UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DEL BENI
“JOSÉ BALLIVIÁN”
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
CARRERA DE DERECHO
EL DERECHO EN LAS SOCIEDADES
MATERIA:
SOCIOLOGÍA JURÍDICA Y PLURALISMO
DOCENTE:
DR. CARLOS ARTURO RIVERA OLIVER
UNIVERSITARIA:
JUYICO KADO BATTE
YIN CHIANKA ZABALA
SEMESTRE: 1RO
GESTIÓN: 2.022
EL DERECHO EN LAS SOCIEDADES
1. LA REVOLUCIÓN DEL 1952
La Revolución boliviana de 1952, llamada también Revolución Nacional, fue el periodo de la
historia de Bolivia en el que gobernó el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Esta etapa se inició cuando una insurrección popular acabó con la Junta Militar que se había
hecho cargo del país.
La historia de esta Revolución ofrece innumerables lecciones que hoy mantienen total
vigencia, en momentos en los que los pueblos de América Latina continúan luchando por la
reivindicación de sus derechos.
Por ello, en este nuevo aniversario del triunfo revolucionario en Bolivia, les ofrecemos ocho
datos sobre su historia.
1. Gestación
En Bolivia hubo un inmenso apoyo popular del bloque formado por los campesinos y mineros
en armas. FOTO: La izquiera socialista
La Revolución Nacional Boliviana comenzó su gestación meses antes de su victoria, en 1951,
cuando el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), conducido por Víctor Paz
Estenssoro, triunfó en las elecciones presidenciales del propio año.
De acuerdo con el también sociólogo y politólogo argentino Atilio Borón, al poco tiempo se
produciría un golpe de Estado, que promovido por la oligarquía minera, instala una Junta
Militar con el objeto de impedir el acceso al poder del jefe del MNR, quien tuvo que exiliarse
en Argentina.
“Lo que sigue es una creciente inquietud social y política que se traduce primero en una
impetuosa movilización de mineros y campesinos y, poco después, a lo que la teoría marxista
denomina una ‘dualidad de poderes’. Es decir, una profunda grieta en el estado burgués que,
debilitado por la rebelión de ‘los de abajo’, pierde su capacidad para reclamar y obtener la
subordinación a sus mandatos y que, por lo tanto, no puede impedir el surgimiento de un
formidable antagonista, un poder real, efectivo, no formal ni constitucional sino un poder
constituyente basado en el inmenso apoyo popular del bloque formado por los campesinos y
mineros en armas”.
2. Insurrección
La insurrección del 9 de Abril del 1952 fue masiva y popular , y tuvo como centros La Paz y
Oruro. En ambas regiones bolivianas, el ejército fue derrotado y desmantelado, y
posteriormente reemplazado por milicias de mineros y campesinos.
3. Protagonistas
Una revolución hecha por obreros mineros y campesinos. FOTO: Historias de Bolivia
Esta fue una revolución hecha por obreros mineros y campesinos, quienes juntos destruyeron
al ejército. Según reseña el escritor Juan Luis Hernández en el medio La Izquierda Diario, los
primeros contingentes mineros comenzaron a descolgarse por las laderas de los cerros que
rodean a La Paz.
“Venían de Milluni, perfectamente organizados en grupos con un responsable al frente, y
traían un arma que se revelaría letal: la dinamita. Apenas topaban con los retenes militares, les
arrojaban las cargas explosivas, los soldados arrojaban las armas y huían, los mineros las
tomaban y avanzaban”.
4. Víctimas y Gobierno
Más de 500 personas murieron en un enfrentamiento que abriría el camino para la instauración
de un gobierno provisional, cuyo mando estaría conformado por el dirigente del MNR Hernán
Siles Suazo, y el líder sindical más importante de ese momento, el minero Juan Lechín
Oquendo.
Ambos fueron “literalmente instalados en el Palacio Quemado por las masas a la espera del
retorno al país de quien consideraban su legítimo presidente, Víctor Paz Estenssoro”, quien
asumiría la jefatura de Estado el 16 de abril de 1952, refiere Borón.
5. Revolución inspiradora
Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus
derechos. FOTO: La izquiera socialista
Refieren los historiadores que la Revolución de Bolivia influyó en más de un sentido en la
Revolución Cubana. De acuerdo con Borón, “como en México antes, y en Cuba después, la
derrota del ejército es la marca decisiva de toda revolución”.
Asimismo, el líder revolucionario cubano Fidel Castro, durante su alegato "La Historia me
Absolverá", el 16 de octubre de 1953, ponía como referente a este proceso boliviano al decir
que era un mito que las armas modernas imposibilitaban al pueblo de luchar abierta y frontal
contra la tiranía.
“Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus
derechos. Los ejemplos históricos pasados y presentes son incontables. Está bien reciente el
caso de Bolivia, donde los mineros, con cartuchos de dinamita, derrotaron y aplastaron a los
regimientos del ejército regular", resaltó.
6. Algunos logros de esta Revolución
Uno de los grandes logros de este proceso lo constituyó la derrota y disolución del ejército. No
obstante, más adelante se registrarían otros hechos de gran importancia como la aprobación
del sufragio universal a las mujeres, los analfabetos y los indígenas, anteriormente prohibido.
Además, destaca la nacionalización de las minas, principalmente las de estaño y el desarrollo
de las actividades petroleras en las regiones del Oriente y Sur. Algo que, califica Borón,
contribuiría a “afianzar la soberanía nacional sobre los recursos naturales del país y construir
caminos que permitieran unir el Occidente del altiplano con los llanos orientales”.
