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alguno.
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Staff
MODERADORA
Liobooks
TRADUCCIÓN
Danielle
OnlyNess
CORRECCIÓN
Kote Ravest
LeyRoja
3
Mar.ca.sim
Sand
REVISIÓN
Danielle
OnlyNess
LECTURA FINAL
Yami
DISEÑO
Bruja_Luna_
Playlist
“Make Hate to Me” by Citizen Soldier
Needles” Seether
“Like Lovers Do” Hey Violet
“Numb” 8 Graves
“Killing Me Slowly” Bad Wolves
“Guest Room” Echos
“I Don’t Give a Fuck” MISSIO, Zeale
“Everybody Gets High” MISSIO
“Taste of You” Rezz, Dove Cameron 4
“Sick Like Me” In This Moment
“Bad Intentions” Niykee Heaton
“Mirrors” Natalia Kills, Migos, OG Parker
“If You Want Love” NF
“Broken” Lifehouse
“Honesty” Halsey
“Oh Lord” In This Moment
“All The Time” Jeremih, Lil Wayne, Natasha Mosley
Nota de la autora
The Ritual puede contener disparadores para algunos. Como lectora,
encuentro que las advertencias desencadenantes son spoilers, pero como
autora, entiendo que a veces son necesarias. Aunque no voy a enumerar
cada uno (hay muchos), no dude en enviarme un correo electrónico a
[email protected] con su(s) advertencia(s)
desencadenante(s) específica(s) y yo o uno de mis asistentes le avisaremos
si eso está en el libro.
Para aquellos de ustedes que desean ir a ciegas; Por favor, recuerda que
este es un romance oscuro es una obra de ficción, y NO apruebo ninguna
situación o acción que tenga lugar entre estos personajes.
5
Índice
Staff 3 Capítulo 20 140
Playlist 4 Capítulo 21 146
Nota del autor 5 Capítulo 22 157
Índice 6 Capítulo 23 164
Sinopsis 8 Capítulo 24 174
Prólogo 9 Capítulo 25 180
Capítulo 1 10 Capítulo 26 182
Capítulo 2 14 Capítulo 27 190
Capítulo 3
Capítulo 4
16
19
Capítulo 28
Capítulo 29
195
199
6
Capítulo 5 21 Capítulo 30 212
Capítulo 6 33 Capítulo 31 220
Capítulo 7 36 Capítulo 32 229
Capítulo 8 48 Capítulo 33 238
Capítulo 9 54 Capítulo 34 244
Capítulo 10 59 Capítulo 35 252
Capítulo 11 70 Capítulo 36 257
Capítulo 12 76 Capítulo 37 260
Capítulo 13 83 Capítulo 38 270
Capítulo 14 90 Capítulo 39 280
Capítulo 15 105 Capítulo 40 293
Capítulo 16 112 Capítulo 41 302
Capítulo 17 119 Capítulo 42 314
Capítulo 18 124 Capítulo 43 323
Capítulo 19 134 Capítulo 44 330
Capítulo 45 339 Capítulo 55 408
Capítulo 46 347 Capítulo 56 418
Capítulo 47 354 Capítulo 57 433
Capítulo 48 361 Capítulo 58 440
Capítulo 49 368 Capítulo 59 454
Capítulo 50 374 Capítulo 60 460
Capítulo 51 384 Capítulo 61 473
Capítulo 52 392 Epílogo 476
Capítulo 53 398 Epílogo 2 485
Capítulo 54 403 Sobre la autora 493
7
Sinopsis
LA ELEGIDA
Yo juro. Tú juras. Nosotros juramos.
La Universidad de Barrington es el hogar de los Lords, una sociedad
secreta que exige su sangre como pago. Son, sobre todo, los hombres más
poderosos del mundo. Dedican su vida a la violencia a cambio de poder. Y
durante su último año, se les ofrece una elegida.
La gente cree que crecer con dinero es liberador, pero te prometo que
no lo es. Toda mi vida ha sido planeada para mí. Nunca tuve la oportunidad
de hacer lo que quería hasta que llegó Ryat Alexander Archer y me dio una
opción para una vida mejor. Me ofreció lo que nadie más me había ofrecido: 8
libertad.
Elegí ser suya. Me hizo creer eso de todas formas, pero era solo otra
mentira. Una forma en que los Lords te manipulan para que hagas lo que
ellos quieren.
Después de ser absorbida por el oscuro y retorcido mundo de los
Lords, abracé mi nuevo papel y permití que Ryat me hiciera desfilar como el
trofeo que era para él.
Pero como todas las cosas, lo que comenzó como un juego pronto se
convirtió en una lucha por la supervivencia. Y la única salida era la muerte.
Prólogo
L.O.R.D.
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Un LORD se toma en serio su juramento. Solo la sangre solidifica su
compromiso de servir a quienes exigen su completa devoción.
Es un Líder, cree en el Orden, sabe cuándo Reinar y es una Deidad.
Un Lord debe ser iniciado para convertirse en miembro, pero puede ser
retirado en cualquier momento por cualquier motivo. Si supera las tres
pruebas de iniciación, conocerá para siempre el poder y la riqueza. Pero no
todos los Lords están hechos de la misma manera. Algunos son más fuertes,
más inteligentes y más hambrientos que otros.
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Se les desafía para ver hasta dónde llega su lealtad.
Se les empuja hasta sus límites para demostrar su devoción.
Están dispuestos a demostrar su compromiso.
Nada, excepto su vida, será suficiente.
Los límites se pondrán a prueba y la moral se olvidará.
Un Lord puede ser juez, jurado y verdugo. Posee un poder que no tiene
parangón con nadie, salvo con su hermano.
Si consiguen completar todas las pruebas de iniciación, se le concederá
una recompensa: una elegida. Ella es su regalo por su servidumbre.
Capítulo 1
INICIACIÓN
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
LEALTAD
PRIMER AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE BARRINGTON
Me arrodillo en medio de la sala oscura junto con otros veinte
hombres. Tengo las manos fuertemente sujetas a la espalda con un par de
esposas. Mi camisa está rota y de mis labios rotos gotea sangre. Estoy 10
jadeando, intentando todavía recuperar el aliento mientras mi corazón late
como un tambor en mi pecho. Me cuesta escuchar con la sangre que corre
por mis oídos y sudo a mares.
Nos sacaron de la cama en mitad de la noche para servir. Nuestras
clases de primer año en la Universidad de Barrington comienzan en dos
semanas, pero ya tenemos que demostrar nuestra lealtad a los Lords.
Siempre tendrás que probarte a ti mismo me dijo mi padre una vez.
—A cada uno se le asignó una tarea —dice el hombre mientras camina
frente a nosotros. Sus botas negras de combate golpean el suelo de
hormigón a cada paso, y el sonido resuena en las paredes—. Matar o morir.
¿Cuántos de ustedes pueden cumplirlo?
—Yo puedo —digo, levantando la cabeza inclinando la barbilla hacia
el aire caliente y pegajoso. El sudor cubre mi frente después de la pelea.
Está amañado. Se supone que debes perder. El objetivo es desgastarte. Ver
cuánto tienes que dar. Hasta dónde puedes llegar. Me aseguré de ganar el
mío. Sin importar lo que costara.
Me sonríe como si estuviera bromeando.
—Ryat. Pareces tan seguro de ti mismo.
—Sé lo que soy capaz de hacer —digo apretando los dientes. No me
gusta que me cuestionen. Cada uno de nosotros fue criado para esto, para
ser un Lord.
La riqueza nos trajo hasta aquí.
Sin embargo, nuestra determinación nos separará cuando se acabe.
El hombre mira al tipo de mi izquierda y asiente. El tipo camina detrás
de mí y tira de la parte posterior de la camisa para ponerme de pie.
Desabrocha las esposas, y rasgo el material triturado hacia arriba y sobre
mi cabeza antes de dejar caer mis manos a los lados cuando lo que
realmente quiero hacer es frotar mis muñecas doloridas.
Nunca muestres debilidad. Un Lord no siente. Es una máquina.
El hombre se acerca a mí con un cuchillo en la mano. Me lo tiende
con el mango por delante, sus ojos negros casi brillan de emoción.
—Muéstranos lo que puedes hacer.
Lo agarro y me acerco a la silla atornillada al suelo. Retiro la sábana
ensangrentada de la silla para revelar a un hombre atado a ella. Tiene las
manos esposadas a la espalda y los pies abiertos y sujetos a las patas de la 11
silla.
No me sorprende conocerlo: es un Lord. O lo era. El hecho de que esté
atado me dice que ya no lo es. Pero eso no cambia mis órdenes.
Matar sin preguntas.
¿Quieres ser poderoso? Entonces te das cuenta de que eres una
amenaza para los que quieren tu posición. Para tener éxito, no hay que ser
más fuerte, solo más letal.
El hombre sacude la cabeza, sus ojos marrones me suplican que le
perdone la vida. Tapan su boca con varias capas de cinta adhesiva: los que
suelten secretos serán silenciados. Se revuelve en la silla.
Caminando detrás de él, miro sus muñecas esposadas. Lleva un anillo
en la mano derecha; es un círculo con tres líneas horizontales en el centro.
Representa el poder.
No cualquiera sabría lo que significa, pero yo sí. Porque uso el mismo.
Todos los presentes lo llevan. Pero que te den uno no significa que lo
conserves.
Me agacho y agarro su mano. Empieza a gritar detrás de la cinta
mientras intenta luchar contra mí, pero le quito el anillo con facilidad y
vuelvo a dar la vuelta para pararme frente a él.
—No te lo mereces —digo, guardándolo en mi bolsillo—. Nos has
traicionado, a tus hermanos, a ti mismo. El pago por eso es la muerte.
Cuando echa la cabeza hacia atrás y grita dentro de la cinta, presiono
el cuchillo en su cuello, justo debajo de la mandíbula. Su respiración llena
la habitación, y su cuerpo se tensa, esperando el primer corte.
Un Lord no muestra misericordia. Sangre y lágrimas es lo que
exigimos a los que nos traicionan.
Presionó la punta del cuchillo en su cuello, perforando su piel lo
suficiente como para que una fina línea de sangre gotee de la herida.
Comienza a llorar, las lágrimas corren por su rostro ya ensangrentado.
—Cumplo con mi deber. Porque soy un Lord. No conozco límites
cuando se trata de mi servidumbre. Obedeceré, serviré y dominaré —recito
nuestro juramento—. Por mi hermano, soy un amigo. Daré mi vida por ti o
la tomaré —clavo el cuchillo en su muslo derecho, forzando un grito ahogado
de sus labios encintados antes de sacarlo, dejando que la sangre empape
12
sus pantalones mientras gotea del extremo del cuchillo al suelo de
cemento—. Porque somos lo que otros desean ser —rodeándolo, paso la
punta por su antebrazo, cortando la piel como hice con el cuello—. Seremos
responsables de nuestras acciones —apuñalo su muslo izquierdo y retito el
cuchillo mientras sus sollozos continúan—. Porque representan lo que
realmente somos.
Tirando del cuello de su camisa, la rasgo por la mitad para dejar al
descubierto su pecho y su estómago. El mismo escudo que hay en nuestros
anillos está grabado en su pecho. Es lo que se nos da una vez que superamos
las pruebas. Agarrando la piel, tiro de ella todo lo que puedo con la mano
derecha, y luego deslizo la hoja a través de ella con la izquierda, separándola
de su cuerpo.
Solloza, los mocos salen por su nariz mientras la sangre sale a
borbotones del agujero abierto en su piel. Su cuerpo empieza a temblar
mientras cierra sus manos en puños y se retuerce en su silla. Arrojo la piel
al suelo, frente a sus pies. Un recuerdo para después.
Camino detrás de él. El único sonido de la habitación son sus gritos
amortiguados por la cinta adhesiva. Agarro su cabello, tirando de su cabeza
hacia atrás, obligo a sus caderas a levantarse de la silla. Su nuez de Adán
se mueve cuando traga. Miro hacia abajo a sus ojos llenos de lágrimas.
—Y tú, hermano mío... eres un traidor. —Entonces, deslizo la hoja a
través de su cuello, abriéndoselo de par en par. Su cuerpo se afloja en la
silla mientras la sangre brota de la herida abierta como una cascada,
empapando su ropa al instante.
—Impresionante. —El hombre que me entregó el cuchillo empieza a
aplaudir mientras el silencio llena la sala. Me acerco a él y lanzo el cuchillo
ensangrentado al aire, lo atrapo por la punta de la hoja y se lo entrego.
Se detiene y me dedica una sonrisa torcida.
—Sabía que serías una persona a la que había que vigilar —Agarra el
cuchillo, se da la vuelta y se marcha.
Me ¿quedo de pie, respirando con dificultad, ahora cubierto no solo
de mi sangre, sino de la de un hermano. Levanto la cabeza y miro al espejo
de dos caras del balcón del segundo piso, sabiendo que me están observando
y que acabo de pasar mi primera prueba con éxito.
13
Capítulo 2
INICIACIÓN
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
DEVOCIÓN
SEGUNDO AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE BARRINGTON
La lluvia cae del cielo, empapando mi ropa y haciendo que se pegue a
mi piel. Me arrodillo en medio del ring. El agua mezclada con mi sangre se
arremolina en el suelo a mí alrededor.
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Me tomo un segundo para recuperar el aliento y un poco de fuerza,
porque la lluvia dificulta la conexión. Mi oponente está de pie frente a mí
con las manos en alto, cubriendo su rostro mientras rebota de un pie a otro
como si fuera un boxeador al que le pagan millones para lucirse ante el
mundo en un combate televisado pago.
Supongo que, en cierto modo, es un espectáculo. Solo que no es
televisado. Y no hay pago. Tu recompensa es que puedes seguir respirando.
—¡Levántate! —grita—. ¡Levántate, Ryat!
Sonriendo, me pongo en pie y dejo caer las manos a los lados,
dejándole creer que me tiene. Como si fuera tan jodidamente débil como
para no defenderse.
Me ataca, y yo doy un paso a mi izquierda en el último segundo
mientras él baja el hombro. Extiendo mi pierna hacia afuera, haciéndolo
tropezar. Cae de frente, resbalando en el charco de agua, y la multitud grita.
—Dime, Jacob. ¿Cuántas ganas tienes de morir? —pregunto y
escucho a los demás reírse de mi pregunta.
El público siempre es necesario. Tus hermanos deben ser testigos de
tu devoción. De lo contrario, no existe.
Se pone en pie y gira para mirarme. Gruñendo, me muestra los dientes
antes de volver a abalanzarse hacia mí. Esta vez, no me aparto. En vez de
eso, me enfrento a él con mi puño. El golpe lo hace retroceder y la sangre
sale volando de su boca. Mis nudillos se agrietan por la fuerza.
Levantando la mano a mi boca, lamo la sangre y la lluvia en ellos.
—Sabe a victoria —me burlo.
Limpiando la sangre de su rostro destrozado, se tambalea, sus ojos
parpadean rápidamente. Le he dado un buen golpe.
—Tú... —se ahoga—. Tú...
—Ryat —le recuerdo mi nombre, ya que parece haberlo olvidado.
Vuelve a cargar contra mí, esta vez mucho más lentamente que la
anterior. Lo esquivo, levanto el brazo y dejo que se estrelle contra él. Mi
antebrazo golpea su nuez de Adán, derribándolo y haciendo que caiga de
espaldas.
Se pone de lado, tose y agarra su garganta. Aprovecho la oportunidad
15
y pateo su rostro, la sangre brota de su nariz, ahora rota.
Caigo de rodillas, a horcajadas sobre él. Mis manos rodean su
garganta, cortándole el aire.
Sus manos golpean mis brazos, sus pies patalean y sus caderas se
agitan debajo de mí, pero no tiene ninguna posibilidad.
Cuando mi agarre se intensifica, sus ojos se agrandan
—No me vencerás —gruño.
Cuando un Lord lucha, lo hace hasta el final. Solo puede haber un
ganador. Solo uno quedará en pie. Y me niego a ser cualquier cosa menos
eso.
Capítulo 3
INICIACIÓN
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
COMPROMISO
TERCER AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE BARRINGTON
Entré en la casa tan silenciosamente como un ratón de iglesia. El
encargo era sencillo. Me dieron una ubicación en Chicago, un nombre
(Nathaniel Myers) y una foto. 16
Elimínalo.
Me dirijo al pasillo y subo la escalera de caracol hasta el segundo piso.
Giro a la derecha y me detengo frente a una puerta cerrada. Alcanzo la
puerta y presiono un dedo en mis labios para decirle a Matt que se mantenga
en silencio. Es como un puto toro en una cacharrería. Nos dieron un
compañero para esta tarea para ver cómo trabajamos con los demás, pero
prefiero estar solo. No solo tengo que vigilar mi espalda, sino que ahora
también tengo que vigilar la suya.
Matt asiente una vez, pasando una mano por su rostro antes de
agarrar el arma, sujetándola a su lado. Matt y yo somos amigos desde hace
tres años. Desde que nos mudamos a la casa de los Lords y empezamos la
Universidad de Barrington en Pensilvania. Pero eso no significa que quiera
trabajar a su lado. Simplemente me va mejor por mi cuenta.
Al abrir la puerta, entro en la habitación y veo a un hombre y una
mujer acostados en una cama con las sábanas hasta la cintura. Ella está
desnuda, con sus grandes tetas pagadas a la vista. Hay un tatuaje de una
rosa debajo de la derecha. El tipo está acostado boca abajo, con las manos
metidas debajo de la almohada. Estoy seguro de que hay una pistola ahí en
todo momento. Probablemente duerme con el dedo en el gatillo.
Me acerco a un lado de la cama, coloco el cañón de mi silenciador en
su cabeza y aprieto el gatillo para acabar con él. Podría desenfundar, pero
¿para qué arriesgarme? Demasiadas cosas pueden salir mal. Y no es que te
den puntos por creatividad.
La mujer se mueve y Matt se acerca a su lado de la cama, apartando
aún más las mantas. Está completamente desnuda.
—Matt —siseo—. Vamos.
Saca la navaja del bolsillo trasero y la abre.
—Ella...
—No está en la lista —susurro—. No nos desviemos de nuestras
órdenes.
Extiende la mano y agarra uno de sus pechos, haciéndola moverse y
soltar un gemido.
Camino alrededor de la cama, acercándome a él por detrás, y apunto
a su cabeza con el extremo de mi silenciador.
—Lárgate de aquí. Ahora mismo —exijo. 17
Se ríe y levanta las manos en señal de rendición.
—Solo me estoy divirtiendo un poco, Ryat. —Se da la vuelta y me mira,
pero mantengo mi arma apuntando entre sus ojos azules—. ¿No estás
cansado de hacer lo que dicen los Lords? ¿No quieres un poco de coño?
Mis dientes rechinan.
—Hay reglas por una razón —no digo que tengan sentido, pero he
llegado demasiado lejos como para romperlas ahora.
—Que se jodan las reglas —dice, haciendo que ella se ponga de lado.
Él se agacha y desabrocha los botones de sus pantalones, luego baja la
cremallera—. Me la voy a follar. Puedes hacer lo que quieras con tu polla. —
Arranca el cinturón de sus pantalones y se gira para mirarla.
Un grito agudo nos hace saltar a los dos. Ella se arrastra sobre su
marido muerto y sale corriendo de la habitación.
—Hija de puta —grita Matt, persiguiéndola.
Pongo los ojos en blanco. Por eso prefiero trabajar solo. Los sigo hasta
el pasillo y encuentro a Matt de pie junto a la barandilla. Me acerco a él,
colocando mi arma a mi lado con una mano mientras con la otra agarro la
barandilla. Mirando hacia abajo, veo a la mujer boca abajo en el primer piso,
con sangre acumulándose lentamente a su alrededor en el suelo de mármol
blanco.
Me giro para mirarlo y le pregunto:
—¿Se cayó o la tiraste has tú?
—Ella jodidamente se cayó —dice, poniéndose inmediatamente a la
defensiva.
Niego con la cabeza, rechinando los dientes.
—Vamos. Salgamos de aquí y llamemos para que limpien.
18
Capítulo 4
INICIACIÓN
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
UNO DE ELLOS
ÚLTIMO AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE BARRINGTON
Golpean la parte posterior de mis rodillas y me derriban, haciéndome
caer sobre ellas. Rechino los dientes para no hacer ruido cuando impactan
contra el hormigón. La sangre se agolpa en mis oídos y mi corazón late 19
desenfrenadamente en mi pecho.
¡Esto es por lo que vivo!
El subidón de adrenalina no se parece a nada que haya conocido: es
una adicción. Algo que no se puede comprar en la calle ni beber de una
botella.
Arrancan la capucha de mi cabeza y parpadeo, mirando a mi alrededor
para ajustar la vista. Estoy en el centro de una sala. Asientos llenos de
hombres vestidos con trajes de miles de dólares rodean el gran espacio. No
sabrías que son todos asesinos si los vieras en la calle. La sala está llena de
poder. Algunos son senadores, mientras que otros son directores generales
de empresas multimillonarias. Un Lord está hecho para alimentarse de otro.
Es como cualquier otra cosa: alguien tiene que estar en la cima y otro tiene
que sostener la base. Pero, aun así, es poderoso. Después de la graduación,
cada uno de nosotros somos ubicados estratégicamente donde encajamos
mejor en el mundo.
Mis ojos se posan en lo que parece ser un bebedero de pájaros en el
centro con un pequeño fuego encendido, y mi respiración se acelera.
—Sujétenlo —grita alguien.
Me empujan de cara al suelo. Tiran mis brazos hacia mi espalda y me
esposan. Gruño cuando tiran de mí para quedar arrodillado. Colocan un
cinturón alrededor de mi cuello y tiran de él desde atrás mientras una bota
presiona mi espalda justo entre los omóplatos.
Muestro los dientes, intentando respirar con el poco aire que tengo.
—Ryat Alexander Archer, has completado todas las pruebas de la
iniciación. ¿Deseas continuar?
—Sí, Lord —consigo gruñir.
Él asiente, poniendo las manos en su espalda.
—Quítale la camisa.
Otro hombre se acerca a mí y me corta el cuello de mi camisa, luego
la rasga por el centro. La deja colgando de mis hombros y se aleja.
El instinto me hace luchar contra las ataduras, y el hombre que está
detrás de mí tira más fuerte del cinturón, presionando su bota con más
fuerza sobre mi espalda, cortándome el aire en el proceso. Aprieto las manos
esposadas y veo cómo el hombre coloca un hierro caliente en el fuego.
—Un Lord debe estar dispuesto a ir más allá por su título. Debe
20
mostrar fuerza y tener lo que se necesita. —Saca el hierro caliente de las
llamas y se gira hacia mí, con la punta roja—. Si fallas en tu posición como
Lord, te quitaremos lo que te has ganado. —Mira a su derecha y añade—:
Siléncienlo.
Una mano agarra mi cabello, inclinando mi cabeza hacia atrás para
mirar el techo negro. Si pudiera respirar, le gruñiría al hijo de puta que me
está tocando. Meten un pequeño paño en mi boca y lo muerdo, sabiendo lo
que viene.
—Ryat Alexander Archer, bienvenido a los Lords. Porque cosecharás
los beneficios de tu sacrificio. —Entonces, el hierro caliente se presiona
contra mi pecho, marcando el escudo en mi cuerpo.
Capítulo 5
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Entro en la oficina vacía, mirando a través de las ventanas del suelo
al techo detrás de un conjunto de sofás. Las luces de la ciudad iluminan la
noche. Es la una de la madrugada y es la primera vez que estoy aquí.
Avanzo por el pasillo y llamo a la última puerta.
—Pase —dice un hombre.
Entro y cierro la puerta. Un hombre está sentado detrás de un
escritorio frente a las ventanas del suelo al techo. Una sola lámpara brilla 21
en la esquina de su escritorio, y me pregunto si es para que las personas no
sepan que está en su oficina a estas horas de la noche.
—¿Quería verme, señor?
—Siéntate, Ryat —me indica la silla de enfrente.
Haciendo lo que me dice, cruzo los brazos sobre mi pecho. Mi
ceremonia de Lord fue hace tres semanas. Las clases en la Universidad de
Barrington empiezan en dos. Durante tres largos años, me he probado a mí
mismo ante los Lords. Y ahora soy uno de ellos. Pero esta mañana, recibí
una llamada para que me reuniera con un compañero Lord. No es raro, pero
definitivamente me dio curiosidad por saber qué diablos quiere.
Saca una foto del bolsillo de su chaqueta de su traje Armani y la
desliza por la superficie negra.
—Aquí tienes tu primera tarea.
La tomó y la miro, pero rápidamente vuelvo a mirar hacia él.
—¿Qué pasa con ella? —pregunto confundido.
—Ella será tuya.
Mi regalo: una elegida.
En el primer año, todos hicimos un juramento, sabiendo que no todos
podríamos lograrlo. Durante nuestro último año, somos recompensados por
nuestra servidumbre con sexo. Se nos permite tomar más de una elegida.
Podemos compartirla con los otros Lords si queremos. Sucede a menudo.
No sé cuántas malditas orgías he visto en los últimos tres años. No hay
reglas para nosotros una vez que tomamos una elegida. Solo en lo que se
refiere a las mujeres. Si aceptan, ellas tienen que prestar juramento
voluntariamente de pertenecernos, entonces son nuestras. Si un amigo la
quiere para una noche, tenemos el poder de decir sí o no. Pero si se las
atrapa saliendo, son castigadas. La humillación es la clave.
Resoplo ante su respuesta y arrojo la foto al suelo.
—No, en serio.
Sus ojos marrones claros me miran fijamente, con la mandíbula
marcada en una línea dura. El hombre parece demasiado joven para estar
en el puesto que ocupa. No tiene muchas arrugas y está en buena forma,
con una cabeza llena de cabello oscuro que mantiene peinado hacia atrás.
Pero eso es un Lord para ti. Nos esforzamos mucho durante los tres primeros
años de universidad. Una vez que nos graduamos en Barrington,
22
gobernamos.
Desvío la mirada, pasando una mano por mi cabello, y elijo mis
palabras de manera diferente.
—Ella no me pertenece.
—Sí te pertenece... por ahora. —El hombre asiente una vez.
Es una estudiante de primer año en Barrington. La conozco, pero
nunca hablé con ella. No hay razón para hacerlo. Como dije, no me
pertenece. Soltando un suspiro ante su silencio, recojo la foto. Ella está
parada en medio de un estacionamiento junto a su Audi R8 blanco. Mirando
fijamente su teléfono, no se da cuenta de que alguien la está observando,
haciéndole fotos. Lleva unos pantalones de corte bajo y una camiseta
blanca. Su cabello oscuro está suelto y el viento sopla en su rostro.
—Esto tiene que estar mal —insisto, sacudiendo la cabeza—. Ella es...
—¿Estás negando una orden directa? —pregunta, inclinando la
cabeza hacia un lado.
Aprieto los dientes.
—No. Es solo que...
—Bien. —Se pone de pie, arrancando la foto de mis manos—. Haz lo
que se debe hacer y haz que suceda.
Asintiendo, me levanto también.
—Sí, señor. —Luego me doy la vuelta y salgo de su despacho, sabiendo
que haré lo que sea necesario.
¡Blakely Anderson será mía!
BLAKELY
Prácticamente estoy corriendo por el pasillo tratando de encontrar mi
primera clase. Tengo los libros en una mano y el horario en la otra. Mi bolso
se ha caído de mi hombro y está en el hueco de mi brazo. Al llegar a donde
creo que se supone que debo estar, me detengo en la puerta y mis hombros.
Salón 125
Se supone que debo ir al salón 152. 23
—Ugh. —Echo la cabeza hacia atrás— Hijo de puta.
Este es mi primer año en la Universidad de Barrington, así que se
podría pensar que ya conozco la universidad, pero no es así. Este lugar tiene
el tamaño de una gran ciudad, abarcando más de tres mil acres. Más de
veinte edificios albergan las clases, además de apartamentos y casas porque
aquí no tienen dormitorios. Eso no es aceptable para los ricos.
Me doy la vuelta para ir en otra dirección, pero choco con una pared
de ladrillos. El impacto me arroja sobre mi trasero. Los libros salen volando
junto con mi horario y mi bolso.
—¡Mira por dónde vas, joder!
Levanto la vista del suelo y veo a un hombre de pie frente a mí. Unos
ojos esmeraldas tan oscuros que casi dan miedo me miran. Su cabello
castaño oscuro está recortado a los lados, y los mechones más largos de la
parte superior están despeinados, dándole ese aspecto desordenado de
“acabo de salir de la cama”. Tiene la nariz recta y un tic en su cincelada y
suave mandíbula. Va vestido con unos pantalones oscuros de jeans que se
ajustan a sus muslos, una camiseta negra que deja ver sus anchos hombros
y sus musculosos brazos, y unas zapatillas. Ryat Archer está allí de pie,
luciendo tan enojado como lo está cada segundo de cada día.
—Lo siento —murmuro, empujando las gafas por el puente de mi
nariz. Esta mañana se me hizo demasiado tarde como para tomarme el
tiempo de jugar con mis lentes de contacto. Me odian.
Extiendo la mano y espero a que la tome y me ayude a levantarme.
Él descruza los brazos y mete las manos en los bolsillos delanteros de
sus pantalones, haciéndome saber que estoy sola. Sus ojos se dirigen a mi
pecho, e inclina la cabeza hacia un lado mientras siguen bajando por mi
estómago y mis piernas descubiertas. Lentamente, observa mi camiseta y
mis pantalones cortos de jeans. Mi respiración se acelera y el miedo se
arrastra a lo largo de mi espalda como una araña que se arrastra por mi
piel. Me mira como si fuera un problema del que tiene que ocuparse. Algo
que se interpone en su camino hacia la conquista del mundo.
El vello de mi nuca se eriza y mis pezones se endurecen cuando su
mirada se posa entre mis piernas. Todo en mí me dice que corra (cualquier
otra mujer lo haría) pero me quedo tirada en el suelo como una idiota. El
aire se vuelve más denso, dificultando mi respiración, lo que hace que mis
tetas reboten cuando consigo respirar profundamente.
mío.
Da un paso hacia adelante, la punta de su calzado golpea la suela del
24
—Hay animales que deambulan por estos pasillos. Si no tienes
cuidado, uno te atrapará. —Esos ojos amenazantes llegan a los míos una
vez más, y me sonríe. No es más amigable que su mirada. En vez de eso,
tengo la sensación de que quiere desgarrar mi garganta con sus dientes
perfectamente blancos: me viene a la mente una sonrisa de un millón de
dólares.
Trago nerviosamente, con la boca repentinamente seca.
—Yo...
—¿Blakely? Dios, ¿Blakely? —esucho una voz familiar—. ¿Por qué
estás en el suelo? —Matt se acerca por detrás de mí. Inclinándose, coloca
sus brazos debajo de los míos y me levanta—. ¿Qué pasó?
No respondo. Matt está recogiendo mis libros, mi bolso y mi horario
mientras yo me quedo mirando a Ryat como un ciervo ante la luz de unos
faros. Sus ojos no se han apartado de los míos desde que lanzó la amenaza.
Lo entendí perfectamente. Esto es lo que se espera de cualquiera que asista
a Barrington.
Cruel.
Malvado.
Complejo de Dios.
Esto es lo que pasa cuando los niños crecen consiguiendo todo lo que
quieren. Y no estoy hablando de un oso de peluche de la tienda. No, estoy
hablando de ese auto único de dos millones de dólares antes de que tengan
una licencia.
—¿Está todo bien aquí? —pregunta Matt.
Miro hacia abajo y veo que ha dejado mis libros apilados en el suelo
junto a nuestros pies. Mis ojos se dirigen a Matt, y él tiene toda su atención
puesta en Ryat. No son amigos. Al menos, ya no lo son. Lo fueron una vez,
pero algo pasó el año pasado y digamos que ahora se odian.
—¿Blakely? —dice Matt, haciéndome saltar.
En lugar de responderle, mis ojos se dirigen de nuevo a Ryat.
Ryat levanta una ceja oscura, sus ojos verdes siguen clavados en los
míos. Ahora son menos amenazantes y más juguetones. Esto es un juego
para él. ¿Está todo bien aquí?
—Sí —le respondo a Matt.
25
No conozco muy bien a Ryat, pero soy consciente de su reputación.
No quieres estar en su lista negra.
Ryat parpadea, rompiendo el contacto, y mira a Matt. Borrando la
sonrisa de su rostro, Ryat se acerca a él. Contengo la respiración mientras
Matt se acobarda.
—Mantén a tu perra con correa. —Luego me mira, sus ojos vuelven a
recorrer mi cuerpo con rapidez, haciendo que mi respiración se acelere—.
De lo contrario, se podría suponer que es una perra callejera. — Vuelve a
centrar su atención en Matt—. Y bueno, digamos que tú más que nadie
deberías saber que alguien puede decidir quitártela.
Con eso, se acerca y empuja a Matt contra la pared, luego pasa junto
a nosotros para continuar con su día.
—¿Qué mierda? —sisea Matt, apartándose de la pared y viendo cómo
Ryat se aleja sin molestarse en darnos una segunda mirada—. ¿Blakely? —
Pone sus manos sobre mis hombros—. ¿Él te arrojo al suelo? —Sus manos
recorren mis brazos.
—No... no exactamente. —Sigo observando a Ryat. El pasillo no está
abarrotado de ninguna manera, pero incluso si lo estuviera, aún podrías
verlo. Mide alrededor de un metro noventa metros y pesa unos 110 kilos de
puro músculo. Camina con tranquilidad, como si tuviera todo el día para
llegar a su destino.
—¿Él te tocó? —gruñe Matt.
Ryat saca el celular de su bolsillo y empieza a enviar mensajes de texto
antes de girar a la derecha por otro pasillo. Desapareciendo de la vista.
—¿Blakely?
—¿Qué? —digo, girándome a mirar a Matt ahora que Ryat se ha ido
por completo.
—¿Qué diablos pasó? —pregunta—. ¿Estabas hablando con Ryat? —
Sus ojos se entrecierran hacia mí en señal de sospecha.
Por supuesto. Ahora Matt está enfadado conmigo. Otro hombre
amenaza su relación conmigo, y es mi culpa. Siempre lo es.
—Nada. —Lo empujo—. ¿Qué pasó entre ustedes dos? —exijo,
cruzando los brazos sobre mi pecho. Viven en la misma casa, la casa de los
Lords. Ambos son miembros de L.O.R.D. (Líder, Orden, Reinar y Deidad)
una sociedad secreta creada hace siglos por los hombres para alimentar sus 26
actitudes misóginas y egoístas. Solo sé lo poco que me ha contado Matt en
los últimos tres años, que es prácticamente nada. Su juramento le impide
hablar de eso.
—¿Cómo diablos voy a saberlo? —Se encoge de hombros.
Lo miro con escepticismo.
—¿Dices que no tienes ni idea de por qué te odia? —Me cuesta creerlo.
—Ryat es un imbécil —añade como si yo no lo supiera ya.
Sí, pero ha evitado por completo mi pregunta.
—Lo que sea. Llego tarde a clase.
Lo dejo ahí parado para seguir con mi día y consigo encontrar el salón
de clases correcto. Subiendo las escaleras hasta la fila superior del del
auditorio, me siento en el extremo junto a mi mejor amiga desde el jardín de
infantes y froto mi codo. Me duele después de haberme caído sobre él.
—¿Dónde estabas? —pregunta.
Asiento con la cabeza.
—Poniéndome al día.
Pone los ojos en blanco.
—Déjame adivinar, ¿Matt?
—Algo así.
—Oye, mira lo que encontré. —Mete la mano en su bolso y saca un
papel. Lo despliega y lo deja sobre mi escritorio.
—¿Qué es?
—Nuestra primera fiesta universitaria oficial del primer año —chilla.
Lo tomo y lo leo por encima. Es un papel negro con El Ritual escrito
en la parte superior con letras blancas. Por lo que sé, los Lords esto todos
los años. Escuché a las chicas hablando de eso aquí y allá, pero siempre
que le pregunto a Matt sobre eso, me calla y dice que han jurado guardar el
secreto.
«No sería una sociedad secreta, Blakely, si le contáramos a todo el
mundo lo que pasa, por dentro» me dijo una vez, y puse los ojos en blanco.
Empiezo a leer por encima.
Yo juro. 27
Tú juras.
Nosotros juramos.
El ritual es lo que una debe hacer para convertirse en una elegida.
Una elegida debe estar dispuesta a entregarse en todo lo que hace.
La miro y levanto una ceja.
—¿Esta mierda es real? —¿Sabe siquiera lo que significa? Nunca
había visto un folleto al respecto con reglas enumeradas. Solo pensé que era
un estúpido rumor que algunas chicas comenzaron para sentirse deseadas.
Algunas harían cualquier cosa para conseguir una polla.
Ella asiente.
—Eso espero.
Poniendo los ojos en blanco, vuelvo a mirar el papel.
Una elegida está protegida por el ritual. Todos y todos deben tratarlas
como tales.
—No. —Doblo el papel y se lo devuelvo—. Eso es una estupidez. O
jodido. De cualquier manera, sabes que no puedo ir Matt me mataría si me
presentara en la casa de los Lords.
—Matt no puede decirte lo que puedes o no puedes hacer, Blakely —
argumenta.
Ignoro eso y centro mi atención en el profesor que está al frente de
salón. Empiezo a pensar en lo que dijo Ryat en el pasillo. Me llamó callejera.
Dijo que alguien podría optar por llevarme. Lo cual es estúpido porque sabe
que estoy con Matt.
—Espera —digo en voz demasiado alta y me hundo en mi asiento
cuando el chico de la izquierda me hace callar—. Devuélveme eso —susurro.
Pasando la mano por encima, intento alisar las arrugas lo mejor que
puedo en mi escritorio.
—¿Quién elige? —pregunto, mientras mis ojos escudriñan el papel.
—No estoy segura. —Ella se encoge de hombros, se inclina y lo mira
también
La chica que está delante de nosotros se da la vuelta y nos mira. 28
—Lo siento —susurro.
Sus ojos se posan en el papel y luego se da la vuelta, arrojando su
cabello rubio sobre su hombro. Saco mi celular y le envío a Matt un mensaje
rápido. Sé que no tiene clase a esta hora. Iba a pasar un rato en la biblioteca
esta mañana.
Yo: ¿Qué significa que un Lord elija a alguien?
Salimos de la clase y vuelvo a sacar mi celular para ver si Matt ha
respondido. Lo leyó de inmediato, pero aún no ha respondido. Suspiro,
guardándolo en mi bolsillo trasero.
Sarah empieza a colgarse de mi brazo.
—Vamos. Vamos —se queja—. Se nos acaba el tiempo para divertirnos
de verdad. Es el primer año. Hemos pasado todo el verano en casa. Juramos
que este año sería diferente. Que realmente vendríamos y haríamos cosas.
Solo es una fiesta. ¿Qué daño puede hacer? No es que ya tengamos planes.
—Yo...
—¿Están hablando del ritual? —pregunta la chica que estaba sentada
delante de mí.
—Sí —responde Sarah.
—Bueno, yo no iría si fuera tú. —Aprieta los libros contra su pecho—
. Es malvado. Vil. Demente. Solo unos tipos que se creen superiores a los
demás y que les gusta follar a las mujeres.
—¿Cómo es eso? —pregunto, interesada. Algo de lo que Ryat le ha
dicho a Matt despertó mi curiosidad. No puedes tomar algo que no te
pertenece.
—Tyson Crawford. —dice el nombre como si tuviéramos que saber
quién es.
No lo sabemos.
—¿Quién es? 29
—Era un estudiante de último año en Barrington hace unos años.
Eligió a Whitney Minson como suya. Bueno, una vez que realizó la
ceremonia de los votos... —hace una pausa, sus ojos van de un lado a otro
para ver si alguien la está escuchando. Cuando está convencida de que
nadie está prestando atención, se acerca a nosotras—. La ató boca abajo en
su cama, desnuda, amordazada y con los ojos vendados. La dejó allí todo el
día mientras él iba a sus clases. Tenía cámaras por toda su habitación con
una transmisión en directo en su teléfono. Luego, una vez que se fue a casa,
la folló, lo que también grabó y envió a su novio, el novio al que ella engañaba
después de que hiciera el juramento de ser de Tyson.
—Maldita sea. Salvaje. Me gusta —Sarah se ríe.
Los ojos de la chica se entrecierram sobre ella.
—Fue asqueroso —espeta.
—¿Entonces qué? —pregunto. Siento que hay algo más en esa
historia.
—Bueno, ella le pertenecía. Era su elegida —dice, poniendo los ojos
en blanco.
—¿Qué significa? —insisto, sin entender todavía esa mierda de la
elegida—. Alguien no puede decidir tenerte sin más —digo lo obvio—. Las
mujeres no son una maldita propiedad.
Bajando la voz a un susurro, dice:
—Los Lords pueden hacer lo que les dé la gana. Su juramento les
promete eso.
—¿Cómo sabes todo esto? ¿Eres una elegida? —pregunto.
—Joder, no. —Ella resopla como si estuviera ofendida de que pudiera
pensar eso. Entonces se da la vuelta y prácticamente sale corriendo como si
fuera un pecado ser vista con nosotras.
—Oh, iremos —dice Sarah con naturalidad.
—¿Ritual? ¿Una ceremonia de votos? Suena como una mierda. —
Niego con la cabeza.
—Matt es miembro. ¿Qué tan malo puede ser? —Se ríe—. Es un
cobarde.
No lo discuto. Cuando levanto la vista, Ryat pasa con otros dos tipos
que conozco como Gunner y Prickett. Compañeros miembros de los Lords.
30
Un miembro Lord siempre es fácil de reconocer porque llevan un anillo, un
escudo. Sin embargo, nadie que no sea un Lord sabe lo que realmente
significa. En este momento, los tres son ajenos a todos los que los rodean,
sumidos en su propia conversación. Imagino que siempre son así. Creyendo
que son intocables.
Mis manos se cierran en puños, arrugando el papel una vez más. Las
palabras que le dijo a Matt... lo que la chica acaba de decirnos. Sabía que
habían hecho un juramento, uno estúpido, pero no sé a qué viene toda esta
mierda de las elegidas. Supongo que nunca he prestado mucha atención a
lo que sucede detrás de las puertas en la casa de los Lords. Los miembros
están obligados a vivir todos juntos, y no está cerca del campus.
Tomando una decisión, salgo corriendo por el pasillo. Paso de largo,
luego me doy la vuelta y me detengo frente a ellos, haciendo que los tres se
detengan.
—Bueno, hola sexy —Gunner, el de la derecha, me sonríe y sus ojos
azules se posan en mis piernas descubiertas.
—Perra, ¿te acuerdas? —le pregunto a Ryat, que está de pie en el
medio con los brazos cruzados sobre su pecho. Se había referido a mí como
la perra de Matt, pero sabe mi maldito nombre.
Las comisuras de sus labios se levantan y sonríe, con un aspecto más
juguetón que antes.
—Veo que tu patético noviecito aún no te ha puesto la correa. —Sus
deslumbrantes ojos verdes se posan en mi cuello y niega con la cabeza
mientras emite un chasquido—. No puedo decir que no se lo advertí.
El calor recorre mi cuerpo y mi rostro se pone rojo de vergüenza. ¿Por
qué siento eso como otra amenaza? ¿Y por qué mi corazón comienza a
acelerarse ante la idea de ser su presa?
—¿Juego gratis? —pregunta Prickett, el del extremo izquierdo.
Mis ojos se dirigen a los suyos.
—¿Disculpa? —gruño. Estoy bastante segura de que es la primera vez
que lo escucho hablar. No hablo ni me relaciono con ningún otro Lord. Matt
es el único que conozco a nivel personal. Siempre me ha mantenido lo más
lejos posible de ellos, y eso nunca me importó.
—Siempre lo son —responde Ryat.
—Bueno, ¿a quién tenemos aquí? —pregunta Sarah, deslizándose a
mi lado. 31
—Sarah. —Gunner levanta la mano para frotar su barbilla mientras
sus ojos la devoran—. Me alegro de volver a verte.
—Parece que sí. —Sus ojos se dirigen a su entrepierna, y yo pongo los
míos en blanco.
—¿Qué quisiste decir con que otra persona podría elegirme? —le
pregunto a Ryat, inclinando mi cadera hacia un lado.
Los tres hombres se ponen rígidos y sus ojos se entornan hacia mí. Él
da un paso adelante invadiendo mi espacio. Respiro entrecortadamente
cuando extiende la mano, tomando un mechón de cabello y colocándolo
detrás de mi oreja. Sus dedos rozan suavemente mi piel y el contacto me
hace estremecer. Se inclina y sus ojos verdes devoran los míos cuando
susurra:
—¿Por qué no le preguntas a Matt por qué no puede elegirte?
Me alejo, dando un paso atrás, y frunzo el ceño.
—Él es mi novio. —¿Qué quiere decir con que Matt no puede elegirme?
¿Y por qué demonios me elegiría?
—Sigue diciendo eso como si significara algo —comenta Ryat,
haciendo reír a los demás.
Aparto a Sarah de ellos, sin estar muy segura de lo que pensaba
conseguir con eso. Pero seguro que hablaré con Matt de esto.
Mientras caminamos por el pasillo, ella mira por encima de su hombro
hacia atrás.
—Ryat está mirando tu trasero como si quisiera comérselo —se ríe.
—Sí... bueno, eso no sucederá.
32
Capítulo 6
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Veo cómo la morena se abre paso por el pasillo, alejándose lo más
posible de mí. Blakely es exactamente lo que esperaba que fuera. Cabello
largo y oscuro y grandes ojos azules escondido detrás de sus gafas de
montura negra. Parece tan inocente, con su rostro de muñeca Barbie y su
piel bronceada. Un maldito buen cuerpo. Tetas grandes, teniendo en cuenta
lo pequeña que es en todo lo demás, con un culo de burbuja. No puede medir
más de un metro sesenta y cinco sin tacones de prostituta.
Sé quién es. También sé que no importa que esté prometida a Matt. 33
Él hizo enfadar a los Lords y ha perdido la oportunidad de que ella sea su
elegida.
Prickett piensa que ella es un juego gratis, pero eso está muy lejos de
la verdad.
Ella es mía.
No fue coincidencia que ella se encontrara conmigo esta mañana. Me
puse en su camino y esperé a que levantara la vista y se fijara en mí. La he
estado siguiendo desde que me dijeron que la eligiera hace dos semanas.
Aprendiendo su horario y los lugares a los que va. Lleva una vida muy
aburrida, eso es seguro.
Sin embargo, me sorprendió que me gustara su aspecto, mirándome
fijamente desde el piso. Vulnerable. Presa fácil.
—¿Esa es la chica de Matt? ¿Siguen juntos? —preguntó Gunner,
sacando el celular de su bolsillo.
—Él parece pensar que sí. —No lo será por mucho tiempo.
—Tenía el folleto en la mano —afirma Prickett.
—Lo vi. —Por la forma en que estaba arrugado en su mano, creo que
es seguro asumir que no asistirá. Mi comentario sobre las perras callejeras
y las elegidas debe haber despertado su interés. Bien. Quiero que pregunte
y descubra quién soy. Definitivamente soy más hombre que Matt. Todo lo
que tiene que hacer es preguntarle a él.
—Amigo, ella debe ser virgen. —Gunner se ríe—. ¿Seguro que quieres
meterte en esto? ¿Tomar a alguien sin experiencia?
—Lo dudo —murmuro.
Sé que ella y Matt nunca han tenido sexo, pero eso no significa que
no haya follado con otra persona. Pero eso sería la cereza del pastel, ¿no? Si
tomara a su mujer y la follara antes de que él tuviera la oportunidad.
Además, eso la hace diez veces más interesante. Y mi polla está aún más
desesperada por ella.
—Ella está en la lista —añade Gunner, desplazándose por los nombres
en su celular.
Ya sabía que estaba en la lista. Blakely Rae Anderson va a ser elegida.
Solo que no por el tipo que ella espera, pero definitivamente la mejor opción.
34
BLAKELY
—¿Matt? —digo, cuando lo veo en la biblioteca sentado en una mesa.
¿Qué es lo que sabe? Está escribiendo en su teléfono—. Será mejor que me
respondas.
—Shh —Me hace callar, poniéndose de pie mientras guarda su
celular—. No hagas ruido. —Agarra mi brazo y me empuja hacia un pasillo
donde estamos solos—. ¿Qué estás haciendo? ¿No tienes clase ahora
mismo?
—¿Por qué me ignoras? —digo.
—Estoy ocupado, Blakely —gruñe, alejándose de mí.
—No demasiado ocupado para hablar con otra persona,
aparentemente —siseo.
—No voy a hacer esto ahora. —Pasa las manos por su cabello oscuro—
. No tengo tiempo...
Agarro su brazo, pero él simplemente me empuja.
—¿Por qué no puedes elegirme?
Me mira fijamente, con la mandíbula tensa, y se acerca a mí,
presionando mi espalda contra las estanterías.
—¿Qué acabas de preguntar?
Trago saliva y pongo las manos en su pecho, intentando que retroceda
un paso. Matt es un tipo grande. Vive haciendo ejercicios. Su aspecto físico
es muy importante para él. Jugó al fútbol durante todo el instituto. Soy
demasiado débil y pequeña para siquiera hacer que se mueva.
—¿Por qué no puedes elegirme a mí? —pregunto, suavizando la voz—
. ¿Qué significa eso?
—Solo lo diré una vez —gruñe, acercándose aún más. Coloca las dos
manos en la estantería que hay detrás de mí, enjaulándome—. Deja eso.
Ahora mismo. No te concierne.
¿Por qué está evitando esto? ¿Qué tan malo puede ser?
—Pero Ryat... 35
—Me importa una mierda lo que diga ese pedazo de imbécil, Blakely.
Aléjate de él. Aléjate de la casa de los Lords. —Empuja la estantería, dando
un paso atrás—. Y vete a tu maldita clase.
