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Filosofía Educativa de Juan Luis Vives

El documento presenta una introducción al pensamiento educativo de Juan Luis Vives en el contexto del Renacimiento. Explica que analizará los principios filosóficos que inspiraron su enfoque educativo, buscando comprender la naturaleza de la educación según Vives. También define la filosofía de la educación como el estudio metafísico del ser de la educación y sus constitutivos fundamentales, y establece los objetivos de estudiar los fundamentos del pensamiento educativo de Vives y apreciar sus aportes.

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Filosofía Educativa de Juan Luis Vives

El documento presenta una introducción al pensamiento educativo de Juan Luis Vives en el contexto del Renacimiento. Explica que analizará los principios filosóficos que inspiraron su enfoque educativo, buscando comprender la naturaleza de la educación según Vives. También define la filosofía de la educación como el estudio metafísico del ser de la educación y sus constitutivos fundamentales, y establece los objetivos de estudiar los fundamentos del pensamiento educativo de Vives y apreciar sus aportes.

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INTRODUCCION

Juan Luis Vives como hombre de las letras, la filosofía, las humanidades y la educación
en el Renacimiento, fue inspirador del presente trabajo de conclusión de la etapa
formativa de la Licenciatura de Filosofía, pues sus ideas, sus escritos y sobre todo su
vida son un modelo integral de pensamiento y de comportamiento que sigue
actualmente vigente y puede brindar aportes al hombre del siglo XXL

El tema de estudio del presente trabajo es la filosofía educativa del valenciano,


en el contexto de su pensamiento humanista y de las corrientes que conformaron la
época renacentista.

En este marco, se profundizarán sus ideas buscando comprender el enfoque


filosófico que fundamenta su planteo educativo. En su vida se conjugaron las facetas de
gramático, estudioso de las letras, pensador, filósofo, educador, pedagogo, hombre
preocupado por lo social, formador y asesor de gobernantes, y por sobre todo ello, un
profundo cristiano.

Su pensamiento y sus obras evidencian al estudioso ocupado para que el hombre


de los siglos XV y XVI alcance una plena realización y genere una sociedad más
humana y más justa a los ojos de Dios; pero, de un modo particular, le interesa la
formación, y de ellí, su interés por instruir a infantes y jóvenes, elaborar obras didácticas,
enseñar las disciplinas de su época, escribir tratados, asesorar a los gobiernos y promover
reformas culturales. Buscó que una educación integral llegara a todos los estratos
sociales y que las personas encaminaran su vida hacia los bienes últimos en Dios.

Vives fue un hombre de una intensa actividad intelectual, y, como se señaló, este
trabajo busca apreciar los principios filosóficos que inspiraron la originalidad de su
acción y de su pensamiento formativo, imitando su actitud crítica, analítica y humanista.

Desde que la educación se constituyó en tema de estudio, surgió el planteo de la


finalidad de la misma y se fue conformando un campo filosófico, que hoy cuenta con
una enorme historia e innumerables aportes. Ya Platón, en el séptimo libro de la
República y en Las leyes, evidenciaba el debate sobre el ser de la formación durante el

8
esplendor de la cultura griega Quintiliano, en Institutio Oratoria durante el primer siglo
de la era cristiana, se preguntaba por la finalidad de la humanitas romana. A lo largo del
medioevo, del Renacimiento y durante toda la modernidad, numerosos autores se han
referido a la naturaleza de la educación, su cometido y sentido final. Sin embargo, en los
últimos siglos es cuando esta rama de la filosofía se ha constituido en un campo propio y
los nuevos estudios han otorgado autonomía y especificidad a la misma. Hoy se
encuentra en pleno auge, con una gran variedad de producciones que aportan riqueza y
nuevos contenidos.

Las ciencias de la educación consideran que la filosofía educativa es una


disciplina sapiencial determinante de las mismas, por el enfoque formal específico, que
aporta una luminosidad fundante del objeto de estudio común, como es la misma
formación.

