“Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional”
Instituto de Educación Superior Tecnológico
Publico Centro de Formación Agrícola
Moquegua
Carrera Técnica de Fruticultura
Cosecha de frutales
ESTUDIANTE:
Juan Edward Gonzales Mamani
SEMESTRE:
V
Moquegua, Junio del 2022
COSECHA
La importancia de la cosecha y transporte de los frutos hasta el empaque es
generalmente subestimada. Sin embargo, el esfuerzo y costo para obtener una
fruta de calidad puede perderse en gran medida, si esas operaciones se llevan
a cabo de manera inadecuada.
La cosecha es definida como la operación de separación del fruto del
pedúnculo, que lo soporta o lo mantiene unido al árbol.
A diferencia de otras tareas que han sido mecanizadas, la cosecha para
consumo de frutos frescos se realiza en forma manual.
El desprendimiento del fruto puede efectuarse por tirón o mediante el empleo
de alicates. Cuando se hace por tirón, los frutos son tomados por el
cosechador, realizando a un mismo tiempo movimientos de torsión y tracción.
El empleo de alicates evita el desgarramiento en la zona de inserción del
pedúnculo con el fruto.
El corte debe efectuarse al ras, ya que los trozos que sobresalen dañan a otros
frutos.
Los cosechadores prácticos logran sacar el fruto en debida forma con un solo
corte.
Los frutos ubicados en el interior o parte superior de la copa y los distribuidos
en racimos deben cortarse en dos veces. Los alicates deben ser livianos, de
fácil manejo y de puntas redondeadas para evitar lesiones por pinchazos en los
frutos.
Es conveniente, además, que los cosechadores utilicen guantes para no dañar
la fruta; de no hacerlo así, deben llevar las uñas bien cortadas.
En un 40-50% de los frutos cosechados no son necesarias escaleras; sí se
necesitan para los frutos ubicados fuera del alcance del cosechador.
Estas se apoyan sobre la planta, donde el cosechador va recogiendo los frutos
a su alcance ubicados hacia arriba, a la derecha e izquierda.
Las escaleras deben ser sólidas y livianas, para seguridad de los cosechadores
y para no cargar en exceso las ramas sobre las que se apoyan.
Toda la operación de cosecha incluye otras tareas, como el movimiento de
ubicación en el canasto de cosecha, que se completa con el volcado en los
cajones o bins.
El volcado debe hacerse con cuidado, para evitar daños innecesarios en la
fruta.
El canasto de cosecha debe ser liviano y no muy grande, para que el
cosechador pueda manejarlo adecuadamente sin cansarse.
Se debe evitar la cosecha de frutos húmedos por rocío; este fenómeno está
indicando la saturación de humedad ambiente, situación en la que los frutos se
hallan turgentes, por lo que la presión de la mano del cosechador causa la
ruptura de las glándulas y la salida del aceite esencial; éste produce
quemaduras o manchas en la piel, daño conocido como oleocelosis, que
deprecia la calidad y además constituye un medio de cultivo ideal para el
desarrollo de los hongos causantes de mohos, Penicillium spp.
TRANSPORTE
Cualquiera sea el medio de transporte que se utilice para llevar la fruta de la
quinta al empaque, se procurará evitar que el fruto sufra choques violentos
durante el mismo.
En nuestra zona el transporte se realiza por camiones, en cajones cosecheros
o bins.
Los cajones cosecheros son de madera con adecuada ventilación, dada por la
separación en el montaje de las tablas que forman los laterales, dejando
rendijas entre ellas; poseen rebordes o listones en los bordes tanto en la parte
superior como inferior, lo cual permite cargar unos sobre otros sin que el fondo
de los superiores toque las frutas de los cajones situados debajo.
En el caso de utilizar bins, tiene importancia la profundidad, particularmente en
el caso de las mandarinas que son más susceptibles a los daños por
compresión. La experiencia dice que los frutos más dañados son los ubicados
en el fondo, debido a los golpes que provoca el cosechador al descargar el
canasto.
Para evitar daños físicos también son importantes el estado de los caminos
desde la quinta al galpón de empaque y la conducción del medio de transporte.
Otro factor importante a tener en cuenta, es evitar la exposición de los frutos a
la acción directa del sol y trasladarlos inmediatamente al galpón de empaque.
El inicio de las tareas en la línea de empaque, luego de cosechados los frutos,
no debe superar las 24 horas en verano y las 48 horas en invierno, con lo cual
se reduce la germinación de las esporas de los hongos ubicados sobre la
superficie de los frutos, principalmente del género Penicillium.
POSTCOSECHA
En el comercio de frutos cítricos, al igual que en otros productos frutihortícolas,
es de especial interés la presentación de los mismos en lotes de características
homogéneas, siguiendo criterios cualitativos que faciliten y garanticen las
operaciones comerciales.
Para ello, los países productores y principalmente exportadores han
establecido normas de clasificación de los frutos en categorías de calidad.
En las normas de calidad se establecen las características mínimas que deben
presentar los frutos en su aspecto exterior (ver Anexo).
Estos deben ser sanos, enteros, limpios, exentos de daños, de manchas, de
humedad exterior anormal, de olor y/o sabor extraño. Por otra parte, deben
contener un porcentaje mínimo de jugo en relación al peso total del fruto,
coloración varietal característica y uniformidad de tamaño, y cumplir con
disposiciones relativas a la presentación, homogeneidad y acondicionamiento.
Estas operaciones se realizan en forma mecánica y/o manual en instalaciones
especializadas denominadas galpones de empaque.
Las construcciones deben ser amplias, ventiladas, con adecuada distribución
de la maquinaria que compone la línea de empaque, de manera que permita su
limpieza y la circulación interna.
El galpón de empaque debe estar ubicado en las proximidades de caminos,
carreteras u otras vías de comunicación con la zona de producción, con los
principales centros de consumo y con los puertos habilitados para el embarque
de partidas al exterior. Además, se debe disponer en la cercanía de suficiente
mano de obra para la realización de las tareas de empaque.
Según las consideraciones hechas hasta ahora, el trabajo del empaque no es
hacer la calidad de la fruta: ésta se hace en el campo y se inicia en la
adecuada elección de la combinación copa/portainjerto, de acuerdo a las
características suelo/clima de la región; continua luego con un adecuado
manejo de la quinta, en lo relacionado a la cantidad y oportunidad de las
fertilizaciones, riego y control de plagas y enfermedades, entre otros aspectos.