MICROEMPRENDIMIENTOS
Cría de gallinas ponedoras
Como cualquier productor, el objetivo de todo avicultor es el de obtener buenos ingresos de su
establecimiento. Para ello su negocio debe ser rentable y sufragar, parcial o totalmente los gastos
de su familia, amortizar inversiones y obtener una ganancia.
La rentabilidad está determinada por factores externos, los cuales no pueden ser controlados
directamente por el avicultor; tales como: alzas en precios de alimentos concentrados y otros
insumos, o baja en precios de venta de productos.
Con una buena administración se puede reducir los riesgos que presentan esos factores externos;
así, el establecimiento puede ser rentable mediante una buena planificación, organización, control
y dirección de los procesos productivos.
La administración es absolutamente necesaria en este tipo de establecimiento y cuando es
aplicada correctamente, le permitirá al productor conocer en todo momento el estado financiero
de su empresa, evaluar los "pro y los contra" de la empresa y le servirá de experiencia para sus
futuras inversiones. Existen otros factores que influyen en los resultados normales como: razas,
clima, manejo y sistemas de alojamiento.
En toda explotación avícola debe combinarse equilibradamente dos componentes, uno
administrativo y otro técnico o de manejo. Esto asegura el éxito de las empresas.
Para lograr el objetivo deseado se debe mantener buenos registros que sirvan para evaluaciones
periódicas, para fortalecer las labores más rentables y desechar las económicamente negativas.
Por otra parte, el programa de manejo implantado debe ser seleccionado cuidadosamente con los
mejores criterios y técnicas modernas, para que estos animales de razas especializadas puedan
manifestar todo su potencial genético en un ambiente controlado técnicamente.
Mercado
La industria avícola no ha estado ausente del gran crecimiento que a escala mundial se produjo en
el quinquenio 90/95. En nuestro país el subsector parrillero creció de 336 mil toneladas a 664 mil
en 1995, lo que se refleja en el aumento del consumo de pollo de 12 a 21 Kg/persona/año. Si
tomamos la producción de huevos se mantiene estable, solo acompañando el crecimiento
demográfico que requiere entre 10 y 12 docenas por persona por año; la mitad del consumo de los
habitantes de Norteamérica y la Unión Europea.
La producción se concentra por orden de importancia en las provincias de Buenos Aires, Entre
Ríos, Santa Fe y Córdoba.
El subsector parrillero se integra en forma vertical desde la etapa de producción a la
comercialización, y le grado de concentración es tal, que solo 7 empresas producen más del 50%
de la carne de pollo que consumo en los argentinos, pues lo que se exporta es solo menos del 2%
del total.
En cuento a la producción de huevos, si bien conserva una estructura más abierta, ya existen
establecimientos que superan el medio millón de gallinas alojadas en jaulas.
esta realidad es muy beneficiosa para el consumidor. hoy la carne de pollo a moneda constante
cuesta algo más de la mitad que hace 25 años.
Pero esta realidad hizo disminuir el numero de avicultores a partir de la década del 60. En el censo
de 1960 la provincia de Entre Ríos tenía 23.560 avicultores; en 1994 de acuerdo a estudios
realizados por la SAGPyA se redujo a 2.500.
Nuevas alternativas
El pequeño productor o emprendedor tiene una interesante posibilidad en una nueva modalidad
en la cría de aves, basada en nuevas genéticas desarrolladas por organismos privados o nacionales
tales como el INTA y en técnicas de manejo y alimentación distintas a las tradicionales. Una
alternativa artesanal que requiere poco capital y un alto grado de asociativismo. Se trata del pollo
y el huevo campero argentino, con una demanda clara en la sociedad actual, que comienza a
preocuparse por el sabor y la calidad natural de los alimentos que consume y por otro hecho que
cobra cada vez más vigencia en el mundo: la forma de criar aves en estrecho confinamiento, que
para ciertos sectores de la población entrañan actos de crueldad. Es bien notorio que el empleo de
jaulas en la cría de gallinas para producción de huevos, ha sido motivo de grandes polémicas en
Dinamarca, Inglaterra, Suecia y suiza para citar países donde se ha legislado al respecto. En
Inglaterra un tercio de los huevos vendidos en grandes supermercados provienen de granjas con
gallinas en libertad "free range eggs", con gran promoción y a precios que duplican el de los
huevos comunes.
