Epicteto
Epicteto
OfiAL^pr
MANUAL
DE EPICTETO,
TRADUCIDO DEL FRANCES
AL CASTELLANO
POR
T O M O T E R C E R O .
CON UCENCIA.
E n M a d r i d , en la Oficina de AZNAR.
AÑO [Link].
Se hallará en la Librería de C a í t f l l o /
frente á las gradas de S". felice.' '
[ 5 ]
DISCURSO
f w
' PRELIMINAR.
156383
[ 5 ]
DISCURSO
f w
' PRELIMINAR.
156383
[6] tante , sino en el mismo indivi-
convencidos de la verdadera exis-
duo considerado en dos instantes,
tencia de Dios, no tenian de él
ó en dos estados diversos: como,
la misma idea , y no le veían
por exemplo, en el estado de la
báxo el mismo aspecto : la idea
salud ó de la enfermedad; en la
general y abstracta era necesaria-
juventud , en la madura edad ó
mente la misma; pero la idea
en la vejez, &c. &c. N o hay que
particular era muy diferente. Lo
admirarse de la poca uniformi-
mismo sucede con todos los ob-
dad que reyna en los principios
jetos : estos tienen qualidades ge-
de los antiguos filósofos, como
nerales y comunes, que todos los
nos han sido transmitidos por sus
hombres perciben, poco mas ó me-
discípulos. D e estos diferentes
nos, del mismo modo, y de acuer-
principios, los unos se han dul-
do convienen en su existencia; pe-
cificado , corregido y cambiado,
ro las ideas particulares que es-
y los otros han sido exagerados,
tos objetos excitan actualmente
y llevados al extremo, según la
en su espíritu , las que despier-
organización fuerte ó endeble , y
tan , freqiientemente bien distan-
el espíritu circunspecto ó atrevi-
tes las unas de las otras , las im-
do de aquellos que fundaban en
presiones que dexan en el cere-
ellos su filosofía.
bro ó la substancia encerrada en
la cabeza ; no solo varían de un Para no hablar aquí sino de
individuo á otro en el mismo ins- A4
[ 8 ]
la moral de Z e n ó n , es eviden- »»no me sujeto á nadie , dice,
te , según lo que precede, que » y o me permito el tener un pa-
ésta , ni fué , ni pudo ser la mis- »»recer : en sujetándose al de un
ma para todos los Estoicos; y lo »solo autor , ya no somos de
es igualmente , que no se le no- »> una secta , sino de una facción.
ta el mismo carácter en sus es- »> Yo respeto los pareceres de
critos; En general no hay filó- »los hombres grandes, sin pres-
sofo alguno , ni teólogo tampo- »> cindir del mió." Es verdad que
co , que haya conservado en to- 1 se encuentran en las reflexiones
da su pureza la doctrina de su de Marco Arrtonino las máximas
maestro ; y tampoco podría atri- fundamentales del estoicismo; pe-
buirse al uno y al otro , aunque ro tan presto restringidas , y tan
dixeran las mismas cosas , y se presto generalizadas , según juz-
sirvieran de los mismos términos. gaba que estas alteraciones di-o
Séneca declara en varios luga- ferentes eran necesarias para des-
res de sus obras ( i ) , que él envolver , aclarar ó rectificar los
busca la verdad sin guia: w Yo principios que habla aprendido
para arreglar su conducta.
[Link] parece ser de todos
( i ) Véase el tratado de la Vida los discípulos de Zenón , el que
dichosa , cap. 3 , y la Carta 45. menos se apartó de sus ideas.
Es un error el creer que él le
[10 3
haya ( i ) abandonado sobre el gun modo consagrado por un
artículo del suicidio; dogma co- largo uso , mas ó menos en vi-
mún á todos los filósofos de es- gor , según los tiempos, y por-
ta secta ( 2 ) ; y puede añadirse, que las leyes (1) no dexaron de
y á toda la antigüedad. La teo-
logía pagana no lo enseñaba ex-
presamente ; pero estaba en al-
( 1 ) Todo el m u n d o sabe que la
ley R o m a n a *no señalaba pena a l -
g u n a contra el suicidio i y lo que
(O U n o de sus traductores h a no es menos reparable es , que t o -
sostenido esta extraña p a r a d o x a ; das las causas que podian llevar al
p e r o con pruebas mas especiosas, hombre al extremo de darse la muer-
que sólidas. Véase la nota siguien- te , están previstas y estipuladas en
te. esta ley que s i g u e : Si quis impa-
( 2 ) Véase á A r r i á n , lib. I , cap. tientia doloris , aut tcedió vitce, aut
9 , 2 4 y 25 , y el l. 4 , c. 1 0 , de morbo , aut furore, aut pudore , mo*
Séneca , epist. 12 ; y sobre todoy ri maluit , non animadvertatur in
epist. 70. P o r lo que hace á M a r c o eum. Véase el D i g e s t o , libro 4 8 ,
A u r e l i o , n o citarémos sino este p a - tít. 2 1 ; y el C ó d i g o , lib. 9 , tít. 50,
sage d e sus reflexiones: " Sal de la de Bonis eorum , qui mortem consci-
¡ » v i d a , si te se hace importuna^ verunt. H a habido naciones e n t e -
« p e r o sal de ella sin q u e j a r t e , y ras que han mirado el suicidio c o -
» s i n m u r m u r a r , como d e u n quar- mo permitido. E n t r e los E m b a x a -
9>to que humea." dores Indianos q u e A u g u s t o r e c i -
bió
[ ' O ,
lares, en los quales el interés tu-
tolerarlo , á no ser en el rey lia- vo mucha mas parte que el de
do de algunos Emperadores, á la religion (1).
quienes la avaricia dictó sobre
este objeto, reglamentos particu-
,. o ] C33l
a cumplir vuestro deseo; y no
» m i lacayo; pero se envanece
>»se dirá que Pompeyo vino in-
»» sobre que á lo menos contiene
» útilmente á honrar mi retiro
» su lengua báxo las leyes de su
» con su presencia." Al instante
» secta."
le probó con un discurso , tan
Esta' reflexión de Montaigne
grave como eloqüente , que solo
no dexa de ser justa; pero no
es bueno lo que es honesto. Pe-
es menos cierto , que Posidonio
ro la violencia del mal le obligaba
era estoico , quanto se puede ser-
á interrumpirlo, y dixo: ¡Por mas
lo por estúdio y por reflexión ; y
que hagas , dolor , y por mas
luego, que la preferencia que se
importuno que seas , jamás con-
da á esta, secta, es-antes un nego-
fesaré que tú eres un mal! '
w cio de elección, que de vocacion.
Este cuento que tanto ha-
Se sabe del estoicismo quanto
»> cen valer, dice Montaigne, ¿qué
de él [Link] y practicar-
»»supone para despreciar el dt-
se ; y esto no es poca cosa. Posi-
»»lor ? N o disputa sino una pa-
donio era un sabio de un valor y
ís labra; y sin embargo , si aque-
de una firmeza de alma extraordi-
a lias punzadas no le mueven,
narios ; pero esto no era ser un es-
a ¿ por qué interrumpe su dis-
toico. El verdadero estoico es ne-
a curso ? i por qué piensa hacer
cesariamente un fenómeno muy
»> mucho en 110 llamarle mal? Él
raro: es un ente á parte. Epicte-
» siente las mismas pasiones que
to mismo no se creía digno de
Tomo III. C
[35]
este nombre. " Y o veo ( i ) bas-
» viejo como yo , ese grande es-
»» tantes hombres, decia, que pu-
»»pectáculo de que no he podi-
»» blican las máximas de los es-
»»do , n lo confieso , gozar toda-
»» toicos, pero yo no veo un es- »»vía,
»»toico. Manifiéstame, pues, uno: Despues de haber definido
»»uno es el que pido. Un estoi- así al verdadero estoico, hace
»» co ; esto es , un hombre que Epicteto una bella aplicación de
»»en la enfermedad se crea di- estos preceptos generales á los
»»choso ; que en el peligro se casos particulares, que es el solo
»> crea dichoso : que muriendo medio de hacer útil la moral j
»> se crea dichoso ; que en un porque las generalidades en mo-
»> destierro se crea dichoso ; que ral , son á los ojos del filósofo,
»»despreciado y calumniado se lo que las especulaciones subli-
»»crea dichoso, Si no puedes ma- mes de la Álgebra y de la Geo-
»»nifestarme este estoico perfec- metría son para el pueblo que
»»to y acabado , muestrame uno las mira como indagaciones de pu-
»empezado : no envidies á un ra curiosidad , hasta que algu-
no aplica al fin al uso común
las verdades , que el cálculo y
( i ) Aptíd Arrián l. 2 , cap. 19,
la observación han descubierto.
p. 228 , 2 2 9 , edit. Upton. Londin. " En todas las cosas, dice Epic-
1741. »»teto, es necesario hacer lo que
C%
[36] . 037]
»depende de u n o , y quedar » t e del dia. Una hora llega , y
»despues firme y tranquilo. Si » pasa ; yo vengo , y yo paso
» me veo en la precisión de em- »también. El modo de pasar es
» bar carme , ¿qué debo hacer? »indiferente : que sea por el
» escoger bien el buque , el Pi- » hierro , por la fiebre ó por el
»loto , los Marineros , la esta- » a g u a , todo es igual ( i ) . "
» cion , él dia y el viento: es- ¡ Qué contraste tan admira-
» t o es lo que depende de mí. ble forman con . la moral incier-
» L u e g o que me hallo en plena ta , sutil y sentenciosa de Pla-
» mar, sobreviene una tempestad: tón y Aristóteles estas máximas
»éste no es ya negocio mió, si- tan propias, como dice Montaig-
» no del Piloto. El barco se vá ne , á llenar el corazon de va-
» á fondo : ¿ qué debo hacer ? lor , de independencia , y de in-
» h a g o lo que de mi depende: trepidéz ! ¡ Quánto la moral es-
» no grito , no me atormento, toica se eleva sobre la de estos,
» n i me quejo de Dios. Yo sé sea por el vigor y la firmeza de
» que todo lo que ha nacido de- sus principios, sea por las gran-
» be morir ; esta es la ley ge- des é instructivas lecciones que
» neral: preciso es que yo raue-
» ra. Y o no soy eterno , soy un
» hombre , una parte del todo, ( i ) Apui Arrián /. 2 , cap. 5,
>> asi como una hora es una par- pág. 188.
C 3
[39]
pueden sacarse de ella en las di- grandezas de la fortuna; y so-
ferentes condiciones de la vida! bre todo , de la vida , sin el qual
¡ Qué no podria esperarse de los tendrán siempre el espíritu en-
hombres, hasta en los países don- cogido , y el alma común; en fin¿
de los insultos hechos á la natu- en exercítar en ellos el entusias-
raleza humana, á sangre fria, son mo de la virtud por los precep-
tan freqiientes, si en vez de la tos firmes y austéros de esta secta
educación pusilánime y contra- tan fecunda en hombres grandes,
dictoria que reciben en nuestros á la qual llama el autor de los
climas, y que asegura á sus hi- Ensayos , con razón , " la pri-
jos una parte de su debilidad, de » mera escuela filosófica, y su-
sus vicios y de su miseria, se »períntendenta de las otras!'*
ocupasen temprano en fortificar El que ha dicho que " e l es-
su cuerpo con el exercicio y el « toicismo no es otra cosa que
trabajo: en rectificar su juicio con « u n tratado de la libertad to-
el estudio de las ciencias exactas: » mada en toda su extensión , "
en acostumbrarlos con buenos ha dado de ella ( 1 ) , en pocas
exemplos al espectáculo útil y palabras , una idea general muy
consolador de las cosas honestas exacta. w Si esta doctrina , aña-
(porque los buenos exercicios
forman las buenas costumbres):
en inspirarles el desprecio de las
(1) V i d a de Séneca, pág. 4 2 3 .
