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"La Importancia Del Saludo Cristiano" (Domingo 06 de Noviembre de 2011) (No. 435) (Por El Pastor Emilio Bandt Favela)

Este documento describe la importancia del saludo cristiano según 1 Corintios 16:19-24. 1) Saludarse refleja el amor fraternal entre los creyentes. 2) Saludarse también refleja el respeto mutuo que se tienen los hermanos en Cristo. 3) Finalmente, al saludarse los cristianos desean transmitir bendiciones como la gracia y el amor de Dios a los demás.

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"La Importancia Del Saludo Cristiano" (Domingo 06 de Noviembre de 2011) (No. 435) (Por El Pastor Emilio Bandt Favela)

Este documento describe la importancia del saludo cristiano según 1 Corintios 16:19-24. 1) Saludarse refleja el amor fraternal entre los creyentes. 2) Saludarse también refleja el respeto mutuo que se tienen los hermanos en Cristo. 3) Finalmente, al saludarse los cristianos desean transmitir bendiciones como la gracia y el amor de Dios a los demás.

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“LA IMPORTANCIA DEL SALUDO CRISTIANO”

(Domingo 06 de noviembre de 2011)


(No. 435)

(Por el pastor Emilio Bandt Favela)

LA IMPORTANCIA DEL SALUDO CRISTIANO

“… nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo…”


(Gálatas 2:9)
Una costumbre es una práctica social arraigada. Generalmente se distingue entre “buenas
costumbres” que son aquellas que tienen la aprobación social; y “las malas costumbres” que son
comunes relativamente, pero no cuentan con aprobación social.
Dentro de la creencia popular una buena costumbre es saludar a las
personas alrededor. Y una manera de saludar es estrechando su mano.
Se cree que el apretón de manos nació hace mucho tiempo, entre los
primeros pobladores de la tierra. Al encontrarse dos desconocidos, lo
primero que hacían era levantar los brazos con las palmas de sus
manos a la vista del otro para mostrar que no escondían arma alguna.
Con el paso del tiempo, este gesto se fue modificando hasta llegar a
tomar cada uno la mano del otro y estrecharla con firmeza como una
señal de fraternidad.
En la actualidad, se piensa que esta forma de saludo tradicional dice
mucho de la personalidad y del comportamiento de quien lo da a los
demás. Asimismo, que si se ofrece con firmeza ayuda a fijar una buena
imagen en quien lo recibe.
Para muchos, el saludar tiene mucho que decir. Esta forma de comunicación dice, sin palabras,
mucho de la persona y revela algunas de sus características. Así lo afirma un artículo publicado por
William F. Chaplin del Departamento de Psicología de la Universidad de Alabama, EUA., en el
último número de la revista de la Asociación Americana de Psicología (Journal of Personality and
Social Psychology).
Para el Dr. Chaplin y su equipo, el saludo con la mano habla del interior de una persona; por ello,
existen multitud de seminarios para ejecutivos en los que se les advierte sobre la necesidad de dar
la mano en forma apropiada para lograr buenos resultados.
435. DOM 061111. “LA IMPORTANCIA DEL SALUDO CRISTIANO”. 1 CORINTIOS 16:19-24… 1/5
Para nuestro Dios es importante el saludo entre sus hijos.
Esto queda demostrado cuando observamos que en casi todas sus cartas el apóstol Pablo usa
mucho el verbo saludar y recomienda ampliamente este ademán como una magnífica forma de
manifestar la amistad y el amor cristiano. En una veintena de ocasiones el anciano misionero
exhorta a los cristianos a saludarse unos a otros.
Hoy le invito a meditar en los últimos versículos de la primera epístola del apóstol Pablo a los
corintios, es decir, 16:19-24.
Quiero compartirle algunos pensamientos en relación a la vital importancia de saludarnos los unos
a los otros como hermanos en Cristo que somos. Veamos:

1. Saludarnos refleja nuestro amor fraternal.


Quiero invitarle a leer 1 Corintios [Link] “Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila,
con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor”.
¿Observo usted? El saludo cristiano es primero y antes que nada “en el Señor”, es decir, en el
Nombre de nuestro Señor y en la fe que nos une y en el amor
fraternal que nos identifica.
Cada vez que usted salude con genuino gozo a sus hermanos en
Cristo, le está transmitiendo a cada uno de ellos, la fraternidad
que tenemos en nuestro Salvador. Un buen saludo en el Señor,
comunica fortaleza espiritual.
Un saludo nuestro fortalece la amistad que tenemos en Cristo.
Los hermanos nos saludamos porque además de ser hermanos en
la fe, somos amigos en el Señor. Como bien lo dice el apóstol
Juan: “… La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada
uno en particular” (3 Juan 1:14).
Amados hermanos, saludemos con verdadero gozo y alegría a todos, sin que nos falte uno solo. Esta
es la buena voluntad de nuestro Dios y Rey.
Es cierto que usted puede argumentar un sinnúmero de pretextos y argumentos del por qué no
saluda a tal o cual hermano en la fe.
Pero créame, el negar el saludo a alguien, aunque su conducta o su carácter sean reprobables, no es
la voluntad de Dios, pues nuestro Maestro nos ordena saludar aún a nuestros enemigos, porque “…
si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también
así los gentiles?” (Mateo 5:47).
Si usted se empeña en una actitud de “ley del hielo” con alguno de sus hermanos en Cristo, este tipo
de actitudes afecta, lesiona, daña grandemente a la iglesia.
En toda congregación pueden surgir dificultades, desacuerdos, una y otra vez pueden presentarse
fricciones entre los hermanos, pero una y otra vez debe haber reconciliación, pues donde hay
unidad, la comunión florece. Si no hay unidad, entonces las virtudes se opacan. Usted puede tener
una gran montaña de talentos, dones y virtudes, pero todo se verá eclipsado si tiene un conflicto
personal.
Nuestro modelo es Cristo y ÉL nos pide que seamos uno, así como ÉL y el Padre son uno. Ese fue el
principal motivo de su oración, la unidad entre nosotros.

2. Saludarnos refleja nuestro respeto santo.


Ahora por favor, lea 1 Corintios 16:20 que dice: “Os saludan todos los hermanos. Saludaos
los unos a los otros con ósculo santo”.

