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Epicteto

Este documento presenta un discurso preliminar sobre la necesidad de estudiar las ideas de una secta o filosofía a través de las obras de varios autores, no solo de uno, debido a que las interpretaciones individuales pueden variar. También discute cómo las ideas de los fundadores de estas escuelas fueron modificadas y transmitidas de maneras diferentes por sus discípulos. Finalmente, sugiere que Epicteto fue quien más se apegó a las enseñanzas originales de Zenón, el fundador del estoicismo.

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Epicteto

Este documento presenta un discurso preliminar sobre la necesidad de estudiar las ideas de una secta o filosofía a través de las obras de varios autores, no solo de uno, debido a que las interpretaciones individuales pueden variar. También discute cómo las ideas de los fundadores de estas escuelas fueron modificadas y transmitidas de maneras diferentes por sus discípulos. Finalmente, sugiere que Epicteto fue quien más se apegó a las enseñanzas originales de Zenón, el fundador del estoicismo.

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IL OSO K

OfiAL^pr
MANUAL
DE EPICTETO,
TRADUCIDO DEL FRANCES

AL CASTELLANO

POR

D. Enrique Ataide y Portugal.

T O M O T E R C E R O .

Se incluyen al fin las Vidas de T e o -


frasto y la de M e n a n d r o , y. sus
respectivos Pensamientos morales.

CON UCENCIA.

E n M a d r i d , en la Oficina de AZNAR.
AÑO [Link].
Se hallará en la Librería de C a í t f l l o /
frente á las gradas de S". felice.' '
[ 5 ]

DISCURSO
f w
' PRELIMINAR.

P a r a conocer los verdaderos prin-


cipios de una secta religiosa o fi-
losófica , antigua ó moderna110
hay que buscarla en las obras de
un solo autor , porque no se for-
maría de ella sino una idea tanto
mas imperfecta , quanto , á pesar
del espíritu general y dominante
de la secta, á la qual nos arrima-
mos , suele hacerse una filosofía,
como nos formamos una religión,
según el temperamento , el ca-
rácter y las pasiones. Pascál, de-
voto atrabiliario y melancólico:
Fenelón , piadoso , sensible y
FONDO HISTORICO tierno ; pero los dos, igualmente
j «CARDO COWAJVWPi AS
a 3

156383
[ 5 ]

DISCURSO
f w
' PRELIMINAR.

P a r a conocer los verdaderos prin-


cipios de una secta religiosa o fi-
losófica , antigua ó moderna110
hay que buscarla en las obras de
un solo autor , porque no se for-
maría de ella sino una idea tanto
mas imperfecta , quanto , á pesar
del espíritu general y dominante
de la secta, á la qual nos arrima-
mos , suele hacerse una filosofía,
como nos formamos una religión,
según el temperamento , el ca-
rácter y las pasiones. Pascál, de-
voto atrabiliario y melancólico:
Fenelón , piadoso , sensible y
FONDO HISTORICO tierno ; pero los dos, igualmente
j «CARDO COWAJVWPi AS
a 3

156383
[6] tante , sino en el mismo indivi-
convencidos de la verdadera exis-
duo considerado en dos instantes,
tencia de Dios, no tenian de él
ó en dos estados diversos: como,
la misma idea , y no le veían
por exemplo, en el estado de la
báxo el mismo aspecto : la idea
salud ó de la enfermedad; en la
general y abstracta era necesaria-
juventud , en la madura edad ó
mente la misma; pero la idea
en la vejez, &c. &c. N o hay que
particular era muy diferente. Lo
admirarse de la poca uniformi-
mismo sucede con todos los ob-
dad que reyna en los principios
jetos : estos tienen qualidades ge-
de los antiguos filósofos, como
nerales y comunes, que todos los
nos han sido transmitidos por sus
hombres perciben, poco mas ó me-
discípulos. D e estos diferentes
nos, del mismo modo, y de acuer-
principios, los unos se han dul-
do convienen en su existencia; pe-
cificado , corregido y cambiado,
ro las ideas particulares que es-
y los otros han sido exagerados,
tos objetos excitan actualmente
y llevados al extremo, según la
en su espíritu , las que despier-
organización fuerte ó endeble , y
tan , freqiientemente bien distan-
el espíritu circunspecto ó atrevi-
tes las unas de las otras , las im-
do de aquellos que fundaban en
presiones que dexan en el cere-
ellos su filosofía.
bro ó la substancia encerrada en
la cabeza ; no solo varían de un Para no hablar aquí sino de
individuo á otro en el mismo ins- A4
[ 8 ]
la moral de Z e n ó n , es eviden- »»no me sujeto á nadie , dice,
te , según lo que precede, que » y o me permito el tener un pa-
ésta , ni fué , ni pudo ser la mis- »»recer : en sujetándose al de un
ma para todos los Estoicos; y lo »solo autor , ya no somos de
es igualmente , que no se le no- »> una secta , sino de una facción.
ta el mismo carácter en sus es- »> Yo respeto los pareceres de
critos; En general no hay filó- »los hombres grandes, sin pres-
sofo alguno , ni teólogo tampo- »> cindir del mió." Es verdad que
co , que haya conservado en to- 1 se encuentran en las reflexiones
da su pureza la doctrina de su de Marco Arrtonino las máximas
maestro ; y tampoco podría atri- fundamentales del estoicismo; pe-
buirse al uno y al otro , aunque ro tan presto restringidas , y tan
dixeran las mismas cosas , y se presto generalizadas , según juz-
sirvieran de los mismos términos. gaba que estas alteraciones di-o
Séneca declara en varios luga- ferentes eran necesarias para des-
res de sus obras ( i ) , que él envolver , aclarar ó rectificar los
busca la verdad sin guia: w Yo principios que habla aprendido
para arreglar su conducta.
[Link] parece ser de todos
( i ) Véase el tratado de la Vida los discípulos de Zenón , el que
dichosa , cap. 3 , y la Carta 45. menos se apartó de sus ideas.
Es un error el creer que él le
[10 3
haya ( i ) abandonado sobre el gun modo consagrado por un
artículo del suicidio; dogma co- largo uso , mas ó menos en vi-
mún á todos los filósofos de es- gor , según los tiempos, y por-
ta secta ( 2 ) ; y puede añadirse, que las leyes (1) no dexaron de
y á toda la antigüedad. La teo-
logía pagana no lo enseñaba ex-
presamente ; pero estaba en al-
( 1 ) Todo el m u n d o sabe que la
ley R o m a n a *no señalaba pena a l -
g u n a contra el suicidio i y lo que
(O U n o de sus traductores h a no es menos reparable es , que t o -
sostenido esta extraña p a r a d o x a ; das las causas que podian llevar al
p e r o con pruebas mas especiosas, hombre al extremo de darse la muer-
que sólidas. Véase la nota siguien- te , están previstas y estipuladas en
te. esta ley que s i g u e : Si quis impa-
( 2 ) Véase á A r r i á n , lib. I , cap. tientia doloris , aut tcedió vitce, aut
9 , 2 4 y 25 , y el l. 4 , c. 1 0 , de morbo , aut furore, aut pudore , mo*
Séneca , epist. 12 ; y sobre todoy ri maluit , non animadvertatur in
epist. 70. P o r lo que hace á M a r c o eum. Véase el D i g e s t o , libro 4 8 ,
A u r e l i o , n o citarémos sino este p a - tít. 2 1 ; y el C ó d i g o , lib. 9 , tít. 50,
sage d e sus reflexiones: " Sal de la de Bonis eorum , qui mortem consci-
¡ » v i d a , si te se hace importuna^ verunt. H a habido naciones e n t e -
« p e r o sal de ella sin q u e j a r t e , y ras que han mirado el suicidio c o -
» s i n m u r m u r a r , como d e u n quar- mo permitido. E n t r e los E m b a x a -
9>to que humea." dores Indianos q u e A u g u s t o r e c i -
bió
[ ' O ,
lares, en los quales el interés tu-
tolerarlo , á no ser en el rey lia- vo mucha mas parte que el de
do de algunos Emperadores, á la religion (1).
quienes la avaricia dictó sobre
este objeto, reglamentos particu-

(i") Luego que aquellos que se


quitaban la vida á sí mismos , eran
bió en Saraos , de parte de Pandion
acusados ó juzgados culpables de
y de P o r o , Reyes de las I n d i a s , se
u n crimen cuya convicción p r e s -
halló un filósofo d e la misma n a -
cribía la confiscación, sus bienes
ción , que habiendo vuelto con el
eran aplicados al Fisco 5 y en el
Emperador á A t e n a s , se hi?o q u e -
caso en que el crimen , por el qual
mar en una h o g u e ra , por no expo-
se habian quitado la vida , no se
nerse , decia , á los caprichos de la
sujetase á la confiscación , se le e n -
fortuna, y á la instabilidad de las co-
tregaban al heredero legítimo : ley
sas humanas. Púsose sobre su se-
iniqua , arbitraria , y puramente fis-
pulcro este epitafio : " A q u í yace
cal , que ponia todos los bienes d e
»Zarmanochégas , I n d i a n o de B a r -
los ricos en las manos del tirano,
w g o s a , que segú n el antiguo uso
cuya avaricia jamás dexaba de ha-
» d e su nación , se ha dado la muer-
llar pretextos para hacer acusar y
jjte á sí mismo." Apud Strab. géo-
declarar culpables de crímenes gran-
gr. lib. i j , p. 1048. edit. Amst.
des á todos aquellos que tenia i n -
1707. Confer. quce Dio , in Au-
terés de perder. Véase el Rescripto
gust. I. 5 4 , cap. 9 , pág> 739> e d '
de un Emperador , citado en el Di~
Hamb.
ges-
O ] t n l
El Manual de Epicteto en- todas sus partes, y penetrarle,
cierra el resumen de su filoso- por decirlo así, todo entero , de
fía , ó mas bien el del Pórtico, una mirada.
del qual fué el realce y el apo- Pocas relaciones nos quedan
yo. También tenemos sus dis- de la vida de Epicteto. El tiem-
cursos morales, recopilados igual- po , y aun mas la ignorancia y
mente por Arrian, los quales la superstición , que han hecho
pueden mirarse como una espe- perecer tantos monumentos pre-
cie de comentario de su Manual; ciosos de la antigüedad , frutos
con esta diferencia , que aquí es del ingenio y de la libertad, han
el autor mismo el que desenvuel- destruido aquel que Arrian ( 1 )
ve , explica y aclara sus propias habia elevado á la gloria de su.
ideas , en vez de que freqüente- ilustre maestro. Lo que puede
mente los intérpretes no entien- concluirse de varios hechos es-
den las que comentan, ó no ven parcidos en los historiadores, y
sino un lado del objeto , quan- lo que en el fondo nos importa
do sería preciso el mirarle por

(1) E l habia compuesto una v i -


gesto , lib. 4 8 , tít. 21. Ley 3 , §. 1 , da muy circunstanciada de Epicte-
2
J 3 > ff- De Bonis eorum , qui ante to. Véase el Prefacio de Simplicio
sententiam, mortem sibi consciverunt. sobre el Manual.
[i6]
mas el saber, e s , que en el si- O ]
glo tempestuoso y corrompido, con sus preceptos : Epicteto no
donde , por observarlo de paso, se ciñó á perfeccionar la teoría
apenas se hallaban gentes honra- de los deberes ; hizo mas , los
das sino entre los Estoicos, Epic- practicó , y siguió sus costum-
teto se manifestó siempre amigo bres con toda la austeridad de sus
del orden y de la virtud ; tan principios especulativos. Él fué
verdad es , como lo dice Mar- buen amigo , buen ciudadano, va-
co Antonino , que por todas las sallo fiel, y lo que sobre todo
partes en donde se puede yivir, merece notarse es , que amó y
se puede vivir bien ( i ) . Pero observó su regla mientras vivió
bien diferente de los Sacerdotes con igual fervor al de un novi-
del Paganismo , cuyas acciones cio. Nadie como él ha simplifi-
estaban sin cesar en contradicción cado la moral : él reduxo las mas
útiles lecciones de ella á esta fór-
mula , que ciertamente forma un
gran sentido : "Abstenerse, y su-
( i ) Hablando Tácito de la con- » frir."
ducta de Agrícola , báxo el reynado
d e Doipiciano , dice en el mismo Para juzgar bien la fuerza y
sentido :. Sciant quïbus moris illici- el resorte que prestan al alma el
ta mirari, pos se etiam sub malis desprecio de la muerte y del do-
principibus magnos viros esse. In lor , y para conocer todas las ven-
Agricol. cap. 42. tajas de una educación pública y
Tomo III. £
[i8] „ [19]
nacional, que tuviera por base era en e l , por decirlo así, una
este principio > que puede mirar- virtud de temperamento ; y po-
se como la causa primera de to- dría asegurarse, que esta doctri-
do lo que los Romanos han he- na , tan dura y tan severa , que
cho de bueno , de útil y de gran- parece que Zenón no habría se-
de , es necesario leer á Epicte^ guido sino por razón, Epicteto
to : allí se ve la calma y la se- la hubiera encontrado por instin-
renidad en la desgracia y en los to : ella resultaba de su consti-
reveses de la vida; la elevación tución física. En efecto, el es-
de los sentimientos en la servi- tudio , la meditación , la opinion,
dumbre y el abatimiento : el va- la costumbre, el amor de la glo-
lor en los sufrimientos : la pa- / r i a , la esperanza de vivir en la
ciencia en la miseria y en la po- memoria de los hombres, la so-
breza ; el perdón de las injurias; la cosa , dice un antiguo , que
en una palabra , todas las virtu- puede consolar la brevedad de la
des cuya práctica exige los ma- vida , el deseo bastante general
yores sacrificios llevados á un pun- de hacer honor á la doctrina que
to de perfección que admira, pe- se profesa, con su virtud y sus
ro que prueba al mismo tiempo, sacrificios, para representarla mas
que la naturaleza habia hecho á respetuosa á los ojos del pueblo;
Epicteto estoico , así como Cy- estas diferentes causas puramen-
nico á Diógenes. El estoicismo te morales, reunidas todas, no
B 2
O ] [21]
son bastante poderosas para dar Luego que un filósofo , lla-
al hombre aquella resignación her mado al Tribunal de las Leyes
róyca en todos los sucesos ( i ) , por algunos escritos inconsidera-
y aquella impasibilidad estoica,
de la qual Epicteto presentó cons-
ce soportar tranquilamente los mas
tantemente el modelo r La expe- vivos dolores , arrostrar los peligros
riencia prueba, que estas causas mas urgentes , y esperar la muerte
modifican al hombre mas ó me- con intrepidéz ; y ésta es el f a n a -
nos ; pero ellas no mudan su na- tismo. Puede también , con respec-
turaleza , ni hacen , según la ex- to á esto , hacerse esta causa mas
activa , mas enérgica que la o r g a -
presión misma de Séneca , un ser
nización que sostituye , como el de-
de bronce (2). lirio y el frenesí en las enfermeda-
des agudas. El fanatismo es el mis-
mo en el que sufre , y en el que
hace sufrir sin experimentar la m e -
(1) Véase u n hermoso discurso
nor emocion , ni el mas ligero m o -
de Epicteto sobre el estado en que
vimiento de piedad ; y él produce
deseaba le sorprehendiese la m u e r -
en ellos los propios efectos. Él
te. Apud Arrián , lib. 3 , cap. 5.
quita á aquel el sentimiento de sus
(2) N o conozco sino una sola
propios males , y hace á éste a b -
causa que transforma absolutamen-
solutamente insensible á los males
te al hombre , y que da al indivi-
de los otros : es la misma disposi-
duo mas débilmente constituido u n a
ción aplicada á casos diferentes.
fuerza física extraordinaria : le h a -
ce B 3 CO-
O ] C 23 3 , «
d o s , no cree que debe rehusar hecho á la mentira, y se deter-
mina á sellar su doctrina con su
á la verdad una confesion y un
sangre , con la esperanza de dar
sacrificio que cien fanáticos han
por este acto de firmeza una san-
ción mas fuerte á sus discursos
Coloqúense diversamente estos dos y á sus opiniones; no puede ne-
individuos , y se verá el mismo re- garse que esta conducta, que por
sultado. Pero es menester observar, otra parte puede parecer mas ó
que el fanatismo en general es u n a menos sábia , mas ó menos con-
causa accidental y momentánea : es
una enfermedad del c e r e b r o , que
forme al objeto que se propone,
tiene sus accesos , su paroxismo, manifiesta energía y carácter. Pe-
su declinación y su resolución. P a -
sa como u n a epidemia ; y su d u -
ración , así como sus efectos , v a - no consideramos los efectos cons-
ría según el progreso de las luces, tantes de las causas físicas , que
y el espíritu general y dominante son las solas causas real y necesa-
del siglo. A veces se encuentra tam- riamente tales , porque obran ince-
bién unido a l temperamento mas santemente , y su acción puede ace-
ardiente , al mas sombrío , al mas lerarse todavía , y multiplicarse
melancólico y á la organización mas también por el concurso y la re-
fuerte y entonces causa los mayo- unión de todas las causas m o r a -
res males , y n o se apaga sino con les. Véase el texto , despues del pa~
la vida. E n todos los casos hace al sage que forma el asunto de esta
hombre atroz ó insensato. Pero aquí nota.
no B4
[24]
ro no se compare una sola acción Observemos todavía con res-
con el tenor entero de la vida , ni pecto al filósofo que prefiere la
se saquen de un fenómeno par- muerte á la desaprobación públi-
ticular conseqüencias generales. ca de sus opiniones , que si su
Por penoso que entonces sea el vida debiera ser como la del es-
' sacrificio, y sea el que se quiera toico , una larga prueba de pa-
el esfuerzo, es el negocio de un ciencia y de valor , y , por de-
momento : y si es preciso creer cirlo así, la lucha continua de un
á un buen Juez en esta materia, solo hombre contra la naturale-
"es una cosa común el correr á za ; si su suplicio debiera durar
» l a muerte por impetuosidad de solamente algunos dias , no va-
»»espíritu ; pero solo una alma cilaría para retractarse , y hacer
»> grande que haya deliberado si ceder el interés de la verdad (al
» es menester vivir ó morir .,'pe- progreso de la qual 110 es indife-
» s a exactamente los motivos de
» una parte y otra , y se deci-
» d e por el peso de la razón, ó impetu quodam , et instinctu procur-
» á morir ó vivir ( i ) . " rere ad mortem , commune cum mul-
tis: deliberare vero et causas ejus
expendere , utque suaserit ratio , vi-
ta mortisque consilium suscipere vel
(i) Id ergo arduum imprimis et ponere , ingentis est animi. Plinius,
precipua ¡pude dignum puto. Nam /. x , epist. 22.
im-
O 7 ] .
rente por otra parte , que el vi- nizacion contradice sin cesar las
va ó que muera) ( i ) á una ley sábias lecciones del maestro , y
mas fuerte , mas imperiosa , y la se opone constantemente á su
primera de todas, que es la de efecto ; como la ley eterna é in-
la conservación. Sin duda, la edu- variable establece en el universo,
cación , la razón perfeccionada que siempre lo físico arrastre lo
por la experiencia y la reflexión, moral, estas lecciones no tendrán
pueden ayudar , fortificar , cor- sobre el hombre sino una influen-
regir , ó cambiar también hasta cia débil y pasagera , y la na-
un cierto punto las disposiciones turaleza quedará la mas fuerte.
naturales; pero si la máquina es Esto es lo que tal vez hizo de-
débil ó mal constituida : si el gé- cir al sabio Bordeux: v ¡ Dicho-
nero nervioso es demasiado sen- »> sos aquellos que tienen su fi-
sible , demasiado irritable : si el »> losofía en la sangre!" A lo me-
joven educando no tiene pasio- nos es cierto, que ésta es la me-
nes ; en una palabra, si la orga- jor y la mas segura ; y ésta fué
particularmente la de Epicteto.
Mientras Séneca , Marco Aure-
(i) Si industria ac rigor adsint, lio , y la mayor Aparte de aque-
eo laudis excedere , quo plerique per
llos que habían abrazado la sec-
abrupta, sed in nullum reipublicce
usum , ambitiosa morte inclaruerunt.
ta de Z e n ó n , estoicos ya por
Tacit, vita Agric. cap. 42. institución, hadan inútiles esfuer-
OS]
zos por ser consiguientes á sus
£29] ,
teresantes de la vida de estos fi-
principios , y se desesperaban de
lósofos , haf uno sobre todo , que
quedar hombres ( i ) ; Epicteto
confirmando estas reflexiones, ha-
armado , por decirlo así , por la
ce mas sensible el resultado de
naturaleza contra todas las penas
estas diferentes disposiciones or-
de la vida , encontraba en la ex-
gánicas.
tremada fuerza de sus órganos
Epafródito, hombre brutal
recursos suficientes para soportar
y feroz hasta en sus juegos , te-
con paciencia el estado de baxe-
nia el bárbaro placer de ator-
za á que se Jiallaba reducido: los
mentar á Epicteto, y se diver-
desprecios y los ultrages de un
tía en torcerle una pierna: Este
maestro insensato ; y en fin, los
le dixo sonriendo, y sin alte-
males mas crueles y prolongados.
rarse : " S i continuáis , me rom-
Entre los muchos hechos in- »> pereis la pierna : " lo que en
efecto sucedió. Entonces Epicte-
to repuso friámente , y con un
( i ) Y o os exhorto á la firmeza,
rostro tranquilo : "Bien os dixe,
dice Séneca á Lucilio ; y o que he
tt que me romperiais la pierna. "
llorado con exceso á mi caro S e -
reno 9 yo á quien pueden contar, Marco Aurelio perdió su Go-
y me a v e r g ü e n z o , entre aquellos á bernador , y penetrado de senti-
quienes el dolor ha vencido. Epíst. miento , olvidó su constancia or-
<>3- dinaria , y lloró. Los cortesanos,
[ 3 0
siempre dispuestos á ridiculizar
pío el de Posidonio. Pompeyo,
las virtudes que no poseen , y
á su vuelta de Siria , fué expre-
mas vanos de una buena chocar-
samente á Rodas para oír á este
rería , que lo que las almas hon-
filósofo; pero no se prometía con-
radas deben estarlo de una buena
seguirlo de un hombre atormen-
acción ; se burlaban de este jo-
tado de agudos dolores: " E l es-
ven Príncipe en presencia del
» t a d o de sufrimiento en que^ me
Emperador , el qual se lo tachó
»encontráis , le dixo Posido-
con una palabra sentenciosa , en
» n i o ( 1 ) , no me impedirá el
donde brillan á un tiempo la bon-
dad de su corazon, y la preci-
sión de su entendimiento. » P e r - (1) At ille , tu vera , inquit, pa-
>i mitidle el ser hombre , les di- tes : nec committam ut dolor corpo-
» xo , ni la filosofía ni el imperio ris efficiat ut frustra tantus vir ad
«quitan las pasiones, ( i ) " me venerit. Itaque narrabat (Pom-
Se puede unir á este exem- pejus ) earn graviter et copiose , de
hoc ipso. Nihil esse bonum nisi quod
esset honestum , cubantem disputas-
se ; cumque quasi faces ei doloris
admoverentur , scepe dixisse: Nihil
(i) Permitt it e illi (inquit) ut ho- agis , dolor; quamvis sis molestus,
mo sit: neque enirn vel philosopbia, numquam te esse confitebor malum.
vel imperium tollit affectus. J u l . C a - Apud Cicer. T u s c . disput. lib. 2,
pitol. in A n t o n i n o P i o , cap. io. cap. 24.
• . *