C4
J > ]
[41]
»J de , que tiene tantos puntos
justamente despreciadas en el día;
» comunes con los cultos religio-
pero que necesariamente han de-
s o s , se hubiera propagado co-
*> mo las otras supersticiones, há bido , como todos los errores gra-
» mucho tiempo , q U e ni hubie- ves é importantes en las ciencias,
» ra esclavos , ni tiranos sobre la excusar muchos extravíos á los
« tierra." que los han sucedido ( 1 ) , y pre-
N o es la lógica, la física, parar el descubrimiento de las
ni la metafísica de los estoicos, la reglas fundamentales de la lógi-
que debe temerse, porque ellos ca , así como las disonancias en
no han hecho mas que tartamu- la música previenen la mas per-
dear sobre las ciencias, cuyos fecta harmonía, y el reposo mas
verdaderos principios no han si- dulce á un oído sensible y exer-
do conocidos sino de los moder- citado.
nos. También puede decirse que Si la filosofía especulativa , y
las sutilezas de su dialéctica, aun- puramente racional de los estoi-
que tal vez propias á distin-
guirlos de los otros filósofos por
sus expresiones, así [Link] di- (1) Véase lo que han dicho so-
ferencian por su doctrina , no son bre esto en la advertencia sobre las
ni menos pueriles, ni menos ri- qüestiones naturales de Séneca , en
diculas que las de Escoto, &c. tan el tomo 6 de sus obras , traducidas
por M . la Grange , pág. 11 y 12.
, , C 431 C 43 3
eos, dexara un campo muy vas- edificante que ilustrado, ha ha-
to á las indagaciones y á los tra-, blado de los estoicos y de sus
bajos de los modernos , no suce- principios filosóficos, sin haberlos
dería lo mismo con su moral y conocido bien , y no ha dado, ni
sus principios generales, de don- de los unos ni los otros, sino una
de han deducido los deberes re- idea vaga , incompleta , y fre-
cíprocos de los hombres. Parece qiientemente falsa ( i ) , como se-
que esta ciencia de las relaciones ría fácil probarlo si éste fuera
constantemente establecidas entre lugar para hacerlo. Observemos
los seres que tienen una misma solamente, en favor de aquellos
naturaleza , y las mismas necesi- á quienes la autoridad de este au-
dades físicas, era la que habían tor pudiera imponer respeto, que
cultivado mas, y la que miraban, todos los lugares de su obra , en
igualmente que las ideas de Só- donde particularmente se trata
crates , como la mas útil y la de los filósofos antiguos , deben
mas importante, y la que for-
maba el carácter distintivo y par-
ticular de su secta. Un autor mo-
derno , muy piadoso sin duda, ( i ) ¡0 utinàm arguerem sic , ut
non vincere possenti
cuyas intenciones son rectas , y
\ Me miserum ! j quare tam bona cau-
las miras loables; pero cuyo zelo sa mea estì
nos ha parecido , en general, mas Ovid. Amor. I. 2 , el. 5 , v. 7.
['44 J
£45 3 .
leerse con precaución, sea por da parte debe concurrir , y di-
el modo poco exacto é insuficien- rigir sus acciones sin preferir ja-,
te con que exponen en ellos sus más su ventaja particular al in-
opiniones., ó sea por el juicio que terés común ( i ) : que enseñaba,
forman. En efecto, ¿qué conoci- que cada uno debe amar á su
miento preciso puede tomarse, semejante : velar sobre sus nece-
en este libro, de la doctrina de sidades : preveerlas también: in-
Zenón , de Séneca , de Epicte- teresarse en todo aquello que le
t o , y de Marco Antonino? ¿Por pertenece : soportarle : no hacer-
qué no se presenta al lector, des- le mal ninguno ; y creer que la
pues de haber examinado escru- injuria , la injusticia es una espe-
pulosamente , y juzgado con im- cie de impiedad : exercitar con
parcialidad , un compendio fiel de
la moral de los estoicos ? ¿Y có-
mo , con un alma dulce y sensN
(i) Mundum autem (Stoici) cen-
b l e , se habla tan fríamente de sent regi mmine deorum, eumque
una secta que ha dado el pre- esse quasi communem urbem , et ci-
cepto , y el exem^lo de todas las vitatem bominum, et deorum; et unum-
virtudes sociales : que miraba el quemque nostrum ejus mundi esse par-
universo como un R e y n o , de tera ; ex quo illud natura consequi,
quien Dios es el Príncipe, y co- ut communem utiiitatem nostm an-
teponamus. Cato apud Cicerón , de
mo un todo, á cuya utilidad ca- Finib. bon. esmal. I. 3, c. 19.
[4<53 . [47]
él la beneficencia: persuadirse darse también en cierto modo de
fuertemente que no se ha naci- ella, en vez de buscar testigos,
do solamente para sí ( i ) , sino ó de proponerse alguna recom-
para ventaja de la sociedad , y pensa , ó de obrar mirando á su
para hacer bien á todos los hom- propio interés; pasar de una bue-
bres , según sus fuerzas y sus fa- na acción á otra buena acción;
cultades : contentarse de haber y no cansarse jamás de hacer bien,
hecho una buena acción , y del sino acumular, durante el curso
testimonio de su conciencia : olvi- de su vida , buena acción sobre
buena acción , sin dexar entre
ellas el menor intervalo, ni el
(i) Hi mores, hcec duri immo- menor vacío , como si ésta fuera
ta Catonis la única ventaja del existir; creer-
Secta fuit : servare modum, finem-
se suficientemente pagado con so-
que tenere,
Naturamque sequi, patriceque im-
lo el haber tenido ocasion de ser-
pendere vitam, vir á otro ; manifestar á éste re-
Nec sibi, sed toti genitum se credere conocimiento , como por una co-
mundo. sa que nos es útil á nosotros mis-
Pharsal. I. 2 , v. 380, et seq. mos : no buscar por conseqüen-
Lucano ha juntado en estos qua- cia fuera de sí , ni el provecho,
tro versos los rasgos mas caracte- ni las alabanzas de los hombres:
rísticos del estoicismo. no estimar nada, y no tener na-
da tan en el corazon, como la los quales no hay uno solo que
virtud y la honradéz: no dexar- no respire la virtud mas pura,
se jamás separar de su obligación, y que no sea conforme á la mas
mientras que se la conoce , ni sana moral , basta para justificar
por el deseo de vivir, y mucho lo que hemos dicho de la de los
menos, por otra cosa alguna , ni estoicos, y para demostrar que el
por el temor de los tormentos autor de quien hemos hablado,
ó de la muerte , ni por el de la no les ha hecho justicia , y los
ignominia , peor que la muerte, ha juzgado con demasiada lige-
menos aun por el miedo de qual- reza.
quiera desgracia que sea, &c. ( i ) ? Uno de los mas bellos inge-
Este pequeño número de pre- nios de estos tiempos , que ha-
ceptos tan sabios , y de una uti- bía estudiado filosóficamente el
lidad general y constante , entre espíritu de las diferentes sectas
de la antigüedad , y cuyos prin-
cipios habia también meditado
( i ) Lo que acaba de leerse es profundamente , ha hecho de los
extraído, palabra por palabra de las estoicos, particularmente, un elo-
obras de Séneca , de Epicteto, y gio que no se lee sin ternura , ni
de Marco A n t o n i n o , de quienes se sin tomar parte en los sentimien-
hallarán las propias palabras en el
sabio Prefacio de Gataker , sobre tos de respeto y admiración que
el libro de este Emperador. le dictaron. " Las diversas sec-
Tomo III. D
»tas de filosofía entre los an- 99 das, busquemos en toda la na-
»tiguos, dice , pudieran consi- »> turaleza, y no hallarémos en
»derarse como especies de reli- 9i ella mayor objeto que los An-
» gion. Jamás ha habido una de 9> toninos. Juliano mismo , J u -
»»aquellas , cuyos principios fue- »liano ( u n voto arrancado así,
j> sen mas dignos del hombre , y » n o me hará cómplice de su
»» mas propias para formar gen- »} apostasía); no, no hubo despues
»» tes honradas , que las de los >9 de él un Príncipe mas digno
» estoicos; y si yo pudiera de- »y de gobernar los hombres.
>? xar un momento de pensar que >J Mientras que los estoicos
»> soy Cristiano y Católico , no »> miraban como una cosa vana
»» me detendría en poner la des- »> las riquezas, las grandezas hu-
»» truccion de la secta de Zenón »> manas , el dolor , las pésadum-
»» en el número de las desgracias »> bres y los placeres, no se ocu-
»» del género humano, »paban sino en trabajar en la
»> Ella no contrastaba sino las » felicidad de los hombres, y en
»> cosas grandes , los placeres y » exercer los deberes de la socie-
»» el dolor. Ella sola sabia hacer » dad: parece que miraban este
»» ciudadanos , hombres grandes, »»espíritu sagrado, que creían es-
!
»»y grandes Emperadores. v-»»tar en ellos mismos, como una
»Separémonos por un mo- »»providencia general que vela-
jí mentó de las verdades revela- » b a sobre el género humano.-
Da
, , C 5 3 l
»»Nacidos para la sociedad, to- cuya doctrina acabamos de ex-
»dos creían que su destino era plicar , báxo un punto de vista
» el trabajar para ella ; con tan- tan interesante, fué el objeto de
» t a menos carga , como que sus las mas negras calumnias, en el
»recompensas estaban todas en reynado de los Emperadores. Se
» ellos mismos ; y que dichosos les imputaba á los estoicos como
» con su sola filosofía, solo podia un crimen, el valor con que ha-
» aumentarse su felicidad , sier.- blaban de la dignidad y libertad
» d o los otros felices." del hombre. Nada se ahorraba
Este homenage rendido á la para hacer sospechosa su fideli-
virtud estoica , debe tranquilizar dad : se les pintaba como espí-
á los que defienden la misma cau- ritus inquietos y revoltosos ( i ) ,
sa , y consolarlos, si sucede que como hombres que llevaban con
los contradigan. impaciencia el yugo de las leyes
Un hecho que excitará la ma-
yor indignación en las almas hon-
radas , y que no podría creerse
si no se hubiera visto en todo tiem- (i) Plautum.. . Veterum Roma-
po , que los hombres mas reco- norum imitamenta prxjferre : assun-
td etiam sto'icorum arrogantia sectá-
mendables por sus talentos y por que , quce túrbidos et negotiorum ap-
sus costumbres, han tenido la petentes faciat. Tácit . Annal. I. 14,
misma suerte , es, que esta secta, cap. 57.
D 3
y de la autoridad ; en una pa- »i cido ya los Tuberones y los Fa-
labra , como enemigos secretos »> vonios , nombres odiosos, has-
del Príncipe y del Estado; y así » t a á la antigua República: para
prepararon la pérdida de Séneca, » destruir la autoridad del Prín-
de Traséas , y de varios otros es- >J cipe , ponderan la libertad : si
toicos igualmente virtuosos. "Es- »salieran con su empresa , ata-
» ta secta, decia uno de esos vi- 9»carian la libertad misma."
