Alumno: Mamani Socompi Carlos ariel
DNI: 44402112
Sede: UAM 90 Apolinario Saravia
Carrera: tecnicatura en higiene y seguridad laboral
Seminario de teología
Trabajo practico n°1
Estimados estudiantes les propongo estudiar un texto importante del teólogo
italiano Bruno Forte para interrogarnos sobre la posibilidad de hablar de Dios en la
posmodernidad:
Actividades:
1.- Leer el texto de Bruno Forte.
2.- Realizar un ensayo teniendo en cuenta la guía para elaborar un ensayo
disponible más abajo.
3.- Recordar que el ensayo deberá ser de tres hojas como máximo y tendrá que
tener Introducción, Desarrollo y Conclusión.
4.- Recordar también que el ensayo deberá ser original, es decir una reflexión
propia, con sus propias palabras.
Éxitos.
Introducción
Bruno Forte, recalcó la importancia de que la Iglesia esté presente en el medio de la aldea
global, y habla de Dios tanto en las sociedades posmodernas occidentales, como en el mundo
de los pobres de los países del sur y entre personas de otras religiones. La palabra de la fe debe
mirar en esta triple dirección para hablar lo más posible el lenguaje del tiempo real. frente a la
aldea posmoderna, como frente al reverso de la historia y al desafío de las diferentes religiones,
a la teología cristiana se le pide de seguir viviendo la doble y única fidelidad, al tiempo y al
Eterno, al presente de los hombres y al mañana de Dios, en la compañía del pueblo elegido por
el Señor para ser en medio de los pueblos la Iglesia del amor, la comunidad de la esperanza
más fuerte que el dolor y la muerte.
Nudo
vocación a la pasión del Señor, que se expresa en formas densas e impresionantes y que
alimenta la capacidad de aceptar los sufrimientos en compañía con el Crucificado, a través del
sentido de la lucha y de la fiesta, que fomenta los itinerarios de penitencia, de conversión y de
compromiso, y las explosiones colectivas del gozo por la salvación dada y recibida, se deja
vislumbrar un sentido profundo de la presencia y de la acción de Dios en todos aspecto dela
vida En las raíces de la mejor teología en la praxis de liberación asoma entonces algo muy
distinto de una tierra extraña y lejana para el alma cristiana; en profundidad está el encuentro
con el Absoluto y con la historia que proclama el evangelio en Jesucristo y la asimilación de
este encuentro, tal como se realizó en las grandes figuras de los espirituales españoles, que
influyeron fuertemente en las vicisitudes de su tiempo, alimentando una búsqueda y un deseo
de Dios, que no llevan fuera de la historia, sino a la brecha, no a la soledad de un intimismo
egoísta, sino a la compañía de los pobres y de los crucificados de este mundo. Va surgiendo
una nueva conciencia de la fe: la pobreza no es un simple vicio que haya que curar con la
piedad de un asistencialismo benévolo, ni se trata de un mero retraso que exija un reformismo,
en donde el pobre no es más que objeto de una acción que baje de arriba. Entonces la pregunta
más profunda que se le plantea a la teología en la praxis liberadora se convierte en la de una
apología del dolor inocente, la de un sentido que asentar y la de una buena nueva que anunciar,
que motiven el compromiso a pesar de la dura permanencia de los desgarramientos: ¿De qué
manera hablar de un Dios que se revela como amor en una realidad marcada por la pobreza y
por la opresión? ¿Cómo anunciar el Dios de la vida a personas que sufren una muerte prematura
e injusta? ¿Cómo reconocer el don gratuito de su amor y de su justicia desde el sufrimiento del
inocente? ¿Con qué lenguaje decir a los que no son considerados como personas que son hijos
e hijas de Dios? Quien eludiese el peso de estas preguntas, quien se resistiera a asumirlas y a
asumir con ellas el mundo de miseria y de dolor que allí se expresa, quien no sintiera simpatía
por esta historia de liberación de tantos humillados y ofendidos, no podría comprender el
sentido de una teología desde el reverso de la historia El mundo de las no personas el abandono
de toda la epistemología racionalista.
Conclusión
El cristianismo constituye el cumplimiento del valor de las otras religiones, que más que
mediaciones salvíficas son señales de espera; para otros, hay que reconocer una cierta
sacramentalidad de las otras religiones; para otros, finalmente, es determinante la distinción
entre historia general e historia especial de la salvación, en virtud de la cual las religiones tienen
el valor de una mediación de trascendencia, que sin embargo es realizada en plenitud solamente
en el cristianismo, La cultura cristiana ha estado presente en la sociedad catalana y reconocer
estas raíces, lejos de hacernos prisioneros de nada, nos permite mirar al futuro con esperanza.