Por otra parte, como disciplina de la filosofía busca hacer filosofía, es decir,
comprender la naturaleza del hecho formativo y de sus causas últimas, como sostiene
García Hoz.1*3 Ello implica analizar qué es la educación, la esencia, su ser, los
constitutivos fundamentales, las finalidades, las características del proceso educativo y
de sus actores y las causas mencionadas. En este sentido, según González Álvarez, la
filosofía de la educación es “fundamentalmente, metafísica de la educación. Pretende
nuestra disciplina un estudio filosófico de esa realidad que llamamos educación."

Al plantear el tema ontológico, ningún ente queda fuera de los dominios de la


metafísica, pues le compete el indiscutible derecho al tratamiento de los constitutivos
-2

fundantes de todos y cada uno de los seres/ En este sentido, hacer metafísica de la
educación implica considerar que “es una patente realidad, un ser particular dotado de
cierta entidad real, por ello, es susceptible de tratamiento metafísico"’,4 aunque, como se
verá, su ser depende del ser del hombre.

1 García Hoz, Víctor, Cuestiones de filosofía individual y social de la educación. Madrid, Rialp, 1962,
p.7.
González Alvarez, Angel, Filosofía de la Educación. [Link], Ed. Troquel, 1963, p. 17.
3 Cfr. Ibid., id.
4Ibid.,p. 20.
En este sentido, la filosofía de la educación no es un tratado de metafísica
especial, sino un tratado especial de metafísica, pues

“la metafísica de un detenninado ente estudia la razón de entidad que en él se


encuentra, e intenta sorprender la modalidad peculiar con que la participa o realiza. La
metafísica de la educación es un capítulo especial de la ontología: aquel que la
ontología puede dedicar especialmente al estudio de la educación.”5

Para abordar su tratamiento, González Álvarez sostiene que toda metafísica de la


educación comprende seis problemas:

■ La estructura entitativa -esencia y existencia- de la educación.


■ La estructura esencial -materia y forma- de la educación, in facto esse, sin
referencia a su realización.
■ La estructura de sustancia y accidentes de la realidad humana y de la educación.
■ La eficiencia de la educación, por medio de la causa eficiente como causa
actualizadora.
■ La regulación del proceso educativo y la causa ejemplar.
■ La teleología o las finalidades que busca la educación.6*8

De este modo, se trata de no caer en una visión minimalista del objeto de estudio,
“que en realidad conduce a una negación de la filosofía de la educación como ciencia
autónoma,” al depender sustantivamente de otras disciplinas, tal como señala San
Cristóbal Sebastián. Entre las definiciones que representan este planteo se encuentra
aquella que la considera “‘filosofía aplicada', por consiguiente, la filosofía de la
educación incluye todas las luces que, sobre problemas educacionales, pueden ser
obtenidas de las ciencias especiales”,9 no siendo este el enfoque del presente trabajo.

5Ibid.,p. 29.
6 Cfr. Ibid.,p. 21.
San Cristóbal Sebastian, Antonio, Filosofía de la educación. Madrid, Rialp, 1965, p. 13.
8 San Cristóbal Sebastián sostiene, que “esa pretendida filosofía de la educación no se diferenciaría, como
ciencia independiente, ni de la Pedagogía ni de la Filosofía específicamente tal; no consistiría en otra cosa
sino en las relaciones más o menos estrechas vigentes entre esas dos ciencias. [...] una ‘función
metodológica’ de iluminación y esclarecimiento ejercido por la Filosofía sobre los hechos educacionales
que constituyen el objeto de la Pedagogía. (San Cristóbal Sebastián, Op. Cit., p. 15).
9 Cfr. Cunningham, W.F., Filosofía de la educación, 1, c., p. 24, citado por San Cristóbal Sebastian, Op.
Cit., p. 15.