» l e s acusadores ( i ) , ha produ- Epicteto , que tantas veces
habia visto los crueles efectos de
estas calumnias insidiosas , creyó
( i ) Et habet ( Trase'a) se et ato- debia hacer sobre esto la apolo-
res , vel potius satellites, qui non- gía de los estoicos. Su defensa
dum contumaciam sententiarum , sed
es noble , simple , precisa, y co-
habit um vultumque ejus sectantur ;
rigidi et tristes , quo tibi laseiviam
mo podrían , aun hoy , hacerla
exprobrem... Spernii religiones, ab- sus semejantes. " Los estoicos, di-
rogai leges. . . Ista secta Tuber ones
et Favonios , veter i quoque Reipu-
blicce ingrata nomina , genuit. Ut
imperium evertant , libertatem pre- Los detractores de los filósofos
ferunt : si perverterint , libertatem modernos dicen las mismas cosas
ipsam aggredientur. Cossutianus Ca- que Cossutianus C a p i t o , pero no
pito , apud Tacit. Annalium t lib. las dicen tan enteramente bien.
16, cap. 22. D4
Los
. C56]
»» ce , ensenan que el hombre es esta apología , que se halla en las
»libre : ¿ enseñan con esto á des- disertaciones de Arrian ( i ) , que
»»preciar la autoridad del Empe- las recopiló , así como otros mu-
»» rador ? ¡ N o lo permita Dios! chos pensamientos juiciosos y fuer-
» N i n g ú n filósofo enseña á los tes , de la propia boca de Epic-
»»vasallos á levantarse contra su teto , precedió ó succedió ( 2 ) al
»»Principe, ni á substraer á su tiempo en que los filósofos fue-
» poder nada de lo que debe es- ron arrojados de Roma y de to-
" t a r l e sometido. Toma , ahí tie- da la Italia. En uno íi otro caso,
»»nes mi cuerpo , mis bienes, mi ella prueba , que aquellos que
" reputación y mi familia : todo con sus trabajos han extendido la
" l o entrego; y quando halles esfera de nuestros conocimientos,
»' que enseño á alguno á retener- restablecido la humanidad en sus
»»lo á pesar t u y o , hazme morir, derechos, freqiiantemente viola-
» y soy un rebelde. N o es esto dos , y destruido aquellas preocu-
»'lo que enseño á los hombres:
» no les enseño sino á conservar
" l a libertad de sus opiniones,
» de las quales los ha hecho Dios (1) Lib. 1 , cap. 29.
»»los solos dueños." (2) Este parecer es el de S a u -
Poco nos importa el [Link] maise , y es el solo probable. N o t .
Salmas. in Epictet. pag. 4, edif.
Lugd. Bat. 1640.
paciones funestas, manantial ina-
arreglar algún dia el de la pos-
gotable de disputas, de desorde-
teridad , luego que nada haya
nes y de males, han sido en to-
que temer de la influencia de su
dos tiempos el objeto del ódio
d e los genio sobre su siglo , y de las
Soberanos absolutos, ig-
luces que esparcen sobre todas
norantes y supersticiosos. P e m
las materias , en donde importa
este mismo espíritu de persecu-
mas que la verdad sea conocida.
ción , que los anima contra los
Esto fué lo que hizo decir á un
solos hombres, cuyas opiniones
no ingenio , con aquella ironía inge-
P " e d e n "i mudar , ni encade-
niosa y fina , que oculta en sus
nar hace tan bien el elogio d e
escritos las mas útiles reflexiones:
Jos filosofes, así como la sátira de tc
Gritan contra los filósofos: tie-
los tiranos; en efecto , no abor-
» n e n razón : porque si la opi-
recen a los sabios y literatos: no
» n i o n es la reyna del mundo,
permiten á un farsante descome-
» l o s filósofos gobiernan á esta
dido como Aristófanes, calumniar
» reyna."
sobre el teatro sus costumbres y
sus principios: no dispensan á sus Otra observación no menos
viles delatores una protección pú- incontestable , porque se funda
blica ; ^n fin, no arrojan de su en una larga y triste experien-
Imperio á los que son su verda- cia , es, que no solo báxo los rey-
dero l u s t r e , y cuyo juicio debe nados de malos Príncipes son in-
quietados los filósofos, son des-
t , [ 6
°3 [6i]
terrados y proscritos , sino que ciano , que ordenaba a todos los
su suerte no es menos inquieta- filósofos saliesen de Roma. En-
da , ni mejor, báxo el de los bue- tonces fué quando se retiró á
nos , quando son débiles y sin Nicopolis , villa de Epiro , por
carácter ; porque con la bondad librar su cabeza del furor del T i -
sucede lo que con las demás vir- rano y de un Senado corrompi-
tudes : ella necesita ilustración: do , hecho el instrumento de sus
tiene también sus excesos , que, venganzas; y de tal modo envi-
puede s e r , no tengan menos i n - lecido por la esclavitud , que no
convenientes que la maldad : y tenia otra pasión sino la del oro:
esto me hace acordar de una re- otra voluntad que la de sus maes-
flexión muy sensata de Agesilao, tros estúpidos, caprichosos y fe-
que oyendo alabar la bondad de roces , á los quales se habia so-
un R e y de Lacedemonia , res- metido baxamente , ni otro va-
pondió con viveza : « ¿ C ó m o lor que el de devorar en silen-
» puede ser bueno , si lo es tam- cio las afrentas que recibia de
» b i e n para los malos?" ellos.
Aunque Epicteto no enseñó N o se reflexiona bastante-
nada que pudiera alarmar al dés- mente la necesaria trabazón que
pota mas sospechoso, no por eso los vicios tienen entre s í ; ellos
dexó de ser comprehendido en pesan , por decirlo así , los unos
aquel iniquo decreto de Domi- hácia los o t r o s , y se atraen recí-
procamente ( i ) : al hombre le su- [63].
cede con respecto á esto , lo que las letras , las ciencias, y por
al universo relativamente á los di - los que las cultivan , constante-
ferentes fenómenos que presenta, mente unida , sea en los Sobera-
entre los quales , no hay uno ais- nos , sea en los vasallos , á la ig-
lado , aunque 110 se perciba siem- norancia ó á las preocupaciones
pre el punto por el qual se to- muchas veces mas funestas que la
can. Consúltese la historia, y se ignorancia , á la falsedad de los
verá la aversión por las artes, juicios, á la pequenez del enten-
dimiento , y á la perversidad del
corazón; mientras que los Prín-
cipes , cuyas virtudes nos han he-
(O La Fontaine habia divisa-
do esta verdad , como se vé en es- cho su memoria tan grata , son
tos versos naturales y fáciles, se- precisamente aquellos que mas
gún los sabia hacer: han acogido , estimado y prote-
gido á los literatos. También pue-
Hermanas las virtudes ser debie-
ran, de ser el interés que los Xefes
así como los vicios son hermanos: del Estado toman por los progre-
¿>1 de tu juicio algunos se a p o d e- sos de la razón, la señal menos
ran, equívoca de un buen gobierno;
todos v i e n e n , y están de tí cerca- porque quando este interés se
nos. manifiesta en los Príncipes con
Lib. 8 , fabul. 25. aquella viveza, aquella constan-
,C«4] [65]
cía , y aquel tesón que debe te- bia tenido de hacer revivir en
ner para no ser estéril , supone Roma el estúdio de las bellas
necesariamente una infinidad de letras. " Los miramientos , dice,
leyes , de reglamentos , de re- » y la consideración que teneis
formas , y de establecimientos sa- »> con los filósofos, y con los que
bios ; tan evidentemente útiles, >J enseñan la eloqüencia , son los
q u e reuniendo todas las volunta- >1 que han vuelto su antigua pa-
des particulares á la voluntad ge- » t r i a á las ciencias : vos sois
neral , dan mas unidad al cuerpo » quien las ha vuelto á llamar del
político , y aumentan realmente a destierro , en donde las tenia
su fuerza absoluta y relativa. » la barbárie del siglo preceden-
Plinio el joven, estaba tan » t e , báxo un Príncipe que las
convencido de los buenos efectos »> miraba como enemigas de to-
de la instrucción , que en el Pa- »> dos los vicios, de los quales se
negírico de Trajano , obra en que »> hallaba él mismo tocado , y
se ve con gusto , que el elogio »» que las proscribía , no tanto por
de este grande hombre , resulta » aborrecimiento que las tuviese,
mas bien de la simple exposición »> quanto por el respeto que le
de los hechos , que del arte del »> inspiraban ; pero vos , vos ad-
orador, le alaba la atención que » mitís, y dispensáis á los sabios
prestaba á la educación de los » y á los filósofos vuestra inti-
jóvenes, y del cuidado que ha- » midad : vos leéis sus obras, y
Tomo TH% £
» gustáis de su trato , porque te á sus lectores el gusto y el
» ellos no prescriben sino los de- respeto que él mismo tenia á las
»> beres que vos cumplís, y los letras y á la filosofía , y que-
»amais tanto, quanto ellos os riendo dar en pocas palabras una
» honran ( i ) - " idea del carácter atroz de Do-
Tácito , siguiendo las propias miciano , termina la pintura del
miras, y por inspirar íntimamen- reynado sanguinario de este Prín-
cipe , por el rasgo que creyó mas
á proposito para hacerlo odioso.
"Hasta los filósofos fueron ar-
( 1 ) í Quem honorem dicendi ma- » rojados , dice : todas las cien-
gistris, quam dignationem sapien- »cias honestas fueron desterra-
tice doctoribus babes ! \Ut sub te spi- >» das, á fin de que no quedáse
ritum , et sanguinem , et patriam
j> señal alguna de virtud ( 1 ) . "
receperunt studia , quce priorum tem-
porum immanitas exiliis puniebat , Epicteto, nacido en Hierá-
cum sibi vitiorum omnium conscius
Princeps inimicas vitiis artes , non
odio magis , quam reverentid , re-
legar et ! At tu easdetn artes in com- (1) Expulsis insuper sapient its
plexu , oculis , auribus habes: pr¡es- profesoribus, at que omni bond arte in
tas enim qucecumque prcecipiunt, tan- exilium acta, ne quid usquam hones-
tumque eas diligis , quantum ad il- tum ocurreret. Tacit, in vita Agri-
lis probaris. Plin. Panegir. cap. 47. col. cap. 2.
E 2
.[68],.
polis, en Frigia , hácia el fin del
reynado de N e r ó n , murió de
edad muy abalizada, desterrado
en Nicópolis; y según la opi- MANUAL
nion mas probable , algunos años
antes de la muerte de Adriano. DE EPICTETO.
IX. x.
'i ••*í3.C;:,r1 •,•.•-> .-.... ¿'j
N o son las cosas las que tur- Jamás te ensoberbezcas con
ban á los hombres , sino la opi- ninguna ventaja que no es tuya.
nion que de ellas forman. La Si un. caballo dixera , alabando-
muerte , por exemplo, no es un se , yo soy hermoso, se le po-
»nal y si lo fuera , habria pare- dría sufrir ; pero t ú , quando te
cido tal á Sócrates. La opinion glorías de tener un hermoso ca-
que se forma de la muerte , es la ballo, sabe que de esto te jac-
Sue hace tan espantosa. Lue- tas. Ahora , ¿ qué hay en esto
go ,-pues , q u e nos hallamos im- que te pertenezca ? El uso solo
pedidos. ó turbados , no acusa- de tu imaginación. Por lo qual,
mos de ello sino á nosotros mis- si sabes arreglarla conforme á la
mos ; esto es , á nuestras pre- naturaleza , entonces podrás glo-
ocupaciones. riarte ; porque á lo menos, te
[78]
aplaudirás del bien , que es ver- C' 79 3
daderamente tuyo. una muger ó un nino , puedes
aceptarlos; pero si el patrón t e
x i. llama , corre prontamente , y
abandónalo todo sin mirar atrás.
