Este artículo trata sobre el militar peruano.
Para otros usos de este término,
véase Leoncio Prado (desambiguación).
Leoncio Prado Gutiérrez
Coronel
Años de servicio 1863-1883
Apodo Pradito
Lealtad Perú
Cuba
Rama militar Ejército del Perú
Información
Nacimiento 24 de agosto de 1853
Huánuco,
Perú
Fallecimiento 15 de julio de 1883 (29 años)
Huamachuco,
Perú
Ocupaciones Oficial naval
Padres Mariano Ignacio Prado
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Leoncio Prado Gutiérrez (Huánuco, 24 de agosto de 1853-Huamachuco, 15 de
julio de 1883) fue un militar peruano que participó en diversas guerras contra España, en
Cuba y Filipinas. Al final de la Guerra del Pacífico, Leoncio Prado muere en julio de 1883
luego de la batalla de Huamachuco. En su memoria se han creado diversas instituciones
peruanas, como el Colegio Militar Leoncio Prado. Su padre fue el presidente Mariano
Ignacio Prado, quien manejaba negocios en Chile antes de la guerra.1 Su hermano Manuel
Prado Ugarteche fue dos veces elegido presidente constitucional de la República del Perú.
Índice
1Biografía
o 1.1Infancia
o 1.2Incorporación a la Armada
o 1.3Combate naval del 2 de mayo
o 1.4Benemérito a la Patria
o 1.5Protesta estudiantil en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe
o 1.6Perdido en la selva amazónica peruana
o 1.7En la guerra por la independencia de Cuba
o 1.8El Moctezuma
o 1.9La odisea del Céspedes-Cuba
o 1.10Independencia de las Filipinas
2Guerra del Pacífico
o 2.1Jefe de guerrilleros
3Prisionero en Chile
o 3.1Retorna a las armas
o 3.2Huamachuco
3.2.1La Batalla de Huamachuco
4Muerte
o 4.1Captura del coronel Leoncio Prado
o 4.2Fusilamiento de Prado
5Homenaje del Ejército del Perú
6Descendencia
7Notas
8Enlaces externos
Biografía[editar]
Leoncio Prado nació en Huánuco el 26 de agosto de 1853 e ingreso al Colegio Guadalupe
de Lima a la edad de 9 años. Fue hijo natural del General Mariano Ignacio
Prado (presidente del Perú en los períodos 1865-1868 y 1876-1879) y de María Avelina
Gutiérrez.
A los doce años, Leoncio Prado ya era cabo en el Regimiento de Lanceros de la Unión. A
los trece años dejó el Colegio Guadalupe para combatir contra los españoles en la
escuadra que navegó al sur de Chile y participó en el combate de Abtao, fue ascendido a
Guardiamarina.
Luego participó en el combate del 2 de mayo de 1866 en el Callao y fue ascendido al
grado de Alférez.
Infancia[editar]
Cuando tenía seis años, su padre vivía en Lima y él con su madre en Huánuco; el padre
que ya era coronel del ejército peruano, los hizo llamar a Lima y así llegan madre e hijo
en junio de 1859. Leoncio ingresó para comenzar sus estudios a un colegio y su madre
ingresó al Convento de Copacabana. El coronel EP Mariano Ignacio Prado, según
testimonios de la época, siempre tuvo predilección por este niño; en una carta que Mariano
Ignacio envía a la madre de Leoncio, le dice:
Obliga siempre a este niño, que me escriba para que no se vaya a acostumbrar a ser desamorado.
En casa de Bezada quedaron una camisitas suyas y allí quedó también su monturita para los días
que quiera montar en sus caballitos que están en la hacienda de Bezada. En esta misma casa, a
donde irá siempre, encontrará cariños y atenciones.
Carta de Mariano Ignacio Prado a la madre de su hijo Leoncio Prado Gutiérrez
De esa misma época, a los seis años, se le retrata por primera vez; la posición en la que
está el niño Leoncio, es exactamente la misma a la última fotografía que se hizo años
después, ya adulto. El peinado es el mismo que usó siempre. Luego de tomada la
fotografía el niño Leoncio la “malogró”: había dibujado sobre su cabeza con un alfiler,
un escudo nacional del Perú.
