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Seminario 17

El documento resume las ideas de Jacques Lacan sobre la relación entre el amo y el esclavo en el psicoanálisis. Discute cómo el analista toma el lugar del amo al instituir el discurso analítico, haciendo que el paciente desee el saber del analista. También explica cómo el esclavo sabe los deseos del amo aunque el amo no lo sepa, y que esta es la función del esclavo que permite que las cosas funcionen.
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El documento resume las ideas de Jacques Lacan sobre la relación entre el amo y el esclavo en el psicoanálisis. Discute cómo el analista toma el lugar del amo al instituir el discurso analítico, haciendo que el paciente desee el saber del analista. También explica cómo el esclavo sabe los deseos del amo aunque el amo no lo sepa, y que esta es la función del esclavo que permite que las cosas funcionen.
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SEMINARIO 17 “EL REVERSO DEL PSICOANALISIS” 1969

El amo y la Histérica

El enigma de la función del amo no se obtiene pues inmediatamente. Indico, porque


está en el buen camino-un camino que no tenemos porque fingir que descubrimos y
que no es el de la teoría del incc-que no es evidente que todo saber, por ser saber,
se sepa.

Lo que descubrimos en la menor experiencia del psicoanálisis es ciertamente del


orden del saber y no del conocimiento o de la representación. Se trata precisamente
de algo que une a un significante S1 con otro significante S2 en una relación de
razón. (Página 30)

La experiencia psicoanalítica pone en el banquillo el saber.

Lo que constituye la verdadera estructura del discurso del amo. El esclavo sabe
muchas cosas, pero lo que sabe más todavía es que quiere el amo, aunque este no
lo sepa, lo que suele suceder, porque de otro modo no sería un amo. El esclavo lo
sabe, y ésta es su función como esclavo. Por eso la cosa funciona, puesto que sea
como sea todo ha funcionado durante bastante tiempo. (Pág. 32)

El hecho de que todo saber haya pasado al lugar del amo es algo que, lejos de
esclarecer, hace todavía más opaco lo que está en juego, a saber la verdad ¿de
dónde viene que hay en este lugar un significante de amo? Porque esto es
ciertamente el S2 del amo, que muestra el numero de la nueva tiranía del saber. Por
eso es imposible que en el curso del movimiento histórico aparezca en este lugar,
como tal vez esperábamos, lo que constituye la verdad. El signo de la verdad está
ahora en otra parte. Debe ser producido por lo que constituye al esclavo antiguo, es
decir, por quienes son ellos mismo, productos, tan consumibles como los otros.
(pág. 32)

Si hay un saber que no se sabe, ya lo he dicho, se instituye en S2, es decir lo que


llamo el otro significante.

Si caracterizamos un discurso centrándonos en lo que constituye su dominante, hay


discurso del analista, lo que no se confunde con el discurso del psicoanalizante, con
el discurso que efectivamente se sostiene en la experiencia analítica. Lo que el
analista instituye como experiencia analítica, puede decirse simplemente, es la
histerizacion del discurso. Dicho de otra manera, es la introducción estructural,
mediante condiciones artificiales, del discurso de la histérica, el que se indica con H
mayúscula. (pág. 33)

La histérica fabrica un hombre, como puede un hombre-un hombre que está


animado por el deseo del saber.
El amo frustro lentamente al esclavo de su saber, para hacer de este un saber de
amo. Pero lo misterioso es como llego a desearlo. Créanme, podía prescindir del
deseo, puesto que el esclavo le colmaba antes incluso de que supiera que podía
desear. (Página 34)

Lo chocante en efecto, en esta institución del discurso analítico que es el resorte de


la transferencia, no es, como algunos creen habérmelo escuchado, que sea el
analista que está situado en función del sujeto supuesto saber. Si da la palabra con
tal libertad al analizante es porque se le reconoce que puede hablar como un amo,
es decir, como un pavo, pero eso no dará tan buenos resultados como en el caso de
un verdadero amo, que supuestamente nos conduciría a un saber-un saber del que
se hace prenda, rehén, quien acepta de antemano ser el producto de las
cogitaciones del psicoanalizante, o sea, el psicoanalista, en la medida en que como
tal producto, está destinado finalmente a ser perdido, a ser eliminado del proceso.
(Página 38)

En el simple funcionamiento de las relaciones del amo y el esclavo queda claro ya


que el deseo del amo es el deseo del Otro, puesto que es el deseo prevenido por el
esclavo. Otra cuestión es saber que lugar ocupa el analista para desencadenar el
movimiento de investidura del sujeto supuesto saber-sujeto que si lo reconoce como
tal, es fecundo de antemano en lo que se llama transferencia.

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