Así como en un viage de mar, Si eres viejo , no te alejes de-
si el barco arriba á un P u e r t o ' masiado del barco , no sea q u e
t ú puedes baxar á tierra para ha- no puedas alcanzarlo ya , quan-
cer agua , y puedes también re- do el patrón te llame,
coger algunas plantas y maris-
XII.
cos que se encuentran en la ru-
ta ; pero pensando siempre en tu
N o pidas que los sucesos se
b a r c o , volviendo á él á menudo
arreglen á tus deseos ; sino, con-
la cabeza para estar pronto quan-
forma tus deseos á los sucesos:
do el patrón te llame , y á la
éste es el medio de ser dichoso.
m e n o r señal arrojar quanto has
recogido , no sea que éste te ha-
XIII.
ga atar y meter en el fondo de
la embarcación , como á las bes-
tias : del mismo modo en el via- L a enfermedad es un obstá-
ge de la vida , si en vez de un culo para el c u e r p o ; pero no
marisco ó de una seta , te se da para la voluntad , á menos que
ésta no consienta en ello : t ú
. [8o] [ S i ]
eres cojo : ve ahí un obstáculo tomas este hábito , las fantasmas
para tu pie ; pero tu espíritu no de tu imaginación no tendrán y a
dexa por eso de estar libre. Si imperio alguno sobre tí.
haces el mismo raciocinio sobre
todos los demás accidentes de la xv.
v i d a , hallarás que siempre son
un obstáculo para alguna otra co- N o digas jamás , sobre cosa
sa , y no para tí. a l g u n a , y o he perdido aquelloj
• sino d i , yo lo he vuelto. Si mu-
XIV. rió tu h i j o , tú lo has vuelto:
i
si tu muger ha muerto , tú la
A cada impresión que reci- has vuelto : si tus campos te han
bas de los objetos exteriores, en- sido arrebatados , ¿no es una res-
tra en tí mismo , y busca la fa- titución que tú has hecho? P e -
cultad que para resistirlos te ha ro es un malvado quien te ar-
dado la naturaleza. Si ves u n rojó de ellos. ¡ E h ! ¿ q u é te im-
hermoso joven, ó una jóvén be- porta , que aquel que te lo dio
lla , encontrarás en tí la conti- te lo vuelva á pedir? Mientras
nencia para defenderte de la se- que te lo dexa gozar , usa de él
ducción : contra la pena ó el tra- como de un bien a g e n o , y como
bajo , hallarás el valor ; y con- el viajante usa de una Hostería.
tra las injurias, la paciencia. Si
Tomo III. F
[83]
llamas á tu esclavo, piensa que
XVI.
puede no oírte ; ó , despues de
haberte oído, no hacer nada de
Si quieres hacer progresos
lo que le has mandado. D e es-
en la virtud , dexa á un lado
te m o d o , tu esclavo no será me-
estos razonamientos : " S i descui-
jor ; pero tú ganarás en ello in-
» do mis negocios, no tendré de
finito , pues le impedirás el que
t> qué vivir ; si no corrijo á mi
turbe tu alma á su gusto.
» esclavo, se hará m a l o p o r q u e
es mejor morir de hambre, exén- XVII.
to de temor y pesadumbre, que
vivir en la abundancia con con- Si quieres hacer progresos en
tinuos terrores; y vale mas tam- la virtud , ten bastante espíritu
bién que tu esclavo sea malo, para pasar por necio é insensato,
que no que tú seas infeliz : em- haciendo ver lo poco que te im-
pieza , pues, á exercitarte en las portan los bienes exteriores. N o
mas pequeñas cosas. Si te han intentes pasar por sabio: si te mi-
derramado el aceyte, ó robado el ran como un personage , descon-
vino, di: " A este precio se com- fia de tí mismo. Sabe que es di-
>» pra la tranquilidad; y á este fícil el conservar una voluntad
»> precio se vende la constancia: conforme á la recta razón, y ocu-
» p o r nada, nada se tiene." Si parse al mismo tiempo en las co-
Fa
[85]
síis exteriores ; porque es preci-
que queremos, y de que haga-
so , que el que se aplica á la una,
mos por fuerza lo que nos re-
descuide la otra.
pugna. ¿Quieres ser libre? pues
ni busques, ni huyas nada de lo
XVIII.
que á otros pertenece : si no, se-
rás necesariamente esclavo.
- ¿ Si deseas que tus hijos, t u
muger y tus amigos vivan eter- x x.
namente , eres un loco; porque
es querer , que las cosas que no Acuerdate de portante en la
dependen de t í , dependan, y que vida como [Link] festin. Si alar-
te pertenezca lo que es de otro. gan un plato hacia tí , extiende
D e l mismo modo serás un loco, la mano, y tómalo modestamen-
si pretendes que tu esclavo no te : si lo alejan , no lo retengas:
cometa jamás faltas; porque es- si no viene por tu lado , no ha-
to es querer , que el vicio no lo gas conocer de lejos que lo de-
sea , sino que sea otra cosa. seas ; sino espera con paciencia
que lo arrimen. Usa de la misma
XIX. moderación con tu muger y tus
hijos , con los honores y las ri-
Nuestro dueño es aquel que quezas , y serás digno' entonces
tiene el poder de arrebatarnos lo de ser admitido en la mesa de
F3
C 8 6
] . [87]
los Dioses. Y si pudiendo gozar » gracia no es la que aflige á es-
de estos bienes , los desechas y »»te h o m b r e , supuesto que ella
desprecias; entonces, no solo se- »> no mueve á otro ; luego es la
rás convidado de los Dioses, si- »opinion que él tiene de ella
no que partirás con ellos el so- »> la q u e le aflige." Haz segui^-
berano poder. Por este medio, damente todos tus esfuerzos pa-
Diógenes , Heráclito y sus seme- ra curarle de sus preocupaciones
jantes , fueron justamente llama- con razones sólidas; y también,
dos hombres divinos , y lo fueron si es necesario , no dexes de llo-
en efecto, rar con él. Pero ten cuidado q u e
XXI. t u compasion no pase á tu al-
ma , y que este dolor simulado
Si ves á alguno afligido, y no se vuelva real.
llorando la pérdida de su fortu-
na , la m u e r t e , ó la ausencia de XXII.
su hijo , ten cuidado de que no
t e engañe tu imaginación , y va- T e n presente que estás en el
yas á creer , que este hombre es m u n d o , como en un teatro, para
desgraciado por la- privación de representar en él el papel q u e
estos bienes exteriores : entra al el dueño te señale. Q u e sea cor-
instante dentro de tí mismo , y to ó sea largo , poco importa. Si
haz esta distinción : v Esta des- aquel quiere que hagas el de po-
F 4
[88]
b r e , procura representar bien es- 9i porque sean ios que fueren los
t e personage. Haz lo mismo , sea »»sucesos , en mí está el sacar de
el que fuere el que te encargue, »> ellos un gran partido."
y a de un cojo , ya de un Prín-
cipe , ó de un simple particular; XXIV.
porque á tí toca desempeñar bien
e l papel que te se d a , y á otro el ¿Quieres ser invencible? pues
escogerlo. no te expongas jamás á un com-
XXIII. bate , en el qual no veas que has
de lograr la victoria.
Si el graznido de un Cuer-
v o presagia algunas desgracias, xxv.
n o se turbe por eso tu imagina-
ción , haz al instante este razo- Si ves á un hombre colma-
namiento , y di : " Ninguno de do de honores , ó elevado á un
»»estos contratiempos me toca, gran poder , ó bien distinguido
M si no antes á este cuerpo vil, á con alguna otra ventaja, no te
»»mi caudal , á mi reputación, dexes deslumhrar de esas vanas
»» á mis hijos ó á mi muger; pe- apariencias, ni digas que es feliz;
» r o por lo que hace á m í , no porque si la perfecta dicha y el
99 hay nada que no me anuncie reposo del espíritu consisten en
» m i felicidad, si yo lo quiero; las cosas que dependen de noso-
[91]
tros , los bienes extraños no de- tienes espera , serás mas fácilmen-
ben hacernos envidiosos ni zelo- te dueño de ti mismo.
sos ; y tú mismo no querrás ser
General de Exército , Senador, XXVII.
ni Cónsul, sino libre. Ahora , so-
lo hay un medio de serlo , y Ten incesantemente delante
éste es el despreciar las cosas que de tus ojos la m u e r t e , el des-
no dependen de nosotros. tierro , y todo lo que espanta á
los hombres; pero sobre todo , la
XXVI. muerte. Por este medio, no ten-
drás pensamiento alguno báxo
N o olvides que la ofensa no y cobarde , y nada desearás con
está , ni en el insulto , ni en los demasiado ardor.
golpes que recibes , sino en tu
opinion. Luego , p u e s , que al- xxvur.
guno exalta tu cólera, sabe que
ese hombre no es quien t e irri- Si t e aplicas al estúdio de la
ta , sino la opinion que has for- sabiduría , espera ser silvado, y
mado de él. P r o c u r a , sobre to- burlado de la multitud , que di-
do , no turbarte con las fantas- rá : " E s t e hombre se hecho
mas de tu imaginación ; porque »»filósofo en ui\ momento ; ¿de
si una vez ganas tiempo , y ob- »> dónde le viene esa frente or-
[ 9 * ] , [93]
y, güilos,a ? " Pero t u , procura no tate , pues , con ser filósofo. Si
desplegar fausto ni fiereza; sino, quieres parecerlo , haz que solo
aplicarte fuertemente á lo que te sea á tus propios ojos, y esto
parezca mejor , y permanecer basta.
quieto en ello , como si fue- xxx.
ra un puesto en que el mismo
N o perturbes tu reposo con
Dios te hubiera colocado. Acuér-
estos vanos razonamientos: " Y o
date , además , de que si sostie-
»»viviré sin honores : 110 harán
nes este carácter con entereza,
» caso alguno de mí." Porque si
los que habían comenzado á bur-
la privación de los honores es un
larse de tí , acabarán por admi-
mal, ya no pende de otro, ni
rarte : en vez de que si los bu-
el hacerte feliz , ni hacerte vi-
fones te hacen mudar de resolu-
cioso. ¿Depende de tí el gozar
ción , les darás un nuevo moti-
del supremo poder , ó ser con-
vo de ridiculizarte*
vidado á un festín ? D e ningún
XXIX.
modo. ¿Pues en dónde está por
eso la ignominia? ¿Cómo no serías
nada en el mundo , tú que debes
Si alguna vez te sucede el
ser alguna cosa, en lo que pende
explayarte con franqueza , que-
de t í , y en aquello que puedes
riendo agradar á alguno , sabe
tamban valer lo que quieras?
que caes de tu estado. Conten-
\
[94] [ 9 5 ]
" P e r o yo no puedo socorrer go fiel y honrado ? Ayudadme
*>á mis amigos." ¿ Q u é quiere mas bien á conservar estas vir-
decir esto ? ¿ Q u é no les fran- tudes , y no pretendáis de mí
quearás tu dinero , ni les obten- cosas que me las hagan perder.