7. Derrota
El 4 de noviembre de 1964, esta Revolución fue derrotada con el golpe de Estado de René
Barrientos Ortuño, “siniestro personaje que como presidente de Bolivia orquestaría, junto con
la CIA y el Pentágono, la cacería y posterior asesinato del Che en Bolivia”, escribe el
argentino Atilio Borón.
8. Revolución e historia de Bolivia
Luego del ciclo revolucionario que culminaba en noviembre del 64, tendría que transcurrir
medio siglo para que llegara a la presidencia de Bolivia, Evo Morales, quien puso fin, como
refiere Borón, “a tanta decadencia con las grandes movilizaciones populares”, lo que abriría
“un nuevo y luminoso capítulo en la historia de ese hermano país”.
2. LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Introducción.
En las últimas tres décadas de democracia, América Latina conoció procesos distintos y
continuos de reformas políticas, con agendas propias para cada país. Consistió en
adaptaciones o rediseños de sus sistemas institucionales para hacerlos más conformes a las
exigencias de la democracia y más permeables a las expectativas de la población.
De manera general pueden diferenciase dos tipos de reformas tanto por su nivel, amplitud o
profundidad, y por el órgano encargado de llevarlas a cabo. En unos casos se trató de reformas
graduales de la legislación vigente, que no afectaban principios de organización del orden
político, y que tenían lugar mediante las instituciones existentes y sus procedimientos
establecidos. Muchas de estas reformas implicaron también ajustes constitucionales.
En otros casos se pretendió ir fue mucho más lejos por las circunstancias de su necesidad y el
órgano encargado de ponerlas en marcha. A estas últimas podemos llamarlas reformas
sustanciales llevadas a cabo por órganos no ordinarios, como son las Asambleas
Constituyentes.
1 Este es el caso muy conocido del debate y definición en la Asamblea Nacional
Constituyente del B (...)
2 Esta dirección puede observarse si comparamos la Asamblea Nacional
Constituyente de Colombia de 19 (...)
Entre estas últimas, unas se destacaron por llevar a cabo reformas de cierto alcance, que
tuvieron que ver con el régimen de gobierno1, mientras que otras estuvieron orientadas a la
forma de Estado, en situaciones excepcionales de crisis política profunda . Esta característica
es la que tuvieron los procesos constitucionales de los países andinos, desde principios de los
años noventa, cada vez más lejos del reformismo y cada vez más cerca de la “revolución”
constitucional. 2 Esto es particularmente evidente para el caso boliviano de una crisis política
profunda de sus instituciones, de sus sistemas de representación y de gobernabilidad de la
sociedad.
Acerca del debate abierto en la Asamblea Constituyente francesa sobre poder
constituyente( “sober (...)
Para una visión de conjunto puede verse en Vergottini, Giuseppe, “El processo
costituente”, en (...)
La realización de la Constituyente en Bolivia abrió una discusión sobre el sentido de su
existencia y los poderes de la nueva institución, que nos remite a los comienzos históricos
vinculados con la revolución francesa. Como se sabe, en su sentido histórico primario una
Asamblea Constituyente, o sus equivalentes funcionales, crea reglas antes inexistentes y/o
fundan un orden político. Por ello es que estuvo muy asociada a los procesos de creación de
nuevos Estados, como los que se organizaron con el fin la descolonización, y para el caso de
la América Latina, con el inicio de la época republicana en el siglo XIX o el África posterior a
la segunda guerra. Recientemente, Sudáfrica ejemplifica muy bien estos casos.
Estas coyunturas de crisis han sido particularmente subrayadas por Pierre
Rosanvallon que afirma (...)
El debate adquiere un sentido distinto cuando se trata no ya de situaciones fundacionales
sino más bien diríamos “refundacionales”, o de recomposición institucional en situaciones de
crisis política muy acentuada, en las que las instituciones”normales” como el parlamento han
perdido aptitud para llevar adelante las reformas profundas que estas coyunturas exigen, pero
que a diferencia de los casos anteriores, se trata de Estados y países que existen y tienen una
cierta tradición institucional, pero que han entrado en crisis.
En el caso de Bolivia, los que sostenían que la función primaria de la AC era “refundar” el
país partían del convencimiento de que esta condición era resultante de un proceso
“revolucionario” previo, que era el que habría ocurrido en octubre de 2003, cuando una
rebelión popular en La Paz derrocó al gobierno de entonces. La insostenibilidad de esta
apreciación hizo que el argumento se desplazara hacia la “revolución” por venir, aquella que
la Constituyente debía operar “pacíficamente”, por la vía de una nueva constitución.
Como se pudo leer en el proyecto de Reglamento General de la Constituyente,
presentado por el MAS.
Es lo que llamó Marcel Gauchet “refundación ex nihilo”, que hace “tabla rasa con el
antiguo orden (...)
El mismo Presidente de las República así entendió a la AC a la que reconociéndole su
poder “ilimi (...)
Sus partidarios pensaban que por esta razón de base la AC debía ser declarada “originaria”,
“gobierno absoluto”, “plenipotenciaria” y con poderes “ilimitados” en todo el proceso de su
funcionamiento. La argumentación era esencialmente política.
Fue Siéyes, durante el proceso de la revolución francesa, el que marcó con mayor
contundencia en (...)
Por el contrario, los que adhirieron a la concepción de una AC “derivada”, fundaron su
argumentación en el origen jurídico de la AC, “derivada” de una ley de convocatoria a su
vez fundada en la CPE. Por lo tanto, con poderes legalmente limitados por el ordenamiento
jurídico existente, mientras ella misma no apruebe la nueva Constitución Política del Estado.
La defensa del carácter originario de la AC develó la existencia de dos niveles muy
marcados (...)
Estas dos concepciones tan opuestas expresaban a su vez los grandes conflictos políticos que
se harán irreconciliables hasta la finalización de la AC.
