usó de la fuerza para obtener esos beneficios
14
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
sino que se ingenió haciendo uso de su inteligencia para
inducir en error a NELSON RIVAS CORREA, desde el
instante mismo en que firmó el primer contrato y que
también incumplió”.
Esa afirmación, per se, es una clara muestra de la forma
equivocada como asumió la censura, pues como bien lo afirma
el Procurador Delegado la idea predominante de la falta del
correcto entendimiento de la ley, no surge, de acuerdo al
criterio del censor, de la realidad normativa sino del factum
histórico que recoge el proceso, | esto es de la mera
confrontación con la problemática del caso particular.
De manera que si lo planteado es un error de hecho por falso
raciocinio, la vía de ataque sería la causal primera, cuerpo
segundo, dentro del ámbito de la violación indirecta, lo cual
imponía demostrar el yerro con las exigencias propias de la
misma, que ni siquiera intenta.
No menos alejado del enunciado inicial de la censura, resulta
el cotejo que, a manera de simple reproducción, hace de las
decisiones adoptadas por el fiscal y el juez de primer grado,
cuyas conclusiones avala, con la determinación adoptada
finalmente por el Tribunal, que en realidad no pasa de ser una
simple invitación para que la Corte se decida entre unas y
15
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
otra; proceder que no se compadece con las reglas de la
técnica casacional propias del yerro postulado.
3. Aun de suponerse que la propuesta impugnatoria se
encuentra correctamente orientada, debe decirse que
ninguna razón le asiste al impugnante.
Según el artículo 356, inciso 1º, incurre en el delito de estafa
aquella persona que induciendo o manteniendo a otro en
error, por medio de artificios o engaños, obtenga provecho
ilícito para sí o para un tercero con perjuicio ajeno. En
relación con esa norma, el nuevo código penal en su artículo
246 únicamente hizo un cambio de redacción que en nada
modifica la estructura básica de la figura.
La simple lectura del precepto resulta suficiente para captar
rápidamente que, como de antiguo ha sostenido la Corte, la
inducción en error como elemento constitutivo de la estafa
debe preceder sicológicamente al provecho ilícito y al daño
patrimonial, así coincidan en el tiempo.
Una interpretación lógica de la norma permite arribar a esa
conclusión. No se puede hablar de estafa cuando con
posterioridad a la obtención del bien patrimonial se
16
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
materializan los artificios o engaños tendientes a suscitar
error en la víctima.
A diferencia de lo que ocurre con otras figuras, como en el
abuso de confianza donde la entrega del bien proviene
espontáneamente de la actividad de la propia víctima, en la
estafa ese desprendimiento patrimonial no se hace
voluntariamente, sino que se produce como consecuencia de
un error al que se induce mediante artificios o engaños, sin
los cuales la entrega no se hubiera producido.
En tal virtud, la prestación patrimonial del sujeto pasivo debe
haber sido precedida, en los términos ya anotados, del juego
habilidoso de ardides y tretas desplegadas por el timador,
como creadoras del error de quien se despoja de sus bienes.
El delito de estafa en su correlación temporal y lógica,
requiere, entonces, de los siguientes elementos: el despliegue
de artificios o engaños; la inducción o mantenimiento en
error de la víctima; el desplazamiento patrimonial por parte
de la misma; la obtención de un provecho ilícito para el sujeto
o para un tercero; y el perjuicio correlativo.
17
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
Por eso mismo la Sala ha dicho respecto de la figura básica
que:
“Como quiera que en el hecho punible de estafa se trata de proteger el
poder de disposición de las personas sobre sus bienes, cosas o
derechos, sobre todo en relación con maniobras fraudulentas que se
orientan a obtener un desplazamiento patrimonial, el tipo penal
señalado exige una rigurosa relación de antecedente-consecuente
entre cada uno de los componentes típicos y en el orden antes indicado.
Por ello, el delito se consuma con la obtención de un provecho ilícito
para sí o para otro, como consecuencia de una situación de error
provocada en la víctima por el ardid que dispone el sujeto activo. El
perjuicio correlativo al provecho ilícito determina al sujeto pasivo,
como titular del patrimonio que sufrió la mengua; pero el perjudicado
puede ser persona distinta del destinatario de la maquinación
fraudulenta, que constituye la víctima”1.
De modo que no le asiste razón al recurrente cuando al
postular la censura sostiene lo contrario.
Y como tampoco acredita que el Tribunal interpretó
erróneamente la ley sustancial, pues, como se advirtió
anteriormente lo que hace finalmente es emitir una personal
opinión de cómo ocurrieron los hechos y a informar que aquél
se equivocó al presentarlos de manera distinta a la forma
1
Sentencia de febrero 8/2001, Rad. 013839, M.P. Gómez Gallego.
18
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
como lo concibieron el fiscal y el juzgador de primer grado,
el cargo se torna impróspero.
Acorde con lo expuesto por el Delegado y sin otras
consideraciones, la Corte no casará la sentencia impugnada.
En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,
RESUELVE:
No casar la sentencia impugnada.
Contra esta decisión no proceden recursos. Devuélvase el
expediente al tribunal de origen.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.
HERMAN GALÁN CASTELLANOS
19
Casación 20654
Pedro Jorge Segrera Jaramillo
JORGE A. GÓMEZ GALLEGO ALFREDO GÓMEZ QUINTERO
EDGAR LOMBANA TRUJILLO ALVARO O. PÉREZ PINZON
MARINA PULIDO DE BARÓN JORGE L. QUINTERO MILANÉS
YESID RAMÍREZ BASTIDAS MAURO SOLARTE PORTILLA
TERESA RUIZ NÚÑEZ
Secretaria
20