drás el derecho de ciudadanos de " P e r o dirás todavía: yo no
R o m a ? ¿Pero quién ha dicho »> seré útil á mi patria de ningún
que estos bienes dependen de no- »» modo." ¿ Q u é servicios puedes
sotros , y no nos son extraños ? acería ? Verdad es que no la
¿Puede darse á los otros lo que arás pórticos ni baños públicos;
•no se tiene ? Juntad bienes, di- pero ¡qué! Tampoco son los Her-
cen ellos, para que también los reros los que la surten de zapa-
tengamos nosotros. Si yo puedo tos , ni los Zapateros los que for-
enriquecerme conservando el ho- jan las armas. Preciso es que ca-
nor , la buena fé y la magnani- da qual exerza su oficio. Pero
midad , consiento en ello : mués- si das á la patria un ciudadano
trame el camino, y nada dexa- honrado y virtuoso , ¿ no la ha-
ré de hacer para conseguirlo;.pe- rías servicio alguno ? Es cierto
ro si exigís que yo pierda mis que no podrías hacerla otro ma-
verdaderos bienes para adquirir yor , y en tal caso no la serías
los falsos , reflexionad quan in- inútil.
justos y sin razón sois. ¿ Q u é que- ¿Qual será mi clase en el
reis m a s , el dinero , o un arai- pueblo ? preguntas: la que pue -
[9«] [ 9 7 ] '
das obtener conservando costum- D e l mismo modo que aquel que
bres puras é irreprehensibles. jamás va á la puerta de los gran-
P e r a si por servir á t u patria des : que no los acompaña quan-
abandonas esas v i r t u d e s , ¿ d e do salen , y que no los lisongea:
q u é utilidad la servirás, lue- q u e no puede ni debe esperar el
g o que te hayas vuelto u n im- ser tratado tan bien como aquel
púdico y un pérfido ? que diariamente les hace la cor-
te : que se halla siempre al pa-
XXXI. so , y que sin cesar los alaba.
T ú eres injusto é insaciable, si
Si prefieren á otro q u e á tí quieres obtener estos favores sin
en un festín , en una visita ó en comprarlos por su justo precio.
algún consejo , mira bien si estas ¿ Q u a n t o cuestan las lechugas
preferencias son bienes verdade- en el mercado ? Un quarto , por
ros , y felicita á los q u e las han exemplo. Si alguno da este quar-
obtenido; pero si son males, ¿por to , y se las lleva; t ú , q u e n a d a
q u é has de sentir el q u e te ha- ofreces , ¿creerás tener menos que
yan exceptuado de ellos ? Acuér- aquel á quien las vendieron por
date , de que no haciendo nada su dinero? S\ él tiene sus lechu-
para merecer estas distinciones, gas , tú también tienes tu quar-
q u e no dependen de nosotros, to. L o mismo sucede con todos
no tienes derecho alguno á ellas. esos honores. N o te han convi-
Tomo III. G
[9«] [ 9 7 ] '
das obtener conservando costum- D e l mismo modo que aquel que
bres puras é irreprehensibles. jamás va á la puerta de los gran-
P e r a si por servir á t u patria des : que no los acompaña quan-
abandonas esas v i r t u d e s , ¿ d e do salen , y que no los lisongea:
q u é utilidad la servirás, lue- q u e no puede ni debe esperar el
g o que te hayas vuelto u n im- ser tratado tan bien como aquel
púdico y un pérfido ? que diariamente les hace la cor-
te : que se halla siempre al pa-
XXXI. so , y que sin cesar los alaba.
T ú eres injusto é insaciable, si
Si prefieren á otro q u e á tí quieres obtener estos favores sin
en un festín , en una visita ó en comprarlos por su justo precio.
algún consejo , mira bien si estas ¿ Q u a n t o cuestan las lechugas
preferencias son bienes verdade- en el mercado ? Un quarto , por
ros , y felicita á los q u e las han exemplo. Si alguno da este quar-
obtenido; pero si son males, ¿por to , y se las lleva; t ú , q u e n a d a
q u é has de sentir el q u e te ha- ofreces , ¿creerás tener menos que
yan exceptuado de ellos ? Acuér- aquel á quien las vendieron por
date , de que no haciendo nada su dinero? S\ él tiene sus lechu-
para merecer estas distinciones, gas , tú también tienes tu quar-
q u e no dependen de nosotros, to. L o mismo sucede con todos
no tienes derecho alguno á ellas. esos honores. N o te han convi-
Tomo III. G
[98] [99]
dado á un festín; pero tampo- los hombres en lo que no les in-
co has pagado al dueño de él el teresa personalmente. Por exem-
precio á que lo vende: este pre- p l o , quando el esclavo de tu ve-
cio es una adulación , una com- cino há roto un vaso ú otra co-
placencia y una sumisión. Si la sa , no dexas de decirle , que eso
cosa te conviene , págala ; por- es una cosa que sucede muy á me-
que querer obtenerla sin gasto nudo , solo por consolarlo. Mues-
alguno , es ser injusto é insacia- tra , pues, la misma tranquilidad,
ble. Por otra parte , ¿ no tienes si al tuyo le sucede lo mismo.
que substituirle á ese festín ? T ú Apliquemos esta máxima á
tienes ciertamente algo que le es objetos mas serios. Si alguno pier-
preferible, y es, el no haber li- de la muger ó el hijo , no hay
songeado al que no hallabas dig- nadie que no le diga , que esa es
no de ello , y el no haber su- la suerte de la humanidad ; pe-
frido el estár á su puerta aguan- ro si nosotros nos hallamos en el
tando su orgullo y sus desde- mismo caso , nos desesperamos,
nes. y gritamos al instante : " ¡ Ah !
XXXII. » y quan desgraciado s o y ! " En-
tonces era preciso acordarse de
Bien podemos conocer la in- la sangre fria con que oímos el
tención de la naturaleza por los que á otro le habia sucedido el
sentimientos que inspira á todos propio accidente.
Ga
[loo] [IOI]
primero lo que debe preceder,
XXXIII. y lo que debe seguirse á la ac-
ción que proyectas. Si refrenas
Como jamás nos proponemos
tal ó tal cosa para que nos sal-
ga mal : del mismo modo la na-
esta regla , empezarás alegremen-
te tu empresa , porque no ha-
brás previsto sus resultas; pero
/
turaleza del mal no existe en el viendo al fin quanto tiene de ver-
mundo. gonzoso , te llenarás de confu-
xxxiv. sión.
x x x v i.
Si alguno entregara tu cuer-
po á la discreción del primero T ú quisieras lograr la victo-
que llegára , te indignarías sin ria en los juegos olímpicos, y yo
duda ; pero no te avergüenzas de también , por cierto , porque na-
abandonar tu alma , permitiendo da hay mas glorioso. Pero exa-
al primero que llega , y te lle- mina bien antes lo que precede,
na de injurias , que la turbe y y sigue á una empresa semejan-
la aflija á su gusto. te ; y piensa en ella despues de
este examen. Desde luego es pre-
xxxv. ciso que te sujetes á una regla
severa , esto es , no comer sino
Nada hagas sin considerar por necesidad : abstenerte de to-
[103]
da delicadeza : hacer los exerci- gladiatores, que tan presto sue-
cios aunque con disgusto , y á nan la trompeta , y un instante
las horas señaladas en invierno y despues representan tragedias. L o
verano : no beber jamás frió , ni mismo sucederá contigo: tú se-
vino tampoco, á menos que no rás succesivamente atléta , gla-
te lo manden : en una palabra, diator , orador y filósofo; y en
someterte sin reserva al maestro el fondo del alma no serás nada.
de los exercicios, como á un M é - T ú imitarás , como un mono , to-
dico. Despues te será preciso ba- do lo que veas hacer á los otros,
xar á la palestra, y allí, puede y todos los objetos te agradarán
ser te rompas un b r a z o , te dis- á la vez , porque no has e m -
loques un pie , tragues mucho p r e n d i d o nada despues de un
p o l v o , seas aporreado, y des- maduro examen, sino temeraria-
pues de todo esto , correr el ries- mente , y arrastrado de la ligere-
go de ser vencido. za de t u juicio y de tus deseos.
Si has hecho todas estas re- D e este modo, algunas gentes , al
flexiones , sé atléta si tú quieres. ver á un filósofo, ú oyendo de-
Pero sin esta precaución , harás cir á otros : " ¡ Q u é bien habla
lo que los muchachos, q u e , en » E u f r a t e s ! ¡ Q u i é n puede ra-
sus juegos , remedan unos des- ciocinar , y explicarse con mas
pues de otros á los que luchan, >»fuerza y mas sentido ! " F o r -
á los tocadores de flauta, á los man al instante el proyecto de
I 0
C 4]
hacerse sabios ellos mismos. o * ! .
rar toda suerte de humillaciones,
X X X V I I . olvidar la prosecución de los ho-
9
nores, de los empleos en los tribu-
¡ O hombre! considera desde nales ; en una palabra , todos los
luego lo que intentas emprehen- negocios. Considera atentamente
d e r ; examina despues tu n a t u - todo esto , y ve si quieres com-
raleza , para ver si la carga que prar á este precio la tranquilidad
te impones es proporcionada á del alma , la libertad y la cons-
tus fuerzas. Si quieres ser com- tancia : si no , ten cuidado de no
batiente ó luchar , mira antes tus ser á todo momento , como los
brazos y tus muslos, y ensaya muchachos, hoy un filósofo , ma-
la fortaleza de tus ríñones; por- ñana partidario, seguidamente
que no hemos nacido todos pa- rector, y despues Intendente del
ra las mismas cosas. ¿Piensas que Príncipe. Estas cosas no concuer-
abrazando la profesion de filóso- dan. Es menester resolverte á no
fo podrás comer , beber , y vivir ser sino un solo hombre , bueno
con la delicadeza que lo hadas? ó malo. Es preciso que cultives
Es necesario velar , trabajar , se- tu entendimiento, perfecciones tu
pararse de los parientes y ami- razón , ó te ocupes únicamente
gos , y sufrir los desprecios de de tu cuerpo. Es indispensable
una esclavitud : es preciso espe- que trabajes para adquirir los
bienes interiores ó exteriores; es
\
[.o6] C i o
7 ]
decir, que es preciso sostengas exige de tí. En efecto, nadie
el carácter de filósofo, ó el de puede ofenderte como tú no
un hombre ordinario. quieras; y no serás herido ver-
daderamente , sino quando pien-
XXXVIII. ses que lo estás. Sigue esta re-
gla : ten siempre delante de los
Todos los deberes se miden ojos las relaciones mutuas esta-
generalmente por las relaciones blecidas entre los hombres , y
que unen á todos los hombres conocerás fácilmente los deberes
entre sí. ¿Es tu padre? pues de- de un vecino , de un ciudadano,
bes cuidarle , cederle en todo, y de un General.
sufrir sus reprimendas y sus ma-
los tratamientos. ¡Pero este pa- xxxix.
dre , es malo ! ¿ Q u é importa ?