En Francia, la producción de pollos camperos, más conocidos como "label rouge", se inicio hacia
1970. Hoy representa el 30% de la producción total de carne de pollo, a pesar que su costo a nivel
consumidor es casi el doble del pollo industrial.
La producción campera de carne aviar con gusto a pollo, el huevo de yema anaranjada, alimentado
con cereales y oleaginosas de muy baja a nula contaminación, sin el empleo de antibióticos como
de promotores de crecimiento, podría ser un punto de partida para producir alimentos que un
sector creciente de la sociedad demanda.
Por qué no empezar ahora, a imaginarnos esta posibilidad.
Aspectos técnicos
Ubicación
En pequeñas explotaciones, donde por la cantidad de animales se les puede proveer de una área
para pastoreo; que permite a las aves, no solamente disfrutar de un ambiente más natural, sino
que parte de su alimentación la obtendrán del forraje e insectos que logren capturar.
Se recomienda tener dos corrales para usarlos en rotación; ya que cuando se tiene sólo uno, en
muy poco tiempo se comen el pasto y hierbas, dejando el suelo desnudo.
La gallina, como la mayoría de los animales domésticos, necesita pasar gran parte del tiempo en
un lugar seco, por tal razón el corral de pastoreo se ubicará, de preferencia, en un terreno con una
pequeña pendiente o se deberá construir unos buenos drenajes, con el fin de que no se acumule
agua y se formen charcos.
El terreno para ubicar la granja debe estar lo más alejado posible de casas de habitación, de otras
granjas y de futuros centros urbanísticos, turísticos, etc., debido a la regulación que existe por
parte del Ministerio de Salud; para evitar, entre otras cosas, el contagio de enfermedades entre
animales y hacia el ser humano.
En todo momento es necesario disponer de electricidad y de una buena fuente de agua potable,
para llenar las necesidades fisiológicas de las aves y de la limpieza de los galpones y equipo.
Concejos a tener en cuenta para la elección del terreno y el diseño de los galpones
Ser del menor costo posible.
No inundable y de buen drenaje.
Contar con agua potable.
Estar aislado de otras granjas.
De fácil acceso a rutas y caminos afirmados.
De dimensiones tales que permita una buena disposición de los galpones y futuras ampliaciones.
Los galpones se construirán sobreelevados respecto al nivel del terreno.
La orientación del galpón NO-Se, en su longitud mayor, es la más indicada para la zona del litoral y
la bonaerense, ya que permite una buena circulación de aire y evita la fuerte incidencia del sol en
verano.
Para la separación de los galpones se debe considerar entre dos y medio a tres veces el ancho del
galpón.
Un correcto manejo de las cortinas y el uso del sobretecho del galpón contribuyen a controlar la
humedad; mantener bajos los niveles de dióxido de carbono y amoníaco, permitir la entrada de
aire y puro y eliminar el exceso de polvillo en el ambiente.
Instalaciones
El tipo y calidad de construcción de un galpón, depende de las condiciones climáticas del lugar, de
la finalidad de la producción y de los medios económicos con que se cuente.
El galpón debe ser construida en lugares secos, terrenos bien drenados, y preferiblemente en
sitios donde el sol penetre varias horas durante el día y esté protegido de fuertes corrientes de
viento.
Para el buen funcionamiento de la granja es necesario que los galpones tengan amplios aleros,
especialmente en zonas húmedas; buena ventilación, acondicionamiento para los bebederos,
comederos, nidos, luz eléctrica, fuente permanente de agua potable y una buena cubierta de piso.