,. o ] C33l
a cumplir vuestro deseo; y no
» m i lacayo; pero se envanece
>»se dirá que Pompeyo vino in-
»» sobre que á lo menos contiene
» útilmente á honrar mi retiro
» su lengua báxo las leyes de su
» con su presencia." Al instante
» secta."
le probó con un discurso , tan
Esta' reflexión de Montaigne
grave como eloqüente , que solo
no dexa de ser justa; pero no
es bueno lo que es honesto. Pe-
es menos cierto , que Posidonio
ro la violencia del mal le obligaba
era estoico , quanto se puede ser-
á interrumpirlo, y dixo: ¡Por mas
lo por estúdio y por reflexión ; y
que hagas , dolor , y por mas
luego, que la preferencia que se
importuno que seas , jamás con-
da á esta, secta, es-antes un nego-
fesaré que tú eres un mal! '
w cio de elección, que de vocacion.
Este cuento que tanto ha-
Se sabe del estoicismo quanto
»> cen valer, dice Montaigne, ¿qué
de él [Link] y practicar-
»»supone para despreciar el dt-
se ; y esto no es poca cosa. Posi-
»»lor ? N o disputa sino una pa-
donio era un sabio de un valor y
ís labra; y sin embargo , si aque-
de una firmeza de alma extraordi-
a lias punzadas no le mueven,
narios ; pero esto no era ser un es-
a ¿ por qué interrumpe su dis-
toico. El verdadero estoico es ne-
a curso ? i por qué piensa hacer
cesariamente un fenómeno muy
»> mucho en 110 llamarle mal? Él
raro: es un ente á parte. Epicte-
» siente las mismas pasiones que
to mismo no se creía digno de
Tomo III. C
[35]
este nombre. " Y o veo ( i ) bas-
» viejo como yo , ese grande es-
»» tantes hombres, decia, que pu-
»»pectáculo de que no he podi-
»» blican las máximas de los es-
»»do , n lo confieso , gozar toda-
»» toicos, pero yo no veo un es- »»vía,
»»toico. Manifiéstame, pues, uno: Despues de haber definido
»»uno es el que pido. Un estoi- así al verdadero estoico, hace
»» co ; esto es , un hombre que Epicteto una bella aplicación de
»»en la enfermedad se crea di- estos preceptos generales á los
»»choso ; que en el peligro se casos particulares, que es el solo
»> crea dichoso : que muriendo medio de hacer útil la moral j
»> se crea dichoso ; que en un porque las generalidades en mo-
»> destierro se crea dichoso ; que ral , son á los ojos del filósofo,
»»despreciado y calumniado se lo que las especulaciones subli-
»»crea dichoso, Si no puedes ma- mes de la Álgebra y de la Geo-
»»nifestarme este estoico perfec- metría son para el pueblo que
»»to y acabado , muestrame uno las mira como indagaciones de pu-
»empezado : no envidies á un ra curiosidad , hasta que algu-
no aplica al fin al uso común
las verdades , que el cálculo y
( i ) Aptíd Arrián l. 2 , cap. 19,
la observación han descubierto.
p. 228 , 2 2 9 , edit. Upton. Londin. " En todas las cosas, dice Epic-
1741. »»teto, es necesario hacer lo que
C%
[36] . 037]
»depende de u n o , y quedar » t e del dia. Una hora llega , y
»despues firme y tranquilo. Si » pasa ; yo vengo , y yo paso
» me veo en la precisión de em- »también. El modo de pasar es
» bar carme , ¿qué debo hacer? »indiferente : que sea por el
» escoger bien el buque , el Pi- » hierro , por la fiebre ó por el
»loto , los Marineros , la esta- » a g u a , todo es igual ( i ) . "
» cion , él dia y el viento: es- ¡ Qué contraste tan admira-
» t o es lo que depende de mí. ble forman con . la moral incier-
» L u e g o que me hallo en plena ta , sutil y sentenciosa de Pla-
» mar, sobreviene una tempestad: tón y Aristóteles estas máximas
»éste no es ya negocio mió, si- tan propias, como dice Montaig-
» no del Piloto. El barco se vá ne , á llenar el corazon de va-
» á fondo : ¿ qué debo hacer ? lor , de independencia , y de in-
» h a g o lo que de mi depende: trepidéz ! ¡ Quánto la moral es-
» no grito , no me atormento, toica se eleva sobre la de estos,
» n i me quejo de Dios. Yo sé sea por el vigor y la firmeza de
» que todo lo que ha nacido de- sus principios, sea por las gran-
» be morir ; esta es la ley ge- des é instructivas lecciones que
» neral: preciso es que yo raue-
» ra. Y o no soy eterno , soy un
» hombre , una parte del todo, ( i ) Apui Arrián /. 2 , cap. 5,
>> asi como una hora es una par- pág. 188.
C 3
[39]
pueden sacarse de ella en las di- grandezas de la fortuna; y so-
ferentes condiciones de la vida! bre todo , de la vida , sin el qual
¡ Qué no podria esperarse de los tendrán siempre el espíritu en-
hombres, hasta en los países don- cogido , y el alma común; en fin¿
de los insultos hechos á la natu- en exercítar en ellos el entusias-
raleza humana, á sangre fria, son mo de la virtud por los precep-
tan freqiientes, si en vez de la tos firmes y austéros de esta secta
educación pusilánime y contra- tan fecunda en hombres grandes,
dictoria que reciben en nuestros á la qual llama el autor de los
climas, y que asegura á sus hi- Ensayos , con razón , " la pri-
jos una parte de su debilidad, de » mera escuela filosófica, y su-
sus vicios y de su miseria, se »períntendenta de las otras!'*
ocupasen temprano en fortificar El que ha dicho que " e l es-
su cuerpo con el exercicio y el « toicismo no es otra cosa que
trabajo: en rectificar su juicio con « u n tratado de la libertad to-
el estudio de las ciencias exactas: » mada en toda su extensión , "
en acostumbrarlos con buenos ha dado de ella ( 1 ) , en pocas
exemplos al espectáculo útil y palabras , una idea general muy
consolador de las cosas honestas exacta. w Si esta doctrina , aña-
(porque los buenos exercicios
forman las buenas costumbres):
en inspirarles el desprecio de las
(1) V i d a de Séneca, pág. 4 2 3 .
C4
J > ]
[41]
»J de , que tiene tantos puntos
justamente despreciadas en el día;
» comunes con los cultos religio-
pero que necesariamente han de-
s o s , se hubiera propagado co-
*> mo las otras supersticiones, há bido , como todos los errores gra-
» mucho tiempo , q U e ni hubie- ves é importantes en las ciencias,
» ra esclavos , ni tiranos sobre la excusar muchos extravíos á los
« tierra." que los han sucedido ( 1 ) , y pre-
N o es la lógica, la física, parar el descubrimiento de las
ni la metafísica de los estoicos, la reglas fundamentales de la lógi-
que debe temerse, porque ellos ca , así como las disonancias en
no han hecho mas que tartamu- la música previenen la mas per-
dear sobre las ciencias, cuyos fecta harmonía, y el reposo mas
verdaderos principios no han si- dulce á un oído sensible y exer-
do conocidos sino de los moder- citado.
nos. También puede decirse que Si la filosofía especulativa , y
las sutilezas de su dialéctica, aun- puramente racional de los estoi-
que tal vez propias á distin-
guirlos de los otros filósofos por
sus expresiones, así [Link] di- (1) Véase lo que han dicho so-
ferencian por su doctrina , no son bre esto en la advertencia sobre las
ni menos pueriles, ni menos ri- qüestiones naturales de Séneca , en
diculas que las de Escoto, &c. tan el tomo 6 de sus obras , traducidas
por M . la Grange , pág. 11 y 12.
, , C 431 C 43 3
eos, dexara un campo muy vas- edificante que ilustrado, ha ha-
to á las indagaciones y á los tra-, blado de los estoicos y de sus
bajos de los modernos , no suce- principios filosóficos, sin haberlos
dería lo mismo con su moral y conocido bien , y no ha dado, ni
sus principios generales, de don- de los unos ni los otros, sino una
de han deducido los deberes re- idea vaga , incompleta , y fre-
cíprocos de los hombres. Parece qiientemente falsa ( i ) , como se-
que esta ciencia de las relaciones ría fácil probarlo si éste fuera
constantemente establecidas entre lugar para hacerlo. Observemos
los seres que tienen una misma solamente, en favor de aquellos
naturaleza , y las mismas necesi- á quienes la autoridad de este au-
dades físicas, era la que habían tor pudiera imponer respeto, que
cultivado mas, y la que miraban, todos los lugares de su obra , en
igualmente que las ideas de Só- donde particularmente se trata
crates , como la mas útil y la de los filósofos antiguos , deben
mas importante, y la que for-
maba el carácter distintivo y par-
ticular de su secta. Un autor mo-
derno , muy piadoso sin duda, ( i ) ¡0 utinàm arguerem sic , ut
non vincere possenti
cuyas intenciones son rectas , y
\ Me miserum ! j quare tam bona cau-
las miras loables; pero cuyo zelo sa mea estì
nos ha parecido , en general, mas Ovid. Amor. I. 2 , el. 5 , v. 7.
['44 J
£45 3 .
leerse con precaución, sea por da parte debe concurrir , y di-
el modo poco exacto é insuficien- rigir sus acciones sin preferir ja-,
te con que exponen en ellos sus más su ventaja particular al in-
opiniones., ó sea por el juicio que terés común ( i ) : que enseñaba,
forman. En efecto, ¿qué conoci- que cada uno debe amar á su
miento preciso puede tomarse, semejante : velar sobre sus nece-
en este libro, de la doctrina de sidades : preveerlas también: in-
Zenón , de Séneca , de Epicte- teresarse en todo aquello que le
t o , y de Marco Antonino? ¿Por pertenece : soportarle : no hacer-
qué no se presenta al lector, des- le mal ninguno ; y creer que la
pues de haber examinado escru- injuria , la injusticia es una espe-
pulosamente , y juzgado con im- cie de impiedad : exercitar con
parcialidad , un compendio fiel de
la moral de los estoicos ? ¿Y có-
mo , con un alma dulce y sensN
(i) Mundum autem (Stoici) cen-
b l e , se habla tan fríamente de sent regi mmine deorum, eumque
una secta que ha dado el pre- esse quasi communem urbem , et ci-
cepto , y el exem^lo de todas las vitatem bominum, et deorum; et unum-
virtudes sociales : que miraba el quemque nostrum ejus mundi esse par-
universo como un R e y n o , de tera ; ex quo illud natura consequi,
quien Dios es el Príncipe, y co- ut communem utiiitatem nostm an-
teponamus. Cato apud Cicerón , de
mo un todo, á cuya utilidad ca- Finib. bon. esmal. I. 3, c. 19.
[4<53 . [47]
él la beneficencia: persuadirse darse también en cierto modo de
fuertemente que no se ha naci- ella, en vez de buscar testigos,
do solamente para sí ( i ) , sino ó de proponerse alguna recom-
para ventaja de la sociedad , y pensa , ó de obrar mirando á su
para hacer bien á todos los hom- propio interés; pasar de una bue-
bres , según sus fuerzas y sus fa- na acción á otra buena acción;
cultades : contentarse de haber y no cansarse jamás de hacer bien,
hecho una buena acción , y del sino acumular, durante el curso
testimonio de su conciencia : olvi- de su vida , buena acción sobre
buena acción , sin dexar entre
ellas el menor intervalo, ni el
(i) Hi mores, hcec duri immo- menor vacío , como si ésta fuera
ta Catonis la única ventaja del existir; creer-
Secta fuit : servare modum, finem-
se suficientemente pagado con so-
que tenere,
Naturamque sequi, patriceque im-
lo el haber tenido ocasion de ser-
pendere vitam, vir á otro ; manifestar á éste re-
Nec sibi, sed toti genitum se credere conocimiento , como por una co-
mundo. sa que nos es útil á nosotros mis-
Pharsal. I. 2 , v. 380, et seq. mos : no buscar por conseqüen-
Lucano ha juntado en estos qua- cia fuera de sí , ni el provecho,
tro versos los rasgos mas caracte- ni las alabanzas de los hombres:
rísticos del estoicismo. no estimar nada, y no tener na-
da tan en el corazon, como la los quales no hay uno solo que
virtud y la honradéz: no dexar- no respire la virtud mas pura,
se jamás separar de su obligación, y que no sea conforme á la mas
mientras que se la conoce , ni sana moral , basta para justificar
por el deseo de vivir, y mucho lo que hemos dicho de la de los
menos, por otra cosa alguna , ni estoicos, y para demostrar que el
por el temor de los tormentos autor de quien hemos hablado,
ó de la muerte , ni por el de la no les ha hecho justicia , y los
ignominia , peor que la muerte, ha juzgado con demasiada lige-
menos aun por el miedo de qual- reza.
quiera desgracia que sea, &c. ( i ) ? Uno de los mas bellos inge-
Este pequeño número de pre- nios de estos tiempos , que ha-
ceptos tan sabios , y de una uti- bía estudiado filosóficamente el
lidad general y constante , entre espíritu de las diferentes sectas
de la antigüedad , y cuyos prin-
cipios habia también meditado
( i ) Lo que acaba de leerse es profundamente , ha hecho de los
extraído, palabra por palabra de las estoicos, particularmente, un elo-
obras de Séneca , de Epicteto, y gio que no se lee sin ternura , ni
de Marco A n t o n i n o , de quienes se sin tomar parte en los sentimien-
hallarán las propias palabras en el
sabio Prefacio de Gataker , sobre tos de respeto y admiración que
el libro de este Emperador. le dictaron. " Las diversas sec-
Tomo III. D
»tas de filosofía entre los an- 99 das, busquemos en toda la na-
»tiguos, dice , pudieran consi- »> turaleza, y no hallarémos en
»derarse como especies de reli- 9i ella mayor objeto que los An-
» gion. Jamás ha habido una de 9> toninos. Juliano mismo , J u -
»»aquellas , cuyos principios fue- »liano ( u n voto arrancado así,
j> sen mas dignos del hombre , y » n o me hará cómplice de su
»» mas propias para formar gen- »} apostasía); no, no hubo despues
»» tes honradas , que las de los >9 de él un Príncipe mas digno
» estoicos; y si yo pudiera de- »y de gobernar los hombres.
>? xar un momento de pensar que >J Mientras que los estoicos
»> soy Cristiano y Católico , no »> miraban como una cosa vana
»» me detendría en poner la des- »> las riquezas, las grandezas hu-
»» truccion de la secta de Zenón »> manas , el dolor , las pésadum-
»» en el número de las desgracias »> bres y los placeres, no se ocu-
»» del género humano, »paban sino en trabajar en la
»> Ella no contrastaba sino las » felicidad de los hombres, y en
»> cosas grandes , los placeres y » exercer los deberes de la socie-
»» el dolor. Ella sola sabia hacer » dad: parece que miraban este
»» ciudadanos , hombres grandes, »»espíritu sagrado, que creían es-
!
»»y grandes Emperadores. v-»»tar en ellos mismos, como una
»Separémonos por un mo- »»providencia general que vela-
jí mentó de las verdades revela- » b a sobre el género humano.-
Da
, , C 5 3 l
»»Nacidos para la sociedad, to- cuya doctrina acabamos de ex-
»dos creían que su destino era plicar , báxo un punto de vista
» el trabajar para ella ; con tan- tan interesante, fué el objeto de
» t a menos carga , como que sus las mas negras calumnias, en el
»recompensas estaban todas en reynado de los Emperadores. Se
» ellos mismos ; y que dichosos les imputaba á los estoicos como
» con su sola filosofía, solo podia un crimen, el valor con que ha-
» aumentarse su felicidad , sier.- blaban de la dignidad y libertad
» d o los otros felices." del hombre. Nada se ahorraba
Este homenage rendido á la para hacer sospechosa su fideli-
virtud estoica , debe tranquilizar dad : se les pintaba como espí-
á los que defienden la misma cau- ritus inquietos y revoltosos ( i ) ,
sa , y consolarlos, si sucede que como hombres que llevaban con
los contradigan. impaciencia el yugo de las leyes
Un hecho que excitará la ma-
yor indignación en las almas hon-
radas , y que no podría creerse
si no se hubiera visto en todo tiem- (i) Plautum.. . Veterum Roma-
po , que los hombres mas reco- norum imitamenta prxjferre : assun-
td etiam sto'icorum arrogantia sectá-
mendables por sus talentos y por que , quce túrbidos et negotiorum ap-
sus costumbres, han tenido la petentes faciat. Tácit . Annal. I. 14,
misma suerte , es, que esta secta, cap. 57.
D 3
y de la autoridad ; en una pa- »i cido ya los Tuberones y los Fa-
labra , como enemigos secretos »> vonios , nombres odiosos, has-
del Príncipe y del Estado; y así » t a á la antigua República: para
prepararon la pérdida de Séneca, » destruir la autoridad del Prín-
de Traséas , y de varios otros es- >J cipe , ponderan la libertad : si
toicos igualmente virtuosos. "Es- »salieran con su empresa , ata-
» ta secta, decia uno de esos vi- 9»carian la libertad misma."
» l e s acusadores ( i ) , ha produ- Epicteto , que tantas veces
habia visto los crueles efectos de
estas calumnias insidiosas , creyó
( i ) Et habet ( Trase'a) se et ato- debia hacer sobre esto la apolo-
res , vel potius satellites, qui non- gía de los estoicos. Su defensa
dum contumaciam sententiarum , sed
es noble , simple , precisa, y co-
habit um vultumque ejus sectantur ;
rigidi et tristes , quo tibi laseiviam
mo podrían , aun hoy , hacerla
exprobrem... Spernii religiones, ab- sus semejantes. " Los estoicos, di-
rogai leges. . . Ista secta Tuber ones
et Favonios , veter i quoque Reipu-
blicce ingrata nomina , genuit. Ut
imperium evertant , libertatem pre- Los detractores de los filósofos
ferunt : si perverterint , libertatem modernos dicen las mismas cosas
ipsam aggredientur. Cossutianus Ca- que Cossutianus C a p i t o , pero no
pito , apud Tacit. Annalium t lib. las dicen tan enteramente bien.
16, cap. 22. D4
Los
. C56]
»» ce , ensenan que el hombre es esta apología , que se halla en las
»libre : ¿ enseñan con esto á des- disertaciones de Arrian ( i ) , que
»»preciar la autoridad del Empe- las recopiló , así como otros mu-
»» rador ? ¡ N o lo permita Dios! chos pensamientos juiciosos y fuer-
» N i n g ú n filósofo enseña á los tes , de la propia boca de Epic-
»»vasallos á levantarse contra su teto , precedió ó succedió ( 2 ) al
»»Principe, ni á substraer á su tiempo en que los filósofos fue-
» poder nada de lo que debe es- ron arrojados de Roma y de to-
" t a r l e sometido. Toma , ahí tie- da la Italia. En uno íi otro caso,
»»nes mi cuerpo , mis bienes, mi ella prueba , que aquellos que
" reputación y mi familia : todo con sus trabajos han extendido la
" l o entrego; y quando halles esfera de nuestros conocimientos,
»' que enseño á alguno á retener- restablecido la humanidad en sus
»»lo á pesar t u y o , hazme morir, derechos, freqiiantemente viola-
» y soy un rebelde. N o es esto dos , y destruido aquellas preocu-
»'lo que enseño á los hombres:
» no les enseño sino á conservar
" l a libertad de sus opiniones,
» de las quales los ha hecho Dios (1) Lib. 1 , cap. 29.
»»los solos dueños." (2) Este parecer es el de S a u -
Poco nos importa el [Link] maise , y es el solo probable. N o t .
Salmas. in Epictet. pag. 4, edif.
Lugd. Bat. 1640.
paciones funestas, manantial ina-
arreglar algún dia el de la pos-
gotable de disputas, de desorde-
teridad , luego que nada haya
nes y de males, han sido en to-
que temer de la influencia de su
dos tiempos el objeto del ódio
d e los genio sobre su siglo , y de las
Soberanos absolutos, ig-
luces que esparcen sobre todas
norantes y supersticiosos. P e m
las materias , en donde importa
este mismo espíritu de persecu-
mas que la verdad sea conocida.
ción , que los anima contra los
Esto fué lo que hizo decir á un
solos hombres, cuyas opiniones
no ingenio , con aquella ironía inge-
P " e d e n "i mudar , ni encade-
niosa y fina , que oculta en sus
nar hace tan bien el elogio d e
escritos las mas útiles reflexiones:
Jos filosofes, así como la sátira de tc
Gritan contra los filósofos: tie-
los tiranos; en efecto , no abor-
» n e n razón : porque si la opi-
recen a los sabios y literatos: no
» n i o n es la reyna del mundo,
permiten á un farsante descome-
» l o s filósofos gobiernan á esta
dido como Aristófanes, calumniar
» reyna."
sobre el teatro sus costumbres y
sus principios: no dispensan á sus Otra observación no menos
viles delatores una protección pú- incontestable , porque se funda
blica ; ^n fin, no arrojan de su en una larga y triste experien-
Imperio á los que son su verda- cia , es, que no solo báxo los rey-
dero l u s t r e , y cuyo juicio debe nados de malos Príncipes son in-
quietados los filósofos, son des-
t , [ 6
°3 [6i]
terrados y proscritos , sino que ciano , que ordenaba a todos los
su suerte no es menos inquieta- filósofos saliesen de Roma. En-
da , ni mejor, báxo el de los bue- tonces fué quando se retiró á
nos , quando son débiles y sin Nicopolis , villa de Epiro , por
carácter ; porque con la bondad librar su cabeza del furor del T i -
sucede lo que con las demás vir- rano y de un Senado corrompi-
tudes : ella necesita ilustración: do , hecho el instrumento de sus
tiene también sus excesos , que, venganzas; y de tal modo envi-
puede s e r , no tengan menos i n - lecido por la esclavitud , que no
convenientes que la maldad : y tenia otra pasión sino la del oro:
esto me hace acordar de una re- otra voluntad que la de sus maes-
flexión muy sensata de Agesilao, tros estúpidos, caprichosos y fe-
que oyendo alabar la bondad de roces , á los quales se habia so-
un R e y de Lacedemonia , res- metido baxamente , ni otro va-
pondió con viveza : « ¿ C ó m o lor que el de devorar en silen-
» puede ser bueno , si lo es tam- cio las afrentas que recibia de
» b i e n para los malos?" ellos.
Aunque Epicteto no enseñó N o se reflexiona bastante-
nada que pudiera alarmar al dés- mente la necesaria trabazón que
pota mas sospechoso, no por eso los vicios tienen entre s í ; ellos
dexó de ser comprehendido en pesan , por decirlo así , los unos
aquel iniquo decreto de Domi- hácia los o t r o s , y se atraen recí-
procamente ( i ) : al hombre le su- [63].
cede con respecto á esto , lo que las letras , las ciencias, y por
al universo relativamente á los di - los que las cultivan , constante-
ferentes fenómenos que presenta, mente unida , sea en los Sobera-
entre los quales , no hay uno ais- nos , sea en los vasallos , á la ig-
lado , aunque 110 se perciba siem- norancia ó á las preocupaciones
pre el punto por el qual se to- muchas veces mas funestas que la
can. Consúltese la historia, y se ignorancia , á la falsedad de los
verá la aversión por las artes, juicios, á la pequenez del enten-
dimiento , y á la perversidad del
corazón; mientras que los Prín-
cipes , cuyas virtudes nos han he-
(O La Fontaine habia divisa-
do esta verdad , como se vé en es- cho su memoria tan grata , son
tos versos naturales y fáciles, se- precisamente aquellos que mas
gún los sabia hacer: han acogido , estimado y prote-
gido á los literatos. También pue-
Hermanas las virtudes ser debie-
ran, de ser el interés que los Xefes
así como los vicios son hermanos: del Estado toman por los progre-
¿>1 de tu juicio algunos se a p o d e- sos de la razón, la señal menos
ran, equívoca de un buen gobierno;
todos v i e n e n , y están de tí cerca- porque quando este interés se
nos. manifiesta en los Príncipes con
Lib. 8 , fabul. 25. aquella viveza, aquella constan-
,C«4] [65]
cía , y aquel tesón que debe te- bia tenido de hacer revivir en
ner para no ser estéril , supone Roma el estúdio de las bellas
necesariamente una infinidad de letras. " Los miramientos , dice,
leyes , de reglamentos , de re- » y la consideración que teneis
formas , y de establecimientos sa- »> con los filósofos, y con los que
bios ; tan evidentemente útiles, >J enseñan la eloqüencia , son los
q u e reuniendo todas las volunta- >1 que han vuelto su antigua pa-
des particulares á la voluntad ge- » t r i a á las ciencias : vos sois
neral , dan mas unidad al cuerpo » quien las ha vuelto á llamar del
político , y aumentan realmente a destierro , en donde las tenia
su fuerza absoluta y relativa. » la barbárie del siglo preceden-
Plinio el joven, estaba tan » t e , báxo un Príncipe que las
convencido de los buenos efectos »> miraba como enemigas de to-
de la instrucción , que en el Pa- »> dos los vicios, de los quales se
negírico de Trajano , obra en que »> hallaba él mismo tocado , y
se ve con gusto , que el elogio »» que las proscribía , no tanto por
de este grande hombre , resulta » aborrecimiento que las tuviese,
mas bien de la simple exposición »> quanto por el respeto que le
de los hechos , que del arte del »> inspiraban ; pero vos , vos ad-
orador, le alaba la atención que » mitís, y dispensáis á los sabios
prestaba á la educación de los » y á los filósofos vuestra inti-
jóvenes, y del cuidado que ha- » midad : vos leéis sus obras, y
Tomo TH% £
» gustáis de su trato , porque te á sus lectores el gusto y el
» ellos no prescriben sino los de- respeto que él mismo tenia á las
»> beres que vos cumplís, y los letras y á la filosofía , y que-
»amais tanto, quanto ellos os riendo dar en pocas palabras una
» honran ( i ) - " idea del carácter atroz de Do-
Tácito , siguiendo las propias miciano , termina la pintura del
miras, y por inspirar íntimamen- reynado sanguinario de este Prín-
cipe , por el rasgo que creyó mas
á proposito para hacerlo odioso.
"Hasta los filósofos fueron ar-
( 1 ) í Quem honorem dicendi ma- » rojados , dice : todas las cien-
gistris, quam dignationem sapien- »cias honestas fueron desterra-
tice doctoribus babes ! \Ut sub te spi- >» das, á fin de que no quedáse
ritum , et sanguinem , et patriam
j> señal alguna de virtud ( 1 ) . "
receperunt studia , quce priorum tem-
porum immanitas exiliis puniebat , Epicteto, nacido en Hierá-
cum sibi vitiorum omnium conscius
Princeps inimicas vitiis artes , non
odio magis , quam reverentid , re-
legar et ! At tu easdetn artes in com- (1) Expulsis insuper sapient its
plexu , oculis , auribus habes: pr¡es- profesoribus, at que omni bond arte in
tas enim qucecumque prcecipiunt, tan- exilium acta, ne quid usquam hones-
tumque eas diligis , quantum ad il- tum ocurreret. Tacit, in vita Agri-
lis probaris. Plin. Panegir. cap. 47. col. cap. 2.
E 2
.[68],.
polis, en Frigia , hácia el fin del
reynado de N e r ó n , murió de
edad muy abalizada, desterrado
en Nicópolis; y según la opi- MANUAL
nion mas probable , algunos años
antes de la muerte de Adriano. DE EPICTETO.

T o d o lo que hay en la natura-


leza , ó depende de nosotros, ó
no depende. L o que depende de
nosotros son nuestras opiniones,
nuestras inclinaciones , nuestros
deseos , nuestras repugnancias;
en una palabra, todas nuestras
acciones : lo que no depende son
los cuerpos , los bienes , la re-
putación , las dignidades; en fin,
todo aquello que no es obra nues-
tra.

E 3
.[68],.
polis, en Frigia , hácia el fin del
reynado de N e r ó n , murió de
edad muy abalizada, desterrado
en Nicópolis; y según la opi- MANUAL
nion mas probable , algunos años
antes de la muerte de Adriano. DE EPICTETO.

T o d o lo que hay en la natura-


leza , ó depende de nosotros, ó
no depende. L o que depende de
nosotros son nuestras opiniones,
nuestras inclinaciones , nuestros
deseos , nuestras repugnancias;
en una palabra, todas nuestras
acciones : lo que no depende son
los cuerpos , los bienes , la re-
putación , las dignidades; en fin,
todo aquello que no es obra nues-
tra.

E 3
[71]
mente tuyo , y por ageno lo que
II.
á otro pertenece , no experimen-
tarás jamás embarazo , ni obstá-
Las cosas que dependen de culo en tus acciones: no acu-
nosotros son libres por su natu- sarás ni vituperarás á nadie : na-
raleza : nada puede forzarlas, ni da harás contra tu gusto : nadie
servirlas de obstáculo : las que podrá ofenderte : no tendrás ene-
no dependen , son débiles, escla- migos ; y nada desagradable te
vas , inciertas y extrangeras. sucederá.
1 v.
I I I .
:
• - - •••-i . ' Si aspiras en efecto á un fin
Acuerdate, pues , que si tan noble , acuerdate , de que
crees libre lo que es dependien- para conseguirlo, no debe desear-
te por su naturaleza : sí miras se débilmente; sino que debes
lo que no está en tu poder co- renunciar enteramente ciertas co-
mo una cosa que te sea propia, sas : abstenerte por algún tiempo
encontrarás obstáculos á cada pa- de algunas otras; y sobre todo,
so : te verás afligido , turbado: velar sobre tí mismo : porque si
acusarás á los dioses y á los hom- con los verdaderos bienes bus-
bres : en vez que si tomas sola- cas aún las riquezas y las dig-
mente por tuyo lo que es real- nidades , no obtendrás siquiera
E4
„'. O ]
estas ultimas ventajas, porque has
deseado las otras; y perderás cier- vi.
tamente aquellos bienes, que so-
los pueden hacerte libre y di- Acuerdate de que el fin de
choso. todo deséo , es el de obtener lo
v. qué se apetece , así como el fin
de toda aversión, es el de evitar
Así, p u e s , á la vista de al- lo que la causa; y que el hom-
gún accidente desagradable , di bre es igualmente desgraciado,
al instante : tú no eres mas que sea que el suceso realice sus te-
una imaginación, y de ningún mores , sea que no correspon-
modo lo que pareces. Sirvete des- da á sus deseos. Si tu aversión,
pues , para determinar su medi- pues, 110 recae sino sobre cosas
da de las reglas que has apren- que están en tu poder , jamás
dido , sobre t o d o , de la prime- experimentarás los males que te-
ra : examina si esta desgracia es mes ; pero si temes la enferme-
del número de aquellas cosas que dad , la pobreza ó la muerte,
están ó no están en nuestro po- siempre serás miserable. Tranqui-
der; porque si es de la natura- lo sobre todo lo que no está en
leza de las que no dependen de tu mano , teme únicamente las
nosotros, di atrevidamente enton- cosas que te están sometidas: cer-
ces , que ella no te toca. cena desde luego todos tus de-
[ 7 4 ]
seos ; porque sí no tienen por í
amas á tu hijo 6 á t u muger,
objeto lo que está en tu ma- acuerdate de que son mortales;
no , tus esperanzas quedarán ne- y si la muerte te los arrebata, no
cesariamente frustradas. En quan- te alterarás.
to á las cosas mismas que depen- VIII.
den de t í , tú no te hallas toda-
vía en estado de conocer las que Antes de executar , piensa lo
es bien visto desear : conténtate que . vas á hacer. Si vas al ba-
solamente con no buscar nada, ño , representate lo que en él pa-
ni huir nada , sino con modera- sa ordinariamente : allí se arro-
ción , con discreción y con re- jan agua , se arrempujan , se di-
serva. cen injurias , y se roba. T ú te
VII. presentarás en él con mas segu-
ridad , si te dices: tc Y o quiero
Examina con atención la qua- » bañarme ; pero quiero también
Kdad de cada una de las cosas que »> conservar mi independencia ,
contribuyen á tus placeres, que » aguantando todo lo que me im-
sirven^ para tus necesidades , ó » p o n e la naturaleza." Observa
que tú amas; y comienza por esta máxima en todas tus em-
las mas viles. Si quieres una olla, presas : por este medio , si al-
di que quieres una olla; porque gún obstáculo te impide el ba-
si se-rompe, no te turbarás. Si ñarte , te dirás al punto t " Y o
. [76] , [77]
»»no quena bañarme solamente, Acusar a los otros de las pro-
»»queria también conservar mi pias desgracias, es el hecho de
»libertad y mi carácter ; y no un ignorante : hacerlas caer so-
» l a conservaré si no sé sufrir bre sí , es empezar á instruirse:
»»con paciencia las insolencias no acusar á los otros, ni á sí mis-
« q u e aqui se cometen." mo , es ser sabio.