¿ T e habia ligado la naturaleza Sabe que el principal fun-
necesariamente á un buen padre? damento de la religión es el te-
N o : pero á un padre , sí. Si tu ner ideas sanas y razonables de
hermano te ha hecho una injus- los dioses; el creer que existen
ticia , cumple tus deberes con y gobiernan el mundo con tanta
él , y no pienses en lo que ha justicia como sabiduría; el per-
hecho, sino en lo que debes ha- suadirse á que debes obedecer-
cer , y en lo que la naturaleza los , y someterte sin murmurar
^ v [ 108 ] 0 9 ] . , ,
á los accidentes q u e ocurran, co- pira á todos los animales la se-
mo producidos por una inteli- paración y el aborrecimiento á
gencia infinitamente sabia. C o n lo que le parece dañoso ^ y en
esta opinion de los dioses , ja- general á todas las causas malé-
más podrás quejarte de ellos, ni ficas ; y el mismo instinto los
acusarlos de indolentes hácia tí. lleva , por el contrario, hácia
Pero solo hay un medio de aquello que les es ú t i l , y tam-
llegar á este punto , y es el re- bién á amar las causas de sus
nunciar todas las cosas , sobre las sensaciones agradables. Es impo-
quales no tienes poder alguno, sible al que cree haber recibido
y no colocar tu felicidad ó t u algún daño , el mirar á su autor
desgracia sino en lo que está en con gusto ; porque no puede uno
t u mano ; porque si tomas por un alegrarse del mal que experi-
bien ó por un mal algunas co- menta : tal es el motivo de las
sas extrañas , es preciso necesa- reconvenciones que un hijo hace
riamente , que al verte burlado á su padre quando éste le nie-
en lo que deseas, ó afligido de ga lo que pasa por bueno ; y
los males que temes, vengan á de aquí provino la guerra cruel
serte los autores de tus infortu- de Eteoclo y Polinice , que se
nios , el objeto de t u aversión y degollaron por haber mirado el
de tus quejas. uno y otro el trono como un
En efecto , la naturaleza ins- gran bien ; y de aquí , en fin,
["<0 [ n i ]
se han originado tantas murmu-
X L.
raciones contra la providencia de
parte del Labrador , del Piloto,
del Mercader , y del esposo que Quando vas á consultar el
acaba de perder á su esposa o d oráculo , ignoras lo que debe su-
sus hijos; porque la devocion ha- ceder , y vas á saberlo. Pero si
cia los dioses, se mide por el fueras filósofo , sabrías sin su so-
bien que hacen; y así, todo hom- corro qual sería el suceso: si es
bre que cuida de arreglar sus de- una de aquellas cosas que no es-
seos y sus aversiones , según las tán en nuestro poder , no puede
máximas prescritas , trabaja al ser para t í , ni un bien, ni un mal.
mismo tiempo ert hacerse piadoso. N o lleves , pues , ni manifiestes
En quanto á las libaciones, tampoco al adivino , ni repugnan-
á los sacrificios y á las primi- cia , ni deseo ; porque entonces te
cias que se acostumbra ofrecer á llegarías á él temblando : persuá-
los dioses , cada uno debe seguir dete por el contrario á que quan-
sobre este punto la costumbre de to pueda suceder es indiferente,
su país , y presentarlas con pu- que no te toca , y que sea de la
reza , sin hipocresía, sin negligen- naturaleza que fuere , en tu ma-
cia , sin avaricia ; pero también, no estará el hacer de ello un buen
sin suntuosidad que exceda sus u s o , sin que nadie pueda estor-
propios medios. vartelo. Presentate, pues, con con-
fianza delante de los dioses, co- [ T I
3 3
mo si fueras á pedirles consejo. trañas de las víctimas alguna co-
Luego que hayan hablado , ó sa funesta, cierto es que esta
pronunciado sus oráculos, piensa señal te anunciaría , ó la muerte,
en la dignidad de aquellos que la pérdida de algún miembro , ó
acabas de tomar por guias , y el destierro ; pero la recta razón,
cuya autoridad despreciarás si no de acuerdo con los dioses, no
los obedeces. dexaría de prescribirte el sacrifi-
car tus dias para salvar tu patria
N o obstante, no vayas á con-
ó tu amigo. Cree entonces á un
sultar el adivino, sino según las
adivino mas ilustrado; éste es
advertencias de Sócrates; esto es:
Apolo Piciano , que arrojó de su
sobre las cosas que no pueden con-
templo al que vió degollar á su
geturarse ni preveerse , ni con
amigo sin socorrerlo.
la razón , ni con las reglas de
ningún arte. Si se trata , por
x l i.
exemplo , de exponerte al peli-
gro para defender al amigo ó á
Prescribete desde a h o r a u n a
la patria , es inútil preguntar al
regla cierta , y u n Carácter cons-
oráculo, qual sea el partido que
tante que te sirva de ley, y de la
debas tomar en semejantes cir-
qual no te apartes jamás , sea en
cunstancias ; porque si el adivino
medio de la sociedad , ó sea quan-
te declarára que leía en las en-
do estés solo contigo mismo.
Jomo III. H
O s ]
xtur,
Calla con freqüencia ; no di-
Si está en tu mano , procura
gas sino las cosas necesarias , y
hacer con tus discursos que la
siempre en pocas palabras. N o -
conversación de tus amigos re-
sotros hablaríamos rara vez, si
cayga siempre sobre qüestiones
no hablásemos sino quando los
útiles y convenientes; y si estás,
tiempos y las circunstancias lo
ó te hallas con extrangeros é in-
exigiesen. N o nos ocupariamos
diferentes , calla,
jamás en cosas frivolas ; no ha-
blaríamos , ni de combates de gla-
diatores , ni de juegos del cír- x x i v ,
Ha
[".73
x l v i .
to lo exige la simple necesidad;
y pon límites á todo lo que no
Evita el comer fuera de tu sirve sino de ostentación y re-
casa; y huye sobre todo de los galo.
x l v i i i .
públicos festines. Si absolutamen- \
[161]
desden las mas grandes dulzuras
de la vida , por ir tras un hu-
PENSAMIENTOS MORALES mo bien vano de gloria.
iv.
DE TEOFRASTO,
Ó abandona enteramente el
conservados por Diógenes estudio de la sabiduría , porque
Laercio , y por Stobéo. ella exige grandes trabajos , ó
entregate á este estudio sin re-
serva , porque te aguarda una
i. grande, gloria. .'•..;
x x x i i i .
L a ignorancia no ve ni aun
Jo q u e se ofrece á su vista.
x X X I v.
a n t i g u o s .
DE ISÓCRATES,
TRADUCIDOS DEL FRANCES
AL c a s t e l l a n o
P O R
T O M O Q U A R T O .
CON UCENCIA.
E n M a d r i d , en la Oficina de AZNAR.
AÑO [Link].
Se hallará en la Librería dé Castillo,
frente á las gradas de S. Felipe.
C O M P E N D I O
DE LA VIDA
D E ISOCRATES.
— • —
rermo miohcù
[6] en el gobierno del Estado ; pero
ban sus esclavos. Este comercio lo débil de su voz , y una timi-
no le enriquecía demasiado para dez insuperable , no le permitie-
vivir con abundancia , y dar á ron jamás el subir á la tribuna:
sus hijos la. mejor educación. Isó- y así se ciñó á componer varios
crates , mas feliz que Demóste- discursos sobre diferentes mate-
nes, cuyos primeros años fueron rias , y á abrir una escuela de elo-
desperdiciados , fué instruido en qüencia , en la qual formo dis-
la eloqüencia por los mas hábi- cípulos , que no solo fueron gran-
les maestros de su tiempo ; y des oradores, sino maestros há-
tuvo la ventaja de contar en es- biles , famosos políticos , y exce:
te número á Pródico , Gorgias, lentes escritores en todo genero.
Tisias y Terameno , casi todos Su vida fué muy larga , y
revestidos de empleos públicos, en ella no experimentó aquellas
y que enmedio del exercicio de incomodidades, quasi siempre in-
sus honrosos cargos , enseñaban separables, de la mucha edad. Ci-
el arte de hablar bien, el qual cerón cita la vejez de Isocrates
les había hecho llegar al estado como un exemplo de aquellas ve-
en que se hallaban. jeces dulces y agradables , elec-
Toda la ambición de Isó- to ordinario de una vida tran-
crates era la de servir á su pa- quila , sabia y arreglada.
tria como orador , y hacer co-
En sus .últimos, años compu-
nocer sus talentos y sus virtudes
*A 4
w
p
so su Panatenaíca , que tenemos excelentes lecciones de moral pa-
todavía, y en la qual se ven ra las repúblicas, para los Mo-
brillar algunas centellas de su narcas , y para los particulares:
antiguo ingenio. se hallan también sobre la reli-
La pérdida de la batalla de gión , ideas tan sanas, como po-
Cherona le causó la mas viva dian esperarse de un filósofo na-
pena; y p u e d e decirse , que él cido en el seno del paganismo,
fué uno de aquellos á quien es- y abandonado á sus solas luces.
te revés funesto arrebató á la Las fábulas indecentes relativas
Ciudad de Atenas. Él previo to- á los dioses , que el genio de los
das las conseqüencias ; y no p u - poétas habia acreditado , le in-
diendo sobrevivir á la libertad quietaban ; y en uno de sus dis-
de su patria, se obstinó , du- cursos declama fuertemente con-
rante algunos días, en no tomar trá los principales inventores de
alimento alguno , y murió en fin la antigua mitología. Todas sus
a los noventa y nueve años de obras anuncian una nobleza de al-
su edad. ma , y una generosidad tan gran-
Si los autores se pintan en de como la que se habia obser-
sus escritos , no se puede conce- vado en varios rasgos admirables
bir una idea bastantemente ven- de su vida.
tajosa del carácter de Isócrates; Muchas personas se han for-
ü n ellos se ven por todas partes mado de este orador una idea
[10 3
absolutamente falsa , pues no le 9i qué admirarse si algún dia so-
miran sino como un escritor pu- 9i brepuja á todos los oradores
lido y agradable , sin ver . apenas 9i que le han precedido, así como
en él un filósofo grande, y un 91 un hombre se aventaja á un
excelente moralista. Para desen- »> muchacho : y si en este estú-
gañarlas , es suficiente traer aquí 91 dio no halla con qué satisfacer
los testimonios de Platón , y de » s u s deseos , puede ser que se
Dionisio de Halicarnaso. Escu- 91 le vea , apoderado de un mo-
chemos luego á Platón , el qual, jí vimiento divino , elevarse á al*
en su diálogo intitulado Phedro 91 guna otra cosa mas sublime,
hace hablar así á Sócrates: 91 porque este joven es filósofo
"Isócrates es joven , mi caro 9i naturalmente."