La construcción ideal de un galpón debe tener un zócalo o pared de bloques de concreto con un
mínimo de 60 a 80 cm de altura, sobre el cual se coloca los horcones de madera o "perlings" de
1,20 m; para una altura total de 1,80 m, desde el piso hasta la solera. El espacio abierto de la
pared se forra con malla metálica (tipo ciclón o soldada), con huecos de unos 2,5 cm.
El piso de tierra se puede apelmazar y ser utilizado en esta forma, aunque por razones sanitarias
es preferible chorrear una capa con concreto, de un espesor (5 a 6 cm) que no se quiebre con
facilidad y dure muchos años, y que además permita efectuar una buena lavada. El material más
recomendable para la cubierta del techo es el zinc corrugado, por su mayor durabilidad y facilidad
de colocación; no obstante se puede usar cualquier otro producto como tejas de barro,
fibrocemento, etc.
El tipo de galpón se debe ajustar a la actividad (crianza/desarrollo o crianza/producción de huevos)
y al número de animales que se desea tener. Cuando el galpón tiene más de seis metros de ancho,
se recomienda el techo de dos aguas, para que no sea muy alto y porque le brinda mayor
protección al impedir la entrada de lluvia y viento.
Las dimensiones del galpón dependen básicamente del número de animales que se desee tener,
de la topografía del terreno y de los materiales disponibles. Si no se tienen los conocimientos
básicos de construcción, es mejor consultar con algún técnico o constructor, quien le pueda
dibujar el plano del galpón y hacer el presupuesto respectivo. Lo lógico en todo caso, es que no
haya desperdicio de materiales, como cortar lo menos posible la madera, perlings o las láminas de
zinc. Hay que tratar de utilizar la mayoría de los materiales en las mismas dimensiones en que se
comercializan. En zonas de clima caliente se deben alojar unas cinco gallinas por metro cuadrado,
mientras que en clima frío se puede tener una densidad de seis o siete aves por metro cuadrado.
Para explotaciones con menos de 30 gallinas, resulta más económico la construcción de
dormideros o casillas portátiles, los cuales tienen patas para mantenerlos a unos 60-70 cm del
suelo. Estas casillas deben tener sus respectivos nidales, debajo de los cuales se coloca el
comedero para que no se moje con la lluvia.
El piso se construye con reglas, con separaciones de unos dos cm entre una y otra, para que el
excremento pase con facilidad entre ellas y no se acumule. Estas casillas que sirven para que las
gallinas duerman y se protejan de las inclemencias del tiempo, se pueden movilizar de un corral a
otro. Su capacidad es de unas 15 gallinas por metro cuadrado. El equipo mínimo para la instalación
de una granja, consta de: círculos de crianza, campanas criadoras, bebederos, comederos y
nidales.
Sistemas de apertura y cierre de cortinas
En el dibujo 1 pueden observarse los detalles de un sistema rápido de abertura o cierre de
cortinas. Este sistema consta de un cable de acero de 4 mm sostenido en cada extremo del galpón
por una roldana de fundición de 4 pulgadas.
En uno de los extremos del cable se coloca un contrapeso y en el otro una rnanivela (un simple
rodillo con manija o bien con un sistema de multiplicación de fuerza mediante engranajes). Cada
1,80 m debe colocarse una roldanita o un gancho de hierro de 6 mm recubierto en la parte curva
con una manguera plástica por donde pasan las cuerdas de poliéster que unen la cortina al cable
de acero. A través del doblez que la cortina debe poseer en la parte superior se pasa un hierro de
8 mm o caño fino sobre el cual se atan las mencionadas cuerdas cuando la cortina está totalmente
baja.
De este modo, al accionar la manivela, en pocos segundos puede cerrarse o abrirse todo el lateral
de un galpón. Para sujetar la cortina y evitar que se rompa cuando hay viento conviene colocar
tiras de contención cada 1,80 metros, ya sea en posición vertical o en forma de X.