Capítulo 7
RYAT
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
PRIMER AÑO EN LA UNIVERSIDAD DE BARRINGTON
Me siento en la silla con Matt a mi derecha. No nos hemos dirigido una
sola palabra desde la última noche en Chicago. Nos dieron un objetivo y
terminamos matando también a su esposa.
La puerta se abre y me siento más erguido.
—¿Qué diablos pasó? —exige Lincoln.
—El trabajo se completó —espeta Matt, poniéndose inmediatamente a
36
la defensiva como hizo conmigo en la casa la noche anterior.
En el momento en que avisamos de que habíamos terminado el trabajo,
nos montaron en un jet privado y nos llevaron de regreso a Pensilvania, a la
casa de los Lords, y nos escoltaron hasta esta sala donde nos hicieron
esperar. Lo cual nunca es bueno. He visto a hombres entrar aquí y nunca
salir.
—Tú mataste a su esposa —argumenta Lincoln—. Ella debía seguir
viva. No sé cómo ves eso como un trabajo terminado.
Matt gruñe.
—Ella se interpuso.
—¿Eso es cierto, Ryat? —Me mira—. ¿Ella fue un problema,
interponiéndose en tu camino para completar tu misión y tuvieron que
eliminarla también? —Arqueando una ceja, espera mi respuesta.
Lo miró fijamente, cruzando los brazos sobre mi pecho. No soy una
maldita rata, pero tampoco voy a mentir por Matt. Se ha pasado de la raya.
Tenemos reglas que debemos cumplir. Si no, ¿qué mierda estamos haciendo
aquí? No mato por deporte. Hago lo que hay que hacer. Punto.
Lincoln suspira, pasando una mano por su rostro. Evidentemente está
estresado.
—Estás en período de prueba, Matt.
—¿Qué? —Se pone en pie de un salto—. ¿Qué diablos, Linc? Sabes que
eso es una mierda.
—¡Sé que mataste a una perra muy importante! —arremete Lincoln,
poniéndose frente a él—. ¡Y ahora tengo que limpiar tu desastre!
—¿Quién mierda era ella? —exige Matt.
—¡Eso no es de tu incumbencia! —le grita Lincoln en la cara.
—Acabas de decir que era importante —argumenta.
—¡Lárgate de mi oficina, Matt, antes de que te despoje de tu título de
Lord! —grita, señalando la puerta.
Matt se da la vuelta y empuja la silla antes de salir dando un portazo.
Me levanto y me giro para salir también.
—Espera, Ryat —gruñe Lincoln. 37
Doy la vuelta para mirarlo, y él se deja caer detrás de su escritorio.
—Necesito saber lo que pasó —entrelaza sus dedos sobre la superficie.
No digo nada.
—Maldita sea —sisea, recostándose en su asiento—. Tienes que darme
algo.
—Hice lo que se me pidió. Está muerto —digo simplemente.
Asiente una vez.
—Entonces, Matt mató a la mujer.
Aparto la mirada de él y rechino los dientes. Ya sospechaban que había
sido Matt, pero yo lo acabo de confirmar. Esta es la razón por la que
jodidamente no hablo.
—No estoy seguro de qué hacer, Ryat —afirma.
Le devuelvo la mirada y él inclina la cabeza de un lado a otro,
contemplando su próximo movimiento.
—También podría ponerte en un período de prueba.
Aprieto las manos, no muy sorprendido. Me imaginaba que me
castigarían para hacerme hablar. Entonces se acerca y pulsa un botón en
teléfono de su oficina.
—Hazlo pasar.
La puerta se abre detrás de mí y veo entrar a un hombre. No lo conozco
personalmente, pero he oído hablar de él. Su lista de cadáveres es kilométrica.
Un sádico hijo de puta. Mató a tres de sus hermanos en su último año. Todos
en la casa de los Lords le temían. Es una leyenda, realmente.
—¿Ryat Archer? —Extiende su mano derecha hacia mí.
—Sí, señor. —Hago lo mismo y la estrecho.
Me hace un gesto para que vuelva a sentarme y así lo hago.
—¿De qué se trata? —pregunto, mirando de un lado a otro entre los dos
hombres.
—Bueno, hijo... —Se sienta en el sofá de cuero y desabrocha la
chaqueta de su traje negro—. Me gustaría que me hicieras un favor.
Me inclino hacia delante, apoyando los codos en mis muslos. ¿Así es
como me harán hablar? ¿Amenazando con ponerme en período de prueba y
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luego pidiéndome un favor? A cambio, pido no estar más en período de
prueba.
—¿Y qué obtendré a cambio?
Él echa la cabeza hacia atrás, riendo, haciendo temblar su cuerpo.
Luego mira a Lincoln.
—Me gusta este chico.
—Te lo dije —dice Lincoln crípticamente.
—Los Lords son muy complacientes con sus hermanos que están
dispuestos a ir más allá —se recuesta en el sofá, poniéndose cómodo—.
Entonces, Ryat... la verdadera pregunta es, ¿qué es lo que quieres?
Permanezco sentado en mi W Motors Lykan Hypersport negro,
escondido en el estacionamiento del complejo de apartamentos de Blake. Se
encuentra justo al lado del campus.
Lo primero que te enseñan cuando te conviertes en un Lord es que
haces tú inteligencia. Piensas en cualquier escenario que te dé ventaja para
ganar.
La luz se enciende en su dormitorio y me siento más erguido cuando
ella pasa junto a su ventana y finalmente llega a casa. Se detiene en una
esquina, se agacha y desliza la camisa por encima de su cabeza. Mi polla se
pone dura al instante al ver cómo el movimiento hace que su cabello caiga
sobre su espalda.
No importa que solo pueda ver su sombra. Es suficiente. Por ahora.
Perdiéndose de vista, veo que se enciende otra luz en una habitación
contigua, su baño. La he observado lo suficiente como para conocer la
distribución de su apartamento. Es aún más difícil ver a través del vidrio,
sin embargo, es suficiente para distinguir la vista lateral de sus grandes
pechos. La curva de los mismos y su vientre plano seguido de su gran
trasero.
—Joder —Bajo la cremallera de mis pantalones y agarro mi polla.
Escupiendo en mi mano, empiezo a acariciarla lentamente, imaginando que
tengo una mano en su cabello y que está metiendo mi polla en su boca.
Ella entra en lo que sé que es su ducha, y veo agua salpicando su
cuerpo. Cerrando los ojos, acelero el movimiento de mi mano y la imagino
de rodillas dentro de la ducha. Mirándome con sus ojos azules mientras sus
labios entreabiertos piden ser follados.
39
—Lo que mi chica quiera —jadeo, mis caderas se agitan en el asiento
del conductor.
Enredo mis manos en su húmedo y oscuro cabello y deslizo mi polla
dentro de su caliente y húmeda boca y comienzo a follarla.
—Blake. —Gimo, mi mano acelera el ritmo mientras imagino sus
bonitos ojos azules llorando mientras me follo ese bonito rostro.
Mis pelotas se tensan y mi respiración se acelera segundos antes de
venirme en mi mano.
—¡Joder! —siseo, levantando la mano, me quito la camiseta y la uso
para limpiar mi desastre.
Mirando hacia su ventana, veo que la luz del baño se apaga y luego la
de su dormitorio.
Respirando profundamente, apoyo la cabeza en el respaldo, tratando
de calmar mi corazón acelerado.
—Pronto, Blake. Pronto. —No tendré que usar mi mano o mi
imaginación.
Tendré su boca, su coño y su culo para usarlos.
Seré su maldito dueño.
PRIMER AÑO
Salgo de la habitación y empiezo a caminar por el pasillo hacia mi
dormitorio. Abro la puerta de un empujón y la cierro de golpe para encontrar
a Matt sentado a un lado de mi cama.
—Vete a la mierda. —Paso junto a él y me dirijo al baño contiguo.
Se pone en pie de un salto.
—¿Qué mierda le has dicho a Lincoln?
Me doy la vuelta y lo empujo.
—¡No dije una mierda!
Se tambalea hacia atrás y luego sacude la cabeza, soltando una risa 40
áspera.
—Deberías cubrirme las espaldas.
—¡Y tú deberías haber sabido que no debías jodidamente tocarla! —
respondo.
—Si me hubieras dejado follarla...
—¿Quieres decir violarla? —corrijo—. ¡Joder, Matt! ¿En qué demonios
estabas pensando? —La abstinencia es parte de nuestro juramento, hasta
nuestro último año, cuando se nos concede una elegida. Si le hubiera dicho a
Lincoln que iba a violar a la mujer, seguramente sería despojado de su título
de Lord.
Matt pasa las manos por su cabello, dejando escapar un suspiro
frustrado.
—No lo sé. Blakely y yo hemos estado discutiendo...
Resoplo, interrumpiéndolo.
—Has estado peleando con tu novia, ¿y decides desobedecer una orden
con los Lords? ¡Te echarán!
—¡Estoy bien! —Hace un gesto, restándole importancia—. ¿Qué te dijo
Lincoln después de que me fuera?
Solo menciona a Lincoln, lo que significa que no sabe que trajeron a otro
hombre para hablar conmigo.
—No te delaté. —Evito su pregunta.
—Bueno, ¿qué mierda dijiste? —espeta Matt.
—Eso no es de tu incumbencia. —Me doy la vuelta, poniéndole fin a la
conversación.
Agarra mi camisa y me saca del baño llevándome de regreso a mi
habitación. Me balanceo, mi cuerpo se retuerce, y mi puño conecta con su
mandíbula.
—¡No me empujes, Matt! —gruño, abriendo y cerrando la mano,
sintiendo que ya empieza a hincharse por el golpe.
Frotando su mandíbula, se acerca a mí, pecho contra pecho, y yo inclino
el mío, dispuesto a golpear su trasero en cuanto hable.
—Si descubro que me has jodido, acabaré contigo, Ryat. 41
Sonrío ante eso.
—Me gustaría verte intentarlo.
Con eso, gira y sale de mi habitación, dando un portazo al salir.
BLAKELY
Es viernes por la noche, y estoy acostada en mi cama viendo una
película de terror en Netflix mientras me desplazo por mi página de redes
sociales. Al no ver nada interesante, cierro la aplicación y subo el volumen
de la televisión, pensando en el tiempo que llevo aquí en la Universidad de
Barrington desde que empezaron las clases hace dos semanas.
Ya no me he topado con cierto imbécil. Pero Matt ha estado actuando
de forma extraña desde que irrumpí en la biblioteca exigiendo respuestas.
Que no me dio. Siempre menciona a Ryat. Todos los días me pregunta si lo
he visto o he hablado con él. Cuando le digo que no, dice que está bien, pero
puedo ver en sus ojos que no me cree. Y eso empieza a molestarme. Nunca
lo he engañado antes, ni siquiera he coqueteado con otro chico, así que el
hecho de que tenga que cuestionar mi lealtad me molesta.
He sido yo quien le ha rogado por sexo y él es quien me rechaza.
Siempre me dice que les prometió a mis padres que esperaríamos a nuestra
noche de bodas. Eso es una mierda. ¿Quién diablos espera hoy en día?
Hemos tonteado, pero él siempre lo detiene antes de que vaya demasiado
lejos, dejando mi cuerpo rogando por más.
—Nos vamos —afirma Sarah, entrando en mi dormitorio y dejándose
caer en el extremo de mi cama.
—Pero...
—Sin peros. —Ella niega con la cabeza—. No hemos hecho más que
quedarnos en casa, y no me fui de Texas para quedarme en casa todo el
maldito tiempo. Además, Matt está fuera de la ciudad. —Me guiña un ojo.
Se fue a casa por el fin de semana. Quería preguntarle por qué no me
había invitado, pero tampoco quería ver a mis padres, así que mantuve la
boca cerrada.
—¿Qué tiene que ver esto?
42
—Puedes relajarte y divertirte sin que te acuse de querer follar con
Ryat. —Ella ha escuchado varias de nuestras discusiones en las últimas dos
semanas. Las paredes de nuestro apartamento son demasiado finas. O tal
vez solo peleamos demasiado fuerte.
—Por favor. —Recurre a la súplica cuando permanezco en la cama
mirándola fijamente—. Solo esta vez… Es solo una fiesta.
Hace tiempo que no tengo una noche de chicas con ella. Matt nunca
ha sido un gran admirador de Sarah. Él dice que ella es demasiado coqueta
con todo el mundo. Ha sido muy elocuente sobre su odio hacia ella durante
años. Cuando estamos en casa, en Texas, siempre se presenta o hace planes
para nosotros con sus padres, así que tengo que cancelar los míos con ella.
Ella nunca pareció enfadarse conmigo por eso. Es curioso cómo recién ahora
me doy cuenta de que él haría eso.
—Bien… —gruño, tirando las mantas. Quiero salir y divertirme un
poco—. Averiguaremos qué significa esta mierda de ser elegida —añado.
—¡Sí!… —Se pone en pie de un salto—. Iré a vestirme. —Saliendo a
toda prisa de mi habitación, grita por encima de su hombro—: Ponte algo de
zorra.
Me río, entrando en mi vestidor.
Una hora más tarde, nos detenemos frente a una puerta abierta en la
casa de los Lords. Está a unos quince minutos del campus de Barrington,
en una carretera de dos carriles. Era un hotel el día que les fue cedido. Todos
los miembros deben vivir en la casa durante su estancia en la universidad.
Matt se mudó en su primer año. No es bienvenido aquí a menos que estén
dando una fiesta. De lo contrario, la puerta está cerrada y la propiedad está
prohibida para los forasteros.
Dos hombres se sitúan a ambos lados de la puerta, vestidos con capas
negras y máscaras blancas, que se asemejan a esqueletos.
Un edificio aparece al final de un largo camino lleno de curvas. El hotel
renovado tiene cinco pisos y grandes ventanales. Su ladrillo blanco con
contraventanas negras hace que parezca diseñado para los ricos. Seis
columnas están decoradas con guirnaldas negras envueltas alrededor de
ellas de arriba a abajo. Los focos están colocados estratégicamente en el
suelo para iluminar el lugar de la fiesta.
Tiene una gran rotonda con un estanque en el centro con una fuente
a cada lado y una pasarela arqueada blanca que cruza el centro. Hombres
y mujeres se sitúan alrededor con sus bebidas, algunos fumando cigarros.
Después de estacionar en un lugar a la izquierda, salimos del auto.
43
—¿Segura que estamos invitadas? —pregunto.
—Por supuesto. —Me hace un gesto restándole importancia—. Todo
el mundo lo está.
—Pero Matt nunca me ha dejado venir aquí. —Ni siquiera durante las
fiestas. Decía que, aunque yo estaba fuera de los límites, no me quería cerca
de los miembros. Nunca supe a qué se refería, y cuando le preguntaba, se
enfadaba, estallaba conmigo y luego me evitaba durante unos días.
Se puede escuchar “Make Hate to Me” de Citizen Soldier a todo
volumen desde el interior de la casa.
Ambas puertas de vidrio están abiertas de par en par y entramos. Los
suelos de mármol, la costosa decoración y los artefactos me dejan con la
boca abierta. He crecido rodeada de dinero. Mi padre es dueño de un negocio
multimillonario. Mi madre no es tan rica como mi padre, pero es conocida
en todo el mundo por sus publicaciones en traje de baño. Así es como se
conocieron. Él vio su foto una vez y voló al otro lado del mundo solo para
comprarle un café. Tres meses después, se casaron. Yo nací seis meses
después. Estoy segura de que mi madre se quedó embarazada esa primera
noche a propósito, para atrapar al hombre rico. Luego, después de tenerme,
terminaron. Siempre rogué por un hermano. No es como si les hubiera
quitado tiempo a sus días. Fui criada por niñeras y tutoras. Pero esto está
en otro nivel.
Todo es blanco como la nieve y pulido a la perfección. Las paredes
están pintadas de blanco con cuadros en blanco y negro. El que está en la
pared de mi izquierda es un gran cuadro de la Torre Eiffel. He estado allí
varias veces y nunca la he visto más bonita que en esta foto. Más adelante
hay una gran escalera cubierta con una alfombra negra con una barandilla
a juego. En el segundo piso, la plataforma se abre, dando la opción de ir a
la izquierda o a la derecha. El nivel superior también está abierto en el
centro, lo que permite mirar el alto techo pintado de negro del que cuelgan
lámparas de araña hasta el primer piso. Veo varias puertas que conducen a
algunas de las habitaciones. Un ascensor situado en la esquina izquierda
debe llevar al tercer y cuarto piso.
—Este lugar es increíble —susurra asombrada.
—Teléfonos, llaves e identificación.
Ambas nos giramos a la derecha para ver a un hombre de pie detrás
de un mostrador de conserjería. Lleva una máscara negra con X en los ojos
y puntos de sutura en los labios, además de una capa negra.
44
—Teléfonos, llaves e identificación —repite en voz alta por encima de
la música, y nos tiende dos bolsas.
Me acerco a él y las tomo.
—¿Por qué? —pregunta Sarah.
—Porque esas son las reglas. O dejas tu mierda en la bolsa o te vas a
la mierda —gruñe, entregándole una bolsa al chico que está a nuestro lado.
Él no lo piensa dos veces antes de sacar sus pertenencias de sus bolsillos y
colocarlas en la bolsa. Cierra la cremallera antes de devolvérsela.
El chico de la máscara escribe en ella y luego la coloca en un cubículo
detrás de él en la pared.
—Vamos. —Ella parpadea, mirándome—. ¿Qué daño podría causar?
Será divertido. —Entonces empieza a colocar sus cosas dentro de su bolsa.
—¡¿En serio?! —¿Qué daño podría causar? Esto es lo que quería hacer.
Salir y obtener algunas respuestas.
Al entregarle las bolsas, nos da dos papeles.
—Escribe tu nombre en la etiqueta y colócala en tu camisa. —Luego
hace click con el bolígrafo y me lo entrega.
Agachándome, escribo mi nombre y luego se lo doy a ella para que
haga lo mismo con su etiqueta.
—Esto es una locura. Nunca he estado en una fiesta como ésta. —
Agarra mi brazo y empieza a dar saltos de alegría—. ¿Esto es para un
premio? —pregunta.
Él echa la cabeza hacia atrás, riendo. No podemos ver su rostro, pero
el ángulo nos da una clara visión de su manzana de Adán moviéndose por
su risa.
—Este es el comienzo del ritual —afirma una vez que se ha calmado.
—¿Qué significa eso exactamente? —pregunto porque aún no he
obtenido una respuesta directa.
—No te preocupes demasiado. Dudo que tengan algo de lo que
preocuparse —responde crípticamente y luego nos despide, pasando al
siguiente grupo de chicas que acaba de entrar.
—Vamos a buscar algo de alcohol. —Me arrastra por un pasillo hasta 45
la cocina. La habitación es grande, con electrodomésticos de acero
inoxidable de tamaño industrial. A la derecha hay una zona de bar donde la
gente se agrupa actualmente.
Se parece a cualquier otra fiesta universitaria. La única diferencia es
que algunos están vestidos como el tipo que está al frente: máscaras y capas.
—¿Quiénes son estas personas? —grito en su oreja por encima de
“Needles” de Seether.
Se encoge de hombros.
—Si tuviera mi teléfono, lo buscaría en Google.
Algo me dice que Google no va a saber una mierda sobre la situación
en la que nos encontramos. ¿Ritual? Me suena a iglesia que implica sangre
y un sacrificio. Me pregunto si son Lords los que están vestidos de manera
diferente. Hasta donde yo sé, no es ningún secreto en Barrington quiénes
son los miembros. No se oye hablar mucho de ellos, pero todo lo que sé es
lo que me ha contado Matt, que no es mucho. Siempre supuse que eran
como una fraternidad.
Me acerco a la isla, veo pequeños cuencos de cristal alineados uno al
lado del otro. Cada uno contiene pastillas de varios colores y formas.
Reconozco algunas como Xanax, Percocet y Adderall. Cosas que mi madre
toma a veces cuando está estresada o le duele la cabeza.
—¿Qué quieres? —pregunta Sarah, mirando las bebidas alineadas.
—Quiero un ron con Coca-Cola, por favor.
Asiente y empieza a servirme una bebida. Una vez hecho esto, se sirve
ella misma una. Nos damos unos golpecitos en forma de aplauso. Tomando
un trago, toso.
—Dios mío. —siseo con un suspiro—. ¿Intentas matarme?
Ella se ríe.
—No. Pero un buen coma etílico suena bien.
Estuvo en rehabilitación dos veces mientras estaba en la escuela
secundaria. Su madre llegó a casa durante nuestro primer año y la encontró
desmayada en el suelo sobre su propio vómito. Tomó algo de oxicodona. No
es una persona suicida, pero quería que la vieran. Cuando eso no funcionó,
se fue a una fiesta, se emborrachó, y envolvió el auto único de su padre
alrededor de un árbol. Ella ni siquiera tenía su licencia todavía.
Obviamente, la rehabilitación no fue de ayuda. Creo que sus padres
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se alegraron de que se fuera a la universidad después de su último año. Ella
era el problema de otra persona.
—Vamos. Vamos a ver de qué se trata este lugar. —Agarra mi brazo y
me saca de la cocina, atravesando el pasillo. Entramos en una habitación
abierta. Supongo que antes era un salón de baile con altos techos de
catedral. Las paredes varían en tonos entre el blanco y el gris. El suelo de
granito negro tiene enredaderas blancas que lo atraviesan. Es precioso,
como todo lo que he visto hasta ahora.
Aquí la música está más fuerte. Un DJ está instalado en una esquina
al frente de la sala, y también lleva una máscara negra y una capa a juego.
Hay una larga mesa con capacidad para veinticuatro personas, pero solo un
lado está ocupado. Doce personas están sentadas una al lado de la otra,
todas con las mismas máscaras negras y capas que dominan la sala.
—¿Qué diablos? —le susurro al oído por encima de “Like Lovers Do”
de Hey Violet.
—Me gusta. —Sarah asiente rápidamente, tomando un trago—.
Misterioso.
No puede ser tan malo, ¿verdad? No si Matt está involucrado. Él es un
tipo de polo y mocasines mientras juega al golf. No un tipo misterioso de: te
perseguiré en un callejón y te mataré.
—Es como una secta —digo entre dientes—. Si intentan marcar
nuestros traseros, saldremos corriendo. —A la mierda las llaves, el celular
y la identificación. Puedo conseguir nuevos.
Ella se ríe como si estuviera bromeando.
47
Capítulo 8
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Dos horas y tres tragos después, estoy jodidamente borracha. Sarah
está casi ida. Nos reímos y bailamos al ritmo de “Mad Hatter” de Melanie
Martinez.
Tengo una sensación escalofriante y dejo de bailar. Miro rápidamente
a mi alrededor, pero no puedo concentrarme en nada. Mi cabello golpea mi
rostro y lo coloco detrás de mi oreja lo mejor que puedo. Solo para que vuelva
a caer.
—¿Qué? —Ella se da cuenta y deja de bailar—. ¿Te vas a enfermar?
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—No. Yo... —Mis ojos se detienen en la mesa al frente del salón de
baile. Está situada en lo alto de una plataforma, dando a los que están
sentados allí una vista clara de la multitud. Dos de ellos ahora están de pie
detrás de la mesa, uno frente al otro. Los movimientos de sus manos me
hacen saber que están inmersos en una conversación. El que está en el
extremo está escribiendo en un teléfono, lo que me hace preguntarme por
qué tuvimos que dejar el nuestro. El que está en el medio. Es un hombre.
Puedo decirlo por la forma en que está sentado. Está recostado en su asiento
con la mano derecha levantada, apoyada en el lateral de su máscara. Esto
hace que la manga de su capa se deslice hacia abajo, y puedo ver el reloj
negro y plateado en su muñeca. Las luces parpadeantes lo golpean, casi
cegándome.
El que está sentado a su lado se inclina y debe decir algo porque la
máscara del tipo se mueve de arriba abajo como si estuviera de acuerdo.
Esa sensación regresa, haciendo que mi respiración se acelere
mientras lo miró fijamente. Levantando la bebida a mis labios, estoy a punto
de dar un sorbo, pero me golpean por detrás, me empujan hacia delante,
haciendo que se me derrame por mi rostro y camisa.
—¿Qué mierda? —Me doy la vuelta.
—Lo siento... ¿Blakely?
Parpadeo observando a otro tipo vestido con una capa negra y una
máscara.
—¿Cómo sabes...?
Se quita la máscara y miro fijamente unos ojos azules muy abiertos.
Al instante se entornan sobre mí mientras parpadeo.
—¿Blakely? —gruñe—. ¿Qué estás... qué estás haciendo aquí?
No puedo hablar. En su lugar, mis ojos se dirigen a la rubia
blanquecina que todavía sostiene. Se aferra a él como la típica chica
borracha que no puede mantenerse en pie por sí misma.
—¿Qué mierda es esto? —exige Sarah, dando un paso adelante—.
¿Quién diablos es esta perra? —Siempre ha sido una borracha furiosa. En
su último año de secundaria, se emborrachó y le dio un puñetazo en el
rostro a su ex novio por no tener chicle. Llamaron a la policía, los padres
aparecieron. Fue una pesadilla.
—Oye —se queja la chica y luego se ríe—. Soy su novia.
—¡No! —gruñe Sarah, tirando de mi brazo y empujándome hacia
49
delante. Más alcohol rueda sobre el borde de mi copa y sobre mi ropa—.
Esta es su maldita novia.
Ella frunce el ceño y lo mira.
—¿Eh? Cariño, ¿qué es lo que...? —Hipo—. ¿De qué habla?
—De nada —dice Matt.
Sarah se ríe, pero es sin humor.
Sus palabras me sacan de mi trance. Empezamos a salir en mi primer
año, cuando me mudé a Pensilvania desde Texas para ir a la universidad.
Nos conocimos en la escuela secundaria, crecimos en la misma ciudad, pero
entonces no se me permitía salir con nadie. No hasta que estés en la
universidad, Blakely. Es entonces cuando tienes la edad suficiente para
entender una relación, había dicho mi madre.
He permanecido virgen para él. Le he rogado que me folle, y cada
maldita vez, me ha rechazado. Aquí estoy, con veinte años, y lo único que
he follado es un consolador que ni siquiera estoy segura de saber cómo usar
y un vibrador que mantengo enchufado a la pared cuando tengo ganas de
gritar para liberarme. Él se folló a Gabby Simmons en su segundo año de
secundaria. Su número siguió subiendo después de eso. Y parece que no se
detuvo.
Da un paso adelante.
—Blakely...
Le quito la bebida a Sarah de la mano y la lanzo a su rostro. Por suerte,
tenía más que la mía. Jadea, y su novia tapa su boca, suavizando su risa.
—Joder —gruñe, pasando la mano por su rostro, limpiando el exceso
de alcohol antes de volver a ponerse la maldita máscara como si tuviera más
para arrojarle.
—Esto se acabó —digo.
—Blakely…
—Disfrútalo —digo, interrumpiéndolo con una gran sonrisa de vete a
la mierda y alejándome.
Me dirijo a la cocina y me detengo en la isla. Colocando las dos manos
en el borde, inclino la cabeza. Mi cabello sudoroso y enmarañado cae hasta
cubrir mi rostro, y resoplo, tratando de calmar mi respiración. No voy a llorar
aquí. Esta no será la última vez que lo vea. Estoy atrapada aquí hasta que
50
se gradúe a finales de este año.
—Toma. —Sarah empuja mi cabello hacia atrás con su mano libre, y
veo que tiene una nueva bebida para mí en la otra. Esta vez huele a vodka.
La agarro y la bebo, sin importarme la cantidad que cae sobre mi camisa ya
mojada—. Él es una mierda de todos modos, chica. Que se vaya a la mierda.
Bueno, no literalmente. Pero ya sabes...
¿Qué dirán mis padres cuando vuelva a casa por las vacaciones y me
pregunten por qué no está conmigo? ¿Cómo voy a explicar esto? Es
prácticamente un matrimonio arreglado sin el anillo y el contrato firmado.
Tal vez por eso me está engañando. Porque sabe que, pase lo que pase, tengo
que terminar con él. Dos familias formando una.
—¿Crees que es por eso que nunca me dejó venir aquí? —pregunto—
. ¿Porque ha estado con ella todo el tiempo?
Ella mira hacia otro lado y suspira, pensando lo mismo que yo.
¿Es por esto que me ha estado interrogando sobre Ryat? Dicen que el
que te acusa de ser infiel suele ser el bastardo que lo es. ¿Cuánto tiempo
lleva con ella? ¿Semanas, meses, años? Podría ser cualquiera de esas
respuestas.
No me resultaba familiar. Pero Barrington es enorme. Puede que ella
ni siquiera asista aquí. ¿La ha convertido en su novia? Ni siquiera me
reconoció cuando Sarah le corrigió que era su novia. ¿Ni siquiera he estado
ahi?
—¡Que se joda! —siseo.
—¡Sí! —Me regala una sonrisa de borracha—. Volvamos a salir y
bailemos un poco más. ¿De acuerdo? Enséñale a ese pedazo de mierda lo
que perderá.
—De acuerdo. —Bebo un poco más de mi bebida y luego dejo el vaso,
no beberé más.
RYAT
Me reclino en mi asiento y observo a Blakely a través de los dos
agujeros de mi máscara mientras se dirige de nuevo a la pista de baile. La
silla hace vibrar mi culo debido a que los parlantes están justo detrás de
nosotros mientras suena “Numb” de 8 Graves. Mi rodilla derecha rebota con
51
anticipación.
¡Te elijo a ti!
Supongo que, dado que le arrojó la bebida en el rostro a su novio de
mierda mientras otra chica estaba colgada de él, significa que él ya no estará
en mi camino.
Eso me facilita un poco las cosas. No es que vaya a dejar que ese hijo
de puta detenga lo que planeo hacer. Su cagada es mi ganancia. Ella me
permitirá voluntariamente tomarla como mía. Nunca subestimes a una
mujer empeñada en vengarse. Ella hará cualquier cosa para hacer que un
ex se arrepienta de lo que no apreció.
No pensé que ella aparecería, pero no podría haber salido mejor si lo
hubiera planeado. Ella está aquí mientras Matt está con Ashley. Nunca
dejaría que Blakely viniera a nuestra casa. No quería que ella viera lo que
sucede. Cómo operan los Lords. La mantuvo lo más lejos posible de los
miembros. Él sabía que ella no era su garantía. No hasta después de la
graduación de todos modos. Se casará con ella porque es lo que su padre le
dijo que hiciera, y ella lo odiará porque él es una mierda.
Una base sólida para un matrimonio, si me preguntas.
Blakely levanta las manos y mueve las caderas al ritmo de la música,
lo que hace que su camiseta mojada se levante. Mis ojos se posan en su
ombligo perforado y bajan por su piel expuesta hasta donde sus jeans se
asientan bajos en sus caderas. Paso la lengua por mis dientes, deseando
que fueran su cuerpo.
—Trescientos veinticinco hasta ahora —dice Lance en mi oreja.
Asiento, pero no digo nada. Es increíble lo que hacen los aburridos
niños ricos por un poco de emoción. Como estudiantes de último año en
Barrington este año, estamos manteniendo una tradición centenaria
haciendo esta fiesta para dar inicio al año escolar.
El ritual es un juego que inventaron los Lords para pasar el maldito
tiempo.
Imagina tener más dinero del que podrías gastar. Más de lo que tus
nietos podrían gastar. Más de lo que tus bisnietos... bueno, entiendes el
punto.
En algún lugar, algo tiene que ceder. Después de la graduación,
comienzas tu nuevo papel en el mundo como un Lord y te estableces con
alguna perra que se follará al chico de la piscina cada vez que pueda. Ella 52
hará que las niñeras críen a tus ingratos hijos mientras tú estás volando
por el mundo trabajando, follando con un ligue de una noche que conociste
en un bar y no te molestarás en recordar su nombre.
Sí, soy cínico. El amor no existe. La conveniencia sí. La mayoría de
nosotros ya estamos preparados para casarnos con esa persona que hará
de nuestra vida un infierno. Hay una razón por la que los ricos siguen siendo
ricos: los acuerdos se establecen incluso antes de nacer. Los imperios se
combinan para permanecer indestructibles. Se firman contratos, se hacen
promesas y se establecen alianzas para asegurar nuestro futuro.
Mis ojos vuelven a encontrarla justo cuando se da la vuelta y sale del
salón de baile.
—Vigila el salón —digo, poniéndome en pie.
—Entendido. —Chance me hace un gesto para que me vaya.
Bajo de la plataforma y me abro paso entre la multitud. La encuentro
en el pasillo y la veo empujar una puerta y entrar a trompicones. Sale
inmediatamente. Mi chica está completamente borracha. La he estado
observando desde que la vi entrar en la pista de baile. En un momento dado,
supe que sintió mi mirada. Me pregunto qué pensaría si supiera lo que
pienso hacer con ella.
Abre otra puerta y mira rápidamente hacia otro lado, murmurando Lo
siento, a quien sea que acaba de atrapar follando dentro por la forma en que
sus mejillas se enrojecen.
Sonrío.
Tropezando, coloca la mano en la pared para no caer. Mirando hacia
la habitación contigua, entra y yo hago lo mismo. ¿Cuáles son las
probabilidades? Es mi habitación.
Cierro la puerta detrás de mí y enciendo la luz.
53
Capítulo 9
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
—Sarah... —Me doy la vuelta, esperando que me haya seguido, pero
me congelo cuando veo a uno de esos hombres con máscara de pie en la
habitación conmigo—. Oh, uh... —Mis ojos se dirigen a la puerta mientras
doy un paso atrás, tropezando con la cama.
Él se acerca a mí y contengo la respiración cuando levanta las manos
para empujar mi cabello hacia atrás. Observo con los ojos muy abiertos y
medio paralizada mientras baja su mano por encima de mi camisa,
presionando el material suavemente contra mi pecho. Llega hasta mis 54
pechos e inclina la cabeza hacia un lado. La presión del sujetador rozando
mi pezón hace que se endurezca.
Jadeo cuando arranca la etiqueta con mi nombre. La arruga en su
mano y la tira al suelo, cayendo a nuestros pies.
—¿Matt...? —Trago saliva, mi lengua se sienta pesada.
La figura niega con la cabeza y gimo. ¿Por qué creo que no es él? ¿Y
por qué no me importa?
—Lo siento... —Humedezco mis labios entumecidos—. No debí
hacerlo... Me iré. —Tropiezo con mis palabras mientras camino a su
alrededor.
Pero extiende su mano y rodeando mi cintura, presiona mi espalda
contra su pecho. El aire escapa de mis pulmones.
—Preferiría que no lo hicieras —susurra bruscamente en mi oreja.
Intento pensar si he escuchado su voz antes, pero la canción “Killing
Me Slowly” de Bad Wolves está demasiado alta, y mi mente está nublada.
Un escalofrío recorre mi espalda, haciéndome temblar. Sin permiso,
su mano libre levanta mi camisa y luego su cálida mano se posa en mi
estómago. Mi corazón se acelera cuando su mano comienza a subir por mi
caja torácica hasta llegar a mi sujetador.
Trago saliva con nerviosismo y mis muslos se tensan cuando desliza
su mano por debajo de la tela y sube por mis sensibles pechos. Debería estar
avergonzada por dos razones. Una, es un desconocido, y dos, mi pecho está
mojado por el alcohol derramado sobre él. Pero ese no es el caso. Mientras
apoyo mi cabeza sobre su pecho, un gemido escapa de mis labios
entumecidos. Los lamo por si acaso estoy babeando. He imaginado cómo se
sentiría ser tocada. Saber lo que es ser deseada sexualmente durante tanto
tiempo. Desearía no estar tan borracha, así podría realmente asimilarlo.
—Te estaba mirando antes —admite descaradamente en mi oreja—.
Él te superó. Dejame ayudarte a superarlo.
Sus palabras me dicen una vez más que no es Matt. ¿Pero nos vio?
¿Fue por eso que sentí que me estaban observando antes de encontrar a
Matt con esa chica? ¿Era él?
—Yo...
—Shh. —Su mano alrededor de mi cintura baja hasta mis pantalones.
Sus dedos recorren suavemente la parte superior del material, haciendo que
mi piel de erice—. ¿Dejarás que te ayude?
55
Mi cabeza da vueltas, la habitación se inclina. Mi corazón se acelera y
mi cuerpo está en llamas. De repente, todo se siente caliente. Desnudarme
suena como una idea increíble. Asiento y musito:
—Sí —¿Por qué no? Ahora estoy soltera. Matt tiene a alguien. ¿Por
qué yo no puedo? No es como si lo amara. Es el hecho de que me estaba
engañando cuando ni siquiera me follaba.
—Quédate donde estás —ordena—. ¿Entiendes?
Tragando el persistente sabor a vodka de ese último trago, respondo.
—Sí.
Me suelta, lo observo alejarse detrás de mí y dirigirse a la puerta. La
cierra con llave y se gira para mirarme.
Lo miro. Tiene puesta una máscara completamente blanca. Tiene
líneas negras en varios lugares para que parezca que está agrietada. Los
ojos tienen círculos negros alrededor, y los labios están rellenos del mismo
color. Por alguna razón, no es tan aterrador como debería ser. Tal vez sea el
alcohol el que habla. Nunca había hecho algo tan atrevido. Tan imprudente.
Algo que es cien por ciento mi decisión.
Mi madre se pondría furiosa si supiera que estoy borracha en esta
fiesta, encerrada en una habitación con un desconocido que no me ha
mostrado su rostro.
Se acerca a mí, levanta su mano derecha y vuelve a pasarla por mi
rostro y mi cuello, deteniéndose en mi pulso. Está acelerado. Mi respiración
es irregular. Siento que podría desmayarme pronto. Bajando su mano,
vuelve a caminar detrás de mí y escucho un cajón abrirse y cerrarse.
Entonces la oscuridad se apodera de mis ojos.
Levanto las manos para quitarlo.
—¿Qué...?
El material cae a mis pies, agarra mis brazos y lo coloca detrás de mi
espalda. Luego estoy inclinada sobre el borde de la cama. Gritaría, pero mi
respiración queda atascada en mi garganta. Sostiene mis muñecas cruzadas
con una mano mientras oigo el sonido del metal antes de que algo frío me
apriete alrededor de cada muñeca.
—Quédate —gruñe antes de que sienta la pérdida de su cuerpo.
Jadeo, mi cuerpo tiembla mientras espero aquí como una mascota
obediente, tirando de lo que solo puedo pensar que son unas esposas.
56
Segundos después, ese material se vuelve a estar sobre mis ojos,
privándome de la vista. Lo sujeta con un nudo, asegurándolo en su lugar.
Agarra mi cabello, tirando de mí para ponerme en pie, y grito,
sorprendida de que no me haya arrancado la venda de mis ojos.
—Puedes quitártela cuando haya terminado contigo. —Su voz es más
áspera que hace un segundo. Casi enfadada.
Hace que mis piernas se tensen y mi coño palpite. Gimo en señal de
aceptación de lo que el desconocido quiera hacer conmigo. Mi cuerpo lleva
años gritando en silencio que alguien lo toque. Para conseguir lo que quiera.
No puedo satisfacerlo. No como anhelo. Imagina tener que rascar un picor
que no puedes alcanzar por mucho que lo intentes. O intentar gritar debajo
del agua pidiendo ayuda, sabiendo que nadie puede escucharte.
Matt me rechazó innumerables veces. Una vez intenté seducirlo en el
campo de golf y me gritó cuando volvimos a casa de sus padres, diciéndome
que era vergonzoso cómo frotaba mi trasero contra él mientras sus amigos
estaban a pocos metros. Nadie nos prestaba atención, y no es que estuviera
desnuda. Llevaba una falda. Todo lo que tenía que hacer era levantarla y
tocarme.
El hombre azota mi trasero, haciéndome saltar y gritar.
—Contéstame —exige en mí oído.
¿Me hizo una pregunta? Intento estrujar mi cerebro borracho, pero no
se me ocurre nada, así que solo digo:
—Sí.
Sus manos se acercan a la parte delantera de mis pantalones y baja
la cremallera.
—Sí —repito de nuevo en caso de que no me haya escuchado la
primera vez, mientras la canción cambia a “Guest Room” de Echos. Sé que
voy a acceder a cualquier cosa que este desconocido quiera de mí. Espero
que me enseñe para qué está hecho mi cuerpo, porque siento que me he
estado perdiendo algo.
RYAT
La arrojo sobre la cama, acostada boca arriba. Grita cuando cae sobre
57
sus muñecas atadas. Me quito la máscara y la tiro al suelo, luego le quito
los tacones antes de deslizar los jeans por sus piernas.
—Sí. —gime, arqueando la espalda.
También quito su ropa interior y la guardo en mi bolsillo. No las
recuperará. Arrastrándome sobre la cama, separo sus piernas mientras
paso mis manos por sus muslos. Tiemblan y ella jadea. La imagino así con
Matt, y mis dedos se clavan en su piel. Espero que el bastardo me haya visto
seguirla fuera de la pista de baile.
Gimiendo, atrae mi atención y la suelto. Separando más sus piernas,
me inclino y miro su coño. Está bien depilado y brillante, lo que hace que se
me haga agua la boca al instante. Pasando el pulgar por encima, la abro y
desciendo mi rostro, lamiendo su bonito coño.
Sus caderas saltan y las mantengo en su lugar.
—Oh, Dios... —Se queda sin palabras.
Está mojada, así que deslizo un dedo dentro de ella con facilidad. Está
caliente y tan jodidamente apretada. Hago una pausa cuando me vienen a
la mente las palabras de Gunner del otro día.
—Blakely —digo, metiendo un segundo dedo dentro de ella,
haciéndola respirar de forma sibilante.
Ella arquea el cuello, con los labios separados, y gime.
—¿Sí? —Está demasiado borracha como para darse cuenta de que la
he llamado por su nombre.
—¿Te han follado alguna vez? —pregunto, sacando mis dedos y
empujándolos dentro de ella de nuevo mientras los retuerzo hasta que giran
dentro de ella y se elevan lentamente. Me tomo mi tiempo porque no quiero
hacerle daño a la pobre chica. Todavía no. Pero una vez que sea mi elegida,
todas las apuestas están canceladas.
Para eso es el juramento: moderación. Se trata de pensar las cosas y
sobrevivir a nuestro oponente. Desgastarlos. No mostrar piedad. Somos más
fuertes que ellos.
—No. —Ella mueve sus caderas.
—¡Joder! —Gruño antes de hundir mis dientes en su muslo y hacer
que se estremezca con un suave grito. Mi polla está tan jodidamente dura
que presiona dolorosamente contra el interior de mis jeans. Durante tres
años, he hecho lo que me pedían. Ahora no puedo romper ese juramento.
58
Solo tengo que esperar un poco más.
Retiro los dedos, los sustituyo por mi lengua y lamo su húmedo coño,
haciéndola gemir. Lo vuelvo a hacer y paso sus piernas por encima de mis
hombros para sujetar mejor su cuerpo que se retuerce mientras demuestro
por qué soy la mejor opción para ella.
Matt me va a odiar porque me voy a follar a su futura esposa. Ella
será mi elegida, y la utilizaré de más formas de las que nunca pensó posible.
Dejaré cicatrices que tendrá que mirar todos los días, sabiendo que una vez
fui su maldito dueño.
Capítulo 10
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
—¿Realmente no te acuerdas? —pregunta Sarah mientras camina por
el pasillo de Barrington el lunes por la mañana.
—No —respondo.
Ella frunce el ceño, inclinando la cabeza hacia un lado, pensativa.
Después de una larga pausa, habla.
—Bueno, eso apesta.
—¿En serio? ¿Y tú?
59
Ella niega con la cabeza.
—Lo habremos pasado muy bien.
Me rio mientras ella sonríe. Dejé que un desconocido vendara mis ojos
y esposara mis muñecas detrás de mi espalda, y ni siquiera estoy segura de
que hayamos tenido sexo. Sin embargo, recuerdo que me lanzó a la cama y
me lamió. Grité, o al menos lo hice en mi cabeza mientras me venía en su
rostro. Luego creo que me desmayé.
Me desperté a la mañana siguiente en mi cama, Sarah en la suya y mi
auto en el estacionamiento de nuestro complejo de apartamentos. Nuestros
teléfonos celulares, identificaciones y las llaves de mi auto estaban sobre la
encimera de la cocina sin siquiera saber cómo llegaron allí. Sin embargo,
faltaba mi ropa interior, pero por lo demás, estaba vestida con la ropa que
llevaba puesta.
No hicimos nada más que acostarnos en el sofá, envueltas en mantas,
comiendo hamburguesas grasientas con queso para intentar quitarnos la
resaca. Ella estuvo enferma casi todo el día, y yo me sentí como si estuviera
muriendo. Afortunadamente, hoy nos sentimos mucho mejor.
—¿Sabes algo de Matt? —pregunta.
—Otro no —gruño. Sin embargo, me acuerdo de ese hijo de puta y de
su novia. Él es la principal razón por la que incluso dejé que el desconocido
me tocara. Estoy más molesta con Matt que con el hecho de haber perdido
la virginidad y no poder recordarlo. Cuando me desperté en mi cama el
sábado por la mañana, estaba bastante dolorida entre las piernas con
marcas de mordiscos en la parte interior de mi muslo.
—¿Ni siquiera ha llamado para intentar explicarse? ¿Pedir perdón?
Niego con la cabeza.
—Qué pedazo de mierda —espeta y suaviza su voz—. Lo siento.
—No pasa nada. —Ya sabes lo que dicen: mejor enterarse ahora que
cinco años después y con tres hijos.
Suena el celular en mi bolsillo trasero y lo saco para ver que es mi
madre.
—Nos vemos en clase. —Alejándome, respondo—: ¿Hola?
—Buenos días, querida. ¿Cómo va todo? 60
Me pregunto si llama porque la madre de Matt le ha informado de
nuestra ruptura. Son mejores amigas.
—Bien —respondo, tanteando el terreno.
—¿Nada nuevo que contarme? —pregunta con esa voz que me dice
que ya sabe algo.
—No —miento.
Ella suspira con fuerza.
—Bueno, acabo de hablar con Kimberly y me dijo que escuchó que
Matt y tú se pelearon el fin de semana pasado.
—¿Una pelea? —resoplo; el imbécil le mintió a su madre—. Me estaba
engañando, mamá. Terminamos. —¿Por qué debería tener que ocultar quién
es él realmente? Además, decírselo ahora es mejor que hacerlo en persona.
Ella puede perseguirme de habitación en habitación, y nuestra casa es
grande. Ahora puedo decirle lo que siento, luego colgar y seguir con mi día.
—Sabes que ninguna relación es perfecta, ¿verdad?
Me quedo con la boca abierta. Sé que no está insinuando lo que yo
creo.
—¿No puedes hablar en serio?
—Por supuesto que sí. Creo que tu padre y yo te hemos dado una falsa
representación de lo que es el matrimonio.
—Entonces, ¿crees que debo soportar que alguien me sea infiel? —
espeto.
—Creo que en un matrimonio se hacen sacrificios...
—Bueno, por suerte, no me he casado con él —la interrumpo, con la
sangre hirviendo. No sé por qué me enfado, porque sabía que ella sería así.
Por eso tenía miedo de contarle lo que había pasado.
—La boda sigue en pie, Blakely —afirma.
Ella quiere que sea el próximo verano, después de que se gradúe. Ella
y Kimberly lo han estado planeando durante años.
—Mamá...
—Tienes mucho tiempo para resolver las cosas. Esta es una
oportunidad para ti
Parpadeo. ¿Una oportunidad? 61
—¿Para qué? —pregunto.
—Ya lo verás. —Cuelga.
Aparto el teléfono de mi oreja y lo miró fijamente. ¿A qué demonios se
refiere? ¿Una oportunidad para qué? ¿Para ver hasta dónde llegará para
compensarme? El bastardo ni siquiera se ha acercado a mí. El silencio habla
más fuerte que cualquier regalo que un hombre pueda darte. Si él quisiera,
lo haría y toda esa mierda. Si una mujer prestara atención, un hombre le
dirá todo lo que necesita saber sin que él diga una maldita palabra.
Mi madre una vez estuvo dos semanas sin siquiera mirar a mi padre.
Él le compró una casa de vacaciones (una finca frente al mar en South
Hampton) después de eso. Ella lo perdonó más rápido que una pila de cartas
cayendo por la brisa. Ahora lo entiendo.
Una oportunidad para ver qué puedo sacar de él. Lástima que no haya
nada que ese idiota pueda darme que me haga perdonar su trasero infiel.
Pongo en silencio mi teléfono antes de volver a guardarlo en el bolsillo
y vuelvo a tener esa sensación arrastrándose por mi espalda. Como si
alguien me estuviera observando.
Mirando hacia arriba, encuentro un par de ojos esmeraldas. Ryat está
apoyado en la pared del fondo. Una chica de cabello corto y rubio teñido
está frente a él y le habla, pero él me mira a mí. No parece importarle que lo
haya sorprendido mirándome fijamente.
Luego, como si nunca me hubiera visto parada aquí, mira a la chica
que continúa su conversación. Asiente un par de veces y luego sus labios
empiezan a moverse, pero no puedo escuchar de qué están hablando.
Un tipo golpea mi hombro, empujándome hacia un lado, sin
molestarse siquiera en pedir perdón. Me doy la vuelta, mirando todas los
rostros que llenan el pasillo. Mi respiración se acelera, pensando en el fin
de semana en la casa de los Lords. Podría ser literalmente cualquiera. No
pensé en eso esa noche, pero ahora que estoy sobria, me hace pensar. ¿Y si
fue Matt? Le pregunté y me dijo que no, pero eso no significa que estuviera
diciendo la verdad. Joder, ya me ha estado mintiendo. ¿Qué es una mentira
más? Intento recordar cómo sonaba su voz, pero no puedo. Recuerdo que
dijo que Matt me había superado. Que me había estado observando. Pero
tal vez esa era su manera de decirme que había terminado conmigo. No le
gustó que lo atrapara y lo dejara. Quería ese poder.