1.-El proceso previo.
Bolivia vive un proceso de transición histórica excepcional, que está en correspondencia con
la crisis global del país, que estalló el año 2000 y se amplió y profundizó los años siguientes.
Esta crisis es a la vez de un modelo político democrático representativo, devaluado ante una
gran parte de la población que lo percibe poco participativo; de un sistema departidos
percibidos como fuente de enriquecimiento privado; de un modelo económico “neoliberal” al
que se le atribuye la lacerante pobreza de la población; de un modelo de integración social que
ha agravado la distancia entre los que se sienten dentro y fuera de la sociedad oficial; de un
modelo de integración cultural con la emergencia de acentuados diferencialismos identitarios;
de un Estado “centralista” en el que no se reconocen los movimientos regionales, y
“neocolonial”, al que rechazan los movimientos étnicos –fuertemente etnizados–poniendo en
cuestión el sentido de pertenencia a una comunidad política. Si a todo ello agregamos
problemas de ingobernabilidad generalizada, podemos medirel alcance y hondura de los sobre
saltos de los últimos años, que sirvieron de escenario de clivajes estructurales que
corresponden a distintos tiempos históricos. Si condensamos todas estas crisis en una sola,
podemos decir que consiste en una crisis de la estructura tradicional de poder, y de la política
como espacio de recomposición pactada. El bloqueo de estas crisis había llegado a su
paroxismo con el derrocamiento de dos gobiernos anteriores, en octubre de 2003 y junio de
2005,que pusieron en riesgo la preservación del régimen político democrático.
Eduardo Rodriguez V. fue designado Presidente de la República el 9 de junio de 2005,
siendo Presid (...)
Es decir, quehabría Asamblea Constituyente, que no entusiasmaba al “oriente”( Beni,
Pando, Santa (...)
La salida electoral de diciembre de 2005 fue un pacto político de emergencia duramente
trabajado por el gobierno de Eduardo Rodríguez Veltzé11 que reordenó la agenda
política,cuyo conflicto ya había polarizado al país entre el "oriente" y el "occidente"-
garantizandoa unos y a otros que susintereses vitales estarían a salvo.
La idea de la Asamblea Constituyente no era nueva en el país. La historia política, sobre todo
del siglo XIX, ha conocido experiencias de este tipo. Lo nuevo es que se haya convertido en
fuerza social.
Desde 1967, año de la ultima Constituyente -que no fue de interés público significativo-,
hasta fines de los años noventa, la AC había desaparecido de la agenda y memoria políticas.
La instalación de la democracia en 1982 no trajo consigo la idea de una AC, sino más bien la
vigencia de CPE de 1967 Las reformas políticas y constitucionales importantes, sobre todo las
de 1994, fueron procesadas respetando los procedimientos constitucionales.
2.-Del conflicto a la violencia.
La Constituyente fue instalada el 6 de agosto del 2206, en Sucre, en una puesta en escena que
buscaba mostrar que el país vivía el comienzo de una nueva era, patentizada por la presencia
de miles de indígenas y originarios de todo el país en una ciudad tradicionalmente
conservadora, y que participaron al día siguiente en un desfile militar con las FFAA
No deja de sorprender sin embargo que aproximadamente el 70% se haya declarado
mestizo. Todos es (...)
Los 255 elegidos se distribuyeron entre 16 organizaciones políticas, ninguna de las cuales era
propiamente un partido. El MAS tenía la mayoría absoluta de 137 constituyentes (53.7%)
mientras que PODEMOS, segunda fuerza, 60(23.5%). Las tres terceras fuerzas apenas
llegaron a 8 cada una. Socialmente predominaron los de clase media inferior, entre ellos una
mayoría de dirigentes de alguna organización social y una presencia minoritaria de clase
media profesional. Dada la importancia del componente indígena, una mayoría de cerca del 60
% declaró pertenecer a un grupo indígena-originario, la mayor parte quechua, muchos de ellos
propuestos directamente por sus comunidades e incorporados directamente en las listas del
MAS. 21Diríamos que esta pertenencia étnica y su relación con los pueblos indígenas y
originarios, fue la novedad sociológica y cultural radical de esta AC con respecto a todas las
anteriores y va a ser la pauta de funcionamiento de esta última hasta su finalización.
3. LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN
Introducción
El 12 de agosto de 1994 se promulgó la Ley 1585, de Reforma a la Constitución Política del
Estado, como parte de un proceso iniciado varios años antes, en el cual el Derecho, las normas
jurídicas, jugaron un papel de primera importancia en todo el conjunto de transformaciones
que se dieron en Bolivia.
En efecto y sólo a título de ejemplo de la importancia de la normatividad jurídica puede
mencionarse que, el 28 de agosto de 1985, se dictó el Decreto Supremo 21060, que puso en
vigencia un sistema neoliberal en el ámbito económico y que sentó las bases para una
transformación de la organización del Estado y la sociedad boliviana. Por otra parte, en al
ámbito político, se llevaron adelante sucesivas modificaciones al contenido de la ley electoral,
dando paso a la corrección de una serie de aspectos que permitieron mejorar el sistema
electoral boliviano; estas transformaciones tuvieron un punto culminante con la promulgación
de un código electoral, cuyo contenido ha sido ya objeto de nuevas propuestas de
modificación. Ambos ejemplos sirven para demostrar el papel central que jugó el Derecho en
el proceso de transformación operado en Bolivia.
Precisamente, la reforma a la Constitución Política del Estado que se ha mencionado al inicio
del presente trabajo, constituye otro ejemplo de la importancia que el Derecho ha adquirido a
lo largo de los más de diecinueve años de vigencia de un sistema democrático de gobierno.