Desde niño se sintió fascinado por la carrera de las armas: le fascinaban los ejercicios
militares, las paradas y la vida del Regimiento de la Unión, del cual era jefe su padre
Mariano Ignacio. Siempre acompañaba en las evoluciones a dicho regimiento y a menudo
los acompañaba en sus ejercicios militares. Terminó rogando a su padre que le permitiera
el ingreso en la vida militar. Por aquellos tiempos era común que en los diferentes cuerpos
del Ejército hubieran niños incorporados, tuvieran la extracción que fuera: ya fuera un niño
huérfano que encontraba en los cuarteles el “hogar” o niños mimados o hijos de militares
que se mostraban orgulloso de que el hijo continuara la tradición familiar.
El 1 de abril de 1861, vio cumplidos sus sueños antes de cumplir los 8 años. Vistió el
soñado uniforme de militar, pasando revista en el regimiento como soldado distinguido.
A los 9 años de edad ingresó al Colegio Guadalupe, a los doce años ya era cabo en el
Regimiento de Lanceros de la Unión.
El año 1865, su padre el coronel Mariano Ignacio Prado, era prefecto de Arequipa,
después de haber desempeñado igual cargo en Tacna. Por aquel entonces, el país se
hallaba inmerso en un conflicto diplomático con España que había desembocado en la
ocupación por parte de una escuadra española de las islas Chincha. El Perú no disponía
de una fuerza naval lo suficientemente potente como para enfrentarse a los buques
españoles y los nuevos barcos encargados tardarían aún mucho en llegar. El gobierno se
vio forzado a firmar el 2 de febrero el Tratado Vivanco-Pareja por el que España
desocuparía las islas y, a cambio, recibiría tres millones de pesos como compensación por
los gastos generados. El malestar generado por la duración del conflicto y la actitud del
gobierno, que la opinión pública consideraba débil, se recrudeció. El tratado fue
considerado una humillación. El día 28 el coronel Prado se sublevó e inició una campaña
militar, en la que participaría Leoncio, que culminó con la toma de Lima el 6 de
noviembre del mismo año. Fue hermano Póstumo de parte de padre de Manuel Prado
Ugarteche nacido en 1889 y que fue en dos oportunidades presidente de Perú. Otros
hermanos suyos fueron: Mariano, abogado y empresario; Javier, intelectual y político;
y Jorge, también político.
Incorporación a la Armada[editar]
Culminada la revuelta y establecido el nuevo Gobierno, a los trece años de edad, Leoncio
interrumpe sus estudios en el Primer Colegio Nacional de Perú de Nuestra Señora de
Guadalupe para ser incorporado como guardiamarina en la fragata Apurímac, unidad que
formó parte de la escuadra del capitán de navío Manuel Villar.
El nuevo Gobierno, dispuso la salida de la escuadra al mando del capitán de
navío AP Manuel Villar hacia el sur para reunirse con la flota chilena, país que también
estaba en guerra con España. Las fuerzas peruanas se componían de
las fragatas Apurímac y Amazonas y las corbetas Unión y América. En Chiloé se reunieron
con las naves chilenas Covadonga y Esmeralda, aunque la Amazonas no pudo llegar a su
destino al naufragar en los canales chilotes. La flota aliada queda anclada en el
apostadero de la isla Abtao al mando del contralmirante chileno Juan Williams Rebolledo.
Días después de asumir el mando, Williams parte hacia Ancud con la Esmeralda y deja el
mando de la escuadra aliada al capitán de navío peruano Manuel Villar.
El 7 de febrero de 1866, llegaron hasta el apostadero aliado las fragatas españolas Villa
de Madrid y Blanca, entablándose un combate que sería conocido como combate de
Abtao. La acción se redujo a un intenso bombardeo a gran distancia que no produjo daños
significativos en ninguno de los dos bandos. Al día siguiente los buques españoles
partirían de la zona para informar de la situación de los aliados. Por esta acción, Leoncio
recibiría su primera medalla de guerra.