10
Por su parte, García Hoz ha señalado que esta disciplina implica el estudio
filosófico y especulativo del "hecho educativo” y de sus causas, donde la formación
comprende el “perfeccionamiento voluntario de las facultades específicamente
entendido como aquello que incide en el hombre no de modo sustancial sino
humanas”,1011
13
12
accidentalmente, y con ello, plantea la posibilidad de la educabilidad del hombre.

San Cristóbal Sebastián, en este sentido, con el afán de consolidar la autonomía


de la disciplina precisa mejor su objeto de estudio, sosteniendo que en rigor se trata del
“conocimiento filosófico acerca de la educabilidad”, ' que “no consiste evidentemente
en una mera disposición del educando a la actividad educativa”,14 sino que

“antes de servir como presupuesto al proceder educativo, ella tiene una naturaleza propia
en cuanto perfección positiva del hombre, al lado de otras perfecciones humanas. Se
destaca como un objeto específico en el ser complejo del hombre, y encierra un amplio
contenido interno explorable por el conocimiento teorético.”15

Subraya este autor la naturaleza educable del hombre,16 que presupone “la
existencia de una categoría típicamente humana, la educabilidad, que no pertenece a
ninguna de sus potencias, ni siquiera a las potencias espirituales, sino a lo más radical y
unitario que tiene el hombre: el núcleo espiritual de su persona.”17 De allí, que el
cometido de la filosofía educativa, sea ahondar en las características de dicha
educabilidad humana.

Planteado el enfoque epistemológico de la filosofía de la educación que adopta


el presente estudio, los objetivos del mismo son exponer los fundamentos metafísicos
del pensamiento educativo de Juan Luis Vives, evidenciar la noción del ser de la
educación, destacar las características de los constitutivos entitativos, analizar la
modalidad que adquiere la formalidad de su ser, estudiar la dinámica de su realidad

10 García Hoz, Op. Cit., p. 13


11 [Link].
12Ibid.,p. 18.
13 San Cristóbal Sebastián, Op. Cit., p. 30
14Ibid.,p. 29.
15 Ibid., Id.
16 Sostiene San Cristóbal Sebastián, que “la educación complementa al hombre y le confiere una plenitud
de que no son capaces los demás seres. Desde este punto de vista, es lícito adelantar ahora que la
educación es una realidad que acaece sólo en el hombre, o mejor aún, que es una realidad
constitutivamente humana” (San Cristóbal Sebastián, Op. Cit., p. 28).
17 Ibid., p. 28.
procesual, comprender las aspectos que adoptan las causas eficiente, ejemplar y final, y
apreciar los aportes que dicho pensamiento filosófico educativo ha brindado.

Teniendo en cuenta lo señalado, inicialmente se efectúa una contextualización


del pensamiento de Vives en los siglos XV y XVI, resaltando las características de su
desempeño como humanista en dicha época, su postura filosófica en el marco de las
corrientes intelectuales renacentistas y su lugar como hombre de la educación en el
marco de los cambios culturales.

El segundo apartado explícita las bases metafísicas de su planteo educativo,


desarrollando los temas que conforman el corpus de la filosofía educativa del valenciano,
según los capítulos planteados por González Álvarez.18 Dadas las características del ser
de la educación, se establecerán naturales referencias a la antropología del renacentista,
pues no puede comprenderse el ser de la educación si no es en relación al mismo ser del
hombre.

El método de trabajo es el de una investigación analítica sobre fuentes


documentales que se seleccionaron en función de las temáticas mencionadas. En este
sentido, la lectura de las mismas permitió comprender los principios que constituyen el
pensamiento del valenciano y organizar los ejes de estudio, que, posteriormente se
consolidaron al acudir a las obras complementarias.

El análisis metafísico de la educación se efectuará teniendo en cuenta los


conceptos de filosofía primera que sostiene el propio valenciano. Por ello, en el
tratamiento de los diversos aspectos, inicialmente se considerará el sentido otorgado a
los términos ontológicos y posteriormente su aplicación a la educación.