A algunos aspectos de dicha reforma constitucional se refiere el presente trabajo, que ve la luz
gracias a la iniciativa del Departamento de Cultura de la Universidad Católica Boliviana, que
ha decidido dedicar este número de la revista Ciencia y Cultura a aspectos jurídicos, como lo
hizo en anteriores oportunidades con otros campos de la ciencia.
Por cierto, el espacio asignado para el trabajo no permite abordar la reforma en su integridad,
tarea para la cual, además, sería necesario un tiempo considerable. Por tal motivo, se analizará
solamente el contenido e influencia práctica que ha tenido la reforma de los artículos 1 y 171,
que tienen que ver con una temática muy importante de la vida nacional, como es la referida a
los indígenas y al reconocimiento de que han sido objeto por parte del Estado.
Igualmente, resulta evidente que abordar el tratamiento de esta cuestión con una visión
completa, requeriría de un análisis de otras normas jurídicas, lo cual tampoco se hace en el
presente trabajo, por las limitaciones arriba anotadas.
Con todo, se pretende contribuir al debate sobre la cuestión, tomando en cuenta la necesidad
de que todos están obligados a mirar con detenimiento lo que acontece al respecto, habida
cuenta de los problemas que pueden presentarse (algunos ya lo hicieron) si se mantiene una
posición de exclusión o ignorancia que, naturalmente, no contribuirá a la construcción de una
sociedad y un Estado verdaderamente democráticos.
La problemática indígena, desde el punto de vista de la normatividad jurídica constitucional
relacionada con ella, puede remontarse a la Constitución Política del Estado de 1826. En ésta,
se encuentran disposiciones que corresponden al momento histórico de nacimiento de una
nueva república, como ejemplos pueden mencionarse las que se encuentran insertas en los
artículos 1 y 2, referidas a que "La Nación Boliviana es la reunión de todos los Bolivianos", y
"Bolivia es, y será para siempre, independiente de toda dominación extranjera; no puede ser
patrimonio de ninguna persona, ni familia", respectivamente.
A lo largo de todo el texto constitucional de 1826, no se encuentra ninguna referencia a los
indígenas que, sin embargo, son excluidos del ámbito de participación en el sistema de
gobierno "popular representativo", como la constitución lo denomina de manera expresa. En
efecto, el artículo 14, que establecía los requisitos para ser ciudadano en Bolivia, estaba
redactado de la siguiente manera: "Para ser ciudadano es necesario: 1 o Ser boliviano1.2° Ser
casado, o mayor de veintiún años. 3o Saber leer y escribir; ... 4o Tener algún empleo, o
industria, o profesar alguna ciencia o arte, sin sujeción a otro en clase de sirviente doméstico".
Resultado concreto: los indígenas, que constituían la mayoría de la población de la nueva
república, no eran considerados ciudadanos2. Aunque no existía ninguna norma concreta que
así lo dispusiera, se encontraban excluidos de ejercer la ciudadanía por doble motivo: no
sabían leer ni escribir y/o estaban sujetos a otro en condición de sirvientes domésticos.
En el texto de la Constitución Política del Estado de 1826, no había ninguna otra norma que
hiciera referencia a los indígenas y, las disposiciones relativas a la abolición de la esclavitud u
otras similares tenían un carácter evidentemente genérico que, por lo demás, no se reflejaba en
la práctica. Se había plasmado en el texto constitucional lo que la realidad política y
económica mostraba; Bolivia era un país de los criollos.
Tuvieron que pasar muchos años, a lo largo de los cuales se produjeron innumerables hechos
históricos relevantes, para que la Constitución Política del Estado contuviera una referencia a
los indígenas. Ello ocurrió en 1938, cuando los artículos 165 a 167 de la constitución
regularon aspectos relativos al "campesinado", reconociendo y garantizando la existencia de
las comunidades indígenas (artículo 165), disponiendo que la legislación se sancionaría
teniendo en cuenta las características de las diferentes regiones del país (artículo 166) y
encomendando al Estado el fomento de la educación del campesinado (artículo 167).
La reforma de la Constitución Política del Estado de 1994
Con la finalidad de brindar al lector un marco de referencia de la reforma constitucional de
1994, se procede a continuación a un recuento de las modificaciones que se produjeron en el
texto de la Constitución Política del Estado y, luego, a un análisis de los aspectos a los que se
refiere el presente trabajo.
Las reformas fueron las siguientes:
La incorporación, en el artículo 1o, de los términos "multiétnica" y "pluricultural", en relación
a la caracterización de Bolivia; además se añadió que la república estaba fundada "en la unión
y la solidaridad de todos los bolivianos".
En concordancia con el mencionado artículo, se modificó el 171, reconociendo los derechos
sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas que habitan el territorio nacional,
especialmente los relativos a sus tierras comunitarias de origen. Este artículo reconoce,
además, la personería jurídica de las comunidades campesinas e indígenas y de las
asociaciones y sindicatos campesinos, reconociendo la facultad de las autoridades naturales de
las comunidades indígenas y campesinas para ejercer funciones de administración y aplicación
de normas propias como solución alternativa de conflictos, siempre y cuando no sean
contrarias a la constitución y las leyes.
El artículo Primero de la Constitución Política del Estado
No cabe duda que uno de los aspectos en los que se produjo una modificación importante en el
texto constitucional, tiene que ver con el artículo Primero que, como se ha señalado, incorpora
las expresiones "multiétnica" y "pluriculturalque no se encontraban en el texto anterior. Debe
reconocerse a este respecto el hecho de que, desde la vigencia del voto universal que terminó
con la discriminación que en materia electoral estuvo presente en la legislación nacional desde
la Constitución Política del Estado de 1826, ésta fue la modificación más importante en la
materia.