IX. x.
'i ••*í3.C;:,r1 •,•.•-> .-.... ¿'j
N o son las cosas las que tur- Jamás te ensoberbezcas con
ban á los hombres , sino la opi- ninguna ventaja que no es tuya.
nion que de ellas forman. La Si un. caballo dixera , alabando-
muerte , por exemplo, no es un se , yo soy hermoso, se le po-
»nal y si lo fuera , habria pare- dría sufrir ; pero t ú , quando te
cido tal á Sócrates. La opinion glorías de tener un hermoso ca-
que se forma de la muerte , es la ballo, sabe que de esto te jac-
Sue hace tan espantosa. Lue- tas. Ahora , ¿ qué hay en esto
go ,-pues , q u e nos hallamos im- que te pertenezca ? El uso solo
pedidos. ó turbados , no acusa- de tu imaginación. Por lo qual,
mos de ello sino á nosotros mis- si sabes arreglarla conforme á la
mos ; esto es , á nuestras pre- naturaleza , entonces podrás glo-
ocupaciones. riarte ; porque á lo menos, te
[78]
aplaudirás del bien , que es ver- C' 79 3
daderamente tuyo. una muger ó un nino , puedes
aceptarlos; pero si el patrón t e
x i. llama , corre prontamente , y
abandónalo todo sin mirar atrás.
Así como en un viage de mar, Si eres viejo , no te alejes de-
si el barco arriba á un P u e r t o ' masiado del barco , no sea q u e
t ú puedes baxar á tierra para ha- no puedas alcanzarlo ya , quan-
cer agua , y puedes también re- do el patrón te llame,
coger algunas plantas y maris-
XII.
cos que se encuentran en la ru-
ta ; pero pensando siempre en tu
N o pidas que los sucesos se
b a r c o , volviendo á él á menudo
arreglen á tus deseos ; sino, con-
la cabeza para estar pronto quan-
forma tus deseos á los sucesos:
do el patrón te llame , y á la
éste es el medio de ser dichoso.
m e n o r señal arrojar quanto has
recogido , no sea que éste te ha-
XIII.
ga atar y meter en el fondo de
la embarcación , como á las bes-
tias : del mismo modo en el via- L a enfermedad es un obstá-
ge de la vida , si en vez de un culo para el c u e r p o ; pero no
marisco ó de una seta , te se da para la voluntad , á menos que
ésta no consienta en ello : t ú
. [8o] [ S i ]
eres cojo : ve ahí un obstáculo tomas este hábito , las fantasmas
para tu pie ; pero tu espíritu no de tu imaginación no tendrán y a
dexa por eso de estar libre. Si imperio alguno sobre tí.
haces el mismo raciocinio sobre
todos los demás accidentes de la xv.
v i d a , hallarás que siempre son
un obstáculo para alguna otra co- N o digas jamás , sobre cosa
sa , y no para tí. a l g u n a , y o he perdido aquelloj
• sino d i , yo lo he vuelto. Si mu-
XIV. rió tu h i j o , tú lo has vuelto:
i
si tu muger ha muerto , tú la
A cada impresión que reci- has vuelto : si tus campos te han
bas de los objetos exteriores, en- sido arrebatados , ¿no es una res-
tra en tí mismo , y busca la fa- titución que tú has hecho? P e -
cultad que para resistirlos te ha ro es un malvado quien te ar-
dado la naturaleza. Si ves u n rojó de ellos. ¡ E h ! ¿ q u é te im-
hermoso joven, ó una jóvén be- porta , que aquel que te lo dio
lla , encontrarás en tí la conti- te lo vuelva á pedir? Mientras
nencia para defenderte de la se- que te lo dexa gozar , usa de él
ducción : contra la pena ó el tra- como de un bien a g e n o , y como
bajo , hallarás el valor ; y con- el viajante usa de una Hostería.
tra las injurias, la paciencia. Si
Tomo III. F
[83]
llamas á tu esclavo, piensa que
XVI.
puede no oírte ; ó , despues de
haberte oído, no hacer nada de
Si quieres hacer progresos
lo que le has mandado. D e es-
en la virtud , dexa á un lado
te m o d o , tu esclavo no será me-
estos razonamientos : " S i descui-
jor ; pero tú ganarás en ello in-
» do mis negocios, no tendré de
finito , pues le impedirás el que
t> qué vivir ; si no corrijo á mi
turbe tu alma á su gusto.
» esclavo, se hará m a l o p o r q u e
es mejor morir de hambre, exén- XVII.
to de temor y pesadumbre, que
vivir en la abundancia con con- Si quieres hacer progresos en
tinuos terrores; y vale mas tam- la virtud , ten bastante espíritu
bién que tu esclavo sea malo, para pasar por necio é insensato,
que no que tú seas infeliz : em- haciendo ver lo poco que te im-
pieza , pues, á exercitarte en las portan los bienes exteriores. N o
mas pequeñas cosas. Si te han intentes pasar por sabio: si te mi-
derramado el aceyte, ó robado el ran como un personage , descon-
vino, di: " A este precio se com- fia de tí mismo. Sabe que es di-
>» pra la tranquilidad; y á este fícil el conservar una voluntad
»> precio se vende la constancia: conforme á la recta razón, y ocu-
» p o r nada, nada se tiene." Si parse al mismo tiempo en las co-
Fa
[85]
síis exteriores ; porque es preci-
que queremos, y de que haga-
so , que el que se aplica á la una,
mos por fuerza lo que nos re-
descuide la otra.
pugna. ¿Quieres ser libre? pues
ni busques, ni huyas nada de lo
XVIII.
que á otros pertenece : si no, se-
rás necesariamente esclavo.
- ¿ Si deseas que tus hijos, t u
muger y tus amigos vivan eter- x x.
namente , eres un loco; porque
es querer , que las cosas que no Acuerdate de portante en la
dependen de t í , dependan, y que vida como [Link] festin. Si alar-
te pertenezca lo que es de otro. gan un plato hacia tí , extiende
D e l mismo modo serás un loco, la mano, y tómalo modestamen-
si pretendes que tu esclavo no te : si lo alejan , no lo retengas:
cometa jamás faltas; porque es- si no viene por tu lado , no ha-
to es querer , que el vicio no lo gas conocer de lejos que lo de-
sea , sino que sea otra cosa. seas ; sino espera con paciencia
que lo arrimen. Usa de la misma
XIX. moderación con tu muger y tus
hijos , con los honores y las ri-
Nuestro dueño es aquel que quezas , y serás digno' entonces
tiene el poder de arrebatarnos lo de ser admitido en la mesa de
F3
C 8 6
] . [87]
los Dioses. Y si pudiendo gozar » gracia no es la que aflige á es-
de estos bienes , los desechas y »»te h o m b r e , supuesto que ella
desprecias; entonces, no solo se- »> no mueve á otro ; luego es la
rás convidado de los Dioses, si- »opinion que él tiene de ella
no que partirás con ellos el so- »> la q u e le aflige." Haz segui^-
berano poder. Por este medio, damente todos tus esfuerzos pa-
Diógenes , Heráclito y sus seme- ra curarle de sus preocupaciones
jantes , fueron justamente llama- con razones sólidas; y también,
dos hombres divinos , y lo fueron si es necesario , no dexes de llo-
en efecto, rar con él. Pero ten cuidado q u e
XXI. t u compasion no pase á tu al-
ma , y que este dolor simulado
Si ves á alguno afligido, y no se vuelva real.
llorando la pérdida de su fortu-
na , la m u e r t e , ó la ausencia de XXII.
su hijo , ten cuidado de que no
t e engañe tu imaginación , y va- T e n presente que estás en el
yas á creer , que este hombre es m u n d o , como en un teatro, para
desgraciado por la- privación de representar en él el papel q u e
estos bienes exteriores : entra al el dueño te señale. Q u e sea cor-
instante dentro de tí mismo , y to ó sea largo , poco importa. Si
haz esta distinción : v Esta des- aquel quiere que hagas el de po-
F 4
[88]
b r e , procura representar bien es- 9i porque sean ios que fueren los
t e personage. Haz lo mismo , sea »»sucesos , en mí está el sacar de
el que fuere el que te encargue, »> ellos un gran partido."
y a de un cojo , ya de un Prín-
cipe , ó de un simple particular; XXIV.
porque á tí toca desempeñar bien
e l papel que te se d a , y á otro el ¿Quieres ser invencible? pues
escogerlo. no te expongas jamás á un com-
XXIII. bate , en el qual no veas que has
de lograr la victoria.
Si el graznido de un Cuer-
v o presagia algunas desgracias, xxv.
n o se turbe por eso tu imagina-
ción , haz al instante este razo- Si ves á un hombre colma-
namiento , y di : " Ninguno de do de honores , ó elevado á un
»»estos contratiempos me toca, gran poder , ó bien distinguido
M si no antes á este cuerpo vil, á con alguna otra ventaja, no te
»»mi caudal , á mi reputación, dexes deslumhrar de esas vanas
»» á mis hijos ó á mi muger; pe- apariencias, ni digas que es feliz;
» r o por lo que hace á m í , no porque si la perfecta dicha y el
99 hay nada que no me anuncie reposo del espíritu consisten en
» m i felicidad, si yo lo quiero; las cosas que dependen de noso-
[91]
tros , los bienes extraños no de- tienes espera , serás mas fácilmen-
ben hacernos envidiosos ni zelo- te dueño de ti mismo.
sos ; y tú mismo no querrás ser
General de Exército , Senador, XXVII.
ni Cónsul, sino libre. Ahora , so-
lo hay un medio de serlo , y Ten incesantemente delante
éste es el despreciar las cosas que de tus ojos la m u e r t e , el des-
no dependen de nosotros. tierro , y todo lo que espanta á
los hombres; pero sobre todo , la
XXVI. muerte. Por este medio, no ten-
drás pensamiento alguno báxo
N o olvides que la ofensa no y cobarde , y nada desearás con
está , ni en el insulto , ni en los demasiado ardor.
golpes que recibes , sino en tu
opinion. Luego , p u e s , que al- xxvur.
guno exalta tu cólera, sabe que
ese hombre no es quien t e irri- Si t e aplicas al estúdio de la
ta , sino la opinion que has for- sabiduría , espera ser silvado, y
mado de él. P r o c u r a , sobre to- burlado de la multitud , que di-
do , no turbarte con las fantas- rá : " E s t e hombre se hecho
mas de tu imaginación ; porque »»filósofo en ui\ momento ; ¿de
si una vez ganas tiempo , y ob- »> dónde le viene esa frente or-
[ 9 * ] , [93]
y, güilos,a ? " Pero t u , procura no tate , pues , con ser filósofo. Si
desplegar fausto ni fiereza; sino, quieres parecerlo , haz que solo
aplicarte fuertemente á lo que te sea á tus propios ojos, y esto
parezca mejor , y permanecer basta.
quieto en ello , como si fue- xxx.
ra un puesto en que el mismo
N o perturbes tu reposo con
Dios te hubiera colocado. Acuér-
estos vanos razonamientos: " Y o
date , además , de que si sostie-
»»viviré sin honores : 110 harán
nes este carácter con entereza,
» caso alguno de mí." Porque si
los que habían comenzado á bur-
la privación de los honores es un
larse de tí , acabarán por admi-
mal, ya no pende de otro, ni
rarte : en vez de que si los bu-
el hacerte feliz , ni hacerte vi-
fones te hacen mudar de resolu-
cioso. ¿Depende de tí el gozar
ción , les darás un nuevo moti-
del supremo poder , ó ser con-
vo de ridiculizarte*
vidado á un festín ? D e ningún
XXIX.
modo. ¿Pues en dónde está por
eso la ignominia? ¿Cómo no serías
nada en el mundo , tú que debes
Si alguna vez te sucede el
ser alguna cosa, en lo que pende
explayarte con franqueza , que-
de t í , y en aquello que puedes
riendo agradar á alguno , sabe
tamban valer lo que quieras?
que caes de tu estado. Conten-

\
[94] [ 9 5 ]
" P e r o yo no puedo socorrer go fiel y honrado ? Ayudadme
*>á mis amigos." ¿ Q u é quiere mas bien á conservar estas vir-
decir esto ? ¿ Q u é no les fran- tudes , y no pretendáis de mí
quearás tu dinero , ni les obten- cosas que me las hagan perder.
drás el derecho de ciudadanos de " P e r o dirás todavía: yo no
R o m a ? ¿Pero quién ha dicho »> seré útil á mi patria de ningún
que estos bienes dependen de no- »» modo." ¿ Q u é servicios puedes
sotros , y no nos son extraños ? acería ? Verdad es que no la
¿Puede darse á los otros lo que arás pórticos ni baños públicos;
•no se tiene ? Juntad bienes, di- pero ¡qué! Tampoco son los Her-
cen ellos, para que también los reros los que la surten de zapa-
tengamos nosotros. Si yo puedo tos , ni los Zapateros los que for-
enriquecerme conservando el ho- jan las armas. Preciso es que ca-
nor , la buena fé y la magnani- da qual exerza su oficio. Pero
midad , consiento en ello : mués- si das á la patria un ciudadano
trame el camino, y nada dexa- honrado y virtuoso , ¿ no la ha-
ré de hacer para conseguirlo;.pe- rías servicio alguno ? Es cierto
ro si exigís que yo pierda mis que no podrías hacerla otro ma-
verdaderos bienes para adquirir yor , y en tal caso no la serías
los falsos , reflexionad quan in- inútil.
justos y sin razón sois. ¿ Q u é que- ¿Qual será mi clase en el
reis m a s , el dinero , o un arai- pueblo ? preguntas: la que pue -
[9«] [ 9 7 ] '
das obtener conservando costum- D e l mismo modo que aquel que
bres puras é irreprehensibles. jamás va á la puerta de los gran-
P e r a si por servir á t u patria des : que no los acompaña quan-
abandonas esas v i r t u d e s , ¿ d e do salen , y que no los lisongea:
q u é utilidad la servirás, lue- q u e no puede ni debe esperar el
g o que te hayas vuelto u n im- ser tratado tan bien como aquel
púdico y un pérfido ? que diariamente les hace la cor-
te : que se halla siempre al pa-
XXXI. so , y que sin cesar los alaba.
T ú eres injusto é insaciable, si
Si prefieren á otro q u e á tí quieres obtener estos favores sin
en un festín , en una visita ó en comprarlos por su justo precio.
algún consejo , mira bien si estas ¿ Q u a n t o cuestan las lechugas
preferencias son bienes verdade- en el mercado ? Un quarto , por
ros , y felicita á los q u e las han exemplo. Si alguno da este quar-
obtenido; pero si son males, ¿por to , y se las lleva; t ú , q u e n a d a
q u é has de sentir el q u e te ha- ofreces , ¿creerás tener menos que
yan exceptuado de ellos ? Acuér- aquel á quien las vendieron por
date , de que no haciendo nada su dinero? S\ él tiene sus lechu-
para merecer estas distinciones, gas , tú también tienes tu quar-
q u e no dependen de nosotros, to. L o mismo sucede con todos
no tienes derecho alguno á ellas. esos honores. N o te han convi-
Tomo III. G
[9«] [ 9 7 ] '
das obtener conservando costum- D e l mismo modo que aquel que
bres puras é irreprehensibles. jamás va á la puerta de los gran-
P e r a si por servir á t u patria des : que no los acompaña quan-
abandonas esas v i r t u d e s , ¿ d e do salen , y que no los lisongea:
q u é utilidad la servirás, lue- q u e no puede ni debe esperar el
g o que te hayas vuelto u n im- ser tratado tan bien como aquel
púdico y un pérfido ? que diariamente les hace la cor-
te : que se halla siempre al pa-
XXXI. so , y que sin cesar los alaba.
T ú eres injusto é insaciable, si
Si prefieren á otro q u e á tí quieres obtener estos favores sin
en un festín , en una visita ó en comprarlos por su justo precio.
algún consejo , mira bien si estas ¿ Q u a n t o cuestan las lechugas
preferencias son bienes verdade- en el mercado ? Un quarto , por
ros , y felicita á los q u e las han exemplo. Si alguno da este quar-
obtenido; pero si son males, ¿por to , y se las lleva; t ú , q u e n a d a
q u é has de sentir el q u e te ha- ofreces , ¿creerás tener menos que
yan exceptuado de ellos ? Acuér- aquel á quien las vendieron por
date , de que no haciendo nada su dinero? S\ él tiene sus lechu-
para merecer estas distinciones, gas , tú también tienes tu quar-
q u e no dependen de nosotros, to. L o mismo sucede con todos
no tienes derecho alguno á ellas. esos honores. N o te han convi-
Tomo III. G
[98] [99]
dado á un festín; pero tampo- los hombres en lo que no les in-
co has pagado al dueño de él el teresa personalmente. Por exem-
precio á que lo vende: este pre- p l o , quando el esclavo de tu ve-
cio es una adulación , una com- cino há roto un vaso ú otra co-
placencia y una sumisión. Si la sa , no dexas de decirle , que eso
cosa te conviene , págala ; por- es una cosa que sucede muy á me-
que querer obtenerla sin gasto nudo , solo por consolarlo. Mues-
alguno , es ser injusto é insacia- tra , pues, la misma tranquilidad,
ble. Por otra parte , ¿ no tienes si al tuyo le sucede lo mismo.
que substituirle á ese festín ? T ú Apliquemos esta máxima á
tienes ciertamente algo que le es objetos mas serios. Si alguno pier-
preferible, y es, el no haber li- de la muger ó el hijo , no hay
songeado al que no hallabas dig- nadie que no le diga , que esa es
no de ello , y el no haber su- la suerte de la humanidad ; pe-
frido el estár á su puerta aguan- ro si nosotros nos hallamos en el
tando su orgullo y sus desde- mismo caso , nos desesperamos,
nes. y gritamos al instante : " ¡ Ah !
XXXII. » y quan desgraciado s o y ! " En-
tonces era preciso acordarse de
Bien podemos conocer la in- la sangre fria con que oímos el
tención de la naturaleza por los que á otro le habia sucedido el
sentimientos que inspira á todos propio accidente.
Ga
[loo] [IOI]
primero lo que debe preceder,
XXXIII. y lo que debe seguirse á la ac-
ción que proyectas. Si refrenas
Como jamás nos proponemos
tal ó tal cosa para que nos sal-
ga mal : del mismo modo la na-
esta regla , empezarás alegremen-
te tu empresa , porque no ha-
brás previsto sus resultas; pero
/
turaleza del mal no existe en el viendo al fin quanto tiene de ver-
mundo. gonzoso , te llenarás de confu-
xxxiv. sión.
x x x v i.
Si alguno entregara tu cuer-
po á la discreción del primero T ú quisieras lograr la victo-
que llegára , te indignarías sin ria en los juegos olímpicos, y yo
duda ; pero no te avergüenzas de también , por cierto , porque na-
abandonar tu alma , permitiendo da hay mas glorioso. Pero exa-
al primero que llega , y te lle- mina bien antes lo que precede,
na de injurias , que la turbe y y sigue á una empresa semejan-
la aflija á su gusto. te ; y piensa en ella despues de
este examen. Desde luego es pre-
xxxv. ciso que te sujetes á una regla
severa , esto es , no comer sino
Nada hagas sin considerar por necesidad : abstenerte de to-
[103]
da delicadeza : hacer los exerci- gladiatores, que tan presto sue-
cios aunque con disgusto , y á nan la trompeta , y un instante
las horas señaladas en invierno y despues representan tragedias. L o
verano : no beber jamás frió , ni mismo sucederá contigo: tú se-
vino tampoco, á menos que no rás succesivamente atléta , gla-
te lo manden : en una palabra, diator , orador y filósofo; y en
someterte sin reserva al maestro el fondo del alma no serás nada.
de los exercicios, como á un M é - T ú imitarás , como un mono , to-
dico. Despues te será preciso ba- do lo que veas hacer á los otros,
xar á la palestra, y allí, puede y todos los objetos te agradarán
ser te rompas un b r a z o , te dis- á la vez , porque no has e m -
loques un pie , tragues mucho p r e n d i d o nada despues de un
p o l v o , seas aporreado, y des- maduro examen, sino temeraria-
pues de todo esto , correr el ries- mente , y arrastrado de la ligere-
go de ser vencido. za de t u juicio y de tus deseos.
Si has hecho todas estas re- D e este modo, algunas gentes , al
flexiones , sé atléta si tú quieres. ver á un filósofo, ú oyendo de-
Pero sin esta precaución , harás cir á otros : " ¡ Q u é bien habla
lo que los muchachos, q u e , en » E u f r a t e s ! ¡ Q u i é n puede ra-
sus juegos , remedan unos des- ciocinar , y explicarse con mas
pues de otros á los que luchan, >»fuerza y mas sentido ! " F o r -
á los tocadores de flauta, á los man al instante el proyecto de
I 0
C 4]
hacerse sabios ellos mismos. o * ! .
rar toda suerte de humillaciones,
X X X V I I . olvidar la prosecución de los ho-
9
nores, de los empleos en los tribu-
¡ O hombre! considera desde nales ; en una palabra , todos los
luego lo que intentas emprehen- negocios. Considera atentamente
d e r ; examina despues tu n a t u - todo esto , y ve si quieres com-
raleza , para ver si la carga que prar á este precio la tranquilidad
te impones es proporcionada á del alma , la libertad y la cons-
tus fuerzas. Si quieres ser com- tancia : si no , ten cuidado de no
batiente ó luchar , mira antes tus ser á todo momento , como los
brazos y tus muslos, y ensaya muchachos, hoy un filósofo , ma-
la fortaleza de tus ríñones; por- ñana partidario, seguidamente
que no hemos nacido todos pa- rector, y despues Intendente del
ra las mismas cosas. ¿Piensas que Príncipe. Estas cosas no concuer-
abrazando la profesion de filóso- dan. Es menester resolverte á no
fo podrás comer , beber , y vivir ser sino un solo hombre , bueno
con la delicadeza que lo hadas? ó malo. Es preciso que cultives
Es necesario velar , trabajar , se- tu entendimiento, perfecciones tu
pararse de los parientes y ami- razón , ó te ocupes únicamente
gos , y sufrir los desprecios de de tu cuerpo. Es indispensable
una esclavitud : es preciso espe- que trabajes para adquirir los
bienes interiores ó exteriores; es
\
[.o6] C i o
7 ]
decir, que es preciso sostengas exige de tí. En efecto, nadie
el carácter de filósofo, ó el de puede ofenderte como tú no
un hombre ordinario. quieras; y no serás herido ver-
daderamente , sino quando pien-
XXXVIII. ses que lo estás. Sigue esta re-
gla : ten siempre delante de los
Todos los deberes se miden ojos las relaciones mutuas esta-
generalmente por las relaciones blecidas entre los hombres , y
que unen á todos los hombres conocerás fácilmente los deberes
entre sí. ¿Es tu padre? pues de- de un vecino , de un ciudadano,
bes cuidarle , cederle en todo, y de un General.
sufrir sus reprimendas y sus ma-
los tratamientos. ¡Pero este pa- xxxix.
dre , es malo ! ¿ Q u é importa ?
¿ T e habia ligado la naturaleza Sabe que el principal fun-
necesariamente á un buen padre? damento de la religión es el te-
N o : pero á un padre , sí. Si tu ner ideas sanas y razonables de
hermano te ha hecho una injus- los dioses; el creer que existen
ticia , cumple tus deberes con y gobiernan el mundo con tanta
él , y no pienses en lo que ha justicia como sabiduría; el per-
hecho, sino en lo que debes ha- suadirse á que debes obedecer-
cer , y en lo que la naturaleza los , y someterte sin murmurar
^ v [ 108 ] 0 9 ] . , ,
á los accidentes q u e ocurran, co- pira á todos los animales la se-
mo producidos por una inteli- paración y el aborrecimiento á
gencia infinitamente sabia. C o n lo que le parece dañoso ^ y en
esta opinion de los dioses , ja- general á todas las causas malé-
más podrás quejarte de ellos, ni ficas ; y el mismo instinto los
acusarlos de indolentes hácia tí. lleva , por el contrario, hácia
Pero solo hay un medio de aquello que les es ú t i l , y tam-
llegar á este punto , y es el re- bién á amar las causas de sus
nunciar todas las cosas , sobre las sensaciones agradables. Es impo-
quales no tienes poder alguno, sible al que cree haber recibido
y no colocar tu felicidad ó t u algún daño , el mirar á su autor
desgracia sino en lo que está en con gusto ; porque no puede uno
t u mano ; porque si tomas por un alegrarse del mal que experi-
bien ó por un mal algunas co- menta : tal es el motivo de las
sas extrañas , es preciso necesa- reconvenciones que un hijo hace
riamente , que al verte burlado á su padre quando éste le nie-
en lo que deseas, ó afligido de ga lo que pasa por bueno ; y
los males que temes, vengan á de aquí provino la guerra cruel
serte los autores de tus infortu- de Eteoclo y Polinice , que se
nios , el objeto de t u aversión y degollaron por haber mirado el
de tus quejas. uno y otro el trono como un
En efecto , la naturaleza ins- gran bien ; y de aquí , en fin,
["<0 [ n i ]
se han originado tantas murmu-
X L.
raciones contra la providencia de
parte del Labrador , del Piloto,
del Mercader , y del esposo que Quando vas á consultar el
acaba de perder á su esposa o d oráculo , ignoras lo que debe su-
sus hijos; porque la devocion ha- ceder , y vas á saberlo. Pero si
cia los dioses, se mide por el fueras filósofo , sabrías sin su so-
bien que hacen; y así, todo hom- corro qual sería el suceso: si es
bre que cuida de arreglar sus de- una de aquellas cosas que no es-
seos y sus aversiones , según las tán en nuestro poder , no puede
máximas prescritas , trabaja al ser para t í , ni un bien, ni un mal.
mismo tiempo ert hacerse piadoso. N o lleves , pues , ni manifiestes
En quanto á las libaciones, tampoco al adivino , ni repugnan-
á los sacrificios y á las primi- cia , ni deseo ; porque entonces te
cias que se acostumbra ofrecer á llegarías á él temblando : persuá-
los dioses , cada uno debe seguir dete por el contrario á que quan-
sobre este punto la costumbre de to pueda suceder es indiferente,
su país , y presentarlas con pu- que no te toca , y que sea de la
reza , sin hipocresía, sin negligen- naturaleza que fuere , en tu ma-
cia , sin avaricia ; pero también, no estará el hacer de ello un buen
sin suntuosidad que exceda sus u s o , sin que nadie pueda estor-
propios medios. vartelo. Presentate, pues, con con-
fianza delante de los dioses, co- [ T I
3 3
mo si fueras á pedirles consejo. trañas de las víctimas alguna co-
Luego que hayan hablado , ó sa funesta, cierto es que esta
pronunciado sus oráculos, piensa señal te anunciaría , ó la muerte,
en la dignidad de aquellos que la pérdida de algún miembro , ó
acabas de tomar por guias , y el destierro ; pero la recta razón,
cuya autoridad despreciarás si no de acuerdo con los dioses, no
los obedeces. dexaría de prescribirte el sacrifi-
car tus dias para salvar tu patria
N o obstante, no vayas á con-
ó tu amigo. Cree entonces á un
sultar el adivino, sino según las
adivino mas ilustrado; éste es
advertencias de Sócrates; esto es:
Apolo Piciano , que arrojó de su
sobre las cosas que no pueden con-
templo al que vió degollar á su
geturarse ni preveerse , ni con
amigo sin socorrerlo.
la razón , ni con las reglas de
ningún arte. Si se trata , por
x l i.
exemplo , de exponerte al peli-
gro para defender al amigo ó á
Prescribete desde a h o r a u n a
la patria , es inútil preguntar al
regla cierta , y u n Carácter cons-
oráculo, qual sea el partido que
tante que te sirva de ley, y de la
debas tomar en semejantes cir-
qual no te apartes jamás , sea en
cunstancias ; porque si el adivino
medio de la sociedad , ó sea quan-
te declarára que leía en las en-
do estés solo contigo mismo.
Jomo III. H
O s ]
xtur,
Calla con freqüencia ; no di-
Si está en tu mano , procura
gas sino las cosas necesarias , y
hacer con tus discursos que la
siempre en pocas palabras. N o -
conversación de tus amigos re-
sotros hablaríamos rara vez, si
cayga siempre sobre qüestiones
no hablásemos sino quando los
útiles y convenientes; y si estás,
tiempos y las circunstancias lo
ó te hallas con extrangeros é in-
exigiesen. N o nos ocupariamos
diferentes , calla,
jamás en cosas frivolas ; no ha-
blaríamos , ni de combates de gla-
diatores , ni de juegos del cír- x x i v ,

culo , ni de los atletas, ni de la


qualidad de los manjares , ni de N o rias mucho, ni con fre-
los vinos, que son las cosas que qiiencia, ni con exceso.
ordinariamente dan pábulo á las
conversaciones, Pero guardémo- xxv,
nos , sobre todo , de hablar de los
hombres, ya sea para desacreditar- R e u s a , si puedes, el jurar
los, ya para alabarlos, ó ya para por lo que quiera que sea; ó á
hacer comparaciones entre ellos. lo menos , jurar muy rara vez.