O lo estoy pensando demasiado, y es otra persona. Podría haber sido
alguien que ni siquiera asiste a Barrington. Es una ciudad universitaria
62
escondida en las montañas de Pensilvania, pero eso no significa que las
personas no vengan aquí de vacaciones. Hay cabañas en estas montañas
que cuestan millones, y estamos a solo una hora de una gran ciudad. Las
personas vienen aquí todo el tiempo para escaparse el fin de semana. ¿Pero
por qué las capas y las máscaras? Esa parte no tiene sentido. ¿Los Lords
estaban vestidos de esa manera, o era algo más?
La respuesta razonable tiene que ser Matt. Él sabía que yo estaba allí.
Sabía que estaba enojado con él, y esa fue su manera de vengarse. Se folla
a alguien y luego me hace creer que me he follado con otra persona. Sin
rencores. Es un truco que me hizo.
—Hey
Me doy la vuelta para ver a Matt parado frente a mí como si lo hubiera
invocado.
—¿Hey? —Me río maníacamente. Estoy bastante segura de que estoy
teniendo un maldito colapso mental, y lo primero que decide decirme
después de que lo descubro engañándome es ¿hey?
—Tenemos que hablar. —Sus ojos se entrecierran con acusación.
¿Hablar? ¿Qué hay que decir? Pienso en lo que me dijo mi madre y
decido aprovechar esta oportunidad. Solo que no del tipo que ella quiso
decir.
—Creo que ya dijimos suficiente en la fiesta. —Cruzo los brazos sobre
mi pecho.
Él pasa una mano por su cabello.
—Quería hablar contigo... —Hace una pausa y mira por encima de mi
hombro, cuadrando los suyos. Sus ojos vuelven a los míos—. Ashley se
enfermó y tuvimos que irnos antes de que pudiera encontrarte de nuevo.
—¿Espera? —Levanto la mano—. Entonces, ¿no nos volvimos a ver?
—Ni siquiera me sorprende que se haya ido con ella.
Frunce el ceño.
—No.
Así que no fue por él por quien abrí mis piernas. Por alguna razón,
eso me hace sentir mejor. Prefiero que sea un completo desconocido,
cualquiera menos él.
—¿Por qué? —pregunta.
63
—Por nada. —Lo ignoro y estoy a punto de alejarme, pero agarra mi
brazo y me jala para que me detenga.
—¿Qué diablos significa eso, Blakely? —gruñe, acercando su rostro al
mío.
Humedezco mis labios y le dedico una dulce sonrisa. Jódete, Matt.
—Acabo de darme cuenta de que no eras el tipo con el que me acosté
esa noche. —De acuerdo, no estoy cien por cien segura de haber tenido sexo,
pero quiero que piense que sí. No solo me engañó, sino que me mintió porque
me dijo que iba a volver a Texas el fin de semana. Pensó que estaría seguro
en la casa de los Lords, sabiendo que yo no estaría allí. Joder, ¿y si no
hubiera ido? ¿Cuánto tiempo me habría ocultado esto? ¿Seguiríamos
fingiendo ser una pareja?
—¿Qué? —grita, apretando su mano en la parte superior de mi
brazo—. ¿Tú qué?
—Me estás haciendo daño. —Intento apartarme, pero me acerca a él.
Bajando aún más su rostro sobre el mío, espeta.
—Será mejor que estés bromeando, Blakely. Lo juro por Dios…
—¿Problema?
Miro hacia arriba y veo que Ryat se ha unido a la conversación, ahora
de pie junto a nosotros.
Matt le gruñe.
—Vete.
—No estaba hablando contigo. —Sus ojos verdes se encuentran con
los míos mientras cruza los brazos sobre su pecho—. ¿Este hombre te está
molestando? —El tono de su voz no parece preocupado en lo más mínimo.
Una total contradicción con su pregunta.
Matt resopla.
—Soy su novio. Ya lo sabes. Ahora vete a la mierda, Ryat.
—No, no lo eres. Y sí, lo hace —respondo. Por fin soy capaz de liberar
mi brazo del agarre de Matt, frotando la sensible piel.
—Acabas de admitir que me has engañado, ¿y dices que yo soy el
problema? —Grita Matt, llamando la atención de todos.
—Me estabas engañando. —clavo mi dedo en su duro pecho—. Y por 64
eso dejé tu mentiroso trasero.
Pasa las manos por su cabello y respira profundamente. Su cuerpo
está tenso, y parece que está a punto de golpear algo.
—Sabía que solo serías otra maldita puta. Te has estado arrojando
sobre mí durante años.
Quiero sentirme avergonzada por el hecho de haya acabado de decir
que le suplico por sexo, pero no puedo. Estoy demasiado sorprendida de que
esté enojado porque lo engañé cuando fue él quien realmente me estaba
engañando. Rompí con él y luego me enrollé con un desconocido. No al revés.
Ryat vuelve a mirar a Matt y ladea la cabeza.
—Parece que alguien eligió a tu perra. —Se encoge de hombros
despreocupadamente—. Te dije que eso sucedería.
—Hijo de...
—¿Matt?
¿Qué mierda? Su novia también se une a nuestra conversación.
¿Asiste a Barrington? Si es así, ¿en qué año está?
—¿Qué está pasando? —pregunta ella, acercándose a nosotros,
escudriñando nuestros rostros.
Matt frunce los labios. Espero que la aleje, que me explique todo esto.
Dijo que teníamos que hablar, así que esta es su mejor oportunidad. Puede
ponerla al corriente de lo nuestro, y yo puedo averiguar cuánto tiempo lleva
follando con ella.
En vez de eso, toma su mano y la arrastra por el pasillo. Ella me lanza
una mirada de preocupación por encima del hombro y siento un segundo
de lástima por la chica. Apuesto a que ni siquiera sabía de mi existencia.
—Increíble —murmuro para mí misma, y se me escapa una carcajada.
Sin embargo ¿qué esperaba realmente de Matt? Ya me ha demostrado la
clase de hombre que es. Solo que nunca le presté mucha atención. Ahora
tengo los ojos muy abiertos.
Veo a Ryat acercar sus labios a mi oreja por el rabillo de mi ojo. Mi
risa se detiene y contengo la respiración cuando susurra:
—Te dije que te había superado.
Inhalo bruscamente cuando se aleja. Extiende la mano y la pasa por
mi cabello mientras sus ojos examinan los míos. La sangre se precipita en
65
mis oídos, mi corazón late con fuerza en mi pecho. Estoy sin palabras. ¡No!
no puede ser ¿Puede?
¿Fue Ryat? Si es así, ¿él lo planeó? ¿Fue por su odio hacia Matt?
Inclinando su cabeza hacia un lado, baja su marida hacia mis labios.
—Has preguntado por la elegida. —Sus ojos vuelven a los míos—. Todo
lo que necesitas saber es esto... —Se acerca a mí y levanta suavemente mi
cabeza tirando se mi cabello, obligándome a mirarlo. Trago saliva con
nerviosismo—. Significa que lo que te hice fue solo el comienzo. —Bajando
sus labios a mi oreja, añade—: Me perteneces, Blake. —Acorta mi nombre,
levanta su mano libre y desliza un dedo por mi cuello y sobre mi pulso
acelerado, haciendo que mi piel se erice—. Y creo que eso es exactamente lo
que quieres. —Con eso, da un paso atrás, dejándome ver cómo se aleja, mi
coño ahora húmedo y estoy sorprendida de que haya sido él.
RYAT
Ha pasado una semana desde la fiesta en la casa de los Lords, y ella
ha estado en mi mente cada segundo de cada día. La veo aquí y allá, pero
no me acerco a ella. No tengo que hacerlo. La forma en que me evita me dice
exactamente lo que necesito saber: ella piensa en mí. Dudo que recuerde
mucho de esa noche. Estaba borracha y, en cierto modo, me aproveché de
ella en más de un sentido. Ni siquiera estoy arrepentido.
Subiendo las escaleras hasta el tercer piso, entro en la biblioteca de
Barrington. Son más de las diez de la noche de un viernes, y ella está aquí
estudiando como la buena chica que es.
Mirando a mi alrededor, escudriño las filas de mesas y sillas vacías.
Los estudiantes se están emborrachando y follando. Aquí nadie tiene que
estudiar. Los padres pagan para que sus hijos asistan a esta universidad,
sabiendo que les garantiza calificaciones perfectas. Pero Blakely... sé que
está aquí... sé dónde está todo el tiempo. Si no la estoy siguiendo, la estoy
vigilando.
Metiendo las manos en los bolsillos delanteros de mis jeans, empiezo
a caminar más allá las hileras de estanterías, mirando a ambos lados,
buscándola.
Al pasar por la penúltima, me detengo y doy un paso atrás. Ella está
66
de pie al final, con un libro abierto en sus manos, mirándolo fijamente,
perdida en su pequeño mundo. Qué movimiento tan estúpido. Cualquiera
podría arrastrarla fuera de aquí pateando y gritando, y nadie se enteraría.
Simplemente desaparecería. Puf. Como por arte de magia. Afortunadamente
para ella, no voy a hacer eso. En vez de eso, saco mi celular y tomo una foto.
Luego se la envío.
Escuché su conversación con Matt en el pasillo el lunes. Ella pensó
que él era el tipo al que permitió follarla con la lengua en la fiesta. ¡Quería
que supiera que era yo! Yo le hice eso. Fue solo el comienzo de lo que puedo
hacer. Le di la poca información que necesitaba para querer más. Ella ya es
curiosa, pero ahora la quiero necesitada. Suplicando por lo que Matt no ha
sido capaz de darle.
No la escucho irse, pero ella reajusta el libro en una mano para
sostenerlo mientras agarra su teléfono con la otra. Lo abre y su cuerpo se
pone rígido al ver el mensaje de imagen que llega. Observo la forma en que
sus tetas comienzan a rebotar cuando inhala y lamo mis labios.
Levanta la cabeza y sus ojos azules se encuentran con los míos.
—¿Ryat? —pregunta con nerviosismo, con la mirada puesta en mí. Me
sitúo al final del pasillo, atrapándola entre las estanterías y la pared detrás
de ella. No tiene escapatoria—. ¿Qué estás haciendo aquí?
Tengo que abstenerme de sonreír. A ella no le importa que haya
tomado su número esa noche. En cambio, su preocupación es por qué estoy
aquí. Acechándola. No respondo, pero empiezo a caminar hacia ella. Se gira
para mirarme de frente y retrocede unos pasos. Gran error. Eso solo la
coloca de espaldas a la pared, dándome una ventaja aún mayor para
mantenerla aquí.
Arranco el libro de sus manos y lo dejo caer al suelo junto a nuestros
pies. Ella me mira, sus bonitos ojos azules buscan los míos. Esta noche lleva
las gafas puestas y me parecen muy sexys. Me acerco a ella, levanto la mano
y acaricio su rostro, mi mano libre se desliza por su espalda para atraerla
hacia mí. Me inclino y arrastro mis labios a lo largo de su oreja, y ella se
derrite en mis brazos. Su cuerpo, suave pero firme, se presiona contra mí y
susurro.
—Todavía puedo saborearte.
Inhala con fuerza al escuchar mis palabras y sus manos agarran mi
camisa.
67
—Sabías a maldita miel —gruño, y mi mano se adentra en su largo y
espeso cabello—. Tan jodidamente dulce. —gime—. Tan jodidamente
adictivo. —Mi polla está dura, tirando contra mis jeans. Quiero follarme su
bonita boca aquí mismo. No sé cómo Matt fue capaz de negárselo.
—Espera —musita. Sus manos empiezan a apartarme y doy un paso
atrás. Necesito que me acepte por ahora. Después de la ceremonia de votos,
podré obligarla a hacer lo que yo quiera.
Dejo caer las manos a los lados, pero no hablo. En lugar de eso, la
miro fijamente. Observo cómo sus mejillas se ruborizan y sus labios se
separan mientras su respiración se acelera. La imagino haciendo eso
mientras la inmovilizo, con sus piernas envueltas alrededor de mis caderas.
Mi polla follando ese estrecho coño y ella gritando mi nombre mientras salgo
y me vengo en su bonito rostro.
Inclina la cabeza y empuja su cabello detrás de su oreja. Está
nerviosa. Es bonito verla así cerca de mí. Sobre todo, porque ya metí mi
lengua en su coño.
—Quiero saber lo que quisiste decir. —Levantando sus ojos, me mira
a través de sus pestañas oscuras, ajustando sus gafas sobre su nariz.
Me hago el tonto.
—¿Sobre?
—La elegida. —Lamiendo sus labios, cruza los brazos sobre su
pecho—. ¿Qué significa? No entiendo...
—No tienes que hacerlo —interrumpo.
Sus labios se afinan y mira hacia otro lado, resoplando.
—¿Por qué alguien se entregaría voluntariamente a algo de lo que no
sabe nada?
¿Por eso está aquí? ¿Está tratando de encontrar un libro sobre los
Lords? Aunque puedo entender su preocupación, no significa que simpatice
lo suficiente como para darle lo que quiere. Como Lord, no sabemos todo lo
que va a pasar. Otro Lord no puede compartir secretos con alguien que no
es miembro. Así que, incluso mi padre no pudo decirme mucho al respecto.
Era algo que tenía que hacer. Al igual que ella, es una orden directa que
tengo que seguir. No perderé mi título de Lord por ella. He trabajado duro y
me he sacrificado demasiado como para dejarla escapar. Entonces, le doy
algo en lo que pensar.
68
Eligiendo mi pregunta con cuidado, pregunto:
—¿Nunca has querido hacer algo por ti misma?
Ella pone los ojos en blanco.
—Por supuesto.
Sé que cuando termine con ella, será la esposa de Matt. No importará
si lo odia o no. Ella pasará el resto de su vida sirviéndole. Pero antes de eso,
me servirá a mí.
—He intentado buscarlo en Internet...
Me río, y sus ojos me fulminan.
—No encontrarás nada sobre los Lord o una elegida en Internet.
Gruñendo, pisa fuerte.
—¿Entonces dónde?
Vuelvo a acercarme a ella y coloco mis manos contra la pared a ambos
lados de su cabeza. Se pone rígida y respira con dificultad.
—No encontrarás nada sobre nosotros en ningún sitio. Porque los
Lords no hablan de sus vidas con extraños —digo simplemente.
La punta de su lengua se asoma antes de que succione su labio
inferior y lo mordisquee.
—Si yo... —Hace una pausa—. Elijo ser tu elegida. —Bajando la voz,
susurra—: ¿Me harás daño?
Sonrío y respondo con sinceridad.
—Sí.
Ella gime y sus ojos se cierran.
—Pero... también haré que te guste.
Sus ojos se abren y me mira fijamente. Puedo verlo. Es tan
jodidamente curiosa. Blakely Anderson está hambrienta de algo que no
cualquier hombre puede darle. Pero yo puedo. Le mostraré lo que Matt se
negó a hacer.
—Matt no te quería, Blake —digo. Apartando mi mano de la pared, la
paso por su cuello, sintiendo su pulso acelerado—. Pero yo sí. —No es una
mentira total. Puede que nunca la hubiera mirado dos veces si no fuera por
la orden de convertirla en mi elegida. Pero ahora la veo. Y ella es exactamente
lo que necesito. Un juguete para usar. Un cuerpo para follar. Y una jodida 69
y dulce venganza.
—Solo me quieres por Matt —afirma, sacando la barbilla como si
pudiera leer mi mente.
Sonrío, pero no la corrijo. Blakely es una mujer inteligente. En
cambio, digo:
—Y esa es exactamente la razón por la que elegirás ser mía. —Con
eso, me separo de la pared, dándole la espalda, y la dejo allí de pie para que
piense en nuestra conversación.
Capítulo 11
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Lunes por la tarde, entro en el apartamento y me dirijo a mi
dormitorio. Ha sido un día largo. Estoy agotada y lo único que quiero
acostarme en la cama y dormir. No he dormido en todo el fin de semana. En
lugar de eso, me quedé en la cama pensando en lo que Ryat me dijo en la
biblioteca el viernes por la noche.
Tiene razón en varias cosas. Pero se equivocó al decir que solo quería
ser suya por Matt. He dejado que él dicte mi vida durante demasiado tiempo.
¿Para qué? ¿Una relación fingida? La idea de ser la elegida de Ryat es solo 70
eso: ser suya.
Me quito la sudadera con capucha y estoy a punto de tirarla sobre la
cama, pero me detengo cuando veo una pequeña caja negra sobre ella.
—¿Sarah? —llamo. Por lo que sé, todavía está en clase.
No estaba allí cuando me fui esta mañana. Me acerco a la caja, la abro
y veo una nota que dice bébeme junto a un pequeño frasco de líquido
transparente. Nunca había visto nada parecido. Tomé pastillas durante la
escuela secundaria con Sarah, pero nunca había tomado nada líquido que
no fuera alcohol. Algo me dice que esto no es vodka.
También hay una pequeña foto debajo. La tomo y le doy la vuelta. Es
una foto mía en la biblioteca, la misma que me envió Ryat antes de que lo
encontrara de pie en la biblioteca. Levanto la cabeza bruscamente y echo un
vistazo a mi habitación. Mi corazón se acelera y vuelvo a mirar lo que tengo
en mi mano.
—¿Hola? —vuelvo a gritar—. ¿Hay alguien aquí?
Sin respuesta.
—¿Ryat? —digo, tragando saliva con nerviosismo. Él tomó esa foto,
así que tuvo que haber dejado esta caja. ¿Cómo entró? ¿Le pidió a Sarah
que lo ayudara?
Me sobresalto cuando suena mi celular. Dejo caer el frasco y la foto
sobre la cama, tomo el teléfono y pulso el botón responder.
—¿Hola? —digo, tratando de calmar mi corazón acelerado.
—¿Lo has avergonzado? —dice mi madre al otro lado de la línea.
—¿Qué? —pregunto, echando otro vistazo rápido a mi habitación. Me
dirijo a mi armario y miro dentro de él, pero está todo despejado.
—Matt —gruñe—. Kimberly dice que lo avergonzaste delante de sus
compañeros el viernes.
—No voy a hablar de esto, mamá —digo, entrando en mi baño. Sigo
sola.
—No sé qué demonios está pasando ahí, pero debes saber esto,
Blakely Rae. No arruinarás esto para la familia. Te casarás con Matt. Sigue
así y será mucho antes de lo esperado. —Ella cuelga.
Vuelvo a mi habitación y me siento en el borde de mi cama.
71
El frasco está a mi lado y mis ojos se llenan de lágrimas. No puedo
detenerlo. No puedo controlarlo. Mi vida nunca ha sido mía. ¿Por qué pensé
que lo sería ahora? Seré la señora Blakely Winston haga lo que haga. El
pensamiento es paralizante, saber que viviré una mentira en un matrimonio
sin amor. Tenía sentimientos por Matt. Me costó un tiempo, pero estaba de
acuerdo con pasar toda la vida con él.
¿Y ahora? Lo desprecio. Nunca lo respetaré, y nunca me casaré
voluntariamente con él. Mi madre tendrá que arrastrarme al altar si ese es
el caso.
¿Ryat? ¿Creo que su repentino interés en mí tiene que ver con Matt?
Por supuesto. ¿Me importa? No. En lo que a mí respecta, Matt puede besar
mi trasero. Si él puede hacer lo que quiera, yo también. Y eso incluye dejar
que Ryat se salga con la suya.
Tomando una decisión, destapo el frasco y arrojo el líquido incoloro y
con sabor a jabón a través de mi garganta, bebiéndolo como decía la nota.
¡Que se joda!
RYAT
Entro en su apartamento, sabiendo que está sola en casa. Me aseguré
de eso. Empujando la puerta de su habitación, la encuentro acostada en la
cama. Está boca arriba, con las manos junto a su cabeza. Con los ojos
cerrados y respirando profundamente. Desmayada.
Tomó el GHB. 1
Supuse que lo haría. Las personas en nuestro mundo siempre buscan
una manera de escapar de la realidad. Necesitaba probarla otra vez, y hay
reglas por una razón.
Me acerco al costado de la cama y quito las sábanas para descubrir
que se pusó una camiseta de gran tamaño antes de que le hiciera efecto.
Aprieto el material en mis manos, pensando que pertenece a su ex infiel. Al
levantarla, veo que lleva un par de bragas negras de encaje. Soltando la
camiseta, coloco la mano en su vientre plano y deslizo las puntas de mis
dedos en la tela. Estoy provocándome a mí mismo.
Mi polla está dura, tirando contra mi cremallera. Tengo muchas ganas 72
de follarla. Desde que la vi tirada en el suelo, he querido agarrar su cabello
oscuro con mis manos y empujar mi polla por su garganta y hacer llorar sus
bonitos ojos azules.
Las reglas del ritual son simples.
La elegida debe ofrecerse. Ella me ha demostrado su interés al
presentarse en la fiesta. Si había alguna duda de lo que estaba haciendo
allí, mi habitación demostró que quería algo. Incluso si era solo una
venganza contra Matt. Tomaré eso. Es algo que puedo usar.
Típicamente, la elegida y el Lord se conocen. Han sido amigos, o han
salido juntos. Pocos casos son como el de Blakely y yo, cuando el Lord se ve
obligado a elegir a una determinada elegida. Hay mujeres en Barrington que
matarían por ser una elegida. Servir a un Lord es un honor para ellas. Matt
la ha mantenido en la oscuridad por una razón. No quería que ella supiera
lo que estaba pasando. Pensó que no importaba, y que ella era algo seguro
1 Gamma hidroxibutirato, droga que se fabrica específicamente con el objetivo de
que a sus consumidores les den “subidones” de euforia. También se lo conoce como éxtasis
líquido.
para él. Ahora eso ya no es una posibilidad. Así que sus razones para
mantenerla en la oscuridad han cambiado.
No diría que ella hubiera sido mi primera opción porque nunca pensé
en ella así. ¿Está buena? Sí. Pero sabía que ella estaba fuera de los límites.
Incluso después de que me dieran la orden, tenía reservas. Eso fue hasta
que comencé a plantarme en su vida. La he estado siguiendo durante varias
semanas. Después de la pequeña probada que me dio, he estado salivando,
queriendo más. Si me hubiera revelado ante ella en mi habitación esa noche,
no me habría permitido tocarla.
Si la elegida acepta, es tuya hasta que ya no la necesites. No recordará
el nombre de ese hijo de puta después de que consiga lo que quiero.
Lentamente, engancho mis dedos en su ropa interior y la bajo por sus
piernas bronceadas, dejando que mis nudillos rocen su suave piel.
Agarrando sus muslos, los separo y me arrastro sobre la cama para
arrodillarme entre ellos. Observo su coño depilado y acerco la tela a mi
rostro. Inhalo y mi polla se agita en mis pantalones. Joder, necesito estar
dentro de ella, pero eso no puede ocurrir esta noche. Todavía no.
Las reglas son claras, pero no dicen nada sobre jugar con ella. Nos
permiten lo justo para pasar el rato. Los Lords siempre nos ponen a prueba.
73
Tiro la ropa interior al suelo y deslizo mis manos por el interior de sus
muslos hasta su coño. Muerdo mi labio, separando sus pliegues para mí.
—Maldita sea —susurro, deslizando un dedo dentro de ella.
No está mojada, pero no esperaba que lo estuviera. Levanto el dedo a
mi boca, lo chupo hasta el nudillo y lo vuelvo a introducir, probando
suavemente mientras mis ojos se dirigen a su rostro.
Su cabeza está inclinada hacia la izquierda, su cabello oscuro cubre
la almohada, y su respiración permanece imperturbable. Levanto la mano
que tengo libre y subo su camiseta para dejar su pecho expuesto. Sonrío al
ver que no lleva sujetador. Sus pechos son jodidamente increíbles. Redondos
y firmes, encajan perfectamente en mi mano con bonitos pezones rosados y
pequeñas areolas.
Vuelvo a mirar su coño, cada vez más húmedo. Retiro mi dedo y añado
otro. Ella sigue sin moverse.
Mi chica ha demostrado que soy su dueño, y no puedo esperar a
mostrarle lo que eso significa.
Empiezo a ser cada vez más agresivo. Su cabeza se mueve hacia el
otro lado y un gemido escapa de sus labios. No le di mucho GHB debido a
su pequeño tamaño. No quería que experimentara demasiados efectos
secundarios. Solo necesitaba que estuviera somnolienta e incapacitada
hasta el punto de poder jugar con ella. Además, puede aumentar la
necesidad de tener sexo.
Ella arquea la espalda para mí, sus labios se separan, y observo cómo
sus pezones se endurecen mientras su coño se aprieta alrededor de mis
dedos.
Me acomodo en la cama y coloco mi mano izquierda junto a su cabeza.
Apoyo todo mi peso en ella mientras introduzco un tercer dedo en su
apretado coño. Mi polla se contrae ante la expectativa de estar dentro de
ella. Ser el primero en estar allí. Poseerla.
Su respiración se acelera y beso suavemente la comisura de sus
labios.
—Hermoso.
—Ryat —gime.
—Sí, Blake. Soy yo —digo, y ella gime. Incluso drogada y solo media
74
consciente, sabe que soy yo quien la toca.
Empiezo a penetrarla con los dedos mientras mi pulgar juega con su
clítoris. Su cuerpo se balancea hacia adelante y atrás, haciendo que sus
tetas reboten y la cama rechine. Suelta un grito mientras su coño se contrae
y se viene sobre mis dedos.
Hay algo sobre tenerla así, en tener control total sobre su cuerpo, que
es muy poderoso. Saber que ha tomado voluntariamente algo que le he dado
sin saber lo que era. ¡Ella anhela ser poseída, ser dominada, ser mía!
Me detengo y sus ojos permanecen cerrados. Llevo mis dedos a su
boca y los froto sobre sus labios entreabiertos, untando sus fluidos en ellos
como si fuera un glaseado.
—Pronto, pequeña —digo antes de meterlos en mi boca, lamiéndolos
hasta dejarlos limpios. Saboreando esa jodida miel que se me ha antojado
después de que se entregara a mí en mi habitación.
Levantándome de la cama, me siento entre sus piernas temblorosas.
Me agacho y agarro el cuello de la camiseta de gran tamaño y la rasgo por
la mitad.
—Voy a quemar esto —afirmo, sacando sus brazos de ella, sabiendo
que estoy un paso más cerca de poseerla y de borrar cualquier rastro de
Matt.
Meto la mano en mi bolsillo trasero, saco la tarjeta y la coloco en su
mesita de noche. Ahora a esperar.
75
Capítulo 12
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
ELEGIDA
Leo la tarjeta blanca que tengo en mi mano y que me dejaron en la
mesita el lunes por la noche después de que él me visitara.
Levantando la mirada hacia la catedral, hundo los dientes en mi labio
inferior para mordisquearlo nerviosamente. Es lo que uno se imagina:
grande y de aspecto medieval, con los altos muros y los pináculos en la parte
superior. Se encuentra en medio de la nada, lejos de la carretera de dos
carriles. Me recuerda a algo que verías en una película de terror en la que
76
unos niños llegan a un edificio embrujado para explorar. Solo que todos
terminan muertos en varias habitaciones debido a un traumatismo por
objeto contundente, y el villano esparce su sangre a lo largo de las paredes.
De acuerdo, quizás he visto demasiadas películas de terror
últimamente.
Una vieja cruz blanca se encuentra sobre la entrada principal. Por la
decoloración, se puede ver dónde estuvo erguida, pero en algún momento se
cayó. El viento la mueve ligeramente de un lado a otro, haciendo un sonido
chirriante que aumenta el factor de desagrado. No podría ser más aterrador
si estuviera hecho para un set de filmación.
Esta noche hace frío. Mi cuerpo tiembla y mis dientes castañetean
mientras permanezco de pie aquí, con un minivestido negro escotado que
apenas cubre mi trasero y unos tacones rojos Gucci. Tengo todo mi peso en
las puntas de los pies. De lo contrario, se hundirían en el suelo blando.
Hice mi maquillaje intenso, con ojos ahumados, delineador grueso y
lápiz labial rojo. Probablemente luzco como una prostituta barata
caminando por las calles para encontrar un John. Pero no me pagarán por
lo que estoy a punto de hacer. No. Voy a regalarlo libremente. Entregarlo a
un hombre que sé que lo usará. Abusará de eso.
Volviendo a mirar la tarjeta, le doy la vuelta para ver La Ceremonia
de Voto Ritual escrita junto con la dirección que tuve que buscar en Google.
Estaba exactamente a treinta minutos del campus, escondido en medio de
la nada. Debajo de eso, se lee: una vez que la elegida acepta su deber, está
obligada a servir.
Voy a formar parte de un “ritual” de los Lords. Sé que parece tan
espeluznante como suena, pero necesito algo nuevo en mi vida. Me ha
faltado algo desde que tengo uso de razón. Y Ryat me hizo darme cuenta de
lo que es.
«¿Nunca has querido hacer algo por ti misma?»
Su pregunta en la biblioteca me hizo pensar. Desde muy joven, he
tenido sueños de lo que quería para el futuro, pero mis padres los han
derribado uno por uno. Quería ir a Stanford, pero no era una opción.
«Barrington es donde irás.» dijo madre cuando tenía doce años. Sin
discusión.
Me gusta Barrington, no me malinterpreten, pero no era mi primera
opción. Quería ser normal por una vez. Fui a una escuela privada toda mi
vida, así que Barrington no es diferente. Está aislado en medio de 77
Pensilvania. Es para niños ricos, la élite. Los que tienen antecedentes
penales de un kilómetro de largo que los papás han pagado y los jueces han
escondido debajo de la alfombra. ¿Qué podría salir mal cuando los pones a
todos en un solo lugar? Son los hombres y mujeres nacidos y criados para
hacerse cargo de los negocios de su familia algún día. Los títulos son
formalidades. Necesitan los galardones en papel, aunque les entreguen ese
imperio de mil millones de dólares una vez que se gradúen.
Supongo que ese es otro de los factores que me trajeron hasta aquí, a
esta catedral, estoy extremadamente aburrida. Cada día de mi vida entera
ha sido planeado para mí. Los deportes que podía practicar, las notas que
debía sacar. El hombre con el que me casaré.
Ha sido dolorosamente agotador. ¿Alguna vez has querido apagar
todo? ¿No tener que pensar en el siguiente segundo de tu vida? ¿Hacer un
viaje por carretera no planificado? ¿Tener una aventura de una noche con
el chico guapo que has visto en tu timeline? Las redes sociales te hacen creer
que tienes toda esa libertad, pero no es así. En realidad, no. Estás atrapada
detrás de un dispositivo viendo a otros vivir sus sueños. Publicas selfies con
sonrisas falsas y ropa costosa, esperando que alguien te envidie. Que te
asegure lo bien que lo tienes. Todo eso mientras odias tu vida. “Sonríe,
querida, nunca sabes quién te está mirando” es lo que siempre dice mi
madre.
La desesperación nunca es bonita.
Ryat es mi salida. Ser una elegida es mi escape. Bueno, al menos por
ahora. ¿Quién sabe cuánto durará? Tal vez todo sea para fingir, pero es algo
que quiero hacer.
Respirando profundamente, empiezo a subir las escaleras del edificio.
Empujando las pesadas puertas, chirrían, informando a quienquiera que
esté aquí de mi llegada.
Mi corazón martillea en mi pecho mientras camino por el pasillo
central. Figuras ocupan los grandes bancos a ambos lados. Todas están
vestidas con capas negras y máscaras blancas. No me han educado en la
religión, así que nunca he ido a una iglesia. Siempre esperé que lugares
como éste fueran del color del oro, brillantes y caros, para dar una sensación
abrumadora de calma. Eso no podría estar más lejos de la realidad.
Es antiguo. Los altos techos son del mismo color que una noche
oscura. Se puede ver que una vez hubo pinturas en ellos, pero con el tiempo
se han desvanecido hasta volverse irreconocibles. El suelo está cubierto de
hojas y ramas. Hace tanto frío que fuera y los viejos vitrales silban por los
fuertes vientos.
Delante de mí parece haber un gran escenario y un altar. A ambos
78
lados hay largas escaleras que suben a un altillo con vistas a la
congregación. En el centro del desván hay una bañera para el bautismo
hundida en el suelo contra la cornisa. El lado que da a nosotros es todo de
cristal para que las personas que están en la iglesia sean testigos. Tres
escalones a cada lado bajan al agua, que debe tener un metro y medio de
profundidad.
Me dirijo con piernas temblorosas hacia el frente, las hojas y ramas
que cubren parte del suelo podrido crujen bajo mis tacones. Viejo, anticuado
y de aspecto muy abandonado, este lugar no se parece en nada al hotel
donde viven. Me hace preguntarme por qué lo usarían para algo.
Al detenerme en la parte delantera, observo que, en las dos primeras
filas, sentadas junto a los que van vestidos con capa y máscara, hay
mujeres. Ninguna de ellas está cubierta. Están como yo. Todas llevan
vestidos y tacones. La chica del otro extremo llama mi atención.
Es Sarah.
Estoy a punto de caminar hacia ella, pero me detengo cuando veo a la
mujer que está a su lado. Es la rubia de la fiesta en la casa de los Lords. La
novia de Matt.
¿Él está aquí? Si es así, lleva una capa y una máscara. El vello de mi
nuca se eriza cuando pienso que me está observando, pero me doy cuenta
de que no puedes ver las manos ni los brazos de las mujeres. Al mirar más
de cerca, me doy cuenta de que deben estar a sus espaldas. Mi corazón late
con fuerza y la sangre se precipita en mis oídos ante el inquietante silencio
que reina en un edificio tan grande. Es ensordecedor.
Salto cuando una mano se posa en mi hombro desde atrás. Intento
darme la vuelta, pero me lo impide. En lugar de eso, pasa sus manos por
mis brazos lentamente, y sé que puede sentir cómo tiemblo. Cuando llega a
mis muñecas, las coloca suavemente detrás de mi espalda.
Cierro los ojos, sabiendo que voy a aceptar lo que viene. Pase lo que
pase aquí esta noche, será porque me arriesgué. Elegí estar aquí. Elijo ser
suya durante el tiempo que él decida que me quiere.
Agarra mis dos muñecas con una de sus manos, luego escucho el
sonido del metal. Mi pecho sube y baja con cada inhalación errática. Miro a
Sarah, y ella tiene la cabeza gacha, mirando al suelo. Un vistazo rápido a la
primera fila muestra que todos lo están en la misma posición.
El frío metal se envuelve alrededor de mi muñeca y asegura las
esposas una a la vez hasta el punto de que pellizcan mi piel, haciéndome
79
gemir.
—¿Están demasiado apretadas? —Reconozco la voz de Ryat, mientras
aparta el cabello de mi hombro.
—Sí —respondo en voz baja.
—Bien. —Entonces los aprieta un clic más, y siseo un jadeo.
—¿Me harás daño?
—Sí.
Espero que haya dolor involucrado, y una parte de mí está excitada
por eso. Agarrando mi brazo, tira de mí hacia atrás.
RYAT
La conduzco escaleras arriba con mi mano en la parte superior de su
brazo, mis dedos se clavan en su suave piel. Llevo demasiado tiempo
esperando este día. Parece una eternidad desde que me dijeron que la
tomara como mi elegida. Pero por fin ha llegado. Nos dirigimos a la
plataforma, la llevo a la pequeña estructura similar a una piscina que se
agregó para que realicemos el ritual.
Los Lords recibieron este edificio hace mucho tiempo. Lo primero que
hicieron fue destripar el interior. No es una catedral normal. Se han añadido
cosas para acomodar nuestras tradiciones.
Se detiene torpemente en el borde y escucho su respiración acelerada.
Estoy a punto de decirle que se meta en el agua, pero ella misma da el primer
paso. Muerdo una sonrisa. Mi chica quiere entregarse a mí y no veo la hora
de hacerla mía.
Normalmente, esto se hace con la elegida desnuda, pero ella se dejará
la ropa puesta. No quiero que nadie vea su cuerpo. El objetivo del ritual es
limpiarlas de sus anteriores parejas sexuales, pero soy extremadamente
territorial sobre lo que es mío. He visto a las mujeres en Barrington durante
los últimos tres años lanzarse a esperar el día para ser una elegida. Da la
casualidad de que ella nunca ha tenido relaciones sexuales. Pero la
ceremonia de votos debe realizarse, no obstante, para solidificar el ritual.
Todavía la besó, la abrazó y la tocó, estoy seguro. Quiero limpiar cualquier
parte de él que quede en su cuerpo. 80
Como parte del ritual, tenemos que mostrar que nos pertenece. O
follas su boca, coño o culo. No es para complacerlas. Es para reclamarlas.
Así que, como soy egoísta y me niego a mostrar lo que tengo, su boca servirá.
Una vez que hayamos terminado aquí, la llevaré atrás y follaré ese apretado
coño en el bosque, en el suelo o contra un árbol. No importa. Todo el mundo
verá que es mía por las marcas de mordiscos en sus piernas y los
chupetones en su cuello.
Blakely será propiedad de un Lord. Me aseguraré de que todos lo
sepan.
Da el último paso, el agua caliente llega hasta su pecho mientras me
paro a su lado. Soltando su brazo, extiendo la mano y aparto el cabello
oscuro de su rostro, humedeciéndolo con mis dedos. Está tan hermosa
ahora mismo con el maquillaje hecho y el cabello arreglado. Me estoy
preparando para arruinarlo.
—Recita tu voto —ordeno.
Sus ojos se agrandan durante un breve segundo y lame sus labios con
nerviosismo. Entonces respira profundamente.
—Yo juro.
Buena chica. Estaba prestando atención al folleto que tenía enrollado
en la mano.
—Tú juras —reconozco y asiento hacia ella para que diga la última
parte conmigo.
—Nosotros juramos —decimos al unísono.
Entonces levanto la mano, agarro su cabello mientras pateo sus pies
debajo de ella y la sumerjo en el agua. La mantengo allí. Comienza a luchar
inmediatamente. Con tanta fuerza, que el agua salpica por encima del
cristal, cayendo al primer piso.
Levantándola, empieza a ahogarse en cuanto su rostro sale a la
superficie. La arrastro hacia las escaleras de mi derecha y me siento en la
de arriba, soltándola por un segundo para desabrochar mi cinturón y luego
mis pantalones.
Ella jadea mientras tose agua al mismo tiempo. Es el único sonido en
la catedral. Todos los que están abajo permanecen en silencio, esperando
pacientemente a que reclame a mi elegida. Matt incluido. Espero que el
maldito vea lo mucho que ella desea esto. A mí.
Está encorvada lo mejor que puede sin que su rostro esté en el agua,
81
la mayor parte de su cabello, ahora mojado, la cubre. No puede hacer nada
al respecto ya que sus manos siguen esposadas en su espalda.
Saco mi polla dura y la acaricio un par de veces, permitiéndole un
segundo más para recuperar el aliento, sabiendo que estoy a punto de
empeorar la situación. Entonces extiendo la mano, apartando suavemente
el cabello de su rostro con las yemas de mis dedos para poder verla. Los
charcos negros se acumulan debajo de sus ojos antes de correr por sus
mejillas. Sus pestañas mojadas están pegadas y sus labios separados
tiemblan mientras el agua corre por su barbilla. Sus bonitos ojos azules
están rojos y llenos de aprensión.
Ya es demasiado tarde, pequeña. Me perteneces.
Deslizo la mano por el agua, recogiendo todo su largo y húmedo
cabello en la parte posterior de su cuello. Una vez que lo tengo todo, la agarro
y tiro de ella hacia mí.
—Arrodíllate —ordeno, y sus rodillas caen sobre el tercer escalón,
debajo de mí, haciéndola gemir—. Abre la boca.
Sus ojos muy abiertos miran mi polla, y sonrío ante la expresión de
terror que tiene. Ella respira profundamente por última vez y lame sus labios
antes de abrir su bonita boca pintada para mí. Agarrando la base de mi
polla, la deslizo en su boca.
No soy gentil.
Sus arcadas llenan el espacio de la catedral y el agua vuelve a caer
por los lados mientras controlo su cabeza. Arriba y abajo, rebota sobre mi
polla. Trata de luchar contra mí y apartarse, pero no la suelto. En vez de
eso, agarro su cabello con más fuerza, introduciendo mi polla más
profundamente en su garganta. Ella cierra los ojos con fuerza, y su rostro
se frunce cuando golpeo la parte trasera, haciendo que se atragante de
nuevo.
—Mírame —exijo.
Sus ojos se abren, y puedo ver las lágrimas corriendo por sus mejillas
a través del agua que ya cubre su rostro.
—Relájate y ábrete para mí —susurro, ralentizando mi ritmo, dándole
un segundo para recuperar el aliento. Parpadea y nuevas lágrimas recorren
su rostro. Me desplazo hacia delante con mi trasero colgando del borde del
escalón, para colocarme en una mejor posición.
Salgo y ella succiona un grito ahoagdo.
82
—Ábrete bien para mí —digo en voz baja, limpiando las lágrimas de
su rostro con mi mano libre, untando el delineador de ojos negro y el rímel—
. Saca la lengua y respira por la nariz.
Tragando, abre la boca tanto como puede y saca la lengua.
Bajo su cabeza y su boca vuelve a acogerme. Inclino la cabeza hacia
atrás y cierro los ojos, sin preocuparme de mirar, solo queriendo venirme.
Golpeo la parte posterior de su garganta, y su cuerpo lucha contra mí
mientras vuelven las arcadas. Esta vez, no aflojo.
Mis pelotas se tensan y mi respiración se acelera. Empujo su cabeza
hacia abajo una última vez y la mantengo allí mientras me vengo,
obligándola a tragar.
Capítulo 13
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Jadeo para respirar mientras su semen, el agua y la saliva corren por
mi barbilla. Mi cuerpo tiembla incontrolablemente, mis rodillas están en
carne viva por los escalones. Me duele todo por la tensión y las manos se
me han entumecido por las esposas.
Sigo arrodillada cuando me suelta y se levanta. Lo miro a través de
las lágrimas que todavía caen y veo cómo mete su polla semidura dentro de
sus pantalones mojados antes de subir la cremallera. Es grande, tanto en
longitud como en grosor. Mi mandíbula duele la de tanto mantenerla abierta 83
y mi garganta también por lo rudo que fue.
Se inclina, agarra mi brazo y me pone de pie. Ni siquiera estoy segura
de poder caminar; mis piernas tiemblan mucho. Me saca del agua y me lleva
a las escaleras. Dejo caer la cabeza para mirar mis tacones mojados
mientras el agua corre por nuestras ropas empapadas.
Suelta mi brazo y agarra mi cabello, tirando de mi cabeza hacia arriba,
y gimo.
—No te avergüences, Blake —susurra en mí oreja—. Eres mi elegida.
Siéntete orgullosa. Sé que lo estoy.
Me guía por las escaleras, vamos a la izquierda al final, y permanezco
en silencio mientras me lleva por un pasillo hasta una puerta.
Damos un paso afuera. Mirando a mi alrededor, no puedo ver mucho.
Está oscuro y solo hay una luz en el edificio de arriba que ilumina la zona.
La catedral está rodeada de bosques y entrecierro los ojos tratando de
ver entre los árboles. El viento se levanta y me estremezco. Mi vestido
empapado se pega a mi cuerpo y el agua sigue corriendo por mis piernas.
—¿Qué estamos...?
Se gira hacia mí, agarra mis hombros y me da la vuelta, presionando
mi espalda contra el edificio. Grito mientras aplasta mis brazos
inmovilizados entre la catedral y yo. Da un paso hacia mí y me silencia,
colocando su mano sobre mi boca.
Se inclina hacia mi oreja, toma mi lóbulo en su boca y lo chupa,
haciendo que un escalofrío se deslice por mi espalda. Se aparta y me susurra
con voz ronca.
—Voy a follarte aquí y ahora. Esa boca es mía. Ese culo es mío. Ese
coño es mío. ¡Eres jodidamente mía!
Gimo mientras mi coño empieza a palpitar ante sus palabras. No
puedo imaginar lo duro que será con mi cuerpo después de lo que acaba de
hacer con mi boca. Todavía no estoy segura de si ya hemos tenido sexo desde
que me desmayé la primera vez y me drogué la segunda.
Sus ojos esmeraldas arden. Hace que mi estómago se revuelva por lo
mucho que quiere de mí. Y lo mucho que yo quiero darle.
—Ahora me perteneces, Blake. Y voy a tomar lo que es mío.
Retira su mano de mi boca y tomo una bocanada de aire. Da un paso
atrás, y me desplomo contra el edificio. No estoy segura de que mis piernas
84
puedan seguir sosteniéndome. Agarrando el dobladillo de mi vestido, tira de
él para amontonarlo en mi cintura. Mi respiración se entrecorta cuando
clava sus dedos en la parte superior de mi tanga y la baja por mis piernas
temblorosas, y tiene que ayudarme a quitármela.
—Por favor... —ruego, apartándome de la pared de la catedral para
aliviar mis brazos. Me duelen mucho las muñecas y las rodillas comienzan
a ceder, haciéndome arrastrar los tacones—. Desata las esposas...
Coloca las bragas en mi boca y presiona su mano sobre ella, sujetando
mi cabeza contra el edificio. Mi boca se llena de agua y me atraganto con
ella, haciendo que mi cuerpo convulsione contra el suyo antes de poder
tragarla. Parpadeo y él ve nuevas lágrimas caer de mis ojos por el acto.
Vuelve a acercar sus labios a mi oreja mientras su mano libre se
desliza entre nuestros cuerpos y encuentra mi coño.
—Todavía no sabes lo que significa pertenecerme. Pero estoy a punto
de enseñarte, pequeña. —Arrastra sus labios por el costado de mi cuello e
inclino la cabeza hacia un lado para permitirle el acceso—. Nadie me
escuchará follarte, y nadie me verá follarte.
Respiro con fuerza por la nariz mientras trago más agua de mi ropa
interior empapada.
—Pero todos sabrán que me perteneces. —Sus dedos masajean
suavemente mi clítoris y gimo—. Presumiré de mi trofeo cubierto de
moretones hechos por mis manos. —Separa los pliegues de mi coño y desliza
un dedo dentro de mí, obligándome a ponerme de puntillas—. Marcas de
mis dientes. —Muerde mi cuello y mi piel se eriza mientras grito detrás de
mi mordaza—. Ahora vives para mí. —Lame el costado de mi cuello hasta
mi oreja—. Y yo para ti. —Introduce un segundo dedo y respiro
profundamente por la nariz, cerrando mis ojos llorosos. —Me sirves y me
obedeces. Te protejo y te poseo.
Mis piernas tiemblan, me duelen los pies y los brazos por estar
inmovilizada, pero mi coño está empapado. Y no es porque haya estado en
el agua hace unos minutos. Nunca me habían tratado así. Tan dominada.
Mi cuerpo está temblando de anticipación por lo que le va a hacer. Esto es
lo que anhela. Lo que he imaginado que sería. Puede que nunca me haya
acostado con Matt, pero he jugado conmigo misma lo suficiente (con mis
dedos y juguetes) como para estar jodidamente preparada para él.
—Ahora... abre tus piernas y dejame follar tu coño. 85
RYAT
Su pequeño cuerpo tiembla contra el mío, pero hace lo que le digo.
Separa sus pies lo mejor que puede, y sonrío contra su piel húmeda.
Mía.
Va a ser la elegida perfecta. Tan ansiosa por aprender. Tan dispuesta
a someterse. Saco mis dedos de su coño, y ella deja escapar un gemido.
—No escupas esto —ordeno, retirando mi mano de su boca.
Ella asiente una vez. Si tuviera cinta adhesiva, la añadiría, pero no la
tengo. Además, esto será una prueba de qué tan bien asumirá la
responsabilidad de ser una elegida.
Me agacho, desabrocho mis pantalones y descubro la polla. Ha estado
dura todo este tiempo. ¿Le duelen los brazos y las muñecas? Ella debería
sentir lo que siente un hombre. A veces te pones tan duro que es
insoportable. Puede hacerte caer de rodillas si no tienes cuidado.
Doy un paso hacia atrás, agarro su muslo derecho y levanto su tacón
del suelo. Sosteniéndolo contra mi cadera, miro hacia abajo y veo cómo la
cabeza de mi polla se abre paso en su jodido y dulce coño.
¡Mía!
Soy el primero en estar allí.
Su grito entrecortado me hace sonreír mientras me abro paso dentro
de ella. Está tan jodidamente apretada. Bueno, haré lo mejor que puedo en
esta posición. Preferiría que su culo estuviera en el aire para poder
profundizar, pero lo haré cuando la lleve de regreso a mi casa.
No estaba bromeando cuando le dije que todo el mundo sabrá que me
pertenece. Tengo toda la noche para tenerla como quiera. Para marcar mi
territorio. Y no puedo esperar a ver el rostro de Matt cuando la lleve a la
casa de los Lords. Debería haber tomado mi advertencia como la amenaza
que era. No cometeré el mismo error que él. Le pondré una correa tan
jodidamente corta que no podrá respirar sin mi permiso.
Bajando mi rostro a su cuello, beso su piel mojada, mechones de su
cabello se pegan a mis labios mientras tiro de mis caderas hacia atrás y las
empujo hacia delante, forzando más sonido incoherentes de su boca
amordazada.
86
—Joder, Blake. —Su ya apretado coño se contrae alrededor de mi
polla, y mi respiración se acelera. Mi mano libre cae sobre su otro muslo y
lo levanto también, usando mi cuerpo para presionarla contra el edificio.
Empiezo a follarla con fuerza, con embestidas rápidas y sin protección.
Nunca utilizaré condón con ella. No hay razón para hacerlo. Estoy limpio, y
sé que ella también lo está.
No he tenido relaciones sexuales en más de tres años, desde que hice
el juramento el verano anterior a mi primer año. Por eso se inició la
tradición. Nos muestra cómo es saborear el poder. Poseerla es solo una
pequeña fracción de lo que haré una vez que me gradúe de Barrington. Los
Lords no quieren que pasemos nuestros años universitarios dejando que los
coños se interpongan en nuestro camino. Tenemos que demostrar que
nuestra lealtad a los Lords es más importante que nuestras pollas.