El artículo 171 de la Constitución Política del Estado
El texto del artículo 171 es igualmente importante. Comienza por el reconocimiento del
Estado a los derechos sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas que habitan
el territorio nacional y, de modo especial, el derecho a lo que la constitución denomina "sus
tierras comunitarias de origen". Esta última expresión se incluyó en la redacción final en
reemplazo del término "territorio", que era pretendido por los pueblos indígenas.
De ahí por qué, el texto se refiere a "los" recursos naturales y no a "sus", en el entendido de
que el dominio originario de los mismos corresponde al Estado y no a los pueblos indígenas.
4. LAS NUEVAS LEYES DESDE EL 2011 AL 2022
NORMAS Y LEYES
Ley N° 025 – Ley del Órgano Judicial
Ley N° 073 – Ley de Deslinde Jurisdiccional
Ley N° 372 – Transferencia de Competencias
Ley N° 483 – Del Notariado Plurinacional
Ley N° 439 – Nuevo Código Procesal Civil
Código Penal y Código de Procedimiento Penal
Ley N° 586 – De Descongestionamiento y Efectivización del Sistema Penal
Ley N° 620 – Para Tramitación de los Procesos Contenciosos y Contenciosos Administrativos
Ley N° 054 – De Protección Legal de niñas, niños y adolescentes
Ley N° 004 – De Lucha contra la Corrupción, Enriquecimiento Ilícito e Investigación de
Fortunas «Marcelo Quiroga Santa Cruz»
Ley N° 438 – Integral para garantizar a la mujeres una vida libre de violencia
Ley N° 263 – Integral contra la Trata y Tráfico de Personas
Ley N° 045 – Contra el Racismo y toda forma de Discriminación
5. LAS 12 TABLAS
Las Doce Tablas (también conocidas como Ley de las XII Tablas) fueron un conjunto de leyes
inscritas en 12 tablillas de bronce creadas en la antigua Roma en los años 451 y 450 a.C.
Fueron el comienzo de un nuevo enfoque de las leyes que ahora eran aprobadas por el
gobierno y puestas por escrito para que todos los ciudadanos fueran tratados por igual ante
ellas.
Aunque quizá no fuera un sistema totalmente codificado, las Doce Tablas fueron un primer
paso que permitiría proteger los derechos de todos los ciudadanos y reparar los agravios a
través de leyes escritas precisas y conocidas por todos. Por consiguiente, el enfoque romano
del derecho se convertiría más tarde en el modelo seguido por muchas civilizaciones
posteriores hasta nuestros días.
Creación de las Doce Tablas
Según la tradición, en el año 451 a.C. se encomendó a una comisión, los decemviri, la tarea de
redactar un código de leyes que representara mejor los intereses del pueblo común (plebeyos)
y redujera la influencia indebida en el derecho romano de los aristócratas (patricios) y los
sacerdotes (pontífices). Estos últimos formaban parte exclusivamente de un consejo que
interpretaba la ley a su antojo. Como preparación previa para asumir esta responsabilidad, se
envió una delegación de tres hombres a Atenas, donde estudiaron las leyes del célebre
legislador Solón (c. 640-560 a.C.). A continuación, diez patricios recibieron el poder consular
(imperium) y se les permitió elaborar una lista de las leyes que consideraban más necesarias y
útiles.
Esta es la visión tradicional de los hechos, aunque, quizás de forma más realista, la
composición de las Tablas fue un intento de la élite por gobernarse mejor y evitar los abusos
dentro de su propio grupo social. En cualquier caso, el resultado fue una lista de leyes escritas
(legibus scribundis) presentadas en diez tablas, a las que se añadieron dos más al año
siguiente, lo que dio un total de doce. Como consecuencia, las leyes se convirtieron en leyes
escritas, es decir, elaboradas mediante la decisión de un órgano legislativo y ya no se basaban
en la mera costumbre y la tradición.
La Ley de las XII Tablas
El motivo exacto por el que se redactaron las Tablas puede haberse perdido en el tiempo, pero
una vez escritas, sistemáticamente se hizo referencia a su contenido en obras romanas
posteriores. Lamentablemente, las tablas en sí no han sobrevivido. Según la tradición, se
destruyeron cuando los galos saquearon Roma en el año 390 a.C. A partir de algunos
fragmentos restantes y de las referencias en la literatura, es posible identificar al menos
algunos detalles.
Las Doce Tablas eran una lista de leyes que abarcaban la mayoría de los ámbitos del derecho
privado y se centraban en las relaciones entre los ciudadanos.
La lista de leyes parece haber cubierto la mayoría de las áreas del derecho privado y se
concentró en las relaciones entre individuos (en contraposición a los individuos contra el
Estado o los derechos de los no ciudadanos) y, por lo tanto, es más una lista de acciones
civiles y sanciones que un código de leyes completo y omnipresente. Además, se ocupaba en
gran medida de áreas relevantes para un estado agrícola. Por ejemplo, el delito de incendio
provocado se castigaba con la pena de muerte (poena capitis), en este caso en la hoguera. El
delito por usar magia en los cultivos también se castigaba con la muerte, en este caso mediante
una forma de crucifixión. Las penas menores por daños a la propiedad eran el destierro de
Roma, la pérdida de la ciudadanía y, por ser cómplice de un delito, la confiscación de los
bienes. También se podía llegar a acuerdos pagando una indemnización al demandante y
evitando así los tribunales.
Otras áreas cubiertas eran las procesales, como el ius vocation, que era una citación privada. Si
un demandante comunicaba al acusado que deseaba presentar una demanda, el acusado estaba
obligado, e incluso podía ser forzado físicamente, a comparecer ante un magistrado. El
derecho de familia también formaba parte de las Doce Tablas, especialmente las normas
relativas al matrimonio, la tutela, la herencia y los funerales.