Ha
[".73
x l v i .
to lo exige la simple necesidad;
y pon límites á todo lo que no
Evita el comer fuera de tu sirve sino de ostentación y re-
casa; y huye sobre todo de los galo.
x l v i i i .
públicos festines. Si absolutamen- \

te no puedes excusarte de ello, Abstente , en quanto sea po-


dobla entonces la atención sobre sible, de los placeres del amor,
tí mismo , no sea que insensible- antes de casarte : si los disfrutas,
mente contraygas las costumbres que sea según la ley. Pero no
del pueblo. Porque si el uno de juzgues con demasiada severidad
les convidados es impuro , y es- á aquellos que sobre este punto
tás junto á é l , te expones á ser- tienen principios menos severos;
lo tú necesariamente , aunque ja- no los reprehendas agriamente , y
más lo hayas sido. no publiques, ni te alabes á to-
do momento de tu continencia.
x l v 11.
X L I x.
N o uses de las cosas necesa-
rias al cuerpo , como el beber, Si te cuentan que han ha-
el comer , el vestirse y alojarse, blado mal de t í , no te entreten-
y el tener criados, sino en quan- gas en justificarte , y responde
H 3
C » 8 ]
solamente : "Ese tal no ha co- tos de los espectadores del tea-
» nocido mis demás defectos, por- tro ; porque nada de todo esto
» q u e entonces habría hablado es capaz de hacerte mejor; y se
»mucho peor de mi." concluirá de ello , que el espec-
táculo ha sido el que solo ha lla-
x. mado tu admiración.

N o hay necesidad de ir con x i.


freqüencia á los teatros; pero
quando se presenta la ocasion de N o vayas á las lecturas pú-
parecer en él , no favorezcas á blicas de los poétas y oradores,
ningún partido , y no trates de y no te dexes arrastrar á ellas
agradar á otro que á tí solo; es- ligeramente. Pero si asistes, con-
to es : no desees que suceda, si-
serva la decencia y la gravedad,
no lo que suceda, y queda gus-
sin ofender con ninguna señal de
toso con que la victoria la ob-
displicencia al que te ha convi-
tenga el vencedor; por este me-»
dado.
dio esperarás el suceso con tran-
quilidad. x i r.
Evita sobre todo el tomar Quando tengas que tratar al-
parte en las aclamaciones, en las gún negocio con alguno de los
risas, y en los grandes movimien- principales de la villa , represen-
H4
tate lo que en tu lugar habría
hecho Sócrates ó Zenón. Siguien- sas exteriores tienen demasiado
• [ I 2
° ,

do iguales modelos, no harás na- poder é imperio.


da que no sea razonable , y tu
l i v .
imaginación no tendrá que te-
mer un extravío.
En las conversaciones que
tengas con tus amigos, guarda-
XIII. te de hablar continuamente de
Sl
tus expediciones, ó de los peli-
vas á hacer la corte á al- gros en que te has hallado; por-
gún hombre poderoso , imagina- que si para tí es un placer el
te que no lo encontrarás en ca- referirlos, no lo es para los que
sa > que se ocultará, que halla- lo oyen.
ras Ja puerta cerrada , ó que no L v.
fe recibirá sino con un desdén
-insultante. Despues de todas es- Evita también el hacerte el
tas¡reflexiones, si allí te llama la chancero y el bufón ; porque el
obligación, sufre estas humilla- paso es resbaladizo , y correrás
ciones y no digas que el objeto el riesgo de contraer insensible-
no valia la pena ; porque este es mente las costumbres del pueblo,
d Jenguage del pueblo, y de y de perder la estimación de tus
aquellos sobre los quales las co- amigos.
das desde luego al impulso del
XVI. deseo , y tómate alguna espera.
Compara seguidamente los dos
Igualmente es peligroso el instantes , el del goce y el del
tener discursos obscenos. Si asis- arrepentimiento , y remordimien-
tes á alguna de esas conversacio- tos que le seguirán ; y no olvi-
nes , y la ocasion es favorable, des sobre todo la satisfacción in-
reprehende con vigor al que se terior que te espera, ni las ala-
toma la libertad de propalar se- banzas que te darás á tí mismo
mejantes indecentes propósitos; ó si resistes.
á lo menos, hazle conocer tu dis- Quando habrás asegurado el
gusto con tu silencio , con la momento en que puedes gozar,
vergüenza de tu rostro, y con ten cuidado de no dexarte ven-
la severidad de tu porte. cer del atractivo , ni de las de-
licias del deleyte : oponles el pla-
XVII. cer , mayor todavía , de conse-
guir esta victoria de tí mismo,
Si á tu imaginación se le ofre- y de poder darte este testimo-
ce alguna idea voluptuosa, con- nio.
tente , como sobre todos los de- x v 111.
mas objetos , por miedo de que
esta idea 110 te arrastre. N o ce-
N o temas el ser visto quan-
o o practiques una acción que juz- subsistir entre los convidados.
gues conveniente, aunque suceda Luego , pues , que estés en la
que el pueblo la dé una inter- mesa de alguno , acuerdate , no
pretación maligna; porque si es- solamente de no ocuparte en la
ta acción es mala, no la hagas; qualidad de los manjares que se
y si es buena, ¿ qué te importa sirvan , y que exciten tu "apeti-
la desaprobación de aquellos que to , sino de no separarte del res-
te condenan injustamente? peto que debes tener al dueño
del festín.
1 1 x. L X.

Estas proposiciones, ahora es \ Si representas un papel su-


<ha , ahora es noche , son m u y perior á tus fuerzas, lo executa-
verdaderas separadamente ; pero rás m a l , abandonando al mismo
son falsas si se ponen juntas: del tiempo el que podrías hacer con
mismo modo en un festín , aquel aplauso y distinción.
q u e se apodera de todo lo me-
jor que sirven, exclusivamente, L X I.
hace una cosa muy útil para su
cuerpo; pero muy mala y m u y Así como evitas con gran cui-
grosera , si se considera la comu- dado quando te paseas , el no
nidad , y la igualdad que deben poner el pie sobre un clavo, ni
o o practiques una acción que juz- subsistir entre los convidados.
gues conveniente, aunque suceda Luego , pues , que estés en la
que el pueblo la dé una inter- mesa de alguno , acuerdate , no
pretación maligna; porque si es- solamente de no ocuparte en la
ta acción es mala, no la hagas; qualidad de los manjares que se
y si es buena, ¿ qué te importa sirvan , y que exciten tu "apeti-
la desaprobación de aquellos que to , sino de no separarte del res-
te condenan injustamente? peto que debes tener al dueño
del festín.
1 1 x. L X.

Estas proposiciones, ahora es \ Si representas un papel su-


día , ahora es noche , son m u y perior á tus fuerzas, lo executa-
verdaderas separadamente ; pero rás m a l , abandonando al mismo
son falsas si se ponen juntas: del tiempo el que podrías hacer con
mismo modo en un festín , aquel aplauso y distinción.
q u e se apodera de todo lo me-
jor que sirven, exclusivamente, L X I.
hace una cosa muy útil para su
cuerpo; pero muy mala y m u y Así como evitas con gran cui-
grosera , si se considera la comu- dado quando te paseas , el no
nidad , y la igualdad que deben poner el pie sobre un clavo, ni
[127]
torcerte una pierna, así debes ra , y al fin bordados ; por-
evitar también, en el uso de la que no hay límite para aquel
vida, el lastimar aquella parte que llegó una vez á exceder el
noble de tu alma, que debe ser de lo necesario,
la regla de tu conducta. Si ob-
servas este precepto en todas tus XXIII.
acciones, el resultado será muy
seguro. Apenas llegan las niñas á ca-
XXII. torce años , y ya empiezan los
hombres á llamarlas sus corte-
Las necesidades físicas deben jos : ellas juzgan por esto que
ser para cada uno la regla de sus son destinadas únicamente á sus
riquezas , así como el pie lo es placeres; desde entonces comien-
del zapato. En encerrándote en zan á componerse , y ponen to-
estos límites, conseguirás siempre das sus esperanzas en sus ador-
el justo medio : si los traspasas, nos. Pero es menester hacerlas
serás arrastrado al desorden co- comprehender , que no pueden
mo á un precipicio. Lo mismo agradar , y hacerse respetar , si-
sucederá con los zapatos, si ex- no con la sabiduría, el pudor y
ceden la medida de tu pie; tú la modestia.
querrás desde luego zapatos do-
rados , seguidamente de púrpu-
lo cree, y de que no es posible
i x i v . que él se aparte de su parecer,
por seguir el tuyo. Si juzga mal,
Una señal cierta de estupi- á él solo hace m a l , así como él
dez , es la de ocuparse mucho del es el solo engañado ; porque si
cuerpo , de exercitarlo mucho, qualquiera acusa de falsedad á
de beber mucho , de comer mu- un buen silogismo , el silogismo
cho , y el emplear mucho tiem- no es quien sufre , sino el que
p o en los placeres del otro sexo, hizo un razonamiento falso. Si
asi como en las demás necesida- sabes aplicar esta regla , soporta-
des corporales. Todas estas fun- rás con paciencia á todos aque-
ciones no deben practicarse sino llos que hablen mal de t í ; por-
d e paso ; y en cultivar nuestro que á cada injuria que recibas,
entendimiento , es en lo que de- dirás : "Este hombre cree tener
bemos emplear el tiempo y to- >> razón."
dos nuestros cuidados.
- XXVI.

XXV. Cada cosa tiene dos asas; la


una que la hace fácil de llevarse,
Si alguno te hace mal, ó di- y la otra muy difícil. Si tu her-
ce mal de t í , acuerdate de que mano te hace una injusticia, no
se ve obligado á ello , porque así vayas á considerar la injusticia
Tomo III. I
CI3°1 , t
solamente , porque este es el mal 9
lado , sino , piensa mas bien que i x v i n .
es tu hermano , y que os habéis
criado juntos. Si miras su proce- Si alguno se baña temprano,
der báxo , este punto de vista no digas que hace mal de bañar-
t ú lo hallarás soportable. se , sino que se baña temprano:
si otro bebe mucho vino , no
i x v 11. digas que hace mal en beber , si-
no que bebe mucho; porque an-
Mal razonamiento es decir: tes de conocer el motivo que les
yo soy mas rico que tú , luego hace obrar así, ¿ cómo puedes sa-
soy mejor : yo soy mas eloqüen- ber que hacen mal ? En juzgan-
te , luego soy mas virtuoso. Pe- do de este modo, siempre estás
ro este consiguiente es bien sa- expuesto á ver una cosa, y juz-
cado : yo soy mas rico que tú, gar sobre otra.
luego mis riquezas sobrepujan á
las tuyas : yo soy mas eloquen- XXIX.
te , luego mis discursos valen mas
que los tuyos. Mas tú no eres, Jamás digas que eres filóso-
ni discursos, ni riquezas. fo , ni publiques bellas máximas
delante de los ignorantes, sino
practica lo que estas máximas
prescriben. En un festín , por , C T 33 ]
exemplo , no digas cómo debe sabe que desde aquel punto co-
comerse , sino , come como se de- mienzas á hacer progresos en el
be. Acuerdate de quan lejos es- estudio de la sabiduría; porque
taba Sócrates de toda ostenta- las ovejas no van á enseñar á su
ción. Los jóvenes iban á supli- Pastor la yerva que han comido;
carle los recomendáse á otros fi- pero despues de habersela apro-
lósofos , y el mismo los llevaba, piado por una buena digestión,
sin quejarse del poco caso q u e ellas dan lana y leche. Siguien-
hadan de su persona. do esta regla , no hagas una va-
na ostentación de t u saber delan-
te de los ignorantes, sino , prue-
ixx.
ba con tus acciones el buen uso
que has sabido hacer de los pre-
Si se agita delante de los ig- ceptos de la filosofía.
norantes alguna qüestion de filo-
sofía , observa el mas profundo i. x x i .
silencio; porque hay mucho pe-
ligro en desechar con prontitud Si has arreglado bien tus de-
lo que no se ha digerido bien. seos y tus apetitos , no tengas
L u e g o que alguno diga que no por eso vanidad alguna : si solo
sabes nada ; si escuchas esta inju- bebes agua , no digas á cada pa-
ria ó reconvención sin alterarte, so que solo bebes agua. ¡ Mira
[ ' 3 4 ]
quantas ventajas te llevan los po-
bres en su frugalidad , y en la XXXIII.
dureza con que tratan sus cuer-
pos ! Si quieres exercitarte en el Señales por las quales se co-
trabajo y en la pobreza para tí, noce que un hombre hace pro-
y no para los otros, no abraces gresos en el estudio de la sabi-
las estatuas; pero si te hallas ator- duría : un t a l , no vitupera ni
mentado de una sed ardiente, to- alaba á nadie: no se queja , ni
ma agua fresca , y vuelvela á ar- acusa á nadie : no habla de^ sí,
rojar sin tragarla , y no se lo como si fuera un hombre im-
digas á nadie. portante , ó que sabe alguna co-
sa : si encuentra algún obstáculo
x x x i r. que retarda , ó impide la execu-
cion de sus proyectos , á nadie
El estado y carácter del ig- culpa sino á sí mismo: si algu-
norante e s , no esperar jamás de no le alaba, se burla secreta-
él mismo su bien ó su m a l , si- mente de este adulador : si lo
no de las cosas que están fuera reprehenden , no se disculpa; an-
de su p o d e r ; y el estado y el tes bien , se examina y observa
carácter del filósofo , el esperar como un convaleciente , por ^ mie-
de sí mismo todo su bien y to- do de interrumpir el principio de
do su mal. la curación , antes que su salud
[137]
se halle enteramente restablecida: nocer la naturaleza , y seguirla.
él es el dueño absoluto de sus Pregunto , pues , ¿ qual es su
deseos : no tiene aversión sino á mejor intérprete ? Dicenme , q u e
lo que es contrario á la natura- Crisipo. Y o lo compro , pero no
leza de las cosas que penden de lo entiendo: entonces busco quien
nosotros: nada desea con dema- me lo explique. ¿En todo esto
siada vehemencia : si le tratan de no hay un gran mérito ? Q u a n -
estúpido é ignorante , no se inco- do he hallado este intérprete, me
moda por eso ; en fin , él descon- resta el poner en práctica los pre-
fia de si mismo , como de un ene- ceptos del filósofo : esta es la
m i g o , y de un hombre que le ar- sola cosa de que pueden alabar-
m a lazos sin cesar. me ; porque si me contento con
admirar la explicación de los li-
xxxiv. bros de Crisipo , no soy sino un
simple gramático , y no un filó-
Si alguno se alaba de enten- sofo ; con la sola diferencia , de
d e r y de explicar las obras de Cri- que explico á Crisipo en vez de
sipo , di para t í : Si Crisipo hu- Homero. Luego , pues , que al-
biera escrito con menos obscuri- guno me propone el explicarme
dad , este hombre no tendría por á Crisipo , me cuesta mas ver-
conseqüencia de qué gloriarse. Pe- güenza el no manifestar acciones
ro y o , ¿qué es lo que pienso ? co- conformes á sus preceptos, que
['38]
el no entender sus escritos. forma de tus costumbres ? Ya no
eres un niño , sino un hombre
i x x v. hecho. Si persistes en la inacción
y en la indolencia : si de un dia
Sé fiel á estas máximas , y en otro vas dexando el cuidado
obsérvalas como leyes que no de corregirte : si añades deten-
puedes violar sin impiedad. N o ciones á detenciones, y resolucio-
te se dé nada de quanto puedan nes á resoluciones sin efecto , vi-
decir acerca de tu persona, por- virás y morirás como un igno-
que esto no pende de tí. rante , sin conocer que ningún
progreso has hecho en el estu-
XXXVI. dio de la sabiduría.
Comienza , pues, desde hoy
¿Hasta quando diferirás el á vivir como un hombre que as-
poner en práctica estas grandes pira á la perfección , y que ha
lecciones, y el obedecer en to- dado ya algunos pasos en la car-
do á la voz de la razón ? Aca- rera. Q u e todo lo que te parez-
bas de oír las máximas que deben ca muy hermoso y muy bueno,
arreglar tu vida , y las has pres- sea para tí una ley inviolable.
tado tu consentimiento ; ¿ pues Si el dolor ó el deleyte , la glo-
qué nuevo maestro esperas toda- ria ó la infamia te se presentan,
vía para dar principio á la re- acuerdate de que aquel es el mo-
11 tí4!] , ,
mentó del combate : que la bar- trata de la practica de los pre-
rera se abre : que los juegos olím- ceptos ; por exemplo, de la obli-
picos t e llaman : que ya no es gación de no mentir. La segun-
tiempo de volverse atrás; en fin, da tiene por objeto las demostra-
que tu adelantamiento ó tu rui- ciones , es decir , las razones por
na dependen de la ganancia ó de las quales no debe mentirse. L a
la pérdida de la victoria. D e es- tercera dá la prueba de estas de-
te modo lleg ó Sócrates á aquel mostraciones , y determina su na-
alto grado de sabiduría , en don- turaleza ; como por exemplo, lo
de se le ha visto adelantar siem- que hace su fuerza y su certi-
pre hácia este objeto, sin perder dumbre : lo que es demostración,
ni un solo paso, ni escuchar tam- conseqüencia , oposicion, verdad
poco sino á la recta razón. Por y falsedad. Esta tercera parte es
lo que hace á tí, aunque no seas necesaria para la segunda, y la
todavía un Sócrates, debes vivir segunda para la primera ; pero
sin embargo , como si lo tuvie- la primera es la mas necesaria de
ras por modelo. todas, y en la que se debe pa-
rar mas. Nosotros trastornamos
l x x v i r. este o r d e n , y nos paramos mas
en la tercera : ella sola consu-
La primera y mas necesaria me nuestro tiempo y nuestros
parte de la filosofía , es la que cuidados, y abandonamos ente-
C '43.] „
ramente la primera : mentimos »»cretos de los dioses.
sin escrupulo ; pero siempre es- En fin, di con Sócrates : Ca-
tamos prontos á probar con sóli- ro C r i t ó n , "si los dioses lo han
das razones, que no debe men- » querido así , cúmplase su vo-
tirse. l u n t a d : Ánito y Mélito prie-
i x x v 111. n d e n muy bien hacerme morir;
»»pero no sabrán hacerme mal."
T e n siempre presente en la
memoria esta plegaria : " ¡ G r a n i
» J ú p i t e r , y t ú , poderoso desti-
»> no , condúceme en todo aque-
»> lio q u e has resuelto en tus decre- F I N.
»» tos q u e yo deba hacer : pron-
»>to estoy á k seguirte constante-
>» mente ; en efecto, aun quando
»> me obstinara en resistirte , se-
»> ría siempre necesario el seguir-
»> te á pesar mió."
Acuerdate además, de que
" e l q u e cede á la necesidad , es
»»verdaderamente sabio y hábil
» en el conocimiento de los de-
[ ' 4 í L .
desgracia ó mediocridad, que im-
pone la necesidad del trabajo.
V I D A Es cierto que en esta peno-
sa situación, el hombre báxo y
DE T E O F R A S T O . desidioso no dexa la inacción sino
obligado por las necesidades físi-
cas que le urgen; pero si noble y
esforzado fué arrojado por la suer-
S i los talentos ó habilidades que
te á las últimas clases de la socie-
pertenecen al entendimiento pue-
dad , se indigna del desprecio de
den ser sofocados por la desgra-
la turba brillante á quien la casua-
cia , y recibir grandes socorros de
lidad del nacimiento , ó los favo-
las ventajas de la fortuna; también
res de la fortuna , ha ensoberbe-
es bien difícil, en el seno de las
cido , y se eleva por efecto de su
r i q u e z a s , el preferir desvelos la-
ingenio sobre todas las clases, y
boriosos al dulce reposo de la
se venga así por la admiración
molicie. P o r esta razón se ha ob-
que inspira de su injusta extrac-
servado en todos tiempos, que el
ción.
h o m b r e que debe elevarse algún
D e este modo Teofrasto osó
dia sobre los otros por las pro-
luchar contra los rigores de la
ducciones de su ingenio, nace or-
suerte, Nació en una clase co-
dinariamente en aquel estado de
mún : M e l á n t o , su padre , era
Tomo III. K
£147} i ^
un simple Batanadór: su patria co floreciente , quando en la Cjre-
f u é Erésa , en la Isla de Lesbos. cia entera resonaba la gloria de
Los vecinos de este joven, Platón. D e todas partes venian las
que la Grecia debia admirar al- gentes á escuchar las lecciones de
gún d i a , le creían condenado pa- este eloqüente filósofo : su ar-
ra siempre á seguir la obscura diente imaginación inflamaba to-
industria de su padre. P e r o , por dos los espíritus : los fieros tira-
fortuna , un cierto Alcippo, ó nos de la Sicilia , demasiado cor-
Leucippio ( i ) , daba en Erésa rompidos para gustar de sus prin-
lecciones de filosofía , y recibió cipios , querían á lo menos con-
al joven Teofrasto en el número tarle entre el número de sus cor-
de sus discípulos. tesanos , y el joven Teofrasto se
N o podia éste permanecer creyó digno de escucharlo.
largo tiempo en esta escuela p o - Se embarcó , llegó á Athe-
nas , fué recibido en la Acadé-
mia , y siguió largo tiempo al
( i ) Leucippio de Abdera fué el brillante discípulo de Sócrates;
autor de los principios desenvueltos pero le dexó por Aristóteles, lue-
despues por Domócrito, su discí- go que este ingenio ambicioso,
pulo , y por Epicuro. Pero el L e u - cansado de no ser célebre sino
cippio , de que aquí se trata , era
de esta misma Villa de Erésa , en
por los principios de su maestro,
donde tenia escuela. emprehendió levantar escuela con-
K2
tra escuela , y doctrina contra
C149 3
pios poetas, y embarazada <le
doctrina. estúpidos errores del vulgo , es-
Nuestro joven filósofo había taba herizada de todo género de
tenido hasta entonces el nombre supersticiones. Pero estas supers-
de Tirtame ; pero este nombre ticiones , ridiculas á los ojos de
poco sonoro , hería el oído deli- los sabios , eran amadas de sus
cado de su nuevo maestro : Aris- Sacerdotes y de sus encargados de
tóteles le dió el de Teofrasto ( i ) , las víctimas, á los quales enri-
por el qual daba una especie de quecían; y del pueblo , que gus-
homenage á la divina eloqüen- ta mas bien de ser seducido , que
cia de su discípulo. no ilustrado. Sospechaban que
N o obstante , la religión de Aristóteles no creía la eficacia de
los Griegos, traída por las Co- los sacrificios; los devotos, y so-
lonias egipcias y fenicias, que bre todo , los hipócritas se pre-
los habia civilizado, alterada á la paraban á intentar contra él una
vez , y hermoseada por las in- acusación de impiedad ; él bus-
venciones ingeniosas de sus pro- có , contra sus enemigos, un re-
tiro en Chalcis, en la Isla de
Eubéa; queriendo , decia , ahor-
( i ) Teofrasto , que tiene un rar á los Atenienses un nuevo
lenguage d i v i n o , una divina elo- crimen contra la filosofía.
qüencia. Ninguno de sus discípulos
K3
»
V . su maestro. El tiempo nos ha
manifestaba los mismos talentos privado de la lectura de sus obras,
que Teofrasto ; y así fué á éste á pero algunas de sus sabias maxi-
quien dexó por su partida á la i mas , de las quales estaba pene-
cabeza de su escuela, 322 años trado , han llegado hasta noso-
antes de nuestra era.
Báxo de un tal maestro , el tr S
° 'iÓ dias felices, aquellos en
Peripatetismo no podia degene- los quales el hombre ocioso no
rar. Teofrasto reunió mas de dos va al teatro sino por agradar a
mil discípulos , y no se desdeñó
su displicencia , y vuelve ins-
de hacer partícipe de sus leccio-
truido en las máximas mas pro-
nes á Pompilio , uno de sus es-
vechosas de sabiduría 1
clavos , persuadido á que los fru-
Si de Teofrasto no conocié-
tos de la sabiduría deben pro-
digarse á todos aquellos que son ramos sino escritos , dudaríamos
capaces de apreciarlos. todavía si debíamos colocarle en-
D e este modo salió de su es- tre los verdaderos filosofes. Es-
cuela Menandro , el autor mas peculaciones justas, profundas,
célebre de la nueva comedia, é ingeniosas , superiores a los con-
hizo ver sobre el teatro la pure- ceptos vulgares , constituyen el
za del estilo , la honestidad de las talento , y no la filosofía. Esta
costumbres, y la filosofía que consiste en la práctica de la vir-
habia sacado de las lecciones de tud ; pero de aquella virtud es-
K4
N
c
clarecida por la razón. Teofrasto Los amigos de la sabiduría
lo sabía; y así no se distinguió pueden reconocer , por el exem-
menos por la dulzura de sus cos- plo de Teofrasto , quan grande es
tumbres , y por su carácter hu- su imprudencia quando desdeñan
mano y bienhechor, que por la estimación del pueblo , que
sus luces y su eloqüencia. afectan freqüentemente despre-
El amor de sus conciudada- ciar. Un cierto Agnonides no te-
nos fué la recompensa de sus mió acusar á nuestro sabio de
virtudes : la admiración de los impiedad; pero solo consiguió
extrangeros , y la estimación de hacer caer sobre sí la indigna-
los R e y e s, fueron el homenage ción de los ciudadanos , y le cos-
que obtuvieron sus talentos. Él se tó no poco trabajo el evitar su
vio honrado de Casandro , hijo propia proscripción.
de Antípater , y Rey de Mace- Tanto amor, sin embargo,
donia : Toloméo , R e y de Egip- no pudo asegurar el reposo a
to , intentó llevarle junto á sí. Teofrasto. Sófocles , hijo de An-
El sabio , si es hombre privado, ficlides, traxo una ley (306 años
no consume su vida en viages; antes de la era vulgar) que prohi-
pero es reconocido á la estima- bía , báxo pena de muerte, á to-
ción de los Príncipes, porque és- do filófoso de tener escuela , sin
ta , prueba en ellos calidades que estar autorizado por un decreto
pueden ser útiles á.sus naciones. del Senado y del pueblo. Sin
duda lograba aquel un gran cré- la limpieza de sus ideas, en la
dito para dudar , que semejante viveza de sus conceptos ; y en
cláusula fuese inútil y que el fin, en la larga duración de su
decreto pudiera obtenerse. To- vida, el medio de seguir con fru-
dos los filosofos salieron de Athe- to todo género de estudios; y
nas; pero su destierro no duró así dexó un gran número de obras
mucho. Sófocles fué acusado á sobre materias de lógica, de fí-
su vez el año siguiente, y con- sica , de metafísica, de moral,
denado á pagar una multa cre- de geometría, de fisiología, de
cida. Los filósofos fueron llama- política, de historia natural, de
dos , y Teofrasto obtuvo el per- medicina, de literatura, de poé-
miso de volver á abrir su es- tica , de retórica, de música , de
cuela. gramática ; y no tuvo á menos
Bastantes gentes, porque su el escribir también dos libros so-
entendimiento es corto, creen que bre el amor.
la inteligencia de un solo hom- Diógenes Laercio nos ha con-
bre no puede extenderse sino á servado los títulos de sus obras,
un solo objeto. N o pensaba así las quales componían mas de 400
el amable y sabio succesor de volúmenes.
Aristóteles > porque hallaba en «Dícese que Teofrasto , pro-
su continua aplicación , en la vas- » ximo á morir , acusaba á la ría-
la extensión de su ingenio , en „ turaleza de haber prodigado á
J
[ xS6 ] „ [ 5 73
»»los Ciervos y á las Cornejas gante y mas sabio de los filóso-
» una larga vida , la qual les era fos.
"»> inútil , y de no haber conce- Séneca , que le era un poco
» d i d o á los hombres sino un menos favorable ú afecto , y que
»» corto número de años; á aque- no quería admitir la divinidad de
»> líos, que si sus días fueran mas su eloqüencia , le concedía , no
» largos, podrían penetrar todas obstante, una elocucion dulce,
» las ciencias, y conducir las ar- clara , y producida sin trabajo.
»> tes á su perfección." Un rasgo de su vida nos ha-
Pero este pensamiento no es ce conocer la delicadeza del oído
justo , ni propio de un discípu- ateniense. É l fué joven á Athe-
lo de Aristóteles. Debió apren- nas , y quasi no salió de allí , y
der de su maestro lo que las ob- así la elegancia de su dicción le
servaciones modernas han confir- habia procurado la general acep-
mado ; esto es, que de todos los tación ; sin embargo , no habia
animales, excepto el Elefante, es podido contraer toda la finura de
el hombre el que goza de mas la pronunciación ática.
larga vida. Un dia que regateaba con una
Los Griegos confirmaron el vendedora una cosa que quería
juicio de Aristóteles, y miraron la comprar, le dixo aquella: " E x -
eloqüencia de Teofrasto como di- »trangero , no la puedo dár rae-
vina. Cicerón le llama el mas ele- „ nos:" Ella conoció en el aceiv
to de Teofrasto , que no era ate-
C15.9 ]
de vida extraordinariamente lar-
niense , y esta observación cau-
ga , y entre ellos no se hace men-
só cierto disgusto al filósofo.
ción de Teofrasto. Gocemos de
Según Diógenes Laercio,
lo poco que nos queda de sus
Teofrasto murió de 8 5 años ; pe-
escritos; porque, ¿qué nos im-
ro los manuscritos de sus carac-
porta presentemente la edad que
tères dicen los escribió á la edad
tenia quando los compuso , y el
de 99. D e un pasage de S. Ge-
tiempo en que falleció ?
rónimo se infiere , que falleció á
ios 107. Es verdad que el Santo
parece habla de un Temístocles; NOTA.
pero como le hace decir al fa-
llecer , poco mas ó menos, las No se incluyen aquí los carac-
mismas palabras que atribuye Ci- teres de Teofrasto, por hallarse ya
traducidos al castellano, con arre-
cerón á Teofrasto , se cree que
glo al texto griego, de orden del
sea este mismo de quien se tra- Supremo Consejo de Castilla , por D.
t ó , y que su nombre ha varia- Ignacio López de Ayala.
do por la ignorancia ó negligen-
cia de los copiantes. Lo que pue-
de inspirar alg
una desconfianza es,
que varios escritores han conser-
vado los nombres de los filósofos,
/

[161]
desden las mas grandes dulzuras
de la vida , por ir tras un hu-
PENSAMIENTOS MORALES mo bien vano de gloria.
iv.
DE TEOFRASTO,
Ó abandona enteramente el
conservados por Diógenes estudio de la sabiduría , porque
Laercio , y por Stobéo. ella exige grandes trabajos , ó
entregate á este estudio sin re-
serva , porque te aguarda una
i. grande, gloria. .'•..;

]Yïas seguro es entregarse á un v.


caballo sin freno , que á discur- T ú callas en la mesa , bien
sos imprudentes y desordenados. haces, si eres necio ; pero haces
m a l , si tienes entendimiento.
11.
Apenas empezamos á vivir, vi.
quando morimos. N o hay gasto mas costoso,
que el del tiempo. »
ni.
Amenudo desechamos con
Tomo III. L
[I6>3
C'«3]
VII. x.