Olvidé lo bien que se siente un coño. Lo cálido, suave y flexible, cómo
se estira para adaptarse a mi tamaño. Y está tan mojada, pero todavía hay
suficiente resistencia como para que tenga que forzarla. Me deja sin aliento.
Mi mano ya no es suficiente.
Mis pelotas se tensan por sí solas, y rechino los dientes, sin querer
que esto termine. Pero traerla aquí no fue la mejor idea. Siempre existe la
posibilidad de que alguien regrese aquí y la vea, pero los Lords aún están
adentro realizando el ritual. Quería ser el primero esta noche porque no iba
a esperar más.
Sabiendo que no puedo evitarlo, dejo caer sus piernas y me retiro
porque voy a venirme en cualquier momento.
Me alejo de ella, agarro su vestido y tiro de ella hacia adelante,
obligándola a arrodillarse. Introduzco la mano en su boca, saco su ropa
interior y agarro su cabello por la coronilla con esa mano, inclinando su
cabeza hacia atrás.
—Abre la boca —digo con los dientes apretados.
Separa sus labios y me mira fijamente, con lágrimas corriendo por su
rostro manchado de maquillaje.
¡Jodidamente hermosa! Como sabía que sería.
Agarro mi polla húmeda con la mano libre justo a tiempo para
acariciarla una vez antes de venirme en su rostro con un gemido. La fuerza
que se desprende de eso casi me hace caer de rodillas. Inclinándome hacia
87
delante, tengo que soltar su cabello para colocar mi mano en el edificio
detrás de ella y mantenerme erguido.
Que me jodan.
Valió la pena. Para estar con ella. Saber qué puedo hacer eso todo lo
que quiera cuando quiera. Es un momento para subir el ego, sin duda. El
poder de eso por sí solo es casi un subidón, como estar dentro de ella.
Apartándome de la pared, intento calmar mi respiración mientras
miro mi polla. No hay sangre que pueda ver. Pero he follado con suficientes
mujeres antes de la universidad para saber que no todas sangran. Supuse
que las probabilidades de que lo hiciera eran pequeñas. Cuando la dejé en
su apartamento después de la fiesta, busqué en sus cajones y encontré
todos los juguetes que supongo usa para sí misma. Cualquier cosa así
podría haber estirado su himen a lo largo de los años. Además, no sangró
cuando la penetré con los dedos. Meto mi pene dentro de mis pantalones y
subo la cremallera.
Me agacho a su altura, extiendo la mano y paso mi dedo por el semen
esparcido en su mejilla.
—Saca la lengua —ordeno.
Ella traga antes de separar los labios y hacerlo.
—Buena chica —la elogio, y ella gime, su cuerpo se estremece.
Pasando mi dedo por su lengua, la limpio. Luego paso tres dedos por su
barbilla, recogiendo más y los meto en su boca, presionando en la parte
posterior de su garganta y forzando su cabeza hacia atrás. Tiene arcadas,
sus ojos parpadean con lágrimas frescas, pero no intenta apartar la
cabeza—. Cierra.
Sus labios se cierran alrededor de mis dedos lo mejor que pueden, y
su lengua los envuelve, haciéndome gemir cuando chupa, deseando que sea
mi polla la que esté dentro de su boca de nuevo. Cuando se hace bien, una
boca puede sentirse mejor que un coño. Lentamente, los saco, dejando que
los chupe para limpiarlos una vez más.
Satisfecho con su obediencia, especialmente con su falta de
experiencia, me pongo de pie y busco en mi bolsillo trasero la llave de las
esposas.
Ella baja la cabeza y deja escapar un suave sollozo sabiendo que está
siendo liberada del implacable metal que ata sus muñecas. Camino detrás
de ella y agarro su brazo, tirando de ella para que se ponga en pie. Grita y
tambalea hacia adelante con sus tacones, pero la sujeto. Inspecciono sus
88
muñecas y manos antes de desatarlas. Hay un poco de sangre corriendo por
sus manos debido a los cortes en su piel, y están azules por la falta de
circulación.
Esto es obra suya.
Pregunté si le apretaban demasiado delante de los Lords. Era para
mostrar. Cuando ella dijo que sí, no podía mostrar ninguna debilidad, así
que las apreté. Pero con toda honestidad, la estaba para el fracaso. Si ella
hubiera dicho que no, las habría apretado también.
El ritual es muy claro sobre cómo tratamos a nuestra elegida durante
la ceremonia de votos. Lo que haga con ella a puerta cerrada es otra historia.
Pero no seré suave con ella. Eso no es lo que soy.
Fui entrenado por un compañero del Lord, y Ty me enseñó lo que se
esperaba. Estamos entrenando a estas mujeres para un poder superior. Ni
siquiera yo puedo salvarla de su futuro. Todo lo que puedo hacer es
prepararla.
Ella conocerá el infierno, pero por ahora, yo seré su demonio.
Quito las esposas y deja escapar un suave grito antes de llevar sus
manos hacia delante. Vuelvo a poner el vestido en su lugar, me agacho para
tomar su ropa interior y meterla en mi bolsillo.
—Vamos —digo y agarro su brazo, guiándola por el edificio hasta su
auto estacionado al frente.
89
Capítulo 14
BLAKELY
Traducido por Danielle
Corregido por Leyroja
Me coloca en el asiento del pasajero y se sube al asiento del conductor.
Había dejado las llaves en el auto, junto con mi bolso y el teléfono; lo pone
en marcha y nos aleja del edificio. Estaba en medio de la nada, así que no
me preocupaba que alguien se llevara nada.
Permanezco en silencio, frotándome las manos. Cosquillean cuando
finalmente recupero la sensibilidad en mis dedos. Mis muñecas están en
carne viva y ensangrentadas. Todavía tengo semen en mi rostro, mi cabello
y en mi pecho. No estoy segura si puedo limpiarlo. Tengo mucho frío, estoy 90
sentada con mi vestido mojado, y mi ropa interior está en su bolsillo. Mis
muslos arden y mi vagina esta dolorida. No fue tan doloroso como pensé que
sería, y eso me hace preguntarme aún más si ya he tenido sexo con él.
Después de todo lo que ha pasado desde que empezaron las clases, no me
arrepiento de mi decisión de vivir mi vida como quiero.
Sí, algunos argumentarían que el hecho de haber aceptado ser su
elegida me quita cualquier derecho a decidir sobre mi cuerpo, pero yo lo veo
de otra manera. Veo libertad en saber que le pertenezco. Alguien que me
quiere físicamente. Una persona no puede soportar tanto rechazo antes de
empezar a preguntarse ¿por qué? ¿Qué está mal conmigo?
—¿A dónde vamos? —susurro, mordiendo mi labio inferior con
nerviosismo, preguntándome qué pasará ahora.
Me mira durante un segundo antes de volver a centrar la vista en la
carretera.
—A la casa de los Lords —responde antes de que “I Don't Give A ...”
de MISSIO y Zeala empiece a invadir el auto.
Atravesamos la entrada del hotel, y él estaciona mi auto antes de
abrirme la puerta.
Al ingresar en el lugar, es extraño estar aquí sin que esté abarrotado
de personas. No hay luces intermitentes ni música a todo volumen. Solo
silencio.
—Todos están todavía en la ceremonia de votos —afirma, sabiendo lo
que estoy pensando.
Toma mi mano y me guía hasta el dormitorio donde una vez encontré
a mi desconocido con una máscara. Entra por otra puerta y es su baño
privado. Un largo espejo y un mostrador con doble lavabo están frente a
nosotros. Una puerta a la derecha es donde debe estar el retrete. A la
izquierda hay una ducha que ocupa toda la longitud del baño. Hay un vidrio
que permite ver el interior con tres cabezales de ducha. Una en cada extremo
y la tercera en el centro. El suelo es blanco, las paredes gris oscuro. La
encimera es negra. Es extraño ver que no hay nada que lo desordene como
todas las cosas que dejo en el mío.
Suelta mi mano, se da la vuelta y sus ojos esmeraldas se encuentran
con los míos. Se me corta la respiración al ver su mirada.
91
Está hambriento.
Me dicen todo lo que me estaba preguntando. Sé que lo que hicimos
en el bosque fue solo una muestra de lo que quiere de mí.
—Dúchate. —Sus ojos miran mi rostro cubierto de semen y manchado
de maquillaje y luego bajan por mi cuerpo—. Límpiate. —Luego sale,
dejándome encerrada.
No me dijo que me diera prisa, así que me tomo mi tiempo. Las heridas
en mis muñecas arden con el agua, pero no es insoportable. Me coloco
debajo del rociador central y disfruto del agua caliente antes de lavar mi
cabello con su shampoo. Luego uso su gel de baño y me pregunto si es por
eso que me trajo aquí. Una forma más de reclamarme. Es difícil negar a un
hombre si te bañas en su aroma.
Cierro el grifo, salgo de la ducha y me seco con una toalla blanca que
he encontrado colgada en un gancho, teniendo cuidado con las muñecas.
Mirando a mi alrededor, me doy cuenta de que no tengo nada que ponerme,
pero tengo la sensación de que es a propósito.
Abro el armario que hay debajo de uno de los lavabos y encuentro un
enjuague bucal. Desenroscando la tapa, echo un poco en mi boca. Lo agito
antes de escupirlo en el lavabo. He tragado agua sin saber qué contenía y
me vine. Varias veces. Me gustaría lavarme los dientes, pero el enjuague
bucal servirá por ahora.
Respirando profundamente, abro la puerta y salgo a su dormitorio. Es
lo que me imagino que tendría un tipo como Ryat: las paredes oscuras están
despejadas y la cama está cubierta con sábanas negras, un edredón negro
y dos almohadas con fundas a juego. Hay una cómoda alta y otra larga de
color gris oscuro. No hay televisión ni espejo colgados. La última vez que
estuve aquí no presté atención. Estaba demasiado borracha y también tenía
los ojos vendados.
Él está junto a la cómoda larga de espaldas a mí. Todavía lleva la ropa
mojada y veo cómo la camisa se adhiere a su espalda y brazos. Se puede ver
el contorno de cada músculo. Se tensan cuando se mueve, buscando algo.
Me aclaro la garganta y él empuja el cajón para cerrarlo. Se da la
vuelta, saca la lengua y lame sus labios mientras sus ojos verdes me
observan.
—Suelta la toalla —ordena, y mi corazón se acelera.
92
Levanto la mano, la desprendo de mis axilas y la dejo caer a mis pies.
Ya sé que me ha visto por completo. Bebí ese líquido, me cambié de ropa,
me metí en la cama y desperté desnuda horas después. Él me había
desnudado.
Se acerca, con los ojos fijos en mis pechos. Se detiene, extiende la
mano y toma el derecho, gimo cuando lo aprieta. No es nada suave, pero me
encanta. Cada vez que Matt y yo jugábamos, él era suave. Siempre sentí que
quería más.
Ryat lo suelta y le da una palmada en el costado. Haciendo que la piel
escueza y el sonido rebote en las paredes de la habitación.
Salto hacia atrás, jadeando cuando una descarga eléctrica corre
directamente a mi coño, haciéndolo palpitar y levanto mis manos para
cubrirlos. Una sonrisa cruel se extiende por su rostro, sabiendo
exactamente lo que me hizo. Extendiendo la mano hacia atrás, saca las
esposas de su bolsillo trasero, y gimo al verlas. Los cortes que dejaron en
mis muñecas empiezan a palpitar de nuevo.
—Pon tus manos a los lados, o irán a tu espalda.
Una elección. De buena gana o por la fuerza. ¿Por qué quiero que me
obligue? Arquea una ceja ante mi vacilación y se acerca a mí, pero en el
último segundo, decido bajarlas a mis costados.
—Eres una chica tan buena —susurra con cariño mientras arroja las
esposas sobre la cama.
Una extraña sensación de decepción me invade por haberme
acobardado. Dijo que me haría daño, y eso es lo que quiero. Si no hay dolor,
¿cómo sabes que estás vivo?
—¿No lo eres? —pregunta. Levantando la mano, roza con sus nudillos
la parte superior de mis pechos y me obliga a pensar en otra cosa. Mis
pezones se endurecen a medida que sus manos viajan más abajo sobre ellos.
Quiero ser su chica buena, pero en el mal sentido.
—Sí —musito. Mi cuerpo nunca se ha sentido tan vivo. Tan necesitado
de algo que ya ha tenido. No me he liberado cuando me folló. Pero tengo la
sensación de que ese era el objetivo. Era una demostración de posesión,
aunque nadie estuviera mirando.
Sus ojos se dirigen a mi cuello.
93
—¿De quién eres chica buena?
—Tuya —respondo suavemente.
—Mía —asiente.
Vuelve a darme una palmada en mi pecho y grito. No ha sido tan fuerte
como la primera vez, pero me atrapa desprevenida. Mis manos suben, pero
las vuelvo a bajar a mis costados.
Las comisuras de sus labios se levantan lentamente antes de
mostrarme su preciosa sonrisa. Solo eso hace que la humedad se acumule
entre mis piernas. El hombre sabe exactamente lo que hace.
Lo hace de nuevo, esta vez con más fuerza, y echo la cabeza hacia
atrás, cerrando los ojos y soltando un grito. Pero no es porque duela. Se
siente muy bien.
Lo vuelve a hacer, y esta vez gimo, mi cuerpo se sacude ligeramente,
empezando a adaptarse al escozor.
—Te gusta eso, ¿verdad, Blake? —Su voz está llena de diversión—
Tanto potencial para mi elegida.
No estoy segura de lo que significa eso, y no estoy dispuesta a
preguntar.
—Mírame —ordena, sin humor ahora.
Abro los ojos y bajo la cabeza para mirarlo fijamente. Su mirada se
dirige a mis pechos. Extiende la mano y toma mis dos pezones duros entre
sus dedos y los pellizca. Con fuerza. Me pongo de puntillas, gritando, y tira
de mí para acercarme más a él. Jadeo mientras me sujeta. Cierro las manos
en puños a mis costados, tomando una profunda respiración.
Suelta mis pezones, gimo de nuevo por la sensación que me produce.
Se siente bien. Muy bien.
—Agarra tus tacones. —Señala con la cabeza la puerta del baño que
hay detrás de mí y luego se gira, volviendo a la cómoda.
Entro en el baño y los encuentro tirados en el suelo, donde me los
había quitado para ducharme. Todavía están mojados, vierto el poco agua
que queda dentro en el lavabo y vuelvo al dormitorio.
—Póntelos —ordena, sin siquiera molestarse en mirarme.
Utilizando la pared como soporte, deslizo mis pies dentro de los Gucci 94
de 15 centímetros. Están fríos por el agua, y mis pies ya están muy
adoloridos por usarlos antes. Pero no le diré eso. Me gusta el dolor.
Se da la vuelta y veo que tiene algo en la mano. Lo lanza sobre la cama.
Mis ojos se mueven hacia el objeto, pero él extiende la mano y me agarra,
tirando de mí hacia él.
Tropiezo con mis tacones y caigo sobre él, me atrapa. Llevándome al
pie de la cama, me hace girar hasta que estoy de espaldas a él y golpea
suavemente mi trasero.
—Abre las piernas. Todo lo que puedas.
Veo que ha tirado mi ropa interior de antes en la cama. Golpea mi
trasero de nuevo, llamando mi atención. Y coloco las manos en el estribo
negro para apoyarme y separarlas tanto como sea posible. Se agacha junto
a mi tobillo izquierdo y veo cómo mete la mano por debajo y saca una
cadena. Es corta, está unida a un brazalete de cuero negro y el otro extremo
está sujeto al poste. Envuelve el brazalete alrededor de mi tobillo,
asegurando la hebilla. Tiro de ella para ver qué holgura tiene. No hay
ninguna. Luego va hacia el otro tobillo, tira aún más hacia el otro poste de
la esquina y hace lo mismo.
De pie detrás de mí, coloca su mano en mi espalda y me empuja para
inclinarme sobre el estribo. Está un poco más alto que mis caderas, así que
tengo que ponerme de puntillas para que no se clave en mi estómago.
En el momento en que mi rostro toca la cama, siento que los músculos
de mis piernas se tensan por la posición. Respiro, tratando de reajustarme,
pero no va a importar. No creo que deba sentirse cómodo.
Se acerca al lado izquierdo y se agacha, agarrando otra cadena de
debajo de la cama.
—Mano derecha.
Deslizo la izquierdo hacia él y se queda mirándome.
—¿Mano derecha...? —hago una pausa repitiendo lo que dijo, pero él
está en el lado izquierdo de la cama.
Inclinándose, agarra mi mano derecha y la empuja hacia él a través
de la cama. Envuelve el brazalete de cuero en mi muñeca, asegurándolo, y
casi sonrío al sentirlo. No están tan mal como las esposas. Luego vuelve a
caminar por detrás de mí y hacia la derecha. Esta vez, ni siquiera dice nada.
Toma mi mano izquierda, la cruza por encima de la derecha y asegura esa
muñeca también.
95
Todo mi cuerpo está tenso, la parte superior de mi cuerpo está
retorcido como un pretzel. Mi cuello y mi barbilla están apoyados en la parte
superior de mis brazos, lo que dificulta mi respiración.
Abre el cajón superior de la mesita de noche y saca un pequeño rollo
de cinta adhesiva. Mi respiración se acelera. Desaparece detrás de mí y trato
de mirar por encima de mis hombros, pero no puedo. Mis brazos cruzados
restringen el movimiento de mi cabeza.
Sus pantalones mojados rozan mis muslos antes de inclinarse sobre
mi espalda, presionando mis caderas contra el estribo. El borde de la
madera, clavándose en mi piel, me hace gemir.
Extendiendo la mano, agarra la ropa interior. Con su mano libre,
agarra mi barbilla y la levanta de mis brazos, obligando a mi cuello a
arquearse hacia atrás en un ángulo doloroso. Sin decir una palabra, mete
la ropa interior en mi boca, y luego escucho que arranca un trozo de cinta.
La presiona sobre mis labios, asegurando la ropa interior en mi boca como
antes. Al menos esta vez no están empapadas de agua, pero todavía siguen
estando húmedas.
Recoge todo mi cabello y lo sostiene en la base de mi cuello, todavía
tirando de mi cabeza hacia atrás.
—Una elegida debe comprender la palabra paciencia.
Trato de acomodar mí ya dolorido cuerpo, pero no puedo moverme, ni
un centímetro.
—Debe comprender la palabra obediencia. —Su mano libre se acerca
y agarra mi cuello, sus dedos se clavan en la piel mientras restringe el aire.
Mi cuerpo se sacude, tratando de luchar por sí mismo, haciendo que
las cadenas traqueteen y la cama tiemble.
—Y debe entender que su cuerpo ya no es suyo. —Besa la mejilla y
suelta mi garganta. Mi rostro vuelve a estar apoyado sobre mis brazos y
respiro profundamente por la nariz.
Sus manos tocan el interior de mis muslos y doy un respingo.
—Cada caricia, cada beso, cada gramo de placer que reciba tu cuerpo
será proporcionado por mí. —Desliza sus manos suavemente hacia arriba,
y su pulgar se introduce en mi coño aún dolorido.
Gimo, empujando contra él, mi cuerpo vibra. Mi corazón late con
96
fuerza y puedo sentir mi pulso acelerado.
—Ni siquiera te tocarás. —Saca el pulgar y lo sustituye por dos dedos,
metiéndolos hasta los nudillos, y duele mucho. Gimo y las lágrimas
comienzan a arder en mis ojos—. Si desobedeces, serás castigada, pequeña.
Intento mover las caderas mientras sus dedos entran y salen
lentamente. Sé que está provocándome, haciéndome sentir mojada y
necesitada. Retira sus dedos y lo escucho caer de rodillas. Y entonces su
cálida y húmeda lengua recorre mi palpitante coño.
Gimo cuando lo lame. Sus manos suben a mi culo y agarran mis
nalgas, separándolas. Me tenso mientras su lengua continúa moviéndose
lentamente hacia arriba. Empiezo a intentar decirle que se detenga, pero no
hago más que murmurar cosas sin sentido mientras tiro de mis ataduras
tan fuerte como puedo sin éxito.
Sus dedos se clavan aún más en mi piel mientras su lengua se desliza
por mi orificio fruncido. Luego, con la misma rapidez, desaparece. Presiona
suavemente sus labios en mis nalgas antes de soltarlas. Pero no me relajo.
Estoy más tensa que antes.
No, no, no, niego con la cabeza. Matt y yo nunca hicimos nada allí.
Nunca lo intentó, pero de todos modos yo no se lo habría permitido.
Ryat se ríe ante mi malestar.
—No hay necesidad de luchar contra eso, Blake. —Con una palmada
en mi trasero de forma juguetona, añade—: También me voy a apropiar de
eso.
RYAT
Entro en la catedral, mirando mi reloj. Quizá les quede una hora.
Observando un banco en el fondo, me deslizo y me siento, moviendo
mis brazos a lo largo del respaldo. Una regla de los Lords es que veas a tus
hermanos aceptar a sus elegidas. De lo contrario, no habría necesidad de
estar presente. No puedes mostrar posesión a una sala vacía. Además, hace
que los miembros más jóvenes tengan hambre. Les recuerda por qué tienen
que abstenerse de mojar su polla durante tres años. 97
Miro hacia el desván y veo a uno de mis hermanos en el agua. Tiene
una capucha negra sobre la cabeza de su elegida mientras la folla por detrás.
Está completamente desnuda, sus tetas falsas presionadas contra el
costado de vidrio de la bañera cuadrada y sus manos también están
esposadas a la espalda.
Me hace pensar en Blakely. La dejé atada y amordazada a mi cama
para volver aquí.
Se viene y la saca de la piscina de un tirón. Sin ellos, puedo ver lo bajo
que está el nivel del agua ahora. Ni siquiera llega a la cintura. Follar en un
recipiente hará eso. El agua tiene que ir a alguna parte.
—¿Dónde está tu chica? —pregunta Gunner, sentándose en el banco
frente a mí. Se gira en su asiento para mirarme.
—Aquí no —afirmo. No es de su incumbencia dónde está ella. Me
aseguré de cerrar la puerta de mi habitación para que nadie pueda llegar a
ella. Y la amordacé por esa misma razón. No quiero que alguien la escuche
allí. Los Lords pueden estar aquí, pero todavía hay personal allí. Ahora que
los mayores pueden usar sus pollas, no habrá más que malditas orgías.
Pasarán a sus elegidas de habitación en habitación mientras otras mujeres
se unen a ellas. —¿Dónde está la tuya? —contesto. Eligió a su mejor amiga,
Sarah.
—Está desmayada en mi maletero. —Sonríe.
—¿Cuántas más hay? —pregunto, mirando alrededor de la sala. Todos
los de primer, segundo y tercer año siguen sentados con sus máscaras y
capas.
—Dos —responde, mirando su reloj.
Justo en ese momento, escucho a una mujer decir.
—Lo juro. —Mientras se pone de pie en el agua.
—Tú juras —anuncia Prickett—. Nosotros juramos —dicen al
unísono, entonces él la empuja debajo del agua, colocando su pie en su
espalda, manteniendo su rostro en el fondo.
Vuelvo a mirar a Gunner, y está comprobando su reloj de nuevo.
—¿Tienes que ir a algún lugar?
—Sarah se despertará en unos treinta minutos —responde.
Asiento. La drogó y pronto se le pasará el efecto.
98
Escucho a la chica jadear cuando Prickett la saca del agua, e
inmediatamente, la folla por el culo. He visto a suficientes Lords tomar a sus
elegidas durante los últimos tres años que podría pasar sin verlos más. No
podría importarme menos a quién y cómo follan.
Ahora que elegí a la mía, podría prescindir de todo lo demás. Quiero
vivir en mi habitación con ella. A la mierda, quiero mudarme de la casa de
los Lords e ir a algún lugar remoto con ella. Solo nosotros, sin nadie
alrededor en kilómetros. Entonces no tendría que amordazarla y podría
escucharla gritar mi nombre durante horas.
Prickett y su chica terminan, y él la saca del agua mientras ella
solloza. Le hacemos creer a estas mujeres que tienen la opción de ser
elegidas. Pero no todas lo son. Nos dan una lista de nombres que deben ser
elegidas incluso antes de que comience el último año. La manipulación no
es difícil. Si alguien te dice repetidamente lo bueno que es algo,
eventualmente querrás probarlo.
Una más.
Sacando mi teléfono, abro la transmisión en vivo en mi aplicación.
Blake sigue en el mismo lugar donde la dejé. Justo como pensé que estaría,
pero aun así no duele mirar. Tengo diez cámaras instaladas en mi
habitación, así que puedo verla desde cualquier ángulo. Además, dos en mi
baño. La casa está llena de ellas. Cada Lord tiene la misma aplicación y la
oportunidad de ver a su elegida. Ella no está luchando. No me sorprendería
que se desmayara. Ha sido un largo día, y estoy a punto de hacer que sea
una noche muy larga para ella.
—Lo juro.
Cierro la aplicación, dejo caer el teléfono sobre mi regazo y miro hacia
el desván. Matt está de pie en el agua con Ashley.
—Tú juras —gruñe.
Sonrío. Lo siento, maldito bastardo.
—Nosotros juramos —dicen, y él agarra la parte posterior de su cuello,
empujándola debajo del agua boca abajo. Ella lucha, el agua salpica
alrededor. Él tiene las manos de la chica atadas detrás de su espalda con
bridas, y los tobillos también están atados. No hay ninguna regla sobre cómo
sujetar a tu elegida. Siempre y cuando se haga. Ser sujetado debajo del agua
hará que cualquiera luche, así que las ataduras ayudan a evitar que
arranquen nuestras mascaras. Además, es otra forma de dominarlas. Está
desnuda y él ya le ha puesto un collar.
99
Me siento más erguido cuando sigue sujetándola debajo del agua.
Está mostrando los dientes como si estuviera enfadado con ella. Como si
fuera culpa de ella que la haya cagado y haya perdido su juguete.
Ella ralentiza sus movimientos, su cuerpo se afloja por completo. ¿Qué
diablos...? Me pongo en pie de un salto.
—¡Matt! —Grito en advertencia.
Todos en la catedral se giran para mirarme. No puedo ver sus rostros
debido a sus máscaras, pero estoy seguro de que tienen los ojos muy
abiertos. Un Lord nunca le dice a otro miembro cómo debe tratar a su
elegida. Matt me lanza una mirada de “vete al infierno” y luego la levanta del
agua por el cabello. Su cabeza cuelga hacia atrás y se queda completamente
quieta durante un segundo antes de escupir agua por la boca. Aspirando
aire, procede a toser.
Ser un Lord no se trata de lastimar a nuestras elegidas. Son una
recompensa. Si la rompes o la matas, no podrás reemplazarla por otra. Él lo
sabe.
No voy a decir que nunca ha sucedido porque ocurrió. Más de una vez
desde que me incorporé. Estas mujeres figuran como personas
desaparecidas y nunca son buscadas. Cuando el público ni siquiera sabe
que tu organización existe, nadie sospecha que se cometió un crimen.
Me doy la vuelta y salgo de la catedral, regresando a la casa para jugar
con Blakely. Mi teléfono suena cuando me siento en mi auto.
—¿Hola? —respondo, dejando que el bluetooth lo tomé mientras
arranco por el camino de grava.
—¿Con quién terminaste? —pregunta mi padre a modo de saludo. Es
un Lord. La mayoría de los miembros llegaron aquí por su linaje. Mi hijo o
mis hijos serán Lords algún día y así sucesivamente. Es algo que no fue una
elección, sino que se me exigió. Pero yo estaba más que preparado y
dispuesto a aceptar.
—Blakely —respondo, saliendo a la carretera.
—Buen trabajo, hijo —dice con un fuerte suspiro.
—¿Alguna vez dudaste de mí? —pregunto en broma.
Se ríe. 100
—No. Solo asegúrate de hacer lo que hay que hacer.
—Siempre.
—Nos vemos este fin de semana. —Cuelga, satisfecho con nuestra
charla, y “Everybody Gets High” de MISSIO llena inmediatamente mi auto.
Matt no se acercará a ella. No hasta que la entregue físicamente
después de la graduación. Y no quedará nada de ella para que él se lleve.
Desbloqueando la puerta de mi dormitorio, entro y la encuentro
todavía desnuda, inclinada sobre mi estribo atada, amordazada y con los
ojos cerrados.
Decidiendo dejarla dormir unos minutos más, entro en el cuarto de
baño y me despojo de mi ropa aún húmeda. Necesito una ducha. Entro,
cierro la puerta y miro mi polla dura. Pongo un poco de jabón en mi palma
y la acerco a mi polla. Envuelvo la mano alrededor de la base y la acaricio,
mi mano se aprieta tan dolorosamente que me deja sin aliento.
—¿Qué...? —Me detengo y la suelto, apoyando ambas manos en la
pared, me paro debajo del rociador. Llevo tanto tiempo haciéndolo que ya es
una costumbre. La cantidad de porno que he visto en los últimos años es
suficiente para hacer sonrojar a una prostituta. Eso sin mencionar lo que
he visto suceder aquí en la casa de los Lords. Sabíamos al entrar en nuestro
primer año cuáles iban a ser nuestros requisitos. Perdí mi virginidad cuando
tenía quince años con la hija de nuestro vecino. Ella tenía la misma edad
que yo. No fue como si hubiéramos salido. Los dos queríamos follar y la
decisión fue fácil. Después de eso, follé durante toda la escuela secundaria.
El verano antes de venir a Barrington, follé con todas las que pude, sabiendo
que sería la última oportunidad que tendría durante un tiempo. No sirvió de
nada. En el momento en que llegué y supe que tendría que masturbarme
fue cuando empecé a desearlo.
Dile a alguien que no puede tener algo y míralo hacer todo lo que esté
a su alcance para lograrlo. Especialmente si ya lo han experimentado antes
y saben lo bien que se siente. Nos hacemos responsables. Muchos hombres
han sido expulsados, despojados de sus títulos y rechazados por eso. Los
Lords no bromean. Es una organización de tolerancia cero. No hay tres 101
strikes y estás fuera. Pueden decidir en cualquier momento decirte que
recojas tus cosas y te vayas a la mierda durante toda tu estancia en la
universidad. Si aceptas y te conviertes en un Lord y luego la cagas. Bueno,
digamos que te persiguen y te matan.
Terminando con la ducha, me seco y salgo al dormitorio, decidiendo
que es hora de despertarla. Abro mi mesita de noche y saco primero el
lubricante. Luego me dirijo al extremo de la cama. Dejo caer la toalla a mis
pies, la alejo de una patada y paso los dedos por su coño. No está tan
mojada, pero no esperaba que lo estuviera. Aplico un poco de lubricante en
mis dedos y lo froto suavemente sobre su coño y sobre su culo. Se asustó
cuando la toqué ahí antes de irme para terminar de ver la ceremonia de
votos, pero aprenderá que eso también me pertenece, y lo tendré. Incluso si
eso significa que no me deja otra opción que tomarlo por la fuerza.
Introduzco un dedo en su coño, observando si reacciona. Cuando no
lo hace, añado un segundo, y su cabeza se mueve un poco.
—Despierta, Blake.
Retiro los dedos, agarro mi polla y me deslizo dentro de ella, sin
esperar. Ella se sacude, tirando de sus ataduras, tratando de darse la
vuelta. Dando una palmada en su trasero, ecucho su gemido entre dientes.
Mirando hacia abajo, veo cómo mi polla entra y sale de ella. Ahora puedo
entrar más profundamente que antes, y puedo hacerlo con más fuerza.
Agarrando el estribo a cada lado de sus caderas, lo hago. No pierdo el
tiempo. Sé que está dolorida, pero ir despacio no le hará ningún bien.
Además, yo no soy así. No voy a darle ninguna falsa esperanza de que esto
será algo más de lo que es.
Soy su dueño.
Su coño se aferra a mí, y yo empujo dentro de ella, el cabecero golpea
la pared con cada embestida. Inclinándome sobre su cuerpo, agarro su
cabello y levanto su cabeza de sus brazos. Envuelvo mi brazo libre alrededor
de su cuello y sujeto su cabeza. Sus brazos cruzados delante de ella se
tensan y sus manos se cierran en puños.
—¿Sientes eso? —pregunto, haciéndola gemir— ¿Lo jodidamente
húmeda que estás? —Me retiro y empujo mis caderas hacia delante—. Me
encanta —digo, y ella se contrae a mi alrededor. Gruñendo en su oreja,
golpeo mis caderas contra ella, su respiración se acelera y su cuerpo se
tensa. Un grito entrecortado llena mi habitación cuando se viene.
Reduzco el ritmo y suelto su cabello y cuello. Su cabeza cae sobre sus
brazos cuando me retiro por completo y se deja caer sobre la cama.
102
Introduzco mi pulgar en su húmedo coño un par de veces antes de volver a
sustituirlo por mi polla.
Cuando deslizo mi pulgar hasta su culo, empieza a resistirse, pero no
tiene ninguna oportunidad. Presiono mi pulgar sobre su orificio cubierto de
lubricante, aplicando un poco de presión.
—Relájate —digo, golpeando el costado de su pierna con mi mano
libre—. Dolerá menos. —Gimiendo, deja de forcejear. Saco mi polla de su
coño y la penetro lentamente mientras mi pulgar empieza a rodear su culo,
aplicando suavemente más presión— Buena chica —digo, repitiendo ambas
cosas—. Solo respira.
Ella jadea, su cuerpo tiembla. Veo cómo los músculos de su espalda
se tensan mientras lucha contra las ataduras. Cuando meto mi pulgar en
su culo, un grito ahogado sale de sus labios encintados.
—Qué culo tan apretado —digo rechinando los dientes. Se sentirá
increíble cuando lo folle. —Voy a follarlo, Blake —digo—. Mi semen llenará
este culo tan estrecho como lo hará tu coño.
Dejo mi pulgar dentro de ella mientras mis caderas vuelven a acelerar
el ritmo, mi polla folla su coño. Estoy cerca.
Mi respiración se acelera, llenando la habitación mientras la cabecera
golpea la pared. Intento contenerme, pero ya ha pasado demasiado tiempo.
Me recuerdo a mí mismo que tengo mañana y el día siguiente y el siguiente.
Ella me pertenece hasta la graduación. Puedo hacer esto tanto como quiera.
Sintiendo que mis pelotas se tensan, la penetro profundamente por
última vez. Mis músculos se tensan y mi polla palpita dentro de su dulce
coño mientras me vengo.
Primero saco el pulgar y su cuerpo se hunde en la cama mientras saco
mi polla. Dejándola así durante un minuto, me agacho y tomo la toalla que
había tirado y la paso sobre ella, limpiándola. Una vez hecho esto, me inclino
sobre su espalda. Arranco la cinta de su boca y saco la ropa interior. Luego
me pongo a trabajar para liberar sus brazos y piernas antes de entrar en mi
cuarto de baño para buscar unas pastillas para ella. Al salir, la veo sentada
en el borde de la cama, con la cabeza gacha y las manos sobre su regazo,
frotando sus muñecas.
—Aquí. Toma esto. —Extiendo la mano.
Me mira y sus ojos cansados se agrandan por la emoción.
Interesante. 103
—Es Advil para ayudar con el dolor.
—Oh —dice y sus hombros se hunden con decepción cuando abro la
mano para mostrárselas.
—Pensabas que te iba a drogar otra vez —comento.
Sus mejillas se enrojecen, pero me las quita. Sus ojos caen al suelo,
incapaces de encontrarse con los míos.
Me acerco a ella, tomo suavemente su barbilla y la levanto para que
tenga que mirarme.
—Dime. —Ella tiene algo en mente. Y Blake necesita saber que no hay
nada de lo que no pueda hablar conmigo. No soy el tipo de persona que corre
hacia sus amigos y les cuenta lo que hicimos. Si hay algo sobre mí, es que
puedo guardar un secreto. De hecho, seré enterrado con muchos. Lo que
haga con ella se sumará a los demás.
—¿Tuvimos sexo esa noche? —susurra—. Esa noche me diste de
beber.
Inclino la cabeza hacia un lado ante su pregunta. ¿No creía que esta
noche era su primera vez?
Ella suspira ante mi silencio.
—Yo, eh... es que al día siguiente estaba muy dolorida...
—No —respondo. Claro que estaba dolorida. Fui duro con ella. Odio
tener que decírselo, pero a partir de ahora siempre estará dolorida.
—Oh. —Una vez más, parece decepcionada por esa respuesta.
—Me dijiste que eras virgen aquí la noche de la fiesta. —No voy a
decirle que no me la folle por eso. Porque honestamente, no me habría
detenido. Es el camino que elegí. Los Lords pueden echarte, despojarte de
tu título y poder. Y por mucho que quisiera, hacerla mía durante mi último
año es jodidamente mejor que solo una vez.
Sus ojos se agrandan y sus mejillas se enrojecen al pensar que me ha
contado esa información.
—Matt nunca se acostaría conmigo —susurra.
Odio que mencione su nombre, pero entiendo fue una parte
importante de su vida. Voy a borrar cualquier pensamiento sobre él de su
memoria. Ni siquiera sabrá quién es cuando se la devuelva.
—No tienes que avergonzarte —digo—. Me gusta haber sido el primero
104
en follarte. —Suelto su barbilla y paso mi pulgar por sus labios.
Su respiración se acelera mientras pregunta:
—¿Qué hiciste... esa noche en mi apartamento?
—Puedo enseñarte. —Me encantaría que me viera jugar con ella
mientras estaba drogada. Ver si la excita. Tengo la sensación de que se
excitaría con eso.
—¿En serio? —Sus ojos se agrandan y sus pezones se endurecen ante
esa idea.
—Sí, pero no esta noche. —Retiro las sábanas y ella se mete debajo
desnuda. Me deslizo junto a ella y se acurruca a mi lado. Estoy a punto de
apartarla de mí, pero no lo hago. En vez de eso, la acerco más, sabiendo que
esta casa está llena de casi cien hombres, y que cualquiera de ellos con
gusto me la quitaría.
Capítulo 15
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido por Leyroja
A la mañana siguiente, caminamos por el pasillo de mi complejo de
apartamentos y llegamos a mi puerta. Hay dos cajas afuera. Ryat se agacha
para recogerlas, me quita las llaves de la mano y abre la puerta de un
empujón.
—¿Qué hay en esas cajas? —pregunto, entrando.
—Cortinas —responde, bloqueando la cerradura de la puerta después
de cerrarla. 105
—¿Cortinas? —cuestiono—. ¿Por qué haces que envíen cosas a mi
apartamento?
—Porque son para tus ventanas.
Lo sigo a la cocina, él abre el cajón superior, saca las tijeras y corta la
parte superior la caja, abriéndola de golpe.
—¿Cómo sabías dónde estaban esas tijeras? —pregunto, pero me
ignora, repitiendo el proceso con la segunda caja—. ¿Para qué las necesito?
—continúo.
—Tienes una hora —me despide.
De pie, lo miro, preguntándome qué demonios está haciendo cuando
me hace girar y me da una palmada en el trasero de forma juguetona,
ordenando:
—Ve a prepararte.
—No me llevará tanto tiempo —digo, tratando de entender qué
demonios está haciendo.
—Deberías hacer la maleta.
No tenía nada en su casa, así que tuvimos que pasar por aquí esta
mañana antes de mi clase de las diez. Comienzo a caminar hacia mi
habitación, pero me detengo y me giro para mirarlo.
—¿Podemos quedarnos aquí?
Deja las malditas cortinas a un lado y me mira. Frunce las cejas.
—¿Aquí? —repite.
Asiento.
—Sí, la casa está llena de gente. —Y Matt está allí—. ¿Podemos
quedarnos aquí? ¿Al menos algunas veces? ¿O eso va en contra de una
regla? —No tengo ni idea de lo que tienen o no tienen permitido hacer. ¡Matt
nunca me decía una mierda! Pensé que era porque intentaba protegerme,
pero ahora creo que es porque me ocultaba cosas.
—No. No va en contra de ninguna regla —responde, y sonrío por su
sinceridad, pero me doy cuenta de que no responde a mi primera pregunta—
. Ve a prepararte. —Vuelve a prestar atención a mis nuevas cortinas, lo que
me hace poner los ojos en blanco.
Me pongo un poco de maquillaje: base, rímel y rubor. Luego cepillo mi 106
cabello antes de pasar una plancha por las puntas para intentar alisarlo
rápidamente, ya que anoche me quedé dormida con el cabello mojado, luego
me pongo una camiseta negra de tirantes y una falda. Se asemeja a una
falda de tenis con cinturilla ancha y pliegues. La tela es suave y liviana. Me
inclino sobre la encimera y me pinto los labios de rojo y lo doy por bueno.
Entro en mi habitación y lo encuentro de pie frente a mi ventana,
admirando las cortinas negras que ahora cuelgan de mi ventana. Debe
haberlas colgado mientras yo estaba en el baño.
—Estoy lista.
Me mira por encima del hombro y luego gira todo su cuerpo, colocando
las manos en las caderas. Sus ojos de deslizan a mi pecho y bajan
lentamente hasta mis talones, endureciéndose a un verde más oscuro.
—Cámbiate —me ordena.
Me río y me dirijo a la cocina.
—Voy a tomar una bebida muy rápido, luego podemos irnos. —Me
inclino hacia la nevera y tomo una botella de agua. Al enderezarme, me giro
y la cierro—. De acuerdo… —grito, pero él está parado ahí mismo,
haciéndome saltar—. Jesús, Ryat…
Agarra mi cabello y me tira hacia adelante. Grito, dejando caer el agua.
Empujándome hacia abajo, me dobla por la cintura y me arrastra de regreso
al dormitorio, arrojándome sobre la cama boca abajo.
Estoy por levantarme, pero agarra las manos y las coloca en mi
espalda.
—Ryat… —Jadeo su nombre cuando se sienta sobre mis muslos,
inmovilizándome, sabiendo exactamente a dónde va esto. Pone mis brazos
en paralelo contra mi espalda, sujetándolos con una mano, sus dedos se
clavan en mi piel. Entonces escucho cómo quita su cinturón con la mano
libre. Lo envuelve alrededor de mis antebrazos y luego lo abrocha,
asegurándolos en su sitio.
Mi rostro está apoyado contra el edredón, manchando el poco
maquillaje que me acabo de aplicar. Se levanta de mis muslos y les da una
palmada.
—Pon mi culo en el aire —me ordena.
Cierro los ojos, con el corazón martilleando todavía por haberme
arrastrado hasta aquí. Moviéndome lo mejor que puedo, me pongo de
rodillas y las separo todo lo que puedo, sabiendo lo que quiere. Me duele 107
todo el cuerpo desde la noche anterior. Mis pantorrillas arden por la posición
en la que estaba cuando me dejó allí. Me duelen los hombros de tanto tirar
de mi cuerpo. Me duele la espalda por haber sido estirada sobre su estribo.
Tengo moretones en las caderas. Y en mis pies por los tacones. ¿Pero mi
coño? Está palpitando, suplicando que lo toquen. Que lo follen. Duele de la
mejor manera y espero que siga así. Un recordatorio de lo que él me hace.
Me estremezco cuando sus manos tocan mis muslos. Las desliza
hasta mi trasero, por debajo de la falda, antes de levantar el suave material
y colocarlo en mi espalda. Engancha sus dedos en mi ropa interior y se toma
su tiempo, subiendo y bajando lentamente por el interior del material,
rozando con sus nudillos mi coño.
Respiro entrecortadamente cuando tira hacia un lado la tela,
exponiéndome a él.
—Estás tan mojada —elogia, y entierro mi rostro en el edredón para
que no pueda escuchar mi patético gemido. Siempre supe que me excitaría
ser dominada—. ¿Ves lo fácil que fue esto? —prosigue—. ¿Quieres vestirte
así para que alguien vea lo que tengo y lo tome? —Entonces escucho su
cremallera.
No me da ninguna oportunidad de prepararme para su polla. Sin
dedos. Ni lengua. Empuja su dura polla dentro de mí, estirándome con su
gran tamaño y haciéndome gritar. Duele. Igual que la noche anterior. Estoy
dolorida y sensible, pero quiero venirme. Quiero escucharlo gemir mi
nombre. Me encanta que no pueda evitarlo. Que tenga esa necesidad
primitiva de hacerme suya. Una y otra vez.
Separa más las piernas con las suyas, y el nuevo ángulo hace que mi
trasero baje un poco. Se inclina sobre mi espalda, agarra mi cabello y tira
hacia atrás, follándome con dureza hasta que ambos nos venimos y las
lágrimas corren por mi rostro.
RYAT
Una vez hecho, me retiro y ella se hunde en la cama. Arranco su falda
y desabrocho el cinturón. Se estira y sorbe. La ayudo a sentarse y me dirijo
a su tocador, abro el tercer cajón y saco un par de jeans.
—Ponte estos. —Los arrojo sobre la cama—. Déjate la ropa interior 108
puesta. —Quiero que esté vestida con su ropa interior cubierta de semen
todo el día. Me aseguraré de metérselas en la boca más tarde. Para
recordarle lo que le hice cuando desobedeció. Estoy por salir de su
habitación, pero ella me detiene.
—¿Cómo sabías dónde estaban?
Me doy la vuelta y la miro fijamente. Arruiné su maquillaje, y su
cabello ahora es un desastre por haberlo enredado en mis manos.
Prácticamente ella arruinó todo lo que se hizo durante los veinte minutos
que duró nuestro polvo. Me apoyo en el marco de la puerta y cruzo los brazos
sobre mi pecho.
Sus ojos caen sobre su falda en mi mano.
—¿Ryat? —gruñe mi nombre—. Sabías dónde estaban las tijeras. Y
ahora mis jeans. —Sube la voz.
Sonrío. Ella es hermosa cuando se enfada. Lo recordaré.
—¿Has... has revisado mi habitación cuando no estaba aquí?
Dejo su cuerpo inconsciente en su cama. De pie junto a ella, la veo
dormir. Se desmayó en el momento en que se vino sobre mi rostro, en mi cama,
durante la fiesta en la casa de los Lords. La vestí, la metí en su auto y la traje
de vuelta a su apartamento mientras Gunner me seguía en su auto con una
Sarah borracha y desmayada también.
Blakely no recordará mucho mañana. Demasiado alcohol le hará eso.
—¿Listo? —Gunner entra en su habitación para ver si estoy listo para
lo que hemos venido a hacer.
—Dame un minuto —respondo. Entrando en su baño, abro sus cajones,
buscando algo que será muy importante una vez que la elija como mía.
Agachándome, abro los gabinetes inferiores debajo del lavabo y veo
productos para el cabello y rizadores. De pie, abro el cajón que está junto al
lavabo.
—Ajá. —Saco el recipiente color rosa claro. Al abrirlo, veo el método
anticonceptivo y me aseguro de que esté en el día correcto. Que lo tenga no
significa que lo use. Y así es. Justo lo que quería saber. Ahora que sé que es
virgen, quiero asegurarme de no tener que usar un condón. Lo último que
necesito es dejarla embarazada. 109
Lo vuelvo a dejar donde lo encontré, salgo de su habitación y me dirijo
a la sala de estar. Saco su celular, sus llaves y su identificación de mi bolsillo
trasero y lo dejo en la encimera de la cocina.
—Estoy listo. —Le tiendo la mano a Gunner mientras él quita las cosas
de Sarah de las suyas.
—No —le digo con sinceridad—. Lo revisé cuando te traje a casa de la
fiesta de los Lords. —Hice algo más que revisar sus cosas.
Sus ojos caen al suelo y sus cejas se fruncen.
—Anoche… anoche dijiste que me mostrarías lo que me hiciste cuando
bebí esas cosas. —Sus ojos vuelven a dirigirse a los míos—. ¿También
pusiste cámaras aquí esa noche?
—Sí. —Ella nunca las encontrará. Gunner y yo estábamos preparados
para hacer nuestra tarea esa noche. Estuvimos aquí más de dos horas.
—¿Cuántas? —exige ella, poniéndose en pie, pero se tambalea, sus
piernas están temblorosas por haber tenido mi polla en su coño. Así que se
quita los tacones para tener más estabilidad.
—Suficiente.
—Ryat. —Se abalanza hacia mí—. ¡No tenías derecho!
Extiendo la mano, agarro su cuello y la estampo contra la pared junto
a la puerta. Pongo mi rostro en el suyo y nuestras narices prácticamente se
tocan. Ella deja escapar un suspiro tembloroso.
—Por mucho que me guste tu actitud. —Sus bonitos ojos azules se
entrecierran hasta convertirse en rendijas sobre los míos—. Tenemos que ir
a un lugar. Vístete, arréglate y vámonos.
La suelto y me dirijo a la cocina, dejando que se prepare. Abro el cajón
junto al fregadero, agarro un encendedor y lo acerco a la falda,
encendiéndola y dejándola caer en el fregadero. Era muy corta y de fácil
acceso. Ella pensó que estaba bromeando cuando le dije que se cambiara.
No lo estaba. Aprenderá muy rápido que no bromeo sobre la mierda, y no
tengo ningún problema en demostrárselo.
Al igual que las cortinas. Las conseguí porque una vez me senté en mi
auto y me masturbé con ella caminando desnuda por su habitación y
tomando una ducha. No voy a permitir que otro hombre haga lo mismo. Así
que tuve que añadir algo de protección para ella. 110
Ella está abanicando el humo mientras entra en la zona abierta de la
sala de estar/cocina. Ahora está vestida con los jeans que elegí. Arregló su
maquillaje, pero se ha recogido el cabello en un moño desordenado en lugar
de tomarse el tiempo para hacer algo con él.
—¿Qué estás quemando? —pregunta.
Cuando no respondo, mira a su alrededor y sus ojos se dirigen al
fregadero.
—¿Es mi falda? —gruñe.
—Era tu falda —la corrijo, y ella aprieta los puños a los lados—. Tengo
que irme de la ciudad este fin de semana —le digo, cambiando de tema.
Probablemente no será la última prenda suya de la que me deshaga.
Ella inclina la cabeza hacia un lado, dejando escapar un suspiro
exasperado.
—¿Por qué? —Su tono me dice que no le importa. Solo se siente
obligada a preguntar.