Enmiendas
Los problemas de aplicación práctica no tardaron en aparecer cuando algunos patricios se
negaron a someterse a los estatutos de las Doce Tablas. Además, el pueblo común se
sorprendió al ver por primera vez muchas de las normas que ya existían pero que no se habían
hecho tan transparentes hasta ahora. Estos factores condujeron a un levantamiento de los
plebeyos en el año 449 a.C. y a la dimisión forzada de los decemviri. Se revisó la constitución
de Roma, se restablecieron las instituciones de los tribunos y los cónsules, y las Doce Tablas
se convirtieron en la base del derecho romano. Las tablas de bronce reales se colocaron en el
Foro de Roma para que todos los ciudadanos pudieran verlas, y Cicerón recoge que los
estudiantes las estudiaban como parte de su educación.
Además de estos primeros problemas, algunas leyes específicas de las tablas originales no
fueron muy duraderas, como la que prohibía los matrimonios mixtos entre patricios y
plebeyos. Esta ley fue anulada en el año 445 a.C. con la promulgación de la lex Canuleia.
Otras leyes de las Doce Tablas se modificaron con el tiempo y, a partir del siglo III a.C., se
sustituyeron por leyes más relevantes para la evolución de la sociedad romana y la
espectacular expansión de la República.
Legado
Aunque algunos estudiosos insisten en que las Doce Tablas no eran exactamente el "todos
iguales ante la ley" que la tradición ha afirmado y que no bastaban por sí solas para ser
definidas como un código de derecho completo, no cabe duda de que sentaron las bases de lo
que se convertiría en un sistema de derecho plenamente codificado en el mundo romano. A los
decemviri se les debe atribuir también la creación de leyes de valor práctico, separadas de
cualquier consideración religiosa, visibles para todos, y esbozadas en un lenguaje preciso con
definiciones explícitas. Así, los romanos crearon un enfoque de los asuntos legales que
imitarían innumerables sociedades y gobiernos desde entonces.
¿Qué eran las Leyes de las XII Tablas?
Las Leyes de las XII Tablas eran un conjunto de leyes inscritas en 12 tablillas de bronce
creadas en la antigua Roma en los años 451 y 450 a.C. Estas tablillas solo se conservan en
fragmentos, por lo que no se sabe con certeza cuáles eran todas las leyes.
¿Qué importancia tenían las Doce Tablas?
Las Doce Tablas constituyeron un primer paso hacia un sistema jurídico totalmente codificado
(en contraposición a las leyes basadas únicamente en la tradición) que protegía los derechos de
todos los ciudadanos y permitía reparar las injusticias. La redacción precisa de las leyes fue
una innovación que se copiaría en muchos códigos legales posteriores.
¿Quién escribió las Doce Tablas?
Las leyes de las Doce Tablas fueron redactadas por un comité de diez juristas, los decemviri.
¿A quiénes beneficiaban las Doce Tablas?
Las Doce Tablas estaban destinadas a resolver las disputas entre los miembros de la
aristocracia romana, pero también beneficiaban al pueblo llano (plebeyos), ya que ahora
podían remitirse a las leyes escritas y reducir la influencia indebida de los aristócratas
(patricios) y los sacerdotes (pontífices).
6. COSTUMBRE EN LAS SOCIEDADES PRIMITIVAS
Cultura primitiva es un término antropológico desfasado (de la antropología antigua más que
de la posterior antropología cultural), que se aplicaba para designar a la cultura, que careciera
de los principales signos de desarrollo económico, social e institucional en el sentido
identificado como «modernidad». Es utilizado habitualmente en plural (culturas primitivas).
También se utilizan los términos sociedades primitivas y pueblos primitivos, que
habitualmente se asocian a los pueblos indígenas. Se asocia su uso con el del término «el
hombre primitivo», es decir, el tipo humano propio de las culturas primitivas actuales o del
pasado reciente, pero también el «hombre prehistórico» (Hominina, las especies antecesoras
del hombre actual u hombre moderno -Homo sapiens-, y el hombre actual durante la
Prehistoria).
Las carencias señaladas en las culturas primitivas solían incluir la de la escritura o la de una
tecnología avanzada, y determinar una población limitada y aislada. El término se utilizaba
por los académicos occidentales para describir las culturas exóticas que entraban en contacto
con los exploradores y colonizadores europeos. La clasificación de las sociedades se hacía
según un criterio, procedente de la Ilustración, que identificaba tres fases de desarrollo
cultural: salvajismo (la fase propia de esas culturas primitivas), barbarie (la propia de los
llamados «pueblos bárbaros» que invadieron el Imperio romano) y civilización.
Uso histórico de la expresión
Cultura Primitiva (1871)1 fue el título la obra principal de Edward Tylor («el fundador de la
antropología»), en el que designa la religión propia de esta cultura con el término «animismo»,
que a su vez define por referencia a los indígenas contemporáneos y otros datos religiosos,
como la «creencia en espíritus». Otra característica definitoria de las culturas primitivas es una
mayor cantidad de tiempo de ocio que en las sociedades complejas (civilizaciones), más
caracterizadas por el trabajo.2
Muchos de los primeros sociólogos y otros autores concebían las culturas primitivas bajo el
mito del buen salvaje, creyendo que su carencia de tecnología y su no integración en lo que
hoy se denomina economía-mundo les convertían en ejemplos ideales de la forma de vida
humana más apropiada al estado de naturaleza. Entre estos pensadores estuvo Jean-Jacques
Rousseau, a quien se suele asociar frecuentemente con la idea del buen salvaje, por su
Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres; y Karl Polanyi, quien, en La
Gran Transformación entendía la organización económica de las sociedades primitivas como
menos destructiva que la economía de mercado. La creencia en las culturas primitivas como
ideales se suele definir como primitivismo; siendo derivaciones de esta concepción teórica el
comunismo primitivo y el anarco-primitivismo.