»»Phedro; pero [Link] lo Dionisio de Halicarnaso no
j> que de él vaticino. Y o lo en- es menos favorable á Isócrates,
f) cuentro de un ingenio supe- que Platón. " L o que hace para
») rior á Lysias para la eloqüen- 9i siempre digno de elogio á Isó-
»> cia , sin contar con que tiene 91 crates, dice este crítico juicio-
99 mas gusto para la virtud y 91 so , es la elección de asuntos
99 para la sana moral. D e suerte, 91 siempre nobles, siempre gran-
91 que con el tiempo , y si per- 91 des , y siempre dirigidos á la
9i severa en el género de estudio, 91 pública utilidad. N o se propu-
99 al qual se aplica , no habrá de » s o solamente el hermosear el
J , [ » ] [13] , a
>» arte de la palabra , sino que mayor número de máximas: tam-
»»quiso también perfeccionar las bién hemos extractado algunas,
»> almas, y ensenar á sus discípu- de otros diferentes discursos so-
»> los á gobernar sus familias, su bre diversos asuntos. Presentare-
» patria , y el cuerpo entero de mos alguna vez en masa ciertos
»> la Grecia. Todos sus discursos lugares un poco mas extendidos,
»> respiran, y hacen nacer el amor llenos de grandes lecciones, que
» de las virtudes públicas y pri- no debiamos omitir , y que no
»»vadas." habríamos podido reducir á má-
Nada puede añadirse á estos ximas separadas. En fin , hemos
testimonios , sino la exposición tratado de formar un cuerpo de
misma de la moral de Isócrates: moral interesante , propio para
el público por sí mismo verá, hacer conocer el grande escritor,
por los extractos que hoy pone- del qual hemos sacado estos ex-
mos á su vista , si Platón y Dio- celentes preceptos.
nisio de Halicarnaso han exage- El manual de Epicteto, que
rado. Tres de sus discursos, de ya se ha publicado , encierra, así
los quales, dos han sido compues- como el discurso de Isócrates á
tos para Nicoclés , Rey de Sa- Demónico, una continuación de
lamina , y el tercero dirigido máximas morales mas ó menos
á un joven ateniense, nombrado extendidas ; pero estas máximas
Deinónico , nos han surtido el son bien diferentes, ya por el fon-
O ]
do , y ya por la forma. Epicte- los con su manejo : a usar de
to , filósofo austero, traza reglas, prudencia y circunspección en ei
y prescribe preceptos á todos los gobierno económico de sus inte-
hombres, para enseñarles á poner reses ; y á prestarse también al-
su virtud y su felicidad al abri- guna vez á las circunstancias de
go de todas las opiniones huma- los tiempos, y al gusto de las
nas , y de todos los acaecimien- personas. Su moral, aunque muy
tos. Su sabio será dulce y firme, pura generalmente , no es siem-
porque no se espantará , no se pre de la mayor severidad : la
irritará , no se afligirá , ni se ale- dicción es grave, pero dulce y
grará de nada; pero será frió y suave : el escritor hizo estudio
apático. La moral de Epicteto es de contentar el entendimiento con
pura y sana ; su estilo es vivo la precisión del estilo ; de elevar
y ajustado , pero sin dulzura y el alma con la grandeza y no-
sin gracia. bleza de los sentimientos; y de
Isócrates , filósofo mas agra- halagar el oído con los encantos
dable , y menos severo , enseña á y harmonía del lenguage.
su joven discípulo , no solo á
mantenerse feliz y virtuoso en
£
medio de los hombres , sino á
agradar á aquellos con los qua-
les debe vivir ; á no incomodar-
[.6] [ v ]
11.
• •
Las lecciones que se dirigen
PENSAMIENTOS MORALES á los particulares , solo aprove-
chan á ellos mismos: instruir á
DE ISÓCRATES. los Soberanos y á los pueblos, es
asegurar al mismo tiempo la au-
toridad de los unos y la felici-
i. dad de los otros.
ni.
E n los discursos de moral no
hay que buscar cosas nuevas, Estimad sobre todo al hom-
porque estas materias no nos ofre- bre sabio , que tiene grandes mi-
cen sino verdades simples y co- ras , y persuadiros á que un ami-
munes , sacadas de las acciones or- go de buen consejo , es de todos
dinarias de la vida. El mérito de los bienes , el mas precioso , el
estas obras consiste en juntar, mas necesario, y el mas digno de
quanto es posible , las máximas un Rey.
esparcidas entre todos los hom- IV.
bres , y presentarlas de un modo
interesante. Creed que contribuís eficaz-
mente á extender vuestro Impe-
l o » » IV. • B
. . C'S]
n o , si gustáis de que os inspi- do hallado el medio de adiestrar
ren el gusto de los conocimien- y domesticar los animales mas
tos útiles. feroces , no pudiera formarse él
v. mismo para la virtud.
XXXIII.
Castigad la calumnia como
Dexad á la sabiduría la li- castigariais el crimen.
bertad de hacerse oír : ella se
Tomo IV. C
[34] CssD
que debe lisongearos e s , el ver
x x x v i i .
á los ciudadanos en el seno de su
Vos mandais á los otros; man- familia , admirar la grandeza de
daos á vos mismo : pensad que vuestra a l m a , mas bien que la
es indigno de un Monarca el ha- elevación de vuestra clase.
cerse esclavo de sus pasiones , y
x l.
que éste debe ser dueño de sus ' i'JJ
deseos, mas que de sus vasallos. Si os sucede el tener gustos
despreciables, encubridlos; pero
x x x v i 1 1 .
no temáis manifestar vuestro ar-
N o hay que aplaudirse de dor por las cosas grandes.
lo que podría ser obra del ma-
x l i.
lo ; haced consistir vuestra prin-
cipal gloria en la virtud , que N o exijáis de los simples par-
nada tiene de común con el vi- ticulares , el que sean arreglados
cio. en su vida, mientras que vos os
x x x i x . permitís el vivir sin regla : ma-
nifestaos , por el contrario , un
Los honores mas sólidos no modelo de sabiduría, porque el
son aquellos que os rinden pú- pueblo toma el exemplo de sus
blicamente ; porque estos son con dueños.
freqüencia hijos del temor. L o
C 2
[3«D [37] .
XL 11. pie y austero en vuestra vida pri-
vada, y como conviene á un Prín-
La mejor prueba que podéis
cipe : de este modo la multitud
tener de la prosperidad de vues-
herida del resplandor de vuestra
tro reyno, será la de llegar á ver
persona, os creerá digno de man-
al fin á vuestros vasallos mas ri-
dar ; y vuestros privados , en la
cos y mas sabios.
distancia proporcionada para co-
?>""' "f ' • ' •
X L I 11. nocer la fuerza de vuestra al-
ma , tendrán de vos la misma opi-
Sed mas zeloso en dexar glo- nion.
ria á vuestros hijos, que no ri- X L V.
quezas : estas son perecederas, y
la gloria es inmortal. El oro pue- Observaos en vuestras accio-
de ser el precio de la gloria ; pe- nes y en vuestras palabras: esta
ro la gloria no se compra con el atención os hará evitar bastantes
peso del oro. Los hombres sin
faltas.
mérito pueden ser ricos; el mé- XL v i .
rito solo , puede ser célebre. <
L I I I . l v r.
• - ' .- o'iqjmr Lo que admirais, imitadlo; y
Aunque hagais lo que hagais, las lecciones que diereis á vues-
no olvidéis que sois Rey y acor- tros hijos, ponedlas vos mismo
daos de
en práctica.
no hacer jamás cosas im-
propias de la magestad del trono.
• J
O J , [43]
i / v i i. ferente de los otros Príncipes q u e
encargan los trabajos, y se reser-
Gobernar ó dominar, son dos
van los placeres, toma á su car-
cosas que freqüentemente con-
go las fatigas, y hace comunes
funden , y sin embargo son bien
las ventajas.
diferentes. El que gobierna, con-
l x.
sagra todos sus cuidados á la fe-
licidad de los que le obedecen; ¡ Cómo podrian dexar de ser
y el que domina , por el contra- sagrados, los dias consagrados á
rio , hace servir á sus placeres los la felicidad de los pueblos!
trabajos y las penas de aquellos • i*1
á quienes manda.
lxi.
' '-?".•: ' ' C! •! < ; ' •''.TI I¿1
l v i i i .
Los homenages de un cora-
Un Príncipe sabio , en vez zon libre y fiero , son infinita-
de procurarse placeres con los mente mas lisongeros que las ba-
sudores ágenos , no excusa los xas adulaciones de un alma ser-
suyos para que sus vasallos sean vil.
felices. l x i i.
l i x .
C X 11 I.
C X I V.
CX I I .
Persuadiros , á que lo que
Creed que jamás es decente sienta bien á un joven , es la mo-
el decir lo que seria vergonzo- destia , el pudor , el amor de la
so hacer. . templanza , y el de la justicia.
Estas son las virtudes que deben
formar el carácter de la juven-
líos conocimientos , que han unido
tud.
el talento de hablar al de execu- C X V.
t a r , y han sabido servirse de la
pluma , tan bien como de la espada. Si os sucede el cometer al-
guna acción vergonzosa , no os
lisongeéis de que pueda quedar
absolutamente ignorada ; pues
F 2
C8s ]
• , .
[8 4 ] bres , juzga por lo que oye de-
quando pudierais ocultarla á los cir.
otros, no lo quedará de vos. CXIX.
G4
OSl • ,
cosas sobre las quales temáis el
CLVII.
abriros enteramente; en tal caso,
Creed que si los buenos su- hablad de ello báxo el nombre
cesos vienen de los dioses , los de un tercero , y como de u n
buenos deseos vienen de noso- negocio que os es indiferente;
tros ( i ) . por este medio sabréis como ellos
C L V111. piensan sin comprometeros.
C L 1 X.
Puede suceder que tengáis que
consultar á vuestros amigos en Quando querrais tomar con-
sejo de otro para vuestros nego-
cios, examinad desde luego co-
( i ) Esta máxima tiene relación mo administró éste los suyos:
con lo que dice Horacio : Det vi- cualquiera que ha arreglado mal
tam , det opes; cequum mi animum sus propios negocios, ppenas ma-
ipse paralo: que J ú p i t e r me dé la
nejará mejor los de otro.
vida y las riquezas : yo me d a r é
á mí mismo la moderación ; pero C LX.
la tal máxima no es conforme á las
ideas cristianas , las quales nos re- Nada os hará deliberar con
• presentan á Dios como autor de to- mas madurez, que el r e s o -
d o lo que hacemos , de todo lo que nar los inconvenientes de las re
d e c i m o s , y de todo lo bueno que
pensamos. soluciones precipitadas: ¡amas se
rio«]
cuida mejor la salud , q u e q u a n - c l x i i.
d o se m e d i t a n las conseqüencias
desagradables d e u n a e n f e r m e - O b e d e c e d las l e y e s estable-
dad. cidas p o r los M o n a r c a s ; p e r o
c l x i . m i r a d sobre t o d o su v o l u n t a d ,
c o m o la ley s u p r e m a . C o n e l
Si vivís j u n t o á los R e y e s , p u e b l o es m e n e s t e r u n c i e r t o
t o m a d sus c o s t u m b r e s y sus t i e n t o en u n a d e m o c r a c i a ; p e r o
usos ( i ) . V i é n d o o s t o m a r p a r t e e n u n a M o n a r q u í a , solo el So-
en sus g u s t o s , creerán q u e los b e r a n o d e b e agradarse ( i ) .
a p r o b a i s ; y éste es el m e d i o m a s
c l x 11 i.
simple d e a t r a e r o s la considera-
ción d e l p ú b l i c o , y el f a v o r d e l Q u a n d o estéis colocado , n o
Príncipe. e m p l e é i s á los h o m b r e s viciosos,
\
[n6]
algún modo son inmortales, de- el mayor de los bienes , debe
xan á los dioses y á los hombres presumirse, que jamás se aparta-
el tiempo de castigarlos. rá de los sentimientos que ella
C L X X X.
inspira.
CLXXXII.
Ordinariamente se está dis-
puesto á tratar con maña á los Nada hay en la naturaleza
que están prontos á defenderse; que sea bueno 6 malo absoluta-
en vez de que tanto mas se exi- mente ; el mal ó el bien resulta
ge , quanta menos resistencia se del uso y de las circunstancias
encuentra en ellos. de las cosas. En la felicidad es
CLXXXI.
preciso desear la paz , porque un
estado de tranquilidad , es mas
Por estimable que sea el que propio para asegurarnos el goce
es moderado por carácter, debe de los bienes que hemos adqui-
estimarse mas á aquel que lo es rido ; en la desgracia , es nece-
por reflexión y por principios. sario pensar en la guerra , por-
Todo hombre que solo es vir- que enmedio de la turbulencia
tuoso por instinto, puede mu- y del tumulto , y por el atrevi-
dar por capricho ; pero quando miento en las empresas, se po-
á una feliz propensión se une la drá ver cambiarse la fortuna.
convicción de que la virtud es
H3
C119I
f u e r z a , ni la h e r m o s u r a d e las
CLXXXIII. m u r a l l a s , ni u n a g r a n d e m u l t i t u d
d e h o m b r e s j u n t o s en u n m i s m o
N o todos d e b e n o b r a r del
r e c i n t o , sino la excelencia y la
mismo m o d o e n las mismas cir-
sabiduría d e l g o b i e r n o . E l g o -
cunstancias ; cada u n o d e b e ar-
b i e r n o es p a r a u n a república , lo
reglarse á los principios q u e des-
q u e la r a z ó n para u n h o m b r e :
d e luego a d o p t ó .