En la vida sobrepuja mucho También debemos los cuida-


la vanidad á lo útil. dos mas tiernos, y todos los so-
corros que inspira la humanidad,
VIH.
á la esposa y á los hijos. Es-
Rendir homenage freqüente- tos nos recompensarán de ello en
mente á la divinidad, es la prue- los servicios que nos harán en
ba de una sincera devocion : la vejez ; y nuestras mugeres en
ofrecerla muchas víctimas , es los socorros que nos prodigarán
manifestar solamente la riqueza. en nuestras enfermedades , por
su inclinación á partir con noso-
i x.
tros nuestros gustos y nuestras
Es obligación sagrada alimen- penas , como prueba del reco-
tar en su ancianidad á nuestros nocimiento que tienen á nuestro
Padres , respetar sus juiciosos amor.
deseos, y conformarnos con ellos. ,v ' T
xi.
l \ o cumplir con esta obligación, <OCrp'rrt '•: - •'. •» . • 7t
es faltar á un tiempo á las le- Si te hallas obligado á con-
>yes de la naturaleza , y á las tratar con alguno , ten cuidado,
de la sociedad , que son los dos de que sea con un hombre fir-
cimientos de la justicia. me y constante.
L a
X I I . x v.
El sabio no presta sino con Pocas leyes son menester pa-
prudencia , y recoge con dulzu- ra los hombres virtuosos. N o es
ra lo que ha prestado. T ú has la ley la que arregla su conduc-
mostrado humanidad en haber sa- ta , antes bien, ésta sirve de mo-
cado de apuro á tu amigo : no délo á la misma ley.
te hagas odioso en el momento
de retirar lo que te debe. xvi.

XIII. Los envidiosos son los mas


desgraciados de los hombres: or-
La mentira, inventada por la dinariamente no sentimos sino los
envidia y por la calumnia , tie- males que experimentamos; pe-
ne al principio alguna fuerza; pe- ro el envidioso se aflige igualmen-
ro no tarda en perderla. te de sus propias desgracias, y
del bien de los otros.
XIV.
Sabe respetarte á tí mismo, XVII.
y nadie te hará avergonzar. La sociedad se mantiene por
la beneficencia, por los honores
que se prodigan á la virtud, y por
el castigo que persigue al crimen.
L3
[ i 66]
x v i i i .

¿ Qué es amor? La pasión de


VIDA
un alma ociosa.
x i x. DE MENANDRO.

Nada es mas frequentemen-


te estéril, que el amor de la fa-
ma. L a censura de la antigua comet
x x. dia griega era temible. El ciu-
dadano que ella sacrificaba á la
Una muger debe manifestai risa pública , estaba expuesto en
su entendimiento , no en los ne- pleno teatro , báxo su nombre,
gocios de estado , sino en el go- con sus mismos vestidos , y con
bierno de su casa y familia. una máscara parecida á sus fac-
ciones. Esta libertad podia ser
útil en un pequeño Estado, don-
SÜ92 de las costumbres públicas eran
SUR todavía honestas. Por el temor
de la vergüenza , evitaba las fal-
tas que ks leyes habrian casti-
gado , y las que éstas no habrian
[ i 66]
x v i i i .

¿ Qué es amor? La pasión de


VIDA
un alma ociosa.
x i x. DE MENANDRO.

Nada es mas frequentemen-


te estéril, que el amor de la fa-
ma. L a censura de la antigua comet
x x. dia griega era temible. El ciu-
dadano que ella sacrificaba á la
Una muger debe manifestai risa pública , estaba expuesto en
su entendimiento , no en los ne- pleno teatro , báxo su nombre,
gocios de estado , sino en el go- con sus mismos vestidos , y con
bierno de su casa y familia. una máscara parecida á sus fac-
ciones. Esta libertad podia ser
útil en un pequeño Estado, don-
SÜ92 de las costumbres públicas eran
SUR todavía honestas. Por el temor
de la vergüenza , evitaba las fal-
tas que ks leyes habrian casti-
gado , y las que éstas no habrian
C '68 ]
podido vengar. La comedia indi- sido el Príncipe de la antigua co-
caba á la patria los sugetos que media , y Menandro lo fué de la
debía t e m e r ; y afrentados por nueva.
sus conciudadanos reunidos ya, Florecía éste hacia la ciento
no podían ser temibles. y quince olimpiada, cerca de 3 1 8
Pero quando las costumbres años antes de nuestra era. Nació
se corrompieron generalmente, en Athenas : fué discípulo de fi-
quando los Generales, los M a - losofía de Teofrasto , y del arte
gistrados , los Oradores, los Clé- del teatro, del poéta Cómico Ale-
rigos y los Sofistas se hicieron xis. Compuso mas de cien co-
el argumento de las comedias; es- medias, de las quales no han que-
ta misma libertad f u é mirada co- dado sino fragmentos, y obtuvo
mo una licencia peligrosa , que varias veces el premio de las re-
esparcía en todos los espíritus la presentaciones escénicas. El gran
inquietud y la desconfianza. L a número de obras que daban los
llaga demasiado -envenenada no antiguos poétas dramáticos , pa-
podia manifestarse sin causar hor- rece una prueba de que el arte
ror. Entonces se vió nacer la nue- era menos difícil entonces , q u e
va comedia , la qual no hablaba ahora; y sobre todo , de que el
de los vicios, respetaba los su- mecanismo de la versificación grie-
getos , y se contentaba con pin- ga , era mas cómodo que el nues-
tar lo ridículo. Aristófanes habia tro.
Menandro no tuvo rivales en quando se ahogó banandose en
la elegancia y pureza del estilo. el Piréo. Allí se le elevó un se-
Sus enemigos le echaban en cara
pulcro , el qual se mostraba to-
lo numeroso de sus plagios; pe-
davía á los viageros en tiempo
ro no será cierto que haya roba-
de Pausanias ( 1 ) .
do
a sus predecesores , si supo
hermosearlos.
Dice Horacio, que no es pe- ( 1 ) E n el 2.° siglo de nuestra
queña gloria el agradar á los X e - e r a , cerca de cinco siglos despues
fes de las naciones. Menandro de la muerte de Menandro.
tuvo esta fortuna y este honor,
pues mereció la estimación y la
amistad del R e y de Macedonia,
y de Toloméo , hijo de Lagus,
Rey de Egipto. La antigüedad
ha conservado largo tiempo las
cartas que habia escrito á este
último Príncipe. Habia dexado
algunas otras obras en prosa, á
las quales no ha respetado mas
el tiempo, que á sus versos.
No tenia mas de 52 años
[173 3 ,
modo en procurarnos algunos re-
cursos para la vejéz : este es un
viage que tenemos tiempo de
P E N S A M I E N T O S M O R A L E S
preveer , y para el qual no ha-
cemos prevención alguna.
DE MENANDRO.
ni.
T u mano no puede detener
3. la piedra que acaba de arrojar,
ni tu boca la palabra que acaba
La paz mantiene al Labrador de proferir.
hasta sobre rocas estériles; y la 1 v.
guerra lo destruye hasta en el
centro de las mas ricas campi- Una moza en la edad, de agrar
ñas. dar, 110 necesita hablar : su mismo
silencio es eloqüente, y la per- -
suasion tiene su asiento en sus la-
Quando pensamos hacer una • bios cerrados.
navegación de quatro dias , no v.
nos descuidamos en prevenir
quanto puede sernos necesario; Mientras que gozamos una
pero no pensamos del mismo vida pacífica , y no estamos agi-
, , C'74]
, 0 5 ]
tados de temor alguno , no atri- pequeño de los males, supuesto
buimos nuestra prosperidad á la que al instante puede ser socor-
fortuna ; pero asi que caemos en rida por un amigo.
la desgracia , al punto la acusa- 1 x.
mos de ser la causa de todos nues-
tros males. En el fuego se examina el
f ' vi. oro , y en los contratiempos se
conocen los amigos. El que lison-
Si tu cuerpo padece, llama gea á su amigo en la prosperi-
al M é d i c o : si tu espíritu desfa- dad , ama la prosperidad , y no al
llece , llama á tu amigo ; porque amigo.
la dulce voz de la amistad , es el x.
remedio mas seguro contra la
aflicción. Si envidias la suerte de aque-
vil. >• llos mortales que parecen tan bri-
llantes , aprende á leer en sus co-
Encontrar -corazones compa- razones , y los verás sufrir y pa-
sivos , es el mayor consuelo en los decer como nosotros.
infortunios.
x 1.
viii.
Si en los males que te afli-
L a pobreza debia ser el mas gen piensas en los motivos ó me*
t i 7 6]
dios que ellos te ofrecen para
consolarte , podrás soportarlos XIV.
con menos pena y trabajo ; pe-
ro si no te ocupas sino de lo q u e ¿ H a y un ente mas desgra-
sufres , y á esto no le opones c i a d o que el pobre? Este dice
lo q u e puede suavizarlo, jamás la verdad , y nadie quiere creer-
verás el fin á tus dolores. l e : trabaja, vela , y se fatiga pa-
XII. r a que otro usurpe , y disfrute
tranquilamente el resultado de sus
L a esperanza es el único bien afanes.
q u e le queda al desgraciado. x v.
x i 11.
¿ H a b r á s sido t ú el solo de
; O rico soberbio ! A ti , que l o s mortales, formado para ser
levantas t u cabeza hasta los C i e - siempre dichoso , y no hacer mas
los , la muerte te la hará baxar q u e aquello que lisongea tus ca-
b i e n presto. T ú posees hoy mil prichos ? Si con esta condicion te
fanegas de t i e r r a , y mañana so- h a n dado los dioses la vida , t e
b r a r á n siete pies de ella para t u h a n engañado ; convengo en ello,
sepultura. y tienes razón para quejarte; pe-
r o si has recibido la vida con las
mismas leyes que nosotros, y si
Tomo III. M
[178] [ l79 3
respiras el mismo ayre que no-
sotros , tú debes soportar con re- XVII.
signación los males que son nues-
tro patrimonio. T ú eres hombre; N o mires si soy joven : exa-
es decir , que entre todos los ani- mina solamente si mis discursos
males , eres el que se eleva á ma- son de un hombre prudente.
yor altura para caer seguidamen-
te mas báxo. Sería injusticia el XVIII.
murmurar de ello ; porque no .
hay animal mas endeble que el Los animales son en cierto
hombre; y esta criatura tan dé- modo mas dichosos , y mas rar
bil , es la que se ocupa de los zonables que el hombre. Mira
mas grandes proyectos, y cuya esa bestia de carga , objeto de
caída arrastra y envuelve con ella tu desprecio : parece que la suer-
los mayores males, te se ha empeñado en agobiarla;
pero obligada á soportar lo que
XVI.
la impone la naturaleza , no su-
Las palabras causan bastan- fre por lo menos mal alguno que
tes males; ellas pierden amenu- pueda atribuírselo á sí mismo. So-
do al que las profiere: calla, lo el hombre no está contento
p u e s , ó di algo que valga mas con todos los males que la nece-
que tu silencio. sidad acumula sobre su cabeza,
Ma
[,8o] [.Si]
y sabe todavía forjárselos nue- de ásperamente á su hijo , y es
vos : un estornudo turba su es- severo en sus discursos , en su
píritu ( i ) : una palabra desagra- corazon no dexa de ser padre.
dable lo irrita : un sueño le asus-
ta : el canto de un mochuelo lo xx.
pone fuera de sí; los procesos,
las preocupaciones, la ambición, I Sabes tú qual es el mas es-
y las leyes que nuestros críme- forzado de los hombres ? Aquel
nes solos han hecho necesarias, que puede soportar sin quejarse
son otros tantos males que no- el mas grande número de injus-
sotros hemos añadido á la natu- ticias.
raleza. XXI.
x i x.
Si los llantos remediaran
Quando un padre reprehen- nuestras penas; si desde que uno
se queja dexára de sufrir , sería
necesario comprar las lágrimas á
peso de oro. Pero la fortuna es
( i ) Los antiguos miraban los insensible á nuestros gemidos, y
estornudos como presagios funes- sigue siempre su capricho , sin
t o s ; y de ahí viene el uso , que aún
subsiste, de hacer votos por el que
escuchar nuestros gritos , ni ad-
estornuda. vertir nuestro silencio. ¿ De qué
M3
C/8»]
sirve, pues, llorar? de nada, sin
X X I V .
duda; pero ¡ ah ! la desgracia ha-
ce nacer las lágrimas , así como
los árboles producen sus frutos. Si prestas tu oido crédulo á
la calumnia, ó tienes un mal co-
x x i i . razon , ó la simplicidad de un
niño. -
N o hay armas mas podero- xxv.
sas , que las virtudes.
f • Los tres Soberanos que go-
X X I I I . biernan despóticamente á los hom-
bres , y les hacen obrar , son: la
La codicia se vuelve contra l e y , el uso y la necesidad.
aquel á quien domina. En que-
riendo robar el bien de otro, fre- xxvi.
qiientemente queda uno enga-
ñado en sus culpables espèra li- La voz. del viejo es agrada-
zas , y ve pasar su propia for- ble al viejo : el infante agrada
tuna á manos agenas. al compañero de su infancia \ y
la muger dá la preferencia á su
sexo : el enfermo se consuela
con la vista del enfermo , y el
M4
[ I 8 4 ]
aspecto del desgraciado ofrece un
no las galas, son las que ador-
cierto consuelo al que gime en
nan á las mugeres: ellas son,
los infortunios.
ó la ruina , ó la felicidad de las
familias.
x x v i i .
XXX.
j Olvida lo que diste, y acuer-
El tiempo es el que aclara la
date de lo que has recibido. Pe-
ro el reconocimiento envejece verdad; y ésta suele mostrarse
prontamente , y apenas sobre- quando no se piensa en buscarla.
vive al beneficio.
XXXI.

x x v i i i . Todos somos sabios quando


se trata de dar consejos; pero
Si eres pobre , y casas con
si es indispensable evitar defec-
muger rica , no digas que to-
tos , entonces no somos sino ni-
mas muger , sino d i , q u e te en-
ños.
tregas a la esclavitud.
XXXII.

xxix. Atreverse á emprehender mu-


cho , es exponerse á cometer bas-
las buenas costumbres, y tantes faltas.
[iS6]

x x x i i i .

L a ignorancia no ve ni aun
Jo q u e se ofrece á su vista.

x X X I v.

. . Si quieres que te hagan fus- ^COLECCION


5
t i c i a , sé justo. '
DE FILÓSOFOS MORALISTAS

a n t i g u o s .

F I N DEL TOMO TERCERO. /


PENSAMIENTOS MORALES

DE ISÓCRATES,
TRADUCIDOS DEL FRANCES

AL c a s t e l l a n o

P O R

D. Enrique Ataide y Portugal.

T O M O Q U A R T O .

CON UCENCIA.

E n M a d r i d , en la Oficina de AZNAR.
AÑO [Link].
Se hallará en la Librería dé Castillo,
frente á las gradas de S. Felipe.
C O M P E N D I O

DE LA VIDA
D E ISOCRATES.
— • —

Isocrates nació en Atenas el pri-


mer año de la olimpiada 8 6 , cin-
co años antes de la guerra del
Peloponeso, y 4 3 6 a n t e s d e l a
era cristiana ( i ) . Teodoro , su
p a d r e , era Mercader de instru-
mentos de música , que fabrica-

( i ) Nos contentamos con dar


aquí un compendio sucinto de su
vida ; y con hacerle conocer so-
bre t o d o , como filósofo y m o r a -
lista.
- A 3

rermo miohcù
[6] en el gobierno del Estado ; pero
ban sus esclavos. Este comercio lo débil de su voz , y una timi-
no le enriquecía demasiado para dez insuperable , no le permitie-
vivir con abundancia , y dar á ron jamás el subir á la tribuna:
sus hijos la. mejor educación. Isó- y así se ciñó á componer varios
crates , mas feliz que Demóste- discursos sobre diferentes mate-
nes, cuyos primeros años fueron rias , y á abrir una escuela de elo-
desperdiciados , fué instruido en qüencia , en la qual formo dis-
la eloqüencia por los mas hábi- cípulos , que no solo fueron gran-
les maestros de su tiempo ; y des oradores, sino maestros há-
tuvo la ventaja de contar en es- biles , famosos políticos , y exce:
te número á Pródico , Gorgias, lentes escritores en todo genero.
Tisias y Terameno , casi todos Su vida fué muy larga , y
revestidos de empleos públicos, en ella no experimentó aquellas
y que enmedio del exercicio de incomodidades, quasi siempre in-
sus honrosos cargos , enseñaban separables, de la mucha edad. Ci-
el arte de hablar bien, el qual cerón cita la vejez de Isocrates
les había hecho llegar al estado como un exemplo de aquellas ve-
en que se hallaban. jeces dulces y agradables , elec-
Toda la ambición de Isó- to ordinario de una vida tran-
crates era la de servir á su pa- quila , sabia y arreglada.
tria como orador , y hacer co-
En sus .últimos, años compu-
nocer sus talentos y sus virtudes
*A 4
w
p
so su Panatenaíca , que tenemos excelentes lecciones de moral pa-
todavía, y en la qual se ven ra las repúblicas, para los Mo-
brillar algunas centellas de su narcas , y para los particulares:
antiguo ingenio. se hallan también sobre la reli-
La pérdida de la batalla de gión , ideas tan sanas, como po-
Cherona le causó la mas viva dian esperarse de un filósofo na-
pena; y p u e d e decirse , que él cido en el seno del paganismo,
fué uno de aquellos á quien es- y abandonado á sus solas luces.
te revés funesto arrebató á la Las fábulas indecentes relativas
Ciudad de Atenas. Él previo to- á los dioses , que el genio de los
das las conseqüencias ; y no p u - poétas habia acreditado , le in-
diendo sobrevivir á la libertad quietaban ; y en uno de sus dis-
de su patria, se obstinó , du- cursos declama fuertemente con-
rante algunos días, en no tomar trá los principales inventores de
alimento alguno , y murió en fin la antigua mitología. Todas sus
a los noventa y nueve años de obras anuncian una nobleza de al-
su edad. ma , y una generosidad tan gran-
Si los autores se pintan en de como la que se habia obser-
sus escritos , no se puede conce- vado en varios rasgos admirables
bir una idea bastantemente ven- de su vida.
tajosa del carácter de Isócrates; Muchas personas se han for-
ü n ellos se ven por todas partes mado de este orador una idea
[10 3
absolutamente falsa , pues no le 9i qué admirarse si algún dia so-
miran sino como un escritor pu- 9i brepuja á todos los oradores
lido y agradable , sin ver . apenas 9i que le han precedido, así como
en él un filósofo grande, y un 91 un hombre se aventaja á un
excelente moralista. Para desen- »> muchacho : y si en este estú-
gañarlas , es suficiente traer aquí 91 dio no halla con qué satisfacer
los testimonios de Platón , y de » s u s deseos , puede ser que se
Dionisio de Halicarnaso. Escu- 91 le vea , apoderado de un mo-
chemos luego á Platón , el qual, jí vimiento divino , elevarse á al*
en su diálogo intitulado Phedro 91 guna otra cosa mas sublime,
hace hablar así á Sócrates: 91 porque este joven es filósofo
"Isócrates es joven , mi caro 9i naturalmente."
»»Phedro; pero [Link] lo Dionisio de Halicarnaso no
j> que de él vaticino. Y o lo en- es menos favorable á Isócrates,
f) cuentro de un ingenio supe- que Platón. " L o que hace para
») rior á Lysias para la eloqüen- 9i siempre digno de elogio á Isó-
»> cia , sin contar con que tiene 91 crates, dice este crítico juicio-
99 mas gusto para la virtud y 91 so , es la elección de asuntos
99 para la sana moral. D e suerte, 91 siempre nobles, siempre gran-
91 que con el tiempo , y si per- 91 des , y siempre dirigidos á la
9i severa en el género de estudio, 91 pública utilidad. N o se propu-
99 al qual se aplica , no habrá de » s o solamente el hermosear el
J , [ » ] [13] , a
>» arte de la palabra , sino que mayor número de máximas: tam-
»»quiso también perfeccionar las bién hemos extractado algunas,
»> almas, y ensenar á sus discípu- de otros diferentes discursos so-
»> los á gobernar sus familias, su bre diversos asuntos. Presentare-
» patria , y el cuerpo entero de mos alguna vez en masa ciertos
»> la Grecia. Todos sus discursos lugares un poco mas extendidos,
»> respiran, y hacen nacer el amor llenos de grandes lecciones, que
» de las virtudes públicas y pri- no debiamos omitir , y que no
»»vadas." habríamos podido reducir á má-
Nada puede añadirse á estos ximas separadas. En fin , hemos
testimonios , sino la exposición tratado de formar un cuerpo de
misma de la moral de Isócrates: moral interesante , propio para
el público por sí mismo verá, hacer conocer el grande escritor,
por los extractos que hoy pone- del qual hemos sacado estos ex-
mos á su vista , si Platón y Dio- celentes preceptos.
nisio de Halicarnaso han exage- El manual de Epicteto, que
rado. Tres de sus discursos, de ya se ha publicado , encierra, así
los quales, dos han sido compues- como el discurso de Isócrates á
tos para Nicoclés , Rey de Sa- Demónico, una continuación de
lamina , y el tercero dirigido máximas morales mas ó menos
á un joven ateniense, nombrado extendidas ; pero estas máximas
Deinónico , nos han surtido el son bien diferentes, ya por el fon-
O ]
do , y ya por la forma. Epicte- los con su manejo : a usar de
to , filósofo austero, traza reglas, prudencia y circunspección en ei
y prescribe preceptos á todos los gobierno económico de sus inte-
hombres, para enseñarles á poner reses ; y á prestarse también al-
su virtud y su felicidad al abri- guna vez á las circunstancias de
go de todas las opiniones huma- los tiempos, y al gusto de las
nas , y de todos los acaecimien- personas. Su moral, aunque muy
tos. Su sabio será dulce y firme, pura generalmente , no es siem-
porque no se espantará , no se pre de la mayor severidad : la
irritará , no se afligirá , ni se ale- dicción es grave, pero dulce y
grará de nada; pero será frió y suave : el escritor hizo estudio
apático. La moral de Epicteto es de contentar el entendimiento con
pura y sana ; su estilo es vivo la precisión del estilo ; de elevar
y ajustado , pero sin dulzura y el alma con la grandeza y no-
sin gracia. bleza de los sentimientos; y de
Isócrates , filósofo mas agra- halagar el oído con los encantos
dable , y menos severo , enseña á y harmonía del lenguage.
su joven discípulo , no solo á
mantenerse feliz y virtuoso en

£
medio de los hombres , sino á
agradar á aquellos con los qua-
les debe vivir ; á no incomodar-
[.6] [ v ]
11.
• •
Las lecciones que se dirigen
PENSAMIENTOS MORALES á los particulares , solo aprove-
chan á ellos mismos: instruir á
DE ISÓCRATES. los Soberanos y á los pueblos, es
asegurar al mismo tiempo la au-
toridad de los unos y la felici-
i. dad de los otros.
ni.
E n los discursos de moral no
hay que buscar cosas nuevas, Estimad sobre todo al hom-
porque estas materias no nos ofre- bre sabio , que tiene grandes mi-
cen sino verdades simples y co- ras , y persuadiros á que un ami-
munes , sacadas de las acciones or- go de buen consejo , es de todos
dinarias de la vida. El mérito de los bienes , el mas precioso , el
estas obras consiste en juntar, mas necesario, y el mas digno de
quanto es posible , las máximas un Rey.
esparcidas entre todos los hom- IV.
bres , y presentarlas de un modo
interesante. Creed que contribuís eficaz-
mente á extender vuestro Impe-
l o » » IV. • B
. . C'S]
n o , si gustáis de que os inspi- do hallado el medio de adiestrar
ren el gusto de los conocimien- y domesticar los animales mas
tos útiles. feroces , no pudiera formarse él
v. mismo para la virtud.