Muchos de estos autores (y algunos posteriores, proyectándose esta creencia incluso en la
actualidad) asumen que los pueblos indígenas contemporáneos y sus culturas son comparables
con los humanos primitivos y las suyas. La palabra "primitivo" proviene del latín primus (el
primero); los antropólogos de la era victoriana creían que las denominadas culturas primitivas
contemporáneas se habían preservado en un estado sin cambios desde la Edad de Piedra
(paleolítico o neolítico, según hubieran desarrollado o no una economía agrícola y/o
ganadera).
Las sociedades primitivas existen como una organización con una división del trabajo poco
avanzada. La forma social de la vida se expresa a través del concepto de la solidaridad
mecánica, la cual se basa en criterios de diferenciación tales como: edad, experiencia y sexo.
En las sociedades primitivas existe una organización de tribus y clanes. La solidaridad de tales
sociedades exige la adaptación al colectivo por parte del individuo. El individuo está sometido
al control de la conciencia colectiva y puede desarrollar su individualidad siempre y cuando
coincida con el mandato del colectivo.3
La falsedad de esta premisa suele argumentarse con la opuesta idea de que las banda de
cazadores-recolectores pueden tener tanta innovación acumulada como las culturas civilizadas
«modernas». Las diferencias radicarían principalmente en la innovación cultural de los
cazadores-recolectores o de los grupos de agricultura itinerante en los ámbitos ceremoniales,
arte, creencias, rituales y tradiciones que normalmente no dejan testimonio físico (artefactos,
herramientas o armas). La premisa según la cual las bandas de cazadores-recolectores y las
tribus de agricultura itinerante tendrían más en común de lo que ambas tienen con las
sociedades más complejas (urbanas o civilizadas) también es negada por muchos arqueólogos
modernos. Según estos, un examen detallado de las diferencias culturales mostraría que estos
tipos de culturas son tan diferentes entre sí como lo son de las culturas urbanas o
civilizaciones.
Las sociedades primitivas, como las sociedades rudimentarias de épocas posteriores, no
centran su atención en los aspectos económicos, planteándolos de forma sencilla, y
clasificando a sus miembros no por su capacidad económica, sino por el «valor» y las
«proezas», resumidas en la capacidad de matar (hombres en la guerra o animales en la caza). 4
Las sociedades de bandas de cazadores-recolectores se establecen relaciones de base
generalmente recíproca; forman sus liderazgos sin capacidad coercitiva en su base sino
basándose en el prestigio.5
Aunque la creencia en el mito del buen salvaje no ha desaparecido, describir una cultura como
primitiva se suele considerar políticamente incorrecto y ofensivo. El uso del término,
especialmente en entornos académicos, se ha hecho escaso.
7. LA BIBLIA Y LOS 10 MANDAMIENTOS
Los 10 mandamientos son un conjunto de leyes o principios éticos y religiosos que orientan el
comportamiento de judíos y cristianos. Conocidos también como el Decálogo, los 10
mandamientos se encuentran en el libro del Éxodo (capítulo 20) y en el libro de Deuteronomio
(capítulo 5), ambos del Antiguo Testamento.
Para los creyentes, los principios del Decálogo son mandamientos de la ley de Dios. En la
tradición cristiana en particular, se expresan y enumeran de forma diferente que en el
judaísmo, aunque en esencia son los mismos. Además, pueden resumirse en uno: amarás a
Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo (ver Mateo 22, 37-39; Jn 13, 34). A
continuación, veamos cuáles son los diez mandamientos, su significado y su historia.
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas
El primer mandamiento consiste en poner toda la fe, la confianza y el amor en el Dios único,
así como también aceptar la autoridad y guía de Dios sobre la propia vida. Dios ha de ser el
principio y el fin de la existencia. Esto incluye no adorar ni rendir culto a ningún ídolo, ya sea
material o simbólico.
La formulación de la frase «amar a Dios sobre todas las cosas» sintetiza dos mandamientos
implicados entre sí, uno extraído del libro del Éxodo y otro del Deuteronomio. A saber:
«No habrá para ti otros dioses delante de mí». Éxodo 20, 2.
«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus
fuerzas». Deuteronomio 5, 5.
De acuerdo con los evangelios, el referido mandamiento de Deuteronomio 5, 5 era
considerado por Jesús como el más importante de la tradición judía. Por ello, el cristianismo lo
enaltece (ver Mateo 22, 34-39).
2. No tomarás el nombre de Dios en vano
El creyente tiene prohibido usar el nombre de Dios sin justificación. Esto incluye jurar en su
nombre innecesariamente, maldecir, blasfemar, mentir, atacar a otros o sacar provecho de los
demás. La gravedad de esto reside en que, cuando un creyente usa el nombre de Dios en vano,
sus malas acciones desacreditan la reputación de Dios, y pueden llevar a los demás a renegar
de Él.
3. Santificarás las fiestas
Santificar las fiestas consiste en respetar los días sagrados, descansar y cumplir con los rituales
que expresan la relación del creyente con Dios.
La importancia de santificar las fiestas reside en mantener viva la presencia de Dios y
alimentar la propia espiritualidad, ya que «no solo de pan vive el hombre». Esto evita que el
creyente absolutice el trabajo y caiga en el activismo vacío.
Asimismo, permite que el creyente dedique tiempo para cultivar su relación con Dios y con
sus seres queridos en favor de su crecimiento espiritual.