Las fuentes principales que se han empleado son los propios escritos del
renacentista español, tomando como obra fundamental aquella que compendia sus
trabajos en lengua castellana:

18 Cfr. González Álvarez, Op. Cit., p. 23.

12
Vives, Juan Luis. Obras completas. Madrid, Ed. Aguilar, 1946, 2 Tomos,
primera traslación castellana integra y directa, comentarios, notas y un ensayo
biobibliográfico por Lorenzo Riber.

Esta obra, sin lugar a dudas ha posibilitado el encuentro con el autor de modo
directo, siendo ésta una traslación castellana primera de las obras originales en latín,
pero también se pudo tomar contacto con otras obras y fragmentos originales, a través
de los comentaristas. Las características del trabajo implicaron seleccionar los escritos
del valenciano que se vinculan específicamente con los temas a tratar, siendo las
principales obras analizadas:

Filosofía primera
Tratado del alma
De las disciplinas
Pedagogía pueril
De la verdad de la fe cristiana

El resto de las obras se tuvieron en cuenta de modo complementario,


particularmente las que hacen referencia indirecta a los temas consignados en los
objetivos de estudio. Asimismo, se acudió a otras fuentes importantes, como los
estudios sobre el pensamiento de Juan Luis Vives y, en particular, de su filosofía
educativa.19

Se aclara, finalmente, que los términos educación y formación se emplearán


como sinónimos por su similitud conceptual y para posibilitar una redacción más fluida.

19 Los estudios más importantes consultados son:


Bonilla y San Martín, Adolfo, Luis Vives y la filosofía del Renacimiento. Madrid, 1903. Imprenta de L.
Rubio, Madrid, 1929, 3 vol.
Lange, A., Luis Vives. Madrid, La España Moderna, s/f.
Monsegú, Bernardo G., Filosofía del humanismo de Juan Luis Vives. Madrid, Consejo Superior de
Investigaciones Científicas. Instituto Luis Vives de Filosofía, 1961.
Puigdollers Oliver, Mariano, La filosofía española de Juan Luis Vives. Barcelona, Labor, 1940.
Riber, Lorenzo, “Ensayo biobibliográfico de Juan Luis Vives”. En: Vives, Juan Luis, Obras completas.
Primera traslación castellana, íntegra y directa, comentarios y notas de Lorenzo Riber. Madrid, Aguilar,
1947. " ' "
Stramiello, Clara, L, Juan Luis Vives, la formación del humanista. Buenos Aires, Educa, 2001.
Watson, Foster, “Prólogo Juan Luis Vives”. En: Vives, Juan Luis, Tratado de la enseñanza (Tr. P.
Ontañón). Madrid, Ed. De la Lectura, 1923.

13
Concluyendo esta presentación, se comenta que ha motivado, también, este
estudio, el aprecio que su autor guarda de las ideas filosóficas y pedagógicas de Vives,
los diversos roles formativos que ejerció y la vigencia de su pensamiento y su testimonio
como educador, pues el mismo es docente del área de Humanidades.

Finalmente se desea agradecer a todos los que han colaborado con este trabajo,
particularmente a la Directora de Tesis, Prof. Lie. Clara Inés Stramiello, a los profesores
consultados y a los centros bibliográficos que se acudió. En estos años de elaboración,
que ha sido un tiempo interesante de estudio, se ha podido convivir, de algún modo, con
Juan Luis Vives percibiendo la nobleza de sus ideas, la integralidad de su riqueza
humanista al servicio de la época, la relevancia otorgada a la educación y la cultura, su
coherencia y ejemplaridad como hombre cristiano y el horizonte último de su vida,
puesto en Dios. Cinco siglos después sus obras, su mensaje y su testimonio siguen
alumbrando y orientando a toda la humanidad.