Las duras condiciones de vida de alta mar, mermaron el estado de salud del joven Leoncio
y tuvo que ser desembarcado en Lima para su cura. Ya restablecido, ingresó a la Escuela
Militar de Espíritu Santo como cadete militar. Estando en ella, la Junta Calificadora de los
asistentes a la Campaña de la Restauración, le otorgó el grado de subteniente, cuyos
despachos firmó el 1 de abril de 1866, el Ministro de Guerra, coronel José Gálvez y lo
refrendó el coronel Mariano Ignacio Prado, Dictador Supremo y padre de Leoncio.
Combate naval del 2 de mayo[editar]
Ante la inminencia del combate en el Callao, se improvisan defensas, las playas se llenan
de parapetos y trincheras para repeler el ataque, en la madrugada del día 2 de mayo,
Leoncio en su casa le dice a su primo Nazario Rubio "Acompáñame que me voy al Callao,
de cualquier modo, mi puesto no está en la Escuela, está en el combate, como en Abtao".
Llegado al Callao, se embarca en una lancha que lo lleva a una de las naves de la
escuadra peruana al mando del capitán de navío AP Lizardo Montero Flores. Se traba el
combate, la escuadra española bombardea el Callao, las baterías de tierra responden. Una
granada española vuela la Torre de La Merced, en donde se encontraba el Ministro de
Guerra, coronel José Gálvez, matándolo. Tras seis horas de combate, Casto Méndez
Núñez, Jefe de la Escuadra española, ordena dar por concluida la acción.
El bombardeo del Callao sería la última acción de los barcos españoles en aguas del
Pacífico. Tras reparar los desperfectos en la isla San Lorenzo, pusieron rumbo a España.
Benemérito a la Patria
Luego del combate y de la revista de ordenanza, Leoncio regresa a su casa en Lima. Entre
tanto, la Junta Calificadora del Ejército, por su actuación en el combate, le otorga la clase
de Alférez de Fragata y el uso de las condecoraciones otorgadas por la Nación a los
“Defensores del Honor e Integridad de la República y Respetabilidad del Continente yo
Heroico”.
Reinicia sus actividades militares el héroe, como oficial de marina con la soñada espada,
que se la obsequia el Comandante General de la Escuadra Peruana, contralmirante AP
Lizardo Montero, que se la dio “en premio y honor a su sereno comportamiento”.
Protesta estudiantil en el Colegio Nacional Nuestra Señora
de Guadalupe[editar]
En 1867, con 14 años de edad y terminada la guerra, reingresó Leoncio Prado a la
Escuela Militar, pero su permanencia es corta, ya que el padre resuelve que complete su
instrucción y regresa al Primer Colegio Nacional del Perú de Nuestra Señora de
Guadalupe. El de 3 de diciembre de ese año, estando Leoncio con licencia en su casa, se
produce en el Colegio Guadalupe una protesta estudiantil. Los alumnos alegando
incompetencia de algunos profesores, y demasiados rigores disciplinarios, se sublevaron y
tomaron las instalaciones del plantel.
Leoncio Prado, enterado del hecho, va al colegio y, al encontrarlo aislado, sube por las
paredes y techos y llega hasta sus compañeros. El día 4 de diciembre, el intendente de
policía entra en el plantel con las fuerzas policiales, reabre el colegio y ordena la salida de
los huelguistas. A la cabeza de ellos apareció Leoncio Prado, echándose la
responsabilidad de los sucesos.
Enterado el Gobierno, dispuso la expulsión de la mayoría de los alumnos.
El presidente Mariano Ignacio Prado, dispuso que su hijo, Leoncio, partiera
inmediatamente en una expedición que salía en viaje de exploración a la selva
amazónica peruana. Así, Leoncio Prado, se unió a dicha expedición.
Perdido en la selva amazónica peruana[editar]
El 16 de diciembre de 1867 partió de Lima a incorporarse a la expedición al almirante
Tucker, con la Comisión Hidrográfica que debía estudiar y explorar los ríos de
la Amazonia. La expedición se dirigió a Huánuco y reaprovisionada, siguió por Pozuzo,
colonia establecida sobre el río del mismo nombre. En Pozuzo, Leoncio Prado recibe la
orden de partir con los expedicionarios Charum y Butt, hacia el río Pachitea en una canoa
que los esperaba en el río Mayro. Debían tomar los expedicionarios el plano topográfico de
los ríos Mayro y Pachitea. En el trayecto se cruzaron con la expedición del sabio Antonio
Raimondi, que también exploraba la región.