é l es el alma d e ella : é l solo
C L X X X I V. h a c e e n c o n t r a r recursos e n t o d o s
los n e g o c i o s ; aleja las desgracias,
L a floxedad d e u n p u e b l o n o
y fixa la felicidad. C i u d a d a n o s ,
se manifiesta menos e n las deli-
M i n i s t r o s , l e y e s , t o d o se f o r m a
beraciones relativas á e m p r e h e n -
sobre é l ; y la dicha d e los p u e -
der una g u e r r a , q u e e n e l m o -
blos , d e p e n d e d e la . b o n d a d d e l
d o de hacerla. L a f o r t u n a t i e n e
r é g i m e n político.
la m a y o r p a r t e en los sucesos d e
los combates : las resoluciones CLXXX VI.
d e una r e p ú b l i c a d e n u n c i a n sus
L a s h a z a ñ a s d e n u e s t r os a n -
verdaderos sentimientos.
tepasados p u e d e n hacer h o n o r á
C L X X X V. a q u e l l o s , d e sus descendientes,
q u e se e s f u e r z a n á seguir sus h u e -
L o q u e hace y m a n t i e n e flo-
llas ; p e r o ellas llenan d e v e r -
reciente á u n E s t a d o , ni QS la
H 4
[l2o]
güenza á los que por su molicie trado sobre lo por venir , se per-
y sus desórdenes deshonran tan suade á que nada puede saberse
noble origen. sino' por conjeturas , y á que la
sola fortuna puede decidir del
c l x x x v i i .
suceso.
Todos los hombres aspiran á c l x x x i x.
la dicha ; pero no todos saben •
t
C'38] [ I39] . ,
para hacernos obtener verdaderas no gozarán de privilegio alguno,
ventajas , verdaderos adelanta- ni cerca de los dioses , ni de los
mientos , la verdadera gloria; en hombres ? En quanto á m í , me
una palabra , la verdadera feli- hallo persuadido á que ellas so-
cidad , que la práctica de to- las pueden procurarse ventajas
das las virtudes. En e f e c t o , las sólidas, y á que las satisfacciones
qualidades del alma son las que de los malos son funestas siem-
nos aseguran la posesion d é l o s pre. Esos hombres • injustos q u e
bienes que podemos desear ; y pretenden usurpar las posesiones
a s í , el descuidarse en perfeccio- agenas, y que miran esta usur-
nar el alma , es descuidar , sin pación como un gran b i e n , s e -
saberlo , el medio mas conve- mejantes á aquellos animales vo-
niente para hacerse mas ilustra- races , que se dexan coger con
d o y ^ mas feliz que los otros. cebos groseros , se apoderan co-
¿ Podrían , por otra parte , figu- diciosamente de su presa; pero
rarse , que las personas mas fie- bien presto caen en el exceso del
les al respeto que debemos á los mal : en lugar de que las almas
dioses, y á la justicia debida á justas y religiosas , gozan en lo
los hombres, prontos á sufrirlo presente de un estado tranquilo
todo , y á hacerlo todo por no y seguro , y pueden prometerse
apartarse de ello , serán menos todavía una felicidad sólida y d u -
favorecidas que los perversos, y rable por el resto de sus dias.
[i4o]
Si hay exemplares en contrario, placer que nace de sus discursos,
á lo menos son m u y raros. Aho- es como un velo que les oculta
ra , supuesto que no se nos ha la verdad.
concedido el leer en lo futuro, Nosotros no tenemos nada
y ver con certidumbre lo que que temer en esta línea del que
debe sucedemos de feliz , exige se pica de ser franco : como no
la prudencia el elegir lo que es trata de seducirnos , solo ilustrán-
mas comunmente útil. En fin, donos acerca de nuestros verda-
¿ no sería una contradicción visi- deros intereses, nos hará mudar
ble , el creer que la equidad es de parecer.
una disposición del alma , mas ccv.
agradable á los dioses que la in-
justicia, y el pensar que los hom- Nadie p u e d e , ni juzgar de
bres justos tendrán una vida mas lo pasado , ni deliberar sobre lo
miserable que los malos ?
futuro , sin comparar diversos
pareceres , y sin haberlos oído
C C I V. todos sin especie alguna de pre-
t vención.
Un orador que se presta al C C V i.
1
gusto de los que le escuchan, [Link]" ,,-¡JV i
consigue tanto mas fácilmente el La moderación es costosa y
inducirlos al error , quanto el dura á la mayor parte de los
[143.3
nombres ; porque estos gustan sidad y los negocios, y el otro
tanto de llenarse de vanas espe- dictado por el interés ó por el
ranzas , y son tan codiciosos de orgullo.
toda ganancia, aun injusta , que CCIX.
los mas ricos, no contentos jamás
con su fortuna , y deseosos siem- Qualquiera que tiene senti-
pre de lo que no tienen, se ex- mientos elevados, debe elegir
ponen á perder lo que poseen. los mas grandes modelos, y es-
forzarse para seguirlos.
C C V I I.
. I " i " ccx.
J » : ; jrj-i i
La mayor parte de los hom-
bres , es mas enemiga de aquel Mirad como sabios , no á
que la reprehende sus faltas, que aquellos que disputan con suti-
de aquel que se las hace come- leza objetos frivolos, sino á aque-
ter. llos que tratan con eloqiiencia
materias importantes; no á aque-
• c c VIII.
llos , cuya alma poco constante
fluctua al gusto de las vicisitu-
Mas favorablemente se es-
des humanas, sino á aquellos que
cucha un discurso pronunciado,
saben soportar igualmente la bue-
que otro escrito : el uno se mi-
na y la mala fortuna., - - -
ra como inspirado por la nece-
[>45]
CCXI. mismo modo de los d o s , aunque
digan las mismas cosas. A los que
L a eloqüencia sabe quitar la
por malignidad reprehenden, de-
máscara al vicio , y preconizar la
be aborrecérseles , como hom-
virtud. E l ignorante se instruye
bres mal intencionados ; y á los
con ella , y el sabio se hace co-
que reprehenden con justo mo-
nocer. Nosotros encontramos en
tivo , debe agradecérseles, y mi-
el arte de hablar , la señal me-
rarlos como amigos fieles.
nos equívoca del talento de pen-
sar. I J n discurso sólido , justo
C C X 111.
y razonable , es la imagen de u n
alma recta y sincera. C o n la pa-
N o se debe envífliar la suer-
labra conducimos los hombres á
te de aquellos hombres soberbios^
la verdad que se o c u l t a , y á la
que se erigen en tiranos de su
verdad q u e se contesta.
patria , ni la de aquellos ambi-
C C X 11. ciosos , que se abrogan un poder
enorme ; sino mas bien la de
El que reprehende y el q u e aquellos espíritus moderados, q u e
acusa , emplean necesariamente m u y dignos de honores supre-
con poca diferencia el mismo len- mos , se contentan con los que
g u a g e ; pero siendo su intención el pueblo les concede.
diferente no. debe juzgarse del
Tomo XV. K
C'47]
c C X I V. dignos de los mayores elogios,
é
aquellos Atenienses generosos que
Ciegos quasi todos los hom- expusieron su vida por la felici-
bres en sus elecciones , desean dad de la nación : mas no sería
con mas ardor lo que les es per- justo olvidar los hombres céle-
judicial , que lo que puede apro- bres, que antes de aquellas guer-
vecharles , y trabajan para sus ras gobernaron nuestra república.
enemigos, mucho mas que para Estos fueron los que formaron el
ellos mismos. pueblo de Atenas, y los que lle-
c c x v. ( * ) nándole de valor , prepararon á
• los bárbaros, temibles adversa-
•
Deben seguramente mirarse rios.
>m como los autores de nuestras mas Lejos de descuidar los nego-
brillantes prosperidades, y como cios públicos , lejos de servirse
de los tesoros nacionales como
de sus bienes propios , y de aban-
( * ) El elogio de los grandes donar el cuidado de ellos como
hombres que gobernaron la repú- cosas extrañas, los administraban
blica de Atenas antes de las guer-
con la misma atención que su
ras contra los Persas , no debe omi-
tirse en este lugar ; y con él se patrimonio , y los respetaban, co-
concluirá el extracto de la moral mo debe respetarse el bien age-
de Isócrates. no. Ellos no colocaban la felicidad
K 2
[148] [ r
49 ] .
en la opulencia ; y les parecia para los hombres virtuosos no
que gozaba las mas sólidas y hay necesidad de multitud de or-
mas brillantes riquezas aquel que denanzas ; y que un corto nú-
practicaba las acciones mas hon- mero de reglamentos, basta pa-
rosas , y dexaba mayor gloria á ra hacerles obrar de concierto en
sus hijos. N o se les veía com- los negocios públicos ó particu-
batirse entre ellos con audacia, lares. Ocupados únicamente en el
ni abusar de sus fuerzas, y vol- bien general , se dividían y se-
verlas contra sus compatriotas; paraban para disputarse mutua-
sino , temiendo las reconvencio- mente , no la ventaja de destruir
nes de sus conciudadanos , aun á sus rivales para dominar solos,
mas que una muerte gloriosa en- sino la gloria de adelantarlos en
medio de sus enemigos, se aver- servicios hechos á la p a t r i a ; se
gonzaban de las faltas comunes, acercaban y unian , no para au-
mas que ahora nos avergonza- mentar su crédito ó su fortuna,
mos de las faltas personales. L o sino para multiplicar el poder
que los fortificaba en estas feli- del Estado. El mismo espíritu
ces disposiciones, eran sus leyes animaba su conducta con respec-
llenas de sabiduría , las quales to á los otros Griegos : no los
miraban menos el arreglar las ultrajaban : querían mandar, y no
discusiones, que el mantener pu- tiranizar : querían concillarse el
ras las costumbres. Spbian que amor y la confianza de los pue-
I^SO
blos : ser llamados Xefes , antes
que Señores : libertadores, mas C C X V I.
bien que opresores; y ganar los
pueblos con beneficios, antes que Aquellos hombres que se
reducirlos con la violencia. Sus muestran báxo un exterior q u e
simples palabras eran mas segu- impone , que con el adorno de
ras que nuestros juramentos, y su ciencia, ó con la afectación de
los convenios escritos, eran para sus virtudes , pretenden hacerse
ellos decretos del destino. M e - estimar mas que valen, no son or-
nos zelosos de hacer conocer su dinariamente sino impostores per-
poder , que de manifestarse dis- judiciales. Los sabios, por lo con-
puestos en favor de los mas dé- trario , que han establecido y
biles , deseaban que los mas po- arreglado el culto de la divini-
derosos lo estuviesen también dad,
con respecto á ellos. En fin , ca- aun quando hubiesen exá-
da república no era á los ojos de \ gerado las penas reservadas al
cada uno , sino un pueblo par- crimen , y las recompensas des-
ticular : la Grecia era una pa- tinadas á la virtud , son los ver-
tria común. daderos bienhechores del géne-
ro humano : s í , á estos respeta-
bles mortales, que han sido los
primeros que nos han inspirado
el temor de los dioses, es á
quienes debemos la ventaja de
no haber' vivido como los bru-
tos.