14
I. JUAN LUIS VIVES EN LA FILOSOFIA Y LA EDUCACION RENACENTISTA

Profundizar el pensamiento filosófico educativo de Juan Luis Vives implica comprender


las características culturales, las corrientes intelectuales y los planteos formativos del
Renacimiento. La vida de nuestro autor, su pensamiento y sus obras recibieron la
impronta de este tiempo y desde allí, se pueden comprender mejor las ideas y los
aportes específicos del humanista español.

Estos enfoques influirán en su formación y en sus postulados, pero el valenciano


aportará a la época la riqueza de su visión del hombre, la sabiduría de los autores
clásicos, el valor de la vida cristiana, los ideales de la educación de su tiempo, la
reforma de la enseñanza, el rol de la profesión académica, el sentido de la ética y la vida
espiritual como plenitud última.

1, Juan Luis Vives en el Renacimiento humanista.

El Renacimiento implicó un tiempo de transición e inestabilidad entre dos épocas


marcadamente señaladas por la fe y la razón, y Juan Luis Vives vivió el espíritu
humanista atravesado por ambas dimensiones, integradas de modo muy particular en su
persona. Desde la perspectiva histórica y cultural, el hombre encontró certezas y
seguridades en la edad medieval y en la modernidad, pero el tiempo renacentista fue una
verdadera etapa de contradicciones e incertidumbres, como sostiene Ortega y Gasset,2021
y por ello, no fue una época fácil para nuestro autor.

Rüegg considera que este tiempo estuvo signado por largos y profundos
cambios, crisis sociales, guerras, cismas y luchas territoriales, fruto de las
transformaciones culturales, en campos como el teológico, filosófico, político,
económico y moral. Este fenómeno, habiendo comenzado en el siglo XIV, se expandió
desde Florencia a todo el continente; entonces, el humanismo espiritual del Medioevo
recibió los aportes de los estudios clásicos grecorromanos y alcanzó una nueva síntesis,
la cual va a incidir, posteriormente, en las orientaciones filosóficas de la Modernidad.

20 Cfr. Ortega y Gasset José, Vives - Goethe. Madrid, Ed. El Arquero, 1973, p. 17 y 47.
21 Cfr. Rüegg, Walther (ed.), Historia de la universidad en Europa. Bilbao, Editorial Universidad País
Vasco, 1994, Vol. I,p. 504.
El valenciano fue claramente conciente de ello y vivenció con intensidad los
conflictos que atravesaban las diversas corrientes que influyeron en su vocación como
humanista y en su protagonismo cultural. En este sentido, Ortega y Gasset sostiene que
“el hombre Vives está hecho de lo que ha heredado del pretérito y de lo nuevo que va a
desarrollarse y aclararse, puesto por él originalmente, como un germen, en el futuro.”2223
24

El Humanismo implicó un proceso cultural, filológico y gramático, por el cual


se constituyeron los studia humanitatis, que permitieron profundizar el pensamiento y el
estilo de los autores clásicos, paganos y cristianos. Estos estudios tuvieron una impronta
sapiencial y práctica, orientada a la persuasión, por el dominio de la palabra y de la
escritura y un empleo utilitarista en ámbitos como los negocios, las cortes y la
diplomacia.2' La formación comprendía eloquentia, sapientia y moralis, y se otorgaba
el título de orator74

Este espíritu de amor a las letras y a las artes, que cautivó y animó el
pensamiento del español durante toda su vida, se constituyó a partir de la influencia del
Quattrocento, para expandirse posteriormente por toda Europa. Allí, la Iglesia, la
universitas magistrorum y el Estado, conformarán la estructura de la vida social y
nuestro autor se desenvolvió en los tres ámbitos como si éstos fueran propios.