Haciendo su trabajo Leoncio Prado, se perdió en la enmarañada selva, vagando por ella
durante varios días, tratando de encontrar el rumbo. Enterado Antonio Raimondi del hecho,
preparó una expedición para buscarlo; luego de varios días tuvo noticia de que Leoncio
Prado se encontraba en un campamento de indios Campas; se dirigió a dicho poblado,
donde lo encontró y rescató. Los indios Campas, lo habían encontrado vagando por la
selva y lo llevaron a su poblado, en donde curaron sus heridas, producidas por alimañas
y mosquitos y lo salvaron de una muerte segura. Pasado el incidente de Leoncio Prado, la
expedición partió hacia Iquitos por el Pozuzo y el río Pachitea, en medio de infinitas
penalidades debido a la insalubridad del clima, las alimañas y los zancudos (mosquitos).
Las duras contingencias que había pasado hicieron del joven Leoncio de solo 15 años,
todo un hombre. Muy duras fueron las pruebas que tuvo que pasar desde el Combate de
Abtao hasta Iquitos. En esta ciudad fue incorporado al personal de la Flotilla Fluvial
del Amazonas de la Marina de Guerra del Perú, permaneciendo ahí hasta 1868, que se
retiró del servicio a consecuencia de los acontecimientos políticos de que culminaron con
el movimiento revolucionario que obligó al presidente Prado a dimitir.
De regreso a Lima, Leoncio Prado ingresa nuevamente a un colegio para completar su
instrucción. Gobernaba el país Manuel Pardo, quien lo pensionó juntamente con otros
estudiantes, por cuenta del Estado, en un colegio de los Estados Unidos, en la ciudad
de Richmond.
Agitado su espíritu por la larga y cruenta lucha que libra el pueblo cubano, enardecido por
las noticias que llegan hasta él dando cuenta del heroísmo derrochado en los combates
por las huestes republicanas decide marchar a la isla de Cuba y cooperar en sus luchas
por la independencia.
En la guerra por la independencia de Cuba[editar]
En 1874, partió para Cuba, acompañado por su hermano Justo y su medio-hermano
paterno Grocio que se alistaron también en el ejército libertador. Toma parte Leoncio
Prado en las principales acciones de guerra, pero no está satisfecho. Cree que su aporte
personal no es del todo eficaz. Sueña con acciones mayores y sin sujeción a disciplinas,
donde pueda desarrollar iniciativas que den resultados grandiosos. Ese carácter le lleva a
diseñar un proyecto audaz que asombra por su magnitud. Decía Leoncio Prado: “Los
buques con que debemos combatir están bajo bandera española”. Y explica su audaz
proyecto que consiste en capturar dichos buques y volverlos contra los españoles,
después de hacer prisionera a su tripulación.
Luego de bregar mucho, logra convencer a los altos mandos republicanos cubanos,
quienes le dan pase a su audaz proyecto. Al respecto, el Presidente de Cuba Tomás
Estrada Palma, le escribe:
“Camagüey, agosto 6 de 1876
Señor Leoncio Prado
Oficial de la Marina Peruana
Muy estimado señor Prado:
La atenta carta de Ud. Que me ha sido entregada por el Coronel Fernando López de Queralta,
bastaría a falta de otras razones, para demostrar los ardientes deseos que Ud. anima a favor de la
causa de Cuba.
Teniendo antes de ahora noticias de los generosos esfuerzos realizados por Ud., con el propósito de
tomar parte activa en la contienda de que son testigos nuestros campos hace 8 años y que tienen
por único objeto constituir una patria independiente y libre.
Yo me congratulo de manifestar a Ud., nuestro justo agradecimiento; pero al mismo tiempo me
siento apesarado de no poder secundar desde luego el importante proyecto concebido por Ud., y del
cual me ha dado pormenores el Coronel Queralta.
En el presente caso, como en los demás de igual naturaleza, tengo que sujetarme a las reglas y
prácticas establecidas en nuestra joven República.
Por eso he creído conveniente remitir a informe del señor Agente General, el proyecto de Ud., a fin
de que procediendo al estudio necesario poseamos mayores probabilidades de acierto si llegase a
estimarse posible su ejecución.