Según sea la sabiduría del So- v i i i .


berano , así será la gloria y la Traed junto á vos quantos
prosperidad de su reyno. sabios haya en vuestro reyno:
VI. traedlos también , si es necesa-
rio , de los países mas remotos:
Trabajad en sobrepujar á los buscad á los poetas y filósofos
otros en mérito , tanto como los mas estimables : oíd las máximas
sobrepujáis en grandeza y digni- de los unos, y practicad las lec-
dad. ciones de los otros. Por lo que
VII. hace á las artes y las habilida-
des , contentaos con ser juez; pe-
N o os imaginéis que los cui- ro en todo lo que tiene relación
dados del estúdio , tan útiles por con el reynar , sed zeloso de dis-
otra parte , no sean de socorro putar vos mismo el precio.
alguno para hacernos mas virtuo-
sos y mas sabios: el hombre se- I x.
ría demasiado infeliz, si habien- N o es necesario exhortaros á
B 2
. O ! . 3
que os instruyáis, si conocéis bien í"
quanta indignación causa el que breis protegerla y contenerla á
el insensato gobierne al sabio, y un propio tiempo : vos elevaréis,
que el hombre sin mérito, man- á los honores á los mas dignos
de al hombre de un mérito dis- ciudadanos , y defenderéis á los
tinguido. Mientras mas os cho- otros de la opresion.
que la ignorancia en los otros, XI.
mas priesa de'beis daros para ad- - Cambiad y reformad las or-
quirir conocimientos útiles. denanzas y las costumbres vicio-
x. sas : adoptad los sabios reglamen-
tos de los extrangeros, si vues-
Amad á los hombres, y amad tra' sabiduría no os los dicta me-
á vuestros vasallos. Si no amá- jores : no establezcáis sino le-
semos á todos los seres, cuyo cui- yes justas , útiles y conseqüen-
dado nos está confiado como hom- t e s , tan poco capaces de produ-
bres y animales , ¿cómo podría- cir enredos entre los ciudadanos,
mos gobernarlos ? Amad , pues, como propias para acabarlos pron-
al pueblo, y hacedle amar vues- tamente; porque tales son las qua-
tra autoridad. Persuadido á que lidades que deben tener las bue-
todo gobierno se mantiene con nas leyes. Haced de modo que
el cuidado de saber manejar los sea tan fácil el enriquecerse en el
intereses de la multitud : vos sa- comercio , como arruinarse pley-
c«] C23] . ,
tras rentas: éste es el medio de
teando; por este medio se evi- sostener el honor de vuestra cla-
tará lo uno , y se apresurarán se , y de ser para todo.
hácia lo otro. Sea siempre vues-
tra justicia imparcial , y sorda al XIII.
favor , y vuestros juicios, siem- N o intenteis brillar con es-
pre los mismos , no se muden si- tériles profusiones, las quales se
no según los objetos. La digni- desvanecen , y no dexan despues
dad del Príncipe, y el adelan- señal alguna : mostrad magnifi-
tamiento de los pueblos, piden cencia , sea en las grandes oca-
que estos sentimientos tengan el siones en que debeis manifesta-
carácter de buenas leyes, y sean ros , en la adquisición de posesio-
tan inmutables como ellas. nes sólidas, ó en recompensar á
los amigos fieles. Los gastos de
xii.
esta especie no los perderéis, y
serán mas provechosos para vues-
Gobernad vuestro reyno co-
tros descendientes , que las vanas
mo un padre gobierna su fami-
suntuosidades.
lia. Sed tan magnífico quando se
trata de desplegar el aparato de XIV.
la magestad r e a l , como econó-
mico en vuestra vida doméstica, Sed fiel inviolablemente á la
y en la administración de vues- religión de vuestros padres. Acor-
B4
\
O ] Os] , .
daos de que el homenage de un dios sobre todo se adquiere y
corazon recto y virtuoso honra conserva la autoridad.
mas á los inmortales, que la pom- XVII.
pa del culto exterior y la mul-
titud de víctimas: mas bien se La fortuna de los particula-
obtiene de ellos lo que se les pi- res no debe seros indiferente; ellos
de por la justicia, que por los sa- no pueden arruinar sus negocios
crificios. sin perjudicar los vuestros, ni au-
xv. mentar sus riquezas sin aumen-
tar vuestros tesoros. La opulen-
Conferir los empleos mas bri- cia de cada ciudadano es un ion-
llantes á vuestros mas inmediatos do seguro para los buenos Re-
parientes; pero reservad los mas yes ( i >
importantes para vuestros mas
sinceros amigos.
( i ) N o se cree generalmente que
XVI. deba añadirse nada á las máximas
Creed que vuestra pruden- de Sócrates , por ser ciaras y fáci-
cia , la virtud de vuestros ami- les de entender. Pero aqui no p o -
demos escusar el citar una respues-
gos , y el amor de vuestros vasa- ta de Enrique I V , la qual tiene
llos , son la mejor custodia de mucha relación con la máxima p r e -
vuestra persona : por estos me- sente. Un Embaxador extrangero le
pre-
XVIII. la verdad , y religioso observan-
te de vuestras promesas : vues-
Sea vuestro reyno un asilo tra simple palabra debe ser mas
seguro para todos los extrange- sagrada , que los juramentos de
ros, y encuentren en él una jus- los otros ( i ) .
ticia siempre pronta. Si van á
vuestra Corte , preferid á aque- /
XX.
llos que manifiesten zelo en me- N o tratéis de gobernar vues-
recer vuestros beneficios, á aque- tro pueblo con el terror, ni de
llos que os traen presentes: hon- intimidar á la inocencia. Quan-
rar á los primeros, es honraros á do vuestros vasallos hayan apren-
vos mismo. dido á amaros, mas que á teme-
XIX. ros , vos mismo los amaréis sin
Mostraos en todas las circuns- temerlos.
tancias que os halléis, amigo de
( i ) Si la buena fé y la verdad,
p r e g u n t ó , ¿quanto le valia la F r a n - decia J u a n el B u e n o , R e y de F r a n -
cia? " L o que yo q u i e r o " respondió c i a , fueran desterradas de todo el
este buen Rey. Era porque procu- resto del m u n d o , debieran encon-
raba á sus vasallos los medios de trarse en la boca de los Reyes.
enriquecerse , y por lo mismo c o n -
taba siempre con lo que tenian.
[28] 0 9 ]
XXI. XXIII.
;

N o hagais nada con cólera: Procurad el adquirir los co-


afectad que estáis irritado , siem- nocimientos que debe teuer un
pre que sea preciso y oportuno» guerrero; y pronto siempre á de-
N o seáis menos exacto en inqui- fenderos , mostrad que sois ami-
rir las faltas , que en castigarlas go de la paz , por vuestra aver-
con moderación , y en que la pe- sión á toda usurpación.
na sea siempre inferior al delito. XXIV.
x x i i . Tened con los Estados peque-
N o saque su fuerza vuestra ños las mismas consideraciones,
autoridad , ni de la dureza del que las que querríais tuviesen con
mando, ni del rigor de los cas- el vuestro otras Potencias mas po-
tigos , sino de la superioridad de derosas.
vuestra sabiduría , y de la opi- xxv.
> *

nion que tengan los ciudadanos


de que sois mas ¡lustrado que N o lleveis siempre con rigor
ellos mismos sobre sus verdade- vuestros derechos , y no tratéis
ros intereses. de combatir sino quando os sea
útil el vencer. Nadie es despre-
ciable quando cede por ventaja
v
*
4
. [30] [31]
suya , sino quando triunfa en per- debe ser , y no tener sino deseos
juicio suyo. moderados para poder satisfacer-
xxvi. los.
XXVIII.
N o honres con el título de
grande al q u e forma proyectos N o hagais amigos por casua-
sobre sus fuerzas , sino al que, lidad , y no os inclinéis sino á
sabio en sus deseos, puede exe- hombres dignos de vuestra amis-
cutar todo lo que emprehende. tad. Buscad Ministros zelosos,
mas bien que cortesanos lisonge-
XXVII. ros.
N o admires al Príncipe que XXIX.
supo adquirir un grande Impe-
rio , sino al que sábiamente go- Mostraos difícil en la elec-
bierna los Estados que ha re- ción de vuestros amigos , y pre-
cibido de sus padres. Cree que ferid siempre á aquellos que os
para ser verdaderamente dichoso, harán mas perfecto , y que darán
no hay necesidad de mandar á á los otros una idea mas alta de
pueblos numerosos enmedio de vos mismo.
los peligros y los temores, sino xxx.
contentarse con la fortuna que
se tiene , manifestarse como uno Experimentad con cuidado á
[ 3 * 1
, .C33]
los hombres que os rodean, y apresurará á daros sus consejos
persuadiros á que las personas re- en los negocios espinosos.
tiradas de viiestra C o r t e , os cree- 7
XXXIV.
rán semejante á aquellos con quie-
nes gustáis vivir. Aprended á distinguir el ver-
XXXI. dadero a m i g o , del lisongei o ar-
tificioso ; y jamás favorezcáis el
Para empeñaros á escoger vicio en detrimento de la vir-
bien vuestros Ministros , no ol- tud.
vidéis jamás que sois responsa- X X X V.
ble de su conducta.
XXXII. Escuchad lo que vuestros cor-
tesanos dicen unos de otros: és-
Mirad como un amigo segu- te es el medio de conocer á la
ro al hombre sincéro que os ad- vez, tanto á los que hablan, co-
vierte vuestras faltas , y no al mo á los que son el objeto de sus
que os aprueba todo lo que de- discursos.
cís y hacéis. X X X V I.

XXXIII.
Castigad la calumnia como
Dexad á la sabiduría la li- castigariais el crimen.
bertad de hacerse oír : ella se
Tomo IV. C
[34] CssD
que debe lisongearos e s , el ver
x x x v i i .
á los ciudadanos en el seno de su
Vos mandais á los otros; man- familia , admirar la grandeza de
daos á vos mismo : pensad que vuestra a l m a , mas bien que la
es indigno de un Monarca el ha- elevación de vuestra clase.
cerse esclavo de sus pasiones , y
x l.
que éste debe ser dueño de sus ' i'JJ
deseos, mas que de sus vasallos. Si os sucede el tener gustos
despreciables, encubridlos; pero
x x x v i 1 1 .
no temáis manifestar vuestro ar-
N o hay que aplaudirse de dor por las cosas grandes.
lo que podría ser obra del ma-
x l i.
lo ; haced consistir vuestra prin-
cipal gloria en la virtud , que N o exijáis de los simples par-
nada tiene de común con el vi- ticulares , el que sean arreglados
cio. en su vida, mientras que vos os
x x x i x . permitís el vivir sin regla : ma-
nifestaos , por el contrario , un
Los honores mas sólidos no modelo de sabiduría, porque el
son aquellos que os rinden pú- pueblo toma el exemplo de sus
blicamente ; porque estos son con dueños.
freqüencia hijos del temor. L o
C 2
[3«D [37] .
XL 11. pie y austero en vuestra vida pri-
vada, y como conviene á un Prín-
La mejor prueba que podéis
cipe : de este modo la multitud
tener de la prosperidad de vues-
herida del resplandor de vuestra
tro reyno, será la de llegar á ver
persona, os creerá digno de man-
al fin á vuestros vasallos mas ri-
dar ; y vuestros privados , en la
cos y mas sabios.
distancia proporcionada para co-
?>""' "f ' • ' •
X L I 11. nocer la fuerza de vuestra al-
ma , tendrán de vos la misma opi-
Sed mas zeloso en dexar glo- nion.
ria á vuestros hijos, que no ri- X L V.
quezas : estas son perecederas, y
la gloria es inmortal. El oro pue- Observaos en vuestras accio-
de ser el precio de la gloria ; pe- nes y en vuestras palabras: esta
ro la gloria no se compra con el atención os hará evitar bastantes
peso del oro. Los hombres sin
faltas.
mérito pueden ser ricos; el mé- XL v i .
rito solo , puede ser célebre. <

X L I V. Lo esencial sería el mante-


nerse en los' límites de una exacta
Sed tan magnífico quando os moderación; pero como no es fá-
manifestáis al pueblo, como sim- cil el determinar estos límites,
£ J '
C 3
C39] . . .
c , [38] Soberano , unid la experiencia al
preferid el quedaros del lado de estudio. El estudio os indicará
acá , mas bien que del lado de' los medios para obrar en la oca-
allá. Mas cerca se está de la mo- sion , y la experiencia y el uso
deración , no yendo hasta el ca- os procurarán la facilidad.
bo , que quando se pasa de él.
x l ix.
x l v i i.

Sed grande y popular á la Examinad la conducta de los


vez. El ayre de grandeza con- Príncipes y de los particulares;
viene al poder soberano , y la considerad quales hayan sido sus
popularidad al comercio de la consecuencias, y lo pasado os
amistad. Es difícil observar el instruirá para lo futuro.
justo medio , porque ordinaria- L.
m e n t e , el que afecta grandeza,
enfada ; y el que se pica de po- Al ver á unos simples ciu-
pularidad , se envilece. Es nece- dadanos exponerse á morir para
sario reunir las dos qualidades, merecer elogios despues de su
evitando el uno y otro extremo. muerte , ¡ quán indigno sería de
un Monarca el excusarse de ha-
x l v i i i . cer acciones que le cubriesen de
Para adquirir un conocimien- gloria durante su vidal
to perfecto de los deberes del
l i.
l i v.
Haced de suerte que las es-
Temed el morir todo entero:
tatuas , y las imágenes que que-
compuesto de un cuerpo fragil
den de vos, acuerden mas bien
y de una alma inmortal , traba-
los rasgos de vuestras virtudes,
jad á lo menos para dexar una
que los de vuestra persona.
eterna memoria de la mas noble
L I I. porcion de vos mismo.
i : .
Emplead todos vuestros cui- l v.
dados en poneros vos y vuestro
Acostumbraos á hablar de las
reyno al abrigo de todo peligro;
pero si os es necesario arrostrar bellas acciones , á fin de apren-
los riesgos antes que vivir en el der á pensar cómo hablaréis , y
oprobrio , sabed morir con ho- executad aquello que os haya he-
nor. cho aprobar una sana razón.

L I I I . l v r.
• - ' .- o'iqjmr Lo que admirais, imitadlo; y
Aunque hagais lo que hagais, las lecciones que diereis á vues-
no olvidéis que sois Rey y acor- tros hijos, ponedlas vos mismo
daos de
en práctica.
no hacer jamás cosas im-
propias de la magestad del trono.
• J
O J , [43]
i / v i i. ferente de los otros Príncipes q u e
encargan los trabajos, y se reser-
Gobernar ó dominar, son dos
van los placeres, toma á su car-
cosas que freqüentemente con-
go las fatigas, y hace comunes
funden , y sin embargo son bien
las ventajas.
diferentes. El que gobierna, con-
l x.
sagra todos sus cuidados á la fe-
licidad de los que le obedecen; ¡ Cómo podrian dexar de ser
y el que domina , por el contra- sagrados, los dias consagrados á
rio , hace servir á sus placeres los la felicidad de los pueblos!
trabajos y las penas de aquellos • i*1
á quienes manda.
lxi.
' '-?".•: ' ' C! •! < ; ' •''.TI I¿1
l v i i i .
Los homenages de un cora-
Un Príncipe sabio , en vez zon libre y fiero , son infinita-
de procurarse placeres con los mente mas lisongeros que las ba-
sudores ágenos , no excusa los xas adulaciones de un alma ser-
suyos para que sus vasallos sean vil.
felices. l x i i.
l i x .

En obrando con tiranía, se


Un buén M o n a r c a, bien di- cae inevitablemente en los ma-
Lft J
les que ella arrastra , y tarde ó
temprano se sufre lo que se ha- L X V.
cía sufrir á los otros. . f-,
Un verdadero Monarca no
L X I I I. trata de imprimir, ni inspirar res-
peto con la severidad del sem-
El poder tiránico es una car- blante , sino con la dignidad de
ga que agobia , y pesa tanto á su conducta. Como dueño y no
los opresores, como á los oprimi- esclavo de sus pasiones , quiere
dos. con un trabajo moderado asegu-
L X I V. rarse de los placeres durables, y
no prepararse largos trabajos por
El medio mas seguro que placeres de un momento.
tiene un Príncipe para no ha-
llarse agobiado con el peso de LX VI.
los negocios, es el ocuparse en N o descuides nada, dice Isó-
ellos: el verdadero reposo para crates a F i l i p o , para asegurarte
él , no es el fruto de la inacción, la amistad de Arenas. Mucho mas
sino un sabio empleo del tiempo, glorioso es ganar el afecto de los
y un trabajo sostenido, pueblos, que forzar plazas. Las
conquistas forman siempre enemi-
gos , y á los soldados es á quie-
C46J
nes se atribuye la gloria : en vez decido á los que le buscan por
de que si os conciliais la bene- todas partes , y cree haber reci-
volencia y la amistad de los pue- bido él mismo el bien que ve
blos , por todas partes aplaudirán hacer ( i ) .
vuestra política.
l x v 111.
L X V 11.
Remontad á las edades mas
N o (dice también el mismo remotas; y considerad , que nin-
orador al mismo Príncipe , reco- gún poéta , ni ningún orador,
mendándole á uno de sus anti- querria prodigar sus elogios, ni
guos discípulos, que se habia re- á las riquezas de Tántalo, ni al
tirado á su C o r t e ) , yo no pue- vasto Imperio Pélops , ni al po-
do creer que él tenga jamás que der de Euristéa. Pero despues
arrepentirse de haberse unido á de haber celebrado á Hercules y
vos , sobre todo quanto pienso
en la reputación de dulzura que
gozáis, y quando veo que cono- ( i ) N o se puede inculcar d e -
céis toda la ventaja que hay en masiado á los Príncipes que por la
ganar con vuestros beneficios ami- sola beneficencia merecerán siem-
gos útiles y fieles, y en adquirir pre los homenages de los mortales:
muchos otros sirviendo á estos. escuchemos las reflexiones que Isó-
Todo hombre de mérito es agra- crates dirige á Filipo , para inspi-
rarle este noble sentimiento.,
[48] ,[49]
T h e s e o , ilustres por una virtud han hecho á la Grecia los ser-
rara y por un valor sublime, to- vicios mas señalados.
dos se apresurarán á alabar á los Y no solo con respecto á los
guerreros de Troya , y á los que héroes de Troya han tenido es-
les son parecidos. Los mas famo- tas disposiciones, sino con rela-
sos de aquellos héroes reynaron ción también á todos los Grie-
en pueblos pequeños y en islas gos que han seguido sus huellas.
estrechas; y sin embargo llena- Por exemplo , si celebran nues-
ron toda la tierra de lo célebre tra república, no es por haber
de sus nombres ( i ) : porque, sin adquirido el Imperio de las ma-
d u d a , no son loS mas amados en- res : enriquecido su tesoro con
tre ellos, los que se han adqui- las contribuciones de sus aliados;
rido á sí mismos el gran poder destruido , agrandado ó gober-
que mas deseaban, sino los que nado á su gusto los pueblos de
su dominación: estas ventajas que
en otro tiempo hemos gozado, no
( t ) Testigo Ulises , cuyo nom- nos han atraído sino reconvencio-
bre tanto se ha extendido, aunque nes ; pero lo que toda la tierra
reynó sobre la pequeña isla de h a - admira en nosotros, son las ba-
ca : esta isla , dice Cicerón , que
tallas de Marathón y de Salami-
colocada sobre la punta de una ro-
ca , parecía desde lejos un simple na , y principalmente el genero-
nido.• Tomo IV. D
Cío] C$1]
so abandono que hicimos de nues- los otros no son mas que un
tra Ciudad por la felicidad de la monumento de ambición ( 1 ) .
Grecia ( i ) . Por esta misma re-
gla juzgan á los Lacedeminios: su 1 x 1 x.
derrota en los Termopilas es mas
célebre que todas sus victorias. Para convenceros de mi exac-
Se contempla con un sentimien- titud en observar la justicia, acor-
to de admiración y de amor , el daos de las circunstancias en que
trofeo erigido contra ellos por subí al trono. Los tesoros de mi
los bárbaros; en tanto , que no padre se hallaban agotados: las
pueden verse sin gemir los que rentas estaban en el mayor des-
ellos mismos han erigido contra orden : la confusion rey naba en
los Griegos : el uno es para no- todas partes: todo pedia los mas
sotros el testimonio del valor , y

(1) Nicoclés, R e y de Salamina,


( i ) Los Atenienses, por salvar en un discurso , que Isócrates su-
la Grecia , abandonaron dos veces pone haber sido dirigido por este
la Ciudad , q u e d o s veces fué que- Monarca á sus vasallos, les da cuen-
mada y destruida 5 la primera por ta de los principios de su adminis-
X e r x e s , y la segunda por M a r d o - tración y de su conducta ; princi-
n i o , su General. pios que hemos recopilado como una
lección importante.
Da
. tsO C 533
grandes cuidados , mucha aten- que tenia á la vista, rehusar tam-
ción y crecidos gastos. Y o no bién los países que se me ofre-
ignoraba que en semejantes co- cían , y preferir el encerrarme en
yunturas suele mostrarse poca los límites de mis antiguos Es-
delicadeza sobre los medios , y tados , mas bien que retroceder
q u e freqiientemente se ve uno de sus fronteras , por la violen-
obligado á obrar contra su ca- cia y la injusticia.
rácter. Ninguna consideración ha Sobre el artículo de la mo-
sido bastante para hacerme aban- deración , tengo que decir mas
donar mis principios : todo lo he en favor mió. Y o sabía que na-
arreglado con la mas escrupulo- da es mas grato á los hombres,
sa integridad , sin descuidarme que sus mugeres y sus hijos: que
en aquello que podia contribuir las injurias hechas á estos obje-
á la gloria y á la prosperidad de tos de su ternura , son las que
mi reyno. menos perdonan: que semejan-
Bien distante de aquella am- tes ultrages, ocasionan las mas
bición que codicia las posesiones tristes catástrofes; y que varios
de otro , y que para emprehen- particulares, y hasta Monarcas,
der usurpaciones sobre los veci- han sido sus víctimas. Con res-
nos , no necesita mas que creer- pecto á esto , nada he tenido que
se superior en íuerzas , se me echarme en cara ; y desde el
ha visto resistir á los exemplos primer momento de mi rey nado,
\
Cí+D quebrantaban toda ley. Viendo
tomando un empeño legítimo,
por otra parte muchas almas bas-
me he privado todo otro gusto;
tante comunes , que triunfaban
no porque ignorase que á los
de las otras pasiones, y muchos
Príncipes se les perdonan fácil-
grandes personages que se ha-
mente estas debilidades, siem-
bían dexado vencer del deleyte,
pre que en sus placeres respe-
yo he logrado gloriarme de ha-
ten el honor de sus vasallos , si-
ber resistido á sus atractivos , y
no porque he querido que mi
de haberme elevado con este es-
conducta estuviese al abrigo de
fuerzo , no sobre el simple vul-
la mas ligera sospecha , y po-
gar , sino sobre los héroes mas
der ofrecerla como un modelo á
recomendables en toda otra vir-
mi pueblo , sabiendo que el co-
tud Por mí , nada conozco mas
mún de los ciudadanos sigue siem-
criminal que esos Príncipes que
pre el exemplo de sus dueños.
se ve , en desprecio de un vin-
Y o consideré también que los
culo formado por la vida , mu-
Reyes debían ser mas perfectos
dar de objeto todos los días, y
que los simples particulares, con
afligir con su inconstancia a una
proporcion á la superioridad de
compañera , á la qual nada quer-
su gerarquía; y me parece que
perdonarla. Estos Principes,
r í a n
en ellos sería el colmo de la in-
que fieles á sus otros empeños,
justicia el obligar á sus subditos á
J o forman ningún escrupulo de
uo desmandarse, en tanto que ellos
D4
O ]
violar el mas sagrado de todos,
y el mas inviolable, no conocen L X X.
que una conducta semejante, les
prepara, hasta en sus mismos P a - Cada uno de vosotros (es un
lacios , disensiones y turbulen- Príncipe que traza él mismo á sus
cias. Pero un Monarca sabio, no vasallos sus obligaciones ) , cada
contento con mantener la paz en uno de vosotros debe desempeñar
sus Estados, debe estudiar el mo- su empléo con rectitud y con
do de hacerla reynar en su pro- puntualidad, porque si por defec-
pia casa, y en todos los lugares to de uno ú otro faltais á lo que
que habita : estos son los deberes os está prescrito , los negocios fal-
que prescriben la templanza y la tarán , á lo menos por vuestra
justicia. parte. Guardaos, p u e s , de des-
Despues de estos motivos y deñar ó abandonar el objeto que
reflexiones, y con arreglo á ellas, se os haya confiado : no os figu-
he preferido entre las virtudes réis que éste sea con respecto
la templanza y la justicia ; y en- al estado de una ligera impor-
tre los placeres , aquellos que tancia : aplicad á él la mas seve-
nacen de las acciones honestas, ra atención , y convenceos de que
y cuyo fruto es la gloria. el todo irá bien ó mal , según
que cada parte será bien ó mal
arreglada. >
[58] [59] ,
l x x i. grande fortuna, una buena repu-
tación. Entre los bárbaros ( 1 ) ,
Cuidad de los negocios pú-
como entre los Griegos , son los
blicos , como de los vuestros pro-
mas distinguidos por sus virtu-
pios , y no miréis como una me-
des, aquellos que gozan de la mas
diana ventaja los honores que se
sólida prosperidad.
hacen al zelo de vuestros Minis-
tros. l x x v.

l x x11. Creed que las injustas venta-


jas mas bien son escollos, que no
Respetad los bienes de otro, riquezas.
si quereis poseer tranquilamente l x x v i .
los vuestros.

l x x 111. N o miréis, ni como una pér-


dida , lo que deis; ni como una
Sed con respecto á los otros,
lo que quereis que yo sea con
respecto á vos.
(1) Se sabe que los Griegos lla-
xxxiv. maban extrangeros á todos aquellos
que no eran ciudadanos de su re-
N o os apresuréis en enrique-
pública , y bárbaros á todos los
ceros : preferid siempre á una que no eran Griegos.
. , [6o] [61]
ganancia, lo que os dieren. N i sencia. Esta reflexión os hara to-
se pierde ni se gana siempre , dan- mar partidos mas sabios.
do ó recibiendo : ni uno ni otro L X X I X.
es ventajoso, sino según las cir-
cunstancias , y en tanto que se N o ocultéis, ni lo que po-
obra p o r un principio de vir- seéis , ni lo que hacéis, ni lo que
tud. proyectáis hacer; creed que el
xxxvir. disfraz no camina jamás sin el te-
mor.
N o executeis con disgusto L X X X.
ninguna orden mia: mientras mas
servicios me hagais, mas utilidad Evitad en vuestra conducta
encontraréis. las vias obscuras y torcidas: ha-
ced que aquella sea tan simple
x x x v i i i . y tan franca , que no presente
jresa á la calumnia.
C a d a uno de vosotros debe
persuadirse á que el mas secre- L X X X I.
to de vuestros malos designios
no m e puede estar oculto , y á Sed vosotros mismos los jue-
que y o estoy presente á sus de- ces de vuestras acciones : haced
liberaciones en espíritu ó en pre- cuenta que son malas, si deseáis
[62]
que yo las ignore ; y que son
buenas , si llegando á mi noti- X X X XI v.
cia , han de darme de vosotros
mejor idea. N o forméis, sin mi acuerdo,
ni asociaciones, ni asambleas: ellas
x X X X 11. pueden ser útiles en otros go-
biernos ; en una Monarquía se-
Si veis que algunos ciudada- rán peligrosas.
nos obran contra mi autoridad,
no temáis el romper el silencio: x x x x v.
denunciarlos : ocultar el crimen,
es tener parte en él. N o os contentéis con abste-
neros de cometer faltas, sino con
x x x x 111. hacer todo aquello que sea ca-
paz de destruir hasta la mas mí-
N o tengáis por dichoso al nima sospecha.
que hace el mal al abrigo del
secreto , sino á aquel que sabe x x x x vi.
abstenerse de él. Tarde ó tem-
prano, sufrirá el uno la pena que Creed que nada es mas se-
merece; y el otro recibirá la re- guro , ni mas sólido , que mi fa-
compensa , de la qual es digno. vor.
\
[64] [65]
xx xx vil. X c.

Trabajad en mantener la cons- Estad persuadidos á que vues-


titución presente, sin suspirar por tra seguridad depende de la mia:
una mutación; las revoluciones si mis negocios prosperan , los
que trastornan los estados, no re- vuestros prosperarán también.
servan las fortunas particulares.
X C I.
L X X X V 111.
Si se trata de obedecer , sed
N o es solamente el carácter simples, dóciles y adictos á los
de los R e y e s , sino el de los va- usos recibidos , y observadores
sallos , el que hace dulce ó ri- exactos de las ordenanzas del So-
gurosa la administración. La fal- berano ; pero mostraos con mag-
ta de docilidad en aquellos á nificencia, y grandeza, quando se^-
quienes se gobierna, obliga fre- trate de desempeñar funciones pú-
qüentemente á tratarlos con mas blicas , y de hacer executar mis
severidad q u e se querría. órdenes.
i XX X I X . X C I I.

