INFORME
La bioética es la rama de la ética dedicada a promover los principios para la
conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida, tanto de la vida
humana como del resto de seres vivos, así como al ambiente en el que pueden
darse condiciones aceptables para la misma.
la bioética se preocupa por las cuestiones éticas involucradas en la comprensión
humana de la vida. Nace por la conciencia de la necesidad de reflexión crítica
sobre los conflictos éticos provocados por los avances de la ciencia de la vida y la
medicina.
La bioética no defensa una actitud moral concreta ni busca ofrecer respuestas
determinadas y definitivas. Huye de los posicionamientos morales extremos, pero
busca una reflexión fundamentada, crítica y argumentada que se centre en la
singularidad de la situación concreta.
Una de las primeras formulaciones de la bioética hace referencia al sentido más
global de la supervivencia de la humanidad en la tierra, donde queda definida
como "un llamamiento a la responsabilidad de preservar el medio ambiente, la
atmósfera y la biodiversidad".
Pero es en el campo de la investigación y de la actividad asistencial donde se ha
desarrollado más, surgiendo, por un lado, de la necesidad de regular la ética de la
investigación con sujetos humanos, después de la experiencia trágica durante la II
Guerra Mundial, a la vez que por el contexto clínico ante las dificultades de los
profesionales de tomar ciertas decisiones donde se planteaban conflictos de
valores (recursos limitados, decisiones al final de la vida, etc.).
La bioética tiene ciertos puntos básicos, los cuales son:
La bioética se ocupa de los conflictos éticos que se derivan de los avances
de la ciencia y la medicina.
Huye de los posicionamientos morales extremos y no pretende dar
respuestas determinadas y definitivas.
Ante los conflictos, pretende aportar elementos para la reflexión crítica y
argumentada.
Exhorta a que las decisiones sean tomadas en un contexto de diálogo y de
respeto.
Los cuatro principios bioéticos
Desde los planteamientos iniciales, la bioética se ha fundamentado y desarrollado
a partir de cuatro principios básicos que deben guiar tanto la práctica médica como
la investigación, y en su ponderación, ayudar a tomar las mejores decisiones u
orientar actuaciones. Idealmente, todos ellos deben poder conciliar, pero a
menudo los conflictos de valores obligan a priorizar alguna, tarea en la que ayudan
en gran medida a los comités de ética, asistenciales o de investigación, con su
deliberación.
Así, los cuatro principios tradicionales de la bioética y más conocidos, sin perjuicio
de otras propuestas también válidas, serían:
Autonomía: capacidad de la persona para tomar decisiones de manera libre
e independiente, que debe respetarse siempre, salvo en casos
excepcionales en que entre en conflicto con otros valores esenciales.
Beneficencia: maximizar los beneficios posibles y disminuir los posibles
daños, siempre contando con el parecer de la persona en su valoración.
No maleficencia: no hacer el mal intencionadamente (Primum non nocere) o
no incrementar con nuestra actuación el daño que ya sufre la persona.
Justicia: tratar casos iguales de forma igual para evitar al máximo las
situaciones de desigualdad.