1-Crique
2-Roldana
3-Madera
4-Roldanita 5-Cable de acero
6-Rienda
7-Cuerda de poliester
8-Contrapeso 9-Cortina de arpillera plástica
10-Varilla longitudinal de hierro de 8 mm. de diámetro.
Concejos a tener en cuenta para la elección del terreno y el diseño de los galpones
Ser del menor costo posible.
No inundable y de buen drenaje.
Contar con agua potable.
Estar aislado de otras granjas.
De fácil acceso a rutas y caminos afirmados.
De dimensiones tales que permita una buena disposición de los galpones y futuras ampliaciones.
Los galpones se construirán sobreelevados respecto al nivel del terreno.
La orientación del galpón NO-Se, en su longitud mayor, es la más indicada para la zona del litoral y
la bonaerense, ya que permite una buena circulación de aire y evita la fuerte incidencia del sol en
verano.
Para la separación de los galpones se debe considerar entre dos y medio a tres veces el ancho del
galpón.
Un correcto manejo de las cortinas y el uso del sobretecho del galpón contribuyen a controlar la
humedad; mantener bajos los niveles de dióxido de carbono y amoníaco, permitir la entrada de
aire y puro y eliminar el exceso de polvillo en el ambiente.
La cría
La cría es el período comprendido entre el primer día hasta las ocho semanas de vida en el caso de
las pollitas ponedoras.
Los primeros siete días de los "bebés" son muy importantes. Nunca se deberán tener pollitos de
distintas edades en un mismo gallinero, así se disminuirán los riesgos de enfermedades y se
evitarán dificultades en el cumplimiento de las normas de manejo y sanidad. Al llegar los pollitos al
criadero es necesario mucha atención para que estén cómodos, sin peligro de sobre
calentamiento o enfriamiento. Por esta razón utilizamos el corral de cría.
Armado del corral
El armado del corral de cría deberá realizarse por lo menos 24 horas antes del arribo de los
"bebés".
En la figura Corral de cría de pollitos se puede observar la adecuada distribución de los, diferentes
accesorios que requiere la cría.
El corral deberá armarse por lo menos 24 horas antes del arribo de los bebés
Manejo del corral
Control de la temperatura: En la cría natural la fuente de calor para los pollitos proviene del
cuerpo de una gallina clueca; en la cría artificial es el hombre quien tiene que suministrar ese
calor. Por ello, debemos en este punto resaltar que el avicultor es la clave del éxito.
Deberá estar atento al funcionamiento de las criadoras y a los cambios atmosféricos para que
éstos no perturben el desarrollo inicial de sus pollitos. El manejo de las criadores es fundamental,
pues es en este período cuando los pollitos necesitan más calor, el enfriamiento es causa
frecuente de trastornos en la cría artificial. Se deben tomar todas las precauciones para que
durante la primera semana la temperatura en el borde de la campana sea de 36º C
Los pollitos deben alojarse debajo de las campanas inmediatamente después de su arribo. En caso
de estrés, elevar la temperatura a 38' C, ya que el pollito nace con 1,5'C menos que el adulto, y esa
hipotermia la mantiene durante los primeros 10 días. Al cabo de la primera semana, la
temperatura en el borde de la campana se disminuirá a 28- 30'C, y se agrandará el diámetro del
cerco. Este se retirará al final de la segunda semana. En este momento, y para evitar que al
oscurecer se amontonen los pollitos en los rincones, es necesario colocar en ellos parte del cerco
formando ochayas. En lo posible la temperatura ambiental debe oscilar entre 15 y 20'C,
manteniéndose ésta en las etapas posteriores. Luego de los primeros días hay que seguir con más
atención la actitud de los pollitos que la información del termómetro.