—No vayas a la casa de los Lords. —Entonces, ignoro su pregunta.
Sus labios se inclinan un poco hacia abajo ante su confusión.
—¿Qué? ¿Por qué iba a…
—No vayas allí —la interrumpo.
—Claro, sí. —Ella asiente como si yo creyera en esa mentira de mierda
que acaba de decir.
—Eso no es suficiente, Blake —digo.
Ella resopla.
—Bueno, Sarah está allí. ¿Por qué no puedo ir a verla? Estarás fuera
de la ciudad. ¿Qué más tengo que hacer?
Eso es lo que me temía. Las fiestas en casa de los Lords cada maldito
fin de semana después de la ceremonia de votos. Sin capas, sin máscaras.
Solo malditas orgías. Cualquiera y todo el mundo aparecerá. No confío en
Matt cerca de ella. Y no confío en que ella no se emborrache con Sarah.
Demonios, la última vez que lo hizo, dejó que un tipo la atara y se la
chupara. Así que soy muy consciente de lo que está dispuesta a hacer. Ella
ha estado hambrienta de atención física por más tiempo que yo. Sabía que
no podía tenerla; simplemente fue rechazada. No la culpo por quererlo
ahora, pero tengo miedo de que se haga demasiado amiga de alguien. O que
alguien vea una mujer borracha desmayada como una oportunidad. Podría
111
hacer que Prickett y Gunner la cuiden, pero ella no es su responsabilidad.
Es mía.
Me acerco a ella y se pone rígida, esperando que la arroje al suelo o la
ate y la folle. En vez de eso, le digo:
—Habrá muchas fiestas a las que podremos asistir allí. Solo
prométeme que no irás a la casa de los Lords sin mí. Nunca. —A menos que
entre por las puertas principales conmigo de la mano, no tiene que estar
allí. Punto.
Sus ojos azules buscan los míos antes de lamerse los labios y asentir,
suavizando su voz.
—Lo prometo. —Suena mucho más creíble.
Acariciando su mejilla, me inclino y beso su frente mientras susurro:
—Buena chica —escucho un gemido saliendo de ella.
Me enseñaron a castigar y humillar cuando era necesario. Pero
también me enseñaron la importancia de los elogios. Blakely aprenderá a
anhelar eso de mí tanto como lo otro.
Capítulo 16
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Me siento en silencio en el asiento del copiloto mientras él nos lleva a
Barrington. Mi apartamento no está en el campus, pero definitivamente está
lo suficientemente cerca como para poder ir caminando si fuera necesario.
—¿Vas a mostrarme lo que hicimos esa noche en mi apartamento? —
pregunto, rompiendo el incómodo silencio.
Permanece callado, conduciendo por uno de los muchos
estacionamientos, buscando un espacio. Cruzo los brazos sobre mi pecho y
suelto un resoplido. Cuando encuentra un sitio, entra en él. Me acerco a la
puerta cuando me tiende su teléfono. Suelto la manija de la puerta y lo miro.
112
Me hace un gesto para que lo tome.
Agarrándolo de su mano, veo que hay un video en pausa. Presiono
play.
En el video aparezco yo en mi habitación. Estoy acostada de espaldas,
con las manos junto a mi cabeza y desmayada. Ryat entra en la habitación
y se acerca al lado de la cama. Levantando mi camiseta, coloca su mano
sobre mi estómago y la desliza hacia abajo hasta llegar a mi ropa interior.
Mis pezones se endurecen mientras veo cómo la empuja por mis piernas
antes de separarlas. Luego se sube a la cama y se sienta entre ellas.
Comienza a introducir los dedos y mi respiración se acelera mientras mi
cuerpo reacciona al vídeo.
Observo cómo sus dedos hacen que me retuerza sobre la cama, mi
cuerpo cobra vida para él por sí solo. Él se pone rígido, mi cuerpo se
balancea hacia adelante y hacia atrás, obligándome a venirme. Retira los
dedos y los frota por mis labios antes de chuparlos.
Estoy jadeando mientras veo esto. Es el único sonido que se escucha
dentro del auto mientras aprieto los muslos. Por suerte, el video no tiene
audio.
Entonces me arranca la camiseta y sale del encuadre. El vídeo se
detiene. Sin mediar palabra, arrojo su teléfono sobre su regazo, abro la
puerta y salgo. Prácticamente corro por el estacionamiento hasta el edificio,
necesitando alejarme de él.
Eso no debería haberme excitado tanto como lo hizo. Pero el hecho de
que no fuera consciente de que estaba allí hace que mi cuerpo sude. La
forma en que sabía lo que necesitaba, lo que me gustaba.
Me dirijo a mi primera clase del día y me siento junto a Sarah. Tiene
una gran sonrisa en su rostro.
—¿Cómo pasaste la noche?
Me sonrojo y miro hacia mi escritorio. Por supuesto, ella sabe que
nunca me acosté con Matt, pero lo había intentado.
—Bien. ¿Y tú?
Apoya el codo en su escritorio y la barbilla en la mano.
—Increíble.
La chica que está frente a mí se da vuelta, mirando fijamente. 113
—Por favor, dime que ustedes dos no…
—Métete en tus asuntos —le dice Sarah.
—Tal vez si no hablaras tan alto —suelta, y luego se da la vuelta,
echándose el cabello por encima de su hombro como la última vez.
Salimos de la clase y veo a Ryat al otro lado del pasillo. Igual que
antes, está de pie con Gunner y esa rubia.
—¿Almuerzo? —le pregunto a Sarah antes de que se aleje.
—Claro —lanza por encima de su hombro.
Intento acercarme a ellos sin que parezca que estoy espiando. Me
apresuro hacia el pasillo lateral y me asomo por la esquina.
Ella está de pie frente a ellos, con ambas manos en sus caderas. Su
corto y rubio cabello está recogido en una coleta, y está vestida con unos
pantalones cortos, una camiseta y unos tacones negros. Está de espaldas a
mí, así que no puedo ver su rostro. Gunner está sonriendo, y Ryat parece
aburrido mientras la mira fijamente.
—Cindy Williams. —Escucho una voz familiar.
Salto y miro a mi alrededor, encuentro a Matt mirándome. ¡Mierda!
Atrapada. ¿Por él de entre toda la gente?
—¿Quién? —pregunto, cruzando los brazos sobre mi pecho, sin
esperar respuesta.
Él sonríe con una sonrisa fría y serena. Como si este fuera su plan
para conseguir que hable con él.
—Su hermano mayor… es cinco años mayor que yo. Será presidente
de los Estados Unidos algún día.
—Sí, claro. —Me río de eso y de esta extraña conversación que
estamos teniendo. Es la primera vez que me habla desde que nos peleamos
aquí en el pasillo.
—Y Ryat… —Me pongo rígido cuando dice su nombre—. Ryat Archer
será el juez más despiadado y reconocido de Nueva York. Bueno,
posiblemente de los Estados Unidos.
Frunzo el ceño, mirándolo.
—¿Por qué me cuentas esto? —¿Por qué me está hablando? ¿No
estuvo en la ceremonia de votos con esa chica con la que estaba en la casa 114
de los Lords? ¿No sabe que le pertenezco a Ryat?
Él resopla.
—Cindy Williams será la señora Cindy Archer.
Mi pulso se acelera ante sus palabras. Ahora entiendo por qué me
habla. Cree que puede lastimarme. Él piensa que soy una perra tan
necesitada y solitaria que ya me he enamorado de Ryat después de una
maldita noche. ¿En serio? Entonces, porque un tipo finalmente me folló, ¿se
supone que debo amarlo?
Él camina hacia mí, haciéndome retroceder hasta que mi espalda
choca contra la pared.
—Matt… —le advierto.
Inclinándose hacia mi oreja, susurra:
—Ella será su esposa. Tendrá sus hijos. Y ella será la que esté atada
a su cama para que se la folle.
Una sensación de frialdad recorre mi espalda. No por sus palabras,
sino por cómo las dice. El tono oscuro de su voz envía escalofríos de
advertencia por mi columna vertebral.
Se aleja y me sonríe.
—Al igual que tú serás esas tres cosas para mí. —Extiende la mano y
juega con un mechón de cabello que se ha caído de mi moño desordenado—
. Diviértete mientras puedas, Blakely. Puede que él te esté follando por
ahora, pero seré yo quien te tenga por el resto de tu miserable y jodida vida.
Y nunca dejaré que veas la luz del día. —Inclinándose hacia delante, lame
un lado de mi rostro, haciéndome sentir el sabor del vómito. —Y pagarás
por lo que me has hecho. Recuerda que ahora está jugando contigo, pero
seré tu dueño. Hasta que la muerte nos separe. Y eso no llegará lo
suficientemente rápido para ti. —Sus ojos se dirigen a los chupones que
Ryat dejó en mi cuello, y luego a los moretones en mis brazos y muñecas. —
Puedes ser su puta, pero serás mi despreciable puta—. Luego se marcha.
RYAT
—¿Por qué no me elegiste a mí? —pregunta Cindy, con las manos en
las caderas—. Sé que mi nombre estaba en esa lista —espeta. 115
No digo nada. No todas las chicas son elegidas. Este año tenemos
quince alumnas de último año y cientos de nombres de mujeres en la lista.
Por eso algunos Lords eligen a más de una. La lista de mujeres dispuestas
a ser una elegida es kilométrica.
Gunner se ríe de sus palabras.
—¿Por qué mierda te elegiría como su elegida? Estará atrapado
follando contigo todos los días después de su graduación hasta que muera.
¿Por qué iba a añadir un año a esa sentencia de prisión?
Mostrando los dientes, ella suelta un gruñido y se da la vuelta,
pisando fuerte por el pasillo.
—Hombre, vas a odiar ser su marido. Ella va a ser una perra
miserable—. Me da una palmada en el hombro, mirándola balancear su
trasero por el pasillo. —La mantendría amordazada las veinticuatro horas
del día, atada a una tabla en el sótano.
—Ese es el único plan que tengo—. Mis padres arreglaron mi
matrimonio con Cindy Williams hace años. Yo estaba en el último año de la
escuela secundaria, y ella en el primer año. Vivíamos en Nueva York; su
familia vivía en California. Nos fuimos de vacaciones a los Alpes con ellos.
Nuestros padres son Lords. Y sus dos hermanos mayores también. Su padre
la quería con un compañero Lord, y cuando mi padre le dijo que yo iba a
tener mi iniciación en el primer año del siguiente año escolar, comenzaron
a sonar las campanas de boda.
Pasamos dos semanas en los Alpes. La primera noche allí, ella
encontró el camino hacia mi habitación y me despertó con mi polla en su
boca. Pasé más tiempo en la cama follando con ella que esquiando. Ella está
bien cuando su boca está llena, pero cuando no lo está, todo lo que hace es
abrir la boca. Sin escalas.
—Entonces, ¿qué vas a hacer? —pregunta Gunner, llamando mi
atención.
Lo miro.
—¿Sobre qué?
—La reina del hielo. Probablemente ya esté hablando por teléfono con
papá, delatándote por haber elegido a Blakely en lugar de a ella.
Le hago un gesto, restándole importancia.
—Déjala. No pueden hacer nada al respecto—. Mi padre sabía que me
habían dicho que eligiera a Blakely. Él comprende que no tuve elección, y 116
también sabe que lo que él y mi madre han arreglado con los Williams no va
a ninguna parte. Ahora mismo, mi objetivo es joder a Matt y su patética
vida. —Tengo a la chica adecuada.
Gunner me da una palmada en el pecho.
—Hablando de tu chica—. Señala al final del pasillo.
Veo a Blakely caminando en dirección opuesta con la cabeza gacha,
sosteniendo una pila de libros en sus manos contra su pecho.
—Nos vemos en la casa de los Lords —le digo y me alejo por el pasillo.
—¿Blake? —grito, pero ella sigue caminando. —¡Blakely! —grito su nombre
completo cuando decide ignorarme.
Al alcanzarla, agarro su hombro y la hago girar. Me mira con los ojos
llenos de lágrimas. Frunzo el ceño. Acabo de dejarla hace una hora y me ha
evitado por completo. Sabía que ver cómo la hice venirse la pondría nerviosa.
—¿Qué pasa?
Mira hacia atrás, hacia donde yo estaba parado, y luego hacia mí. Sin
responder, comienza a caminar de nuevo.
—¿Blake? —gruñí agarrando su brazo. Ella trata de alejarse de mí, así
que la agarro con fuerza y la arrastro a un salón de clases cercano que está
vacío.
—¡No me toques! —grita, dejando caer todos sus libros al suelo
mientras cierro la puerta detrás de nosotros.
—¿Qué mierda te pasa? —exijo, acercando mi rostro al suyo.
Sus ojos se entrecierran justo antes de abofetearme.
—¡Vete a la mierda! —grita. Está por abofetearme de nuevo, pero
agarro sus muñecas, haciéndola girar y envuelvo mi mano libre alrededor
de su pecho. La inmovilizo apretando ambos brazos contra su pecho, con
su espalda presionada contra mi pecho. —Váyanse a la mierda todos. —Ella
sorbe su nariz, luego su cuerpo se ablanda contra el mío y comienza a llorar.
—Oye. —La suelto y la hago girar para que me mire, sabiendo que algo
está muy mal. Ella baja la cabeza y levanto su barbilla, obligándola a
mirarme—. Será mejor que me digas ahora mismo lo que te pasa.
Sus ojos inyectados en sangre buscan los míos y luego niega con la
cabeza, con las fosas nasales dilatadas.
117
—Hice un juramento para dejar que me follaras, Ryat. No tengo que
darte nada más.
Mis dientes rechinan.
—No funciona de esa manera…
—¿Quién lo dice? —Ella resopla, apartándose de mí—. ¿Tú? —Sus
ojos se dirigen a mis zapatos y se deslizan por mis jeans y camiseta. Cuando
llegan a mis ojos, los suyos están llenos de desprecio. Luego recoge
rápidamente sus libros antes de pasar junto a mí hacia la puerta.
Me pongo frente a la puerta y la golpeo con la palma de mi mano,
bloqueando su salida.
—Blake…
Me mira, sus ojos azules ahora arden con fuego. Ocurrió algo que la
hizo enfadar, y no me gusta que no me diga qué es.
—A menos que planees arrancarme la ropa e inclinarme sobre un
escritorio, hemos terminado aquí —afirma, arqueando una ceja.
Esta perra me está desafiando.
Mi polla ya está dura por su pequeña actitud, pero también estoy sin
palabras. ¿Quién iba a saber que Blakely era un petardo? Yo no lo sabía.
Matt siempre la hacía parecer una florecilla que tenía que proteger de la más
suave brisa.
Suelto la puerta, levantando las manos en señal de rendición y
alejándome. Dejaré que se vaya ahora mismo porque tengo una idea mejor
de cómo recordarle a qué atenerse conmigo. No soy Matt. No voy a aguantar
esta mierda.
Ella abre la puerta de un tirón y sale corriendo, sus tacones
repiquetean contra el suelo mientras la puerta se cierra, dejándome
encerrado en el salón de clases.
118
Capítulo 17
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Me siento en la barra de la cocina de nuestro apartamento bebiendo
un ron con coca-cola. Es mi tercero. Hoy me salté el resto de mis clases. Me
importaba una mierda estar allí.
Lo que dijo Matt me afectó. Él tenía razón. No importa con quien folle
hoy, mañana o la próxima semana. El final será el mismo. Seré suya. Y
ahora lo he enfadado. Prácticamente me dijo que me mantendría enjaulada
en la oscuridad como su esclava sexual.
¿Qué diablos le hice? ¡Él me estaba engañando! Ni siquiera me habló
119
del ritual. ¿Cómo iba a jurar ser suya si no lo sabía? Ryat me eligió, pero
Matt no mostró ningún interés en mí. Solo por nuestro futuro como marido
y mujer. No olvidemos a la chica con la que ha estado durante Dios sabe
cuánto tiempo.
Bebo otro trago, el sorbete hace un ruido cuando me doy cuenta de
que he llegado al fondo. Luego, está Ryat y su prepotencia. No le voy a decir
una mierda sobre Matt y yo. Ya es posesivo y controlador. Si supiera lo que
me dijo Matt, probablemente se desquitaría con mi trasero, y no voy a
permitirlo. No hice nada malo.
Poniéndome en pie, me dirijo a la cocina para servirme otra copa, pero
me doy cuenta de que la botella está vacía. Genial. La arrojo al fregadero y
se rompe, algunos de los trozos caen al suelo. Retrocedo, sin querer
cortarme, y me acerco a la barra, tomando el celular para llamar a Sarah.
—Hola, chica. —Ella contesta al segundo timbre.
—¿Quieres salir? —le pregunto a modo de saludo. O quiere o no
quiere. No tengo tiempo para andar con rodeos.
—Sí —responde emocionada—. Gunner y yo…
—Solo tú y yo —la interrumpo—. Necesito una noche de chicas. Y, por
favor, no le digas a Gunner a dónde vamos. Estoy evitando a Ryat ahora
mismo.
—Por supuesto —dice sin dudar—. ¿Estás en el apartamento?
—Sí. —Asiento.
—Estaré allí en veinte. —Finaliza la llamada. Dejo mi celular sobre la
encimera y me dirijo a mi habitación y a mi armario, dejando el desorden de
vidrios rotos en la cocina. Comienzo a rebuscar en mi ropa, buscando lo
más revelador que tengo. El hijo de puta ha quemado mi falda. Que se joda.
Sonriendo, saco el vestido del perchero.
—Perfecto.
Me desvisto y me pongo la falda, subiéndola hasta la cintura. Luego
levanto las dos piezas de tela hacia arriba y alrededor de mi cuello. Dándome
la vuelta, me miro en el espejo y en el vestido con escote halter entrecruzado.
Muestra mi estómago, pecho y toda mi espalda. El material entrecruzado
apenas cubre mis senos. Mirando hacia abajo, tiro del cordón en mi muslo
derecho, lo que hace que la falda se frunza aún más.
120
Veinte minutos después, entramos en Blackout. Es un club de cuatro
pisos en las afueras de la ciudad.
—¿Has estado aquí antes? —le pregunto mientras registramos
nuestras cosas en la entrada. De ninguna manera voy a cargar con todo
mientras bailo y bebo. Además, yo borracha con un teléfono no es inteligente
en este momento. No quiero enviarle un mensaje de texto borracho a Ryat
cuando esté cachonda a las dos de la mañana. O hacer algo peor como
enviarle fotos de mi coño mientras estoy en el baño.
—No. Janice me lo contó el otro día.
Asiento. Por supuesto, nuestra vecina lo hizo. El año pasado, Sarah y
yo nos despertamos a las tres de la mañana porque la policía estaba
golpeando su puerta. Encontraron drogas en su casa y pasó tres semanas
en la cárcel. Tuvimos que alimentar a su gato y regar las plantas por ella.
Nos abrimos paso entre la multitud y me agarro a la barra para
estabilizarme. Tendría que haberme puesto zapatos planos. Ya he bebido
mucho; voy a salir arrastrándome de aquí después del cierre.
Un camarero se acerca a nosotros.
—¿Qué será? —nos grita.
Estoy por entregarle mi tarjeta bancaria para iniciar una cuenta
cuando un tipo a mi lado desliza un billete de cien por la barra.
—Pagaré sus bebidas, Benny.
Al levantar la vista, veo un par de ojos oscuros que me miran
fijamente. Una sonrisa de satisfacción cubre su rostro sin afeitar, y sus ojos
se posan en mis pechos.
—No, gracias. — Lo despido, dejando mi tarjeta encima de la barra.
Él resopla.
—Vamos, deja que te paguemos las bebidas de la noche.
—¿Paguemos? —pregunta Sarah.
—Me llamo Nathan —se presenta un chico a su derecha, apoyando el
antebrazo en la barra—. Y este de aquí es mi amigo Mitch. —Señala al que
está a mi lado.
—Bueno, gracias por la oferta, Nathan y Mitch, pero estamos bien. —
Miro al camarero—. Ron y Coca-Cola. Dos, por favor.
—Oh, vamos. —El que está a mi lado recoge mi tarjeta y su mano libre 121
agarra mi antebrazo—. Deberías agradecer que nos ofrezcamos a cuidar de
ti por esta noche. — Esa sonrisa vuelve a su rostro —. Ya nos pagarás más
tarde.
Sus palabras me enfurecen. Espera que nos pongamos de rodillas y
besemos sus putos zapatos porque se ofrece a pagar ¿qué? ¿Tal vez un par
de cientos de dólares en bebidas para nosotras esta noche?
—No, gracias —repito y aparto mi brazo de un tirón mientras tomo mi
tarjeta del otro.
—Oye…
—No fue una maldita indirecta, imbécil. —Sarah arremete,
interrumpiéndolo—. La respuesta es no. Elige dos chicas diferentes. —Ella
agarra mi mano y me aparta de la barra—. Vamos —gruñe—. Hay otras
barras para tomar copas dentro de este club.
Mirándolos por encima de mi hombro, veo que otro tipo se une a ellos,
pero está de espaldas a mí, así que no puedo ver su rostro. Pero veo un
tatuaje en la parte de atrás de su cuello que parece una araña saliendo de
debajo del cuello de su camisa. Mis ojos se dirigen al que se presentó como
Mitch, y ya me está fulminando con la mirada. Dándole la espalda, arrojo
mi cabello por encima de mi hombro.
Que se joda.
RYAT
Odio los clubes. No soy muy fiestero. Incluso durante la escuela
secundaria, no fui a muchos. Odio a las personas en general. Luego mezclas
el alcohol y las drogas, y simplemente no puedo lidiar con ellos.
La casa de los Lords organiza fiestas todo el tiempo, y aunque las
tolero, no bebo en ellas. Hay demasiadas oportunidades para que la mierda
salga mal. Prefiero ser sensato y tener el control. De esa manera, si algo sale
mal, puedo manejarlo.
Así que el hecho de que Gunner y yo estemos en Blackout no ayuda a
mí ya amargo estado de ánimo. Dejé a Blakely sola desde que tuvo su
pequeño ataque hoy en Barrington, pero entonces Gunner me llamó y dijo
que teníamos una situación. No estoy contento por eso.
El hecho de que esté de pie en uno de los balcones del segundo piso
mirando hacia el primero y viendo a otro hombre tocar lo que es mío me
122
hace ver jodidamente todo rojo.
Apartándome de la barandilla, me precipito por el pasillo y veo a dos
hombres de pie junto a la barandilla. Ambos tienen fundas en sus
cinturones con armas cargadas.
—Ryat. —Uno asiente hacia mí.
Caminando hacia el borde, señalo a Blakely y a Sarah en el primer
piso. Están bebiendo unos tragos en la barra del fondo.
—Vigila a esas dos chicas. ¿Una con un vestido blanco y la otra con
uno negro?
—Sí. ¿Qué pasa con ellas?
—Nadie las toca. ¿Entendido?
Él asiente.
—Sí, señor.
Satisfecho de que harán lo que sea necesario si ocurre algo, termino
de caminar por el pasillo hasta el final y llego a una puerta. Presiono la llave
para entrar y la empujo para abrirla.
Ty está follando con una mesera.
Sus ojos marrones se agrandan cuando nos ve a Gunner y a mí entrar
en la habitación. Chillando, ella presiona las palmas de sus manos contra
el escritorio sobre el que él la tiene inclinada y trata de impulsarse.
Agarrándola por la nuca, presiona su cabeza contra el escritorio y continúa
follándola por detrás.
—Deja que miren —le dice.
—Ty…
Inclinándose sobre su espalda, se acerca a ella y .abre su boca,
metiendo los dedos dentro, dos a cada lado, para que no pueda seguir
discutiendo con él.
—Cállate —gruñe.
El rostro de la chica se frunce y cierra los ojos avergonzada. Así es Ty.
Siempre se le dio bien la humillación. El hombre me enseñó todo lo que sé.
Él bombea dentro de ella, sus caderas golpean el escritorio, haciéndolo
vibrar.
Ella gime, incapaz de contenerse, y sus dedos se enroscan en el borde
123
del escritorio, aferrándose a él. Está luchando contra lo inevitable. La saliva
empieza a correr por sus labios pintados de oscuro hasta llegar al escritorio.
El cabello cubre parte de su rostro y la habitación se llena con sonidos
ininteligibles que él le obliga a emitir. Entonces, sus ojos se ponen en blanco
en el momento en que él penetra por última vez y ambos se vienen.
Saliendo de ella, se quita el condón, lo tira a la papelera junto a su
escritorio y se sienta.
—Ahora lárgate de una maldita vez —le ordena, y ella obedece
gustosa, corriendo lo más rápido que puede para pasar por delante de
nosotros, pero saliendo a trompicones por la puerta— .¿Qué puedo hacer
por ustedes?
—El sótano. —Voy al grano— ¿Podemos usarlo?
Nos sonríe.
—Por supuesto. Nunca hay que preguntar. —Sentado, coloca sus
antebrazos sobre el escritorio—. Solo tienes que señalarlos y haré que te los
entreguen.
Capítulo 18
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Llevamos tres horas en el club. Hemos bebido, tomado chupitos y
bailado como locas.
—¿Quieres hablar de eso? —me pregunta mientras nos acercamos a
la barra para volver a llenar nuestros vasos. No estoy segura de si es el
alcohol o las luces parpadeantes, pero me está costando ver.
—No. —Mis problemas no son de ella. Y todavía no estoy segura de
esta mierda de ritual. ¿Tiene que decirle a Gunner si él le pregunta? ¿Se lo
diría de buena gana sin que él tenga que preguntar? Quiero a mi amiga,
124
pero voy a guardarme esto para mí. No es algo que ella pueda solucionar de
todos modos.
—Está bien —dice, sin preocuparse de que le esté ocultando algo—.
Solo quiero que sepas que estoy aquí si me necesitas.
—Aquí tienen, señoras. Cortesía de los dos caballeros del final de la
barra. —El camarero pone dos chupitos delante de nosotras.
Miro a mi derecha, mi cabello revolotea por mi rostro mientras espero
ver a ese imbécil de nuevo. Por suerte, los chicos no nos han molestado
desde que Sarah los mandó a la mierda. Pero, en vez de eso, me sorprende
ver un par de ojos esmeraldas que me miran fijamente. Él está de pie,
sosteniendo un vaso de whisky. Gunner está a su lado, bebiendo una
cerveza. Una risa brota de mi pecho, haciendo que sus ojos se entrecierren.
Es curioso. Ni siquiera estoy enojada o sorprendida de que el idiota me haya
encontrado.
—Te juro que no se lo dije —me asegura Sarah, palmeando mi
hombro.
—Está bien. —Asiento y recojo mi bebida. Miro fijamente el vaso
durante un segundo antes de beberlo. Un poco de líquido escapa de mi boca
y la frialdad recorre mis pechos, ya que están en plena exhibición esta
noche.
—Que se jodan, B. Hemos venido a divertirnos. Tú y yo. Vamos a
bailar —ofrece cuando dejo el vaso vacío.
—Lidera el camino —bromeo a medias. Estoy jodida y me siento muy
bien. Él no puede arruinarme la noche. Diablos, ni siquiera Matt puede
hacerme enojar en este momento.
Ella toma mi mano y me lleva a la pista de baile. Nos abrimos paso
entre la gente, chocando con ellos hasta que estamos en el centro. Levanto
las manos por encima de mi cabeza y comienzo a mover las caderas al ritmo
de Taste of You de Rezz y Dove Cameron.
Las luces parpadean, lo que hace difícil que pueda concentrarme en
algo. Así que cierro los ojos y dejo caer las manos, pasándolas por mis
caderas y moviendo la cabeza de un lado a otro, dejando que el cabello
golpee mi rostro. Siento los golpes bajos retumbando en mi cuerpo. Las luces
brillantes calientan mi piel.
Alguien se acerca por detrás de mí y una tela de jeans áspera presiona
contra la parte posterior de mis muslos. Luego, un par de manos agarran 125
mi cintura antes de caer sobre mis caderas. En lugar de apartarlas, las
sostengo y tiro de ellas hacia mi frente, sabiendo exactamente de quién es.
Ryat no sabe cómo mantenerse alejado. Me recuesto sobre él, apoyando la
cabeza en su pecho, con los ojos aún cerrados.
Su mano se extiende por mi vientre expuesto y la otra sube por mi
cuerpo. La envuelve alrededor de mi cuello y gimo. Mi trasero presiona
contra su dura polla en sus jeans.
Inclinándose, mordisquea mi oreja y gimo.
—Joder, sí.
Mi pulso se acelera y mi cabeza me da vueltas. Ya he bebido mucho
antes de que llegáramos aquí. Solo quiero dejarme llevar, sentir la música,
las vibraciones y el sudor que cubre mi cuerpo. Todo esto es demasiado.
Su mano aprieta mi cuello, quitándome el aire durante un rápido
segundo, y mi ropa interior se moja. Mis labios se separan, incapaz de
respirar. Tal vez me deje inconsciente. Cuando afloja su mano, siento una
abrumadora decepción.
Levantando un poco su mano, la desliza desde mi cuello hasta mi
barbilla. Su otra mano se sumerge cada vez más por debajo de mi vestido.
—Sí. —gimo—. Por favor…
—Estás en tantos problemas —gruñe en mi oreja, haciéndome
temblar.
—Castígame —le digo, subo mis manos y las extiendo detrás de mí
para agarrar su cabello. Sisea en mi oreja cuando lo jalo.
A estas alturas ni siquiera me importa. Matt no puede hacer una
mierda ahora mismo. Ryat lo ha dejado muy claro: nadie me tocará. Nadie
me escuchará. Él es mi dueño por ahora. Y voy a deleitarme con eso.
—Ten cuidado con lo que pides, pequeña. —Besa mi cuello y luego lo
muerde.
Jadeo, mis caderas empujan hacia delante, sintiendo sus dedos muy
cerca de mi coño. Estoy tan mojada que mi tanga está empapada. La canción
cambia a Sick Like Me de In This Moment, y él me hace girar, con sus manos
en mis caderas impidiendo que me gire demasiado.
Moviendo su mano para agarrar mi rostro, aparta el cabello de mis
ojos y frota su pulgar sobre mis labios entreabiertos mientras nuestras
caderas se mueven. Saco la lengua y la envuelvo alrededor de su dedo,
introduciéndolo en mi boca.
126
Sus ojos se oscurecen bajo las luces fluorescentes parpadeantes y
siento un gruñido en su pecho que hace vibrar el mío. Cierro los ojos y chupo
su dedo mientras su otra mano se dirige a la parte posterior de mi cuello.
Agarrando mi cabello, tira mi cabeza hacia atrás y su pulgar se libera de mis
labios. Baja sus labios hasta mi cuello y besa mi piel.
—Ryat… —jadeo, clavando mis uñas en su camisa. ¿Es este mi
castigo? ¿Bailar? ¿Provocarme?—. Te deseo. —Gimo, frotando mi bajo
vientre contra su dura polla—. Joder. —Mis manos se dirigen a su cinturón,
pero él se aparta y agarra mis muñecas para detenerme.
Mira por encima de mi hombro y asiente una vez. Supongo que para
hacerle una señal a Gunner. Entonces toma mi mano y me arrastra fuera
de la pista de baile. Mis piernas borrachas no pueden seguirle el ritmo con
mis tacones de quince centímetros. Me lleva al guardarropa de la entrada y
retira mi bolso, las llaves y el teléfono. Supongo que, después de todo, no
tuve que enviarle una foto desde el baño.
Tomando mi mano una vez más, me guía a la parte de atrás y nos
dirigimos a su auto. Tropiezo, mi visión está borrosa. Parpadeo, pero no sirve
de nada.
—¿Me… me drogaste? —pregunto mientras me lleva a la puerta del
copiloto. Él y Gunner nos habían comprado bebidas. No me extrañaría que
hubieran metido algo en ellas.
Presiona mi espalda contra la puerta y se para entre mis piernas.
Agarra mi barbilla y me obliga a mirarlo.
—No —responde, sus ojos verdes examinan mi rostro. Cuando
encuentran mis ojos, me brinda una sonrisa maliciosa que ilumina su
hermoso rostro incluso en la penumbra del estacionamiento—. Quiero que
estés despierta y que recuerdes cada cosa que te haga esta noche.
Gimo y mis muslos se tensan.
—A partir de ahora. —Me hace girar colocándome de frente contra la
puerta del auto, presionando mi estómago contra el frío metal, haciéndome
temblar. Coloca mis manos detrás de mi espalda, mis oídos aún zumban
por el volumen de la música en el interior, así que no escucho las esposas
antes de que se envuelvan alrededor de cada muñeca. Y, al igual que antes,
las asegura con más fuerza.
Se inclina, abre la puerta y me ayuda a sentarme. Cierra de golpe la
puerta y yo grito mientras mis brazos quedan aplastados detrás de mí. 127
RYAT
Me meto en el lado del conductor y enciendo el auto. Sabíamos que
Sarah había conducido hasta aquí, así que traje a Gunner para que cada
uno pueda llevarlas de regreso. Inclinándome hacia ella, abrocho su
cinturón de seguridad.
—Son treinta minutos de viaje —se queja, tratando de acomodar los
brazos detrás de su espalda.
—Deberías haber pensado en eso. —No estaba tan enojado hasta que
vi lo que llevaba puesto. Un maldito traje de baño cubriría más. Y sé que se
vistió de esta manera debido a nuestra pelea anterior. Me acerco y tiro de
los tirantes a ambos lados, dejando expuestas sus tetas. Agarro la izquierda
y aprieto. Echa la cabeza hacia atrás, jadeando. Me inclino sobre la consola
central y succiono su pezón en mi boca, endureciéndolo. Levanta las caderas
lo mejor que puede con el cinturón de seguridad puesto.
Alejándome, le doy una palmada, haciéndola gritar de nuevo. Si el
auto fuera lo suficientemente grande, totalmente podría follármela dentro
porque las ventanas están oscurecidas. Pero necesito más espacio para
trabajar. Seguramente estará desmayada para cuando lleguemos al
apartamento.
Levanto la falda y empujo su ropa interior a un lado.
—¿Qué tan mojada estás, Blake? —pregunto, pasando mis dedos por
su coño.
—Muy mojada —gime.
Introduzco un dedo y no miente.
—¿Para quién? —cuestiono.
—Para ti. —Mueve los hombros, tratando de aliviar la presión en las
manos atadas a su espalda.
—¿De quién eres? —pregunto, introduciendo otro.
Ella jadea, sus tetas rebotan con el movimiento mientras separa más
sus piernas para mí. 128
—Tuya.
—Mía —le recuerdo mientras comienzo a follarla con los dedos,
sentada en el asiento del copiloto de mi auto.
Ella grita, sus piernas se mueven sobre el asiento, sus caderas se
agitan y su cabeza se golpea en el reposacabezas. No la amordazo. Me gusta
cómo suena cuando grita mi nombre.
Mis dedos entran y salen mientras pellizco sus pezones con mi mano
libre. Ella arquea su espalda y su coño aprieta mis dedos mientras se viene.
Los saco y ella se desploma contra el asiento. Con los labios
entreabiertos, intenta recuperar el aliento. Aparto los mechones de cabello
que cubren su rostro y meto los dedos en su boca.
—Límpialos —ordeno.
Sus mejillas se ahuecan mientras chupa su orgasmo, los saco con un
chasquido. Agarrando su rostro, la obligo a mirarme.
—No vuelvas a hacer eso. ¿Me entiendes?
Tiene los ojos vidriosos, el pecho agitado y cuerpo tembloroso. Quiero
arrastrarla por el auto y meter mi polla en su boca hasta llegar a la garganta.
Quiero ser duro con ella. Recordarle quién mierda soy y que me pertenece,
pero no lo hago. Se lame los labios entumecidos y asiente.
—Sí.
Después de soltarla, me acomodo en el asiento del conductor y
desempaño las ventanas mientras pongo el auto en marcha y salgo.
Cuando estaciono en su apartamento, ella está desmayada como
esperaba que estuviera. Desabrocho el cinturón de seguridad, la levanto
sacándola del auto y la llevo al interior con las manos todavía esposadas en
su espalda.
Abro la puerta y me dirijo a su habitación, pero me detengo al pasar
por la cocina. Algo en el suelo me llama la atención: vidrios. Hay trozos rotos
esparcidos por el suelo y frunzo el ceño. ¿Qué mierda pasó? Sabía que estaba
en casa porque la había visto por las cámaras, pero luego me llamaron a la
casa de los Lords para una reunión. Una vez terminada, Gunner me notificó
129
que las chicas iban a salir. Para cuando la revisé ella ya estaba de camino
al club.
Me dirijo a su habitación y la acuesto en la cama boca abajo. No emite
ningún sonido. Le quito los tacones y la pongo de lado para desatar las
correas de su cuello. Deslizo el vestido por su estómago y sus piernas antes
de tirarlo al suelo.
Eso también se quemará. Paso las manos por su trasero, dándole una
pequeña palmada.
Ella entierra su rostro en la almohada, dejando escapar un gemido
mientras se mueve. Deslizando mi mano hacia su rostro, empujo el cabello
hacia un lado.
—Buenas noches, pequeña —le digo y me giro hacia el baño.
—¿Ryat? —Gime mi nombre.
Miro por encima de mi hombro.
—¿Sí?
—¿Mis muñecas? —pregunta, lamiendo sus labios secos con los ojos
aún cerrados.
—Se quedan —le informo.
Gime y vuelve a enterrar su rostro en la almohada. Vuelvo a acercarme
a ella.
—¿Pensaste que tu castigo sería un orgasmo?
—Duelen. —Ignora mi pregunta.
—Bien —pronuncio y luego hago una pausa, teniendo una idea—.
Puedo quitártelas. Si… me cuentas lo que ha pasó hoy.
Gira la cabeza para mirar hacia otro lado y murmura:
—Buenas noches.
Mis cejas se elevan. ¿Qué diablos pasó que no quiere que sepa?
—¿Qué pasó en la cocina? —Lo intento de otra manera.
Nada.
—De acuerdo. —Bajo mis manos y desabrocho mi cinturón. No me ha 130
dado otra opción. Doblando el cuero entre mis manos, golpeo la parte
superior de sus muslos.
Ella grita y su cuerpo se tensa.
Haciéndolo de nuevo, ordeno:
—Culo al aire.
Entierra su rostro en la almohada, gimiendo, pero se levanta sobre las
rodillas, arqueando su espalda.
Dejo caer el cinturón junto a ella en la cama, extiendo las manos y las
froto sobre las marcas rojas que ha dejado. Ella menea su trasero, agarro
su ropa interior y la rasgo por la mitad. Mi mano recorre su culo hasta llegar
a su coño.
—Última oportunidad. Cuéntame lo que pasó hoy —le digo,
introduciendo dos dedos en su ya húmedo coño.
Ella gime y sus caderas se balancean contra mi mano.
—Nada…
Retiro los dedos y le doy una palmada en su coño.
Ella grita, su cuerpo se sacude y hace un movimiento para juntar sus
rodillas.
—No te atrevas —le advierto, y ella se detiene, empujándolas
lentamente hacia donde estaban—. Me estás mintiendo, Blake. —Suspiro,
golpeando su coño en señal de advertencia, y ella se estremece. Mi mano
izquierda alcanza la cadena que conecta las esposas y la agarro con la mano,
tirando de ella hacia su trasero.
Su cabeza se levanta de la cama.
—Ryat. —Ella jadea—. Por favor…
Vuelvo a golpear su coño antes de introducir dos dedos.
—Tú tienes el control aquí —expreso. La manipulación es
importante—. Todo lo que tienes que hacer es decírmelo y te las quitaré.
Ella permanece en silencio y eso me hace enojar.
Introduzco un tercer dedo en su coño, lo deslizo adentro y afuera
mientras rodeo su clítoris. Mueve su cuerpo de un lado a otro, gimiendo por
lo que está haciendo mi mano. Me vuelvo más enérgico, tirando con más
fuerza de las esposas. 131
Ella jadea, su cuerpo se balancea hacia adelante y atrás, tratando de
follar mis dedos como si fuera mi polla. Su coño se contrae y los saco. Su
cuerpo se hunde y gime.
Golpeo otra vez su coño y vuelvo a meter los dedos.
—Puedo hacer esto toda la noche, pequeña —digo con una sonrisa.
Ella está a punto de llegar al orgasmo otra vez, así que me detengo.
Ella grita, hundiendo la cabeza en la almohada, irritándose. Vuelvo a golpear
su coño y comienzo de nuevo.
Justo cuando está a punto de venirse, me detengo.
—Está bien, está bien —se apresura a decir—. Por favor… déjame…
—Se detiene y yo continúo, y esta vez le permito venirse. Saco los dedos y
los llevo a mis labios cuando ella musita—: Matt.
Hago una pausa.
—¿Perdón? —¿Acaba de llamarme con el nombre de su ex?
Estira las piernas, apoyando su cuerpo en la cama, y susurra:
—Me amenazó.
—¿Matt te amenazó? —gruño—. ¿Cuándo? ¿Qué mierda dijo?
—No importa. —Ella suspira—. Nunca importa.
Saco la llave de las esposas de mi bolsillo trasero y las abro. Antes de
que pueda siquiera moverse, la coloco sobre su espalda y me siento a su
lado. Aparto el cabello de su rostro.
—Dime lo que dijo. —Ella está jodidamente borracha, y ni siquiera
estoy seguro de cuánto recordará de esta noche cuando se despierte. Así
que tengo que aprovechar esta oportunidad para averiguarlo todo antes de
que se le pase la borrachera y vuelva a ser una pared de ladrillos como lo
fue hoy.
Tiene los ojos cerrados y respira con dificultad. Está a punto de
desmayarse de nuevo pronto.
—¿Blake? —gruño, y ella abre sus pesados ojos.
—Hoy. Más temprano. —Lame sus labios, estira los brazos y pasa las
manos por su cabello.
—Te vi hablando con tu esposa.
Frunzo el ceño.
132
—Bueno, él me atrapó mientras te veía hablar con tu futura esposa.
—Se ríe—. Creo que pensó que estaba celosa. Como si pensara que ya te
amo. —Siguen más risas, como si eso no fuera a pasar nunca—. Y me dijo
que es posible que me tengas ahora, pero una vez que hayas terminado
conmigo, me quedaré con él hasta que muera. Y él hará de mi vida un
infierno. —Ella bosteza y murmura—: Algo sobre no ver la luz del día. Tu
puta, su puta… —Se detiene.
—Blake…
—Me empujó contra la pared y lamió mi rostro. —Ella se estremece—
. Pensé que iba a vomitar.
—¿Él qué? —espeté, mi cuerpo comienza a temblar mientras mi
presión arterial se eleva ante ese pensamiento. Pero ella ignora mi
arrebato—. ¿Por qué diablos no me lo dijiste cuando te lo pregunté antes?
Me mira. Sus bonitos ojos azules parecen desenfocados y cansados.
—No sé qué pasó entre ustedes dos, pero sé que Matt es la razón por
la que me elegiste.
Suspiro. No está muy lejos de la verdad.
—Blake…
—No voy a ser castigada por algo que él hizo, Ryat —dice
suavemente—. Puedes follarme, pero me prometí a mí misma que Matt no
dictará mi vida, nunca más.
Paso una mano por mi cabello ante su confesión. Ella no se equivoca.
Matt es la razón por la que tuve que elegirla. Pero no habría sucedido sin
ella.
—¿Por qué dejaste que te eligiera? —pregunto.
Ella me regala una débil sonrisa.
—Porque me hiciste sentir deseada.
Matt es un tonto y un hombre muerto.
—Odio a todo el mundo —continúa, con los ojos cerrados una vez
más—. A mi madre por obligarme a casarme con él. A Matt por culparme de
que lo odies. Y a ti… —Su voz se desvanece y luego susurra—: Me escaparé
cuando hayas terminado conmigo.
Me quedo mirándola fijamente, con las manos cerradas en puño. ¿Por
qué mierda él estaba hablando con ella en primer lugar? ¿Le dijo que me
133
voy a casar con Cindy? Puede que sea cierto, pero no hablamos de esa
mierda. ¿Cómo podría saber eso?
Cuando ella comienza a roncar suavemente, coloco las esposas en su
mesita de noche y luego la cubro con su edredón, dándole un beso de
buenas noches en la frente.
Capítulo 19
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Es un hermoso día de otoño aquí en Texas. Bad Intentions de Niykee
Heaton está sonando en mis oídos mientras corro por el viejo sendero detrás
de la casa de mis padres. He crecido aquí. He vivido en la misma casa toda
mi vida. La oficina de mi padre está en el centro de Dallas, pero vivimos
bastante lejos de allí en veinte acres. Él se traslada, pero la mayor parte del
tiempo ni siquiera está en el estado. Tiene que viajar mucho por trabajo.
Los vellos de mi nuca se erizan y me detengo. Respirando con dificultad,
quito los auriculares de mis orejas. 134
—¿Hola? —pregunto, mirando a mi alrededor. A mi izquierda hay un
pequeño estanque. Aparte de eso, aquí solo hay árboles—. Estás siendo
paranoica, Blakely. —Matt me regaña todo el tiempo por correr por este
sendero. Dice que no es seguro.
Me pongo los auriculares de nuevo y empiezo a correr nuevamente.
Llevo casi treinta minutos. Ya casi estoy en mi punto de inflexión. La canción
cambia a Mirrors de Natalia Kills cuando el camino gira a la derecha, y veo
algo por el rabillo del ojo.
—¿Qué…? —Me detengo y me quito los auriculares, dándome la vuelta
para regresar—. ¿Hola? —Esta vez grito—. ¿Hay alguien ahí? —Hay
avistamientos de linces por aquí, así que quizá sea algún tipo de animal.
Cuando vuelvo a estar convencida de que estoy perdiendo la cabeza
porque no hay nada, vuelvo a ponerme los auriculares y me doy la vuelta para
continuar. Me sobresalto cuando veo a alguien parado frente a mí en medio
del sendero. El corazón martillea en mi pecho. Es un hombre vestido con jeans
negros y una camiseta negra de manga corta, con una postura amplia y los
brazos caídos a los lados. Debe medir más de dos metros y lleva botas de
combate.
Mis muslos se tensan, y me pregunto cuánto tiempo lleva siguiéndome.
Los auriculares siguen sonando en mis oídos, y levanto la mano para
quitármelos por si me está hablando. Lleva una máscara blanca, así que no
puedo ver su rostro, pero hay algo que me resulta familiar.
Da un paso hacia mí y yo retrocedo. Se detiene y trago el nudo que se
forma en mi garganta mientras mis pezones se endurecen.
No. No. No.
Otra vez no.
Puedo sentir su mirada en mis piernas. Decidí correr en pantalones
cortos esta mañana. Mi pulso y mi respiración se aceleran, haciendo que mis
pechos reboten en mi sujetador deportivo.
—Te he estado observando. —Mi coño palpita ante su confesión y las
lágrimas arden en mis ojos. Incluso su voz me resulta familiar. ¿Dónde la he
escuchado antes?— Corres por aquí todos los días. —Ladea su cabeza
enmascarada.
—Por favor… —Gimo, levantando las manos hacia él—. Solo quiero
terminar mi carrera —digo, dando lentamente un paso atrás mientras mi calor
corporal aumenta al pensar que estamos aquí completamente solos.
135
—Bueno —se ríe detrás de su máscara—, no sé si tú terminarás, pero
yo sí. —El hombre se abalanza hacia mí.
Me doy la vuelta para correr, pero se lanza contra mi espalda y me tira
al suelo. Intento luchar contra él, pero está sobre mi espalda. Agarra mis
manos y envuelve algo áspero alrededor de mis muñecas, asegurándolas
detrás de mí, y siento que la humedad se acumula entre mis piernas.
Dios, no.
Agarra mi cabello y me pone de pie de un tirón, sacándome del camino.
Luego me empuja hacia el interior del bosque. Tropiezo y caigo al suelo. Las
ramitas y las ramas se clavan en mis piernas desnudas. Intento levantarme,
pero su puño golpea en mi espalda, derribándome de nuevo.
—¡Quédate en el suelo, perra! —me ordena, empujando mi rostro contra
el suelo áspero.
Las lágrimas corren por mi rostro mientras él arranca mis pantalones
cortos y los desliza por mis piernas junto con mi ropa interior. Luego separa
mis piernas bruscamente. Grito cuando su mano toca mi coño.
—Ahh, estás mojada —dice sorprendido.
Sollozo, mi cuerpo tiembla.
—Te gusta que te follen, ¿verdad, pequeña perra? —Tira de mi cabello
y se inclina—. No te preocupes, parece que vas a poder terminar después de
todo.
Me siento erguida, jadeando en busca de aire en la oscuridad.
Extiendo la mano y tiro algunas cosas al suelo mientras trato de encontrar
una luz. Cuando pulso un botón, la habitación se ilumina y veo que estoy
en mi casa, en mi apartamento, desnuda en mi cama. Sola.
—No otra vez. —Respiro. Inclinándome hacia delante, pongo mi rostro
entre mis manos e intento calmar mi respiración. Miro mi celular y dice que
son poco más de las tres de la mañana. ¿Cómo llegué a casa? El club…
bebiendo con Sarah… Ryat. Apareció. Debe haberme traído a casa y dejado.
Acostándome sobre mi espalda, miro al techo. Tengo la boca seca y
sabe a alcohol persistente. Aparto las sábanas, salgo de la cama con piernas
temblorosas y abro la puerta de mi habitación. Al salir, me detengo cuando
veo a Ryat sentado en mi sofá, con su celular en las manos y mirándome
fijamente. 136
—¿Ryat? —Chillo, dando un paso atrás—. Tú… ¿qué haces aquí? —
Tropiezo con mis palabras, aun tratando de recuperar el aliento.
Sus ojos se posan en mis pezones rígidos, y cruzo los brazos sobre mi
pecho. Bajan hasta mis piernas, y las cruzo también, apoyándome en el
marco de la puerta de mi habitación como soporte.
—¿Qué estabas haciendo? —replica, arqueando una ceja.
—Nada. —Me encojo de hombros despreocupadamente, pero sus ojos
siguen recorriendo mi cuerpo y, por su mirada, él sabe que estoy mintiendo.