En el contexto de los inicios de la contrarreforma católica y de la inestabilidad


cultural, Vives orientó su vida y sus estudios a la búsqueda de la verdad, apreciando las
riquezas del humanismo emergente, que también era paganizante, y sosteniendo una
fidelidad constante a la fe cristiana y romana. Por ello, como señala Ortega y Gasset, se
enfrentaron “en el fondo de la mente viviana y en la figura de vida vigente en su
tiempo, dos creencias antagónicas trabadas y en lucha.”25

22 Ortega y Gasset, Op. Cit., p. 39.


23 Los studia humanitatis producían una actuación más responsable en los diversos ambientes sociales y
eran frecuentados por funcionarios municipales, reales y papales, notarios y profesores, aristócratas y
reyes, órdenes religiosas y banqueros, comerciantes y editores, autores independientes y graduados
universitarios, que buscaban enriquecer su desempeño personal y profesional.
24 Cfr. Rüegg, Op. Cit., p. 516.
25 Ortega y Gasset, Op. Cit., p. 45.

16
La península ibérica recibió el estudio de la antigüedad sagrada y profana
tardíamente, confrontándose con las tradiciones escolásticas e integrándose con la vida
cristiana. Aragón y Cataluña entraron primeramente en contacto con el Humanismo,
aunque Castilla fue ‘^pórtico de nuestro Renacimiento”, como señala Menéndez y
Pelayo. Junto a ellos, Sevilla, Lérida, Salamanca y Alcalá fueron los principales
centros españoles, bajo el auspicio de las casas reales y los Obispos locales.

En dicho Quatroccento español, se encontraban los destacados humanistas Arias


Barbosa, sabio helenista lusitano, y el latinista Antonio Martínez de Cala y Jarava,
conocido por Elio Antonio de Nebrija, quien alcanzó una cultura verdaderamente
enciclopédica. Además de la gramática, se desempeñó dentro de la teología, derecho,
arqueología, historia, ciencias naturales, geografía y geodesia. Otras figuras españolas
fueron Juan de Frías, Benito Arias Montano, Juan Ginés de Sepúlveday Juan Vergara.
En dicho contexto, Alonso de Fonseca emprendió una gran obra cultural alentando el
nuevo espíritu reformador de Antonio de Nebrija, y las ideas de Erasmo de Rotterdam
tendrán sus seguidores y detractores, encontrándose, entre estos últimos a Diego López
de Zúñiga, Juan Ginés de Sepúlveda y Diego de Vitoria, hermano de Francisco de
Vitoria.

Al respecto, Clara Stramiello, sostiene que

“fue característica del Renacimiento español que tanto artistas como escritores tenían
profundas raíces en el medioevo, mantenían el Escolasticismo al tiempo que recibían el
Renacimiento. [...] El Humanismo español tiene un carácter ecléctico, porque pretende
armonizar elementos aparentemente contradictorios; también un carácter práctico,
porque procura que la erudición sea para la vida, no adorno de pedantes.”28

Este es el espíritu cultural de España que recibió nuestro autor durante su


formación inicial y que perdurará en él. Al mismo tiempo, en el norte de Europa se*27

20 Cfr. Fraile, Guillermo, Historia de la Filosofía. Madrid, Ed. BAC, 1966, Tomo III, p. 81.
27 Enseñó en Sevilla (1473), Salamanca (1476-1488, 1505-1508) y Alcalá (1513-1522). Se calificaba a si
mismo como develador de la barbarie española y escribió sobre todas las disciplinas mencionadas. Debe
su fama a sus Gramáticas, latina y castellana -Introducciones latinae explicatae-, y también a Lexicón
inris civiles, Quinquagenae locorum Scriptura, De liberis educandis, Decades duae rerum a Ferdinando
gestarum, y el Diccionario latino y español, publicado en 1491 (Cfr Fraile, [Link], p. 88).
Stramiello, Clara I., Juan Luis Vives, la formación del humanista. Buenos Aires, Educa, 2001, p. 18.

17

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