435. DOM 061111. “LA IMPORTANCIA DEL SALUDO CRISTIANO”. 1 CORINTIOS 16:19-24… 2/5
Como todos sabemos, ósculo significa beso. Esto se nos manda hacer en por lo menos cinco pasajes
en las Sagradas Escrituras. Además de nuestro versículo aquí en 1 Corintios 16:20, también en
Romanos 16:16; 2 Corintios 13:12; 1 Tesalonicenses 5:26 y 1 Pedro 5:14.
Claramente se entiende que se trata de un beso en la mejilla y no en la boca. También debo añadir
que esto no era entre mujeres solamente, sino también entre hombres. Para los orientales no hay
ningún problema porque ellos tienen por costumbre besarse en ambas mejillas y no solo una, sino
varias veces, a tal grado que hacen del saludo todo un ritual y festiva ceremonia.
Para nosotros los occidentales el beso en la mejilla entre mujeres no representa ninguna dificultad,
pero hacerlo entre varones sí que constituye un verdadero problema. No acostumbramos eso, salvo
entre familiares como de padres a hijos.
Pero creo que el énfasis que desea añadir nuestro apóstol es que a nuestro saludo le demos ese
toque de respeto que los hermanos en Cristo merecen. Por eso dice: “Ósculo Santo”.
Nuestro saludo, amados hermanos, además de expresar el amor fraternal que sentimos, también
declara el respeto que debemos a todos nuestros hermanos en el Señor. Porque les respetamos, por
eso les saludamos. Pasarse de largo sin saludar es una falta de respeto y aún de la más elemental
educación.
Cuando negamos el saludo a alguien, o evitamos encontrarnos con esa persona, o le sacamos la
vuelta, quiere decir que no le tenemos ni el más mínimo respeto. Nos parece una persona de lo peor
y que no es digna ni aun de un saludo.
Tal vez nos parece justificable nuestra actitud, pero no para el Señor. ÉL jamás verá con buenos
ojos que nos portemos así. No es su voluntad que haya esta clase de situaciones entre sus hijos.
Nuestro Divino Maestro enseñó que no se puede adorar a Dios teniendo un conflicto personal:
“Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene
algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero
con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24).
Por esto, nuestro Señor Jesucristo nos recomendó cuatro pasos a seguir cuando hay conflictos
personales: (1) Hablar a solas con el ofensor “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y
repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano” (Mateo
18:15). (2) Volver a hablar con él llevando dos o tres testigos “Mas si no te oyere, toma aún
contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra”
(Mateo 18:16). (3) Decirlo a la iglesia quien debe hablar con el ofensor por medio de una
comisión “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; (Mateo 18:17a). (4) Si el ofensor
persiste en su necedad, tenerle por gentil y publicano: “… si no oyere a la iglesia, tenle por
gentil y publicano” (Mateo 18:17b).
Pero esto último, no debe ser si no se han seguido estrictamente los tres pasos anteriores.
Amados, que no haya desavenencia en el cuerpo de Cristo.
3. Nuestro saludo refleja nuestro deseo de bendiciones.
Concluye el pasaje nuestro apóstol a los gentiles: “Yo, Pablo, os escribo esta salutación de
mi propia mano. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.
La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros.
Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén”
(1 Corintios 16:21-24).
Le pido que observe con atención que Pablo dice que escribe su saludo con su propia mano.
Tenemos que recordar que quizá por una enfermedad en sus ojos, el apóstol no podía escribir. Por
eso, dictaba sus epístolas y solo las firmaba y eso con grandes letras: “Mirad con cuán grandes
letras os escribo de mi propia mano” (Gálatas 6:11). Así que, es posible que fuera
dificultoso para él escribir el saludo, pero eso no le importó.
435. DOM 061111. “LA IMPORTANCIA DEL SALUDO CRISTIANO”. 1 CORINTIOS 16:19-24… 3/5
También, note por favor, las palabras “El Señor viene” del versículo 22; “gracia” del versículo
23 y “amor” del versículo 24. Esto es precisamente lo que comunica un saludo cristiano.
Cuando los hermanos en Cristo nos saludamos inyectamos en los demás un mensaje de Esperanza,
que aguardamos la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que nos preparamos para su
aparición en el cielo. Y creo que estará de acuerdo conmigo que una buena forma de apercibirnos
para la parousia de nuestro Señor es estando en armonía y fraternidad con todos nuestros
hermanos en Cristo.
Otra cosa importante que comunica nuestro saludo es el deseo que el Señor derrame su gracia en el
hermano que saludamos.
Al saludarlo, le estamos manifestando nuestro anhelo de que el Señor le colme de sus bendiciones,
de su paz, de su bondad.
Por eso, al saludarnos expresamos las palabras “Dios le bendiga”, porque así era el saludo entre los
antiguos: “Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con
vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga” (Rut 2:4).
Finalmente, al saludar a alguien le transmitimos nuestro amor.
El apóstol Pablo termina su salutación con estas palabras: “Mi amor en Cristo Jesús esté con
todos vosotros. Amén”.
Él quería participarles a los hermanos corintios su amor filial en el Señor Jesucristo. De la misma
manera, nosotros debemos recordarnos que después de todo somos hermanos en Cristo y que nos
amamos como nuestro Divino Redentor nos ordena.
El mandamiento divino es que nos amemos unos a otros de la misma manera como ÉL nos ha
amado. La Santa Palabra de Dios dice: “Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El
que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:21). Usted no puede afirmar que
ama a Dios si no puede ni saludar a un hermano. Dios lo dice en su Palabra: “Si alguno dice: Yo
amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Juan
4:20).
Así que, queridos hermanos, olvidémonos de rencillas, de pleitos, de contiendas, de disensiones,
pues todas esas cosas son calificadas por la Biblia como frutos de la carne.
Seamos capaces de perdonar, de olvidar el asunto, no guardemos rencor ni permitamos que la
amargura eche sus raíces. Esto aplica para con todos los hombres, pero sobre todo, para con
nuestros familiares y los hermanos en la fe.
En son de broma, le digo al hermano que guarda resentimiento que no lo haga porque Dios, en el
cielo, le dará el número 76 y al hermano que no quiere ni saludar, le dará el número 77 para que
conviva con él y eso será por toda la eternidad. ¡Así que, cuidado!
Mejor es no tener pleito con nadie y saludarnos con amor los unos a los otros.
Quizá usted puede decir: -“por mí no hay problema, es el otro hermano el que no me puede ver ni
en pintura”. Usted no se fije en eso, cumpla su parte, vaya y salúdelo y déjele el resto al Señor.
¡Por nada, ni por nadie, deje usted de saludar a sus hermanos!

Con sincero aprecio


Pastor Emilio Bandt Favela.

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RINCÓN PASTORAL: “NO SE REQUIERE TANTO”

Según el libro de records “Guiness” el saludo más largo es uno que dura un minuto con treinta
segundos. Se trata de toda una coreografía que incluye además del choque de manos, diversas
expresiones corporales y hasta bailes.
Nuestro Señor no nos pide tanto, solo estrechar la mano en un sincero apretón acompañado de
gozo y el mejor deseo de bendiciones.

“Saludad a todos vuestros pastores, y a todos los santos…”


(Hebreos 13:24)

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