Muerdo mi labio para no gemir. Otra vez no. Esto no puede volver a suceder.
—Estabas haciendo algo. —Se levanta, guardando su teléfono en el
bolsillo, y se acerca a mí.
Trago el nudo en mi garganta.
—Durmiendo. —No es una total mentira. Literalmente, acabo de
despertarme así.
Se detiene frente a mí y ordena:
—Separa las piernas.
Si algo sé de Ryat, es que conseguirá lo que quiere. No importa qué.
Me aparto de la pared y descruzo mis piernas temblorosas para él mientras
la humillación me invade.
RYAT
Prácticamente, salió corriendo de su habitación, con la respiración
agitada, los pezones duros y las piernas temblorosas. Luciendo como si se
hubiera masturbado. Y se sorprendió al ver que yo todavía estaba aquí. Ella
sabe que no tiene permitido hacer eso.
Bajando la cabeza, cierra los ojos y respira profundamente. Parece
casi avergonzada. Pongo mi mano en el interior de su muslo. Ella se
estremece, pero no se aparta. Subo la mano entre sus piernas y acaricio su
coño, deslizando el dedo medio entre sus pliegues. Está jodidamente
empapada.
—¿Te has tocado? —le pregunto. Me encantaría ver cómo se
masturba. 137
Niega con la cabeza, con los ojos todavía en el suelo.
—Estás terriblemente mojada para alguien que solo estaba
durmiendo.
Permanece en silencio.
—Dime —exijo, abriendo su coño y metiendo un dedo dentro de ella,
viendo lo excitada que está.
—Tuve un sueño —susurra.
—¿Y?
—Y nada. Fue solo un sueño —responde vagamente.
—Fue algo. —Deslizo un segundo dedo dentro de ella y gime—.
Cuéntame.
Juego suavemente con su clítoris, solo tratando de relajarla. La mujer
ya está excitada. No es necesario ningún juego previo en este momento.
—Estaba corriendo por el bosque. —Ella traga saliva—. Bueno,
corriendo por un sendero. Y alguien me estaba siguiendo.
—¿Sí? —Retiro los dedos y deslizo la mano por su estómago y su
pecho, manchando su piel. Separo los brazos que están sobre su pecho y
empiezo a jugar con su pezón.
—Él… —Gimiendo, se detiene.
—¿Qué pasa con él? —pregunto, diciéndome a mí mismo que no debo
ponerme celoso. Era solo un sueño—. ¿Qué hacía?
Permanece en silencio durante un largo segundo antes de susurrar:
—Me tiró al suelo, ató mis manos a mi espalda y me arrastró fuera del
camino. — Haciendo una nueva pausa, respira entrecortadamente—. Y…
—¿Y qué? —Me inclino y beso su cuello, saboreando la sal de su
sudor. Me aparto y lamo mis labios para probarla otra vez.
—Y me folla —susurra.
—Quieres decir que te viola —la corrijo.
Ella gime y cubre su rostro son las manos.
—Oye. —Agarro sus brazos y aparto sus manos. Negando con la
cabeza, inclina su rostro para mirar al suelo. Sujeto su barbilla y la obligo a 138
mirarme—. No te avergüences, Blake. —Nunca he sido de los que se
avergüenzan. A todos nos gusta algo diferente. A algunos nos cuesta un
poco más excitarnos. Algunos tenemos mejor imaginación que otros cuando
se trata de fantasías.
Ella sorbió.
—No es la primera vez que tengo ese sueño.
—¿Cuándo fue la última vez que lo tuviste?
—Durante el verano. Matt y yo estábamos en casa, y él se quedaría a
dormir. —Ella traga saliva—. Me desperté mojada y excitada. Lo desperté
para contárselo. Quería hacer algo. Se fue y no me habló durante dos
semanas. —La primera lágrima se desliza por su rostro—. Dijo que había
algo malo en mí. Que estaba jodida. —Cubre su rostro con las manos y
comienza a llorar.
No hay nada malo en que una chica tenga fantasías de sexo forzado.
Matt es solo un marica de mierda. Cuanto más veo cómo era y es con ella,
creo que la estaba entrenando. Pensé que tenía verdaderos sentimientos por
ella, pero creo que había otras razones por lo que estaba con ella. Y voy a
descubrir cuáles son.
La atraigo hacia mí, abrazándola.
—Buena chica. —La elogio por habérmelo dicho, y su cuerpo se
estremece contra el mío. Me agacho, paso el brazo por detrás de sus piernas
y la levanto, llevándola a su habitación. El texto que estaba escribiendo
puede esperar.
139
Capítulo 20
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
—¿Matt? —Le doy un golpe en el hombro.
—¿Qué? —murmura, con los ojos aún cerrados.
—Levántate, cariño. —Beso su pecho—. Quiero jugar.
—Blakely… —Abre los ojos y revisa su celular en el tocador junto a mi
cama—. Es más de medianoche.
—Lo sé. —Me levanto y me pongo a horcajadas sobre sus caderas.
Levantando sus manos, las coloco sobre mis pechos—. Acabo de tener un
140
sueño.
—¿Ah, sí? —Se ríe, sus manos aprietan mis pechos por su cuenta—.
Debe haber sido bueno. ¿Qué hacíamos?
—Bueno, estaba trotando…
—¿En ese sendero del que te digo que te mantengas jodidamente
alejada? —Me interrumpe.
Pongo los ojos en blanco.
—Sí, sí. Estaba corriendo y un hombre me estaba siguiendo. Dijo que
me había estado observando. —Presiono mi coño contra su polla. Puedo sentir
lo dura que está a través de sus boxers. No me follará, pero podemos hacemos
otras cosas. Mi cuerpo tiene ganas de sexo. Tantas ganas. No sé cuánto
tiempo más puedo esperar—. De todos modos, cuando intenté huir, él me
persiguió y ató mis manos en mi espalda, y me arrastró hacia los árboles…
Sus manos abandonan mis pechos.
—¿Qué?
Ignoro su tono de preocupación.
—Lo deseaba. Había algo al respecto. Estaba…
—¿Soñaste que te violaban? —espeta.
Muerdo mi labio inferior con nerviosismo. Mi corazón se acelera y mis
hombros se hunden.
—Jesús, Blakely. ¿Tienes idea de cómo me hace sentir eso? —Me
fulmina con la mirada.
—¿A ti? —pregunto, mirándolo a través de mis pestañas.
—Sí. A mí. —Me empuja y se levanta de la cama—. Si un tipo decide
que quiere violarte, vas a permitir que lo haga. Y te excita esa mierda.
He tenido este sueño desde que tenía quince años. Y al principio, estaba
asqueada de mí misma. ¿Por qué alguien sueña y se excita con algo así
cuando la gente ha experimentado eso como algo muy traumático en la vida
real?
—Muchas mujeres tienen fantasías de sexo forzado —argumenté.
Después de la quinta vez que tuve este sueño, comencé a investigar y descubrí
que no era la única.
Lo llaman fantasía de sexo forzado porque la violación implica violencia.
141
Y para las mujeres que fantasean con esto, es el hecho de que alguien las
desea tanto que no pueden evitarlo. No pueden aceptar un no por respuesta.
Es más bien un aspecto de la dominación.
Él resopla subiendo sus jeans.
—Por favor. Nadie pide ser violada, Blakely.
Me estremezco.
—El hecho de que tenga una fantasía no significa que quiera que ocurra
en la vida real. A mí. A cualquiera, en realidad. —Los estudios que encontré
decían que quienes fantasean con eso son los más abiertos y aventureros
eróticamente. Yo no soy ninguna de esas cosas porque todavía soy virgen.
Creo que tengo este sueño porque quiero que me tome. Quiero que me domine,
pero él me rechaza siempre.
Creo que sueño con que ocurre en ese sendero porque él me ha
advertido de que no es seguro. Y de alguna manera, he relacionado ambas
cosas.
Desliza la camiseta por encima de su cabeza y me mira. Sus labios
estás tensos y niega con la cabeza con una expresión de disgusto.
—Eso es jodidamente enfermizo, Blakely. Estás jodida. —Y con eso,
sale de mi habitación, cerrando la puerta.
Ryat me acuesta en la cama, y yo me alejo rodando, incapaz de
enfrentarme a él en este momento. Lo escucho quitarse los jeans y la
camiseta antes de meterse detrás de mí.
La cama se hunde cuando se acuesta.
—Blake. —Él coloca su mano en mi hombro y me hace rodar hacia
él—. No hay nada malo en ti —dice, pasando las yemas de sus dedos por mi
mejilla para apartar el cabello de mi rostro bañado de lágrimas.
Trago saliva y trato de calmar mi respiración.
—Está mal —susurro. Después de eso, me dije a mí misma que no
volvería a tener ese sueño, y que si lo tuviera, lucharía, gritaría, mordería y
correría más rápido. Pero esta vez no hice nada de eso. Dejé que me
atrapara, y lo hubiese disfrutado si no me hubiera despertado demasiado
pronto.
—No, no está mal —argumenta—. Es solo una fantasía. Todo el 142
mundo las tiene. Y es normal.
—No es la violencia lo que anhelo —le digo con sinceridad—. Aunque
me gusta lo rudo, creo que es más bien la idea de que un hombre se sienta
tan superado por el deseo hacia mí que no pueda contenerse. Y el hecho de
que yo no tenga nada que decir sobre lo que hace. La sensación de no tener
control me hace sentir en control. Dejo que me atrape, aunque trato de huir.
Dejo que lo haga, aunque lucho contra él —divago, tratando de sacarlo todo.
Matt no quería escuchar lo que sentía, y nunca volvió a mencionarlo.
Los ojos de Ryat examinan los míos, y yo desvío la mirada,
nuevamente sintiendo vergüenza.
—Lo sé, suena estúpido —susurro.
—No, no es así.
—Es que es difícil de explicar. —Relamo mis labios húmedos.
—Creo que tiene mucho sentido.
Mordiendo mi labio inferior, añado:
—Creo que el hombre eras tú.
Se coloca de lado y apoya la cabeza en su mano.
—¿Por qué?
—Porque hasta ahora, nunca había tenido un rostro. —Siempre ha
sido un borrón. O simplemente nunca lo recordaba al despertar.
—¿Y me viste esta vez? —pregunta, escudriñando con sus ojos verdes
mi rostro. No parece disgustado en lo más mínimo con lo que le acabo de
contar.
—No. Llevaba una máscara. La misma que tienes tú —respondo en
voz baja. Solo he visto a Ryat con la máscara aquella noche en la fiesta en
la casa de los Lords, y en ese momento ni siquiera sabía que era él.
Suspira, su mano libre recorre perezosamente mi brazo:
—Bueno, después de lo que hicimos en la fiesta de la casa de los
Lords, cuando tenía la máscara puesta… luego estabas inconsciente cuando
te toqué aquí en tu apartamento… Puedo verlo. Tiene sentido que me pongas
en el lugar de este tipo. Te he dominado. Y eso es lo que te gusta.
Mis mejillas se sonrojan, y él toma mi rostro.
—Está bien, Blake. Estás bien. Y estoy más que dispuesto a darte lo
que quieres. 143
Mi corazón se acelera ante sus palabras y mis ojos se agrandan.
—¿Qué quieres decir?
—Dime lo que quieres, junto con tus límites, y lo haré. Con lo que te
sientas cómoda.
—¿Te refieres a mi fantasía? —pregunto lentamente.
Él asiente.
Mis muslos se tensan al pensar en eso. Tantas posibilidades.
Escenarios. Yo solo he tenido el mismo una y otra vez.
—Lo pensaré —le digo, todavía un poco incómoda al hablar de eso. No
sé si me sentiré bien diciéndole lo que quiero. O lo que creo que quiero. Ni
siquiera estoy segura de qué es exactamente.
RYAT
Beso su frente y atraigo su cuerpo hacia el mío. No voy a mentirle,
pero su fantasía me excita. Tenía la sensación de que le gustaría ser
dominada, pero esta es una fantasía a un nivel completamente nuevo. Una
que estoy más que feliz de cumplir para ella.
Matt es patético y no sabe nada cuando se trata de sexo. ¿Tres años
sin él y el bastardo no hizo ninguna investigación? ¿Nunca pensó que tal
vez su novia estuviera deseando algo que él debería investigar?
Ninguna mujer pide ser violada, es una fantasía de sumisión. Ella
quiere ser dominada de una manera que sabe que disfrutará. Es el acto de
la coacción.
No estoy seguro de cuándo comenzaron los sueños y no soy un
terapeuta sexual, pero tal vez fue el hecho de que Matt la rechazara tantas
veces que tuvo que obligarse a sí misma a disfrutar de lo que su cuerpo
anhelaba. Me encantó cuando bebió el éxtasis líquido y se entregó a mí, sin
saber lo que le iba a hacer. Diablos, ella incluso pensó que yo había tomado
su virginidad en ese momento.
Para ella, esa era una forma de entregarse a algo que sabía que no
sería capaz de controlar. Pero seguía siendo su elección.
Matt trató de violar a nuestra esposa asignada, pero ¿menospreció a
144
Blake por fantasear con eso? Eso no tiene ningún sentido. Aunque una cosa
no tiene nada que ver con la otra. ¿Él le dijo que estaba jodida? Conozco a
Lords que prefieren ver a otros hombres follar con sus elegidas. Nunca
permitiría eso, pero eso no significa que esté mal. Joder, tal vez significa que
soy inseguro, y eso está completamente bien. Ese es mi problema, y de nadie
más. ¿A quién mierda le importa? Mientras todas las partes estén de
acuerdo, entonces haz lo que quieras.
Apartando mi pecho de su rostro, miro hacia abajo y veo que tiene los
ojos cerrados y los labios entreabiertos, de nuevo está dormida. Pasando mi
mano por su suave cabello, me pregunto qué estará soñando ahora mismo.
¿Conmigo y con ella? ¿De vuelta a ese sendero en el bosque?
Quiero que me vea sin la máscara y que sepa que soy yo quien le da
exactamente lo que quiere. Si ella quiere hacer un juego de roles, entonces
le seguiré el juego. Ella puede darme tanto o tan poco. No importa, tengo
imaginación y me aseguraré de que le guste lo que se me ocurra.
Vuelvo a acurrucarla contra mí y cierro los ojos, pensando que un
pequeño sueño de fantasía de sexo forzado suena jodidamente bien ahora
mismo.
145
Capítulo 21
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Estoy en mi baño preparándome cuando Ryat entra ya vestido con la
misma ropa de anoche.
—Hoy no tienes clase —le digo. Los viernes no tiene ninguna. Ahora
que lo pienso, nunca le veo ir a ninguna clase ni hablar de las tareas
escolares. Puede que esté en el campus, pero nunca hace nada en realidad.
Me pregunto si los Lords realmente tienen que asistir.
—Tengo que ir a un sitio antes de que mi avión despegue esta mañana
—dice crípticamente, acercándose a mí. Me da una palmada en el trasero
146
mientras lo mira. Todavía estoy desnuda y tengo el cabello mojado. Acabo
de salir de la ducha—. Joder, ese culo…
—Tú escoges —lo interrumpo.
Se coloca detrás de mí, extendiendo su mano. Aparta suavemente el
cabello de mi pecho y de mi hombro para colocarlo sobre mi espalda y se
inclina para besar mi cuello, mientras sus ojos encuentran los míos en el
espejo.
—¿Escoger qué? —Vuelve a besar mi cuello.
—La fantasía —susurro nerviosa.
Su mano libre sube y se envuelve alrededor de mi cuello mientras la
otra rodea y masajea mi pecho.
—¿Qué pasa con eso?
—Anoche me dijiste que te dijera lo que quería para representar mi
fantasía. —Algo de nuestra conversación de anoche me quitó un peso de
encima. Me desperté sintiéndome más ligera, más segura de mí misma y de
lo que quiero.
—Lo hice —asiente, hundiendo dientes en mi piel.
Trago un gemido y me concentro en lo que estoy tratando de decir
antes de perder la cabeza.
—Te lo digo ahora, quiero que elijas.
—¿Cómo lo actúo? —confirma.
Asiento.
—Sí.
Sonriendo, se encuentra con mis ojos en el espejo.
—Última oportunidad.
Frunzo el ceño.
—¿Para qué?
—Para que te lo replantees. —Voy a preguntar a qué se refiere cuando
continúa—: Porque quizá no quieras darme ese tipo de poder.
Trago saliva con nerviosismo, pero asiento.
—Estoy segura. —No voy a dar marcha atrás. Mi mente distingue el
147
bien del mal, pero mi cuerpo anhela el mal. Y por poco que sepa de Ryat, sé
que puedo confiar en él. Mi cuerpo reacciona a su tacto, a sus labios, a su
comportamiento dominante. Todo lo que siempre quise es que Matt tomara
el control. Sería estúpido no utilizar a Ryat cuando me está ofreciendo esa
misma oportunidad.
—¿Límites? —pregunta—. ¿Algo fuera de la mesa?
Mordiendo mi labio, pienso en una cosa.
—Nada de anal. —Está claro que le gustan los culos. Me gustaría
relajarme para eso.
—De acuerdo, entonces. —Besa mi cuello una vez más y se separa de
mí—. Nos vemos el domingo. —Me da una palmada en el trasero y se gira,
saliendo del baño.
—Espera. ¿Cuándo lo haremos? —le pregunto.
Se detiene y se gira para mirarme, inclinando la cabeza hacia un lado
pensando en eso.
—¿Quieres saberlo? ¿O preferirías que te atrape desprevenida?
La idea de no saberlo hace que mi corazón se acelere y mi piel se erice.
Simplemente quita otra opción que no sabía que quería que él tuviera.
—Sorpréndeme.
Asiente y se gira para marcharse.
RYAT
Detengo mi auto en el estacionamiento de los Lords. Al entrar por las
puertas dobles, miro la hora en mi reloj. Tengo dos horas antes de que el jet
de mi padre despegue hacia Nueva York. Odio llegar tarde, pero no voy a
posponer esto.
—Oye, ¿dónde has estado? —pregunta Prickett cuando me ve entrar.
Él tiene una manzana en una mano y su celular en la otra. Está claro que
Gunner no lo ha puesto al corriente de lo que hicimos anoche en Blackout.
Pero no esperaba que lo hiciera. No estaba relacionado con los Lords. Solo
dos hombres demasiado celosos que harían cualquier cosa para demostrar
un punto.
148
—¿Está Matt? —le pregunto a Prickett, evitando su pregunta. En
realidad, prefiero quedarme en el apartamento de Blake. No está tan aislado
como me gustaría, pero es mejor que este lugar lleno de malditos hombres
cachondos.
—Sí, está en el gimnasio. —Él y Gunner intercambian una mirada.
Subo corriendo por la escalera, girando a la derecha en el segundo
piso. Luego, me precipito por el pasillo hasta las puertas dobles del final.
Las abro de un empujón y me doy cuenta de que Gunner y Prickett están
detrás de mí.
El gimnasio es grande, con todo lo que se pueda imaginar, con un
montón de estaciones individuales para que todos podamos ejercitarnos al
mismo tiempo cómodamente. Cuando le dices a casi un centenar de
hombres que no pueden follar, descubres que muchos de ellos se ejercitan
para olvidarse de lo que realmente quieren. Afortunadamente a esta hora,
la mayoría de ellos ya están en clases o aún duermen.
Matt es el único que está aquí en este momento. Lo veo en la esquina,
haciendo ejercicio con las pesas. Sonríe cuando sus ojos se cruzan con los
míos a través de los espejos del suelo al techo.
—Estoy seguro de que estas pesas son demasiado pesadas para ti —
bromea.
Me acerco a él, tomo una mancuerna de nueve kilos de un banco que
está a su lado y la balanceo, golpeando el costado de su cabeza.
Se tambalea y deja caer las pesas que sostenía.
—Mierda… —gime, coloca su mano sobre un corte que ahora sangra
por un lado de su cabeza. Espero que esté viendo malditas estrellas ahora
mismo.
Los ojos de Gunner se agrandan mientras Prickett deja caer su
manzana al suelo. Ignorando a ambos, agarro a Matt por el cabello y lo
arrastro hasta el banco de levantamiento de pesas. Lo arrojo sobre él boca
abajo.
—Cárgalo —le ordeno a Prickett y Gunner. Bien podría ponerlos a
trabajar si voy a darles un espectáculo.
Matt todavía está bastante aturdido por el golpe en la cabeza, así que
aún no entiende del todo lo que está pasando. Su cuerpo se volvió pesado y
lento como para levantarse. Su cabeza cuelga del extremo, y sus brazos de
los lados, tocando el suelo.
149
Prickett y Gunner ponen veintitrés kilos en cada extremo y luego
levantan la barra. Presionándola contra su espalda, lo inmovilizan, pero la
mantienen firme en ambos lados haciendo que Matt gima por el peso.
Me agacho frente a su rostro que cuelga del extremo del banco.
—Te vi hablando con mi chica ayer. —Está claro que Blake no
recuerda nuestra conversación antes de que se desmayara anoche porque
no lo ha mencionado esta mañana. Y no voy a recordárselo, pero tampoco
voy a delatarla. Matt tiene que pensar que lo vi, no que ella me dijo lo que él
dijo e hizo. Porque sé que, si no la hubiera obligado, nunca me lo habría
contado. Y eso no me gusta.
Gunner y Prickett presionan su peso sobre cada extremo de la barra,
empujándola aún más hacia su espalda, haciéndole mostrar los dientes ante
su silencio. Tose y su rostro se pone rojo, pero es plenamente consciente de
lo que está pasando ahora.
—Ella no es tuya. —Matt consigue decir con los dientes apretados—.
¡No importa lo que jodidamente hagas! Será mía.
No puedo discutir eso porque es la verdad. Pero eso no significa que
me guste.
—Esta es la cuestión, Matt. Me importa una mierda eso. Ella es mía
ahora mismo. Y jodidamente no comparto. Así que como recordatorio… —
Me pongo de pie y tiro de su cabello sudado. Levantando su cabeza, le doy
un rodillazo en el rostro, escuchando un chasquido, y él grita. Su cuerpo se
sacude y los chicos tienen que sujetar la barra con más fuerza para
mantenerla en su sitio.
Manteniendo mi mano en su cabello, me agacho de nuevo a su lado
esta vez y susurro en su oreja:
—Eso fue por poner tu jodida lengua en su rostro. Hazlo de nuevo y
cortaré esa maldita cosa. —Lo suelto, y su rostro ensangrentado cae sobre
el banco.
»Aléjate de ella, Matt. Esta será tu única advertencia. Ya te la quité
una vez, y puedo hacerlo de nuevo. —Con eso, los chicos sueltan los
extremos y la barra se desliza hacia la derecha de su espalda. El peso atrapa
su cuerpo y lo empuja al suelo con él.
Me doy la vuelta y camino hacia las puertas dobles para salir del
gimnasio cuando lo escucho gritar:
—¡Ella no te pertenece! Será mi esposa. —Grita mientras las puertas 150
se cierran tras mi salida. Bajando las escaleras hasta el primer piso, me
dirijo a mi habitación para empacar mi bolso para mi viaje a casa.
—¿Qué diablos fue eso? —Prickett entra en mi habitación con Gunner
detrás.
—Nada —miento. No estoy de humor para pasar por esto con ellos.
Todo mi cuerpo vibra ahora mismo porque estoy muy enojado con Matt. Con
Blakely. Sé que no es su culpa, pero el hecho de que quizá nunca me haya
enterado no me sienta bien. Y ni siquiera puedo jodidamente decírselo,
porque entonces sabrá que me lo dijo anoche. ¡Joder!
—¿Qué mierda, Ryat? Eso no fue nada. —espeta Gunner.
Tiro el bolso sobre mi cama y me giro para mirarlos.
—No necesitaba tu ayuda. Así que la próxima vez no me sigan ni se
metan.
Gunner resopla y Prickett pasa las manos por su cabello.
—Escucha… —Prickett se acerca a mí—. Las cosas no han sido
iguales desde que tú y Matt regresaron de Chicago el año pasado. Todos lo
sabemos. Todos lo hemos visto. No sé qué diablos pasó allí, pero necesitas
arreglar tu mierda. ¿Pelearse entre Lords por una elegida? —Él niega con la
cabeza—. Eso es lo último que quieres que te vean haciendo.
Me acerco a él, no estoy dispuesto a retroceder. Quiero a Prickett como
hermano, pero eso no impide que pueda romper su maldita mandíbula.
—Entonces él tiene que mantener sus putas manos lejos de lo que es
mío.
—Jesús, Ryat. ¿Te estás enamorando de ella? —pregunta Gunner, con
los ojos muy abiertos.
—Joder, no. —Siseo ante su estúpida pregunta—. Se trata de Matt y
de que esté poniendo sus manos sobre algo que no le pertenece —grito—.
No le di permiso…
—Voy a detenerte ahí mismo. —Prickett me interrumpe, pone las
manos en alto y retrocede, dándome algo de espacio—. ¿Se la folló?
—No. —Habría matado a ese desgraciado hijo de puta allí mismo, en
la sala de pesas, y habría colgado su cuerpo para que todos lo vieran, solo
para hacer un punto.
—Entonces no puedes ir tras él, Ryat. A menos que haya hecho algo 151
con tus elegidas sin tu permiso, los Lords no verán justificada tu rabieta.
—¿Rabieta? —Suelto una carcajada áspera.
—¿De qué otra manera lo llamarías? —Gunner se encoge de hombros.
Mis dientes rechinan, porque podría explicárselo de un millón de
maneras diferentes y no lo entenderían.
Alguien llama a la puerta de mi habitación y grito:
—¿Qué?
La puerta se abre y Sarah asoma la cabeza. Sus ojos van de mí a
Prickett y luego a Gunner.
—Me voy a clase —le dice.
Él la mira y luego a mí. Después de un largo segundo, suspira.
—Te acompañaré. —Luego me deja a solas con Prickett.
—Yo…
—Vete, Prickett. —Ya he terminado esta conversación.
Él agacha la cabeza y frota su nuca.
—Solo espero que sepas lo que estás haciendo, Ryat. No me gustaría
que llegaras tan lejos y lo perdieras todo por un pedazo de culo. —Entonces
él también se da la vuelta y se va, dejándome enojado.
Una hora más tarde, estoy abordando el jet privado de mi padre
cuando el celular suena en mi bolsillo. Tomando asiento en el sillón de cuero
blanco, veo que es un número que no está guardado y no muestra ningún
nombre. No es raro.
—¿Hola? —respondo.
—Hola, Ryat.
Reconozco su voz de inmediato y me siento más erguido en la silla. No
he hablado con él desde que lo conocí en medio de la noche en su oficina
cuando me dijo que eligiera a Blakely.
—Señor…
—Escuché que hubo un problema esta mañana en la casa de los
Lords.
Mis dientes rechinan. ¿Cómo diablos lo sabe? Puede que Prickett y
Gunner no entiendan lo que hice, pero no son ratas. No había nadie más en 152
el gimnasio. Y sé que Sarah no sabe lo que pasó. Eso solo deja una
posibilidad. ¡Matt! Ya habló con su padre. Tal vez piense que, si logra
despojarme de los Lords, conseguirá antes a Blakely. Quizás ese fue su plan
desde el principio. Ir por Blake, amenazarla, pensando que ella correría
hacia mí, y lo atacaría. Joder, si ese era su plan, caí en él y le di exactamente
lo que quería.
—Sí, señor. No volverá a suceder —miento. Matt tiene que aprender
la lección. Si tengo que volver a hacerlo, que así sea. Afrontaré las
consecuencias, cuando llegue el momento.
—No es necesario —dice con desdén.
Frunzo el ceño y repito.
—¿No es necesario?
—Sí. No conozco los detalles, y tampoco me importa. Pero para que
nos entendamos. —Hace una pausa y aclara su garganta—. Harás lo que
sea necesario para mantenerlo alejado de ella. Y yo me aseguraré de que
nunca se escuchen esos molestos rumores.
Una sonrisa se extiende por mi rostro. ¿Qué mierda ha hecho Matt
para hacer enojar a este hombre?
—¿Queda claro? —pregunta ante mi silencio.
—Sí, señor.
Click.
Permanezco sentado mientras los motores del avión cobran vida, y esa
sonrisa crece aún más, haciendo que me duelan las mejillas. Este juego se
ha vuelto mucho más divertido.
El auto se detiene frente a la mansión victoriana en el norte del estado
de Nueva York donde crecí.
Me bajo, tomo mi bolso y subo los escalones. Antes de que pueda
llegar al último, la puerta se abre de par en par. Mi madre chilla, colocando
las manos sobre su boca antes de correr hacia mí.
—¡Ryat! —grita demasiado fuerte en mi oreja mientras me abraza con
fuerza.
153
Dejo caer mi bolso para devolverle el abrazo.
—Hola, mamá.
—Dios mío, me alegro tanto de que estés en casa. —Se separa y toma
mi rostro con ambas manos—. Eres un hombre tan adulto. —Veo que las
lágrimas empiezan a acumularse en sus suaves ojos azules.
Nunca regreso a casa. No es por ella ni por mi padre. Simplemente
elijo estar en otro lugar.
—Solo estaré aquí por el fin de semana —le recuerdo.
Ella me sonríe.
—Lo sé. Pero pronto volverás a vivir aquí.
No respondo a eso.
—Hijo —me llama mi padre desde el interior de la casa.
—Te ha estado esperando —dice mi madre en voz baja.
Beso su mejilla, me agacho y tomo mi bolso antes de entrar.
—Yo lo llevaré. —Ella me lo quita de las manos. Cuando intento
recuperarlo, añade—: Lo pondré en tu habitación —Luego se da la vuelta y
sube las escaleras prácticamente corriendo.
Respirando profundamente, camino por el pasillo y entro en su
estudio a la derecha. Él está sentado detrás de su escritorio, tecleando en
su ordenador.
—Me alegro de que hayas podido llegar a casa, hijo —dice, levantando
la vista hacia mí y volviendo a su pantalla.
Me dejo caer en el sofá de cuero marrón.
—Dijiste que era importante.
Suena su celular y se levanta.
—Dame un segundo. —Saliendo de la habitación, lo contesta.
Saco el mío e introduzco el código de acceso antes de abrir la
aplicación que me muestra el interior del apartamento de Blake. Ella está
acostada en su cama. Debe haber regresado para tomar una siesta después
de su primera clase. Sé que está cansada. Después de su estado de
embriaguez de la noche anterior, más el despertar después de su sueño, no 154
durmió mucho.
Está sobre su lado derecho, de frente a una de las cámaras. Las
sábanas están amontonadas a los pies de la cama. Solo lleva su tanga. Su
ropa está en el suelo junto a la cama.
—Perdona por eso —anuncia mi padre al entrar, y bloqueo mi celular
antes de que pueda ver lo que estoy mirando.
—No pasa nada. —Meto el teléfono en mi bolsillo y pienso en cualquier
cosa menos en ella para ignorar mi dura polla.
Se sienta de nuevo detrás de su escritorio, desabrochando el botón de
la chaqueta de su traje Armani, sus ojos verdes se encuentran con los míos.
—El señor Williams me ha llamado.
Pongo los ojos en blanco.
—No puedo decir que me sorprenda. Estoy seguro de que yo también
sé lo que quería.
Asiente.
—Cindy le dijo a quién habías elegido y él quería saber por qué.
—¿Le dijiste que no es de su incumbencia? —gruño. Dios, esa familia
es molesta. El hecho de tener que casarme con ella me produce migraña. Y
siguen pasando por alto el hecho de que nadie la eligió. Esa debería ser la
primera pista. He visto a los Lords ir a la guerra por querer la misma elegida,
mientras se niegan a compartirla con los demás.
—Bueno, ella será tu esposa…
—No por elección —lo interrumpo, poniéndome en pie.
Él suspira con fuerza.
—Los matrimonios concertados no son raros en nuestro círculo social,
Ryat.
Me acerco a la ventana y miro los terrenos. Desde aquí se ven los
establos de los caballos. A mi madre le encantan los caballos. Lleva
montando desde que era una niña. El único tipo de caballo que le gusta a
mi padre son los que le hacen ganar dinero en el hipódromo.
—Sí, bueno, siempre y cuando el acuerdo prenupcial no mencione
nada sobre ser fiel. —Le dirijo una mirada mordaz—. Para cualquiera de
nosotros. —Ella puede follar con quien quiera, y yo con quien quiera. No
quiero que me atrapen con los pantalones alrededor de mis tobillos y que
155
ella intente quitarme todo lo que tengo.
Él pasa una mano por su rostro.
—Los Williams no son el problema ahora mismo.
—¿Entonces qué es? —pregunto, volviendo a mirar por la ventana.
—Matt.
Mi cuerpo se tensa. ¿Mi padre sabe lo que hice esta mañana? ¿Que
Blakely está causando problemas? Él sabe que tuve que elegirla, pero ¿sabe
por qué? Decido que la mejor manera de averiguar lo que sabe es hacerme
el tonto con lo que le hice a Matt en el gimnasio esta mañana.
Resoplo.
—Él siempre es un problema.
—Hablo en serio, Ryat. Se está preocupando. Se ha ofrecido a pagar.
Lo miro y gruño.
—¿Cuánto? —Entonces, ¿mi rodilla en su rostro lo ha desesperado?
Cree que tengo la oportunidad de quitarle a Blakely.
—Cincuenta de los grandes.
Pongo los ojos en blanco.
—Los Winstons siempre han sido jodidamente tacaños.
—¿Estás diciendo que quieres ofrecer más?
Volviendo al sofá, me siento y arqueo una ceja.
—¿Desde cuándo es eso una opción? —Tiene que estar bromeando,
pero veré por dónde me lleva.
Se encoge de hombros.
—No se trata de ti. Se trata de Matt. —Inclinándose hacia delante,
coloca los antebrazos sobre su escritorio—. Entonces, te pregunto…
¿Cuánto más vamos a ofrecer?
—Voy a casarme con Cindy —argumento—. ¿Por qué iba a hacer una
oferta por una mujer a la que tengo que arrojar a un lado después? —Su
lógica no tiene ningún sentido.
—No puedo decirte eso —responde simplemente.
Pongo los ojos en blanco.
156
—Por supuesto que no. ¿Cómo sabes siquiera que quiere comprarla
ahora? —Él está intentando garantizar el futuro que amenacé con quitarle.
Nunca la quiso. Matt se casará con Blakely porque su padre le dijo que eso
es lo que hará. No hay ninguna otra razón detrás. Ahora tengo al maldito
hijo de puta asustado. Tomé su juguete, y sabe que no estará limpio e
inocente cuando termine con él. No, estará sucio y manchado. Usado de
todas las formas imaginables.
Cuando ella chupe su polla de una manera que haga que su cabeza
dé vueltas, su primer pensamiento será: ¿Ryat le enseñó eso? ¡Claro que sí,
hijo de puta!
—He recibido una llamada —responde vagamente.
Y no hago más preguntas porque sé que no obtendré ninguna
respuesta.
—Entonces, voy a preguntarte una vez más. —Habla, me detengo y lo
miro—. ¿Cuánto vale ella para ti?
Capítulo 22
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Me acuesto en mi cama vestida con una camiseta y un par de
pantalones cortos grises, viendo una película de Halloween y comiendo
palomitas de maíz mientras tomo una copa de vino. Bueno, técnicamente,
lo estoy bebiendo de la botella. Simplemente no sonaba bien.
Sarah está en casa de los Lords, y yo estoy sola en casa porque Ryat
está fuera de la ciudad durante el fin de semana. Solo es viernes por la
noche, y ya me estoy volviendo loca de aburrimiento sin nada que hacer.
Siempre he sido una persona hogareña, pero me siento muy sola sin Sarah 157
aquí conmigo. Siempre hemos sido hogareñas juntas. Y he pasado todos los
días con Ryat desde la ceremonia de votos. Es raro estar aquí sola. El lugar
parece tan silencioso.
Suena mi celular y lo levanto para ver que es Ryat.
—¿Hola? —respondo antes de dar un trago de la botella. No estoy ni
cerca de estar ebria. Todavía me queda más de la mitad.
—Hola, pequeña —dice a modo de saludo—. ¿Qué estás haciendo?
—Acostada en la cama. —Soy una auténtica fiestera.
—Ah, ¿sí?
—Sí. Aburrida como la mierda. No me dejarás salir. —Secretamente
me gusta lo controlador y posesivo que es. Es como si estuviera alimentando
un antojo. Pero es cruel que me diga esto y me deje aquí sola. Si tengo que
hacer un arresto domiciliario, prefiero que sea con él.
Se ríe.
—Bueno, no te aburrirías si yo estuviera allí.
Mi respiración se acelera y bebo otro trago.
—¿Qué harías para mantenerme ocupada? —pregunto.
—Bueno, para empezar, te arrancaría esa camiseta junto con tu ropa
interior. Y te quitaría esa botella de vino.
Miro hacia arriba, olvidando que en este lugar hay cámaras. Todavía
no tengo ni idea de dónde están en el apartamento. Pero tengo la sensación
de que están en más lugares que solo en mi dormitorio. Algo sobre saber
que me observa me excita. Me hundo más en la cama, poniéndome cómoda.
—¿Y?
—Esposaría tus manos a la espalda y luego te daría la vuelta,
inmovilizándolas debajo de ti. —Gimo ante la imagen que me da—. Luego te
arrastraría por la cama hasta que tu cabeza colgara de un lado. Te ordenaría
que abrieras la boca para poder follarla.
—Ryat —gimo su nombre mientras relamo mis labios, imaginándolo
en mi boca. Solo lo tuve en mi boca esa noche durante la ceremonia de votos.
—Tendrías las piernas bien abiertas para mí mientras yo utilizaría un
vibrador en tu coño mojado. Te vendrías con mi polla en tu garganta.
Es tan vulgar con lo que quiere y cómo lo quiere. Me gusta eso de él. 158
Ojalá fuera tan abierta como él. Me cuesta mucho decirle lo que quiero. Creo
que eso se debe a tanto rechazo de Matt. Siempre me hizo sentir sucia. No
solo sobre mis fantasías, sino cada vez que le mostraba cualquier tipo de
deseo sexual. Creo que por eso me gusta la forma en que Ryat toma el
control sin que yo tenga que pedirlo.
Levantando la mano, agarro mi pecho por encima de la camiseta,
sabiendo que mis pezones están duros.
—Blake —me advierte—. No te toques.
Golpeo la cabeza contra el cabecero.
—No es justo. Me estás excitando a propósito. ¿A qué hora volverás el
domingo? —Cambio de tema.
—No hasta el lunes por la noche —responde.
—¿Qué? Dijiste el domingo. —Solo es viernes. Se fue a primera hora
de la mañana, pero no me dio una hora de regreso para el domingo.
Esperaba que fuera por la mañana temprano.
—Ha surgido algo —dice vagamente.
Eso parece suceder a menudo en su vida.
—Bueno, entonces supongo que te veré el lunes. —Intento no sonar
triste o desesperada. Estuve veinte años sin sexo. Puedo aguantar tres días.
Nos despedimos y me acuesto, poniéndome cómoda y subiendo el
volumen de la película.
RYAT
Abro la puerta y entro. Un rápido vistazo a mi reloj me dice que es casi la una de
la madrugada. Entro en el dormitorio y la encuentro acostada sobre su lado izquierdo,
profundamente dormida. Las palomitas de maíz siguen en la cama junto a ella, con el
televisor en la pantalla de inicio de Netflix y la botella de vino vacía en la mesita de noche.
Dejo caer la bolsa junto a ella y la abro. Introduzco la mano y saco todo lo que
voy a necesitar. Luego me acerco al cajón de su cómoda y saco una tanga transparente.
Caminando hacia ella, agarro las sábanas y las arranco. Ella se revuelve y se pone boca
abajo.
Perfecto. 159
Subo a la cama y agarro sus brazos, jalándolos suavemente detrás de su espalda y
cruzando sus muñecas. Ella gime y mueve la cabeza. Agarro la brida y la envuelvo
alrededor de ellas, asegurándola con fuerza.
—¿Qué...? —murmura somnolienta.
Entonces levanto el brazo, agarro un puñado de su cabello y quito la almohada de
su rostro. Grita, ya totalmente despierta. Sentado a horcajadas sobre su espalda, meto la
tanga en su boca e inmediatamente tomo la cinta adhesiva. Corto un trozo con los dientes
y lo coloco sobre su boca, asegurándolo, mientras ella patalea y murmura en la mordaza.
Empujo su rostro en la almohada mientras mi mano libre agarra una bolsa negra
con cordón. Levanto su cabeza para que pueda tomar aire por la nariz y coloco la bolsa
sobre la cabeza y tiro del cordón, atándolo en la nuca para mantenerlo en su lugar, pero
lo suficientemente suelto para que pueda respirar aire fresco por la parte inferior.
Me levanto de su espalda, ella se revuelve tratando de liberarse cuando agarro sus
piernas y coloco otra brida alrededor de sus tobillos. Luego la arrojo sobre mi hombro y
la llevo fuera del apartamento.
La saco por la salida lateral, donde ya tengo estacionado el todoterreno. Abriendo
la parte trasera, la coloco boca abajo. Tomo la cuerda que ya tenía guardada aquí y la
deslizo rápidamente entre sus muñecas atadas y luego la deslizo también entre sus tobillos
atados, tirando de ella con fuerza, atándola como a un cerdo.
Me alejo y la veo luchar contra las ataduras, hasta quedar agotada. Murmura cosas
sin sentido a través de la mordaza y su cuerpo tiembla. No puede verme a través de la
bolsa que cubre su cabeza. Le he quitado todo, excepto la audición. E incluso eso debe
estar limitado por el torrente de adrenalina y la sangre que corre por sus oídos.
Colocando mi mano sobre su hombro, la empujo hacia un lado y levanto su
camiseta para dejar sus pechos expuestos para mí. Extiendo mi brazo, envolviendo una
mano alrededor de su garganta mientras la otra aprieta su pecho. Me inclino y susurro:
—Grita todo lo que quieras, pequeña. Ahora eres mía.
Luego cierro la puerta de golpe.
Treinta minutos después, salgo de la carretera hacia un camino de
grava y llego a la casa. Salgo y camino hasta la parte trasera del todoterreno.
160
Ella sigue de lado, luchando. Metiendo la mano en mi bolsillo saco una
navaja, corto la cuerda, pero dejo las bridas. Sus pies caen al suelo y la saco
de la parte trasera tomándola del brazo antes de volver a lanzarla sobre mi
hombro y llevarla a la casa.
Avanzando por el pasillo, le doy una palmada en el culo y ella gime.
Abro la puerta del dormitorio de una patada y la arrojo sobre la cama.
He estado aquí antes y la he preparado quitando el edredón y la sábana
superior, dejando solo los artículos que iba a necesitar. La pongo boca abajo
y corto las bridas que sujeta sus brazos, luego la empujo sobre su espalda
y me pongo a horcajadas sobre su pecho.
Grita detrás de la mordaza y sus brazos me golpean. Pero agarro
fácilmente su mano izquierda y la introduzco en el nudo corredizo que hice
con la cuerda que está sujeta al marco de la cama. Luego hago lo mismo con
la derecha.
Al bajarme de la cama, ella patalea con sus pies atados con la brida,
girando su cuerpo hacia la izquierda y derecha. Me dirijo al extremo de la
cama y corto también esa atadura. Luego aseguro cada tobillo a un poste de
la cama con una cuerda, bien separados, haciendo que se extienda como un
águila. Entonces me coloco a los pies de la cama y la miro. Su camiseta se
ha levantado en su lucha dejando su ombligo perforado expuesto. Mis ojos
bajan hasta sus pantalones cortos grises. Hay una mancha húmeda.
Sabía que la habría. Esta era una fantasía suya. Que se joda Matt por
hacerla sentir avergonzada por lo que quiere.
Me acerco al lado izquierdo de la cama, tomo un cuchillo y lo coloco
en la parte interior de su pierna. Se queda quieta, ya no grita. Sus fuertes
jadeos llenan la habitación. Muevo la hoja hacia arriba, con cuidado de no
cortar la piel, hasta llegar a su ropa interior. La deslizo entre el material y
su piel, cortándola.
Ella gime, su cuerpo tiembla. Coloco mi mano entre sus piernas y
acaricio su coño mojado. Ella arquea la espalda y suelta un grito ahogado.
Presiono la palma de mi mano contra su hueso pélvico y agarro su
coño. Introduzco tres dedos dentro de ella, los saco rápidamente y le doy
una palmada en el coño.
Su cuerpo se levanta de la cama mientras suelta un grito ahogado. La
abofeteo de nuevo, y ella se retuerce y gira, intentando cerrar las piernas.
Eso no va a pasar, pequeña.
161
Me arrastro hasta la cama y me siento a su lado. Empujo la bolsa un
poco hacia arriba para dejar su cuello al descubierto y envuelvo mi mano
izquierda a su alrededor, sujetándola al colchón, pero sin cortarle el
suministro de aire. Dejo caer el cuchillo a mi lado y vuelvo a tocar su coño
con la mano derecha, y esta vez meto un dedo. Su cuerpo se balancea hacia
adelante y hacia atrás mientras murmura palabras incoherentes detrás de
su mordaza.
No pasa mucho tiempo antes de que su coño se contraiga y se venga.
Retirando mis dedos, los lamo para limpiarlos uno a la vez mientras
salen de mi boca. Saboreando esa dulce jodida miel.
Luego corto la cuerda que sujeta sus piernas. Las cierra rápidamente
y levanta las rodillas. Sonrío, las separo con mis manos y me siento entre
ellas. Bajo la cremallera de mis pantalones y saco mi polla. Ha estado muy
dura desde que la llamé antes desde el avión en mi camino de regreso. No
me quedé mucho tiempo en Nueva York. Después de la conversación con mi
padre, quería salir de allí y volver aquí con ella. Sabiendo que esta era una
oportunidad que no quería perder. Ella me dio luz verde esta mañana en su
baño para representar su fantasía como quisiera. Que ella pensara que yo
estaba fuera de la ciudad todo el fin de semana era la mejor oportunidad.
Mientras la miro atada y amordazada con una bolsa sobre la cabeza,
sabiendo que me estoy aprovechando de ella, me excito tanto como a ella.
Agarro mi polla y me deslizo dentro de ella. Ella me succiona y muerdo
mi lengua para no gemir de placer.
¡Mierda!
Llevo el cuchillo a su cuello y se pone rígida una vez más. Corto el
cordón y arranco la bolsa de la cabeza. Parpadea rápidamente a causa de la
intensa luz del dormitorio.
—Hola, pequeña —digo, sonriendo mientras mi polla se sacude dentro
de ella.
Vuelve a parpadear, con su bonito rostro cubierto de lágrimas.
Levanto la mano y aparto suavemente el cabello de su rostro, pero no quito
la cinta adhesiva de su boca. Tengo mucho tiempo para escucharla gritar
mi nombre durante el fin de semana mientras estamos aquí.
—Tan hermosa —le digo.
Ella gime.
Vuelvo a colocar la punta del cuchillo en su cuello, y ella se arquea,
162
jadeando por la nariz. Lo paso por su camiseta, rasgándola por la mitad.
Luego la arrojo al suelo.
Ella envuelve sus piernas alrededor de mis caderas y me inclino hacia
delante. Agarro su barbilla y giro su cabeza hacia un lado. Lamo las lágrimas
de su mejilla y mis caderas comienzan a moverse.
—Buena chica por venirte por mí —le digo—. Sabía que lo harías.
Retrocedo y me impulso hacia delante. Ella tira de la cuerda que
sostiene sus brazos. Sus manos se están poniendo azules por lo mucho que
ha conseguido apretarlas. Decidí hacer nudos corredizos para deslizarlos y
facilitar el acceso porque no quería drogarla. La necesitaba despierta y
consciente de lo que estaba pasando. Así que tuve que hacer las cosas lo
más fácil posible para contenerla mientras luchaba contra mí. Ella los ha
hecho más apretados tirando de ellos durante su lucha inútil.
Me inclino y meto un pezón en mi boca. Lo chupo mientras la follo. La
cama golpea contra la pared con tanta fuerza que podríamos romperla.
Su coño empapado me aprieta de nuevo y ella se viene.
—Esa es mi chica —digo, lamiendo mi camino desde su pecho hasta
su cuello. Beso su pulso acelerado y deslizo mi mano libre debajo de su
cabeza. Agarro su cabello, manteniéndola en su sitio mientras hundo mis
dientes en su cuello, succionando su piel salada en mi boca, sabiendo que
dejaré un gran chupetón allí.
Liberándola, beso su barbilla y la cinta adhesiva, así que estoy sobre
sus labios. Los beso antes de alejarme. Sus ojos azules acuosos se
encuentran con los míos antes de cerrarlos.
—Mírame —ordeno en voz baja.
Vuelve a abrirlos y la sujeto por detrás de las rodillas, separando más
sus piernas, pero mis ojos se mueven hacia abajo para ver cómo entra y sale
mi polla, cubierta con su excitación. Muerdo mi labio y la embisto, haciendo
que sus tetas reboten y sus ojos se cierren. Ella se viene una vez más junto
conmigo.
163
Capítulo 23
BLAKELY
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Quita la cinta adhesiva de mi rostro, el escozor me hace estremecer,
luego quita la ropa interior de mi boca. Inmediatamente comienzo a sollozar.
Desata mis brazos y atrae mi cuerpo tembloroso hacia el suyo.
Sabía que era Ryat incluso antes de que me hablara. Tengo la
sensación de sus manos indiscutiblemente. Conozco el tacto de sus labios.
Y sé cómo folla. Mi cuerpo nunca ha estado tan vivo. Nunca me he venido
tan fuerte en mi vida. Supongo que eso no dice mucho ya que es el único
tipo con el que me he acostado. Pero incluso cuando fantaseaba con eso en 164
el pasado, nunca me había venido así.
—Shh —me tranquiliza mientras me acuesto de lado, con mi rostro
presionado en su camisa en este dormitorio desconocido—. Estás bien —
dice, frotando mi espalda desnuda.
Entrecierro los ojos y trato de recuperar el aliento, dejando que me
abrace como si le importara.