Contad menos con mi indul- Excitad los jóvenes á la vir-


gencia , que con vuestra virtud. tud , no solo con avisos y pre-
ceptos , sino enseñándoles con
Jomo IV E
[66]
vuestro exemplo lo que deben [67]
ser los buenos ciudadanos. ta á la buena fé , y abusa de la
confianza. Un hombre semejante,
X C I 11. debe pasar su vida , necesaria-
mente , sobresaltado , temiendo á
Criad vuestros hijos con la
todo el mundo , y desconfiando
debida sumisión al Príncipe, y
de sus amigos, tanto como de sus
acostumbrarlos desde luego á que
enemigos.
sea su principal estudio el exer-
xcv.
cicio ' d e esta virtud. Ellos se ha-
llarán mas en estado de mandar,
N o se debe envidiar la suerte
quando sepan obedecer. Sean ho-
de los que poseen inmensas ri-
nestos y fieles , y tomarán par-
quezas , sino la de los que nada
te en nuestra prosperidad ; y ar-
tienen que echarse en cara. Una
riesgarán su fortuna, si son vi-
conciencia pura , es la que hace
ciosos y perversos. La mas be-
pasar los dias con felicidad.
lla y mas solida riqueza que po-
díais dexarles, es mi benevolen-
xc vi.
cia.
x c i v.
N o os figuréis que el vicio
sea mas útil que la v i r t u d , y no
Mirad como digno de horror sea odioso sino en el nombre: juz-
y compasion al hombre que fal- gad de la diferencia de las cosas,
E 2
, . [«?]
por las diferencias de nombres
[«93
c.
que se les ha dado.
1
Manifestadnos vuestro afecto,
X C V I I.
mas bien con obras, que no con
N o tengáis envidié á los ciu- palabras.
dadanos que ocupan los prime- c 1.
ros puestos , sino procurad, con
una noble emulación , y con los N o hagas á los otros lo que
mismos servicios , elevaros á la no querrías aguantar de ellos.
misma clase.
C 11.
XC V I I I.
L o que en otro vituperáis,
Amad y respetad al que se no lo manifestéis en vosotros mis-
halla honrado con el favor del mos.
Príncipe , á fin de que podáis CIII.
obtener para vos mismo la pro- X
pia ventaja. Esperad el ser dichosos ó
desgraciados, según vuestras ma-
XC I X .
las ó buenas disposiciones , con
L o que dices en presencia respecto á vuestro Príncipe.
nuestra, piénsalo en ausencia
nuestra.
del bien que de ello puede re-
C I V.
sultaros. Sí , por lo que hace á
N o os contentéis con alabar mí , yo continúo gobernándoos
á las gentes honradas, imitad- como antes, y vos me estáis su-
las. misos siempre ; y así, no tarda-
c v. rá el que veáis el aumento de
vuestras fortunas , el engrande-
Sean leyes para vosotros mis cimiento de mi Imperio , y la
simples palahras : tened cuidado prosperidad de todo el rey no.
de conformaros con ellas, y acor- Iguales adelantamientos , no se
daos de que , para adelantar , de- pagan bastantemente con el pre-
beis obrar con arréglo á lo que cio de todos los peligros y de
ordeno. todos los trabajos; pero aquí,
C VI. vuestra fidelidad sola , y vuestra
exactitud , os conducirán sin fa-
Para concluir , en una pala- tiga al colmo de la felicidad.
labra , sed, con respecto al Prín-
cipe que os manda , lo que qui- C V I I.
sierais que fuesen , con respecto
á vosotros, los que os obedecen. Los partidarios del vicio , y
Unios solamente á este Príncipe: los de la virtud , rara vez están
poco hay que detenerse acerca de acuerdo, mi querido Demo-
E 4
meo ( i j ; pero principalmente deseo de la ciencia y el amor
difieren con respecto á la amis- de la gloria , nos arrastran á imi-
tad. Los unos conservan afecto tar á los que se manifiestan ze-
á sus amigos , aunque estén au- losos de conciliarse la estimación
sentes ; y los otros , por el con- pública , os envío este discurso
trario , solo les manifiestan cari- como una prenda de mi amistad,
ño mientras están presentes. La y como una prueba»de la que
amistad de los malos es poco du- me unia á Hippónico, vuestro
rable ; pero el tiempo no altera padre ; porque los hijos, no de-
jamás la de los buenos. Por es- ben heredar menos la amistad,
t o , y porque es cierto que el que los bienes de sus progeni-
tores.
La fortuna se presta á nues-
( i ) Demónico , á quien dirige tros votos , y nosotros nos ha-
Isócrates un discurso de m o r a l , era llamos dispuestos , el uno y el
un joven ateniense , hijo de u n otro , del modo mas favorable:
Hippónico , conocido en la histo- vos teneis un extremo deséo de
ria de Atenas por su nacimiento,
aprender , y para mí es un pla-
por sus grandes riquezas, y por su
mérito personal. Lo que se ha sa- cer el enseñar : vos estáis apa-
cado del discurso que precede á sionado al estúdio de las letras,
Jas máximas , merece ser citado en- y yo gusto de dirigir á tos que
t e r a m e n t e , como se hace. se entregan á este estúdio. Si es
, [74], [75], ,
bueno el exhortar á los amigos ducirse , y han entrado en el ver-
á que se apliquen á la eloqüen- dadero camino , son los que pue-
cia , éste es otro género de ins- den llegar al fin que se propo-
trucción mucho mas interesante: nen , y Asegurarse de la virtud,
dirigir los jóvenes: ocuparse en que es el mas grande y el mas
formar sus costumbres : inspirar- solido de todos los bienes. La
les la virtud mas bien que exer- hermosura es una flor que p u e -
[Link] en el arte de la palabra; de ajarse con una enfermedad, y
este es un punto tanto mas esen- á quien el tiempo hace desapa-
cial , como que es infinitamente recer : las riquezas , frecuente-
mejor conducirlos á vivir bien, mente instrumentos del vicio, nos
que enseñarlos á que hablen bien. entretienen en una vida floxa , y
N o es mi deseo , mi caro llevan la juventud al deleyte : la
Demónico , el ofreceros aquí fuerza del cuerpo , unida á la
preceptos de eloqüencia , sino prudencia , no es ciertamente la
lecciones de moral. Es preciso menor ventaja; sola aquella , da-
que aprendais temprano lo que ña mas que aprovecha : tanto
debe buscar ó evitar un joven como ella es útil á los atletas
de vuestra edad : con qué per- para sus exercicios, tanto es per-
sonas debe acompañarse; en fin, judicial para las operaciones in-
cómo debe arreglar su vida: por- telectuales. La sola virtud es
que solo aquellos que saben con- siempre provechosa: ella no aban-
[76
, J dre : ella es el mas bello exem-
dona en la vejez á aquellos en plo que se os puede proponer
quienes se ha aumentado y for- para que le sigáis.
tificado con la edad : infinitamen-
Fiel á la virtud , jamas se
te preferible á las riquezas y á
abandonó á la ociosidad: forti-
la cuna , encuentra siempre fá-
ficando su cuerpo con el traba-
cil lo que parecería imposible:
jo , afirmó su alma con la cos-
soporta con valor lo que espan-
tumbre de los peligros : justo
ta á la multitud : se avergüen-
apreciador de las riquezas, go-
za de la indolencia , y se hon-
zaba de sus bienes como un hom-
ra con el trabajo. Es fácil con-
bre persuadido á que no era in-
vencerse de lo expuesto por los
mortal , y los administraba con
combates de Hercules , y por las
tanta economía, como si hubie-
hazañas de Teséo : grabada en
se creído que no debía morir:
el alma de estos dos héroes, la
diano de ser honrado , y lleno
virtud imprimió sobre todas sus
de magnificencia , nada se veía
acciones el sello de una grande-
que no fuese noble en su modo
za , á la qual , la duración de los
de vivir : inclinado sin reserva a
siglos no ha podido aún borrar
sus amigos , les profesaba mas
la memoria.
afecto que á sus mismos parien-
Pero sin salir de vuestra fa-
tes : conocía que para formar
milia , i ó Demónico ! acordaos
los nudos de la amistad, la in-
de la conducta de vuestro pa-
. . [78] padres ? Creed que no hay atle-
clinacion tiene mas fuerza que la ta que deba tener tanto cuidado
ley : la elección , que la necesi- en triunfar de su rival, como el
dad : las relaciones del carácter, que vos debeis emplear para igua- •
que los derechos de la sangre. laros en mérito á vuestro padre.
El tiempo me faltaría si qui- Pensad también que para con-
siera entrar aquí en todos los por- seguirlo debeis atender á ocupar
menores de su vida. Puede ser vuestro entendimiento con exce-
que algún dia pueda emprehen- lentes máximas : si el cuerpo se
der tan gustosa ocupacion ; y fortifica con los trabajos mode-
baste al presente el haberos pre- rados , el espíritu se perfeccio-
sentado este pequeño bosquejo, na también con las instrucciones
para que pueda serviros de mo- sabias.
delo. S í , mi querido Demónico, V o y á trazaros en pocas pa-
. V o s debeis mirar las virtudes de labras los preceptos que me pa-
vuestro padre , como regla vues- rezcan mas propios para haceros
tra , y mostraros zeloso de imi-
adelantar en las sendas de la vir-
tarlas. j Cómo ! si los Pintores
tud , y para que , observándolos,
pueden retratar las mas bellas
os atraygan la estimación de to-
facciones de los vivos, ¿ no sería
dos- los hombres.
una vergüenza, que los hijos no
supiesen trazar con sus acciones
el quadro de las virtudes de sus
C VI I I. po , inclinaos menos a los que
pueden aumentar vuestras fuer-
Honrad á los inmortales, aun
zas , que á los que deben man-
mas con la fidelidad de vuestros
tener vuestra salud , y no espe-
juramentos, que con la multitud
reis á hallaros fatigado para sus-
de víctimas: la u n a , solo prue-
penderlos ( i ) .
ba la comodidad y la riqueza;
y la otra , testifica la inocencia y
la virtud. Adorad siempre á la
(i) Licurgo no habría adopta-
Divinidad , y principalmente en
d o esta m á x i m a p a r a los d e E s p a r -
las fiestas públicas: así verán que ta. lsócrates , de u n carácter d u l -
honráis á los dioses, y que ob- ce , hombre estudioso y de gabine-
serváis Jas leyes. t e , e n s e ñ a n d o la e l o q ü e n c i a , de l a
qual habia hecho u n estudio p a r -
C I X. ticular , no aconseja sino e x e r c i a o s
moderados , propios á mantene r la
Portaos con vuestros padres, s a l u d del c u e r p o , ' s i n o f e n d e r l a s
como vos quisierais que vues- operaciones intelectuales. L a His-
tros hijos se conduxesen algún t o r i a nos ha t r a s m i t i d o e x e m p l o s
dia con vos mismo. de grandes personages , que con u n
c u e r p o , propio para sostener as
ex. ^ mas duras fatigas , han tenido u n
e n t e n d i m i e n t o c u l t i v a d o con el e s -
E n t r e los exercicios del cuer- t u d i o , y a d o r n a d o c o n los m a s be-
Tomo IV F Uos
CXI. • : ")

C X 11 I.

N o os permitáis, ni risas in- N o mostréis un rostro duro


moderadas , ni discursos presun- y severo , contentaos con un
tuosos : las unas anuncian un de- porte grave y recogido : el pri-
fecto de sentido, y los otros des- mero designa el orgullo , y el
cubren la locura. segundo la prudencia.

C X I V.
CX I I .
Persuadiros , á que lo que
Creed que jamás es decente sienta bien á un joven , es la mo-
el decir lo que seria vergonzo- destia , el pudor , el amor de la
so hacer. . templanza , y el de la justicia.
Estas son las virtudes que deben
formar el carácter de la juven-
líos conocimientos , que han unido
tud.
el talento de hablar al de execu- C X V.
t a r , y han sabido servirse de la
pluma , tan bien como de la espada. Si os sucede el cometer al-
guna acción vergonzosa , no os
lisongeéis de que pueda quedar
absolutamente ignorada ; pues
F 2
C8s ]
• , .
[8 4 ] bres , juzga por lo que oye de-
quando pudierais ocultarla á los cir.
otros, no lo quedará de vos. CXIX.

CX VI. Todo lo que hacéis, hacer-


Temed á Dios : honrad á lo como si debiera saberlo el pú-
vuestros padres : amad á vues- blico : lo que hubiereis callado
tros amigos, y obedeced las le- durante algún tiempo, se des-
yes. cubrirá despues.
C X V I I. C XX.

N o busquéis jamás placeres En no permitiéndoos lo que


que no sean honestos. Los pla- desaprobáis en los otros, mere-
ceres son un bien quando se cereis ser estimado.
avienen con la honestidad; y
son un mal , luego que se apar- c x x I.
tan de ella.
Sed codicioso de saber , y se-
C XVIII.
reis sabio.
C X X I I.
Temed el dar ocasion á las
imputaciones de la calumnia, aun-
Conservad con el exercicio
que sean tan falsas como se quie-
ra : la mayor parte de los hom- F 3
. . C863 [87]
los conocimientos que hayais ad-
otras nos quedan. D e todas nues-
quirido ; y adquirid con el es-
tras posesiones, sola la sabiduría
tudio los que os falten. N o re-
es inmortal.
tener una instrucción útil , y no
guardar los presentes de los ami- cxxv.
gos , son dos cosas igualmente N o temáis el hacer un via-
vergonzosas. ge largo para encontrar hombres
C X X 111. que enseñan ciencias útiles. Los
Comerciantes , para aumentar sus
Todo el tiempo que teneis
bienes , arrostran atrevidamente
desocupado , empleadle en escu-
las mares : ¿pues no seria en los
char á las gentes instruidas; por
jóvenes una cobardía la mas ver-
este medio aprenderéis sin fati-
ga lo que ellas han aprendido gonzosa, el rehusar un viage por
con un largo trabajo. tierra , para enriquecer su enten-
dimiento ?
• • • 3 C X X V I .
c x x i v .
Sed fino en vuestras moda-
Un tesoro de bellas máxi-
les , y afable en vuestros dis-
mas es preferible á un conjunto
cursos. La política pide que se
grande de riquezas. Estas son
salude al primero que se encuen-
pasageras, y nos abandonan j las
F 4
[88] [89] ,
tra ; la afabilidad quiere que se ni de la misma cosa largo tiem-
le hable con honestidad ( i ) . po : todo nos cansa.
C X X V 11. CX X I X .

N o dexeis de ser político con Con trabajos voluntarios de-


todo el mundo ; pero no os fa- beis prepararos para soportar la
miliaricéis sino con las gente? fatiga quando fuere necesario.
virtuosas : éste es el medio de
c X X X.
evitar la enemistad de los unos,
y de concillaros la amistad de los Trabajad en señorear todas
otros. las pasiones, á las [Link] se-
C X X V I 11. ría vergonzoso el sujetaros , co-
mo la codicia, la cólera, el pla-
N o habléis .con mucha fre- cer y el dolor. N o os dexeis ar-
qüencia á las mismas personas, rastrar del interés , si contáis por
ganancia lo que puede aumen-
tar vuestra gloria , mas bien q u e
vuestras riquezas : vos sabéis re-
( i ) Isócrates entra en menuden- primir la cólera si os mostráis
cias que podrían parecer prolixas,
si no se tuviera presente que es-
dispuesto con respecto a aque-
cribe á un joven. llos que cometen faltas , como
quisierais que lo estuviesen con
, [90] [9i]
r e s p e c t o a v o s , si vos m i s m o las CX X X I I .
h u b i e r a i s c o m e t i d o : n o os ctexa-
r é i s d o m i n a r del p l a c e r , si m i - Si h a y necesidad d e d e s c o n -
ráis c o m o u n a v e r g ü e n z a el o b e - fiar d e los malos , la confianza
d e c e r al d e l e y t e , vos q u e m a n - es d e b i d a á las g e n t e s d e b i e n ;
d á i s e s c l a v o s ; en f i n , vos os e n - p e r o n o confiéis u n secreto sino
d u r e c e s c o n t r a los i n f o r t u n i o s , al q u e t e n g a t a n t o i n t e r é s e n
e c h a n d o u n a ojead a s o b r e las m i - g u a r d a r l o , c o m o vos m i s m o .
serias a g e n a s , y a c o r d á n d o o s d e
CXXXI II.
q u e sois h o m b r e .
S i se os r e q u i e r e p a r a q u e
CXXXI. j u r é i s , n o consintáis en e l l o , c o -
m o no sea p a r a sacar á a l g ú n
S e d m a s religioso t o d a v í a en amigo de embarazo , ó para p u r -
m a n t e n e r v u e s t ra p a l a b r a , q u e g a r o s d e u n a acusación d i s f a m a n -
en g u a r d a r u n d e p o s i t o : el q u e te. A u n q u a n d o n o d e b i e r a is
se pica d e v i r t u o s o , d e b e ser t a n afirmar sino la v e r d a d , d e s d e
e x a c t o en todos s u s e m p e ñ o s , q u e se t r a t a d e i n t e r é s , n o i n -
q u e su simple p a l a b r a sea m a s t e r p o n g á i s jamás el n o m b r e d e
s e g u r a , q u e el j u r a m e n t o d e los los dioses , p o r el t e m o r d e q u e
otros. os sospechen a v a r o ó p e r j u r o .
[90
CXXXI v.
, [93]
responden á vuestra confianza, os
Antes de ligaros con alguno, aseguraréis mas de ellos; y si
sabed cómo éste se ha portado faltan á ella, no recibiréis daño
en sus primeras amistades; es alguno ( 1 ) .
de creer , que no se porte con
CXXX v i l .
vos , sino como se ha portado
con los otros. Vos conoceréis á vuestros ami-
gos en el interés que tomen en
C X X X V.
vuestras desgracias, y en el zelo
Sed tan difícil en formar que manifiesten en vuestras mi-
empeños, como atento á no rom- serias. En el crisol se prueba el
perlos : tan vergonzoso es mu- oro , y en la adversidad , al ami-
dar amigos sin cesar , como no go verdadero.
tenerlos.
C X X X V I.
( 1 ) Los medios q u e p r o p o n e el
o r a d o r p a r a a s e g u r a r s e de la fide-
Probad á vuestros amigos,
l i d a d de u n a m i g o , p o d r í a n p a r e -
pero sin comprometeros : fingid cer á a l g u n a s persona s astucia s y
necesidades que no tengáis, y artificios poco d i g n o s de u n a l m a
confiarles secretos , que nada os f r a n c a y generosa ; y otros n o h a -
importe se revelen : si ellos cor- l l a r á n e n ellos s i n o p r u d e n c i a .
[94] [95]
es menos el dexarse vencer de
C X X X v I 11.
los amigos en beneficios.
Uno de los primeros debe-
e x t .
res de la amistad, es el de sa-
lir al encuentro á las peticiones Reconoced por verdaderos
de sus amigos, y el de ofrecer- amigos á los que se afligen por
se uno mismo á socorrerlos en vuestras desgracias; pero mas aún,
la ocasion. á aquellos que no se afligen por
vuestras satisfacciones : muchos
c XXX I x. toman parte en las adversidades
Si en materia de ofensa es de sus amigos , y tienen envidia
vergonzoso el ser vencido por sus de sus prosperidades.
enemigos ( i ) , contad que no lo
CXLI.

Hablad de vuestros amigos


( 0 LOS a n t i g u o s , en general ausentes, delante de vuestros ami-
pensaban que no solo no había na-
da maio en vengarse , sino que se-
n a malo no vengarse , y q u e sería entre los Franceses; tan cierto es,
u n a señal de cobardía y debilidad que necesitamos un motivo mas que
f ceder en injuria á un enemigo' humano, para hacer que venzamos
ven
§ a n z a era entre los Atenien- un sentimiento que nos es tan na-
s e s , lo que es el punto de honor tural.
en-
[97]
gos presentes , a nn de que es- C X L I V.
tos conozcan , que no los olvida-
réis estando ellos ausentes. Distinguid en vuestra? rique-
zas lo necesario y lo superfluo:
C X L11. haced que os sirvan para las ne-
R e y n e en vuestros vestidos cesidades y los gustos de la vi-
el aséo , mas no el luxo : éste d a , porque allá se van el p o -
no es propio sino de una vana seér y el gozar ( 1 ) .
ostentación , y el otro de una
decencia honesta.
(1) Aquí el autor no es fácil
C X L 111. de entenderse} yo no sé si he co-
gido bien su idea. Por lo demás,
Amad las riquezas , no pa- la máxima francesa , que creo sec
ra acumular tesoros, sino para la de Isócrates , es conforme á las
usar bien de ellas. El que las en- ideas de muchas gentes del mundoj
cierra y no las d i s f r u t a , es tan pero no á los principios del cris-
tianismo , que nos manda emplear
digno de desprecio, como un
lo superfluo , no en los gustos de
hombre que comprase caballos de la vida , sino en el socorro y ali-
mucho valor , y no supiera mon- vio de los necesitados , y que de
tarlos. este empleo de nuestros bienes nos
hace una regla y una obligación
indispensable.
Tomo i r . G
[9«] [99]
•„ i •
C X L V. CXLVIII.

N o estlmeis los crecidos bie- N o sirváis sino á las gentes


nes , sino por poneros en estado virtuosas : vuestros beneficios ,
de soportar una gran pérdida , ó colocados así, son un tesoro! Ser-
poder socorrer en una necesidad vir á los malos , es mantenerná
á un amigo honrado : fuera de un perro extraño , que no os la-
esto no tengáis sino un mediano drará menos que á los otros: los
apego á las riquezas. malos tienen tan poco miramien-
to con los que les sirven, como
CXL V I. con los que les dañan,
-«ni ¡íii'l !-• «d::iotq con :
Contentaos con vuestra si-
CJÍL IX.
tuación presente , pero sin dexar
de hacer esfuerzos para mejorar- oblkfJ?
la. El adulador y el embustero
c x l v 11. os deben ser igualmente odio- i
sos; los dos son igualmente te-
N o eches en cara á nadie su mibles á qualquiera que les pres-
mala fortuna : lo futuro es in- ta su confianza. Si miráis como
cierto , y la suerte es la que to- vuestros mejores amigos á los que
os adulan en vuestros defectos,
do lo arregla acá abaxo.
no hallaréis una persona que por
G 2
í Ioa
3 .O13
corregiros quiera incurrir en vues- blan con seriedad ; lo que se ha-
tro aborrecimiento. ce fuera de tiempo desagrada
siempre. El hombre bien criado
C L.
obliga tanto con sus modales,
Evitad todo lo que puede como con sus servicios, y teme
anunciar orgullo , y recibid con imitar á aquella clase de amigos
política á quantos os rodean. L a que choca, aun quando obliga:
fiereza y el desden inquietan sobre todo , evita aquel tono de
hasta á los mismos esclavos; la reconvención y de reprimenda,
política y la afabilidad se conci- que inquieta y agria los espíri-
ban todos los corazones. La po- tus.
lítica prohibe el manifestarse tris- ClI.
te y repugnante , y chocar con
los amigos, quando estos se arre- Huid las ocasiones de beberá
batan hasta sin motivo : ella quie- pero si la sociedad os empeña á
re que se les ceda en la cólera, ello , retiraos antes que el vino
y que para hacerles advertencias, os sorprehenda. Turbada una vez
se espere á que ésta haya cal- la cabeza con la embriaguéz, es
mado : ella no está mas distante como aquellos carros, cuyos ca-
de afectar un tono serio delante ballos , despues de haber arroja-
de los que rien , que de gustar do al conductor , se abandonan
de reir delante de los que ha- á sí mismos, y se precipitan á
G 3
[102] [103]
m e d i d a de la f u g a q u e llevan. C L I V.
¡ D e q u á n t o s extravíos no es ca-
p a z el h o m b r e , q u a n d o la r a - ¡¡ Q u e r é i s contraer a m i s t a d
zón no le c o n d u c e ! con a l g u n o ? decid bien d e é l
d e l a n t e de gentes q u e p u e d a n
CLII. contárselo : nosotros nos s e n t i -
M a n i f e s t a d p o r la elevación mos dispuestos á ser a m i g o s d e
d e v u e s t r os pensamientos, q u e as- a q u e l q u e dice bien de nosotros,
piráis á la inmortalidad ; y p o r y propensos al a b o r r e c i m i e n t o
el m o d e r a d o uso d e las cosas, q u e hácia a q u e l q u e h a b l a m a l .
os reconocéis m o r t a l .
c L v.
C L I I I. Q u a n d o delibereis , t o m a d
V o s sabréis q u a n preferible es e x e m p l o s e n lo pasado p a r a l o
la moderación e n los discursos á f u t u r o : lo q u e es conocido y a ,
la aspereza , si pensáis q u e p u e d e os h a r á j u z g a r d e l c n q u e n o c o -
sacarse a l g u n a utilidad de los de- nocéis todavia .
mas d e f e c t o s , y q u e la grosería c i v t
p e r j u d i c a siempre. E l q u e se v e
o f e n d i d o d e las p a l a b r a s , suele Sed l e n t o e n resolver , y
v e n g a r s e con las obras. pronto en executar.

G4
OSl • ,
cosas sobre las quales temáis el
CLVII.
abriros enteramente; en tal caso,
Creed que si los buenos su- hablad de ello báxo el nombre
cesos vienen de los dioses , los de un tercero , y como de u n
buenos deseos vienen de noso- negocio que os es indiferente;
tros ( i ) . por este medio sabréis como ellos
C L V111. piensan sin comprometeros.
C L 1 X.
Puede suceder que tengáis que
consultar á vuestros amigos en Quando querrais tomar con-
sejo de otro para vuestros nego-
cios, examinad desde luego co-
( i ) Esta máxima tiene relación mo administró éste los suyos:
con lo que dice Horacio : Det vi- cualquiera que ha arreglado mal
tam , det opes; cequum mi animum sus propios negocios, ppenas ma-
ipse paralo: que J ú p i t e r me dé la
nejará mejor los de otro.
vida y las riquezas : yo me d a r é
á mí mismo la moderación ; pero C LX.
la tal máxima no es conforme á las
ideas cristianas , las quales nos re- Nada os hará deliberar con
• presentan á Dios como autor de to- mas madurez, que el r e s o -
d o lo que hacemos , de todo lo que nar los inconvenientes de las re
d e c i m o s , y de todo lo bueno que
pensamos. soluciones precipitadas: ¡amas se
rio«]
cuida mejor la salud , q u e q u a n - c l x i i.
d o se m e d i t a n las conseqüencias
desagradables d e u n a e n f e r m e - O b e d e c e d las l e y e s estable-
dad. cidas p o r los M o n a r c a s ; p e r o
c l x i . m i r a d sobre t o d o su v o l u n t a d ,
c o m o la ley s u p r e m a . C o n e l
Si vivís j u n t o á los R e y e s , p u e b l o es m e n e s t e r u n c i e r t o
t o m a d sus c o s t u m b r e s y sus t i e n t o en u n a d e m o c r a c i a ; p e r o
usos ( i ) . V i é n d o o s t o m a r p a r t e e n u n a M o n a r q u í a , solo el So-
en sus g u s t o s , creerán q u e los b e r a n o d e b e agradarse ( i ) .
a p r o b a i s ; y éste es el m e d i o m a s
c l x 11 i.
simple d e a t r a e r o s la considera-
ción d e l p ú b l i c o , y el f a v o r d e l Q u a n d o estéis colocado , n o
Príncipe. e m p l e é i s á los h o m b r e s viciosos,

( i ) " T o m a d sus costumbres y ti) Escribiendo Isócrates á u n


» s u s usos" sin d u d a , con tal que es- joven e d u c a d o , báxo un gobierno
tas costumbres no sean malas , y popular , y trasplantado á la C o r -
estos usos no sean criminales ; de ' te de un Monarca , le recomienda
otro modo , esta máxima no será la mas perfecta sumisión a la v o -
jamás de u n a sana moral. luntad del P r í n c i p e , báxo cuyas
leyes vive, .
[io8]
pues debeis persuadiros á que os uno lo que le es debido , no lo
imputarán quanto malo hagan hacéis por debilidad , sino por un
ellos. espíritu de equidad.
c l x i v .
C L X V I I.