Me complazco decir a Ud., que su joven hermano Grocio se halla perfectamente bien. He resuelto
que permanezca a mi lado, a fin de tener cerca la oportunidad de expresarle mi estimación. Sírvase
admitir Ud., el testimonio de mi alto aprecio y las seguridades de mi amistad.
T. Estrada”
Carta del presidente de Cuba Tomás Estrada Palma a Leoncio Prado Gutiérrez#GGC11C
Dos meses después de esta carta, el teniente Coronel Pío Rosado, recibió, en Nueva
York, la siguiente comunicación oficial:
Agencia General de la República
New York, octubre 6 de de 1876
Señor Teniente Coronel
Pío Rosado
Ciudadano:
El C. Secretario de Relaciones Exteriores, me comunica en nota Nº 36 fechada en 6 de agosto, lo
que a continuación transcribo:
“El Presidente de la República se ha servido disponer comunique Ud., al Teniente Coronel Pío
Rosado y Teniente Coronel A.M. Aguilera, la resolución recaída al proyecto presentado por los
mismos en unión del Coronel Queralta y señor Leoncio Prado, desde Kingston, julio 8 de 1876,
aplazando ocuparse del asunto en oportunidad favorable, entendiéndose que dicho aplazamiento no
afectará la obligación en que están aquellos jefes de cumplir con lo previsto en la Ley de 16 de
marzo del corriente año, relativo al regreso de los militares al territorio de la República”.
Lo que comunico a Ud., suplicándole acusar recibo de la presente.
P. y L. Miguel Aldana
A.G.”.
"Para ser completa la emancipación de la América Colonial, el mar Atlántico reclama un 2
de mayo tan americano y concluyente como lo tuvo el mar Pacífico en
las aguas del Callao”. Con este pensamiento, escrito en una de sus cartas, Leoncio Prado
no podía amilanarse ante la negativa del gobierno cubano para poner en práctica su plan.
Solicita y obtiene una patente de corso a fin de proceder por su cuenta y riesgo. Había
reunido a una élite de valientes jóvenes cubanos. Contaba además con todo el apoyo de
su padre, el Presidente del Perú, que en todo momento favoreció privada y oficialmente la
noble causa de la independencia cubana.
Leoncio Prado seleccionó a un grupo de valientes cubanos decididos a ir a la muerte si
fuera preciso por el ideal de la libertad. Los conjurados eran 10 jóvenes, perfectamente
disciplinados para la empresa cuyas proyecciones y ejecución ignoraban y confiando
solamente en el valor, la audacia y la inteligencia de su jefe. Estos valerosos cubanos
fueron: capitán Manuel Morey, Domingo Vélez, Pedro Castero, Miguel Gutiérrez Pití,
Eduardo Deetgan, Manuel Blanco, Leonardo Álvarez, Eugenio Carloto, Casimiro Brea e
Ignacio Zaldívar.
Se reunieron todos en Kingston, Jamaica y de ahí se dirigieron a los diversos puertos,
donde debían esperar las instrucciones finales. Los últimos en partir fueron Leoncio Prado,
Manuel Morey y Domingo Vélez, para reunirse nuevamente en Puerto Plata, República
Dominicana. Todos se reunieron el 3 de noviembre en Puerto Príncipe, Haití.
El 7 de noviembre llegó a Puerto Plata el vapor español “Moctezuma”, procedentes
de Saint Thomas y con destino a los puertos de Cuba. El “Moctezuma” estaba armados
con dos cañones y tripulado por 60 hombres y al servicio del gobierno español de Cuba.
Prado al tomar conocimiento de la importancia del buque y de que salía el mismo día,
resolvió embarcarse en él, sin esperar la llegada de los conjurados de Saint Thomas.
Apresuradamente hizo guardar en el equipaje doce machetes y ordenó que sus pocos
compañeros se armaran con revólveres, tomando pasajes escalonadamente a fin de no
despertar sospechas.
El Moctezuma[editar]
Para abordar el buque, pasaron por comerciantes ambulantes de diferentes
nacionalidades, alojándose en la cubierta del buque, salvo Leoncio Prado, Manuel Morey
y