—Me siento culpable —admito en voz baja.
Me separa de él y pasa una mano por mi rostro, limpiando las
lágrimas.
—No lo hagas. No te hagas eso, Blake.
—Me he liberado. —Trago el nudo en mi garganta—. Me gustó. —La
vergüenza se apodera de mí como una pesada ola.
—Está bien —me dice—. Era una fantasía, Blake. Quería que lo
disfrutaras.
Una pequeña parte de mí se siente aliviada de haberlo disfrutado, pero
la mayor parte se avergüenza de eso. El hecho de que me quitara la visión,
la voz y me retuviera hizo que mi cuerpo gritara de alegría. Me acosté en la
parte trasera del vehículo llorando y respirando en esa capucha, tan
excitada. Seguía escuchando la voz de Matt, diciendo lo jodida que estoy. Lo
equivocado que estaba mi cuerpo al disfrutar de eso.
Él se aleja, alcanzando la mesita de noche. Entonces me da una
botella de agua.
—Toma, bebe esto.
Me siento y bebo un trago, mis manos tiemblan tanto que fallo al
llevarla a mi boca y un poco de líquido corre por mi pecho expuesto. Tomo
otro sorbo, se la devuelvo y froto mi rostro lleno de lágrimas. Me acuesto de
nuevo, sorbo mi nariz, y él se acomoda de nuevo a mi lado, acercándome
una vez más y abrazándome.
—Lo siento —susurro, sin saber muy bien por qué lo siento
exactamente. Pero me parece que es lo mejor que puedo decir en este
momento.
—No lo sientas. —Suspira—. No hay razón para lamentarse. Las
fantasías no le hacen daño a nadie, Blake. —Sintiendo sus labios en mi
cabello, lo besa suavemente. Cierro los ojos y dejo que me abrace mientras
intento calmar mi respiración y dejar de llorar. Se sienten como horas, pero 165
mi cuerpo comienza a relajarse. Todo duele. Mi cuerpo está exhausto. Me
separo de él, me acuesto de espaldas y miro al techo.
—¿Estás bien? —pregunta, estirando la mano y frotando mi estómago.
Asiento.
—¿Dónde estamos?
—En mi casa.
Lo miro y sus ojos esmeraldas me miran intensamente.
—¿Tuya?
—Sí. La compré hace un par de años, pero nunca puedo quedarme
aquí. Siempre estoy en Casa de los Lords. Pensé en traerte aquí porque no
quería actuar en tu apartamento. Quería sacarte de allí y darte un nuevo
ambiente. Dijiste que en tu sueño él te arrastraba al bosque. Quería que
usaras tu imaginación para ver a dónde te llevaría. Que te diera el control
de a dónde creías que ibas.
Me siento, coloco mi mano en su camisa y me doy cuenta de que
todavía está vestido con su ropa.
—Gracias —le digo. Él hizo algo que Matt se negaba a hacer. Ryat se
limitó a escucharme. No me juzgó. Me preguntó qué quería y me dio
exactamente eso.
Lleva mi mano a sus labios y besa mis nudillos.
—¿Cómo te sientes?
—Mejor —le digo con sinceridad.
—Háblame de eso —me insta—. ¿Hay algo que no te haya gustado?
Me sonrojo, deseando que apague las luces para que no pueda ver mi
rostro.
—No.
—¿Es algo que quieres hacer de nuevo?
Asiento, mordiendo mi labio inferior con nerviosismo.
Extiende la mano, lo libera de mis dientes y pasa la yema del pulgar
por él. Sus ojos siguen el movimiento antes de volver a encontrarse con mis
ojos de nuevo.
—¿Qué te gustaría que se hiciera de manera diferente?
166
—No lo sé.
—Blake. —Suspira—. Estoy más que dispuesto a hacer lo que quieras,
pero tienes que decirme qué.
Apartando la mirada de él, siento que las lágrimas comienzan a arder
en mis ojos de nuevo por la vergüenza.
—Yo… —Ese bulto vuelve a aparecer y parece que no puedo tragarlo.
Agarra mi barbilla con suavidad y me obliga a mirarlo.
—¿Qué?
—Es que no quiero la opción —susurro. A mi cuerpo le gusta ser
dominado. Sin embargo, cómo él quiera hacerlo está bien. Es aterrador, pero
también excitante. Para mí, darle el poder sobre mí me da poder. Es
liberador. No tiene ningún maldito sentido para mí, pero es lo que mejor se
siente. Pensé que me iba a gustar el factor sorpresa, pero terminó siendo lo
más excitante.
Él asiente.
—De acuerdo. —Se inclina y besa mi frente con ternura antes de
volver a acercar mi cuerpo al suyo—. ¿Te gustó que te hablara? Quería
asegurarme de que sabías que era yo sin arruinártelo.
—Sabía que eras tú incluso antes de que hablaras —le digo.
—¿Sí? —Arquea una ceja—. Bueno, lo tomaré como un cumplido.
Me río y trato de cambiar de tema.
—¿Por qué has vuelto?
—Regresé antes por ti —responde a través de un bostezo.
Mis cejas se elevan.
—Ni siquiera has estado fuera por veinticuatro horas.
—Odio Nueva York —afirma.
No menciono que Matt me dijo que Ryat será algún día juez allí. Dudo
que lo sepa todo. Seguramente estaba mintiendo de todos modos para poner
pensamientos en mi cabeza.
—¿Tienes hambre? —pregunta. 167
—No. —Bostezo y estiro mis pesadas extremidades.
—Descansa un poco. Debes estar cansada —comenta, alejándose de
mí. Una insinuación de que no vendrá a la cama conmigo.
—¿Qué hora es? —pregunto, sintiéndome de repente agotada.
Él mira su celular.
—Casi las dos y media. —Entonces se inclina y toma la sábana de
arriba. La coloca sobre la cama y luego hace lo mismo con el edredón que
está doblado en una esquina.
Cierro los ojos y vuelvo a bostezar. Estoy a punto de desmayarme
cuando abro los ojos y lo veo caminando hacia la puerta.
—Oye, ¿Ryat?
Se gira para mirarme.
—¿Sí?
—Gracias —vuelvo a decir.
—No tienes que agradecerme, pequeña —dice, apagando la luz y
saliendo de la habitación.
Me doy la vuelta, subo las sábanas hasta mi cuello y cierro los ojos,
escuchando cómo cierra la puerta al salir, sin que me importe una mierda
tomar una ducha en este momento.
RYAT
Es domingo por la noche, estoy de pie en el cuarto de baño, junto al
lavabo, cepillándome los dientes. Escupiendo la pasta de dientes, me doy la
vuelta y veo a Blakely en la bañera. Está relajada con la cabeza sobre una
almohada blanca y los ojos cerrados. Su cabello está recogido en un moño
desordenado. Algunos mechones han caído alrededor de su rostro y están
mojados. Su rodilla izquierda está doblada, saliendo de las burbujas que
llenan el jacuzzi.
Camino hacia un lado y me siento en el borde. Coloco mi mano en su
rodilla y la deslizo hasta el interior de su muslo, sumergiendo mi mano en
el agua caliente. Ella se sobresalta, y sus ojos se abren ante contacto.
—¿Estabas durmiendo? —le pregunto. 168
—No —responde entre bostezos.
Me río de esa mentira.
—Vamos. —Le doy un golpecito en el muslo—. No quiero que te
duermas aquí y te ahogues.
—Aww, te preocupas por mí. —Ella sonríe.
—No se puede follar con una chica muerta —bromeo. Bueno, sí se
puede, pero no es una afición que me guste.
Me lanza unas burbujas que caen sobre mi camisa. Me pongo de pie
y ella agarra mi mano para detenerme.
—¿Podemos quedarnos aquí esta noche? Podemos levantarnos más
temprano por la mañana para regresar.
—Claro. —De todos modos, no estaba planeando irme tan tarde. Sé
que ella está cansada y, francamente, yo también. Saliendo del baño, entro
en la suite principal. Me acuesto en la cama cuando suena mi celular en la
mesita de noche. Lo tomo y veo que es un mensaje de Prickett.
Enciende la televisión.
Frunciendo el ceño, tomo el mando a distancia junto al teléfono y
apunto a la pantalla plana que cuelga de la pared. Se enciende y ni siquiera
tengo que cambiar de canal. Un equipo de noticias se encuentra fuera de
una casa aquí en Pensilvania. Autos de policía, ambulancias y una
furgoneta del forense están reunidos en el gran camino de entrada de la
mansión de ladrillo blanco de tres plantas.
—¿Qué está pasando? —pregunta Blake, saliendo del baño.
La miro vestida con nada más que una toalla corta, y mi primer
pensamiento es arrojarla a la cama y follarla. Pero lo descarto y vuelvo a
poner los ojos en la televisión.
—No estoy seguro —respondo con sinceridad.
Una morena se acerca a la cámara con un micrófono en frente a su
rostro.
—Se ha iniciado una persecución —anuncia—. Detrás de mí, verán
que la policía y el FBI están en la casa de la familia Mallory…
—Oh, mierda —susurro, sentándome más erguido.
—¿Quién es? —pregunta Blake—. ¿Los conoces? 169
Asiento como respuesta.
—Todo lo que sabemos ahora mismo es que hubo una entrada forzosa
con una víctima mortal…
—¡Mierda! —Siseo, llevándome las manos a la cabeza.
—¿Qué? —exige Blake—. ¿Qué pasa?
Si es quien creo que es, van a rodar cabezas. Gregory Mallory es un
Lord muy importante aquí en Pensilvania. Con una lista kilométrica de gente
que lo quiere muerto. Su posición tiene enemigos alineados queriendo su
cabeza.
—¿Ryat…? —espeta Blake, intentando llamar mi atención para que
responda a su pregunta, pero la ignoro.
Tres agentes del FBI salen por la puerta principal de la casa y se
acercan al reportero.
—Corten esto. —Se escucha a uno exigirle a la mujer.
—Soy Jane, de News One. Se nos permite estar…
Él la interrumpe quitándole el micrófono mientras el otro tira la
cámara al suelo. La imagen se vuelve borrosa y vuelven a cortar la
transmisión.
Apago.
—Ryat, ¿qué está pasando? —exige Blake.
El sonido de mi teléfono evita que tenga que contestarle. Contesto
cuando veo que es mi padre.
—¿Hola? —pregunto, levantándome de la cama y caminando hacia la
sala de estar.
—¿Has visto esa mierda? —gruñe.
—Sí. ¿Qué diablos pasó? —exijo, encontrando a Blake ahora de pie en
la sala de estar, al final del pasillo, con los brazos cruzados sobre su pecho,
mirándome.
—Hubo un atentado contra Gregory. Pero él no estaba en casa…
—Espera —lo interrumpo—. Dijeron que había una víctima mortal. ¿A
quién demonios han matado? 170
—A Remy —responde.
Me dejo caer en el sofá y cubro mi rostro con una mano.
—¡Joder! —Suspiro. Es peor de lo que pensaba.
—Sí —asiente mi padre.
Aparto el celular de la oreja para mirar la pantalla cuando vibra. Es
un mensaje de texto.
Casa de los Lords. Ya.
—Tengo que irme —le digo a mi padre, sin molestarme en esperar una
respuesta. De pie, la miro—. Vístete. Nos vamos.
Ella extiende los brazos y la toalla cae a sus pies.
—¿Con qué? No tengo nada que ponerme. Has destrozado mi camiseta
y ropa interior. —Arqueando una ceja, coloca las manos sobre sus estrechas
caderas.
Mis ojos se toman un segundo para recorrer los moretones que cubren
su cuerpo en varios lugares junto con las marcas de mis dientes. Tiene dos
chupetones: uno en el cuello y otro en la cara interna del muslo. Hemos
pasado todo el fin de semana aquí, en mi cabaña, sin hacer otra cosa que
follar, y todavía estoy duro.
—Tengo ropa que puedes ponerte. —Señalo el dormitorio, ignorando
mi polla. Ahora no es el momento. Tenemos que irnos—. Toma una camiseta
y un pantalón de deporte de mi armario. Nos vamos en cinco minutos.
Afortunadamente, no discute más conmigo y va a vestirse.
—¿Vas a contarme lo que pasa? —me pregunta en el momento en que
estamos en mi todoterreno acelerando por la carretera para regresar a la
casa de los Lords.
—No puedo —le digo con sinceridad.
—¿No puedes o no quieres? —suelta, irritándose.
Me muevo en mi asiento.
—No puedo. Hice un juramento…
Ella resopla.
—Matt solía decir siempre esa mierda. Entonces también era mentira.
Le doy una rápida mirada para ver que está mirando por la ventana
171
del pasajero. El hecho de que lo haya mencionado me enfada.
—Mira, aunque pudiera decírtelo, no lo haría porque no es de tu
incumbencia —espeto.
—¡Claro! —Ella me mira—. ¡A veces necesito un recordatorio que la
única razón por la que me estás follando es para hacer enojar a Matt!
Mis manos se tensan sobre el volante.
—Blake…
—Así que, gracias por eso, Ryat —añade mordazmente.
—¡Blake! —le advierto con un chasquido.
Ella resopla, cruza los brazos sobre su pecho y se inclina hacia atrás
en el asiento.
Pongo "If You Want Love" de NF para ahogar mis pensamientos y
cualquier otra cosa que ella tenga que decir.
Estamos entrando en la casa de los Lords cuando nos encontramos
con Sarah y Gunner. Ella me mira con recelo y me pregunto si en la casa se
ha difundido algún rumor sobre Matt y yo durante mi ausencia.
—¿Dónde han estado ustedes dos? —pregunta Sarah, mirando a
Blakely—. Han estado desaparecidos todo el fin de semana.
—Nos hemos estado quedado en el apartamento —le responde ella.
—Ayer mismo estuvimos allí. —Sarah mira a Gunner—. La verdad es
que estaba preocupada. Tu habitación estaba destrozada. Las cosas fueron
derribadas. Parecía como si hubiera habido algún tipo de lucha.
Las mejillas de Blake se enrojecen al mismo tiempo que Matt da vuelta
a la esquina. No se me escapa el ojo morado que tiene por mi rodilla
conectándose con su rostro la última vez que lo vi.
—Nos fuimos a mi cabaña a pasar el fin de semana —respondo a la
pregunta anterior de Sarah, sin apartar mis ojos de Matt hasta que
desaparece por otro pasillo antes de que Blake pueda verlo.
172
—Salimos apurados —bromea Blake.
—Bueno, me alegro de que hayan regresado. —Sarah le sonríe.
—En realidad, solo venimos a recoger algunas cosas y luego volvemos
al apartamento —les informo.
—Oh. —Su rostro decae—. Te he estado enviando mensajes de texto
y llamándote todo el fin de semana, y nunca has contestado —ella dice.
Blake frunce el ceño y yo miro a Gunner. Él finge que no está
escuchando y mira hacia la gran escalera.
—Hmm —añade Blake—. No tenía nada tuyo en mi teléfono. Tal vez
no tenía recepción. Estábamos bastante lejos.
Agarro la mano de Blake, poniendo fin a esta conversación y tiro de
ella hacia el pasillo hasta mi habitación.
Después de cerrar la puerta, me giro hacia ella.
—Tengo que asistir a una reunión —le informo.
Me mira fijamente, con sus bonitos ojos azules todavía encendidos por
lo de antes. No me ha hablado directamente desde que le grité de camino
aquí.
—Quédate aquí. Volveré cuando haya terminado. —Con eso, me doy
la vuelta y salgo de la habitación para ver a Gunner y Sarah en el pasillo.
—Sarah va a pasar el rato con Blakely mientras estamos ocupados —
me dice él.
Asiento y le abro la puerta de mi habitación. Sarah ni siquiera me
mira al entrar, y la cierro de un tirón con más fuerza de la que pretendía.
Gunner se ríe.
—¿Ya hay problemas en el paraíso?
—Acabemos con esto. —Lo ignoro y paso junto a él.
173
Capítulo 24
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Al salir del ascensor, Gunner y yo entramos en el sótano. El búnker
fue añadido después de que el hotel fuera entregado a los Lords. Aquí abajo
hay una armería. Más pistolas, municiones y armas que podríamos
necesitar. También es donde celebramos todas nuestras reuniones
importantes.
Las paredes son de color negro mate con estantes de armas colgando
en la pared del fondo. La pared de la derecha tiene cuchillos de varios
tamaños y colores. 174
Hay una mesa negra en el centro de la habitación. Hay suficientes
asientos como para cincuenta personas. Me doy cuenta de que solo están
presentes los mayores. Me siento junto a Prickett, ignorando a Matt, que
está sentado frente a mí. Gunner ocupa el asiento a mi derecha.
Lincoln entra en la sala y no pierde el tiempo. Dando una palmada,
comienza.
—Supongo que todos ya han visto las noticias y están al tanto de lo
que sucedió.
—Sí —dicen todos al unísono.
Toma la silla de la cabecera de la mesa.
—Necesito dos voluntarios para una tarea. No puedo darles más
detalles, aparte de que el trabajo podría tomar un día o tres semanas. Todo
depende de cuánto tiempo tarden en hacerlo.
Estoy a punto de ofrecerme cuando escucho hablar a Matt.
—Ryat y yo nos encargaremos.
Los ojos de Gunner se disparan hacia los míos mientras Prickett pasa
una mano por su rostro.
—¿Ryat? —Lincoln me mira, relajándose en su silla, esperando la
confirmación.
No puedo decir que no. Si lo hago, demostraré a todos los presentes
que tengo un problema con Matt.
—Me parece bien, señor —digo y luego aprieto la mano sobre mi
regazo. ¡Hijo de puta!
—Perfecto. Pueden retirarse todos. —Lincoln se levanta y sale a toda
prisa. Me aseguraré de ponerme al día con lo que sea que esté a punto de
hacer.
—¿Hablas en serio? —Prickett suelta un chasquido en mi rostro en el
momento en que salimos de la habitación y saltamos al ascensor.
Afortunadamente, solo somos él, Gunner y yo. Los demás se quedaron atrás.
—¿Qué se supone que debía decir? —gruño.
—No. Que te niegas a trabajar con él.
Resoplo ante eso.
175
—Es evidente que te está tendiendo una trampa. —continúa.
—Déjalo. —Me encojo de hombros.
—Ryat…
—Me importa una mierda él ahora mismo. —le digo bruscamente a
Prickett y pongo mi atención en Gunner—. Necesito que me hagas un favor.
—Lo tengo cubierto. —Asiente con la cabeza, sabiendo ya lo que le iba
a pedir.
—Gracias, hombre. —El ascensor suena y se detiene en el primer piso.
Salimos y Lincoln está parado allí.
—¿Me permites un momento? —me pregunta.
—Sí —le digo mientras Gunner y Prickett se alejan por el pasillo,
dejándonos solos—. ¿Qué ocurre?
—¿Seguro que quieres hacer esto? —él pregunta.
—¿Dudas de mí? —Arqueo una ceja.
Se ríe.
—Nunca. —Su rostro se pone serio y mira su reloj—. Todo lo que sé
es que tienes cinco horas. Así que yo que tú, me aseguraría de que tu chica
esté en casa y en la cama dormida antes de que te vayas.
BLAKELY
—¿Está todo bien? —me pregunta Sarah mientras nos sentamos en
la cama de Ryat.
—Sí.
—¿Por qué siento que me estás mintiendo? —Ella se ríe suavemente.
Suspiro, tirando del lazo casi suelto de mi cabello. El moño
desordenado se estaba cayendo de todos modos.
—¿Te ha contado Gunner algo sobre los Lords?
—No. —Ella niega con la cabeza—. Y estoy totalmente de acuerdo con
eso. Prefiero no saberlo. 176
—Me vuelve loca —admito—. ¿Qué diablos podrían estar haciendo que
sean tan secreto?
—Escucha, Blakely… —Ella toma mis manos entre las suyas—. Lo
que sea que estés pensando, déjalo ir. ¿De acuerdo? Escuché algunas
mierdas mientras me estuve quedando aquí, y es mucho mejor que no lo
sepas.
—¿Cómo qué? —insto.
Soltando mis manos, coloca un mechón de cabello detrás de su oreja.
—Ellos…
La puerta se abre, y ella salta mientras miro hacia arriba para ver a
Ryat y Gunner entrar en la habitación.
—Oye, nena. Vamos. —Gunner está de pie en la puerta, sosteniendo
la puerta abierta, obviamente alejándola de mí.
Ella me mira, dedicándome una suave sonrisa.
—Te veré mañana en clase.
Asiento, enojada porque interrumpieron lo que sea que estaba a punto
de decirme, pero supongo que esperar hasta mañana no es tan malo.
Ryat entra en su cuarto de baño y me levanto, siguiéndolo. Enciende
el grifo del lavabo y se inclina, arrojando agua en su rostro.
—¿Nos quedaremos aquí esta noche? —pregunto.
—No —contesta de forma cortante antes de sacar una toalla de mano
de un gancho y pasarla por su rostro. Luego la tira sobre la encimera—. Nos
vamos a tu apartamento. —Luego pasa junto a mí y regresa a su dormitorio.
—¿Cuánto tiempo vamos a hacer esto? —cuestiono, siguiéndolo.
—No lo hagas, Blake —espeta—. No estoy de humor en este momento.
—¡Quizá no estoy de humor para aguantar tu mierda! —presiono.
Se da la vuelta, su mano va a mi garganta y me empuja contra la
pared. Tan fuerte que saca todo el aire de mis pulmones. Su rostro baja
hasta el mío, nuestros labios casi se tocan, y sus ojos verdes son rendijas
sobre los míos con un tic en su afilada mandíbula.
Casi había olvidado lo aterrador que podía ser. Ha sido amable,
incluso comprensivo. Pero esto me recuerda que es solo un acuerdo, y que
177
no soy nada para él. Como dije en el auto, solo estoy aquí para que él pueda
enfadar a Matt.
—Dije que no voy a hacer esto ahora. Y lo dije en serio. Así que, a
menos que quieras verme realmente enojado, te sugiero que retrocedas de
una maldita vez. —Su voz es baja, sus palabras controladas, pero su mano
alrededor de mi garganta tiembla, revelando sus verdaderos sentimientos en
este momento.
Me pregunto si soy yo o algo más. Levanto la barbilla y mis labios se
afinan.
—Lo entiendo.
Él suelta mi cuello y se aleja.
—Vamos.
Salimos de su habitación y miro al otro lado del pasillo para ver a Matt
saliendo de una habitación. Sus ojos se encuentran con los míos y me
sonríe. Eso hace que los vellos de mi nuca se ericen. Sus ojos azules se
dirigen a Ryat, y noto el ojo morado que tiene. ¿Qué demonios le pasó?
¿Ryat hizo eso? ¿Están peleando? ¿Es por eso que Ryat está nervioso? ¿Matt
le dijo algo sobre mí? No es que Matt sepa ningún secreto sobre mí. Nunca
tuve la oportunidad de hacer ninguna locura.
—Nos vemos pronto —dice Matt, asintiendo con la cabeza a Ryat con
esa sonrisa todavía en su rostro.
Ryat toma mi mano y tira de mí por el pasillo. Lo miro por encima de
mi hombro justo cuando la rubia decolorada sale de la habitación de Matt,
tirando de él hacia dentro y cerrando la puerta detrás de ellos.
Entramos en mi apartamento, y estoy nerviosa. No me gusta no saber
qué está pasando. Especialmente cuando podría verme involucrada.
—¿Qué quiso decir Matt? —le pregunto a Ryat mientras entramos en
mi dormitorio—. ¿Por qué te verá pronto?
—Ahora no. —Suspira pesadamente, rascando su nuca.
—Ryat…
178
—¡Blake! —me dice bruscamente, clavando su mirada en mí. Soltando
un suspiro, se acerca lentamente a mí.
No me muevo. Acercándose a mí, desliza su mano por mi cabello y
lame sus labios.
—¿Podemos irnos a la cama? Ha sido un fin de semana largo y un día
aún más largo. Podemos hablar de eso mañana.
Mis ojos buscan los suyos y odio no poder saber si está mintiendo o
no. Conocía a Matt lo suficientemente bien como para saber si estaba
tratando de evitar una conversación o simplemente a mí en general. Ryat es
más difícil de leer.
Asintiendo, digo:
—Claro.
Inclinándose, presiona un suave beso en mi frente.
—Te traeré agua. —Se aparta y va a la cocina mientras yo me quito la
camiseta y el pantalón de chándal antes de meterme en mis frías sábanas.
Estoy cansada. Creía que me iba a desmayar en su cabaña, pero luego
de los acontecimientos que siguieron me despertaron muy rápido.
—Aquí tienes —dice Ryat, entrando en la habitación con un vaso de
agua para mí.
—Gracias. —Lo tomo y me bebo más de la mitad, sin darme cuenta
de la sed que tenía.
Él toma el vaso y lo deja en mi mesita de noche antes de meterse en
la cama a mi lado.
—Dulces sueños, Blake. —Besa mi frente de nuevo, y tira de mí,
presionando mi espalda contra su pecho.
Mi último pensamiento es que no tendremos esa conversación por la
mañana.
179
Capítulo 25
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
En cuestión de minutos, la escucho roncar suavemente. La droga está haciendo
efecto rápidamente. No ha comido en horas. Puse un somnífero en el agua mientras
estaba en la cocina. La necesitaba fuera para poder irme sin que hiciera preguntas. Estaba
cansado de no poder responderlas. No solo por el juramento que hice, sino porque no
tengo ni una maldita idea de lo que voy a hacer. No confiaba en dejarla en casa de los
Lords, así que tuve que traerla de vuelta aquí y hacer que se durmiera lo antes posible.
Al quitar mi brazo de debajo de ella, ni siquiera se mueve. Estará enfadada
conmigo cuando se despierte por la mañana, pero ya me encargaré de eso cuando termine
180
mi tarea.
Me levanto de la cama y salgo de su habitación justo cuando Gunner y Sarah
entran por la puerta principal.
—Danos un segundo —le dice él, y ella se dirige a su habitación en el otro extremo
del apartamento.
—Ella está fuera. Lo estará toda la noche —le digo.
Él asiente una vez.
—Te haré saber lo que está pasando tan pronto como pueda. —Él comprendió
que quería que él y Sarah se quedaran aquí con ella mientras yo no estuviera. Es posible
que no sea capaz de controlar lo que hace o a dónde va mientras estoy trabajando. Sigo
sin quererla en la casa de los Lords aunque Matt esté fuera, así que necesitaba darle una
razón para que se mantuviera alejada. Que Sarah esté aquí es lo mejor que se me ocurrió
en tan poco tiempo.
—Por supuesto. Solo ten cuidado. —Sus ojos se dirigen a la puerta cerrada de su
habitación—. Y no te preocupes por ella. Me aseguraré de que no le pase nada mientras
no estés.
Mi celular vibra en mi bolsillo y es un mensaje de un número bloqueado.
Al abrirlo, veo que es la dirección de la catedral. Sin decir nada más, salgo y me
dirijo a la calle.
Treinta minutos después, entro por las puertas dobles de la catedral, escondida en
el bosque. Miro a mi alrededor y veo que estoy solo. Pero esa victoria dura poco cuando
las puertas se abren con un chirrido detrás de mí y entra Matt.
—Será como en los viejos tiempos. —Me dedica una jodida sonrisa cuando me
giro para mirarlo.
—Trata de no matar a un inocente esta vez. —lo provoco. Pero en lugar de
ofenderse, se ríe.
Las puertas se abren y ambos nos giramos para mirar a los tres hombres que
entran. Los tres llevan capas negras y máscaras blancas sobre sus rostros para ocultar su
verdadera identidad.
Mi pulso se acelera y mi corazón comienza a latir más fuerte por la adrenalina que
181
corre por mis venas. Había olvidado lo mucho que extraño esto. La acción. Esta es la
parte de los Lords que me encanta. No voy a fingir que no me gusta la violencia. Me
encanta.
—Caballeros —habla el de la extrema derecha.
Matt da un paso hacia ellos.
Los tres levantan las armas hacia nosotros.
—Manos arriba —ordena uno.
Levanto mis manos y Matt también.
—Dense la vuelta. Acuéstense boca abajo con las manos a la espalda —exige el
del medio.
Haciendo lo que me dicen, sonrío para mí mismo. Que empiece el juego.
Capítulo 26
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Me detuvieron de un tirón y me empujaron a una silla donde tiraron
de cada muñeca hacia los lados y me esposaron a una pata trasera. También
esposaron mis tobillos a las patas delanteras. Arrancan la capucha que
cubría mi rostro y aspiro una bocanada de aire fresco mientras parpadeo y
miro a mi alrededor.
Estamos en una especie de almacén. Un rápido vistazo me dice que
está bajo tierra. No hay ventanas ni puertas. Solo un ascensor en el otro
extremo del gran espacio. Los pisos y paredes son de hormigón. 182
Intento balancear la silla de un lado a otro para ver cuánto me costará
romperla, pero es inútil. La perra está cementada al maldito suelo. Frente a
mí hay una mesa de acero que apuesto a que también está cementada.
—Un poco exagerado —digo, probando las esposas, pero son
auténticas y están bien ajustadas. Sé que a Blake secretamente le gustan
estas malditas cosas, y no sé por qué.
—¿Son necesarias? —gruñe Matt, amarrado a la silla junto a mí. Las
cadenas de sus ataduras tintinean cuando él también intenta liberarse.
Después de que nos esposaron y nos pusieron la capucha en la
cabeza, nos sacaron a rastras de la catedral y nos metieron en algún tipo de
vehículo.
El agente que está a mi derecha con las manos en el cinturón no dice
nada. Otra rápida mirada a mi alrededor me dice que los tres tipos que nos
recogieron no están por ningún lado. Eran repartidores y nada más.
El ascensor suena, llamando nuestra atención segundos antes de que
se abra. El propio Gregory Mallory sale de él. Nunca lo había visto antes. Es
un despiadado y poderoso hijo de puta que tiene una diana en la espalda.
El lamentable bastardo que intentó su tiro y falló. Supongo que por eso
estamos aquí. Lo siguen otros dos hombres. Parecen trabajar para el FBI:
trajes negros de tres piezas, gafas de sol y auriculares. Pero ninguno de ellos
se parece a los hombres que vi en la televisión.
Saca la única otra silla del otro lado de la mesa y se sienta. Me fijo en
sus movimientos. Saca una foto del bolsillo de su chaqueta Tom Ford
Windsor, la baja de golpe y la desliza hasta el centro de la mesa frente a
nosotros.
—Erik Bates. Recuerda el nombre, graba su jodido rostro en tu
maldita memoria —ordena.
Miro la fotografía. El tipo tiene cabello negro azabache, piel pálida y el
tatuaje de una maldita estrella china en la mejilla. Difícil de olvidar.
—Entendido —digo.
—¡No juegues, muchacho! —Se levanta de la silla y la derriba mientras
su mano me da una bofetada con tanta fuerza que, si la silla a la que estoy
encadenado no estuviera cementada, estaría en el suelo sobre mi culo.
Respirando profundamente, lo miro fijamente.
—Dije que, jodidamente lo entendí. 183
—¡Quiero su cabeza! —Apunta la foto con el dedo—. ¡Quiero sus putas
pelotas! Lo quiero en pedazos. —Golpea la mesa con sus puños, haciéndola
sonar.
—¿Algo más? —pregunta Matt con sarcasmo.
Gregory le muestra los dientes a Matt.
—Si no lo hacen, me aseguraré de que se pudran en una prisión de
máxima seguridad durante el resto de sus malditas vidas —advierte.
Matt se ríe.
—Me gusta el sexo anal. ¿Y a ti, Ryat?
—Siempre que yo sea el lanzador —digo, siguiéndole el juego a Matt.
—Por supuesto —añade. Luego levanta la vista hacia él—. Estoy
seguro de que podemos encontrar a alguien que esté dispuesto a ser nuestra
perra.
Gregory se inclina por encima de la mesa, agarra su camisa e intenta
acercarlo a él, pero Matt no llega muy lejos. Cuando se da cuenta de que
Matt está esposado a la maldita silla, golpea el costado de su rostro contra
la mesa.
—Tendré sus malditas cabezas…
El agente se aclara la garganta, interrumpiéndolo. Gregory lo suelta y
lo empuja hacia atrás. Matt gira su cuello muy lentamente. Luego se inclina
y escupe un poco de sangre en el suelo de cemento.
—¡Acaben con esto! —Con eso, se da la vuelta y se dirige al ascensor,
con sus dos alegres hombres una vez más sobre su trasero.
El agente saca las llaves de las esposas de su bolsillo y suelta primero
mis muñecas y luego los tobillos. Me pongo de pie y me estiro mientras él va
a liberar a Matt.
—No te pongas demasiado cómodo. —El hombre habla por fin y añade,
informándonos—: Ellos pueden volver a ponérselas enseguida.
BLAKELY
Me despierto y gimo, dándome la vuelta. Me duele mucho el cuerpo.
Siento mi coño hinchado y sensible. Creo que fue porque Ryat lo abofeteó.
184
Pero, joder, se sintió increíble en ese momento.
Agarrando mi teléfono, veo que son poco más de las diez de la mañana.
Había dormido siete horas y media más después de que me despertó en mi
habitación y me secuestró. Salgo de la cama y me dirijo al baño. Nunca me
limpié después de que tuvimos sexo la noche anterior. En ese momento,
simplemente no me importó.
Después de usar el baño y tomar una buena ducha caliente, salgo del
dormitorio para buscar a Ryat.
—¿Hola? —grito, caminando por un largo pasillo. Jadeo, rodeando mi
cuerpo desnudo con los brazos cuando salgo a una habitación abierta. Es la
sala de estar.
Nada más que techos altos con enormes ventanas. La idea de que
alguien me vea me hace retroceder con un salto, usando el pasillo para
proteger mi cuerpo. Pero al ver mejor el exterior, veo que no hay más que
bosque.
—¿Ryat? —pregunto, pero solo se hace el silencio.
Vuelvo a entrar en el dormitorio, agarro la sábana que han colocado al
final de la cama y me envuelvo con ella. Me acerco a las cortinas grises
oscuras que cuelgan del techo y las retiro para encontrar más bosques al otro
lado a través de las ventanas del piso al techo. Esto es precioso. Tiene dos
puertas de vidrios que dan paso a un porche trasero. Mi mano se envuelve
alrededor de la manija de la puerta, pero me detengo, ya que necesito ir a
buscarlo primero.
Vuelvo a recorrer el pasillo y miro las paredes desnudas. Los muebles
son de cuero negro. No hay alfombras, cuadros ni obras de arte en la casa. Si
no supiera que Ryat es el dueño, diría que está vacía.
La cocina es lo que cualquier chef llamaría un sueño: todos los
electrodomésticos de acero inoxidable, tres hornos, dos neveras y un gran
congelador. Solo la despensa es tan grande como el dormitorio de mi
apartamento.
Comienzo a subir las escaleras, pero me detengo al darme cuenta de
que no tengo mi celular. Vuelvo al dormitorio, lo tomo y lo llamo.
—¿Hola? —responde al primer timbre.
—¿Dónde estás? —pregunto, mirando alrededor del dormitorio como si
fuera a aparecer.
—Tuve que correr a Barrington. No quise despertarte.
185
Oh.
—¿Qué tan lejos está eso de aquí?
—Treinta minutos. Debería estar de regreso en un par de horas.
—De acuerdo. Te veré luego. —Finalizamos la llamada, voy a la cocina
y me preparo un poco de café. Lo voy a necesitar. Me vendría muy bien volver
a dormir ahora mismo.
Una vez hecho, abro la puerta corrediza de vidrio, salgo al patio trasero
y me siento en una silla. Mirando a mi alrededor, veo que rodea toda la parte
trasera de la casa. Seguro que también rodea la parte delantera.
Miro a la izquierda y desde donde puedo ver un camino de grava. Mi
corazón se acelera cuando veo el todoterreno de Ryat estacionado a plena
vista.
¡Él está aquí!
En ese vehículo me trajo hasta aquí. No era su auto ni el mío porque me
puso en la parte de atrás. Me di cuenta por la cantidad de espacio que tenía.
Mi respiración se vuelve pesada cuando suena mi celular, y miro hacia
abajo para ver que he recibido un mensaje de imagen.
Lo abro, y es una foto mía, tomada hace un segundo mientras estaba
sentada en el porche con mi café. Fue tomada desde la línea de árboles, pero
es de un número privado.
Dejo el café sobre la mesa.
—¿Hola? —grito.
El único sonido que escucho son los pájaros. Mi celular vuelve a sonar
y leo el mensaje.
Ven a buscarme.
Dejo el teléfono junto al café y bajo las escaleras. Mis pies descalzos
sienten la suavidad de la hierba. Avanzando por el camino, me acerco a la
línea de árboles. Miro desde donde parece que se tomó la foto, pero no hay
nadie.
—¿Hola? —pregunto, dándome la vuelta para mirar la casa—. ¿Ryat?
Sé que estás aquí. —Sonrío, dándome cuenta de por qué me trajo aquí. Vamos
a vivir mi fantasía varias veces este fin de semana. 186
Alguien está de pie en el porche trasero vestido con jeans oscuros y una
camiseta negra, con una máscara blanca cubriendo su rostro.
Mi ritmo cardíaco se acelera cuando da el primer paso. Mi mente me
dice que es Ryat, pero mi piel comienza a hormiguear porque no puedo estar
cien por ciento segura.
Segundo paso, tercer paso. Lentamente, desciende por ellos. Cuando
sus botas tocan la hierba, se detiene.
Los vellos de mi nuca se erizan al sentir su mirada. Agarro la sábana
con más fuerza, sabiendo que estoy desnuda debajo de ella al aire libre. ¿Y
si alguien nos ve? Ese pensamiento hace que mi coño se contraiga.
Él da el primer paso hacia mí y yo me giro, huyendo de él hacia los
árboles. Vuelvo a mirar por encima de mi hombro y ya no está.
Me detengo, jadeando y con el corazón palpitando con fuerza por la
corta carrera. Al girar la cabeza, siento que mi cabello golpea en mi rostro.
Levanto la mano y lo quito de mi rostro cuando alguien lo agarra por detrás.
Grito, mi cuero cabelludo hormiguea por la acción. Me arrastra hacia
atrás y mis manos suben para agarrar mi cabello, lo que hace que la sábana
caiga por completo, dejando mi cuerpo expuesto.
Me detiene y me arroja al suelo. Consigo rodar sobre mi espalda
mientras él cae de rodillas, a horcajadas sobre mí.
Sus manos se envuelven alrededor de mi cuello y aprieta, quitándome
el aire antes de que pueda gritar pidiendo ayuda.
Mis manos se clavan en el suelo mientras mis caderas se levantan y
arqueo la espalda. Mi coño palpita cuando separa mis piernas para él. Mis
pies descalzos patean la tierra suelta y las ramas de los árboles mientras
lucho por respirar. Mi rostro palpita y la sangre llega a mis oídos, pero mi coño
está húmedo y mis pezones rígidos. Los puntos empiezan a bailar alrededor,
nublando mi visión.
Me suelta y empiezo a toser mientras respiro con dificultad mientras él
desabrocha sus jeans y saca su dura polla. Agarra mis piernas y me arrastra
hacia él, mi espalda raspa el suelo irregular, y me penetra sin ningún tipo de
juego previo. Grito antes de que sus manos vuelvan a rodear mi garganta,
quitándome el aire.
Permanezco acostada en medio del bosque mientras me folla con
ambas manos alrededor de mi garganta. El tacto de las ramas y las rocas
debajo de mí, arañan mi cuerpo desnudo. Me vengo, incapaz de hacer un solo
ruido. Esta vez, los puntos se hacen más grandes, mi cabeza late con más
187
fuerza, y justo cuando mis ojos empiezan a rodar hacia la parte posterior de
mi cabeza, él deja escapar un gruñido salvaje, poniéndose rígido mientras se
viene dentro de mí.
Se retira justo cuando mis ojos se cierran. Incapaz de abrirlos, y mucho
menos de respirar ahora, siento que me levanta en sus brazos y lleva mi
cuerpo inerte de regreso a la casa, sabiendo que ahora necesito una nueva
ducha.
Mis ojos se abren de golpe y me siento en la cama. Parpadeo un par
de veces, esperando a que mis ojos se adapten a la habitación oscura. Estoy
de vuelta en mi apartamento. Una suave luz se filtra por debajo de las
cortinas negras que Ryat ha colgado en la ventana.
Me levanto y me dirijo al baño. Después de usar el baño, abro el grifo
del lavabo y salpico mi rostro. El sueño de lo que hicimos en su cabaña tiene
mi cuerpo completamente despierto.
No hicimos más que follar durante todo el sábado y la mayor parte del
domingo. Diablos, incluso me despertó dos veces. Nunca había estado tan
dolorida en mi vida. Estoy bastante segura de que tengo una infección
urinaria, teniendo en cuenta que me arde cuando voy a orinar. Por
supuesto, eso podría deberse al hecho de que me folló en medio del bosque.
Ya sabes, las ramas de los árboles, la suciedad y todo eso probablemente no
fue la mejor idea.
Cierro el grifo, seco mi rostro y salgo del baño. Estoy a punto de apagar
la luz, pero me detengo. Ayuda a iluminar mi dormitorio y veo que estaba
sola en mi cama.
Eso es extraño, pero no es raro. Debe estar en mi sala de estar o en la
cocina. Juro que el hombre nunca duerme. Me folla hasta el punto de que
me desmayo, y siempre que me despierto, él ya está despierto.
Me acerco a mi cama, tomo una camiseta y me la pongo antes de abrir
la puerta de mi habitación. Suelto un grito cuando veo a Gunner de pie en
mi cocina. Mis manos se dirigen inmediatamente a mi pecho, olvidando que
estoy usando solo una camiseta.
—¿Qué pasa? —pregunta Sarah, saliendo a toda prisa del pasillo.
—La asusté —afirma Gunner, sonriendo. Disfrutando.
Resoplo y le doy la razón.
188
—Fue inesperado. —Luego, dando un vistazo rápido a mi alrededor,
frunzo el ceño al no ver a quien esperaba—. ¿Dónde está Ryat? —pregunto.
—Está en una misión —responde Gunner.Frunzo el ceño.
—¿Qué quieres decir con una misión?
—Quiero decir que se fue.
—¿Se acaba de ir? —pregunto, tratando de entender lo que quiere
decir. Mi mente está un poco lenta esta mañana.
Él asiente.
—Sí. Volverá cuando haya terminado. —Con eso, sale de la cocina.
—Bueno, ¿cuándo será eso? —cuestiono.
Se encoge de hombros.
—No lo sé. Pero no intentes contactar con él. No contestará.
¿Qué diablos? ¿Simplemente se levantó y se fue? ¿Sin despedirse?
¿Nada de oye, te veo luego? ¡Nada!
Entro en la cocina, voy por una bebida porque mi lengua se siente
como papel de lija y veo un frasco de pastillas en la encimera. Las tomo y
leo por encima. Son pastillas para dormir. Mi madre las toma.
—¿Acaso él…? —Mi voz se desvanece cuando recuerdo que anoche me
dio agua. Siempre me da una botella, pero había sido en un vaso. Ni siquiera
lo cuestioné. He depositado demasiada confianza en él.
—¿Gunner? —espeto bruscamente.
—¿Sí? —Reaparece de nuevo en la cocina.
Levanto el frasco.
—¿Sabía Ryat anoche que se iba a una misión?
Mira de mí a Sarah, que cruza los brazos sobre el pecho y arquea una
ceja hacia él. Pasando una mano por su cabello, parece inquieto,
respondiendo en silencio a mi pregunta.
—Maldita sea —gruño, arrojando el frasco hacia el otro lado de la
habitación. Chocan contra la pared y se rompen. ¡Que se joda!
189
Capítulo 27
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Me sentaron en una silla con las manos esposadas en mi espalda y
las piernas encadenadas.
El oficial me mira con desprecio y sonríe.
—Buena suerte, chico bonito. —Riendo, sale de la habitación.
Me trajeron aquí hace tres horas. Tardaron todo ese tiempo en
registrarme, desnudarme y ponerme mi nuevo mono naranja. Después de
nuestro encuentro con Gregory, Matt y yo fuimos esposados y metidos en 190
autos patrulla. Oficialmente hemos sido arrestados por delitos falsos y
fichados con nombres falsos. Resultó que nuestro objetivo está en la cárcel.
Qué suerte la nuestra.
La puerta se abre y entra Gregory.
Mis ojos se dirigen a la esquina superior derecha para ver cómo se
apaga la luz roja parpadeante de la cámara. Se sienta frente a mí.
—Dos veces en la misma noche —digo, preguntándome por qué lo veo
de nuevo. ¿No dijo todo lo que tenía que decir antes en el almacén? Si no,
¿por qué no vino a hablarnos aquí en vez de hacerlo antes?
—Escuche que eres el mejor, Ryat —dice, recostándose en el asiento.
—Yo no creería todo lo que escuchas —replico.
Él resopla.
—La mayoría de los mejores son los más engreídos en su campo.
—¿Qué quieres? —pregunto, yendo al grano.
—Quiero asegurarme de que entiendes la situación.
Inclino la cabeza hacia un lado, pasando la lengua por la parte
delantera de mis dientes superiores.
—Tengo entendido que quieres vengarte de ese lamentable pedazo de
mierda por haber matado a tu hijo. —No lo culpo. El bastardo que iba a
acabar con él mató a su hijo de seis años, Remy, en su lugar. No puedo ni
imaginar lo que este hombre siente ahora mismo. Yo soy el tipo de hombre
que nunca confiaría mi venganza en manos de otra persona. Los eliminaría
yo mismo. Querría ver cómo se les escapa la vida de los ojos mientras se
ahogan con su propia sangre de mis manos.
Levanta la vista y comprueba que la luz también está apagada antes
de inclinarse hacia delante.
—Di la orden de matarlo. Pero los policías que encontraron al hijo de
puta lo arrestaron y lo ficharon en vez de eso.
Frunzo el ceño. A Matt y a mí no nos dieron ningún detalle, así que
¿por qué me cuenta esto ahora? Sobre todo, porque Matt no está presente.
Lo colocaron en una habitación separada de la mía cuando terminaron de
ficharnos.
—¿Crees que están en su nómina? 191
Suspira.
—No estoy seguro de qué mierda pensar.
—¿Por qué me dices esto?
—Me han informado de que está en régimen de aislamiento.
—¿Por qué harían eso? —Gregory ha puesto a la mayoría de estos
hombres en sus celdas. Entonces, ¿por qué esconderían al asesino de su
hijo? La mayoría de estos hombres lo elogiarían. Esconderlo no tiene mucho
sentido. Especialmente si fueron en contra de la demanda de Gregory y lo
arrestaron cuando se suponía que debían disparar a matar. Sin hacer
preguntas. Un hombre muerto no puede defenderse.
—No estoy seguro. Lo mejor que se me ocurre es que saben que
enviaría a alguien para terminar el trabajo que no pudieron hacer.
Asiento en señal de comprensión.
—Entendido.
Se levanta, obteniendo lo que quería de mí.
—Una vez que esté hecho, serás liberado. Tienes mi palabra. Nadie
sabrá que alguna vez sucedió. —Al salir de la habitación, entra un oficial de
policía y me ayuda a levantarme.
Me guía por un pasillo y me lleva a una zona abierta. Tiene dos pisos
y un puesto de guardia en el centro. Alguien silba y veo a un tipo apoyado
en los barrotes de su celda. Me lanza un beso.
Sonrío mientras el oficial me detiene. Abre la celda y entro, me quita
las esposas y me encierra dentro.
—Ya era hora.
Dándome la vuelta, veo a Matt sentado en la litera superior. Se baja
de un salto.
—¿Dónde has estado?
Lo ignoro.
—¿Este era tu plan? ¿Encerrarte conmigo en una pequeña celda? —
Él no sabía más que yo lo que implicaría la misión, pero me gusta lanzarle
mierda.
Se encoge de hombros.
192
—Si estás aquí, no estás allí.
Dando un paso adelante, digo.
—Puede que no me la esté follando ahora mismo, pero lo haré en
cuanto salgamos de aquí.
—Hijo de…
Agarro su cabeza y la golpeo contra la pared de ladrillos blancos a mi
izquierda. La sangre sale al instante de su nariz, cubriendo la pared. Lo hago
de nuevo. Y otra vez.
Escucho a los guardias gritar desde su puesto, y los reclusos
empiezan a alzar la voz mientras yo empujo a Matt al suelo y pateo su rostro,
tirándolo hacia atrás y haciendo volar la sangre.
La celda se abre y me tiran al suelo, donde me esposan de nuevo.
Sonrío cuando me sacan de allí y me llevan a la celda de aislamiento. No
estoy aquí para jugar a los compañeros de piso con Matt. Estoy aquí para
hacer un trabajo y volver con Blake.
BLAKELY
Ryat lleva tres días desaparecido. Y cada día que pasa sin saber nada
de él me hace enojar aún más.
¿Esto es lo que las personas quieren decir cuando dicen que fueron
fantasma? Quiero decir, nadie desaparece así sin más. Pero es como un puf,
desapareció. Casi como si el hijo de puta nunca hubiera existido. No duermo
por la noche. No puedo concentrarme en las clases. No es porque lo extrañe.
Es porque estoy jodidamente enojada.
Paso cada segundo del día pensando en lo que le diré si lo vuelvo a
ver. Y ninguna de esas cosas son buenas.
—¿Hola? —Sarah entra en mi habitación.
La miro desde la cama. Estoy viendo un documental de asesinos en
serie. Me está dando ideas sobre qué hacer con él mientras duerme si alguna
vez regresa.
—Hola. —No le he hablado mucho. Ella y Gunner se quedan aquí,
pero no los veo a menudo. Están demasiado ocupados follando la mayor
193
parte del tiempo en su habitación. Lo sé porque puedo escucharlos.
—Vamos a salir a cenar. ¿Quieres venir con nosotros? —pregunta.
—No, gracias. —No tengo ganas de comer nada.
Ella suspira.
—Gunner dice que esto es solo parte de ser un Lord.