4. Honrarás a padre y madre
Honrar a padre y madre significa respetarlos, amarlos y mostrar agradecimiento por los
cuidados que han prodigado a sus hijos. Implica que los hijos se hagan personas de bien, de tal
como que los padres sean bendecidos y que la familia goce de un nombre bien reputado.
Este principio puede aplicarse también a los demás lazos familiares, así como en la relación de
respeto con maestros y otras figuras de autoridad que comparten generosamente sus
enseñanzas.
5. No matarás
La vida se considera un don sagrado otorgado por Dios, y en ese sentido, solo Dios tiene el
derecho de quitarla. Este mandamiento es un principio cívico fundamental del judaísmo y del
cristianismo. El asesinato y la violencia están condenados por ley. No hay excepciones. El que
mata, viola el principio sagrado de la vida.
6. No cometerás actos impuros
Se consideran actos impuros el adulterio, la infidelidad, la violación, el estupro y otros actos
de lujuria que comprometan la integridad moral o física de las personas.
El sentido de esta ley es promover el ejercicio de una sexualidad digna mediante el control de
los impulsos carnales, el respeto al otro y la santificación del matrimonio. De este modo, se
fomenta la fidelidad conyugal, el dominio propio y la salud sexual.
7. No robarás
El mandamiento de no robar forma parte de los aspectos cívicos de los diez mandamientos.
Abarca muchas maneras directas o indirectas de causar daño material y moral a otros. Por
ejemplo:
tomar algo ajeno sin consentimiento del otro;
cobrar más de lo justo;
alterar pesos y medidas en los comercios para cobrar más a los clientes;
vender mercancía en mal estado o inservible;
prestar dinero con intereses y planes de pago opresivos (usura);
extraer dinero del arca pública;
extorsionar a los ciudadanos cobrando comisiones ilegales;
ser cómplice del robo de bienes ajenos o beneficiarse de lo robado;
no pagar al trabajador su salario o sus beneficios de ley, o pagarle menos de lo que
merece;
no cumplir con el deber en el trabajo;
no devolver lo prestado deliberadamente.
8. No darás falso testimonio ni mentirás
El octavo mandamiento prohibe la mentira, especialmente cuando se trata de una calumnia
contra el prójimo. La mentira tiene el poder de destruir moral y materialmente a las personas,
y sus consecuencias pueden llegar a ser irreparables. Por ejemplo, la calumnia puede causar
que una persona pierda su vida laboral y familiar para siempre. Por ende, la reputación de las
personas debe considerarse sagrada. De ella depende su bienestar.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros
En el cristianismo, el noveno mandamiento es no admitir o estimular deliberadamente
pensamientos que violan los valores de castidad, respeto por el otro y fidelidad conyugal.
Consentir en ello, es decir, alimentar pensamientos impuros conscientemente aumenta el
riesgo de causar daño a otros y a uno mismo.
Este mandamiento es una ampliación de uno de los aspectos señalados en el versículo 17 del
libro del Éxodo, capítulo 20: «no codiciarás la mujer de tu prójimo», también disponible en
Deuteronomio 5, 21.
10. No codiciarás los bienes ajenos
El décimo y último mandamiento se puede resumir en lo siguiente: no envidiarás. Es decir, no
desearás los bienes que tienen los demás. En la espiritualidad judeocristiana, se entiende que la
codicia es la puerta de entrada para el robo, el asesinato y la incontinencia carnal. Por ende,
este mandamiento pretende promover el valor del trabajo, la fraternidad y la fidelidad.
8. CÓDIGO HAMMURABI
El Código de Hammurabi era un conjunto de 282 leyes inscritas en una piedra por el rey de
Babilonia Hammurabi (r. 1795-1750 a.C.), que conquistó y posteriormente reinó en la antigua
Mesopotamia. Aunque este código legal no fue el primero, fue el definido con más claridad e
influyó en las leyes de otras culturas.
Los primeros restos de un conjunto de leyes de la Antigua Mesopotamia corresponden al
Código de Ur-Nammu, que data de ca. 2100-2050 a.C., realizado en la ciudad de Ur durante el
reinado de Ur-Nammu (r. 2047-2030 a.C.) o de su hijo Shulgi de Ur (r. 2029-1982 a.C.). Esas
leyes fueron dictadas por un rey que gobernaba sobre una población homogénea y se basaban
en un reconocimiento estándar de lo que se esperaba de los ciudadanos. Durante el reinado de
Hammurabi, la población era más diversa, y su código lo refleja en su precisión, para
asegurarse de que todos entendieran lo que se esperaba de ellos.
Las leyes regulaban contratos de negocios y precios adecuados para los productos, así como la
familia y el enjuiciamiento criminal. Cada crimen inscrito sobre la estela viene seguido por el
castigo a infligir. Nadie podía alegar ignorancia de la ley, porque la estela, de más de 2 metros
(7 pies) de alta, estaba expuesta en público. En su parte más alta, estaba grabada la imagen de
Shamash, el dios de la justicia, entregando las leyes a Hammurabi, y el texto que sigue deja
claro que esas son leyes de los dioses, no unas reglas arbitrarias creadas por mortales.
El imperio de Hammurabi colapsó tras su muerte, y Babilonia fue saqueada repetidas veces a
lo largo de los años. Hacia 1150 a.C., Shutruk Nakhunte, rey de Elam, saqueó la ciudad de
Sippar, cerca de Babilonia, y se cree que se llevó a Elam el Código de Hammurabi, junto con
la estatua del dios Marduk, como botín de guerra. La estela fue descubierta en 1901 en las
ruinas de la ciudad elamita de Susa y actualmente se exhibe en el Museo del Louvre de París,
Francia.