Distribución de los pollitos
En la figura «Distribución de los pollitos» mostrarnos su distribución correcta cuando la
temperatura es la adecuada (círculo de la izquierda), y en los tres restantes la correspondiente a
calor excesivo, temperatura baja o corrientes de aire. El mejor termostato de un establecimiento
avícola estará dado por el propio comportamiento de las aves. Si los pollitos pasan frío, además de
la probabilidad de que sufran trastornos digestivos, empaste de la cloaca, o respiratorios,
consumen más alimento para satisfacer las necesidades de calorías. La fuente de calor debe
retirarse cuando los pollitos estén bien emplumados, alrededor de la sexta semana en invierno y
quinta semana en verano.
También el calor excesivo es contraproducente; para contrarrestarlo, en verano es aconsejable
aumentar la ventilación y blanquear los techos. Es muy importante que no falte en ningún
momento el agua de bebida, ya que constituye el 70 por ciento de la composición del animal, si
falta pueden sufrir deshidratación. Una pérdida de agua del 10 por ciento ocasiona trastornos
severos y de un 20 por ciento la muerte. Al cumplir las aves dos semanas de vida, se desarma el
corral y se reemplazan los comederos y bebederos pequeños por los que se utilizarán hasta el final
del cielo productivo.
El propósito de hacer círculos las dos primeras semanas de vida de las aves, es para que los
animales no se dispersen por toda el galpón y se mantengan más cerca de la fuente de calor
durante todo este período; además de que obtengan con mayor facilidad el alimento y el agua.
Estos círculos se pueden hacer usando láminas de zinc liso, cartón, madera, con una altura de 50 a
60 cm. Para albergar 250 aves, se recomienda un círculo de dos metro de diámetro, el cual se
forma con tres medias láminas de zinc liso (cortadas a lo largo), unidas en sus extremos con
tornillos o prensas.
Campanas criadoras
La fuente de calor utilizada en este período, generalmente consta de una campana metálica con
un lámpara infrarroja (de luz blanca) de 250 vatios. La campana mantiene por más tiempo el calor
dentro del círculo, economizando electricidad. Dependiendo de la zona se debe utilizar dos
lámparas infrarrojas, aunque uno solo es suficiente en la mayoría de los casos. La mejor forma de
determinar cuantas lámparas se necesitan, es mediante la observación del comportamiento de las
aves en el círculo. Cuando los pollitos se alejan de la campana, es porque la temperatura está muy
alta, y se debe proceder a apagar la lámpara. Si por el contrario se encuentran amontonados
debajo de la campana es porque tienen frío; entonces debe encenderse la lámpara. Cuando los
pollos se encuentran distribuidos por todo el círculo es porque la temperatura es la ideal y los
animales se sienten en un ambiente confortable.
Bebederos
Para aves menores de dos semanas de edad, se utilizan bebederos plásticos de 5 litros
aproximadamente, a razón de un bebedero por cada 100 animales y para aves adultas, se pueden
utilizar bebederos a razón de tres centímetros lineales por ave; pueden ser metálicos o de tubo
plástico de PVC, cortados por la mitad. El bebedero ubicado hacia el centro del galpón permite el
acceso de las aves por ambos lados de la misma. El alimento más barato que tenemos es el agua,
por ello debe estar fresca, limpia y de una fuente permanente; la carencia de ella repercutirá en
atrasos de la madurez sexual y bajos rendimientos en la producción. Deben evitarse los derrames
de agua dentro del galpón porque perjudicarán la salud de las aves, además de proporcionar el
medio óptimo para el desarrollo de parásitos internos, como los coccidios.
Comederos
Para la alimentación de la primera semana de edad se puede utilizar cajas de cartón de 2,5 cm de
alto o cartones de empaque para huevos, colocando cuatro por cada círculo de crianza.