—Tomo nota. —La despido, mirando mi televisor.
—Blakely…
—No quiero ser grosera, pero quiero que me dejen tranquila —la
interrumpo.
Asintiendo, se da la vuelta y cierra mi puerta haciendo lo que le pido.
Hundiéndome más en la cama, levanto el celular que está a mi lado. Busco
su contacto y paso el dedo por encima del número. La batalla interna de
querer decir vete a la mierda y por favor, habla conmigo están a la par en mi
mente ahora mismo.
Y por supuesto, como la perra tonta que soy, pulso el botón de llamar.
Se ha comunicado con Ryat… Finalizo la llamada y arrojo mi celular al otro
lado de la habitación en el momento en que su buzón de voz contesta,
soltando un grito. Obviamente, no tiene intención de tener ningún contacto
con el mundo exterior, incluida yo.
Me acuesto boca abajo, presiono mi cabeza en la almohada y vuelvo a
gritar, esta vez tan fuerte como puedo. Odio que me ignoren. Es lo que más
me molesta y lo que Matt haría en el momento en que le hiciera una
pregunta que no quisiera responder.
194
Capítulo 28
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Nunca me he preocupado realmente por las personas, así que el hecho
de que haya estado en confinamiento solitario, también conocido como
segregación administrativa, durante cinco días ya no me molesta. Pero lo
que sí me molesta, es que estoy lejos de Blake.
Ni siquiera puedo mentirme a mí mismo. Me he acostumbrado a estar
con ella todo el tiempo. Y el sexo, joder, anhelo su aroma, su tacto y su
maldito dulce cuerpo.
Estoy en un bloque de hormigón de seis por nueve sin ventana
195
durante veintitrés horas al día. Ni siquiera tengo barrotes en la puerta. Es
de acero con una ranura por la que me dan la comida. Esta es la única vez
en mi vida que desearía ser el tipo de persona que necesita dormir mucho,
para poder al menos dormir toda la noche. Pero no, estoy despierto la mayor
parte del tiempo.
Una vez me dijeron que cuando los hombres se encuentran en
situaciones como la mía, escriben novelas en su cabeza. O resuelven
problemas matemáticos o cantan canciones para mantenerse ocupados y
ayudar a pasar el tiempo. Los que están retenidos aquí durante largos
periodos de tiempo pueden comenzar a alucinar.
¿Yo? Paso cada segundo de cada día recordando mi fin de semana en
la cabaña con Blake.
—¡Smith! —Me incorporo y veo cómo se abre la puerta. Entra el
guardia que conozco con el nombre de Henry. Unos grilletes cuelgan de sus
puños—. Hora de la ducha. —Me sonríe.
BLAKELY
Estoy acostada en la cama, algo que parece que hago sin parar. Si no
estoy en una clase, aquí es donde estoy, viendo la televisión sola. Gunner y
Sarah están en una fiesta esta noche en la casa de los Lords. Ella me invitó,
pero le dije que no gracias. Prefiero emborracharme sola en mi cama, sin
más ropa que una camiseta. En lugar de tener que maquillarme y fingir que
me gustan las personas en este momento.
Ryat hace que odie el mundo. Ya han pasado seis días desde que se
fue. Y todavía no hay ningún maldito contacto.
Pero da igual, me digo a mí misma que lo he superado. Con el tiempo,
comenzaré a creerlo.
Escucho un sonido procedente del otro lado de la puerta de mi
habitación y silencio la televisión.
—¿Sarah? —llamo.
Un rápido vistazo a mi celular me indica que aún no es medianoche.
Es imposible que hayan vuelto. Me encojo de hombros y vuelvo a poner el
196
sonido cuando se abre la puerta.
Miro fijamente un par de ojos esmeraldas que no he visto en casi una
semana. Ryat está allí, vestido con la misma ropa que llevaba la última vez
que lo vi. Tiene un corte sobre el ojo, cubierto de sangre seca. El labio inferior
roto y los nudillos agrietados.
Mis ojos se entrecierran cuando mi corazón comienza a acelerarse.
Odio que me importe su aspecto. El hecho de que haya estado en una pelea
me da ganas de hacerle un millón de preguntas, pero sé que no va a
responder ninguna.
Entra en mi habitación y cierra la puerta detrás de él.
—Me voy a duchar —anuncia y entra en mi cuarto de baño.
—¿Qué…? —Me quedo sin palabras y me levanto de un salto de mi
cama para entrar en el baño.
Está inclinado dentro de mi ducha, abriendo el grifo.
—Lárgate de mi apartamento —ordeno.
En vez de hacer lo que le digo, se endereza y se quita la camiseta
dejando su pecho al descubierto. Mis ojos se posan en el hematoma que
tiene sobre las costillas. Parece una maldita bota. Jesús, ¿qué diablos ha
estado haciendo?
Dándome la espalda, desabrocha sus jeans y los desliza por sus
piernas junto con sus bóxers. Tiene más hematomas en sus piernas y
espalda. Trago saliva con nerviosismo y estoy por dar un paso hacia él, pero
vuelve a abrir la puerta de la ducha y entra.
Colocándose debajo del rociador, apoya las manos en la pared y baja
la cabeza. Veo cómo su estómago se hunde mientras respira profundamente,
haciendo que sus costillas sean más prominentes. Parece estar sufriendo.
Tomando una decisión, sabiendo que probablemente me arrepentiré
más tarde, me quito la camiseta, la ropa interior y entro.
Coloco mis manos en su espalda y se pone rígido bajo mi toque.
—¿Estás bien? —le pregunto en voz baja, sabiendo que es una
pregunta estúpida, pero necesito que me asegure que lo está.
En lugar de eso, se da la vuelta para mirarme y tropieza conmigo. Lo
atrapo, pero sus rodillas ceden y no soy lo suficientemente fuerte para
197
sujetarlo. Caigo al suelo de la ducha con él, apoya la cabeza en la pared,
cerrando los ojos.
—Estoy muy cansado —murmura.
El agua del cabezal de la ducha de arriba nos golpea, haciéndome
parpadear rápidamente.
—¿Qué te pasó? —pregunto, quitando el cabello mojado de mi rostro
y apartando la cabeza para no estar directamente debajo del agua.
Su cabeza cae hacia la derecha, abre sus pesados ojos, encontrándose
con los míos.
—No es nada. Solo necesito dormir.
Mis dientes rechinan ante su mentira. Es obvio que le han dado una
paliza. Lleva casi una semana fuera. ¿Incluso durmió algo?
—¿Ryat…?
—Estoy bien, Blake. —Da una palmadita en mi muslo—. Solo quiero
asearme e irme a la cama.
Dejando escapar un profundo suspiro, asiento.
—De acuerdo.
198
Capítulo 29
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Algo duro golpea mi espalda, dejándome sin aliento. Me empujan y
caigo de rodillas mientras sujetan mi rostro contra el suelo mojado de la
ducha. Con la cabeza hacia un lado, miro fijamente un par de ojos marrones
sin vida. El tatuaje de la estrella china en su rostro.
Erik Bates.
¡Te tengo!
¡Maté al hijo de puta! Me costó varios días de aislamiento, pero solo 199
necesitaba una inyección, y la tomé. No soy estúpido. Alguien preparó esto y
se aseguró de que yo estuviera aquí al mismo tiempo que él. Ni siquiera tuve
la oportunidad de desvestirme. En el momento en que lo vi, aproveché la
oportunidad.
Me levantan de un tirón y me arrastran fuera de las duchas, por el
pasillo, y de vuelta a mi celda. Quitan el grillete de mi cintura, pero dejan mis
manos esposadas delante de mí. Abren la puerta y me empujan hacia
adentro. La puerta se cierra detrás de mí y se bloquea. Al levantar la vista,
veo a un hombre sentado en mi cama al que no reconozco.
Arqueando una ceja, pregunto:
—¿Desde cuándo asignan compañeros de habitación durante el
aislamiento?
Él mete la mano debajo de mi almohada y saca un cuchillo corto que no
estaba allí antes.
—Es increíble lo que nos permiten hacer cuando necesitan que nos
encarguemos de algo.
No se me escapa el hecho de que los guardias me hayan arrojado aquí
todavía esposado. Esto es una trampa. Igual que aquella en la que maté a
cara de mierda.
—¿Quién te envió? —pregunto. No fue Gregory. Hice lo que firmé. Si se
volvía contra mí, sería despedido.
El hombre sonríe, mostrando sus feos dientes marrones. Lleva un
tiempo en la cárcel. Seguramente un condenado a perpetua.
—Digamos que un amigo quiere que te envíe un mensaje.
—¿Amigo?
Se levanta, y yo doy un paso atrás, pero no hay ningún sitio al que
pueda ir en esta caja de hormigón.
—No sé qué hiciste, pero quiere que sufras.
¡Maldito Matt! Tiene que ser él. Lo golpeé y lo dejé en nuestra celda.
Obviamente ha estado haciendo amigos mientras yo he estado aquí solo. Bien
por él. La comisura de mis labios se levanta con una sonrisa cuando confieso.
—Me follé a su chica. 200
Se ríe suavemente.
—Con eso basta. —Levantando el cuchillo y lo mira. Estoy seguro de
que, si me corta con él, necesitaré una vacuna contra el tétanos después por
lo descolorido que está. Definitivamente no soy la primera persona con la que
se va a usar—. ¿Valió la pena el coño? —Sus ojos se encuentran con los míos.
—¡Absolutamente!
Arremete contra mí, golpeando mi espalda contra la puerta de acero.
Baja el cuchillo hacia mi costado y consigo esquivarlo, pero su mano libre
golpea mis costillas dejándome sin aliento. Da un paso atrás, y yo me doblo.
—Parece que debería probarlo. —Se ríe mientras toso—. Me ha ofrecido
un trozo cuando acabe contigo. —Lo fulmino con la mirada—. ¿Morena? ¿Ojos
azules? No entendí su nombre. Eso no es importante de todos modos. Ella
será mi perra…
Corro hacia él, encorvado, y mi hombro golpea su abdomen, empujando
su espalda contra la pared opuesta. El pequeño espacio no me permitió tanto
impulso, pero es todo lo que tengo. El cuchillo resuena en el suelo y voy a
golpearlo, pero las esposas lo dificultan. Voy a tener que llevarlo al suelo.
Su puño conecta con mi pecho y mis rodillas se doblan, tirándome al
suelo. Intentando recuperar las fuerzas, lo escucho reír mientras se coloca
encima de mí.
—Dijo que también tiene unas buenas tetas.
Veo el cuchillo a mi lado. Agarrándolo, lo clavo en la parte superior de
su pie.
—Las tiene.
Él echa la cabeza hacia atrás, gritando, me pongo de pie, dándole un
rodillazo en el estómago. Se dobla y lo empujo al suelo. Boca abajo. Me pongo
a horcajadas sobre su espalda y rodeo su cuello con las manos esposadas,
tirando hacia atrás, cortando su suministro de aire.
El sonido de su gorgoteo mientras forcejea conmigo llena mi celda. Pero
no cederé. No hasta que este hijo de puta esté muerto, porque estoy seguro de
que no dejaré que nadie se acerque a ella. Ella es mía. Tendré que
recordárselo a Matt.
Su cuerpo se debilita y no tarda en desplomarse contra el suelo. Sigo
tirando como si mi vida dependiera de eso, las apretadas esposas pellizcan
mi piel, cuando escucho el chirrido de la puerta al abrirse.
201
Al levantar la vista, veo a Gregory entrar en mi celda.
—¿Qué diablos? —pregunta, con los ojos muy abiertos puestos en el
tipo sobre el que estoy sentado.
—¿Está muerto? —gruño.
Se arrodilla junto a él y presiona los dedos en su cuello.
—Sí —responde.
Lo suelto y ruedo sobre él hacia mi costado, dejando escapar un largo
suspiro.
—¿Quién es el siguiente? —pregunto en broma, pero él no se ríe.
Entonces mis pesados ojos se cierran.
Al despertar, mis ojos tardan un segundo en enfocar a Blakely, que
duerme a mi lado. Extiendo mi mano y la paso por su cabello oscuro
extendido sobre la almohada.
El maldito Matt intentó matarme mientras estábamos encerrados. Eso
no puede quedar impune. Hay muchas cosas que puedo pasar por alto, pero
eso seguro que no es una de ellas. Pagará por eso. Y conozco la mejor
venganza. Ella está acostada frente a mí.
Empujo las mantas hacia abajo, descubriendo su espalda, al ver que
está desnuda. Tenía muchas ganas de follar con ella en cuanto volví, pero
mi cuerpo no lo permitía. Apenas podía ducharme, y mucho menos
dominarla, pero ahora me siento mejor. Recargado. La luz que se filtra en
su habitación me dice que es temprano en la mañana. También es domingo,
lo que significa que tengo todo el día con ella.
Paso la mano por su espalda y la deslizo por su trasero antes de darle
una pequeña palmada. Ella se mueve, soltando un gemido.
Me acerco a ella y deslizo mi mano entre sus piernas para encontrar
su coño. Ella intenta rodar sobre su espalda, pero uso mi mano libre, para
presionar su estómago contra la cama.
—¿Ryat? —susurra.
Apoyando mis labios en su espalda, beso suavemente su suave piel
mientras separo los pliegues de su coño con la otra mano. Introduzco un
dedo dentro de ella, y ni siquiera está cerca de donde quiero que esté.
Beso mi camino hasta su cuello, donde muerdo su piel, haciéndola
202
temblar.
—¿Ryat? —habla, sonando mucho más alerta.
—Despierta, pequeña —susurro, introduciendo mi dedo dentro de ella
de nuevo.
—¿Qué? —Intenta darse la vuelta, pero la empujo hacia su
estómago—. ¡Ryat! — grita, haciéndome sonreír—. Estoy muy enojada
contigo.
—Bien. —Retiro mis manos de sus piernas y me siento entre ellas,
separándolas con mis rodillas.
Ella se levanta sobre sus manos, y las sujeto con una mano
colocándolas sobre su espalda. Le doy una palmada en el trasero con la otra
mientras su rostro cae sobre la almohada.
—Qué te den, Ryat —sisea, su cuerpo lucha debajo del mío.
Me río entre dientes.
—Voy a hacerlo. —Mi mano vuelve a meterse entre sus piernas, y
sonrío al ver que se está poniendo más húmeda—. Me has extrañado.
—Te odio —gruñe.
—Puedo vivir con eso. —Introduzco un segundo dedo, y ella emite un
sonido entre gruñido y gemido, su cuerpo se balancea hacia adelante y hacia
atrás—. Eso es, Blake. Monta mis dedos como una buena putita. Muéstrame
lo mucho que quieres que te follen.
Su espalda se arquea más ante mis palabras, y su coño se humedece
aún más. Pensar en el tipo de mi celda me hace enfadar. El hecho de que
Matt se la haya ofrecido a ese hombre a cambio de deshacerse de mí, me
hace perder la cabeza. ¿A cuántos enviará tras de mí para llegar hasta ella?
Que alguien siquiera intente follar lo que es mío. Mi polla es la única
que ha estado aquí. Y va a seguir siendo así.
Quitando mis dedos, ella se hunde sobre la cama. Agarro mi polla y la
empujo dentro de ella, sin más juegos. ¡Quiero follar!
—¡Este coño es mío! —le digo.
—Ajá. —Ella gime y acepta—. Tuyo.
Salgo de ella y la embisto con fuerza, forzando un grito de sus labios.
—Recuerda eso, Blake. —Lo hago de nuevo—. No olvides nunca quién
203
es tu dueño.
—Nunca. —Ella llora.
Por suerte, tengo mucho tiempo para recordárselo en caso de que se
olvide de eso.
Me encuentro en la cocina comiendo un yogurt sin más ropa que una
toalla envuelta alrededor de mis caderas.
—Tenemos una ceremonia el próximo fin de semana —digo en voz alta
para que Blakely pueda escucharme desde su habitación.
Ella asoma la cabeza por la puerta abierta. Me doy cuenta de que sigue
enfadada conmigo, pero al mismo tiempo siente curiosidad.
—¿Ceremonia? ¿Otra? —Arquea una ceja—. ¿En la catedral?
—No. —Niego con la cabeza—. Esta es en la casa de los Lords.
Saliendo de su habitación, ajusta la toalla debajo de sus axilas,
dándome un vistazo rápido de sus tetas. Me vine en ellas hace una hora,
antes de que nos ducháramos por tercera vez desde que regresé anoche.
—¿Para qué es?
—Es para exhibirte —le digo con sinceridad.
Ella muerde su labio inferior con nerviosismo, dejando caer los ojos
para mirar sus pies descalzos.
—¿Tengo que… hacer algo?
Se refiere a lo sexual.
—Solo sé mía —digo simplemente.
Asintiendo, se da la vuelta y regresa a su habitación.
Tomo otro bocado de yogurt mientras escucho una llave en la puerta
principal de su apartamento. Se abre segundos después. Espero que sean
Sarah y Gunner, pero en su lugar entra una mujer muy rubia. Sus ojos
verdes me encuentran al instante. Se dirigen a la toalla envuelta en mis
caderas, que no dejan mucho a la imaginación. Suben lentamente por mi V,
deteniéndose en mis abdominales y subiendo hasta mi pecho. Cuando se
204
encuentran con mis ojos nuevamente, los suyos se entrecierran como si yo
estuviera fuera de lugar aquí.
—¿Quién diablos eres tú? —ella exige.
Tomo otro bocado de mi yogurt.
—¿Quién diablos eres tú? —pregunto, aunque ya lo sé.
—¿Qué debo llevar…? —Blakely se queda sin palabras mientras sale
de su habitación. Sus ojos, muy abiertos, se dirigen a la mujer—. ¿Mamá?
—grita—. ¿Qué estás haciendo aquí?
—Blakely —sisea la mujer cuando sus ojos se dirigen a su hija. Se
detienen en las marcas de mordiscos y chupetones que salpican su cuello y
descienden por sus brazos. Luego bajan a sus piernas. He dejado marcas
por todo el cuerpo de mi chica—. ¿Qué diablos está pasando aquí?
Blakley me mira, con la boca abierta y los ojos todavía del tamaño de
una moneda. Termino el yogurt y tiro el pote a la basura. Paso junto a su
madre y me acerco a Blake. Acariciando su rostro, me inclino y beso
suavemente su frente.
—No tardes mucho. —Luego entro en el dormitorio y cierro la puerta
detrás de mí.
BLAKELY
—Mamá —jadeo—. ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto,
parpadeando. El hecho de que Ryat besara mi frente me sacó de mi trance.
—¡Parece que he llegado justo a tiempo! —espeta, poniendo las manos
en sus caderas—. ¿Quién mierda era ese, y qué has estado haciendo con él?
Pongo los ojos en blanco.
—Eso no es de tu incumbencia…
Su risa áspera me interrumpe.
—Yo pago este apartamento y esta universidad, jovencita. Todo lo que
haces es asunto mío. Y te he estado llamando. ¿Es por eso que no has
contestado? ¿Porque has estado con él? 205
Frunzo el ceño.
—No he recibido ninguna llamada tuya.
—Como si me creyera eso. —Ella resopla—. ¿Dónde diablos está Matt?
—Sus ojos verdes buscan en el apartamento como si lo tuviera escondido en
alguna parte. Que si hubiera estado metida en este apartamento follando
con él y Ryat.
Aprieto mis manos en puños.
—Ya no estamos juntos. Te dije que lo dejé. Me estaba engañando. —
Mi voz se eleva.
—¡Y yo te dije que igual te casarías con él! —grita.
Levanto las manos.
—Sabes qué, no voy a hacer esto. —Después de que Ryat
desapareciera y volviera a aparecer casi muerto a golpes y actuando como
si nada hubiera pasado. Aunque me haya despertado y follado toda la
mañana, todavía estoy enojada. Con él, con ella, y conmigo misma por
permitir que todo esto sucediera—. No puedes obligarme a estar con él. No
lo haré. —Solo necesito llegar a la graduación. Entonces huiré. Para
entonces puedo ahorrar suficiente dinero para escapar sin que ellos lo
sepan. Sacaré un poco de dinero cada día, así no me veré obligada a usar
mi tarjeta y dejar un rastro.
—¿Qué? ¿Crees que ese tipo de ahí es mejor que Matt? —exige,
señalando la puerta cerrada de mi habitación—. Él no te quiere.
Me estremezco ante sus palabras. Aunque sé que son ciertas, odio que
actúe como si nadie pudiera hacerlo. Hace que parezca que Matt es mi mejor
opción y que debería conformarme con eso.
—No te preocupes, mamá. No lo llevaré a casa para las vacaciones. Es
solo sexo.
Ella abofetea mi rostro, haciéndome jadear en estado de shock.
—Pequeña zorra desagradecida…
Escucho que la puerta del dormitorio se abre detrás de mí, y mi madre
da un paso atrás cuando Ryat sale furioso. Él envuelve la mano alrededor
de su garganta, golpeándola contra la pared.
—¡No vuelvas a tocarla! —La separa de la pared y la vuelve a empujar
contra ella, haciendo que una foto donde estamos Sarah y yo caiga de la 206
pared a su lado y que el vidrio se rompa en el piso junto a ellos. Acerca su
rostro al de ella y le pregunta—: ¿Lo entiendes?
Ella asiente lo mejor que puede, agarrando con las manos su
antebrazo con los ojos muy abiertos. Él le corta el suministro de aire.
—Blake no responderá tus llamadas ni devolverá los mensajes. Así
que deja de intentarlo. —La suelta—. Ahora lárgate —le ordena mientras ella
frota su cuello.
—No acepto órdenes…
Él agarra su cabello y ella grita mientras la arrastra por la habitación
hasta la puerta principal. Abriéndola, la empuja hacia el pasillo.
—Hijo de…
—¡Jodidamente no vuelvas! —Luego le cierra la puerta en la cara y
procede a cerrarla—. Haré que cambien las cerraduras hoy.
Me quedo donde estoy, con la mano sobre mi mejilla palpitante y mis
ojos llenos de lágrimas. Él se gira para acercarse de nuevo a mí.
—¿Estás bien? —pregunta, tomando mi barbilla y obligándome a
levantar la vista.
—Sí —miento, avergonzada por lo que ella hizo. Mi madre nunca me
había golpeado. Ojalá supiera cuál es su obsesión con Matt.
—¿Estás segura? —Sus ojos esmeraldas examinan los míos antes de
bajar a mi rostro enrojecido.
Asiento, apartando la mirada de él, y susurro:
—Gracias.
Se acerca a mí y me obliga suavemente a levantar la vista una vez
más. No puedo verlo a través de las lágrimas que me niego a dejar caer, pero
parece preocupado.
—No la necesitas, Blake. No cuando me tienes a mí. —Luego,
inclinándose hacia delante, besa mi frente antes de tirar de mí hacia el
dormitorio para comenzar la cuarta ronda.
Odio pensarlo, pero es obvio que regresó justo a tiempo.
207
Estoy caminando por el pasillo en Barrington con Sarah el lunes por
la mañana cuando le pregunto:
—¿Me has enviado mensajes últimamente?
Ella frunce el ceño.
—No desde el otro fin de semana. ¿Por qué?
No he recibido ninguno de ella, pero también se ha quedado en el
apartamento. Excepto el sábado por la noche. Ella y Gunner no volvieron
después de irse a la fiesta en casa de los Lords. Algo me dice que Gunner
sabía que Ryat había vuelto y quiso dejarnos solos—. Bueno, mi madre se
presentó en nuestro apartamento ayer por la mañana…
—¿Ella qué? —grita—. ¿Qué quería?
—Bueno, esa es la cuestión. Dijo que me había estado llamando y
enviando mensajes de texto, pero no he recibido ninguno. Y sé que dijiste
que me estabas enviando un mensaje de texto cuando Ryat y yo estábamos
en la cabaña, y no respondí.
Ella asiente.
—Estallé tu teléfono y nada.
Acomodo los libros en mi mano.
—Eso es raro… ¿verdad?
Ella se encoge de hombros.
—Yo lo llamo una bendición. Bueno, no el hecho de que mis llamadas
no te llegaran, pero definitivamente sí con respecto a las de tu madre.
—¿Pero no debería haber llegado tu mensaje una vez que tuve
servicio? — cuestiono, pensando en voz alta.
—Puede ser. Supongo que depende del tiempo que hayas estado sin
él. Estuviste fuera todo el fin de semana.
—Pero… —Sí funcionaba. Hablé con Ryat mientras estaba allí. Lo
había llamado y luego recibí ese mensaje de su parte. ¿Estaba sin batería
cuando lo enchufé esa noche? No puedo recordar. Cuando estoy con Ryat,
exige toda mi atención—. ¿Podrías llamarme ahora? —pregunto.
—Claro. —Nos detenemos y ella saca su celular del bolsillo trasero. Va
a sus llamadas recientes y pulsa llamar a mi número. El mío comienza a
sonar inmediatamente.
208
—Hmm. —Rechazo la llamada.
—Ves, como dije. Es una bendición que te pierdas sus llamadas —
bromea.
—Supongo que sí —añado con escepticismo. Me parece extraño.
—Entonces, ¿qué más tenía que decir ella? —continúa.
—Mucho. Nos encontró a Ryat y a mí envueltos en toallas recién
salidos de la ducha.
Echa la cabeza hacia atrás, riendo.
—Eso jodidamente es oro. Ojalá hubiera estado allí para verlo. ¿Qué
es lo que tenía que decir sobre eso?
—Se fue contra mí. Dijo que todavía me casaría con Matt… —No
quiero decirle que mi madre me abofeteó. Ya fue bastante vergonzoso que
Ryat estuviera allí.
—Dios, es una perra. —Suspira. Se gira para mirarme de frente y
sonríe suavemente—. Me alegro de que tengas a Ryat. No importa la
situación que tengas con él, es mucho mejor para ti que el cara de mierda.
Quiero decir —continúa—, el tipo apenas te ha dejado sola desde la
ceremonia de votos. A no ser que los Lords reclamen su atención. Sabes con
certeza que ese tipo no está por ahí follando con cualquiera, y eso es más de
lo que Matt ha hecho por ti.
No se equivoca en cuanto a que no me ignora como lo hizo Matt en el
pasado, pero eso no significa que Ryat no se esté follando a otras mujeres,
¿verdad? ¿Puedo incluso llamarlo engaño si lo hizo? Quiero decir, esto no es
una relación en sí. Es más bien un entendimiento. Yo soy suya y él es…
¿mío? Entonces tengo un nuevo pensamiento. ¿Qué pasaría si los Lords lo
hicieran vivir con alguien más para su asignación? Ha pasado cada segundo
conmigo, así que no sería descabellado pensar que le hicieran hacer lo
mismo con otra persona, ¿verdad?
Los celos se deslizan por mi espalda y hacen que mi sangre comience
a hervir. Aunque no tengo derecho a llamarlo mío, la idea de que toque a
otra persona me enfurece. Trago la bilis que quiere surgir ante ese
pensamiento.
—¿Cómo están Gunner y tú? —pregunto, cambiando de tema. Intento
decirme a mí misma que no importa. No lo quiero, y nunca me dirá nada
respecto a los Lords. 209
—Dios, chica… —Lame sus labios, y empezamos a caminar de
nuevo—. Tan jodidamente bien.
Me río.
—El sexo es tan bueno, ¿eh? —Tuve que escucharlos follar como
conejos mientras se quedaron en el apartamento la semana pasada cuando
Ryat no estaba.
—Absolutamente. El hombre sabe lo que hace. —Nos acercamos a la
puerta para nuestra clase y nos detenemos—. Anoche, literalmente me
asfixió.
Mis ojos se agrandan.
—¿Como durante el sexo? —Eso es lo que prácticamente me hizo Ryat
cuando estábamos en el bosque.
Ella asiente.
—Tiene esta obsesión con el juego de la respiración.
¿Juego de la respiración? ¿Es algún tipo de perversión?
—Cien por cien caliente como la mierda. Me vine tan fuerte antes de
desmayarme. —Con eso, ella abre la puerta para entrar a clase.
—¿Blake? —Escucho que me llaman por mi nombre. Sin tener que
mirar, sé quién es.
—Ahora mismo regreso —le informo a Sarah.
Dándome la vuelta, veo que Ryat se acerca a mí, guardando su celular
en el bolsillo. Va vestido con unos jeans, una camiseta blanca lisa y una
gorra de béisbol al revés. Ningún hombre debería verse tan bien vestido de
manera tan informal. Odio estar enojada con él y querer follarlo al mismo
tiempo.
—¿Qué pasa? —pregunto, cruzando los brazos sobre mi pecho. ¿Y si
todo esto es un gran juego que estoy jugando con ellos? Sé que me eligió por
Matt, pero ¿y si Matt le dijo que me eligiera a mí? ¿Y si esta es su manera
de joderme? Ryat ha sido demasiado comprensivo con lo que quiero. En su
momento, pensé que realmente parecía importarle, pero ¿y si no es así?
Entonces se levanta y me deja sin ninguna explicación. Y vuelve como si
nunca hubiera sucedido.
—Me iré esta noche. 210
Todos los pensamientos que acababa de tener sobre que no había
follado con otra persona se hicieron añicos con esas cuatro palabras.
¿Realmente pensé que era la única? Es un maldito Lord. Me dijeron que
pueden hacer lo que quieran; su juramento les dice eso.
—Por supuesto. —Resoplo, haciéndole fruncir el ceño—. Déjame
adivinar, ¿los Lords?
—No. Es personal.
De acuerdo, morderé y seré una perra entrometida.
—¿A dónde vas?
—Ha surgido algo —responde vagamente.
¿Cómo no he visto esto? ¿Cuántas veces ha ignorado mis preguntas?
¿O surge algo misteriosamente? Apuesto a que es otra mujer. Menos mal
que no lo amo. No seré esa perra tonta que se cree todo lo que un chico me
dice porque quiero que sea alguien que no es. Odio lo mucho que mi madre
tenía razón.
—De acuerdo. —Extiendo mi mano para abrir la puerta, pero él se
para delante de mí, bloqueándola—. Ryat…
—¿Qué pasa? —me interrumpe, escudriñando mi rostro.
—Nada —miento.
Suspira con fuerza.
—No dejes que tu madre te afecte, Blake.
Me abstengo de resoplar. Por supuesto, él cree que está relacionado
con ella. Puede que mi madre sea una perra, pero nunca me hizo pensar
que fuera otra persona. Él es la broma. El mentiroso. Y yo soy la tonta que
nunca lo ha cuestionado. En lugar de corregirlo, asiento con la cabeza.
—Lo superaré.
Se aparta de mi camino y abre la puerta para mí.
—Te veré por la mañana.
Sin responder a eso, entro a clase y me dirijo a mi asiento junto a
Sarah. Ella está escribiendo en su celular. Saco el mío del bolsillo, abro el
navegador y busco juegos de respiración. Investigando un poco, espero que
eso me ayude a quitar la mierda de mi mente.
211
Capítulo 30
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Entro a la oficina en el centro de Dallas con mi abogado detrás de mí
y miro alrededor del espacio abandonado. No hay nadie a estas horas. Es
pasada la medianoche. Se trata de una reunión extraoficial, como cuando
estuve aquí la última vez.
Caminando por el largo pasillo, escucho risas procedentes de la última
oficina. Empujo la puerta para abrirla, entro y encuentro a mi padre y a otro
hombre que conozco bien.
—Ryat. —Él se pone de pie—. Me alegro de que puedas unirte a
212
nosotros… —Se interrumpe al ver al hombre que entra detrás de mí.
—Garrett —dice mi padre, poniéndose de pie y reconociendo a nuestro
abogado.
—Señor Archer. —Asiente con la cabeza, sosteniendo su maletín en la
mano.
Me dejo caer en una silla de respaldo alto junto a mi padre.
—Soy yo quien ha convocado esta reunión. —Es hora de limar
asperezas. Asegurarme de que las personas entiendan que lo que quiero lo
conseguiré.
Phil se sienta en su silla y suspira.
Mi padre arquea una ceja hacia mí.
—¿Por qué estamos aquí, Ryat? —Luego mira al abogado de la familia
que tenemos desde antes de que yo naciera.
Ya había tomado una decisión después de que Matt me jodiera
mientras estábamos en la cárcel. Pero la maniobra de la madre de Blake
solidificó mis pensamientos sobre lo que había hacer.
—Supongo que es por mi esposa. Ella tuvo mucho que decir sobre ti
hoy. —Phil Anderson se relaja en su asiento—. Dijo que le pusiste las manos
encima, que la estrangulaste y la echaste del apartamento.
—Lo hice. Después de que ella abofeteara a tu hija.
Su mandíbula se tensa y golpea el escritorio con la mano.
—Ella no mencionó esa parte.
—¿Por qué no me sorprende? —Gruño. Esa perra no volverá a tocar a
Blake—. Estoy aquí para hacer una oferta —digo, yendo al grano,
levantando la mano hacia Garrett.
El silencio cae sobre la habitación. La última vez que estuve en Nueva
York, mi padre me preguntó cuánto pagaría por vencer a Matt. Nunca le di
una respuesta definitiva porque no estaba muy seguro. Ahora lo estoy.
Garrett coloca el maletín sobre el escritorio de Phil y lo abre, sacando
una serie de papeles.
El señor Anderson se coloca las gafas y lee por encima.
—No entiendo… 213
—Quinientos mil. —Lo interrumpo para que no tenga que buscarlo.
Se aclara la garganta, se quita las gafas y me mira.
—Los Winston…
—Que se jodan los Winston —espeto. No hay ningún contrato firmado
que establezca que Blake tiene que casarse con Matt. Lo sé, hice mis
deberes para asegurarme—. La quiero a ella. —Ya me la entregó una vez,
ordenando que la convirtiera en mi elegida. No creí que esto fuera a ser
difícil, pero vine preparado por si acaso.
Inclina la cabeza hacia un lado.
—¿Por cuánto tiempo exactamente?
—Garrett —ordeno, y él saca otro conjunto de papeles y los deja sobre
el escritorio del hombre.
Volviendo a colocarse las gafas, el señor Anderson los recoge y
comienza a leerlos por encima también.
—Matrimonio —digo simplemente.
Mi padre no interviene, lo que significa que ha reflexionado y no va a
discutir conmigo. Pero no creo que entienda lo que significa. No es un arreglo
temporal. Me casaré con Blake, y ella será mi esposa para siempre. No me
casaré con Cindy
Phil me mira a través de sus oscuras pestañas.
—Y el acuerdo con…
—¿Firmaste un acuerdo con los Winston? —pregunto, sabiendo ya la
respuesta.
—Por supuesto que no. —Resopla—. Eso fue cosa de mi mujer.
Exactamente.
—Fue solo un acuerdo verbal. —Me encojo de hombros—. No es como
si pudiera demandarte por eso. Y si fuera tan importante para ti, no me
habrías obligado a elegirla como mi elegida en primer lugar.
Aparta la vista de mí y mira la foto de Blakely que está sobre su
escritorio. La toma y respira profundamente.
Me siento más erguido, apoyando los codos en mis rodillas.
—El imperio de los Winston se está desmoronando. Kimberly, la
madre de Matt, acudió a tu mujer para intentar llegar a un acuerdo. —Pero 214
ninguno de nosotros sabe cuál era el acuerdo exactamente—. Acudieron a
los Anderson con la esperanza de forjar tu legado con el suyo. Para salvarlo.
No al revés. —El padre de Matt quiere volar a lomo de la familia de Blakely.
Casándose con ella, puede ayudar a dirigir el negocio. Un día su padre se
jubilará, y Matt se hará cargo del cien por cien, asegurándose de mantener
a los Winston como parte del uno por ciento—. No quiero tu empresa —
añado—. Lo que decidas dejarle cuando estés muerto será de ella. Solo
quiero a Blakely. —No estoy seguro de qué haría ella con la empresa de su
padre. Es hija única, así que supongo que la vendería. Por lo que sé, ella
nunca ha trabajado para él.
—¿Un acuerdo prenupcial? —pregunta, queriendo asegurarse de que
todo esté por escrito.
Me río.
—No habrá acuerdo prenupcial. —Eso implicaría que nuestro
matrimonio fracasaría y eso no va a suceder—. Pero tengo un contrato… —
Chasqueo los dedos a Garrett y él también lo saca de su maletín—. En estos
papeles consta eso. —También me aseguré de dejar fuera la parte en la que
puede follar con quien quiera como le dije a mi padre que añadiera a mi
contrato con Cindy. Blakely solo follará y chupará mi polla.
—Le llevó mucho tiempo aceptar su matrimonio con Matt. ¿Cómo la
convencerías para que se case contigo? —pregunta su padre.
—Ella lo aceptará. No tengo ninguna duda. —Me pongo de pie, listo
para terminar con esto. Blakely no tiene ni idea de que he tenido que hacer
un viaje rápido a Texas. Tuve que volar hoy a Nueva York para reunirme con
Garrett y poner todo en orden, redactar los papeles, y luego tuvimos que
volar hasta aquí para esta reunión. Quería acercarme a su padre, no al
revés.
Había revisado las cámaras de su apartamento de camino aquí, y
estaba desmayada en su cama.
—Ya tengo todo preparado, como puedes ver. —Garrett saca un
bolígrafo de la chaqueta de su traje—. Todo lo que tienes que hacer es firmar.
Si estás de acuerdo, por supuesto. Si no, podemos discutir sobre cualquier
duda que tengas al respecto. —Soy directo en los contratos con lo que quiero
y cómo lo quiero… solo ella—. Una vez que los firmes, transferiré el dinero
a tu cuenta.
Asiente, aceptando el destino de su única hija. Ella será mi esposa.
Arruinaré a cualquiera que se interponga en mi camino.
—¿Para cuándo quieres la boda?
215
—Tan pronto como sea posible —respondo con sinceridad.
—Pero los dos están en la universidad…
—¿Por qué es eso un problema? —pregunto, inclinando la cabeza
hacia un lado. Muchas personas se casan antes y durante la universidad.
Ella no necesita asistir a Barrington después de que me gradúe este año. No
necesita el título, y estoy jodidamente seguro de que no trabajará. Seré el
único proveedor de nuestra familia. Blakely dependerá de mí para todo, y yo
le daré a la mujer todo lo que quiera.
—Simplemente me parece rápido. —Se encoge de hombros.
—Bueno, estoy seguro de que, si tu mujer se saliera con la suya,
Blakely ya estaría casada con Matt —gruño.
Él suspira con fuerza, como si también lo creyera. El señor Anderson
comienza a leer los contratos una vez más mientras mi padre habla.
—Si esto es lo que quieres…
—Lo es —digo con firmeza.
Su padre se pone de pie y ajusta la chaqueta de su traje.
—¿La amas? —pregunta.
He pensado en esto un millón de veces desde que me encontré en una
celda de la cárcel solo con mis pensamientos. Y todas las veces he llegado a
la misma respuesta.
¡No!
Dicen que el amor es paciente y amable. Yo no soy ninguna de esas
cosas cuando se trata de Blakely. Soy controlador, posesivo, y locamente
celoso. Lo que solo puede significar una cosa: ¡estoy obsesionado con ella!
Hasta el punto de que quiero ocultarla del mundo. No quiero que otro
hombre la mire, y mucho menos que hable con ella. Matt me ayudó a darme
cuenta de eso.
Así que, en lugar de mentirle a mi futuro suegro, le pregunto:
—¿Amabas a Valerie cuando te casaste con ella?
Coloca las manos en sus caderas y deja escapar un suspiro. Sé que
tuvo un matrimonio concertado. Blakely no lo sabe, pero yo sí.
—Aprendí a amarla con el tiempo —responde finalmente.
Me acerco a su escritorio, pongo las palmas de las manos sobre él y
216
me inclino.
—Le prometo, señor Anderson, que Blakely estará en buenas manos.
No necesito amarla para prometerle que la protegeré. Y eso es más de lo que
haría Matt.
Asiente para sí mismo un par de veces.
—Tienes razón. Pero… —Hace una pausa—. No quiero el dinero.
Firmaré todo. Ella será tuya. Pero no tomaré un centavo de ti por ella. Si
ella decide casarse contigo, entonces es tuya.
Sonrío. Oh, ella me elegirá sin duda.
—Muy noble de tu parte.
—No seré como Valerie. —Él niega con la cabeza. Extendiendo su
mano derecha hacia mí, añade—: Bienvenido a la familia, hijo.
BLAKELY
Estoy parada en mi cuarto de baño, pintando mis labios, cuando veo
que la puerta se abre y entra Ryat. No le digo nada y vuelvo a mirarme en el
espejo. Ya llego tarde. Me quedé dormida incluso con las alarmas. Mi cuerpo
estaba tan exhausto que me las arreglé para dormir a pesar de mi enojo con
él.
Iba a saltarme la ducha, pero me di cuenta de que tenía que lavarme
el cabello, así que me retrasé veinte minutos más.
Se acerca por detrás de mí y sus ojos se posan en la toalla que
envuelve mi cuerpo. Extiende la mano y me la quita.
—No tengo tiempo —le informo, apartándome—. Llego tarde.
—¿Y entonces? —Arquea una ceja, golpeando mi trasero y
haciéndome saltar.
—Entonces, ¡no puedo faltar a las clases! —Mi madre ya está enojada
porque no me acuesto con Matt. Se volverá loca si se entera de que me estoy
saltando las clases por culpa de Ryat.
—Que se joda Barrington. —Agarra mis caderas y las aparta del
mostrador.
217
—Ryat… —Levanta una mano y agarra un puñado de mi cabello,
haciéndome soltar un suspiro.
Sus ojos se encuentran con los míos en el espejo, y su voz se convierte
en un gruñido profundo.
— Inclínate y separa tus malditas piernas, Blake.
Mi corazón se acelera y la temperatura de mi cuerpo aumenta. Quiero
decirle que se vaya al infierno. O que vuelva con quienquiera que haya
pasado la noche. Pero por la forma en que brillan sus ojos esmeraldas, no
lo hago. Tal vez estoy pensando demasiado en las cosas. Tal vez no estuvo
con otra persona anoche. Si fuera así, ¿por qué iba a seguir deseándome?
No es que solo salte sobre mí cuando Matt está cerca. De hecho, nunca lo
vemos.
—Blake —advierte, sacándome de mis propios pensamientos.
Suelta mi cabello y me inclino sobre el mostrador, abriendo las
piernas como me ordenó. La fría superficie del mostrador me hace temblar
mientras él pasa su mano entre mis piernas.
Cuando introduce un dedo en mí, me pongo de puntillas, gimiendo.
Luego lo saca y escucho cómo desabrocha su cinturón y luego baja la
cremallera. Es su forma de inspeccionar, para saber que estoy lo
suficientemente mojada. Entonces la cabeza de su polla se abre paso dentro
de mí.
Estoy jadeando. Las palmas de mis manos están sobre el mostrador,
junto a mi cabeza, mientras mis caderas se inclinan hacia un lado.
No pierde ni un segundo. El sonido de mi pesada respiración llena la
habitación mientras me folla. Aparto el cabello de mi rostro lo mejor que
puedo, sabiendo que tendré que volver a maquillarme cuando agarra mi
cabello y tira para enderezarme.
Grito, mirándolo en el espejo mientras él baja sus labios hasta mi
oreja, con sus ojos clavados en los míos.
—Cásate conmigo.
Quiero reírme, pero su polla está golpeando el lugar correcto, así que,
en lugar de eso, me limito a mirarlo con ojos pesados mientras respiro
agitadamente.
Pasa su nariz por mi cuello y muerde mi clavícula mientras su mano
libre recorre mi cuerpo, quemando mi piel. Masajea mi pecho y luego desliza
su mano por mi cuello. Trago nerviosamente. Los pensamientos sobre lo que
218
he encontrado mientras buscaba juegos de respiración entran en mi mente.
Lamo mis labios, preguntándome cómo sería si me quitara la respiración.
Como si pudiera leer mi mente, levanta la mano y la coloca sobre mi
boca. Gimo, mi coño se aprieta a su alrededor. Respiro profundamente por
la nariz, deseando que me quite eso también.
¿Por qué? ¿Por qué quiero que me traten como si fuera nada? Ojalá
pudiera explicar lo mucho que mi cuerpo anhela ser dominado. Cuánto
sueña mi mente con eso.
—Cásate conmigo, Blake —dice de nuevo y luego tapa mi nariz.
Mis ojos vuelven a encontrar los suyos en el espejo mientras mis oídos
estallan y mi cuerpo se convulsiona. Succiono su mano mientras intento
respirar por la boca.
Acelera su ritmo, golpeando la parte delantera de mi cuerpo contra el
mostrador, sabiendo que me lastimaría. Mis rodillas chocan contra los
armarios.
Levanto mis manos para agarrar su antebrazo, pero él no se
mueve. Mis pulmones arden y mis ojos lloran. Sigue follándome, con sus
ojos clavados en los míos a través del espejo, mientras comienzo a entrar en
modo de pánico, pero mi cuerpo reacciona a medida que la sensación
aumenta.
Intento apartar su mano de mi rostro, pero él suelta mi cabello y
desliza su mano libre entre el hueco de mis brazos y los coloca en mi
espalda, inmovilizándolos mientras susurra:
—Podrás respirar después de venirte para mí.
Mi corazón se acelera y las lágrimas caen de mis ojos, pero la ola se
acerca. Me va a arrastrar tan profundamente que no podré salir a la
superficie.
La habitación da vueltas y mis ojos se cierran justo cuando la presa
se rompe y la ola me hunde. Tal y como sabía que sucedería.
219
Capítulo 31
RYAT
Traducido por OnlyNess
Corregido @mar.ca.sim
Quito mi mano de su boca y su nariz justo cuando sus ojos se cierran.
Ella toma una respiración entrecortada cuando salgo de su interior, levanto
su cuerpo tembloroso y la llevo al dormitorio. La acuesto y me siento entre
sus piernas separadas. Tiene los ojos abiertos, pero mira a su alrededor sin
rumbo, tratando de orientarse.
Tres años teniendo que abstenerte del sexo mientras ves a otros
tenerlo jode tu mente. He leído sobre todas las perversiones y fetiches que
se te puedan ocurrir. Además, cuanto más tiempo de abstinencia tengas, 220
más sucia tendrá que ser tu imaginación para poder excitarte. La asfixia
erótica puede ser muy peligrosa. Algunos prefieren desmayarse por
completo. A otros les gusta que les corten el suministro de aire durante unos
segundos. Y a algunos les gusta el aspecto físico de la asfixia. La sumisión
total es lo que los excita.
—Eres tan hermosa, Blake. —Me inclino y beso su mejilla, saboreando
sus lágrimas. Volviendo a sentarme, introduzco mi dura polla en su
empapado coño, haciendo que su tembloroso cuerpo se estremezca.
La observo mientras mis caderas marcan un ritmo lento y constante,
dándole la oportunidad de recuperar el aliento. Esos ojos azules comienzan
a enfocarse un poco más cuando se posan en los míos. Ella se incorpora,
envolviendo sus brazos alrededor de mi cuello para atraer mi cuerpo hacia
el suyo.
Inclinando su cabeza hacia un lado, beso su resbaladizo cuello.
—¿Preparada? —le pregunto.
—Sí —responde sin aliento.
—Respira profundo —ordeno. Hace lo que le digo y vuelvo a colocar
mi mano sobre su boca. No puedo tapar su nariz pellizcándola con mis dedos
debido a la posición de mi mano, pero me aseguro de que mi palma la cubra
también. Mis caderas aceleran el ritmo. Nuestros cuerpos colisionan
mientras sus uñas se clavan en mi espalda, haciéndome soltar un siseo
cuando siento que cortan mi piel.
Ella arquea su espalda y cuello mientras mi cuerpo sigue
inmovilizándola. Siento el calor de su respiración cuando intenta soltarla
mientras su estrecho coño se aprieta sobre mí una vez más.
Quitando la mano de su boca, me siento y sujeto su rostro con ambas
manos. Está jadeando.
—Mírame —le ordeno.
Sus ojos vuelven a estar desenfocados y las lágrimas caen libremente
hacia sus sienes.
—¿Qué dices, pequeña? —pregunto, secándolas.
Parpadea y sus bonitos ojos encuentran los míos.
—¿Quieres ser su puta por el resto de tu vida, o quieres ser mi buena
chica? —Esta es su única oportunidad de elegirme. No tengo ningún
problema en engañarla u obligarla a ser mi esposa. Pero que ella elija estar 221
conmigo antes que con él lo hace aún mejor.
—Tuya —musita ella.
—Mía —coincido.
Me alejo de ella y sus brazos caen a los lados. Está débil, su cuerpo
aún intenta bajar de su euforia. La coloco boca abajo y levanto sus caderas,
abriendo sus piernas con las mías. Vuelvo a deslizarme dentro de su coño
empapado y elevo su cuerpo hasta que está sentada horcajadas sobre mí.
Agarro sus pechos con una mano, haciéndola gemir. Su cabeza cae sobre
mi pecho mientras mi otra mano sube y cubre su boca una vez más, mis
dedos pellizcan su nariz, y la follo, haciendo que la cama choque con la
pared.
Esta vez no demora mucho en comenzar a desvanecerse, su cuerpo ya
está exhausto. Solo necesito unas cuantas embestidas más, y entonces me
vengo dentro de ella.
Retiro mi mano de su rostro y ella aspira profundamente, con su
cuerpo aún flácido contra el mío. La acuesto con suavidad y la acomodo
sobre su espalda, apoyando su cabeza en la almohada antes de levantarme.
Me acerco a mi mochila y saco la caja. La abro y extraigo el anillo de
compromiso de seis quilates de corte princesa que compré ayer en Nueva
York, y lo coloco en su dedo.
—Aquí tienes, para ser mía para siempre, Blake —le digo,
observándola dormir.
BLAKELY
Abro mis pesados ojos y veo que mi habitación está oscura. Gimiendo,
me estiro y siento el dolor en mi cuerpo. Me quedo acostada, mirando al
techo, y escucho el sonido de la lluvia golpeando la ventana.
Es difícil de explicar, pero casi me siento como una persona nueva.
Nunca me había venido con tanta intensidad en mi