Salid de vuestros empleos Preferid siempre una pobre-


mas estimado , que rico : los elo- za sin tacha , á las riquezas mal
gios del público son preferibles adquiridas: éstas no pueden ser-
á las riquezas. nos útiles sino durante la-vida;
en vez que la providad nos col-
C L X V.
ma de la gloria, h a s t a después
N o protejáis , ni defendáis de la muerte. Las unas no sue-
una acción mala , porque os cree- len ser sino el patrimonio-de los
rán capaz de hacer lo que dis- malos,, y la otra la porcion de
culpáis á otro. las gentes de bien.
CLXVI. C L X V I 1 1 -T JJI

N o os descuidéis en elevaros N o envidies la fortuna del ma-


en poder sobre los demás ; pero lo que prospera , sino mas bien,
mostraos justo en vuestra eleva- la suerte del hombre de bien,
ción con todo el mundo ; de este que no merecía sufrir. Este, aun
modo verán , que el dar á cada quando de presente no tenga
C"°3
ventaja alguna, tendrá siempre C L X X I.
sobre el hombre injusto la dul-
ce esperanza de un dichoso por
Antes de hablar, pensad lo
venir.
que vais á decir : la lengua en
CLXIX.
. i;...'.. ;
m u c h o s , previene la reflexión.
Contentaos con tener un cui-
c L x x 11.
dado razonable con vuestra per-
sona , y cultivad cuidadosamen-
t e vuestro espíritu. Un buen en- N o habléis sino quando es-
tendimiento , es lo que hay mas teis perfectamente instruido , ó
grande en el hombre , reunido á quando os halléis obligado á rom-
lo que hay mas endeble. per el silencio. Solo en este caso,
vale mas el hablar , que el ca-
" C L X X.
llar; fuera de e s t o , mas vale
Fortificad vuestro cuerpo con callar, que hablar.
el trabajo ; y vuestro entendi-
CLXXIII.
miento con el estudio : lo un o
os servirá de instrumento para Nada hay estable en este
executar lo que habréis resuel- mundo. Tened siempre presen-
to , y lo otro os ilustrará en las te esta verdad , y no os dexa-
resoluciones que debáis formar. réis, ni transportar de la alegría
i " O . , .
en la prosperidad , ni abatir tam- c l x x v i.

poco por el dolor , en la desgra- N o os arrojéis al peligro sin


cia. c l x x i v . necesidad ; pero si os es preciso
correr las fortunas de la guerra,
, E n los buenos ó malos su- no temáis sino la v e r g ü e n z a , y
cesos , no os alegreis, ni os afli- no busquéis vuestra prosperidad
jáis sin medida , y no expongáis sino en vuestro valor. El morir
jamás á la vista del público vues- es el destino común de los hom-
tro gozo ó vuestra tristeza. Es bres ; pero el morir con gloria,
extraño , que mientras se tiene es el privilegio del hombre vir-
tanto cuidado en ocultar el dine- tuoso.
ro , se publiquen por todas par- CLXXVir.
tes con indiscreción los sentimien-
tos q u e se experimentan. Para inspiraros mas el gusto
de las cosas honestas, pensad q u e
c i x x v .
no existen otros placeres verdade-
T e m e d mas la infamia , que ros , que los que ellas procuran.
el peligro : solo el malo es quien E n el estado de una floxa indo-
d e b e temer la m u e r t e ; el hom- lencia , y en una entera satisfac-
b r e de bien , solo debe temer la ción de los sentidos , la pena si-
ignominia. g u e de cerca al placer ; se em-
Jorno IV H
[i, 4 ] C115 ] 3
p i e z a por lo u n o , y se a c a b a p o r anunciado e n el m u n d o ; p e r o
lo o t r o : en v e z q u e los e s f u e r - los q u e se pican d e ser r e g u l a -
zos y los sacrificios, q u e p i d e n res , no sabrian , sin merecer la
la práctica de la v i r t u d , y la aten^ desaprobación d e l p ú b l i c o , ser
cion á arreglar s a b i a m e n t e la v i - descuidados e n la práctica d e la
da , son siempre r e c o m p e n s a d o s virtud.
con u n d e l e y t e sólido y p u r o : CLXXIX. (*)
el placer viene d e s p u e s d e la p e -
na. A h o r a , e n todas las cosas, M a s i m p o r t a á los Estados,
la m e m o r i a d e lo pasado es m u - q u e á los p a r t i c u l a r e s , el h u i r
c h o mas viva q u e el s e n t i m i e n t o d e los vicios , y practicar las vir-
d e lo presente ; y o r d i n a r i a m e n - t u d e s . E l h o m b r é impío y per-
t e q u a n d o nos inclinamos á u n a v e r s o p u e d e m o r i r antes d e s u -
acción , es menos p o r la acción frir la pena d e sus d e l i t o s ; e n
misma , q u e p o r lo q u e d e b e re- v e z q u e los I m p e r i o s , q u e e n
sultar de ella.

CLXXV III. (*) L a s m á x i m a s s i g u i e n t e s s o n


extractadas de diversos discursos
I m a g i n a d t a m b i é n q u e los d e l mismo a u t o r : ellas o f r e c e n c a -
h o m b r e s sin principios t i e n e n el da u n a diferentes puntos de m o -
d e r e c h o de hacer t o d o lo q u e ral , que no tienen conexíon a l g u -
n a e n t r e ellos.
q u i e r e n : sobre este t o n o se han
Ha

\
[n6]
algún modo son inmortales, de- el mayor de los bienes , debe
xan á los dioses y á los hombres presumirse, que jamás se aparta-
el tiempo de castigarlos. rá de los sentimientos que ella
C L X X X.
inspira.
CLXXXII.
Ordinariamente se está dis-
puesto á tratar con maña á los Nada hay en la naturaleza
que están prontos á defenderse; que sea bueno 6 malo absoluta-
en vez de que tanto mas se exi- mente ; el mal ó el bien resulta
ge , quanta menos resistencia se del uso y de las circunstancias
encuentra en ellos. de las cosas. En la felicidad es
CLXXXI.
preciso desear la paz , porque un
estado de tranquilidad , es mas
Por estimable que sea el que propio para asegurarnos el goce
es moderado por carácter, debe de los bienes que hemos adqui-
estimarse mas á aquel que lo es rido ; en la desgracia , es nece-
por reflexión y por principios. sario pensar en la guerra , por-
Todo hombre que solo es vir- que enmedio de la turbulencia
tuoso por instinto, puede mu- y del tumulto , y por el atrevi-
dar por capricho ; pero quando miento en las empresas, se po-
á una feliz propensión se une la drá ver cambiarse la fortuna.
convicción de que la virtud es
H3
C119I
f u e r z a , ni la h e r m o s u r a d e las
CLXXXIII. m u r a l l a s , ni u n a g r a n d e m u l t i t u d
d e h o m b r e s j u n t o s en u n m i s m o
N o todos d e b e n o b r a r del
r e c i n t o , sino la excelencia y la
mismo m o d o e n las mismas cir-
sabiduría d e l g o b i e r n o . E l g o -
cunstancias ; cada u n o d e b e ar-
b i e r n o es p a r a u n a república , lo
reglarse á los principios q u e des-
q u e la r a z ó n para u n h o m b r e :
d e luego a d o p t ó .
é l es el alma d e ella : é l solo
C L X X X I V. h a c e e n c o n t r a r recursos e n t o d o s
los n e g o c i o s ; aleja las desgracias,
L a floxedad d e u n p u e b l o n o
y fixa la felicidad. C i u d a d a n o s ,
se manifiesta menos e n las deli-
M i n i s t r o s , l e y e s , t o d o se f o r m a
beraciones relativas á e m p r e h e n -
sobre é l ; y la dicha d e los p u e -
der una g u e r r a , q u e e n e l m o -
blos , d e p e n d e d e la . b o n d a d d e l
d o de hacerla. L a f o r t u n a t i e n e
r é g i m e n político.
la m a y o r p a r t e en los sucesos d e
los combates : las resoluciones CLXXX VI.
d e una r e p ú b l i c a d e n u n c i a n sus
L a s h a z a ñ a s d e n u e s t r os a n -
verdaderos sentimientos.
tepasados p u e d e n hacer h o n o r á
C L X X X V. a q u e l l o s , d e sus descendientes,
q u e se e s f u e r z a n á seguir sus h u e -
L o q u e hace y m a n t i e n e flo-
llas ; p e r o ellas llenan d e v e r -
reciente á u n E s t a d o , ni QS la
H 4
[l2o]
güenza á los que por su molicie trado sobre lo por venir , se per-
y sus desórdenes deshonran tan suade á que nada puede saberse
noble origen. sino' por conjeturas , y á que la
sola fortuna puede decidir del
c l x x x v i i .
suceso.
Todos los hombres aspiran á c l x x x i x.
la dicha ; pero no todos saben •

lo* que puede conducirlos al tér- Si se ha encontrado una mul-


mino ; y cada uno tiene su mo- titud de remedios para las en-
do de ver. H a y quien vea como fermedades del cuerpo , solo hay
corresponde el fin que se pro- uno eficaz para los vicios, que
pone , y que se pone en estado son las verdaderas enfermedades
de llegar á é l ; y otros toman del alma; y éste es el sufrir que
una ruta enteramente opuesta, y nos reprehendan valerosamente
jamás le alcanzan. nuestras faltas. En e f e c t o, ¿ no
sería una inconseqüencia bien ex-
l c x x x v i i i .
traña , el aguantar las operaciones
El sabio no pierde el tiem- mas dolorosas , como el hierro y
po en deliberar acerca de lo que el fuego , para precaber mayo-
ya sabe ; y obra con arreglo á res males, y empezar por des-
sus propias- luces. Luego que echar consejos, antes de saber si
determina, lejos de creerse ilus- son útiles?
CI23]
ex c. palabra , puede compararse a las
cortesanas, cuyos atractivos pier-
Las esperanzas deben fun- den á los que se abandonan á
darse , menos sobre las faltas de ellos.
sus enemigos, que sobre el esp- i c x c i i.
iado de sus negocios, y sobre la
sabiduría de sus consejos. Los su- Los beneficios que se reci-
cesos favorables debidos á la im- ben en la estrechéz , son los que
prudencia de otro , son de corta menos se olvidan.
duración , y están sujetos á tris-
tes mutaciones; en vez de que cxcin.
los que no se deben sino á sí mis-
mo , tienen una base sólida , y La dureza del carácter es
son menos expuestos á una mu- tan perjudicial á nosotros mis-
danza. mos , como á los que nos ro-
cxci. dean : en lugar de que la dul-
zura se hace amar , no solamente
Nada hay tan dañoso como en los hombres, en los anima-
el poder sin límites , envidiado les , y en todos los seres , sino
de todos los hombres : él per- también en los dioses. Llamamos
turba el sentido y la razón á los habitadores del olímpo á las di-
que se entregan á él > en una vinidades bienhechoras; y damos
C»4Í
Os}
nombres mas tristes ( i ) á las tanto que se contentan con apa-
que presiden á las calamidades ciguar á las otras con ceremonias
y á los castigos. Los particula- lúgubres , sin honrarlas ni en las
res y los pueblos elevan tem- plegarias , ni en los sacrificios.
plos y altares á las unas, en C X C I v.

Si no tenemos todos sino un


cuerpo mortal, los elogios pro-
( i ) Estos nombres correspon-
den á las palabras francesas, da-
digados á la virtud , y á la du-
ñosos , perniciosos. Las divinidades ración de un hombre ilustre, nos
que presidian á los castigos, eran hacen participar de la inmortali-
las furias y otras. Aunque las fu- dad , cuyo deseo debe sostener
rias tuviesen u n altar en Atenas, é inflamar nuestro valor.
en el Areópago , á fin de revocar
el juicio que este Tribunal habia cxcv.
pronunciado contra ellas en favor
de Orestes, ordinariamente no se En general se colma de ala-
les erigían altares á estas clases de banzas á aquellos que desean au-
divinidades, ni se Ies h a d a n sacri- mentar ansiosamente y sin ce-
ficios ; se trataba solo de a p a c i - sar , el tesoro de gloria que po-,
guarlas con ceremonias que llama- seen; mientras que aquellos hom-
ban apompai, ceremonias que mi-
raban á alejar el mal que ellas hu-
bres fuertemente adictos á los
bieran podido hacer. objetos que el vulgo admira, no
[127]
• , C I 2 6 ] , •
las gentes sensatas estimar sobre
son mirados sino como almas vi- todo á los ciudadanos justos y
les é interesadas. sabios que los gobiernan, y des-
CXCVI.
pues de estos, á los compatrio-
L a muerte enmedio de las tas que los honran con sus ta-
armas, no es siempre gloriosa : el lentos. Los hombres distinguidos
morir en la guerra es bueno pa- en todo género , hacen célebre
ra los padres, los hijos y la pa- á su patria , y por ellos solos
tria ; pero quando muriendo no se juzga de todo un pueblo.
se hace mas que ocasionar su
C X C V 111.
ruina , ajar su gloria y aniqui-
quilar el fruto de los sucesos Ordinariamente no se pon-
pasados , la muerte entonces no deran , ni estiman tanto los hi-
es mas que una ignominia. jos que hacen revivir padres es-
timables , como , por exemplo,
cxcvii.
aquellos que , nacidos de padres
L a fuerza y la ligereza pe- duros y .crueles , manifiestan in-
recen con el hombre; y las cien- clinaciones enteramente opuestas.
cias y las artes le sobreviven , y Y en general, se está mas satis-
subsisten siempre para provecho fecho con un bien inesperado,
del género humano. Con res- que con una ventaja que se- es-
pecto á estas reílexiones, deben peraba con justicia.
[129]
OS]
d o r : r e p r e h e n d e r con el d e s é o
CXCIX. d e c o r r e g i r , es el oficio d e u n
H a c e r el e l o g i o d e u n a v i r - a m i g o q u e desea ser ú t i l ; y es
t u d e x t r a o r d i n a r i a , n o es m e n o s menester juzgar diferentemente
difícil , q u e a l a b a r u n m é r i t o me- d e l m i s m o discurso , p r o n u n c i a -
d i a n o . A q u í f a l t a n las acciones do con diferentes intenciones.
a l o r a d o r ; y allá , los discursos
CCII.
f a l t a n á las acciones.
E l servicio d e la p a t r i a era
cc. p a r a los Atenienses ( 1 ) , 110 u n
I n f i n i t a m e n t e v a l e m a s el es- c o m e r c i ó en q u e t u v i e s e n q u e
t a r suficientemente instruido en g a n a r , sino u n m i n i s t e r i o en d o n -
las cosas esenciales , q u e c o n o - d e p a g a b a n sus p e r s o n a s. E l p r i -
c e r c o n p e r f e c c i ó n las i n ú t i l e s ; mer cuidado , luego q u e en-
y t e n e r a l g u n a s u p e r i o r i d a d so-
b r e los o t r o s en los o b j e t o s in-
t e r e s a n t e s , q u e b r i l l a r en las p e - (1) Esto es lo que dice I s ó c r a -
n o s a s b a g a t e l a s. tes de los Atenienses , en el mas
hermoso tiempo de su administra -
c c i. ción , del T r i b u n a l del Areópago,
en sus mas hermosos d i a s , y de la
R e p r e h e n d e r con deséo d e atención que prestaban p a r a formar
o f e n d e r , es p a p e l d e u n a c u s a- la j u v e n t u d .
Tomo IV X
1 3
C . ? ] T *
traban en exercicio , era el exa- C J
3I ]
dos aquellos que llegan á ser sus
minar , no si sus predecesores ha-
miembros , no importa qual haya
bían descuidado algún provecho,
sido su conducta , y qual sea su
sino si algún objeto esencial se
carácter ; apenas han entrado en
habia escapado á su vigilancia.
él , quando avergonzándose de
Los ciudadanos necesitados, entregarse á sus malas 'inclina-
lejos de tener envidia á los ricos, ciones , las sacrifican al espíritu
eran tan zelosos de los intereses del cuerpo. ¡ Tanto miedo supie-
de las casas opulentas, como de ron inspirar nuestros padres á los
los suyos propios, persuadidos á malos, é imprimir en el lugar de
que la prosperidad de estas ca- sus asambleas una memoria in-
sas era para ellos un recurso siem- deleble de su virtud y de su sar
pre abierto. Los ciudadanos acau- biduría!
dalados , sin despreciar á la in- Este Tribunal era el de las
digencia , miraban como vergon- costumbres. Creer que habrá
zoso para ellos, la pobreza de mejores ciudadanos donde haya
sus compatriotas , y los socorrían mejores leyes , era un error , se-
en sus necesidades. gún nuestros mayores; porque
Bien puede juzgarse lo que en esta suposición , nada impe-
antiguamente era el Areópago, diría á los Griegos el que to-
por lo que aun pasa en él en dos fuesen virtuosos , pudiendo
nuestros dias. H o y mismo, tor cada pueblo tomar de los otros
I 2
C 1 3 31
L J J eos , se ocupaban en grabar en
sus reglamentos. Pero no son es- sus corazones los principios de
tos reglamentos, sino una regula- justicia. N o , no con decretos,
ridad constante , la que hace cre- sino con costumbres, se gobierna
cer , y da fuerza á la virtud. La bien una república. Aquel que
mayor parte de los hombres se ha contraído el hábito del vi-
conduce según los principios, en cio , no temerá violar los mas be-
los quales se ha criado. En quan- llos reglamentos; y^ aquel, por
to á la precisión de las l e y e s , y el contrario , que na adquirido
á su multitud , ha de creerse que fuertes impresiones de virtud , se
esto no anuncia otra cosa que la conformará gustoso á las orde-
decadencia de un Estado : son nanzas útiles. Penetrados de es-
otros tantos diques , que ha si- tas verdades, nuestros mayores
do forzoso oponer á los crímenes, trataban menos de castigar los
á medida que se iban multipli- desórdenes, que de evitar todo
cando. Por esto los sabios ciu- motivo de castigo. Creían que
dadanos , en vez de cubrir de le- éste era su oficio , y que el cui-
yes ( i ) los muros de sus Pórti- dado de los castigos, debia aban-

( i ) Las leyes en Atenas estaban


grabadas en tablas de madera ó de cios , para que todo el mundo p u -
metal , y suspendidas báxo los diera leerlas.
Pórticos de los principales edifi- 13
cios,
[134]. [ '353
donarse á los enemigos. mediana fortuna , los inclinaban
Su atención se extendía á hácia el lado de la agricultura y
todos los miembros del Estado; del comercio , convencidos , por
pero principalmente á la juven- uha multitud de exemplos , de
tud. Veían que esta edad , do- que la pereza hace nacer las ne-
minada por una acción inquie- cesidades , y que las necesidades
ta , y tiranizada por un tropel engendran el crimen : cortan-
de pasiones /^violentas , tiene so- do así el principio de los vicios,
bre todo necesidad de que se pensaban haber suprimido todas
inclinen sus disposiciones del la- las faltas que producen. A los
do de la virtud , y de que la mas ricos , los ocupaban en el
ocupen en trabajos que le agra- exercicio del caballo , en el de
den ; que para ser firme en los la caza, y en el de la filosofía,
buenos principios , es preciso ha- aplicándolos al estudio de las
ber recibido una educación ho- ciencias y de las letras ; segu-
nesta , y estar imbuido en máxi- ros de que por este medio se
mas y sentimientos generosos. Co- harian hombres distinguidos , ó
mo las facultades son diferentes, á lo menos evitarian todos los
no es posible el prescribir á to- desórdenes de su edad.
dos los mismos exercicios : ellos Despues de haberlos velado
se arreglaban sobre los bienes de en la adolescencia , no los per-
cada uno. A los que tenían una dían de vista en ningún tiempo.
I 4
Ci36] _ * Cj373
Dividiendo las campiñas en lu- C C I I I . ( # )
gares , y el pueblo en tribus, ve-
laban también sobre la conducta H a y hombres que han teni-
de cada particular. Aquellos , cu- do la desvergüenza de decir , que
ya vida no era regular , eran ci- la injusticia, aunque generalmen-
tados ante el Areópago , el qual te aborrecida , era provechosa
advertia á los unos, amenazaba en la mayor parte de las cir-
á los otros, ó los castigaba se- cunstancias ; que la equidad
gún lo merecian: ellos sabian que por el contrario , bien que es-
hay dos medios de arrastrar al timada y respetada , era perju-
crimen ó de exterminarlo ; que dicial á nuestros intereses , y me-
en los pueblos en donde no se nos ventajosa para nosotros mis-
piensa , ni en precaverlo, ni en mos , que para aquellos con quie-
castigarlo, en donde los Tribuna- nes tenemos que vivir. Ellos se
les pecan por demasiada indul- engañan , sin d u d a , y no ven
gencia , los mejores naturales se que nada hay mas apropósito
pervierten ; pero que por todas
partes en donde es tan difícil á
los culpados el ocultarse, como
(*) H a y en la arenga sobre la
el obtener gracia , si son descu-
p a z , u n lugar común sobre la j u s -
biertos , el vicio desaparece y las ticia , que se ha creído deber c i -
costumbres se purifican. t a r , sin omitir n a d a de él.

t
C'38] [ I39] . ,
para hacernos obtener verdaderas no gozarán de privilegio alguno,
ventajas , verdaderos adelanta- ni cerca de los dioses , ni de los
mientos , la verdadera gloria; en hombres ? En quanto á m í , me
una palabra , la verdadera feli- hallo persuadido á que ellas so-
cidad , que la práctica de to- las pueden procurarse ventajas
das las virtudes. En e f e c t o , las sólidas, y á que las satisfacciones
qualidades del alma son las que de los malos son funestas siem-
nos aseguran la posesion d é l o s pre. Esos hombres • injustos q u e
bienes que podemos desear ; y pretenden usurpar las posesiones
a s í , el descuidarse en perfeccio- agenas, y que miran esta usur-
nar el alma , es descuidar , sin pación como un gran b i e n , s e -
saberlo , el medio mas conve- mejantes á aquellos animales vo-
niente para hacerse mas ilustra- races , que se dexan coger con
d o y ^ mas feliz que los otros. cebos groseros , se apoderan co-
¿ Podrían , por otra parte , figu- diciosamente de su presa; pero
rarse , que las personas mas fie- bien presto caen en el exceso del
les al respeto que debemos á los mal : en lugar de que las almas
dioses, y á la justicia debida á justas y religiosas , gozan en lo
los hombres, prontos á sufrirlo presente de un estado tranquilo
todo , y á hacerlo todo por no y seguro , y pueden prometerse
apartarse de ello , serán menos todavía una felicidad sólida y d u -
favorecidas que los perversos, y rable por el resto de sus dias.
[i4o]
Si hay exemplares en contrario, placer que nace de sus discursos,
á lo menos son m u y raros. Aho- es como un velo que les oculta
ra , supuesto que no se nos ha la verdad.
concedido el leer en lo futuro, Nosotros no tenemos nada
y ver con certidumbre lo que que temer en esta línea del que
debe sucedemos de feliz , exige se pica de ser franco : como no
la prudencia el elegir lo que es trata de seducirnos , solo ilustrán-
mas comunmente útil. En fin, donos acerca de nuestros verda-
¿ no sería una contradicción visi- deros intereses, nos hará mudar
ble , el creer que la equidad es de parecer.
una disposición del alma , mas ccv.
agradable á los dioses que la in-
justicia, y el pensar que los hom- Nadie p u e d e , ni juzgar de
bres justos tendrán una vida mas lo pasado , ni deliberar sobre lo
miserable que los malos ?
futuro , sin comparar diversos
pareceres , y sin haberlos oído
C C I V. todos sin especie alguna de pre-
t vención.
Un orador que se presta al C C V i.
1
gusto de los que le escuchan, [Link]" ,,-¡JV i
consigue tanto mas fácilmente el La moderación es costosa y
inducirlos al error , quanto el dura á la mayor parte de los
[143.3
nombres ; porque estos gustan sidad y los negocios, y el otro
tanto de llenarse de vanas espe- dictado por el interés ó por el
ranzas , y son tan codiciosos de orgullo.
toda ganancia, aun injusta , que CCIX.
los mas ricos, no contentos jamás
con su fortuna , y deseosos siem- Qualquiera que tiene senti-
pre de lo que no tienen, se ex- mientos elevados, debe elegir
ponen á perder lo que poseen. los mas grandes modelos, y es-
forzarse para seguirlos.
C C V I I.
. I " i " ccx.
J » : ; jrj-i i
La mayor parte de los hom-
bres , es mas enemiga de aquel Mirad como sabios , no á
que la reprehende sus faltas, que aquellos que disputan con suti-
de aquel que se las hace come- leza objetos frivolos, sino á aque-
ter. llos que tratan con eloqiiencia
materias importantes; no á aque-
• c c VIII.
llos , cuya alma poco constante
fluctua al gusto de las vicisitu-
Mas favorablemente se es-
des humanas, sino á aquellos que
cucha un discurso pronunciado,
saben soportar igualmente la bue-
que otro escrito : el uno se mi-
na y la mala fortuna., - - -
ra como inspirado por la nece-
[>45]
CCXI. mismo modo de los d o s , aunque
digan las mismas cosas. A los que
L a eloqüencia sabe quitar la
por malignidad reprehenden, de-
máscara al vicio , y preconizar la
be aborrecérseles , como hom-
virtud. E l ignorante se instruye
bres mal intencionados ; y á los
con ella , y el sabio se hace co-
que reprehenden con justo mo-
nocer. Nosotros encontramos en
tivo , debe agradecérseles, y mi-
el arte de hablar , la señal me-
rarlos como amigos fieles.
nos equívoca del talento de pen-
sar. I J n discurso sólido , justo
C C X 111.
y razonable , es la imagen de u n
alma recta y sincera. C o n la pa-
N o se debe envífliar la suer-
labra conducimos los hombres á
te de aquellos hombres soberbios^
la verdad que se o c u l t a , y á la
que se erigen en tiranos de su
verdad q u e se contesta.
patria , ni la de aquellos ambi-
C C X 11. ciosos , que se abrogan un poder
enorme ; sino mas bien la de
El que reprehende y el q u e aquellos espíritus moderados, q u e
acusa , emplean necesariamente m u y dignos de honores supre-
con poca diferencia el mismo len- mos , se contentan con los que
g u a g e ; pero siendo su intención el pueblo les concede.
diferente no. debe juzgarse del
Tomo XV. K
C'47]
c C X I V. dignos de los mayores elogios,

é
aquellos Atenienses generosos que
Ciegos quasi todos los hom- expusieron su vida por la felici-
bres en sus elecciones , desean dad de la nación : mas no sería
con mas ardor lo que les es per- justo olvidar los hombres céle-
judicial , que lo que puede apro- bres, que antes de aquellas guer-
vecharles , y trabajan para sus ras gobernaron nuestra república.
enemigos, mucho mas que para Estos fueron los que formaron el
ellos mismos. pueblo de Atenas, y los que lle-
c c x v. ( * ) nándole de valor , prepararon á
• los bárbaros, temibles adversa-

Deben seguramente mirarse rios.
>m como los autores de nuestras mas Lejos de descuidar los nego-
brillantes prosperidades, y como cios públicos , lejos de servirse
de los tesoros nacionales como
de sus bienes propios , y de aban-
( * ) El elogio de los grandes donar el cuidado de ellos como
hombres que gobernaron la repú- cosas extrañas, los administraban
blica de Atenas antes de las guer-
con la misma atención que su
ras contra los Persas , no debe omi-
tirse en este lugar ; y con él se patrimonio , y los respetaban, co-
concluirá el extracto de la moral mo debe respetarse el bien age-
de Isócrates. no. Ellos no colocaban la felicidad
K 2
[148] [ r
49 ] .
en la opulencia ; y les parecia para los hombres virtuosos no
que gozaba las mas sólidas y hay necesidad de multitud de or-
mas brillantes riquezas aquel que denanzas ; y que un corto nú-
practicaba las acciones mas hon- mero de reglamentos, basta pa-
rosas , y dexaba mayor gloria á ra hacerles obrar de concierto en
sus hijos. N o se les veía com- los negocios públicos ó particu-
batirse entre ellos con audacia, lares. Ocupados únicamente en el
ni abusar de sus fuerzas, y vol- bien general , se dividían y se-
verlas contra sus compatriotas; paraban para disputarse mutua-
sino , temiendo las reconvencio- mente , no la ventaja de destruir
nes de sus conciudadanos , aun á sus rivales para dominar solos,
mas que una muerte gloriosa en- sino la gloria de adelantarlos en
medio de sus enemigos, se aver- servicios hechos á la p a t r i a ; se
gonzaban de las faltas comunes, acercaban y unian , no para au-
mas que ahora nos avergonza- mentar su crédito ó su fortuna,
mos de las faltas personales. L o sino para multiplicar el poder
que los fortificaba en estas feli- del Estado. El mismo espíritu
ces disposiciones, eran sus leyes animaba su conducta con respec-
llenas de sabiduría , las quales to á los otros Griegos : no los
miraban menos el arreglar las ultrajaban : querían mandar, y no
discusiones, que el mantener pu- tiranizar : querían concillarse el
ras las costumbres. Spbian que amor y la confianza de los pue-
I^SO
blos : ser llamados Xefes , antes
que Señores : libertadores, mas C C X V I.
bien que opresores; y ganar los
pueblos con beneficios, antes que Aquellos hombres que se
reducirlos con la violencia. Sus muestran báxo un exterior q u e
simples palabras eran mas segu- impone , que con el adorno de
ras que nuestros juramentos, y su ciencia, ó con la afectación de
los convenios escritos, eran para sus virtudes , pretenden hacerse
ellos decretos del destino. M e - estimar mas que valen, no son or-
nos zelosos de hacer conocer su dinariamente sino impostores per-
poder , que de manifestarse dis- judiciales. Los sabios, por lo con-
puestos en favor de los mas dé- trario , que han establecido y
biles , deseaban que los mas po- arreglado el culto de la divini-
derosos lo estuviesen también dad,
con respecto á ellos. En fin , ca- aun quando hubiesen exá-
da república no era á los ojos de \ gerado las penas reservadas al
cada uno , sino un pueblo par- crimen , y las recompensas des-
ticular : la Grecia era una pa- tinadas á la virtud , son los ver-
tria común. daderos bienhechores del géne-
ro humano : s í , á estos respeta-
bles mortales, que han sido los
primeros que nos han inspirado
el temor de los dioses, es á
quienes debemos la ventaja de
no haber' vivido como los bru-
tos.

FIN DEL TOMO QUARTO.

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