Posteriormente se deben cambiar por comederos cilíndricos (uno por cada 25 aves)
proporcionando dos cm lineales por ave. Cuando se usan comederos de canoa, es preferible
contar por lo menos con tres tamaños diferentes. Al realizar el cambio por los comederos
cilíndricos, se debe sustituir inicialmente sólo el plato y luego se les coloca el cilindro y se cuelgan,
ajustando la altura del borde del plato a la altura de la espalda. El ajuste se realiza tanto de la
altura del cilindro con respecto al plato, para evitar el desperdicio; como ajustes periódicos de los
comederos a la altura de la espalda de las aves, conforme vayan creciendo. El borde inferior del
cilindro se coloca a la mitad entre la altura del borde del plato y el fondo del mismo, o sea a la
mitad de la profundidad del plato. En los comederos de canoa, que además deben tener una rejilla
o bolillo protector para que las aves no se metan al comedero, nunca se llenan más de una tercera
parte de su capacidad con el fin de evitar el desperdicio.
Nidales
Los nidos son una parte muy importante del equipo, pues en ellos se deposita el producto que va a
generar los ingresos. Deben ser cómodos, atractivos y lo suficientemente oscuros para que la
gallina sienta que los huevos van a estar seguros en ese lugar, cuando los deposite. Los nidos se
deben instalar a las 16 semanas de edad de las aves, para que ellas se acostumbren a utilizarlos
desde el inicio del ciclo de postura. Los nidos pueden ser comunales, utilizando dos metros
cuadrados para cada 100 gallinas; o bien nidos individuales, uno para cada cinco gallinas. Los
individuales tienen las siguientes dimensiones: 20 cm (mínimo) de frente, 30 cm de alto y 30 cm de
fondo; manteniéndolos siempre limpios y con suficiente virutas de madera. Al frente o a la entrada
se coloca, en la parte inferior, una regla de 10 cm de alto para que las gallinas no saquen las
virutas.
Razas
El avicultor debe escoger la raza o línea de animales con que desea trabajar, tomando en
consideración el aspecto genético y la preferencia del huevo en el mercado local. La producción de
huevos se puede dividir en dos tipos: las líneas livianas o aves con plumaje de color blanco y las
líneas semipesadas o con el plumaje de otros colores.
La Leghorn blanca es la gallina más conocida y la mejor productora entre las razas livianas, las
cuales producen huevos con cascarón de color blanco; mientras que las semipesadas, que en su
mayoría son híbridos, el color del cascarón de los huevos es marrón.
En el comercio se consiguen diferentes estirpes o líneas de gallinas, cada una tendrá su número de
código y el nombre de la casa productora. La calidad de la cáscara de los huevos rojos o marrones
es superior a la de los blancos, razón por la cual estas aves híbridas se utilizan con más frecuencia
en las granjas que recientemente han modernizado sus instalaciones y equipos de recolección de
huevos.
No obstante el color que tenga el cascarón, la calidad interna del huevo es similar en todos los
casos. No por ser de color marrón, éste será más sabroso o nutritivo.
Selección de ponedoras
Una buena ponedora tiene características que la diferencias de las demás: La cresta y los
barbillones son turgentes y bien desarrollados, la cloaca es amplia, de aspecto húmedo y piel
circundante de color rosado, las patas y pico están despigmentados y la separación entre isquiones
y punta del esternón es de 3 a 4 dedos.
Espacio mínimo
Para pollitas de menos de cuatro semanas de edad se recomienda albergar hasta 30 aves por
metro cuadrado y hasta las 14 semanas se pueden albergar 15 aves por metro cuadrado.
Cuando las pollas se crían en galpones para desarrollo únicamente, se recomienda trasladar las
pollas a las 14 semanas de edad a los galpones para producción, colocando seis aves ponedoras
livianas (blancas) y cinco ponedoras pesadas (de color) por m².
Si las aves son criadas en galpones de piso, para luego pasarlas a jaulas, éstas se deben trasladar a
una edad temprana con el propósito de que se acostumbren a su nuevo ambiente, siempre
alrededor de las 14 semanas de edad.
Iluminación
Al recibir las pollitas de un día de nacidas, se utilizan lámparas infrarrojos como fuente de calor
permanente durante las dos primeras semanas de vida, luego paulatinamente se les suspende
hasta eliminar la calefacción y la iluminación. La luz artificial o natural estimula el desarrollo de las
aves y la producción de huevos.
Si la cantidad de luz se aumenta gradualmente durante el desarrollo de las aves, éstas alcanzarán
la madurez sexual a una edad menor, y es por eso que generalmente en este período se debe
suspender la luz artificial y se activa nuevamente cuando las aves alcancen las 18 semanas de edad
o un 5% de la producción de huevos.
En este momento se incrementará media hora de luz artificial por semana, hasta completar 15-16
horas de luz continua por día; doce horas de luz natural y cuatro horas más de luz artificial.
Cabe recordar que la luz, utilizada durante el desarrollo de las aves, afecta la madurez sexual de
cualquier tipo de ave, por lo tanto ésta debe controlarse constantemente. Al adelantar la entrada
en producción, se alarga el período de producción de huevo pequeño y se reduce el período de
postura. Esto lógicamente reduce los ingresos por venta de huevos, al ser menos cantidad y más
pequeños.
El suministro de las cuatro horas de luz artificial se recomienda hacerlo durante las horas de la
madrugada, traslapándolas con la luz natural; ya que si se realiza en la tarde o noche, cuando se
corta la luz de un solo golpe, los animales se asustan y tratan de protegerse, amontonándose en
las esquinas del galpón, lo que le causaría la muerte por asfixia a todas aquellas que queden
atrapadas abajo.
--> Recomendaciones Nutricionales Básicas
--> Enfermedades más Comunes
Consejos
Algunos factores necesarios para el buen funcionamiento de la actividad
Galpones adecuados para el tipo de explotación.
Compra de aves de buena calidad.
Mantener la densidad recomendada por metro cuadrado.
Distancia de 6 a 8 m entre galpones.
Los lotes de aves deben tener la misma edad.
Equipo necesario y en buen estado.
Agua fresca y abundante siempre.
Limpiar mínimo dos veces al día la fuente de agua.
Evitar las fugas de agua.
Mantener los comederos a la altura del dorso de las aves.
Mover los comederos durante el día para evitar desperdicios.
Suministrar la cantidad de alimento de acuerdo a la edad.
Toda la ración de alimento se suministra en la mañana.
Selección de aves en fechas programadas.
Eliminar las corrientes de aire.
Mantener la cama seca, las paredes y techos limpios.
Seguir el programa de vacunación y desinfección.
Controlar el canibalismo.
Eliminar los roedores con trampas y cebos.
Seguir el programa de iluminación recomendado.
Quemar y enterrar las gallinas muertas.
Suministrar calcio adicional a las ponedoras.
Cerrar los nidales por la noche
Mantener nidales limpios y ventilados.
Apartar las gallinas cluecas.
Con 4 o 5 recolectas diarias se evita cloquera y huevos quebrados.
Llevar registros al día.
Terminado un ciclo de postura, el galpón debe descansar 2 semanas.
Situaciones que requieren atención
Baja calidad de las aves.
Baja calidad del alimento.
Desperdicio del alimento.
Despique defectuoso.
Ataque de depredadores.
Manejo deficiente.>
Parasitismo.
Presencia de enfermedades.
Pocas desinfecciones.
Vacunaciones inadecuadas.
Falta de agua.
Humedad dentro de la galera.
Falta de comedero.
Alta densidad de población.
Selección frecuente.
Retardo en la iniciación de la postura.
Control de luz.
Nidales defectuosos o en mal estado.
Pocas recolecciones de huevos.
Falta de calcio adicional.
Bibliografía
El pollo y huevo campero. Ing. Agr. Manuel Bonino. Med. Vet. Zulma Canet.
Public.del Inta.
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